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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 916 - ver ahora
Transcripción completa

Creo que Lucía se está enamorando de otro hombre.

Tan pronto está taciturna como alegre,

a veces se ríe y otras veces...

deja la mirada perdido por el balcón.

-Cómo me gustaría haber visto el puñetazo

que le endosaste a ese hombre. -¿Tú no estabas avergonzada?

-Sí, un poco avergonzada, pero sobre todo...

orgullosa de la fuerza de mi esposo.

(RÍE)

-Yo solamente quiero a mi Paciencia,

que para eso nos prometimos en el pueblo

hasta que la muerte nos separara.

¡Que nada dijimos de mulatos!

Sabe que cuenta con mi amor.

Haga usted con él lo que considere oportuno.

Nada corre prisa.

-No, está bien, que sí, que voy a intentar que Ceferino me dé un beso.

-Gracias, Casilda, gracias.

-Pero que sepan que por esto voy a ir de cabeza al infierno,

y eso que hasta ahora no me lo merecía.

Hable. Se lo ruego.

Usted sabe bien lo que tiene que hacer.

Si me permite mi opinión, no debería acompañarla,

es más, ni siquiera debería permitir

que le viesen subir a un carruaje con ella.

-"Que no te ha 'besao',"

¿y ahora qué hago yo?

-Lo siento mucho, Lolita.

Te vas a casar con él,

pero te digo una cosa, te llevas a un hombre

de los que ya no quedan.

Te va a hacer "mu" feliz.

No dejo de pensar en ti, de desear estar a tu lado.

Y temo,...

y sé, que sea recíproco.

Dime que me equivoco.

Por favor, te lo ruego.

Dios mío, ¿qué hemos hecho?

Ha sido mi culpa, lo siento, esto... nunca

debería haber ocurrido. Los dos somos culpables, Lucía.

¿Cómo he podido permitir esto?

He perdido el control sobre mis actos.

(Sintonía de "Acacias 38")

-"Na", que no la ha "besao".

-¿Es que nunca nos va a salir una a derechas?

Parece que nos ha "mirao" un tuerto. -No puede ser,

si Casilda tenía conquistado a Ceferino.

-Eso parece, que mi paisano le miraba

con ojos de cordero y se le escapaba algún suspiro

cuando estaba a su vera.

-¿Y por qué no le besa de una vez?

-Estuvo al canto de un duro, Antoñito, que por lo que pude ver

de mi escondrijo, estaban justo a punto de juntar los labios

cuando el Ceferino se echó "pa" atrás como un cangrejo.

-Vamos a ver, pero ¿a Ceferino le gusta o no le gusta Casilda?

-Más que la zanahoria a los borricos, lo que pasa

es que mi paisano es muy tradicional y está "empeñao" en cumplir.

-Sí, en Cabrahígo somos mucho de respetar las tradiciones.

-Y Ceferino uno de los que más.

-Estamos aviados. -Dios mío,

¿cuándo van a dejar de torcerse las cosas?

-Y eso que... aún se tienen que poner más feas.

-Ah, que todavía hay más. -Pues...

"pa" enredar más la cosa, la Casilda está "enamorá" del Ceferino.

-Pero ¿qué dices, quién se va a enamorar de semejante tarugo?

-Pues se ve que a la Casilda le gustan así, que el Martín

tampoco era muy "refinao". -Sí, porque desde que enviudó,

está muy sola, y siempre hay un roto "pa" un "descosío".

-Que no, Lolita, ¿seguro que no son figuraciones tuyas?

-Que no, que Casilda me dijo que tenía mucho encanto

y que le parecía buen hombre. -Eso no tiene nada que ver,

es más bruto que un "arao", pero no tiene pinta de ser un truhán.

-Dice que es pinturero y resultón.

-Bueno, pues eso ya sí que es más grave.

-Que yo conozco a la Casildilla bien,

que se ha "prendao" del Ceferino, aunque se empeñe en negarlo.

-Es que era él quien tenía que enamorarse de ella,

al final no se van a besar en la vida.

-A mí me da mucha pena Casilda.

No le vendría nada mal algo de compañía.

-Pero no diga enormidades, doña Trini,

¿qué tendrá en la cabeza esa muchacha para enamorarse

de semejante gañán? -Me vas a perdonar,

pero digo yo que algo tendremos que tener los de Cabrahígo,

que no dejamos indiferentes a nadie.

-Sí, eso no se lo voy a discutir, pero ya me dirá usted

qué hacemos ahora. -Pues, hijo, no lo sé,

pero de alguna forma habrá que deshacer este entuerto.

-Yo le he "mandao" una nota al Jacinto

"pa" felicitarle las fiestas, hasta le he "pintao" un belén,

"pa" que sepa de qué va la carta. -Menuda idea más peregrina,

¿les pinta un dibujo para mandarle una felicitación de Navidad?

Eso no se le ocurre a nadie, Marcelina.

-Uy, yo lo veo de lo más "acertao".

Así, si no te puedes ver por Navidad,

por lo menos el que la recibe sabe que se acuerdan de él.

Ya verá como con el tiempo "to" el mundo manda mensajes de estos.

-¿Y si le mando uno de esos a mi Paciencia?

-Lo suyo con su esposa está para felicitaciones.

¿Por qué iba a hacer una cosa así? -No sé, porque lo mismo reacciona

y se da cuenta de su terrible error y le puede la conciencia

y vuelve a besar el suelo por el que yo piso.

-Estando las cosas como están, para mí que lo único que conseguiría

es hacer el canelo.

-Agustina tiene razón,

eso no serviría más que para que Paciencia

y su amigo se partiesen de risa a su costa.

-Además, acuérdese que no pueden pasar barcos por culpa del huracán.

La felicitación llegaría por pascua.

-Sí, no, mejor quedarme quieto a servir de entretenimiento

a esos dos.

-Pues yo sí he recibido carta de mi hijo.

-Ya era hora. Se ha hecho de rogar.

-Es que no quería escribir hasta que no tuviese habitación

y estuviese instalado en el trabajo. -¿Cómo le va por el Norte?

-Dice que bien. Aunque, bueno, le cuesta un poco

eso de que esté lloviendo siempre.

