www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.9.0/js
3940251
No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 472 - ver ahora
Transcripción completa

Mauro.

No puede ser.

Estás muerto.

¿Muerto?

No, no estoy muerto.

¿Acaso crees que soy tan majadero para dejar que un tren me arrolle?

Pensé que no te vería más.

Déjame que te abrace.

Tú nunca más me vas a abrazar, Teresa.

¿Y sabes por qué?

Porque ahora perteneces a otro.

Mauro, sabes que te amo.

Lo que sé es que nunca has amado a nadie.

Porque eres incapaz de amar.

Lo siento por ti, Teresa.

Nunca vas a ser feliz.

No...

Suéltame.

Solo ha sido una pesadilla. -"Han mandado el equipaje"

de la mujer muerta en Córdoba. No hay documentos,

pero sí libros y fotografías.

Espero que no sea Leonor. (RAMÓN) "Es con usted"

con quien quería hablar.

Es por doña Consuelo.

-¿Está peor?

-No,

pero me he dado cuenta de que mantiene en secreto su enfermedad.

-Lamento haberme enterado yo.

Ahora no sé si se lo debo contar a Celia.

-Por eso mismo se lo comentaba.

Fernando.

Perdóname.

No te casaste

para esto.

Me casé para vivir

toda la vida contigo.

Y en lugar de darte felicidad,

te estoy llevando a un pozo de tristeza.

-"Me preguntó por ti"

doña Susana, la sastra.

No sé qué le contó a mi padre

de que quería que bordara para ella. No me fío.

Fíate de la virgen... (LIBERTO) "No es cierto"

que no se haya avanzado nada. -¿Cómo?

-No hay nada definitivo. No hemos dicho nada

porque queremos certezas. -Quiero saber.

Tengo derecho.

"Mauro, te amo". "Nunca has amado a nadie".

"Y a mí tampoco. Porque eres incapaz de amar".

"Lo siento por ti, Teresa".

"Nunca vas a ser feliz".

¡¿Qué ha sido eso?!

Detente.

No, déjame.

¿Quién eres tú

para decidir si me muero o vivo?

¡Teresa, mírame, mírame! ¡Mírame a los ojos, soy tu amiga!

(LLORA)

Suelta, suelta.

Sosiégate.

Templa.

Templa. No.

Serénate.

Voy a soltarte si prometes atenderme sin hacer más tonterías.

Vamos a hablar.

No quiero. ¡Pues cállate

y escúchame si es lo que quieres, estúpida!

¿Te sorprende mi trato?

Crees que no debería emplear tamaña dureza por alguien que sufre, ¿no?

¿Sabes qué?

¿Por qué debería tratarte con delicadeza?

¡No mereces ningún respeto, eres una cobarde!

¿Crees que eres la única que ha perdido a un ser amado?

Mi primer recuerdo fue el de una pérdida,

la de mi familia.

Y después,...

apenas he hecho otra cosa en mi vida que contar

cómo se iban yendo las personas que quería.

Lo he perdido todo.

Cayetana, lo... ¡Cállate!

Cállate y escúchame.

Mi primer amor, Ponce,...

después mi marido,

mi hija...

Y después de haberlo perdido todo,...

¿dónde estoy?

¿Eh?

¿Dónde estoy?

¿Acaso me ves una lápida encima de mí?

No,

claro que no.

Aquí estoy y sigo luchando. ¡¿Sabes por qué estoy aguantando?!

¿Sabes por qué?

Por las personas que me importan...

como tú.

Te lo agradezco, no pretendía... Ya sé lo que pretendías.

Huir como la pusilánime en la que te has convertido.

Ahora es el momento de demostrar que te importamos,...

que nos quieres más que a tu propia vida.

¿No quieres dar ejemplo a Tirso?

¿Quieres dejar en evidencia a Fernando toda su vida?

Trágate tu dolor.

Escóndelo, y cuando salgas por esa puerta,

nada de lo que ha pasado...

existirá.

Prométemelo.

Prométemelo.

Chist...

Es una deducción apresurada.

¿Por qué esa mujer que fue asesinada

en la sierra de Córdoba tiene que ser Leonor?

No hay motivos que lo indiquen. -Espero que sea así.

Nadie lo desea como yo.

-Solo quería que lo supieras, Pablo, nada más.

Para nosotros tampoco ha sido sencillo.

No sabíamos si hacerte partícipe

para que no sufrieras en balde,

pero al final estabas en tu derecho de saber.

-En tal caso, pronto encontremos alguna certeza.

He pedido que suban sus efectos personales.

(Puerta)

Adelante.

Gracias.

Pablo.

¿Recuerdas lo que llevaba Leonor?

-Sí.

Eso espero.

-¿Reconoces esos guantes?

-Se parece a unos que tenía.

-Suficiente, don Felipe.

-No, no, no.

No, no, no, no, no.

No, no, no, no, no.

¡No puede ser! ¡No puede ser!

(LLORANDO) ¡No puede ser!

-Ya, Pablo, contente. -No, mi Leonor, no.

-Mi Leonor, no, por favor,

no puede estar muerta, por favor.

No, mi Leonor,

no.

¡No!

-Haremos todo lo posible para dar con el responsable.

-Soy yo el que tendría que estar muerto

no mi cariño.

No.

El culpable es quien le agredió

y la policía dará con él.

-Pablo.

Imagino cómo te sientes, amigo,....

pero trata de sosegarte un poco.

-No.

Ahora tienes que mostrar entereza.

Es nuestra obligación informar a mi esposa,

y así, únicamente conseguiremos que sea un trago mucho más amargo.

Te lo ruego.

Serénate un poco.

No sé qué hablarías ayer con Cayetana,

pero te infundió coraje.

Fernando, disculpa por cómo te traté ayer.

No hay nada que exonerar.

Tan solo fuiste sincera.

Querías estar sola.

Estás en tu derecho de afrontar el duelo a tu manera.

Tan solo quiero que sepas que estaré a tu lado si me necesitas.

Teresa.

Buenos días.

-¿Me acompañan a tomar un café?

