www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.11.0/js
3650259
No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 311 - ver ahora
Transcripción completa

¿Dónde se habrá metido este hombre?

¡Me va a oír! Desde luego que me va a oír.

-¡Paciencia!

¡Ah!

-¿Se puede saber qué está haciendo?

-Esperar a mi marido.

-¿Su Servando la ha dejado así?

-Pues sí, hija. Sí.

¡Déjame aprovechar los poquillos ratos que podamos tener!

-Casilda, yo...

-¡Martín,

te vamos a sacar de aquí!

¡Don Felipe se reunirá con Gobernación

y te va a sacar de aquí!

-"Muchas gracias"

por venir.

-Al contrario. Somos nosotros los agradecidos por la invitación.

-Bueno, yo ya marcho.

-Leandro, ¿nos deja?

-Sí.

Es una reunión familiar.

-Seguro que a ninguno de nosotros

nos importa burlarnos del protocolo

y que continúe acompañándonos.

-"¿Qué ha ocurrido?".

-(TOSE)

-Durán, pero ¿qué...?

¿Quién le ha herido,

Durán?

¡Aguante!

Aguante.

¿Qué te ocurre? ¿Por qué llegas tarde?

¿Por qué estás nerviosa? -Ramón,

tenemos que hablar.

"¿Desea mi silencio?".

¿Quiere que esto no se sepa? Con todo mi corazón.

Entonces, ya sabe lo que hacer.

Los niños del hospicio han de ser admitidos.

"Deje que sea Mauro el que lo haga".

Hable con él. Cuéntele todo lo que sabe.

Quizá pueda actuar en consecuencia.

Tiene razón.

Iré a la comisaría para hablar con él.

"Seguí a la señorita Teresa".

Acudió a encontrarse con el tal Mauro.

¿Escuchaste lo que hablaron?

Nones.

Era eso lo que me ocultabas.

"Teresa,"

una sola palabra tuya, y acabaré con esta boda sin sentido.

Con Humildad y con el caso, si hace falta.

Pídemelo

y no me casaré.

¡Basta, Mauro! ¡No podemos seguir así!

Hoy sí, mañana no.

Pues estemos juntos, Teresa. Dejemos de pensar en los demás.

Es imposible, no puede ser.

Te debes a Humildad, estás comprometido con ella.

Si me lo pides, romperé ese compromiso.

¿Si te lo pido yo?

Así sabría que la abandono por algo bueno: tu amor.

Si la abandonas, serás un miserable. Si yo te lo pido,

otro tanto.

Lo que le haces a ella

puede volverse en mi contra.

Yo no te lo pediré y tú no faltarás a tu promesa.

Las vidas no se pueden echar por la borda.

No podemos hacer cosas de las que nos arrepentiremos,

por muchas promesas que hayamos hecho.

Yo te amo, y tú me amas.

Yo no te amo.

No amaré a un hombre que pertenece a otra mujer.

Nadie pertenece a nadie.

No juegues con los sentimientos.

¡Humildad es una mujer impedida!

¿Crees que cargaré con el peso en la conciencia

de que la abandonaras?

Quizá yo sea la persona más...

miserable, ruin y egoísta de este mundo,

por plantearme hacerle esto,

pero solo pienso en ti.

Solo en ti,

a todas horas y en toda circunstancia.

Tienes que dejar de hacerlo. No puedo, es imposible.

¿Te crees que no lo he intentado?

Pero es superior a mí.

Pues seré yo quien se tiene que alejar de ti.

Tú tampoco lo lograrás.

Ya verás como sí.

¿Para qué sufrir, Teresa?

Sufriremos hagamos lo que hagamos.

Nos arrepentiremos. Estamos atrapados en una ratonera.

Suéltame.

Pídemelo, dime que no me case.

Tú decidiste casarte.

Ya todo lo dejaste dicho.

Ramón, vengo de buscar a Durán.

-¿Cómo? ¿A Durán?

-Sí. -¿Por qué?

Esto es una locura. ¿Cómo sabías dónde vive Durán

y por qué vas a verle? -¡Para!

