www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
4843758
No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 891 - ver ahora
Transcripción completa

El lienzo que le vendí a don Samuel era falso,

yo fui quien lo pintó.

Samuel sabía que los cuadros que compraba eran falsos,

y que usted los pintaba y estampaba en él la firma del famoso pintor.

Así es, no comprendo cómo lo supo,

pero no dudó en adquirirlo casi regalado,

bajo la amenaza de denunciarme.

He cogido la llave de la puerta de servicio de mi señor

y he sabido que...

mañana por la tarde planea salir fuera.

-Qué tipo más mal encarado. Si al menos tuviera unas patillas,

o una barba, saldría más presentable.

-Lo sabía, sabía que este hombre no era quien decía.

-"No sé si estará al tanto" de la inundación

que ha arrasado el Hoyo. No sabía nada.

Hay varios muertos, y muchos heridos.

Deberíamos trasladarlos aquí, a la casa parroquial.

Dado su estado, puede que alguna enfermedad

se pueda extender.

-¿Qué diantres...?

(LEE) "Mi silencio y su tranquilidad valen

10 000 pesetas". "¿Cómo ha sido tan despreciable"

de traficar con obras falsificadas?

No tiene pruebas de lo que dice.

Le aseguro que le vigilaré muy de cerca

y a la mínima en que involucre a Lucía en alguno de sus trapicheos,

le aseguro que acabaré con usted.

-Ya tenemos todo lo valioso, cierra el hatillo y vámonos de aquí.

-Espera. Te convertirás en un delincuente como él.

-Nuestro hijo ya es un hombre.

-Baje el arma. -Raúl.

¡Para!

La puerta estaba abierta.

Pasen, siempre estará abierta para aquellos que vengan a ayudar.

Pues precisamente a eso "mismico" nos mandan nuestras señoras.

-Aquí estamos, "pa" "to" lo que usted disponga.

-¡Maldita seas!

-Préndanlo, es el que buscan.

-¡Suéltenme!

-¿Cómo está?

-Cesáreo, vaya a buscar ayuda,

no pierda tiempo, busque un médico.

Hijo.

Hijo.

-¿Y a ella? ¡Deténganla a ella! Estaba conmigo.

Ella fue la que me facilitó la llave de la casa, ¡deténganla!

Ella me dio el soplo, trabaja en esa casa.

¿O acaso fue ella la que me denunció?

Ustedes han llegado demasiado pronto.

Oh, lo tenían todo preparado. ¡Traición! ¡Traición!

-Parece que ha habido un altercado en el 38.

-A ese, a ese hombre que llevan los guardias.

-¿Qué? -Pues que le conocemos,

que ha estado rondando por aquí y hasta se ha tomado un café

en La Deliciosa. -Ah, ahora que lo dices, es cierto.

Voy a preguntar a ver qué ha pasado.

-¿Por qué hay tanto guardia en un edificio de gente de bien?

-Se acaban de llevar a un hombre.

-Parece ser que ha sido un intento de asalto, de allanamiento.

El individuo pretendía desvalijar una de las viviendas.

-Ay, gracias a Dios. -Lo dice como si un intento

de saqueo fuera para celebrar. -No, mujer, es que me alegro

de que hayan arrestado al caco.

-¡Suéltenme, déjenme ir!

-Ay.

-No puedo dejar que se quede dentro, mis hombres buscan pruebas.

-Pero yo quiero estar con mi hijo. -Su hijo está en buenas manos,

el doctor le atenderá y pronto le llevarán al hospital.

-¿Puedo ir con él? -Tiene que prestar declaración.

Los hechos han de quedar probados hasta en los más pequeños detalles.

No sabía que un hijo suyo vivía con usted.

-Yo nunca he tratado de ocultarlo, es más, usted debe saber...

-Después, con su permiso.

Llévensela, vigílenla.

-No, por favor. -Que no suba hasta nueva orden,

-Por favor.

-Señor Alday.

¿Qué ha pasado?

Han intentado desvalijar su casa. ¿Mi casa?

Tengo allí muchas y buenas obras de arte. ¡Carmen!

Temple, hemos llegado a tiempo,

nada ha sido sustraído, aunque quizá haya habido algunos desperfectos.

Acompáñeme para que sea usted

quien nos señale si se han producido cambios.

¿Dónde estaba la criada?

Dentro, en el piso.

Ahora subirá y le tomaré declaración, por favor.

Haga que traigan al sereno,

al portero y a Fabiana, quiero tener una charla con ellos.

(Sintonía de "Acacias 38")

-Desde luego, el chaval hizo una pifia,

eso hay que reconocerlo, Fabiana. -¿Una pifia? Un auténtico desastre.

-Por todos los santos, Cesáreo,

¿quiere meterse el chuzo por donde le quepa?

-No, si ahora vamos a ser mi chuzo y yo los responsables de esto.

-Lo que ha querido decir Fabiana es que se puede meter el chuzo...

-Sé lo que ha querido decir. -¿Sí? Pues si tan listo es usted,

no sé cómo no se dio cuenta que ese hombre entraba con el zagal

en el portal. -Le recuerdo

que yo me había personado en comisaría para dar cuenta

que había reconocido al prójimo que aparecía en los papeles

como fugado del penal de Huelva.

Saber quién entra y sale del portal, y por tanto si el chico

acompañaba a su padre es cosa del portero.

-¡Fabiana, quite a este gañán de mi frente que me pierdo.

Nosotros estamos hablando del comisario Méndez.

-A ver, ¿se lo tengo que explicar otra vez, Cesáreo?

Servando y yo habíamos quedado con Carmen

para denunciar al comisario el robo. -Para que detuvieran al Adonis

por hacerle chantaje a Carmen y así, de paso, a Raúl.

-Y el comisario nos dijo

que dejáramos actuar al Adonis, como si no supiéramos "na",

que dejáramos que se cometiera el atraco.

-Para cogerle con las manos en la masa.

-Digamos que es una fatalidad.

-Pues sí, una fatalidad que le puede costar la vida al zagal

y a la madre.

Al zagal por la herida y a la madre, por la pena.

-Sí, o aún peor. -Qué agorero, ¿peor por qué?

-Porque, aunque sane, el bueno de Raúl va a tener que declarar

ante la justicia que ayudó a su padre voluntariamente

en ese latrocinio, verbigracia delito.

-En todo caso,

esa mujer morirá de la amargura.

-Nos llama el comisario Méndez.

-La hora de la verdad.

-Deje el chuzo aquí, por el amor de Dios, y no haga el ridículo.

(TOSEN)

Aguanta un poco más. Ten fe.

Pronto acudirá el doctor.

Está bastante peor.

Procure descansar.

Cierre los ojos.

Tenga a bien dormir un poco.

Parece que no le han hecho efecto los medicamentos que le trajo.

Espero que el doctor recete otras que hagan más efecto.

¿Tardará mucho?

Avisado está, más no podemos hacer.

Quizá yo pueda preparar una tisana de esas que mitigan

las afecciones respiratorias, ¿no?

No estará de más, Úrsula. Y usted, doña Celia,

consiga en la sacristía un par de cojines.

Temo que si, vuelve a toser,

se ahogue con sus propias flemas.

Enseguida, padre.

Espere.

Al subir con la medicación

he visto cierto alboroto frente al 38.