-Sí.

-Muy buenas, señores. (AMBOS) Buenos días.

¿Cómo se encuentra hoy, doña Teresa?

Bien, gracias.

No sabe cuánto me alegro.

¿Qué van a tomar?

-Yo un café. -Ajá.

-Nosotros acabamos de desayunar, pero yo también tomaré otro.

¿Y tú, querida?

-Muy bien.

Tres expresos.

Además así estamos contribuyendo a la empresa de nuestro vecino Ramón.

-Por lo que sé,

pronto tendremos nuevos empresarios en la vecindad,

¿no es así, doña Celia? -Pronto y más que pronto.

Doña Celia tiene hasta el nombre de su mercancía.

Tintes Albora.

-Albora. -Albora.

-Así era, Albora. Suena bien, ¿no?

Sí, inspirador.

Se nota que quien está detrás de la marca es una mujer con imaginación.

Es que las mujeres se van a comer el mundo.

Y muy atentos a los periódicos. Veremos a doña Celia retratada

anunciando su comercio. -No creo que sea yo la modelo.

Pero gracias por la confianza.

Mi más sincera enhorabuena.

-Pregúntele cuál es el tinte que mejor le quedaría.

No se quede con las ganas.

Yo no me veo con otro cabello.

No debo ser tan moderna como aparento.

Por cierto, hablando de anuncios.

¿Alguno conoce el restaurante que se llama

La Estancia de Arturo?

-Sí. A mí me ha llegado la noticia por otro lado.

Dicen que es donde va

la creme de la creme. -Anda...

-Cariño.

¿Vamos un día?

Si tienes tantas ganas...

No me siento para ir así,

quizá más adelante.

Tienes razón.

Se me ocurre otra idea.

Voy a preguntar a ver si nos pueden servir en casa y así cenamos a solas.

¿Te parece?

Sí, claro. Será estupendo, aún mejor.

-El casado casa quiere. -Bien dicho, doña Celia.

Voy a por esos tres cafés.

-Este comienzo de siglo

no deja de sorprendernos.

El progreso es imparable.

-Y cada vez más acelerado.

¿Quién nos iba a decir

que el color de pelo iba a resultar un negocio de futuro?

-Es lo apasionante de nuestra época.

Todo el mundo está ansioso por las novedades

y solo se necesita una idea.

No lo dude, doña Celia,

seguiré con atención su iniciativa.

Seguro que es un éxito.

Lo intuyo.

-Ojalá yo estuviera tan segura.

-Teresa, ¿estás bien?

Sí, muy bien.

¿Adónde vas?

Quiero pasarme por el colegio...

para echar un vistazo y comprobar

que Tirso se desenvuelve bien. Está bien.

Voy contigo. Doña Celia...

Mejor quédate haciendo compañía a Celia.

Yo...

quiero seguir haciendo mis tareas de siempre.

A solas.

Es mi trabajo

y debo ocuparme de él como siempre.

Aquí traigo...

los cafelitos.

Es morboso y hasta pagano el interés que muestras

aniversario tras aniversario por el fallecimiento de tu madre.

Más te valdría bajar a la iglesia

y rezar un poco por su eterno descanso.

Por ella rezo todos los días del año.

En estas fechas recuerdo las circunstancias

que rodearon su muerte.

Cuénteme cómo ocurrió.

Sé que le molesta mi insistencia, pero algo no termina de encajarme.

Ese recorte que guardas con casi fervor litúrgico

cuenta todo lo que pasó.

No me importunes con este asunto.

Gayarre, gracias a Dios. Iba a salir.

-¿Desea algo el señor?

-Sí, sí, cuando vuelva,

recuérdeme que tengo que encargarle una compra.

Después le doy los detalles.

Ahora necesito salir

en busca de aire fresco.

-Como usted prefiera, señor.

Ha vuelto a levantarse con el pie izquierdo.

¿Qué ocurre?

Elvira, ¿ha vuelto a reprenderte?

¿Puedo?

¿Sufrió mucho?

No lo sé.

Cuando le pregunto a mi padre

sobre ese u otros extremos del caso se niega a hablar.

Tampoco puedes reprochárselo demasiado.

No deben ser fechas fáciles para él.

Además de la muerte de mi madre,

de su esposa,...

mi padre carga en su conciencia con la muerte de este hombre.

¿Se topó con él?

¿Lo mató él?

Estás hecha una jabata o una inconsciente, no lo sé,

pero has tenido más arresto que ser un cerdo en Cabrahígo.

Me quedé de piedra cuando Felipe dijo que sabía lo de Cruz

y que se lo habías contado tú.

-No me dejó otra salida.

Se empeña en no creerme cuando le digo que no le amo.

Así me separo de su proceder.

De serme infiel y negarlo.

Yo acarreo con las consecuencias de mis actos

y no escondo la cabeza bajo el ala.

-Si me parece muy bien, Celia, pero debiste advertirme.

Cuando me preguntó si le seguía viendo,

yo dudé, no sabía si lo que trataba de hacer

era sonsacarme.

-No pensé que te fuera a hablar del asunto.

Pensé que intentaría ocultarlo. -Celi.

En el estado en el que se encuentra, no puedes dar nada por hecho.

Tu afán de independencia y tu coraje

ha hecho que se le mueva la tierra bajo sus pies.

-Yo nunca he querido hacerle daño,..

pero tenía que ser fiel a mí misma. No es el único culpable.

Yo tengo mi cuota de responsabilidad en esto

y era justo que él lo supiera.

-No debió ser una merienda en el campo la conversación.

-No.

Pero con la verdad por delante

podremos quizá perdonarnos mutuamente.

¿Y quién sabe si en un futuro, quizá, ser amigos?

-Lo dicho, estoy muy orgullosa de tu arrojo.

Celia, te has arriesgado

y tu confesión ha sido como entregarle un arma cargada.

Podría acusarte de adulterio.

-Demasiado bien se lo ha tomado...

Es la peor afrenta que se le puede hacer a un hombre.

-¿Molesto, señoras?

