www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.12.2/js
4286318
No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 632 - ver ahora
Transcripción completa

Y aquí,...

en el puesto de honor,... está la tiara real.

-Qué belleza.

"Antoñito Palacios,...

te quiero más que una cabra puede llegar a querer

a un carnero".

-Dos palabras, Lolita.

Por fin.

-Bravo.

-(APLAUDEN)

-"Tendrás que tomar una determinación".

Seguir conmigo,... y entonces nada te va a pasar,...

o marcharte, y entonces sacaré a flote todo tu pasado.

Tú decides.

-Puede contar conmigo para lo que precise.

-"¿Mareos,... arcadas, vahídos?".

Yo no sé si es porque mi madre se encuentra en estado interesante,

pero me parece encontrar señales de que tú también podrías estarlo.

-No. No, no puede ser.

-"Simón,..."

creo que Elvira fue quien, a mala fe,

puso los cristales en el camino de Adela.

Yo la vi coger una copa de La Deliciosa.

¡Solo sabe actuar desde las mentiras,

desde el secreto!

-Eso no son más que falacias.

Nada tengo que ocultar. -¿Eso afirma?

Entonces, ¿por qué no aprovecha que está reunida,

con todos sus conocidos aquí presentes, y les habla,

por ejemplo, de Olga?

-Diego, te lo ruego, detente. -No, Blanca, no puedo hacerlo.

-"Lo nuestro ha terminado".

No te marcharás con esa beata. Te lo advierto,...

nunca más te acerques a Adela.

Asume de una vez que llevamos caminos separados.

-"¡Por todos los santos!".

La tiara de la casa real.

-¿Qué sucede? ¡Ah!

Han robado la tiara.

-¿Qué ha ocurrido?

¿Dónde están los invitados? -Se han ido.

-Alguien ha robado la tiara de la casa real.

-¿Cómo? Eso es imposible.

-¿Y tú cómo sabes que es imposible? ¿Sería gracias a tus cuidados?

¿Dónde estabas?

Nunca estás cuando se te necesita.

-Voy a ver qué ocurre con la policía.

-Yo iré a guardar el colgante

que Samuel elaboró para mí. -Mejor.

Solo nos faltaría que también este desapareciera.

Bueno, pues... estamos solos.

-(RÍE) Me da igual.

No podemos estar solos en la alcoba.

-¿Y por qué? ¿Te doy miedo?

-Tú, "pa" darme miedo, tendrías ser mucho más fuerte.

-¿Qué pasa, que no tengo músculos o qué?

-De forzudo de feria no tendrías precio.

Y como hombre bala tampoco.

Ahora, llegarías más lejos del sopapo que te doy,

si intentas abusar de mí.

-Eso podríamos hacer, enrolarnos en un circo, ¿no?

-Sí, yo de mujer forzuda y tú de domador.

-¿De leones? Quita, qué miedo. -No, nada de leones.

De pulgas.

Que no quiero que un león te coma. -Yo sí que te como.

-Uy. Eso sí que no. Las manos quietas.

No.

-Lolita, que somos novios. -Bueno, tú lo has dicho: novios.

Y eso que estás intentando hacer...

"pa" cuando estemos casados. Y aún entonces, ya veremos.

-Bueno, pero ¿qué diferencia hay?

¿Qué más dará si lo bendice o no un cura?

Lo que importa es que yo a ti te necesito más que respirar.

-Tú eres un golfo.

-También. -Y no me líes con tu palabrería,

que aún me arrepiento de lo que he hecho delante de todo el mundo.

-¿Cómo te ha dado por hacerlo público?

-(RESOPLA)

-Pues porque me he dado cuenta de todo lo que has hecho por mí.

Trabajar de mozo, hacerle ver a tu padre que has cambiado.

-Y más cosas haría,

con tal de seguir besando esos labios.

-¡Uy!

-¡Pero bueno! ¿Qué te has pensado, que soy una fresca?

-¿Qué fresca? Si te quiero de madre de mis hijos.

-Pues te esperas a que estemos casados.

Que yo no soy ninguna pelandusca. A ver qué van a pensar.

-Después del beso de hoy, poco más o menos

que somos casi marido y mujer.

-Pues casi, tú lo has dicho.

Que este cuerpo no lo vas a catar, hasta que ese "casi" desaparezca.

-Bueno, pues por lo menos...

acurrúcate aquí a mi lado un poco.

-¿En mi cama? Tú estás "chalao".

Hale. -Que no te toco, solo te miro.

-"Pa" atrás, que es gerundio.

Hasta que no esté consagrado, "na" de "na".

Que no me creo que no me vayas a tocar.

Que las manos... van al pan.

-Venga, Lolita, por favor. -Fuera.

Y que no te vea salir nadie. Lo que me faltaba,

que la gente pensara que he perdido la virtud con el señorito.

-Dame un beso al menos, ¿no?

-Ya. Hale.

Arreando, venga.

¿Te he asustado? Perdona,

perdona.

-Si es para darme un beso, puedes asustarme siempre que quieras.

-¿Estás acabando? -Sí.

Quiero rematarlo lo antes posible, por eso me lo he traído a casa.

-Es muy tarde para trabajar.

Te van a acabar doliendo

los dedos y los ojos. -Tienes razón, llevo muchas horas.

¿Cómo es que vienes tan tarde?

-He ido a ver a Elvira. No te inquietes, por favor, Adela,

tenía que hablar con ella y afearle algunas de las cosas

que ha estado haciendo en los últimos tiempos.

Fue ella quien puso los cristales para que te hicieras daño.

-Nunca pensé que fuera capaz. -Yo tampoco.

Me ha decepcionado.

Y por eso quería hablar con ella, para romper nuestra relación,

o lo que fuera que tuviéramos, definitivamente.

-Mira, no quiero hacerme ilusiones.

Espero que mi mente no... me esté engañando otra vez.

Inventando...

todo lo que deseo escuchar.

-Mi decisión es firme, Adela. Te lo prometo.

Quiero tener un matrimonio feliz y olvidar todos estos malos tiempos.

-Pero es que,... ser mi esposo no quiero

que sea un sacrificio para ti.

No quiero que pienses en lo que pierdes.

Ni quiero que sufras y maldigas el día de nuestro matrimonio.

-Y no será así, te lo prometo.

Sé que no he sido un buen esposo y, que a veces hasta he sido incapaz...

de muchas cosas,

lo sé, y lo siento.

