www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.10.1/js
3984951
No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 497 - ver ahora
Transcripción completa

Teresa, estás sangrando. Vámonos.

A saber qué es ese dolor. Vamos.

¿Qué ocurre, doctor?

La paciente debe ser intervenida.

Ha perdido mucha sangre.

No sangraba mucho. Cuando comenzó el sangrado quizá no.

Ahora sí.

¿Qué tiene doctor? No estoy seguro.

Tenemos que llevarla a quirófano y podré informarle.

-"Pablo se lo ha creído".

Pero descubrirá la pantomima. -No quiero seguir mintiéndole.

-No sigas por ahí, Leonor.

Sabes que no hay marcha atrás.

Vamos.

-Voy a acabar contigo. -¡Enfermero!

-Reza para que mi hija aparezca.

-Nos amenaza. -¿Me estás oyendo?

¡Ya me voy!

Ya me voy.

-"Necesitamos el dinero"

para la libertad de Habiba.

Pero el terrateniente con el que contrajimos

la deuda se impacienta. Y quiere que el dinero le llegue ya.

-¿Es peligroso?

-Todo lo de ese mundo lo es, madre.

-Leonor no lo quiso contar todo para no preocuparnos más.

Pero ahora ya lo sabemos.

Y podemos ayudar.

-"¿Teresa en el hospital?".

¿Qué le ha sucedido? -No lo sé.

No tengo más datos. Sé que la van a intervenir quirúrgicamente.

¿Y cómo ha llegado allí? ¿Cómo se ha enterado usted?

Me enteré en la comisaría. -"Dígame".

¿Cómo está? -Hay buenas y malas noticias.

Está fuera de peligro.

¿Y la mala?

Han perdido al hijo que esperaban.

"¿Y si se entera?".

Ay, si eso pasa, ya nos preocuparemos.

Pero nunca olvides

que hay cosas más importantes que el miedo.

Por miedo me separé yo de Simón el día que nació.

Pero no lo haré nunca más. -"¿Cómo pudo?".

Yo me preguntaría con quién.

(Puerta)

Adelante.

No se haga cruces. ¿Qué saben de Teresa?

¿Dónde ha estado?

Por aquí cerca, ¿verdad?

Ha sido él. Él es el responsable.

No sé de qué habla usted. ¡Voy a explicárselo, canalla!

Si quiere pelear,

ya habrá tiempo. Me urge saber de Teresa.

Y tiene la poca vergüenza de presentarse así.

Márchese de aquí. No me iré

hasta saber qué le ha pasado.

¿Qué mal le aqueja? ¿Qué tiene?

Es usted un sinvergüenza.

Un rufián. ¿Quiere saber lo que tiene?

A punto ha estado usted de matarla.

¿Cómo? ¿Me quieren decir de qué hablan?

Ha estado a punto de morir porque la dejó usted encinta.

Perdió la criatura y a punto estuvo de morir.

¡Fernando!

¡Enfermeros, por favor!

Llévenselo.

No les voy a dar problemas. Yo me voy a ir. Déjeme.

Se ha sorprendido de que siga vivo.

Márchese, asesino.

He intentado proteger a Teresa.

Y eso haré mientras tenga

un hálito de vida. ¡Lárguese

de una maldita vez!

Naturalmente que la he buscado.

No he hecho otra cosa desde que me he percatado de su ausencia.

-Quizás la muchacha haya salido de casa para pasear

o ver a unas amigas.

-Le aseguro que no. -Cálmese, don Arturo.

Seguro que Elvira regresará por voluntad propia.

-No.

No lo hará.

-¿Cree que alguien podría retenerla, que la han secuestrado?

-Eso debería averiguarlo usted, ¿no cree?

¿Por qué no da órdenes para la batida?

Perdemos el tiempo con sus preguntas.

Le daré un retrato de Elvira para sus agentes.

-Comprenderá usted,

que sería absurdo movilizar a mis hombres con tan poco tiempo

transcurrido desde su desaparición. Cuénteme.

¿Qué le hace pensar que ha desaparecido?

¿Habían discutido ustedes? -No discuto con Elvira.

Es mi hija y me debe obediencia.

Sería como decir que un soldado discute con su capitán.

-Pero igualmente discutían.

-Ya sabea cómo son las mujeres. Siempre quieren quedar por encima.

Pero nosotros no debemos permitirlo. -Entonces su relación

no es un mar en calma precisamente.

-Últimamente ha dado muestras de falta de respeto.

Falta intolerable hacia la autoridad paterna.

Por eso estaba castigada en casa sin salir.

-¿La tenía usted encerrada? -Bueno,

ella no tenía la llave, si eso dice.

-Y la casa cerrada.

-Claro, cerrada.

¿Cuestiona cómo educo a mi hija?

-Nada más lejos de mis intenciones. Me hago una idea de los hechos.

-Pues si quiere hacerse una idea, pregunte a quien pueda informarle.

-Deduzco que tiene usted alguna sospecha.

-Convencimiento más bien.

En este día que llevo buscándola solo una persona se acercó a mí

para convencerme de que la permitiera salir.

Y para un fin

que por pundonor me callo.

-¿Y esa persona es...?

-La viuda de Séler.

Dueña del establecimiento de ese nombre

que está en la calle Acacias, próximo a mi edificio.

-Vamos, don Arturo. ¿Acusa a doña Susana

de la ausencia de su hija?

-Esa mujer se ha estado entrometiendo en mi vida.

-¿Hablan de doña Susana, esa mujer rubia de mediana edad?

-La misma. -Una viuda beata

va a organizar la fuga de una joven díscola.

Mucha gente

siente pena de Elvira

y del trato tan intolerante que usted le da.

-Intentaré no tomarme sus palabras

como un ofensa. -Me limito

a poner sobre la mesa el malestar general.

No culpe a doña Susana.

Somos muchos los que creemos que es severo.

-¿Ah, sí? -Sí.

-Por eso el barrio es un crisol de inmoralidad.

El caso, comisario,

es que esa sastra parece que se ha hecho uña y carne

con mi antiguo y desleal mayordomo.

-Déjenos llevar la investigación. Le mantendremos informado.

-Pues espero sus noticias, y pronto.

No parece conceder mucho crédito a las acusaciones

del señor Valverde. -¿Sobre doña Susana?

Sería la última persona que se inmiscuiría con don Arturo.

-Puede que lleve razón. Pero no tenemos otro hilo del que tirar.

Además quizás el mayordomo sí esté implicado.

-No, comisario.

Déjeme que le relate los sucesos que han amargado la vida al coronel.

¿Dónde vas?

¿No pensarás salir?

No pudo quedarme aquí encerrada ni un minuto más.

¿Qué necesitas? Puedo traerlo.

Nada necesito, excepto aire para respirar. Me ahogo.

Con todo lo que ha hecho,

no quiero que termine en un lío.

La mejor manera de meterme en problemas es que salgas

por esa puerta y te vea tu padre.