-Quía. Cariño,

¿cómo se te ocurre? -Siempre es un placer

su compañía. Una pena que haya quedado con mi madre para pasear.

-¿Y eso?

¿Acaso no se encuentra bien?

-Muy bien. Gracias.

Luego seguimos hablando.

-Claro.

-¿No me lo vas a decir?

¿A qué viene

tanto y tan repentino interés por doña Consuelo?

-No te entiendo, Trini,

era una pregunta de cumplido.

-Ramón, sabes bien que no me chupo el dátil.

Te pillé haciendo un aparte misterioso con ella.

Se puede saber qué pasa.

Yo no estaba en casa aquella noche.

La tata me había llevado a una fiesta de cumpleaños.

Mi madre tuvo una fortuna aciaga.

Eusebio, el hombre del retrato,...

entró a robar y ella le sorprendió.

¿Opuso resistencia?

A pesar de estar sola en casa.

Era una mujer muy valiente.

Muy brava como dicen allí.

Le plantó cara

y eso le costó la vida.

La valentía sale cara,

pero murió luchando.

Eso debía formar parte de su temple, supongo.

Y el coronel,

¿cuándo volvió para sorprender a ese criminal?

Cuando el ladrón se daba a la fuga.

Al parecer, también agredió a mi padre,

que alegó legítima defensa.

¿Y tú

cómo te enteraste?

Me ocultaron muchas cosas.

Era una niña.

Entonces poco me importaban los detalles.

Toda mi vida se vino abajo.

Sé qué es

que te falte una madre.

Entiendo tu aflicción.

La echo tanto de menos...

Era la persona a la que más quería.

Mi referente.

Y por si fuera poco,...

el carácter de mi padre, ya de por sí poco dulce,...

se agrió hasta la amargura más profunda.

Razones tiene el señor para la pena.

Dudo mucho de que la viudedad fuera su mayor pesadumbre.

Le marcó más el cargo de conciencia por haberle matado.

¿Tú crees?

Bueno, no sé, pero siendo militar, estaría...

acostumbrado a matar.

Quizá uno

nunca se acostumbre a eso.

El caso es que en mi casa empezó a reinar la soledad y la pena.

Con mi madre se fue la alegría.

Entiendo que no tengas consuelo a pesar del tiempo transcurrido.

Una madre es siempre una madre.

Hablas como si conocieras lo que se siente.

Me refiero...

Fuiste huérfano desde niño.

No puedes recordar lo que es ser amado por una madre.

No.

Pero sé qué es no tenerla.

Claro.

Pero lo mío ya está

olvidado, Elvira.

¿Y dices que tu padre pena más por la muerte de ese hombre

que por su viudedad?

¿Acaso no quería a tu madre?

Me imagino que se casaron enamorados.

No hay anda que lo desdiga.

Pero pocos recuerdos tengo de los dos juntos,

excepto sus furiosas discusiones...

constantes y para mí eternas.

Demasiado risueña era mi madre para un militar tan severo.

(Puerta)

Adelante.

Teresa.

¿Ocurre algo?

Lamento molestarle, pero...

necesito hablar con usted.

¿En qué puedo ayudarle?

Le va a parecer una tontería, pero...

la noche que nos encontramos me hizo mucho bien

hablar de Mauro con usted.

En realidad, es la única persona

con quien puedo recordarle abiertamente.

Ya sé que cuando me prometió que haría justicia a Mauro

le pedí que me mantuviese al margen.

He comprendido que me resulta imposible el olvido.

No es ningún desdoro.

No somos dueños de nuestros sentimientos.

Ahora soy una mujer casada, no debería...

Puede expresarse con claridad. Es por eso que busca mi compañía.

Desahóguese.

Casada o no,...

lo daría todo por estar junto a él.

Cualquier cosa.

Dígame, ¿alguna novedad en la investigación?

La mujer a la que vieron correr esa noche,

Elena Pérez Casas ha desaparecido.

Supongo que quiso vengarse de Mauro por una detención.

¿Sabe qué, Felipe?

Yo no me hago a la idea de que jamás volveré a verla.

Recuérdele.

¿Sabe lo que hago yo cuando la ausencia de Mauro me oprime?

Pienso en los momentos agradables que pasé junto a él.

¿Un trago?

(TARAREAN)

Buenas.

Me voy a mi habitación

que vengo "baldao".

-¿Sí?

Ya está, como Pedro por su casa.

-¿No le habías dicho nada a la "seña" Fabiana

de que volvía a mi exilio?

-Claro que sí, faltaría más. Nadie se despista

con la que manda, menos usted. ¿No le han enseñado

a pedir licencia en casa ajena? -Vamos, Fabiana,

que sabe como uno que nadie sube por gusto.

Si tiene alguna reclamación, a don Ramón,

que me indicó las escaleras. -Anda, la osa.

Todas y todos subimos aquí "mandaos",

y esta sería la casa de tócame Roque si no se respetaran los fueros.

-Pero aquí manda usted.

Que no me chupo el dedo, Fabiana.

-Pues mire, en eso lleva razón, pero no va a chupar "na" de "na".

Si Ud. quiere vivir en el altillo como uno más,

tiene que arrimar el hombro

para que todo esté limpio y ordenado.

-Oiga,

está empezando a ofenderme.

Yo no soy un escaqueado de esos como los malos soldados.

-Y respetar los de los demás.

Se acabó eso de aprovecharse.

-Por un gato que maté, me llamaron matagatos.

-Un gato, no sé, pero caldo de gallina...

ha sorbido Ud. lo suyo.

-Ya habló la muda.

¿Qué, me puedo retirar a mis aposentos?

-Ud. sabrá. ¿Le he dicho yo cuál es su habitación?

-Señora Fabiana,

¿me puede decir cuál es mi estancia?

-Así me gusta. La del fondo.

-¡No me amuele,

que es tan húmeda que a uno le salen mocos en una siesta!

-Ahí lleva razón.

Que no es que me importe pero este, a cuenta de las humedades

dice que le ha dado reúma y no vuelve a dar palo.

-Mira, despierta has estado ahí.

