www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
4317994
No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 644 - ver ahora
Transcripción completa

Vamos.

Gracias por embarcarte conmigo

en esto. (ÚRSULA) "Blanca y su marido"

han ido al bosque a indagar sobre tu pasado.

Hablarán con los paisanos... y alguno te recordará.

"¿No podríamos tratarnos"

si no como amigos, sí como vecinos?

¿Esperabas que fuéramos amigos?

¿De verdad esperabas eso?

Esperaba eso y muchas otras cosas.

Esperaba mucho de ti.

Demasiado.

Pero me equivoqué, a la vista está.

Vengo de visitar al diseñador de nuestro monumento. Vive por aquí.

Estoy deseando llegar a casa.

Por supuesto. Buenas noches. -"¿Qué te traes entre manos?".

-Me he citado aquí con mi socio. Tenemos una reunión con el concejal.

Se trata de crear un conflicto que justifique nuestro ataque

y que a él le obligue a defenderse.

¿Nunca te ha contado nada de lo que se pueda arrepentir?

¿De lo que se avergüence?

No, padre. (LEE) "Queremos abrir

una sucursal de La Deliciosa en París".

"Pero yo no podría llevar sola el negocio".

"¿Por qué no te das un saltito a Francia y me ayudas en el empeño?".

"Te necesito, hijo".

-¿Quieres que te vayas a vivir a París?

-"Sea lo que sea lo que corre por tus venas,"

poco tiene que ver con la sangre del común de los mortales.

Eres hija de Satanás.

-Entonces, eso será porque usted tuvo tratos con él.

Tengo tantas ganas

como usted de que esa criatura nazca,

Tantas como usted.

(BLANCA) "Ahí está".

Es el árbol.

-Entonces, era todo verdad.

No sé cómo he podido llegar a dudar de mi hermana.

No sé cómo he llegado a pensar

en alejarme de ella.

¿Qué tortura hay más dura que la que padeció Olga?

-"Siete,

ocho, nueve

y diez".

"¿Madre?".

"¿Madre?".

"¿Dónde está?".

"Madre, se han llevado las monedas. ¿Dónde está?".

Pobre Olga.

Es un milagro que no perdiera la vida,

abandonada junto a ese árbol.

Venir aquí, pisar el bosque donde comenzó todo

y recorrer el camino de su calvario me ha hecho abrir los ojos.

Se merece mi amor y paciencia.

Su sufrimiento no quedará sin alivio.

Nunca la abandonaré, Samuel.

(Ruido)

¿Quién anda ahí? ¡Salga!

-Temple, señor.

No quería sobresaltarles.

-¿Por qué nos seguía? -¡Arrea! No les seguía.

Nuestro destino

quizá sea el mismo. Vengo a por hojas;

comida para mis gusanos. Llevo la intemerata criándolos.

¿Y a ustedes qué les ha traído aquí?

Pocos se atreven a entrar en el bosque.

¿No les han advertido de sus peligros?

-No nos perderemos.

He dejado marcas en los árboles para poder regresar.

(RÍE) "Paecen" niños de los cuentos de las viejas.

¿Y qué pasará si empieza a llover y se borran las marcas?

No teman.

Yo les guiaré fuera de este maldito lugar:

el bosque de Las Damas.

-¿Sabe por qué recibe ese nombre un sitio tan perdido?

-Sí, como todos los que nos hemos criado aquí.

Sepan...

que un cruel señor vivía en un castillo cercano.

Casó varias veces y todas sus esposas tuvieron el mismo fin.

Dicen que las traía a este bosque con los ojos tapados

y las abandonaba.

Ellas nunca encontraban el camino de salida.

Y acababan entregando la pelleja

por las bestias o de pura hambre.

-Si usted vive por aquí, tal vez le resulten familiares

los nombres de Tomás y Olga.

-Hubo un hombre que quizá se llamaba así.

Pero es que la memoria ya me falla.

Vivía en una cabaña con su hija, no muy lejos de aquí.

Era un anacoreta,

un santurrón que apenas tenía trato con los del pueblo.

No sé si seguirá viviendo allí.

-¿Podría indicarnos dónde está

esa cabaña?

Estoy llorando como una magdalena. -Lolita, no es para tanto.

Ya deberías estar hecha a esto.

-Hay cosas a las que no se acostumbra una.

(SUSPIRA) Mira que me fastidia picar cebolla.

Algún día las venderán a trocitos.

-Uy, mucha industria me parece a mí esa.

Además, lo sabes perfectamente: el asado de cabrito de Cabrahigo

lleva mucha cebolla y va regado de mucho vino.

-Y tomillo, y no tenemos ni una ramita.

-Habrá que buscarlo.

Mañana vienen los amigos de Ramón del Ateneo,

y quiero que se caigan de culo con el guisado.

¿Estamos? -Si le parece,

le pido a Carmen.

La cocina de Úrsula está más surtida que una botica.

-Normal, se necesita mucho ingrediente "pa" tanto hechizo.

(AMBAS RÍEN)

-Da gusto ver tanta alegría en esta casa.

-Y no es para menos.

Que no sabes lo ancho

que va tu padre por la calle, no cabe por la puerta.

De hecho, mañana...

ha convidado a sus amigos del Ateneo a comer.

Creo que es para presumir de su hijo

y de sus negocios.

-No sé si voy a poder acompañarles.

Tengo un cerro de papeles por rellenar.

-Haz un poder.

Le hará mucha ilusión.

-Y el cabrito que estamos preparando es de rechupetearse los dedos.

-¡Bueno...!

-No prometo nada.

-Inténtalo.

-¿Qué tienes? No pareces muy contento con el convite.

-(SUSPIRA) Tengo una duda

que me está incordiando más que una piedra en el zapato.

-Pensaba que iba todo fetén.

-Más o menos. Belarmino me ha dado plantón.

