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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 838 - ver ahora
Transcripción completa

-"Mirad con quién me he encontrado".

-Tío Joaquín.

"¡Doña Trini!". -¿Qué ocurre, Lolita,

hija? -¡Enhorabuena!

-¿Cómo que...? -Perdón.

-Pero ¿ya te lo han dicho?

Te quería dar la sorpresa. Antoñito, eres de lo que no hay.

Ni un segundo te lo has guardado. -Yo no he dicho nada.

-He sido yo.

No sabía que no se lo podía decir.

-No pasa nada.

¿Qué opina? Hay algo raro en la cara.

Como una imperfección de la joya o algo así.

Y encima viene a darme lecciones.

Toda la vida trabajando con joyas y viene a darme lecciones.

Lo siento.

No pretendía ofenderle, solo ayudarle.

Váyase.

Váyase y llévese la bandeja.

"Tenga".

Muchas gracias.

Dios la bendiga.

Usted y el padre son lo único bueno que me ha pasado

desde que salí de la clínica. Con Dios.

Con Dios.

-"Quieren que alguien lleve la administración"

de sus bienes. -¿Y por qué ha pensado en mí?

-Pues, en primer lugar, porque somos casi familia.

Y en segundo, porque sé que hizo una gran labor con los marqueses.

¿Cuánto tiempo fue su administrador?

-Cuatro años. -Ah.

Pensé que había sido más.

Lucía dijo que se conocía desde siempre.

-Les conocí hace cuatro años.

-¿No quieres un pastel?

-Me voy a casa. Quédate si quieres.

"¿Qué es eso que no puede contarme paseando por el parque?".

Un sentimiento que no debería tener.

No puedo ocultarlo más.

Amo a Samuel Alday y ese amor cada día me duele más.

Padre, ¿continúa usted ahí?

Sí, Lucía, aquí sigo. ¿Y no va a decirme nada?

Ya hemos hablado de este asunto.

Samuel Alday es un hombre casado. Ya lo sé.

¿Y mis sentimientos?

Debe dejarlos a un lado.

Ha de ser fuerte ante esta tentación que tiene frente a usted.

Si se entrega a él, estará cometiendo un pecado mortal.

Soy consciente, padre, pero no me parece justo.

La esposa de Samuel vive con otro hombre.

Ese matrimonio no existe.

De su unión solo queda un papel firmado sin valor.

Mida sus palabras. No es un papel cualquiera.

Es un matrimonio bendecido por Dios

y la iglesia.

Compréndalo, padre, se me abre el alma cada vez que le veo.

Estoy sufriendo mucho.

La compasión es el único sentimiento lícito

que puede tener hacia él.

Pero tenga claro que no puede llegar más lejos.

Trabaja constantemente para reflotar su situación económica.

Es mucho lo que se esfuerza y poco lo que avanza.

Esa lucha está agriando su carácter

y se está convirtiendo en otra persona.

La trata con descortesía.

No, pero en ocasiones es brusco

y frío.

Pero yo no le culpo, es mucha presión la que recibe.

Es usted demasiado buena.

Sufro mucho por él, padre.

Tanto, que...

estoy planteándome aliviar su situación económica.

¿Qué quiere decir?

Estoy barajando emplear la asignación que recibo

en ayudarle a salir del brete en el que está metido.

Veo que es mucho

lo que se preocupa por ese hombre.

Es el amor que siento por él lo que me empuja a ello.

Un amor que es imposible que llegue a materializarse.

Y aunque nunca llegue a consumar, no voy a dejar de sentir.

Piense bien lo que hace y no se precipite.

Un gesto de este calibre puede comprometer a su prima

y a sus conocidos.

Poco me importa lo que puedan pensar.

Comprendo.

Ese no es el único inconveniente que veo.

No se me ocurre qué otras pegas puede encontrar.

Un acto así podría tener un pésimo efecto en Samuel.

No solo no le ayudaría, sino que le humillaría.

Debe pensar en eso.

Y pienso que en vez de actuar de forma tan temeraria,

sería mejor que rezara por él.

Gracias por su guía espiritual y sus consejos.

Reflexione lo que hemos hablado.

Descuide, padre,

eso haré.

(Sintonía de "Acacias 38")

(RESOPLA)

(Pasos)

¿Qué te ha ocurrido en casa del doctor?

-Nada, no te apures.

-Pero si has salido de la fiesta a escape.

-Ya he dicho que tenía algo que hacer.

-¿Y qué es eso tan urgente que tenías que hacer?

Rosina, por favor, déjate de embustes

y dime de una vez qué te ocurre. Estoy preocupado por ti.

-No, no, querido.

Mira, un sofoco, cosas de mujeres.

Necesitaba salir de allí, que me diera el aire.

-Voy a llamar a un doctor. Puede que lo tengas sea de enjundia.

-No exageres, que no soy flor de invernadero.

Estoy muy bien de salud, Liberto. No le des más vueltas.

-Está bien.

Pero prométeme que la próxima vez que te pase algo así, me lo dirás.

-Sí, lo haré así.

-Es que, es que,... si estabas acalorada,

podríamos haber salido a pasear por los Jardines del Príncipe.

-No quería que tú dejases la fiesta.

-Tú sabes que yo solo soy feliz si tú me acompañas.

-Ya, mi amor, pero hubiera sido una descortesía.

Y tú te quedabas en representación de los dos.

¿Leonor sigue allí?

-No. Se bajó a La Deliciosa con Íñigo.

-¿Y Casilda?

-Casilda se quedó ayudando a la criada de don Higinio

a recoger.

-¡Casilda tendría que estar aquí! ¿Y esa criada que se ha creído,

que mi servicio está para ayudarla a ella? No te ondula.

-Templa, que no veo razón para que te sofoques.

-Tú siempre lo ves todo bien.

