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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 458 - ver ahora
Transcripción completa

Todos, tanto señores como criados, preguntaban a todas horas por ti.

Puedes estar contenta de lo pendientes que hemos estado.

Casilda y Martín, acompañad a Fabiana

al altillo.

Seguro que necesita descansar.

Oh, sí. Largas han "sío" las jornadas

que se ha "echao" ahí "tumbá". (CONSUELO) "La carta estaba lacrada".

La remite el tribunal eclesiástico.

-Y este tribunal, influido probablemente,

ha suspendido mis derechos conyugales

mientras estudia la solicitud de nulidad.

-No queda más que acatar. (ARTURO) "Supervisaré"

y mediré tus pasos.

Solo saldrás para ir a misa o a comprar

en mi compañía o en la de Gayarre, y en horas

exclusivamente diurnas. ¿Ha terminado?

No pongo el listón muy alto, pero seré estricto.

(ROSINA) "Susana".

¿Qué intentas proponer?

-Que os vayáis de viaje y que nos dejéis en paz a todos.

-¿Pretende que viajemos juntos, tía? ¿Usted?

-Juntos, separados o en grupo. Allá vosotros con vuestros pecados.

Pero veros

aireando vuestro amor libidinoso y pueril,

me asquea. -"Quería hacer una casa",

pero no para especular. Quería que viviéramos en ella.

Fernando, yo... No, no digas nada.

No es necesario.

Tenemos que discutir

acerca de nuestro futuro y aclararnos.

No te sientas presionada. -"Quiero que sigamos"

siendo amigas.

-Sea,

pero siempre que Liberto y tú os comportéis como Dios manda.

-Lo prometo, y no porque me lo pidas,

sino porque no quiero

que le pase nada malo. Susana,

le quiero bien.

-No puedo permitir que nadie sepa mis secretos,

nuestros secretos.

Quiero que haga...

que Fabiana deje de ser un peligro.

Por favor, doña Cayetana,

no se haga la inocente conmigo.

Es un insulto a mi inteligencia.

No puedo imaginar lo que me propone.

Lo dudo.

Usted y yo sabemos que alcanzar nuestros objetivos

requiere superar situaciones,

pruebas que pueden ser amargas. Me pide que asesine a mi madre.

¿Realmente tiene el valor

de pedirme algo así?

Usted lo ha dicho.

Debemos eliminar a Fabiana.

No voy a seguir escuchando sus desvaríos.

Ni mi moral ni mis convicciones me permiten cometer

un crimen tan horrible.

Lo dudo. No sería la primera vez... ¡No!

En todo hay límites y usted me pide que los sobrepase.

Tiene que hacerlo.

Tenemos que protegernos. No me presione, no se lo consiento.

Yo ya no soy una criada a la que puede amedrentar.

Ya no le temo a nada ni a nadie, ni a Dios siquiera.

No blasfeme.

Ha perdido usted el oremus.

Me pide que no blasfeme...

cuando usted me obligó a matar a una sierva de nuestro Señor.

Usted me ha llevado

al lugar más oscuro al forzarme a darle muerte

a sor Ascensión. Ahora...

tiene usted que hacer lo que le toca con Fabiana.

No es lo mismo.

A usted no le importaba esa religiosa.

No se trata de una cuestión de afectos,

sino de poner a cada uno en su lugar

y aliarse para hacernos más fuertes. No me puede pedir eso.

Tenemos que protegernos la una a la otra.

No lo voy a hacer.

O lo hace usted...

o lo haré yo. No será necesario.

Alejaré a Fabiana de aquí. La llevaré lejos de Acacias.

No nos podrá hacer ningún daño. No sé si será suficiente.

Tendrá que conformarse con eso.

No, no voy a arriesgarme a terminar mis días

en la cárcel,

porque un día a esa fregona le dé por ponerse hablar

de nosotras. No siga por ese camino.

Las dos tenemos mucho que perder.

Más de lo que usted se cree.

No quiero volver a ver a Fabiana.

Es mi última palabra.

¿Has cumplido con el encargo que te hice?

-No me ha "dao" tiempo, señora, acabo de recoger la mesa.

-Ya estás obedeciendo.

-Con "tos" mis respetos, doña Consuelo,

yo la obedezco en "to" lo que me mande,

pero es que aprecio a don Felipe

y no tengo cuajo de hacerle tal cosa.

-¿Qué no puedes hacerme?

-"Pos" verá, señor,

es que... -Anda, márchate, muchacha,

ya me explico yo con el señor.

Aunque tú ahora no lo creas, Felipe, eres un hombre con suerte.

Ayer te felicité por tu amante, y hoy debo felicitarte

por Lolita.

No he visto mujer más fiel con su señor.

-Déjese de pamplinas y vaya al grano. -Definitivamente,

querido yerno, tienes mucho más de lo que mereces.

Al menos, la gente que te rodea te quiere.

-Menos mi esposa gracias a usted.

-No,

gracias a ti.

¿Quieres saber qué es lo que no quería hacerte?

Yo te lo diré.

Le he pedido que prepare tus maletas y ella se ha negado.

-Déjeme en paz de una vez.

¿Mis maletas para qué?

Ya le he dicho que no me muevo de aquí.

-Me temo que no te va a quedar otro remedio.

Un juez me ha dado la razón.

Si no la abandonas por las buenas,

vendrá la guardia a expulsarte.

Toma.

No muerde.

-Creí que querría aclarar las cosas de verdad.

-¿Te parece poco?

Me parece una cantidad más que respetable

para un muerto de hambre como tú.

¿Cuánto más pretendes

para largarte de aquí para siempre?

-¿De verdad cree que mi empeño en intimar con usted

es para conseguir dinero?

-He visto de todo en esta vida y conozco a las personas,

sobre todo a las malas personas.

¿Crees que me voy a dejar engañar por unos ojos acuosos

y unas cuantas palabras? -¿Palabras?

No son solo palabras, son hechos.

Tengo su fotografía,

las estampitas que me mandó, su mechón de cabello...