Pero todo eso va a cambiar.

Tengo una proposición.

-Dime.

-Vayamos a cenar.

Pasemos la velada juntos, como una pareja de novios.

O a bailar. Nunca he bailado contigo y me gustaría hacerlo.

¿Qué me dices? Como dos enamorados.

-¿Vestida así?

-Yo te veo bellísima.

¿Vamos?

-Espera.

(VOZ DE BLANCA) "Hicimos lo que debíamos, Diego".

(VOZ DE DIEGO) -¿Lo que debíamos?

Ya sé que tú no te arrepientes. Mírate.

Cada día pareces más feliz al lado de mi hermano.

¿Has olvidado lo que sentíamos el uno por el otro?

-Diego.

-Si vienes a echarme en cara lo ocurrido en el homenaje,

ya te puedes ir. No me arrepiento.

No pienso pedir disculpas, no sirvo para esas hipocresías.

-No vengo a discutir. Solo a informarte de lo sucedido.

Alguien ha robado la tiara de la casa real.

-¿Qué? -Ha sido robada

sin dejar ninguna pista. -Eso es imposible.

Alguien habrá visto algo, el salón estaba lleno de invitados.

-Con todas y con esas, la han robado.

-¿No me estarás culpando?

-No es momento de reproches.

Ni siquiera de comentar lo sucedido en la fiesta.

Es momento de encontrar la tiara. ¿Quién ha podido ser?

Los invitados eran de confianza y el servicio ha sido registrado.

-Alguien escurridizo capaz de colarse en la casa.

Alguien cercano que busca hacer daño a Úrsula.

-¿En quién estás pensando?

-Olga.

Pero llene hasta el borde, Servando, no sea usted mezquino.

-Moderación, Martín. ¿A ti no te han dicho

que la moderación es una virtud?

-Sí, cuando invita usted.

Cuando es otro el que invita, es más partidario del despilfarro.

-Bueno, deja de quejarte y vamos a brindar, hombre.

A ver si me voy a arrepentir de haberte invitado.

Por el amor. -Por el amor.

Oiga, Servando, y así, entre usted y yo,

¿cómo convenció a la Juana para que paseara de su brazo por el barrio?

-(RÍE) Pues a la vista está.

Por mi naturalidad, por mi elegancia,

por mi saber estar. -No, no, en serio.

-Mira, Martín, te voy a dar una lección

que te va a servir "pa" toda la vida.

El hombre es un león.

Y cuando la presa ve al depredador, la presa ya sabe...

que ha de sucumbir en sus fauces.

-Paparruchas.

Si la leona es la que siempre caza. -Paparruchas...

Tenga usted buen perder. -Y lo tengo,

que "pa" eso he "pagao" la apuesta.

Lo que no sé...

es cómo ha "ganao".

Esta mañana ya estaba fuera en el quiosco preguntando por usted.

-Porque soy irresistible.

-Quería darle unas torrijas que ha hecho ella misma

con todo el cariño del mundo.

-¿Ves? ¿Ves,

trotacabras?

"Pa" que luego no me creas. Elegante y saber estar.

Luego querrás que te invite a torrijas.

-Si la mujer ha hecho las torrijas con tanto celo, pues...

habrá que probarlas.

-Casanova,...

yo le recuerdo a usted que no es viudo, ¿eh?, que es "casao".

¿Qué pasará si la Paciencia

se entera de sus amoríos, eh? -Vamos a ver, Fabiana.

Una torrija no hace engaño,

al igual que un trueno no hace tormenta

ni un grano hace granero. -Pero ayuda al compañero.

-Bueno. -Yo que usted

me andaba con mucho cuidado

y no dejaba que la Juana se ilusionara.

Porque con trompetilla o no, Juana es una buena mujer.

-Ya, pero es que no le quiero romper el corazón

diciendo que no deseo sus torrijas.

-¡El problema no son las torrijas,!

Es que ella sepa

que usted no es libre como un pájaro.

-Pero lo que le vaya a decir, hágalo con tiento, ¿eh?

Que sepa que no cuenta con su compañía,

pero las torrijas que se queden.

-Ese es el sino de un seductor "casao",

hacer daño...

a las demás mujeres. Bueno, en fin.

-Déjese de historias y véngase conmigo a por los periódicos.

Le aseguro que ya estarán hablando del robo de la tiara.

-Venga.

Y los señores ya estarán deseando leerlo.

-Vamos "pa" allá.

Y tú,... ¡no se te ocurra servirte una copita más!

¿Eh?

Y lo del robo, qué lástima que me lo perdí, ¿eh?

-Venga. -Aquello que fue...

Mientras no piensen que hemos sido nosotras.

-A mí que me registren.

-No, si no lo decía por doña Úrsula, que me da igual lo que ella piense.

Lo decía por la casa real, porque al fin y al cabo,

la tiara es de ellos.

-A mí que me registren, que yo no me he llevado nada.

¿Quién habrá sido? -Vete tú a saber.

Lo que está claro es que en este barrio

pasan cosas muy extrañas. Y trágicas las más de las veces.

-Bueno, no siempre trágicas. Algunas, bienaventuradas.

-¿Tienes alguna noticia bienaventurada que darnos?

Lo digo por tu ágape de esta tarde. -No, no.

Lo que os tenga que decir, os lo diré esta tarde.

Todo a su tiempo, querida.

No, con lo de noticias bienaventuradas me refería a,...

al amor entre Antoñito y Lolita.

¿No os parece una historia bien bonita?

-Ahora resulta que eres una Cupido. Y que te gusta que triunfe el amor.

Pues bien que chinchaste

cuando comenzó tu Leonor con Pablo.

-No mientes a los muertos.

-Amén. -Amén.

-A mí, por mucho que nos enseñaran que los criados

debían estar con criados y los señores con señores,

a mí me encantan estas historias. -Lo que no sé es si funcionan.

Si Nuestro Señor nos hubiera querido revueltos,

no habría inventado las clases sociales.

-Bueno, mi hija y el difunto Pablo fueron muy felices.

Eso sí, el tiempo que pudieron, claro.

-Que fue escaso. Bueno, lo que sí que es verdad,

es que Lolita es más lista de lo que parecía,

menudo buen partido.

Con el hijo de los Palacios, nada más y nada menos.

-Viene Trini.

-Señoras,

a disimular al teatro real.

