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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 559 - ver ahora
Transcripción completa

Nemesio no es superviviente.

-Entonces la confirmación de la muerte de su hija,

de la querida Elvira, ¿no es tal? -Que falleció es cierto.

Pero le pagué un buen dinero

que afirmará que escuchó sus últimas palabras

y que la vio morir. -"La influencia"

de Úrsula es excesiva.

¿Por qué le da una habitación? -Un día, quiera Dios que pronto,

podré resolver todas tus dudas.

-No es la presencia de esa mujer lo que me duele,

lo que me exaspera

es ver la distancia que ha conseguido abrir entre usted y yo.

Creo, y muy sinceramente, que publicar este cuento,

plasmar la imaginación de Tirso sobre el papel,

es una forma de conservar su memoria.

¿Puedo leer "El país del Ámbar?".

-"No la creo a usted, todo lo contrario,"

me inspira rechazo y desconfianza.

-No entiendo el por qué

de tamaña animadversión. -Son indiferentes sus cavilaciones.

No dejaré de vigilarla.

Me tendrá siempre encima.

Cometa un error

y saldrá de aquí y de nuestras vidas. -"Lea, lea".

¡Uy!

¡La tata Concha!

-La misma que viste y calza. Se viene para acá.

Se nos presenta aquí

como una aparición. "¿Por qué?".

¿Por qué tuviste que hacerme pasar por Cayetana Sotelo Ruz?

¿Por qué no dejaste que fuera solo Anita?

"Esperaré a que se publique 'El país del Ámbar'".

Tendré paciencia.

Pero cuando esté en las librerías,

si Úrsula no aparece, entonces cumpliré con mi deber.

Haré lo que debí haber hecho. No, mi amor, eso no.

Acabarías en prisión, o quién sabe si algo peor.

"Mi padre".

El tema que siempre evitas.

Porque no merece la pena ni mentarlo.

Pues quizá ha llegado el momento de hacerlo.

Quiero saberlo, madre.

Ahora.

¿Quién era mi padre?

He de marchar.

Tengo faena por terminar todavía. Madre...

Necesito saber quién soy.

Si soy como soy, no es solo porque Úrsula me educó así.

Hay algo malo en mí, algo que corre

por mis venas. No hables así.

Nada malo hay en tu persona, hija.

Dime su nombre.

Necesito saberlo.

¿De qué te serviría conocer quién es?

Estoy pasando la parte más oscura de mi vida,

necesito algo de luz.

Saber su nombre

en nada te ayudará.

¿No te das cuenta de que no tengo nada que perder,

que estoy desorientada?

Germán se fue,

Carlota también, Teresa también me ha dejado

y Úrsula me ronda para acabar con mi vida.

Cayetana, estás pasando por momentos muy agrios, hija,

pero nunca, nunca te faltó coraje. Nunca, nunca

me he sentido tan sola.

Me tienes a mí para ayudarte en lo que sea, y lo sabes.

Pero si pudiera ponerme en contacto con mi padre,

todo empezaría a cambiar.

Creo que no.

¿Por qué?

Tal vez tendríamos una vida distinta, todos juntos podríamos...

no sé, empezar de nuevo, pensar en un futuro distinto.

Se me parte el alma de ver por el calvario que estás pasando.

Pero saber quién es tu padre

no cambiaría nada.

Déjame intentarlo.

Qué más quisiera yo.

Pero lo mejor para las dos

es pensar que ese hombre jamás existió,

que está muerto.

Muerto.

Y mejor que siga así.

Aún no han apagado ni las farolas, Casilda.

Cada día vienes más temprano. -Para acompañar a mi marido, Lola.

Señorita María Luisa,

¿qué hace aquí a esta horas? ¿Le preparo una achicoria?

-No, no, no te molestes.

Estoy viendo pasar las horas. No pude pegar ojo en toda la noche.

-¿Qué ha pasado? ¿Ha discutido con su prometido?

-No, no. -Pues se la ve más mustia

que a un perrillo sin dueño.

-Porque lo estoy.

No puedo dejar de pensar

en lo injusto que es este mundo.

-Hay días que parece ser que Dios

está mirando a otra parte. -Pobre Elvira.

Sabía que era prácticamente imposible que regresara,

pero... pero no tener la confirmación de su muerte

me daba una gran esperanza.

Ahora, ya todo está perdido.

-"Ende luego".

Y todo el barrio agarrándose como a un clavo ardiendo,

pensando que había salido con bien de esta tragedia.

-Con lo vivaracha que era la señorita Elvira,

me barruntaba que había llegado a la mismísima costa.

Con su permiso, señorita.

Ustedes dos

debían ser muy buena amigas.

Lo pasarían de fábula juntas. -Sí, es cierto.

Las horas se pasaba hablando de ese amor secreto,

de cómo bebía los vientos por él.

Cómo soñaba con ese hombre misterioso.

¿Quién me iba a decir a mí que se trataba de Simón?

-Bueno, a usted y a todos, que todos nos llevamos el chasco.

-Cuando llega el amor, no entiende señores y criados.

Que no es que lo haya sentido, que me barrunto que será así.

-Y no te equivocas, Lolita. La pasión que sentía Elvira

por Simón era enorme.

En su corazón no había sitio para nadie más que para su mayordomo.

-Y eso que el coronel les hizo pasar las de Caín.

-No le impedía demostrarle su amor a Simón

ni ser detallista con él.

Como cuando le regaló el pañuelo.

A Elvira le encantaba bordar.