No he querido detenerme porque quería tratar cuanto antes a Paca,

¿ha llegado alguna noticia?

No, que yo sepa. Nadie ha dicho nada.

Espero que no sea otra desgracia.

Vayan, vayan a sus tareas.

Hola.

(Llaman a la puerta)

Abra. Dios quiera que sea el doctor.

Vuestros padres están bien.

Ahora os traigo algo de comer.

No podía quedarme en casa de brazos cruzados.

Alabado sea el Señor por su iniciativa.

Necesitamos toda la ayuda posible.

Quizá la señorita Lucía sepa del revuelo ese que vio usted

en el 38 de Acacias. ¿El revuelo?

No, lo siento,

es que no vengo directamente de casa y nada he visto.

He pasado por la vaquería a comprar leche.

Pensé que a las criaturas les vendría bien.

Al tiempo que prepara esa tisana, hierva un poco de leche, por favor.

Vuestra leche.

Sabía que no permanecería indiferente a tanta desgracia.

Bienvenida al caos.

Dígame qué puedo hacer de útil, padre.

Sabía que no te quedarías en casa haciendo tanta falta aquí.

Gracias por venir.

Ayúdame a acomodar a Paca.

¿Cómo sigue?

Está con fiebre

y tiene mucho dolor en el pecho. Incorpórate un poco, Paca.

¿Cuándo llegó su hijo a Acacias?

-¿Y qué tiene que ver eso ahora?

Le aseguro que él no estaba en el allanamiento.

Déjeme verle, por favor.

Soy su madre y debo estar a su lado.

Ni siquiera me han dicho la gravedad de su herida.

-Tranquilícese,

nadie va a ver a nadie hasta que no aclaremos las circunstancias.

-Puede morir, ¿lo entiende?

Lleva un disparo en el pecho.

-Cualquier cambio en la situación del herido me sería comunicada,

pierda cuidado.

¿Qué hacía su hijo en esta casa? -Nada.

-Nada no es una respuesta que pueda satisfacerme.

Póngase un momento en mi lugar.

Usted dice que el detenido, Javier López, apodado Adonis,

es su marido y que el otro extraño en la casa es su hijo.

-Ya, pero no tiene nada que ver.

Mi hijo llegó buscándome porque su padre estaba en prisión y él...

-¿Cree que me he caído de un guindo?

En mi oficio no existen las casualidades,

y menos cuando el entuerto termina con robo con allanamiento.

Dígame la verdad,...

el muchacho se encuentra bien, pero se juega la libertad.

Que pasen.

Han llegado el resto de los implicados en este maldito embrollo.

-Con todos mis respetos, pero Carmen no es culpable...

-Cállese y hable cuando se le pida. Esto va por todos.

A ver, usted, Fabiana,

explíqueme lo que ha pasado en este piso, quién, cómo y por qué.

-Que el marido de la señora Carmen

iba a afanar aquí, ya se lo hemos "explicao".

Carmen fue la que intentó llamar... -¿Y el pelirrojo?

¿Raúl?

¿Qué diantres pintaba con su padre? De él no me hablaron.

-Pues porque no estaba "implicao".

-Otra que quiere hacerme comulgar con ruedas de molino.

Si no está implicado, ¿qué hacía aquí?

Dígame la verdad o los imputaré como cómplices.

-Pasa, pasa, hija, que vienes sin resuello.

-Como que he subido las escaleras al trote.

Eso y los nervios que me han entrado de esperar a que se fueran

los guardias del portal para subir a verte.

Ay, con la cara de sospechosa que se me está quedando,

no quería correr el albur de cruzarme con ninguno.

-Ya, si yo no he salido de casa esta tarde por la misma razón.

Es que dicen que los guardias te descubren hasta por los ademanes.

-Dios mío, ¿cuándo apartarás este cáliz de nosotras?

Estoy que no vivo.

Me ha llegado una carta pidiéndome 10 000 pesetas

nada menos.

-A mí también me ha llegado una carta,

pero me dicen que debemos pagarlo entre las dos.

-Menos mal.

-¿Menos mal, cómo que menos mal?

¿Te alegras de que yo también sea chantajeada?

-Pues claro.

-Claro, mal de muchos, consuelo de tontos.

-Sí, tú di lo que quieras, pero al menos no soy yo la única asesina.

-Ay, déjate de pavadas, Susana,

ninguna somos asesinas ni culpables, el accidente fue un accidente.

-Eso cuéntaselo a los familiares del muchacho.

Porque son ellos, los Escalona, los que nos están remitiendo

esas cartas amenazadoras.

-Abusadores.

-Sí, podemos insultarles, aquí,

en privado, pero tenemos que pagar, Rosina, eso es preciso.

-¿Pagar, pagar qué? Yo no suelto ni un real, antes muerta.

-Pues no te mueras tan rápido, porque tienes que pagar mi parte.

-Ya, lo que faltaba.

-He invertido mucho en las telas de la baronesa, estoy a dos velas.

Rosina, tú me pagas el chantaje a tocateja

y yo te lo voy devolviendo por mensualidades.

-He dicho que no y no pago, ¿no me conoces?

-Al contrario, a veces me arrepiento de haberte conocido.

Rosina,...

¿no viste el brazo quebrado de don Venancio

y sus advertencias?

Esa gente no se anda con remilgos.

-Ay, no, no, no y no. Susana, mi lema siempre ha sido

no ceder a los chantajes.

Ni siquiera lo hice cuando apareció la madre de Casilda en el barrio,

acusando a mi Maximiliano de fornicio.

-Tu lema debería ser ahora seguir viva.

-No pago, no van a ver de mí ni un duro.

-Pero si es que... van a acabar con nosotras

y con nuestras familias.

-Hija, ¿estás bien?

-Sí, sí.

Doña Susana,

¿saben que Íñigo hoy ha servido café al maleante

que quiso robar en casa de los Alday?

-¿De verdad? Pero ¿qué pasa,

que van a La Deliciosa hasta los cacos?

-Luego se excitan y pasa lo que pasa.

-No, doña Susana,

no quería decir eso. Es que vengo haciéndole cábalas

desde que me he enterado, quiero decir,

que uno puede estar al lado de un ladrón, yo qué sé,

o de un asesino, y no enterarse.

-Bueno, bueno, hija, es que no te lo van a decir:

"Soy un asesino".

-Me refiero a que cualquiera, aunque parezcan tan normales como ustedes,

cualquiera puede ser un asesino.

¿No le dan escalofríos solo de pensarlo?

-Sí, muchos. -A mí, sudores fríos.

-Bueno, son los tiempos que nos ha tocado vivir.

Voy a acompañar a doña Susana, que ya se marchaba.

-Sí, sí, yo voy al cuarto. -¿Adónde? Ah.

-Adiós, doña Susana. -Adiós.

-A ver si trabaja un poco menos, que tiene la cara apagada.

-Susana, no hagas nada, por favor,

aunque te cueste, ya me encargaré yo de que salgamos de este lance, ¿eh?

-Recapacita.

-"Se lo vuelvo a repetir,"

el muchacho había venido a ayudar a hacerle a su madre.

-Y ustedes reiteran la aseveración de Fabiana.

Ustedes me toman por orate.

Resulta que el muchacho vino a esta casa justo en el mismo momento

en que su padre atracaba la vivienda pistola en mano.

¿No es así, Fabiana?

