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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 456 - ver ahora
Transcripción completa

Cayetana desea organizar un ágape para celebrar su recuperación

y la de Fabiana. ¿Y cuándo piensan celebrarlo?

-Esta tarde. (FELIPE) "Es mi casa"

y no pienso marcharme.

-No es deseo mío, sino de Celia.

-No pienso rendirme tan fácilmente.

No dejaré de luchar por mi matrimonio.

-Ya ha terminado,

y mejor harías en aceptarlo de una vez por todas.

-Nos será más provechoso colaborar juntas.

Para que yo acabe de tenderle la mano,

usted debería demostrarme

que puedo contar con usted.

¿Qué más puedo hacer

para demostrárselo?

-¿Ha "recuperao" las entendederas? La pesadilla

ya ha terminado y todo será como era.

Ha preguntado por ti y está deseando verte.

Y yo a ella también,

pero dudo que yo esté en condiciones de abandonar este hospital

con tamaña urgencia. Yo todavía no me siento

muy cristiana.

"No pienses que Cayetana haya cambiado".

Esa confianza te causará la muerte el día menos pensado.

Adiós, Teresa.

Adiós para siempre.

Siempre recordaré la dedicación y el cariño

que me han prodigado todos ustedes estos días.

Pero no es momento de entristecernos,

brindemos todos juntos

porque Cayetana Sotelo-Ruz ha vuelto.

-Por Cayetana. -Por Cayetana.

-Buenas tardes, madre Ascensión. -Úrsula.

-Veo que me recuerda.

-¿Qué...? ¿Qué significa este atropello?

¿Qué estoy haciendo aquí?

-Muy sencillo.

Ha venido a recibir

el pago por un trabajo mal hecho. (FELIPE) "Me han informado"

que Pablo ha sido indultado.

-Ay... -¿Quiere decir

que se libra?

-Pablo está libre de toda culpa. -¡Ay, madre mía!

¡Deténgase!

-¡Apártate!

No me pongas en ridículo. ¡No lo comprende,

todo esto es culpa mía!

¡Solo quería que dejara de presionarme!

Padre, no haga algo de lo que pueda arrepentirse.

(Disparo)

(REZA EN LATÍN)

-Ya he hecho mi parte, traerla,

ahora le toca a usted.

-No recibo órdenes tuyas.

-No son mías, que son de doña Cayetana.

-(REZA EN LATÍN)

-Hazlo tú. Te pagaré bien. -Quiere que lo haga usted.

Mejor que usted me paga ella y no la llevaré la contraria.

-¿Cómo voy a hacerlo?

Necesito un arma. -Debe hacerlo con sus propias manos.

Eso quiere nuestra patrona.

-Déjeme a solas con ella. -No.

Tengo que asegurarme de que lo hace.

Cumplo órdenes.

Y no querrá que le vaya con el cuento a la doña

de que se ha arrugado usted.

-(REZA EN LATÍN)

Amén.

-¿Ha terminado con sus rezos? Son los últimos,

madre Ascensión.

-No me mate, no me mate, por favor,

no me mate.

-No tengo otro remedio.

Va a reunirse...

con ese al que tanto reza.

-Me debe mucho. ¿Ya no recuerda mi ayuda?

Yo la saqué de su pasado oscuro, de los peores momentos de su vida.

-¡Calle!

¡Juró no decir nada!

-Los juramentos no valen nada.

Déjeme vivir, soy una monja, soy una sierva de Dios.

-¡No la hubo más pecadora otrora!

-¡Solo Dios

puede demandarme el cumplimiento de mis votos, no usted!

Si me toca,

caerá sobre usted el peso de la culpa.

Me apareceré cada noche

para impedir su sueño.

Haré que los más oscuros pensamientos se cuelen

¡en su mente para siempre! -¡Calle!

-¡No!

¡Pecadora, no rece a Dios!

¡Caerá sobre usted

el peso divino! ¡Maldita!

-¡Calle!

-¡Dios lo ve todo!

¡Ve todo lo que hacen los pecadores!

¡Dios la maldice!

-¡Calle! -(REZA EN LATÍN)

-¡Acabe de una maldita vez!

¡¿Es que no es capaz?! -(REZA EN LATÍN)

Amén.

-¡Calle!

-¡Ah!

¡Ah!

-Ya está.

Ha muerto y la ha matado con sus propias manos.

Así se lo diré a doña Cayetana.

-Que Dios me perdone.

Qué horror, Dios mío.

-Yo nunca pensé que fuéramos a vivir algo así.

A todos nos va a costar mucho reponernos.

Mirarlos a la cara. -No sé si podré encontrarme

al coronel sin echarle en cara

todo lo vivido hoy.

-Esta tarde iré a pedir unas misas.

Todos tenemos que pedir perdón por nuestras faltas.

-Voy a quitarme esta ropa. -Espera.

¿Estás bien?

(LLORA)

(DISPARA)

Liberto...

Gracias, Dios mío.

Gracias.

-Y tú y yo ya hablaremos en casa.

¡Recójalo todo, Gayarre!

-¡Ay, Dios mío! Gracias. Gracias.

(LIBERTO RÍE)

¿Qué hace aquí, tía?

-Rezar porque no te maten.

(LLORA)

-Gracias.

Pues muy bien, para todo lo que podía haber pasado.

¿Y usted?

-Tengo el miedo metido en el cuerpo. No voy a poder dormir.

-Gracias a Dios que el coronel se dio cuenta

de lo que iba a hacer. Madre mía.

-Sí, pero temo que se ensañe

con Elvira. -No creo.

Es su padre.

Tiene que tener humanidad. -No es Elvira

quien me preocupa.

La meterá en un convento como ya quiso hacer.

Además, ella le mintió. Él hace bien

en obligarle a llevar la vida que desea.

-No diga eso.

Merece vivir su vida.

Su padre no tiene ningún derecho a decirle

con quién debe casarse. -Bueno, no es

de nuestra incumbencia lo que haga con una hija,

y más esa chica.

¡Que casi te ha traído la ruina, así ha estado!

-Eso es verdad, Liberto,

te ha traído muchos problemas

como para que te preocupes por ella.

-Doña Rosina.

