www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
4680133
No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 816 - ver ahora
Transcripción completa

(Llama a la puerta)

Samuel,

¿está solo? -(ASIENTE)

-¿Y Moisés, dónde está?

-Está con sus padres, le están haciendo unas pruebas.

-"Elvira se encuentra" en estado de buena esperanza.

-Qué maravilla.

-Por desgracia,

nos confirman que no podrán asistir a la boda.

-A cambio, le proponen algo. -¿Qué es?

-Que acudan a visitarles a Génova en su viaje de novios.

Les recibirían con los brazos abiertos.

-Qué brillante idea.

Nada de paseítos.

¿Te has creído que soy una boba con la que entretenerse?

-Pero ¿por qué dices eso? No lo entiendo.

-Ya, es que solo te enteras de lo que te conviene.

Aquí se está a lo que se está o no se está. ¿Está claro?

-Tengo noticias.

-El comisario me ha informado

que los agentes localizaron al fugado en una casa.

Le dieron el alto, pero huyó.

Los agentes le siguieron y, cuando estaban a punto de atraparlo,

Blasco cayó por un puente al río. Ha perdido la vida.

-¿Han encontrado el cuerpo? -No, al menos de momento.

Lo buscaron durante horas, pero las aguas estaban muy revueltas.

-"¿Ha traído lo que acordamos?".

-Aquí la tiene, Blasco. La llave de la casa del abogado.

No. Ven. Suéltame. Que se lleva mis planos.

-No merece la pena.

-Sí merece la pena. Es todo mi trabajo, Lolita.

-"Estaba triste ante la idea de quedarme solo,"

lejos de mi familia, ya le dije.

Pero he comprendido que es lo mejor para ellos.

Después de lo que han pasado, se merecen comenzar de nuevo.

-"Riera".

No está. -Y tampoco Moisés.

¿Dónde se habrán metido?

-No lo comprendo.

-Debería estar esperándonos aquí. Ese era el plan.

-"Aquí tienes tu dinero".

Ha salido todo como había planeado.

-Todo perfecto.

"Como acordamos".

-"Marche entonces".

¿Qué hace con esa cuna?

¿Dónde está mi hijo?

-Ya no está y necesitamos la cuna para otro niño.

¿Qué le han hecho? -Blanca. Váyase, por favor.

Fuera.

No está aquí, no está en el hospital.

-¿Quién te lo ha dicho?

-Te dije que me esperaras al pie de las escaleras.

-Por el amor de Dios, tenía que subir.

Perdona por no tener la sangre fría de la que tú haces gala.

-Trato de ser razonable y eficaz. -¿Eficaz?

¿Dónde está mi hijo?

Dime, ¿dónde está Moisés?. -No podemos perder los nervios.

Al contrario, eso nos hará más vulnerables.

-Lo somos, somos vulnerables,

tan vulnerables como para permitir que nos roben lo que más queremos.

-Sosiégate, por favor, Blanca. Por favor.

Mi amor, es preferible sobreponernos al dolor

y tratar de ser prácticos.

-De acuerdo.

¿Qué has averiguado en recepción?

-He consultado los registros de salida.

Alguien ha firmado por nosotros para llevarse a Moisés.

-¿Quién? ¿Tienen alguna descripción?

-No. -¿Sería Riera?

-Ojalá.

También ha podido ser Samuel

o ese enfermero que siempre custodiaba.

-Si hubiera sido el enfermero,

el personal de recepción le habría reconocido.

¿Has preguntado por él? -Dicen que no está en el hospital.

-Ha sido él. Diego, ha sido él.

Él se ha llevado a nuestro hijo.

(Sintonía de "Acacias 38")

Es bueno su método, Javier;

tengo la impresión de estar haciendo avances sin excesivo esfuerzo.

-Quizá a usted, como avezado militar,

no le parezca mucho su esfuerzo,

pero le aseguro que pocos de mis alumnos tienen más tesón

y fuerza de voluntad.

-Supongo que esos halagos son excitarme ahínco

y mi espíritu de sacrificio, pero, créame,

no lo necesito. -Para nada, en absoluto.

Qué desconfiado, don Arturo. Ni siquiera eran halagos,

solo confirmaba un hecho: es usted mi mejor alumno hasta la fecha.

-Bueno, dejémoslo.

Solo necesito saber que estaré preparado

para no mostrarme torpe el día de mi boda.

-Lo hará usted a las mil maravillas, estoy convencido.

¿Algún avance en la visión?

¿Ha vuelto a sentir esas alzas o bajas

en la intensidad de la luz? -No. Pero ya no lo espero.

Será lo que tenga que ser. -Lo siento, de verdad.

Aún así, no deje de aplicarse el colirio, nunca se sabe.

-Ay, señor, qué desgracia y qué episodio.

¿Se quiere usted creer que unos atracadores han asaltado

la casa de los Palacios? -¿La casa de los Palacios?

¿Aquí, en nuestra propia finca? -Serénese, don Arturo,

que ya nada se puede hacer. -¿Han huido?

-Como alma que lleva el diablo. -¿No habrá heridos?

-Solo querían robar y, a fe que lo han conseguido.

-Al menos no hay que lamentar desgracias.

-¿Se han llevado mucho?

-A pesar de que las señoras vestían sus mejores joyas

y que don Ramón les ofreció lo que guardaba en su caja fuerte,

solo arramblaron con los planos del invento del señorito.

-Alguien debería poner freno a tanto bandolero que hace de España

un país inseguro y poco fiable para propios y extraños.

-Qué razón tiene usted, profesor.

-Espero que su majestad, con el ímpetu que conlleva la juventud,

tenga mano recia con los amigos de lo ajeno.

-Completamente de acuerdo. Marcho, don Arturo.

Ya sabe, aproveche cualquier situación para ejercitarse.

-Descuide, ya lo hago.

Muchas gracias y buenas tardes. -Con Dios.

-Debería acompañarme a consolar a los Palacios

y a ofrecerme para lo que necesiten.

-Ya lo haremos, señor, no se precipite.

Ellos saben que pueden contar con usted,

pero también necesitan un tiempo para apaciguarse.

Deje que escampe, señor.

-Tiene razón. Esperaré.

-Será más sencillo para todos.

-Mientras,

coja unas cuartillas que deben estar sobre el aparador y léamelas.

Son los invitados que han confirmado su asistencia a la boda.

-Ahora mismo, señor.

(Se abre una puerta)

Ahí están.

¿Cree "usté" que van a perseguir a unos maleantes

por llevarse unos papelajos? -Ahora nos lo dirán,

que los papelajos son la faena de mi Antoñito. Papelajos, papelajos...