Que si cuando llego os calláis, sé perfectamente que estáis hablando

de Antoñito y Lolita. -No nos culparás, ¿no?

Noticia de relumbrón.

Y espectáculo en plena rúe.

-Pues que sepáis que van muy en serio.

Y que se quieren mucho.

-Por lo que dicen, no serán indiferentes, eso está claro.

-Demasiado se les notó.

-Qué vergüenza.

Pobre don Ramón. -Ay, Susana, por favor.

No seas rancia. Los tiempos cambian.

Son jóvenes, y a esa edad se vive todo muy intensamente.

-Ahora todo se justifica con que los tiempos cambian.

Cualquier día una pareja se trae el tálamo a los Jardines del Príncipe

y se pone allí mismo a hacer uso del matrimonio.

Como los tiempos cambian, ¿no, Trini?

-Susana, qué exagerada.

-En fin. Rosina,

se mantiene lo de esta tarde o con lo del robo de la tiara

se nos han quitado las ganas?

-No, no, no, se mantiene. -No faltéis, ¿eh?, que paso lista.

-Pues encarga un servicio más.

Que puede que lleve acompañante.

-¿Acompañante?

-No me digas que le dan el alta a Felipe.

-Eso espero. Tengo que pasarme luego

por el hospital, pero confiamos en que salga pronto.

Felipe lo está deseando. -Señoras,...

noticias frescas. La calle Acacias

en la portada del periódico.

-¿Qué dice?

-"Robo de la espectacular tiara de la Reina Madre

durante el homenaje a Jaime Alday".

"Robo de la espectacular tiara de la Reina Madre

durante el homenaje a Jaime Alday".

"La policía carece de pistas por el momento".

-A ver. Déjeme verlo.

Describen la tiara.

Seguro que ningún joyero se atreve a comprársela a los ladrones.

Al menos en España.

-Hay que encontrarla.

Vamos a estar

en boca de todos. Esto es un desastre.

Carmen,...

¿estás segura de haber registrado a todo el servicio?

-Sí, señora.

-¿No pudo ser ningún camarero?

-Recuerde que no eran los habituales del edificio.

Que no quisieron servir en el homenaje.

No les conocía, y no eran de mi confianza, doña Úrsula.

El comisario debería interrogar

al señorito Víctor, que fue quien hizo la selección.

-No dice nada nuevo.

Habrá que esperar a ver qué averigua el comisario Méndez.

-¿No vas a desayunar? No has comido nada.

-No me encuentro muy bien.

Deben ser los nervios por el robo.

-Ya. Por el robo y por todo lo demás.

La única manera que tenía Diego de saber algo sobre Olga

era a través tuyo.

¿Cuándo te vas a dar cuenta de que ese hombre

no te va a traer nada bueno?

-Hay tantas cosas en mi vida que no me van a traer

nada bueno.

Me voy a mi habitación

a descansar un rato.

Ya está.

-Es precioso, tienes unas manos de ángel.

Ni siquiera el arzobispo se espera un manto tan bello.

Es maravilloso. -Ha merecido la pena tanto esfuerzo

y tantas horas.

Tantos sinsabores, doña Susana.

Ahora lo único que quiero es que se lo vistan a la Virgen

para postrarme ante ella. -Pronto lo lograrás.

-Cuando empecé este manto pensé que había perdido a mi marido.

Pero seguí adelante. Y ahora, la Virgen

me ha dado el premio a mi dedicación.

Anoche, Simón me llevó a pasar una velada juntos

y me dio la mejor de las noticias.

Me ha dicho...

que va a romper definitivamente su relación con Elvira

y que se va a centrar en nuestro matrimonio.

-Ay, ¡pero eso es una noticia maravillosa!

¿Por qué no me lo has dicho nada más llegar?

-Primero tenía que cumplir con Nuestra Señora.

Fue ella quien hizo ver a Simón quién le ama de verdad

y quién busca solo el mal.

Le voy a contar una cosa, pero no quiero que se enfade.

Fue Elvira quien puso los cristales en el suelo

para provocar mis heridas.

-Mira que lo sospechaba, pero no me lo quería creer.

Pero con el cariño que yo le había cogido a esa chica.

-Mejor que nadie lo sepa, doña Susana.

Quiero olvidarlo todo. Olvidarlo.

Para que el rencor no me reconcoma en esta nueva etapa.

-Eres buena, Adela.

Haces bien.

Bueno, pues entonces, cuéntame. ¿Dónde te llevó Simón anoche?

-Me llevó a cenar a un café en la calle de las Adelfas.

Luego quiso salir a bailar, pero yo le paré los pies.

Le dije: "No, Simón, lo primero es lo primero,

que mañana tengo que terminar el manto".

-Tenías que haber ido a bailar, tonta.

-Ya. Sabe, es que yo no...

Nunca he salido a bailar. Me daba miedo hacer el ridículo.

-Tendremos que pedirle a Simón

que te enseñe a bailar en casa. Donde nadie te vea dar un traspiés.

¿Sabes lo que vamos a hacer?

-Vamos a pedir que cambien el recorrido de la Virgen

y que pase por la calle Acacias. -¿Aceptará el arzobispado?

-Con pedirlo nada se pierde, ¿no?

-Sería tan bonito.

Primero vamos a embalarlo para entregarlo en el palacio arzobispal.

-Vamos.

Primero esto.

¿Conocía a todos los camareros que tenía contratados?

-Tenía referencias de todos.

Ya se las he entregado. -¿Habían trabajado antes con usted?

-Alguno había hecho alguna sustitución

por enfermedad de los habituales, pero poca cosa.

Aquí tratamos muy bien al personal.

Tenemos pocas bajas.

-¿De dónde procedían... estos?

-Son trabajadores que han venido ocasionalmente a pedir trabajo.

Siempre que hay un evento fuera se cuenta con ellos.

-¿Todos habían trabajado como camareros?

-Todos. Y todos con buenas referencias.

Descarté a los que no me daban buena espina.

-Parece que su intuición falló.

-Pues consideraré que así ha sido

si se demuestra que el robo fue obra de alguno de los camareros

que yo envié a casa de doña Úrsula.

-En ningún caso hemos dudado de la selección del personal

que se hizo.

-Disculpe si le ha parecido que le acusaba de algo, señor Ferrero.

Solo le pido que si recuerda algún detalle revelador o escucha algo,

se ponga en contacto conmigo.

-Así lo haré, comisario. -Me voy.