Usted es mi madre.

¡Deje de engañarse y reconózcalo! -¡Calla!

Baja la voz, mentecato.

No tengo nada que reconocer.

-Coge el dinero y lárgate de aquí, farsante.

-Pero ¿qué demonios tiene usted en el corazón?

¿Qué mal

le he hecho yo?

Haber nacido,...

supongo.

Tenemos que hablar sin más demora. -¿Qué pasa ahora?

-No me vas a amilanar por descortés que te muestres.

-No es mi intención asustarla.

-No es plato de buen gusto tener que decirte esto,

pero insisto en que abandones la casa.

Estoy hablando completamente en serio.

-No lo dudo,

pero no me viene bien dejar por las buenas lo que es mío.

-Atiende a razones y márchate.

De no hacerlo así, avisaré a la guardia,

y serán tus propios compañeros

los que te saquen de aquí. ¿Piensas pasar

por esa vergüenza? -¡Me da igual lo que haga!

Yo no me muevo de aquí.

-No sabes cuánto lamento

que quieras llevar todo hasta ese extremo.

-¿Todavía sigue aquí?

-Te ruego que reflexiones,

Felipe.

Que te marches es lo más sano para todos.

Celia debe regresar a su vida, y a para entonces,

mejor que no estés. -¡Que no me marcho!

Ya puede llamar a la policía,

que yo de aquí no me muevo.

-Pero ¿qué quieres?

¿Montar un escándalo?

-¿Y por qué no?

Así todos abrirán los ojos respecto a usted.

Se darán cuenta de que Consuelo

es capaz de dejarme en la calle,

de separarme de mi mujer y romper nuestro matrimonio.

Todo el mundo verá de lo que es capaz.

Démosle tres cuartos

al pregonero.

Por mí no hay inconveniente.

-Será como tú quieras,

pero has de saber que no me temblará la mano.

-No lo dudo.

Es mucho más despiadada de lo que aparenta.

-Yo tengo la conciencia muy tranquila.

Lo que hago es por el bien

de mi hija.

-¿Es por su bien romper su familia? -¡No me acuses de algo

que has hecho tú! Yo solo trato

de que rehaga su vida. -¡¿Es lo que ella quiere

o es lo que usted pretende?!

-¡Solo quiero que mi hija sea feliz y tú se lo has impedido!

Estoy dispuesta a todo

con tal de que te marches.

-Creo que tenemos que llegar a un acuerdo.

-¿Qué pretendes?

-Mi petición es muy sencilla.

Algo que no podrá negarme.

-Te escucho.

-Antes de marcharme de mi casa,...

quiero hablar con mi esposa.

Es lo único que pido.

Esta...

"Tie" que ser más recia.

Si "tie" que aguantar a alguien de la envergadura de Lolita...

-La única que se puede subir es mi Casilda.

-¿Qué pasa?

¿Os hacéis señoritos? -No es por eso, es la que menos pesa.

-¿En qué andan

"metíos" estos? -No sé,

pero con ingenieros así, solo puede salir un despropósito.

-De salir fetén lo que tienen

entre manos, nos vendría de guinda.

-¿Cómo? Cuenta, cuenta. ¿Qué han "inventao"?

Un aparato que limpia

la ropa sucia de los señores, o mejor, una cocina

que no usa carbón. (RÍEN)

-No puedo decir nada. Me han "pedío" que no abra la boca

por si algún "espabilao" le sisa la idea a Servando.

-Echa más grasa

en esa, en esa polea, que tiene que ir como la seda.

-Usted es el jefe, yo si quiere,

echo un barril, pero haremos

el mismo esfuerzo con más gasto. -Sé de qué hablo.

-Oiga, por cierto,

¿no habrá visto este invento antes?

-¿Acaso me estás tachando de copión?

-Un poco.

Le veo tan seguro, que parece que sabe de qué va.

-Esta idea es mía

y solamente mía.

Nos ha "fastidiao".

-Estos dos son peores que el Amancio, un pastor de Cabrahígo

que inventó un esquilador de ovejas.

A la primera, le sacó "toa" la lana.

Eso sí, no quedaron de ella ni las patas.

-Señor... -Mira que sois brutos.

-¿Y si le preparamos unas sopas a la Fabiana

a ver si se las come?

-La comida ni la toca. -Lo mismo me hace a mí,

pero de seguir así, se va a quedar en "na".

-Yo voy a ir a buscarla,

a ver si conseguimos que se zampe un tazón.

Prepárale uno, Lola.

-¿Este invento es "pa" ponerlo en ferias?

-Más parece una horca que algo útil. -De momento

no puedo decir nada,

pero si funciona como es debido,

voy a pasar a la historia. -También pasó el Sacamantecas

y no creo que eso sea "na" bueno.

Ay, Fabiana...

Tómese...

estas sopas de pan.

Le voy a echar un chorrillo de cazalla y se va a poner más fuerte

que una Sansona.

-Coma usted,

que me entra el apetito

con la pinta que tiene.

-No están malas, pero no me entra en el cuerpo

ni una pizca más. -Fabiana, eso no puede ser,

que come usted menos que un gorrión de verano.

Se tiene que animar

lo quiera o no.

-Le podemos hacer el número de los payasos.

-¡Uh, quita, quita!

Que me entran escalofríos

de pensarlo. Déjate.

-Tiene que hacer usted un poder

y contentarnos. O si no, dejamos que el Martín haga su cucamonas.

-Os daré gusto aunque me cueste un mundo

abrir la boca.

Tiene que ponerse fuerte y salir del altillo.

Desde que ha "venío", no ha salido a la calle.

-Ni falta que hacer.

No, tranquilos, no quiero interrumpiros.

Solo vengo a comprobar cómo está.

-"Pa" el arrastre.

Ya, no te he visto desde que llegaste.

No termino de ponerme fetén, así que, con su permiso,

prefiero quedarme unos días aquí. Claro que sí,

los días que necesites.

Me apaño, aunque la casa esté manga por hombro.