No me ha mandado ni una nota excusándose.

Y no sé..., eso me escama.

-Se le habrá complicado el día, o no encontró coche.

-Quizá, pero he tenido que posponer la reunión con el concejal.

No me gusta retrasarme con el papeleo.

-Estás viendo fantasmas donde no los hay.

Este es un negocio serio,

y no castillos en el aire, como te montabas antes.

-Sí, si lo más seguro es que tú tengas razón

y yo lo esté exagerando todo,

pero... este negocio promete

y temo que va a pasar algo malo y se va a echar a perder.

-No me seas cenizo. Habrá más monumentos y la empresa

marchará viento en popa. Y, cuando llegue el momento,...

nos casaremos, como Dios manda.

Y tendremos nuestra casa y un buen manojo de críos.

Uy, uy, uy.

Mejor me voy a pedirle el tomillo a la Carmen,

que aún queda mucho para nuestro caserío

y no podemos adelantarnos. ¡Uy!

¡Oh, la cebolla!

Carmen, ¿estás por la casa?

¡Ah! -(RÍE) Menudo susto te has llevado.

Eso es que no tienes la conciencia limpia.

No pretendo asustarte. No sabía si estaba sola en la casa.

-Marchaba ya para el altillo.

-Antes, prepara la falda azul de mi hermana.

Mañana quiero salir de paseo

y no tengo qué ponerme.

¿Algún problema? Seguro que a ella no ha de importarle.

-Pierda cuidado, que la tendrá lista para mañana.

-Eso espero.

-¡Carmen! Ay, que le quería pedir un poco de tomillo para un guiso.

Oh...

¿Qué tiene?

Se ha quedado más blanca que las enaguas de una novia rica.

Uy...

(SUSPIRA)

-Veo que no está de muy buen humor. -No te apures.

Es solo cansancio... tras una jornada larga de trabajo.

Venga, termina ya,

y vámonos a casa. No es bueno dedicarle demasiado tiempo

al trabajo. -¡Abuela!

Menos mal que no se ha marchado.

Quería hablar del tema de la carta.

-Ah, ¿qué has pensado hacer?

-¿Simón está al tanto? -No, no tengo ni idea

de lo que estáis hablando.

-Juliana le ha pedido que marche con ella a París

para abrir otra Deliciosa.

-¡Menuda noticia! -¿Qué? ¿Qué has decidido?

-Marcharme.

-Pero... si no has tenido tiempo de cavilar sobre el asunto.

Te estás precipitando.

-Hay cosas que no hace falta pensar mucho.

Es una oportunidad única, no puedo desaprovecharla.

-Eso si sale todo como tú lo piensas. -Es que va a salir como lo pienso.

Además, me lo está pidiendo mi madre, no puedo negarme.

-Juliana, en este caso, está siendo egoísta.

-No sé por qué razón.

Si se lo propone, será porque piensa que no hay mejor ocasión.

¿Y todo lo que tiene que dejar atrás? -Abuela, ya he pensado en eso.

Le voy a pedir a María Luisa que viaje conmigo.

-Ah, bueno...

Pues si no hay nada más que te importe en Acacias,

ya está todo dicho. -Vamos, madre, espere.

Vamos juntos a casa. -No, mejor cierra tú la sastrería.

Yo quiero ir a dar un paseo sola.

-Víctor,...

le costará encajar tu marcha.

-Mucho más de lo que yo pensaba.

-Bueno, entiéndelo y no se lo tengas en cuenta.

-Al contrario, estoy encantado.

-Lo siento, no alcanzo a comprenderte.

-Es la primera vez

que siento que le importo a mi abuela.

-De eso, no tengas ninguna duda, ni ahora ni nunca.

Anda, ayúdame a echar el cierre.

Yo apagaré las luces.

Oh...

No está en sus cabales. Créeme lo que te digo.

-Cada vez que me la cruzo, me entra un escalofrío.

-No me gusta quedarme a solas con ella en la casa.

-¿Y los señores?

¿Se han ido "pa" mucho? -No lo sé.

Doña Úrsula no me dijo ni chus ni mus de cuándo iba a volver.

-(RESOPLA) Mejor que no se lo piense tanto.

Tómese la infusión, seguro que le templa los nervios.

Yo no lo voy a negar, que la señorita Olga es más rara

que un perro verde y que da mal fario,

pero no es más que eso.

-Sí, si la verdad es que no tengo dónde agarrarme

para justificar este resquemor.

Solo han pasado un par de cosas un poco extrañas.

-Razón de más para no andar todo el día asustada.

-No lo sé.

Hay algo en las tripas que me dice que Olga tiene mal fondo.

Como si anduviese el diablo suelto. -¡Uy, ni me lo miente!

¿No estará exagerando un poquito?

Una cosa es ser algo "revirá" y otra muy distinta

tener al demonio dentro.

-Ojalá me equivoque.

-Pues eso espero. Blanca es muy buena y, encima, está embarazada.

No me quiero imaginar que ese endriago

le pudiera hacer algo.

-Ay, Dios no lo permita.

Y con el pito doble,

¡domino! A ver cuántos puntos lleváis.

(RÍE)

Lleváis más negros que los operarios de una imprenta.

-Natural, si una no tiene ni tiempo ni ganas

de jugar a esta "tontá".

Y menos con lo que me contó la Carmen.

-No es difícil, con prestar atención...

Y ya lo dice el refrán:

"La ficha del compañero, repetirla es lo primero".

-Bastante tengo yo con colocar en las mías,

como para pensar en las tuyas.

-Sacarás siempre primero el coche de los toreros.

-¿Se puede saber de qué habla? -Es como llama

al seis doble.

-Uy.

(RESOPLA) ¿Cómo pones esa, mujer?

-Servando, dese prisa, por favor.

Tenemos por delante toda la jornada. -Sin prisa, sin prisa.