-Así es, señoría. -No soy "señoría".

¿Qué recado, si puede saberse?

-Yo de eso no sé nada,

yo solo cumplí con mi deber

identificando al Adonis como el preso fugado.

-Vaya, vaya, esto está lleno de listillos.

¿Y usted, portero?

¿Sabe algo o está como yo, in albis?

¿Qué recado vino a hacer aquí el sospechoso?

Míreme a los ojos y conteste.

Es mentira, ¿verdad? No hay recado ni Cristo que lo fundó.

-El muchacho estaba compinchado con su padre y es tan culpable como él.

-Eso no, el muchacho, Raúl, el chico, realmente no había...

-No más embustes, ¿qué recado?

-Unas cortinas.

Había venido a ayudarme a bajar unas cortinas.

-Vaya por Dios.

Unas cortinas. Muy oportuno.

-De oportuno nada, señor,

que ya hacía días, puede que una semana,

que Carmen le había pedido al muchacho que la ayudara.

-Así es, varios días. A Raúl se le debió olvidar,

a mí también, con la aparición del padre y todo el embrollo.

El caso es que... justo apareció cuando el padre

perpetraba el robo. -Ya,

claro,...

pero no ha descolgado las cortinas.

-No.

No las ha descolgado

porque estaba arriesgando su vida para que el robo no se cometiera.

-Además, ¿cree usted que un padre

iba a disparar a un hijo cuando van los dos a una en un atraco?

Señor comisario, es que está más claro que el agua.

-Escúcheme, mi Raúl es un buen muchacho,

cualquiera se lo puede decir.

-Yo, yo, yo lo digo, a veces es algo fanfarrón,

pero es un buen chico, y no es capaz de hacer

nada de esto.

-Ha "estao" viviendo con nosotros

en el altillo como uno más, y le conocemos,

el muchacho no es un mangante. -Pero si se ha llevado un balazo,

comisario.

-De acuerdo.

A falta de mejores pruebas, daré como buena la versión de usted

y la de los que le conocen. No voy a imputarle por robo.

Espero no equivocarme.

-Toma ya.

-Carmen, ya, ya.

-Íñigo, sírvame un café, quiero echar un ojo a "El Vespertino"

antes de subir a casa. -Ahora mismo.

Don Felipe, ¿se puede creer usted que no hace apenas ni dos días

yo mismo le había servido un café, pero con leche,

al atracador de los Alday?

-Es el precio que tenemos que pagar por el progreso.

Ya no se distingue a los cacos de las personas honradas.

Imagino cómo debe estar mi esposa con el asunto.

No le debe llegar la camisa al cuerpo.

-Y no es para menos, porque ni en nuestras casas

ni en nuestros negocios nos podemos sentir seguros.

-Subo a consolarla.

-Espere un segundo. Quería comentarle un asunto.

No hace ni un cuarto de hora ha pasado por aquí un indigente

preguntando por la casa del cura. -Así es,

el padre ha acondicionado su residencia

para el amparo de los damnificados.

-El caso es que no me agrada mucho decirlo,

pero debería habilitarse una solución pronto,

porque tanto desharrapado y a la vista podría hacernos

perder clientela a algunos comerciantes del barrio.

-No haga usted leña del árbol caído, esa gente lo ha perdido todo.

Solo faltaría que les echáramos del único lugar

donde han encontrado sustento.

-Pero el ayuntamiento debería hacer algo.

-Sí, en eso estamos.

Estoy presionando al consistorio para que habiliten un antiguo asilo.

Supongo que en unos días tendremos noticias.

-Me tranquiliza usted. -Hasta el momento,

evitemos las quejas, suficiente trabajo tiene el padre

sin hacer caso a los vecinos descontentos.

-¿Le sirvo algo más, Samuel? Un brandy, por favor,

Dios sabe que lo necesito.

Don Samuel,

lamento lo ocurrido en su casa.

No fue para tanto, le atraparon antes de que pudiera

llevarse o destrozar algo.

Don Felipe, no he podido evitar escucharle hablar

acerca del Hoyo.

Que sepa que me siento totalmente solidario con los afectados.

Gracias.

¿Es mi imaginación

o no tiene usted muchas ganas de hablar conmigo?

Lo siento, ya me marcho.

-Espere un segundo, don Felipe, esto es para usted.

¿Se puede saber qué mosca le ha picado a nuestro insigne letrado?

Yo, de los asuntos que tenga con usted, no sé nada.

De la nota, algo sí.

Al parecer, ha perdido un juicio

por cuenta del marqués, un asunto de la herencia de la marquesa.

Póngame otro.

-O sea,...

como se dice en jerga policial, un testigo ocular,

eso es lo que he sido yo. Vamos,

que sin mi ayuda, y sin la de la señora Fabiana,

a don Samuel le habrían "rebañao" hasta los calzones.

-Pues dicen que el sereno también ha "dentificao" a ese malasombra.

-"Identificao", Casilda,

se dice "identificao".

Bueno, y aunque así haya sido, ¿qué?

A un caco no hay que identificarle, hay que ir a cazarle.

-Es como oler a chuletas

y no saber "ande" las están asando.

-Ahí la has "dao", muy buen símil, sí señora, sí señora.

Bueno, pues lo que dice aquí Lolita, mi ayuda ha sido crucial,

prácticamente he sido yo el que ha "llevao" a "tos" los guardias

a la puerta de casa de don Samuel.

-Uy, vaya, hombre,

esto está lleno de héroes.

-De lleno nada, que si aquí hay un héroe,

ese soy yo, que soy, como el que dice,

el que ha metido al andoba ese

en prisión. -Usted y el cura, Servando,

que él también se ha "dejao" el alma atendiendo a los pobrecillos.

-Con la iglesia hemos "topao".

-Carmen.

¿Qué le ha dicho su patrón?

-Pues me ha dado permiso para ir a ver a mi hijo al hospital

y he subido a cambiarme.

-Tómese un caldillo como el que me estoy tomando yo,

que se nota que le hace falta. -Eso, siéntese, yo se lo pongo.

¿Y cómo ha visto a don Samuel? ¿Le ha puesto mala cara?

-Apenas me ha mirado, y tampoco ha comentado nada del suceso.

-No, si a lo peor se piensa que usted tiene algo que ver.

-Poco me importan a mí sus sospechas estando Raúl como está.

-Vaya, en eso "tie" usted toda la razón.

Ande, bébase el caldo y vaya corriendo al hospital.

-Les quería decir que...

quería darles las gracias por todo lo que han hecho.

Estoy en deuda con ustedes.

-Ande, ande y déjese de deudas, y venga, aire.

A ver a su hijo Raúl. -No, Fabiana, no hace falta,

prefiero cambiarme. Ahora vengo.

-Miren que yo no soy sentimental, porque no lo soy, pero...

¿me quieren creer si les digo que tengo el corazón en un puño?

-Raro sería si no lo tuviera, Servando.

-Hombre, ¿cómo va a seguir usted comiendo como si "na"

sabiendo cómo está el hijo de la "señá" Carmen?

-Hay que ver,...

¿quién nos iba a decir a nosotros que acabaríamos cogiéndole querencia

al muchacho?

Con lo soberbio y engreído que nos pareció al principio.

-Ha "cambiao" más que la nubes en otoño.

