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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 868 - ver ahora
Transcripción completa

-Tu tiempo de ser madre pasó hace muchos años, no puedes recuperarlo,

ahora solo serías un problema para esa chica.

Ella no te necesita, en cambio yo sí.

Tú eres lo único que puede hacerme feliz.

-"Va a venir una enfermera especializada,"

con instrumental

para liberar las vías respiratorias de Servando y evitar que se asfixie.

Ayudadla en todo lo que se pueda. -Lo que usted mande.

-Servando enfermo, Casilda a punto de marcharse

y la señorita Lucía "desaparecía".

-"¿Qué pasa con el piso" de don Higinio?

-Ha entrado en la valoración de bienes.

-Queremos que siga así y, que los futuros alquileres

vayan a mi hija, era el piso de su padre.

-En ese caso, no hay acuerdo,

debo consultarlo con Rosina y Leonor.

"Mi pecado"

es amarla, piense que no tengo ningún interés en su herencia,

ni en el dinero de los marqueses ni en su cesión a mi orden.

Ese fue un objetivo que abandoné cuando me di cuenta

que mi amor por usted...

estaba por encima de lo que sentía por mis compañeros de fe.

-"La casualidad ha hecho"

que me acabe de enterar por un doctor

que ha venido a visitar a Servando, de la nueva dirección del prior.

Díganos. Calle de los Naranjos, número 15.

Voy para allá. Todo el mundo la estará buscando.

Don Felipe, doña Celia,...

Samuel.

Mi prima y su esposo lo entenderán. Y, con respecto a Samuel,

todavía no me he comprometido a nada con él,

no soy su esposa ni nada por el estilo.

No voy a permitir que me la arrebates.

Lucía es mía.

"(TOSE) Tome".

"Sé por un cochero"

que les ha llevado a una ermita abandonada de su orden.

Un momento.

Ermita abandonada solo puede ser esta.

"Usted es para mí mucho más que una tentación,"

es la razón de mi vida.

Lucía. Lucía.

¿Dónde estoy?

¿Sigo en la ermita?

Santo Dios. Qué ultraje.

¿Cómo han sido capaces de semejante felonía?

¿Samuel?

Toma, toma, cúbrete.

¿Qué está ocurriendo? ¿Qué hacen aquí?

Contemplar hasta dónde llega tu desvergüenza.

¡Pero ¿qué has hecho?!

¿Qué artes has empleado para seducirla?

Déjelo, bastante tiene con responder ante Dios y ante la Iglesia

por sus pecados.

No comprendo nada, no sé lo que está ocurriendo,

pero les juro que no la he tocado. ¡Mientes!

¡¿Cómo te atreves a negar que has abusado de esta pobre inocente?!

Yo no sé lo que ha pasado, mi memoria está en tinieblas.

¿Acaso has utilizado un brebaje para anular su voluntad?

No. ¿Cómo iba a hacer algo así?

Les juro por Nuestro Señor Jesucristo que no la he tocado.

No sumes a este terrible pecado el perjurio.

Lo único que me complace

es saber que arderás en el infierno por esto.

Es mejor que se marche.

Le aseguro que este endriago

va a pagar por lo que ha hecho. Sí.

Me ha decepcionado, Telmo.

Nunca pensé que pudiera llegar...

a tener un comportamiento tan deleznable.

No sé lo que ha ocurrido,...

pero le aseguro que no ha pasado nada indecoroso.

Es inútil que siga insistiendo.

No sé cómo puedo explicarle,

pero mantengo mi inocencia. No sé lo que ha ocurrido.

Me gustaría creerle,...

pero no puedo.

(Sintonía de "Acacias 38")

(REZA)

-Cariño, por muy deprisa que reces, no regresará antes Lucía.

-Algo tengo que hacer, no me puedo quedar de brazos cruzados.

-Hemos hecho todo lo que estaba en nuestra mano.

-Ha pasado demasiado tiempo sin tener noticias suyas,

tiene que haberle pasado algo importante.

-De nada sirve ponerse en lo peor, has de tener paciencia.

Ya verás como ha de regresar.

-Doña Celia, tómese este remedio, que verá que le quita

"tos" los nerviosismos.

-¿Qué tiene esto? Está fortísimo. -Mitad de tila

y aguardiente, es lo que le damos a los niños en Cabrahígo

cuando están revueltos.

-No me extraña que seáis tan peculiares, si desde pequeños

utilizáis esos remedios. -¿Le acompañe a la iglesia?

Lo mismo le cambia a usted el ánimo.

-Lo único que me tranquilizaría

es que Samuel o la policía vinieran con noticias.

-Ya verá que "to" queda en agua de borrajas.

Y la ausencia de la señorita Lucía tiene una explicación simple.

-Sí, pero con el paso del tiempo,

las esperanzas de salir con bien de este brete se desvanecen.

-Algo me dice que pronto tendremos noticias.

-No sé.

¿Cómo es posible que nadie sea capaz de encontrar a mi prima?

-Lolita, hazme un favor, ve a casa de los Alday

y mira si ha regresado Samuel. -Voy a escape.

-¿Crees necesario que Lolita vaya a casa de los Alday?

-Nada cuesta que se asome.

-No creo que Samuel nos esté ocultando información.

-Puedo esperarme cualquier cosa de él.

-Si Samuel no ha venido es porque no ha vuelto.

-Es probable, pero así nos quedamos todos mucho más tranquilos.

-Lo único que aplacaría mi desazón es que Lucía apareciera.

-Cariño, tranquila.

Te prometo que Lucía regresará pronto sana y salva.

Ya lo verás.

-¿Tiene todo lo necesario para el tratamiento?

Bueno, Servando, pues ahora lo único que tienes que hacer

es tomarte la nueva medicina sin dejarte ni una sola toma.

-Me da coraje hacerle gastar tanto dinero en todo esto

que tiene tan malas trazas.

-De eso no tienes tú por qué preocuparte, Servando,

el dinero no es un problema.