Esto hay que cavilarlo

con tranquilidad.

Es que no sé qué echar. -Está más claro

que el agua. Váyase a doses, que no llevan ni media.

¿No ve que van cargados de seises y de cuatros?

-¿Cómo sabe eso? -¿Cómo? Mirando las fichas.

No puede ser más fácil.

-Uy, ahora sí que se ha colado. Esta partida la ganamos nosotros.

-Ni de lejos.

Ahora pasáis todos, que treses no lleváis ni uno.

Ahora, Servando domina con el dos doble.

Y otra vez que hemos ganado. Esto es más fácil que esquilar

a una oveja coja. -Ni las cuentes,

la partida ya es suya. Bueno, me voy a mis quehaceres.

Está visto que no me voy a ganar la vida

con esto del dominó. -No me extraña,

juegas peor que un niño de teta. Entre mi compañera

y cómo se las gasta Jacinto,

es imposible ganar. -Si es que somos...

¡Somos invencibles! Bueno, ¡en el torneo de dominó

de Acacias vamos a arrasar! -¿Eso va en serio?

-¡Hombre! Es más, es una costumbre de hace mucho tiempo.

Juegan los señores..., incluso vienen personas

que no son de Acacias. Eso sí,

por un módico precio, que es simbólico,

que, a la postre, servirá para repartirlo en premios.

-Lo que usted quiere es ganarse un dinero fácil

con la ayuda de Jacinto.

-Oye, no seas malpensado.

Lo único que quiero y pretendo es pasar el rato.

Y si se ganan unos duros,

pues bien están para pagar mis deudas.

Pero esa...

es una cuestión secundaria.

Ya me estoy viendo, levantando sobre mis hombros

la copa de campeón. -Pero ¿que hay una copa?

Yo nunca he ganado nada.

-Pues esta vez la va a ganar y se la va a llevar

de recuerdo a su pueblo.

-¡Epa, ya!

¿Qué te pasa a ti hoy?

Tienes más musarañas en la cabeza de lo habitual.

-Sí, ando un poco perdido.

-A ver si te encuentras, hay mesas sin atender.

-Sí, enseguida voy. -No me hagas eso

de que como ahora tus nuevos negocios salen en la prensa,

ya no te ocupas de este empleo. Aquí hay que mantener alto

el buen hacer. -Te he entendido.

-Eso espero.

No me gustaría que La Deliciosa dejara fama de mal servicio.

-¿"Dejara"? ¿Qué quieres decir? Ni que fueras a cerrar.

-A ti ya te contaré a su debido tiempo.

-¿No estarás pensando en liquidar La Deliciosa?

-Mira, ahí viene

tu señor padre. Ya me ocupo yo de tus mesas, Antonio.

-Hijo.

Venía a recordarte que hoy

es la comida con los del Ateneo. ¿Podréis acudir tu socio y tú?

-No, lo lamento, no va a poder ser.

Don Belarmino está ocupado con el diseño

y yo quiero ponerme...

con los papeles del contrato.

-No te apures, comprendo que tu negocio ocupe todo tu tiempo.

-Una lástima. Me hubiera gustado que les contaras

el funcionamiento del negocio, los detalles del monumento.

-Tendrá que ser en otra ocasión. -Sí. En cuanto podáis,

tomamos un café, así puedo conocer al tal Belarmino.

-Como usted desee, padre.

-Adiós, hijo.

-¿En qué anda tan ocupado ese pollo,

si puede saberse?

-En muchas cosas.

No es asunto baladí lo que nos traemos entre manos.

Hay bastantes detalles que controlar.

-Sí que debe haberlos.

La otra noche me crucé con él, estaba de lo más apurado.

-¿Aquí, en Acacias?

-Sí, aquí mismo.

-Qué raro, no se quedó a cenar porque tenía una cita.

-Sería con el diseñador. Decía que vivía cerca

y que tenía que ir a verle.

Una vez más, él se está llevando todo el trabajo

y tú la gloria, ¿no? -Sí,

no para de trabajar. -Ya.

Pues sirve alguna mesa,

aunque solo sea por justificar tu sueldo. Tengo otro asunto

que resolver.

Yo no sé lo que se les ha perdido a todos en París.

Menudas pamplinas tiene que escuchar una.

-Me parece que está siendo un poco injusta.

-¿Se puede saber por qué piensas de esa guisa?

-Es normal que un joven quiera viajar

y probar suerte en el extranjero.

-Pero si tiene la vida resuelta aquí.

-También es de entender que quiera reunirse

con sus padres. -Ya, pero es que todos se van.

Ya me cuesta vivir sin mi hijo Leandro y sin Juliana.

Con lo felices que podríamos ser todos,

ahora que hemos resuelto nuestras diferencias.

-Sí, pero ellos tienen su vida ahí. -Ya, y yo estoy muy contenta de ello.

Pero, si no puedo disfrutar de mi hijo,

al menos disfrutar de mi nieto.

Pero es que también se va.

-Todavía tiene tiempo antes de que inicie

el viaje. -Qué mala suerte tengo.

Todos los hijos, normalmente,

viven cerca de sus padres.

A mí me debe de haber mirado un tuerto.

Anímese, doña Susana, que nos tiene a Simón y a mí.

-Es verdad.

¿Piensas que soy muy egoísta?

-No, pero pienso...

que usted no puede enfadarse porque Víctor se marche.

Al igual que usted echa de menos a su hijo,

Leandro y Juliana también echarán de menos

a Víctor. -Llevas razón.

A veces hay que ponerse en el lugar de los otros.

-¿Por qué no intenta ser sincera con su nieto...

antes de que sea tarde?

-Me voy, tengo mucha tarea por delante esta mañana.

Me barrunto que tendréis mucho de qué hablar.

-Hay muchas cosas que te quiero decir.

Ya sé que...

en ocasiones no he sido honesta del todo contigo,

pero creo que ha llegado el momento

de decirte lo que siento de verdad.

