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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 424 - ver ahora
Transcripción completa

Después de que Teresa revisara el escenario

y comprobara que todo estaba bien,

unos individuos quitaron un pilar

eso debilito la estructura y produjo el derrumbe.

-Si estas declaraciones son ciertas, la situación cambia totalmente.

-Ayer oí que Úrsula quería hacer una reunión del patronato

en la sastrería y de espaldas a la señorita Teresa.

-¿Por qué haría eso?

-Por quitar de presidenta a la maestra.

Es usted una gran persona pero prefiero ser honesta con usted,

no oculto que mi corazón pertenece a otro,

se trata de Mauro. Creo recordar

que doña Juliana vivió un tiempo en San Sebastián.

Se casó y se fue con su marido a París,

pero mucho pregunta usted, para que luego digan de las mujeres.

Tú preparaste una cena como esta y yo la rechacé,

perdóname por no valorar lo importante que era para ti,

y no saber lo mucho que perdía al no sentarme a tu lado.

Lo lamento, pero he tomado un tentempié en casa de Cayetana,

y no tengo apetito.

-Estoy pensando en invitar a Liberto y a su tía a cenar por navidad,

así las dos familias podemos ir conociéndonos.

-Me parece una gran idea, lo pasaremos de fábula.

-Lo mejor,

sería votar para elegir un nuevo miembro

para la presidencia de este patronato.

Creo que eso es algo sobre lo que yo debería opinar.

La perspectiva de verme sola en las fiestas con el servicio,

en mi casa tan grande, en esos pasillos, salones,

me acongoja terriblemente, la verdad.

-En la vida todo tiene solución.

Que te quede claro que no puedes venir a mí cuando se te antoje,

no me interesa nada de lo que me puedas decir,

y menos en ese estado. Abur.

¿Por qué confía tanto en Teresa?

¿Ya ha olvidado que ama al hombre que quiso llevarla al garrote?

¡Ay, no!

Es un milagro. Te quiero, Mauro.

Te miro y no me creo que estés aquí...,

entre mis brazos.

No recordaba lo bien que olía tu piel.

Creo que necesito que me pellizquen para saber que esto está sucediendo.

Que no es un sueño sino realidad, Es una realidad,

tan grande como el mundo entero.

Esto es real, Mauro, tan real como el amor que siento por ti.

Porque fui una estúpida,

porque quise alejarte de mí. ¿Qué mas da eso ahora?

Lo importante es que, por fin, podemos estar juntos.

Nunca es tarde si los sentimientos son buenos.

Debemos aprovechar esta oportunidad que el destino nos da.

Te amo.

Ya lo sabía, pero

verte en esa cama del hospital tan débil,

tan vulnerable, tan lejos de mí.

Creí que te perdía.

Tú nunca me vas a perder.

Sentí miedo, angustia, incertidumbre.

Quise morir, Mauro.

¿Qué sentido tenía vivir si no estabas tú.

Nuca más te voy a dejar, ¿me oyes? Nunca más.

Te oigo, mi amor,

pero olvídalo, qué más da eso ahora.

Es verdad, ya nada más importa.

Solo tú y yo. Tú y yo y la vida

que nos queda por delante.

Juntos, sin nadie que nos separe.

Tu amor es el mejor regalo de navidad posible.

Más que un regalo es un milagro.

El milagro de la navidad.

No lo haga, señora, se lo ruego.

Suelte las tijeras y démelas a mí.

Vamos señora, hágame caso y deje usted a ese mal bicho.

No, es una mala pécora

sin escrúpulos, usted es la responsable

del derrumbe del colegio.

¡No es verdad! No lo haga...

¡Auxilio, señores, está loca! -Deje esas tijeras, Cayetana.

No, usted solo provoca dolor y amargura a su alrededor,

es usted malvada, sucia, asquerosa.

-¡No haga eso, señora, se lo ruego!

Va a pagar por todo lo que ha hecho.

¡Socorro! ¡Socorro! ¡Que alguien me ayude!

Señorita, señorita, doña Cayetana, venga conmigo,

venga conmigo, se lo ruego, se lo ruego, venga.

¡Cayetana! ¡Cayetana!

Soy Teresa, te lo ruego, por favor, detente, no hagas nada.

Teresa, tú estás aquí, ¿estás bien?

Sí, aquí estoy.

¡Deténganla!

No, no... ¡Teresa!

¡Esa mujer está loca!

Ha estado a punto de matarme, deberías encerrarla

en un lugar donde no pueda hacer daño a nadie.

Usted merece todo el mal que recibe,

y usted, se ha interferido en mis planes.

¡Estoy harta! Ojalá Dios se lo hubiera llevado bien lejos.

¡Cayetana! ¡Suélteme, me hace daño!

Déjenla, yo cuidaré de ella.

Puede soltarla.

Gracias a Dios que has vuelto a mi lado,

no te separes de mí, no me dejes sola, te lo ruego,

te he echado mucho de menos. Esa mujer

está mal de la cabeza.

Deberían encerrarla de nuevo

y en un lugar donde no pueda hacer daño a nadie.

Esta claro que los cuidados de estas mujeres

solo le han hecho empeorar.

-¡Cierre el pico, Úrsula, cállese!

-Usted y esta maestrita,

la tienen desatendida,

esta mujer es un peligro público, enciérrenla y tiren la llave.

¡Ya está bien! Deténganla.

No, no, Teresa, ¡Teresa, no por favor!

Teresa... ¡Teresa!

¿Estás bien? Solo ha sido el sobreesfuerzo,

se me pasará.

Creo que debería ir con ella.

Ve con ella, sí, ya tendremos tiempo.

Ay, pensabas tú que Servando iba a pasar tanta pena

con la marcha de la señora Paciencia.

-Pues no, con lo cazurro que se pone con el tema de los sentimientos.