-Más valdría que se lo gastara

en invitar a su familia a cenar, no en mí, que estoy "acabao".

-Déjate ya de lamentos

y sigue las instrucciones del médico a pies juntillas.

-¿Usted cree que servirá de algo? -Claro que sí, Servando, ese galeno

que te ha atendido es una eminencia.

Vas a tomar una medicación nueva que va a hacer que tus pulmones

se recuperen enseguida.

-Dios lo quiera, porque los debo tener ya como dos pasas arrugadas.

-Ya verás como todo va a ir de maravilla y en un par de días

estás trabajando en la portería.

-Eso o entrego la pelleja, que esto de la enfermedad

ya se me está empezando a hacer demasiado largo.

-A las buenas, traigo unos polvorones para el enfermo.

-Pero, Trini, ¿cómo se te ocurre traerle eso

a un enfermo, quieres que se ahogue?

-Ramón, por favor,

estos son de manteca de la buena, y eso no puede hacerle mal a nadie.

-Déjelos por ahí, doña Trini,

que seguro que están mejor que las medicinas.

Ya andaré yo con tiento para comérmelos sin atragantarme.

-Así me gusta, Servando, verte de mejor ánimo.

-No es que esté yo muy convencido, pero...

si hay que espicharla, siempre será mejor hacerlo comiendo algo dulce.

-Servando, por favor, a la parca ni la mientes, ¿eh?

Nosotros estamos aquí para ayudarte y la ciencia para curarte,

y tú has de hacer un poder para reponerte.

-Ya me gustaría a mí.

Ahora mismo solamente me gustaría ahorrarles la molestia

de buscar a un nuevo portero.

Se están portando ustedes conmigo de perlas.

-No tienes nada que agradecernos, solo esperamos que te pongas bien.

-No, perdone, don Ramón, pero ahí discrepo con usted.

Nadie se ha tomado tantas molestias

con un servidor, como las que se está tomando usted, señor Palacios.

-No tienes que agradecernos nada,

es nuestro deber como buenos cristianos

y como jefes tuyos que somos. -(RÍE)

-Yo siempre he soñado con progresar,

por eso he estado intentando inventar cosas

para salir de pobre,

pero nunca lo he conseguido.

Lo único que he conseguido ha sido chocarme

contra el muro de la realidad. (TOSE)

-Anda ya, Servando, que todavía te queda mucho tiempo

para encontrar tu mina de oro. Ahora has de hacer un poder

y reponerte. En cuanto te recuperes,

tu suerte empieza a cambiar. -Bueno, y si me muero,

lo haré como un hombre rico,

porque aquí estoy mejor atendido que en un hospital,

¿no les parece a ustedes?

-Vamos a dejar de hablar de temas tan funestos,

que aquí no va a dejarnos nadie. -Que no, Servando, que no,

que a ti te queda mucha guerra por dar, como rico o como pobre.

-Ojalá

tenga razón, doña Trini.

Ahora mismo solamente quisiera pedirles perdón

por todas las meteduras de pata

que he cometido durante mis años de servicio,

que no han sido pocas. -No hay nada que perdonar.

Siempre has atendido la finca con cariño y simpatía,

aunque algunas veces la escalera estaba menos limpia

de lo que debería.

-(TOSE)

-Déjate de despedidas y emplea esas energías

en recuperarte, que ya estamos deseando verte en la portería

espantando a los gatos y a los vendedores.

-Eso es lo único importante ahora, que tomes tu medicina nueva

y que te pongas bien.

-Agustina,... esto está muy fuerte para Servando, ¿eh?

-Le he echado un poco de guindilla

para darle algo de gracia.

-Uh, pues se ha "pasao" usted de graciosa, que me arde la lengua.

-Mucho hablar de lo recias que son las de tu pueblo,

y me estás resultando una melindrosa que no aguanta un poquito de picor.

-Ah, no, no, si "pa" mí está bien, solo digo que eso

no es comida "pa" un enfermo. -Bueno,

dejamos el guiso "pa" nosotras y, ya le llevaré yo la sopa

que le he "preparao".

-Lo mismo si le llevamos solo un caldo para cenar,

nos muerde la mano. -Y no me extrañaría, ¿eh?.

Se ha "comío" media docena de polvorones

que le ha traído doña Trini.

-Lo que puede tragar ese hombre.

-Es mejor

comprarle un traje, que invitarle a cenar.

-Recuerdo que una vez le vi cómo se comió cinco platos

de guiso de castañas.

-O los atracones de La Deliciosa, cuando hay algún convite.

-Según él, se ha llegado a comer una docena de churros de una tacada.

-Porque sabemos que Paciencia está en Cuba,

que si no, sospecharíamos que se la ha "zampao".

Casilda, vaya cara de funeral traes. ¿Qué te pasa, pequeñaja?

-Más o menos.

He "venío" a despedirme de "toas" vosotras.

Mañana me marcho con mi madre.

-Te vamos a echar mucho de menos, Casilda.

Que se nos va la alegría del altillo.

-Y yo a ustedes. Las voy a extrañar mucho.

"Ende" que llegué a este altillo,...

ha sido mi casa,

y ustedes han sido como mis hermanas.

Han "estao" conmigo en los momentos más felices de mi vida,

y también en los más tristes.

Siempre han "estao" allí,

apoyándome y ayudándome en "to".

Son más buenas que el pan tierno.

Y si ustedes son como mis hermanas, pues...

imagínense Servando,

como si fuera un padre para mí.

Por eso me duele mucho marcharme ahora

que está con un pie en el otro barrio.

-Casilda, vida mía, tú no sufras por eso, hija,

si nosotras lo vamos a cuidar mejor que si fuera el hijo de un marqués.

-"Pa" chasco que sí, "señá" Fabiana.

Y si está en sus manos, ya puede venir en otra ocasión

la parca con la guadaña, que usted se planta aquí y aquí no entra.

-Pues cuenta con ello, hija.

Y ahora...

tú ve tranquila.