-Usted puede decirme todo lo que quiera, abuela.

-No quiero que te vayas.

No quiero salir de la sastrería,

mirar a La Deliciosa y ver que no estás allí. No quiero.

No quiero dejar de ver

tu sonrisa ni quiero dejar de oírte decir "María Luisa de mi vida"

a tu prometida.

Saber que te voy a ver cada día

es uno de los motivos que me empuja a levantarme.

Venir a Acacias...

y seguir trabajando. -Abuela...

No siga, se me van a saltar las lágrimas.

-¿Qué tiene que ver eso? No tiene nada de malo. Yo...

he tapado mis sentimientos hacia ti durante mucho tiempo,

y lo único que me he perdido es... los cariños de mi nieto.

-Yo también la voy a echar mucho de menos.

Pero es que siento que me debo ir junto a mis padres.

-Lo sé.

Y así ha de ser.

Te deseo toda la suerte del mundo.

-Gracias, abuela.

-Te quiero.

Y yo a usted.

-¿Se lo has dicho ya a María Luisa?

-Ese va a ser un río difícil de cruzar, abuela.

Deséeme suerte.

Parece que mi hermano está entrando en vereda.

-Dicen que es un negocio de lo más interesante.

-Y, sobre todo, útil. Espero que deje de trabajar en la chocolatería.

-Bueno, a mí no me parece tan mal.

Es normal que trate de salir adelante,

sea como sea. -Los Palacio somos una familia

muy importante en esta ciudad.

Mi padre ha conseguido levantar un gran patrimonio.

Tú lo sabes, Leonor, que trabajas

en el colegio Carlota de la Serna. -Que es un potentado

no es ningún secreto. Entre patentes y tierras,

tiene un buen patrimonio. -Y una mina.

-Patrimonio que nosotros, sus hijos,

debemos conservar y aumentar. Hasta ahora, mi hermano estaba lejos

de lograrlo. Este es nuestro sitio

y debemos mantener nuestra posición.

-Me alegro de que hables con tanta admiración

de tu padre, pero estás siendo un poquito dura con Antoñito.

Mi Ramón ha aplaudido que trabaje en la chocolatería.

-¿Les importa si me siento con ustedes?

-No, claro.

Puede acompañarnos. -Hemos tenido mucha suerte

con el día, ¿no les parece? Hace una temperatura primaveral.

-Bonito conjunto. -Muchas gracias.

Cierto que todavía no se ven conjuntos así.

Me lo han traído de París.

-A mí me resulta conocido.

-Es posible. Pronto verá usted a muchas señoras con atuendos

de este estilo. Mi modista asegura que será la moda.

-Sí, le queda muy bien.

Acentúa su buena figura.

-Gracias.

Pero estoy segura

de que habrá muchas mujeres con mejor porte que yo.

-No me siento nada cómoda con su presencia.

-Ni yo. ¿A qué viene esta pantomima?

Hete aquí.

La mujer se ha portado.

-No hay nada como el dinero para hacer soltar la lengua.

Llego a darle más y nos lleva en brazos.

¿Qué te ha dicho el cochero? ¿Ha reconocido el lugar?

-No está seguro, pero cree que podrá encontrarlo

con el mapa. -La suerte nos sonríe.

-Cree que quizá se nos haga de noche.

-En tal caso, debemos partir ya.

Samuel, no te veo muy convencido.

Pero quizá allí encontremos a ese tal Tomás.

-Eso es lo que me preocupa.

Tu hermana no se mostró especialmente dichosa

cuando habló de él.

-Si sigue viviendo en esa cabaña, debemos hablar con él.

Puede darnos todas las respuestas.

-Quizá estas no sean de tu agrado. -Si quiero ayudar a Olga,

necesito saber toda la verdad, toda su historia.

Para ella, sigue siendo tan doloroso lo sucedido

que... siempre se resistirá a contármelo.

-Encontremos lo que encontremos, siempre voy a estar a tu lado.

-Lo sé.

Te lo agradezco.

Sé que tú nunca me fallarás.

Debemos partir ya.

El cochero espera.

-Por supuesto. Vamos.

¿Y se sabe algo de Blanca?

-No, pero espero que regrese pronto.

La echo de menos.

-¿Y Úrsula? ¿Dónde se encuentra?

-No tengo la menor idea. Pero no se apure por mí,

estoy perfectamente atendida por Carmen, una criada ejemplar.

-¿No le da la sensación

de que está tratando de imitar a su hermana?

-Pues sí, totalmente, es verdad.

-María Luisa,

¿qué comentaba con Rosina?

Seguro que a todas nos encantaría escucharlo.

-Era una conversación privada. Si hablamos en un aparte,

es para que nadie nos escuche.

-Sí, querida, ni que estuviéramos en el colegio,

para tener que dar explicaciones.

-Ya.

Discúlpenme.

No estoy acostumbrada

a ciertos usos sociales.

Trato de adaptarme. -Sí,

lo está haciendo muy bien. -¿Está todo a su gusto?

-Por supuesto.

Como siempre. -Me alegro.

Si les parece, les voy a convidar

a unos churritos. -Si me disculpan un momento...

Si me lo permite, querría pedirle la receta de algún pastel.

Quería prepararle uno a mi hermana de regalo, para cuando regrese.

-Claro. Le voy a anotar uno

que va a quedar como la cocinera de una reina.

-(RÍE) Que no sea difícil, no soy experta

en la cocina. -No se preocupe,

además de sabroso es sencillo.

-Es usted oro molido.

-Gracias.

-No sé qué tiene que hablar con Víctor.

Encima, va

y le coge del brazo. -Bueno, querida, sosiégate.

-¿Qué es lo que tenía que comentarle a mi prometido?

-¿No era de mala educación preguntar lo que dos personas están hablando?