Mañana veremos. Hoy se conforma con esta

si no quiere dormir en las escaleras.

Arreando y sin rechistar. Hala.

-Ahí ha estado Ud. cumbre.

Al portero hay que endiñarle así.

Si se le deja pensar, no hay quien le meta en cintura.

-Descuida,

que le tengo muy bien cogida la medida.

¿Qué, terminamos el ramo?

-No me diga

que no lo estamos dejando más bonico que un niño Jesús recién lavado.

-Ay, qué suerte que se haya quedado Ud. con el quiosco.

No hay nada más alegre

que flores frescas como el agua del deshielo.

-Casi como cuando Guadalupe estaba con nosotras.

-Las flores nos ayudarán a recordarla.

Si dejamos derramar alguna lágrima,

imagina lo que le debe escocer a Pablo la entraña.

Encima ahora más, que ni mujer le queda.

-¿Hay noticias de doña Leonor?

-No las hay, y eso es lo malo.

Eso es lo malo.

-¡Aclaraos

y decidme las cosas como son! Es mi Leonor, ¿no?

-Cariño, no te alteres.

Haz el favor de escuchar.

-Deja que se lo explique yo.

Es mi obligación.

Don Felipe nos ha informado

de que una mujer con las características de Leonor

fue atracada en la sierra de Córdoba,

más o menos por las fechas... -¡Mi Leonor!

¡Esa joven, ay, mi Leonor!

-Cariño.

Deja terminar a Pablo. -No podemos estar seguros

porque no han encontrado el cuerpo. -¿Por qué me hacéis esto?

¿A qué viene tanto vericueto? ¿Tenéis certezas, sí o no?

-Han aparecido las pertenencias de esa señora.

-¡No me hables como si fuera idiota!

¿Son las cosas de mi hija?

¿Son las cosas de mi niña sí o no?

-Rosina, siéntate. Casilda,

sirve un vaso de agua a la señora.

-Ni la guardia civil ni la policía aquí

han presentado sus conclusiones.

-Eso es...

Avería de abogados...

¡Quiero saber la verdad!

No me has contestado.

¿Son las cosas de mi hija, sí o no?

-Por lo que he visto, sí.

Algunos de esos objetos eran de Leonor.

-Dios mío... ¿Por qué no me habías dicho nada?

¿Tengo menos derecho que tú

a saber sobre mi hija?

No dejaré que me gane el desánimo.

Necesito pruebas más evidentes

para creer que está muerta.

-No seré yo quien niegue la esperanza, pero...

es mejor ser realistas.

De nada sirve esconder la cabeza.

Enséñale el retrato.

-¡Ay!

(LLORA)

(LLORA)

(LLORA)

Tú la has matado.

Tú la abandonaste,

la entregaste a los lobos.

¡Solo tú eres el culpable! -No seas injusta.

-¡¿Injusta?!

Mayor injusticia abandonar a su esposa en medio de la nada.

Yo te entregué mi mayor tesoro, mi niña.

No supiste protegerla.

¡No quiero volverte a ver jamás! -Doña Rosina,

yo la amaba más que nada.

Pero tiene razón:

su muerte ha sido culpa mía.

-No, espera, Pablo.

Mi amor.

Mi amor...,

tienes que escucharme, te lo ruego.

Yo mismo he dicho que hay que ser realistas,

ponerse en lo peor.

Pero Pablo tiene razón:

hasta que encuentren el cuerpo, no hay que desesperar.

-Yo no necesito ver ningún cuerpo...

cuando tengo este retrato.

Este asesino...

mató a mi niña.

No importa si...

con sus propias manos o con mano ajena.

¡Fuera de mi vista!

¡Vete!

¿Está Ud. segura?

Lo dudo.

Nuestra colaboradora Elena

Salió sin incidentes.

En su paradero, la policía no podría encontrarla.

Ni aunque la buscaran.

Conserva el trato con esa mujer.

Ha resultado efectiva y podríamos necesitarla.

Descuide, volverá en cuanto todo se calme,

la tendremos a nuestra disposición.

Sonría, se acerca don Fernando.

-Perdone que las interrumpa, ¿han visto a mi esposa?

¿No está en el colegio?

De ahí vengo. No ha pasado.

Me extrañó que no viniera a comer.

-¿No le dejó dicho qué pensaba hacer?

-Íbamos a pasarlo juntos.

Esta mañana quiso ver a los chicos, sobre todo a Tirso.

Se desvive por ellos.

Desde entonces no la he vuelto a ver.

Siento no poderle dar mejores noticias.

No la hemos visto. Quizá sea alarmista,

pero en su situación temo que haga una locura.

-Por Dios,

no se ponga en lo peor.

Es todo ansiedad de recién casada.

No, Fernando no va desencaminado,

aunque habrá algo de ansiedad.

No sé si debo contárselo.

Se lo pido,

si dispone de información... Ayer pasé largo rato con ella.

Sí, me lo ha dicho.

Esa charla parecía haberle hecho muy bien.

Esta mañana su talante era otro.

Veo que no se lo ha contado.

Siento tener que hacerlo yo.

Llegué a tiempo, pero...

la sorprendí a punto de hacer una locura,

atentar contra su vida.

No es posible.

-¡Pecado mortal!

¡La condenación eterna de su alma!

-¿Tan infeliz es conmigo?

¿Por qué no me lo ha dicho? Lamento ser tan brusca

pero no es momento ni de lamentos ni de preguntas.

Vamos a encontrarla lo antes posible.

Por mi experiencia sé que estos intentos se repiten a menudo.

No hay tiempo que perder.

Yo me encargaré de ir a dar parte

de que la buscamos urgentemente.

Con Dios.

No haga caso a Úrsula.

Conozco a Teresa y sé que fue un momento de ofuscación.

No creo que se repita.

Dios la escuche.

Aunque no le pasa por alto

que una tentativa así

es síntoma de un desarreglo más profundo.

La encontraremos, no lo dude,

pero para cuando eso suceda

debería tener pensado cómo manejarse en un futuro.

¿Qué quiere decir?

