www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
4906014
No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 914 - ver ahora
Transcripción completa

Cuando las damas de Acacias comprendan que una mujer

ha usado las malas costumbres de manera tan sibilina

como para hacerme romper mis votos de castidad y obediencia,

la vilipendiarán de tal forma que su vida será un infierno.

Tendrá que internarse en la más oscura de las celdas

de las monjas jerónimas

de por vida.

Mientras nuestra orden hace uso de su herencia.

-Jordi es la mar de atento y cordial conmigo,

y me preguntó si tenía novio.

-Eh, tate, tate.

Por si acaso, tú abre bien los ojos y mantén las distancias.

-Hay que acabar con ese sacrílego,

sacar a don Telmo de la vida de Lucía.

-Les digo una cosa,

por lo que quiero yo a mi Lola

y por lo que les aprecio a ustedes, me voy a dejar la piel

en conquistar a Ceferino. -Uy, uy.

¿Quiere usted venir, don Samuel?

Le veo interesado en nuestra salida cultural.

Gracias, pero tengo entradas para un recital de piano

que no pienso perderme.

¿Le asusto o qué?

(Golpea la bancada)

¿Quién demonios cree que soy?

No me importa haber sido encerrado o estigmatizado

por mis superiores, lo que me tortura es perder su estima.

Le juro que nunca le puse una mano encima,

todo fue un vil montaje, Lucía.

¿Me cree?

Le creo, padre,

le creo a usted.

No ha sido fácil, pero le creo.

Gracias, muchas gracias. Padre.

Lo siento,

lo siento, me he emocionado.

Le comprendo perfectamente,

yo también me siento...

liberada. Sí, esa sería la palabra.

Eso es, nos hemos liberado de la calumnia,...

pero sobre todo ha caído ese muro invisible que nos separaba.

Podremos hablar como hacíamos antes,...

con libertad,...

y volver a vernos

sin reticencias, sin miedos

y sin sofocos. La visita de esta tarde,

la contemplación de las pinturas junto a usted,

sus atinados juicios,

escuchar cómo hablaba desde dentro,

han sido uno de mis mejores momentos en mucho tiempo.

Y usted ha estado muy ingenioso y sutil para conseguir

que el señor Zuloaga se interesara por nuestra intención

de investigar sobre el cuadro.

No, el señor Zuloaga es buena persona,

hemos tenido suerte

de que accediera a enviarnos información.

Pero, padre, para mí eso es mucho.

También lo es para mí emprender esa investigación junto a usted.

¿Se imagina la de horas que podremos pasar

hablando de nuestros descubrimientos sobre el cuadro?

Serán unas horas preciosas.

Ese retrato femenino dejará de tener secretos para nosotros.

Ni entre nosotros, Lucía.

Ni entre nosotros.

Bueno, yo también haré algunas averiguaciones sobre el cuadro,

no se va a llevar todo el mérito el señor Zuloaga.

En cuanto sepa algo, le mandaré recado.

Espero que sea pronto.

Sí, yo también.

Muy pronto.

Padre, me hace muy feliz tenerle otra vez cerca.

A mí también.

(Sintonía de "Acacias 38")

(Se abre la puerta)

-¿Qué, apurando la última copa?

-Intentando alegrar la noche, sí.

-¿Pasa algo?

-¿Qué tal su excursión con Leonor?

-Bien.

-¿Han vuelto las aguas a su cauce?

-Sí. El río baja ahora plácido, gracias por su interés.

-Voy a cerrar. -No, no, no,

Flora, espera.

Señor Baró, ¿en qué emplea su tiempo tan lejos de casa?

-Ya sabe usted, mi pasión,... el boxeo.

-Se le ve a menudo por aquí y este no es un local

donde acuda la gente de las peleas.

-Faltaría más,

cuanto más te dedicas a algo, más necesitas un rincón alejado

para olvidarte de ello.

¿No le parece a usted así? -Sí, supongo.

-Además,

que a nadie le sorprendería si le digo que sirven ustedes

los mejores pasteles que he catado en esta ciudad.

Si hasta su hermana ganó un concurso de repostería.

-Hemos estado hablando, sí. -Largo y tendido.

Su hermana es...

algo más que cordial, amigo Íñigo,

lástima que haya tenido tan mala suerte con su novio,

¿a quién se le ocurre marcharse a África, nada menos?

A África.

-Me caigo de la fatiga, ahora sí que cierro.

-Hasta los buenos momentos tienen su fin,

ya lo decía el poeta.

Me marcho, amigo.

Ya nos veremos.

Hasta otra, Flora.

-De algo había que hablar, ¿no?

Además, que ese hombre no se calla ni debajo del agua.

-¿Qué pasa aquí?

-Quería acompañarme a casa y se ha puesto muy pesado.

-¿Y tú se lo habrías permitido?

-Bien clarito se lo he dejado, pero me he agobiado un poco.

-¿Y todo ese parloteo sobre tu novio y tu premio?

-Ah, no, eso no ha sido ahora, y de algo hay que hablar, ¿no?

-Flora, no bajes la guardia.

Es un hombre de recursos, si no quieres que te agobie,

deja de hablar con él de asuntos íntimos o se crecerá.

-Vaya, es que ahora una no puede ni hablar.

Es injusto, yo no le doy confianza, se la toma él.

-Flora, no quiero discutir.

-Te digo que yo no le he dado pie.

Lolita me ha hablado de sus problemas económicos,

y por el amor que yo le tuve a su novia,

no puedo permitir

que deje a tan bella dama sola en la ciudad.

-Y tanto, que "paece" ser que se me ha vuelto una frescales.

No, ya me entiende, una...

En fin, "mu" abierta con los hombres.

Que no es que a uno no le guste que sean cariñosas, pero...

con uno, leñe. -Le entiendo.

Ceferino, esta situación es harto incómoda para ambos,

así que yo le voy a entregar este dinero como préstamo

para que pueda vigilar convenientemente a su novia.

-"Cagüen" "to",...

que me ha "emocionao", el lechuguino.

Si es que uno "pue" encontrar hombres buenos hasta en la ciudad.

Uno piensa que no va a encontrar más que "afeminaos" y banqueros,

que no sé qué es peor,

y le encuentro a usted. -Harto agradecido.

-¿Sabe qué? Cuando me case con Dolores

y tengamos cordericos, está usted "invitao" a Cabrahígo,

que no le va a faltar a usted nunca un plato de sangre "encebollá"

ni un vaso de aguardiente.

-Muy bien, estoy ardiendo en deseos. Si me disculpa...

-¿Por qué le voy a disculpar, si no me ha hecho usted más que bien?

-Que tengo trabajo. -¿Eh?

-Que ahueque.

-Ah, ah. Coñe.

Rediez, qué revueltas le da al verbo "pa" no decir "na", ¿eh?