¿O es que la he entendido mal?

¡Servando! ¡A santo de qué

vienen esos golpes! -Mujer, no se soliviante.

Estoy poniendo un cartel que me ha confeccionado Martín

con una caligrafía digna de un monje.

-¿Y para qué se toma tanta molestia?

-Para que se sepa que se va a celebrar

el Monumental Torneo de Dominó en la calle Acacias.

-Eso me parece fetén.

Pero ese cartel sigue siendo inútil.

¿No ve que aquí no leemos?

¿Quién va a saber lo que pone? -No es solo para los criados.

También es para los señores. Ya hay alguno apuntado.

-No es mala idea. Que las tardes se hacen muy largas

cuando hay poca faena.

Y el dominó es la mar de entretenido. Cuente conmigo.

-Ah, muy bien. Solo tiene que buscarse una pareja

y apoquinar unos reales.

-¿Que hay que aflojar la mosca?

-Natural, de alguna manera habrá que pagar el premio

que se van a llevar los vencedores.

-¿Y en qué consiste el premio?

-Lo típico en estos saraos: una copa y las viandas que ha traído Jacinto.

-Un momento,

quieto "parao". ¿Las viandas no eran para todos?

¿Ahora hay que pagar?

-Eso es lo de menos. Lo que importa es que va a ser una copa

de mucha enjundia y valor.

Es lo... ¡Carmen! ¿Se quiere apuntar usted

al torneo de dominó en Acacias?

-Quite, no tengo el cuerpo para juegos.

-Esto le va a distraer.

Además, puede llevarse muchos premios y honores.

-De muy poco calado me resultan esos asuntos ahora.

-Qué siesa es esta mujer.

Es que no tiene alegría ninguna. -Y no es de extrañar. Hasta ver

qué pasará en la casa de la Úrsula.

Me entran todos los calambres cada vez que Olga

se sienta con nosotras. -Has de ser paciente.

Ha debido tener una vida muy enrevesada.

Deberíamos ponerle las cosas fáciles. -No me entiendes.

De dónde venga o cómo se comporte, me da igual.

-¿Y cuál es el problema?

-No sé, hay algo en ella que no me da buena espina.

¿No te pareció raro su comportamiento?

Es como si tratara de ser la doble de Blanca, suplantarla.

-Me he dado cuenta, pero lo achaco a su interés por integrarse.

en nuestro grupo. -No.

No es trigo limpio.

Llámalo intuición, clarividencia

o como quieras. -¡Vaya! No te creía dada a creer

en esoterismos.

Discúlpame, tengo que ir a revisar unos documentos del colegio.

Tú si eso ya se lo preguntas a una bruja.

-No te lo tomes a chanza. Lo haría, si no hubiera quedado con Elvira.

-Ay, ¿cómo se encuentra, por cierto? -Pues mal.

Hay que sacarla de casa, no encuentra su lugar en el barrio.

-Dale un beso de mi parte. Luego, si eso, iré a visitarla.

Con Dios. -Con Dios.

Vaya, bonito vestido.

¿Qué quieres que hagamos hoy?

Lo primero, comentarte lo disgustada que estoy.

Creía poder contar contigo como amiga, y no has sido capaz

ni de guardar un secreto. Lo siento, no podía...

Prefiero no hablar de ello.

La próxima vez podrías ser más discreta.

Ahora mismo lo único que quiero es pasear,

alejarme del barrio.

Ruego a Dios que no nos crucemos con él.

Podemos ir a ver "boutiques" y luego cenar, así te cuento

lo último sobre Olga. -María Luisa.

Te has marchado antes a escape de La Deliciosa.

No me ha dado tiempo ni a comentarte algo.

Bien que podrías haberlo hecho

si no hubieras perdido tu tiempo coqueteando con Olga.

-Si solo me ha pedido una receta. -Parecía otra cosa.

-No le des importancia a lo que no la tiene.

Quiero invitarte a cenar.

Ea, así enmiendo mi error, si es que lo ha habido.

-Demasiado tarde, ya he hecho planes con Elvira.

-Tiene que ser esta noche.

Es para una cosa de lo más particular,

no de poca enjundia.

-¿De qué se trata? -Es una sorpresa.

No puedo darte pistas. Seguro que Elvira nos lo permite.

¿Quién soy yo para amargar semejante dulce?

Sea. Pues esta noche te veo.

La comida ha sido un exitazo.

Han dejado el hueso sin una miaja de carne.

Comen con el mismo ansia que un jornalero.

-¿Mi padre estaba contento?

-Más que un niño con una hogaza de pan.

-Hasta les leyó la noticia. Una lástima que te lo hayas perdido.

-Bien que lo siento, pero ando como pollo sin cabeza.

No llego a todo lo que tengo que hacer.

-Espero que ese trabajo no te quite tiempo de estar conmigo.

-Tranquila, para ti siempre voy a tener tiempo.

Uy, aguárdame un poco, se me ha ido el santo al cielo.

Ya no me da tiempo

a hacer todas las tareas que tengo que hacer.

-(SUSPIRA)

Santísimo querido,

te prometo rezarte un montón de oraciones

y ponerte 10 cirios más si me sacas de esta.

Por favor,

haz que aparezca Belarmino.

-¿Antonio Palacios? -Milagro.

-¿Rezando al Santísimo?

-Sí, siempre he sido muy devoto.

No se avergüence por admitir tal cosa,

es algo que le honra.

Que nos hayamos encontrado, no ha sido ninguna casualidad.

-Si usted lo dice...

Cruzaba por este barrio, camino a casa de un familiar,

y, de repente, me encuentro con usted,

al que precisaba ver cuanto antes.

-Pues aquí me tiene.

Como anularon la reunión,

me urgía verle para no retrasar la ejecución

del proyecto. -Eso es lo último que queremos.

Me agrada oírle.