Todo eso ya no importa. Lo que importa es lo que vi.

Ramón,

Durán está muerto.

Lo han asesinado.

-¿Qué?

-Ramón. Ramón,

¿qué significa todo esto? ¿Qué está pasando?

¿Qué tienes que ver tú?

-Nada, no tengo absolutamente nada que ver.

¿Estás bien?

-¡No, Durán!

¡Acabo de ver a muerto! ¡Cómo voy a estar bien!

-¿Viste al culpable?

-No, no, no.

Cuando llegué, estaba moribundo.

Fui a preguntarle en qué andabas metido.

Ramón, no te reconozco.

¿Cuándo van a acabar

las mentiras?

-Nos están esperando. Hay que simular

que nada nos inquieta.

-Ramón,

por favor, estoy muy preocupada. Estoy aterrada.

Ramón, hay un muerto.

¡No es un capricho!

-Trini, no tenemos nada que ver con esto.

Te lo explicaré en casa.

Ahora, vamos a la cena.

Y por Dios, compórtate como si esto no hubiera sucedido.

-Júrame que me contarás toda la verdad.

-Te lo juro.

-Padre, Trini, o nos vamos o llegaremos tarde.

-Ahora mismo vamos, hija.

Disimula, que la niña no se preocupe. Te lo explicaré

en casa.

Y ahora, sonríe,

que no quiero que María Luisa se lleve un disgusto.

-O nos damos prisa

o no llegaremos.

Pueden darle la mesa a otra persona, con lo complicado que es

conseguir mesa en ese restaurante. -El coche debe estar ya.

No temáis, que la mesa es vuestra.

Y si tenemos que defenderla

lo haremos con uñas y dientes.

-Cuente conmigo.

Pero si nos vamos ya, llegamos de sobra.

-Pues vámonos. No perdamos ni un minuto más.

-Toma buena nota de todo, hijo. Sobre todo, de los postres.

A ver si hay algo que podamos rescatar.

-Siempre pensando en el negocio.

-Como debe de ser.

Y ustedes dos... no se acuesten tarde,

que mañana hay que trabajar.

Buenas noches. -Buenas noches.

-Algún día iremos a ese restaurante.

-Deja,

que es un desperdicio de dinero.

-Encontraremos alguna excusa para celebrar que merezca el dispendio.

Juliana,

tenemos una conversación pendiente.

¿Cuándo diremos que Víctor es hijo mío?

-Antes tenemos otra, Leandro. Me dijiste que don Maximiliano

te reveló lo de tu paternidad,

pero sigo sin saber cómo lo sabía él.

-No me lo dijo. Solo tú puedes saberlo.

-Pues me temo que se llevó el secreto a la tumba.

Ya te dije que don Maximiliano

solía visitar a mi esposo cuando enfermó, en el hospital.

Puede que lo oyera.

-O que se confesara a su amigo.

-El caso es que el pobre de Maximiliano mantuvo el secreto

hasta el final.

-Sí. La verdad es que era un amigo muy discreto.

Pobrecillo.

Ahora te toca a ti.

¿Cuándo vamos a cantar a los cuatro vientos

que Víctor es hijo mío?

-¡Mira que eres cabezota!

¿No ves que las cosas llegan

a su debido tiempo?

Ya lo contaremos.

No me cuesta nada prepararle algo antes de irme.

No necesito nada.

Un caldo, para que no se acueste con la tripa vacía.

Cállate y vete. Si es por su bien.

Por mi bien, déjame sola.

Hija... ¡Fuera!

Perdón.

(RECUERDA) "Está usted en mi casa,

y en mi casa se hace lo que yo digo".

Gracias.

Soy su amiga, Teresa.

Las amigas no se dan las gracias.

"Hacen las cosas de corazón".

"Tiene que empezarme a ver como lo que soy".

Una amiga de verdad, en la que puede confiar.

"Entiendo cómo se siente".

Es difícil comprender los designios del Señor.

No, Teresa.

No culpemos al Señor de lo que únicamente fue culpa de los hombres.

Dios no me arrebató a Carlota.