Aún recuerdo

esa flor amarilis tan bonita que bordó.

-A la señorita Elvira

se le daba muy bien eso de los hilos.

-La verdad es que sí.

Hacía unos trabajos muy delicados y románticos.

Es una pena que no conserve ninguno.

Bueno,

me voy a vestir.

Que aunque no haya dormido nada,

tendré que salir a la calle.

Lola, ya sé que voy a hacerle

a la señorita para alegrarla.

-Tómate una achicoria conmigo y me lo cuentas.

-"Nones", que no tengo tiempo que perder.

Voy a hacerle un recuerdo

para que siempre que lo mire, sonría y se acuerde de su amiga.

¿Qué le parece?

¿Cree que podemos publicarlo?

A mí me parece que está en otra cosa.

Podemos dejarlo para luego. Ay, perdóneme, Teresa.

Es cierto que ando un poco despistada.

Ayer estuvimos con Simón

y apenas aguantó unos minutos con nosotros.

La compañía de sus amigos no le alivia en absoluto.

Es natural.

Su pérdida está ahora más viva que antes.

Y no es de extrañar que, en sus circunstancias,

prefiera estar solo.

Pero lamento no hacer nada para ayudarle.

Seguro que lo hacen.

Él acudirá a ustedes cuando lo necesite.

Bueno, sigamos con el cuento.

Soy consciente de lo importante que es para usted ese homenaje a Tirso.

(Puerta abriéndose)

¿Cómo va?

¿Se ha avanzado algo? Sí.

Vamos a publicarlo.

Eso es estupendo.

Tampoco es para echar las campanas al vuelo.

Bueno, es una publicación. Sí. He ido a una imprenta y haremos

una pequeña tirada. Pero poco más de 20 ejemplares.

Ah.

Bueno, no se puede decir que sea mucho, no.

No. Lo suficiente

para venderlo en el quiosco y enviarlo a algunas editoriales,

a ver si es de su agrado.

Yo sé que no es mucho lo que he ayudado, pero...

No diga eso. Lo que ha hecho

es mucho para mí.

Voy a por el dinero para pagárselo.

No, Teresa, no hace falta. Mauro me lo pagó.

Gracias, Mauro. Has sido muy amable. No tendrías que haberlo hecho.

La verdad es que no creo que el cuento

llame la atención de ninguna editorial,

pero lo importante es publicarlo. Me doy por satisfecha.

Permítame que discrepe con usted.

Sinceramente, yo pienso que este cuento es...

es muy original.

Y muy creativo.

Diferente a todo lo que he leído.

Tirso era un niño muy imaginativo.

Por su escritura, puedo adivinar que era muy divertido

y muy optimista.

A pesar de su enfermedad,

nunca se dio por vencido.

Tenía tantas ganas de seguir haciendo cosas...

Discúlpeme,

pero preciso dar un paseo. Teresa, siento

si la he hecho sentir mal. No, no se apure.

Me siento bien recordándolo.

Bien, pero triste.

Siento haber importunado a Teresa.

He sido una insensible al hablar de Tirso.

No, no se preocupe, Leonor.

A Teresa le gusta recordar al niño,

aunque no tiene su espíritu ni su optimismo.

Desde su muerte,

se ha hundido en un pozo insondable del que no hace por intentar salir.

Tal vez cuando la Policía detenga a Úrsula y le den su merecido

todo cambie.

Tengo pocas esperanzas de que eso ocurra.

Más bien creo que nunca volveremos a ver a esa endriaga.

Lo encuentro de un gusto exquisito.

Es perfecto.

-Se equivoca.

El engarzado es mediocre.

Tiene una pequeña grieta en uno de los extremos.

-Es insignificante,

apenas puede verse. -Lo suficiente

como para no poder llevarlo a la joyería.

-Quédeselo, si quiere.

-No, no, no puedo. No puedo aceptar su ofrecimiento.

Aunque usted diga que es un pieza defectuosa,

está montada en oro y lleva piedras preciosas.

Debe valer

una fortuna.

-Haga un poder.

Doña Úrsula, sería la primera vez que la veo rechazar algo de valor.

¿O es que acaso prefiere otra joya?

-Es usted un artista.

Todas sus creaciones son muy hermosas.

-Lamento decepcionarla, pero no estoy dispuesto

a que se quede con todo lo que yo produzco.

-Ya lo supongo.

Además,

de nada me serviría ahora.

En estos momentos, es otra cosa lo que preciso.

-Usted siempre me viene con sus necesidades.

Nuestra relación solo fluye en una dirección.

Usted pide, yo le doy lo que quiere,

pero yo nunca recibo nada a cambio.

-No se turbe por eso.

No tendrá que esperar por mucho tiempo más.

-No es la primera vez que me dice eso.

-Sé que no soy bienvenida en esta casa,

sobre todo por parte de su hijo Samuel,

pero pueden estar tranquilos, marcharé antes de lo que se piensan.

-Me cuesta creerla.

-Se lo aseguro.

Es más,

antes de irme

le daré datos suficientes para que pueda encontrar a su hija.

-Espero que eso sea pronto.

-Lo único es que...

necesitaré una cantidad para seguir adelante.

-No sabía por qué, pero intuía que llegaríamos a este punto.

¿De cuánto estamos hablando?

-Soy una dama, no me gusta hablar de dinero.

-Déjese de juegos, doña Úrsula.

¿Cuánto necesita esta vez?

Eso son muchos duros. -Le aseguro que será

la última cantidad que le reclame.