Pero en el trabajo le tratan con consideración

y dice que la pensión donde vive está más limpia que la patena,

y que los platos son abundantes. -Bueno,

entonces no se puede pedir más.

-También dice que...

que me echa algo en falta, y en estas fechas más.

-Me barrunto

que no la añora tanto como usted a él.

-Ay, Agustina,...

no se imagina usted lo que me agradaría verle, aunque solo

fuese por un día nada más.

-"Señá" Carmen, vaya a verle.

La vida son dos días y no están "pa" desperdiciarlos.

-Claro que sí, para eso son las fiestas.

-Bien que me gustaría.

Tengo unas perras ahorradas y don Samuel se va a ausentar de la casa.

-Pues ya está,

pídale unos días a su señor y corra a ver a Raúl.

-No puede ser, no me daría tiempo.

Don Samuel solo va a ausentarse un día.

-Pues mal pinta eso de ir a ver a su hijo porque usted, al menos,

necesitaría tres días, y total eso para decir un hola y un adiós.

-Tendré que aguantarme, no me queda otra.

-¿Y si yo hago su trabajo?

-¿Tú, Marcelina? Pero entonces,

¿quién va a servir en tu casa? Vamos a ver, eso es como

desvestir un santo "pa" vestir a otro.

-Mis señores se van a pasar las Navidades

a una finca que tienen en Jaén. Me habían "dao" los días libres,

pero no me importa malgastarlos sirviendo en otra casa.

-No sé, Marcelina, es que me sabe mal aprovecharme de ti.

-Pierda "cuidao", si yo no sé estar "pará".

-¿A ti te importaría pasarte mañana a primera hora por la casa

y así lo hablamos con mi señor?

-Allí estaré como un clavo.

-Ay, Marcelina, muchas gracias.

Ojalá me permita irme. -Que sí, hombre, "señá" Carmen,

que yo no creo que le vaya a poner ninguna pega.

-Ay, Dios mío.

Ay, que he quemado la cena de Navidad.

Madre mía, si es que no tienes la cabeza donde la tienes que tener.

(TOSE)

-Pues menos mal que me habéis ayudado con el peso,

porque una ya está añosa "pa" estos menesteres.

Anda, llevaos los capazos que yo me quedo con este,

que tengo que hablar con mi señora. Agradecida, hija.

-Fabiana, ¿qué? ¿Vienes del "mercao"?

-Sí, señora, estaba "to" muy bien, "abarrotao".

En un rato no quedará ni un boniato

"pa" celebrar las fiestas. -Normal.

Todo el mundo quiere ricas viandas en estas fechas.

-Tenía usted que haber visto cómo se llevaban la pularda, el pavo,

buenos cortes de ternera, de cordero,

y hasta algún que otro jamón. Ay, señora, aquello era una fiesta.

-Calla, que se me hace la boca agua.

-Como que "tie" usted que comer por dos.

-Bueno, ¿has comprado el cochinillo que te pedí?

-Sí, señora, que yo lo tengo "reservao" desde los santos,

si no, "pa" estas fechas nos daban gato por cerdo.

Pues casi cuatro kilos que pesa en gorrino.

-Qué barbaridad, habrás venido cargada como una mula.

-No se apure, que las chicas me han "echao" un cable.

Pero ahora tienes que seguir tú sola.

Entre las dos lo llevamos.

-Señora, ¿adónde va?

Que usted en su estado no puede cargar tanto peso, no.

-Anda ya, Fabiana, que me encuentro perfectamente, tú coge de un "lao"

y yo del otro. -Con todos mis respetos,

yo no se lo voy a permitir. Está muy feo

que una señora como usted cargue por la calle con un capazo.

-Bueno, Fabiana, una señora puede hacer lo que le plazca,

y una de Cabrahígo puede con un capazo, con un embarazo,

con un cochinillo, con lo que le salga de las pestañas.

-Mira que eres inconsciente. Solo faltaría

que te pasara algo. Tienes que ser más cuidadosa

con tu hijo. -Deja que Fabiana haga su trabajo.

Ayúdanos a poner las guirnaldas.

-Sí, pero tú pones las de abajo,

a ver si te vas a caer y es peor el remedio que la enfermedad.

-Está bien, ahora voy.

Voy a buscar a alguien que ayude a Fabiana.

Cesáreo, haga el favor, venga.

¿Podría ayudar a Fabiana con el capazo, por favor?

-Faltaría más, para eso estamos. -Que no, que déjelo, señora,

que yo puedo. -Tú a obedecer, como hago yo,

que no quiero que te lesiones por subir las viandas a casa.

-Deme. -Gracias, Cesáreo.

# -Dime, niño,... -(AMBAS) de quién eres

# todo vestidito de blanco.

# -Soy de la Virgen María y del Espíritu Santo.

# -Resuenen con alegría los cánticos de mi tierra,

# y que viva el niño de Dios que ha nacido en Nochebuena. #

Está quedando todo precioso, qué hermosas son estas fiestas.

-Mira, Flora, demasiado trabajo para una fruslería.

-¿Una fruslería el nacimiento de Nuestro Señor?

Haz un poder y pon algo de interés.

-Es que a mí esto no se me da bien.

Esto es cosa de mujeres. -Pamplinas.

A ti no te gusta que yo te diga lo que tienes que hacer.

-Mira, yo mejor salgo a la calle a vender unos dulces

y a ver si la Navidad sirve para vender algún churro más.

-Traigo una noticia de las gordas. -¿El qué, le ha "tocao" la lotería?

-No, más sorprendente aún.

He recibido una oferta de un promotor de boxeo

llamado Alfonso Vivar.

-¿Cómo se le ocurre semejante idea?

-En la sociedad gimnástica, todo el mundo

se ha enterado que yo derrumbé de un puñetazo a Jordi.

Y este hombre se ha ofrecido a ser mi representante.

-No se puede decir que no tenga usted madera para este deporte.

-Menuda tarascada le metió a Jordi.

Si no para en el suelo, todavía estaría dando tumbos.

-Eso sí, antes de firmar el contrato, quiere asegurarse

de que no fue suerte el que le derrumbara y que tengo condiciones

para el pugilismo.

-¿Y cómo lo hará? ¿Tiene que liarse a mamporros con alguien más?

