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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 650 - ver ahora
Transcripción completa

(LEE CON DIFICULTAD) "Se busca al peligroso delincuente

Juanito Pozoblanco".

(RÍE) "Se...

recompensará a quien...

dé información que ayude a su captura".

-"Durante el tiempo"

que dure el viaje, mi hija estará acompañada por una criada.

Incluso compartirá su cuarto con ella.

Después, al llegar a París,

mi hija quedará bajo la estricta tutela de tus padres.

¿Está claro? -Como el agua.

-¿Y qué puestos habrá en la feria? -De lo típico:

de comida, de tiro al blanco

y de titiriteros, por cortesía de don Arturo Valverde.

-(RÍE)

El coronel Valverde y las artes escénicas.

"Después de pensarlo mucho",

he decidido defender a Antoñito.

Lolita me lo ha pedido de una forma

que no he podido negarme. Ya he pedido permiso en comisaría.

-Me alegra escucharle eso.

Porque el motivo por el cual yo le había citado

era para rogarle que se encargara usted

de la defensa de mi hijo.

He estado cavilando durante todo este tiempo...

y creo que no puedo negarle ese apoyo a mi hijo.

-"Me siento una impostora al lado de Samuel".

"No logro olvidarte".

No puedo enviarle esto.

Aunque sea verdad.

(Portazo)

Tengo que pedirte un favor.

Te agradezco todo lo que estás haciendo por mí.

-No tienes que darme las gracias

por nada.

-"Mucho ha cambiado su actitud con su hija".

-No me queda otra.

Olga ha ganado la batalla con su hermana.

-Eso parece.

-Debo cambiar de estrategia.

(LLORANDO) "Es evidente"...

que has echado en falta el cariño de tu madre.

Permíteme que te lo dé ahora. El resto de mi vida

no voy a pasar pidiéndote perdón

por todo el daño que te he hecho.

Hija...

No debí dejarte en el bosque.

Sufriste lo indecible...

a manos de ese hombre sin escrúpulos

ni corazón.

-(LLORANDO) Era el demonio, madre.

Un demonio de carne y hueso.

-Lo siento, hija mía, lo siento.

Lo siento tanto...

(LLORANDO) Una niña inocente que vivió un infierno por mi culpa.

Yo soy la única responsable

de todo lo que has sufrido.

Entonces pensé...

que no podía ocuparme de dos niñas pequeñas.

Fui una egoísta

y una estúpida.

-No, fue práctica.

-No. No, me equivoqué.

Y tú pagaste mi error.

-Lo importante es que ahora estamos las tres juntas otra vez.

-Eso es lo único que me consuela:

saber que se ha obrado el milagro.

Y que ahora estás aquí, que estamos juntas,

abrazadas, para siempre.

-No sabe cuántas veces he soñado con este momento.

Si salí adelante, fue, precisamente,

porque pensaba en el día que volvería a abrazarla,

que volvería a sentir su calor.

-Que hoy estemos aquí abrazadas,

tiene un significado.

Esto es una señal.

-Yo también lo creo.

¿Tan mal lo tengo?

Dígame algo,

por favor, no me tenga en vilo.

-Una cosa es su palabra,

otra cosa, lo que hay en los documentos.

-¿Y eso qué quiere decir?

-No hay ninguna prueba que corrobore su versión.

-Yo le estoy diciendo la verdad. -La verdad hay que demostrarla.

Vuélvamelo a contar para que puede entenderlo.

-Conocí a don Belarmino.

Él estaba tratando de sacar un negocio adelante,

pero él no conseguía hablar

con el concejal. -Y usted prestó su ayuda.

-Sí, a mí me pareció un buen negocio, algo bonito que sacar adelante.

Sabe que siempre he tenido facilidad de palabra.

-¿Y por qué la firma de don Belarmino no aparece en ningún documento?

¿Nunca llegó a entrevistarse con nadie?

-Las reuniones con el concejal

siempre le coincidían con una reunión fijada previamente.

Sí, lo sé, he sido un completo estúpido.

Pero tiene que haber alguna forma

de encontrarle. -No está en la dirección que le dio.

Hace años que no vive ahí.

Los vecinos aseguran no haberle visto,

nadie le conoce. -Yo le conozco.

Ese hombre dio el cambiazo al maletín y se fugó con el dinero.

Lo de los billetes a Italia lo hizo para inculparme aún más.

Sabía lo que se hacía. -Sí, todas las pruebas

le inculpan a usted.

Si no llega a ser por Víctor

y otros vecinos que aseguran haberle visto,

se podría decir que no existe. -No.

Ese hombre es de carne y hueso y me ha estafado.

No sé cómo he podido ser tan estúpido.

-De nada sirve lamentarse.

Hay que demostrar que usted es la víctima y no un ladrón.

-Si yo estuviera en la calle,

podría demostrar mi inocencia dando con ese hombre.

Pero no puedo hacer nada aquí encerrado.

-Intentaré conseguirle la libertad condicional,

aunque no va a ser fácil. La estafa del monumento

ha afectado a la parte más sensible de la sociedad.

No estaría bien visto que el principal sospechoso

pisara la calle.

-Tiene que ayudarme, don Felipe.