No debe dejarle tiempo para dar vueltas al tormento.

Siento ser tan franca, pero debe buscarse una maña

para tenerla ocupada.

¿Qué le parecería si traemos a casa

a tomar clases a ese muchacho al que cogí tanto afecto?

¿Tirso a casa de Ud.?

Me parece demasiado abusar.

Don Fernando,

mi casa es su casa, era el trato, no hable como un invitado.

Además, adoro a las criaturas, son una bendición.

Es posible que sea buena idea.

Necesita responsabilidades.

Así lo creo.

Ese niño le infundió fuerzas

cuando dudaba sobre la boda.

Podría darle motivos para olvidar, y alegría.

Es Ud. pan de Dios. No,

solo una sierva de Él.

No es plato de gusto para nadie,

pero somos los principales damnificados.

Dábamos el ascensor como cosa hecha.

Esperamos noticias suyas.

Aquí paz y después gloria.

Dejan de faenar y no recogen.

¡Miren cómo me han dejado la portería!

-Al menos han puesto esos tablones para que nadie se caiga.

-¿Y qué han aducido para justificar su holgazanería?

-No han pasado por su voluntad.

La constructora ha paralizado las obras hasta nueva orden.

-Nos quedamos sin ascensor como yo me quedé sin abuela.

-Menuda cuadrilla,

y el sacrificado Servando,

desahuciado y humillado para nada.

-No hables sin conocimiento de causa.

El ingeniero al cargo

ha decidido paralizar las obras por razones de fuerza mayor.

-El ingeniero...

¿Y dónde ha estudiado, en la Real Escuela de Poceros?

¡Si no sabe instalarlo, que me lo hubiera preguntado,

que sé dónde hay que anclar los engranajes...

-No digas insensateces.

¿Vas a enmendarles la plana a estos expertos?

-Expertos, no sé de qué.

De iniciar una obra y no darle tiempo a los mirones

a encender su cigarrillo.

-Sí, que me estáis sacando de quicio.

La constructora no tiene ninguna responsabilidad en la suspensión.

Al parecer han encontrado

posibles restos arqueológicos bajo nuestra finca.

¿Restos arqueológicos?

¿Me está queriendo decir que puede ser

que mi portería esté sobre siglos de historia?

-Todavía no se sabe,

pero sí, es posible que haya vestigios

de una civilización ancestral

bajo nuestro subsuelo.

-Y si así fuera, ¿qué hemos de hacer?

Esperar a que un arqueólogo municipal

examine los vestigios

y decida si son lo bastante valiosos como para excavarlos.

-¿Se da Ud. cuenta, don Ramón,

de que en nuestro edificio Ud. y yo...

podríamos salir

en los libros de historia de futuras generaciones?

-Y Ud., ¿por qué?

¿Por tener las nalgas aposentadas sobre un tesoro cultural?

-Qué mala es la envidia.

-Ya habéis dicho bastantes majaderías.

Por una razón u otra, este dichoso elevador no hace más

que darme quebraderos de cabeza.

¡Este ascensor nació maldito!

Iré a comunicarles este desaguisado a los demás propietarios.

¿Te das cuenta, Martín,

de que una persona humilde como yo

ha podido estar durmiendo sobre

el lecho mortuorio de...

cualquier faraón de los Egiptos? -Sí,

durmiendo y haciendo de vientre.

-Ay...

Si ya...

sabía yo que...

el chache estaba destinado a hacer algo grande.

-¡Qué gusto da verles de paseo,

en concordia familiar!

-Se agradece el cumplido.

-Aunque, con su permiso.

ya conoce mi opinión.

No es bueno que una joven llena de vida

como su hermosa hija

se limite a dar paseos día tras día.

-Espero que no insista en la idea de que mi hija borde en su taller.

-Destacaría en la profesión.

Teniendo detrás el nombre de mi establecimiento,

sus bordados serían conocidos y admirados en toda la ciudad,

puede que hasta en Palacio.

No me seduce la idea de trabajar.

Nunca pensé vivir a sueldo de nadie, pero le agradezco que alabe mi maña

y mi delicadeza.

-Así es.

Gracias a Dios mi hija no necesita trabajar por dinero.

Y le ruego que no insista. No me gustaría tener que cambiar

de acera para evitar conversaciones. -¡Por Dios!

No se lo tome de forma tan drástica.

Yo quería que la niña no desperdiciara su talento

y lo depurara. Le propongo otra cosa:

lecciones.

-¿Perdone?

-Elvira, ¿no te gustaría venir y pasar la tarde bordando

y depurando tu técnica con una sastra de mi experiencia?

Pasarías un buen rato

y serías una esposa hacendosa que podría agasajar a su esposo

con unos finos pañuelos bordados, o adornar a sus hijos

con unas delicadas mantillas.

¿Podría, padre?

Me entretiene coser, y así aprendería de una experta.

-Si queda nítido que la actividad no es un trabajo remunerado,

no veo por qué no.

Es de lo más tradicional

que las mujeres discretas se reúnan a bordar.

Permiso concedido,

pero siempre bajo su vigilancia.

-¡Por Dios! Por supuesto.

En mi establecimiento no se da ni una conversación procaz.

Lo único que le ruego es esperar a la semana que viene para empezar.

Esta semana recordamos el fallecimiento de mi madre.

-Cuando gustes, Elvira.

Con Dios.

-Con Dios.

Puede que la buena mujer

represente los valores tradicionales que siempre defiendo,

pero es un plomazo.

Ahí viene Gayarre.

Espero que haya cumplido con mi encargo.

Un fiasco, señor.

He recorrido todas las plazas de abasto,

sin éxito. Imposible.

-Los imposibles no existen.

Si hubiera servido en mi batallón, lo sabría. Constancia.

-No lo dudo, pero de poco me habría servido

tan notable sabiduría.

No queda un bogavante en toda la ciudad.

He venido rumiando un menú... -Está Ud. a un tris de ofenderme.

Es tradición recordar a mi esposa cenando bogavante.

Y eso en las fechas señaladas.

Así tenga que ir Ud. a pescarlo.