-¿No os he dicho que nos estarían esperando como almas en pena?

-Antoñito, hijo,

¿qué os han dicho en comisaría? -Deje que me siente,

que estoy como si me hubieran arrancado un brazo,

bueno, las entrañas, directamente.

Mi corazón se ha ido en esos planos.

-Voy a servirle algo, que le va a serenar el alma.

-Cuéntennos, que nos tienen en ascuas.

-El comisario Méndez opina que es un caso de robo industrial.

-¿Y eso qué es?

-No va muy "encaminao" el guindilla, si no han robado "na" de industria.

-Sí, Lolita, han robado el génesis industrial,

lo que pone en marcha las fábricas y talleres, han robado mi idea.

-Parece ser que cada vez más frecuente.

Con el auge de las manufacturas,

la picaresca ha encontrado nuevos campos de acción.

Hay una guerra abierta de inventos y patentes.

-Una guerra en la que me ha tocado hacer el papel de primo.

Alguien creyó que el invento de Antoñito daría dinero

y ha encomendado

que se lo agenciaran unos expertos del pillaje.

-Es muy común en países más avanzados, como los EE. UU..

-¿Avanzados?

¿Le llamas avanzado a un país que permite tales desmanes?

-Eso es "verdá".

Que me den atraso si tengo que ver a bandoleros afanar en casa ajena.

-A ver si me entendéis.

Quiero decir que en países donde hay mucha producción,

donde el dinero se hace en las fábricas,

parece que es normal robar ideas y patentes.

Tan normal como robar aquí carteras.

-Pues eso, que tan chorizos son unos como otros.

-Y así les tratará la policía.

Estos delitos son tan perseguidos o más que los cacos comunes.

-En todo caso, no hay que venirse abajo.

Y más después de pensar lo que nos podría haber pasado.

Gracias a Dios, nadie ha resultado herido.

-Pero sí humillado.

Me han robado el invento, la niña de mis ojos,

mi destino.

-Antoñito, ¿no decías que yo era la niña de tus ojos era yo?

-Sí, tú también.

El caso es que, ahora que mi carrera como inventor empezaba a despegar,

me han dejado en pañales.

Mi mundo se desmorona. -No digas eso, rediez,

más se perdió en Cuba y volvieron cantando.

Además, que tú eres inventor,

e inventarás más cachivaches.

Anda que no hacen falta chismes en este mundo.

-Bueno, yo me voy a mi cuarto,

que quiero estar solo.

(LEE)" Don Celestino Villares Hernán,

esposa y dos hijos".

"Teniente general López de Prado y esposa".

"Vicealmirante Jiménez Bermejo,

esposa e hija".

"Don Pedro de los Montes Ayuso, soltero".

"Coronel del Estado Mayor de las Heras

Conde, esposa

y cuñada".

¿Se puede saber, señor, por qué frunce usted el ceño

cuando leo los nombres de algunos de sus invitados?

-No es fácil volver a encontrarse con algunos amigos del pasado.

-Al contrario, señor, esos viejos amigos suelen alegrar la vida

con sus anécdotas de otros tiempos.

-Eso era antes,

alegría por el reencuentro, risas por las insensateces de la juventud,

algo de nostalgia, pero eso era antes.

Ahora son militares. -¿Y qué, señor?

Los cuarteles siempre han dado mucho de qué hablar y de qué reír

a quienes han vivido en ellos.

-Éramos jóvenes y fuertes con ganas de comernos el mundo,

de ganar fieras batallas.

¿Y qué van a ver ahora mí ahora? Un impedido,

alguien que no puede valerse por sí mismo, un despojo.

-No hable así, señor.

-Y perdone el atrevimiento. -No hay otra forma de hablar.

Ellos serán también más viejos, claro,

pero todavía fuertes y enérgicos, no como yo.

-No creo que haya tanta diferencia.

A fortaleza y energía no le ganarán muchos.

Solo que usted ha tenido...

-Mala suerte, dígalo,

ya no me asusta.

-¿Se ha puesto el colirio, señor?

-No, lo he olvidado.

-Pues yo se lo pondré ahora mismo.

Todavía no ha dicho usted la última palabra.

La esperanza de sanación la tenemos.

Perdón, señor, lo siento.

Lo siento mucho.

-No se apure, ya no me hacía efecto alguno.

-Eso no lo sabe usted.

Era lento, eso sí, pero de ahí a no tener efecto.

Bajaré a que el boticario me prepare otra vez el compuesto

y no se salte usted ni una aplicación.

Por lo visto, los asaltantes iban a tiro hecho.

No querían dinero ni joyas,

solo los planos de ese limpia lunas que Antoñito ha inventado.

-Era cuestión de tiempo que acabara sucediendo algo así.

Mi padre temía por sus bocetos y los mantuvo a buen recaudo.

Casi siempre en la caja fuerte.

Un anillo muy bonito, Carmen.

Está bien pensado y engarzado.

Nuevo, ¿verdad?

-Disculpe, se me olvidó quitármelo para servir.

-Venga, Carmen, no se puede tener secretos así en casa de un joyero.

-Verá, señor, he empezado a mantener una relación formal.

-¿Y por qué no me lo había dicho? Me alegro mucho.

¿Puedo saber quién es él?

-Qué más da, señor, no es de su círculo.

-¿Y qué?

Quiero asegurarme de que es apropiado para ti.

-Lo es, señor, claro que lo es.

-Déjame adivinar.

No es alguien del barrio, ¿verdad?

Claro que no, de ser así, os habría visto hablar, charlar,

pelar la pava...

Aunque,

no sé por qué, creo que tengo una intuición,

no será Riera.

Quien calla, otorga.

Me alegro mucho por ti.

Y por él. Os deseo lo mejor a los dos.

-Muchas gracias, don Samuel.

Se lo diré.

(MOISÉS GIMOTEA)

-¡Ah!

-"No me vengas con paños calientes, quiero la verdad".

-"La verdad".

¿Y cuál es la verdad? Solo trato de razonar.

-Lo único que me importa es saber dónde está mi hijo,

y quién se lo ha llevado. -¿Crees que yo no quiero saberlo?

No sabemos si ese enfermero del que sospechamos sea el culpable.

-¿Qué otra posibilidad cabe?

-No lo sé. Quizá Riera,

haya tenido que esconderse con Moisés.

-Eso es improbable.

Riera es un hombre de recursos, nos habría enviado un recado.

-No lo sé.

Quizá haya descubierto algo que le impide informarnos.

-¿Y qué? ¿Esa es tu solución?

¡¿Quedarnos aquí esperando mientras Moisés sigue desaparecido?!

-De acuerdo.