Entonces sí que estaría

yo en un lío. Pero el tuyo sería peor y de difícil solución.

Quédate. Deja pasar esta noche

y mañana Dios dirá.

Es mañana precisamente lo que me preocupa.

Voy a serle sincera.

Necesito ir al hospital, ver a Simón,

hablar con él de lo que haremos en el futuro.

No seas ansiosa. Todo se andará.

No, doña Susana, no puedo.

No me quedo esperando la degollina, como los corderos.

Necesito hacer algo, saber qué será de mí.

Porque no veo

que se le ocurra nada que nos saque del atolladero.

En eso

tengo que darte la razón.

No tengo idea de cómo acabará este embrollo. Mal me imagino,

conociendo a tu padre. No.

No, no. Seguro que a Simón se le ocurre algo para salir de esta.

No te digo que no, pero deja pasar un poco el tiempo, chiquilla.

Deja que tu padre se canse

de buscarte. Mi padre no se cansará nunca

de buscarme. Qué poco lo conoce usted.

No te pido que pases la vida aquí.

Terminemos esta noche

tranquilas, sin impaciencias.

Hoy duermes aquí.

Yo mañana vengo y abro la sastrería para que dejen de comentar.

Y cuando a Simón

le den el alta, ya tendréis tiempo de fraguar cómo procederéis después.

¿Estás más tranquila?

¿Me prometes que no te moverás de aquí?

Se lo prometo.

Menos mal que no te has acostado. -¿Necesitas algo?

-Sí, mira tú. ¿Sabes de algún establecimiento

donde pueda comprar buenos cigarros habanos?

-Dicen que los más frescos se encuentran en una expendeduría

de la calle del Clavel.

-La calle del Clavel.

¿Pero ese no es el barrio de los picos pardos?

-El barrio de las cortesanas. ¿Qué le hago yo?

-¿En un arrabal así podré encontrar buenos cigarros

que impresionen a un fumador experto?

-Es frecuentado por lo más alto de nuestra sociedad.

Por eso, venden las mejores labores de Cuba.

Y no te vas a sentir un extraño.

De marqueses a banqueros compran su tabaco allí.

-Es curioso cómo se mezclan las clases en las esquinas.

-Pues a mí no me parece tan raro.

Lo que sí me extraña es que tú fumes puros habanos.

¿Qué? ¿Es señal eso

de tu aburguesamiento? -No, no es para tanto.

Y quien ha sido mozo y campesino mal lo tiene para ocultarse.

-Vaya, Pablo.

Te noto más animado, ¿no?

-Porque lo estoy, suegra.

-¿De qué hablabais?

-Pablo iba a contarme por qué se va a dejar caer por el barrio chino.

-Que no me entere yo,

calavera. -No se me amostace tanto, suegra.

Solo requería a Liberto para saber dónde comprar buenos puros habanos.

Es que quiero alternar con don Narciso Domínguez.

-¿El vicepresidente del Banco Provincial?

-El mismo.

-¿De dónde sacas relaciones así?

-Porque es aficionado a los caballos y me pedía consejos

cuando quería comprar uno.

Y sé que le pirran los habanos.

-¿Y qué quieres de él para convidarlo y todo?

-Que intentara agilizar los trámites

para que don Ramón pagara su parte del yacimiento.

Así podemos solucionar el problema de Habiba

y volver

a nuestra vulgar y plácida existencia.

-Dios te oiga.

Ahora entiendo mejor por qué te he percibido más optimista que antes.

-Es que lo he pasado mal, usted lo sabe.

Dándole vueltas a lo que le podía pasar a Leonor.

Ahora que ya sabemos lo que le amargaba

y que podemos ayudarla, pues no sé, veo la vida de otro color.

-Sí, señor.

Yo también me he quitado un peso de encima.

-Todos, querida. Todos nos hemos aliviado.

-¿No se merece eso

una celebración como Dios manda?

-¿Una cena por ejemplo? -Me parece una gran idea.

Hace mucho que esta familia no se reúne alrededor de una mesa

sin preocupaciones.

Felipe.

-¿Está el crío?

-Sí. Y muy preocupado por Teresa y porque Fernando no llega.

¿Sabes algo? Yo ya no sé qué decirle.

-Ojalá pudiera traer buenas noticias. Pero no sé nada

de la situación actual de Teresa. Tenía pérdidas.

Estaba tan débil que se desvanecía.

No tengo más información.

Será mejor no decirle nada al niño hasta no tener

un pronóstico claro. -Pronto se sabrá todo.

Incluso que Mauro vive.

-¿Ha renunciado a su anonimato?

-Fue quien llevó a Teresa al hospital.

Y no podré evitar que se presente a preguntar por ella.

Lo habrá hecho ya. Y Cayetana y Fernando le habrán visto.

Cuando todo se sepa es menester que te hagas de nuevas.

Nadie puede saber que estabas al tanto.

Te podría traer problemas.

-Descuida.

No se lo diré a nadie.

Pero el verdadero problema

está ahí.

Si a Teresa le ocurriera algo,

¿qué sería del muchacho?

Martín, ¿sabes ya qué pasa con esa lumbre?

-Templa, que no creo que tarde mucho en arreglarlo.

-Como doña Trini, que tiene la testuz dura,

se empecina en no tener servicio, la señorita María Luisa

cuando viene a la cocina la "escachufla".

-Eso es que deja caer el carbón ya quemado en el depósito

y ataca al conducto que va a la derivativa,

que es lo que lleva el calor a las placas de hierro. Como si lo viera.

-Anda la osa. Y si está tan enterado, ¿por qué no echa una mano a Martín?

Porque necesito

combustible, como la lámpara de aceite. ¿No lo ves?

-¿Para quemar más combustible?

-No te hagas la lista.

Vamos a ver, que ahora tenemos que ir a casa de doña Celia

a coger un mueble y tirarlo a la basura. Te crees

que arreglar tu cocina lo vamos a hacer en todo el día.

Además, que no...

Que no te metas tú en mis asuntos,

que ya está Dios para meterse.

-¿Y se puede saber por qué este está más cabreado que una mona?

-¡Ay!

Don Ramón ha dicho que el ayuntamiento ha convocado

a los plumillas, a los periodistas,

para realizar un acto por los restos de la portería.

-¡Huy! ¿Y eso no es lo que Vd. quería?

Pues anda que no le gusta a usted figurar.

-Muérdete le lengua antes de hablar.

-El ayuntamiento no ha invitado a Servando.

-No han invitado a nadie del altillo,

solo a las autoridades, como don Ramón

o doña Cayetana. A mí, que soy

el alma de este edificio,

cuna de esta ciudad y seguramente de la humanidad, me han excluido.

-Vamos a ver. ¿Qué pretendía usted, que invitara

a los plebeyos? -Sería lo mínimo.

-No sé en qué mundo vive.