Volveré en cuanto pueda.

Te estaré esperando.

No ha sido nada fácil conseguir que los periódicos de Marruecos

publiquen la noticia del indulto. -Hasta que he sacado unos duros

y los he puesto encima de la mesa. -Ha sido ponerlos, y enviarlo.

-No voy a escatimar en gastos.

Desde mañana, aparecerá en todos los periódicos

durante todo el mes. -Pronto habrá noticias suyas.

-Sofocos me están entrando de imaginármelos en casa junto a mí.

-Y no es para menos. Has pasado las de Caín con esto.

-Liberto, te agradezco mucho tu apoyo en este asunto, de verdad.

-No hay de qué, Rosina.

Aunque hay que reconocer que en los últimos días

se nos ha juntado todo.

-Sí, menos mal que ese duelo quedó en nada

y que todos hemos salido de rositas de él.

-Bueno, todos no,

temo que Elvira se haya llevado la peor parte.

El coronel es capaz de todo.

Mira.

Hablaré con ella. -No, que todo está muy reciente

y puede pensar que es

una provocación. -¿Qué hacen aquí?

-Ocuparnos de nuestros asuntos.

-Acordamos que se marcharían.

¿Por qué no lo han hecho? -Ya lo sabe,

por el asunto de Pablo.

-Hicimos un pacto.

¿No tienen palabra ni para cumplirlo? -No se apure,

emprenderemos viaje pronto.

-Espero que esta vez cumplan con lo prometido.

-¿Cómo estás?

No pases pena por mí.

Me apaño.

Cuídate mucho, Elvira,

no me fío de la templanza de tu padre.

-Apúrate, no te entretengas con cualquier chisgarabís.

Ya voy, padre.

Mmm...

Ay, Lolita, eres la que mejor cocina

la sangre frita. Prueba, prueba.

-Mira que he comido cosas raras por el mundo,

pero yo con esto no puedo.

-Está de requetechupetearse los dedos.

Menuda pedazo cocinera que tienes en casa.

Lo que tiene de alta lo tiene de dispuesta.

Para compensarte,

te invito a merendar en La Deliciosa.

-Pues no sé si voy a acudir.

-¿Qué te pasa, Consuelo?

La última vez que estuviste en el barrio,

estábamos buscando pasatiempos.

-Mucho han cambiado las cosas desde aquellos días felices.

-Me hago cargo.

La situación entre Celia y Felipe te quita las ganas de jarana.

Lo que tienes que hacer es entretenerte.

-Créeme, no tengo ni tiempo ni ganas.

En unos minutos, haré las maletas de Felipe.

Lolita se niega a cumplir

con alguna de sus obligaciones.

-¿Cómo que las maletas de Felipe?

¿Se marcha de viaje?

-El juez ha dado la orden

de que abandone la casa. -Arrope.

¿Que vas a echar a Felipe con la ayuda de un juez?

Felpe in albis.

No, si al final, en casa del herrero,

cuchillo de palo. -Y ahí no acaba la cosa,

lo peor es que se niega a marcharse y me obliga a recurrir

a la policía. -Mira, me vas a tener que perdonar,

pero ¿no crees

que estás exagerando un poco? -Claro.

-Es mucha inquina echarle así. -No seas impertinente.

A ti nadie te ha dado vela aquí.

-Se me abren las entrañas con lo que pasa.

-Puedo entender que le tengáis aprecio,

pero debéis abrir los ojos.

Él debe dejar la casa para que Celia

pueda volver. -Pero...

Esa también es la casa de Felipe. -De eso no hablaré.

Pero mi hija es tan tonta que si regresa y él está aquí,

puede dejarse convencer para que las cosas sigan como antes.

Y no sería la primera vez.

-¿Qué quieres que te diga? Yo creo que Celia

no es tonta y ya tiene una edad como para saber lo que le conviene.

Me vas a tener que perdonar el atrevimiento, pero...

quizá no deberías meterte tanto

en sus problemas. -Celia está al tanto.

-Y no quiero ponerlo en duda, pero...

me barrunto que la idea de echarle es tuya.

-Te equivocas.

Aunque te cueste creerlo, mi hija ha sido muy valiente

y ha tomado ella esa decisión.

Para mí lo incorrecto

es que por el hecho de estar casados tengan que seguir juntos

cuando uno de los dos no quiere. -Así nunca se arreglarán.

-¿Por qué han de arreglarse? Nadie se echa las manos a la cabeza

cuando es el hombre el que decide que la mujer se vaya al campo

y él rehace su vida.

Pero ¿qué pasa si lo plantea una mujer?

Hasta 13 especies de pinzones estudió Darwin en las Galápagos.

Todas eran iguales salvo en una parte de su cuerpo,

el pico.

¿Y qué dedujo de eso? Pues que todas las especies

habían evolucionado del mismo animal

y que habían adaptado sus picos a sus regímenes alimenticios.

Fascinante la claridad con que explica sus ideas.

La pasión es la única forma adecuada de acercarse a la ciencia.

Escucharle dando clases me ha devuelto la energía

y el interés por la enseñanza.

No me diga que había perdido la vocación.

No, nada de eso,

pero he tenido asuntos del patronato

y he dejado de lado

las clases.

A mí lo que me agrada

es enseñar. La creo.

Sus ojos brillan

con solo decirlo.

No sabe cuánto me alegro de haberle abierto las puertas del colegio

para sus clases.

Espero no traerle problemas con esto. Ya sabe que mis teorías

no son del agrado

de ciertos elementos carpetovetónico.

Nadie se atreverá a discutir hechos

que han sido probados. Créame,

la ignorancia es muy atrevida,

y algunos miembros de nuestro clero, que no todos,

son muy dados a rechazar aquello

que no entienden.

Yo estoy agradecida a nuestra iglesia.

Me crié al cuidado de las monjas y trabajé en el hospicio.

Eso no quiere decir que coincida con la opinión

de ciertos individuos.

Lo terrible es el poder que todavía tienen estas personas.