-Pues quiera Dios que se recupere pronto

y podamos seguir viéndolo cambiar

y requetecambiar.

"Por fortuna, no han robado nada de valor,"

finalmente todo ha quedado en un susto.

Muchas gracias por su interés.

Samuel, ¿de dónde viene usted tan temprano?

He estado en su casa y me tenía preocupada.

Preocupación que me halaga.

He ido a ver a un cerrajero para ver cómo mejorar

la seguridad de mi casa.

¿Y cómo está usted? Por dentro, digo.

Ayer no quise ir a verle a su casa

para que no me tomara por una pesada.

Bien, me encuentro perfectamente, gracias.

No tiene mérito alguno, cuando llegué ya había sucedido todo.

¿Y algún desperfecto que lamentar?

Algunas de las piezas tienen pequeños daños, nada en definitiva,

y los materiales de usted, por fortuna, ni siquiera eso,

así que puede volver usted a trabajar desde ahora mismo.

No era inquietud por mis cosas. Lo sé,

no se ofenda, estaba bromeando.

¿Sabe cuál fue mi única preocupación

cuando me informaron de lo sucedido?

Que usted estuviera dentro. Cuando supe que no era así,

sentí mucho alivio, ni siquiera inquietud por los daños.

Samuel, tengo que irme.

¿No trabaja usted hoy?

No. Me será imposible.

Me he comprometido a ayudar a la gente que se aloja

en casa del padre Telmo.

Eso dice mucho y bien de usted, me siento orgulloso.

Bueno, con Dios.

Con Dios.

-Susana, no está Agustina, ¿verdad?

-Puedes hablar tranquila, ha ido a un mandado.

-Bueno, es que he estado dándole vueltas a la extorsión

a la que estamos siendo sometidas y las cartas son inquietantes.

-Tú siempre tan optimista. Inquietantes,

son aterradoras.

-Eso es lo que debemos evitar, que cunda el pánico.

Tenemos que hacer como si no hubiéramos recibido esas cartas.

Temple, Susana, temple.

-Pero ¿cómo puedes hablar de temple

sabiendo lo que le gusta a los Escalona romper miembros?

Ahí tienes a don Venancio, con su brazo.

-Don Venancio es un mindundi, una persona insignificante.

Pero a nosotras,

dos señoras como la copa de un pino, no se atreverán a tocarnos.

-Tú fíate de la Virgen y no corras. -¿Esa blasfemia me la dices tú?

-Porque esas cartas me tienen loca.

Mira si me tienen loca, que como te empeñes en seguir sin pagar,

yo soy capaz de personarme en la comisaría y contarlo todo.

-No, no, no, Susana, a ver, nunca, jamás, ¿me oyes?

A ver, Susana, no tenemos prueba ninguna, ni siquiera evidencia,

de que los Escalona hayan enviado esas misivas.

Si los denuncias, tendrás que contar toda la verdad.

¿Acaso quieres que todo el mundo se entere de que dibujábamos

a mozos en cueros? -Me ahogo de pensarlo.

-Pues entonces a callar, aprieta los dientes y aguanta,

que nada va a suceder. -¿Dios proveerá?

-Dios proveerá.

-Ay.

-¿Qué te pasa, Susana?

Que te has quedado más blanca y más tiesa que don Rodrigo en la horca.

-Nada, que es que...

El miedo a los cacos, que se ha extendido por el barrio

y se nos ha pegado, ¿verdad?

-Pero si han cogido al truhán, mujer, no hay nada que temer.

¿Os estáis haciendo viejas o me estáis ocultando algo?

-¿Ocultar, nosotras?

¿Qué vamos a ocultar unas señoras como nosotras, y además viudas?

-Oye, rica, que yo me he vuelto a casar en segundas nupcias,

aunque razón llevas. Por desgracia, en nuestras vidas

ya hace tiempo que no hay nada digno de ser ocultado.

-Ni nunca lo ha habido, menudas vidas más sosas que hemos llevado,

¿verdad, Rosina? -Sosísimas, más sosas

que las rosquillas sin anisete.

Hasta más ver.

-Ah, ahora te saco el encargo. Ahora te lo envuelvo y te lo saco.

Muchas gracias por su preocupación, doña Celia,

finalmente todo ha quedado en un susto.

Un susto que no se repetirá, porque el ladrón ha sido atrapado.

Ya me gustaría a mí estar seguro

de que no volverá a haber otra intentona.

¿Por qué dice usted eso? -Doña Celia tiene razón,

muerto el perro, se acabó la rabia.

Perdón.

Ha sido una salida de tono, Lolita, pero tienes razón,

¿cómo puedo estar yo seguro de que todos los perros están muertos?

-¿Cree usted que el ladrón tenía cómplices?

Ni creo ni dejo de creer,

pero ¿no les resulta sospechoso

que fuera el marido de Carmen quien entró en la casa

y que Carmen ya estuviera dentro?

No debería usted sospechar de Carmen,

jamás ha dado motivo de queja, al menos que yo sepa.

Y ese marido, yo no sé de dónde ha salido,

pero a juzgar por cómo apareció ella,

no deben estar a partir un piñón.

Ya.

La policía tampoco parece sospechar de Carmen,

pero póngase en mi lugar,

¿acaso usted no sospecharía de todos y de todo?

Ahora que lo dice.

Hablaré con mi marido, porque el asunto es grave

y nos afecta a todos. Bueno,

tampoco hagamos de la cosa un mundo. En fin, a más ver.

A más ver.

Vamos, Lolita.

¿Te puedes creer que me han dejado mal cuerpo

las insinuaciones de don Samuel?

-¿Y a quién no, doña Celia, a quién no?

Ay. Doña Celia,...

vaya yendo usted, que "enseguidica" la alcanzo.

-Voy a estar en los ultramarinos, que quiero comprar legumbres

para los acogidos, no tardes.

-Fabiana, que el señor Alday sospecha de la Carmen,

que se piensa que ha "tenío" que ver algo con su "marío",

que fue ella quien le abrió la puerta.

-No, si al final la pobre terminará en la rúa, o peor.

-¿"Entoavía" no ha "regresao"?

Entonces no sabemos "na" del Raúl.

-"Na" de "na", hija, "na" de "na".

-Ay. Bueno, me marcho a escape, que doña Celia me está esperando.

Nos vemos en casa del cura. -Ay.

-Pues nada, para ser la mejor chocolatería de la ciudad,

aquí parece que no se vaya a vender hoy una escoba.

-Tranquilo, que ya vendrán los clientes.

-O no, Flora, mira las horas que son.

Esto es el barrio.

Que no digo yo que esté "gafao", pero casi.

Entre los ladrones y los pobres, aquí no se vende una peseta.

-No seas pelmazo. Al ladrón ya le han trincado,

y a los pobres,... ¿qué quieres que hagamos con ellos?

¿Dejar que se pudran en sus chabolas?, que ya ni lo son.

-Flora, que yo no tengo nada

en contra de la caridad, no tengo nada, todo lo contrario, eso sí,

siempre que no se juegue con las cosas de comer de cada uno.

-Que los del Hoyo no tienen nada que ver con nuestros problemas.

Te recuerdo que hace nada tú y yo no teníamos dónde caernos muertos.

-¿Qué se debe del café? -Nada, don Ramón, convida la casa,

total, de perdidos al río. -No se haga mala sangre, Íñigo.