Ve tranquila, mi niña.

-¿Estás lista, hija mía?

-Madre, despídase de mis compañeras.

-Ha sido un gusto conocerlas, me he sentido muy bien en este altillo.

-Mira qué bien.

Abur.

-Vamos a comer el guiso, que se enfría.

-Que no te afecten sus desaires, estas mañana

formarán parte de tu pasado.

-Pero, madre, han sido mi familia durante mucho tiempo.

-Y hacías bien en tenerles cariño, pero has de pasar página.

-No. No, no, me cuesta una "jartá",

yo no puedo.

-¿No estarás pensando en echarte atrás?

-No. Yo me voy a marchar con usted, madre.

-Pues vámonos,las despedidas, si son breves, mejor.

-Pero...

es que a mí me gustaría quedarme a cenar con ellas

y visitar luego a Servando y despedirme también

de la "señá" Carmen.

-Como gustes.

-¿Hay un "platico" "pa" mí?

-Un "platico", dice. El perolo entero, si quieres.

-¿Y dónde está la "señá" Carmen? Qué raro que "entoavía"

no haya "subío", ¿no?

¿Quiere que le prepare algo de comer, señorita?

No, gracias, Carmen, no me entra nada en el cuerpo.

Bueno, si me necesitan, estaré en la cocina.

Espera, Carmen, quiero decirte algo.

Quiero que tengas la más absoluta discreción con todo esto.

Cuente con ello.

Pero señor, me gustaría saber qué le ocurre

a la señorita, por si yo puedo ayudar en algo.

La mejor ayuda que puedes prestarnos es callando

y no haciendo preguntas incómodas.

Como mande el señor. Puedes retirarte,

yo me encargaré de que la señorita cene algo.

Olvidaba decirle que Lolita pasó esta tarde preguntando por usted.

Al parecer, sus señores andaban inquietos,

querían saber si ya había regresado y si traía alguna novedad.

Muy bien, lo tendré en cuenta. Más tarde

iré a ver a los Álvarez-Hermoso.

Debería ir a ver a mi prima inmediatamente,

debe estar en un sinvivir.

Entiendo su inquietud, pero antes de avisarles de que ha regresado,

tenemos que pensar qué es lo que vamos a contarles.

Es cierto.

Lo que ha ocurrido les va a impactar.

Espero que reaccionen con mesura.

Tiene que proteger su honra, no puede decir nada,

ni a sus primos ni a nadie del barrio.

¿Me propone que engañe a todo el mundo?

Piense que si se contara lo que ha ocurrido con pelos y señales,

tan solo serviría para marcarla más de lo que está.

Hija de un incesto y ahora ultrajada por un sacerdote.

No podría seguir en el barrio si esto último se supiera.

Guardaré silencio, pero no para proteger mi honra,

sino porque no sé a ciencia cierta lo que ha sucedido.

¿Sigue sin recordar nada?

Así es.

Todo ese tiempo se ha perdido en mi mente.

Por desgracia, la situación en la que le encontramos

no precisa de muchas explicaciones.

Es posible,... pero...

me niego a creer que el padre Telmo ha sido capaz de mancillarme.

Es natural tratar de negar lo evidente,

pero antes o después va a recordar y tendrá que asumirlo.

Mientras tanto, cuente con todo mi apoyo.

No sé qué pensar.

Es todo tan confuso.

Trate de reposar.

Tal vez, cuando descanse, lo vea todo con más claridad.

Más tarde iremos a ver a Celia.

-La verdad es que da pena verle.

Cualquiera diría que le queda muy poco entre nosotros,

con lo que ha sido ese hombre.

-Ahora está tranquilo, que ha "pasao" mala noche.

-Está tan mal, que no ha querido ni mirar los pasteles que le he traído,

y son de chocolate.

-Eso es señal de que está empeorando,

que ayer aún tenía fuerzas "pa" zamparse los polvorones,

pero hoy, "na".

-Se nos está marchando poco a poco.

-Solo nos queda la esperanza de que las medicinas que le trae

mi suegro sean buenas "pa" él.

-Puede que esos mejunjes le quitan el apetito.

-No. Con lo que cuestan,

solo le pueden hacer bien y hasta hacerle crecer.

-La verdad es que es de agradecer todo lo que don Ramón

está haciendo por el portero.

De ser pobre, ya habría entregado la pelleja.

-Qué triste el sino nuestro, a parte de vivir peor, vivimos menos

porque no tenemos duros suficientes para pagar un buen médico.

-Va, Lolita, no te apenes.

Aquí os dejo estos pasteles, para que os endulcéis el día

todas las criadas. -"Agradecía", que últimamente aquí

no tenemos más que amarguras. -Que pases un buen día.

-Gracias.

-A los buenos días. ¿Puedo pasar? -Pues depende "pa" qué.

Conociéndole, es capaz de hacer una inspección de cualquier majadería.

-No, no vengo por aquí por asuntos oficiales.

-¿Y a qué viene, a que le invite a un dulce?

-No hace falta que sea tan arisca, he venido a preguntar por Servando.

-Arrea. Pues es que no sabía que le inquietara la salud de Servando.

-Como la de todos los vecinos.

Es mi obligación saber cómo se encuentran los habitantes.

-Pues sepa que el portero no anda muy católico.

-Ya, ¿y no estará exagerando?

Servando le echa teatro si ve que puede sacar algún beneficio.

-El médico ha dicho que tiene todas las papeletas para la rifa

de un viaje del que nadie vuelve. -Pero ¿es bueno, ese doctor?

-Pues es una eminencia que ha "buscao" don Ramón

y que paga de sus buenos cuartos. -En ese caso, no pinta bien.

-Pues no, solo nos queda ponerle una vela a la Virgen de los Milagros

"pa" pedirle que se cure pronto. -¿Puedo pasar a verle?

-Es que ahora duerme.

Figúrese que se despierta

y le ve a usted de repente ahí en el cuarto

y, lo mismo de la impresión estira la pata.