La teoría de la evolución de las especies

sigue siendo tabú

en nuestro país.

Es terrible el daño que hace la ciencia,

el miedo a las nuevas ideas, y la cortedad de miras.

Estos temas se pueden hablar con pocas personas

sin correr el riesgo de ser acusado

de herejía.

Es un honor que confíe en mí. ¿Cómo no?

Es usted una mujer excepcional.

Me alegro de haberla conocido y de que sea la pareja de Fernando.

Perdóneme el atrevimiento, pero quería preguntarle.

¿Qué les ocurre?

Fernando me invitó a su boda, pero..

últimamente no lo veo muy convencido

de que vaya a producirse tan feliz acontecimiento.

No se puede andar con gente tan despierta.

No se le escapa detalle.

Es cierto que antes de conocer a Fernando...

pasé por una etapa complicada

en mi vida.

Un tiempo que no termina de cerrarse.

Comprendo.

La animo a evolucionar, a dejar el pasado atrás...

y a cambiar para adaptarse a una nueva situación.

Si los pinzones lo han hecho con éxito durante siglos,

¿por qué no usted?

Tendré muy presente sus consejos.

No son míos, son de Darwin.

Fernando es un gran hombre.

Nunca lo he dudado.

¿Quiere cenar con nosotros hoy?

No veo por qué no.

Me parece poco seguro para subir a una persona.

-¿Hacemos una prueba?

Casilda, "pa" dentro.

-Ni que yo fuera un kilo de manzanas

para meterme ahí. -Que es solo para hacer

un intento.

-Poco aprecio me tienes cuando me pones en esos riesgos

de esta manera.

Sea. Pero como me mate por vuestra culpa,

me aparezco como alma en pena en el altillo

"pa" mortificaros.

-No, no, no. Para, para, para.

No la subas, no la subas todavía. No desconfío

de mi invento, pero antes de probarlo con una persona humana,

me gustaría con un objeto "inanimao". -¿Lo "cualo"?

-Mira.

Mira, con esto, por ejemplo.

-Pues mucho mejor,

¿eh?

No se vaya a desbaratar el chisme este

y me vaya de cabeza contra el suelo. -Venga. ¡Venga, Martín!

Tira de la cuerda.

-Por las barbas de san Cucufato,

pero si funciona. -Este invento va fetén.

-¡Rico me voy a hacer! Lo van a poner

en "toas" las casas de más de dos plantas.

-Y algo nos tocará a nosotros que hemos ayudado.

-Anda, Martín,

bájalo, no se vaya a caer y armemos un estropicio.

-Tendrá que ponerle nombre, ¿no? -Sí.

-¿Qué le parece...

subidor de personas y cosas?

-No, eso es "mu" largo.

-Ah.

-Y... ¿ascendedor?

-Ese no se entiende, hombre.

-Bueno, pues si sirve para subir cosas,

¿por qué no le ponéis de nombre elevador?

-Oye,

eso suena muy bien.

Servandina Elevadora.

-Hala, ya lo ha bautizado como él.

Que yo también he hecho algo, ¿por qué no le bautizas como Martinica?

-Porque ese nombre lo han cogido para unas islas.

Lo probamos por el hueco de la escalera

y llamamos a los periódicos.

-Bueno, Servando, pero antes hay que pedirle permiso a los señores.

Acuérdese usted

que don Ramón anda "revirao" desde lo de las campanas.

-Todo en su momento. -¿Seguro?

-Que sí, hombre, que ya me ocupo yo, pierde "cuidao".

-Avisaré a uno del periódico

que trabajaba con doña Leonor.

-Suena de narices.

Servandina

Elevadora.

(RÍE)

Un "potentao" me voy a hacer yo con esto.

Me alegro mucho

de encontraros. Os veo muy bien,

y eso es toda una novedad.

-¿Qué quieres decir

con que nos ves muy bien?

-Pues nada más que eso, Rosina.

Que os veo mejor que otros días.

-Hay que tener cuidado

con lo que se dice, que si no, puedes ofender

a cualquiera. -Rosina, hija,

perdona, no pretendía molestarte.

Aunque hoy estás algo picajosa. Te habría molestado también

si te hubiera preguntado por el tiempo de Albacete.

-¿Cómo está don Ramón?

-Pues muy bien, hijo, con mucho trabajo con las cafeteras.

-Parece que es todo un éxito, ¿no?

-Sí.

Parece que la clientela está muy interesada, por toda España.

-Una suerte que haya sabido reorientar su vida profesional

de esa forma, ¿verdad? -Sí.

¿Y el coronel y Elvira? Hace días

que no les veo con ellos.

-Pues el coronel Valverde,

liado con sus asuntos. Y Elvira,

Elvira se sentía algo indispuesta.

-Ay, qué lástima.

Espero que no sea grave.

Rosina.

No te vendría mal tomarte una tila, te noto sofocada.

(RÍEN)

Con Dios. -Con Dios.

-Ay...

Todos los calambres que me han entrado.

Me angustia este paripé. -Estoy cansado de esconderme.

Ya hemos pasado por esto

y no quiero repetir experiencia. -¿Qué hacemos?

-No sería mala idea que hiciéramos lo acordado.

Escapar unos días al campo.

Allí tendríamos tiempo para estar juntos

y pensaríamos en cómo encarar nuestra relación ante los demás.

-Ya, pero...

¿y si regresan Leonor y Pablo?

-Falta mucho tiempo para eso.

Además, no olvides que tenemos que cumplir lo prometido.

-Tienes razón.

Marchemos unos días y dejémonos de fingir.

Disculpe, señor, no le he oído cuando me ha llamado.

-No lo he hecho.

Quiero que se presente en esta dirección

y ofrezca sus servicios como mayordomo.

-¿Me está usted despidiendo?

-No, no he dicho tal cosa.

-Esta dirección es de la embajada turca.

Me he enterado que el embajador necesita un mayordomo

docto en idiomas.

-¿Quiere que me ponga

a su servicio? -Solo por unos días.