Él no me obligó a cometer tan graves errores.

A tratarla de un modo que no podré enmendar.

Mi comportamiento con mi hija pesará sobre mi conciencia

"el resto de mis días".

"Daría lo que fuera para volver atrás".

Lo que más me ha gustado han sido los vestidos de las señoras.

¿Se ha fijado en el azul de seda de la condesa?

-Lo cierto es que no.

-En un restaurante, lo importante son los platos, no los vestidos.

En la comida hay que prestar atención.

-No en uno tan de postín.

Hay que fijarse hasta en la cubertería y en la ropa de la mesa.

Pero si hay que pensar en el condumio,

mi favorito ha sido el pescado. -¿Sí?

No dejaba de ser un lenguado a la meuniere.

Eso lo hacen bien en cualquier buen restaurante.

Las perdices no son tan sencillas, y la salsa estaba exquisita.

Yo voto por las perdices.

-Y usted, ¿qué opina, Trini? ¿El pescado o la carne?

-El postre, la tarta Pavlova.

-Es que eres muy golosa, Trinidad.

-Como Víctor. Parece mentira que le guste tanto el dulce,

habiéndolo tenido siempre tan a mano.

-Porque le gusta el dulce es por lo que bebe los vientos por ti.

-¡Padre!

No sea tan sandunguero como él, que se está contagiando.

-Cada uno tiene sus vicios y sus preferencias.

El vicio por el dulce no hace mal a nadie.

María Luisa,

¿no es hora de dormir? -Sí,

que ha sido un día muy intenso.

Gracias por invitar

a Víctor a la cena.

-Ya le considero casi de la familia.

El prometido de mi hija.

Cada día me gusta más,

hija mía. -Y a mí.

En fin, me retiro.

No se acuesten tarde.

Buenas noches.

-Buenas noches. -Buenas noches.

Ramón, tenemos que hablar.

-Mejor lo dejemos para mañana.

-¡No, hay un muerto!

No quiero hablar ni de melindres ni de Verbenas.

Necesito que me digas la verdad, y ni se te ocurra mentirme.

No me digas que es algo que no te importa.

-Lo siento, pero yo no sé nada de la muerte de Durán.

-¡No te estoy acusando!

¡No te veo como un criminal! ¡Pero necesito que me digas

qué negocios te traes entre manos, por qué tantas horas fuera de casa!

-Te va a hacer daño saberlo.

-¡No, Ramón!

¡Lo que me hace daño es tu silencio!

¡Todo lo que está pasando!

-He encontrado otra mujer.

-¿Qué?

-Que tengo una amante.

Ya te dije que no te gustaría saberlo.

La conocí después de una reunión de negocios.

Durán nos descubrió. Intentó chantajearme.

Por eso se acercó a ti durante la fiesta.

-Y tú le has...

-¿Asesinado?

¡No, claro que no!

Le di dinero. Alguien lo descubriría,

intentarían robarle,

y esa puede haber sido la causa del crimen.

-¡Que no, Ramón! ¡Nada de esto tiene sentido!

¡Durán me dijo que eras prestamista! Prestar con usura es ilegal.

¿No te estarás metiendo en eso?

-¿Eso es lo que te preocupa?

-No sé.

-He prestado dinero de forma puntual,

pero no soy prestamista más para ayudar a algún conocido

que por obtener lucro.

Asúmelo, Trinidad.

Me he encaprichado de esa mujer y bebo los vientos por ella.

Sé que es muy duro decirlo así, pero es así como es.

-¿Una amante?

Nunca creí que fueras capaz.

Creí que eras diferente.

¡No entiendo!

¡Hasta respetaste a Lourdes y ahora me la pegas con otra!

-Lo siento, Trini.

Soy un hombre.

Y a veces, uno sucumbe a las tentaciones.

-Explícame, Ramón, qué tiene que ver

la oficina de basuras abandonadas que encontré con todo esto.

-Lo utilizaba como cobijo

para mis encuentros amorosos.

-¡Eres nauseabundo!

¿Quién es? ¡Dime quién es!