Tenemos que asegurarnos que la tiara no llega

a uno de los habituales peristas.

-Le acompaño.

-Por un momento parecía que me quería detener a mí.

-No se lo tenga en cuenta, Víctor.

Supongo que la presión

que pueda ejercer la familia real no es poca.

-La verdad, no me gustaría verme en su piel.

-¿No vio nada extraño?

Quizá en alguno de los camareros que rechazó.

-Nada.

Sí es verdad que esta vez había varios de los mendigos

que suelen estar en la puerta de la iglesia

queriendo trabajar. Solo eso. -¿No les dio la oportunidad?

-Pues no, me habría encantado.

Pero no creí que un evento en casa de doña Úrsula

fuera el lugar adecuado.

-Le comprendo.

Conozco a un empresario que está construyendo un edificio

junto al río, quizá necesite hombres.

Porque eran todo hombres, ¿verdad?

-Eran todo hombres y una mujer. Sí.

-¿Cómo era la mujer? ¿Sería capaz de describirla?

-Pues... menuda, pelo claro y...

llevaba una capa, creo.

No sé qué más decirle.

¡Servando!

-Vaya por Dios.

-Ah, está aquí. -Pero bueno, ¿qué voces son esas?

-Le iba a traer las torrijas, pero después he pensado

que ¿quién quiere dulce sin comer antes "salao"?

¿Dónde están los platos? -Que esto es un local de trabajo.

-Pues habrá que llenar el buche antes de trabajar.

¿Me va a rechazar...

un "estofao"...

de carne de choto... con castañas

de Naveros?

Con su romero

y su tomillo. "Pa" que huela a campo.

-Mire, lo voy a... Lo voy a probar por no hacerle un feo.

¡Divino!

Algo fuera de lo normal.

Comida de dioses.

-¿Tengo mano o no tengo mano,

tragaldabas?

-Lo que usted tiene es un don.

-Y mañana le hago codillo a mis señores.

Al modo alemán.

He comprado un codillo de más.

Sabe para quién es, ¿no?

-Me pierde usted, Juana.

-Y de postre, unas natillas.

Que no por ser simples, son menos gustosas.

Anda, pruebe una cucharada más.

Esto, como entra bien,

es con un chato de vino. De Valdepeñas.

"Pa" no atragantarse.

-Por la mejor cocinera del mundo.

-Servando.

¡Oh!

Pero Servando, ¿no iba usted a hablar con la Juana?

-Prueba ese guiso con castañas de Naveros del Río.

Está para llorar y que se te caigan las lágrimas a cachos.

-Prueba, prueba, con carne de choto.

Mira, mira, prueba.

Por fin te encuentro. Te he buscado por todo el edificio.

¿Qué haces?

-Pues coser unos calzones de don Ramón.

Que podrá ser "to" lo Palacios que quiera,

podrá tener negocios en medio mundo

y tierras que no sabe dónde acaban,

pero se le han descosido por el fondillo, como a todos los hombres.

(RÍEN)

-De don Ramón. El que dicen que va a ser tu suegro.

¿Ya te han contado? -Hombre,

dicen que fue en mitad de la calle.

-Me da un poco de vergüenza, pero a la vez gustito.

-Pues me alegro que hayas dado ese paso.

¿Qué te hizo convencer?

-La señorita María Luisa.

Que le salió el tiro por la culata.

De tanto decirme los sacrificios que había hecho Antoñito,

me hizo ver

que no hablaba humo de pajas.

Y que cuando me decía que me quería, era verdad.

-Pues bravo por María Luisa y por los planes que salen mal.

-Bravo.

Oye, ¿y tú cómo vas?

-Pues igual.

Un plan que le salió mal a Elvira

me echó en brazos de Adela.

-No me lo creo. -Pues haces mal.

No quiero que lo que te voy a decir lo vayas contando por ahí.

¿Sabes quién puso los cristales para hacer daño a Adela

cuando iba a visitar la iglesia?

-¿Elvira? Pues no le imaginaba capaz.

-Pues fue ella. Me ha decepcionado mucho, la verdad.

No quiero a alguien así en mi vida.

-Tiene a quién salir. El coronel habría hecho lo mismo.

-No la compares con su padre. -No lo hago, pero...

son talmente lo mismo. -No. Yo he conocido a una Elvira

muy dulce y llena de amor.

Entre su padre, lo que le hizo Burak Demir en Turquía

y los acontecimientos de su vida, pues ya no queda nada de esa Elvira,

y es una pena.

-Bueno, ahora estás casado con Adela.

Y eso no se te puede olvidar. -No lo olvido.

A partir de ahora haré todo lo necesario para que mi matrimonio

sea feliz y olvidar esos malos tiempos.

-Adela es una mujer de ley, trabajadora

y que solo quiere tu felicidad.

Así que juégatela por ella.

-¿Te queda mucho con los calzones o bajamos juntos?

-¡Puf! Aún me queda. Baja tú.

-Con Dios. -A más ver.

Lo que yo os decía.

El comisario Méndez ha interrogado a Víctor.

-¿No sospecharán de él? -No.

Pero como es él quien seleccionó el servicio para el homenaje,

querían saber si tenía referencias de todos los criados y criadas.

-Pues bien serio que es Víctor para tales menesteres, ¿eh?

Pasa más tiempo entre papeles que entre pasteles.

Mira, al final hemos tenido suerte de que ninguna de las criadas

de Acacias estuviera sirviendo en el homenaje.

-Y con motivo.

Que ya lo dice el refrán: "Ni pidas a quien pidió,

ni sirvas a quien sirvió".

No os olvidéis que Úrsula fue criada de Cayetana.

-Y luego soy yo la mala. Fue institutriz y ama de llaves,

criada no. -Susana, lo mismo da.

El caso es que yo me alegro mucho por Lolita.

-Claro, como es casi de la familia.

-Susana.

Si te muerdes la lengua te envenenas.

-¿Yo? ¿Acaso he dicho alguna mentira?

-Pierde cuidado, Celia,

querida, que ya veo que aquí se dispara con bala.

Pues sí, Susana, yo me alegro mucho

por Lolita.

Lo que le faltaba es que la consideraran sospechosa del robo

de la tiara.

Que, por lo que me han dicho, creen que vale

más de un millón de pesetas. -¿Un millón de pesetas?

Qué barbaridad. Pero ¿quién pudo robar una joya

de semejante valor en un salón en el que nunca dejó de haber gente?