-¿Qué ocurre? -¿Qué? ¿Qué?

-Que ha "llegao" la nota.

-¿Qué nota? -La del Pablico.

Le han "indultao".

-¿Qué? -Que eso.

Que no le van a ejecutar.

La reina le ha "perdonao". -¿Sí?

-Sí. ¡Qué alegría tan grande!

¡Ay, ay...!

-Qué bien, Rosina.

-¡No me lo puedo creer! ¡Dios mío!

¡Voy a poder ver otra vez a Leonor, a mi hija, voy a poderla ver!

¡Me hace daño, padre! Y más que te debía hacer.

¿Cuándo ibas a contar la verdad? ¿Ante el altar?

No tiene derecho a maltratarme. Tengo derecho a todo.

¡Entre Liberto y yo no hay nada! No iríamos

al altar. ¡No amo a ese hombre, usted lo sabía!

Eres mentirosa y manipuladora. ¿Qué hace?

¡Eres como tu madre, pero no te saldrás con la tuya!

¡¿Por qué la odia?! ¡Arruinó su vida y quiere arruinar la mía!

¡No se atreva a azotarme!

Sé cómo tratarte.

¡Como debía haber hecho

con tu madre, con tu madre!

¡Si me golpea, se arrepentirá!

Solo quise que no fueras como ella.

Soy como soy, padre,

le guste o no.

Y por muchos correazos que me dé, no cambiaré.

Eso ya lo veremos.

Ve a tu cuarto, no quiero verte.

Esto está... cuadrado al céntimo.

Aquí tienes el dinero y las cuentas.

-María Luisa de mi vida,

cómo me gusta verte tan desenvuelta.

-Ni por asomo creas que vas a tenerme de empleada.

Esto lo hago por lo que lo hago, pero no va a ser la costumbre.

-Tampoco podría pagarte.

Tenerte de reina, de princesa y de empleada son tres salarios.

-No te quejes, que por lo que he visto,

entra mucho dinero.

-Y sale.

Que entre trabajadores, proveedores, impuestos,

lo cojo con una mano y lo suelto con la otra.

¿Qué tal el ágape?

-Bien. Ningún problema.

Hasta le he dado la enhorabuena a las camareras.

-Ole, eres más guapa que mandada hacer por encargo.

-Tendrías que haber visto

a Cayetana.

Feliz, simpática y dicharachera.

-¿Dicharachera?

Eso no me lo creo yo, mi vida.

Esta más atravesada

y nace al revés.

-Pues lo que yo te diga,

como en los mejores tiempos.

Esto del indulto le ha venido bien. -No me extraña.

Ha pasado de estar condenada a muerte a andar libre.

-Bueno...

Yo ya te he dicho cómo ha ido el ágape, ¿y tú?

¿No me cuentas nada?

-Tú confía en mí, palomita.

Yo he "tenío" que estar en un asunto de hombres.

Y en cuanto se resuelva, te lo contaré punto por punto.

-Un asunto de hombres.

Por eso no han aparecido ni Rosina ni Susana ni Elvira.

¿O te crees que me chupo el dedo y que no me entero?

-Sin dejarme ni una coma te lo voy a contar.

Si yo no tengo secretos contigo...

-Menuda pieza eres tú,

que te voy conociendo y no sé si me arriendo las ganancias contigo.

-Buenas tardes, pareja.

Traigo buenas noticias.

La reina continúa con los indultos. Pablo está entre ellos.

Hoy nos ha llegado la noticia.

-¡Ole los "abogaos" buenos!

-Qué alegría. ¿Lo saben ellos, Leonor y Pablo?

-Espero que les llegue la noticia donde estén.

-Qué ganas de volver a ver a Leonor. Se lo voy a contar a mi padre,

seguro que se pone muy feliz. Nos vemos luego.

-Adiós, mi amor.

-El noviazgo va viento en popa.

-Con sus más y sus menos.

Ya sabe que en el amor no se puede confiar,

pero sí, feliz.

-Víctor,...

cuídala.

Que se sienta reina y amante.

Es el mejor consejo que te puedo dar.

-Lo haré.

¿Reconoce este coñac?

Es el de las grandes ocasiones.

Vamos a brindar usted y yo

a la salud de Pablo. -Sea. Por Pablo

y por los noviazgos que van a pedir de boca.

-Sea.

-Realmente bueno.

¿Francés?

-Qué va, es español, de la zona de Jerez.

Muchísimo mejor que cualquier francés,

lo que pasa es que...

¿Usted cómo está?

He visto a su señora suegra por aquí.

-Ya sabes lo que dicen de las suegras.

Cuanto más lejos, mejor.

-Pero la de usted es una señora moderna.

¿No iba con pantalones y montaba en bicicleta?

-Demasiado moderna. Lo de la bicicleta es lo de menos.

Está a favor de la educación sexual, del voto de la mujer.

Incluso del divorcio.

-Hombre, yo no estoy en contra de ninguna de esas cosas.

No estoy en contra ni de que se monte en bicicleta.

-Yo no lo estaría

si no fuera porque está a favor de mi divorcio.

De separarme de mi mujer

y de echarme de mi casa. Tiene bemoles la señora.

-Caramba.

Eso es cosa seria.

¿Qué dice doña Celia de todo esto?

-Según mi suegra,

Celia la ha mandado para enfrentarse conmigo.

-Lo siento mucho.

¿No hay nada que puedan arreglar hablando?

-Celia está lejos y no quiere volver.

Como no hable con ella a gritos...

-Hay modernidades que no son malas. -Está en Inglaterra.

Parece imposible contactar con ella.

-Vaya por Dios.

La ciencia no avanza tan rápido. -¿Qué le vamos a hacer?

Mientras no llegue el día

en que una mujer pueda abandonar a un hombre, bien vamos.

Por fin llegas.

Te he estado esperando desde que mi padre

me trajo arrastras a casa. Ten cuidado.

Si nos pilla, no me dará otra oportunidad como a Liberto.

A mí me descerraja un tiro y ya está. No temas.

Está encerrado en su habitación.

No quiere verme para no pegarme.

Te has puesto en grave peligro.

¿En qué pensabas presentándote allí?

No podía dejar que mi padre matara a Liberto.