-Para que veas que no es oro todo lo que reluce.

-Desde luego.

A las buenas noches.

Estas dos siempre junticas y sin decir nada.

-Lola, no critiques que estamos en navidad, mujer.

Ojalá que Servando acepte llevar el coro

y dar a los niños enseñanza de cantores y de navidad.

-Eso le va a alegrar el alma y hasta el cuerpo.

Será mejor que dejemos la masa reposar antes de darle forma.

Mañana será otro día.

-Está bien, Lola, que descanses.

Buenas noches. -Buenas noches.

¿Y esa mala cara, muchacha?

¿Andas revuelta con tu mal de amores?

-No sé si es amor, Casilda,

pero mal sí es, por lo mucho que araña, digo.

-Entonces veo que si es sincero es verdadero,

por eso te es tan difícil sacártelo de los adentros.

Lo mismo, si lo sacaras

y hablaras de ello, te ayudaría a que fuera más llevadero.

-Torpe e imprudente sería mencionar al tipejo en cuestión.

-¿Y eso por qué?

¿Es un tipejo inconveniente?

-El que más. -¿Un maleante de la calle?

-Hombre de alta estopa y más ralea.

-¡Arrea! ¿Es un señor de Acacias 38?

-Aquí vive, ya lo creo,

y con su esposa, si quieres que te diga ya

toda la verdad y de corrido.

-¿Y quién es ese tunante, si se puede saber?

No me lo digas porque una ya sabe quién es.

-Que lo sabes. -Pues sí, Huertas,

el de siempre, el habitual en esos menesteres,

don Felipe Álvarez Hermoso.

-Premio para la señorita de las rosquillas.

-No puedo creer que volvió a las andadas.

-Ha vuelto y por todo lo alto.

-Será gañán el desgraciado.

-Es tan gañán como guapo, ardiente y atractivo.

Siento unos deseos incontrolables hacia él y,

sin embargo, no soporto cómo me trata.

-¿Cómo te trata? -Como si fuera la otra.

-Es que eres la otra, Huertas,

y perdóname que te lo diga así a las claras.

Pero don Felipe,

jamás va a dejar a su esposa, Celia, te lo dice una

que para eso lleva muchos años aquí, y lo sabe.

-Lo sé.

-¿Y por qué te metes en medio de un matrimonio, mujer?

¿No sabes que lo único que se consigue

es terminar peor de lo que una ya entró?

Si no que se lo digan a Herminia.

Herminia era una criada laboriosa y rebuena,

faenaba en casa de los Álvarez Hermoso,

y termino colgada como un jamón

y más seca que la mojama, suicidándose.

Mayormente, por los pecados de amor que tenía con don Felipe.

Yo solo te digo una cosa, y te lo digo por tu bien,

haz un poder por olvidarte de este hombre.

-Lo haré.

conseguiré quitármelo de la cabeza, soy fuerte.

-Dios quiera que así sea, muchacha.

Ay....

¿Le siguen haciendo pruebas a doña Cayetana?

Sí, ¿pero qué ocurrió?

La señora me dijo que quería hacer algo por usted.

¿Por mí?

Lolita me contó que Úrsula había convocado una reunión secreta

con los miembros de la junta,

sabíamos que era para quitar a usted del puesto de presidenta

y la señora quiso ir allí para evitarlo.

Yo sabía que aquello no era una buena idea,

que la señora no está bien,

pero la señora insistió y tenía tantas ganas de verla a usted,

y yo la veía bien,

tranquila y centrada.

¿Y qué ocurrió luego?

Llegamos hasta la sastrería y, al principio, todo estaba saliendo bien,

la señora plantó cara a esa arpía,

le dijo que doña Cayetana

había fundado el patronato de la nada,

y puso a usted en el puesto de la presidencia

mientras ella no pudiera ocuparse.

Entiendo.

Y que era su deseo y su voluntad que usted llevara tales menesteres

y que eso nadie lo iba a cambiar.

¿Entonces? Entonces Úrsula empezó a chincharla,

a tratar de desestabilizarla,

le habló de don Germán,

y de Carlota, y que su enfermedad le impedía ver

que usted la traicionaba,

que le había engañado y no sé cuántas chaladuras más.

¿Y qué hizo Cayetana?

Señora, empezó a ponerse muy nerviosa,

ofuscada, parece que le entró como un sudor frío

y ahí fue donde cogió las tijeras.

Fabiana, te lo agradezco de corazón,

sé que lo hiciste con buena voluntad y tus mejores intenciones,

no debiste dejar que Cayetana irrumpiera en la junta.

Ahora lo sé, señorita, y lo lamento.

Pero yo la vi tan bien... Mas no lo está,

su mal está durmiente y puede salir y tirar por tierra

todo lo que hacemos por ella.

¿Y cree usted que esto nos traerá calamidades?

Nos pone en una situación complicada ante la justicia.

¿Qué quiere usted decir?

Cuénteselo a Fabiana,

que ya sabe que una no entiende de cosas de leyes.

Cayetana está a mi cargo y yo soy su responsable legal.

¿Y?

Podrían quitarme la custodia y encerrarla en una casa de reposo.

Dios no lo quiera.

Con que no lo quiera el juez, nos valdría.

#Pero mira cómo comen los pastores higos,

pero mira cómo comen por ver a Dios nacido.#

#Higos más higos, higos a tutiplén,

navidades de Cabrahigo, reventarte a comer.#

¡Ole!

Niña, ¿a ti qué bicho te ha picado?

-Que es el primer año

que me encargo de la chocolatada y la decoración navideña de la calle.

-Lo sé. ¿Y? -Pues que me gustaría saber

qué opinan los vecinos sobre cómo lo estoy haciendo.

-Qué van a opinar, que lo haces fetén y que todo saldrá bien.

y, si no, pues que se amolen.