-Más o menos.

Tengo que ganar en dos combates seguidos.

Y, bueno, yo creo que puedo hacerlo, y tampoco tengo nada que perder.

-Si acaso, algún diente.

-A mí me parece una aventura interesantísima.

Yo le felicito, y le deseo la mejor de las suertes.

-Al final, Baró sirvió para algo de provecho.

¿Y su esposa qué piensa de todo esto?

-No, Rosina no sabe nada todavía, eso es un puente

que tengo que cruzar aún. -Más que un puente

va a resultar ser un acueducto más grande que el de Segovia.

-Tome un dulce,

que le va a ayudar a suavizar la que le espera.

-Uy, solo de pensarlo ya me sabe amargo.

# -Una pandereta suena... #

Venga, Íñigo.

# -(AMBOS) Una pandereta suena,

# una pandereta suena,

# yo no sé por dónde irá,

# sal mirandillo arandandillo, sal mirandillo arandandá,

# cabo de guardia alerta está. -Está. #

# -Venite adoremus,

#venite adoremus,

#venite adore... # -Basta ya, Susana,

que te vienes arriba. Ya está bien de tanto latinajo,

que me entra dolor de cabeza.

Además, tenemos muchas cosas que hacer todavía,

a parte de cantar villancicos. -Esta tarde

tenemos que montar el belén.

-¿Y no lo podemos hacer ahora?, casi hemos terminado con la decoración.

-Imposible, el buey tenía el ojo chafado y se lo están pintando.

No vamos a poner el nacimiento incompleto.

-Uy, no, Susana, ahí tienes razón, que no podemos poner el belén cojo.

No tener el buey es lo mismo que no tener al niño Jesús.

-No seas irreverente, que estás comparando a nuestro redentor

con un morlaco.

-Padre.

¿Le gusta la decoración?

Sí. Muy bien.

Padre, podría estar presente cuando montemos el belén esta tarde,

para bendecirlo y decir algunas palabras, ¿qué le parece?

Como quieran. También me gustaría hablarle

de los villancicos que hemos elegido para la Misa del Gallo.

Pasen un rato por la sacristía, en este momento

no puedo atenderla. -Padre, espere un momento.

A Felipe, a Lucía y a mí nos haría mucha ilusión

que cenara esta noche con nosotros. Se lo agradezco,

pero estas fechas son para mí de especial recogimiento.

Claro, como guste.

-Qué agrio ha estado este hombre, ¿no?

Estamos en Navidad, no en Semana Santa,

que parece que vaya de luto.

-Sí que ha estado parco en palabras, sí.

Úrsula,...

¿sabes si le ha ocurrido algo al padre?

Nada que yo sepa. ¿Terminamos con esto?

-Sí.

-Úntelo bien con el "majao", Agustina,

que así cogerá mucho más sabor el cochinillo.

-Poco aderezo hace falta, si parece que va a salir corriendo

de lo fresco que está.

Con que lo ase con un poco de tiento y vino,

va a salir de rechupete.

-Sobre "to" con tiento,

que no quiero que me pase como a la Casilda.

-Ay, casi toda la cena que ha quemado.

Huele la escalera como si hubiera habido un incendio.

-"Pa" mí que doña Rosina esta noche va a tener que cenarse unas gachas.

-No diga eso.

Que la pobre Casilda está como pollo sin cabeza tratando de arreglarlo.

-¿En qué andará pensando para hacer semejante desatino?

Ella en la cocina es exacta como un relojero.

-Me voy a ir a la casa, a ver si puedo echarle un capote.

Por aquí está todo perfecto. -Muy bien.

Gracias, Agustina, a más ver.

Lolita,... ¿tú sabes qué le ha "pasao" a la Casilda?

Ha "liao" la de san Quintín en su cocina.

-"Pos" "pa" mí que va a ser por el Ceferino.

-Ya, ya sé que no consiguió que le diera un beso,

pero eso no "tie" por qué sacarla de sus casillas,

"tie" que tener la cabeza en la luna "pa" jorobar cena tan principal.

-En la luna... y más lejos.

-¿Qué "quies" decir?

-Que la Casilda "sa" "prendao" del Ceferino.

-Hay que ver las cosas que "tie" el querer.

Vaya pareja tan peculiar.

-Fabiana, que parece que no le importe este disparate.

-¿Y por qué habría de importarme? El amor siempre es bienvenido,

niña, y Casilda lo ha "pasao" "morá"

desde que murió su marido. -Pues a mí no me parece

ni medio bien, que encima la Casilda y yo vamos a acabar "enfadás"

porque, sin quererlo, le he "pisao" el pretendiente.

-Anda.

Anda, siéntate y piensa un poco, que parece que la cabeza solo la tienes

"pa" llevar los pelos. -"Pos" explíquese que no pillo una.

-Si la Casilda se enamora del Ceferino, pondrá todo su empeño

en darle un beso. Ella se quedará con el mozo

y tú, libre de casar con Antoñito.

-"Pa" mí que las ve muy felices,

que no, que es "to" lo contrario.

-¿Tú crees? -"Pos" seguro.

Si a la Casilda le gusta el Ceferino, va a protegerlo

y proteger su decencia, que la Casilda,

como "toas" las mujeres, sabe que a los hombres no les gustan

ni las frescas ni las facilonas.

-Sí, en eso "ties" parte de razón.

-"Pos" claro, va a querer cuidar su buen nombre y no va a querer

darle un beso en su vida, y eso es lo peor que me podía pasar.

¿Cómo se le ocurre prendarse de semejante elemento?

-Mujer, está claro que solo trataba de ayudar,

pero en el corazón no hay quien mande.

-Si ya lo sé, que no le quito la razón.

No hay mejor amiga que la Casildilla,

pero es que me la ha "liao" "mu" gorda.

-Ay, ay, que me parece a mí que ahora

tenemos un problema más.

Dios quiera que lo solucionemos pronto,

antes de que nos queme la casa.

-¿No sería mejor cerrar las ventanas?

-No, no puedo. -A este paso

van a salir carámbanos de hielo.

-Ya, Susana, pero tengo que dejar abierto para ventilar

y que se vaya este olor a humo.

-Mejor que huela un poco mal, a morir de una pulmonía.

