www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.10.1/js
3956141
No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 482 - ver ahora
Transcripción completa

¡Mauro!

¿Dónde va tan alterada?

Un momento. Se le va a salir

el corazón por la boca.

Ahora no, por favor.

-"Te exijo que me respondas. ¿Qué le pasó"

a Leonor en esa isla? -Yo no hablaré.

-Eso ya lo veremos.

-A mí no me amenaces.

Nada conseguirás con eso. Ni en la peor pesadilla

verías lo que yo sería capaz de soportar.

Lo siento, Cayetana. Perdone. No sé qué me ha pasado.

No se preocupe.

Me siento culpable. Olvídelo.

No, no. El culpable soy yo.

Haremos como si nada pasara.

Lo del beso fue culpa mía.

Ella no sabía lo que iba a hacer.

Eso me demuestra el poco

sentido común que tienes.

Y en cuanto a ti, hija, no sé qué pensará Víctor.

Si decide romper relaciones contigo,

no seré yo el que le pida explicaciones.

Yo haría lo mismo.

"¿No se quedó a verme bailar?". -"Con lo que vi"

tuve suficiente. Una mamarrachada de gente de baja estofa.

Pues creo que bailé muy bien. Puede.

¿No me va a decir nada más? Pronto dejarás de ser un problema.

-"Es de mi madre".

Me cede todas sus propiedades.

Hay un documento más. Mi nulidad matrimonial

con Felipe. -¿Entonces ya

no serás la señora de Álvarez Hermoso?

-Vuelvo a ser yo. -No puedo vivir sin ti.

Como vea a Elvirita darte un beso, no tiene campo para correr.

-Hecho.

-Ven para acá.

-Víctor, que me da vergüenza.

-¿Esto sí te da vergüenza? -"¿Ha preparado ya"

el cuarto de invitados?

-Está todo en orden, señor.

La habitación está preparada, la criada

está aleccionada y su vestuario y el de su hija en perfecto estado.

-Bien. Se puede confiar en usted.

-"Hay que vender tu parte".

-No si no hay comprador.

-Será nuestra prioridad. -No es fácil.

-Da igual que no sea fácil.

Es urgente.

Tranquila.

Tranquila.

¡Chist! Tranquila, tranquila.

No puede ser.

Es un sueño.

Para ser una imagen muerdes con fuerza de loba.

No.

Podía reconocer el roce de tus labios

aunque hubiera pasado una vida.

Yo también he soñado contigo.

Y con este beso.

Con muchos besos.

Si estás vivo, ¿qué ocurrió?

Chist. ¿Por qué desapareciste?

Chist.

Ya habrá tiempo de preguntas.

Alguien se acerca.

Ven.

Ahí va el copín.

¿Se puede saber qué hace un hombre de noche mirando la calle vacía?

-No, nada en realidad.

Echar un último vistazo.

-Perdona la chanza. Me ha salido sin pensar.

-¿Has cambiado de parecer?

-No es cuestión de pareces, Lolita. No me queda otro remedio.

La verdad es que

añoraré este barrio

y sus gentes.

Y

te añoraré a ti.

-Anda, calla, zalamero.

A la señorita Elvira

echarás en falta. Y a mí, aunque no lo creas,

bien compungida que me dejas.

¿Y cómo anda ella?

-Pues espero que haciéndose a la idea.

Y no lo tiene fácil, porque su padre trama algo.

-¿Algo de qué?

-Ojalá lo supiera de cierto.

Tiene algo que ver con un invitado suyo, un turco llamado Burak Demir.

Un hombre de negocios. Don Arturo está demasiado

entusiasmado con esa visita. -Como no podía ser menos.

El ilustre "militroncho" sigue empeñado

en ayuntar a la chica.

Supongo que habrás pensado que la dejas entre los lobos.

-¿Y qué podría hacer yo?

Arrastrarla y exponerla

a la carencia. Más lobos habría dondequiera que yo termine parando.

Por no hablar de su padre,

que nos perseguiría hasta el fin del mundo. Y entonces...

-Calla.

Buenas noches. Buenas noches.

Vengo del altillo, pero no estabas.

Mi padre te requiere.

¿No tienes nada que decirme?

¿Ni siquiera de carnaval?

Ayer ni "mu" y ahora otro tanto.

¿No te escoció mi beso

a María Luisa?

Fue un gesto atrevido, pero nada ha de escocerme.

No te importa lo que yo haga.

Te es indiferente

que ande en boca de la gente por licenciosa.

Lo siento. El señor me espera. Adelante, mayordomo.

No me extraña el coronel y tú os llevéis tan bien.

Cortados por el mismo patrón.

La voz de su amo.

No seas injusta. Nada tienen que ver mis ideas con las de tu padre.

¿Seguro? A los dos os resulto

indiferente. Y los dos

os creéis en el derecho de disponer.

¡Márchate! Vuela, huye de este barrio.

Y deprisita, como afirmaste.

Sal de mi vida lo antes posible.

Lo siento.

¿Por qué ese empeño en callar?

¿A qué ese afán de padecer en soledad?

Acabas de decirlo. Cuanto antes nos alejemos,

será mejor. Nada ganamos con dilatar nuestro sueño.

Descuida. Me hago a la idea de nuestra separación.

Pero también me duele verte tan desvalido,

tan solo y empeñado en mostrarme indiferencia.

Cuanta menos atención te preste mejor para ti,

para los dos.

Tan solo te pido que no me escondas tus sentimientos.

¿Por qué lo haces, Simón?

Lo siento. Don Arturo me espera.

Y ya estoy tardando.

¿No te vas a dormir? -¡Dios!

Me has asustado. No te oí llegar.

-Perdona. No era mi intención.

En lugar de preocuparte

más valdría que buscaras

a quien compre el yacimiento.

-Alguien podría escucharte.

He encontrado a la persona

interesada en la compra. -Espero que hagas las cosas bien.

Antes de hablarle del oro asegúrate que no irá contando por ahí

el posible trato. -Estate tranquila.

La confidencialidad será

requisito imprescindible.

Si lo tienes todo tan claro,

podríamos visitar mañana a esa persona.

-A ver.

Contadme vuestro secreto.

¿Cómo podéis estar tan bellas al final de un largo día?

-Gracias. Aunque no creo que sea cierto.

Al menos yo estoy muy cansada.

Voy a acostarme.

-Te acompaño.

-Buenas noches. Descansad.

No, Lolita. No hace falta que cierres la puerta.

No tenemos nada que ocultar.