-(RÍE) -Pues "na", pues...

Muchas gracias otra vez por los monises.

Lo mismo...

Lo mismo hasta le pongo su nombre a nuestra primera hija, fíjese.

-Hijo, hijo, va a ser un hijo.

-No sé, como que le pega más a una hembra su gracia, ¿no?

Ea.

-Por aquí, por aquí, por la puerta de los señores.

-Esa es la buena.

(Se cierra la puerta)

-Amor mío.

Gracias. Gracias por no haberle "matao".

-Me he clavado las uñas en las palmas hasta el tuétano.

Lolita, que ni con 14 ni con siete, es que besar a este borrego

no tiene perdón de Dios.

-Ya, ya, pero bueno, tú piensa que está "to" "solucionao".

Solo queda que coma con la Casilda, que ella le engatuse

con sus encantos... y que el Cefe la bese.

-Pues ahora que he escuchado el plan en voz alta,

no sé si nos habremos equivocado con él.

-Pues ya no hay vuelta de hoja, amor.

Así que agárrate al plan, porque no tenemos otro.

-Pasa y deja de protestar,

que tan solo quiero hablar contigo una miaja.

-¿No podemos hablar luego?

Subía a darle los buenos días a Lolita,

que es lo primero que hace un cabrahíguense "enamorao".

-Bueno, pues ahora se las darás, que no pasa nada, ahora siéntate.

Fabiana, sírvele un café a Casanova.

-No, no, no, antes muerto, no, gracias,

pero yo solo me desayuno con leche de cabra recién "ordeñá",

que esa es otra, que en la ciudad parece que "namás" "tien" vacas.

No encuentra uno leche de cabra ni a tiros.

-Uy, déjate, déjate de tiros y de "tontás", ¿eh?

-¿Y puedo arrear? -No, no, hombre, espérate.

Vamos a hablar un rato. Cuéntame,

¿cómo te va?

-Hombre, mal no me va,

ahora que cumplo con las costumbres de Cabrahígo, menos "apurao".

-Ya, ya me han "contao",

que la Lolita va a apechugar con el compromiso.

-¿No ha de apechugar, la pobre? Que bien está escrito

desde que nos besamos en la era.

Y no hay otra forma de hacer las cosas,

aunque su Antoñito padezca. -¿Y qué se le va a hacer, hijo?

La tradición es la tradición,

y eso a los de Cabrahígo no se nos despinta.

Bueno, y ya he oído que has "congeniao" muy bien

con la gente del barrio. -Uy, señora,

como que está "invitao" a comer por todo lo alto.

-Uy. -Ceferino,

leche de cabra recién ordeñada.

-La ha conseguido la Casildilla

solo "pa" ti.

Y bueno, dime,

¿dónde te han "convidao" a comer por "to" lo alto?

-En el altillo.

Muy buena gente, sí.

Parece que le he caído en gracia a la parroquia.

-Pues ¿sabes por qué, Cefe?

Porque te lo mereces, porque tú lo vales.

Y te voy a decir una cosa, en el altillo

se esmeran mucho con los pucheros de convite.

-La Casilda, señora, que algo le habrá visto a este gañán.

-¿Cómo que...? ¿Va a guisar Casilda?

-Bueno,

y menuda mano tiene, que lo dice la Trini,

con los fogones es... estupenda,

aunque no se prodiga mucho, ¿eh?

Va a ser que la Fabiana tiene razón y que algo ha visto en ti.

-También yo a ella le tengo un aprecio.

Es "mu" "salá".

-No, sosa no es, aparte de muy guapa y más que dispuesta.

-Bueno, Fabiana,

y trabajadora. Si en algo destaca Casilda

es en lo que trabaja.

Cuando yo llegué pregunté si era de Cabrahígo por lo mucho que pencaba.

-¿"Pa" tanto es? -Uh, ¿"pa" tanto?

Vamos, yo no sé por quién apostaría si la pusieran a segar con Lolita.

Te digo yo que entre la una y la otra,

en una mañana se hacen el prado del tío Fulgencio.

-¿Cómo, cómo que en una mañana?

-Hombre, y parando "pa" almorzar.

-Rediez, pues sí que "tie" que ser buena zagala,

que ni a destajo se siega ese "prao" en una "jorná".

-Y curiosa, y ahorrativa,

que no se le cae una lenteja sin que la coja del suelo.

Vamos,

buena potra "tie" que tener el hombre que la camele.

-Ay, y que lo digas, Fabiana. Si es que la pobre,

de tanto mirar por los demás, está muy sola.

-Vaya, pobre zagala. Ya vendrán tiempos mejores.

-Eso esperamos, sí.

-¿Y... puedo aligerar ya?

-Uy, hombre, no, espérate, con la buena plática

que tenemos, Ceferino. -No, pero es que...

seguro que Lolita ya está echando de menos mis mañanitas.

-Bueno, pero... aproveche para cumplir también con Casilda,

no le haga ningún feo. -No, no, ni mucho menos,

que uno otra cosa no tendrá,

pero es más que "considerao" con las zagalas.

-Hale, pues venga, venga, venga, aligera, que no te entretenemos más.

-Buen día. -¡Buen día!

-Hasta más ver.

-La leche no era de hoy, ¿no?

-Dicen que Servando ha jurado no volver a pronunciar

el nombre de Paciencia. Con razón,

es una afrenta demasiado ofensiva para un hombre.

-No digo yo que no, pero llevan ya mucho tiempo separados,

tampoco es como si se hubiera ido con el primero en pasar.

-¿Y lo de que ha vaciado su casa para no tener que usar nada

que tuviera que ver con ella? -Doy fe de ello, ha tirado ropa,

muebles, la casa por la ventana, como quien dice.

Y su razón tiene, ya lo he manifestado.

Ahora, no pienso tolerar su actitud, está mustio,

ceñudo, apenas saluda, encontrarse con él en el portal

es como hablar con un perro con malas pulgas.

Censurable, sí, al fin y a la postre no es más que un empleado

que recibe un salario para, entre otras cosas, ser amable.

Supongo que habría que llamarle

la atención si persiste.

Con lo que se querían Servando y Paciencia y miren qué final.

Cada matrimonio es un mundo.

Y, como las armas,

a algunos matrimonios los carga el diablo.

Vamos, Samuel, que menudos ánimos se gasta, y eso que está prácticamente

sin estrenar en el asunto, que si no...

Vamos, ni que Lucía hubiera conocido a un mulato.

No se preocupe, amigo, que ya verá

como en breve nos está comunicando su compromiso.

Quizás ese anuncio, Liberto, lleve todavía su tiempo.

¿Por qué? Antes de que enfermara doña Celia

era prácticamente un hecho, o eso pensaba yo al menos.

La enfermedad de doña Celia y don Felipe no fue precisamente

un simple resfriado.