Casilda está para atendernos a nosotros, no a otros.

-Fuiste tú la que pidió a Casilda que ayudara en los preparativos.

-Pero no le dije nada de recoger.

Siempre hace lo que quiere. -Eres injusta con ella.

-Y tú demasiado blando.

-Rosina, ¿seguro que te encuentras bien?

No me parece normal que te pongas así

por un asunto tan baladí. -Perdona, es que sigo sofocada.

Mejor me doy un baño.

-¿Rosina?

Aquí no se tira ni una miga.

-Bueno, pues parece que ha quedado bastante comida.

-Estos señorones andan siempre hartos,

apenas han probado bocado. -Mejor, así podemos comer unos días.

-Una semana, al menos.

-O más.

No será necesario tocar el dinero. -Espero que merezca la pena.

-Ya viste lo bien que ha salido el ágape.

Todo los vecinos han quedado encantados.

-Todos menos Rosina. -Es buena la espantada

que ha pegado, ¿eh?

-Me preocupa lo que pueda hacer. -No te apures.

Nadie se ha dado cuenta. -Pues qué raro,

ha salido escopetada. -Me da que están todos acostumbrados

a sus excentricidades.

-Pues yo aun así, no me quedo tranquila.

-No te preocupes más por ella.

Rosina es a la primera a la que le conviene tener la boca cerrada.

-Espero que no te equivoques, no quiero que este asunto acabe mal.

-¿Estás buscando el dinero que sacamos por los gemelos?

-Podrías darme un poco, me lo he ganado.

-No te voy a dar ni una peseta.

-Lo necesito, ¿eh?

-Sabías que te iba a cerrar el grifo.

-Dame lo que sea. Me vale con unos reales.

-No te voy a dar nada, ¿te queda claro?

Lolita, nos has preparado un desayuno digno de un pachá.

-No podríamos comérnoslo todo,

ni aunque estuviéramos aquí todo el día.

-Estoy encantada de volver con ustedes

y me he "esmerao".

-Como te duro mucho esa alegría, tendremos que salir de casa rodando.

-Quería agradecerles que me hayan guardado el puesto

y no contrataran a otra persona. -No ha sido baladí el esfuerzo.

Un poco más y tengo que ponerme un delantal,

coger un plumero y encargarme de la casa.

-Dios no lo quiera, un señor haciendo las labores de la casa.

-Te está tomando el pelo, Lolita.

-(RÍE) -No nos hemos apañado mal.

Lo importante es que tu tata haya salido con bien de esta enfermedad.

-Qué mal lo ha "pasao" la pobre.

-Espero que vengas con ganas, vamos a tener lío en casa.

-Si lo dicen por la señorita Lucía, eso es "peccata minuta"

-Vamos a tener a Joaquín unos días, hasta que se marche a Salamanca.

-Quiero que te esmeres con el menú, comeremos todos en casa.

-Y yo también tengo que ausentarme.

Tengo que mandar unos telegramas. Unos asuntos relativos a los tintes.

Tendrás que encargarte de todo tú sola.

-No se preocupen, van a rechupetearse los dedos.

He traído una manteca, que hace que estén sabrosos los adoquines.

-No te pases con los condimentos,

a ver si Joaquín se va a ir con una indigestión.

-Lo haré con tiento.

Ando "despistá" con tantas novedades por el barrio.

-Sí que han pasado cosas. -Ya le digo.

La Úrsula "alelá" y, el cura nuevo, que la ha metido en su casa.

Ah, y el doctor Higinio, que ha "llegao" a la finca.

-Se trata

del doctor que operó a Liberto tras el atentado.

-Bienvenido sea. Dicen que es bueno tener a un médico cerca.

Y más, con mi paisana embarazada.

-Nos hacía falta una buena noticia después del fallecimiento de Arturo.

-No se merecía ese final.

Siempre estará en nuestra memoria.

-No se aflijan.

Le voy a preparar un bizcocho de brandy,

que se va a cagar la perra. -Con ser comestible me conformo.

Y dejemos a los canes en paz.

-Echaba de menos tus comentarios, Lolita.

-Eso es que son un poco más de Cabrahígo.

Bueno, me voy a hacer la manduca.

"Andé" se habrá agenciado ese capazo.

Buenos días, Flora.

Buenos días. Quiero agradecerle

de todo corazón el regalo que me hizo.

No es nada, es solo un capazo.

Para mí es mucho más que eso.

De no ser por usted, no sé cómo hubiera podido llevar la comida.

Le beso la mano. No, hombre, mujer, qué bochorno.

No es necesario que haga tal cosa. Con un gracias basta.

Como usted quiera.

Si es así, sigo mi camino.

Tengo que preparar la comida al padre Telmo. Con Dios.

Con Dios.

Señorita, ¿cómo se le ocurre hacerle favores a ese endriago?

-La pobre no tenía donde llevar sus compras.

-Es una bruja que no merece ni el aire que respira.

-Haya hecho lo que haya hecho, todos somos hijos de Dios.

-¿No ha entendido ni una palabra de lo que le dije?

Úrsula no ha hecho más que "barrabasás".

Le dije que se mantuviera alejada de ella.

Es peor que un dolor de muelas. -Un momento.

Si le he comprado ese capazo es porque se me ha antojado.

No es tan terrible. Ni que usted deba criticarme por ello.

Perdone que le hable así, pero usted no sabe de la misa la media.

-Que ya sé que todos dicen que en el pasado hizo cosas malas,

pero ahora es solo una pobre mujer que apenas rige y,

es más digna de compasión que de odio.

-No se fíe de ella. Posiblemente esté tratando algo malo,

y, cuando menos lo esperemos, vuelva por sus fueros.

-Yo pienso que se equivoca.

Es solo una pobre desgraciada que solo da pena.

Y nadie va a obligarme a darle la espalda.