Por favor, yo estoy en un buen lío.

-Está bien.

Haré lo posible para sacarle.

¿"Ande" va toda esta gente con tanto trasto?

Parecen maleantes de medio pelo. -No son maleantes, son feriantes.

-Ah, los de santa Auxilio. -Sí, si es que las señoras

tienen un corazón de oro,

van a recaudar dinero para los pobres.

-Eso está bien. -Que digo yo...

que ya lo podrían recaudar para mí, porque yo soy pobre, ¿no?

-¿Y por qué no se le ocurrió a usted? -Porque tengo unas ideas pésimas:

ir al comisario Méndez para denunciar a un delincuente

y llevarme yo la recompensa...

Es una idea boba hasta para mí.

-No tan boba. Mire, por ahí viene el comisario.

Lo mismo le trae el dinero de la recompensa.

Pero ¿qué hace? -Si viene el comisario,

es para ponerme una multa

o para arrestarme por dar información falsa.

Dile que no me has visto.

-Lo mismo ni pregunta por usted.

-¿Dónde está Servando?

-Se ha escondido. Tiene miedo de que le multe.

-Jacinto, ¿no eres capaz de cerrar el pico?

-Soy incapaz de mentir a un policía.

-Salga de su escondite, Servando. Supongo que le teme al delincuente.

Pero nada ha de temer ya,

le hemos atrapado gracias a sus pistas.

-¿De verdad?

-Aún no sé si ha sido fruto de la casualidad.

Pero sí, le hemos detenido.

Está en el calabozo a espera de juicio.

Su recompensa.

Le agradecemos su colaboración.

Ciudadanos ejemplares es lo que necesita esta ciudad.

-¡Cuánto me alegro! Podrá finiquitar la deuda que tiene con don Ramón.

-¡Quieto, "parao", no aceleremos!

Que nunca he tenido tanto dinero

y quiero disfrutarlo antes de que me lo quiten. (RÍE)

(Campanas)

-¿Qué haces aquí, hijo? -Venía a buscarla.

¿Damos un paseo?

He de entregar una misiva.

Quizá quiera acompañarme. -No te lo tomes a mal,

pero prefiero quedarme en el barrio.

Quiero vigilar los puestos de los feriantes.

-Vamos, no se apure, todo saldrá bien.

-Sobre todo si me ocupo yo de ello.

Quiero estar atenta.

Especialmente, a la obra de ese titiritero

que ha contratado don Arturo.

-Lo importante es que esa obra sea entretenida,

que le guste a la gente y gaste su dinero.

Así se recaudarán muchos fondos para esas pobres gentes.

Buenos días. Buenos días.

-Veo a Elvira más tranquila, ¿no crees?

-Supongo.

-Creo que las tribulaciones

que antes le acechaban y le hacían comportarse

como una niña egoísta e inmadura,

ya han terminado. -Así lo espero.

No me gustaba ver cómo se humillaba.

Solo espero que esa actitud no sea otra más de sus estrategias.

-No lo creo. Después de lo que me contaste que hizo,

esta vez ha pasado página de verdad.

¿Estás seguro de que no eres tú quien no quiere

que se aleje? -Sí, ya se lo dije.

Ella se me ofreció, y yo me negué en redondo.

No tiene de qué preocuparse.

Esta es la mejor situación para todos.

Cierto es que siempre me gustó ir a la feria.

Pasear para ver las casetas...

¿Qué haces levantada?

El médico dijo que guardaras reposo. -Eso dijo, sí.

Deberías volver a la cama. -Me has quitado las palabras

de la boca. -Fruslerías.

Estoy bien.

Os agradezco que os preocupéis por mí,

pero me encuentro perfectamente.

Carmen, por favor...

-Blanca, te lo ruego... -Samuel, no insistas, te lo suplico.

Ya estoy tomando el reconstituyente que me recetó el doctor

y no siento debilidad alguna.

Así que, por favor, dejadme salir de casa,

me voy a morir de aburrimiento.

No quiero que este embarazo se convierta en una enfermedad.

Me gustaría ir a la feria que se está preparando,

distraerme. Y seguro que Olga también lo está deseando, ¿no?

-Me rechiflaría, a qué engañarnos.

-Justo ahora estábamos hablando de eso.

-¿De la feria?

-De que nos apetecería ir a pasear por las casetas.

Pero antes quiero ir a comprar unos vestidos a Olga.

Es lógico que tenga su propia ropa. -No es necesario, madre.

-Claro que es necesario, hija. Quiero comprarte de todo:

vestidos, perfumes, aceites, todo lo que sea menester.

-Como usted guste.

-Ven, acompáñame. Tengo una sorpresa para ti.

-¿No te resulta rara la nueva actitud de Úrsula?

-¿Respecto a Olga, te refieres?

-Resulta hasta incómodo.

Parece adularla de repente y por demás.

-Úrsula le ha pedido perdón a Olga,

por su comportamiento en el pasado,

por las decisiones que tomó y por haberla abandonado.

La relación entre ellas ha cambiado.

-¿De verdad? ¿Y tú te lo crees?

-Hago por creerlo.

Porque sé que es lo que Olga quiere que haga.