-Vivo en el mundo. Y sobre el mundo, encima de donde han descubierto

esos pedruscos del año no sé cuántos

antes de Cristo. Vivo donde

dicen que se ha descubierto el principio

de la ciudad. Ahí es donde vivo. Y eso

me convierte en descubridor. -No se amargue usted.

No le iban a sacar de pobre.

-No pretendo que me saquen de pobre,

pero que me saquen en los libros.

Que planchar la oreja sobre el primer asentamiento

de esta ciudad me convierte

como en descubridor. ¿O no?

¿No hablan de Modesto Cubillas

como descubridor de las cuevas de Altamira? Y era aparcero.

Bueno,

¿pues hablan del Servando? No.

Con lo que quiero yo a este edificio y así me lo pagan.

Desde luego, Servando,

no debiste salir nunca de Naveros del Río.

No saben apreciar

lo que vales.

-Lo que nos faltaba.

-Déjalo, ya se le pasará.

-No creo. Este tiene más mollera que los cabezudos de carnaval.

Tendremos que organizar una efeméride para tenerle tranquilo.

¿Te parece? -Si sirve para que se calle

y deje de darnos el tostón...

-Que sí, hombre, que sí. Organizaremos un acto.

Nosotros también tenemos derecho a presumir de primeros pobladores,

aunque vivieran en cuevas.

Tira.

¿Seguro que quieres deshacerte de este mueble?

Mira que está de muy buen uso, eh. -Ya, ya lo sé, Trini.

Pero necesito espacio para trabajar.

Y espera que no tenga

que poner un escritorio ahí para un empleado,

y más si esa francesa, la tal Michelle,

quiere firmar un contrato conmigo para vender mis tintes en su país.

-Bueno, tiene que estar al caer, ¿no?

-Sí.

Me dijo que vendría hoy a media mañana.

Aunque yo, sinceramente, no tenga la cabeza para negociaciones.

-Yo te ayudaré. En estos últimos tiempos nos hemos defendido bien.

Ya sé que no es lo mismo negociar con una francesa,

pero... -Ya, si no es

por ti.

Sé que tú me puedes ayudar.

Soy yo, que no estoy en condiciones porque estoy pensando

en Teresa y en Tirso.

-¿Todavía lo tienes aquí? -No, no.

Cayetana y Fernando vinieron ayer

de madrugada. Mandaron a Edita para que se lo llevara a casa.

-¿Y no ha dicho cómo está Teresa?

-Sí. Me dijo que el peligro grave había pasado,

pero no entró en detalles. Esa mujer no habla por no molestar.

Cayetana la tiene amedrentada.

(Puerta)

Mira, ahí tienes a tu gabacha.

Celi, más vale que te concentres, que podría ser el negocio de tu vida.

-Tú encima ponme más nerviosa.

Trini, por favor, ¿vas a abrir?

-Ya abro. Ánimo.

-Gracias.

Celi, Celi, que la gabacha no es como pensábamos.

-¿Cómo que no? -Mira

cómo es.

-"Bonjour, madame".

-Pero

tiene que haber un error.

Usted no es madame Michelle. -¿Madame?

¿Madame?

Mi nombre es Michel.

Michel no Michelle.

-Ah, claro. -"Monsieur Michel".

Usted debe de ser doña Celia.

A sus pies, señora.

-Claro.

Eh...

¿Nos sentamos?

"Nous nous asseyons?".

-"Bien sûr".

-¿Qué le has dicho?

-Que si nos sentábamos. Pero no sabía si me había entendido.

Qué apuro, hija, qué apuro.

-No me extraña. Si es guapísimo. -Calla.

(CELIA CARRASPEA)

-¿Le gusté a "usté" "le" "Españé"?

-Mucho.

Un país muy bonito. Y con mujeres

más bonito todavía.

¿No hablará usted

francés, madame?

-"Je...".

"Je le parlé medié medié".

-Podríamos hablar todos

en español. Me parece que usted se defiende a la perfección.

-Gracias, doña Celia. Me halaga.

Por lo que he oído su francés

es bueno.

-"Comme ci comme ça".

-Perfecto. Maravilloso.

-No sé si voy a saber mucho más.

¿Le parece que hablemos de negocios?

-Bueno, si no queda más remedio...

-Iré al grano. He oído hablar muy bien de los tintes Albora

y pienso que es un sector con gran futuro.

Si finalmente me "convenzan"

de las ventajas de su producto,

me gustaría llegar a un acuerdo para venderlo en la Francia.

-Claro que se convencerá. Le convenceremos.

Usted no va a haber visto

nada tan maravilloso y mágico en su vida.

-Le haremos una demostración y no le quedará ninguna duda.

-Una demostración

sería como "tocar cielo".

Porque encantado estoy

con usted, madame.

-Ah, no, no, no.

Celia no es madame.

Es "mademoiselle".

"Mademoiselle". Porque no está

casada, está soltera, sin compromiso.

"Je comprends, je comprends". Comprendo.

-Ya ve.

Lista, guapa y con dinero. ¿Qué más quiere, caballero?

Creo que no deberías permitir que Pablo se meta en nuestros asuntos.

-Lo hace con su mejor voluntad, ya lo sabes.

-Sí. No te digo que no. Pero podría ser peligroso que sin querer

le diéramos más información de la que debiera tener.

-No corremos riesgo con que vaya a ver a un banquero

para acelerar los trámites. -O sí. Nunca se sabe.

-¿Qué es lo que te molesta?

¿Que después de que Pablo conozca tu historia se desviva por ti?

Si es lo que querías. Que me ganara

la confianza de mi familia y obtener el dinero. Ya lo tienes.

¿Qué queja tienes?

¿Por qué no quieres que Pablo nos ayude?

-Quizá sean celos.

Me desagrada ver que Pablo toma mi lugar.

-¡Oh!

-Vamos, era broma.

No te pongas de morros. No quiero que discutamos.

Sé que no me defraudarás y que harás lo que te corresponde

y frenarás a Pablo

si se mete en camisas de once varas.

Porque lo harás, ¿verdad?

Frenarás a tu marido, ¿no es cierto?

Elige una flor. Yo te la regalo.

-La que tú quieras.

-¿Nos pones una margarita, Fabiana?

-Faltaría más, señorita Habiba.

Son una preciosura estas margaritas.

¿Y para cuál de las dos es? -Para Leonor.

Quiero que esté preciosa.

-¿Le arece bien esta? -Es perfecta.

Está hecha un primor, ¿verdad? -La verdad es que sí.

Aunque poco necesita doña Leonor para estar bella.

-Gracias, Fabiana.

-Que sepa usted

que está una más que gozosa de tenerla por el barrio

y en tan agradable compañía.

Se nota

que han hecho una amistad de peso.

-Sí.

Así es. Sí.

¿Cómo está Teresa? Me han dicho que han tenido que ingresarla.

-Sí, eso sabe una, sí.