Eh... No quería... "apremiarle"

por los cauces oficiales, prefiero decírselo en persona.

Mucho mejor, ¿dónde va a parar?

Hemos estado muy ocupados, pero todo marcha viento en popa, se lo aseguro.

-Nosotros ya hemos pagado, ahora deben ponerse manos a la obra.

-Y los caídos tendrán el homenaje que se merecen.

Puede que incluso antes de lo que se piensa.

-No esperaba menos de ustedes.

-Ya me podrías haber traído a don Belarmino,

no al concejal.

Menos mal que traigo un candil.

-Menuda ruina.

Esto está abandonado, no vamos a poder descubrir nada.

-Debe de haber pasado mucho tiempo desde que Tomás vivió aquí.

Deberíamos volver a la venta

antes de que se haga tarde.

-Espera, Samuel.

Recuerdo que Olga

me dijo que había aprendido a leer con la "Biblia".

Víctor, ¿estás ahí?

(Puerta)

¿Serías tan amable de acompañarme...

en esta velada?

-Por supuesto.

-¿Me permites?

¿A qué viene toda esta tramoya?

¿Tú te acuerdas

de cuando te traje París a Acacias,

la ciudad a la que siempre has soñado ir?

-¿Cómo iba a olvidarlo?

Fue la noche que me pediste que fuéramos novios.

-Pues hoy te voy a pedir algo más.

Liberto.

¿Qué tal? Oye, ¿has visto a mi socio, el hombre

con el que ando tanto últimamente?

Me había citado con él, pero no aparece.

-Pues no. No, lo lamento.

Te noto un poco alterado.

-¿Algún problema? -No, solo estoy inquieto

por él. -Ah.

¿Ha tenido algún percance? -Espero que no,

pero ya ha faltado a dos citas

y he tenido que retrasar la reunión con el concejal.

No sé, Belarmino anda muy ocupado últimamente.

-No es un comportamiento normal.

-No, yo ando bastante escamado. He ido a buscarle a su casa,

pero en la dirección que él me dio no había nadie.

Cualquiera diría que ha desaparecido.

-No me lo explico,

con un negocio cerrado y a punto de echar a andar.

-No sé, no tengo ni idea. Además, es muy responsable.

Debería saber que nos está perjudicando.

-No quiero ser agorero,

pero ¿tú tienes plena confianza en él?

¿Habéis firmado algún documento relativo a vuestra sociedad?

-No lo vimos necesario.

Era un pacto entre caballeros, nos bastó

con un buen apretón de manos. -Ya.

¿Habéis firmado con el Ayuntamiento? -Sí, pero solo yo, él... no pudo ir.

Que no, que no, Liberto.

Ni me plantees lo que estás pensando. -Como quieras,

pero esto huele muy mal.

-No puede haberme dejado en la estacada. No tiene sentido,

si el dinero lo tengo yo, en mi casa.

-¿Estás seguro?

Bueno, ¿me vas a decir por qué me has hecho venir?

¿O me vas a tener en ascuas? -Es un brindis.

Coge tu copa.

Por París,... la ciudad a la que siempre hemos soñado con ir.

Te digo yo que pronto se van a hacer realidad

todos nuestros sueños. -Pues no sé cómo.

Ni casados estamos ni de luna de miel vamos.

-Ya.

Pero mi madre quiere abrir una sucursal de La Deliciosa

en París.

Y me ha pedido que le acompañe.

Yo no me voy a ir de aquí sin ti. Quiero que te vengas conmigo.

-Pero... no creo que mi padre me deje marcharme contigo.

-A no ser... que estemos casados

y que ese sea nuestro viaje de luna de miel.

Lo que siempre hemos soñado.

María Luisa Palacios,

¿quieres casarte conmigo?

-¿Quiere dejar esa murga y marcharse...

antes de que me explote la cabeza?

Muchas páginas están tachadas... y no deja de repetirse

la palabra mentira. -¿Por qué Olga haría algo así?

-Ni siquiera sabemos si fue ella.

-Y dudo que lo averigüemos. Olga nuca lo reconocería.

La pista de Tomás parece perdida.

-¿Dónde estará ese hombre?

¿Qué pasa?

(Puerta)

-Dejad de buscar a Tomás.

Está muerto.

Ande, tómese esta tila, que la entonará bastante.

-No, gracias. No tengo el cuerpo para nada.

-¿Qué es lo que tiene? -Nada, habré cogido algo de frío.

Uy, ¿"pa" qué le miente a Fabiana?

Dígale que está así por Olga; que está "chiflá".

-Un respeto, se trata de una señora. -Pero eso no quita

para que esté tarambana.

He escuchado que ha ido a la chocolatería

hablando como su hermana y con sus ropas.

-¿Es por eso, Carmen, o hay algo más?

-¿Le parece poco?

Blanca se esfuerza en ser buena hermana.

Pero estoy convencida de que doña Úrsula

tiene razón. Esa mujer es peligrosa.

-Más que un "nublao". -La he visto imitando a su hermana.

Y se ha empeñado en que le prepare sus vestidos.

Es como si planease ocupar su lugar.

-Bueno, puede que no le guste su ropa.

-Ojalá que solo fuese eso.

Pero si le metió la crisálida de un gusano

en la canastilla del niño.

-Válgame Dios. ¿Y por qué motivo

habrá hecho una cosa tan peregrina? -No lo sé.

Estoy convencida de que Olga es capaz de hacerle daño a Blanca

o a su criatura.

-¿Cómo sabe que Tomás murió?

-Me barrunto que he seguido el mismo camino que vosotros.

He pasado por el pueblo más cercano al bosque y he hablado

con su habitantes. Les he preguntado para saber

si recordaban a Tomás o a Olga.

-La han conducido hasta esta cabaña.

-Además de resolver todas las dudas que pudiera tener Blanca.

Según dicen,

Olga era el demonio.