Me alegro de que sea usted tan razonable.

-Esperemos que tanto dispendio valga la pena.

¿Alguna novedad?

-Nada.

Los chanchullos

de los políticos de siempre. Estos liberales no tienen medida.

¿María Luisa no desayuna con nosotros?

-No.

Se levantó

y salió de casa. -La pobre está

muy impresionada con las nuevas noticias de Elvira.

-Tenemos que estar muy pendientes de ella.

-Desde luego, este Sagasta, con tal de conseguir el poder, se lleva

a cualquiera por delante.

-Bueno, padre, no se haga mala sangre.

Y cuéntenos, ¿qué tal sus negocios

con las cafeteras y las minas?

-Bien. Todo va bien.

-Ramón, cuánto detalle para algunas cosas

y qué poquito para otras.

-He estado dándole un poco al magín.

Y he pensado que, ya que ahora estoy por aquí,

pues que a lo mejor podría ayudarle en lo que fuera menester.

-Ya te digo que, por el momento, todo marcha de perlas.

-Bueno, pues mejor que mejor, ¿no?

Pero, aún así,

si necesita ayuda para algún negocio o...

o simplemente ir al Ateneo a hablar con sus amigos,

que sepa que lo que usted precise.

-Lo tendré en cuenta.

-Soy su hijo

y me gustaría servirle de provecho en algo.

Sé que anteriormente

esta familia ha pasado por momentos muy difíciles.

Y yo no he estado aquí para arrimar el hombro.

Pero bueno, ahora así estoy, así que...

Me gustaría que supiese que cuenta conmigo para lo que quiera.

-De acuerdo.

-Ramón, por favor, no seas sieso.

¿No ves que el muchacho está intentando arreglar las cosas?

-Pierde cuidado, que voy a contar contigo

para todos mis negocios.

Y además, hay muchas cosas de las que tú y yo tenemos que hablar

de hombre a hombre.

Lolita, ¿has ido ya al mercado?

Tenemos que preparar el ágape de tu tata,

que se nos echa el tiempo encima.

-Es verdad, que es que se me ha olvidado.

-Pues céntrate, Lolita.

¿No querrás quedar mal

ante tu tata Concha?

¿Quién es esa tata Concha?

-Déjeme en paz, que hoy tengo más tarea que un camello para Reyes.

-Resulta que tú también eras una señorita

y hasta tenías tata, ¿no?

-Estoy hasta las pestañas

de sus chanzas.

Déjeme a mí a mi aire.

-No refunfuñes tanto. Dime dónde se ha ido María Luisa.

-A ver a doña Susana. Y ahora, humo.

El Señor es contigo.

Bendita tú eres entre todas las mujeres

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

(RECUERDA) "Ha demostrado que solo no puede conseguirlo".

"Con la confirmación de Nemesio, por falsa que sea,"

rendirá homenaje a Elvira

y pasará página.

-Por mucho que no esté de acuerdo con el procedimiento,

debo admitir que tiene pinta de ser eficaz.

-Solo espero ser tan útil a Gayarre como usted

lo fue para mí. Gracias a la misa y a las oraciones que organizó

por mi hija, fue mucho más llevadera la tragedia.

-Gracias, pero era mi deber como católica, apostólica

y romana. -No, gracias a usted.

Como sé que se preocupa por mi antiguo mayordomo,

le diré que espero que su evolución sea rápida y favorable.

Es joven.

Que mi hija descanse en paz

y que él pueda empezar

una vida nueva.

¡Ay!

(Puerta cerrándose)

Menos mal que la encontramos en casa.

Veníamos a interesarnos por Simón. -¿Se encuentra un poco mejor?

-Pues la verdad es que no.

Anda de lo más desasosegado, parece un sonámbulo.

-Vaya.

¿Podemos verle? -En otro momento. Está dormido.

Ha pasado toda la noche deambulando por la casa, sin pegar ojo.

Yo no quise decirle nada y traté de acompañarle,

pero, de madrugada, me venció el sueño.

-No puede seguir así. -Desde luego que no.

Va a terminar con su vida,

y con la mía.

¿Qué cree usted que podríamos hacer por él?

-Si pudiera contar con vuestro apoyo,

podríamos hacerle un homenaje a Elvira.

-Por supuesto que sí.

Puede contar con nosotros para lo que sea menester.

-Estoy segura de que eso le va a ayudar

a asumir lo ocurrido.

-Pues venga, no perdamos el tiempo. Hablaré con Leonor para que me ayude.

Pierda cuidado, verá como entre todos conseguimos que salga adelante.

Pues, si le digo la verdad,

estoy más perdida entre estos pucheros que una monja en un cuartel.

-¿No había servido usted antes? -Sí, claro, lo que pasa

que eran de muy poco guiso, muy sosos de gusto.

-Ya.

Ea, pues no se me atolondre y vaya usted punto por punto,

que se trata de hacer un guiso de ternera.

Pues no sé yo si me va a salir al gusto de la señora.

Tiene más vueltas

y lindezas que la pitanza de un rehén.

-Pamplinas. Ande, limpie la tabla

y pique esta cebolla.

-¿Tantas?

Nos vamos a pasar el día picando.

-Cuanto antes empiece usted, antes termina, mujer.

Se ve que no se ha visto usted en esta muchas veces, ¿no?

-Si le digo la verdad, he andado poco entre fogones.

Y todo esto me suena a chino.

-Mira que hay señores raros.

A casi todos les gusta más el yantar que rascarse la barriga.

Pero a usted no le han tocado.