Pero saber saber

yo no sé nada, señora. Ni una "mija".

Ojalá solo sea un susto.

Gracias.

Déjenos a solas, por favor.

¿Por qué no hay nadie?

¿No han avisado a mi familia? Sí, descuide.

No se alarme. No son buenos los nervios en su estado.

Su familia, bueno, su marido y una amiga

estuvieron anoche aquí y me imagino que pronto volverán

¿Y el hombre que me trajo al hospital?

No puedo responder a eso.

Y no creo que deba prestarle muchas mientes por el momento.

Debe liberar su cabeza de problemas.

Está usted muy débil todavía.

Ha pasado por una larga y delicada intervención quirúrgica.

Su prioridad ahora es recuperarse.

Tengo la cabeza como una zarabanda.

Bueno. Me siento flotar.

Es la anestesia. Pronto pasarán

esos efectos secundarios.

¿Recuperaré también la memoria?

No sé si me dijo cuál era mi mal.

El peligro inmediato y más grave fue la pérdida de sangre.

Por fortuna la trajeron a tiempo.

Unos minutos más tarde y quizá

no hubiéramos podido detener la hemorragia.

Por suerte, ahora está estabilizada.

-Gracias a Dios.

-Ya puede darlas, sí.

Aunque, por desgracia,

no fuimos capaces de salvar a la criatura.

¿Criatura? ¿Qué criatura?

Ah. Señora,

veo que no lo sabía.

Estaba usted encinta.

¡Dios mío!

Es lógico que no supiera

usted nada. Apenas tenía unas semanas.

No lo sabía.

Yo no lo sabía.

Bueno, no debe culparse.

No tiene nada de lo que arrepentirse. Ha sido un aborto natural.

Por tanto, ha evitado mayores problemas.

La naturaleza es sabia. Cuando encuentra

alguna trabaja, detiene el proceso.

No lo sabía.

¿Pero no me ha escuchado usted?

Está usted libre de culpa.

Ha sido una evolución natural.

O la voluntad de Dios, como usted prefiera.

Ahora debe preocuparse solo por recuperarse.

El mundo y su maternidad no acaban aquí.

Tendrá más oportunidades.

Descanse.

Dígame, doctor.

¿Informó a mi esposo de que estaba embarazada?

Dígame que dijo él.

¿Por qué se marchó? ¿No le digo

que deje su mente en blanco?

Ya habrá tiempo para responder a esas preguntas.

Procure descansar.

Volveré a visitarla

lo antes posible.

Al fin Tirso se ha sosegado.

Le he tenido que decir que Teresa vendría en unos días.

Pocos.

¿Está listo para ir al hospital?

Edita se va a quedar

con el crío.

No ha dormido usted.

Me siento un necio.

Un estúpido.

No se trate tan mal a sí mismo.

Muchos otros hubieran reaccionado peor.

No solo no le prohibí el luto por Mauro,

sino que me mostré comprensivo con ella.

Le di todo mi apoyo

y la acompañé en su duelo.

Y mientras tanto él,

ella,

los dos,

se entregaban a la lujuria.

Se reían de mí.

Sí.

La verdad es que yo no sé cómo Teresa ha sido capaz

de apoyar a Mauro San Emeterio en tamaña farsa.

Y menos entiendo cómo ha sido tan inconsciente como para quedarse...

Dígalo.

Embarazada.

No me va a causar más dolor del que siento.

¿Cómo he podido confiar tanto en ella?

¿Cómo he podido estar tan ciego?

Yo se lo decía, Fernando, pero no me hacía caso.

No lo quería ver. Su mujer le rechazaba

noche tras noche y usted transigía

a pesar de mis consejos.

Nunca pude imaginar que podía estar fingiendo.

Me pedía tiempo,

paciencia,

mientras corría a los brazos de ese policía.

Así es.

Pero usted tiene que estar orgulloso de su buen corazón.

Son ellos los que tendrán que rendir cuentas.

Nunca debí confiar en ella.

No sé si se lo he contado alguna vez.

Pero mi primera prometida me abandonó en el altar.

"Todos tenemos heridas".

Hubo una mujer.

Yo era muy joven y me enamoré perdidamente.

Ella vivía en Milán y allí nos íbamos a casar.

Pero ella no se presentó a la boda.

Me prometí que no volvería a confiar

en una persona de una manera tan incondicional.

Y ya me ve usted.

He vuelto a entregar mi corazón sin reticencias

para verlo de nuevo destrozado.

Es usted admirable por ello, Fernando.

Pero no debería cargar todas las culpas sobre Teresa.

Sí, ha cometido muchos errores, pero

la conozco bien. Y ella por sí misma

no osaría engañarle de ese modo.

Lo ha hecho.

Claro que lo ha hecho.

¿Cómo ha podido humillarme así?

No me escucha usted.

Es Mauro San Emeterio el causante de su mal.

Él es el veneno que ha emponzoñado el amor que Teresa

sentía por usted.

Ojalá ese policía se hubiera muerto de verdad.

Lo siento. Disculpe

por mis pensamientos tan indignos y vulgares.

Dice mucho de usted que se comprometa así conmigo y con mi amor.

Gracias por estar a mi lado.

Yo la he rechazado con brusquedad

y usted sigue mostrando ser una buena amiga.

Hasta posee el valor de defender a Teresa.

¿Pero podrá usted perdonarla?

No.

No creo.

No por ahora.

No sé qué vería en el fondo de sus ojos.

Quizá amor

o quizá traición.

Fernando, no debería usted cerrar todas las puertas.

Solo necesita tiempo.

Iré al hospital. Usted quédese

y piense en todo lo bueno que le puede aportar Teresa.

Piense en Tirso.

Si mantiene usted la calma y aún lo desea,

puede salvar su matrimonio.

Aunque eso a mí me duele más que a nadie.

Quién iba a decir que te recuperarías tan pronto, Simón.

Se te ve mucho mejor.

-Ojalá los doctores opinen igual y me den el alta hoy mismo.

-Menos prisas, muchacho.

Que no por mucho madrugar amanece más temprano.

A ver si por salir tan pronto arriesgas tu recuperación.

Despacito y buena letra. ¿Verdad, María Luisa?

-Verdad, doña Susana.

-No se lo quería preguntar para no parecer un entrometido,

pero se nota a la legua que anda preocupada. ¿Puedo ayudarla en algo?

-La verdad es que no quería preocuparte de más, pero...

Pero no sé dónde está Elvira.

Su padre la está buscando como un loco

y temo que le haya ocurrido una desgracia.

-Elvira tiene suerte de contar con una amiga como usted.

-¿No sientes desazón por su ausencia?

-La conozco.

Y sabe cuidarse perfectamente sola. Créame.

Además, prefiero que esté lejos de su padre.

-¿Sabes dónde está?

Si lo sabes, dímelo.

Quiero quitarme esta angustia. -María Luisa,

no atosigues a Simón. ¿Qué va a saber él,

si no se ha movido del hospital? -Tiene usted razón.