El embajador recibirá visitas importantes

y necesita personal cualificado.

Quiero hacerle ese favor.

-Pero yo no puedo dejar sola

a la señorita Elvira. -¿Cómo dice?

-Quiero decir que no podré vigilarla tal y como me ordenó

que hiciera. -Yo estaré pendiente de ella.

De hecho, no le quitaré el ojo de encima.

-Pero... -Irá a servir al embajador y punto.

-Como ordene el señor.

¿Qué ha sucedido? Sosiégate.

No te alteres.

Estás pálido como la cera.

Me ha pedido que vaya unos días a servir a casa

del embajador turco. Pensé que era algo de más enjundia.

Bueno, estar fuera de esta casa supone que no podremos vernos.

Y sobre todo, que no podré cuidar de ti.

No te inquietes por eso.

Estaré bien,

tan solo tengo que intentar

no provocar a mi padre si es que puedo.

No te chancees con eso, Elvira,

prométeme que te comportarás correctamente

con el coronel. Te lo prometo.

Seré una hija modélica.

No pienso replicarle una pizca.

¿Qué?

Nada.

Quiero grabar tus rasgos

en mi mente para ver tu cara cada vez que cierre los ojos.

No te esfuerces,

ya me llevas grabada

en tu corazón.

¿Qué haces haciendo tareas de criada?

No tenemos servicio y no se me van a caer los anillos.

Pero no son labores de una señora.

Pues eso que nos perdemos. Lo estoy pasando muy bien cocinando.

Hacía tiempo que no me metía con estas tareas

y la verdad es que me relajan.

Pues sí,

reconozco que no tienes mala mano para esos menesteres.

Espero que los invitados opinen lo mismo.

Espero que ese profesor no se pase toda la noche hablando de bichos.

Estoy segura que te caerá de fábula.

Lo dudo, pero si tengo que ser simpática,

seré simpática por muy atorrante

que me resulte. Puedes ser encantadora

cuando te lo propones. Todo con tal de complacerte

y de recuperar tu confianza.

Últimamente noto mucha distancia entre nosotras.

¿Por qué no me dices qué te atormenta?

¿Cuáles son las cuitas que tienes conmigo?

Tengo que terminar de preparar la cena.

Hablaremos en otro momento.

A fin de cuentas, es un asunto baladí.

No, tiene que ser ahora.

¿Por qué no me dices

lo que distrae tu mente? No mientas.

Hemos pasado tiempos difíciles.

Ha sido muy duro estar a tu lado mientras estabas enferma.

Te lo agradezco de corazón.

Verte sufrir como te he visto,

en la sombra de la condena,

esos momentos han minado mi espíritu,

pero lo he hecho gustosa.

Por eso me duele tanto, ahora que todo ese sufrimiento

ha quedado atrás, saber todo lo que hiciste

para alejarme de Mauro.

Ojalá pudiera volver atrás sin hacer lo que hice.

Eso ya es imposible.

Ya.

Ya lo sé.

Sé que no puedo pedir que me perdones,...

pero me conformaría sabiendo que recuperas tu vida

y que vuelves a ser feliz.

Me moriría si termino siendo la culpable de tu infelicidad.

Poco a poco,...

todo volverá a ser como antes.

Bueno, usted dirá qué es lo que ha decidido.

Le confieso que le he dado muchas vueltas a este asunto

y voy a aceptar su propuesta.

¡Sabia elección!

Puede dar mi nombre

para el cargo de comisario. Celebrémoslo.

Y, si no me equivoco, usted guarda por ahí una botella de licor.

Aunque su comportamiento no ha sido todo lo ortodoxo que cabía esperar,

y en ocasiones rozando la ilegalidad...,

pienso que es el mejor sustituto para mí.

Me alegra que piense así, comisario.

En más de una ocasión me he visto despedido.

¡Y ha estado a punto!

A veces me hizo perder la paciencia.

Pero ¡eso es agua pasada!

Brindemos por el nuevo comisario.

Estoy seguro de que sus subalternos...

van a celebrar su ascenso.

Es usted muy querido por los inspectores y la guardia.

Intentaré hacerlo bien y no defraudarle ni a usted ni al resto

de mis compañeros. No dudo de eso ni un momento.

Por ello le he propuesto para ocupar mi cargo.

Como tampoco dudo...

de que seguirá tras la pista de Cayetana.

Esa mujer tarde o temprano pagará por sus crímenes.

Y será usted quien lo logre.

Siento mucho no haberle prestado

toda la ayuda necesaria para ello.

Bueno... Todos hemos cometido errores en ese caso, comisario.

Ahora es momento de enmendarlo.

Su ascenso es la garantía

de que nadie le pondrá trabas en sus investigaciones.

Sé muy bien la gran oportunidad que se me ofrece.

Prométame...

que no va a permitir que esa despreciable asesina...

escape sin que su perversidad sea castigada.

No se lo prometo; se lo juro.

(SUSPIRA) Que sí, que sí. Lo que yo os digo lo vais a ver. No va a parar

hasta echar a don Felipe. ¡Me pidió que le hiciera la maleta y me negué!

-Tú ándate con pies de plomo: ahora la dueña de la casa es

doña Consuelo y, como la importunes, lo mismo te pasa lo que a él.

-A mí me parece fetén lo que hace.

Consuelo no puede disponer así

de la que no es su casa.

-¡Dices eso porque tienes tus intereses!

-¡Ya está bien, que esto parece un gallinero!

Y me extraña mucho que doña Consuelo, con lo "templá" que es

y con el mundo que tiene,

mande al yerno al arroyo.

-¡Ja! ¡No se jugará usted cinco duros!

-Pues no porque no los tengo.

Pero seguro que, siendo como es ella, se va a quedar todo en nada.

-Eso es porque le tiene mucho aprecio,

pero doña Consuelo es de armas tomar.

Y no parará hasta ver a don Felipe ahí,

pidiendo limosna.

-¡Pues él se lo ha buscado con ser un tarambana!