Encontraré a Samuel y le sacaré dónde tiene a Moisés.

Me lo dirá lo quiera o no.

Tengo modos de obligarle.

-Ni se te ocurra. Por la fuerza no.

Moisés podría pagar las consecuencias de tu furia.

Escúchame, tenemos que pensar con detenimiento cada paso que demos.

Voy a ser yo quien tome las decisiones.

-Blanca... Gracias. Qué alivio encontrarte aquí.

¿Moisés está bien?

-Muy bien. Muchas gracias, Leonor.

-Me alegro. ¿Está aquí?

-No, todavía está en el hospital.

Como salimos de viaje, el doctor Esteve quiere practicarle

algunas pruebas para asegurarse de que no correrá peligro en el viaje.

-Bien. Entonces no puede ir mejor, ¿verdad?

-Perdonadme, voy a terminar de preparar el equipaje.

-Qué ganas tenía de verte.

¿Sabes que han asaltado a los Palacios?

En su propia casa.

-Vaya. -¿Llego en mal momento?

-No. No, no, no.

-¿Habéis discutido Diego y tú?

-¿Por qué preguntas eso?

-Por tu mirada y su tensión.

No sé, me ha parecido. -No ha sido nada,

un malentendido, nada que deba preocuparte.

Deja de tocar eso, que me estás poniendo nervioso a mí también.

-No me puedo sentar, padre.

-Buenas noches. -Buenas noches.

-Ante todo, gracias por confiar en mi consejo.

-De sobra se muestra usted generoso al concederlo.

Se lo he dicho a mi hijo, que, como ve, está profundamente afectado.

-¿Cómo no voy a estar afectado?

He exprimido mi cerebro para que otros se aprovechen.

-Eso está por ver.

-¿Hay posibilidad de que atrapen a los ladrones?

-No será fácil.

Yo también he hablado con el comisario.

Me ha dicho que los buscarán. Pero no me haría ilusiones.

Esa gente sabe cómo dar esquinazo.

-Pues no hay esperanza. Jamás recuperaré los planos de mi invento,

que son la llave a la fama.

Se han reído en mi cara.

-Trata a don Felipe con más respeto.

-Déjelo, está dolido y lo entiendo.

Aún así, llevo razón, Antoñito.

La situación no es tan desesperada.

Tú patentaste el invento, ¿no?

-Sí, yo rellené todos los formularios que me dieron

y dejé constancia de la descripción técnica del limpia lunas.

-¿Dejaste constancia de sus posibilidades de uso industrial?

-Sí. Fui prolijo en la descripción. -Entonces alegra ese ánimo.

Robaron los planos, pero la patente es tuya por derecho.

-¿Eso quiere decir que podríamos pleitear con quien quisiera usarla?

Si tratan de utilizar los planos, la patente, vamos,

por supuesto.

Con el registro que hizo su hijo demostraríamos de quién es la idea.

-Me quita un peso de encima.

-Es mi oficio. -¿Qué deberíamos hacer ahora?

-Me temo que esperar.

Mientras no traten de producir y comercializar el limpia lunas

o la policía los atrape, poco podemos hacer.

Esa espera terminará con mis ya alterados nervios.

Yo, sin embargo, aprovecharé para visitar a Alfonso Ardines,

un abogado especializado en derecho de la propiedad industrial.

Él nos informará del mejor proceder.

-Muy bien. Gracias, don Felipe.

Salgo de su despacho más esperanzado.

Si piensa comprarse un automóvil, el limpia lunas corre de mi cuenta.

-Te tomo la palabra.

Pero por el momento, sigo cobrando las minutas en pesetas.

Es lo legal.

-Buenas noches.

-Con Dios.

Ay, calle,

que pasé más canguelo que siete viejas.

Ya veía que nos apiolaban a "tos". ¿Y a cuento de qué?

De unos garabatos de don Antoñito,

que vaya usted a saber "pa" qué los quieren.

-Menos mal que no acudió el coronel,

que si no, se arma la de san Quintín.

-Se hubiera puesto farruco, sí, y le habrían "mojao" la oreja.

Menudos rufianes.

Por suerte, don Arturo debe andar muy "atareao" con su boda.

Apenas quedan dos días.

-A ver cuándo puedo irme yo con Riera.

De momento no podemos casarnos,

pero tiraremos por la calle de en medio

y que salga el sol por Antequera.

-N es que me haga mucha gracia que vivan bajo el mismo techo

sin bendiciones, pero todo sea por verla a "usté" contenta.

-Carmen. Carmen. -Perdone usted, Fabiana.

Quiero ver qué se le ofrece al señor Alday.

Señor, ¿ha sucedido algo?

-No se alarme, se lo ruego.

-¿Está bien el niño? -Muy bien, sí, en el hospital.

Necesito encontrar a Riera.

-No sé nada de él.

-¿No le ha visto siquiera?

-Estuve cenando con él la otra noche,

pero desde entonces no he tenido noticias.

¿Cree usted que le ha podido pasar algo?

-No, no tiene por qué.

-Explíqueme entonces por qué viene a preguntarme

con ese gesto de agobio. -No acudió a una cita que teníamos.

-Él es hombre cumplidor.

No hubiera faltado sin un motivo grave.

-Lo sé. -Tenemos que buscarle.

Vamos a la pensión donde se aloja.

-Yo ya he estado allí.

-Da igual, no podemos quedarnos de brazos cruzados.

Quizá algo le retrasara, señor.

-Llevas razón, vamos.

Sí que fueron momentos tensos, pero no duró mucho.

Eran profesionales del allanamiento,

Todo empezó y terminó en un periquete.

-Gracias a Dios no tuve que pasar por ese trago, soy muy cobarde

para las armas, pero al tiempo tengo un pronto que...

-Flora, ¿has visto a tu hermano?

-No lo he visto desde el atraco de marras.

-Pues hoy tampoco ha venido a faenar, ni él ni El Peña.

Tal para cual.

Una tiene dos hombres en su vida

y, a la hora de la verdad no aparece ninguno.

-No me vengas con quejas.

¿Qué te dije que hicieras con el Peña?

-Que hablara muy seriamente con él.

Casi, casi, que pidiera su mano.

-¿Y lo has hecho?

Naranjas de la China.

A la vista está que estás en un en un ay,

en la más completa indecisión.

-¿Para qué voy a pedirle nada? Se lo he dicho de todas las maneras.

Hasta le he echado un buen chorreo por propasarse sin tomarme en serio.

Y nada, que si quieres arroz, Catalina.

-Allá tú, si no quieres escucharme.

-Si le pido relaciones, me tomaría por el pito del sereno.

He decidido darle un buen escarmiento.

-¿Cómo?