-¿Tengo que firmar algún documento más?

-No. Ya has terminado. Esa es tu copia de la nulidad

de nuestro matrimonio.

-Tu madre lo hizo bien,

¿verdad?

Antes de marcharse dejó listo todo.

¿Te dijo algo?

-No.

Ya la conoces.

Marchó a su manera.

Una niña me dio su máscara con una nota

y desapareció para siempre.

-Típico de Consuelo.

Genio y figura.

-¿Sabes dónde ha podido ir?

-No.

Espero que encuentre lo que busca.

Que sea feliz hasta su último día.

-Viniendo de otra persona lo podríamos dudar,

pero Consuelo

encontrará la felicidad a pesar de todo.

-Has cambiado.

Antes hubieras tachado a mi madre de inconsciente.

-No sé. Siento que la he conocido en estos últimos tiempos.

Consuelo es una mujer libre.

Y tendrá su felicidad a pesar de todo.

Si se ha marchado, razones tendrá. -Sí.

Probablemente ahorrarme un sufrimiento.

No hubiera soportado verme sufrir

al lado de su lecho. Viéndola apagarse

poco a poco.

-Y darte un bonito último recuerdo.

-Exacto.

Se ha asegurado de que la última imagen

que tuviera de ella fuera la de una Consuelo luminosa.

Que la recordara

riéndose y bailando en el carnaval.

-¿Qué te parece si brindamos por ella?

Por Consuelo.

Por su valor

y por su bondad.

Bueno, supongo que va siendo hora de que me retire.

No tenemos que hacer más, ¿no?

-No.

Ahora somos solteros.

Felipe.

El afán de mi madre no era contra ti.

Ella

solo quería

que tuviera independencia.

Por eso me ayudó con la nulidad y con la empresa de los tintes.

-Tranquila.

Te entiendo perfectamente.

Y no te voy a presionar.

Eso querías decirme, ¿no?

Que no va a haber vuelta atrás.

Y así será.

Aunque me costará no llamarte esposa.

Al menos en los primeros tiempos.

Pasa.

No puede ser verdad.

No termino de creérmelo.

Al principio cuando certificaron tu muerte

pasé los peores días de mi vida.

Estaba

como atolondrada.

Alejada del mundo.

Y terminé encerrándome en mí misma.

Lo sé.

Por eso no podía ocultarme.

No dejaba de pensar en tu dolor,

en lo cruel que era contigo.

No entiendo tus porqués.

Mauro, estoy demasiado feliz

como para reprocharte nada.

Estás vivo.

Estoy vivo, sí.

Vine aprovechando el carnaval. Tenía que advertirte.

Terminar con tu agonía.

No. Calla.

Soy yo la que está en deuda

y la que debe disculparse.

Tú no tienes falta. Sí, Mauro.

A menudo me preguntaba

por qué no te dije lo que sentía.

Por qué no te dije que te amaba, que te amo.

Te pido perdón por haber callado. Por haberte dado

la espalda, por haber tomado la salida fácil.

Mauro, no debí haberme casado. ¡Chist!

La vida nos ha dado una segunda oportunidad.

Aprovechémosla.

Gocemos de una maldita vez.

Por fin se ha dormido el diablillo de Tirso.

Estaba empeñado en mantener los ojos abiertos

y esperar a Teresa despierto.

¿Duerme tranquilo? Sí.

El agotamiento

ha podido más que sus deseos.

¿No se sabe nada

de ella?

Fernando,

no me gustaría aumentar

su angustia, pero me parece insólito que Teresa se ausente

tanto tiempo y sin avisar.

Ni a usted ni a mí.

¿No cree que puede saber algo?

Bueno.

Que puede saber algo de lo que ocurrió entre usted y yo.

Imposible de todo punto.

Entre otras cosas porque entre usted

y yo no ha sucedido nada. Absolutamente nada.

Fernando, ya sabe

que quiero a su esposa.

No me perdonaría hacerla sufrir por nada.

No volvamos a mentar

esta situación. Lo siento.

Ha sido fruto de los nervios, de saberla sola.

Y a estas horas.

¿Dónde debe estar? No lo sé.

Como comprenderá, de saberlo

estaría más tranquilo. ¿Le cuelo una infusión

para calmarse? No. Gracias.

No puedo estar aquí esperando sin hacer nada.

Voy a buscarla.

Fernando, ¿cree usted que es buena idea?

Se podrían cruzar por el camino.

¿Dónde te has metido,

muchachita?

¿Dónde te escondes?

¿Por qué te ocultas?

¿Para qué?

Responderé a tus preguntas más adelante.

Cuando vi zoótropo

encima de la fuente

mi ánimo se alteró.

Sentí como un temblor que venía de dentro.

Pensaba que había perdido la cabeza, que deliraba.

Aún no había decidido mostrarme.

Y las máscaras de carnaval eran la oportunidad de tocarte,

de sentirte cerca.

No te lo vas a creer,

pero nada más verlo

supe que había algo especial en el hombre de la máscara.

Y ya cuando me cogiste por el talle

para bailar,

intuí que no eras un desconocido.

Nunca más nos separaremos.

Cuidadito, que como dejes caer mis bultos

te meto un puro, una sanción que te vas a acordar del día de hoy.

-Pero bueno, jefe, ¿a qué se deben estas prisas?

¿No decía que no podía bajar sus cosas

porque le dolían las rodillas? -Y me duelen, pero me aguanto.

-No carga ni con sus pecados. -Cuidadito con lo que dices.

Donde hay patrón no manda marinero. -Cuidado con sus cabreos.

¿Pero

se puede saber

a qué viene tanto pateo?

-Estoy constatando que los obreros han tapado

con la suficiente eficacia las excavaciones.

Si voy a volver aquí, no quiero rendija por donde escape un romano.

-Hombre, pierda cuidado. La excavación está muy bien tapada.

-Bueno. -Debajo del suelo ya no queda nada.

Se han llevado los restos a la universidad para examinarlos

a conciencia. -Ah.

¿Que los huesos de los fiambres romanos se estudian?

-Hombre, claro. No querrá que los lleven para un caldo.

Anda que no estaba ilusionado

el arqueólogo que ha dirigido el traslado. Por lo que dio a entender

estudiando los huesos se sabe el año del yacimiento.

-Qué manía con lo de los años, leche. Si es de los romanos, pues será

de la época de los romanos. ¿Qué más dará año arriba

que año abajo? -Pero, Servando, no sea borrico.