-Mejor no tentar a la suerte.

Le agradecería que me avisara si hay novedades.

Buenos días.

-Date prisa.

Le he dicho a todos que tenía que salir hoy por motivos de trabajo.

-Voy todo lo rápido que puedo. -Nuestro tiempo se termina,

Rosina y Liberto tratan de cercarme por todos lados.

-No sé si he hecho bien en pedir el alquiler,

tendríamos que haber firmado ayer.

-Pamplinas, tenemos que conseguir todo el dinero que podamos,

ya sabes lo poco que dura luego.

-Si yo hubiera cogido el dinero que me daba ayer Liberto,

hoy podríamos irnos juntos. -Hiciste bien,

no podemos desviarnos de nuestro plan ni una pizca.

No dejes que los nervios te bloqueen.

Estamos cerca de hacer un gran negocio.

-No puedo evitar tener un mal presentimiento.

-Olvídalo, todo va a ir bien, te lo aseguro.

-Eh. Ahora termina de hacer la maleta, dentro de una semana

nos reuniremos cerca del pueblo y huiremos

con el dinero de Casilda.

Deja de pensar en ella. Nada tenía cuando nosotros llegamos a Acacias

y con nada se va a quedar.

No le vamos a hacer ningún perjuicio.

-Es cierto, al final solo le vamos a quitar el dinero

a la baldragas esa de Rosina. -Claro que sí.

Deja a un lado a tu conciencia, piensa en lo felices que vamos a ser

a partir de ahora, ¿eh?

No quiero más escrúpulos ni melindres, ¿has entendido?

-Sí. -Eso me gusta más.

¿Sabes qué? Vamos a abrir una botella y vamos a brindar

por nuestro futuro.

(Llaman a la puerta)

-¿Quién puede ser?

-Esos modos no me gustan nada. Mira quién es, pero no abras.

-¿Quién es?

-Abran a la policía.

-Entretenlos un par de minutos. -Un momento, voy a por la llave.

-Abran inmediatamente.

-¿Dónde se encuentra Higinio Baeza?

-Pues mi señor ha salido de viaje y no sé cuándo volverá.

-La verdad es que estoy más feliz que unas castañuelas

por volverme al pueblo con mi madre.

-Y yo que me alegro de que estés contenta, pero...

más bien me pareces triste.

-No se le escapa a usted una, Servando.

-Será eso de la muerte, que se le espabila a uno el seso.

-Ande, no diga enormidades.

En un par de días estará usted como una rosa.

Y si me ve mohína es porque...

me cuesta mucho pensar que me voy a alejar de "tos"

los del altillo, y también de doña Rosina

y de doña Leonor. -Ya, pero

eso es normal.

Llevas casi toda la vida con nosotros.

-Es que me cuesta mucho empezar de nuevo.

No me veo pasando de ser una criada a ser una señora.

-Mira,...

Yo... siempre aspiré a ser algo en la vida,

a codearme con señores y a ganar

mis buenos duros, aunque algunas veces

de forma un poco turbia.

-O timando a algún panoli, que "to" hay que decirlo.

-Sí, pero...

ni toda la fama ni el dinero del mundo sirven

cuando estás a las puertas de dejar este mundo.

Ahora...

vas a pasar de criada a señora y...

todo eso te tiene que importar un comino,

como tampoco te ha de importar el dinero que vas a heredar.

-Bueno,... tampoco es "pa" hacerle ascos.

-No, no.

No te engañes, no.

Mira, yo,

aunque fuera el rey de España, no podría ni comprar un minuto de vida.

Ahora, lo que realmente importa

es que te vayas con tu madre, que es lo que quieres en este momento,

lo demás son pamplinas.

Lo que cuenta cuando...

ves acercarse a la parca

es mirar para atrás

y saber que has hecho lo que quieres.

Y no deberle a nadie nada. (TOSE)

-Tiene usted "toa" la razón, Servando.

¿Ve usted como le voy a echar mucho de menos?

-Estando de esta guisa es lo mejor

que puede escuchar uno.

Lo más importante, a la postre,

es ser un buen recuerdo para los demás.

-Es que es usted el mejor portero que existe.

-Bueno,...

eso tendré que discutirlo dentro de poco con san Pedro.

Tú no te preocupes, que tú, por donde pasas,

también vas dejando un buen recuerdo,

y eso...

debería alegrarte.

(TOSE)

-Bueno,... y usted no sea cabezota

y haga un poder por ponerse bueno muy pronto.

-Te juro que hago todo lo que puedo.

-Pues haga más, Servando.

Estoy muy segura de que nos volveremos a ver

muy pronto... y, usted estará como nuevo para entonces.

-Ojalá tenga razón. (TOSE)

-"¿Y si se muere?".

-"¿Qué necesidad hay" de ponerse en lo peor?

-Porque cada hora que pasa está un poco peor.

-Ten fe, Leonor, el médico que ha atendido a Servando

es el mejor en su campo. -Sí, pero solo le han podido

dar un tratamiento experimental, a saber si le hace efecto.

-Tendremos que esperar a ver cómo le sienta.

-Pues mal, ¿cómo le va a sentar?

-Leonor, ¿por qué tienes que ser tan ceniza?

-Porque me siento mal de no haberme dado cuenta antes

que se estaba poniendo peor. En los ensayos no paraba de toser.

-Tú no eres médico,

no tenías que darte cuenta de que no se había recuperado.

-Ya lo sé, pero convaleciente como estaba, le sometí a un sobresfuerzo

terrible, Íñigo. Es por eso que ha empeorado.

-Yo pienso que ha sido más bien al contrario.

-No te entiendo. -Que tú escribieras la obra

sobre un pasaje de su vida le ha dado energías,

le ha dado fuerzas para luchar contra le enfermedad.

-La verdad es que es todo un homenaje al portero.

-Que no es poca cosa.

-Cuando...

Servando se vaya de este mundo, sea ahora o, si todo va bien,

dentro de unos años,

nadie le va a recordar como el portero

que se ocupó de Acacias 38.