Luisi, que va a quedar todo bien, te lo prometo.

Que te lo prometo.

Vamos a hacer una cosa,

vamos a ultimar los detalles de la chocolatada,

y lo repasamos todo, ¿te parece?

Lolita, te dejo a cargo de todo aquí, que esta es la casa

donde va a estar todo el meollo de los preparativos navideños.

-Sí, yo voy donde mis señores por si me requieren y regreso rápido.

-Qué me gusta ver un espíritu navideño,

unos villancicos y hasta la madre

que parió a los reyes magos.

Hale, Luisi, vamos,

#Higos más higos, higos a tutiplén,

navidades en Cabrahigo, reventarse a comer.#

-Pero bueno, Lola, ¿dónde vas con esa pandereta?

-Que andaba cantando con Trini,

pero verás cuando la vea Servando, le va a entrar la contentura de golpe.

-Ya le ha entrado, y no por tu pandereta.

-¿Acepta dirigir al coro? -Víctor le convenció

con una de sus argucias.

-Ay, me alegro de la noticia.

Ya está inmerso en los ensayos.

-Pero se lo ha tomado con ilusión o...

-Dejen paso que mancho.

Me he cruzado con doña Trini en el portal,

necesito que me arregléis estas chaquetas para los niños,

pero algo digno que se puedan poner esas criaturas,

que esto quiero hacerlas bien.

¿Entendido? -Que sí, Servando,

que marchando. -Tú me tienes que echar una mano.

-Ya sabía yo que me caía, ¿qué voy a hacer?

-Una tarima, pero bien hermosa

para que se puedan subir estos niños

y sus voces de gatos estreñidos suban lo antes posible al cielo.

-Lo que usted diga.

-Pues manos a la obra que hay mucho que afinar

y hay que apretarse los machos.

-¡Hale, hale!

-Bueno.

Ay...

-¿Dónde va con eso? ¿Quiere que la ayude?

-No, no te apures,

son retales que han sobrado de las telas que le he regalado a Servando

para hacer las ropas del coro de los niños.

Espero que esas criadas

tengan un poco de gusto a la hora de la costura

y hagan algo fino y con clase.

-¿Qué más da? El espíritu navideño no sabe de clases,

solo se trata de cantar unos villancicos para los vecinos,

no para la visita del Papa.

-Pero ve a los niños cantando con mis telas hechas un gurruño, tampoco.

¿A caso es mucho pedir un poquito de clase?

-¿Te has enterado de lo de Cayetana?

-No, ¿qué le ha ocurrido?

Dicen que ayer la sacaron los guardias en volandas,

y la llevaron al hospital.

-¿Y esopor qué? -Por la crisis nerviosa que le dio.

Enajenada del todo andaba la pobre,

con lo que ha sido esa señora,

que todos los años organizaba las fiestas de navidad,

lo que es la vida, Dios mío. En eso no le falta a usted razón.

Pero no es momento de pensar en penas, ¿eh?

Por qué no se toma una copa de anisete conmigo

y se olvida de tales consejas.

-Me vendrá bien entrar en calor.

¿Bueno, y cómo te fue la cita con Elvira, la hija del coronel?

-Lo cierto es que muy bien,

nos divertimos sobremanera.

-Me alegro de oír eso.

-La verdad es que

parece ser que tenemos muchas más cosas en común

de las que creíamos. -Eso es bueno.

Espero que no defraudes al coronel,

es un hombre inteligente y recto,

que le gustan las cosas como deben ser.

-¿Por qué habría de defraudarle yo?

-Ay...

-Buenos días tengan ustedes.

-Don Arturo, ¿qué le trae a usted por aquí?

-Venía a invitarles a mi casa a cenar esta noche.

Para dar la bienvenida a la navidad. -Ah...

-Es un honor, no lo esperábamos. -Ya sabrá que mi hija

se siente a gusto en compañía de Liberto,

Qué mejor ocasión para conocernos y acercar nuestras familias.

-Sabias palabras, será un placer.

-Me alegra oír eso,

diré al mayordomo que prepare dos servicios más para la mesa.

Con Dios. -Con Dios.

Todo está saliendo de guinda, Liberto.

Esa chica es un buen partido,

y sería todo un triunfo que vuestra relación acabara en boda.

-¿No cree que corre usted demasiado?

-Ponme un poquito más que vamos a brindar para celebrarlo.

Ay, sobrino.

Voy a preparar los trajes

porque tenemos que estar a la altura de tan importante evento.

-Me alegro de verla tan feliz, tía.

Así da gusto, sí señor.

Es una insignia muy bonita.

Tan bonita como innecesaria.

El reconocimiento al trabajo bien hecho

nunca es innecesario. Solo estaba haciendo mi trabajo.

Se jugó usted la vida en el secuestro,

dio la vida por esas personas.

Muchos no lo hubieran hecho, es usted un héroe,

y el ministerio se lo agradece conmemorándole.

¿Qué hay de malo en ello? Nada en realidad.

Más me preocupa el asunto de Cayetana,

sigue ingresada en el hospital,

y Teresa está con ella.

Disfrute usted de su momento.

Hoy se lo han conmemorado en un acto precioso,

celebrémoslo.

¿A pensado qué va a hacer a partir de ahora?

¿Cuándo se va a marchar?

¿Marchar? ¿A dónde?

A Santander, ¿no recuerda

que iba a partir justo el día del atraco?

Cambié de planes, me quedo en la ciudad.

No puede hacer eso. Sí puedo.

Nada me alejará de Teresa. Perderá su empleo en comisaría

después de los últimos escándalos.

Además, usted ya cumplimentó todos los papeleos

para el traslado, y le van a reclamar pronto.

Y yo me negaré a ir. Perderá la plaza allí.

Comisario, si no soy policía seré otra cosa,

pero no pienso alejarme de esta ciudad.