-Puñetera Casilda, le voy a cobrar, le voy a cobrar el pavo, ¿eh?,

cueste lo que me cueste, real a real.

-No creo que tenga tantos ahorros.

-Pues se lo descuento de su sueldo.

-Pues con lo que le pagas, va a estar sin sueldo hasta carnaval.

Podrías subirle unas perras. -Sí, claro, encima,

en eso estoy pensando, en premiarle por lo bien que hace su trabajo.

Mira, te digo que esa no cobra hasta que las ranas se peinen.

Quemar un pavo de cinco kilos como si fuera el carbón, menudo destrozo.

-¿Y qué vamos a cenar?

-Ya, ya se verá.

-Por mí no te apures, que yo ceno muy bien sola en mi casa.

-No, de ninguna forma, tú eres familia, Susana,

tienes que cenar con nosotros.

Ya se las apañará Casilda para hacer una buena cena,

si sabe lo que le conviene.

-Ay, la verdad es que agradezco la invitación.

Pasar la Navidad lejos de los hijos...

no es plato de gusto para nadie.

Me pregunto cómo estarán Elvira y Simón,

hace mucho tiempo que no sé nada de ellos.

Y Elvira debe haber salido de cuentas.

-Bueno, no te aflijas que seguro que están bien.

-Probablemente,...

pero me duele, Rosina, que no tengan tiempo para mandar una carta.

Ni siquiera mi Leandro ha tenido a bien escribirme

para felicitarme las fiestas.

Ay, Rosina,...

¿mis hijos se han olvidado de mí?

-No, aparta de tu mente esos pensamientos funestos.

Las Navidades son para la celebración,

la algarabía, ya verás como pronto

tienes noticias suyas.

(Se abre una puerta)

-Ya me he enterado del desastre de la cena.

-Pues sí, se está torciendo el día, de verdad, tengo un sofoco

que me ardo. -Pues cualquiera lo diría,

esta habitación está más fría que el trasero de un pato.

-Contento te veo teniendo en cuenta las circunstancias.

-Me han hecho una propuesta que me ha levantado el ánimo.

-Ah, pues cuéntanos, que estamos necesitadas de buenas noticias.

-Se trata de una oferta que puede ser muy buena para mí.

-Ah, ¿te han nombrado ministro o embajador?

-Es algo más sencillo. -Lástima, me hubiera gustado

ser la mujer del embajador de España en Gran Bretaña

y conocer al rey Jorge. -Pues me temo que eso

no va a ocurrir de momento, cariño.

Un promotor me ha ofrecido ser mi representante

como boxeador profesional, me ofrecerá un buen sueldo.

-De ninguna de las maneras, qué disparate, pegarte por dinero,

además de un disparate me parece un peligro.

-¿Usted qué opina, tía?

-Pues lo mismo que Rosina.

Ir repartiendo bofetadas a desconocidos

no me parece una ocupación de caballeros.

-Se equivoca, el boxeo es un deporte muy bien considerado por lo más alto

de la sociedad europea, es una actividad física muy noble

y muy bien reglamentada.

-Bueno, pero eso será para otros señores que carezcan de recursos,

no para ti, tu obligación es cuidar de tus rentas,

y acudir al Ateneo, como hacen todos los señores de bien.

-Y puede que tengas razón, pero a mí me hace mucha ilusión

probarme en los cuadriláteros. Y no te estoy pidiendo permiso,

simplemente te informo.

-Cariño, cariño,

no te estoy prohibiendo nada,

es que me dolería mucho que por un mal golpe

te destrozaran tu hermoso rostro.

Además, ¿no será mejor estar descansado y ahorrar fuerzas

para nuestro amor?

-Es tremendo, hasta el té me sabe a humo.

-No es de extrañar, durante un rato, la escalera parecía la chimenea

de una fábrica.

-Ha sido un buen susto, yo pensé que salíamos ardiendo todos.

-Afortunadamente, todo ha quedado en un accidente doméstico.

Sobre todo para los que no nos quedamos sin cena.

¿Significa eso que nos acompañará en la cena?

Efectivamente, he venido a decirles que cuenten conmigo,

estaré encantado de disfrutar de esta velada con ustedes.

Me alegra mucho de que se haya decidido.

No podía negarme, siempre es un honor

sentarse a la mesa de los Álvarez-Hermoso,

y más en estas fechas tan señaladas.

Le aseguro que disfrutaremos de una cena opípara, si es que este olor

a quemado nos lo permite. Estar con ustedes

es para mí suficiente, aunque estemos a pan y agua,...

aunque Lucía siga sin darme el "sí" que tanto anhelo,

hoy quisiera estar a su lado.

Me alegro que siga insistiendo.

Lucía estaba muy ilusionada con usted,

y lo volverá a estar, no cabe duda. Eso espero,

mi felicidad está en sus manos. -Estoy segura

que todos lo pasaremos bien.

Quisiera pedirles un pequeño favor.

Si está en nuestra mano...

Voy a pedirles que me permitan llegar justo a la hora de cenar,

tengo un viaje pendiente que no puedo aplazar,

llegaré con la hora justa. No se apure por eso,

llegue cuando sea preciso. -¿Tan urgente es

que tiene que viajar justo hoy?

No es urgente, pero sí de una importancia capital,

tengo el tiempo justo para ir y volver.

Como quiera. Hasta el asunto más importante

debería dejarse a un lado esta noche.

Me gustaría poder hacerlo, pero no debo.

Si por algún casual me retrasara, pueden ustedes

empezar a cenar sin mí. -De ninguna manera,

esperaremos a que llegue para sentarnos a la mesa.

Tengo un jerez reservado que nos hará más llevadera la espera.

-En ese caso, no se entretenga hablando con nosotros,

y no tenga prisa, le esperaremos lo que sea menester.

No pienso que sea mucho.

Saluden a Lucía de mi parte, es de suponer

que no se encuentra en casa. -Se equivoca,

todavía sigue en su habitación. ¿Tan tarde?

¿No le habrá ocurrido algo?

-No, estará descansando, no querrá parecer cansada, la noche es larga.

Ya sabe lo coquetas que somos las mujeres.

Me marcho un poco inquieto por ella.

No se apure, ahora iré a verla.