Claro que da. ¿No le interesa saber

quiénes fueron,

cómo vivían y cómo se ganaban la vida los primeros pobladores

de Acacias? -Pues ni pizca.

Anda, deja ahí mis bultos. A partir de ahora los cargo yo.

-¿A partir de dónde? Hemos llegado.

-De verdad, qué manía con sacarle punta a todo, Martín.

Y a ver si te entra esto

en la cabeza. No quiero volver a oír hablar

de romanos ni de elevadores. Si me voy a quedar

aquí, en mi bendito cuchitril, esto no lo van a remover

mientras que yo lo habite. A ver si la próxima vez

van a descubrir dinosaurios o la tumba del Tenorio.

-Va a tener que hacerse de nuevo a vivir solo, sin muchacha

que se lo haga todo. -¿Qué hacían? La comida.

-Y le lavaban la "indumenta".

Calzones incluidos. -Pues para eso soy el jerarca

de Acacias, hombre.

Buenos días, señorita.

Luminosa mañana, eh.

-Muy bonita, sí. -¡Ay!

Ay, Dios.

Muchacha, cuidadito. Identifícate antes

de que se empiece a hablar, que uno no gana

para sustos. -No veo en qué pude

asustarle a usted. -No digo que intencionadamente.

Pero las personas normales no estamos acostumbrados

a esos colores que gasta.

Vamos... Vamos,

a las... A las negruras africanas tropicales.

-Ve acostumbrándote.

Y no solo a eso.

Aquí yo soy un señora invitada de los Hidalgo.

Como vuelvas a tutearme,

me encargaré de que te lleven

directamente al albañal.

¿Estamos, blanquito?

Anda que...

Menudos humos se da aquí la indígena.

-Humos más que justificados.

Por muy negros que sean son igualitos a nosotros.

Y la pobre tiene que estar

más que harta de que se hagan chuflas.

-Que no es que le tenga tirria,

pero vamos, eso de que son igualitos que nosotros "nanai".

La escala evolutiva.

Es la escala evolutiva.

Caballero, aquí tiene el cafelito. -Gracias.

-Pablo,

¿dónde está Leonor?

Acabo de ver a Javiva y no estaba con ella.

-Estará dentro si ha empezado la misa.

-Bien fervorosa que ha vuelto. Oye, que no es malo.

Con lo que ha sufrido tendrá que descargarse

con los curas. -Pero además del apoyo

del párroco, tiene que comprender que la ayudaré

en lo que sea. -Bueno, dale tiempo.

-Pero si tiempo ha tenido.

No sé. Igual he sido yo, que no he sabido

mostrarle mi disposición.

He decidido coger el toro por los cuernos

y tomar la iniciativa. -Di que sí. ¿Y cómo?

-Escribiéndole todos y cada uno de mis pensamientos

sobre ella. Los que ella me inspira.

-Como una declaración de amor. -Exacto.

Meter todo mi amor en dos cuartillas para que pueda leerlo.

-Olé. ¿Ves como el cariño nos azuza al entendimiento?

-Anda, calla. Podrías aprender de Pablo

y darme una contentura.

-Cuidadito, eh. Bien me cuesta a mí no ejercer mi derecho al noviazgo.

Por mí saltaría estar barra con garroche y te ceñiría el talle.

Pero uno ha decidido trabajar

duro para que a mi futura esposa no le falta de nada.

-¿Has visto, Pablo?

El hombre más calavera es formal

como un fraile.

-Bueno, mejor que esté así a que te siga pinchando como antes.

-Ahora me pincha ella. Va dándose besitos

por la calle. -Calla.

No me lo recuerdes,

se me ponen todos los colores. -No sufras.

Ya te he perdonado. Por si echas de menos mis picardías.

-De más las echaré cuando las tenga.

-¿Qué tienes aquí?

Ven.

-Ay.

No seas así.

Contente un poco.

-Sí, conteneos un poquito. Aunque sea sana,

me dais envidia.

-Tú tranquilo. En nada andas igual con Leonor.

Bien atrevidos habéis sido. -Porque el amor no se puede contener.

-Ahí tiene razón mi muchachita. Pocas parejas he visto yo

tan enamoradas.

-La verdad es que sí que éramos audaces.

-¿Cómo vas a hacer

para entregarle la carta? Servicio de correos descartado.

Al ser una declaración yo intentaría

hacer algo especial.

-¿Cómo qué?

-Pablo, hay que darte todo mascadito. Una cena al fulgor de las velas.

-De fondo música suave y sugerente. En eso

Víctor es especialista. -Y para la sobremesa

la declaración de amor.

-Pues es buena idea, sí.

Ahora solo tengo que encontrar mi inspiración para conmoverla.

Me he lanzado a escribir,

pero esto no es lo mío.

Me he pasado la noche en vela para dos palabras.

"Querida Leonor".

Su máscara

y una nota de despedida.

Esa fue su forma de decirme adiós.

La buena de Consuelo.

Bueno, Celia, tienes que estar orgullosa de tu madre.

No imaginas cómo la voy a echar de menos.

Lo sé.

Pero ya sabes que puedes contar conmigo para lo que necesites.

Tirso no está en su habitación.

No. Lo he mandado al colegio con Edita.

Teresa no ha aparecido. -¿Tampoco tiene

noticias? -He empleado la noche

en buscarla por lugares donde podría estar.

-Ay, por Dios, qué desazón.

Celia y yo dábamos un repaso

a los posibles paraderos.

(Puerta)

Abro yo.

Quiera Dios que sean noticias.

Es más que probable que sea Felipe

quien llega.

He pensado que no le importaría que se lo contara.

Si se prolonga, habrá que dar parte a la policía.

-Ha hecho muy bien. Agradecido.

-Ayer Teresa vino a mi casa

para preguntarme por mi madre y la noté ausente.

¿Cree que puede sucederle algo?

¿Algo que la haya impulsado a desparecer?

-Nada concreto, creo.

En términos generales sí.

Nuestros primeros días de matrimonio

no están siendo un lecho de rosas.

-Puede que solo necesite

estar sola para pensar.

La muerte del señor San Emeterio le ha supuesto

tamaño quebranto. -Lo sé.

Un quebranto del que no logra recuperarse.

-Lo siento.

Fernando, ¿me pone usted en antecedentes?

Quiera Dios

que no esté herida. -He peregrinado por los hospitales

y no ha estado en ninguno. -Entiendo cómo se sienten.

Pero no se dejen llevar por derroteros pesimistas.

La encontrarán.

Primero voy a poner en situación

al nuevo comisario. Viene hoy. -¿Quién es?