Yo también he dado muchos tumbos por el mundo

y sé que no es fácil encontrar piedad.

-Escúcheme, se lo ruego.

Esa mujer es peor que pateta.

y, antes o después se arrepentirá de no haberme hecho caso.

-Fabiana, yo la aprecio mucho, pero no voy a dejar

que nadie me diga lo que debo hacer.

-Me libre Dios de hacer tal cosa.

Yo tan solo quiero avisarla.

-Fabiana, me barrunto que la está cegando el rencor.

-"Que no, déjame".

No pienso salir a la calle. Qué pesado.

-¿A qué se debe? -Que estoy fatigada.

-Pero ¿cómo vas a estar fatigada

si te acabas de levantar?

-Pues sigo cansada.

-¿Se ha olvidado de que hemos quedado en ir a ver a Trini?

-Ya iremos en otra ocasión a verla.

-¿No quiere chismorrear sobre su embarazo?

-No es bueno estar incordiando a una mujer embarazada.

Ya iremos a verla cuando nazca la criatura.

-O cuando haga la primera comunión. -Rosina,

¿se puede saber qué te pasa?

¿Es que has discutido con Trini?

-¿Por qué? -¿Y qué puñetas te pasa?

-¿Tan difícil es de entender?

Quiero estar en mi casa, tranquila. Deberíais hacer lo mismo.

Como en casa no se está en ningún lado.

-¿Y qué vas a hacer encerrada?

-¡Ah, jugar al tute!

-Yo me voy a ver a Íñigo.

-Espera. ¿Te vas a ver a Íñigo a Acacias?

-¿Dónde quiere que lo haga?

-¿Por qué siempre tienes que ir tú a verle?

Siempre detrás, como un perro. Menudo rancio te has buscado.

-¡Y ahora me viene con estas! -Hija, por favor.

Deberías de hacer caso a tu madre. Quédate...

Me voy a echar un rato.

(Se cierra una puerta)

Oh.

¿Qué pasa, Liberto? -¿Que qué me pasa a mí?

Eres tú la que está fuera de sí.

-¿Por qué? -Te he dicho de ir a desayunar

a un café y me has dicho que no, con lo que te gustan los churros.

-Estoy inapetente.

-Leonor te ha dicho de salir, y lo mismo.

-¿Es tan difícil de entender?

Estoy cansada y me apetece quedarme recogida.

-Pues si quieres quedarte, quédate, me voy al Ateneo.

Si es que eso te parece bien.

-Sí, sí, puedes ir.

-No hay quien te entienda, Rosina.

-¿Se puede?

Marcho para el mercado. Si desea algo dígamelo.

Me voy con la María.

-¿Con qué María, la criada del doctor?

-Sí, ¿pasa algo?

-(RESOPLA)

¿Quién soy?

(RÍE)

Flora. No, no, no, yo creo que estas manos son de Leonor.

O doña Celia.

-Como falles otra vez, te doy un papirotazo que te pongo del revés.

-Lolita, Lolita, es mi Lolita.

-Que me "escapao" un momentico "pa" verte.

-Pues aquí me tienes, todo para ti.

-Mucho tiempo hemos "estao" "separaos" tú y yo.

Me moría de ganas de darte un achuchón.

-El tiempo que has estado fuera

pensaba en lo que podíamos hacer cuando volvieras.

-A mí con estar a tu vera me basta.

-Sí, pero podríamos hacer algo...

divertido.

Estuve hablando con Flora y Peña de ir a un café teatro.

Uno que se está poniendo de moda.

-A mí lo que digas me parece fetén, pero...

no tengo mucha confianza con esos dos.

-Son más majos que las pesetas. Además, que...

en tu ausencia he hecho migas con el Peña.

-Bueno, pues lo que tú digas va a misa.

-Muy bien. Hablaré con el Peña, a ver qué día podemos ir a bailar.

-"Pos" como gustes.

Ay... Me voy.

Tengo mucha faena.

-No. Ey, ey, ey. -Uy.

Que no, tenemos muchos besos retrasados.

-Bueno, y toda una vida "pa" dármelos, no hay prisa.

-Un anticipo.

-Uno.

-"¿Y cómo es que no puedo salir al mercado,"

señora? ¿Ha "perdío" usted el oremus?

-Cuidado con faltarme al respeto.

-Disculpe. Pero lo que me pide es más raro que una gallina con orejas.

-A ver, no puedes salir a la calle

y, punto redondo, ¡¿está claro?!

-Señora, yo hago lo que usted diga, pero ¿qué van a comer?

-Lo que haya en la despensa. Despilfarramos demasiado.

-Pues tendrán que volver a las sopas de ajo como antaño.

En la despensa no quedan reservas.

-El que busca encuentra.

No compraremos nada hasta que gastemos lo que tenemos.

-Se hará como diga la señora.

Tendré que avisar a María "pa" que no me espere.

-¡No, te he dicho que a la calle no sales!

-Que no la voy a dejar esperando en la calle.

-¡Te he dicho que no!

-¿Y eso por qué?

-Por...

Porque tienes todo hecho un desastre.

La casa parece una porqueriza. Tienes que limpiar los cristales,

cambiar las sábanas,

sacudir las alfombras, pulir la plata...

¿Tienes tiempo para paseítos?

Me parece que no.

(Suenan las campanas)

Ha sido del agrado de todos la comida?

Me ha parecido buenísima.

Ha estado correcta.

-Lolita es una gran cocinera.

Tenemos suerte de que haya regresado.

-¿Cuándo podré reunirme con los clientes que he venido a conocer?

-Tío, ya tendremos tiempo de hablar de negocios.

Ahora podemos aprovechar para tratar temas que nos interesan más.

¿Cómo era su vida con Lucía en Salamanca?

-La que corresponde a las personas de bien.