-Se le recordará como una persona excepcional.

-Sí, como el hombre que ayudó a dos mujeres

a hacer realidad su historia de amor.

No. Íñigo, Servando se merece ver la obra montada,

se merece estar en el estreno, no puede perdérselo.

-Eso le animaría muchísimo, Leonor, tal y como tiene los ánimos ahora.

-¿Tú crees que los que están en la función van a querer montar

una representación para él?

-Supongo que sí, es de esperar que estarían encantados con la idea.

-Pues entonces tenemos mucho por hacer,

el tiempo va en nuestra contra, Íñigo.

-Está bien, yo me encargo de organizar un ensayo

y de los decorados. Montaremos la obra lo antes posible.

-Yo voy a visitar al portero.

Hágale pasar.

Gracias.

Espero que las horas de encierro en su celda

le hayan servido para reflexionar.

Y para orar a Nuestro Señor.

¿Está decidido a contarme por fin lo que sucedió en esa ermita?

¿Cómo ha sido capaz de forzar a esa pobre muchacha?

Esto es impropio de su dignidad.

Ya le he dicho mil veces que soy incapaz de hacer el menor daño

a Lucía Alvarado. A nadie, demonios.

Mienta al maligno, además.

¿Cómo explica entonces que les encontráramos desnudos,

yaciendo en el mismo lecho?

Solo puedo decirle que no recuerdo nada.

Comprenderá...

que se me haga muy cuesta arriba creerle.

Es la verdad.

Lo último que viene a mi mente es que Lucía y yo estábamos hablando,

ella se mareó y perdió el conocimiento.

¿Y cuál fue la causa de ese supuesto mareo?

¿Cómo voy a saberlo? Cuando me agaché a socorrerla,...

yo también me sentí mareado.

¿Y qué fue lo que hice entonces?

Ya no recuerdo nada más.

Lo siguiente fue despertarme junto a ella y sin apenas ropa.

Esa es la verdad. No, es usted un embustero.

Mientras usted se adecentaba,...

encontré este frasco entre sus pertenencias.

¿Cómo explicaría su existencia?

No lo sé. Es la primera vez que lo veo.

Pues yo pienso que no fue así. Y voy a averiguar de qué se trata.

Se lo haré llegar a un boticario para que analice su contenido.

Puede que lo encontrara entre mis cosas, pero ese frasco no es mío,

soy víctima de una trampa.

Yo pienso que este frasco indica que usted drogó a Lucía Alvarado

para privarla de su voluntad

y así saciar sus más bajos instintos.

No, eso no es cierto, yo también perdí el conocimiento.

Sin duda, alguien nos drogó a los dos.

Soy inocente. Le juro que no sé nada de ese maldito frasco.

¿Hasta cuándo mantendrá esta mentira?

Por mucho que lo repita, no va a conseguir que le crea.

Todo esto se trata de una trampa.

Una trampa, ¿una trampa de quién?

Es usted un mentiroso,

todo lo que cuenta es un embuste.

Sí, como el que le hizo creer a su criada, asegurándole

que tenía una importante reunión con un superior

de la orden. Hable de una vez, Telmo,

¿qué barbaridad cometió contra esa mujer?

-"¿Está todo bien?".

-Sí, siempre que entregues tus pedidos de tinte a tiempo.

-Nunca me he retrasado en las entregas.

-Entonces no tienes nada que temer con este contrato.

(Llaman a la puerta)

-Voy a abrir.

Vengo a interesarme por Lucía. Pase, Samuel,

Lucía aún está durmiendo.

¿Se encuentra bien? Es casi mediodía.

Sí, está perfectamente, solo necesitaba descansar

y reponer fuerzas.

-Ayer, cuando llegué, estaba en el Ateneo.

Le ruego, por favor, que me cuente qué es lo que ha ocurrido.

Ya le relaté todo mi periplo a su esposa.

Sí, lo sé, pero quiero escuchar el relato completo,

y de primera mano.

Fui a ver al prior y me dijo que habían visto a Lucía en Salamanca.

Así que fui a buscarla. Afortunadamente,

la encontré en el Campo de San Francisco, llorosa y perdida.

-Recuerdo muy bien ese parque.

Lucía y yo jugábamos allí de pequeñas.

Yo también lo recuerdo. Lucía, por fin has despertado.

¿Has descansado bien?

Me gustaría volver a ser esa niña que vivía ajena a cualquier temor.

Lo importante es que ahora usted se encuentra bien.

Me alegra que estén aquí los tres.

Quería pedirles perdón por lo que les he hecho pasar.

-No hay nada que perdonar, estás pasando un momento muy delicado.

Eso no justifica que abandonara el barrio de esa forma,

todo ha sido tan duro, tan vertiginoso,

que perdí el control de mis actos.

-A cualquiera le hubiera pasado lo mismo.

Desde que descubrí quién soy realmente y la herencia

que me corresponde, he sufrido por no saber quién se acercaba a mí

con un sincero deseo de ayudarme y quién lo hacía por interés.

Lucía.

Siéntate.

No se apuren, ha sido un ligero vahído.

Hablar de estos temas me sigue poniendo los pelos de punta.

-Y no es para menos. No te canses dándonos explicaciones.

Estabas agobiada, necesitabas salir,

eso es todo.

Justo eso, prima.

-Doña Trini, la estábamos esperando. -Uy, hija,

no me digas que llego tarde. -Una más. Ahí mismo.

-Sentaos todos, por favor.

-Yo estoy bien así. -Carmen, por favor, siéntate.

Les hemos reunido porque queremos representar la función cuanto antes.

-Sí, pretendemos que sea un homenaje a Servando, así que démonos prisa.

-Pero ¿tan mal está el portero? -Bien no está,

pero no se trata de eso. Acabo de visitarle

y el tratamiento empieza a surtir efecto.

-Don Ramón no está escatimando en gastos.