-Méndez.

Me suena su nombre.

Naturalmente.

Era amigo de tu marido.

Ah, sí. Ahora lo recuerdo.

-¿Es hombre de fiar? -Es un mando destacado.

Se compromete con los casos.

Pronto sabremos qué le ha pasado a Teresa.

"Toda mi experiencia como policía no impidió"

que me comportara como un necio. "Auxilio".

¡Por favor, que alguien me auxilie! ¡Por el amor de Dios!

¿Qué le ocurre, mujer? Acaban de robarme.

Te pierden las mujeres.

En esta ocasión al menos.

Sí. No, no sospeché

engaño alguno.

A pesar de que tuve la impresión de que la conocía.

El caso es que un hombre

me golpeó en la cabeza por la espalda.

Y con la ayuda de otro bellaco

"me trasladó hasta las vías del tren".

"Allí fue donde desperté".

"Estaba maniatado y..."

"Lo reconozco".

"Cuando escuché que el tren

se acercaba,

cuando vi su faro,

perdí los nervios".

"Sabía que iba a morir".

Precisamente en ese momento le puse nombre

a la mujer. Elena Pérez Casas.

La detuve hace mucho tiempo.

Una buena pieza.

Y fría.

Ha esperado mucho para vengarse.

Entonces

lograste deshacer los nudos,

¿no? Fue un milagro.

De la oscuridad surgió un hombre, un mendigo supongo.

Que me desamarró de las vías

y tiró de mí para salvarme.

Ni siquiera recuerdo su cara.

¿No has vuelto a verlo?

En el suelo, a unos centímetros de las traviesas,

esperé a que el tren pasara.

Pensaba que mi salvador había quedado al otro lado del convoy

y que podría darle las gracias.

Pero parecía no haber nadie.

Entre tinieblas solo veía sombras.

Tardé unos segundos en mirar a las vías y...

No.

El que hasta hace unos segundos era un hombre valiente

había quedado convertido en un amasijo

de carne y huesos quebrados.

No pude agradecérselo.

No pude.

Lo siento.

Entonces el cadáver,

o los restos, eran de ese hombre.

Sentí un impulso. Quería desaparecer.

Dejé allí mi ropa,

mi billetera, la cédula.

Pensaba que de alguna forma

para todos, y para ti, sería mejor darme por muerto.

Mauro, ¿cómo iba a ser lo mejor para mí?

En fin, no te sientas culpable. Hiciste lo que creíste mejor.

Y ahora estás aquí, a mi lado.

El resto no importa.

Distinguido, ¿verdad?

Me he permitido pedirle

al servicio que te lo lavaran, almidonaran y plancharan.

Debería haber sido yo la que eligiera, ¿no?

No creas. En ocasiones los hombres desde fuera

apreciamos mejor el valor estético de un vestido

o de una joya. Quiero que te pongas el broche que te regalé.

Para el resto de complementos elige lo mejor que tengas.

¿Qué tiene esta cena para que haya rebuscado en mi armario?

Tú obedece, hija,

y terminarás agradeciéndomelo.

¿Está preparando una exhibición de su querida hija, la yegua?

Elvira, no seas impertinente. Burak Demir es un hombre muy importante.

¿Qué hay de malo en alegrarle

la vista y la velada? Se merece un recibimiento de altura.

Padre, es su amigo, su compañero de viaje,

su socio. Disfrutará de su compañía, ¿pero qué pinto yo?

¿No podría excusarme? Imposible.

Pero sabe que yo me aburro.

¡Ya has terminado por enfadarme! ¿No estás contenta si no?

Vendrás, y no hay más que hablar. Dígame por qué,

por favor. No tengo por qué darte explicaciones.

Pero allí estarás.

Guapa, elegante y simpática.

¿Me has oído? Sí, coronel.

A sus órdenes. Ya sabes lo que tienes que hacer.

Modosa, complaciente

y alegre. Y no me defraudes

o te acordarás.

Estoy pensando.

¿Por qué no acudiste a mí de inmediato?

Yo podría haberte ayudado.

Y además tú sabías que yo iba a sufrir creyéndote muerto.

Perdóname.

Por un lado quise alejarme de todo.

Y por otro pensaba que creyéndome muerto mi asesina se confiaría

y sería sencillo atraparla.

Además en ese momento tú abrías el baile con tu futuro marido.

No me malinterpretes.

No te echo en cara que rehicieras tu vida.

Yo quería que fueras feliz. Y con esa boda podías conseguirlo.

Además no me sentía con fuerza

para enfrentar el mundo.

Cualquier tarea, hasta la más banal,

me resultaba una montaña.

Mauro,

¿hasta cuándo seguirás en las sombras?

Hasta que meta en ellas a Elena Pérez Casas.

Supongo que Felipe

estuvo al tanto de todo.

¿Verdad? Sí. Pero no se lo tengas en cuenta.

Fue quien me habló de tu angustia.

Por eso te presentaste.

Porque te echaba de menos.

Muchísimo.

Pensaba que lo mejor era dejar que creyeras

en mi muerte. Pensaba que la herida,

si había alguna,

cicatrizaría antes si no nos veíamos.

¿Qué te hizo cambiar de opinión?

Felipe.

Me hizo ver que esa yaga no mejoraba.

Que iba a peor.

Que tu matrimonio parecía no marchar muy bien.

Ni siquiera puedo dormir con Fernando.

Saber de tu aflicción me partió el alma

y al tiempo me confirmó lo mucho

que nos queremos.

Lo necesarios que somos el uno

para el otro.

Tengo que marcharme.

¿Tendrás problemas por pasar

la noche fuera de casa?

No creo.

Hasta ahora Fernando ha sido la paciencia en persona.

Ni un lamento ni un reproche.

Todo comprensión

y tolerancia. Lo resolveremos.

Pero no digas nada a nadie.

Ni a Fernando.

Por favor.

Serán solo unos días más.

Disculpe, señorita.

Imaginaba que estaría por aquí y he venido por si necesitaba algo.

-No. Muchas gracias, Martín.

¿Querías algo?

-Disculparme en nombre de Servando.

Se ha portado con Vd.

como un verdadero animal.

-No cargues con los pecados de los demás.

-En el fondo es buena gente y se termina por cogerle cariño.

Pero el hombre vino de su pueblo hasta aquí

y es el único mundo que ha visto. -¿Y a ti no te asusto?

-¿A mí? No, no. En absoluto.

Yo he caminado la tierra. Para pegar tiros, eso sí.