Pero es que me puede la zozobra por mi amiga.

-Pero tampoco sufras.

Estoy de acuerdo con el enfermo. Elvira sabe cuidarse.

Y mejor sola que con el bestia

de su padre.

Se habrá refugiado en casa de familiares.

-Quizá sí.

En fin,

no quiero molestar más.

Cuídate mucho, Simón. Y ojalá se cumplan

tus deseos y te den el alta pronto.

-Dios te oiga. -Si ve al médico,

mándemelo, que tengo que comentarle un síntoma nuevo:

"hospitalitis".

Creo que si sigo aquí,

mi salud va a empeorar.

-Pues si se lo dices con esa cara, dudo que te crea.

Con Dios. -Con Dios.

Beba.

Le vendrá bien para recuperar un poco el ánimo.

Gracias.

Aunque no creo que sea el mejor día para beber.

Se bebe cuando se tiene un hijo, no cuando se pierde.

Usted no tenía la menor idea, ¿verdad?

No.

Y no creo que Teresa tampoco lo supiera.

Me lo habría dicho.

Perder a ese crío es muy duro,

no lo niego.

Pero debería centrarse en las dificultades que se avecinan.

¿Se refiere a Fernando?

Es un baldón para su honor.

¿Cree que podría intentar vengarse de Teresa?

No.

No lo creo.

Ha demostrado por activa y por pasiva que es templado.

No le haría ningún daño.

Si tenía esperanza de que su matrimonio se disolviera bien,

esas esperanzas se han esfumado.

Ni siquiera descarto otras acciones.

Intentó golpearme duro en el hospital.

Le vi en los ojos el deseo de acabar conmigo.

Los hombres, por templados

que podamos parecer, tenemos un límite.

Y la infidelidad es uno de ellos.

Por no hablar de que la compañía de Cayetana

no contribuirá a suavizar la situación.

Creo que lo mejor es que se limite a observar.

Mientras Teresa esté

convaleciente, cuidarán de ella.

Una vez que se recupere habrá tiempo de arreglos.

No, Felipe. No me voy a ocultar.

Cayetana y Fernando ya saben que estoy vivo.

Voy a salir a plena luz del día.

Que sepan que estaré velando por Teresa,

que la protegeré por encima de todo.

Su reaparición no será bien recibida

ni por el barrio ni por la policía. Bueno, debo hacerlo, Felipe.

¿No lo entiende?

Ocultarme tenía sentido mientras pudiera confesar Elena,

pero ahora esa posibilidad se ha esfumado.

¿Renunciará a perseguir a Cayetana?

Nunca.

Pero lo haré a plena luz.

Cara a cara.

Voy a atrapar a Cayetana y a Úrsula.

Nunca cejaré en ese empeño.

No hasta que haya acabado con ellas.

El doctor ya debería haber hecho su ronda, ¿no?

-Dale tiempo al tiempo. Cuanto más ansioso te pongas,

más larga se te hará la estancia.

-Me comen los nervios. Debo ver a Elvira.

¿Cómo está?

-Te lo he dicho diez veces.

Está bien. Anhelante, como tú, pero bien,

a salvo.

-Lo siento, lo siento. Es que me gusta escuchárselo.

Si supiera cuánto necesito tenerla...

-Oye, no seas tan sicalíptico. Esos deseos te los guardas para ti.

-No, no, hombre, no. No me malinterprete.

No le hablo de lujuria.

Es amor.

Solo quiero

que sepa que estoy a su lado y que la voy a proteger de su padre.

-Qué gusto da verte los ojos brillantes de pasión.

-¿Sabes que yo nunca sentí

algo así?

Ni cuando era joven como tú.

Quizá me he perdido lo mejor de la existencia.

-Lo siento.

No ha debido ser una vida fácil.

-La vida no es fácil, hijo.

Nunca.

-Menos aún siendo viuda y después madre.

En esta sociedad, un sociedad en que la mujer es presa fácil de abusos.

-Tienes razón.

Pero hay que añadir que tampoco hice la vida fácil a mi alrededor.

A mi hijo Leandro.

A mi nieto Víctor,

al que he negado y al que pongo mala cara cada vez que le veo.

A ti.

Todos habéis sufrido por mi intransigencia.

-De nada sirve llorar

sobre leche derramada. Todos salimos adelante, ¿no?

-A pesar mío.

Me siento tan culpable

-Vamos, no fue culpa suya.

Era una viuda indefensa.

No pudo o no supo hacer otra cosa.

No aceptaba el rechazo de la sociedad.

-Creía que esa afrenta era un castigo de Dios por mis pecados.

Por eso trataba

a todo el mundo, a mi familia,

con un rectitud poco menos que imposible.

Pensaba que si tomábamos al pie de la letra los mandatos de Dios,

el Señor sería indulgente.

-No se atormente más.

Cada uno hace lo que puede con sus armas. Bien está lo que bien acaba.

(Puerta)

-Adelante.

-Lamento molestarles en momentos tan delicados.

Me lo exige el deber.

-No creo tener cuentas pendientes con la justicia.

Eso trato de averiguar. -Este joven

está delicado por una paliza que le dio

el coronel. Si hay algún delincuente, será ese hombre.

-Eso debo decidirlo yo.

Aquí el joven fue encontrado

en situación poco honorable con la hija de Valverde.

La estamos buscando.

Elvira Valverde. Y su señor padre

nos ha indicado que quizá ustedes conocerían su paradero.

-¿Nosotros? ¿A santo de qué?

-No vengo del todo desinformado, señora, como verá.

Según he sabido, Simón, el mayordomo

de don Arturo, tenía una estrecha relación con la señorita.

Y usted intercedió por ella ante el coronel el día que despareció.

¿Hablamos ahora?

-¿Solo eso le han contado? Ya le he dicho

que el mastuerzo del coronel

le propinó una paliza que casi le mata en plena calle.

-Estoy enterado

de todo, pero no es eso lo que le he preguntado.

-No, ya lo sé. Ahora le contesto.

Pero déjeme que le ponga en antecedentes.

Ayer mismo el coronel se presentó en el mismísimo hospital

y agredió a Simón.

-Nadie me había informado.

-Pues ahí tiene la respuesta que buscaba.

-¿Por qué me dice que le pregunte a Vd.?

-Desgraciadamente he estado ligada en algunos avatares

en la vida de don Arturo.

El señor Valverde

nos acusa a Simón y a mí sin ningún motivo

más que arde en deseos

de venganza. Y una viuda indefensa

y un pobre herido somos presa fácil.

Ninguno de los dos

tenemos la menor idea de dónde está esa muchacha.

-De acuerdo. La creeré por el momento.

-¿Conoce algún otro detalle que me sirva para encontrarla?

-Lo único que le puedo decir es que me parece extraño

que Elvira no haya huido antes de las garras del coronel.