(CARRASPEA) Me imagino,

pero ¿tenían mucha vida social?

Solíamos salir más bien poco.

Pero recuerdo con cariño unos días en el campo,

en la finca de unos amigos. ¿Cómo se llamaba aquella gente?

Los Hierrezuelo. Una familia muy distinguida.

Fueron días muy felices.

Hubieran sido mejores si hubieras alternado más

con los hijos de la familia y menos con los criados.

Solo trataba de entretenerme.

En cuanto podía, se fugaba a las cocinas a jugar

con los hijos de las criadas.

Aparecía por el salón manchada de hollín o de grasa.

Me hizo pasar vergüenza.

Los niños de la casa eran mayores que yo y no me prestaban atención.

Ese es uno de tus defectos,

pretendes que todos estén pendientes de ti.

Me gustaría aprovechar el tiempo libre en visitar la ciudad.

-Yo le haré de guía. -No,

puede apañarme.

Lo que sí preciso saber es cuándo tendrá lugar

la reunión que me prometió.

-Mandaré aviso para que me confirmen la hora.

-Muy bien. Estaré reposando la comida.

Tantas especias

como utiliza la cocinera, me van a ser indigestas.

-Se me está atragantando el tío Joaquín.

-Es un hombre algo particular.

-Es más seco que un polvorón. No me gusta cómo trata a Lucía.

-No pasa nada. Ya me he hecho a su forma de ser.

Ayer nos mintió descaradamente. Aseguró

que hacía cuatro años que conocía a los marqueses.

-Sí.

Y el retrato que encontré demuestra que miente.

-Quiero ver su cara cuando le mostremos las imágenes.

Dudo que podamos sacarle algo. Siempre ha sido

un hombre muy esquivo.

Tendremos que intentarlo.

Tal vez sea mejor olvidar este asunto.

¿Y ese cambio de actitud?

Discúlpenme, pero me siento algo indispuesta.

Cojan ustedes los cigarros que quieran,

que hoy es una ocasión especial para mí.

-Estábamos deseando felicitarle por su paternidad.

-No le dijimos nada antes porque queríamos estar a solas

para celebrarlo como Dios manda.

-Parece muy agradable el nuevo vecino.

-Y si no lo fuera, a mí me lo parecería.

Si estoy aquí, es gracias a su pericia como doctor.

-Lástima que no todas las llegadas al barrio sean para celebrarlas.

-Lo dice usted por Úrsula.

-Y lo peor es que me temo que ha venido para quedarse.

-Mejor habría sido tenerla lejos.

¿Qué podríamos hacer al respecto? -Me temo que...

poca cosa.

-No somos quiénes para decirle al nuevo párroco

a quién tiene que dar cobijo.

-Esperemos que su paso por el sanatorio la haya curado.

-Eso lo sabremos con el paso del tiempo.

-No creo que le hayan sacado todo el veneno que lleva dentro.

No hemos venido a hablar de ella.

¿Cómo se siente el futuro padre? -Bien.

Bien. La verdad es que...

Uno no esperaba ser padre a estas alturas de la vida,

pero... la vida me ha dado una sorpresa y quiero disfrutarla.

-Como me gustaría poder tener una alegría semejante.

-Trini me lo estuvo ocultando

durante unos días porque pensaba que me lo iba a tomar a mal.

-Según Celia, pensaba

que usted tenía otros planes en los que no encajaba un niño.

-Pamplinas. No puede haber nada más importante que eso.

-Se está creando fama de padrazo entre las señoras.

Parece que se está convirtiendo en un experto en la crianza de niños.

-Procuro documentarme y, he comprado algunos tratados sobre el tema.

-Pensaba que después de dos hijos, ya estaba familiarizado con eso.

-No me creo que haya olvidado lo que supone tener recién nacidos en casa.

-No, no lo he olvidado, porque apenas pude disfrutar de ello.

Entonces yo estaba tan ocupado en sacar a mi familia adelante,

que apenas les veía.

-Es la obligación de cada padre, el tener su casa bien surtida.

-Ahora que tengo mi vida resuelta

a nivel económico,

pienso disfrutar de cada minuto de la vida de mi hijo.

-Y hace usted muy bien.

Por eso voy a proponer un brindis.

Por su futuro hijo y porque pueda disfrutar de él muchos años.

-Salud. -Salud.

-Salud.

Pasa, Fabiana. Mi madre está en su cuarto descansando.

-¿Le ocurre algo malo a la señora?

Me ha extrañado no verla por el barrio.

Ella no se pierde ni un día su chocolate con churros.

-Los churros los he traído yo.

-No te apures, solo está un poco cansada.

Si tienes algún recado, dámelo y se lo doy.

-No es a doña Rosina a quien vengo a ver, es realmente a ustedes.

-Eh...

Bueno, ¿qué es lo que pasa?

-Es un asunto "delicao", señorita.

Se trata de la señorita Flora.

-¿Qué le ha pasado a mi hermana?

-"Na", no se alarme.

Lo que pasa es, que su hermana de usted,

se está arrimando mucho a Úrsula y, eso no es bueno.

Yo ya le he advertido, pero me ha hecho menos caso

que al pito de un sereno. -Ya.

¿Y quieres que nos ocupemos nosotros del asunto?

-Justamente. A ver si así hace más caso.

De seguir de esta guisa, me barrunto que va a salir "escaldá".

-Mi hermana es una inconsciente. Yo también la he advertido.

-Pues me duele decirle que sigue en sus trece.

-Es que, es como las polillas, ve una llama encendida,

y va derecha a quemarse. -Ten paciencia, Íñigo.

Flora es muy impulsiva.

-Leonor, me va a oír alto y claro. Y me va a obedecer,

que para algo soy su responsable.

-Bueno,

yo no quiero ser la causa de una riña entre hermanos.