-No.

Y también estuve trabajando en el comercio.

Ya sabe, vender y eso. -Ya.

Pues tendrá que espabilarse con las cosas

si no quiere verse en la calle.

-Disculpen.

"Señá" Fabiana,

que quería pedirle que me prestara

unas perras. -Uy, sabes lo que se dice:

"Dinero que prestaste, enemigo que te echaste".

-Que es por una buena causa.

He pensado en hacerle un regalo a la señorita María Luisa.

Y tengo que ir a la sastrería. -Bueno,

si es por eso, te lo dejaré. Aunque no será mucho.

"Señá" Carmen, déjeme que la ayude, anda.

Que tiene poco arte y se va a rebanar un dedo.

-No, no, no. Le voy cogiendo el tranquillo.

-Pues nadie lo diría.

Diría que tiene el cuchillo del revés, del lado del romo.

-Mire.

Mejor será que vaya a poner la mesa

y deje que nosotras apañemos esto.

Me parece muy finolis la nueva, "señá" Fabiana.

Se mueve en la cocina peor que un pato mareado.

Nos saldrá igual de estirada que la Úrsula.

-Mujer, si son la noche y el día.

A esta todavía le falta un hervor para hacerse con doña Cayetana.

Pero ya, ya, ya la pondré yo al día. -Dirá lo que quiera,

pero ya le digo que no me entra por el ojo.

Algo tiene, que no sé qué es, pero no me gusta.

-Que no, que has de ver como es un "cacho pan", mujer.

-¿Y de dónde ha sacado esta joya? -Pues de la calle.

Estaba medio muerta la pobrecilla.

Parecía un polluelo mojado.

Y algunos gachos la estaban afeando que pidiera parné.

Lo mala que es la gente.

Toma.

Toma y gástalo con Tino, eh, que cuesta mucho trabajo ganarlo.

-Muchas gracias, "señá" Fabiana.

Así lo haré yo. "Abur".

-"Abur".

Quería darle las gracias por lo bien que se está portando con una.

-No hay de qué.

Bueno, ahora, vayamos a lo nuestro,

que tenemos que pochar bien la cebolla para el gusto de la señora.

Está pasando un momento malo,

por lo menos, que disfrute de la comida.

-Sí que se la ve muy apagada.

-Es que la pobre

no lo ha tenido fácil.

Tuvo una infancia muy perra.

Y la vida no está siendo muy amable con ella.

Pero si la cuidamos

con mimo, volverá a ser la que era. Ande, traiga.

-Mucho aprecio le tiene usted a la señora.

¿Y a qué se debe

tanta consideración?

-Ande y déjese de hacer preguntas

y céntrese con la comida.

Que tiene usted que aprender. Coja una sartén

para ir friendo la cebolla.

América es la tierra de las oportunidades.

¿Pero sabe usted por qué?

Porque allí nadie tiene miedo a invertir,

a atreverse con nuevos negocios. No como aquí,

que nos conformamos con las cuatro patatas que dan nuestras tierras

y no buscamos más. ¿Sabe cuántas fortunas

hicieron en América invirtiendo en bolsa?

Incontables.

España es como una mina de oro sin explotar.

Basta con unos pocos conocimientos y algo de astucia

y se puede duplicar un capital en muy pocos meses.

-No hace falta que siga,

ya me ha convencido usted.

-Hace usted muy bien.

Y le aseguro que no se va a arrepentir.

Voy a multiplicar sus dineros como el Señor los panes y los pees.

Le aseguro que en unos pocos días

esta cantidad tendrá

un cero más.

Corre el rumor de que Antoñito lió una buena zarabanda en América

y que por eso regresó a escape.

En EE UU son muy de colgar a cualquiera por el cuello

por un quítame de allá esas pajas. -Yo lo único que puedo decir de él

es que tiene buen gusto para los trajes.

Ese que lleva tiene un corte exquisito.

-Sus buenos duros le habrá costado a don Ramón.

-Ay, Rosina, qué gusto da hablar de trivialidades.

Solo veo pena a mi alrededor.

-Ay, sí. Habrá sido un jarro de agua fría para Simón, ¿no?

-Figúrate.

Todavía albergaba la ilusión de que se hubiera salvado.

-Menudo trago. No se lo deseo a nadie.

-Tú y yo,

como viudas que somos, bien sabemos

cómo son esos tragos.

Los quemó vivos.

¿Quién anda ahí? ¿Eres tú, Carmen?

Fabiana.

Basta ya de chanzas, entrad de una vez.

Esto no tiene ninguna gracia.

¿Qué hace aquí?

¿Cómo ha entrado?

¿No se ha dado cuenta?

Vengo a devolverla

las cenizas. ¡Fuera!

No, no.

Ya es demasiado tarde.

¿No se ha percatado de que lleva sus ropas empapadas de alcohol?

No me queme.

Sosiéguese, señora, se trata solo de un mal sueño.

Perdóneme si la he sobresaltado.

No me has asustado, estoy bien.

Tiene una visita. ¿La hago pasar?

Sí, sí, por supuesto.

Con su permiso,

me paso por la sastrería a recoger la ropa.

Cayetana.

Qué mala cara. ¿Qué es lo que tienes?

Eh... nada, nada, es que me quedé dormida leyendo la novela.

El sueño es un efecto colateral de la lectura.

-Parece mentira que digas eso siendo tu hija escritora.

-Entre nosotras, sus novelas son mano de santo para el insomnio.

Esto lo negaré siempre que ella esté.