-Le aseguro que no,

de buena nos hemos librado.

Eso es lo que quería decir.

Lucía ha estado muy afectada y tardará un tiempo

en recuperarse y volver a ver la vida con optimismo.

Hasta entonces,

el compromiso tendrá que esperar.

-Lo lamento. No tiene por qué,

Lucía y yo tenemos una relación bien cimentada,

nada de relevante habrá en esperar unas semanas.

Y no lo pongo en duda, ya sabe que yo siempre le deseo lo mejor.

Gracias.

Y ahora, si me disculpan, tengo que ausentarme,

he de hacer unos recados.

Amigos,... ha sido un placer compartir café con ustedes.

-Lo mismo le digo. -Con Dios.

Con Dios. -Con Dios.

Samuel,... no se haga mala sangre,

lo ha dicho con inocencia. No quería zaherirle.

Eso espero. Hágame caso,

Liberto es incapaz de ofender.

Y arriba ese ánimo, ya verá como pronto emparentamos usted y yo.

-Susana, lo que funciona no hay por qué arreglarlo.

-Hija, Rosina, hablas de la decoración de la iglesia

como si fuera un reloj suizo.

-No. Yo solo trato de decir

que si siempre hemos gozado de unas Navidades dichosas

alegrando el altar con elegantes flores blancas,

¿por qué ahora tenemos que empezar con guirnaldas?

-A ti lo que te duele es rascarte el bolsillo.

-Pues no te digo yo que no, porque el despilfarro también es pecado.

En cierto modo sí, porque indica escasez de contención,

pero tampoco la cicatería es una virtud.

Por si no lo sabes, cicatería significa roñosería y mezquindad.

-Me alegro de verle, padre.

Señoras. -Ay, Celia, qué buena cara.

No como Susana, y eso

que la única fiebre que ha tenido es la de los gastos suntuarios.

-Rosina,

qué lianta eres,

lo único que he propuesto es darle mayor esplendor

a esta nuestra parroquia.

¿Verdad, padre?

Perdón.

-Que si quiere adornar la iglesia como una verbena,

que es lo que propone Susana.

Ya lo decidiremos cuando lo tengan ustedes más masticado.

Me parece la opción más razonable.

Lo pensaremos y le propondremos algo al padre, sin algarabías.

-Muy atinado. -Que sepas que insistiré

en dar mayor relumbre a la iglesia, sobre todo para la Misa del Gallo.

-Pensadlo, nosotras seguimos con nuestro paseo.

Sí, ya nos veremos, señoras. Y lo miso digo, padre.

Descuide, padre,

que no habrá ningún gasto suntuario.

Tenga cuidado, padre.

¿Por qué dice eso?

Aunque el compromiso no sea todavía oficial,

todos los vecinos ven a la señorita Lucía

como la futura esposa de don Samuel.

¿Y qué?

Perdóneme, que me perdone el Altísimo,

pero

por el afecto que le tengo,

creo que debo ser clara en esta cuestión.

Deje la retórica y diga lo que tenga que decir.

¿Qué cuestión?

Si sigue usted mostrando tanto interés en la señorita Lucía,

no le quepa duda de que alguien

acabará malinterpretándolo.

Nadie podrá decir que he transgredido

ningún mandamiento u ordenanza. Lo dirán, padre.

Lo dirán.

Si sigue usted manifestando

su apego y dedicándole tanto tiempo,

hablarán de pecado.

Ya.

¿Se ha disgustado conmigo?

No, Úrsula, ¿por qué tendría que disgustarme?

Solo trata de ayudarme.

-¿Es café? -(ASIENTE)

-No, gracias, no quiero café, que ya bastante inquieta estoy yo

sin ese mejunje.

-Pues desahógate, Flora. Cuéntamelo.

-Es Jordi. Bueno, a ver,

es por Jordi y no es por Jordi.

Es por Jordi y por mi hermano,

que parece que la tiene tomada conmigo.

-A ver, Flora, tú explícame los hechos y ya veremos quién te tiene

en ese estado de nervios. Siéntate.

-Anoche, Jordi vino a la chocolatería, yo ya estaba cerrando.

-Pues sí que le ha cogido afición. -Me hizo sentir muy incómoda.

No paraba de decir que saliera con él, que le acompañara.

-Pero ¿tú le has dado algún tipo de esperanza

para que se tome tanta familiaridad? -Otra, que no.

De eso mismo me acusaba Íñigo, pero yo no le he dado confianza a Jordi.

A ver, si he sido amable, pues sí,

por algo regento una chocolatería,

pero no le he dejado entrever que tenía interés en él.

-¿Y tu hermano te ha regañado?

-A ver, regañarme, no, me dijo que no quería seguir discutiendo,

pero se le notaba enojado conmigo.

Pero te juro que desde que tú y él me avisasteis,

yo no le he dado pie a tratarme con frescura.

-Te creo, Flora, no te sulfures conmigo.

-A ver, a lo mejor lo que ha podido malinterpretar

es que le dijera que ya no tengo novio,

pero por hablar de algo, nada más.

-Pero si eso es así como me cuentas, Flora, tienes toda la razón.

Una mujer no debe analizar lo que cuenta o lo que no

por si es susceptible de malinterpretación.

-¿Verdad que no? -No.

Una mujer debe ser libre de hablar con quien quiera

y contar lo que quiera sin que nadie la pueda considerar

más o menos accesible. -Entonces tengo yo razón y no Íñigo.

-Es que tu hermano es un poco anticuado para según qué cosas.

-Ay, gracias por ponerte de mi parte, me quedo más tranquila.

-Claro que estoy de tu parte, Flora, claro que sí, no lo dudes.

Pero insisto.

Tienes que tener precaución con Jordi.

Ese hombre me da mala espina, a ti no te gusta, ¿no?

-No, no, no. -Bueno, pues entonces,

a partir de ahora, no le des carrete, nada,

ni un poquito, que luego encima dirá que eres tú quien le provoca

o algo por el estilo. -Descuida,

que si viene, me limitaré al trato profesional.

-No debería ser así, pero es lo mejor.

-Gracias.

-Entre las mujeres debemos protegernos.

Algún día todo esto cambiará.

(Llaman a la puerta)

-Ya va.

Buenos días, Carmen. Solo la molestaré un momento.

Usted no es nunca una molestia, padre.

No crea,... usted, que es mujer de buena fe,

pero a veces un cura puede resultar muy pesado.

¿Está la señorita Lucía? No,

padre, lo siento, hoy no ha aparecido. Todavía, claro.

Dele esto cuando venga, es información relativa al cuadro

en el que está trabajando. Por descontado, padre,

se lo daré.

Que Dios la bendiga, hija.

Déjanos a solas, Carmen.

Claro, señor.