-¡No importa

He intentado abandonarla. Espero hacerlo pronto.

-No, Ramón.

¿No me estarás pidiendo que mire para otro lado después de esto?

-Sé que no va a ser fácil y que tendré que hacer que me perdones.

Pero te pido

que no tomes una decisión en caliente.

Vámonos a dormir. Por la mañana tendremos la cabeza más despejada.

-Ramón, no voy a dormir contigo.

-Entiendo que así sea.

Dormiré en la habitación de invitados.

-Ni me toques.

-Buenas noches.

No puede ser.

No puede ser. No puede ser. No te creo.

¡No te creo!

Venga. Ahí, ahí.

Cuidado, escalón para arriba.

Ahí está. Izquierda.

¡Hala!

Aquí te dejo. Ahí, en la sillita.

Aquí te dejo mientras que hago la faena,

para que te entretengas viendo a la gente pasear.

-¡Que me entretenga, pero si no veo tres en un burro!

Ya puede pasar la Reina de España con toda su corte,

que me quedo en albis.

-Dicen que cuando falla la vista, se agudiza el oído.

Igual pasa alguien silbando.

Si pasa la Reina, te enterarás por las trompetas.

-Se agudiza

el oído y hasta el olfato.

Espero que hoy todo el mundo cuide la higiene,

porque a veces me llegan olores

que no son ni humanos, verídicamente te digo, Servando.

-Mira, coges el pañuelito,

y te lo pones en la nariz.

-A los jardines del Príncipe me debías de llevar a oler las flores.

-Y el trabajo que lo haga Rita.

¡Vamos, anda!

-Tienes que avisar a Lolita, que le tengo que agradecer algo.

No recuerdo bien qué,

pero algo tengo que agradecerle.

Estoy yo con el runrún desde esta mañana

que me desperté.

-Ahora bajará a hacer la compra, y así la saludas.

Y vamos a callarnos ya, que tengo que ponerme a la faena.

-Oiga, don Servando.

Hoy se va a comportar usted como un caballero.

-¡Oye, oye!

¡Muchacha, no levantes falsos testimonios!

¿Cuándo no he sido yo un caballero? Pero si soy

como el duque de Alba, de lo ceremonioso que soy.

-¿Le parece bien poner a su señora a pedir limosna?

-¡No te me envalentones!

Yo no he hecho nada de eso, Dios bien lo sabe.

-¿Va a decir que no fue usted quien puso el cacharro?

Servando, se coge antes a un embustero que a un cojo.

Y usted cojea de las dos patas.

-¡Yo qué sé del cacharro ese!

Estaría ahí.

Díselo al ayuntamiento, que no se ocupa

de la recogida de los residuos.

Al ayuntamiento es a quien tienes que demandar.

-En Cabrahigo le llamaríamos patrañero.

-Me parece a mí que en Cabrahigo tenéis mucho descaro

con las personas mayores.

-¿Descaro? ¡Como si no lo mereciese!

Aprovecharse de su mujer para ganar dinero.

Ni patrañero. Sepulcro blanqueado

le diríamos. -¿Sepulcro? ¿Qué es eso?

Va de retro.

Echa para atrás.

Vale, está bien. Sí, lo he hecho,

pero que conste que lo he hecho por una buena causa.

-Para gastarlo en vino, como si lo viera.

-¡Ni que yo fuera de empinar el codo!

Es que he estado buscando lo que vale un médico bueno,

y ni con lo que tengo ahorrado ni ahorrando dos años puedo pagarlo.

De algún sitio tengo que sacar el peculio.

-A otro perro con ese hueso, que nos conocemos, Servando.

Si ve un real suelto, se lanza a por él

como un perro rabioso, caiga quien caiga.

Paciencia no necesita un médico.

Solo descansar sus ojos, y que no le dé la luz

por unos días.

-¿Ahora eres especialista?

-¡En desastres!

¿Se imagina que alguien de la finca la ve de pedigüeña?

Les ponen en la calle.

-Bien mirado, en eso tienes algo de razón.

-Y si es doña Cayetana, hasta le pueden enchironar.