-Hay que tomarse la vida a chirigota.

Sobre todo, cuando nos rodean tantas desgracias.

Sentaos, por favor.

¿Te has enterado de lo de Antoñito?

Sí, sí, más o menos.

Resulta que el hijo de don Ramón ha salido rana.

Qué vergüenza tener un timador en la familia.

Esperemos que se reforme. A mí siempre me pareció encantador.

-Un encantador de serpientes.

Dicen que es capaz de venderles hielo

a los del Polo Norte. La culpa la tiene el padre.

Mira que casarse con esa mujer tan joven y de tan pocas luces...

-¿No es lo mismo que hiciste tú con Liberto?

-Eso no tiene nada que ver, Celia.

No venimos para hablar de mí, sino para ver a nuestra amiga.

Os agradezco mucho

vuestras buenas intenciones.

Y más ahora, que me recupero tan poco a poco.

Tiene que tener fuerza de voluntad

para no caer en el desánimo. Todo será distinto cuando la Policía

encuentre a Úrsula.

-Es lo mínimo que se merece Tirso.

Ay, angelito...

-Ojalá su asesina pague por lo que hizo.

¿No te parece, Cayetana?

Por supuesto.

Por supuesto.

Si es que no sé si hay suficientes higos.

Lo dejamos para otro día. -¿Pero cómo vas a hacer eso?

No puedes ponerle a tu tata para su cumpleaños unos huevos.

-Si es que ya lo sé, doña Trini.

Pienso en ella cuando era moza y me da morriña.

-El tiempo pasa para todos igual.

¿No querrás vivir siempre joven? -No.

Es ley de vida.

Pero tiene que reconocer

que mi tata Concha era de armas tomar.

-Sí, yo me acuerdo.

Cómo era de joven, eh.

Como entraras al corral a robarle un huevo,

te alcanzaba con la alpargata desde 200 metros.

-Pero luego era un rato cariñosa. -Sí.

-Primero te descalabraba, pero luego te curaba siempre

y te daba un abrazo.

-Ha sido de lo mejorcito que había en el pueblo.

-Por eso se merece

una buena fiesta de cumpleaños.

Que 80 años pues no es asunto baladí.

-Pues entonces déjate de milongas y a trabajar,

que los higos no se pelan solo. ¡Ale!

-Es que no tengo ánimos para nada, doña Trini.

Me pongo a pensar en Simón y se me cae el alma a los pies.

-Lo sé, pero, a veces, la vida viene encabritada.

Y no te queda otra que tirar para delante.

-¿No recuerdas el cumpleaños de Casimiro Ballester?

-Como para olvidarlo.

Menuda la que se organizó en el pueblo.

-Hombre, no era para menos. El señor cumplía 100 años.

-Todo el pueblo que estuvo de fiesta.

Algunos estuvieron borrachos dos días.

-Y algunas.

-Como que a los nueve mese nacieron

siete chiquillos y tres sin padre conocido.

-Es verdad, los Casimiros les llamaban.

-Calle, calle, que uno de ellos era primo mío

y se ponía como un verraco cuando le llamaban así.

-No, si cuando en el pueblo se organizan fiestas,

es a conciencia.

-Como que el primer día

asaron 10 corderos. -Bueno, y el segundo, una vaca.

Ay, Cabrahigo...

# Las niñas de Cabrahigo, ay.

# niñas de Cabrahigo.

-# Tus besos yo los mendigo y olé. # -Olé.

"Ende luego", no sé por qué se empeña en decir que no voy a saber bordar.

Ni que fuera tonta.

-Bordar es todo un arte

que requiere técnica, constancia y aprendizaje.

-Qué me va a contar a mí...

Llevo dándole a la aguja desde que tengo uso de razón.

-Bueno, eso es bueno para zurcir calcetines,

pero el bordado no es trabajo para criadas,

es demasiado fino. -Ah.

Pero para servir, para cargar con la compra

y aviar la comida para eso sí que valemos.

-Pues claro, como que es vuestro sino.

A ver si ahora te me vas a volver revolucionaria.

-Doña Susana, llámeme usted lo que le plazca.

Pero le voy a bordar un pañuelo a la señorita María Luisa

como que me llamo Casilda.

Ay, a ver si así se anima la señorita,

que lleva ya varias semanas más triste que un entierro de tercera.

-No digo que las intenciones no sean buenas,

pero no vas a atinar a hacerlo.

-Buenas, señora.

Vengo a por las ropas de mi señora.

-Entonces, doña Susana,

¿me da el pañuelo, los hilos y el bastidor o no?

-Pues como quieras, pero es... como tirar el dinero,

como darle margaritas a los cerdos.

-Oiga, doña Susana, que yo a usted le tengo mucho respeto,

pero marrana no me llama nadie.

-Hija, no te molestes, es solo un dicho.

No es con mala intención.

¿Pero no sería mejor hacerle un bizcocho?

A ti te saldría mejor y a ella le sentaría de perlas.

-Y dale perico al torno.

Que no, que yo le voy a bordar un pañuelo y sanseacabó.

Además, ya le he pedido tiempo a mi señora para hacer la labor.

-Más terca que una mula.

Bueno, a fin de cuentas, es tu dinero y tu tiempo.

Voy a ver qué necesitas,

que todo lo que sea para cerrar el dolor por Elvira

será bienvenido.

Vaya, parece que la vuelta a casa te está trayendo mucha tarea.

¿Estás de limpieza? -Sí.