-Eso son cuitas de señores

que tienen tiempo para perderlo.

No sé qué pintamos celebrando que unos hombres en el año "catapún"

vivían aquí, en Acacias.

-¿Quieres escucharme? Que coges el toro.

A ver.

No es que a nosotras nos importe ni poco ni mucho

que la gente viviera aquí, pero al Servando sí.

-¿Y por qué? Ni que fueran primos hermanos.

-Pues para él sí. Es como si hubieran encontrado restos de su tatarabuelo.

-¿Pues no es de Naveros del Río?

Su tatarabuelo estará enterrado en Naveros del Río.

-Casilda, no lo hagas más fatigoso.

¿Ves que los pensamientos de Servando tengan pies o cabeza?

¡Ea!

El caso es que se siente arrinconado por el ayuntamiento

en la celebración. Me placería hacerle más fácil el trago.

-Vamos a ver. No hagamos una montaña de un granito de arena.

¿Tú qué quieres, Lolita? Explícalo bien y a ver si nos apañamos, mujer.

-Quiero hacer un convite para celebrar que los primeros hombres

de la ciudad vivieron en Acacias. ¿Os apuntáis o no?

(Puerta)

-Con permiso.

Venga, Martín, que te digan las chachas

el mueble que hay que llevarse y te lo echas a los lomos.

-Espere, cagaprisas.

Que lo mismo no hace falta. -¿Pero no quería

doña Celia que nos lleváramos un mueble?

-Se lo está pensando e igual se lo queda.

-¿Entonces para qué nos habéis llamado?

Venga, tira, Martín, que trabajamos en balde.

-Aguarde, cascarrabias.

Que tenemos algo

que decirle. -¿Ah, sí?

-Sí. Ya sabemos que...

Que le ha dolido que no le invitaran al jolgorio

de los primeros "acacieros".

-Ya ves tú, para cuatro discursos somníferos que iban a echar.

-Que no se haga el duro,

que nos conocemos.

El caso es que aquí nosotras, las chachas como usted nos dice,

se nos has ocurrido hacer

un acontecimiento para que esté contento.

-¿Ah, sí? ¿Y lo vais a hacer por mí?

-No solo por Vd.

También por todos los "acacieros" que han sido.

-Bueno, que... Que me habéis dejado sin palabras para agradecéroslo.

-Será la primera vez que se queda mudo desde que vino al mundo.

-Esa vez fue que vine en cueros.

Pero bueno, ¿y cómo han pensado ustedes celebrarlo?

-Pos... Eh...

La Fabiana hará un potaje

de castañas. -¿Sí?

No sabía que estaba tan interesada por la prehistoria.

-¿Y tú también

vas a contribuir? -La Casilda hará

un escudo que quedará para los restos.

Y yo haré

tarta de higos de mi pueblo que no se la saltará un gitano.

-Pues yo ya sé con qué voy a contribuir.

Yo voy a echar

un discurso, pero de los buenos, bien meditado. No de esos

que nos endiñan las autoridades.

Pero además

voy a hacer algo para que en un futuro

recuerden a los actuales habitantes de Acacias.

-No puedo

esperar más a que llegue el día. -Eso es una buena idea.

Eso es una buena idea.

-Lo que no se le ocurra a usted...

-Si ya hemos terminado de organizar el programa,

cada uno a lo suyo, que se nos pasa el día mirando a las musarañas.

Venga. -Venga, arrea, Martín.

A ver si nos precisan para otro trabajo.

-¿Tienes un momento? -A mandar.

-¿A ti te ha dicho tu señora algo sobre doña Teresa?

-Ay, pues la verdad es que no.

Creo que está mejor, pero no pongo la mano en el fuego.

-Ese mal me da a mí mala espina, niña. Muy mala.

-"Pues la verdad"

es que al final no resultó difícil. Don Narciso Domínguez,

el vicepresidente del Banco Provincial,

después de un coñac y de un buen puro,

se ha mostrado receptivo.

-¿Agilizará los trámites para que don Ramón reciba el dinero?

-Bueno, no ha concretado fecha, pero se ha comprometido

a que el dinero llegue cuanto antes. Ganaremos días.

-Gracias, Pablo.

En la vida

podré agradecer todo

lo que haces por mí. -Bueno,

me sentiré satisfecho si no vuelves a Fernando Poo.

-Me siento hasta mal por las molestias que ocasiono.

-Tú ahora alégrate.

Eres una más de la familia. Y nos sentimos muy felices.

-He tenido suerte encontrándoos.

-Ya.

Eh... Leonor,

que creo que deberíamos informar a don Ramón de mis gestiones.

-¿Podrías ir tú solo, Pablo?

No me encuentro muy bien y quisiera retirarme a descansar un rato.

Leonor, ¿puedes acompañarme?

-Leonor,

¿puedes quedarte un momento?

Enseguida va a verte, Habiba.

Nada, que...

Yo quería decirte que...

Que creo que empezamos a remontar el control de nuestras vidas.

Me empiezo a sentir tan feliz como cuando te conocí.

Incluso diría que te quiero más que entonces.

Y también siento que

tú me quieres como antes.

Ayer cuando

me cogiste la mano y me pediste perdón por todo lo ocurrido,

pues volví a sentir

que éramos los de antes.

-Yo nunca he cambiado, Pablo.

-Dime que me quieres.

-Te quiero.

Claro que te quiero.

¿Cómo podría dejar de hacerlo?

No sabes cuánto he echado de menos esto.

-Por favor, Leonor.

Odio interrumpir.

Pero no consigo quitarme estos trajes que lleváis en estos lares.

Y la apretura me ahoga.

¿Podrías venir a ayudarme?

¿Te encuentras mejor?

Tan solo quería agradecerte tu visita.

¿Estás enfadad conmigo?

Sabes que eres como una hermana para mí, pero lo que has hecho...

No me siento orgullosa de lo que hice.

Esperaba que al menos

te mostraras comprensiva.

Lo he intentado. He intentado buscar argumentos en tu defensa,

pero no los encuentro.

Alguien debe decirte la atrocidad que has hecho.

Por tu bien.

Por favor, no me avergüences más.

Es que tendrías que haberlo pensado antes.

Tienes un marido. ¿Cómo te metes en la cama con ese policía?

Es una traición indigna de ti.

No te acostabas con tu marido. ¿Qué ibas a decir cuando se te notara?

No sabía que estaba encinta. Créeme.

Ya no sé qué creer y qué no creer.

Te vi llorando por Mauro cuando sabías

que estaba vivo, cuando estabas con él, amándole.

Cayetana, en eso no he mentido. De verdad pensaba que había muerto.

¿Y por qué lo ha hecho?

¿Por qué fingió su muerte?

¿Qué pensaba obtener

de una farsa tan miserable?

¿Cómo iba a saberlo yo? Te lo habrá dicho.

Estoy segura que tiene que ver conmigo. Quiere separarnos

otra vez.