Pero mis buenas vueltas me he dado.

Luché en Filipinas.

Allí la gente

es de otra facha.

Pero aprendí pronto el cuento.

Sea cual sea el color de tu piel, más iguales

no podemos ser.

-¿Por qué la gente se fijará tanto en la pinta?

-No debe de ser fácil para usted.

-Tengo ojos en la cara, Martín.

Noto cómo me miran los vecinos y los chiquillos en la calle.

A algunos, a algunas sobre todo,

les repugno.

Les parezco lo más parecido a un mono.

Un animal vestido

con ropas de humano.

-Nada, nada.

Enseguida se acostumbrarán, ya verá.

Señorita,

¿echa de menos su isla?

¿Cómo es?

-Buena para los ricos

y mala para los pobres.

-Como todas las patrias chicas.

Cuénteme algo más.

Si tiene un rato.

-En realidad nací en la zona continental.

Pero me crié en la isla. Donde son más oscuros que yo.

Aunque nos distinguimos

por costumbres en vez de por el color.

Hay dos grupos principales.

Los fang y los bubis.

-¿Y a cuál pertenece?

-Fang.

-¿Y ese collar tiene que ver con su tribu

o lo que sea?

-Está hecho con asta de un antílope.

Y lo cerramos

con resina.

-¿Qué lleva dentro?

-Objetos que sean importantes para ti o tu familia.

Un diente de leche

tuyo o de tu hermano,

una piedra de color, semillas

de la comida que más te guste. Es como si dentro

cada uno metiera su vida.

Te recuerda lo que eres.

-Nos protege.

Una vez que lo colgamos no nos lo quitamos nunca.

Cuando el cordelejo se rompe, te evita una desgracia.

-Y en lugar de que te pase a ti la calamidad

se rompe el bramante y te la ahorra. Buen engaño

al destino. Cuénteme más cosas.

Echo muchísimo de menos las aventuras

que vivía por aquellas tierras. Y ahora que está

hablándome me siento como estar allí.

-Mejor será en otra ocasión.

Tu mujer te está buscando. -Ah.

-Ejem. -Casilda.

Casilda, no sabes la cantidad de historias

que me cuenta la señorita Javiva.

Qué grande es el mundo.

Me pasaría el día entero escuchándola.

Ven con nosotros. -Sí, claro.

Estoy yo para holgazanear hoy.

Que no, Martín.

Anda. Arrea y ve al jardín,

que lo tienes que aviar. Toma.

-Me marcho. He quedado con Leonor y se me ha hecho bien tarde.

Gracias por escucharme.

-"Don Fernando debe estar indignado y con razón".

-Más asustado que molesto diría yo.

Algo grave ha tenido que pasar para que Teresa haya desaparecido

durante toda la noche. Felipe ha ido a denunciarlo en comisaría.

-No ganamos para sustos.

Esperemos que no llegue la sangre al río

y que Teresa vuelva pronto.

-En fin,

voy a estirar las piernas un rato

y de paso ver si puedo servir de ayuda para algo.

(Puerta)

Ya voy yo.

Buenas tardes, don Ramón.

Está María Luisa, ¿verdad?

-Sí. Aquí me tienes.

-Aquí os quedáis, señoritas.

Espero que os comportéis con recato

y no tenga que arrepentirme.

Déjese de reprimendas, que no le van bien.

Al fin solas.

No veía el momento. Qué día de padres, Dios mío.

¿Te has enterado de lo de Teresa?

No ha regresado a casa a dormir esta noche.

Y en plena luna de miel.

Por fin alguien se divierte.

Pues mi padre está preocupado. Piensa que no fue una barrabasada.

¿Has oído algo? ¿Qué voy a oír?

Todo el día encerrada.

¿En serio?

¿Ya le han ido con el cuento a tu padre?

No, no, no. Sobre eso sigue "in albis".

Ahora anda ilusionado con un asco de ágape que da esta noche

en casa para un socio o algo así. Qué perra ha cogido con la cena.

Y del beso

menudo tiro fallido.

Ese ósculo escandalizó

a todos, menos a quien tenía

que escandalizar.

Ahora lo cojo.

Me besaste para pinchar a tu enamorado.

Y como si oyera llover el sangre de horchata.

Vaya elemento.

Espera, espera. Ya lo voy entendiendo.

Según lo que me cuentas ese mozo nos vio bailar.

Nos vio bailar

y besarnos.

O sea que no hay que ser un lince para saber que es del barrio.

Caliente, caliente.

Diantres, no se me ocurre nadie.

Dímelo, por favor.

Venga, dímelo.

Simón.

¿Qué Simón?

Gayarre.

El mayordomo.

La persona que te dije

está interesada en el yacimiento.

-Buenas noticias.

Prepárate para la negociación. Será dura. Que las prisas no te nublen.

Demuestra tu sangre fría.

-Hija.

Ay, hija.

¿A que no sabes qué?

Teresa no volvió a dormir anoche. -¿Le ha pasado algo?

-Dicen que no. Pero a su matrimonio...

Aunque no hay nada de cierto.

-Habladurías, madre.

Y quizá calumnias. -Liberto,

Javiva, ¿por qué no elegís unos dulces para el postre?

-He visto despedidas más educadas,

señora.

Vamos, Javiva.

En la chocolatería nos darán conversación.

Hija, ¿cuándo vas a recuperar tu vida de siempre?

-Todo se andará.

-No es menester que te quedes aquí afligida. El yacimiento

sigue dando sus perras. Coge un dinero

y date un capricho. Las marquesas se van de compras.

-No me hace falta nada. -¡Pero a mí sí!

Quiero verte sonreír, disfrutar, reírte.

Verte Feliz. -Estoy bien.

-No, no lo estás.

Te conozco y algo te araña por dentro.

Esa maldita Fernando Poo te está consumiendo.

¿Tan malo fue?

-Hubo de todo.

También hubo cosas buenas.

La playa, los pescadores nativos, su música.

-Hija, no me vengas con músicas ni marimbas. Te ha marcado.

Y la gente te lo nota, aunque no te lo digan.

-Bastante me importa la gente.

-¿Y Pablo?

¿Pablo y yo te importamos un bledo?

No cuentes nada ahora. Llegará el momento

en que quieras soltarlo. Pero mientras

no te quedes en el pasado. Cualquier cosa menos eso.

-Madre, necesito un respiro, nada más.

Respirar.

-Pues respira, hija.

Pero no lo hagas sola. Hazlo con los demás. No te encierres.