Esperemos que no esté mintiendo. Olga debería ir con cuidado.

La mentira es lo peor en todos los casos.

Pero, si viene de alguien en quien confías,

es la mayor de las traiciones.

Quizá debería advertir a Olga, para que esté precavida.

(LOLITA SUSPIRA)

¿Y ahora qué?

¿Cuánto debemos esperar para saber algo?

-Esas cosas pueden ser muy rápidas o muy lentas.

-(SUSPIRA)

Pero le sacarán de ese agujero, ¿no?

¿Le darán la libertad "condicioná"?

-La "condicional", Lolita.

Eso lo tendrá que decidir el juez,

después de valorar las pruebas y leer la solicitud.

-Como no le den la libertad, le juro que me presento en el penal

y saco a Antoñito a la fuerza. Y así reviente

el juez y el santo padre. -Calma.

De nada te va a servir tu cabezonería.

El juez decidirá y nosotros tendremos que aceptarlo, ya está.

-Pero no puede quedarse en ese cuchitril.

No puede dormir con delincuentes ni un día más.

-Dispensen. ¿Felipe?

De parte del comisario Méndez. -Gracias, la estábamos esperando.

Toma.

El juez le ha denegado la condicional.

-¡No! ¡No, no!

¡No!

Pero ¿qué mal puede hacer mi Antoñito en las calles?

-El juez cree que puede haber

riesgo de fuga. -Pero ¿por qué?

-Seguramente, por los pasajes a Italia.

-Si no eran suyos.

Eran de Belarmino. -Eso es lo que demostraremos.

Cálmate. El juez temerá la opinión pública.

Está en juego la memoria de los caídos.

No habrá querido jugársela. Tranquila.

Le pediré al juez que te deje ver a Antoñito en la cárcel.

(SUSPIRA)

¿En qué consistirán los puestos este año?

¿Habrá alguna tómbola?

¿O alguno de tiro?

O mejor, alguno de esos de forzudos que deben demostrar su fuerza.

Pongan lo que pongan, seguro que nos lo pasamos bien.

Ya verás cómo nos divertimos.

¿Y qué ha encargado tu padre? ¿De qué va el espectáculo?

Bueno, no me lo digas, que sea una sorpresa.

Siempre recuerdo con nostalgia este día.

¿Qué día?

El primer día de feria.

Recuerdo que bajábamos con mi padre a ver los puestos.

Nos compraba dulces

y nos conseguía premios en las casetas.

Son mis recuerdos, mi infancia y mi pasado.

Toda mi vida está aquí.

No sé cómo Víctor no puede entender que no me quiera ir.

Yo tampoco lo entiendo.

Además, tu padre es un buen hombre.

Se porta bien contigo y hace por que seas feliz.

Es el mejor padre del mundo.

No me imagino mi vida lejos de él.

Me recuerda mucho a mi madre.

¿Aún te acuerdas de ella?

Sí.

Ojalá nunca la hubiera perdido.

Ojalá hubiera estado siempre conmigo.

Las hijas debemos estar cerca de nuestros padres.

No sé por qué Víctor no entiende eso.

Yo le quiero por encima de todas las cosas,

pero también quiero a mi familia. ¿Por qué me pide

que renunciemos a esto

y que nos vayamos a una ciudad que no conocemos?

Parece que ir a París es el sueño de Víctor,

pero no el tuyo.

No, desde luego, el mío no lo es. ¿Y cuál es tu sueño?

Pues... no sé, quizá, formar una familia...

con él.

Sí, pero ¿dónde?

Pues aquí, en Acacias.

En el lugar donde los dos hemos crecido.

(CARRASPEA) Por ahí

viene Víctor, así que no digas nada.

Cambia de tema. ¿Vale?

¿Qué hacen estas dos bellezas solas

por Acacias?

-Especulábamos sobre los puestos que van a poner.

Nosotros vamos a cerrar pronto hoy

para colaborar con el gesto solidario.

A ver sí así la gente se gasta su parné en la feria.

¿Te importaría dejarnos un momentillo a solas?

Por supuesto.

Gracias.

¿Puedo? -Siéntate.

Parece que todo está saliendo bien.

Esta misma noche le doy los billetes a París.

Gracias por tu ayuda.

Su madre le ha comprado unos conjuntos preciosos.

Espero que luzcan tan bien sobre mi destartalado cuerpo

como sobre la percha de la sastrería.

-De destartalado, nada. Eres una chica preciosa.

-¿Crees que me queda bien? -Estás espectacular, Olga.

Divina del todo.

-Perdona por estar usando tu alcoba,

pero aquí el espejo es más grande y quería ver bien cómo me quedaban.

-Puedes disponer de mi alcoba siempre que quieras.

Carmen, por favor, déjanos solas. Yo ayudaré a mi hermana.

-Son todos tan bonitos

que no sé cuál ponerme para ir a la feria.

-Apostaría por el que llevas puesto. Te hace una figura preciosa.

-Supongo que este es el ganador. -Vas a estar guapísima.

Olga...

Me alegro del cambio de actitud de nuestra madre.

Supongo que estás contenta

de que, por fin, se haya arrepentido de sus actos.