Flora, no me asustes.

-El cómo todavía se me escapa, pero recordará la lección.

-No se va a ir de rositas. -Tú sabrás. Eso sí, piénsatelo bien,

no vayas a tener que arrepentirte.

Voy a ver si encuentro a tu hermano.

Gracias por el chocolate.

-¿Alguna novedad por el sector?

-¿Qué?

-Estoy dando un repaso

a la situación de los propietarios y vecinos.

Después del susto de los Palacios, no está de más que alguien vele

por el bienestar de todos.

-Eso es más del sereno, ¿no?

-Ese está a pájaros con el asunto de la tarde de novios

y con esa mujer que dicen que se llama Salomé.

¿Usted cree que es su novia?

-No tengo olfato para saber quién es novia de quién.

Solo sé que Cesáreo se ha apuntado al concurso con la tal Salomé.

Ni idea de lo que serán entre ellos para sí.

-Con Dios. Voy a seguir con la ronda.

-Buenos días. ¿Le dejo la leche aquí o se la llevo a la cocina?

-A ver, a ver, quédate un momento así, no te muevas.

-Yo, lo que más temía es que además de ladrones, fueran rijosos

y trataran de forzar a alguna dama. A mí, por ejemplo.

Tuve todo el tiempo la piel de gallina

y una tembladera, que se me movía hasta el hígado.

-Cosas tuyas.

En ningún momento dieron señas de tener interés por las señoras.

Los bandoleros son muy taimados y engañan,

sobre todo en sus manifestaciones de lujuria.

Luego, en un momentín, como quien no quiere la cosa,

aquí te pillo y aquí te mato. -Bueno, ya pasó.

-De nada vale darle mil vueltas.

No tuvimos que lamentar ninguna desgracia.

-Pues... yo todavía tengo un come come,

que no me deja respirar tranquila.

¿No crees que esos maleantes podrían tener algo que ver con el Peña?

-¿Cómo se te ocurre? Es imposible. -Eso mismo es lo que me digo yo,

pero... muy bien podrían haberse conocido en la cárcel.

No te puedes fiar de nadie.

-Olvida tus aprensiones,

el Peña es un muchacho trabajador y buena persona.

¿Terminas? -Sí, es el último alfiler.

Te quedará estupendamente.

Vas a ser la mejor vestida de la boda del coronel.

Una preciosidad, sin falsa modestia.

-Ahora solo me falta el tocado.

-Mírate este.

Es el que más le va al vestido. -No está mal.

-Buenos días.

Qué preciosidad, Celia.

Va usted a eclipsarme el propio día de mi boda.

-Imposible, bien lo sabe usted. ¿Su vestido ya está listo?

-Está preciosa. -Hasta el último pespunte.

Listo y entregado. Lo tienes en casa, Celia.

¿Ya tiene usted su regalo sorpresa para don Arturo?

-De comprarlo vengo.

Dos pasajes para Génova. Creo que se volverá loco de contento.

-No lo dude usted.

Por lo que sé, tenía una espina clavada por la relación con su hija.

Verla de nuevo, feliz y habiéndole perdonado, le llenará de gozo.

-Y no solo es la reconciliación.

Hay algo más. Elvira está embarazada.

-No. ¿De veras?

Eso significa que vas a ser abuela. -Sí.

Cuidado con los alfileres.

-Mi más sincera enhorabuena. -Gracias.

No disfruté de mi primer nieto, con este no me pasará.

Hasta había pensado acompañar a Génova a doña Silvia y don Arturo.

-Estaríamos encantados con su compañía.

-Gracias por preocuparse por mí.

Pero no quiero ser un incordio en algo tan sagrado

como una luna de miel. -No sería un incordio.

-Gracias.

En cualquier caso, si fuera a Génova,

por justicia, tendría que ir también a París a ver a Leandro,

y ya estoy mayor para esos periplos.

-De mayor nada, madura y responsable, eso sí.

Pero tengo algo que recriminarle.

Prometió no decir nada del embarazo y la visita.

-Es cierto, tiene razón,

pero me emociona tanto pensar que se van para allá.

-Bueno, no se apure, lo hecho, hecho está.

Eso sí, Celia,

procure no repetir lo que acaba de escuchar.

No me gustaría que llegara a Arturo. -Nada saldrá de mi boca.

Se lo garantizo.

-Hasta a mí me costará guardar silencio.

Tengo ganas de ver cómo se emociona cuando sepa que tendrá un nieto.

Un par de guardias han estado rondando y preguntando

y no parecen tener mucho hilo del que tirar,

pero según mi experiencia,

no va a ser fácil dar con los asaltantes.

-Es lógico.

Si iban embozados, no habrá un descripción.

-La Policía tendrá que interrogar a los sospechosos habituales

y esa gente, según mi experiencia, tendrán coartadas muy sólidas.

-¿Cómo está, don Samuel?

Tiene un aspecto mucho mejor que estos días pasados.

-Me encuentro mejor, sí.

-Entonces, no tendrá usted ninguna excusa para no acudir

a la boda del coronel. -¿Por qué necesitar una excusa?

Pienso acudir, naturalmente.

-Yo me marcho. Don Samuel,

señorita...

-Con Dios. -Con Dios.

-Yo también acudiré a esa boda.

Será tan divertida...

Las señoras radiantes con sus atuendos,

y los caballeros, elegantes.

No me lo perdería

por nada del mundo. -Me alegra verla de tan buen ánimo.

-No todos los días se celebran unos esponsales.

Hasta la Biblia

considera las bodas como motivo de gozo.

-Tendremos que obedecerla.

Y ahora, si me lo permite, tengo que marcharme.

-Claro que se lo permito.

Si no nos vemos antes, hasta la ceremonia.

-Con Dios.

-Con Dios.

(RÍEN)

Ya verás tú como no.

-Así me gusta, que haya alegría en todos y cada uno.

-Ay... -A las buenas, señorita.

Bueno, a ver si nos saca de dudas a la "seña" Fabiana y a servidora.

Que nos estábamos preguntando

quién cree usted que se casará después del coronel.

-¿Y eso?

-Ya sabe usted lo que se dice: "De una boda sale otra".

-Ajá.

Bueno, entonces, ¿qué dice?

¿Lolita y Antoñito o don Íñigo y doña Leonor?

-Bueno, y te olvidas de Carmen y de Riera.

-¡Anda!

No sabía que Carmen tuviera un pretendiente.

A cualquiera de esas parejas

le desearé lo mejor. -Entonces,

fíjese en cada una y ya nos contará cuál es la más predispuesta.

-¿No estaréis allí para sonsacar?

-Nones. Solo nos invitan a la iglesia.