Don Mauro, qué alegría volver a verlo por el barrio.

Lo mismo le digo, Víctor.

Sara, ¿qué hace por aquí?

Estoy intentando recuperar mi antiguo empleo.

Y espero que Víctor no sea tan bobo de decirle que no.

No estoy tan loco, pero será en otro local de "La deliciosa".

Me alegro de que, por fin, esté recuperando su vida.

A usted se lo debo. Pamplinas.

Verdad como catedral. -¿Y esto?

-El Ministerio le ha concedido la medalla al valor

por su intervención en el atraco en casa de los Valverde.

-A juzgar por lo que se comenta, bien merecido.

No es para tanto, pero gracias por el cumplido.

-Muchacho,

enséñame el género que tienes, vamos a celebrarlo.

-Venga usted para adentro, comisario.

-Yo tengo otro regalo para usted. ¿Para mí?

¿Y eso por qué?

Porque se ha portado muy bien conmigo y porque es navidad.

No te amuela.

Pensé en acercárselo a casa, pero ya que le veo...

Tenga.

Sara, no hacía falta, ya le dije que no me debía nada.

Solo la vida, ¿le parece poco?

No le escuché entonces y tampoco voy a hacerlo ahora. Ábralo.

Sara, son preciosos, de verdad.

Vine en cuanto me enteré de lo ocurrido en la sastrería.

Ha sido usted muy amable, Fernando. Me alegra ver

que doña Cayetana está más tranquila.

Sí, lo estoy.

¿Podría irme ya a casa? Aún no.

Te quedarás hasta que estés recuperada.

Horribles navidades en un lugar tan infernal.

Nada de infernal, lo único que hacen los médicos y enfermeras

es ayudarte para que cada día estés mejor.

Siento darte tantos problemas. No es momento

de pensar en eso. A penas recuerdo

lo que sucedió. Y así mejor.

Olvidarlo, como si nunca hubiera ocurrido.

¿Algún día podrás perdonarme?

No hay nada que perdonar. Soy un incordio,

una molestia, un estorbo.

Dices tonterías.

Yo solo quiero que seas feliz.

Lo seré del todo cuando estés recuperada y regreses a casa.

Eso es lo único que importa.

Debemos estar unidas y ser pacientes.

Todo se arreglará.

Eres una mujer buena.

Vamos, acuéstate. Sí.

Teresa, venga.

Lo que me ha contado que ocurrió en la sastrería es deplorable.

Siento que Úrsula

trate de perjudicar a Cayetana provocándola y sacándola de quicio.

Y todo por el patronato.

Y todo por el poder que este genera.

Pero lo resolveremos, cada cosa a su tiempo.

Confíe en mí.

Quería contarle que están trabajando mis abogados para conseguir

que el brote de locura de Cayetana no afecte en la decisión del juez,

que pueda quedarse con su custodia.

¿De verdad ha hecho eso?

Temo que el juez quiera encerrarla en una casa de reposo.

Espero evitarlo y que pueda volver

lo antes posible a su casa.

Gracias de corazón, Fernando.

Ay, listo.

-¡Fetén!

Hemos acabado bien y a tiempo. -¿A caso lo dudaba?

-Se me ha pasado por la cabeza.

-Voy a por un poco de agua para refrescar el gaznate.

¿Quiere usted, Servando?

-No tengo tiempo, me queda mucho que hacer.

-Ha montado la tarima conmigo en un visto y no visto,

como no descanse caerá redondo

de un momento a otro. -Ya descansaré cuando pueda,

todavía tengo que ir a buscar a los niños para repasar el repertorio

tenemos que ensayar un par de veces.

A ver si calentamos esas voces del diablo,

se me han ocurrido unos ejercicios, debe salir perfecto.

-Así saldrá, no se apure.

-¡Señoras!

Acérquense a ver mi obra de arte. -Nuestra.

-Fíjense ustedes

que tarima más hermosa nos hemos sacado de la manga

en un periquete. -Sí, Servando, a quedado estupenda.

-Digna de la visita de la reina.

Enhorabuena, Servando. -Bueno, pues nada,

nos vamos, que tenemos que seguir de compras

nos quedan muchos detalles de la decoración de "La deliciosa".

Con Dios, Servando. -¡Alto ahí!

Señoras... -¿Qué ocurre?

-¿Quieren ustedes que les dé un consejo?

-La verdad es que no.

-Sobre la decoración de la chocolatería.

-Lo habíamos entendido y la respuesta es la misma.

-Déjense de adornos florales como pino, eucalipto y todo eso,

lo que se lleva ahora son las piñas y las guirnaldas.

-Las guirnaldas.

-Eso, y cuanto más mejor, que no falte.

-Agradecidas, Servando, veremos qué podemos hacer,

pero tú a lo tuyo, que bastante tendrás

con los niños del coro.

-Si se refiere a que me aburro, no crea, no me aburro.

-Lo dicho, tú a lo tuyo y nosotras a lo nuestro.

(AMBAS) Con Dios.

-Con Dios.

-Qué contento se ve a Servando, ¿no? -Demasiado diría yo.

Esperemos que luego no le dé por la llorera.

(PIENSA)"No es fácil vivir cuando te falta lo más elemental".

"Mi madre murió cuando éramos unos críos".

"Mi padre tomó la vía más fácil".

"Ir de ciudad en ciudad robando y atracando".

"Tenemos que escapar, huir de aquí ahora que mi padre está preso,

donde pueda cambiar de vida".

-¡Doña Celia!

¿Ha visto qué tarima más hermosa me ha quedado?

¿Dónde andarán estos zagales?

Tendrían que estar ensayando. -A algún lado habrán ido.

-Esto me huele a chamusquina. Me voy.

-¿Pero a dónde va?

-A buscarlos, primero paso por la portería y me cambio.

Permítame.