Estoy de acuerdo con su hermana, cada uno debe saber

cuándo arrimar el hombro, y ese momento ha llegado ahora.

Mi esposa, si no fuera por lo del embarazo, estaría con don Telmo

ayudando a esos pobres desgraciados.

-¿Verdad que sí? Menos quejarse

y un poquito más de compasión. -Escuche a su hermana, joven,

su alma se lo agradecerá

y su estómago le producirá menos ácidos.

Y muchas gracias por el café.

-De nada, don Ramón.

A ver, hermana, entiéndeme, me da pena esa gente, de veras,

pero temo por nuestro negocio, yo no quiero perder lo único

que hemos emprendido en esta vida. -Si tan preocupado estás

por el monís, puede que tengamos la solución.

-¿En el diario? -Un cliente comentaba ese anuncio

con otro ayer.

"Se buscan reporteros colaboradores".

Lee.

-"A los señores fotógrafos de profesión y a los aficionados

que envíen a la redacción de este periódico fotografías

sobre asuntos de interés y palpitante actualidad,

se les abonará un generoso estipendio".

Flora, no somos retrateros,

somos hosteleros.

-Como si este fuera nuestro único oficio.

Antes no ponías tantas pegas cuando pasábamos los alijos.

-No quiero volver a hacerlo. -Pero si es muy fácil,

nos compramos una cámara y buscamos noticias.

-Flora, tú te has vuelto loca. -Escucha.

Ayer, por ejemplo, con el asalto a la casa de don Samuel,

si hubiéramos tenido una cámara, nos habríamos forrado.

Anda que no nos iban a comprar el retrato del ladrón esposado.

-Flora, no participaré en semejante disparate.

Esperemos que el barrio

vuelva pronto a la normalidad y los clientes acudan a por su refrigerio.

No se alboroten, uno a uno.

¿No mejora Paca?

¿Cómo ha pasado la noche?

Agitada, febril y con mucha sed.

Se le han agrietado los labios. ¿Y la ha visto un médico?

Le ha administrado un específico, pero no tiene muchas esperanzas.

Padre, ¿no sería oportuno que le diera usted la extremaunción?

No. Dios la salvará,

sé que la salvará.

Llevo rogándoselo toda la noche.

Me escuchará. ¡Déjeme en paz, Úrsula!

¡Aquí nadie es más que nadie! Fabiana, no quiero voces.

Pues hable usted con su criada, que no hace más que pincharme.

¿Qué ha ocurrido?

Yo solo intento que todo vaya lo más organizado posible.

Y "pa" eso no hace más que mandarme, que si: "No, Fabiana",

que si: "Así sí, Fabiana", que se cree la reina consorte.

Padre, usted lo sabe

tan bien como yo, con todos los que tenemos

y con los que van llegando, si no nos organizamos,

si no hacemos turnos y trabajamos todos a una,

esto será la casa de Tócame Roque. Ya, y usted va de generala.

¡Pues esto se acabó, que lo sepa! Fabiana,

solo quiero que todo vaya lo mejor que conviene.

Mira, te pones detrás de este señor y esperas a que te toque,

y no te preocupes que vas a comer sin falta.

Y usted, señor,

venga aquí, que ya he visto cómo dejaba pasar

a uno de esos picaruelos. Tiene usted preferencia,

que se ha ganado con los años. Gracias.

Padre,...

la señorita Lucía es pan de Dios,

pero si continúan llegando

tantos indigentes, ni con su bondad

ni con todo nuestro trabajo daremos abasto.

(Se abre una puerta)

-¿No cierra para el almuerzo? -¿Qué almuerzo?

-El cotidiano, ese que consiste en llevarse una cuchara a la boca

para alimentarse.

-Ah, ese, hoy me lo salto.

-¿Y eso, ocurre algo?

-¿Qué le va a ocurrir? Tu tía está muy bien.

Pero bien, bien, ¿verdad, Susana?

-Por lo menos sigo teniendo los dos brazos.

(RÍE) -Qué guasa tiene Susana a veces.

Eso es que ha visto a un manco

entre los enfermos del Hoyo y, está dando gracias al Señor

por no ser ella víctima de tanta desgracia.

-Anímese, que se encuentra muy bien.

-No estaría yo tan segura de ello.

Entre tantos descamisados que andan por el barrio,

podría colarse algún desalmado. ¿Verdad que sí, Rosina?

Algún desalmado al que le guste romper extremidades.

-Y dale. -No lo creo, Susana.

A esos se les ve a la legua de qué pie cojean.

-Otra, pero ¿se puede saber qué os pasa con los tullidos?

-A nosotras nada, ¿qué nos va a pasar? Pobrecitos.

Liberto, ¿no tenías que ir no sé dónde?

-Ah, pues sí, me gustaría ir a la sociedad gimnástica,

es el último grito en entretenimiento para señores.

Consiste en ejercitar tus músculos

a la vez que alternas con lo más granado.

"Mens sana in corpore sano". -Liberto,

no me parece bien que un montón de hombre sudorosos

y en paños menores compartan espacio.

-Mujer, tanto como compartir espacio en paños menores...

Allí, salvo en las duchas, todo el mundo va bien vestido.

-Pero os bañáis en cueros, ¿no? Ergo no te fíes.

Cuando la gente empieza a desvestirse, nunca se sabe

cómo va a acabar la cosa.

-Mira que es usted chapada a la antigua, tieta.

-Me voy, querida. -Adiós.

-Solo te ha faltado decirle

que un chico en porretas se nos murió entre los brazos.

-Pues quizá debería haberlo hecho. -Ni se te ocurra, ¿me oyes?

Susana, bastante me ha costado sacarle las sospechas a mi hija

y a Liberto, como para que ahora vengas

a despertar de nuevo a la bicha.

-¿No te das cuenta del peligro que estamos corriendo?

Entre la gente que llega al barrio podría esconderse un Escalona

para partirnos los huesos -Está bien, está bien,

cálmate, tienes razón.

Intentaré estar atenta, ser precavida.

-Y no salgas sola por la noche a la calle.

-No, saldré acompañada,

pero por favor, Susana, sosiégate o nos descubrirás.

-No sabes las ganas que me dan de gritarlo a los cuatro vientos.

-Ni loca, ¿me oyes? Por favor,

a los cuatro vientos ni mu.

¡Susana!

Bueno, ahora me voy a la farmacia

a buscar agua de azahar, nos vendrá bien a las dos.

¿Me abres, por favor? ¿Puedo salir sola? Es aquí al lado.

-A las buenas, doña Susana. ¿Se viene conmigo?

Voy a echar una mano al cura y a llevar estas viandas.

-Ah, loable, muy loable, pero dime, ¿qué tal las cosas por allí?

¿Has visto entre la gente a alguien con malas intenciones?

Que sea rarito.

-"Pos" puede ser que "tos" lo parezcan, pero ninguno lo es,

digo yo. Lo que sí que está todo es muy "desordenao",

el cura va a tener que pensar algo "pa" apañarlo.

A más ver.

-¿Vienes de la casa parroquial? -Así es, he estado echando una mano.

Ya le han comunicado oficialmente al padre Telmo que el consistorio

va a habilitar el antiguo asilo para trasladar a los afectados.

-Me alegro, ese pobre cura no daba para más.