Antes voy a confirmarle a Lolita que contamos con usted para cenar.

Muchas gracias.

Con Dios. Con Dios.

-Con Dios.

-Lolita.

Lolita.

¿Dónde se mete esta mujer?

-Sereno. ¿Se "pue" saber dónde "pue" estar Lolita?

-No sé decirle, hoy hay mucho trajín de criadas por la calle.

Cualquiera sabe dónde anda una.

-Usted "tie" que verlas pasar a "toas".

-Sí, pero no es mi cometido controlarlas, caballero.

A Lolita la he visto varias veces, yendo al mercado, recogiendo ropa

de su señora en la sastrería y con un capazo por la calle,

pero no sé decirle dónde está ahora.

-Déjelo, déjelo que ya la estoy viendo yo.

Anda que... como vigile usted igual "toas" las cosas,

van listos en este barrio. Dolores.

¡Dolores!

Por fin te encuentro, que parece que estás "to" el día "trasconejá".

-Pues ando loca con los preparativos de la cena,

así que abrevia que tengo prisa. ¿Qué tripa se te ha roto?

-Para de correr.

Esta mañana te vienes conmigo al pueblo.

Ve recogiendo tus cosas que está "decidío",

aquí no nos quedamos ni una miaja más.

-Quieto, que yo no me puedo ir y dejar a mis señores.

-Me importa un comino, Dolores, que hubiesen espabilado buscando chacha.

Tiempo han "tenío". -¿Y a qué vienen estas prisas?

-Que se me ha "acabao" la paciencia. -Uy. Que...

¿Y no será que a ti te ha "dao" algo con alguna de este barrio

y por eso te han "entrao" las prisas?

-¿A mí? A mí qué va a pasarme.

-No sé, que alguna moza te hiciera tilín.

-Que no, que no, quita, ea, que yo no... que eso no "pue" ser,

que yo contigo tengo un compromiso más duro que el granito.

-Que se "pue" romper, Cefe.

A ver, cuenta, ¿qué es lo que te acongoja?

Si estás sudando más que un cerdo en san Martín.

-Será que hace mucho calor. -En diciembre.

Desembucha. -Que no, leñe, que ya está bien,

que yo no tengo que decirte ni una miaja más de lo que te he dicho.

-Bueno, está bien,...

pero hay algo que te tengo que decir.

-Carmen, ¿dónde vas con tanta prisa?

-A Vizcaya, a ver a mi hijo.

-Pues a cenar ya no llegas. -Ya lo sé,

mi señor me ha tenido esperándole hasta que saliese de viaje,

pero me ha dado tres días de asueto.

-Eso no ha "estao" nada mal, aunque se pierda la cena con su hijo,

podrá pasar las Navidades con él.

-No tengo ninguna queja, hasta me ha dado unas pesetas como aguinaldo.

La verdad es que don Samuel ha sido la mar de generoso.

-¿Y cómo se las va a apañar todo este tiempo sin usted?

¿Quiere que nos pasemos por la casa por si precisa algo?

-No, se lo agradezco, ya lo tengo todo apañado.

Marcelina se ha ofrecido a hacerme el quite y a atender a don Samuel.

-Pues me alegro mucho por usted. Le ha salido todo de perlas.

-Carmen,...

tome usted este poquillo "pa" comprarle un regalo a su niño.

No va a presentarse con las manos vacías.

-No, mujer, no puedo cogerlo. -¿Cómo que no?

Si solo son cuatro perras de "na". -Tome.

Y cómase unos pasteles a nuestra salud.

-Que me da apuro coger el dinero, no nos sobra a ninguna.

-Pamplinas.

Nosotras ya no tenemos hijos con quien celebrar nada.

Agustina nunca los tuvo y, bien sabe usted que yo perdí a mi Cayetana.

-Haga el favor de coger el dinero y disfrute con su hijo

todo lo que pueda.

-Son las dos más buenas que el pan blanco.

-No tiene ningún mérito,

aquí se le coge cariño a todas las que viven bajo el mismo techo

lleno de goteras. -Dele recuerdos a su chaval.

Aunque estuvo muy poco por aquí, también se le echa en falta.

-Se lo diré de su parte, seguro que él también las echa de menos.

Ustedes son...

toda la familia que tenemos.

-Todas estamos solas en esta vida,

pero en estas paredes encontramos refugio y amistad.

Si lo piensa bien,...

es algo que no tienen muchos señorones

que están podridos de duros.

-Somos muy afortunadas de tenernos las unas a las otras.

Y ya verán...

como en estas Navidades ninguna las va a pasar sola.

-Ya está bien de monsergas y corra,

venga que tiene todavía mucho camino por delante.

-Sí, me voy, pero...

pero antes me dan un buen abrazo, que no hay gente más buena

en el mundo.

-Venga.

Pase una buena Navidad, Carmen.

-Y dele muchos besos a su hijo,...

que seguro que los echa en falta.

-Feliz Navidad.

-Feliz Navidad. -Feliz Navidad.

(RESOPLA)

(Llaman a la puerta)

Pero, prima, ¿cómo es que estás todavía en ropa de cama?

Discúlpeme por no haber salido hoy, prima,

pero me siento muy fatigada.

¿No estarás enferma? No sufra por mí,...

en un rato estaré tan lozana como siempre.

Eso espero, porque tenemos un día de lo más apretado.

Vamos a ir Felipe y yo ahora a una revisión médica,

y luego tenemos que ir a la puesta del belén.

Hemos quedado allí con Susana, en la puerta de la iglesia,

y el padre Telmo va a decir unas palabras,

luego tenemos la cena con Samuel,

y más tarde, la Misa del Gallo.

Pues, prima, no sé si tendré fuerzas para tanta actividad.

Pero ¿no acabas de decirme que ibas a estar bien?

Sí.

Sí, pero... no he tenido una buena noche

y no sé si voy a poder

acaparar tanto.

¿Y qué vas, a quedarte en casa encerrada como un ermitaño?

No, prima, no lo haré,...

pero creo que será mejor que...

administre mis fuerzas y no vaya a la puesta del belén.

De acuerdo, pero te vamos a echar de menos.

No crea, prima, estarán todos tan contentos

cantando villancicos.

No sé, me dejas un poco preocupada.