-Pero ya veréis como la que pierde

es servidora.

-No me extrañaría.

Los pobres son los peor parados.

-¿Y quién me va a pagar a mí ahora? ¿Doña Consuelo pasa a ser mi señora,

vuelve doña Celia? ¡Veo mi futuro

del color de las hormigas!

-Calma. Si te despiden,

llamo a mis compañeros y montamos una huelga

en la puerta de su casa. -¡De eso nada!

En mi portal no entra nadie, que lo dejáis sucio.

-Vamos a ver, Lola. Ten paciencia, ¿eh?

Y sobre todo no hagas caso a esta.

-Mejor será salir trasquilada

que callar como una boba.

-¡Doña Celia es una persona cabal y no te va a dejar

en la estacada! El problema es

con su marido, no contigo.

Y dejémonos de cháchara, que tengo tarea.

-¡Un momento, un momento, muchacha! ¡Un momento!

Dime qué te ha contado el periodista.

-Pues que vendrá a ver su invento, ¿qué más quiere saber?

-¡Pues si... está interesado,

si va a llamar a más compañeros, si va a traer fotógrafos...!

-¡Si le respondo a todo eso, me tiro aquí toda la mañana!

Luego se lo cuento con detalle.

Me voy a ver a la "seña" Fabiana.

-Ya.

(Puerta)

¿Eres tú, Casilda?

Discúlpeme, pero me siento muy torpe todavía.

¿Aún tienes que llevar eso?

¡Pareces un fantoche!

Los médicos me han dicho

que aún tengo muy tiernas las heridas.

Se te echa de menos en casa.

Teresa ha tenido que entrar en la cocina y hacer la cena

para los invitados.

Créame que me duele mucho no poder ayudar.

Ya tendrás tiempo de trabajar.

¿Cuánto tiempo más vas a estar así?

Ya le dije que bajaría en cuanto pudiera.

¡No!

¡Se acabó el arroz, Cayetana!

¿No es a eso a lo que has venido?

¡Y tú y yo lo sabemos! ¡Chist!

¿Cómo puedes estar hablando con la Úrsula como si tal cosa?

A ti eso no te incumbe. Y no me tutees, que te oirán.

¡Me da igual!

¡Esa endriaga intentó matarme! ¡Me amenazó de muerte si volvía aquí,

y tú lo sabías! ¿Cómo puedes estar a su lado andando como si "na"?

¡Se me abren las entrañas con lo que me haces!

¡No hay madre...

que resista semejante desprecio de una hija!

¿Has acabado ya?

¡No!

¡Mírame!

¿Qué clase de amor sientes tú por tu madre?

¡Basta de sentimentalismos! ¡No soporto tanto melindre!

(SUSPIRA)

¡Por desgracia o por fortuna, tengo que tolerar a Úrsula

por un tiempo!

¿Cómo...?

¿Tan poco valgo yo para ti?

¡Tú mejor quédate aquí!

Y distánciate de mí durante un tiempo.

Por tu bien.

¡No digas nada, no hables con nadie, ni siquiera con Teresa!

Espérate a que yo lo solucione todo.

Me has decepcionado, hija.

Sé bien lo que sientes. Pero también sé que se supera.

Y nada es comparable a lo que sentí yo cuando supe que eras mi madre.

(Pasos)

(Puerta)

-Traigo naranjas.

¡Ay, perdone, doña Cayetana! Pensé que la "seña" Fabiana estaría sola.

Nada, ya me iba.

¡Aquí tiene!

¡La cuerda más gruesa que me ha pedido! Amarraría un transatlántico.

-Pues ya está "to" listo para hacer la prueba.

-¡Dios quiera que salga bien!

-¡No seas cenizo! ¡Va a salir todo de perlas!

Y Casilda me ha dicho que vendrán de "El Adelantado" a cubrir la noticia.

-Ah, ¿sí? O sea, que o triunfamos o nos caemos

con todo el equipo. ¿Y qué le ha dicho don Ramón?

-La cuerda lo menos es de cuatro cabos.

-Le habrá dado permiso don Ramón

para montar todo esto. -No me lo ha prohibido.

-Vamos a ver...

¿Le ha pedido o no permiso?

Me parece que miente más que el muñeco del cuento.

-Tú ocúpate de esto, que ya me ocupo yo de eso.

-O sea, que no le ha dicho ni mu. -Martín, para serte sincero,

me da pavor que después de lo que hemos montado,

don Ramón se cierre en banda y me mande a freír espárragos

con la opción de incluirme en el lote.

-Pues conmigo no cuente.

Me niego a quedarme sin trabajo.

-El que no arriesga no gana.

-¿Qué voy a ganar yo, si el invento es suyo?

-Tú confía.

-Yo confío, pero en el sol, que lo veo salir todas las mañanas.

-¿Me vas a privar de lograr mi sueño de ser rico y famoso?

-Mire, Servando:

o habla con don Ramón o no me muevo.

Ahora es un buen momento, que lo he visto ahí sentado.

-No, no me hagas esto, Martín.

Que es que si me dices que no, me hundes.

-¿No decía que había que arriesgar?

Pues a echar redaños y a hablar con el señor.

-Está bien.

Pero te vas a quedar sin la mitad de lo que te iba a dar

y que no era poca cosa.

¿Cómo van las cosas

donde los Álvarez-Hermoso? Desde que Celia está fuera,

no sé nada.

-¿Cómo van a ir? Pues como siempre.

-No puede ser. Es la primera vez que Celia no está

y su madre, sí,

y conociendo

a doña Consuelo,

no creo que Felipe sea el más afortunado del barrio.

-Seguro que está encantado con tener a su suegra en casa.

Señoras... A usted le estaba yo buscando

-¿No será para contarme algo de las campanas?

-No, no es nada de eso.

-Un alivio.

-Aunque para serle sincero,

no me quedé yo muy a gusto con ese tema.

-¿No dijiste que no era nada de eso?