¿Te habló mal de mí?

Su odio

hacia mi persona le obsesiona, le perturba.

No me habló mal de ti.

¿Dónde está Fernando?

En casa.

No ha querido venir a verme, claro.

Le has humillado, le has engañado,

Teresa. ¿Qué esperabas?

Quería hacer las cosas bien. No quería dañarle.

Pues se lo has hecho, y mucho.

Yo no tenía control sobre sus acontecimientos.

Me desbordaron

y no quería que nadie sufriera, pero he terminado haciéndole daño.

Necesito pedirle perdón.

No sé si querrá escucharte.

Ayúdame.

Habla con él. Convéncele para que venga.

La angustia me comerá si no pido perdón.

¿Harás que venga?

Le encomendé una tarea que no cumplió.

Las consecuencias son culpa suya.

No.

No va a amilanarme.

Esto es cosa de las dos.

Estoy harta de los juegos

que se trae con Elena.

¿Qué le encargó? ¿Qué le ha hecho a Teresa?

Ah.

¿Qué va a decirme?

¿Que no es por su causa que está ingresada?

Chist. -"La cama es para vagos,"

ancianos o enfermos.

-Pues lo que tú eres. A ver si crees que te tienen

por gusto. -No tengas prisa.

Cuanto más tardes en aparecer por Acacias, mejor.

-Ya le digo.

Que el coronel echa humo por las orejas.

Espero que la hija también le tenga lejos y esté a salvo.

Que no le hizo nada con lo del turco,

pero si la coge ahora, la defenestra.

-"Sus ingresos"

son menores con la administración pública.

-No todo en este mundo es el dinero.

Me resulta gratificante mi nuevo empleo.

-Eso está muy bien. Pero tengo entendido

que últimamente vive usted en una pensión de lo más humilde.

-Eso es algo temporal.

-Yo podría hacer que salga cuanto antes de ese nido de pulgas.

No le vendrían mal unas cuantas pesetas.

Solo le pido que utilice su influencia con el comisario Méndez

y acelere la búsqueda de mi hija.

-¿Cree usted que puede comprar a todo el mundo?

-No conozco a todo el mundo.

-"No me entra la comida".

-Eso no puede ser. He sabido que ayer con Celia tampoco cenaste bien.

-¿Qué le ocurre a Teresa?

-Come, Tirso, por favor.

-¿Es que está muy enferma? -No.

No le ocurre nada. Come.

-¿Crees que no veo lo que haces?

No te quiero cerca de mi esposo.

-A mí no me gusta que me des de lado y me dejes con el servicio.

Mira bien lo que haces, Leonor,

si no quieres que le cuente algo inconveniente

a tu esposo.

-No intentes amilanarme.

Pronto conseguiré el dinero

y tú desaparecerás de mi vida. -"Esta es la segunda noche"

que mi hija falta de su casa. ¿Qué clase de incompetentes son

sus tropas que no la encuentran?

-Modere sus palabras. Han hecho lo que estaba en su mano.

-¿Acaso no le informé a quién tiene que preguntar?

A ese mayordomo

y a la lianta de doña Susana.

-He tirado de ese hilo. Sí.

Aunque me ha quedado una duda.

¿Qué quiere usted? ¿Encontrar a su hija o que detenga a su mayordomo?

Necesitaba saber que estabas bien.

Por fin estamos juntos.

Has tenido que sufrir mucho.

No por las heridas. Me mataba pensar que te podía haber pasado algo.

Ya ves que soy más dura de lo que pensabas.

He sabido apañármelas.

Lo imaginaba.

¿Y te prefiero a salvo de tu padre, la verdad.

"Fueron momentos muy confusos, comisario".

Pensaba que si me daban por muerto, atraparía a la mujer que lo encargó.

No quiero seguir escuchando sus explicaciones.

Resérveselas para cuando esté delante del juez.

-Le ruego que reconsidere la situación.

Mauro no pensó con claridad y le pareció

una buena idea.

No hace falta que me defienda.

Sé lo que hará el comisario y no tengo argumentos para oponerme.

Has venido.

No podemos

seguir así.

-"¿Sabe algo de cuál es la dolencia"

que aqueja a doña Teresa? -No, no he coincidido con Cayetana,

que es la que mejor enterada estará, pero algo de gravedad.

-Ave María purísima.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 497

Acacias 38 - Capítulo 497

18 abr 2017

Celia conoce a Michel, un atractivo comerciante que se va a encargar de la distribución de los Tintes Albora en Francia. Después de descubrir el embarazo Teresa está destrozada, Fernando es incapaz de ver a su mujer. Cayetana aprovecha esta situación para sembrar cizaña. Habiba le pide prudencia a Leonor en su trato con Pablo, porque puede estropear sus planes. Mauro va en busca de Úrsula, es el único hilo del que tirar que le dejó Elena antes de morir.

ver más sobre "Acacias 38 - Capítulo 497" ver menos sobre "Acacias 38 - Capítulo 497"