Liberto me dijo que no me metiera en sus asuntos,

que él mismo quería acabar con lo que había empezado,

pero no podía dejar que lo matara.

Y, sin embargo, apareciste tú.

La más valiente de todos.

Creo que hoy has salvado dos vidas, la de Liberto y...

la mía.

Todos los hombres sois unos insensatos.

Podríamos estar todos llorando.

He pasado mucho miedo.

Padre estaba como loco.

Hablaba de mi madre.

De desear que no fuera como ella.

¿Te ha hecho algo?

Me ha insultado.

Me ha amenazado.

Estaba fuera de sí, muy violento.

No te habrá pegado...

Estuvo a punto, pero no lo hizo.

Se quitó el cinturón y empezó a dar golpes por todas partes.

Creí que me iba a dar de latigazos con él.

Pues esto se va a acabar.

Me da igual que me pegue un tiro, no te pondrá la mano encima.

No dejaré que te amenacé. ¡No, no!

Te matará.

Ha perdonado a Liberto, pero no a ti.

¡Me da igual, me da igual, Elvira!

No dejaré que te ponga una mano encima.

Por nada del mundo quiero perderte.

Por favor, por favor, quédate conmigo.

Siento molestarte con todas estas pamemas,

pero con el asunto del indulto de Cayetana,

de la convalecencia de Fabiana y del ágape de ayer,

lo hemos ido dejando. Lo sé.

Esta carpeta son los informes

sobre los daños del tejado en la tormenta de hace meses.

No sigue deslavazado como quedó, ¿no?

No, pedí tres presupuestos, y en el patronato valoramos

el que nos parecía mejor.

Del más barato no nos fiábamos y cogimos el medio.

Bien hecho.

También están los tres presupuestos y la valoración de los daños.

Está arreglado y ha quedado como nuevo.

No sé qué habría hecho sin ti estas semanas.

Yo no sé que hubiera hecho sin ti el resto de mi vida.

Menos mal que nos hemos encontrado.

Menos mal.

Hay algo de lo que tenemos que hablar.

No pensaba que Mauro pasara por Acacias el día del ágape.

Y no debía haberlo hecho, pero ya sabes cómo es.

No piensa las consecuencias de sus actos.

Al menos,

pudisteis aclarar vuestra relación.

¿Lo hicisteis?

Fue lo que te pedí,

y creo que merezco una explicación.

Fernando,

ya está todo aclarado, no te preocupes.

Lo celebro.

De verdad,

qué incordio es arreglarse sin la ayuda de Fabiana.

Dichosos los hombres, don Fernando,

con pasaros un peine tenéis bastante.

Pero no lucimos tan bien como ustedes.

Cierto.

Como no vuelva pronto Fabiana, contrataremos a otra criada.

Tal vez regrese hoy.

Bueno, eso espero, que vuelva a sus labores,

tengo mucho que hablar con ella.

¿Y esos papeles?

Asuntos pendientes del patronato. Temas que dejamos un poco abandonados

y tenemos que retomar. ¿El ala norte ya se abrió?

Está operativa y con los nuevos alumnos.

Fue un gran acierto afrontar la construcción.

¿Cuadraron las cifras?

Conseguimos el crédito que habías aprobado.

Aunque no estuvieras en el patronato,

tus órdenes se siguieron.

Todo se hizo según los planes que habías previsto.

El crédito fue en el banco del Progreso, ¿verdad?

Voy a mandarle una nota

al presidente agradeciéndoselo. Con los mandamases de los bancos

hay que estar a bien,

aunque ya se cobran sus intereses.

Sigues pendiente de todos los detalles.

Tal vez haya llegado la hora

de que recuperes tu puesto como presidenta.

Podría convocar una junta. No, no, no.

Vosotros dos lo estáis haciendo muy bien.

Yo voy a seguir arreglándome, y a lo mejor voy a dar un paseo.

Hace un día precioso, ¿no creéis?

Seguid trabajando, no os interrumpo más.

(Puerta abriéndose)

Disculpe, que tiene usted visita. -¡Felipe!

Qué alegría, no sabe cuánto le agradezco sus desvelos.

¡Pablo libre! ¡Albricias!

-Ya veo que se alegra, ya. -Sin usted

no lo hubiéramos logrado.

-El día menos pensado, los vemos entrar.

Hemos rezado para verlo.

-Poco he hecho, sinceramente.

Vi lo de los indultos cuando se lo concedieron a Cayetana.

Escribí una carta al ministerio con copia al palacio real.

-¿No tiene un presentimiento para la lotería?

-Ya me gustaría a mí, ya. Tomen asiento, por favor.

Ayer la estuve buscando

para comentarle la noticia, pero no la encontré.

-Bueno, es que estaba ocupada. Casilda me informó, me lo dijo.

Nos llegó una nota del Gobierno

informando del indulto. Casi se me sale el corazón.

Debemos informar a Pablo y a Leonor.

Hacerles llegar la noticia.

No se preocupe por Liberto.

Está al tanto de todo.

De su huida y de nuestra ayuda para hacerlo.

-Veo que es de confianza.

-Amigo de los fugados y de la familia.

No tema de mi discreción.

Me siento muy cercano a los Hidalgo.

-En este caso, hablemos en libertad.

Creemos que están en Marruecos.

¿No ha recibido ninguna noticia?

-Desde que se fueron, no sé nada.

-¿Segura? No me engañe.

-Le doy mi palabra. -En ese caso, tendremos que publicar

el anuncio con el indulto

en todos los periódicos que se publican en Marruecos,

y rezar para que sean aficionados a la lectura.

-Había pensado en ello,

y aquí traigo el dinero para poder publicarlos.

-Doña Rosina,

aquí hay mucho dinero.

-Me he tomado la libertad de incluir sus emolumentos.

El que trabaja tiene que ser recompensado.

-Tranquila. Solo tuve que escribir una carta.

-Y tener un presentimiento.

-Esos son gratuitos.

Y más cuando se trata de personas tan cercanas.

Yo me siento muy cercano

a los Hidalgo.

Publicaré los anuncios y le diré el coste.

Y ahora, si queremos que el anuncio

salga desde mañana, me acercaré a sus corresponsalías.