Me da que tienes algo más que cansancio.

No se preocupe, prima, estoy bien.

Usted vaya a hacer su apaño, que tiene muchas cosas pendientes.

-Pues he de confesarte que no esperaba una reacción así de Rosina.

-Parece mentira que no conozcas a mi madre, Liberto.

Estaba claro que, de una forma u otra, se iba a negar.

-Sí, será como tú dices, pero no puedo evitar sentirme desilusionado.

-Si es lógico que se preocupe por ti.

Mi madre no entiende de deportes y teme que salgas malparado.

-Liberto, el pugilismo puede ser todo lo noble que usted quiera,

pero nadie va a poder evitar que se lleve algún porrazo.

Mejor le iría con el tenis.

-Que sí, que es cierto que ningún púgil, ni el mejor de ellos,

podría evitar todos los puñetazos, pero no es para tanto.

-Pero mi madre eso jamás lo va a entender.

Si no quieres tenerla enfurruñada será mejor que desistas, Liberto.

Amor,... ¿te veo esta noche en la cena?

-Vaya, no sabía que Íñigo

fuera a cenar con nosotros.

-No, no lo va a hacer.

Es que yo voy a cenar con él y con su hermana.

-Tu madre no se lo va a tomar bien. -Ya lo sé, Liberto, pero ya es hora

de que empiece a entender que yo tengo mi vida.

-Eso será más difícil que convencerla

de que el boxeo no entraña ningún riesgos.

-Pues toda para ti, que para algo eres su esposo.

-Sí, sí, gustoso de serlo, pero se va a poner hecha un basilisco.

-No será para tanto,

a fin de cuentas, tú le vas a dar gusto con lo del boxeo.

Nos vemos.

-No estoy muy convencido de dejar pasar la oportunidad de convertirme

en boxeador profesional.

-Hombre, yo no creo que necesite dinero.

-No, Íñigo, no se trata de ganar o no unos cuantos duros.

Quiero saber si realmente valgo para esto.

Llevo entrenando ya un tiempo y creo que no se me da mal.

-Yo opino lo mismo, el golpe que le dio fue muy profesional.

-Necesito comprobar si lo que he aprendido es suficiente

para derrotar a un contrincante

y, eso solamente lo puedo demostrar en el cuadrilátero.

-Liberto,... yo le veo muy emocionado

y no me privaría de hacer una prueba.

-¿Usted cree que debo hacerla?

-Hombre, estoy convencido.

Si usted deja pasar esta oportunidad,

siempre le quedará la duda

y algún día se arrepentirá de haberse quedado parado.

-¿Y Rosina?

-Pues en algún momento se tendrá que enfrentar a ella.

-Es muy cabezota,

va a ser muy difícil convencerla.

La temo más que un adversario de 100 kilos.

Ay.

No sé, Íñigo, la verdad, no sé qué hacer, estoy hecho un mar de dudas.

Don Alfonso, qué alegría verle.

Mire, Íñigo, le presento al señor Vivar, promotor de boxeo.

-Encantado.

-No ando sobrado de tiempo, ¿se ha decidido ya?

-Lolita. Estaba deseando verte.

-Y yo a ti.

-En un día tan señalado como hoy,

¿estarás conmigo y te olvidarás de Ceferino?

-Eso no va a ser tan fácil.

-No, Lolita, en cuanto sirvas la cena a tus señores,

te vienes conmigo.

-De acuerdo, pero a la Misa del Gallo tendré que ir con él.

-¿Cuánto tiempo vamos a estar con esta pesadilla?

-No lo digas "mu" alto que hoy casi acaba, y para mal,

que el Ceferino se ha "empeñao" en que nos fuéramos "pa" el pueblo.

Menos mal que le he "convencío" para que se espere hasta Reyes.

-Bueno, no es mucho tiempo, pero todavía queda algo de esperanza.

¿Y cómo le has convencido, con lo tozudo que es?

-Pues le he dicho que, según las tradiciones de Cabrahígo,

hay que honrar al niño Jesús todas las fiestas en el mismo sitio,

desde las Navidades hasta los Reyes, que si no, al año siguiente

no podría parar en "lao" ninguno su pena de desgracia.

-En ese pueblo tenéis más normas que en el código de Alarico.

-Si me lo he "inventao", pero el Ceferino ha "picao" igual.

-Bueno, por lo menos podremos pasar las fiestas juntos.

-Y luego, "pos"...

ya se verá.

-Sabes que no lo vamos a conseguir, ¿no?

-No.

No vamos a rendirnos ahora.

Si el Ceferino tiene prisa,

es porque le gusta la Casilda de verdad,

y por eso quiere poner tierra de por medio.

Te lo digo yo, que conozco a los dos "mu" bien.

-Bueno, si conseguimos que los dos pasen juntos todo el tiempo posible,

a lo mejor se produce el milagro, ¿no?

-Ya verás como "to" sale "mu" bien...

y esos dos acaban besándose como dos tórtolos.

-Pues eso espero, yo no podría vivir ni un solo día sin ti.

-Pues con este apretón de manos cerramos el acuerdo,

que tenga usted unas felices fiestas, nos vemos pronto.

-No lo dude.

-¿Qué, cómo ha ido?

-Ya lo he hecho. -¿Le ha dicho que sí?

-Por supuesto.

Pelearé en dos combates en el torneo de Navidad de la sociedad gimnástica

Pero es que eso es estupendo. -Y si los gano, firmaré un contrato

profesional con el promotor. -Felicidades, amigo mío.

Es que yo ya le veo convertido en una estrella.

-Bueno, no vendamos la piel del oso antes de cazarla.

-No me venga con melindres.

Seguro que tumba a los dos contrincantes en el primer asalto.

-Así.

Podemos darnos por satisfechos.

-Ha sido una suerte que el doctor Quiles nos haya visto tan bien.

-Ya le has escuchado: si pasamos las Navidades sin molestias,

nos podemos considerar completamente curados.

-Lo único que me da rabia es no haber podido ir a visitar a Tano,

ya es mucho tiempo que no le veo. -No te apures.

Iremos a visitar a Tano en cuanto estemos curados

y tengamos la menor ocasión.