-Los llamadores funcionan perfectamente,

pero las campanas siguen siendo las antiguas,

si las hubiéramos cambiado

por las bañadas en oro, como yo dije,

sonarían mucho mejor. -¿Campanas de oro? ¡Qué dispendio!

-Vamos a ver, Servando, las campanas funcionan, ¿no?

Pues ya está. Lo importante es ir mejorándolo.

-No, si las chicas van a estar

más que fetén.

Bueno, las chicas, y los chicos.

Siempre se me olvida Simón. -¿Dónde ha ido el mayordomo?

Subió a un carruaje.

-No me digas. ¿Lo han despedido?

-No, no.

Ha ido unos días a servir a la embajada.

Bueno, menuda categoría.

-Ya, ya. -Servando, ¿venías a decirme algo

o solo querías

entablar una conversación?

-Venía a decirle algo que puede ir muy bien para la finca.

-Céntrate, que te pierdes hasta en tu salón.

-¡Huy!

A veces, estos cambios provocan que de un ser vivo o ancestro,

surjan dos.

Dos especies distintas.

-Entonces, según esa teoría,

¿podemos descender de los monos?

-Eso es.

-Es muy posible que nuestros más lejanos antepasados

fueran muy parecidos.

Pues yo me niego a pensar que mi tatarabuela

era una mona. Tendría que irse

mucho más atrás, pero según los evolucionistas, tanto usted

como nosotros proviene de un primate.

¿Yo? Qué barbaridad. Me parece

de lo más interesante. Según usted,

nos descendemos de Adán y Eva. La Biblia nos estaría mintiendo.

No, pero no hay que tomarla al pie de la letra.

Yo no niego la existencia de un creador,

solo planteo que usó otros medios.

Tenemos que mantener las tradiciones

y obedecer a la Iglesia. No se lo niego,

pero para que las ciencias

puedan avanzar, es necesario cuestionárselo todo.

Eso es. No existe una verdad absoluta.

-Sabía que sus ideas calarían en ti rápido.

No del todo, hay muchas cosas

que no terminan de convencerme,

pero ya las discutiremos otro rato.

-Hace usted muy bien.

Admiro a las mujeres que rebaten a los hombres,

a pesar de lo constreñidas que están.

Los hombres no permiten que una mujer les contradiga.

De hecho,

creo que todos son unos esnobs. Se equivoca.

La masonería promueve, entre otras cosas,

la liberación

de la mujer. Pamplinas, la mujer tiene su sitio,

en su casa,

cuidando de sus hijos.

Discrepo. La mujer española tiene facultades

para ser un agente poderoso de progreso,

si se la arranca de la ingnorancia.

Estoy de acuerdo. La mujer está llamada a ser

la que modernice el mundo.

Claro que sí, y para empezar,

vamos a ir a por el postre, que ya hemos acabado el segundo.

Se me ha ido el santo al cielo. Voy a por él.

-Permíteme que te ayude.

Si van a cambiar los roles,

tendré que irme haciendo a ello.

Me parece muy bien.

-¿Qué opina sobre el voto femenino?

Te agradezco que me lo hayas presentado.

Es una eminencia y no está regalando una velada inolvidable.

Nada me alegra más

que verte así,

resplandeciente.

Me gustaría que toda mi vida fuera tan intensa como esta noche.

Así será si permaneces a mi lado.

Fernando, nos están esperando.

Aquí está el postre. Debe estar delicioso.

Habéis tardado una eternidad.

¿Qué ha sido eso?

Voy a ver qué sucede. Tenga cuidado, por favor.

Apártese de la ventana. Le han herido.

Voy a ver quiénes son los malnacidos

y qué demonios quieren. No hagas ninguna locura.

No pienso quedarme de brazos cruzados mientras atacan.

¿Qué ocurre, don Fernando?

Quiero hablar con usted.

Se trata de Teresa.

¿Y bien?

¿Me va a contar qué es eso que tanto le preocupa?

Le quiere.

¿Perdón?

Ella le quiere, Mauro.

Pero no se atreve a dar el paso.

No sé qué tienes que hacer,

pero sé que Fernando te adora.

Ese hombre está rendido a tus pies.

Entiendo que no sientas la pasión que sientes por Mauro,

pero si tienes paciencia, todo llega.

¿Crees que algún día le amaré como amo a Mauro?

Es un hombre maravilloso. ¿Por qué no podemos elegir a quien amar?

Las señas del hotel de Salamanca donde nos hospedaremos.

Por si hubiera novedades de Pablo y Leonor.

-Supongo que habréis encargado dos habitaciones, ¿no?

-Tía...

-No estáis casados.

¡No me lo puedo creer!

¿No hemos tenido bastantes indecencias ya?

-¿Podemos tener la despedida en paz?

¿Sigo faenando aquí o le sigo donde doña Trini?

-Prefiero que te quedes aquí.

Ahora me resultas mucho más útil aquí.

Así te enteras de lo que planea la señora.

-Si eso es lo que quiere, yo, a mandar.

-Y si doña Consuelo no te paga, yo lo haré en su lugar.

-Si no es eso, yo no lo digo por el parné...

-Lo sé.

¿Por qué no salimos?

Hace un día precioso.

Tengo asuntos que atender.

¿No puede usted dejarlos para más adelante?

Podríamos ir a un museo.

Me gustaría que entre nosotros las cosas fueran diferentes.

Que fueran como antes.

Como cuando era pequeña e íbamos a ver esos cuadros

y me narraba las historias que aparecían.

¿Lo recuerda?

Van ustedes a asistir a un momento histórico.

Crucial. Memorable.

-Memorable el cachiporrazo que se va a pegar.

A ver cómo encontramos otro portero ahora.

-A ver quién le dice a la "señá" que Servando se ha "matao".

-Tú vigila las cuerdas,

que yo estaré dándote las órdenes para el manejo de la "servandina".

Esto es un pequeño paso para un portero,

pero un gran paso para la humanidad.

"Tu cara, tu actitud, tu manera de comportarte",

es como si le tuvieras miedo a algo.

¿De qué tienes miedo, Fabiana?