-Sí.

-Lo entiendo.

Pero debes tener cuidado.

-¿Cuidado?

Conozco a Úrsula. Jamás le ha interesado nada

que no sea su propio beneficio.

-¿Qué quieres decir, hermana?

-Yo misma he sufrido su ira cuando no se hace lo que ella desea.

Ojalá me esté equivocando,

pero necesito advertirte para que estés prevenida.

-¿Crees que madre me está engañando?

-Yo no he dicho eso.

Pero, quizá, este cariño

que ahora parece tenerte se esfume de la noche a la mañana.

Debes estar preparada.

-¿Te molesta que me lleve bien con ella?

-No. Me molestaría que te hiciera daño.

-Tendré cuidado.

He soñado muchas veces con esto.

Cuando dormía a la intemperie,

cerraba los ojos y me imaginaba paseando de tu brazo por la calle,

vistiendo bonitos vestidos.

-Ya no has de imaginar más.

Esta es tu nueva vida, tu nueva realidad.

Y nadie te la va a arrebatar nunca más.

("Música")

(Bullicio)

Muchas gracias.

He preguntado por el titiritero

que ha contratado el coronel. -¿Y?

¿Qué te han dicho? -Que no llegará hasta mañana.

-Habremos de esperar para saber en qué consiste

el espectáculo ese que ha contratado el coronel.

-Eso parece.

-¿En qué va a consistir? En títeres.

Podría haber contratado una noria o un carrusel de caballos.

-Eso son cosas muy caras, y ese hombre no es muy espléndido.

-Buenas tardes, señoras. -Buenas.

¿Han visto qué ambientada está la feria del santo Auxilio?

-Eso parece. -Espero que sea un éxito

y que se recaude mucho para sus fines benéficos.

-¿Y en qué consiste la obra que ha contratado?

¿Nos lo va a contar? -Todo a su debido tiempo.

Mañana lo descubrirán.

-Es una lástima que no sea hoy.

-El maestro titiritero está muy solicitado.

No la puede representar hasta mañana.

Pero les aconsejo que no se la pierdan.

Sobre todo usted, doña Susana.

-¿Yo? -Sí, póngase en primera fila.

Le va a encantar. -No me la perdería

por nada del mundo.

(LOLITA LLORA)

¿Por qué no te han dejado salir? No es justo.

-No, no lo es.

-Es juez es la piel de Barrabás.

¿Para qué te niega la libertad? Si tú no has hecho nada malo.

-Y lo vamos a demostrar. Pero no llores.

No puedo verte llorar, se me parte el alma.

-Tienes razón.

Debería estar consolándote y dándote palabras de aliento,

en lugar de estar echándote los mocos.

-Que no, que me puedes echar encima lo que quieras,

pero no quiero que te cojas un disgusto.

-Perdóname, pero es que... "pa" chasco que no puedo parar.

Se me agarra la pena en las tripas y parece que no quiere salir.

¿Qué vamos a hacer, amor mío?

-Vamos a luchar,

vamos a demostrar mi inocencia en un juicio; eso haremos.

-Ya sabes que yo te creo.

Sé que no eres más que una víctima más

del desalmado ese de Belarmino, pero... ¿y si el juez no te cree?

-No, la verdad caerá por su propio peso.

Así tiene que ser, es lo justo, no he hecho nada malo.

Aunque, por desgracia,

no todo el mundo tiene en mí la misma fe ciega

que tú tienes, claro.

-Escúchame.

A tu padre se le ha tambaleado la confianza.

Pero se va a dar cuenta de que se equivoca, ya lo verás.

Nada más que tiene una "miajilla" de duda.

-Ya no lo tengo tan claro.

Y si mi padre me ha condenado para siempre, ¿qué?

¿Y si ha perdido su confianza en mí? -Eso no va a pasar.

-Eso sí que no lo podría soportar.

Si mi padre me ve capaz de jugar

con la memoria de unos soldados caídos en combate,

estar aquí encerrado sería lo de menos.

-Lo sé. Eso no va a pasar, Antoñito.

Don Felipe y yo te vamos a sacar de aquí.

Vamos a hacer que ese juez

se trague la verdad.

Aunque se la tenga que meter a la fuerza en esa bocaza.

-No me gustaría estar en la piel de ese juez.

-Ni a mí.

Yo soy capaz de arrancarle los ojos con mis propias manos.

¿Qué es esto?

-Una carta para mi padre, tienes que dársela.

-No dirá nada de lo que te puedas arrepentir...

-Digo lo que siento, ni más ni menos.

-La hora de visita ha terminado.

¿No me has oído, guapa?

Ven aquí.

Siéntate.

Enseguida te traigo la manduca para que llenes el buche.

Un preso ha intentado escapar y hay ajetreo en los pabellones.

Hoy comerás aquí.

Gracias.

¡Nueces garrapiñadas! ¡Me pirran!

-Si quieres, compramos un cucurucho también.

-Sí, pero más tarde.

¡Una pitonisa!

(Música)

¡También hay músicos!

-No será la primera vez que vas a una feria, ¿no?

-Bueno, es la primera vez que vengo sin esconderme ni robar.

-¡Ay, Olga!