-Le he mandado un buen aguinaldo, para que se lo gaste con sus amigos.

-Menos mal que estás en todo,

se me había pasado tener ese detalle con el niño.

-¿Qué pasa, que no le tienes presente?

-Por supuesto que sí, adoro a mi hijo, pero estoy tan acostumbrado

a que te ocupes de esos detalles que,... a mí se me olvida.

-Recuerdo todo lo que pasamos para poder tener un hijo,

y apenas hemos podido disfrutarle como padres.

-Las circunstancias nos obligaron a separarnos de él,

pero todo ha sido para que se pueda labrar un brillante futuro.

-Sé que esta separación

es lo mejor que podíamos hacer por él,

pero es que echo de menos tenerle por casa y oír su risa

y arreglar sus trastadas.

-Cariño, te encuentro muy melancólica esta tarde,

¿te ocurre algo más?

-No, solo que... bueno,...

pienso en la inmensa suerte que tiene Trini, que va a ser madre

y va a poder disfrutar de su retoño. ¿Hago mal en envidiarla?

-No. Es normal que quieras criar a un recién nacido.

Tano ya era casi un mozo cuando lo trajimos a casa.

-Nuestro único cometido ha sido guiar sus pasos

para que fuera un hombre de provecho.

-Debemos sentirnos orgullosos de la labor que hacemos con él.

La oportunidad que le hemos dado ha sido increíble.

-Tenemos que estar muy agradecidos de lo bien que está

y de haber superado la enfermedad.

-No hace tanto estábamos al borde de la muerte.

-Sería una ofensa para Dios no estar felices en estas fechas.

-Te prometo que muy pronto iremos a ver a Tano.

-Pues ya puedes ir sacando los pasajes.

-¿Qué te parece si vamos a la alcoba?

Todavía es temprano.

-Sí,

pero para cambiarnos, que tenemos que ir a la puesta del belén.

-¿Y no pueden ponerlo sin nosotros? -No.

Pero podemos llegar un poco más tarde.

Vamos.

-Hay que ver lo tristes que están estos pastores.

-Doña Susana, si quiere, yo les pinto una sonrisa, pero claro,

va a parecer que se ríen de los Reyes Magos.

-Celia, por favor, pon al panadero más cerca del horno, que ahí suelto

parece que está perdido. -Es que se supone

que está repartiendo el pan.

Lo pondré donde quieras.

-Está quedando regular, ¿eh? -Susana, es que te has empeñado

en comprar tantas figuritas, que a ver dónde las ponemos.

-Cuantas más mejor.

-Allí hay más ovejas que en mi pueblo.

-Y tres gallos bien hermosos.

-Y una castañera que no sé yo de dónde ha salido.

-Más que un belén,

esto parece el motín de Esquilache, de tanta gente que hay.

-Rosina, por Dios, no digas enormidades.

-Susana, ¿qué, colocamos al niño Jesús?

-Ni se te ocurra, ese privilegio le corresponde al padre Telmo.

-Pues míralo, aquí viene.

-Padre Telmo,

haga los honores y ponga en su sitio a nuestro redentor.

No hacía falta que me esperaran. Por favor, el párroco

se ha encargado siempre de ese menester.

Y ahora tiene que decir unas palabras.

Silencio, por favor, que el párroco va a hablar.

Con la labia que tiene este hombre y en las fechas que estamos,

no va a dejar ojo seco.

-¿Qué le pasa? Parece que le ha "dao" un pasmo.

-Calla, estará pensando.

Todos somos pecadores,

seres indignos de la gracia de Dios,

condenados por el pecado original a padecer

en los infiernos,

a que las llamas consuman nuestro cuerpo

por toda la eternidad.

Es gracias a nuestro Señor Jesucristo,

que nació para morir por nosotros, por lo que se nos perdonan

nuestras terribles faltas.

Es gracias a Él y a su infinita bondad,

que algún día seremos dignos de contemplar la gracia de Dios.

Por eso conmemoramos su nacimiento,

porque Él nos da la esperanza,

aunque para algunos sea remota,

de la salvación.

Pues a mí me ha dejado helada. -Amén.

Gracias, padre, por sus palabras,...

que han sido muy inspiradoras.

¿Cantamos un villancico, "Adeste fideles"?

-No, no, mejor otro más alegre, ¿no? Es que si no va a parecer

que esto es un funeral y, no la Navidad.

# -Hacia Belén va una burra, rin rin,

# -(TODOS) yo me remendaba,

# yo me remendé, yo me eché un remiendo, yo me lo quité,

# cargada de chocolate. Lleva su chocolatera,

# rin rin, yo me remendaba, yo me remendé,

# yo me eché un remiendo, yo me lo quité,

# su molinillo y su anafre. #

(Se oye cantar)

Dios mío,...

¿qué he hecho?

¿Cómo he podido ofenderte... de esta manera?

No soy más que un hombre miserable.

Necesito tu guía,...

tu perdón...

y tu fortaleza.

(Se abre la puerta)

Úrsula, ¿qué hace aquí?

¿Por qué no está con los demás celebrando el nacimiento

de nuestro Señor?

Me ha extrañado lo rápido que nos ha dejado.

¿Se encuentra usted bien?

Sí. He regresado para meditar.

No pretendo molestarle, pero me ha parecido

verle inquieto.

¿Puedo ayudarle en algo? Estoy bien.

Por mí no se preocupe. En ese caso,

iré a terminar la cena. He preparado unas perdices

que espero sean de su agrado. Úrsula, perdóname.

Le tenía que haber avisado de que estoy haciendo ayuno.

¿Ayuno? ¿Un día como hoy?

Sí.

Será mejor que vaya a cenar con las criadas del 38,

y llévese ese plato que ha preparado,

seguro que la reciben bien.

Ahora, por favor, déjeme solo.

Como mande, padre.

Ayúdame, Señor.

Hazme fuerte.

Permíteme servirte...

y serte fiel.

Perdóname, Señor,...

por haber roto...

mis votos sagrados,...

por haber sucumbido...

a la tentación de la carne.

Yo puedo ver tu alma...

y tú puedes ver la mía.

Y eso es un milagro que no sucede muchas veces

en la vida... y que no se puede despreciar.

Quizá los ojos mientan.

¿Mienten?