-Y ni siquiera allí podemos acudir porque no tenemos qué ponernos.

-O sea, tener tenemos,

tenemos el "vestío" de los domingos, lo que pasa

es que va a venir lo más "granao" de la ciudad

y nos da reparo.

-De eso nada.

Esa ceremonia no sería lo mismo sin vosotras.

Me encargaré de que no faltéis.

-¿Y cómo piensa remediar eso?

-Ya se me ocurrirá algo.

Riera, ¿está usted aquí?

Parece que no hay nadie.

-¿Cómo que no?

¿Dónde se habrá metido?

La habitación está igual que cuando vino usted.

-No creo que haya pasado por aquí.

Si todo ha sucedido como me temo,

no tendría ni por qué haber venido.

-¿Qué es lo que trata de decirme o de ocultarme?

-No sea suspicaz conmigo.

Había quedado aquí con él... Da igual, no acudió a la cita.

-Tampoco vino a verme ni me mandó recado.

-Venga, Carmen,

volvamos a Acacias mientras pensamos cómo buscarle.

Carmen, no se venga abajo.

Como usted dice, Riera no se ahoga

en un vaso de agua. Quizá le está buscando.

-No.

No, quizá,

no sé, haya dejado una nota o una pista.

-¿Qué?

-¡Dígame que no es él, por favor!

¡Dígame que no es él!

No.

¡No!

¿Por qué él? ¿Por qué él? ¿Por qué?

¿Por qué él? ¿Por qué?

Al boticario le ha costado volver a mezclar el específico.

No encontraba uno de los ingredientes

y han tenido que ir a buscarlo a un laboratorio del centro.

-Demasiada molestia

para la escasa mejoría que proporciona.

-Mire que es usted tozudo.

El doctor ha dicho que se aplique el colirio

y aplicarlo toca. -Descuide, no me voy a negar.

Aunque me lo pida de una forma tan delicada.

-Perdone usted, señor.

-Está perdonada.

Eche la cabeza hacia atrás y abra los ojos.

-Yo me lo pongo, Agustina.

-Así, muy bien.

Mal no le van a hacer. -No insista, por favor.

Soy un soldado obediente.

Si el doctor, Silvia y usted se empeñan, me lo pongo.

Yo a la orden. -Voy a ir preparando la cena.

Si me necesita, no tiene más que llamarme.

Y anímese.

(Puerta abriéndose)

-¿Qué tal has pasado la tarde?

-Bien, practicando.

-¿Te ha aplicado el colirio Agustina? -Me lo he aplicado yo.

Con el mismo resultado que ayer, anteayer...

-¿Tratabas de ver a Elvira?

-Sí, he cogido su retrato.

Ha sido un gesto casi reflejo.

En realidad, es casi lo único que echo de menos.

Poder ver sus facciones

y las tuyas.

-Si no fuera por eso,

que sea oscuro el mundo no me importaría tanto.

-Arturo, no pensaba decírtelo hasta el día de nuestra boda,

pero no puedo seguir guardándomelo. -¿De qué hablas?

-Elvira me ha pedido que vayamos a visitarles a Génova

durante nuestra luna de miel.

-No.

No. ¿Cómo lo sabes? -Me envió una carta.

Quiere reconciliarse y abrazarte.

-¿De verdad?

También podía venir a la boda.

-Eso es le mejor, no puede arriesgarse.

-¿Arriesgarse a qué? -A hacer un viaje tan largo.

-Está encinta, Arturo.

Vas a tener un nieto.

-No.

Un nieto.

-Ya tengo los pasajes. Nos vamos a Génova.

-Pero, Silvia, ¿no te das cuenta?

Voy a ser abuelo.

-El abuelo más apuesto del mundo.

-Voy a seguir practicando.

En un país extranjero no será tan fácil manejarse.

Voy a ser abuelo.

-Sí.

Abuelo.

Que sí, Servando, que me lo ha dicho doña Trini.

-Que no, Fabiana, que se equivoca.

Con los planos, a don Antoñito se le han ido las esperanzas.

Las ideas y los inventos, por desgracia,

es así, es para quien los encuentra,

como los tesoros. -Que está usted muy "confundío".

Hay una oficina donde se llevan los inventos para que se apunten

y se sepa el nombre del que se la ha "ocurrío".

-¿Sí?

¿Y en esa oficina no los copian? -Yo qué sé.

Don Felipe le ha dicho que no tiene "na" que temer.

-Caramba, pues eso es un gran invento.

Voy a llevar yo unos cuantos de los míos.

De moscas se les va a llenar sus bocas.

-Ay,

no venda la piel del oso antes de cazarlo.

¿Y si lo que lleva está inventado? -No.

Si de eso también he tenido experiencia.

No, pero lo de la oficina esa...

Eso es una gran idea para el mundo de los inventores,

y verbigracia, sabios del mundo.

-¿Hay muchos? -No hay a puñados

porque, claro, la inteligencia no abunda,

pero haberlos, haylos.

-Oh, Servando,

miedo me da cuando le da a la mollera.

-Se me ocurre una idea

que pocos la tendrían.

Organizar una asociación de inventores.

Para cuidar todos los inventos

de los ladrones de ideas y proyectos.

Yo sería el presidente,

y don Antoñito, el vicepresidente.

Todos los inventores del mundo podrán dormir

porque nadie les robará

el fruto de su caletre. (RÍE)

-Vengo en su busca, Fabiana.

-"Pa" algo malo, como si lo viera.

-Buenas noticias no son. Han dado una pedrada en su quiosco.

-¿Y quién ha "sío"?

-Haré mis pesquisas,

pero lo más importante es que lo arregle cuanto antes

para que no le roben.

-Pues ya lo arreglaré.

Como si a una le sobrara.

-Mi deber está cumplido.

Y usted, Servando, déjese de organizar asociaciones

y ponga más empeño y presencia

en evitar que los ladrones entren al portal.

-Para entrar en mi portal, han tenido que pasar por sus calles.

A ver si no distinguimos un caco de un paseante.

A ver si ahora no va a servir usted "pa" sereno.

-Sepa usted que mi puesto lo he conseguido

gracias a mis conocimientos en el hampa

y a mi inflexibilidad ante el delito.

-¡No le consiento...! -¡Cállense ya, recoñe! ¡Los dos!

Que parecen criaturas.

-Bueno.

Tengamos la fiesta en paz.

-Por mí vale.

-Pues tan amigos.

Oiga, oiga, Cesáreo.

(CARRASPEA)

¿Es verdad que tiene novia?

No sé quién le ha ido con ese cuento. -Hombre,

no me venga de nuevas, que todo el mundo sabe

que anda de tratos con una tal Salomé.