¿Se está divirtiendo? ¿Ha visto qué bonito está todo?

-No me puede gustar más. Esto es más divertido

que bañarse desnudo en un río. -(RÍEN)

-¿Le apetece que juguemos a los aros?

-¡Vale, sí!

-Vamos.

Me alegra verte tan repuesta.

Tienes muy buena cara. -Tengo que agradecerte muchas cosas.

No sé qué habría pasado si Samuel llega a encontrar esa carta.

-¿Se la has enviado ya?

-No.

No he tenido tiempo.

¿No será que en realidad no quieres enviársela?

Mira, no sé qué has escrito en esa carta,

pero me lo puedo imaginar.

Le decías a Diego que sigue en tus pensamientos, ¿no es así?

-Lo que más odia Samuel en este mundo son los embustes.

¿Cómo puedo seguir haciéndole esto?

-Lo único que sé es que te esfuerzas por no hacerlo.

-Ya, pero, por mucho que me esfuerzo, no consigo enterrar

lo que siento por Diego. No puedo.

¿Soy una egoísta por actuar así?

Niña, ¿qué haces?

¡Deja eso! ¡Ladrona! -Discúlpenme.

Déjenme pasar.

Déjeme pasar, yo me ocupo. Yo me ocupo.

¿Qué haces aquí?

Coma.

-No tengo hambre.

-He dicho que coma.

-¿Qué significa esto? -No sé de qué me habla.

-¿Es una amenaza? -¿Amenaza? ¿Qué amenaza?

-Esta amenaza.

-Perdón,

pero no sé de qué me está hablando. Más vale que comas.

Y acostúmbrese a esta bazofia,

creo que va a estar aquí mucho tiempo.

(Música)

Leonor, ¿podría quedarse con ella un momento?

No la pierda de vista. -Sí, sí, claro.

Ven conmigo.

-Es la niña que robó la tiara, ¿no?

-¿Cómo lo sabes?

-¿Por qué ha vuelto? ¿Qué le ha pasado?

-Se ha escapado del hospicio.

Era un buen lugar, me aseguré de ello.

No me quedé tranquilo dándole los gemelos.

Ella necesita cuidados.

Pero ha vuelto a salir. -Espera.

Dices que la internaste en un hospicio.

-Esta pobre niña no tiene a nadie. Si no la ayudo yo, nadie lo hará.

No te lo conté

porque pensé que no te fiabas de ella.

-Pues deberías haberlo hecho.

Es algo de lo que sentirse orgulloso.

Eres un buen hombre, Samuel.

-Cualquiera hubiera hecho lo mismo.

Lo importante es encontrar un sitio donde pueda quedarse.

Cuando volvió a la calle,

lo hizo con unos familiares que no son buena gente.

Solo quieren aprovecharse de ella.

Vendieron las joyas y, la chica volvió a delinquir.

Si la ven por la calle, probablemente le den una paliza.

-Podría quedarse en casa.

-No, no quiero mezclarte... -Insisto, Samuel.

Tú lo has dicho, es solo una niña.

-Quizá hasta que se me ocurra qué hacer con ella.

Algo pensaré. -El tiempo que sea necesario.

-Gracias, querida. ¿Os importa que os deje solas?

Me gustaría sacarla de las calles

por si sus familiares la están buscando.

-Claro. Ve y haz lo que tengas que hacer.

(RÍEN)

Servando, Servando.

¿Adónde va con esa cara? ¿Por qué no nos acompaña a la feria?

-No tengo el cuerpo para celebraciones.

-A usted lo que le pasa...

es que se quiere escaquear de invitarnos a unos buñuelos.

Ya sabemos que anda con los bolsillos llenos de reales.

-Ya veo cómo corren aquí las noticias.

No es eso. ¡Es que no tengo el cuerpo "pa" celebraciones!

¡Maldita sea el momento en que me dio por denunciar al Pozo ese!

-¿Qué ha pasado? -Que me he encontrado al comisario

en la feria, y me ha dado una noticia que me ha dejado helado.

-¿Qué noticia? -Pues que...

el Pozoverdoso ese se ha "escapao" del penal,

y vaya usted a saber qué maldad estará tramando.

-¿Qué se ha "fugao"?

-Adivine a por quién irá.

-A por usted.

-¡Pues por eso, por eso tengo el culo tan "apretao".

-No diga tontadas. ¿A qué va a venir ese hombre a por usted?

Huirá lejos de aquí para que no le atrapen.

-A no ser que algún carcelero le haya contado quién se ha chivado,

y antes de largarse, quiera cortarle la lengua

por tenerla tan larga. -¡Ay, Dios!

Con lo que me gusta a mí enhebrar la hebra...

-No eche más leña al fuego. ¿No ve que está inquieto?

-Inquieto no, lo que tengo es mucho miedo.

Lo que voy a hacer es

meterme debajo de la cama, para que el Pozoblanco ese

no me encuentre. -Está usted...

en un pozonegro por culpa de un pozoblanco.

(RÍE)

¿Entiende lo que...?

-¿Por qué no se toma una tisana y nos acompaña a la feria?

-Sí, a la feria, con la de gente que hay, que no veo quién me ataca.