-Eso es lo de menos, lo importante es que le está tratando

el mejor doctor. Si hay alguien que puede sacarle adelante, es él.

-Estoy segura de eso, pero también pienso

que al ver como retomamos la obra,

eso le va a animar

y le va a ayudar a curarse. -El ánimo

en este tipo de enfermedades es fundamental si quiere ponerse bien.

-No se hable más. Si esto va a curar a Servando,

pongámonos manos a la obra.

-Espera, un momento, un momento. Si vamos a retomar la obra,...

es muy importante que dejemos a un lado las rencillas

que han ido surgiendo entre todos nosotros,

entre el elenco.

-Cuente con eso desde ya mismo. -Eso, pelillos a la mar.

-"Olvidao". Arrimemos el hombro, que "pa" mañana ya es tarde.

-Me alegro de que lo toméis así.

Servando se va a poner muy contento, mucho.

-Montaremos el escenario en la calle,

así, el que quiera podrá participar en el homenaje a Servando.

-¿Vamos a actuar en la calle? -Nos verán todos.

-Y así, todos sabrán lo buenas actrices que sois.

-Se va a quedar todo el público boquiabierto.

-Que van a ver a las mejores "actoras" que ha "parío" madre.

-Bueno, unas mejores que otras, que tú lo gritas todo

como si vendieras pescado. -¡Flora!

-Ay, que es broma, menuda cara habéis puesto.

-Pues déjate de chanzas y vamos al lío.

A ver, Lolita y Carmen, vosotras hablaréis con Agustina

para que se ponga manos a la obra con el vestuario.

-Contad conmigo con la aguja y el hilo.

-Y una servidora.

Si es menester, cosemos toda la noche.

-Perfecto. Y entonces, Peña y tú, Íñigo,

vosotros os encargáis del decorado.

Es importante que os pongáis manos a la obra ya.

-¿Cuándo será la representación?

-¿Cuándo puedes tener listo el decorado?

-Mañana mismo.

-Pues mañana debutamos, así que todos pongámonos a nuestra tarea.

-Ay, madre mía, qué nervios.

-Esperemos que esté todo a gusto de Casilda.

-Sí, y de su madre.

-Según me ha comentado el comisario, Higinio se les escapó.

-Eso parece.

Cuando fueron a detenerle, ya no se encontraba en casa,

había salido de viaje.

-Los guardias creen que Higinio escapó con la complicidad de María.

-Malditos sean esos tunantes.

Odio pensar la idea que puedan salirse con la suya.

-¿Eso son los documentos de mi herencia?

-Efectivamente.

Esperemos que esté todo bien y que los firmes.

-He hablado con Rosina y Leonor sobre la parte del alquiler

de Acacias que reclamabas.

Han aceptado dártela,

pero no hasta que el inquilino no se ponga al día.

De momento, esa propiedad lo único que produce son pérdidas.

-(RECUERDA) "Me marcho".

-Espera, Casilda. Fabiana solo te ha dicho lo que todos vemos.

El cariño que siente por ti Leonor poco hay que dudar.

Y doña Rosina, y Liberto, y Fabiana y yo, todos,

lo único que queremos es protegerte.

-¿Protegerme?

¿Y de quién, si se puede saber?

¿De mi madre? Porque que yo sepa es al revés,

son las madres las que protegen a los hijos.

-Pues qué mala suerte has "tenío" tú, hija.

Tu madre se ha "acercao" a ti

al olor del monís, ¡y no le des más vueltas!

-Te lo digo como la madre que he sido para ti,

como la madre que he intentado ser, al menos.

Te están engañando, te estafarán.

-No, doña Rosina, no me hable usted como si no hubiera roto un plato

en su vida, no me va a convencer. -A ver, ¡te lo digo por tu bien,

y porque te quiero! Higinio Baeza no es ningún médico,

es un jugador vicioso y calavera.

Por Dios, si ha hecho pasar a su amante como criada.

-Nadie ha dicho que tu madre sea mala.

Si te ha dado luz a ti, es porque tiene que ser de buena casta,

pero ha caído en manos de ese bandido que la ha cegado

para sacarte el dinero. Tu dinero.

-Ay, la mujer,

apechugando siempre con esos malandros.

-Quizás a tu madre, a María, no le podemos arrancar de sus garras,

pero a ti podemos salvarte, y debemos hacerlo.

-Pues "na", vete al pueblo ese.

Casilda, ¿no te das cuenta que tú sola te estás metiendo

en la boca del lobo? Si tu problema ahora es que tienes dinero,

pues tira el dinero a la basura, y sé la Casilda que quieres ser.

No dejes que el dinero no te haga ser feliz.

-Casilda, ¿me estás escuchando? -Sí, sí, sí.

Se me ha ido el santo al cielo.

Sí, sí. -Ya puedes firmar los documentos.

Está todo tal y como pediste. -Si no sabes escribir,

basta con que pongas una marca.

-No.

No, no, no voy a firmar, ni esto ni nada, no.

-¿Sabes algo de Lucía?

-Sí, señora, pero solo puedo decir que llegó ayer y que está bien.

-Algo más podrás decirme sobre dónde ha estado.

-Le aseguro que no tengo más detalles.

-Me alegro mucho por ella, porque no ha tenido ningún percance

y porque ya empezaba a pensar cosas raras.

-¿Qué cosas?

-Eh... Me sabe mal decir esto, pero me parece muy sospechoso

que el padre Telmo tampoco haya estado por la parroquia.

-Es de suponer que le surgió algún imprevisto.

-Muy gordo tenía que ser para marcharse el mismo día

de la procesión de la Virgen sin previo aviso.

-Sí, es un poco extraño.

-Yo no soy nada malpensada, pero he llegado a considerar la posibilidad

de que el padre Telmo y Lucía tuvieran una relación.

-¿Un lío? -Eso lo has dicho tú.

Pero la verdad es que el padre Telmo es un hombre joven,

Lucía muy pizpireta, y el diablo anda siempre haciendo de las suyas.