Tanto tiempo fuera me ha hecho acumular

una barbaridad de papeles. Se los podrían haber comido las ratas.

-Pues yo vengo a traerte más trabajo. No sé si seré muy inoportuna.

-No, no, de ninguna forma. Si estoy aburrida de todo esto. Tú dirás.

-Verás, he estado hablando con doña Susana

y me ha propuesto hacer un homenaje a Elvira.

-Me parece muy buena idea. Cuenta conmigo, por supuesto.

-¿A qué te estás apuntando ya, Leonor?

-Nos propone hacer un homenaje a Elvira.

-Algo bonito e íntimo.

Un acto que nos ayude

a asumir esta pérdida tan dolorosa.

-Sí, sobre todo a Simón,

que a estas alturas sigue empeñado

en negarse a aceptar la realidad. -No sé yo

si eso le servirá de algo.

Incluso puede que le moleste.

-¿Por qué iba a contrariarle que la recordemos?

-Siempre podemos preguntarle a él lo que le parece esta idea.

-¿Y por qué no lo dejamos pasar?

-No. Yo pienso que no.

A la gente le irá bien recordarla

y darle la oportunidad de expresar sus sentimientos.

-Nadie se molesta cuando se obra con la mejor intención.

-Si no te falta razón. Espero que al coronel no le moleste

que los amigos lo hagan

sin contar con la familia. -Eso es cierto.

Don Arturo es tan especial que vete a saber por dónde nos sale.

-Hablaré con doña Susana

para que trate de convencerle. -¿Y qué hacemos con Simón?

-Eso será labor de todos.

Tenemos que conseguir que acepte ese acto.

Simón necesita librarse ya de esa carga tan tremenda que tiene.

-A la postre, nos lo agradecerá.

-Está bien.

Lo que sea por sacarle del pozo en el que está metido. Sí.

-Muchas gracias.

Voy a contárselo a Víctor. Con Dios.

-Con Dios, María Luisa.

Le veo muy meditabundo.

-La vida, que está llena de conflictos,

unos más fáciles de resolver que otros.

-¿Sigue preocupado por su hijo?

-Lo decía en general.

El chico parece que se va encauzando, más o menos.

-Me alegra escucharlo. Es un chico muy avispado, por lo que se comenta.

-Ya sabe usted lo amigos que son por aquí

de chismes y exageraciones.

-A mi parecer, creo que es un chico muy despierto.

Basta con cruzar un par de palabras con él.

Ha heredado su buen tino para los negocios.

-Si usted lo dice... -Ya lo creo.

Estoy pensando... -Hace una tarde perfecta.

¿No les parece que se adelanta el verano?

-Sí, es posible.

Le estaba comentando a tu padre... -Lo malo de esto

es que en agosto no vamos a poder ni respirar.

-Sí, ya, pero... -Pero nada

que no se arregle con un buen botijo. En EE UU desconocen tan útil invento.

-Perdóneme, Felipe, pero tengo que pasarme

por el Café Central.

Tienen algún problema con la cafetera. Adiós, hijo.

-¿Se puede saber qué te pasa? ¿Por qué no quieres

que comente nada a tu padre sobre las inversiones?

-No, no, no es que pase nada.

Mi padre y yo hemos tenido nuestros más y nuestros menos

y quería darle una sorpresa.

Demostrarle que todo el dinero que invirtió en mi educación ha servido.

¿Me va a guardar el secreto?

-Lo haré,

siempre y cuando vea mi dinero multiplicado por dos.

-De eso puede estar bien seguro. -Más te vale, por el bien de todos.

Voy a saludar a Mauro.

Mauro.

¿Qué tal van las cosas

con Teresa?

No muy bien, la verdad.

¿Y con Úrsula? ¿Ha llegado a un acuerdo

para ir contra esa bruja de Cayetana? Así es.

Pero parece que se la ha tragado la tierra.

Y yo, en este punto, ya no sé qué hacer.

No sé si debo fiarme de ella o no. Sí que es un dilema difícil, sí.

Ya te hemos puesto al corriente de los chismes.

-Será mejor que te dejemos descansar.

No es bueno que te esfuerces

por atendernos. No os apuréis,

es un gusto teneros en casa,

aunque no esté todo lo bien que me gustaría.

Nos vamos, no queremos que pienses que somos unos plomos.

Señor,

me diste una segunda oportunidad.

Cuando creí morir,

tú me rescataste.

Dios mío,

permíteme que termine

lo que he venido a hacer.

Padre, deje de evitarme. Necesito respuestas.

-No insistas más, por favor.

-No puedo. Dígame cómo se conocieron esa mujer y usted.

Detrás de las manos de Fabiana

solo podía haber una persona:

doña Cayetana.

Si ella quiso mi muerte,

¿no es justo que yo también quisiera la suya?

Pero sabía que era una mujer fuerte.

Tú me mostraste el camino.

Me enseñaste

que debía volver al principio

para encontrar su punto débil.

Todos tenemos nuestro pasado, hijo.

Un pasado que no siempre

es tan honorable como nos hubiera gustado.

-¿Qué le ocurrió?

-Cosas de las que me arrepiento,

que me han obligado a llevar

una pesada carga toda la vida.

Doña Úrsula puede...

ayudarme a libertarme de los remordimientos

que me han atormentado tanto tiempo.

-¿La conoce desde hace mucho?

-"Por eso volví a la casa de los Sotelo Ruz,"

a sus ruinas.

Necesitaba averiguar

quién solía pasar por esa casa.

Quién...

podía haber dejado embarazada a la estúpida de Fabiana.