-Sí, señor.

-¡Tú!

-¿Ahora me habla?

-Tenemos que tener una conversación.

Pásate a la hora del cierre y hablaremos.

-¿Para volver a despreciarme,

para decirme que me marche?

Ya me quedó claro, gracias.

-No seas impertinente.

He recapacitado...

y puede que haya sido un poco...

injusta contigo.

-¿Y este cambio?

-Soy humana.

Quizá podríamos conocernos mejor y luego ya veremos.

-Bueno, eso me valdría.

Sí, es un comienzo.

Gracias, madre.

-No me llames así.

-Está bien, está bien,

pero debo ocuparme de la cena por la difunta esposa del coronel,

así que no creo que me libere hasta bien entrada la noche.

-Pues ven cuando puedas, pero no faltes.

No se lo tengas en cuenta a tu suegra, por mucho que te insulte.

Seguro que no hay peor dolor que el de...

poder perder a una hija. -¡Víctor!

Todavía no se sabe

si Leonor ha fallecido.

Discúlpale,

estamos todos un poco nerviosos con la noticia.

No os preocupéis.

Sé que debo hacer un esfuerzo, pero...

os lo juro, no son meras palabras, no puedo creer que esté muerta.

Seguro que es lo que siente Rosina.

Cuando quieres mucho a alguien,

no te haces a la idea de que no lo volverás a ver.

-Pablo,

¿hay novedades?

Han encontrado las pertenencias

de una mujer que fue atracada por unos bandoleros,

la policía supone que...

Leonor podría estar muerta.

Lo lamento mucho.

Recibe mi más sentido pésame. No, don Ramón.

No diga Ud. eso.

Mi esposa está viva,

y esperando a que la encontremos.

Queríamos a Leonor como si fuera nuestra hija, pero...

si aceptas un consejo,

no niegues la evidencia y hazte a la idea.

No, doña Trini, no estoy negando la evidencia.

Pero la quiero tanto, es tan parte de mí

que si hubiera fallecido,

yo habría sentido que algo se rompía.

Mi cuerpo me habría informado con dolor,

como si me hubieran mutilado,

pero Leonor vive.

Pues si no quieren creerme, ¡no me crean!

Pablo. ¡Se equivocan!

Leonor no está muerta

y no voy a resignarme, si eso pretendes.

¡Sé que no ha podido terminar así!

Si no, yo también me moriría.

Sin ella, ni quiero ni puedo vivir.

Ve tras él. Cuando la furia ceda, necesitará un amigo.

-No está en su juicio.

Gracias, muchacho.

Lleva todo a la cocina.

¡Qué ingenuo soy!

Esta mañana la vi tan recuperada...

Pensé que una cena romántica

le daría el empujón que necesitaba.

Y huye de mí.

No se castigue innecesariamente.

No sabemos qué ha podido ocurrirle,

a lo mejor solo quería estar sola.

La he buscado por todos los lugares.

Lo sé.

Ya no puede hacer más. Esperemos que si no aparece antes,

los guardias sean capaces de encontrarla.

(Puerta)

¿Puede ser ella?

No, tiene llave.

¡Edicta!

Abre la puerta.

Disculpa.

-Teresa.

Me ha dicho Úrsula que estabais preocupados por mí.

No era mi intención hacéroslo pasar mal.

¿Dónde has estado, qué te ha sucedido?

-La encontré en un banco,

en una calle que da a la comisaría.

Me alegro de verte.

En todo momento he intuido que tu ausencia era voluntaria.

-¿Por qué no me has dicho que has ido a comisaría?

Iba de camino al colegio y...

se me ocurrió...

parar a ver a Felipe

para ver si había novedades en la investigación.

Teresa,

deberías centrarte un poco.

Intento ayudarte pero así no me das la oportunidad.

Lo siento. Vamos, vamos.

No es momento para reproches ni para pedir perdón.

Ha sido un susto.

Gracias a Dios ya ha terminado.

Tienen Uds. una deliciosa cena esperándoles.

-Yo marcho.

Me alegro de dejarla aquí, sana y salva.

-Estoy en deuda con Ud.

-Buenas tardes.

Voy a decirle a Edicta que caliente la cena.

No me mire con esa cara de súplica.

Me iré a mi habitación y cenarán con intimidad.

No es necesario que te ausentes.

Teresa,

me gustaría cenar contigo y tener una noche para los dos solos.

Otro día. Hoy no tengo apetito. No hace falta apetito

para la cena que ha encargado Fernando.

Vamos, mujer.

Pero es que hoy no soy una nueva compañía

y sería un pecado desperdiciar la comida.

Cenad vosotros

y yo me voy a descansar.

¿No puedes hacer el esfuerzo por cenar conmigo?

Es que no me entraría nada.

Y me gustaría saber que os hacéis compañía.

Fernando, te lo ruego,

invita a Cayetana a cenar.

De acuerdo.

Cayetana,

¿quiere Ud. cenar conmigo?

Nada me agradaría más.

Gracias.

Avisaré a Edicta.

(TOCA LA PUERTA)

Antes de que me preguntes cómo he entrado,

confesaré:

Lolita me ha abierto y me ha dicho que estabas aquí.

-Felipe,

no puedes presentarte así.

A tu antojo.

Preferiría que me avisaras.

-Me impresiona verte tan entregada al trabajo.

¿Puedo sentarme?

Seré sincero:

me siento muy orgulloso de ti.

-Me son indiferentes tu orgullo o tus reproches.

Estoy tratando de ser una mujer independiente,

y de hacer algo por mí misma,

y a ello me aplico.

No sé si lo conseguiré,

pero tal vez lo importante sea andar el camino.

Felipe, es muy importante que te quede claro

que, termine esto como termine.

es mi aventura.

Bueno, cuéntame qué te ha traído aquí.

-Está bien.

Lo haré corto.

-Supongo que recordarás que en dos días tenemos...

una vista en el tribunal eclesiástico.

-Claro que lo recuerdo.

Será un momento decisivo,

quizá el más decisivo de mi vida.