-Profesionales. Dicen que en América

hay profesionales del robo. -Uy.

-No, si al final América va a terminar exportando todo lo malo.

-Pues vengan de América o de donde vengan,

el caso es que en esa casa pasan unas cosas...

-Y hablando de esa casa,

¿quién es esa Olga?, la que mencionó Diego.

-Pues no lo sé.

Pero a doña Úrsula se le descompuso la cara

como si estuviera mentando a la misma bicha.

-Y Blanca y Samuel sabían a quién se refería.

¿No visteis que intentaron hacer que dejara de hablar de ella?

-¿Y ese discurso de que se estaban aprovechando

del trabajo del padre?

Me pinchan y no sangro.

-Lo que no se puede negar

es que Úrsula organiza unas fiestas en las que pasan las mejores cosas.

-(RÍEN)

-Lo va a tener difícil Rosina esta tarde para superarlo.

-Lo intentará, estoy segura. -Bueno, siendo Rosina

puede pasar cualquier cosa.

-(RÍEN)

Mira, ya han llegado los canapés de La Deliciosa.

-Sí. El resto está en la cocina.

La verdad que parece que llevan un cartel que dice "Cómeme, Casilda".

-Sí tienen buena pinta, sí.

-Pues sí, sobre todo los naranjas.

-Eso es salmón. Salmón ahumado.

Viene de Noruega, de donde los vikingos.

-Uy, qué barbaridad, ¿no?

Con lo brutos que son y mire usted qué cosa más delicada.

Ojalá que los señores

dejen alguno "pa" que pueda probarlos.

-¿Tú crees que mi esposa se daría cuenta

si robamos un par de ellos?

-Bueno, si luego los colocamos bien

no tiene por qué darse cuenta. -Pues venga.

Venga. -Ay.

-Pues sí, ¿eh?

Sí que está bueno el salmón de los vikingos.

-Manjar de dioses.

-Aunque le digo yo una cosa, don Liberto,

la caballa con aceite también está muy buena, pero esto...

-Casilda, ¿todavía de cháchara con todo lo que hay que hacer?

Este no es el mantel que te dije. Anda, quítalo.

-Si es el blanco, usted me dijo el blanco.

-El blanco bordado, Casilda.

¿Es que todo tengo que hacerlo yo? Ay, señor.

-Tranquila. -Es que quiero

que sea la fiesta del año, Liberto. -Para eso haría falta

robarle la corona al rey, porque a usted no le sirve ni con la tiara.

-Qué graciosa. Tú a callar, y cámbiame el mantel.

Es que quiero que se hable más de nuestra fiesta,

que de la de los Alday. -Tú tranquila

que en cuanto les digas que estamos esperando un niño,

no se va a hablar de otra cosa. -Es que me hace tanta ilusión.

¿Te imaginas, decírselo a todo el mundo?

-Estoy seguro que va a ser un éxito. -¿Tú crees?

-Seguro.

-¿Es este, doña Rosina? -Sí, este.

Y la cubertería de plata. -Sí, ya sé.

-Sí, claro, ya sabes. Como para fiarme de ti,

que todo lo haces mal.

-¿Tú te has dado cuenta de la hora que es?

Que todavía tienes que vestirte.

-Sí, voy, es que en esta casa,

si no lo hago todo yo, no lo hace nadie.

-Venga, Casilda,

que te ayudo a colocar el mantel.

-Muchas gracias, don Liberto.

Diego tiene el presentimiento de que la culpable del robo de la tiara

es Olga. -¿Y tú le crees?

-No.

(Llaman a la puerta)

Lo cierto es que ayer,

cuando me lo dijo, me pareció posible.

Pero pensándolo mejor...

-Ni siquiera sabemos dónde está Olga.

Podría estar a kilómetros. -En eso se excusa Diego,

en que no tenemos ni idea de dónde está.

Podría estar agazapada en esta misma casa.

Vete tú a saber.

-Perdón si molesto. -Nunca molestas, Leonor.

Gracias, Carmen.

-Os dejo solas.

Me voy al despacho a trabajar.

-¿Seguro que no molesto?

Es que no aguantaba ni un minuto más en mi casa.

Mi madre está histérica con el ágape.

Ella se cree que va a dar la noticia del siglo, pero yo...

estoy convencida

de que ya lo sabe medio barrio.

En fin,... quería asegurarme de que vas a venir.

Va a haber canapés de todo tipo. Hasta de salmón ahumado.

-Ay, es que estoy un poco revuelta, Leonor.

Solo pensar en comida me dan náuseas.

-Blanca, quizá deberías ir al médico.

-Tiempo habrá.

Lo que me sucede llevan sufriéndolo las mujeres miles de años.

-Entonces, ¿es lo que sospechaba?

¿Estás en estado?

-Eso creo.

Me gustaría que fuese una noticia feliz, como lo es para tu madre,

pero... todo es mucho más complicado.

-Blanca, mira que tengo alma de escritora

y se me dispara la imaginación.

¿Vienen las complicaciones de...

la identidad del padre?

-Así es.

-Diego.

-O mi esposo. No puedo estar segura.

-Pero no sabía que Diego y tú habíais...

consumado. -Leonor, no estoy para reproches.

-No, si yo no quiero reprocharte.

Solo quiero aconsejarte, pero no me salen las palabras.

En fin,...

en todo caso, hagas lo que hagas,...

sé que tomarás la decisión con el corazón.

Y entonces harás lo correcto.

-Gracias.

Me gustaría que todo resulte acertado y nadie sufriera, pero...

-Pero esto raras veces ocurre.

-Deberías ir a la fiesta de tu madre.

Que yo no acuda lo entenderá todo el mundo, pero si eres tú quien falta,

será un escándalo. -Tienes razón.

Pero me gustaría tanto quedarme para ayudarte.

O por lo menos para acompañarte.

-Estaré bien. No te inquietes.

Lo nuestro ha terminado, Elvira.

No dejaré que te marches con esa beata.

Te lo advierto,...

nunca más te acerques a Adela.

Asume de una vez que llevamos caminos separados.

(Llaman a la puerta)

¿Qué haces así vestida todavía?

Vamos a llegar tarde a casa de doña Rosina.

No voy a ir.

¿Cómo que no vas a venir? Si va a estar todo el barrio.

Nadie me ha invitado.

Al que no quieren invitar es a tu padre, pero tú eres bienvenida,

ya lo sabes.