-No puede ser, el padre Telmo es un buen sacerdote.

-Ya lo sé, por eso no se me había ocurrido

que pudiera pasar algo tan tremebundo.

Perdonen que las moleste, me ha parecido escuchar

que la señorita Lucía ha regresado. Pues sí que tienes buen oído,

mejor que el de un tísico.

-Sí, la señorita ya está de vuelta.

Pensé que todavía estaba fuera.

¿Y por qué pensabas eso?

Yo...Por nada.

¿Dónde está el padre? ¿Has tenido noticias de él?

Hace días que no le vemos. Yo no sé nada.

Y ahora, si me disculpan, tengo mucha faena por hacer.Con Dios.

-¡Algo nocivo, sucio como un cochinillo!

Estas dos mujeres están desafiando las normas de la moral.

¡Algo nocivo, sucio

como un cochinillo!

-Señora, discúlpeme, discúlpeme, pero si sigue usted repitiendo

esa letanía, aquí no hay quien cosa. -Ay, Fabiana, lo siento, hija,

es que esta puñetera frase no me suena bien por mucho que la repita.

-Menuda guerra está dando la dichosa obrita.

¿Quién me iba a decir a mí que terminaría colaborando?

-Todos tenemos que echar una mano si queremos que la función

se represente.

-Ay, si yo no le pongo pega, doña Trini, yo lo hago gustosa

porque es un homenaje a Servando y porque me lo pide mi señora.

-No, Fabiana, lo hacemos como homenaje a Servando y punto redondo.

(Se cierra una puerta)

-Me han dicho que vais a hacer la representación en público, ¿eh?

-Sí, totalmente. Mañana mismo, en la calle Acacias.

-¿Cómo vas a actuar delante de toda la gente en la calle?

-Para eso se hace el teatro, para que el público disfrute.

-De ninguna manera te vas a exponer a la mirada de nuestros vecinos.

-Pero, Ramón, querido, que ya tenemos los trajes casi preparados

y mi papel es de lo más principal,

no puedes cambiar de opinión. -Yo te di permiso

para que ensayarais la obra en el altillo para probar el texto,

pero no hablamos nada de actuar en la calle, me lo prometiste.

-Ramón, por favor, entra en razón, lo hacemos como homenaje a Servando.

-No me parece que eso sea motivo, porque nuestro portero

se va a poner bien, que lo estáis matando.

-No, Ramón, estamos haciendo precisamente

lo contrario, que lo que queremos es animarle.

Además, si yo no actúo, la obra no se va a poder representar.

-Pues yo no lo creo así, porque he visto los ensayos

y se puede representar sin tu participación.

-¿Esa es tu última palabra?

-No. Mi última palabra es que no vas a actuar en esa obra.

-¿Seguimos cosiendo, señora?

(RÍE)

-A la postre has conseguido librarte de la policía.

-No es la primera vez que les doy esquinazo.

-¿Cómo se te ocurre volver?

-No me iba a ir sin darte un beso. -Serás atolondrado,

la policía pisándote los talones y tú vienes a por un mimo.

-También he venido a por algo de dinero.

Con las prisas, me fui sin una peseta.

-Va a ser ese el motivo de tu retorno y no por verme a mí.

-No.

Las dos cosas. Tenemos un brindis pendiente.

-No, olvídate de eso. Los guardias vigilan la casa.

-Me va a costar mucho separarme de ti.

-Yo también te voy a echar mucho de menos.

-Antes de que me marche me tienes que prometer que no vas a fallarme.

-No lo haría nunca. -¿Aunque tengas que traicionar

a tu hija? -Estaré contigo pase lo que pase.

-En unos días

estaremos juntos y seremos ricos. ¿Qué más se puede pedir?

(Llaman a la puerta)

-Escóndete, puede ser la policía otra vez.

¿Qué haces aquí?

Habíamos quedado en vernos en casa de Rosina para la firma.

-No va a haber firma, madre.

-¿Qué dices?

-He renunciado a la herencia.

-No me he quedado muy convencido de la explicación

que nos han dado.

-Yo también tengo mis dudas. -Es natural.

Hay muchos detalles oscuros en la historia que nos han contado.

Tengo la certeza de que nos están engañando.

-Es muy posible,...

pero creo que no debemos insistir a Lucía,

la encuentro muy desequilibrada.

-Es normal que quieras protegerla. -Está viviendo

una experiencia terrible. -No lo pongo en duda,...

pero tú también te mereces una explicación convincente.

¿He de recordarte todo lo que has sufrido con su marcha?

¿Cómo nos desvivimos buscándola?

-Créeme que lo tengo muy presente.

-Tu prima tendría que haberte pedido disculpas

y darte una explicación creíble, era lo mínimo.

-Te recuerdo que sí nos ha pedido disculpas

y la explicación es la que es.

-Una mentira. -Que tendremos que creernos, Felipe.

Si indagamos sobre este asunto, solo conseguiremos que Lucía

vuelva a desconfiar de nosotros.

-Está bien, no insisto más, no quiero que os enemistéis.

Será mejor dejar este asunto a un lado.

Buenos días, primos. ¿Cómo estáis esta mañana?

-Lucía, ¿qué dices?, pero si ya es por la tarde.

Me he vuelto a quedar dormida y he perdido la noción del tiempo.

No me encuentro demasiado bien.

Estás blanca como la nieve, Lucía. -¿Quieres que llamemos a un médico?

No, no, me siento bien. -Pues quién lo diría.

¿Seguro que estás bien?

-Lucía. Lucía, Lucía, eh, despierta.

Lucía, mírame, Lucía.

Lucía.

-Servando.

Servando.

Servando.

Sí que tiene el sueño profundo, sí.

-Profundo... o eterno.

-¿Qué dices, no se habrá muerto ahora?

-Que no hemos "hablao" que va a pasar con el beso final.

-¿Qué va a pasar, qué va a pasar? Pues nada.

El beso se queda en los papeles.