Pase, padre,

será solo un momento, pero preciso hablar con usted.

No creo que tengamos nada que tratar.

Pase, por favor.

Hasta ahora había creído,

con cierta ingenuidad,

todo hay que decirlo, que su interés por Lucía

solamente era económico.

Mi interés por Lucía no va más allá que el que suscita

cualquiera de mis feligreses.

A otro perro con ese hueso.

Lo sé todo sobre usted, Espineira y su maldita orden.

No pienso tolerar que...

¿Sabe Espineira que está usted enamorado?

¿Cómo se atreve? ¿De qué está hablando?

Desde luego, algunos curas están licenciados en hipocresía.

Pensé que esa sotana que viste era para recordarle

que para usted está prohibido amar a una mujer.

Está usted enfermo, señor Alday, trastornado.

Insisto, padre, ¿sabe el prior que se ha pasado al bando

del mirlo de oro?

No pienso continuar con esta conversación.

Míreme a los ojos como un hombre y no se escude en sus sayas.

A mí no me engaña, Telmo,

ya no solo somos rivales en un complot,

en una carrera por conseguir la herencia de Lucía,

ahora somos rivales como dos hombres

que compiten por la misma mujer.

No sabe lo que dice.

Perfectamente, curilla,

y le aseguro que no podrá derrotarme

escondiéndose en sus liturgias. Es un mal hombre y un mal cura.

Nunca he faltado a ninguno de mis votos.

Como si eso nos importara a usted o a mí.

Apártese de Lucía,...

la está manchando con su suciedad pecaminosa.

Apártese de ella.

No la haga caer en su podredumbre de hereje y renegado.

(Se cierra la puerta)

-Ay.

Pasad, pasad, pareja de dos, que ya estaba a punto de empezar a servir.

-Mmmmm. Ha "guisao" la Casilda, ¿no?

Huele que alimenta, bien que se nota.

-Sí, y se ha "esmerao" por satisfacer aquí al galán.

No ha "escatimao" ni en carnes ni en aderezos.

-Oh, rediez, zagala, ¿no te recuerda el olor a los guisos de Cabrahígo?

-Como si estuviéramos allí. -Rabo de toro con panceta,

que la Casilda lo borda. -Como mi madre.

-Uy, anda, mira,

quién nos iba a decir a nosotras que nuestra Casilda

iba a tener "pa" las cazuelas el mismo arte que aquí la madre

del pastor. -Y ya verás, cordera,

las ollas que nos vamos a meter entre pecho y espalda

cuando vivamos en el pueblo. -(RÍE)

-Bien, ¿eh?

Pero si te has puesto más guapa que la Cenicienta.

Que digo que hay que ver cómo se ha puesto el pimpollo, ¿eh?

-Arrea.

Parece una señora de esas de los carteles de las ferias.

(RÍEN)

-Uy, uy, uy, uy. -Hale, a zampar "tos".

-Venga, venga.

-No, no, no, no, no, Fabiana, no.

Las damas primero.

Es que lo aprendí en la mili. -(RÍEN)

-Pues no, Ceferino, no, aquí no estamos en la mili,

aquí los hombres primero, ¿eh?

-A sus órdenes. Me recuerda usted a un comandante que tuve.

-Hombre.

-(RÍEN)

-¿Soy tan gracioso? -Mucho, va, a rabiar.

-Pues sí que "tie" chispa el "jodío", sí.

-(RÍEN) -Sí, sí.

-Y dime, Casilda, ¿has "bajao" al caño hoy?

-Pues sí, sí he "bajao", cuatro ve... Ah, sí,

ocho veces he "bajao" al caño.

-Y aquí está, tan fresca. Si es que has "nacío" "pa" trabajar.

-"Pa" chasco que sí, sí, sí.

Yo he "bajao" ocho veces al caño y a luego he ido cuatro veces

al "mercao",

iba tan "cargá", que un mozo de cuerda me ha "querío" ayudar

y el "pobrecico" mío no podía con la cesta.

-Fabiana, pero le llaman sus señores.

Un catarro o algo así.

-Vaya por Dios. Bueno, voy "pa" allá.

Y usted, Ceferino,

no deje de comer, no le haga un feo aquí a la cocinera.

Venga. -Y dime, dime, Casilda,

¿has "subío" tú la leña "pa" los fogones sola?

-Sí, sola solísima. Me subo como 50 kilos,

y hay veces que más. -Uy, uy, uy, uy.

¿Es...? ¿Es o no es una mujer recia, Cefe?

-Más que el tío Venancio, que partió la estatua del rey con la cabeza,

y quitándose la boina.

-Lolita, hija,

que te buscan tus señores para que bajes a la botica.

-Anda, anda, qué pena, Cefe, que te voy a tener que dejar.

Eh... tú tranquilo, tú come ahí y que te quiten lo "bailao".

-Y a ti, venga, que también te buscan, vamos.

¿Qué, Servando,

meditando?

¿Usted qué, padre? No, yo... aquí, con mis cosas.

Ya lo sé, hijo, sé que tiene sus cuitas,

y bien correosas que me parecen.

Pues ya que lo sabe usted todo,

sabrá que mis males no tiene remedio.

Eso no lo debe decir nunca un buen cristiano.

Bueno, perdóneme, padre, pero... no me venga con letanías.

Si me viene a decir eso de que el matrimonio es "pa" toda la vida,

entendido y se acabó la función.

Aunque es verdad que el matrimonio es indisoluble,

no vengo a decirle eso.

Lo que pretendo no es reñirle, sino ayudarle a que encuentre la paz.

¿La paz? ¿Paz? ¿Qué paz puede encontrar un hombre

cuando se encuentra en su frente dos siniestras astas,

verbigracia cuernos?

No siga por esos derroteros y no se lo tome como una afrenta,

sino como un accidente más de la vida.

Usted y su mujer ya no convivían.

Ella tan lejos. En cierto modo,

hasta resulta... natural. No, no, no, padre,

no, de natural no tiene nada. ¿Qué tiene de natural

cambiar a un mulato que ni siquiera conocemos por alguien como yo?

Ella sí le conoce, Servando.

Cuando me lo eche en la cara, le voy a convertir en chocolate a la taza,

y no muy espesito, precisamente.

No siga por ese camino, Servando.

La venganza solo trae desgracias,

lo sabemos muy bien en este país de ultrajes y honores.

No ofende quien quiere, sino quien puede. Piénselo.

Mire, padre, que lo piense Rita, y déjeme de zarandajas,

que esa mujer me ha coronado y me la va a pagar.

Un buen cristiano, un hombre bien plantado como usted,

jamás levantaría su mano,... y hasta diría

su ánimo contra una mujer.

Pues ojalá se la haya "llevao" ese maldito huracán.

Calle, animal. No, eso, el animal ese

que usted mienta, que soy yo, es lo que me ha convertido ella.