Me da coraje que lo que yo le haya dicho les enemiste a ustedes.

-No te aflijas, Fabiana, ya hablaré con ella.

-No creo que sirva de nada, Leonor.

Una buena vara y verás como entra en razón.

-Cálmate y deja de decir enormidades.

-Con su permiso, a mí no me parece tan "descabellao".

Unos azotes no le hacen mal a nadie.

"Pa" eso, el señor es su hermano mayor.

-Pero bueno.

Aquí no se va a azotar a nadie.

Flora es una mujer despierta.

Después de hablar conmigo, pensará de forma distinta.

Disculpe.

Aquí tiene.

Gracias.

¿Qué es eso que no puede contarme paseando por el parque?

Un sentimiento que no debería tener.

Si es odio, sí es pecado.

No es odio, padre, es amor.

Amor por alguien inadecuado.

Así es.

No puedo ocultarlo más.

Amo a Samuel Alday, y ese amor cada vez me duele más.

Ya hemos hablado de este asunto. Samuel es un hombre casado.

Lo sé.

Pero ¿y mis sentimientos?

Debe dejarlos a un lado.

Ha de ser fuerte ante esta tentación que tiene frente a usted.

Si se entrega a él, estará cometiendo un pecado.

¿No está a su gusto el té?

¿Se encuentra bien?

Sí, perfectamente.

Me he quedado traspuesto.

(Llaman a la puerta)

Úrsula, por favor.

Señorita Lucía. Buenas tardes.

Buenas tardes. He venido a hablar con el párroco.

Un momento. Sí.

Padre, es la señorita Lucía. Que pase.

Pase. Gracias.

Siéntese.

Úrsula, prepárele otro té a la señorita.

¿Qué le ocurre, está muy sería?

He tomado

una decisión sobre mi asignación

y, he decidido renunciar a ella.

¿Está usted segura? Sí.

Necesito hacer punto y aparte con mi pasado y empezar de cero.

¿Y qué le ha llevado a esa conclusión?

Desde que recibí ese dinero, mi vida se ha complicado.

Vine a Acacias y me enamoré de la persona menos indicada.

Y la relación con mi familia no marcha como debiera.

Y piensa que es todo por culpa de su asignación.

Sí, estoy convencida.

Ese dinero no me ha aportado nada bueno.

Comprendo.

Si esa es su opinión, usted es la única dueña de su destino.

¿Y qué piensa hacer con tanto dinero?

No lo sé.

Es de entender, que su padrino don Joaquín

tuvo mucho que ver en su decisión.

¿Ha averiguado algo más sobre los marqueses o sobre la cruz?

No.

Nunca me ha resultado fácil hablar con mi padrino.

También es posible que él no tenga nada de enjundia que contarme.

No sé cómo puedo ayudarla en este momento.

No se apure, padre,

solo he venido a compartir mi decisión con usted y a agradecerle

todo el apoyo que me ha prestado.

Con Dios. Con Dios.

Úrsula, prepara mis cosas inmediatamente.

Me voy de viaje.

Sí, padre.

(CARRASPEA)

Estas qué miran, ni que tuviera monos en la cara.

Hala, otras que me han "dao" un repaso.

La verdad es que todavía no estoy mal del todo.

-Ole los hombres apuestos

y salerosos. -¿Qué?

-Servando, que se nos ha convertido en todo un machote.

-¿Yo? -Tenéis mucha suerte

de tener a un hombretón como Servando de portero.

Ya me gustaría a mí

tenerlo en la puerta de la sastrería.

-Diga usted que sí, doña Susana.

Pero más que un portero, parece

un general de brigada.

-Pues si ustedes lo dicen,

pues será verdad. No son las únicas

que se han "quedao" "pasmás" hoy viendo a este servidor.

-Qué raro no habernos dado cuenta antes.

-Igual es que no se han fijado bien.

-Pues a mí se me van los ojitos.

-¿Adónde?

-Es que ha salido más bonito que un San Luis en el cartel.

-¿Eh?

-Pues yo creo

que no le hace justicia.

-¡Ah!

-Pues aquí me tienen ustedes en carne y hueso para disfrutarme.

-¿Y también podemos tocarle? -¿Eh?

-(GRITAN)

-Pero ¿qué quieren?

-Pues que les firme usted el cartel para ponerlo en su alcoba.

-Tranquilas, tranquilas, muchachas,

que hay Servando para todas.

(RONCA) Tranquilas, muchachas, que hay Servando para todas.

-¿Qué hace, desgraciado? Suélteme.

-¿Qué ha pasado, dónde están las mozas?

-¿De qué mozas habla? Aquí solo estoy yo.

Poca vergüenza quedarse dormido en la mitad de la jornada de trabajo.

-No me he quedado dormido, he cerrado los ojos unos segundos.

-Un cuerno. Lleva grogui media hora. ¿Así vigila la finca?

-Que no estaba dormido. Estaba reposando y asentando ideas para...

mejorar la portería. -Déjese de cuentos.

Si hablaba en sueños. -¿He dicho alguna inconveniencia?

-Bueno, no más de las que dice estando despierto.

Creo que soñaba con el cartel ese del que habla.

-Es posible, es posible, sí.

-Si hasta usted se va a creer sus mentiras.

Ese cartel no lo ha visto nadie.

-Pues dentro de poco va a salir, y no solo aquí,

en el mundo entero.

Don Felipe me ha dicho que era un contrato internacional.

-¿Nos va a avergonzar en el resto del mundo?

-Ya verá cuando salga el cartel y me convierta en un imán

para las féminas.

Se va a tragar usted sus desplantes.

Y quizá, algún que otro diente.

-Mucho ladra el can que poco muerde.

Me marcho, que yo sí estoy pendiente de mis obligaciones

y tengo un barrio que vigilar. -Ve, ve, ve.