Eso era antes.

Antes de saber cómo soy de verdad.

No digas tonterías, Elvira.

Ayer vino Simón.

Tendrías que haberle escuchado.

Me llamó manipuladora. Egoísta, caprichosa.

Me dijo que no volviera a acercarme a él.

Nunca en la vida.

¿Por qué te dijo todo eso?

Da igual.

No quiero volver a saber nada de él.

Para mí, Simón Gayarre puede pudrirse en el infierno

para siempre.

¿He escuchado bien?

Sí.

No quiero volver a hablar con él.

Me arrepiento de todo

lo que he hecho por ese hombre.

No sabes cómo me alegra oírte decir eso.

¿A ti qué te parece, María Luisa?

-Yo... no quiero inmiscuirme.

Lo único que sé es que vamos a llegar tarde a casa de Rosina.

¿De verdad no quieres venir?

Sí, estoy segura.

No tengo el cuerpo para hipocresías.

De acuerdo. Hasta mañana.

Hasta mañana.

-Supongo que es mucho pedir que me cuentes los detalles

de lo que ha pasado con Gayarre.

Pues sí, padre, lo es.

Confórmese con saber que sus deseos se han cumplido.

Permítame estar sola. Me voy a mi alcoba.

Pediré que nos sirvan una cena especial.

Los Palacios.

-Ah. Pasen, pasen, queridos amigos.

Rosina está a punto de salir. -Ay, qué ilusión,

dos fiestas seguidas. Ayer en casa de Úrsula y hoy aquí.

-Sí, pero... esperemos que esta vez, al menos, no haya ningún robo.

-Por fin ha llegado el momento de doña Rosina.

-O mucho me equivoco o vamos a tener que disimular un montón

para que no se note que algo sabemos.

-Bueno, me van a tener que contar qué ha pasado para que todo el mundo

esté al tanto de la sorpresa de mi madre.

-(RÍEN) -Tengan.

-Gracias.

-Gracias, Casilda.

Blanca,...

sé que tú también me amas.

Ni siquiera puedes mirarme a los ojos mientras niegas nuestro amor.

-Diego, no sigas, por favor.

Me siento muy afortunada de tenerte a mi lado.

Detente, Diego.

Esto es una locura.

(Truenos)

-Lo es.

Pero ni tus ojos ni tus labios me piden que pare.

-¿Estás bien?

Tienes mala cara, pareces cansada.

-Lo estoy, pero...

no debes preocuparte. Es la tensión de estos días.

-¿Quieres que llame a un médico?

Tal vez necesitas un reconstituyente.

-No. No es necesario.

Lo único que me hace falta para recuperar las fuerzas

es que aparezca la tiara.

-Cuanto más tiempo pase, más difícil será conseguirla.

Me siento culpable, impotente.

-Ven. Ven, siéntate conmigo.

Samuel,...

no debes ser tan estricto contigo mismo.

Tú no eres el culpable de que la tiara haya desaparecido.

La casa estaba llena de gente y nadie vio nada.

-Yo debería haber visto más que el resto. Era un homenaje.

-No te fustigues y ten fe. La tiara aparecerá.

-Gracias.

¿Estás bien de verdad?

-Sí. Lo estoy.

Querido amigo, qué alegría verle.

Qué ganas teníamos de que volviera a estar entre nosotros.

-Le hemos echado muchísimo de menos.

-Y yo a ustedes, amigos míos. Y yo a ustedes.

-Bueno, ¿qué,

los matasanos le han dejado salir?

-Pues se negaban a hacerlo, pero cuando Celia me contó lo del ágape,

amenacé a los médicos.

O me daban el alta o escaparía por una ventana. En pijama.

-(RÍEN)

-Y no tengo ninguna duda

de que sería capaz de hacerlo. Ahora en serio,

se le ve muy bien. -Muchas gracias.

Sin duda, se lo debo a Celia.

Que ha estado pendiente de que nada me faltara en el hospital.

Ha sido una larga convalecencia.

Pero, gracias a sus cuidados y al apoyo de todos ustedes,

por fin ha pasado.

-Anda, Celi, que le vas a dar buenos achuchones a tu Felipe, ¿eh?

-Trini, por favor.

-Mi sobrino tiene razón: tiene usted muy buen aspecto.

Aunque también tiene un aire un tanto... intrépido.

¿Va a permanecer mucho tiempo así?

-Pues si lo dice por esto,

no sé cuánto tiempo tendré que llevarlo.

Aunque, de joven era muy aficionado a los libros de piratas,

así que no me avergüenza ir una temporada como un corsario.

-El corsario más apuesto de los mares del Sur.

-Eso es, Celi, di que sí.

Bueno, pues nada, entonces celebramos

la recuperación de don Felipe y el embara... el ágape de Rosina.

-A todo esto, ¿dónde está Rosina? -Voy a por ella.

Pero, por favor, por favor, pongan cara de pasmo

cuando ella dé la noticia.

-Por supuesto.

-Deja, voy yo.

Tú atiende a los invitados. Así le ayudo a ponerse el vestido.

Recuérdales que se sorprendan. -De acuerdo.

(Llaman a la puerta)

¿Qué pasa?,

tienes a todo el barrio esperando.

-No puedo. -No te entiendo.

Están todos ahí fuera deseando verte.

Les tienes en ascuas.

Esperando a que des la noticia.

-No hay noticia, no hay niño.

-¿Cómo?

-Pues eso, que...

me acaba de llegar la melancolía.

-¿Cómo ha sido eso?

-No sé.

Después de tres meses sin visitarme,

llega ahora, sin avisar. Con todos los invitados en el salón.

Que no estoy esperando, Susana, que no hay noticia.

Bueno, sí,... que he perdido al crío que esperaba.

-Ay, Rosina.

Tú no has perdido al niño. A ver cómo te lo explico.

Que no estabas embarazada.

-Claro que estaba embarazada.

Te lo acabo de decir: tres meses que no me venía, tres meses.

-A cierta edad, las mujeres dejamos de recibir esa visita

todos los meses.

Créeme, que yo lo pasé hace años. -¿A cierta edad?

-Sí, a cierta edad, cuando...

dejamos de poder tener hijos.

¿Tienes calores, sudores?

-A veces.

-Eso es el climaterio.

Después viene la retirada.

Al principio, dejas de tener la melancolía

habitualmente.

Después pueden pasar tres meses sin ella.