-Por cierto, ¿Consuelo sigue aquí

o ya se ha marchado? -No.

No se ha marchado.

Ni con aceite hirviendo lograré que se marche de mi casa.

Servando.

-Buenos días.

-¿Es la hora del almuerzo?

-Siempre es buena hora para tomarse una castaña de Naveros.

Mire el verso que se me ha ocurrido.

De los mares, los meros,

y de las tierras, las castañas de Naveros.

-Quevedo la firmaría, sí, señor.

¿Alguna carta para mí? La espero con urgencia.

-No, aún no, pero estaré día y noche pendiente de ella.

-Ah. Deje, que le ayudo.

-¿Y eso por qué?

¿Por ser mujer? Me basto y me sobro yo sola.

Gracias.

A ver si se cree que una mujer no puede cargar con esto.

-Ahí lo tienes.

El futuro.

Las mujeres como hombres.

Como arrieros van. -Cualquier hombre del edificio

nos habría hecho subirlos. -No.

Ellas son mucho peores,

son como porteadores del África negra,

pero más guapas.

-¡Ah! -Oh.

-Menos mal que podía ella sola.

-¿Qué hago? ¿Ayudo? -Ayuda, ayuda.

-Este edificio es una calamidad, ¿eh?

¿Dónde se ha visto que los vecinos tengan que subir cargados?

-¡Para eso estamos nosotros!

-En París, Nueva York y Londres no pasa.

-Bueno...

Ya quisieran en esos sitios tener edificios tan pintureros.

Por no decir, porteros como yo.

Peritos en "to" lo que haga falta en una finca urbana.

-Hasta en las afueras de París hay edificios mejores que este.

Vamos.

Ah, Servando, y a ver si te ocupas del edificio.

Las bisagras de las puertas suenan, hay un azulejo roto en el segundo,

y un escalón con la pisada suelta en el tercero.

Las luces se funden y no se cambian. ¿Sigo?

-Nimiedades del día a día.

-Y tenemos que subir los bultos

a fuerza bruta, como en el siglo XV.

Odón de Buen.

Qué nombre más raro. Aragonés, una eminencia.

En unos años, uno de los hombres de ciencia más famosos.

¿Le interesaría impartir clases en nuestro colegio?

A alumnos especiales, claro.

Por intentarlo, no se pierde nada.

Un compañero me comentó que andaba buscando

un lugar donde dar aulas.

En cuanto vea las nuevas instalaciones del ala norte,

se va a maravillar. Encantada. Solo hay que convencer

a Cayetana.

Esta mañana te dijo que seguías siendo la presidenta.

Hazme caso, estando ella bien,

más nos vale consultarle lo que se salga de los rutinario.

Háblame de Odón de Buen.

Odón es uno de los hombres más importantes de la ciencia en España.

Ha estudiado desde petrología hasta zoología.

Y ha sido el mayor defensor de las teorías de Darwin

en España.

Nos va a costar convencer a algunos miembros.

No es que desciendan del mono, siguen siendo monos.

Eso lo dejo en tus manos,...

pero lo más importante de don Odón son sus estudios de oceanografía.

Puede dar a los alumnos todo sobre la vida marina.

Qué interesante.

Yo misma iré a las clases.

Y dime, ¿por qué pese a tantos elogios,...

parece que me ocultas algo importante?

Ya veo que no te puedo engañar.

Odón de Buen es un hombre muy polémico.

Masón y defensor de la separación entre ciencia e iglesia.

Seguro que habrá quejas.

Pocos colegios quieren incorporarle al claustro.

Pocos.

Para eso se creó el colegio Carlota de la Serna.

Para ir por delante.

Haré lo que pueda para que esté entre nosotros.

Así se habla.

Teresa.

Seguimos teniendo una conversación pendiente...

sobre ti, sobre mí...

y sobre Mauro San Emeterio.

Lo sé.

Todavía no me has dado un sí claro.

Dijimos delante de todos los vecinos que nos prometíamos

y no tenías toda la información en la mano.

Pero,...

desde la última vez que hablaste con él,

veo que tienes dudas de que casar sea buena idea.

No es eso, Fernando, pero... Hemos de hablar

del asunto.

¿Te parece que lo hagamos en una cena cuando Fabiana esté en casa?

Gracias.

Quiero acompañar a Cayetana a comisaría.

Debe resolver los últimos papeleos del indulto.

A comisaría.

¿Quieres que vaya con vosotras?

Mejor no.

Hay cosas que tengo que arreglar sola.

Como desees.

Nos vemos mañana entonces.

Hasta mañana.

-Señorita Teresa, yo quería hablar con usted.

Pues aquí me tienes.

¿Que si le incomoda

que sea yo la que vaya al hospital a buscar a la "seña" Fabiana?

Al contrario.

Así podré ir a la comisaría sin prisa.

Gracias, Casilda.

Toma.

Coged un carruaje y que no se canse.

Gracias, con Dios. Con Dios.

¿Le gustaba el café sin azúcar o me lo invento?

Me gusta de cualquier forma. Gracias, Felipe.

¿Cómo va todo, abogado?

¿Sigue su suegra en casa?

Sí. Pocas esperanzas tengo de desalojarla.

Ni aunque contara con la ayuda de la legión extranjera francesa.

Y eso que no paran de hablar de su ferocidad.

Ay, amigo, más feroz es una suegra. Por eso

prefiero no pensar en ella y hacerlo en cosas más agradables.

Esta mañana he hablado con doña Rosina

sobre el indulto de Pablo.

Da gusto cuando se hace justicia.

No como en el otro indulto del barrio.

¿Quién habrá podido influir sobre el ministro

y su majestad para que la indultaran?

Esos misterios son insondables. Nunca se resolverán.

-Buenos días. -Buenos días.

-Les traigo los papeles del indulto de Cayetana.

¿Se va a encargar usted?

Por favor, comisario,

creo que me corresponde.

No haga ninguna locura.

Limítese a hacer que firme

sin iniciar ningún proceso en contra.

Y si le provoca,

aguante. Descuide.

Precisamente hablábamos de ese indulto.

¿Quién habrá influido

sobre el ministro?

Alguien muy poderoso, sin duda,...

muy por encima de nuestro humilde lugar en nuestro mundo.