Tienes tantas cosas... Tienes a tus amigas,

a Liberto ahora, a mí,

a Pablo, que te adora como a una diosa.

Daría lo que fuera por tu felicidad.

Hija,

no tires por la borda tu presente.

-"Madre del amor hermoso, te has vuelto loca del todo".

Loca de amor, amiga mía.

Si tu padre se entera, te viste de novicia.

Es un escandalazo.

¿Cómo te has enamorado de él?

En cuanto lo vi.

No supe que era mayordomo

hasta más tarde. Bueno, esa es una buena excusa.

Pero tu padre jamás dejará que te cases con él.

Lo sabes, ¿no?

Ni el coronel ni Simón.

No sé cómo ni por qué los días felices se han ido.

Se va a marchar del barrio alegando que es lo mejor.

¿Se marcha de la ciudad seguro? Así es.

De otro quizá dudaría,

pero Simón tiene diploma de testarudo.

La verdad es que es hombre apuesto.

Pero una señorita y un mayordomo

no lo aceptarán en nuestra sociedad. ¿Por qué?

Mira Pablo y Leonor.

Sí. Mira. Mira cómo están ahora.

Hechos una compasión.

Yo nunca rechazaría a Simón.

Pero él a mí sí,

visto lo visto.

Quizá sea lo mejor.

Entre una ruptura y que te lo maten en un duelo,

pues tú me dirás.

Además que él tiene razón.

¿Qué puede darte?

Su amor.

¿De qué me vale el último grito en vestidos, las cenas, los lujos

si no puedo compartirlos con quien amo?

No depende de ti.

Eso habrá que verlo.

Le necesito.

Más que el agua que bebo.

No sé si al final dependerá de mí o no, pero puedes apostar

a que no me rendiré.

Ten cuidado con lo que deseas.

Que si lo consigues, puedes arrepentirte.

Me alegro de tenerle de vuelta.

Me alegré mucho cuando supe que era destinado aquí. Enhorabuena.

-Yo también esperaba ese regreso.

¿Cómo han ido las cosas en este tiempo?

-Muchos acontecimientos han marcado el barrio.

-Me imaginaba que no todo terminaría

con la muerte de mi amigo Germán de la Serna.

-Muerte o desaparición.

Que aún no queda claro.

-Espero tener oportunidad de hacerlo. -Muy agradecidos.

-Hay otro caso al que quiero otorgar prioridad.

La muerte de don Mauro San Emeterio.

¿Cómo está ese asunto?

-Aquí está toda la información sobre la presunta asesina.

Elena Pérez Casas.

-Estudiaré el caso a fondo.

-Felipe, ¿tienes un momento?

-Claro, Celia. Comisario, ¿recuerda a...?

-A su esposa. Claro que la recuerdo.

Naturalmente.

Encantado de verla.

Si me disculpan,

les dejo. Tengo que empezar a trabajar.

-Lo siento, Celia.

Le comentaré que ya no somos

marido y mujer.

No se volverá a producir esta situación.

-No tiene importancia. Pensaba en otra cosa.

¿Por qué no le has dicho nada sobre lo de Teresa?

Sigue sin aparecer.

-Verás, he estado pensando sobre lo de Teresa.

Y no creo que sea una desaparición.

Una desaparición involuntaria. -¿De qué hablas?

He sabido que tiene problemas con su marido.

Y creo que no ha regresado porque lo ha decidido así.

Necesitará tiempo para pensar.

Regresará en cualquier momento.

-Felipe Álvarez Hermoso,

te conozco bien.

Tú sabes mucho más de lo que aparentas.

¿No piensas contármelo?

-"Ya no sé qué decirle a Tirso. No entiende que Teresa"

se haya ido sin decirle nada. Espero que la encuentren

y no pase una segunda noche fuera.

(Se oye abrir la puerta)

¿Eres consciente de todo

lo que nos has hecho? Pasa.

Pasa, por Dios. ¿Dónde estabas?

Nos has dado un susto.

Le felicito, Gayarre.

El invitado quedará impresionado con la presentación de la mesa.

Estás preciosa, hija.

Veo que te has puesto el vestido que te sugerí.

Sabia elección. ¿Qué me sugirió?

Cualquier cosa por agradar a sus amigos,

padre.

(Puerta)

Gayarre, vaya a abrir.

No hace falta que te recuerde lo encantadora que debes de ser.

Despreocúpese. Esta noche no tendrá usted ninguna queja

de mí.

-El señor Burak Demir.

-Bienvenido. -Muchas gracias.

Señor Demir,

no sabe las ganas que tenía

de conocerle. He oído hablar tanto

de usted... El placer es mío, señorita.

He oído muchas historias sobre su belleza.

Pero ninguna le hace justicia.

Tiene una hija bellísima.

-Gracias, señor Demir.

¿Nos sentamos?

Simón, por favor, sirve los entrantes

mientras el señor Demir y yo nos vamos conociendo.

No le pregunto por el viaje.

A la vista está que no ha hecho mella en Vd.

¿Dónde te habías metido? ¿Qué ha pasado?

No ha ocurrido nada digno de mención.

No ha pasado nada.

Necesitaba alejarme y pensar.

Siento si os he preocupado.

Teresa, ya eres mayorcita. Tendrías que habérnoslo dicho.

Nos tenías con el corazón en un puño.

¿Nos puede dejar a solas, Cayetana? Necesito hablar con mi esposa.

No voy a poner paños calientes.

Además de estar preocupado me has humillado como marido,

como hombre.

No era mi intención.

Buenas intenciones hay en el infierno.

Hemos de poner fin a esta situación de nuestro matrimonio.

¿Qué es eso? Dos pasajes para un trasatlántico

que dará la vuelta al mundo.

Salimos en unos días. Dejaremos atrás

Acacias y reflexionaremos juntos.

Me gustaría que aceptara nuestra hospitalidad y se instalara aquí.

-No quiero causarles ninguna molestia.

-No podría causarnos molestia.

Hágale caso a mi padre.

En ningún lugar estará como aquí.

Y así me contará más maravillas de su tierra.

Me tiene cautivada

con sus historias.

-Humo. No es el teatro. -Templa.

No me montes una escena en la calle. -Me puede la rabia con los botarates.

-Agradezco que me ayudes,

pero ya llamo bastante la atención sin estas algaradas.

-Acompáñame a la fuente

a ver si se calman esas chismosas.

-Anda.

Pues sí nos ha salido fresca la africana.

"¿Cómo te encuentras?".