-Bienvenidos de nuevo a mi casa.

Doña Susana, don Liberto. -Un placer, como siempre, don Arturo,

y más si nos recibe tan bien acompañando.

Buenas noches, señorita Elvira.

Buenas noches.

La cocinera ha preparado

faisán con uvas y guarnición de verduras.

¿Voy sirviendo la cena, señor?

-Aún no, esperamos a alguien más.

-¿No somos los únicos invitados?

-Espero que no le importe.

-Por supuesto que no, era simple curiosidad.

-Pido un poco de paciencia, mi acompañante está al llegar.

Sirva un oporto a los invitados. -Sí, señor.

-¿Y quién es el quinto en discordia?

-Ya está aquí.

Le aseguro que será de su agrado, porque me consta que son muy amigas.

-¿Amigas?

-Buenas noches,

adelante. -Buenas noches.

¡Susana!

-La verdad es que conocerla, la conozco,

y requetebién, no te pierdes una, Rosina.

-Tú tampoco te quedas corta, Susana.

-Adelante, por favor.

Buenas noches. Buenas noches.

Qué callado se lo tenía usted.

Ya puede servir ese faisán que está oliendo a manjar de dioses,

-Enseguida, señor.

-¿Me acompaña a tomar una copita de oporto?

-Me da que la noche va a ser larga.

¡Cuerpo a tierra, viene Servando!

¡Os pillé!

¡Salid de ahí, pillastres!

-¿Pero qué pasa aquí? -¿Que qué pasa?

-Pasa que los zagales están llenándose el buche

sin cumplir sus obligaciones cantoras.

-¿No pensabais ensayar hoy? -Perdone, que no me he dado cuenta.

-¡Venga, todos a ensayar, que llevamos mucho retraso!

-No hemos terminado el chocolate y los churros.

-¡Ni churros ni nada, todo el mundo a la tarima!

-Estamos cansado. -¡Silencio!

Aquí no hemos venido a divertirnos,

hemos venido a sufrir, a afinar y a cantar

como los ángeles.

¡Venga, todo el mundo a la tarima a ensayar!

¡Todos en fila!

¡Venga, formad aquí! ¡Vamos!

¡Vamos, vamos!

¡A la tarima, que hay que reconocer el espacio!

¡Adelante!

-Sabe que esto le va a costar algún chocolate más, ¿no?

-Lo que sea, pero haced lo que diga Servando.

¡Recluta, no se escaquee, a la tarima!

¡A ensayar!

-Sí que se ha venido arriba Servando.

Qué barbaridad.

Señor, la señora no está en la alcoba.

-Pensaba que estaba descansando.

-Como no descanse debajo de la cama o en el armario, allí no está.

-¿Y dónde puede estar?

-Me dijo que se iba para la iglesia, pero hace ya un rato largo.

-¿Crees que seguirá allí?

-Si quiere me llego y lo compruebo.

-Sí, hazlo, por favor.

Ah, Celia, dónde estarás.

Hola.

Cruz...

Sé que estás ahí.

Te seguí el otro día.

-Pensaba que eran los guardias. ¿Estás loca? ¿Qué haces aquí?

Te han seguido. -No creo, no lo sé.

-Nos buscan por toda la ciudad, han podido seguirte.

-Nadie me ha seguido, templa.

-¿Y qué haces aquí?

-Quería saber donde vivís y en qué condiciones.

-¿Cómo sabes nuestro escondite?

-Ya te lo he dicho, te seguí el otro día.

-Ha sido muy temeraria.

-Siento haber sido tan inconsciente, pero necesitaba saber

que estabais bien.

-¿Por qué?

-Siempre he ayudado a los más necesitados,

me lo dice el corazón y es navidad.

-Sí, he visto las calles llenas de guirnaldas y adornos.

Yo ya le he dicho a Coque que este año no habrá regalos.

-Pero sí habrá cena navideña.

Te he traído un poco de pan con queso y embutidos.

-No hacía falta.

-Claro que sí, ¿cuánto lleváis sin echaros nada al buche?

-No quiero, esta mañana robé un par de chorizos y me hinché.

-Y también he traído

unas partituras para Coque.

¿No me dijiste que le gustaba la música?

-¿Tú te das cuenta de lo que has conseguido?

Has hecho que Coque sonría y olvide del infierno en el que vive.

Y eso nunca nadie lo ha hecho por él.

Por nosotros. -No es nada.

-Es todo.

Oye, ¿por qué no te quedas a cenar con nosotros?

-¿De verdad? No quiero molestar.

-Espero que le guste el pan y el queso a la señora, el menú de hoy.

-Me pirra el pan y el queso.

Solo falta una cosa. -¿Solo una?

-¿Un poquito de música?

¿Y cómo es que estás aquí, Rosina? -Don Arturo me invitó.

-Debería ser delito que una mujer como usted anduviera sola.

Además, fue usted la primera en recibirme cuando llegue al barrio.

Era lo mínimo que podía hacer. -Es usted muy amable,

al mostrar compasión con unas viudas tan aburridas como nostras.

-No me lo parecen ustedes.

-Yo me siento de tal guisa, pero coincido con Susana

que es usted muy amable y un señor

de los pies a la cabeza, de los que ya no quedan.

-Lo que no queda en el barrio es belleza y juventud.

¿Cómo ha hecho para juntar en un ser humano

hermosura, simpatía e inteligencia?

-Creo que es más mérito de su madre.

-Pues yo creo que Liberto y su hija

poseen algo tan maravilloso como la juventud,

pero la experiencia es un punto a nuestro favor,

estamos en la flor de la vida.

-Claro, pero no me negará que el tener toda la vida por delante

hace que todo luzca con mejor brillo.

-el faisán está exquisito.

¿No creen?

La señora no está en la iglesia.

-¿Dónde se habrá metido esta mujer?