¿Y no nos podemos enterar?

No se meta en camisa de 11 varas.

No mueva nada, no haga nada.

Felipe, ¿le importaría dejarnos a solas?

Tengo que tratar unos asuntos con él.

-Luego les veo.

No se puede juzgar a un matrimonio sin tener todos los detalles.

Ya sabes, cada uno en su casa y Dios en la de todos.

Pero podemos compadecernos, yo echo de menos a Celia.

Es raro que su madre esté aquí y ella no esté.

Vino a verme

antes de partir,

y me dijo que su relación no atravesaba el mejor de los momentos.

Estaban muy mal.

Así que ha hecho bien tomando espacio.

Puede decirme lo que quiera, pero el matrimonio es sagrado

y una mujer no debe romperlo.

Ay, te puede la vehemencia de la juventud.

Pronto verás que el matrimonio no es la bicoca que nos venden.

Aunque espero que tu matrimonio sea de lo más feliz,

porque Víctor es un hombre muy atento.

¿Por qué no pones una vela a la virgen a ver si ilumina a Celia?

Pues sí, eso haré.

-Ya está hecho.

Úrsula, por Dios, ¿y esa cara? Parece que ha visto un fantasma.

He matado a una monja,

a una sierva de Dios. No pensé que iba a importarle,

bastante le hizo desviarse del camino de nuestro Señor.

No sea cruel, doña Cayetana.

He tenido una buena maestra.

¿Por qué no enciende una vela por su alma?

O mejor, confiésese.

La absolución de los pecados proporciona paz.

Yo le enseñé una parte, pero usted me ha superado

en maldad y en crueldad.

No puedo confesarme.

No puedo dejar que eso lo sepa ni un sacerdote.

Mas he de pedir perdón.

He matado a una sierva de Dios.

Una sierva la mar de díscola que bien que gozaba con mi sufrimiento.

En la Inquisición hubiera sido una eminencia.

Pero, vaya, lo mismo Dios se apiada de usted.

¿Retirarse?

Pero si le queda mucho tiempo...

Estoy cansado...

y tengo unos ahorros.

Mi mujer y yo siempre hemos soñado

con vivir junto al mar.

Pero, comisario, usted puede hacer mucho por el departamento.

Debo permitir que remen otros.

Mi decisión está tomada.

Bueno, siendo así, poco le puedo decir.

Aparte de desearle que sea feliz en su nueva vida, claro.

¿Lo ha comunicado a los superiores? No.

Antes quería hablarlo con usted. ¿Conmigo?

¿Por algún motivo?

Me han pedido que proponga a alguien para que ocupe mi puesto.

Sugeriré su nombre.

Pero no tengo nivel de comisario.

Será necesario un ascenso.

¿Qué me dice?

¿Está usted seguro, Servando?

-Claro. Se trata de un mecanismo

de sube y baja por el hueco de la escalera.

¿Tú sabes lo que es una polea?

-Claro, ¿se cree que soy tonto?

-Tengo mis dudas, sí. Bueno, el caso

es que tendríamos que poner una polea en el techo

por la que pasaría una soga y estaría enganchada

a una plataforma, de tal modo

que si los vecinos quisieran subir algo,

lo subieran, nosotros tiraríamos de la cuerda,

y la plataforma se elevaría. ¿Eh? ¿Qué te parece?

-Pues que eso es un invento que existe hace siglos.

Doña Consuelo dice que se usa en muchos países.

-Pero no como me lo imagino yo. -Ah, ¿no?

-No. -¿Y cómo cree que suben

los cubos de los pozos?

-Pues quizá la novedad sería

modernizándolo para...,

para las fincas urbanas.

Tenemos que hacer el diseño. ¿Tú sabes dibujar?

-Malamente. -Va, pues entonces lo haré yo.

-Uuuh...

Reunión de pastores, oveja muerta.

¿Qué tramáis?

-Nada, doña Trini, un invento nuevo.

-Que ya existe.

-Un invento nuevo, que ya existe,

pero actualizándolo para las necesidades de un edificio así.

Se trata de un mecanismo

con el cual se pueden subir y bajar

cargas por el hueco de la escalera sin esfuerzo. ¿Qué tal?

-Que os andéis con cuidado, que ya sabéis cómo se pone don Ramón.

Acordaos de las campanas.

-No, no, pero no.

Esto es una apuesta segura, doña Trini.

Dentro de poco, nuestro invento

estará instalado en todos los edificios de España.

-Allá vosotros.

Qué cansancio y qué pocas ganas de subir escaleras.

-Martín, que por el hueco este

de la escalera,...

caben lo menos dos personas. Y si son como doña Trini,

media docena.

Este invento cada vez va ganando más trascendencia minuto a minuto.

-Conmigo no cuente para subirme a ningún lado, ¿eh?

-Harás lo que se te mande.

No quiero más quejas diciendo que no tratamos el edificio

como es debido. -Pero conmigo no cuente para subirme.

No seré rantoncillo de Indias. -Conejillo.

-Pues eso.

-Muchacho, dame a mí el correo.

Sí, hombre, anda, venga...

Una...

Una carta urgente

"pa" doña Consuelo.

No huele a nada.

-¿A quién quería que oliera?

-Pues... Pues no sé,

podría oler al perfume de doña Celia.

Un portero tiene que saber quién envía correos urgente.

¿Ha "salío" doña Consuelo?

-Sí, hace un momento.

-Vaya, bueno, pues luego se la daré.

Mucho decir que los teléfonos son el progreso,

pero son una castaña pilonga.

Ayer Víctor quiso que llamara a Celia,

pero esos teléfonos... Desengáñese,

el teléfono no consigue que hable quien no quiere hablar.

Puede que sea eso.

He estado pensando en algo.

Puede que le parezca una locura.

Si duda, es posible que me lo parezca, sí.

Hágame un favor.

Si está en mi mano, le ayudaré.

Quiero que la policía localice a mi esposa

y que la haga regresar.

No está en mi mano.

Y, sí, me parece una locura, amigo Felipe.

Tengo la dirección del hotel donde se aloja,

la he llamado... No puede obligarla

a volver a casa.