-Y sin culpa,

te digo.

-¡Cuidado!

-¡Ay!

¡Ay, qué golpe, Señor!

Qué golpe más desatinado,

verídicamente.

-¡Te he dicho que no te movieras!

-Pues es que tenía que hacer

aguas menores, por eso me he movido.

¿Es que todo hay que decirlo?

-Anda, ven, que te llevo. Que eres una impedida, Paciencia.

Como no me hagas caso, vamos a acabar peor de lo que estábamos.

Venga.

-Difícil lo veo. -Cuidado.

¿Trabajando tan de buena mañana, Teresa?

Regresa Tano y quiero tener preparadas las lecciones.

No quiero que por mi causa

pierda un día de estudios. Seguro que trae hechas las tareas.

Yo no estaría tan convencida.

Es más listo que el hambre, pero también perezoso a la hora

de estudiar.

¿Qué joven no es así

cuando se abre al mundo?

Y más de donde viene. Esta vida es un regalo para él.

Como su presencia lo es para su padre y para mí.

Y esta vida

le encandila tanto que, a veces, no da palo al agua.

Me alegra saber que además de contar con su padre

y conmigo, también usted puede darle

sus consejos.

Celia, quería comentarle algo.

Lo he estado consultando con la almohada...

No sé si abandonar Acacias. No le resultará difícil

encontrar otra tutora para Tano. Pero ¿por qué?

¿Es por Cayetana?

Piénseselo dos veces.

Ni siquiera es por Tano ni por la casa...

No es solo por ella.

Hay muchos motivos para no claudicar.

Si abandona, los niños huérfanos se quedarán sin su colegio.

Ni Cayetana ni el secretario Oliva los defenderán.

La necesitan a usted.

No sé si estoy cumpliendo con mi deber.

No tengo la cabeza donde debería estar.

Es por Cayetana, por su relación con el secretario Oliva.

No veo avanzar ninguno de mis propósitos.

No debe abandonar.

Le seré sincera.

Siendo todas esas causas importantes,

la razón que me lleva a alejarme de Acacias es...

Es Mauro.

Tiene que ser difícil verle con otra mujer.

Lo es.

Y eso no es lo peor.

Ayer estuvimos a un tris de besarnos.

Volver a aquellos momentos

en los que todo parecía posible.

Me dijo que rompería su compromiso

si yo se lo pedía.

Pero ¿ese hombre carece de honor?

No se lo pediría, ¿no?

No, claro que no. No podría mirarme al espejo

si le hago romper el compromiso con una desgraciada

que ni puede levantarse de la silla.

Pero no me engaño,

no sé si tendré la voluntad siempre.

Ni yo misma sé si seré capaz.

Lo mejor es dejar que la distancia obre su efecto.

Aunque cueste, una siempre debe actuar como le dicta su conciencia.

Y también está el afán de Humildad de acercarse a mí.

No soporto su presencia, siempre a mi vera.

Entre Mauro, Humildad

y Cayetana, no estoy donde debería estar,

que es en conseguir la mejor educación para los huérfanos.

Quizá haya llegado el momento ceder el encargo a otra persona.

-Disculpen que entre así.

Lolita se ha dejado la puerta de servicio abierta.

-Siempre lo hace.

¿Qué deseas?

-Doña Cayetana quiere

que la señorita Teresa vaya a verla.

Luego bajo.

Gracias. Y perdone por la intromisión, señora.

-No te preocupes, Fabiana.

No cierres, que Lolita no se habrá llevado llaves.

Lo que me faltaba.

Ahora Cayetana.

No va a resultar un día fácil.

"Es usted un incompetente".

Si le digo que termine la denuncia, la termina y punto.

¡Para pensar ya estoy yo!

¡No me de excusas! ¡Cumpla órdenes y ya está!

¡Fuera!

No quiere excederme en mis comentarios,

pero no es la mejor manera de elevar la moral de la tropa.

Me enerva la incompetencia. ¿No es nada personal?

¿Esto sucede un día cualquiera?

Al final, todo siempre es personal.