-He pensado en hacer un nuevo donativo a la iglesia,

por los beneficios de los tintes.

-Piénsalo bien,

la empresa funciona, pero tampoco está para muchas alegrías.

-¿Y tú estás para alegrías?

No has levantado la vista de los papeles.

-No tengo buenas noticias.

He perdido un juicio

y el marqués de Viana no anda muy gozoso.

-¿Es grave?

-Podría traer consecuencias.

El marqués podría perder la confianza en mí.

-No llegará la sangre al río. No por falta de ganas del marqués,

pero seguro que puedes salir airoso.

(Llaman a la puerta)

Voy a abrir, he dado permiso a Lolita para que siguiera ayudando

al padre Telmo.

Samuel. Buenas tardes, doña Celia.

Eh... puede dejarlo ahí mismo.

Gracias.

Cariño, Samuel Alday quiere saludarte.

Espero no ser inoportuno. -No, por favor, tome asiento.

-Si me disculpan, les dejo. Estoy un poco agotada.

-Bien, usted dirá. Verá, como podrá usted suponer,

no quisiera entrometerme en sus asuntos,

pero ha llegado a mis oídos que tiene usted

ciertos problemas con el marqués de Viana.

Eso no es problema suyo.

Razón no le falta, en efecto, pero si he tenido el atrevimiento,

es porque gracias a Lucía ahora me considero

más cercano a ustedes.

No le han informado mal,

he perdido un recurso que la marquesa me pidió que interpusiera.

Una herencia, creo, algunas obras de arte.

Que la marquesa quería obtener.

Como es lógico.

Nada puedo hacer para que la marquesa satisfaga su capricho,

pero espere un momento.

Quizás esto pueda de alguna manera compensarla.

¿Qué es?

Es una talla de marfil.

La he comprado recientemente con la intención de que Lucía la restaure.

Cuando lo haga será una obra preciosa

y digna de la marquesa. No,

no puedo aceptarla.

Usted estaría renunciando a un negocio muy jugoso

y sabemos que lo necesita.

Se lo ruego, Felipe, para mí es mucho más importante

poder ayudarle a usted en cualquier negocio en el aire.

No me obligue a suplicarle.

De acuerdo.

Siendo así,...

quedo muy agradecido

por preocuparse, y más después del asalto que acaba de sufrir.

Sí, bueno, afortunadamente no fue para tanto,

me preocupa el chico,

pero tampoco puedo asegurar que no fuera cómplice.

Igual que con Carmen,

tan solo son sospechas sin evidencia.

Debería aclarar la situación para la tranquilidad de los vecinos.

No podremos convivir en paz,

si existe la desconfianza entre los habitantes del inmueble.

"Venga, vamos, no se detengan, vamos".

Las mujeres aquí, los hombres vayan a la iglesia,

allí estará Úrsula para recibirles y acomodarles.

Déjenme pasar, no me toquen.

Padre, un momento.

Nos han informado de que está mandando a esta gente a la iglesia.

Aquí ya no cabían, ni les podíamos atender con eficacia.

Pero ¿ha pensado usted en los comerciantes

y en cómo les afecta este trasiego que llena las calles?

Lamento las molestias que puedan ocasionarle,

pero estamos ante una emergencia. Esperemos que no se alargue.

No es cuestión de tiempo, padre,

ya hemos tenido un robo, ¿qué quiere usted, que entre tantos damnificados

se nos cuele una caterva de desalmados?

Usted sabe tan bien como yo, que los desalmados

no necesitan muchedumbres para ocultarse.

Lo que sé es que este barrio está pagando un precio que no debería,

no es nuestra culpa que hayan habido inundaciones,

y no es nuestra responsabilidad ayudar y socorrer a esos afectados.

No esperaba escuchar una cosa así

de una buena cristiana. Una cristiana que ahora no podrá

ni ir a la iglesia a rezar, ni a pedir a Dios por su alma.

-Mire, y ya para no hablar de cómo afecta tanto desorden

a los ingresos de algunos le diré que hoy mismo,

en nuestra chocolatería, no hemos abierto la caja.

No pienso dejar a nadie en la estacada, ni a ellos ni a ustedes.

Créanme, estamos haciendo lo correcto.

-Señora, señora, que me lleva a matacaballo.

-Cállate, ni que te pagara a tanto la queja.

-Si es que no entiendo por qué la tengo que acompañar,

si no va más que a la perfumería.

-Quiero colonias, y quiero que me las lleves.

-Usted puede llevarlas "solica". -Prefiero que lo hagas tú.

-Ay, pero es que yo tengo una montonera de cosas que hacer,

a mi faena de "tos" los días le tengo que sumar lo de ayudar

a las pobres gentes del Hoyo. -Hablando de esa gente,

¿has visto a alguno que se saliera de lo normal?

-¿A qué se refiere?

-Que tenga cara de mala leche, hablando claro y pronto.

-Pero ¿qué dice, señora? Si son "tos" un "peazo" de pan.

Yo le digo una cosa, por muy mala uva que pudieran tener

antes de la riada, esa gente ha "quedao" "pa" el arrastre.

¿Qué es lo que ocurre? ¿Es que les "tie" canguelo?

-Ay, mira que eres inconsciente, no, lo digo porque...

¿No ha habido un robo con asalto hace poco en casa de Alday?

Los amigos de lo ajeno pueden rondar todavía por aquí.

-Bueno, pero al único ladrón

que han "identificao", porque así se dice,

con la i delante, ya lo cogieron los guripas

y está durmiendo en la trena. -Vamos, que es para hoy.

-Espere, espere, doña Rosina, que casi hay una desgracia.

-¿Le han roto un brazo a Susana? -Que no, que es otra cosa.

-¿Una pierna? -Es Leonor,

que ha tenido un percance, que está herida.

-¿Mi niña?

-Señora.

Tenga, le he traído lo que he podido.

Por ejemplo, ungüento no quedaba en la farmacia.

Espero que sea suficiente.

Bueno, me voy a la iglesia, que me necesitarán aún más.

Espere, espere. Quiero mostrarle algo,

venga a la cocina.

Padre, si es Paca. Está mucho mejor.

Parece que la medicación empieza a hacer su efecto.

Gracias a Dios.

No, gracias a Dios y gracias a usted.

No, padre, si yo no he hecho nada,

al contrario,

esta mañana le he dicho que le diera usted la extremaunción.

Es usted un hombre muy prudente.

Prudente no sé,...

cabezón sí.

(RÍEN)

No se ría.

Es la verdad. Cuando algo me importa de verdad,

jamás abandono,

jamás.

-Pensé que te iba a encontrar casi en el lecho de muerte.

-Pues ya ve, madre, esta herida no me va a sacar las tripas.

-Pero podría haber sido peor, que quien te atropelló iba como un loco.

-Pero ¿te atropelló adrede?

-A la velocidad a la que iba, lo parecía.

-¿Te dijo algo mientras lo hacía?

-Ahora que lo pienso, sí, sí, sí.

-¿Una amenaza? Padre,

traigo malas noticias.

No se las calle,

no echaré la culpa a la mensajera.

Hay más gente con los mismos síntomas que Paca.

Las fiebres pueden ser contagiosas. Dios mío.

-¿Y usted, "señá" Fabiana, está muy "callá", le pasa algo?

-"Na", hija, que estaba pensando en Carmen y en su hijo.