-Ni pajolera idea.

-Llevo dos días que no soy yo. "¿Lo cualo?"

-Conozco a mi esposa,

últimamente está teniendo un comportamiento extraño,

contestaciones,

salidas de tono y ahora esto.

Empiezo a estar harto.

-¿Va a esperarla para cenar?

-No.

-Pues traeré la sopa.

Debe ser la primera vez que come sin mantel ni tres tipos de cubiertos.

-A eso aún podría acostumbrarme,

pero lo de comer sin mesa,

eso ya es otro cantar.

¿Te acuerdas a menudo de tu madre?

Me acuerdo bastante en la época en que estaba bien.

A veces hago una lista de los momentos más felices de mi vida,

podría contarlos con los dedos de una mano,

no son tantos.

Entonces me da por pensar cuál sería mi mejor recuerdo,

el más feliz.

-¿Solo uno?

-Vivíamos en una casa modesta, pero muy bonita,

mi madre se encargaba de ello,

Cogía flores para ponerlas en la repisa de la ventana,

cosía cortinas de colores.

Éramos pobres como ratas,

y no sé cómo lo hacía, pero siempre

olía a lavandas y fresas.

Nuestra casa estaba junto a las vías del tren,

y a Coque y a mí nos encantaba correr junto a ellos, haciendo carreras.

El maquinista tocaba el silbato,

y todos los pasajeros nos saludaban desde dentro

con la mano.

Y nosotros seguíamos corriendo hasta dejarnos

caer en la hierba para recuperar el aliento.

Ese es mi mejor recuerdo.

-Y es preciosos oírtelo contar.

Vaya verborrea tengo hoy,

estarás harta de mí. -Nada de eso.

Por una vez que viene una visita, yo contando batallitas.

¿Por qué no me has cerrado el pico, Coque?

-Gracias.

-¿Gracias por qué?

-Porque hacía tiempo que no me reía.

Ay...

Tengo que irme.

Se me ha hecho tarde.

El mar, su comida, sus gentes,

el clima, hecho tanto de menos vivir en Cuba.

Tiene que ser un sitio increíble.

El más increíble del mundo, deberías visitarlo.

Quizá algún día lo haga de tu mano, quién sabe.

-Estos jóvenes piensan que tienen todo el tiempo por delante.

-Como nosotros,

no somos ningunos vejestorios, nos queda mucho por vivir.

-Y que lo digas,

yo me siento jovial,

solo que ya no tolero el alcohol como antes.

tendré que dejar de tomar vino.

-No me negará, doña Rosina,

que a ciertas edades uno gana en prudencia y sensatez,

todo ha de hacerse más pausado y uno acaba siendo más aburrido.

-La diversión no está reñida con la sensatez.

La diversión no debería estar reñida con nada.

¡Ay! ¡Lo lamento!

Debe ser por mi avanzadísima edad, se vuelve una torpe.

-Torpeza y voluntad pueden llegar a confundirse en algún cerebro senil.

-¿Me acusas de hacerlo a propósito? -Traeré sifón y un paño, señor.

Padre, ¿me da usted permiso para retirarme un segundo?

Claro, hija.

Doña Rosina, un poco más de vino.

-Yo sí, gracias, póngame a mí ese vino.

Gracias.

Estás celoso, reconócelo.

Debería estar usted cenando con sus invitados, señorita.

Reconoce que te gustaría romperle la cara a ese hombre.

Que sientes algo por mí.

Estamos solos, nadie va a enterarse, dímelo.

Ya lo hemos hablado, señorita,

debería usted entrar en razón.

Lo haces por tu novia,

por eso estás tan distante conmigo.

Es eso, ¿no?

¿Cuándo me vas a hablar de ella?

¿Tan poco la respetas que no asumes su existencia?

Debería usted salir de mi cocina, señorita,

no es lugar para una dama como usted.

¿Qué novia tienes que ni te reúnes con ella en navidad?

¿Qué clase de amor te une a ella

que no tienes siquiera ganas de verla?

No tome en cuenta las palabras

del sobrino de doña Susana, Arturo.

La juventud es imprudente y, a veces, le da la humedad por demás.

-No me ha molestado en absoluto.

-Eso es porque es usted un señor educado y caballeroso.

-No como otras.

-¿Decías algo, Liberto? -¿Yo?

No, ¿le ha parecido?

-Me ha parecido que murmurabas.

-Será que oye usted mal, es posible que necesite trompetilla.

-¡Y que tú necesites un par de azotes, descarado!

-¿Me los va a dar usted? -¿Qué les pasa?

-¿De veras quiere saberlo?

Lo mismo es que no la amas tanto.

Lo mismo es que me amas más a mí.

¡Ay! -¡Qué ha sido eso, por Dios!

¡Ay, ay...!

No sé cómo voy a poder agradecerle todo lo que hace por mí.

Siempre estaré aquí para lo que necesite, para usted.

Lo sabe, ¿no?

Ha sido usted muy amable acompañándome.

No veo el momento de acostarme y cerrar los ojos.

Por suerte Fabiana se quedará con Cayetana en el hospital.

Estoy tan cansada...

Yo he de reconocer que también.

Será mejor que me marche.

Buenas noches. Buenas noches, Fernando.

Siento no haber podido venir por el barrio antes,

estaba en el hospital con Cayetana.

Cariño, estamos en navidad,

¿no podemos dejar de pensar en ella aunque sea un día?

Un día para ti y para mí.

Venga.

Así, no se inquiete.

-Tan solo ha sido

un pequeño vahído motivado por el sobresalto.

-Y por el vino.

-Gayarre, ¿se puede saber qué ha pasado en la cocina?

-¿Qué ha sido el estruendo? -Disculpe, todo ha sido mi culpa.

Tropecé y se me resbaló la sopera de las manos,

lamento el sobresalto, señor.