-¿De veras?

-¿Quién es?

(CARRASPEA) No me lo va a decir.

A pesar de que usted y yo somos aliados

contra el crimen.

Así, muy bien. Usted, don Arturo, alce la cabeza

y concéntrese en mantener la línea recta

al tiempo que escucha los sonidos. -Bastante tengo

con no pisar a la novia. -Lo haces bien.

-Si no supiera de su ceguera,

jamás lo sospecharía.

-Coba, nada más que coba. -No, se lo estoy diciendo en serio.

¿Por qué se siente hoy tan vulnerable?

-Cosas mías.

Siento si mi actitud hoy

es un poco derrotista. -Ay, no seas ácido.

¿Qué te ocurre? -Que he recibido la confirmación

de nuestras invitaciones.

Vendrán algunas altas personalidades y muchos viejos amigos del Ejército,

y no todos conocen mi problema.

-¿Y no le empuja a esmerarse más?

Deles una lección de hombría, de superación de las dificultades,

de plantarle cara a la adversidad. -Pero

¿qué pasará si cuando salgamos tras darnos el sí quiero

alguno me saluda y no le reconozco?

-Por lo que yo he comprobado, tiene buen oído para las voces.

-Sí, pero me saludarán

con una inclinación de cabeza o un ademán militar.

Yo no podré verles y pensarán cualquier cosa.

-Tengo una idea para solucionarlo.

Cuando vayamos a hacer el paseo, tú mírame, enamorado.

-No me parece mal.

Probémoslo.

-Ya lo sabía, pero me confirmas tu astucia

cuando hay que salir de situaciones delicadas. Probémoslo.

Ya daremos después explicaciones en el convite.

Dime dónde es.

-Por aquí.

-¿Aquí? -Ajá.

-Eso es.

-Así. -Adelante.

-Ahí.

-Vamos allá. -Mírame.

-Lo está haciendo de rechupete.

Eso es.

¿Se encuentra cómodo?

-Me cuesta más mantener la línea recta,

pero me hago a ello. -Puedo corregirte

apretándote el brazo.

-Te quiero.

-Y yo a ti.

¿Qué sucede? -Nada.

No tienes que alarmarte. -¿Por qué te paras?

-Porque aunque no puedo ver tu cara, sé que sonríes.

Y eres tan bonita cuando sonríes...

-Me gusta sentirte cerca.

Y así va a ser el resto de nuestros días.

Siempre juntos.

-Javier, ya seguimos nosotros. Gracias por su ayuda.

¿Vamos?

-Vamos.

Todo recto.

Sí.

(Campanadas)

Susana, ya me ha dicho Celia que has hecho un trabajo primoroso

con el traje. -Naturalmente.

Como si cupiese otra cosa en mi sastrería.

Las clientas siempre salen satisfechas.

-¿Tú ya tienes tus galas listas? -Descuide,

que no tendrá queja. -Lucía no necesita galas,

le vale con su juventud y su desparpajo.

-Ahí está mi marido.

Voy a reunirme con él. -Te acompaño.

-Pues, vamos. -¿Me permite un momento, doña Susana?

-Naturalmente. ¿Qué se te ofrece, hija?

-Ha llegado a mis oídos

que algunas de las criadas no podrán asistir a la iglesia

por carecer de una indumentaria adecuada.

-¿Y qué le vamos a hacer?

Dios dispone. -No sea así, doña Susana.

Siempre hay remedio si se pone voluntad.

-¿Voluntad? La que tendrían que tener ellas

para ir ahorrando para estas ocasiones.

-No digo yo que el ahorro no sea una virtud,

pero también su escasez

le podría dar pie para realizar una buena acción.

-Ay, ¿qué estás tramando?

Que he sido cocinera antes que fraile.

-Había pensado en ayudarle a rebuscar en su almacén

hasta conseguir algún vestido en buen uso. Es más,

no tendrá usted ni siquiera que acompañarme.

Yo misma los buscaré.

-No te puedo decir que no. Todo sea por los pobres.

-Muchas gracias, doña Susana.

En mi nombre y en el de ellas. -Anda, zalamera,

que buen adalid les ha salido a las criadas.

-Luego me pasaré por aquí y me pondré manos a la obra.

-¿Vamos fuera? -Sí.

Según me han comentado los responsables,

estaban temiendo que llegaran los robos de propiedad industrial.

-El dinero es goloso. En metálico, en especie,

en formas de diamantes, de planos...

El parné atrae a los amigos de lo ajeno.

-¿Y tienen algún indicio

sobre quiénes han podido robarle a Antoñito Palacios?

-No.

El comisario Méndez cree que caerán si ponen los planos en el mercado.

¿"Ande" va a parar?

Estás mucho mejor que anoche.

Pareces... como un burro

cuando le ponen el pienso

después de un día entero de acarrear en ayunas.

-Bueno, es que don Felipe me ha dado buenas noticas.

Si esos malnacidos intentan fabricar mi limpialunas,

todo el peso de la ley

caerá sobre ellos.

-"Pos"...

lo que dice don Felipe va al cielo.

Porque es el mejor picapleitos de la ciudad.

Y ahora que estás más en tu ser,

¿te apetece que nos echemos una pieza para ir ensayando?

-¿Para ensayar el qué?

-Lo del concurso de novios.

Tendremos que ensayar

si queremos ser la mejor pareja.

Venga, vamos.

(TARAREA)

(TARAREAN) (LOLITA RÍE)

-¡Eh! -¡Eh!

-(CARRASPEA) Pero ¿os habéis creído

que esto es una verbena?

Toma.

Acaba de traérmelo Servando.

-¿Un telegrama?

¿Qué?

Mr. Welles.

Que está en España y que quiere quedar para comprar la patente.

-Oh.

Eso es por lo que bebías los vientos, ¿no?

¡Ay!

Solo tenemos que esperar

a que los delincuentes cometan algún error

y alarme a la policía.

-Pero, bueno...

¡Carmen! Carmen, ¿qué ocurre?

Carmen.

-Carmen, ¿qué ha "pasao"?

-Carmen.

Carmen, ¿has sufrido algún contratiempo?

-¿Qué pasa? -Hemos encontrado...

a su novio muerto.

-¡Ay! -¿Cómo ha podido suceder?

-Carmen. -Carmen, lo siento.

-Pobre. -De verdad, no sabes cuánto.

-Blanca.

¿Qué haces aquí?

-¿Por qué llora Carmen?

-Hemos encontrado a Riera muerto en la pensión.

-Lo sabía.

Diego, sabía que no saldría bien.

¡Toda la culpa es tuya!

Te empeñaste en esperar.