Y convirtió esta cabaña en un infierno.

Esa chica, Olga, es más rara que un perro verde.

No entiendo cómo pueden ser hermanas.

No se parecen la una a la otra en nada.

-Señores, vengo a informarles sobre el torneo

que se ha de celebrar en Acacias.

-Un torneo, ¿de qué? -De dominó, por parejas.

Con una copa y suculentas viandas como premio para los vencedores.

Y por un módico e insignificante precio

de inscripción. -"Antoñito,"

le he pedido a Lolita que prepare una cena especial.

Hay mucho que celebrar.

-¿Celebrar?

-Lo bien que van tus negocios.

Además, como no fuiste a la comida con los amigos de tu padre...

-No sé si tengo cuerpo para celebraciones.

-Anda ya, siempre hay cuerpo para eso.

-Y yo te tengo preparada una sorpresa.

-¿Una sorpresa?

-Lo voy a poner en mitad del salón,

para que todo el mundo que venga de visita lo vea.

¿Es todo lo que has sacado

de las inscripciones? -Sí.

No es mucho, pero menos da una piedra.

Solo falta que se apunte alguno de los señores, como Liberto.

Bueno, van a caer como moscas...

por nosotros derrotados.

¡Me voy a hacer de oro!

¡Nos vamos a hacer de oro!,

quería decir. Para eso hay que saber jugar.

¿Quiere que le dé las lecciones? -Escucho.

-Si salen fichas de muchos puntos,

haga cuentas en el magín, preparado para el cierre.

Y si se huele pronto la derrota,

despíntese en "cuantico" pueda. -Ya.

Buenas.

-¿Para mí?

Gracias.

"Que mi matrimonio"

no va tan bien como yo pensaba que iba a ir.

-Tal vez sea por el embarazo;

ya sabe cómo se alteran las mujeres.

-No se trata del crío.

Es otra cosa.

-¿Qué otra cosa?

Se refiere a su hermano, ¿no es así?

-Diego es el único que se interpone entre nosotros.

Aun sin estar presente, nos está distanciando.

-Debería darle más tiempo a su esposa.

-He de reconocerle que la culpa no es solo de Blanca.

Ella está distante conmigo

porque tampoco termino de abrirme a ella con confianza absoluta.

Es como si el recuerdo de Diego me lo impidiera.

-Siempre pienso en Diego. -¿Incluso cuando estás con Samuel?

-Sobre todo cuando estoy con Samuel.

Es insoportable.

Además, siento que él lo nota, y odio hacerle daño.

Samuel es tan amable, tan bueno...

Es un verdadero amigo,

alguien con quien sabes que siempre puedes contar.

-Ya, Blanca, pero es solo eso,

es un buen amigo. Y Diego es otra cosa,

es el amor tu vida.

-Se trata de su hija Olga.

-¿Qué ocurre con Olga?

-Tiene un comportamiento de lo más extraño.

-Explícate.

-Se pone la ropa de Blanca y la imita.

Y el otro día la vi hablando sola

en el despacho. -¿Sola?

-Haces bien en desconfiar de ella.

No le quites ojo mientras estamos fuera.

Cuando vuelva, me cuentas todo lo que ha hecho.

Rabio de pensar que queda un año para que nos casemos.

Me muero por ser tu esposa.

y de contarte de todo mientras encamamos.

Por cierto, la hermana de doña Blanca, la tal Olga,

¿sabes quién?, dicen que está más "pallá" que "pacá".

y que no es trigo limpio.

Carmen la ha pillado haciendo cosas raras,

y la pobre está que castañea los dientes del miedo que tiene.

(ÚRSULA) "Mírame, Blanca".

"Debemos ir juntas en esto".

Tenemos que protegernos la una a la otra, a tu hijo, a Samuel.

¿Protegernos?

-Sí, protegernos.

-Olga es muy peligrosa. -¿Qué más sabe?

-Sé que ese hombre...

murió ahogado, en un río, cerca.

Era un hombre solitario

y extraño. No ha sido fácil poder encontrar a alguien

que me hablara de él, pero lo he conseguido.

-¿Y quién es?

-El padre Octavio, su confesor.

Ya lo he localizado.

Muy pronto sabremos lo que pasó

entre Tomás y Olga.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 644

Acacias 38 - Capítulo 644

21 nov 2017

En el Bosque de las Damas, una lugareña cuenta a Samuel y Blanca dónde vivía Tomás. Olga pide a Carmen que le prepare para el día siguiente ropa de su hermana. Carmen confiesa a Lolita su miedo a Olga. Olga sale a la calle vestida como Blanca y se va adaptando al barrio. Víctor decide marcharse a París, pero quiere que María Luisa vaya con él. Susana reconoce que le echará de menos. Víctor prepara una cena romántica a María Luisa y le pide matrimonio. Antoñito no da con Belarmino y disimula ante Ramón. El concejal le da un plazo para presentarse en el Ayuntamiento. Antoñito se desahoga con Liberto.

ver más sobre "Acacias 38 - Capítulo 644" ver menos sobre "Acacias 38 - Capítulo 644"
Programas completos (893)
Clips