-Ya lo dicen por ahí, "quien mal anda, mal acaba".

-Ay, yo solo espero que don Samuel no tome represalias contra Carmen.

-"Esto va de mal en peor," Flora.

Esta semana hemos bajado

la facturación un 11 por ciento.

-Desde que te has aprendido eso del por ciento, no hay quien te aguante.

¿Hemos bajado un 11? Pues la semana que viene subiremos un 12.

-Que no es tan fácil, que los líos que hay en el barrio

son malos para nuestro negocio.

Y ahora, con las fiebres, ¿quién querrá venir a Acacias?

-Si es que tienes que hacerme caso,

tenemos que ampliar el negocio,

con lo de las fotografías para el periódico.

-¿Quién va a entrar en la sastrería a hacerse ropa de fiesta

teniendo a todos los pordioseros de la ciudad en la puerta?

-Ojalá solo preocupara fuera eso. -¿No te das cuenta

que con tanto desharrapado vienen los Escalona y no nos enteramos?

-Es verdad, y tienes razón.

-Piensa en todo lo que ha pasado en el barrio:

el intento de robo en casa de Samuel,

el accidente de tu hija,

qué casualidad que le atropelle una bicicleta justo ahora.

Diga lo que diga tu hija Leonor, esto es un aviso

de los Escalona, y que no le pase nada a Liberto, ¿eh?

-Ay, ¿tú crees? -"Yo siento mucho"

no poder estar arrimando el hombro,

pero es que mi esposo me lo ha prohibido.

Estando usted en estado, imagínese contagiarse las fiebres.

¿Y si te contagias tú?

No, yo no temo las fiebres.

Ten cuidado.

Aún recuerdo la última epidemia del barrio, y muchos como tú

que no temían a las fiebres, terminaron enfermando.

-Haz caso a Trini, tú y los demás.

A veces pienso que el padre Telmo está siendo muy osado.

Samuel, si le puedo ayudar en algo, dígamelo.

Me preocupa mucho que Lucía pase tanto tiempo en la casa parroquial

con las fiebres contagiosas que dicen que hay allí.

No crea que a mí me agrada la presencia de Celia.

Si pudiera convencerlas a las dos de que deben cuidarse y protegerse.

Descuide, haré todo lo que esté en mi mano para alejar a ambas de allí.

"Supongo que sabréis que Samuel,"

además de llamar a don Felipe, ha llamado a Ramón por lo del robo.

-Sí, y ha convocado a Carmen.

Sospecha que ella pudo tener algo que ver.

-Yo espero que eso no sea cierto. -Yo también, a mí ella

me parece una mujer muy cabal. -Y de ser cómplices

se estaría metiendo en un lío morrocotudo.

-Que sepa usted que yo tuve un negocio de fotografía con Víctor,

con el anterior dueño de La Deliciosa.

-Qué suerte. ¿Se ha enterado usted de la iniciativa del periódico?

-No. -Quieren fotógrafos

que les envíen imágenes de cuando pasa algo.

Y no hay lugar donde pasen más cosas que en Acacias.

-No, bueno, ahí tiene más razón usted que un templo.

-Oiga, ¿qué le parece si nos asociamos?

Yo pongo la parte empresarial

y periodística y usted, la técnica fotográfica.

He llamado a don Ramón y a don Felipe

como propietarios de los pisos en este edificio,...

hombres de moral intachable y amigos desinteresados

que me ayudarán a esclarecer las responsabilidades del asalto.

Hay varios asuntos que no terminamos de comprender.

El asaltante era tu esposo.

Cuando me propuso robar en la casa, yo me negué por completo.

Lo hice por mi hijo.

Me amenazó a mí, pero sobre todo amenazó con hacerle daño a Raúl.

Vamos, que te propuso robarme y tú le diste la llave.

Si ustedes me quieren despedir,...

yo lo aceptaré sin queja,...

pero solo les pido unos días.

-Leonor, ¿has visto a tu madre?

-No, ha salido antes de casa para venir con doña Susana,

pero se habrán liado.

No ha ido a La Deliciosa, ¿no, Íñigo?

-Pero si hoy en la chocolatería no ha entrado nadie.

Qué desastre. Se ha quedado Flora,

pero podríamos haber cerrado.

-Fabiana, ¿has visto a mi esposa o a mi tía Susana?

-No, no las he visto, señor.

-Gracias.

-¿Pasa algo? -No,

preguntaba por doña Rosina y doña Susana.

¿Usted sabe algo de la sastra?

-No sé.

¿Saben qué ocurre en la iglesia?

Es por las fiebres,

se llevan a los enfermos a casa del cura para que les den atención.

Al final terminaremos todos contagiándonos, ya lo verán.

Pues esperemos que eso no ocurra en este barrio.

Y si al final sucede, ya sabemos quién es el culpable.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 891

Acacias 38 - Capítulo 891

16 nov 2018

Los guardias llegan a casa de Samuel para evitar el atraco del Adonis. Raúl resulta herido. Cuando tienen que declarar ante la policía, Fabiana miente para que Raúl no sea acusado. Carmen lo agradece. Samuel duda sobre el papel de su criada en el robo.

ver más sobre "Acacias 38 - Capítulo 891" ver menos sobre "Acacias 38 - Capítulo 891"
Programas completos (911)
Clips