Marche, marche.

Marche a algún sitio donde sea mejor recibido.

Ay, Dios mío, el disgusto que se va a llevar Servando.

Ay...

Tome asiento, por favor.

-Espero que no le moleste que me presente de forma tan imprevista.

-Usted siempre es bienvenido.

-No me gusta presentarme sin avisar.

Discúlpeme. -No sufra por esto.

Ya tenemos confianza.

No creo que muchas personas le hayan visto los sesos.

¿Qué le preocupa?

-Estaba en casa de don Ramón, y decidí entrar por dos razones.

La primera, para felicitarle por su ágape.

-Gracias, era muy importante para mí.

-Sí. La verdad es que todo salió a pedir de boca.

Los vecinos comentan lo encantados que quedaron.

-Me alegra escucharle.

Quería causar buena impresión entre ellos, sobre todo entre sus amigos.

¿Y el segundo asunto?

-Se trata de mi esposa, Rosina.

-¿Qué le ocurre a su esposa?

-Ayer abandonó la fiesta de forma precipitada.

-Eso tengo entendido. Por lo visto tenía algo urgente que hacer.

-Fue una excusa.

Me dijo que no se encontraba bien, que le dio un sofoco.

-Ya. ¿Y eso le preocupa?

-No. Eso le ha pasado más veces. De hecho,

le pasa muy a menudo.

Pero me preocupa su comportamiento de esta mañana.

-¿Se siente peor? -Eso parece.

No quiere salir. Dice que se siente fatigada.

-¿Y no le ha dado más explicaciones?

-No.

Insiste en que está muy cansada.

¿Qué le puede estar ocurriendo, doctor?

-Pues por los síntomas que me cuenta,

pienso que se trata de agotamiento.

La tensión a la que se ha sometido tras su convalecencia

le tiene que estar pasando factura.

-¿Y qué podemos hacer? ¿Es mejor ingresarla?

-No es necesario matar moscas a cañonazos.

Conque guarde reposo tres o cuatro días será suficiente.

Dele...

una cucharada de este preparado después de las comidas.

En pocos días estará bien.

Aquí tiene. -Bien, pues...

con su permiso, iré ahora a que me lo prepare el boticario.

Muy amable.

-Es lo mínimo que puedo hacer.

Tranquilo, a su esposa no le pasa nada. Le acompaño.

-Con Dios. -Con Dios.

¿Ves como no había que preocuparse?

No le ha contado nada.

-A saber cuánto puede estar sin decir nada. ¿Y si se descubre todo?

-Si no la tuviéramos en nuestras manos, ya habría hablado.

Deja de preocuparte. No va a mover ni un dedo.

(Llaman)

Vete a abrir. Se le ha olvidado algo.

¿Qué haces aquí, Melquiades?

Lolita, no he visto a Rosina en todo el día.

-Estará "ocupá", esa mujer es muy dada a meterse en berenjenales.

-Eso seguro. Pero no sé,

quedaron ella y Leonor en que vendrían a visitarme.

No las veo desde la fiesta del doctor Baeza.

-Ahora que lo dice, la Casilda tampoco ha asomado el morro.

-Pues eso es raro, ¿eh? -La tendrá Rosina frita

a mandaos "to" el día. -Seguro.

¿Y la criada nueva qué tal es?

-¿María? -Sí.

-Pues no sé qué decirle, no he hablado con ella casi,

los buenos días y, ya está. Fabiana dice que es buena gente.

Y Casilda está "encantá". -Entonces...

(Puerta)

-Don Ramón,

va muy "cargao". -Uy.

-Hola, Lolita. -Traiga.

-Gracias.

-¿Qué es eso, querido?

-Pues...

son todos los regalos que me han hecho los amigos del Ateneo

por lo del niño.

-¿Puros?

Digo yo que eso será licor. Más puros y ahí habrá un sombrero.

No me parecen regalos para un recién nacido.

-"Mu" mal se va a criar como le den "to" eso.

-La costumbre es que los amigos

del Ateneo hacen regalos al progenitor,

no al retoño.

-Me parece fatal. Que te hubieran regalado un cuna,

un trajecito para cristianar. Diles que lo devuelvan.

-De eso nada. No voy a acabar con la fama de viril que he conseguido.

No todo el mundo tiene un hijo a estas alturas.

-Como si lo hubieras hecho todo tú solo.

-Bueno, en algo he colaborado yo.

-Sí, eso es cierto, en algo.

Y sin el tónico ese que anuncia Servando.

-Lolita, ¿y tú qué haces aquí?

-"Na", que he venido a purificar la casa.

-Pues sí, Ramón, te estábamos esperando para celebrar

la ceremonia.

-¿Y qué tengo que hacer yo con esto?

-Pues tiene que menearlos por "toa" la casa,

"pa" espantar los malos espíritus y ahuyentar el mal de ojo.

-A mí esto me parece cosa de brujas.

-Que no, Ramón, que es una costumbre de Cabrahígo

desde los tiempos de Carolo. Esto es para consagrar la casa.

-¿Y no será mejor que venga un cura y rociara la casa con agua bendita?

-(RÍEN) -No, Ramón,

es demasiado pronto para eso.

No sirve de nada hasta pasados los cinco meses.

-El agua bendita se va muy pronto y, aguanta más el romero y el tomillo.

-Bueno, pues...

ir empezando vosotras.

-Es que eso no vale de nada si no lo hacen los padres.

-A mí todo esto me parece un camelo.

-Anda, querido.

Sé que a ti te puede parecer una costumbre de pueblo,

pero para nosotras es importante.

Hazlo por tu nuera.

Y por tu mujer, por tu hijo...

-Está bien, te daré gusto también en esto.

Ahí, ahí.

-Uy, don Ramón, don Ramón.