De eso no. Me voy a esconder en un sitio

donde ni mi santa madre me encuentre. Que en paz descanse.

-Que no tiene que pasar nada. Servando, no se angustie.

Ay, qué mala suerte tengo.

Su turno, madre.

-A ver.

-He ganado.

-La fortuna le sonríe, qué suerte la suya.

-¿Por qué no escoges tú el premio?

-¿De verdad? -Claro.

Así será como si te hubiera tocado a ti.

¿Estás bien, Blanca? -Sí, ¿por?

-Parece que no estés aquí con nosotras.

¿No lo estás pasando bien?

¿No estarás indispuesta?

-No, es solo que Samuel y Leonor marcharon a resolver un asunto

y, estoy preocupada porque tardan en volver.

Iré a ver si les encuentro.

-Señora,

quería comentarle algo que oí en boca de su hija.

-¿De Blanca? -Hablaba con doña Leonor

de una carta.

-¿Una carta? ¿Qué carta?

-Dijeron que iba dirigida al señorito Diego.

Pero parece que al final, doña Blanca

no la mandó.

¿Cree que no tiene importancia?

Usted me dijo... -Lo estás haciendo muy bien.

Te felicito.

Te estás convirtiendo en lo que deberías haberte convertido

hace ya mucho tiempo, en mi confidente.

Eso es algo bueno para ti.

Sube a casa y hazte con esa carta.

Quizá sea de utilidad saber su contenido.

-He escogido un perfume.

-Ah, muy buena elección.

¿Te apetece un vino dulce?

-Sí.

-Vamos.

Me voy. -¿Vas a la feria?

-Se lo prometí a Víctor, aunque no sé si la disfrutaré.

No me quito a Antoñito de la cabeza.

-Seguro que al final te entretienes. A ti te encantan las ferias.

Además,

por muchas desgracias, no podemos quedarnos encerrados.

-Como lo que le está pasando a Antoñito,

que está encerrado en una celda oscura y húmeda,

olvidándose que hay una vida aquí fuera.

-Un poco de respeto.

-Si yo respeto les tengo, don Ramón.

Pero esto no está bien.

-¿Me estás recriminando algo? -"Pa" chasco que sí.

Y eso que yo no quería hablar, pero...

se están comportando muy malamente con Antoñito.

-Te olvidas de que hemos contratado

a Felipe para que lo defienda.

-Cuando usted fue a contratarle, don Felipe ya estaba "contratao".

-Libertad que no deberías haberte tomado sin consultarme antes.

-Ya, pero... -Lolita.

Creo que deberíamos dejar esto aquí. Ya estamos todos muy nerviosos.

-Antoñito es inocente.

Y está pasando una calamidad en ese penal.

Ustedes son su familia, lo que más quiere.

Sobre todo usted.

Le tiene una admiración y un respeto que "pa" qué.

Si ustedes le dan la espalda, dejará de luchar por su libertad.

Eso me lo dio su hijo "pa" usted.

Dudé si dársela o no porque no sé si son muy duras las palabras

que pone ahí.

Pero quizá sea lo mejor "pa" hacerle reaccionar.

Qué gran idea llevar a esa niña al colegio Carlota de la Serna.

-Allí no podrán hacerla daño.

Y tendrá una educación, así se podrá labrar un futuro.

-La verdad es que no podría haber una solución mejor. Gracias.

-No me las des a mí, dáselas a Samuel.

Él se ha ofrecido a pagar la manutención de la criatura.

Es como un ángel para ella.

¿Qué ocurre?

-La carta que escribí para Diego...

No te equivocabas.

Le confesaba que le amaba,

que deseaba estar con él.

¿Cómo puedo ser tan egoísta?

-Tú no eres egoísta. -Sí, lo soy.

Solo pienso en mí misma y en mi felicidad.

-Has seguido a tu corazón, y eso no está mal.

-Está mal si a cambio privo a mi hijo del padre perfecto

y hago daño a Samuel.

-Blanca, a la primera persona a la que no tienes que hacer daño

es a ti misma.

-Te equivocas.

A veces hay que hacer sacrificios por el bien de los demás.

-Ya está el carruaje preparado para llevar a Lucía

al colegio Carlota de la Serna.

-Con Dios.

Aquí vamos a estar más tranquilos.

-¿No íbamos a ir a la feria?

Creí que no te apetecía.

-La verdad es que no.

-Pero no será por nuestros enfados.

-Es por Antoñito.

Lolita ha ido a visitarle y dice que no está muy bien.

Cree que le damos la espalda.

-¿Eso ha dicho?

-Y lo peor es que creo que es verdad.

-Yo sé que no estás pasando una buena época.

Pero no olvides que me tienes a mí para lo que haga falta.

Voy a estar a tu lado siempre.

No creo que Lolita tenga toda la razón.

Tu padre necesita un tiempo para encajar lo que ha pasado,

para perdonarle.

Siempre que Antoñito haya hecho algo malo, claro.

Supongo que tienes razón.

-Espera.

Mira.

-¿Es para mí?

-Es para la niña más bonita y la que más feliz me hace.

¿Tú qué crees? -Pues que sí.