Las mujeres son toda la fuente de desgracias, todas, padre, todas.

Son como usted y como yo. Mentira,

que yo jamás me liaría con un mulato, y usted mucho menos.

Y ahora, si no le importa,

tengo mucho que barrer.

Así que si me perdona...

-Rediez.

Hacía que no comía así, pues...

desde que se casó mi primo el Bandurria,

que asó las tres vacas.

Muy "agradecío", zagala. -No hay de qué,

he "cocinao" con mucho gusto "pa" usted.

-Sí que se le notaba el cariño, sí, y eso en Cabrahígo es "sagrao".

"El puchero, con apego".

Qué tonto.

¿Se "pue" creer que me he "emocionao" y "to"?

-Bueno, eso es porque tiene usted la cáscara fina de "to" lo que le habrá

"tocao" pasar en la vida.

Ceferino,

me han dicho que usted quedó medio viudo.

-Eso es exagerar. "Casao", "casao" no estuve,

pero sí que perdí una hembra en lo mejor de la vida, sí.

-¿La quería usted?

Yo también perdí a mi "marío",...

y lo quería más que a mí misma.

-Y duele arrobas, ¿eh? -(SUSPIRA)

No, no... perdón si le... No quería provocarle malas memorias.

-Ah, no, no. No, no, si...

Si no ha "sío" usted, es que yo siempre llevo en el pensamiento

a mi Martín.

¿Sabe? Me dijo que si algo le pasaba,

que yo siguiera siendo feliz.

-Mejor entonces hacerle caso, ¿no?

-Eso siempre.

-Es usted muy buena moza, Casilda, y con cabeza,

"pa" llevar más que la cofia, que no hay tantas.

-Usted también es un buen mozo,...

y con boina.

-(RÍE)

-(RÍE)

(RÍEN)

-Le voy a decir a usted la verdad.

A veces no pillo muy bien por qué se ríe, pero me encanta su risa.

-Ah, pues yo siempre he "creío" que los ogros de los cuentos

se ríen como se ríe usted.

Pero le diré una cosa,

usted "tie" una risa que se contagia.

-(RÍE)

-¿Lo ve?

-Hacía más que semanas que no me sentía tan bien.

-(SUSPIRA)

-Pues no sé, será el rabo de toro.

-Bueno, algo hará,

no le digo yo que no.

Y...

algún "licorcico" no guardarán por aquí.

-No le diremos nada a Servando.

-No, no, no.

-No sé. Quizás Flora diga la verdad y no le haya dado a Jordi

ninguna confianza. Es que de ahí no la sacas.

Fíjese, yo mismo he tenido que ir a por estas cajas

en lugar de enviar a una camarera, para no seguir erre que erre.

-Pues no puedo ayudarle, amigo.

A mí, Jordi Baró me parece todo un caballero.

-Eso mismo pienso yo.

Liberto, yo no me lo imagino insistiéndole a una mujer

en contra de su voluntad.

No sé, puede que todo sea un malentendido.

-Yo creo que lo mejor es que lo hable con él directamente,

sin tapujos, a calzón "quitao", como diría mi esposa.

-Quizá, pero sería un tanto violento.

-No, no si lo hace con respeto

y sin dar nada por sentado. Por ahí viene.

Sobre todo mantenga los nervios.

-Don Liberto.

Don Íñigo.

Me alegra encontrarle.

Me gustaría hablarle de su hermana. -Sí,

¿qué hay con ella?

-Creo que no nos hemos entendido bien,

quizás yo he pecado de espontáneo y...

me he permitido ciertas libertades

que no me correspondían, pero jamás, jamás, he pretendido ofenderla.

¿Se ha molestado usted? -Hombre, no sabía muy bien

a qué atenerme.

-Me gustaría que me creyera, su hermana me cae bien, no le digo no,

pero no está en mi temple ser cargante con las mujeres, tranquilo.

¿Amigos?

Y para que este pequeño incidente no empañe nuestra amistad,

les traigo unos pases para la gran velada de esta noche.

-Recio contra Mañueco.

-¿No me dijeron que les encantaba el gancho de Mañueco?

-Sí. -Pues aquí lo van a tener,

en el mejor combate del año.

-Pero yo creía que estaba todo el papel vendido.

-Me decepciona usted, don Íñigo, ¿tan poco confía en mí?

Si el haber sido boxeador no me permite conseguir los mejores pases,

apaga y vámonos.

Bueno,

¿qué, se animan entonces? -Claro.

-¿Sí? -Sí.

-Así se hace. -Oiga, ¿y usted vendrá con nosotros?

-Ya me gustaría, pero... tengo que hacer mi equipaje,

esta vez no me queda más remedio,

mañana mismo me vuelvo a Barcelona. -A empezar con su negocio, claro.

-Sí, y un sinfín de reuniones, todo sea por el boxeo.

También me gustaría aprovechar que estamos en Navidad

para ver a la familia, ya saben. -Pues que tenga usted

muy buen viaje, Jordi. -Muchas gracias, Liberto.

Don Íñigo,

despídame de su hermana, no tendré ocasión de volver a verla.

-Así lo haré.

-Ah, y la próxima vez que nos veamos, me gustaría que me hicieran

una crónica completa del combate de esta noche.

-Descuide.

Pues tampoco ha sido tan complicado, ¿no? Todo arreglado.

-Cierto,

pero lo único que no me cuadra es que Jordi se pierda la velada.

-Pues no, qué va, señora.

La verdad es que yo también pensé que esa comida

iba a ser una pesadez, pero nones, al final terminé riéndome lo mío.

-Pero eso pasa hasta que has escuchado cientos de veces

chistes sobre cabras.

-Bueno, sí, la verdad es que sí habló de cabras, sobre ovejas,

pero al fin y al cabo es que es su oficio.

Aunque también me preguntó por mí, y por mis cuitas.

-Casilda,... ¿tú crees que le has "privao"?

-Hombre, privar, privar, lo que se dice privar,...

Tampoco me miró con malos ojos.

-¿Ni se puso bizco? -No, no me lo pareció.

-Es que en Cabrahígo, el que no bizquea, tontea.

-¿Cómo? -Pues que si no se pone bizco,

no va en serio. -Bueno, yo de esas cosas

no entiendo mucho, pero sí les puedo decir que cuando ya creía

que lo tenía en el bote, me pidió que le enseñara los pinreles.

-¡Anda, Casilda, hija, haberlo dicho antes!

(GRITA) -Que lo tienes en el bote, cordera.

-Tanto como en el bote, no sabemos, pero la cosa no va mal.

-Anda, "pos" menos mal que es para bien, porque yo, la verdad,

pasé un apuro y una vergüenza que... -Eso es muy buen comienzo,

y aunque no está ganada la batalla, tenemos que pensar bien

nuestro siguiente paso. -No, conmigo no cuenten.