Con menos brío, que tenemos que hacer "toa" la casa

y, esto nos va a llevar un rato largo.

Ay. -Ay.

-Ay. -Ay.

-Todas las esquinas, don Ramón.

-Ay.

¿Le doy algún recado a mi señor?

-Dígale que convocaré a la marquesa

para mostrarle las joyas que ha hecho para ella.

-Voy a escape.

-Aquí estábamos todos en Salamanca. -Sí.

Recuerdo aquel día.

-Esta es la catedral, ¿no? -Sí, la misma.

-(SUSPIRA) -Ay, mira,

aquí estás con los marqueses.

Este retrato debe tener por lo menos 15 años.

-Qué curioso,

usted dijo que se conocían desde hace cuatro años.

-No sé, supongo que ese retrato se tomaría en un acto social.

Pero apenas

nos conocíamos. La verdad es que ya ni me acordaba.

-Pues por su actitud en el retrato,

parece que eran buenos amigos.

¿No se habrá equivocado en los años?

-No. Ya te he dicho que aquel encuentro fue una coincidencia.

Los marqueses tenían una vida social muy intensa.

Yo, por trabajo, de vez en cuando acudía

a ese tipo de eventos. -Le tuvieron que tomar mucho afecto,

a juzgar por la asignación que le han dejado a Lucía.

-En los últimos años trabajé para ellos, y supongo

que me lo agradecieron así.

Me gustaría aprovechar el tiempo libre para realizar unas gestiones.

No puedo perder más tiempo aquí. Me espera tarea en Salamanca.

-Es una pena que tenga tanta prisa.

Hemos disfrutado poco de su presencia.

-¿Cuándo me presentará a los familiares del rey?

Estoy perdiendo mucho tiempo.

-Les he mandado una nota pidiendo una cita, pero no tengo respuesta.

Pero no creo que la reunión se demore mucho más tiempo.

-Eso espero.

-Es evidente que oculta algo.

(Ladridos)

¿Qué sucede? No recuerdo que hubiéramos acordado vernos.

Disculpe que le moleste. Vengo a verle en relación a Lucía.

Sospecho que me trae noticias de enjundia en lo que le encargué.

Más que hablar, vengo a escuchar. Usted me dirá, hijo mío.

Hay algo que no logro entender.

¿Por qué debo convencerla de que renuncie a la herencia?

Porque ese es el encargo que le hice.

Ya, pero llevo semanas tratándola

y, he comprobado que es una buena muchacha y una excelente cristiana.

Eso nada tiene que ver con su misión.

Empiezo a plantearme que hay alguna relación con los marqueses,

que justifique que le hayan dejado esa herencia.

¿Conoce de qué se trata?

La Virgen. ¿Ese es el Servando?

-No sabes la turra que dio con el anuncio del Tónico El Coloso.

-Que si era el más fuerte y viril,

que estaba tan joven como un querubín.

-Pues le han puesto de ejemplo de "to" lo contrario.

-Ya me extrañaba que escogieran al Servando,

antes que al Peña y al Antoñito.

¿Y qué pone ahí, Lolita?

-No hace falta, Fabiana. Ya le digo yo que...

el que se ha "tomao" el tónico es el que está al "lao".

-Ay, pobre hombre.

El disgusto que se va a coger cuando se lo enseñemos.

¿Qué es esto?

-Mira. -Ya lo veo.

Es la misma caja de tus tintes. ¿Has cambiado algo del diseño?

-Mira bien.

-Está en italiano.

-La nueva línea de productos

va a empezar a venderse también en Italia.

-Esto es en lo que estabas trabajando.

-(ASIENTE)

-Estoy muy orgulloso de ti.

Estás expandiendo tu negocio por toda Europa. Ven aquí.

Tu esposa cada día está peor.

-Esta vez estoy preocupado, tía.

Creo que Rosina tiene algo grave.

-No, hombre. Rosina siempre ha tenido sus cosas.

-Pero está que se sube por las paredes. Y de un día para otro.

-¿Así, de sopetón? -Sí. Tía,...

¿y si lo que le sucede no es solo fruto de la tensión?

-¿Qué quieres decir?

-¿Y si Rosina tiene algo grave?

-"¡Casilda!".

(RESOPLA)

-¿Puede bajar la voz? Trato de leer. -¡Y yo trataba

de que me hicieras caso!

Me has ignorado.

-¿Hacerle caso en qué? -Te dije que no salieras.

Me has tomado por el pito del sereno.

-Claro, porque no entiendo las órdenes que me da.

-No las entiendas, obedécelas.

-Las pondré en duda cuando me parezcan tontunas.

¿Qué le pasa?

Lleva dos días sin salir de casa, y eso no es normal.

-"¿Cuándo voy a conocer a mis clientes?".

He venido expresamente por ello.

-Sí, lo sé, pero ha surgido un inconveniente.

-¿Qué inconveniente? -Los clientes pensaban

que tenía más experiencia con los marqueses de Válmez.

-¿Cómo dice? -Dudan que pueda gestionar

sus asuntos, llevando solo unos años al servicio

de los marqueses.

-Daba por cerrado el trato, ¿eh?

-Lo siento, pero han sido muy tajantes.

Quieren a alguien más experimentado.

-"Don Liberto, buenas tardes".

-No tiene buena cara. ¿Ha dormido bien?

-He estado algo indispuesto. ¿En qué puedo ayudarle?

-Llevo todo el día buscándole.

-¿A mí? -Sí. Quería hablar con usted

sobre de mi esposa. He ido hasta el hospital.

-¿Al hospital? -Sí. Pero me ha pasado algo curioso.

Al no encontrarle, he preguntado por usted a doctores y enfermeras

y, parece ser que nadie le conocía. ¿Me quiere explicar por qué?

"Carmen,"

has de repasar los suelos.

Ya lo hice, señor. Hazlo otra vez.