Tú pusiste la verdad en mi camino.

Ese viejo carbonero

me dio un nombre que lo cambió todo.

Jaime Alday.

-No, no la conocía.

Simplemente,

apareció un día por la joyería y hablamos.

Me pareció una mujer agradable,

con fuertes convicciones religiosas, eso sí.

Hijo,

¿recuerdas cuando me ausenté varias semanas

para ir a un retiro espiritual?

-En aquel lugar de oración y paz le rondé.

Él buscaba consuelo espiritual

y yo respuestas.

Y entre confesión y confesión,

pude averiguarlo.

A don Jaime le atormentaba

la culpa.

La culpa de saber

que abandonó a su hija cuando esta era muy pequeña.

Y no había podido recuperarla nunca más.

Al estar...

muerta.

-No creo que fuera casualidad que se le encontrara.

Dudo de la buena voluntad de esa mujer.

He visto cómo ha estado aprovechándose de usted,

cómo ha buscado que le regalara joyas

o le firmara cheques.

-¿No se da cuenta de que le está utilizando?

-Sé que estoy siendo muy cruel y que pagaré mi penitencia.

Pero...

he de asegurar mi posición antes de dar el último paso.

La identidad de su hija es el tesoro

que he estado guardando.

Don Jaime está en mis manos

desde que le dije

que su hija,

esa niña,

no estaba muerta.

-No te falta razón, no estoy ciego. -¿Entonces por qué no reacciona?

-Porque no puedo.

Por la misma razón por la que no te puedo explicar

por qué estaría dispuesto a darle mi fortuna si me lo pide.

-No pienso permitir que haga tal cosa.

¿Qué puede haber en el mundo que justifique perder toda su vida?

Dios padre,

ayúdame a encontrar

el final de esta historia.

Y haz que doña Cayetana pague.

Quieto "parao", mi muy señorito mío.

Usted en su sitio y yo en el mío. Señorito y criada, criada y señorito.

Eso es lo más que nos vamos a conocer.

-Es una pena, porque te quedarás sin saber la verdad.

-¿Qué verdad? -Pues que soy algo juguetón

y me gustan las chanzas,

pero todo lo que tengo de gracioso lo tengo de buena persona.

Y a bondadoso no me gana nadie, ni siquiera tú, bonita.

-Esto me lleva por la calle de la amargura.

-Si quieres, yo puedo ayudarte.

-¿Usted?

-Puedo darte unas nociones básicas, si quieres.

-¿Por qué no? A mí me parece muy buena idea.

-No, no, deje.

La "señá" Carmen

tiene que tener mucha faena.

Que no pierda el tiempo. -Tengo mucha faena,

pero no me importa sacar un ratillo para ayudarte. Me gusta bordar.

-¿A usted?

¿Y cómo ha aprendido, si es un menester de señoritas?

-Pues una ha de hacer de todo.

Como vosotras.

"Querida hermana sor Adela, lamento molestarle con mis menesteres,

pero venga a verme. Hay novedades sobre Elvira".

-¿Cuánto les queda por terminar la faena?

-He traído el discurso para el homenaje de Elvira.

-Es muy bonito, pero...

-¿Pero... pero qué pasa, María Luisa?

-No sé si voy a poder terminarlo.

Me da mucha pena.

-María Luisa...

Deberíamos hacer algo. -¿Y qué quieres que hagamos?

-No sé.

Pero es que ese hombre me da mucha pena.

¿Y si fuéramos a verle de nuevo,

a interesarnos por él?

Deberíamos invitarle

al acto de despedida para su hija.

-Rosina, ¿has perdido el oremus?

Con lo de Simón, no creo yo que sea

la mejor idea. -Liberto, a ver, ese hombre

acaba de perder a su única hija.

Yo ese dolor no se lo deseo a nadie.

Ay, por favor, Liberto, dime que iremos a verle.

-"Pase por aquí".

Y póngase cómoda.

-Buenas.

-Ahí está.

-Qué sitio

tan bonito y tan bien "apañao".

-Pues aquí vivo, tata. ¿Le gusta a usted?

-Es precioso, hija. Y además, tenéis de "to".

Y más.

-Al menos,

todo lo que necesitamos.

Bienvenida, doña Concha. Yo soy Fabiana.

-La que manda.

Sin ella no habría ni orden ni concierto. Doña Fabiana, mi tata,

la mujer más buena de Cabrahigo y del mundo entero.

Buenos días, don Inocencio. ¿Ve cuánto han subido las acciones?

En pocos días, tendremos pingües beneficios, ya lo verá.

-Eso mismo le decía yo a don Eloy. Él también quiere invertir.

-Ah. Usted también quiere hacerse rico.

-Por supuesto. -Pues entonces

tiene que hacer como su amigo y darme el dinero,

que ya les daré noticias.

Justo hoy

he recibido un soplo que...

Que bueno, mejor me lo callo, porque no quiero gafarlo.

-"Ande, tata Concha, vamos".

Andará "muertecica" del viaje tan largo que ha hecho.

-Ay, "muertecica", hija, estoy. Sí que es verdad.

¿Estás bien, hija?

-Sabía yo que algo le pasaba a la tata.

-¿Qué te ocurre?

-Toda esa gente de la que habla... -¿Qué, Lolita?

-Pues que hace años que murieron.

-¿Qué le pasa a Lolita? ¿Por qué la animaba?

-Su tata Concha.

Una mujer a la que ella quería mucho del pueblo.