No me has explicado dónde pasaste la noche.

Empecé a andar.

A dar vueltas por la calle.

Ensimismada

y recapacitando sobre lo que había pasado.

¿Pasaste la noche deambulando por las calles sola?

Qué temeridad.

¿Hasta cuándo va a seguir escondido?

Le puede traer consecuencias. Lo sé.

Debería salir. Desvelar el engaño.

No, Felipe.

Si se descubre que sigo con vida, mi plan se irá al traste.

No sé cuánto tiempo podré seguir manteniendo el secreto.

-Habrás echado de menos la buena comida.

-En algunos momentos, pero

mis prioridades eran otras en esos días.

-Leonor, acuérdate que tenemos esa cita pendiente

y se nos hace tarde.

-"Yo he escuchado"

que se comen a los blancos guisados como cochinillos.

-¿Pero cómo se va a comer a mi Martín?

Y este hombre es bobo.

¿Qué puede ver en esa mujer? -Qué va a ver.

Que es negra.

Y qué a saber qué haría tu Martín

cuando era soldado por los mundos esos.

-Está claro que no me quedaré de brazos cruzados

viendo cómo me roban a mi hombre. -"Han pasado una situación difícil".

Pero han demostrado poder superarla

y mantener el cariño

que les une. -Eso es.

Deberíamos brindar por vuestra nueva vida.

-Por la nueva vida.

Y porque nos traiga felicidad.

-"La oferta que no ha hecho"

era más que suficiente. -Pamplinas.

Se puede conseguir algo más.

-Parecía justo. ¿Cómo pedir más?

-Siendo más atrevida. -No me siento nada cómoda.

-No siempre podemos hacer lo que más nos place.

-Yo me alejo de las cuestiones de dinero.

-Razón de más para dejarse aconsejar.

-Elvira es una mujer hermosa, simpática e inteligente.

-Le agradezco los cumplidos,

pero en ocasiones no es así.

-Es una cuestión de la edad.

¿Cómo sería si no fuera un poco rebelde?

-No puedo hacerme

a la idea. Ha sido muy tozuda

desde niña.

-Esos caracteres son

los más estimulantes.

Un caballo que no haya que domar

no merece la pena.

-No es menester que nos quedemos en casa.

Tendrás que ir solo con Tirso. Yo no puedo.

¿Puedo saber por qué? Bueno, tengo que hacer

recados y quizá no llegue a cenar. -Podemos tomar

un helado. -Por supuesto que sí.

Que Teresa no venga no significa que pasemos hambre.

No me encuentro bien. Cuéntame.

¿Qué te atormenta tanto?

Lo que me ocurre es muy simple.

Después de la noche mágica que vivimos

he puesto los pies en la tierra.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 482

Acacias 38 - Capítulo 482

24 mar 2017

Teresa vuelve a casa y Fernando le propone irse juntos. Leonor planea la venta de su parte del yacimiento de oro junto a Habiba. Celia arregla sus papeles con Felipe y ambos se separan definitivamente. Empeñado en recuperar a Leonor, Pablo le prepara una cena sorpresa y le escribe una declaración de amor. Rosina también intenta acercarse a Leonor, pero ésta apenas quiere hablar del pasado. Burak Demir, un invitado especial de Arturo, llega a casa de los Valverde a cenar para quedarse unos días. Elvira se muestra amable con él para dar celos a Simón.

ver más sobre "Acacias 38 - Capítulo 482" ver menos sobre "Acacias 38 - Capítulo 482"

Los últimos 2.199 programas de Acacias 38

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios
  • Nuevo Capítulo 585 Completo 53:29 100% ayer
    Capítulo 585 ayer Los hospitales están colapsados y Diego organiza un hospital de campaña en la calle. El carácter y la determinación de Diego obnubila a Blanca. Avisan al doctor del Val para que atiend...
  • Nuevo Capítulo 584 Para descargar: Botón derecho y seleccionar la opción "Guardar enlace como..." o "Guardar destino como..." Completo 51:57 100% pasado martes
    Capítulo 584 pasado martes Blanca encuentra en el maletín de Úrsula las cartas que le escribía una antigua amiga del internado suizo: Marion. Antoñito, después de que su padre descubra la estafa y tras un...
  • Nuevo Capítulo 583 Completo 53:27 100% pasado lunes
    Capítulo 583 pasado lunes Afortunadamente el temblor se queda en un susto. Todos los vecinos se sobreponen y continúan con la organización de la procesión de la Virgen de los Milagros de Acacias. Blanca sospecha que s...
  • Nuevo Capítulo 582 Completo 55:07 100% pasado jueves
    Capítulo 582 pasado jueves Un mes después: Gran expectación en el barrio por la llegada de los vecinos que van a ocupar el piso principal. Al final quien llega no es otra que Úrsula, acompañada de Jaime, Samuel ...
  • Capítulo 581 Completo 54:11 100% 16 ago 2017
    Capítulo 581 16 ago 2017 Samuel se promete con Blanca para evitar que Úrsula la mande al sanatorio. Ya a solas, Blanca se enfrenta a Samuel: no quiere depender de nadie. Llega una carta de Diego, el hermano de Samuel, anunciando q...
  • Capítulo 580 Completo 54:06 100% 14 ago 2017
    Capítulo 580 14 ago 2017 Úrsula niega cualquier relación con lo ocurrido en el incendio. Mauro y Felipe no ayudan a Fabiana a desenmascararla. Lolita confiesa a Casilda y Trini que no quiere nada con Antoñito porque ...
  • Capítulo 579 Completo 54:00 100% 11 ago 2017
    Capítulo 579 11 ago 2017 Mauro confiesa a Felipe que, según el pronóstico de los médicos, Teresa podría morir en cualquier momento. Lolita intenta apartarse de Antoñito, pero le cuesta. Trini y Casilda ...
  • Capítulo 578 Completo 54:49 100% 10 ago 2017
    Capítulo 578 10 ago 2017 Simón consuela a Adela, que sale corriendo tras el encuentro con Carlos. Sor Genoveva llega buscando a Adela. Ella decide volver al convento pese a que Simón intenta convencerla de lo contrario. Cas...
  • Capítulo 577 Completo 54:46 100% 09 ago 2017
    Capítulo 577 09 ago 2017 Mauro salva a Teresa del incendio justo cuando una parte de la casa se derrumba. Los bomberos sacan a Jaime y a los refugiados en el altillo y corre la noticia de que Cayetana está atrapada. María L...
  • Capítulo 576 Completo 54:00 100% 08 ago 2017
    Capítulo 576 08 ago 2017 Cayetana clava un puñal a Teresa y la esconde cuando llega a su casa Jaime Alday. Hija y padre se reconcilian. Pero que estén los tres bajo el mismo techo es una trampa de Úrsula, que deja un...
  • Capítulo 575 Completo 54:16 100% 07 ago 2017
    Capítulo 575 07 ago 2017 Cayetana intenta que Fabiana le confiese la identidad de su padre, pero la criada calla: para ella ese hombre ha muerto y es mejor no remover el pasado. La velada de Lolita y Antoñito se salva en el &uacut...
  • Capítulo 574 Completo 53:58 100% 04 ago 2017
    Capítulo 574 04 ago 2017 Úrsula le revela a Cayetana cómo pretende salvarla: con la ayuda de su padre. El comisario Méndez desvela a Mauro y Teresa que la autopsia de Germán apunta a Cayetana como culpable de ...
  • Capítulo 573 Completo 55:06 100% 03 ago 2017
    Capítulo 573 03 ago 2017 Úrsula, después de revelarle la identidad de su hija, le pide tiempo a Jaime: Cayetana no está en el mejor momento para aceptar el regreso de su padre desaparecido. Antoñito logra tran...
  • Capítulo 572 Completo 54:10 100% 02 ago 2017
    Capítulo 572 02 ago 2017 Antoñito convence a su padre de que su negocio de la Bolsa es legal y no le dijo nada para darle una sorpresa y que viera que puede valerse por sí mismo. Teresa pierde los nervios después de ...
  • Capítulo 571 Completo 53:16 100% 01 ago 2017
    Capítulo 571 01 ago 2017 Úrsula intenta que su hija regrese al sanatorio. Pero Jaime se impone: si es su hijastra tiene potestad sobre ella, y se quedará en su casa. Antoñito intenta hablar con Lolita para saber qu&e...