Los últimos 3.294 programas de Acacias 38

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios
  • Nuevo Capítulo 891 Completo 54:49 89% pasado viernes
    Capítulo 891 pasado viernes Los guardias llegan a casa de Samuel para evitar el atraco del Adonis. Raúl resulta herido. Cuando tienen que declarar ante la policía, Fabiana miente para que Raúl no sea acusado. Carmen lo ...
  • Nuevo Capítulo 890 Completo 53:12 87% pasado jueves
    Capítulo 890 pasado jueves Vicente, el hombre que le vendió el cuadro a Samuel, confiesa a Telmo que él es el pintor que está detrás de las obras de Sánchez Medrano. Telmo accede a no denunciarle a la pol...
  • Nuevo Capítulo 889 Completo 52:49 86% pasado miércoles
    Capítulo 889 pasado miércoles Felipe le cuenta a Celia que las inundaciones han destruido El Hoyo, la barriada de Tano. Celia no se queda de brazos cruzados y acoge a los damnificados en casa. Telmo tiene un nuevo hilo del que tirar para dese...
  • Nuevo Capítulo 888 Completo 53:50 84% pasado martes
    Capítulo 888 pasado martes Lucía se deshace de Telmo. Samuel regresa de su viaje con nuevas obras de arte y se entera de que Telmo estuvo en su casa con Lucía. Carmen se piensa la propuesta del Adonis: darle las llaves de Sam...
  • Nuevo Capítulo 887 Completo 54:34 81% pasado lunes
    Capítulo 887 pasado lunes Lucía felicita a Samuel por la presentación de los cuadros, ha sido un gran éxito. Venancio advierte a Susana y a Rosina que los Escalona acabarán dando con ella. Rosina y Susana est&a...
  • Capítulo 886 Completo 54:18 87% 09 nov 2018
    Capítulo 886 09 nov 2018 Samuel y Lucía organizan la presentación de las obras restauradas. Telmo se entera y decide ir a pesar de que nadie le ha invitado. Felipe, contagiado de las dudas de Celia, demuestra que Alicia mie...
  • Capítulo 885 Completo 54:31 85% 08 nov 2018
    Capítulo 885 08 nov 2018 Telmo no se amilana ante las amenazas de Samuel. Es más, afirma que es el Alday quien debería de temerle a él. Cesáreo acude a prevenir al sacerdote, pero Telmo se mantiene firme. Agus...
  • Capítulo 884 Completo 54:05 89% 07 nov 2018
    Capítulo 884 07 nov 2018 Telmo no se enfrenta a Samuel y el Alday se marcha. Úrsula cura las heridas del párroco y él miente al negar que nadie le pegara. Samuel aprovecha la situación para hacerse la ví...
  • Capítulo 883 Completo 54:35 87% 06 nov 2018
    Capítulo 883 06 nov 2018 Samuel amenaza a Cesáreo para que no se vaya de la lengua con la muerte del cochero. Telmo descubre que el sereno no ha ido a hablar con las autoridades; tiene miedo de Samuel. El Adonis llega para exigirl...
  • Capítulo 882 Completo 54:39 83% 05 nov 2018
    Capítulo 882 05 nov 2018 Cesáreo, presionado por Telmo, decide acudir a las autoridades y confesar. Las criadas organizan una merienda al sereno, que no remonta tras la muerte del cochero. Leonor investiga por qué su madre ...
  • Capítulo 881 Completo 55:01 85% 02 nov 2018
    Capítulo 881 02 nov 2018 El cochero Gutiérrez muere sin que Telmo pueda evitarlo. Batán ofrece a Samuel terminar también con el cura. Cesáreo sufre con la muerte del cochero y Telmo se da cuenta. ¿Qu&ea...
  • Capítulo 880 Completo 53:39 93% 31 oct 2018
    Capítulo 880 31 oct 2018 Telmo se cita con Gutiérrez, el cochero, al día siguiente. Él tiene la clave para saber qué ocurrió entre el cura y Lucía en el monasterio abandonado. Rosina y Susana acu...
  • Capítulo 879 Completo 54:06 86% 30 oct 2018
    Capítulo 879 30 oct 2018 Telmo ceja en su intento de acercarse a Lucía para evitar que Samuel monte un escándalo en la calle. Úrsula le da una pista para descubrir la verdad: el cochero que pidió Samuel. El Al...
  • Capítulo 878 Completo 53:06 83% 29 oct 2018
    Capítulo 878 29 oct 2018 Alicia se muestra ante Telmo tal y como es, una aprovechada que manipula a Lucía, pero el cura no consigue sonsacar quién la llamó ¿Samuel? ¿Espineira? Carmen recupera la joya d...
  • Capítulo 877 Completo 55:47 88% 26 oct 2018
    Capítulo 877 26 oct 2018 Telmo intenta convencer a Lucía de que Alicia no es de fiar y ha sido engañada, pero la muchacha no puede fiarse ya del cura. El párroco pide a Úrsula que encuentre a Alicia. Samuel y ...
  • Capítulo 876 Completo 53:54 86% 25 oct 2018
    Capítulo 876 25 oct 2018 Todos los vecinos reciben de nuevo a Telmo, excepto Lucía y Samuel. Lucía comunica a su prima la intención de irse a Salamanca y Celia se extraña. ¿Tendrá algo que ver co...
  • Capítulo 875 Completo 53:27 91% 24 oct 2018
    Capítulo 875 24 oct 2018 Telmo hace un pacto con Espineira para librarse de su destino en las misiones. Lucía no es capaz de olvidar al sacerdote. ¿Qué le habrá pasado tras el juicio?. Rosina se ofende cuando ...
  • Capítulo 874 Completo 54:01 88% 23 oct 2018
    Capítulo 874 23 oct 2018 La llegada del nuevo párroco a Acacias es mal recibido por todos; echan de menos a Telmo. Felipe y Celia interrogan a Alicia sobre lo que le ocurre a Lucía, pero la muchacha no les cuenta la verdad....
  • Capítulo 873 Completo 54:44 84% 22 oct 2018
    Capítulo 873 22 oct 2018 Lucía declara en contra de Telmo al recordar el testimonio de Alicia y de cómo el cura se aprovechó de ella. Alicia le agradece su valentía, pero Lucía duda si ha hecho lo corre...
  • Capítulo 872 Completo 50:04 89% 19 oct 2018
    Capítulo 872 19 oct 2018 Alicia cuenta su historia con Telmo a Lucía y la muchacha parece creerla. Felipe curiosea quién es Alicia, pero Samuel le miente ¿con qué intención? Rosina sigue intentando desc...