¿Por qué no estamos siempre así de bien?

Te necesito tanto, Víctor.

Y yo a ti también, María Luisa.

No me imagino una vida sin ti.

Por eso creo que nos va a venir muy bien alejarnos de Acacias.

Centrarnos en nosotros, en nuestra relación,

que ha estado a punto de derrumbarse.

-Alejarnos. ¿Qué quieres decir?

-A ver...

-¿Qué es eso?

-Dos billetes para París

de ida y vuelta. Y sin boda de por medio.

Una criada te va a acompañar para que no temas por tu reputación.

Así vamos a poder conocer la ciudad por nosotros mismos,

ver cómo nos sentimos. -¿Lo dices de verdad?

¿Por eso estabas tan cariñoso y comprensivo?

-¿Qué he hecho mal?

¿Crees que soy una mimada y estúpida

que se deja comprar con regalos y cumplidos?

No te intento comprar.

-No me conoces en absoluto. -Espera, espera.

Vamos a aclarar esto. ¿Qué pasa?

-¿Quieres saberlo?

¿Qué haces aquí, Carmen?

-Estaba limpiando su alcoba aprovechando que estaba fuera.

-Te lo agradezco,

pero me gustaría que salieras, necesito estar sola.

Chist, tranquilo, no voy a hacerte daño.

Adiós, Diego.

Hasta siempre.

-Blanca.

Lo siento, lamento haberte importunado.

-No, no es nada.

Es que estaba distraída, inmensa en mis pensamientos.

-Eso ya he podido apreciarlo.

Y también que estos no son aleves.

Parecías estar a punto de llorar.

-No, de verdad, no es nada.

Es que, debido a mi estado, estoy más sensible de lo habitual.

No te esperaba tan temprano.

¿No ibas junto a Leonor a llevar a esa niña al colegio?

-Esa era mi intención.

Pero Leonor ha creído conveniente ir sola con la niña.

Así puede aprovechar el viaje para conocerla mejor.

-Parece sensato. Leonor es una gran mujer.

No ha dudado en ofrecer su ayuda

cuando se ha enterado de la situación.

-Tú sí que eres un gran hombre,

Samuel.

Y me lo has demostrado otra vez con tus actos.

A veces pienso que no te merezco.

-No digas eso. -Es la verdad.

No sabes lo afortunada que me siento de tenerte a mi lado.

De que vayas a ser el padre de mi hijo.

Y sé bien lo que me digo,

que después de todo lo que he sufrido con mi madre,

soy consciente de la necesidad de que un niño nazca protegido

por unos padre que le amen.

-Te aseguro que así será.

Tienes mi palabra de que le querré y le cuidaré con todo mi ser.

-Lo sé.

No digas nada.

Esta noche y siempre estaré a tu lado.

Tranquilo.

Tranquilo, Servando, que ninguno de estos

se parece al criminal ese ni en el blanco de los ojos.

Además, qué va a hacer ese mal bicho por Acacias.

Con Servando no hay quien se meta.

Faltaría más... ¡Ah! ¡No me haga daño!

-"Padre, sé que le he decepcionado en multitud de ocasiones".

"He cometido errores, y algunos muy graves".

-No sé por qué tanto miedo en leérmela,

de momento no podemos estar más de acuerdo.

-De momento.

"Sin embargo, ahora es usted quien se equivoca".

"Ahora es usted quien me decepciona".

Tiene bemoles el pollo.

"Es terrible comprobar que tu propio padre te niega

lo que la justicia te otorga sin vacilar,

el beneficio de la duda".

"Me rompe el alma saber que usted ya me ha condenado".

Esas palabras hieren como dagas.

-"Estoy deseando ver los puestos".

-No tendrás que aguardar mucho.

Esta tarde, la feria nos tronará con su algarabía.

-Hoy no faltaremos, que ya hemos trabajado demasiado.

-Me hace ilusión ir.

Solo fui a una feria de niña, y apenas guardo recuerdos.

-Espero que lo disfrutes.

Yo me quedaré en casa.

-¿No le apetece acompañarnos? -No mucho.

No deja de inquietarme

el encuentro con el coronel y su insistencia en que acuda al puesto

de títeres. -"Por el respeto a su padre,"

permítame que le dé un consejo.

Si el asunto de Belarmino es una cortina de humo

para ocultar sus crímenes, será mejor que lo olvide.

-Que no, que le digo la verdad. Él me engañó.

Solo le digo que si no es así, debería declararse culpable.

El juez será más benévolo con un criminal

que muestra arrepentimiento y acepta sus crímenes.

-"¿Qué te sucede?".

Estás llorando.

-¿Podrá perdonarme por lo que le hice aquel día?

Si aquel cuchillo llega a llevarse su vida,

también habría arrebatado la mía.

Aunque no hayamos estado casi juntas,

la he amado tanto...

He deseado con tanto ahínco estar como estamos ahora,

como madre e hija.

-Chist. No sigas, hija mía.

Dejemos de una vez por todas el pasado.

Disfrutemos de lo que tenemos ahora

y de lo que está por venir.

Blanca, ¿estás bien?

¿Qué sucede, te has vuelto a marear?

-No, ha sido solo un momento.