Ya sé por qué ha venido.

Habrá tenido conocimiento de mi estúpida acción de ayer.

De un miserable, un egoísta, un mezquino.

Ni sé de lo que me habla. ¿No se lo ha contado Teresa a Celia?

Si lo ha hecho, mi esposa no me informado.

¿A qué se refiere?

Ayer le propuse a Teresa volver conmigo.

Abandonar a Humildad.

Suspender la boda.

Eso habría sido un grave oprobio, sin duda.

Y Teresa no solo se negó, sino que maceó mi comportamiento.

Ahora entiendo la reprimenda al guardia.

No está iracundo con él, sino consigo mismo.

Lleva razón, Felipe.

Le pediré disculpas.

Entonces, ¿qué le ha traído aquí?

Tengo una cita en Gobernación por el indulto de Martín.

Me gusta estar al tanto de las novedades.

No hay ninguna.

No sé si eso es bueno o malo.

Todo sigue su curso. Las cosas de palacio van despacio,

pero sin descanso.

Cierto.

Manténgame al tanto de la reunión.

Sí.

Mauro, por cierto,

¿cómo va a manejar la información de la relación entre Cayetana y Oliva?

¿Relación?

No lo sabía.

Me excedí en mis palabras.

No, cuénteme.

Teresa se lo dijo a Celia.

Cayetana y el secretario Oliva tienen una relación carnal.

¿Oliva?

Pero si es un...

Un beato y un trota capillas.

¿Por qué Teresa no me la contado a mí?

No es momento de pensar en eso, sino en qué utilidad se le puede dar

a esa información.

Oliva es un hombre religioso, casado.

Cayetana no es la mujer abnegada ni dedicada a patronato que todos creen.

Sería un escándalo si se supiera.

Cayetana podría perder mucho de lo que ha ganado.

El patronato, el colegio,

el respeto de la curia.

La crucificarían

socialmente.

La tacharían de no tener decencia por destruir

a una familia católica.

Es una gran oportunidad.

Es la oportunidad que buscaba para acabar con ella.

Si es lo que quiere.

Han ocurrido tantos eventos, que uno termina por no saber los motivos

de sus actos.

Mírame así.

Mírame así.

Para que vea mi alma leyendo en tus ojos.

Y sepa, serrana, que piensas en mí.

La de los claveles dobles.

La del manojo

de rosas.

La de la falda céfiro

y el pañuelo de crespón.

La que iría

a la verbena

cogidita de mi brazo.

Eres tú,

porque te quiero,

chula de mi corazón.

-(CARRASPEA)

Estamos de luto. Basta de cancioncillas.

Y sirve el desayuno. -Sí, señora.

Y perdóneme.

-Buenos días, madre. -Buenos días.

-¿Cómo ha dormido?

-Muy mal. Duermo fatal desde que tu padre falta.

-Yo me desperté de madrugada

y me asomé a su cuarto para ver si estaba bien,

y roncaba usted como una bendita.

-Sería casualidad. Y yo no ronco, respiro alto.

-¿Qué va a hacer usted hoy?

-Voy al banco. ¿Me acompañas?

-No podré.

Tengo que entregar mi artículo.

-¿Y Pablo?

-Tampoco puede. Me dijo que estaría ocupado.

-No me gusta ir sola, pero tendré que acostumbrarme.

-Perdone, señora. Yo la puedo acompañar.

-¡Tú a limpiar!

Y por las ventanas no entra luz de roña que tienen.

¡A lo tuyo!

Ha llegado el momento de cerrar las listas de los niños del orfanato

que van a estudiar en el Carlota de la Serna.

Las listas están hechas. Sí,

y nos las pienso alterar. Tranquila.

Las que me dio el secretario Oliva son las que tramitaremos.

¿Admite la presencia de todos los niños?

Así es. Es lo que pactamos en un inicio.

Me parece demasiados huérfanos, pero no faltaré a mi palabra.

No sabe qué alegría me causa.

Tenemos que tramitar todos los datos.

No solo nombres, también edades, calificaciones,

y también los de matrícula normal, que no todos son huerfanitos.