Los últimos 2.056 programas de Acacias 38

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios
  • Nuevo Capítulo 545 Completo 55:03 85% ayer
    Capítulo 545 ayer Pablo consigue que Rosina y Ramón se fíen de él para ir a la reunión del yacimiento, pero se siente de menos en las tertulias de hombres. Pablo duda que pueda triunfar en la reuni&oacu...
  • Nuevo Capítulo 544 Completo 55:38 99% pasado viernes
    Capítulo 544 pasado viernes La Valenciana accede a ver a Teresa, pero esta no llega a ver a Úrsula, quien sí la ve a ella. Úrsula empieza a recordar el pasado. Mientras tanto, las señoras ultiman los preparativos...
  • Nuevo Capítulo 543 Completo 53:45 96% pasado jueves
    Capítulo 543 pasado jueves Sara intenta convencer a Mauro de que no lleve a cabo su plan para acabar con Cayetana. Mauro se asegura que Felipe y el comisario serán testigos de su plan. Sara visita a Cayetana y le tiende una trampa. ...
  • Nuevo Capítulo 542 Completo 53:22 96% pasado miércoles
    Capítulo 542 pasado miércoles Arturo ignora a Simón cuando éste le dice que va a contactar con Remedios. Le recomienda que deje de entrometerse en su vida. Pero Simón no está dispuesto a rendirse. Úrsula est...
  • Nuevo Capítulo 541 Completo 53:08 93% pasado martes
    Capítulo 541 pasado martes Cayetana encomienda a Sara que la avise si Mauro descubre algo sobre el paradero de Úrsula. Simón decide usar una nueva estrategia para poner contra las cuerdas a Arturo: recupera el contacto de Rem...
  • Capítulo 540 Completo 53:54 90% 19 jun 2017
    Capítulo 540 19 jun 2017 Sara reaparece en casa de Mauro, fue él quien la sacó de la cárcel y ella le ofrece su ayuda para acabar con Cayetana. Pero descubrimos que Sara se reúne con Cayetana y le dice que tie...
  • Capítulo 539 Completo 54:30 100% 16 jun 2017
    Capítulo 539 16 jun 2017 Lolita intenta intervenir a favor de Trini ante Ramón, pero él no está dispuesto a escucharla. María Luisa ve cómo Benito le ofrece un anillo a Trini, la muchacha no puede creer...
  • Capítulo 538 Completo 54:08 100% 15 jun 2017
    Capítulo 538 15 jun 2017 Ramón estalla en cólera. Trini intenta explicarse, pero su marido no le deja, se siente traicionado y se traslada a la casa de Arturo Valverde. Mauro y Teresa, deciden empezar de cero. Pero a pesar ...
  • Capítulo 537 Completo 49:43 99% 14 jun 2017
    Capítulo 537 14 jun 2017 Mauro, siguiendo a Cayetana, llega hasta el lugar donde Úrsula estuvo retenida. Cayetana regresa a Acacias con el miedo de saber que Úrsula está viva y libre, y que volverá para vengar...
  • Capítulo 536 Completo 52:42 95% 13 jun 2017
    Capítulo 536 13 jun 2017 Felipe encuentra a Mauro desesperado en un callejón y no logra hacerle entrar en razón. El abogado decide no decirle nada a Teresa de momento. Teresa comienza a investigar por su cuenta e interroga ...
  • Capítulo 535 Completo 52:14 88% 12 jun 2017
    Capítulo 535 12 jun 2017 Trini descubre que Ramón está celoso de Benito y que se toma las timbas como algo personal. Calatrava, el retratista que contrató María Luisa, deja el encargo a mitad al descubrir que ...
  • Capítulo 534 Completo 51:59 100% 09 jun 2017
    Capítulo 534 09 jun 2017 ayetana miente a Fabiana y afirma que Úrsula no corre peligro... Arturo le pide a Casilda que aclare su situación laboral. Casilda teme la reacción de Rosina, pero cuando le dice que no tendr...
  • Capítulo 533 Completo 54:31 92% 08 jun 2017
    Capítulo 533 08 jun 2017 Cayetana niega tener ninguna relación con la sangre de su despacho, afirma que alguien tuvo que entrar en su casa mientras ella estaba de viaje. Méndez promete investigar. Ramón, en su intent...
  • Capítulo 532 Completo 52:46 100% 07 jun 2017
    Capítulo 532 07 jun 2017 Mauro descubre en la casa de Cayetana pruebas de que alguien ha estado secuestrado. Liberto evita que Simón siga agrediendo a Arturo. El coronel jura vengarse del mayordomo y lo denuncia. Susana decide int...
  • Capítulo 531 Completo 52:14 98% 06 jun 2017
    Capítulo 531 06 jun 2017 Mauro encuentra a Teresa y pide ayuda a Celia y Felipe. Ramón se entera de que Benito fue novio de Trini. La pena por la muerte de Elvira se extiende por el barrio, todos están preocupados por Sim&o...

Añadir comentario ↓

  1. Pilar

    No puedo mas con la serie,en su día me enganchó, pero ya está aburrida,por favor que ya termine y el mal no salga ganando siempre (Cayetana,Ursula......)que busquen un buen final pronto y a otra cosa....ya cansa

    20 abr 2017
  2. Lulú

    Perdona precisamente porque nos gusta la serie o nos gustó en su día queremos que tenga un buen final, ya se sabe lo que dicen, lo bueno dura poco.

    20 abr 2017
  3. criolla

    Silvia, a diferencia del resto del mundo,España no deja ver su televisión en internet for derechos. Claro existen excepciones como Antena 3 que una paga mensual y ve los programas. En USA donde yo tambien vivo veo TVE co Direct Tv y Dish. No puedo ver a los actores en sus despedidas ,nada por internet como antes de cerrar sus canales televisivos al mundo fuera de España. Lastima por que no promosionan a los actores o series.

    20 abr 2017
  4. liliana

    Hola!!! Desde argentina!!! Me encanta Acacias38!!! no me pierdo ningun capitulo.

    20 abr 2017
  5. Paulag

    Respeto todos los comentarios, pero a la gente que no le guste la serie o que le parezca que debe terminar pues que no la vea. Yo veo la novela desde el cap 0 como muchos otros y he sufrido,reido,entusiasmado con esta novela y me ha defraudado, es verdad, pero por nada renunciaria a ella o pediria que la quitaran, es más, estoy segura que la novela seguira adelante y mucho mejor. Muchisimas felicidades al equipazo por esos 500 capituloa que cumplimos el viernes. Arriba acacieros!!!!!

    19 abr 2017
  6. Mile

    Yo soy una de las que no veo reflejado mis comentarios. Igualmente los escribo porqué aunque ponga a pensar a un solo me vasta. Llevo casi sin ver la serie desde que sacaron los personajes de Manuela etc, muy muy de vez en cuando veo un cap. Solo cuando leo en los avances y comentarios cosas como lo de Celia, o lo último de Mauro pues al estar escondido le quedaba más fácil pillar a las Supermegainfalible malísima.... mas al final todo igual... estoy de acuerdo con que la terminen ya pero bien terminada y si eso pongan otra serie de época o de como en esos tiempos los niños eran abandondos sobre todo entre las criadas por no poder cuidarlos etc etc

    19 abr 2017
  7. Silvia

    Hola una pregunta, porque no la puedo ver en internet? Yo vivo aquí en USA. Me gustaría verla, espero tener respuesta, gracias

    19 abr 2017
  8. Mimi

    Pamela, te doy todida la raZón

    19 abr 2017
  9. Baptiste

    Por que quereis que la novela dure mas capítulos?? Lo que tiene que ir es terminando ya añadir mas capítulos es estropearla y alargarla innecesariamente

    19 abr 2017
  10. Saro

    Nos invitáis a que veamos el cap. 500, ahí estaremos como cada tarde. Los acacier@s estamos encantados de celebrar con vosotros ese capítulo especial de nuestra querida serie, estamos convencidos que ésta no será la última celebración porque seguro que, como mínimo, tendremos otros 500 capítulos más. Sabemos que, cuando un producto tiene éxito, no hay ninguna cadena de tv que lo haga desaparecer de su parrilla y nuestra serie lo ha tenido durante estos dos años y sigue creciendo; por éso estamos convencidos que TVE no va a desprenderse de una serie de calidad como esta nuestra, que ha conseguido que sus tardes hayan renacido debido a sus excelentes datos de audiencia. Este éxito se debe a que sois una gran familia formada por diversos equipos formidables y, de entre todos, los que entráis cada tarde en nuestras casas sois los actores, porque os abrimos "la puerta" de la pantalla de tv, por éso os sentimos mucho más cercanos y nos hacéis pasar muy buenos momentos. Gracias por ser tan excelentes profesionales y Felicidades por estos primeros 500 capítulos. Un beso para todos.

    19 abr 2017