Bueno, por lo menos hasta mañana.

Es que, me tuve que comer un rabo entero de morlaco

y tengo las tripas más que "apretás".

-Casilda, que a "to" el mundo le sienta bien un rabo de toro.

Ahora mismo te traigo yo bicarbonato.

-Ay, Casilda, Casilda, Casilda.

¿Sabe Espineira que está usted enamorado?

Si sigue usted mostrando tanto interés en la señorita Lucía,

no le quepa duda de que alguien

acabará malinterpretándolo.

Nadie podrá decir que he transgredido

ningún mandamiento u ordenanza. Lo dirán, padre.

Lo dirán.

Si sigue usted manifestando

su apego y dedicándole tanto tiempo,

hablarán de pecado.

"Mire la mujer,"

debe tener unos 20 años. Su rostro es un enigma,...

su gesto es serio,

trata de no mostrar ninguna emoción.

Sin embargo,

hay algo en el cuadro que... transmite sensualidad.

"Sé que soy un sacerdote y el párroco de su iglesia,"

y que lo que siento es inadmisible,

pero no puedo seguir manteniéndolo en secreto.

Desde el primer momento que la vi en las Galerías Alday,

supe que su presencia iba a hacer tambalearse mi vida

y mis principios.

Un hombre creyente,

un pecador, debe ser capaz de reconocer sus pecados.

El mío es el amor por usted.

Por él he quebrantado el secreto de confesión,

uno de los deberes más firmes que adquiere un sacerdote.

Mi pecado es amarla.

-Ojalá le pique un mosquito de esos cubanos,

que son gordos como golondrinas

y aparezca yo en sus fiebres

con el brazo en alto y el remedio en la mano.

-¿Tiene usted un momento, Servando? -No estoy para sandeces.

-No es una sandez.

-Bueno, eso lo tendré que decidir yo, ¿no?

-Diga lo que quiera, pero los recuerdos no son para despreciarlos.

-Lo que yo decía, "tontás".

-¿Es esto una "tontá"?

¿No la reconoce?

-Sí, es mi gorra de los domingos.

-La recuperé de las cosas que tiró.

-Bueno, pues si estaban allí, bien estaba

donde la dejé.

-Antes la lucía usted con orgullo.

-Ya, bueno.

Me la regaló

la mujer esa... en mi último cumpleaños

que se dignó a aparecer.

Haga el favor de llevársela.

-Solo tenemos una vida, Servando,

con lo bueno y lo malo que nos traiga, pero solo una,

y de la parte que ya hemos dejado atrás,

solo nos quedan los recuerdos. No los pierda.

-Déjeme en paz.

-Cuanto más se empeñe en olvidar, menos lo hará.

-Bueno, muy bien, adiós.

-Dese un tiempo, Servando,

y no se avergüence de lo que le viene a la cabeza.

La quiso usted.

Guarde en su memoria las buenas partes.

-¡A la...!

(LLORA)

-Entonces, lo de los pies es bueno, eso significa algo.

-Sí, sí. Si un cabrahíguense te pide que le muestres los pies,

es que tiene un futuro en mente. -Es que le interesa,

es que está calculando "to" lo que eres capaz de hacer como mujer.

-Como a las vacas en las ferias de ganado.

-Hombre, no,

como a las vacas no, qué "exagerao".

Como a las cabras, eso sí. -El caso

es que el mozo ha "mostrao" cierto interés, ¿no?

Pues ahora tenemos que preparar nuestro siguiente movimiento.

-La próxima cita "tie" que ser la buena.

-Sí, tampoco podemos retrasarla mucho, estoy harto

de ver cómo te mira y cómo te toca. -Bueno, bueno,

que no ha hecho "na" más, el pobre.

-De pobre nada, Lolita, que hay veces que le estrangularía.

-Has "tenío" suerte, porque Ceferino tiene un cuello normal.

En Cabrahígo los hombres tienen los cuellos como columnas de catedrales.

-Como las de la entrada, las gordas.

-Estoy de Cabrahígo ya hasta la coronilla.

-No te enfurruñes, amor,

que ya verás que queda poco "pa" desprendernos del mozo.

-Tenemos que ser astutos y sagaces, que no podemos dejar nada al azar.

-¿Se le ocurre algo que funcione, doña Trini?

-Algo tengo pensado, sí.

La próxima vez que regrese a salamanca,

le daré el recado a su madre, y no se preocupe,

que se encuentra divinamente.

Padre.

Padre, aquí.

Con Dios.

¿Lleva mucha prisa? Sí, un poco.

No se preocupe, no le entretendré mucho.

He leído la carta que dejó en casa de Samuel.

Espero que le sirva en sus averiguaciones sobre el cuadro

y el pintor. ¿Está seguro de lo que hacemos?

Es solo una deducción, pero sí, razonablemente seguro.

¿Y cómo lo ha deducido?

¿No se ha fijado en la ventana que aparece al fondo del cuadro?

Sí, claro, es uno de los ejes de luz del cuadro.

He reconocido la fuente que aparece en la ventana,

sé en qué barrio se encuentra esa fuente y, por tanto,

dónde se realizó la pintura.

Eso es fantástico.

A ver, es solo una deducción, un dato.

Padre, no sea modesto. Ha sido usted muy sagaz.

Ese dato nos permitirá tirar del hilo

y seguir investigando.

¿Vamos a esa casa? Lo siento, Lucía,

pero me es imposible,

tengo otras obligaciones. Claro, claro.

No quisiera acapararle. Podríamos ir mañana,

si quiere.

No se lo puedo prometer.

¿Y puedo acompañarle a donde quiera que vaya?

¿Para qué, Lucía?

Las obligaciones de un cura de barrio

no son muy amenas, se aburriría.

Con usted, nunca.

Puedo caminar con usted y cuando

llegue a su destino, me marcho.

¿Para qué, Lucía?

Me gustaría que me hablara de sus dos mentores,

de su padre y fray Guillermo,

los que hicieron de usted lo que es.

Apenas me ha contado de ellos.

Lo que hicieron de mí y lo que soy.

No soy nada, ¿no lo ve?

Un cura, nada más.

Un pecador como el resto de los hombres.

El otro día hablaba de ellos con más entusiasmo.

Fue un acto de soberbia y orgullo.

Lucía, déjelo, tengo que marcharme.

Quede con Dios, hija.

-"A mí no me parece mal muchacho".

Un poco cateto,

no lo negaría, pero noble y servicial.

-Si supiera usted los servicios que le está haciendo a mi familia.

(Pasos)

-Me marcho, Flora.

-Qué elegante va usted, Íñigo. -Se nos marcha al boxeo.

-Hombre, la velada del año, no queda una sola entrada en toda la ciudad.