No dejo de pensar en ti, de desear estar a tu lado.

Y temo,...

y sé, que sea recíproco.

Dime que me equivoco.

Por favor, te lo ruego.

(LLORA)

¿Es usted fray Guillermo?

Ella es una rica heredera.

Entiendo,...

pero si duda que el padre se esté acercando a ella por la fortuna...

Oh, no, jamás me permitiría dudar de la buena intención

del padre Telmo, pero pertenece a una orden religiosa,

quizá sean ellos quienes estén decidiendo su destino.

A fin de cuentas, Telmo no es más que un pastor

que sigue órdenes.

Habla usted del prior Espineira.

-Necesito que no le cuente nada a nadie.

Hoy empiezo los entrenamientos y quiero llevarlo todo con discreción.

-No, no, yo... como una tumba.

-Íñigo, cuando digo a nadie, es a nadie.

-Lucía, ¿estás bien?

¿Qué tienes?

Nada, nada, prima, estoy bien. Estoy bien.

Es evidente que algo te pasa.

Cuéntamelo para que pueda ayudarte.

Si no me lo cuentas a mí, se lo vas a contar al padre Telmo.

-¿Va a boxear? -¿Te quieres callar?

-¿Lo va a hacer?

-Sí, pero es que eso no es asunto tuyo ni mío.

-Pero sí de doña Rosina, se lo debería decir a ella y a Leonor.

-Flora, Liberto es mayorcito para hacer lo que él crea conveniente.

-Puede, pero tú ten cuidado,

no te vayas a meter en un lío por su culpa.

-¿Lío?

-Ya engañaste a Leonor una vez con lo de las apuestas.

A ver si se va a enfadar también por ocultarle esto.

-"Esta pantomima se ha "acabao" ya". No sigo con el plan.

-Pero ¿y qué hago yo, Casilda? ¿"Ande" encuentro ahora a una viuda?

-Eso no es mi problema, Lola. -Casilda, que necesito ese beso.

-Ya. ¿Y sabes qué necesito yo?

Yo necesito poder meterme en la cama por las noches

con la conciencia tranquila.

-¿Qué,... qué hace aquí con Dolores?

¿De qué hablaban? "¡Dios!".

"Pero he de reconocerle que el beso que nos dimos

es lo más hermoso que me ha pasado nunca".

"Jamás había sentido nada igual en toda mi vida."

"Eso no solo fue un beso, fue algo más".

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Acacias 38 - Capítulo 916

26 dic 2018

Telmo y Lucía se siente culpables. Celia invita al párroco a cenar con ellos por Nochebuena, pero él se niega. Por su parte Lucía se encierra en su habitación. Tristeza en casa de los Palacio después de que Casilda no consiguiera el beso.

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  1. Pedro Javier Zamarra Brand

    he seguido desde Colombia, la seria " Acacias 38" desde hace mucho tiempo, es mas unos amigos que viven es España me han obsequiado el libro, pero no logro entender, este ultimo capitulo, aparece " 10 años despues", siento que le estan dando fin a la serie, pero, un mal fin, quedan historias truncadas, y sobre todo no se aclara la muerte de Celia, no sabemos porque Casilda aparece despues de Señora .etc, etc, etc....lastima creo que le estan dando ·entierro de tercera" a la serie, algo tan bien hecho merece un final mejor y muy superior al que parece planean los libretistas de la serie.

    28 feb 2019
  2. María

    Elvira debe tener un embarazo de elefante. ¡madre del amor hermoso! Sigo sin ver el enamoramiento de un cura con una feligresa. ¡Qué modernos nos hemos vuelto!

    29 dic 2018
  3. Marilu

    Me extraña el comentario de una señorita de México que dice ver esta serie desde un principio, ¿ seguro está hablando de Acacias 38 ? estima que es una novela " sin malicia ni violencia ", como catalogar la habitual y reiterada conducta de Cayetana, el esposo de Manuela, Ursula, Samuel Alday, etc. entre tantos otros personajes perversos, violentos y malignos, que estuvieron y están en esta serie

    27 dic 2018
  4. Gabriela

    Debo admitir que mi trama favorita y que me acelera el corazon una y otra vez es la de german y manuela. Pero esta trata de lucia y telmo le esta haciendo competecia, porfavor brindem un final feliz a esta pareja ¿¿¿¿

    27 dic 2018
  5. Grace

    Soy de mexico... y esta novela la comenze a ver desde el primer capitulo... por trabajo deje de verla pero ya he retomado la historia... lo que mas me gusta que es una novela sin violencia y sin malicia y aun asi es muy interesante... un saludo para el elenco!!!

    27 dic 2018
  6. Alicia

    Ahhh el amor de Lucía y el padre Telmo me hace acordar a la historia de Camila y el padre Ladislao Gutiérrez, una pelicula argentina llamada "Camila" Imanol Arias hacia de cura (Enamoró a todas las argentinas), por favor que la historia de Lucía y Telmo no termine en tragedia, como Camila.

    27 dic 2018
  7. Manoli

    Hace solo tres meses q me he enganchado a Acacias 38,antes por mi trabajo era imposible verla pero tengo q decir q me encantan tod@s y Lucía y el padre Telmo hacen un tándem hermoso,en nada voy a volver a retomar mi trabajo pero la pondré a grabar para así poderla ver por la noche,es hermosa.

    27 dic 2018
  8. Maribel

    Telmo y Lucia son la pareja que más amor y emción me ha transmitido desde el minuto 1 de la serie. El corazón se me acelera cuando les veo juntos, incluso solo mirándose.

    27 dic 2018
  9. Mar

    Ojalá que trienfe el amor entre Telmo y Lucía, hacen una bonita peraja. Hay mucha química entre los dos. Desde un principio habido un acercamiento y admiración mutua. Creo que Telmo al besar a Lucía, sintió algo especial ( él se dio cuenta que la ama de verdad), fue un imprevisto. Él intentará alejarse de ella todo lo posible porqué no quiere renunciar al sacerdocio, Mientras tanto, Samuel hará todo lo posible para impedirlo, pero al final Telmo y Lucía acabarán juntos.

    27 dic 2018
  10. Cristina

    Queremos a Telmo y Lucía juntos

    27 dic 2018