-Ya ve que ha sido así. -No sea tan duro con su mayordomo.

La culpa no ha sido solo suya.

-¿Cómo que no? -Los verdaderos culpables son...

-No son horas para que una mujer casada ande sola por la calle.

¿Y sí para un hombre casado?

(SUSPIRA)-Celia, basta, por favor.

¿Hasta cuándo vas a mantener esta actitud conmigo?

Me estás cansando.

-Pues lo lamento mucho por ti porque no creo que cambie.

-No montemos un espectáculo en plena calle.

-Lo tienes sencillo, déjame que me vaya.

-¿Pretendes hacerme pagar mi desliz

lo que me queda de vida? -¿Tu desliz?

¿Ahora lo llamas así?

-Te dije que no volvería a ocurrir, ¡qué más quieres!

¿Qué ocurre? ¿A caso no crees que está mejor?

Claro que sí, señorita, si no parece ni la misma.

Pero, precisamente, es eso lo que me preocupa.

No lo comprendo.

Bien sencillo es,

si termina por recuperar la sesera,

la justicia podría pedirle cuentas de nuevo, ¿cierto?

Quizás tenga razón.

Se salvó del garrote por su demencia, pero si está mejor

es posible que retomen la condena.

He notado cómo la mira, por cierto, una mirada que no he visto en ella.

Quizá sus sentimientos no sean correspondidos.

Veo que no me he equivocado.

Como no yerro tampoco

si afirmo que un día usted se va a arrepentir

de todo lo que está haciendo por ella, y ese día,

no está tan lejano.

Perdón, pero ¿ha dicho su nuevo esposo?

¿A caso se acaba de casar? -Sí.

Era viuda. -Ah.

Me hubiera gustado conocerla debe tratarse de una mujer inquieta

y con iniciativa: hoy aquí, mañana en París...

Claro que sí, era una mujer de armas tomar mi madre.

-¿Y hasta la fecha siempre había vivido aquí en esta ciudad?

-Casi toda su vida.

Aunque me contó que pasó algunas temporadas en el norte.

Disculpen ustedes, disculpe, don Ramón,

pero su hija, María Luisa, nos dio permiso para ensayar en su casa.

-Está bien, podéis continuar, si no nos importa,

solo que nos ha sorprendido.

-Nos encanta que esto sea el centro de los preparativos.

-Doña Trini, aguarde escucharles berrear para estar tan encantada.

-Mujer, no digas eso,

si navidad y niños son pura alegría.

¿Qué haces batiendo huevos? -Para aclararles la voz,

Servando los ha dejado afónicos de tanto ensayar.

-¿No sería mejor chocolate caliente en vez de tanto huevo crudo?

-La soledad es traicionera

y esta mujer enviudó hace poco.

No me malinterprete, padre,

doña Rosina puede ser algo peculiar,

pero resulta de mi agrado.

Haría bien en frecuentar su compañía y conocerla mejor.

Entiendo lo que quieres decir, pero no sigas por ahí.

No necesito más compañía a mi lado.

Estoy bien así. Permítame que le contradiga,

usted mismo lo ha dicho,

la soledad no es buena. -¿Lo dices por Arturo?

Entre Arturo y yo solo hay amistad, sí.

Lástima que él empujo a invitarme a cenar.

-Parecía haber algo más, pero descuida,

debemos alegrarnos de que ambos intentamos empezar de nuevo.

-Pues insisto en que en mi caso no es así.

Pero, la verdad sea dicha, creo que Arturo es un señor muy elegante,

educado y serio. -Elvira también es una chica

agradable y divertida.

Ojalá que al final todo cuaje.

-Como todo matrimonio, tenemos

nuestros más y nuestros menos. -Pues parecen más menos que más.

Yo solo quiero ayudarte, Celia. -Y así te lo agradezco.

Pero vamos ya a ver el coro, ya te he dicho que no nos pasa nada.

-Muy bien,

aunque insistas en no querer ser sincera conmigo

yo no te pagaré con la misma moneda

y te voy a decir todo lo que sé, te lo debo como amiga.

-¿A qué te refieres? -He visto a Felipe

con esa criada que te trae por la calle de la amargura,

la tal Huertas, lo de tu marido con el servicio ya clama al cielo.

Parece que vuelves a tener una criada rondando tu casa.

-Espero que estas navidades estén llenas de buenos sentimientos

y que nuestros deseos de felicidad se cumplan.

-Así se habla., Luisi, claro que sí.

-Quiero que sepan que estoy muy orgullosa de vivir en Acacias,

y que podemos tener nuestras diferencias,

pero nos apreciamos como lo que somos,

una gran familia. Feliz navidad a todos.

-¡Feliz navidad, Luisi!

Antes de empezar permítanme

que este concierto de navidad se lo dedique a mi Paciencia

que quiera Dios que

hasta la lejana Cuba le llegue el canto

celestial de estos niños.

Pero no es momento de penas

sino de recordarles con cariño,

esperar su pronto regreso

y agradecer a los que aquí estamos

buenos amigos todos,

que pasen con nosotros estos días en estas fechas tan señaladas.

Y sin más....,

vamos a dar comienzo.

Preparados.

Un, dos, y... -Feliz navidad, Víctor,

y doña Rosina. -Feliz navidad, Lolita.

-Feliz navidad.

-Saben que te has vuelto

a acercar a Huertas. -Eso no es cierto.

-Felipe, no quiero más mentiras,

os vieron juntos.

Eso no son más que chismorreos, no me afectan en nada.

-Porque tú no eres el motivo de tus burlas,

pero a mí me atañen y me rompe el corazón

adivinar en sus miradas compasión.

-Celia,

te prometo que... -No, no, no,

no quiero más promesas que no vas a cumplir,

estoy cansada, estoy harta.

¿Estás bien? -Sí.