Según la ley. Olvide la ley,

Felipe, por favor.

Utilice el sentido común.

¿Quiere que venga a la fuerza?

¿De verdad?

¿Cuánto iba a durar eso? ¿Cuánto tardaría

en pedirle que le dejara en paz?

Si Celia quiere, su vida puede ser una pesadilla.

¿Y me quedo sin hacer nada? Sí.

Cualquier cosa va a ser peor, no haga nada

y espere acontecimientos. O, mejor,...

vaya a verla a Inglaterra.

Demuéstrele que es capaz de hacer cualquier sacrificio.

Seguro que el comisario le dará unos días libres.

No.

No puedo dejar a mi suegra en mi casa.

Seguro que cuando me bajara del barco,

tendría mi nulidad matrimonial.

Esa mujer es capaz de todo.

Huy, perdón. -Ha sido culpa mía, lo siento.

-¿Es tuyo? ¿Sabes leer?

-Claro que sé leer.

-"El manifiesto comunista", de Marx y Engels.

No era lo yo que suponía que leyera una criada.

-Tampoco yo pensaba que lo conocería una dama.

-Ni como criada ni como dama

somos tradicionales.

Ten cuidado.

Ya sabes cómo es este país, si no está prohibido hoy,

lo estará mañana.

-Nadie puede prohibir luchar por lo que una cree justo.

-Me gusta.

Me gustan las mujeres fuertes y reivindicativas, Huertas.

-Se acuerda de mi nombre.

-¿Cómo no acordarme?

Tantas veces lo he oído que debería retumbarme en la cabeza.

Es una lástima que nos hayamos conocido

en estas circunstancias.

Podíamos habernos llevado muy bien. -Eso lo dudo

considerando lo que le hace a Felipe.

-Defiendo a mi hija. -Que no es fuerte,

como se supone que le gustan a usted.

No se le ocultaría detrás.

-Mi hija es mucho más fuerte de lo que tú supones.

Tiene el arrojo de los débiles que un día se plantan y dicen:

"Ya está bien".

Sigue leyendo

esos libros, te harán bien.

-Yo ya sé lo que me va bien.

¡Doña Consuelo!

La carta que esperaba. La han traído hace un momento.

-Muchas gracias. -Todavía no le puedo decir nada,

pero vamos a instalar una novedad que ya lo quisieran para sí

los edificios de París, de Londres o de América del Norte.

-¿Un felpudo en el suelo?

Ya me contará, Servando. -Ya...

Hola.

Hola.

¿Vienes sola?

Cayetana se ha parado

a saludar a un comisario.

¿Y don Fernando?

¿Tenía que venir él?

Bueno, en los últimos tiempos, siempre le veo pegado a ti.

Mauro.

No puedo decir que me alegre de verle,

pero sí que me satisface estar aquí por lo que vengo a hacer.

Pues hagámoslo cuanto antes, doña Cayetana.

Tiene que poner un bisel en cada hoja

y firmar al final del documento.

Ahí tiene pluma. No.

He traído mi propia estilográfica.

Si quiere, se la regalo al acabar. La puede guardar

entre sus bienes más preciados.

¿Pretende usted que firme sin leerlo antes?

No me fío de usted.

Está en su derecho.

La esperaré fuera.

¿Te importa que salga?

Claro, eres libre, haz lo que desees.

No creo que doña Cayetana haya terminado de leer.

¿No necesita tu ayuda?

Estoy hecha un mar de dudas.

Ayúdame a no ahogarme.

No te entiendo.

Mauro, necesito que me des una señal.

No quiero cometer el error de mi vida.

Dijiste que renunciabas a seguir luchando por mi amor.

Así es.

Lo dije y lo mantengo.

Voy a casarme con Fernando a no ser que...

Mauro, por favor, dime algo.

Tú debes tomar tus propias decisiones.

Antes de casarte con Humildad viniste a mí

y me pediste que te dijera que no lo hicieras.

No puedo hacer eso.

Pídemelo por favor.

No mientras sigas al lado de Cayetana.

Eso nunca nos dejará ser felices, Teresa.

No voy a hipotecar mi vida.

Elige.

Está bien.

Es lo que tú has querido.

Hecho. Leído

y firmado. ¿Nos vamos?

Espero no volverle a ver nunca más. Al menos, en este mundo.

Quizá nos encontremos en el infierno.

No crea que me voy a dar por vencido.

Aprenda de las lecciones que le da la vida.

Felipe.

¿Cómo está? Me dijo Servando que me esperaba.

Teresa, ¿viene de comisaría?

Sí, de allí vengo.

Cayetana ha firmado los papeles del indulto.

La pesadilla ha terminado por fin. Desgraciadamente,

siempre quedan otras.

Siempre quedan otras.

Siéntese, por favor.

Quiero pedirle un favor muy especial.

No tengo intención de inmiscuirme en sus asuntos de pareja.

Le ruego que excuse mis pensamientos.

Ya podrá tomar una decisión

en cualquier sentido.

Claro.

Perdóneme por anticiparme a sus palabras.

Usted ha vivido en esta casa.

Siempre se la ha tratado bien.

Nuestra vida ha sido dichosa.

Siempre hemos sido un matrimonio bien avenido.

Esos son asuntos de su esposa y suyos.

A través del patronato usted tiene grandes contactos

con las altas esferas eclesiásticas.

Si se planteara...

una solicitud de nulidad.

¿Nulidad?

No pueden llegar a ese punto.

Es lo que quiere mi suegra.

Pero el suyo es un matrimonio consumado.

Las afrentas deberían haber sido muy graves

para iniciarse ese proceso.

Para mi suegra no hay nada imposible.

Teresa, por favor, si llegara ese momento,

le pido que declare

que no soy ningún monstruo.

Esperemos que no llegue ese momento.

-Tú debes ser...

Deja que adivine.

Teresa.

Mi hija me ha hablado mucho y bien de ti.

Gracias, doña Consuelo. ¿Qué es eso de doña?

De tú y de igual a igual,

que somos seres humanos y todos nacemos iguales.

¿No le has ofrecido un té?

No se moleste.

Perdón, no te molestes.

En realidad, me iba, me esperan.

-Le acompaño a la puerta.