-Que se divierta. -Así lo haré, don Ramón.

Flora, en cuanto don Ramón termine su coñac, echa el cierre.

-No, no, de ninguna manera, no seré yo quien retrase

su merecido descanso. Yo marcho también, Flora.

-Que duerma bien.

-Buenas noches. -Buenas noches.

-¿Te puedes creer que tengo un come come en la cabeza

que no me deja tranquila?

-¿Por Jordi?

-Sé que es tu amigo y posiblemente un caballero,

pero no sé, me pone muy nerviosa.

-No ha de pasar nada, Flora, ni siquiera viene al combate,

que está preparando el equipaje para marchar a Barcelona.

De todos modos, lo dicho, no te entretengas.

-Tan hacendosa como siempre.

-¿De dónde sale usted? Me ha asustado.

-¿Tan feo soy?

-Yo no he dicho eso. Márchese, se lo ruego,

estoy cerrando.

-Sé leer en los ojos de una mujer, Flora.

-Pues váyase a un cabaret, ahí podrá

leer todos los ojos que quiera.

-Flora, Flora, Flora.

Creí que eras diferente.

-Pues si le he decepcionado, mayor razón para largarse.

-No me voy a ir, ¿y sabes por qué no?

-Porque eres como todas.

Dices que no cuando quieres decir sí.

Cortadas por el mismo patrón.

-Mi hermano volverá en cualquier momento.

-Y, como todas, mentirosa.

Su hermano va a la gran velada de boxeo que yo mismo le invité.

No tardó en aceptar el pase.

Ven.

No me hagas enfadar. Vas a disfrutar, te lo aseguro.

-¡Suéltela!

-No es usted un buen aficionado, Íñigo.

Un verdadero hincha al boxeo no habría desaprovechado

la oportunidad. -Me importa muy poco su opinión.

¡He dicho que suelte a mi hermana! ¡Y lárguese!

¡He dicho que se largue!

Y no quiero volver a verle por aquí nunca más.

-Le creía un hombre más de mundo, y más inteligente.

Usted la cree virtuosa, pero tiene a su lado a una mujer

que sabe cómo interesar a un hombre. -¡Falso!

Ha tratado usted de encandilarme por todos los medios a su alcance.

-No le creas, está mintiendo. -Usted me conoce,

no habría tratado de cortejarla si no me lo hubiera puesto en bandeja.

-¡Cállese de una maldita vez! -Eso es mentira.

-¡Le voy a quitar esa estúpida sonrisa!

-Déjale, solo quiero que se vaya. -¿Qué está pasando aquí?

-Un malentendido entre hermanos.

Toda la vida juntos y aún no se conocen.

-Este hombre es un canalla.

-Su amigo Íñigo acaba de descubrir que su hermanita

es un poco,... ¿cómo diría para no ofenderla?

Un poco ligerita.

-Liberto, no le crea, se lo ruego. -No lo hago, Flora.

Desdígase ahora mismo y pídale perdón a la señorita.

-¿A la qué?

-Se lo voy a decir por última vez.

Pídale perdón.

-Un buen directo, Liberto.

-Me ha salido sin pensar.

"¿Lo ha conseguido?".

No tendrá usted queja. Déjeme ver los documentos.

La vida entera del padre Telmo va en esa carpeta.

Tenemos escritos y fotografías de cuando estudiaba en el seminario

y documentos de sus profesores sobre él, notas.

He realizado también algunas entrevistas.

El cura era un hombre querido, no he podido sonsacar a algunos.

¿Qué puede decirme? Por desgracia, nada del otro mundo.

Telmo era un alumno modélico dentro y fuera del aula.

Alumnos y profesores lo admiraban. Casi diría que hasta le querían.

¿Ni un trapo sucio?

Por el momento no.

Quizás no ha mirado usted bien.

-Creo que Lucía se está enamorando de otro hombre.

-"Pero bueno,"

va todo bien. Ahora ya solo hace falta

que Ceferino bese a Casilda.

-Que no sé yo, ¿eh, Fabiana?

Que a la Casildilla la veo "arrepentía".

-¿Sabes qué impresión me da la manga ancha de don Telmo?

No, ni idea.

Pues que los tropiezos como el de Lolita,

no le impresionan

porque tiene que estar acostumbrado a los pecados de la carne.

-Lo que pasa es que ya he "conocío" al Ceferino

y no me parece que esto esté bien. -¿Cómo?

-Pues es que Ceferino es muy buen zagal, y yo no quiero engañarlo.

Cuenta con mi amor. Haga usted con él lo que considere oportuno.

Nada corre prisa.

-Ay, Ramón, ¿y si sale mal? -Pero no tiene por qué salir mal.

-¿Y si Casilda se echa atrás? ¿Y si Ceferino decide no besarla?

¿Y si de repente aparece el sereno y amenaza con multarles

por lo que están haciendo en la calle?

-¿Don Liberto Méndez Espe?

-Sí, ¿con quién tengo el gusto de hablar?

-¿Fue usted quien tumbó a Jordi Baró?

-¿Es usted su abogado?

No dejo de pensar en ti,

de desear estar a tu lado.

Y temo,...

y sé, que sea recíproco.

Dime que me equivoco.

Por favor, te lo ruego.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 914

Acacias 38 - Capítulo 914

21 dic 2018

La cercanía entre Telmo y Lucía es cada vez más patente y Úrsula previene al sacerdote. Samuel, por su parte, apremiado por Felipe para retomar su relación con Lucía, se enfrenta al cura: sabe que está enamorado. Telmo reflexiona; lo mejor será que se separe de Lucía.

ver más sobre "Acacias 38 - Capítulo 914 " ver menos sobre "Acacias 38 - Capítulo 914 "
Programas completos (933)
Clips