Todo ha de quedar perfecto para cuando llegue la marquesa.

¿Entendido?

Samuel, debería tranquilizarse,

el suelo está limpio.

No lo quiero limpio, lo quiero impoluto.

La marquesa no tolerará errores.

Y no lo va a hallar.

El suelo está perfecto, como sus joyas.

Coja aire

y disfrute de todo lo que ha conseguido,

porque esa mujer va a salir muy satisfecha.

-"¿No eres muy compasiva con Úrsula?".

-¿Quién te lo ha contado, Fabiana?

-Eso qué más da.

Todos conocen a Úrsula.

Quizá ahora te parezca una buena mujer, pero en el pasado no lo fue.

-Buena no sé,

necesitada al menos. -No la conoces.

-Bueno, quizá haya cambiado.

-Flora, yo no sé qué pasó en ese sanatorio,

pero con Úrsula, nunca se sabe cuándo puede despertar el monstruo.

-¿Qué monstruo?

-La verdadera Úrsula.

Y de esa es de la que te voy a hablar.

Procuré que nada te faltase.

Te di una buena educación, vestidos, manutención,

y procuré que tuvieses relaciones con gente influyente.

Lo sé. ¿Y por qué me lo pagas así?

¿Así, cómo? Alejándote de mí.

Viniendo a vivir con tu prima en cuanto tu asignación

te permite ser independiente.

Vine a visitar a mi prima antes de saber lo de mi asignación.

Luego, me quedé aquí porque discutí con usted.

¿O no recuerda que me engañó acerca de mi madre?

¿Qué has hecho con el dinero?

¿Por qué no me has pedido consejo de cómo administrarlo?

No me ha dado tiempo.

¿No sabes qué hacer con él?

De momento, he dado algunos donativos a la beneficencia.

Bueno, eso no me parece del todo mal.

¿No?

Compartir el dinero con necesitados, es lo mejor que puedes hacer,

al igual que con tu familia, que tanto ha hecho por ti.

La relación entre los marqueses de Válmez

y Lucía es algo que no es de nuestra incumbencia.

Necesito que comprenda la importancia de seguir con su misión.

Sin embargo... ¿Y sin embargo?

Sin embargo, viendo lo intrigado que está,

le contaré algo que no le he revelado hasta ahora.

La asignación de Lucía no es solo dinero,

heredó algo más.

¿Algo más? ¿Qué?

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Acacias 38 - Capítulo 838

31 ago 2018

Celia y Felipe intentan que Joaquín confiese la relación que tenía con los marqueses, pero él se pone a la defensiva y no logran descubrir nada. Liberto no logra descubrir la razón por la que Rosina abandonó el ágape de Higinio. Por su parte el médico tranquiliza a su criada; todo sale según su plan. Rosina está cada vez más tensa; pretende que nadie de su familia abandone el palacete.

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  1. Eugenia

    Rosina reconoció a María y escapó raudamente,además de recluirse en su casa, seguramente para no ser vista y casi que les prohíbe a los suyos, Casilda incluída,salir a la calle. No pasó lo mismo con el "seudo" doctor Higinio, pues es evidente que no lo conocía.- ¿ porqué será que, según Higinio dice, no le conviene a Rosina abrir la boca ?

    03 sep 2018
  2. Geovana

    Que médico tendría algo pendiente con Rosina???? quizás sean allegados al cirujano plástico que el primer esposo mando de Rosina a la cárcel...

    02 sep 2018
  3. Mabi

    Lucy, disculpas por el error al escribir tu nombre.

    02 sep 2018
  4. Mabi

    Luce, gracias por tu respuesta!!! Mi duda surge porque me parece recordar, por la actriz que lo encarna, que éste personaje ya apareció en algún capítulo. Saludos cordiales desde Argentina.

    02 sep 2018
  5. Lucy

    Mabi: Creo que es una cosa antigua lo que ha pasado entre Rosina y María y no lo hemos visto en la serie. Se conocen desde hace mucho tiempo, creo.. Dijo María en un capítulo que ha llevado toda su vida "evitando venir a Acacias". Estoy pensando si quizas es una 'señora' María..?

    01 sep 2018
  6. Marilu

    ¿Lucía heredó.el titulo de marquesa, además de su cuantiosa asignación ? CREO que sí, solo falta saber el porqué, quien es realmente Lucía, hija de quién ? Siento piedad por Trini, la que le espera hasta que nazca su hijo/a, con el " PESADO " de marido que tiene !!!!! .............. Y con esto termino por hoy : apareció ( para no perder la costumbre en esta serie ) otro personaje DESAGRADABLE, el padrino de Lucía, que se suma a la LARGA lista de indeseables

    01 sep 2018
  7. Alfonso

    No solo es dinero Lucía al ser hija de los marqueses heredó su título En resumen,es la nueva marquesa de Válmez

    01 sep 2018
  8. Mabi

    Estoy cómo loca!!!! Jajajajaja!!!! No logró recordar que pasó entre Rosina y Maria!!!! Y no se en cual capítulo buscar,.. Ya que el entuerto me suena a que debe haber sido en la época de vacas flacas de la familia Hidalgo.... Help, ayuda si alguien lo recuerda!!!! Jajajajaja, gracias!!!!!!

    01 sep 2018
  9. Merche

    A estés alturas de la serie, casi 850 capítulos, echamos de menos al doctor de la Serna, a Manuela, a Víctor y su madre, a Pablo y la suya, a Teresa, a Simón y Elvira, Don Arturo e incluso a Cayetana...! Propongo a los guionistas que para el capítulo 1000 (no queda nada) nos hagan un especial, un remake o un "sueño" como el que idearon para Teresa, con buena parte de los personajes que han pasado por la serie!! Sería una delicia y un estupendo homenaje a todos ellos.

    31 ago 2018