No hace falta. Mañana le veo.

-Aquí tienes tu casa.

Cuando quieras.

Me encantaría tomar un té contigo.

Sin protocolos.

Con Dios.

-Con Dios.

Me voy al despacho a leer el periódico.

Siéntase en su casa.

-Estoy en casa de mi hija.

Es mi casa.

Espera, Felipe, ten.

Este sobre es para ti.

El del tribunal eclesiástico.

"Señá" Fabiana,

tenemos que devolverle el dinero del carruaje a la señorita Teresa.

Mire que es cabezona.

-No íbamos a volver en carroza como si fuésemos marquesas.

Derrochona. -Está enferma, ¿no se da cuenta?

-No, enferma he "estao", ahora...

Ahora estoy ya como una rosa.

-Sí, como una rosa pocha

y mustia.

La vamos a subir al altillo

y allí la vamos cuidar hasta que esté hecha un pimpollo.

Ande.

Vamos a sentarnos una miajilla, ¿eh?

Vamos.

A ver...

-Ay...

Ay...

Bueno, Casilda,...

¿y qué tal está el barrio?

-Pues como siempre. Los señores

con sus líos. Bueno, doña Celia se ha ido de su casa no sé dónde.

Y la suegra de don Felipe, la Consuelo, está aquí.

-Doña Consuelo.

-Si es ella la que nos habla

y nos dice que la tuteemos. -Bueno, da igual.

Doña Consuelo.

Una señora es una señora,

y una criada, una criada.

-Sea. Doña Consuelo.

También ha habido algún lío

entre doña Rosina, don Arturo y don Liberto,

pero no sé qué ha "sío", y tampoco quiero hablar de ello.

Ah, y le han "dao" el indulto al Pablico,

así que cualquier día vuelve por aquí.

-Ay, alabado sea Dios.

Me alegro mucho por ese zagal.

-¿Y cómo están los criados?

-Pues lo mismo da que da lo mismo.

Servando con sus locuras y ahora tiene de cómplice a Martín.

Y la Huertas...

Al final el león no es tan fiero como lo pintan.

-"Señá" Fabiana.

Qué alegría verla por aquí.

-Martín, ayúdame a levantarla. -Sí.

-Pero ten "cuidao" y no me hagas daño,

que a veces eres un poquito mostrenco.

Ay...

-Bueno...

Martín,

cuéntale a la "señá" Fabiana el invento tuyo y de Servando.

-Más de Servando que de un servidor, que no se fía mucho.

Verá, es un aparato cargador.

-¿Cargador de qué?

¿De fusibles?

-No, cargador de cargas.

Para el hueco de la escalera.

-(TOSE)

-Todavía alguno se descalabra, "señá" Fabiana.

Fabiana...

Te hemos echado tanto de menos... Ay, señorita Teresa,

tiene la cabeza muy dura. Hemos "venío" en el tranvía

desde el hospital

en lugar de coger el carruaje. De eso nada, hay que cuidarse.

-No me traten como si fuera una "remilgá".

Ni lo he "sío" ni lo seré. Fabiana, qué bien que estés aquí.

-Espero que se haya recuperado bien.

Pues parece... que el barrio está

más "aquietao", ¿no?

-Hasta Úrsula parece más persona.

-Porque doña Cayetana ha "sanao" y quiere llevarse bien con todos,

incluso con Úrsula. Las hemos visto "arrejuntás"

a las dos.

-Deberíamos comprometernos aquí a mantener en secreto

todo este asunto.

Nadie sabrá que usted ha sido ofendido.

-Lo sabré yo, señora. -¿Le parecería mejor

que estos dos desaparecieran por un tiempo?

Seguro que al menos a usted el trago

se le hace más liviano si deja de verlos

y de saber de ellos durante una temporada.

-Pero, a ver, Susana, ¿qué intentas proponer?

-Que os vayáis de viaje y que nos dejéis en paz.

A todos.

Nada hay que explicar.

Sé lo que doña Úrsula ha hecho y deshecho.

Por eso no cansaré sus oídos con más relatos.

Me limitaré a pedirle disculpas

por todo lo acontecido

mientras doña Cayetana estaba enferma.

¿Lo ves, Teresa?

"Tiene razón"

en lo del futuro, digo.

El mío sin Teresa es como erial.

Todo lo que hacía, todo lo que pensaba...

Mi vida entera estaba dedicada a ayudarla,

a protegerla.

¿Y ahora para qué seguir?

-Había negociado con el profesor la compra de unos terrenos.

¿Entrarás en el negocio inmobiliario?

Quería construir una casa, sí, pero no para especular.

Mi sueño era

que viviéramos en ella tú y yo.

-Si don Felipe tuviera que irse, no volvería con doña Celia.

Y "requiescat in pace" "pa" don Felipe.

Doña Celia "pa" don Felipe

es que es la vida, Huertas,

y te lo digo yo que sé lo que me digo.

-Que le quiera, sí,

pero que se muera por su ausencia...

-Hazme caso que sí.

-No te arrestaré en el convento porque cambiarás.

No de acuerdo con sus pretensiones. Sí.

Sí, Elvira, cambiarás.

Y a mi modo.

Para empezar, supervisaré y mediré todos tus pasos

aquí y en la calle. (ROSINA) "Nos queremos".

-Pamplinas.

Lo que tienes

es una calentura impropia de tus años.

-¡Y dale!

No somos Matusalén, Susana.

Si decidiste enterrarte con la muerte de tu esposo, muy bien,

pero yo me siento libre

de amar a quien quiera. -Eres una insensata.

Serás el hazmerreír del barrio.

-¡Me importa un ardite!

-(SUSURRANDO) Tengamos cuidado, Elvira.

No voy a comprometerte, te lo prometo.

Dame un beso y ve a descansar.

¿Hace cuánto que no pasas por tu dormitorio?

No quería que te quedaras a solas con él.

No puedes estar siempre en guardia. Debo hacerlo.

hasta que las cosas se calmen.

No me iré hasta comprobar que duerme,

y mañana acudiré antes de que se levante.

No permitiré que te maltrate, Elvira.

-¿Mi suegra ha puesto pies en polvorosa?

-No, señor, más quisiera usted.