Los últimos 3.312 programas de Acacias 38

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios
  • Nuevo Capítulo 909 Completo 54:54 8% hoy
    Capítulo 909 hoy Lucía quiere entrar a ver a los Álvarez-Hermoso, pero todavía es pronto. Leonor y Flora reciben a Íñigo muy enfadadas por sus apuestas en el boxeo. Íñigo intenta p...
  • Nuevo Capítulo 908 Completo 53:51 99% ayer
    Capítulo 908 ayer En la nota llegan excelentes noticias: Felipe y Celia muestran los primeros síntomas de recuperación. El doctor confirma que su salvación está prácticamente asegurada. Luc&iacut...
  • Nuevo Capítulo 907 Completo 54:22 98% pasado martes
    Capítulo 907 pasado martes El doctor Quiles no le da esperanzas a Lucía sobre sus primos tras el uso de la medicación experimental, el pulso de Celia es muy débil. Lucía cree que ha llegado el momento de avisar ...
  • Nuevo Capítulo 906 Completo 54:25 100% pasado lunes
    Capítulo 906 pasado lunes Samuel. Telmo confirma que Felipe está vivo, pero contagiado por la enfermedad. Lucía habla a través de la puerta con Telmo y le da una medicación experimental que le ha traído ...
  • Nuevo Capítulo 905 Completo 54:19 93% pasado viernes
    Capítulo 905 pasado viernes Samuel disuade a Lucía de entrar en casa de sus primos. Tras una larga y angustiosa espera Samuel regresa sin el doctor Quiles. Lucía desesperada, y pese a la oposición de los vecinos, est&aa...
  • Capítulo 904 Completo 55:10 100% 05 dic 2018
    Capítulo 904 05 dic 2018 Lucía busca refugio en Telmo, desatando la indignación de Samuel, quien marca territorio con el párroco delante de los vecinos a la salida del Rosario por la salud de Celia. La familia Palaci...
  • Capítulo 903 Completo 54:16 97% 04 dic 2018
    Capítulo 903 04 dic 2018 Lolita no menciona la llegada de Ceferino ni siquiera a Antoñito, pero Trini se lo encuentra por casualidad. Lolita confirma a Trini que se besó con Ceferino y según las leyes de Cabrahigo es...
  • Capítulo 902 Completo 53:43 93% 03 dic 2018
    Capítulo 902 03 dic 2018 El doctor recomienda que ante la posibilidad de contagio se limiten las visitas a Celia. Samuel trata de convencer a Lucía para que se marche con él a casa, pero ella se niega. Servando envía...
  • Capítulo 901 Completo 54:16 93% 30 nov 2018
    Capítulo 901 30 nov 2018 La respuesta de Lucía queda en el aire tras la indisposición de Celia. La espera es tensa porque Felipe no llega con el doctor. Samuel empieza a especular sobre la enfermedad de Lucia: puede que sea...
  • Capítulo 900 Completo 54:54 66% 29 nov 2018
    Capítulo 900 29 nov 2018 El viaje a Toledo parece haber consolidado el amor entre Lucía y Samuel. De hecho el Alday convoca a los vecinos a un ágape para pedir la mano de la muchacha. Rosina y Susana acuden al tablao flamen...
  • Capítulo 899 Completo 55:17 42% 28 nov 2018
    Capítulo 899 28 nov 2018 Samuel y Lucía abren sus corazones en la noche que les toca quedarse en Toledo. Lucía hace un amago de besarle, pero Samuel se retira a su habitación. Celia recibe el aviso de que no llegar&a...
  • Capítulo 898 Completo 54:47 31% 27 nov 2018
    Capítulo 898 27 nov 2018 Nicasio, el contacto de Samuel en Toledo, les enseña su colección privada de arte, pero no está el retablo de San Miguel. Sin embargo Lucía está feliz por las obras que han enco...
  • Capítulo 897 Completo 55:05 24% 26 nov 2018
    Capítulo 897 26 nov 2018 Telmo ve una conversación entre Jimeno Batán y Samuel. ¿Qué tramarán esta vez? El sacerdote intenta advertir a Lucía, pero la muchacha no le hace caso; se irá a To...
  • Capítulo 896 Completo 54:47 8% 23 nov 2018
    Capítulo 896 23 nov 2018 Lucía está ilusionada con el viaje a Toledo con Samuel para encontrar el retablo de San Miguel, perdido hace siglos. Celia se enfada con Felipe asumiendo que Samuel ha comprado su favor enviando la ...
  • Capítulo 895 Completo 54:08 8% 22 nov 2018
    Capítulo 895 22 nov 2018 El Prior Espineira manda a llamar a Telmo y le pone en su sitio: quiere resultados ya. La noticia de la pintada en la sastrería corre por el barrio. Susana desaparece, decidida a irse a París. Rosin...
  • Capítulo 894 Completo 54:08 100% 21 nov 2018
    Capítulo 894 21 nov 2018 Samuel trata de convencer a Jimeno de que sigue teniendo el control sobre la herencia de Lucía. Felipe y Samuel encaran a Lucía por las condiciones del crédito, pero a ella le da igual perder...
  • Capítulo 893 Completo 54:47 95% 20 nov 2018
    Capítulo 893 20 nov 2018 Samuel propone a Lucía marcharse de Acacias a por un retablo, pero ella lo rechaza. Los Escalona ponen un plazo a Susana y Rosina para entregar el dinero. Raúl empeora: su herida se ha infectado. Sa...
  • Capítulo 892 Completo 54:17 96% 19 nov 2018
    Capítulo 892 19 nov 2018 Telmo separa a los damnificados entre sanos y enfermos para evitar una epidemia. Retrasan la acogida de los pobres en un albergue por problemas económicos. Leonor solo ha sufrido un atropello, pero Rosina ...
  • Capítulo 891 Completo 54:49 89% 16 nov 2018
    Capítulo 891 16 nov 2018 Los guardias llegan a casa de Samuel para evitar el atraco del Adonis. Raúl resulta herido. Cuando tienen que declarar ante la policía, Fabiana miente para que Raúl no sea acusado. Carmen lo ...
  • Capítulo 890 Completo 53:12 87% 15 nov 2018
    Capítulo 890 15 nov 2018 Vicente, el hombre que le vendió el cuadro a Samuel, confiesa a Telmo que él es el pintor que está detrás de las obras de Sánchez Medrano. Telmo accede a no denunciarle a la pol...

Añadir comentario ↓

  1. maría

    Esta serie es más lenta que un culebrón venezolano.

    18 nov 2018
  2. grisela guionet

    Pues a nosotros nos parece cada vez màs interesante!!! Y si quieren seguir añadiendo o quitando personajes que lo hagan. Lo que nos gustarìa de corazòn, es que Acacias 38 no terminara nunca!!!

    18 nov 2018
  3. Mabi

    Aleluya!!!!! Apareció el comisario y sus agentes por Acacias!!!! Lástima que siempre lo haga para investigar algún asunto que involucra a las criadas y no así cuando son los " señores o señoras". Por suerte lo atraparon al Adonis y así nos libramos de que éste malandra viajará para Argentina!!!!. El Padre Telmo que tanto predica a favor de los pobres ya podría dejar de " faldear " con Lucía y haberse enterado e interiorizado de las necesidades de los del Hueco sin que se lo hayan tenido que decir...si bien ahora se ocupa otro que por amor a Lucía y su dinero buen se las trae. Otro, Iñigo... de que se las da ahora que es dueño de negocio al no querer que los pobres pululen por el barrio? De que cuna viene él? porque es el novio de una adinerada se cree un " señor"? Bien le puso los puntos Felipe, al hacerle notar que si dejan a los señores opinar, nadie haría nada... En cuanto al chantaje a Susana y Rosina, solo puede venir de Don Benancio, y los parientes de Alexis que bien compinches deben estar, es mi parecer...

    17 nov 2018
  4. Sarah

    Es una serie estupenda,que trata muchos temas interesantes.Muy buenos actores,decorado,guiones.Muy divertida la trama entre Susana y Rosina. Y como el padre Telmo poco a poco averigua sobre los planes de Samuel que por más que intente sobornar y engañar a todos ...Para quedarse con la herencia de Lucía la cual intenta olvidar lo sucedido con Telmo a pesar de que están enamorados.Buena crítica social hacia los desamparados.Y como defienden las criadas a Carmen todos como una familia.Maravillosa!!!!

    17 nov 2018
  5. Teresa

    Aburrida,aburrida,aburrida y ahora con lo del alexis pufff q bodrio no tienen de donde tirar y q chorradas meten luego aparecera vivito y coleando y q es una estafa puffff q bodrio

    17 nov 2018
  6. Conchi

    Hace tiempo que se ha vuelto aburrido. Siguen agregando tonterías para hacerla más larga. Un fastidio.

    16 nov 2018
  7. Ana Reyes

    Para mi no, está muy interesante y Lucia es que ha recibido un lavado de cerebro por parte de Samuel. Ella no sabe que creer. Ahorita Thelmo la única con un besooooooo.

    16 nov 2018
  8. Mari

    Se esta haciendo cada vez mas aburrido que samuel no pare de hacer maldades y que lo vaya descubriendo el padre telmo y no pueda decir nunca nada. Lucia parece boba y ciega que no vea nada sospechoso en samuel.todo la parece bien

    16 nov 2018