Solo estoy algo débil por la herida, solo necesito apoyarme.

Hazlo en mí, siempre podrás hacerlo.

Nos tendremos el uno al otro para apoyarnos,

ayudarnos y amarnos.

Para siempre jamás.

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  • Capítulo 424

Acacias 38 - Capítulo 424

02 ene 2017

Serie diaria en la que se narraran la vida de los personajes que habitan una comunidad de vecinos, y todas aquellas historias que se sucederan alrededor de sus personajes, situada a principios del siglo XX en Madrid.

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  1. Marta

    No me pegan para nada la caprichosa y buscona de Elvira con Liberto. Será porque la que interpreta a Elvira no es muy buena actriz.

    06 ene 2017
  2. Laura Sorrento

    ¡¡He visto el capítulo de hoy día 3 de enero de 2017...!! Y ya es insoportable de nuevo Teresa & Muro tiene una nueva intrusa en su relación, ahora una guapita andaluza haciendoles trampas... Los _las que escriben los guiones no tiene recursos nada más que el juego del ajo... Repiten repiten y vuelven a repetir las mismas cosas cuando menos lo esperamos... A Germán & Manuela no los dejaron nunca jamás que los vieramos felices porque cuando parecía que ya había pasado todo vueltas las mulas al trigo los aniquilaron primero a la niña y después a ellos... Estas gentes no tienen paz, sosiego, no les gustan las familias felices, ni los niños ni las parejas y cuando por fin dejan una viva se vuelven aburridos como Leonor & Pablo... Casilda & Martín además de ser todas las parejas esteriles y las poquitas que tiene niños los_las que escriben los guiones los asesinan sin pizca de compasión... Increíble pero cierto... No veo otras novelas porque me aburren soberanamente y está que me parecío distinta ya hace tiempo que me aburre soberanamente también... Se fini a otras cosas mariposas el capítulo de hay ya ha sido insoportable...

    03 ene 2017
  3. Laura Sorrento

    Porque se ha acallado la muerte de Guadalupe, la huida de Pablo & Leonor... Las muertes de Carlota, Inocencia, Germán & Manuela... Jesús el político... Etc, etc,... Porque los guionistas deajn tantas puertas abiertas? Porque Úrsula aparecío y siguen haciendo maldades con su personaje ahora van a que Fernando haga daño a través de la dichosa ex ama de llaves que tiene una cara más terrible que la madrasta de Blancanieves... Porque no nos dan alegrías en vez de tantos crimenes en una novela de sobremesa todas estás marruyerias sobran el 90% las novelas de sobremesa deben ser más tranquilas y sosegadas... Yo sigo viendola de vez en cuando para ver si resucitan a Germán y Manuela son la única pareja creíble y llena de amor... Los demás ni fú ni fá... Porque la de Elvira & Liberto & Simón es una patochada grande... Y que decir de Celia & Cruz no se lo creen ni los_las que lo escriben... En cuanto a Mauro & Teresa ya era hora... Aunque con Úrsula detrás no me creo nada de nada... ¡¡NOVELA FARRAGOSA Y DESCOLOCADA UNA VEZ TRÁS OTRA...!!

    03 ene 2017
  4. Paqui

    Rosina es una mujer encantadora, preciosa, muy femenina pero tiene una debilidad y son los celos, éso lo sabe Liberto por éso se muestra delante de ella con Elvira de la forma que lo hace pero, lo que no tengo claro, es el por qué le hizo referencia a la edad cuando entró en la chocolatería, sabiendo el daño que éso le supondría a ella , de ahí su reacción de salir escopetada y tropezarse con Arturo, lo que produjo que los celos que provocó en Rosina ésta se los devolviera sin querer. Si Liberto le confesó a Arturo que ya no estaba enamorado, por qué sigue constantemente a Rosina, se preocupa por todo lo que le pasa y sigue jugando a darle celos y, por lo que vimos en la cena, él también está tocado del mismo mal. Por otro lado, creo que Liberto ya se ha dado cuenta de que Elvira está pendiente de Simón, sabe que Arturo es muy recto y le gustan las cosas serias, además él le dijo a su tía que si no le gustaba Elvira diría que no, entonces, a qué está jugando Liberto, es algo que no comprendo. Si sigue enamorado de Rosina, ¿por qué la hace sufrir? y si ya no la quiere, ¿por qué no la deja en paz y sigue su camino?

    03 ene 2017
  5. Glo

    Linda pareja Teresa y Mauro!

    03 ene 2017
  6. glosiles

    Que linda esta Teresa!

    03 ene 2017
  7. Luisa

    Rosina cada dia se supera, comenzó a dar celos sin casi proponérselo y sabe, como nadie, manejar sus armas de mujer, su elegancia queda de manifiesto luciendo actualmente un vestuario precioso. Sandra es una extraordinaria actríz además de muy bella, elegante y un encanto de mujer y tiene también mucha química con Arturo.

    03 ene 2017
  8. amoryamar

    Me encanta Rosina creo que borda su papel, su saber estar y esas miradas picaras. Aún sigo sin verla emparentada con el coronel, ella nunca podrá mostrarse tal y como ella es delante de él, pues el coronel es muy recto y serio, y quiere que los que le rodean sean igual. Ella no es así, siempre aparenta delante de él ser quien no es para quedar bien, una relación basada en una mentira y de esa índole, significa que no sabría con quien realmente está en algún momento Rosina tendría que actuar como es Rosina, alocada. Por cierto aun no se sabe nada de Leonor y Pablo, ni siquiera sospecha del abogado Felipe que lleva el caso de Pablo, esto quedó todo en una nube y ¿hay se va a quedar?

    02 ene 2017
  9. Francisco

    Rosina ha aparecido en la cena de forma espectacular, esta mujer siempre ha sido guapa pero, últimamente lo está mucho más.

    02 ene 2017