Los últimos 3.335 programas de Acacias 38

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios
  • Nuevo Capítulo 931 Completo 53:33 65% ayer
    Capítulo 931 ayer Telmo destrozado tras encontrar el cadáver de su mentor. Méndez se encarga del caso y después de varios interrogatorios sospecha que Agustina sabe algo, pero la criada le evita. Telmo calla a...
  • Nuevo Capítulo 930 Completo 54:04 81% pasado jueves
    Capítulo 930 pasado jueves Telmo se prepara para hacer un viaje. Úrsula está conmocionada pensando que el cura dejará los hábitos y se enfrenta a Fray Guillermo. La organización de los combates de boxeo h...
  • Nuevo Capítulo 929 Completo 54:52 94% pasado miércoles
    Capítulo 929 pasado miércoles Telmo le cuenta toda la verdad a Fray Guillermo sobre Samuel, incluida la muerte del cochero. Telmo trata de abrirle los ojos a Lucía respecto a Samuel: es un asesino. Samuel se da cuenta de que Lucí...
  • Nuevo Capítulo 928 Completo 54:29 94% pasado martes
    Capítulo 928 pasado martes El Prior Espineira revela a Fray Guillermo cosas de Telmo que el fraile desconocía. Samuel y Lucía ponen fecha para la boda. El Alday se jacta ante Jimeno Batán que pronto será uno de ...
  • Nuevo Capítulo 927 Completo 54:46 90% pasado lunes
    Capítulo 927 pasado lunes Lucía rechaza la proposición de Samuel; necesita ordenar sus pensamientos y cuenta a todos que todavía no formalizará el compromiso con Samuel. El Alday ya no tiene dudas sobre el inte...
  • Capítulo 926 Completo 54:28 100% 11 ene 2019
    Capítulo 926 11 ene 2019 Telmo nota la ausencia de Lucía y sube al edificio. Descubren que alguien vertió cera en los escalones. Afortunadamente, Lucía se recupera. A la hora del combate, Tito se retrasa e Í&n...
  • Lolita y Antoñito se dan el sí quiero Fragmento 3:45 56% 10 ene 2019
    Lolita y Antoñito se dan el sí quiero 10 ene 2019 Por fin ha llegado el día de la boda de Antoñito y Lolita. El hijo de los Palacios ha dado el sí quiero a su "Maritornes". ¡Así ha sido el momento! 
  • Capítulo 925 Completo 54:46 100% 10 ene 2019
    Capítulo 925 10 ene 2019 Espineira da a entender a Telmo que es capaz de todo, incluso de hacer daño a Lucía. Fray Guillermo propone a su pupilo que se marche con él. Samuel plantea a Lucía que sea Telmo quien...
  • Capítulo 924 Completo 54:26 100% 09 ene 2019
    Capítulo 924 09 ene 2019 Lucía sopesa la petición de Samuel y finalmente acepta. Celia no aguanta y anuncia las buenas noticias a las señoras: Lucía se casa y ella va a ser madre. Samuel celebra con los vecino...
  • Capítulo 923 Completo 54:52 90% 08 ene 2019
    Capítulo 923 08 ene 2019 Espineira acude a visitar a Telmo y se encuentra con Fray Guillermo; es evidente que entre ellos no hay buena sintonía. Lolita tiene una idea para animar a Servando y le pide que sea su padrino de boda. Su...
  • Capítulo 922 Completo 54:13 96% 04 ene 2019
    Capítulo 922 04 ene 2019 Íñigo conoce a Tito Lazcano, un boxeador al que se le adivinan aptitudes y decide hacerse promotor de boxeo a pesar de la oposición de Leonor y Flora. Cesáreo se ofrece a echarle una m...
  • Capítulo 921 Completo 54:37 100% 03 ene 2019
    Capítulo 921 03 ene 2019 Telmo cuenta a Fray Guillermo su ruptura con Lucía, el joven a duras penas intenta esquivar a Lucía que le busca desesperada. Lolita y Antonio anuncian que se casan sin esperar a más, comienz...
  • Capítulo 920 Completo 54:58 98% 02 ene 2019
    Capítulo 920 02 ene 2019 Fray Guillermo advierte a Telmo de la situación tan delicada en la que se encuentra. Mientras los vecinos de Acacias celebran la llegada del año nuevo, Telmo rompe definitivamente con Lucía. ...
  • Capítulo 919 Completo 55:15 91% 31 dic 2018
    Capítulo 919 31 dic 2018 Telmo cuenta a Fray Guillermo, bajo secreto de confesión, que está perdidamente enamorado de Lucia. Por su parte Samuel, está encantado con la llegada de Fray Guillermo ya que su va a cambiar...
  • Capítulo 918 Completo 54:11 97% 28 dic 2018
    Capítulo 918 28 dic 2018 Lucía y Telmo no consiguen aclarar qué ocurre entre ellos y cómo deben de proceder. El cura, lleno de sentimiento de culpa, hace penitencia para olvidar a la muchacha. Lucía quiere des...
  • Capítulo 917 Completo 54:45 99% 27 dic 2018
    Capítulo 917 27 dic 2018 Samuel engaña a Fray Guillermo para que acuda a Acacias afirmando que Telmo va tras Lucía por su herencia. El fraile pica el anzuelo. Flora escucha cómo Liberto le cuenta a Íñig...
  • Capítulo 916 Completo 55:24 99% 26 dic 2018
    Capítulo 916 26 dic 2018 Telmo y Lucía se siente culpables. Celia invita al párroco a cenar con ellos por Nochebuena, pero él se niega. Por su parte Lucía se encierra en su habitación. Tristeza en casa ...
  • Capítulo 915 Completo 53:06 93% 24 dic 2018
    Capítulo 915 24 dic 2018 Celia está preocupada por Lucía; confiesa a Telmo que teme que se aleje de Samuel porque ame a otro hombre. El párroco de Acacias, por su parte, sigue evitando a la muchacha. Liberto se convi...
  • Capítulo 914 Completo 55:19 90% 21 dic 2018
    Capítulo 914 21 dic 2018 La cercanía entre Telmo y Lucía es cada vez más patente y Úrsula previene al sacerdote. Samuel, por su parte, apremiado por Felipe para retomar su relación con Lucía, se ...
  • Capítulo 913 Completo 54:07 89% 20 dic 2018
    Capítulo 913 20 dic 2018 Telmo y Lucía han dejado atrás el pasado. Celia nota la cercanía pero jamás piensa que pueda ser algo romántico. Samuel se da cuenta de cómo el cura le está ganand...

Añadir comentario ↓

  1. Marilu

    JAJAJA. ¡¡ bien puesto ese cross de derecha, Liberto !!.- Que intriga por la actitud del padre Telmo, ¿ está engañando al prior ? y está realmente enamorado de Lucía, (todo en su lenguaje gestual así lo indicaría ) ? .- Hago mías las palabras de mi compatriota Alicia: ( pero nieta de italianos, jeje): FELIZ NAVIDAD y PRÓSPERO 2019, para todos

    23 dic 2018
  2. Alicia

    Me pregunto.... el lunes y el martes no hay novela? Ya que es Nochebuena y Navidad. Si es así les deseo a todos los acacieros, tanto de España, como a los del resto del mundo que tengan una hermosa Nochebuena y la mejor de las navidades rodeados de gente amada. Es el deseo de una argentina, nieta de españoles.

    22 dic 2018
  3. Rebecca

    El beso entre Lucia y El padre Telmo el mas esperado desde hace mucho tiempo ojala que la historia de ellos sea bonita y tenga un final feliz.

    22 dic 2018
  4. Betty

    Se me ocurre que la " declaración " de Lucía hacia Telmo es un sueño de alguno de los dos; esa jugarreta, de hacernos creer cosas que luego no suceden, ya la han repetido muchas veces Deberé esperar al próximo capítulo

    21 dic 2018