Que es lo que te está pasando ahora.

Al final, termina por desaparecer para siempre.

-Eso significa que...

no voy a poder tener más hijos.

-Así es. -No, pero...

yo soy joven. -Sí, eres joven.

Pero... joven, joven,... es tu hija Leonor.

Tú ya tienes edad de ser abuela.

Además, a cada mujer le llega cuando le toca.

He tenido clientas de 40 que ya estaban en estas.

Y cincuentonas que seguían pariendo. La naturaleza,...

que es... caprichosa.

-No, la naturaleza es una traidora,

es una traidora.

¿Y ahora qué le digo a la gente?

-No te preocupes.

Yo misma salgo ahí fuera y suspendo el ágape.

-No.

Me compete... a mí dar la cara.

Ve, Susana, que salgo en un rato. Bueno, cuando la vergüenza

me lo permita.

Buenas noches.

A ver.

Tengan, con tranquilidad que hay para todos, ¿eh?

Buenas noches.

Te encontré.

Buenos días, doña Celia.

Esto es para usted.

Es un sobre lacrado que me acaba de dar un mozo.

Viene del mismísimo obispado.

-Ábrelo, a ver qué dice, ábrelo.

Su ilustrísima nos confirma

que la procesión de la Virgen pasará por Acacias.

Ay.

-"¿Por qué no hiciste lo que te pedí?".

-¿Cómo?

¿Qué te ha dicho?

-Pues que... de seguir contigo,...

con esto,...

que... te hundiría la vida "pa" siempre.

-¿Y acaso no es verdad?

-María Luisa, cállate.

Padre, su hija ha tenido el poco respeto de entrometerse en mi vida

y faltarle el respeto y amedrentar a mi novia.

Mi novia. Y eso que usted

nos dio el consentimiento. -Padre,...

usted piensa igual que yo, ¿verdad?

"¿Cómo estoy?".

Maravillosa.

Las joyas de tu madre lucen en ti como lucían en ella.

Arrebatadora. Gracias.

¿Vas a la procesión?

Vamos.

Me he arreglado con tanto esmero para presumir de padre.

Quiero que todo el mundo

me vea cogida de su brazo.

En armonía y con la frente bien alta.

Me gusta lo que escucho.

El orgullo de los Valverde.

Aunque supongo

que se levantará algún revuelo. Revuelo, ¿por qué?

¿Acaso creían que me iba a encerrar en mi gabinete

a llorar por ese mayordomo?

Si es así, les demostraré que se equivocan.

Elvira Valverde empieza su vida ahora.

Yo, viendo que ahora

don Antoñito va de frente,

la verdad es que me haría mucha ilusión que fueran al altar.

-Tonterías, esos dos van a durar menos que un chorizo

en la puerta de una escuela.

-Me temo que así será, sí.

Una cosa es lo que nos gustaría,

y otra la que el destino hace con nosotros.

Y si al destino le pones en bandeja la desgracia...

-¿Y ellos? Han hecho todo lo que han podido "pa" dar que hablar,

porque mira que ese beso en plena rúa...

-Sí, vamos, que yo no es por faltar, pero es que a Lolita

le falta un tornillo.

Que la terraza la tiene descompensada.

Si es que ni a los señores

se les ocurre hacer eso.

Un ósculo. Vamos, que está como una cabra.

Que no se puede decir más.

-No tengo bastante con aguantar a mi señorita

que hasta las de mi propia ralea me desuellan a mis espaldas.

-Han empezado ellos, ¿eh? -"Dejadme sola".

No quiero verte, Liberto. Vete.

Vete de mi casa, de mi vida. Vete, Liberto.

Vete. -Pero, madre, por favor.

-¡No, por favor vosotros! Escuchad lo que digo.

Por favor, largaos.

-"Pensaba que te lo ibas a perder".

-Por nada del mundo.

-Ahí viene.

Señoras, qué emoción.

-"Permítame una pregunta, comisario".

¿Qué cree usted que hará el ladrón que se ha llevado la tiara?

-Es una joya muy conocida.

Por tanto, difícil de vender en España.

Lo más probable es que quien se la haya llevado,

trate de sacarla fuera de nuestras fronteras.

¿Cree usted que esa tal Olga puede estar relacionada con el robo?

-Exactamente.

Si bien no tengo ninguna prueba.

-Pero ¿no cree usted que puede estar...

ofuscado por su obsesión con Úrsula? -No.

No, Celia, no es solo una obsesión.

Olga es peligrosa, no tiene conciencia.

-¿Considera usted que el odio que siente hacia Úrsula

puede ser extensible hacia la propia Blanca?

¿Que la culpe de ser la hermana elegida?

-Sí.

Mucho me temo que Blanca está en peligro.

-"El destino y Diego Alday".

Fue él.

Quien, con su melodramático y sombrío discurso,

hizo que todos le miráramos

y perdiéramos de vista la tiara.

Y nombró a Olga delante de todos.

Debo cuidarme de ella.

Es de mi sangre.

Por tanto, destructiva.

La destrucción es lo único que la conforta.

-"Blanca, por un momento piensa como si no fuese tu hermana".

¿Acaso no es una mujer que solo busca venganza?

-No estoy segura de poder reprochárselo, Diego.

Mi madre le robó su vida.

Se la cambió por una de miseria y soledad.

-No hablo de si ha habido justicia o no en su vida.

Quizá no la haya en la de ninguno de nosotros.

Pero una mujer que solo busca venganza a toda costa, es peligrosa.

-"Ni Diego Alday,"

ni Olga, ni esa condenada de marquesa

podrán conmigo.

Se van a arrepentir de haber osado enfrentarse a mí.