-Blanca, me preocupas.

No es normal que padezcas tantos vahídos.

¿Y mi hijo?

He cursado todas las peticiones oficiales para visitarlo.

No puede impedírmelo. -Nada más lejos de mi intención.

-¿Entonces? ¿Él se ha negado a verme?

-Se equivoca. Simplemente ha sucedido un desgraciado percance.

Iba en su busca. Les hemos reservado unos asientos.

-Se lo agradezco mucho. ¿Les importaría esperarme allí?

Voy a buscar a doña Susana. Que no empiecen sin nosotras.

(RÍEN)

No tienes la culpa de nada.

No debes arrepentirte de nada.

Has obrado de buena fe.

Que lo ocurrido no cambie tu forma de ser.

No pierdas nunca tu espontaneidad,

tu alegría, tu sonrisa.

-"¿Cómo está su hermano?".

¿Han tenido alguna noticia? -No.

Y lo lamento. Precisaba contactarle

para encargarle unas gemas, pero Diego no nos ha dejado seña alguna.

-Pero ¿cómo no ha podido obtener su dirección?

¿No ha hablado con Blanca?

-No.

¿Acaso ella debería haberme contado algo?

He encontrado esto en la papelera de la alcoba de su hija.

Supongo que es lo que me mandó buscar.

Ahora lo que le queda por hacer es transcribir lo que pone.

Estoy deseando leer esa carta.

-"Parece que todo sigue yendo bien entre madre y tú".

-Así es. Antes hemos estado paseando.

-Ah. ¿Y de qué habéis hablado?

-No tengo como costumbre ir pregonando mis conversaciones.

Lo único que debes saber es que estamos aprendiendo a perdonarnos.

-Si te lo he preguntado, es por tu bien, Olga.

Te recuerdo que...

nuestra madre es una maestra a la hora de manipular los sentimientos.

Me gustaría pensar que está cambiando, pero...

No está de más ser precavida.

-Llevo toda la vida sola.

He sobrevivido a un infierno sin ayuda.

Sé apañármelas sola.

-"Te veo mohína".

¿Ocurre algo?

-Nada de enjundia, no se alarme.

-¿Cómo no voy a preocuparme por mi hija? ¿No confías en mí?

¿No te he demostrado que estoy intentando recuperar

el tiempo perdido?

-Se trata de Blanca.

-Comprendo. ¿Qué es lo que te ha dicho?

Acacias 38 - Capítulo 650

29 nov 2017

Blanca presencia el acercamiento entre su hermana y su madre. Y tras hablar con Samuel decide prevenir a Olga, quien no se lo toma nada bien y mantiene la cercanía con su madre. Felipe trabaja con Antoñito, pero será muy difícil demostrar su inocencia.

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Añadir comentario ↓

  1. Bernadet

    Tano no es un niño...

    01 dic 2017
  2. Lolita

    MARÍA, con la suerte que tienen en esta serie los niños (recordemos a Inocencia y a Carlota. Y menos mal que Tano se fue a Inglaterra...), el bebé de Blanca no tiene muchas probabilidades. Pobre.

    01 dic 2017
  3. Naranjas de la china

    Los guionistas, la productora y lo peor de todo nuestra TV pública se dedican a destrozar los valores y las relaciones entre personas. Me parece inaudito que su obsesión por la audiencia llegue a tanta tergiversación. La manipulación de Úrsula con sus hijas es sencillamente aberrante y solo refleja la poca humanidad que queda en los medios públicos. Por qué no aceptan que es hora de terminar con está serie y aprendan de sus errores que es cosas de sabios.

    30 nov 2017
  4. Marce

    Señora Montse Alcoverro, usted es buena actora no se deje meter esos papeles con tan poca integridad, tanta abominación y blasfemia. Seguro que su personalidad da para cosas de más altura. Ese personaje de Úrsula solo produce náuseas. De verdad! Aborrecer y desearle mal a sus hijas y blasfemar en el nombre De Dios a esos extremos... tenga cuidado de su reputación. En mi mente ya causa rechazo y por ende se va la serie a algo mórbido. Si no fuera porque no puedo dejar nada empezado no vería más esta tontera de novela. De vez en cuando suceden cosas interesantes o divertidas pero... hmmmm no vale la pena!!!

    30 nov 2017
  5. Marce

    Que abominacion el papel de Ursula. Como pueden pensar que es entretenido vêr que Una madre desea el ma para sus hijas. El resto de la novela Se les acepta pero eso y la el profanar y mal Idar el nombre de Dios en esta novela da nauceas.

    30 nov 2017
  6. Neti neti

    Ustedes piensan que cuando más maldad hay en las series ,tienen más éxito?

    30 nov 2017
  7. Neti neti

    El recorrido de la carta de Bianca para Diego es ciencia ficción? !! Y a ke viene que Carmen se vuelva tan estupida y tan mala,No tiene bastante con obedecer a la Brujapilula ?

    30 nov 2017
  8. Maria

    Tengo el presentimiento de q Blanca va a perder al niño... tiene tantos mareos, pero sobre todo tantos disgustos q se lleva con el tema de su amor con Diego.... espero q no sea así.

    30 nov 2017