¿Y de Moisés sabes algo?

Diego, no me abraces.

No me toques.

-¡No es momento para ponernos a discutir!

-¡Nunca es el momento!

¿Estás satisfecho ya?

No debí hacerte caso.

Ahora ya no hay solución.

-Perdóname.

Perdóname, mi amor. -No. No te voy a perdonar.

Nunca, ¿me oyes?

Déjame en paz.

Te odio.

Te odio.

A ver, firmes.

Así, muy bien.

Ponte más recto, debo ver tu estatura.

Muy bien.

Pero péinate un poco, hombre. A ver...

Así.

Tripa dentro.

Pecho fuera.

Hombros atrás.

Sonreíd.

La barbilla arriba. -"Ha llegado un telegrama"

con la noticia de que un tal Mr. Welles

está en España para negociar la compra del limpialunas.

-"I'm visiting...".

Pero ¿ahora? ¿Justo ahora que le han robado?

-Justo ahora que le han robado.

Pone un circo y le crecen los enanos. -Estoy redactando su discurso.

Quiero hablar sobre la lealtad a la patria,

su amor por Silvia y su próximo encuentro con Elvira.

-Bueno, las cosas importantes de la vida.

¿Cuál es su duda, amigo?

-Me gustaría leer un fragmento de un poema de Calderón de la Barca.

No sé si le parece oportuno.

-¿Cuál ha escogido?

-Dice así:

"Aquí la necesidad no es infamia".

"Y si es honrado,

pobre y desnudo el soldado,

tiene mejor cualidad que el más galán y lúcido".

Mr. Welles está muy interesado en comprar mi patente.

-Bueno, eso es lo que querías, ¿no?

-Y además, me ofrece mucho dinero.

-¿Cuánto?

-Un millón de reales.

-¿Un millón? -Sí,

pero el problema es que quiere que le haga una demostración

y ver los planos mañana mismo. -"Agustina, encienda las luces".

"Todas las del salón".

-¿Las nota?

-"No sé qué hacía muerto ahí".

Pobrecillo.

Mi amor...

-Nada.

No se sabe nada.

Ni...

Ni quién fue ni a la hora... Nada.

-"Ha levantado el cadáver".

"Solo saben que le mataron de una puñalada".

Que fue en otro lugar

y después lo trasladaron a la pensión.

-¿Tienen algún sospechoso?

-No, y no creo que sepan qué pasó. -"Venía a pedirle permiso"

para ausentarme, señor. -Lo tienes.

Lo tienes.

Ten.

Para ayudar en los gastos.

Estos asuntos no son baratos

si no se pretende echar a una fosa común.

¿Necesitas algo más?

-No lo puedo aceptar, señor.

-Carmen, no permitas que se marche de este mundo sin flores,

como si nadie le hubiera querido.

-"¿Qué pasa?". -"Dan un espectáculo"

en plena calle.

-Tiene razón.

Vamos a terminar con esto, Diego.

No tengo nada más que decirte.

Diego, lo nuestro ha terminado.

-Blanca. -Ten dignidad y no me sigas.

-Blanca.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 816

Acacias 38 - Capítulo 816

31 jul 2018

Blanca y Diego descubren que alguien se ha llevado a Moisés del hospital. Ocultan lo sucedido. Arturo sigue confiando en Javier sin saber que es esbirro de Blasco. Agustina tira el colirio al suelo sin querer. Silvia cuenta a Arturo que Elvira está embarazada y que viajarán a Génova.

ver más sobre "Acacias 38 - Capítulo 816 " ver menos sobre "Acacias 38 - Capítulo 816 "
Programas completos (891)
Clips