-Si no pensábamos besarnos antes, delante de los vecinos, menos.

-Lo que hay que oír,

menuda "cochiná". Ni se os pase por la cabeza.

-Precisa de un permiso del ayuntamiento

para montarlo, ¿lo tiene?

-Ya sabe que no nos ha dado tiempo. Ya se encargaran Leonor e Íñigo

de solicitarlo. -Sin permiso no hay escenario,

y punto redondo. -Queremos pedirle su consentimiento

para representar mi obra en la calle.

-En ese caso, la reunión, más que urgente ha resultado innecesaria,

va a ser muy breve. La respuesta es no.

-Estoy de acuerdo.

Esta obra nunca debería haberse escrito, y menos ser representada.

-Lo has estropeado todo.

¡Maldita ignorante! ¡Tanto tiempo planeándolo todo

para nada!

-Madre, ¿de qué está hablando este hombre?

Por fin aparece.

¿Fue usted quien me mandó

la nota citándome?

Pensé que se trataba de otra persona.

¿Y en quién pensó?

¿Con quién tiene usted tratos en estas calles?

¿Qué es lo que quiere de mí? No tengo tiempo para tontunas.

"Ese canalla de Telmo"

debió de suministrarle una droga para que no se resistiera

a sus ilícitos deseos,

pero descuide que hasta que no limpie esa sustancia que al parecer

envenena su cuerpo,

yo no me separaré de usted ni un solo segundo.

Debieron drogarnos. Como ella, sufrí un desmayo.

Estoy seguro de que Samuel está detrás de todo esto.

Pero eso no explicaría por qué llevó a Lucía a la ermita.

Necesitaba alejarla de Samuel y advertirla sobre él.

Su caso pasará a un tribunal eclesiástico de la orden.

Ellos decidirán qué hacer con usted.

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  • Capítulo 868

Acacias 38 - Capítulo 868

15 oct 2018

Lucía despierta aturdida y medio desnuda junto a Telmo. ¿Qué ha pasado? Samuel llega con Espineira y acusa a Telmo de haber ultrajado a la joven. Samuel convence a Lucía de no contar a nadie lo sucedido, por su bien. Telmo niega todo, pero es incapaz de contarle algo convincente a Espineira.

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  1. Saro

    Lo que más podría gustarme es que Ursula, que es la única que conoce al "verdadero Samuel", sea la que pueda ayudar a Telmo, no sé cómo pero, si no es así, el pobre cura lo tiene difícil. El pequeño Alday, por mucho que se lo proponga, nunca será como Ursula ni tiene su "experiencia" en cuanto a la maldad ... Samuel le está comenzando a hacer a Lucía, lo mismo que le hacía a Blanca ... lo que no puedo creerme es que Lucía siga tan "dormida" y no se de cuenta de la diferencia que hay entre Samuel y Telmo ...cómo ha podido hacerle caso a Samuel, otra vez, después de la declaración de amor de Telmo y de todo lo que le explicó sobre el pequeño Alday? . Respecto a Casilda, ya era hora que espabilara y se diera cuenta de quién la ha querido y a qué familia pertenece, aunque no sea hija de Maximiliano. Me alegra la mejoría de Servando, en la que ha tenido mucho que ver Don Ramón ¡increíble Juanma!

    16 oct 2018
  2. Susana

    ¡Qué hartura, Señor!. Quieren alargar tanto la telenovela, que por no quitarse de enmedio a la mitad del elenco, que ya no pinta nada, no saben que más mamarrachadas inventarse.

    16 oct 2018
  3. Elisa

    Ya cansan las maldades de Samuel y que siempre se salga con la suya. Parece que el único personaje lo suficientemente brillante es Samuel dejando ridiculizado al resto de ellos. Todos parecen tontos y poco capaces de darse cuenta de la maldad de Samuel. Ya está, se tiene que ir y dar lugar a la nueva historia de Telmo y Lucía. De seguir esta tendencia reconsideraré el seguir mirando la novela

    16 oct 2018
  4. Ramon

    Ya terminen la serie, que malos guionistas, tan buena historia y potencial tenia esta serie o novela y al final los guionistas la acabaron.

    16 oct 2018
  5. Marilu

    ¡¡ Estos guionistas !!! cuando parecía habían retomado el BUEN CAMINO, vuelven a las " andadas ": ( y a la escasez de ideas ) Como dice Marce en su comentario, "desaparecida" Cayetana, "neutralizada" Ursula, resulta que tenemos un nuevo superdotado por satanás, omnipresente y omnipudiente, don Samuel Alday, que a falta de estatura le sobra perversión .- Si Lucía no fuera tan fácil de manipular, y tuviera mas inteligencia, haría "correr el rumor" de su rechazo a la herencia y vería como los sabuesos que la circundan desaparecen, algo similar, salvando las distancias, a lo que hizo ( aparentemente ) Casilda, basta ver las caras de la que dice ser su madre y el cómplice - Es de no creer que " casi " diez personas que escriben el guión de esta serie se repitan constantemente, o quizás sea por eso, son DEMASIADOS, " muchas manos en un plato..........................."

    16 oct 2018
  6. Alicia

    Comparto totalmente el comentario de Marce, de pronto comienzan aparecer esas situaciones poco creíbles, nuevamente, parecería que detrás de este momento poco claro entre Lucía y el padre Telmo se encuentra Samuel .

    16 oct 2018
  7. Marce

    Uff denuevo empiezan con las intrigas aparecidas. Y ahora que? Después a a aparecer solo en la mente de Samuel todo el parapeto rebuscado de cómo vio a Lucia y Telmo reconciliados y como tramó el envenenamiento y como nadie nunca jamas se va a enterar porque todos son tontos y la policia inutil. Volvemos con la versión poco convincente que les ponían a Cayetana, a Úrsula y ahora a Samuel. Pedazo de novela tan tinta. Cuando por fin se estaba poniendo entretenidas y real ahora se la tiran denuevo¿¿

    15 oct 2018