Ha venido para celebrar su cumpleaños con ella

y Lolita ha visto que ha perdido la sesera.

Sigue creyendo que toda su familia sigue viva, fíjate tú.

Y claro, Lolita lo está pasando fatal.

No sabe cómo decírselo o si decírselo o no,

por el disgusto.

Ay, pobrecita mía.

El mal trago que le queda por pasar.

Y no sé, Antoñito,

no sé muy bien cómo ayudarla.

-Pues puede que yo sí que sepa.

La cena estaba deliciosa, mi amor.

Y las milhojas espectaculares.

Benditos tus antojos.

Me alegro que te haya gustado.

Ho quería que fuera un día muy especial.

¿Especial por qué?

"Ha vuelto".

Úrsula ha vuelto a Acacias. -¿Es eso posible?

¿He oído bien? -Eso no tiene ningún sentido.

Nadie en su situación regresaría. Debe estar lejos.

-O estaría escondida en algún lugar

hasta que calmaran las aguas y ha regresado.

-Felipe, avise a la Policía. -Está bien.

Voy a buscar al comisario para que se queden tranquilas.

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  • Capítulo 559

Acacias 38 - Capítulo 559

14 jul 2017

Fabiana se niega a revelar a Cayetana la identidad de su padre. Casilda quiere bordar un pañuelo como los que hacía Elvira para regalárselo a María Luisa, pero le resulta muy difícil. Susana pide ayuda para homenajear a Elvira, cree que eso ayudaría a Simón. Leonor acepta. Trini ayuda a Lolita a hacer una tarta para la tata Concha. Antoñito le oculta a su padre el negocio que está empezando.

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  1. Raúl Castellanos

    Cuántos capítulos dura una tv novela en España???, cuál es la qué más ha durado y cuántos fueron?... por favor, ya que se acabe... no salen de lo mismo

    27 jul 2017
  2. Saro

    15 de Julio. Hace un año en dicha fecha vi, por primera vez, a un joven muy guapo llamado Liberto que apareció, recién llegado, acompañando a su tía Susana en el minuto 44 del capítulo 322 y que llamó mi atención inmediatamente; ese personaje, cada día más atractivo y, sobre todo, auténtico, sencillo, enamorado, noble, único, ha conseguido algo que nunca me había pasado antes con ningún otro personaje de ficción ... me he enamorado de Liberto. Jorge, en poco tiempo te has convertido en un gran actor, más maduro, cuyo trabajo es impecable, bordas tu personaje, logras seducir y sorprender. Gracias Jorge, por este año en el que he podido disfrutar de tu presencia y extraordinario trabajo, solo espero que éste se prolongue durante mucho tiempo porque éso lleva aparejado que yo pueda seguir fascinada por Liberto. Gracias de nuevo y Felicidades.

    20 jul 2017
  3. Eva Gomez

    Que pesadilla ya el tema Ursula, Cayetano, Mauro, Teresa. Por dios!!!! Hacer que todo en mundo sepa ya el desenlace. Empecé a ver la trama está estando embarazado y mi hijo ya tiene 8 meses. Está siendo ya muy cansino verla. Y lo de Elvira, vaaaaaaa que parece que os quedáis ya sin ideas. Dale que te dale a la misma trama. Lo siento estaba muy enganchada pero acacias aburre. La mejor Lolita y Trini, no penas y muchas sonrisas

    17 jul 2017
  4. Mabi

    Gladys, no se en que país miras la serie y por cual cable operador, aquí en Argentina se ven normalmente por el canal internacional al igual que por web, prueba de comprobar a través de la pagina de RTVE internacional/ grilla de programación, si es que en tu país dejaron de transmitirla. Espero te sea de ayuda. Cordialmente

    17 jul 2017
  5. Gladys

    Q paso porq no sé poeder ver mas los capitulos de la serie?¿¿¿¿¿¿

    17 jul 2017
  6. Teresa

    Me encanta la serie !la que mas!

    16 jul 2017
  7. Mabi

    Antoñito estará decidido a sentar cabeza o con su nuevo " trabajo" de operador de bolsa dejará en la ruina a su padre, para pagarle tanto a Felipe como a los otros señores, las sumas puestas a trabajar ? Yo con solo verle la cara de " tranfuga" como llamamos en Argentina a los vivillos, no le doy ni el saludo!!!!!! Que intriga tengo con Carmen !?!?!?!? Manos sin callos, sabe leer, borda, se expresa bien....es una infiltrada, seguro, pero de parte de quién ??? Mauro.... el comisario..... Ursula....????? Han vuelto a crear suspenso y expectativas , para querer seguir viéndola, enhorabuena!!!! Sus seguidores fieles, agradecidos !!!!!

    16 jul 2017
  8. Julia

    Me parece que por fin se está llegando al final de la historia adecuadamente. Personalmente la encuentro fascinante... Y creo que está retomando el vuelo de nuevo. Además de haber mejorado en la puesta en escena así como en la calidad. Un bravo altivo por esta serie!

    16 jul 2017
  9. Vivian38

    Carmen debe ser familia de la monja superiora que maltrató a Cayetana en el convento. No me agrada la gente que gusta de quedarse observando a personas que están durmiendo.

    16 jul 2017
  10. M Antonia

    Como se ha comentado anteriormente a los guionistas se les ha acabado la inspiraciòn. Y como dice Lolita en la serie "dale perico al torno" no salen de lo mismo y suempre rizando el rizo, haber si se inspiran y cambian un poco el guiòn.

    16 jul 2017