Los últimos 3.292 programas de Acacias 38

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios
  • Nuevo Capítulo 889 Completo 52:49 8% ayer
    Capítulo 889 ayer Felipe le cuenta a Celia que las inundaciones han destruido El Hoyo, la barriada de Tano. Celia no se queda de brazos cruzados y acoge a los damnificados en casa. Telmo tiene un nuevo hilo del que tirar para dese...
  • Nuevo Capítulo 888 Completo 53:50 84% pasado martes
    Capítulo 888 pasado martes Lucía se deshace de Telmo. Samuel regresa de su viaje con nuevas obras de arte y se entera de que Telmo estuvo en su casa con Lucía. Carmen se piensa la propuesta del Adonis: darle las llaves de Sam...
  • Nuevo Capítulo 887 Completo 54:34 81% pasado lunes
    Capítulo 887 pasado lunes Lucía felicita a Samuel por la presentación de los cuadros, ha sido un gran éxito. Venancio advierte a Susana y a Rosina que los Escalona acabarán dando con ella. Rosina y Susana est&a...
  • Nuevo Capítulo 886 Completo 54:18 87% pasado viernes
    Capítulo 886 pasado viernes Samuel y Lucía organizan la presentación de las obras restauradas. Telmo se entera y decide ir a pesar de que nadie le ha invitado. Felipe, contagiado de las dudas de Celia, demuestra que Alicia mie...
  • Nuevo Capítulo 885 Completo 54:31 85% pasado jueves
    Capítulo 885 pasado jueves Telmo no se amilana ante las amenazas de Samuel. Es más, afirma que es el Alday quien debería de temerle a él. Cesáreo acude a prevenir al sacerdote, pero Telmo se mantiene firme. Agus...
  • Capítulo 884 Completo 54:05 89% 07 nov 2018
    Capítulo 884 07 nov 2018 Telmo no se enfrenta a Samuel y el Alday se marcha. Úrsula cura las heridas del párroco y él miente al negar que nadie le pegara. Samuel aprovecha la situación para hacerse la ví...
  • Capítulo 883 Completo 54:35 87% 06 nov 2018
    Capítulo 883 06 nov 2018 Samuel amenaza a Cesáreo para que no se vaya de la lengua con la muerte del cochero. Telmo descubre que el sereno no ha ido a hablar con las autoridades; tiene miedo de Samuel. El Adonis llega para exigirl...
  • Capítulo 882 Completo 54:39 83% 05 nov 2018
    Capítulo 882 05 nov 2018 Cesáreo, presionado por Telmo, decide acudir a las autoridades y confesar. Las criadas organizan una merienda al sereno, que no remonta tras la muerte del cochero. Leonor investiga por qué su madre ...
  • Capítulo 881 Completo 55:01 85% 02 nov 2018
    Capítulo 881 02 nov 2018 El cochero Gutiérrez muere sin que Telmo pueda evitarlo. Batán ofrece a Samuel terminar también con el cura. Cesáreo sufre con la muerte del cochero y Telmo se da cuenta. ¿Qu&ea...
  • Capítulo 880 Completo 53:39 93% 31 oct 2018
    Capítulo 880 31 oct 2018 Telmo se cita con Gutiérrez, el cochero, al día siguiente. Él tiene la clave para saber qué ocurrió entre el cura y Lucía en el monasterio abandonado. Rosina y Susana acu...
  • Capítulo 879 Completo 54:06 86% 30 oct 2018
    Capítulo 879 30 oct 2018 Telmo ceja en su intento de acercarse a Lucía para evitar que Samuel monte un escándalo en la calle. Úrsula le da una pista para descubrir la verdad: el cochero que pidió Samuel. El Al...
  • Capítulo 878 Completo 53:06 83% 29 oct 2018
    Capítulo 878 29 oct 2018 Alicia se muestra ante Telmo tal y como es, una aprovechada que manipula a Lucía, pero el cura no consigue sonsacar quién la llamó ¿Samuel? ¿Espineira? Carmen recupera la joya d...
  • Capítulo 877 Completo 55:47 88% 26 oct 2018
    Capítulo 877 26 oct 2018 Telmo intenta convencer a Lucía de que Alicia no es de fiar y ha sido engañada, pero la muchacha no puede fiarse ya del cura. El párroco pide a Úrsula que encuentre a Alicia. Samuel y ...
  • Capítulo 876 Completo 53:54 86% 25 oct 2018
    Capítulo 876 25 oct 2018 Todos los vecinos reciben de nuevo a Telmo, excepto Lucía y Samuel. Lucía comunica a su prima la intención de irse a Salamanca y Celia se extraña. ¿Tendrá algo que ver co...
  • Capítulo 875 Completo 53:27 91% 24 oct 2018
    Capítulo 875 24 oct 2018 Telmo hace un pacto con Espineira para librarse de su destino en las misiones. Lucía no es capaz de olvidar al sacerdote. ¿Qué le habrá pasado tras el juicio?. Rosina se ofende cuando ...
  • Capítulo 874 Completo 54:01 88% 23 oct 2018
    Capítulo 874 23 oct 2018 La llegada del nuevo párroco a Acacias es mal recibido por todos; echan de menos a Telmo. Felipe y Celia interrogan a Alicia sobre lo que le ocurre a Lucía, pero la muchacha no les cuenta la verdad....
  • Capítulo 873 Completo 54:44 84% 22 oct 2018
    Capítulo 873 22 oct 2018 Lucía declara en contra de Telmo al recordar el testimonio de Alicia y de cómo el cura se aprovechó de ella. Alicia le agradece su valentía, pero Lucía duda si ha hecho lo corre...
  • Capítulo 872 Completo 50:04 89% 19 oct 2018
    Capítulo 872 19 oct 2018 Alicia cuenta su historia con Telmo a Lucía y la muchacha parece creerla. Felipe curiosea quién es Alicia, pero Samuel le miente ¿con qué intención? Rosina sigue intentando desc...
  • Capítulo 871 Completo 54:41 84% 18 oct 2018
    Capítulo 871 18 oct 2018 Lucía se niega a declarar en el juicio en contra de Telmo y Samuel le presenta a Alicia, que se anuncia como una víctima más del párroco. El prior muestra a Samuel un bote de adormider...
  • Capítulo 870 Completo 50:52 90% 17 oct 2018
    Capítulo 870 17 oct 2018 Samuel logra disipar las dudas que Lucía tiene respecto a él. El promotor Benjamín Corral ha quedado encantado con la obra de teatro y cierra un trato con Leonor. Tras el éxito de la o...

Añadir comentario ↓

  1. Kassir

    Ese ojo tapado de Felipe hasta cuando pues?? es de verdad o de mentira???

    02 ago 2018
  2. Leonor

    Es muy posible,y lo digo en base a la experiencia que tengo siguiendo este culebrón, que no apostaría a que Ursula ya "FUË" creo que en cualquier momento reaparece vivita y coleando, quizás escapada del loquero o dada de alta ( Viendo la capacidad de los médicos en esta serie., todo puede ser............)

    02 ago 2018
  3. Maria Ester

    Pobre Carmen, cuantas desgracias, primero un esposo delincuente, un hijo traidor y ahora un enamorado que " pierde la vida " y la " abandona ".- Que interesante lo de los superpoderes, omnipotencia y omnipresencia que así nomas se transmiten entre las personas, por ejemplo: de Ursula a Samuel !!!!!

    01 ago 2018
  4. raul

    Hasta cuando semejante bodrio?? Ya esa novela no da para mas!! Plagada de historias y tramas absurdas y sin ningun interes (Lo mejorcito que tuvo fue la historia de Maria luisa y Victor) y ahora que salió Ursula (Columna vertebral del culebron, peor que peor). Hasta cuando esa ridicula trama de Diego y Blanca?? Debieron dejarlos muertos en la emboscada liberando al televidente de ese suplicio de "pareja". El Antoñito hasta cuando????Insufrible y patetico como ninguno, lo mismo el Servando, personajes sin gracia y que mas bien causan repulsión con sus acciones y proceder. Denle un final digno, hay actores y actrices que por su buen desempeño asi lo merecen...No los ridiculicen mas por favor.....

    01 ago 2018
  5. Silvia

    Me gusta la novela pero estoy un poco cansada de las desapariciones y los problemas con Moisés aburrido ya, todo el rato lo mismo.

    31 jul 2018
  6. Sonia

    No me ha gustado que mataran a riera .l os guionistas carecen de psicologia y deberian tener en cuenta la necesidad de romanticismo de las personas que adoran la serie .acabaremos por cansarnos de tanta maldad.

    31 jul 2018
  7. Saro

    Escena dura la del hallazgo del cadáver de Riera por Carmen y Diego. Me gustaba mucho la pareja que formaban Riera y Carmen pero, los guionistas, han roto su bonita historia. El trabajo de Pablo Menasanch interpretando a Riera ha sido extraordinario y me hubiera gustado que hubiera seguido. Los diálogos de Agustina y el coronel son fantásticos. Preciosas las escenas entre Arturo y Silvia, cuando ésta le da las noticias sobre su hija Elvira y luego en la calle, qué palabras tan bonitas y qué complicidad entre ambos, (me gusta sentirte cerca y así va a ser nuestra vida, "siempre juntos") le dice ella. No me ha gustado que Blanca culpe a Diego de la desaparición de su hijo, él no se merece que lo trate de esa forma, ni las cosas tan fuertes que le dice, como tampoco el espectáculo que da en la calle. Felipe sigue siendo el "salvavidas" de todos los vecinos. No me gusta la prima de Celia, creo que está mintiendo desde el principio, no me parece "trigo limpio".

    31 jul 2018