-No te excedas.

¿Quién viene? -Estará al caer.

-Celia.

  • Capítulo 456

Acacias 38 - Capítulo 456

16 feb 2017

El duelo entre el coronel Valverde y Liberto se salda sin víctimas, pero Arturo reprende a Elvira por haberle mentido acerca de su relación con Liberto. Simón se entera de la discusión, se enfrenta al coronel y da la cara por ella. Rosina le da las gracias a Felipe por haber conseguido el indulto para Pablo y deciden publicarlo en los periódicos para que la pareja pueda leerlo y regrese a Acacias. Felipe confiesa a Víctor que Consuelo quiere echarlo de casa, y para evitarlo, el abogado intenta ponerse en contacto con Celia. Valle ofrece a Mauro ser el nuevo comisario, pero éste duda. Por su parte, Teresa acompaña a Cayetana a comisaría, donde la señora firma los últimos papeles del indulto. En comisaria, Teresa le pide a Mauro un gesto para volver con él y Mauro se niega: nada habrá entre ellos mientras siga al lado de Cayetana.

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    Capítulo 663 21 dic 2017 La situación del coronel es crítica. Antoñito confiesa a su padre que tuvo la oportunidad de escapar, pero que no lo hizo porque no es un asesino capaz de matar a Belarmino y porque tem&iacut...

Añadir comentario ↓

  1. Beatriz

    La verdad otra vez se ha vuelto mediocre la novela, Cayena igual y ahora la tonta es Teresa igual q la anterior actriz y peor el supuesto marido. Ya mataron a la supuesta asesina dl comisario y todo el mismo argumento, la verdad ya me cansó ahora la nueva q vine con Leonor , ella quien siempre se etrevia a todo y ahora sumisa donde qda su papel, y Mauro por favor ...

    26 abr 2017
  2. Saro

    En el capítulo de ayer hay un momento en el que Liberto, mientras se está vistiendo, ve a su tia a través del espejo; en ese instante él se vuelve, le asiente con la cabeza y le sonríe ... ¡¡¡qué expresión tan bonita y cómo queda patente, una vez más en esos planos, la extraordinaria belleza de Jorge!!!

    26 feb 2017
  3. Teresa

    A mi me gusta ver de nuevo a Liberto y Rosina juntos, me encantan esos actores y disfruto mucho sobre todo cuando la escena requiere cierta complicidad. Pero, a parte de que habría q considerar el resto de las tramas, tal y como los han traído hasta aquí.... no es lo importante que los hayan mantenido 4 meses distanciados, si no que lo hayan hecho de una forma tan poco creible. Se lo podían haber trabajado un poco, pero preferían andar creándonos esperanzas para luego romperlas sin que nadie entendiera porqué. Sigo pensando que una producción con un guión tan mal construido, mal documentada y q es mas de lo mismo q ya se emite en las privadas no debería emitirse en una televisión pública q se respete. Pero como es evidente q rtve no es una televisión pública a la q nadie respete y menos los q ponen y quitan a su cúpula personalmente me da igual q siga esta serie o no en tanto no cambie la política del ente pq lo siguiente podría ser peor.

    18 feb 2017
  4. Avatar de Lucia Alzamendi Lucia Alzamendi

    Porque no puedo ver los capitulos

    18 feb 2017
  5. Sara

    Por qué algunos capítulos se pueden comentar y otros no? Porqué hace tanto tiempo que no ponen vídeos de los mejores momentos? Ha habido muchas secuencias entrañables como cuando Elvira se marchaba al convento y Simón bajó corriendo a buscarla y al final se encuentran los dos en el portal y se besan. Y la secuencia de máxima tensión del duelo entre Liberto y el coronel. No entiendo por qué no siguen poniendo los clips. De todas formas mis felicitaciones por esta novela tan bien hecha, tan cuidada, reflejo de una época y de una forma de vida donde había muchas diferencias sociales y muchos convencionalismos. Los guiones con palabras y frases que se utilizaban en esa época demuestran el buen hacer de los guionistas. Los actores muy bien escogidos hacen un magnífico trabajo cada día. La Espero que la novela dure mucho tiempo

    17 feb 2017
  6. Charo

    Totalmente de acuerdo con los comentarios sobre el personaje de Servando: empezó siendo entrañable pero se ha convertido en un cizañero, capaz de engañar para conseguir lo que quiere, caprichoso, falso y ridículo, sin pizca de gracia. Una pena. Creo que deberían reconducirlo o eliminarlo. Martín también empezó bien pero está siguiendo el mismo rumbo, pero en vez de mezquino, tonto de más.

    17 feb 2017
  7. Miguel Ham

    Por favor. ¿A quien hay que rogarle suplicarle que no pongan tantas escenas con el dichoso portero? Quieren que sea el personaje cómico, pero es insoportable.

    17 feb 2017
  8. Claudia

    Soy una televidente de Argentina.. hace mucho tiempo que veo Acacias desde la época de Germán y Manuela.. los felicitó porque está muy bien hecha y ambientada.. pero hay personajes que me parecen muy inverosímiles.. el de Teresa es uno.. su proceder frente a Cayetana no es creíble.. sabiendo que usurpo su identidad aún la defiende y no me explico de donde viene tanto cariño hacia ella. . Tampoco me cerró mucho la muerte de Guadalupe.. y ni hablar de Cayetana siempre sale airosa de todos sus crímenes.. siento que cuando esté terminando van apurar las cosas y se va a descubrir todo a las apuradas y eso no es bueno.. lo de Servando ya se torna insoportable.. No obstante felicito a todos los responsables de esta excelente producción.. Soy asidua consumidora de la televisión española.. amar en tiempos revueltos.. águila roja.. centro médico y la vieja.. médico de familia.. saber y ganar y varias novelas más.. los felicitó sinceramente.. mi nombre es Claudia y soy de Buenos Aires..

    17 feb 2017
  9. cancer

    Servando, ya no lo aguanto, los guionistas tienen que cambiar su personaje, es demasiado repelente

    17 feb 2017
  10. Criolla

    Hasta cuando la historia de Cayetana ? Y ya no vuelve Paciencia? Se necesita mas realidad y que Cayetana vaya presa.

    17 feb 2017