  • Capítulo 632

Acacias 38 - Capítulo 632

03 nov 2017

Olga huye y Diego se reafirma en creerla culpable del robo, y así se lo dice a Blanca. La marquesa presiona a Úrsula para que descubra el paradero de la tiara. Samuel recibe una carta de un joyero: el ladrón se ha puesto en contacto con él y Samuel está dispuesto a ir en su lugar.

ver más sobre "Acacias 38 - Capítulo 632 " ver menos sobre "Acacias 38 - Capítulo 632 "
Programas completos (646)
Clips

Los últimos 2.459 programas de Acacias 38

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios
  • Nuevo Capítulo 643 Completo 54:30 100% ayer
    Capítulo 643 ayer Olga se hunde cuando Úrsula le desvela que Blanca no confía en ella. Olga niega haber ensuciado la canastilla que Úrsula le regaló a Blanca. Carmen ve a Olga tener comportamientos extr...
  • Nuevo Capítulo 642 Completo 53:30 90% pasado viernes
    Capítulo 642 pasado viernes Samuel y Blanca deciden viajar al Bosque de las Damas para conocer la verdad sobre Olga. Olga empieza a imitar los gestos de Blanca y a repetir lo que su hermana dice. Blanca confiesa a Leonor su inquietud con re...
  • Nuevo Capítulo 641 Completo 55:01 90% pasado jueves
    Capítulo 641 pasado jueves Elvira se rompe ante su padre después de que Simón le niegue su perdón. La Valverde le cuenta a María Luisa cuál fue la causa del enfado del mayordomo... Y Arturo lo escucha. De...
  • Nuevo Capítulo 640 Completo 54:43 86% pasado miércoles
    Capítulo 640 pasado miércoles Blanca le pide a Diego que se marche, por mucho que les duela a los dos. Diego se despide. Samuel intenta intimar con su mujer, pero ella se ve incapaz. Úrsula descubre a través de Susana el regalo ...
  • Nuevo Capítulo 639 Completo 54:47 96% pasado martes
    Capítulo 639 pasado martes Blanca se refugia en el dibujo para olvidar la marcha de Diego. Samuel intenta consolar a su mujer y se le ocurre, con la ayuda de Liberto, hacerle un regalo para el bebé y para ella. Mientras, las dos her...
  • Capítulo 638 Completo 53:42 100% 13 nov 2017
    Capítulo 638 13 nov 2017 Arturo no sabe cómo consolar a Elvira y pide ayuda a María Luisa. Olga se muestra débil delante de Blanca y Samuel, como la niña que nunca pudo ser. Todo el barrio intenta enterarse de...
  • Capítulo 637 Completo 55:33 84% 10 nov 2017
    Capítulo 637 10 nov 2017 Blanca pide a su hermana, delante de todos los vecinos, que se quede a su lado en Acacias. Saltan chispas entre Úrsula y su hija. Diego se despide para siempre de Blanca. Adela cuenta a Simón su enc...
  • Capítulo 636 Completo 54:28 80% 09 nov 2017
    Capítulo 636 09 nov 2017 Samuel reacciona con felicidad ante la noticia del embarazo. Blanca aplaca los celos de Diego al negar que él sea el padre. Servando termina con Juana y se lleva un chasco cuando ella le dice que jam&aacut...
  • Capítulo 635 Completo 53:28 84% 08 nov 2017
    Capítulo 635 08 nov 2017 Simón decide acompañar a su madre y a su mujer a Salamanca y frustra los planes de Elvira. Casilda habla con Servando sobre Paciencia. El portero reconoce que el cariño de Juana es porque ech...
  • Capítulo 634 Completo 54:53 100% 07 nov 2017
    Capítulo 634 07 nov 2017 Samuel se encuentra con el ladrón de la tiara: una niña pequeña que la robó para sobrevivir. Samuel recupera la joya, pero le regala sus gemelos para que pueda venderlos.
  • Capítulo 633 Completo 55:22 100% 06 nov 2017
    Capítulo 633 06 nov 2017 Olga huye y Diego se reafirma en creerla culpable del robo, y así se lo dice a Blanca. La marquesa presiona a Úrsula para que descubra el paradero de la tiara. Samuel recibe una carta de un joyero: ...
  • Capítulo 632 Completo 52:10 100% 03 nov 2017
    Capítulo 632 03 nov 2017 Olga huye y Diego se reafirma en creerla culpable del robo, y así se lo dice a Blanca. La marquesa presiona a Úrsula para que descubra el paradero de la tiara. Samuel recibe una carta de un joyero: ...
  • Capítulo 631 Completo 54:02 100% 31 oct 2017
    Capítulo 631 31 oct 2017 Simón acude a casa de Valverde para enfrentarse con Elvira. Samuel es el principal apoyo de Blanca, que achaca su desmayo a las tensiones de los últimos días. Pero Leonor sugiere a su amiga q...
  • Capítulo 630 Completo 53:56 100% 30 oct 2017
    Capítulo 630 30 oct 2017 Arturo pide ayuda a Simón para que Elvira se dé cuenta de que su relación se ha terminado. Elvira cumple su promesa de hacer sufrir a Simón. Olga se escapa de la mansión de los ...
  • Capítulo 629 Completo 54:58 91% 25 oct 2017
    Capítulo 629 25 oct 2017 Úrsula cuenta a Blanca su infancia junto a Olga y afirma que la niña estaba endemoniada. Blanca está indecisa, no sabe en quién confiar. Le pide a Olga que le cuente la verdad. Arturo ...
  • Capítulo 628 Completo 54:43 98% 24 oct 2017
    Capítulo 628 24 oct 2017 Olga cuenta a su hermana que Úrsula la abandonó cruelmente siendo niña en el Bosque de las Damas. Blanca pide a Diego que dé cobijo a su hermana en la mansión. Elvira llega enaj...
  • Capítulo 627 Completo 54:04 99% 23 oct 2017
    Capítulo 627 23 oct 2017 Blanca y Liberto salvan la vida de Úrsula. Olga huye después de encontrarse con su hermana. Blanca le cuenta a su marido y a Diego quien fue el verdadero agresor de su madre. Lolita pide a Anto&ntil...
  • Capítulo 626 Completo 48:01 92% 20 oct 2017
    Capítulo 626 20 oct 2017 Carmen se arrepiente de lo que ha hecho, pero Úrsula le deja claro que no tiene escapatoria. Susana se enfrenta con Simón: sabe que está quedando con Elvira, y lo peor es que Adela tambi&eacu...
  • Capítulo 625 Completo 53:58 93% 19 oct 2017
    Capítulo 625 19 oct 2017 Samuel y Diego se unen con un objetivo común: construir la joya que diseñó Blanca. Diego se da cuenta de que no quiere marcharse de Acacias y Blanca es la razón. Samuel piensa que Olga...
  • Capítulo 624 Completo 54:04 90% 18 oct 2017
    Capítulo 624 18 oct 2017 Lolita apoya a Antoñito ahora que se ha quedado sin trabajo. Y Trini no duda en defenderle frente a las críticas de las señoras de Acacias. Samuel recibe el alta y regresa a su casa. Se enfre...