Quiero que me contestes con el corazón en la mano,

como si estuvieras enfrente del tribunal.

¿Estás segura de romper...

el sacramento que nos une?

-Absolutamente.

Después de...

todo lo que te he contado...,

y con todo lo que sabes,

¿crees que me queda alguna duda?

-Mi intención es que recapacites.

-Felipe, por favor...,

ahórranos los tragos de este tipo.

Nuestro matrimonio nos hacía daño a los dos,

como nos lo hace esta insistencia tuya.

-Yo te quiero.

Sé que seremos infelices separados.

-¿No has entendido nada de lo que te he dicho?

Tengo una vida, Felipe,

una vida sin ti.

-Celia, escúchame,

si estamos juntos podríamos volver a ser un matrimonio feliz.

-¿Ya no entiendes castellano¿

-Le ruego, señora, que no se inmiscuya

en los asuntos que son de mi esposa y míos.

-Estoy en mi absoluto derecho

de aconsejar a Celia como madre, amiga y mujer.

-No tengo ganas de faltarla al respeto,

puede creerme,

así que no me obligue a enfrentarme a Ud.

Acabaría escuchando cosas que podemos evitar.

-¿Es una amenaza?

-¿Os podéis callar?

-No tengo interés en hablar con doña Consuelo.

No es juez ni parte en nuestros asuntos,

así que dile que se marche.

Terminaré enseguida.

-No has de terminar, no has empezado nada.

¿Cuántas veces vas a poner a mi hija

en el compromiso de decirte una y otra vez

que no hay nada más entre vosotros?

-No merece la pena. -¡Sí que vale la pena!

Sí. ¿Sabes lo que eres?

A pesar de que ahora te presentas aquí...,

eres...

-¿Madre?

-Consuelo.

-No me toques. ¡No me toques!

-¡Madre!

No me parece apropiado tu vestido.

No sé qué tiene de malo.

Es el aniversario de la muerte de tu madre.

El luto no es solo para la calle, también es para mí.

Y para ti misma. No comparto su opinión.

No te pido que lo hagas,

solo que te vistas como corresponde.

Estoy a la espera de que Simón aparezca.

Gayarre no podrá atenderte.

"La impresión fue muy fuerte".

Era como si estuviera frente a mí.

Debes levantar cabeza

y reponerte.

Estoy poniendo toda mi voluntad,

aunque después no lo consiga. No me cabe duda,

pero debes entender que fue una alucinación fruto de tu cansancio

y de tu empeño en negar que está muerto.

-Sí que ha tardado poco en perder el oremus.

No parece que sea motivo de chanza.

Siento burlarme, pero...

no puedo evitar que me resulte gracioso imaginar a Teresa

deambulando por la casa demente.

Aún es pronto.

Tengo sorpresas para ella

y este es solo el principio.

Me estás ayudando

y te doy las gracias.

Si tengo que estudiarlo solo, no lo aprendo hasta que me salga bigote.

¡Menudo favor me hace! Esto no es nada.

Tú me haces mucho más bien del que yo te hago a ti.

Tenerte a mi lado me ayuda a recuperarme.

¡Vaya!

No sabía que era tan importante.

¿Por qué celebra una misa si no la quería?

Me compara con ella como si fuera algo terrible.

¿Qué le hizo para que la odie?

No emplees ese tono conmigo.

¡Contésteme!

Dígame lo que sucedió con mi madre.

Sé que andas en relaciones con la hija del coronel.

-No me lo puedo creer,

que sea Ud. tan fría.

-No seas tan dramático, por favor.

No me conoces de nada.

¡Y nada de dolerte!

O te marchas de Acacias y me olvidas

o hablo con el coronel y dejo que se líe de la San Quintín.

-Doña Consuelo, sé que está enferma...

y que su estado es muy grave.

¿Por qué no se lo ha contado a Celia?

-No es tu problema.

Será mejor que te marches. -No,

no voy a hacerlo. No voy a dejarlo así.

-Tiene que ver los dibujos.

Así es más fácil aprender la lección.

-Estaré encantado de que me las enseñes.

Hace tiempo que olvidé esas materias.

¿Qué tienes, Tirso,

qué te ocurre?

¡Por el amor de Dios, dinos algo!

Tirso...

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 472

Acacias 38 - Capítulo 472

10 mar 2017

Cayetana evita que Teresa se suicide y le exige que sea fuerte ante las circunstancias de la vida. Arturo no muestra compasión frente a una Elvira que llora a su madre. Simón la consuela. Pablo reconoce los objetos de Leonor en comisaría y asumen que está muerta. Rosina explota contra Pablo y le culpa de lo sucedido. Ramón explica a los porteros que bajo la portería hay restos arqueológicos. Felipe y Celia discuten y el abogado intenta que su todavía esposa recule en la ruptura matrimonial. Mauro aparece frente a Teresa, pero la profesora no sabe si es fruto de su imaginación o es una imagen real.

ver más sobre "Acacias 38 - Capítulo 472" ver menos sobre "Acacias 38 - Capítulo 472"