Añadir comentario ↓

  1. Alba

    La verdad es que me alegro muchísimo de que Mauro y Teresa vuelvan juntos, esperemos que la felicidad dure.... tienen tanta química...¿¿

    28 mar 2017
  2. Pilar Méndez

    Yo opino que Celia no debería volver con Felipe como pareja, amigos sí porque son padres de Tano, pero fue muy cruel por parte de Felipe humillarla y hacerla tragar con tener que aceptar que tuviera por amante a Huertas. Me hubiera gustado más que Cruz fuera absuelto por la justicia y se quedase en Acacias como pareja de Celia. Y....de verdad os creíais que el protagonista masculino había muerto ? Todas las novelas de esta franja horaria terminan bien!

    28 mar 2017
  3. Mabi

    Acacieras de Argentina, si miran la novela por el canal español de cable ( en mi caso Cable visión) ha cambiado el horario ahora va a las 17 hs. Y hoy 27/3 es una pena que no podamos dejar nuestros comentarios sobre el cap. 483 en su sitio. Cada día mas intriga en la trama de Leonor y Habíba, aunque hoy se ha dejado entrever que Leonor está sumida a la vo!untad de ésta...en comentarios anteriores di mi opinión sobre esta relación y es esperable que ningún ofrecimiento por el yacimiento la conforme. Veremos, veremos y luego sabremos... Saludos cordiales!!!!!

    28 mar 2017
  4. Saro

    Una vez más volvemos a estar sin posibilidad de comentar el capítulo, en este caso el 483 pero, no me resisto a hacer aquí un pequeño comentario referente a mi pareja favorita. Qué bonita la declaración de amor que Pablo ha escrito para Leonor y qué emoción, a medida que la escuchan, se aprecia en Liberto y Rosina cuyos ojos se llenan de lágrimas; de algún modo, lo que Pablo lee le recuerda a ellos su propia historia de Amor, por éso se miran y se acarician. Esas miradas cómplices, esos gestos de Amor ... ¡cuánto expresan sin necesidad de palabras!

    27 mar 2017
  5. Casilda

    Hay un momento en el que Habiba dice : « en mi país no se qué» por aquel entonces Guinea era terrirorio español o sea Habiba era española, es como si viene un canario y dice « en mi pais blabala» por cierto muy racistas se muestran con ella pero cuando Paciencia enseñaba la foto del mulato de su cuñado se les caia la baba con el que que guapo y que querian un hombre así también. Los guionistas ni hacen mas que contradecirse.....

    27 mar 2017
  6. manuela correas

    Espero se aclare el misterio de leonor y habiba ya es un poco largo. Elvira y Simon ya los guionistas van dando indicios de una posible solucion. Fue lolita que sugirió la fuga pero no se pueden fugar juntos. Simón debe marchar. Arturo prepara la boda de la hija y elvira en desacuerdo se fuga, busca a simon y este la trae de vuelta a casa. Ante el honor de padre e hija mancillado queda mandarla al convento dejsrla soltera o, como ningún caballero se casará con ella, está simón para solucionar el desaguisado que organizó la rebelde de elvira y casarse con ella. Veremos como lo solucionan los guionistas

    27 mar 2017
  7. Annie DO

    A mi esposo y a mi nos encanta la serie los felicito por los actores verdaderos profesionales y el decorado y vistiario lo trasladan a uno a la época lo único que hay tanta maldad y poco mensajes del bien contra el mal que deprime pero de todas formas nos gusta y disfrutamos viéndola

    26 mar 2017
  8. Carmen

    Que bonito el baile y el reencuentro Mauro-Teresa, cómo se quieren!!! Me encanta! Ahora un impulso a la Simón-Elvira.. Q está un poco estancada esta historia La serie mejora así q seguid así

    26 mar 2017
  9. EDonner

    Bueno, ya se está viendo cambios positivos en la trama de Acacias...Muy interesante el lenguaje y la conducta Aristócrata vividas en ese tiempo expuesto como marca de nobleza en algunos personajes. El misterio y la emoción regresan...Esperemos que no se pierda el hilo de la serie. Felicito a tan grandioso elenco por hacernos tan vivida estas historias...Saludos desde El Salvador Centroamérica.

    26 mar 2017
  10. Loreto

    Y el luto no duraba días, si no meses y dependiendo de la relación que tuvieras con el difunto. La novela en general está bien. Hay historias que me gustan y otras no tanto. Las que noe gustan nada son Teresa y Elvira, me parecen insoportables. Y lo del beso de Elvira a M. Luisa, hoy en día no hay problema, pero en aquel entonces, estaba muy mal visto.

    26 mar 2017