Sabes que puedes confiar en mí.

¿Qué ocurre, mujer?

Algo cambió el día en el que me lancé por el balcón.

¿Qué cambió?

¿Puedo preguntarle si le ha echado

por el asunto que tuvo conmigo?

-No. -Si es por eso,

le juro que terminó. No queda nada entre el señor y yo.

-Ya te he dicho que no es culpa tuya, Huertas.

De hecho, te agradezco mucho lo que has hecho por mí.

No había manera de que mi hija abriera los ojos.

Y tú le has dado el empujón.

-La echa mucho de menos. Su hija lo está pasando muy mal.

-Veo que había más entre vosotros que un mero asunto de cama.

Te preocupas realmente por él.

Le querías, ¿verdad?

-"¿Por qué no está?".

Porque no querrá enfrentarse a sus sentimientos.

En una pareja, la culpa nunca es solo de uno.

Al contrario. Suele ser de los dos, al 50%.

Pero le entiendo, amigo.

Yo mismo he culpado a Teresa todo este tiempo

y ahora veo lo equivocado que estaba.

¿Ha ocurrido algo ahora?

Fernando vino a verme a Comisaría.

Me dijo algo que me dejó de piedra.

¿El qué?

Me dijo que se apartaba del terreno de juego.

¿Buscas esto?

-Ese es mi reloj.

-Es el reloj de mi hija.

Y lo sé porque yo misma se lo regalé.

-Si la conociera, sabría que no le gustan los relojes.

Yo los colecciono. Por eso me lo regaló.

-Eso es lo que tú dices. -Esa es la verdad.

-Pero ella no está aquí para preguntárselo.

-Lolita, déjanos solos.

Vi a Fabiana paseándose de la mano de Teresa, es más,

la vi hablar con Mauro San Emeterio.

Hablarían de algo sin relevancia alguna.

¿Cómo está tan convencida?

¿Y si un día Fabiana decide romper su silencio y habla

de lo que sucedió en el hospital?

Me rinde pleitesía y nunca me perjudicaría.

A usted quizá no, pero ¿y a mí?

No estoy dispuesta a vivir con miedo.

Úrsula, ¿qué trata de decirme?

Hicimos un pacto.

Quedamos en que usted se desharía de ella.

Cúmplalo.

(Campanillas)

Ha sonado la campana de usted.

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  • Capítulo 458

Acacias 38 - Capítulo 458

20 feb 2017

Úrsula conmina a Cayetana a matar a Fabiana, pero ella se niega. Felipe le dice a Consuelo que está dispuesto a dejar la casa, siempre y cuando pueda hablar antes con Celia. Los guardias llegan a casa de los Álvarez-Hermoso dispuestos a detener a Felipe. Ramón termina convenciendo a Felipe que debe desalojar su casa por las buenas. Simón es enviado a servir en la casa del Embajador y se despide de Elvira. Unos fanáticos tiran piedras a casa de Cayetana y Odón resulta herido.

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  1. Pilarín

    Por favor más vida a Lolita es formidable. Y acabemos de una vez con Cayetana y la bruja esa de negro....¿. Ayyy..... Liberto Liberto.....Que vuelva su picaresca...

    28 feb 2017
  2. Pilar

    Cuando suben los capítulos del dia?? No puedo verla a su hora y la veo despues. Gracias

    21 feb 2017
  3. Carmen

    Otra vez Simón se va? así no avanza en la relación con la coronelita... a ver si esta pareja nos da momentos tiernos y emocionantes porque las demás está ya agotadas.... Víctor y María Luisa nada de nada, como si tuvieran 80 años igual q Ramòn y Trini, y Martín y Casilda.... lo de Mauro y Teresa apalancado como siempre Y Rosina y Liberto ahora q se han reconciliado entrarán en la rutina En fin denle vida entonces a Simón y Elvira o denle a Lolita y un buen mozo... Es la mejor!!!

    21 feb 2017
  4. Graciela

    Servando es inaguantable! Cámbienlo o sáquenlo

    21 feb 2017
  5. Mabi

    Me da la impresión que hay demasiados telespectadores con ínfulas de guionistas...

    21 feb 2017
  6. Elsa Alicia Cuesta

    Coincido con Sara en aquello de la pesadez del personaje de Servando. Por otra parte la exagerada maldad de Cayetana y Úrsula hace que pierda la gracia. Agudicen el ingenio queridos libretistas. No aburan con la misma " fórmula" todo el tiempo

    21 feb 2017
  7. Sonia

    Estoy totalmente de acuerdo con algo que comenta Teresa y es que también echo de menos que la pareja se muestre más cariñosa, efusiva y apasionada, como eran cuando se conocieron y en la etapa anterior; incluso el beso de la reconciliación, distaba mucho de parecerse al que le dió Liberto a Rosina en la calle, cuando ella le pidió que se quedara en Acacias. Echo en falta al Liberto apasionado, expresivo, con gracia, al manifestarle su amor a Rosina; esperemos que a la vuelta de su viaje se muestren un poco más cariñosos y apasionados, como correspondería al gran amor que siempre se han profesado.

    21 feb 2017
  8. Lalo Landa

    Comisario Mauro...ya comienza lo bueno. Liberto y Rosina volveran en menos de lo que canta un gallo y con buenas nuevas. Esa doña Consuelo cae a todo dar. Esa si es una dama y de mundo ademas! Ojala Celia siguiera mas su ejemplo.

    21 feb 2017
  9. Sara

    Al que tenian que haber enviado a Cuba es a Servando!! Qué pesadez de personaje....no puedo con él. A ver si dejan esta trama policiaca que se traen desde hace tiempo y le dan una vuelta al guión. Y dejen de eliminar a los personajes de siempre, por favor...

    20 feb 2017
  10. Nati sabate gateu

    Me gusta en general,,,,,y creo que aburre un poco las maldades de Cayetana y Ursula,,,,que vuelvan pronto rosita y Liberto son simpáticos y trino,me encanta

    20 feb 2017
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