Los últimos 1.958 programas de Acacias 38

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios
  • Nuevo Capítulo 505 Completo 52:21 100% pasado viernes
    Capítulo 505 pasado viernes Teresa decide quedarse con Fernando. Mauro queda hundido. Cayetana convence a Fernando para que haga el amor a Teresa. Para sorpresa de Leonor y Habiba, Mario Melero aparece en casa de los Hidalgo de visita. Mari...
  • Nuevo Capítulo 504 Completo 52:14 100% pasado jueves
    Capítulo 504 pasado jueves Fernando y Cayetana marchan a comisaría con Méndez. Fabiana se ofrece a cuidar de Teresa pero Cayetana se niega. Susana cuenta toda la verdad sobre Simón a Juliana y Leandro y hace las paces ...
  • Nuevo Capítulo 503 Completo 53:40 100% pasado miércoles
    Capítulo 503 pasado miércoles Teresa despierta con mal cuerpo, no recuerda nada de la noche anterior. Fernando miente ante las personas que se interesan por cómo está Teresa. Celia visita a Teresa y Cayetana logra que la situaci...
  • Nuevo Capítulo 502 Completo 52:09 100% pasado martes
    Capítulo 502 pasado martes Cayetana miente a Fernando sobre la droga y le propone que le dé él mismo las dosis; Fernando acepta y la voluntad de Teresa comienza a ser doblegada por el consumo del específico. Elvira y S...
  • Nuevo Capítulo 501 Completo 52:06 100% pasado lunes
    Capítulo 501 pasado lunes Fernando reprocha a Teresa haberle convertido en un monstruo. Cayetana no permite que Celia visite a Teresa. Fernando no permite que Teresa salga de casa para despedir a Tirso, que se va a un colegio interno. Elv...
  • Capítulo 500 Completo 53:38 98% 21 abr 2017
    Capítulo 500 21 abr 2017 Fernando, manipulado por Cayetana, promete ser más duro con Teresa. Mauro se enfrenta a Fernando, le advierte contra Cayetana, pero ya es tarde. Fernando decide sacar a Tirso de la casa: lo llevarán...
  • Capítulo 499 Completo 54:23 100% 20 abr 2017
    Capítulo 499 20 abr 2017 Fernando amenaza a Teresa después de que ésta le confiese su amor por el inspector. Llega lleno de ira a casa de Cayetana, la señora le tranquiliza, promete ser su aliada. Teresa vuelca sus m...
  • Capítulo 498 Completo 55:02 100% 19 abr 2017
    Capítulo 498 19 abr 2017 Mauro amenaza a Úrsula, sabe de su relación con Elena, y no va a parar hasta meterlas en la cárcel. Úrsula advierte a Cayetana, las dos van a tener que luchar mano a mano. Arturo ofrec...
  • Capítulo 497 Completo 54:18 100% 18 abr 2017
    Capítulo 497 18 abr 2017 Celia conoce a Michel, un atractivo comerciante que se va a encargar de la distribución de los Tintes Albora en Francia. Después de descubrir el embarazo Teresa está destrozada, Fernando es i...
  • Capítulo 496 Completo 54:25 98% 17 abr 2017
    Capítulo 496 17 abr 2017 Serie diaria en la que se narran la vida de los personajes que habitan una comunidad de vecinos, y todas aquellas historias que se suceden alrededor de sus personajes, situada a principios del siglo XX en Madrid
  • Capítulo 495 Completo 54:14 100% 12 abr 2017
    Capítulo 495 12 abr 2017 Habiba le cuenta a Pablo la razón de la urgencia de Leonor por conseguir el dinero y el motivo de la carta de amenaza: Leonor no está haciendo otra cosa que pagar su rescate como esclava. Mauro le c...
  • Capítulo 494 Completo 55:30 100% 11 abr 2017
    Capítulo 494 11 abr 2017 Mauro llega a un trato con Elena: él protege a su padre y ella le cuenta toda la verdad. Pero el padre de Elena muere y el inspector no puede dejar de pensar que es provocado. Susana se sincera con su hijo...
  • Capítulo 493 Completo 54:43 100% 10 abr 2017
    Capítulo 493 10 abr 2017 Teresa, consciente de que el futuro de Tirso depende de ella, decide adoptar al niño junto a Fernando, aunque sepa que eso le separa de Mauro. Gracias a la compañera de celda de Elena, Felipe y Maur...
  • Capítulo 492 Completo 56:34 99% 07 abr 2017
    Capítulo 492 07 abr 2017 Pablo transmite a Liberto las dudas que le genera la extraña relación entre Habiba y su esposa. Leonor, después de la carta de Fernando Poo, insiste a Ramón que necesita el dinero, per...
  • Capítulo 491 Completo 54:00 100% 06 abr 2017
    Capítulo 491 06 abr 2017 Cayetana descubre que Tirso no la ha podido ver con Fernando, porque el niño se ha quedado ciego. Teresa regresa a casa de Cayetana después de haber pasado la tarde con Mauro, la casa está va...

Añadir comentario ↓

  1. Cecilia

    Utilizando el "lenguaje" de esa época, parece que los guionistas "han perdido el oremus " y la novela dejó de ser "fetén, fetén".- Reiteración de situaciones que no se resuelven o terminan "a favor" de los "malos"..- Otra: ¿ que pasó con la nota que recibe Felipe, citándolo para esa medianoche? pasaron días y NADA. Me juego a que se la mandó la delincuente que andan buscando respecto al asesinato de Mauro, pero ¿Y? señores guionistas, se olvidaron de resolverlo???????????-Deberían darle un corte definitivo a la serie, NO DA PARA MAS.............

    14 mar 2017
  2. Aburrido

    En vez de mantener la trama cada vez se desvirtúa más. Pero no me preocupo se que Mauro y Leonor están vivos que Felipe regresará con su esposa y Ursula y Cayetana recibirán su merecido .Claro esto pasará en el último capítulo de la serie es decir el 4227 cuando estemos viendo otra serie porque esta terminó por cansarnos. Lo peor es lo sobreactuada de Teresa ya es cansina se pasa la novela de local por favor ya vayan cerrando esta novela que de ser interesante ya va camino de ser una novela mexicana

    14 mar 2017
  3. Saro

    Liberto, el primero que se enteró de la noticia sin poder compartirla ni con Rosina ni con Pablo, está sufriendo pensando cómo va a encajar la noticia su esposa, por éso, al tiempo que trata de calmar a Pablo le pide que se muestre entero porque deben informar a su esposa (siempre la tiene en los pliegues de las meninges). Liberto tiene, en todo momento, el difícil papel equilibrador entre los fuertes sentimientos de su esposa y los de Pablo. Geniales interpretaciones de Jorge, Sandra y Carlos.

    10 mar 2017
  4. leana30

    Por favor señores guionistas no sigais matando a los personajes que ya hemos cogido cariño.... al final no quedara ninguno de los personajes originales, es una pena porque la serie pintaba bien , ahora ,a mi parecer se ha desvirtuado un poco...

    10 mar 2017
Recomendaciones de usuarios