Hoy mismo lo termino.

Ha venido Humildad. Cuatro ojos ven más que dos.

Qué alegría verla, Teresa.

Lo mismo digo.

He empezado a rellenar los datos. Compruebe si son correctos.

Las dejo solas. Se entienden a la perfección.

Seguro que saben organizarse sin mi presencia.

Si necesitan algo, háganmelo saber.

La prensa de hoy viene jugosa.

Parece que va a haber cambio de gobierno, otra vez.

-Parece que el cargo de presidente se juega

a las tabas.

Quizás venga a por más diarios,

porque cuando hay noticias golosas, me los roban.

Desaparecen.

-Mientras me queden, no hay problema.

Espere un momento.

Tenga usted.

Regalo de la casa.

-¿Y esto?

-Con la cara de felicidad que lleva, no puede caminar sin una flor.

Ilumina usted toda la calle. -Gracias,

Guadalupe.

-No hay mejor aceite de belleza que el amor.

Ni cremas, ni potingues, ni filtros.

-Se lo diré a Leandro, que es el responsable.

-No tendrá que ir lejos.

Ahí le tiene.

-Muy buenas, Leandro.

¿Has visto qué flor más bonita me ha regalado Guadalupe?

-Muy bonita, sí.

Pero no les hace sombra.

-¡Ay, qué galante, don Leandro!

¡Me va usted a sacar los colores!

-Seguro que ha escuchado palabras más subidas de tono.

Disculpa.

"El adelantado", por favor. -Sí.

-Tenga usted, y que pasen

un buen día.

-Muchas gracias, y apúntemelo.

-Buen día, Guadalupe. Que venga mucho.

¿Has pensado lo que hablamos ayer?

-¿Lo de cenar en el restaurante?

-No, lo de comunicar que Víctor es hijo mío.

-Leandro, pero ¿qué prisa tienes?

Si se lleva sin saber más de 20 años,

¿qué más da un día, una semana, un mes más?

-Juliana, es que lo que no entiendo es por qué esperar.

-Por tu madre. ¿Te parece poco motivo?

Hemos de hablar con ella y conseguir que acepte nuestra relación.

Acaba de salir de un achaque.

-No la conoces. Entra y sale de sus achaques cuando la conviene.

Si no le ganas por la mano, ella manipula tiempos y situaciones.

-Precisamente por eso,

Leandro.

Esta vez, hemos de hacer las cosas muy bien.

Conocemos a tu madre,

sabemos de lo que es capaz.

No le podemos dar oportunidad de arruinar nuestra relación.

-Aunque nos mande las siete plagas bíblicas, no podría conseguirlo.

Esta vez, no lo arruinará.

Estoy... Estoy muy escaldado, Juliana.

Solo tenemos que ignorarla, y ya está.

-Yo no puedo, Leandro.

No después de todo lo que ha pasado.

Te lo ruego.

Esperemos a que llegue el momento.

Y divulguemos la noticia de acuerdo con ella.

15.700.000.000 de euros es lo que deben a Hacienda

casi 4.800 personas y empresas que aparecen en la segunda lista

Estas listas están mal. Déjeme ver

las suyas.

No puede ser. ¿Qué sucede?

Estos niños no son los del listado que proporcioné

al secretario Oliva. Mire.

Aquí está la firma de Oliva.

Esta es la lista que él le ha entregado a Cayetana.

Nos han engañado.

He leído nombres de niños del hospicio.

Sí, pero una cantidad mínima.

Los demás irán a otros colegios. Es falso.

Creen que pueden engañarnos a todos. Quieren que nosotras

aprobemos y completemos estas listas.

Están jugando conmigo.

¿No exagera?

Nadie quiere jugar con usted. Saca las cosas de quicio.

Esas listas no son verdaderas.

Usted tiene algún problema y lo vuelca sobre el patronato.

No se preocupe. A mí me sucede lo mismo

cuando tengo un problema con Mauro. Soy incapaz

de delimitar los terrenos. No viene al caso.

La veo muy tensa, pero la debilidad es muy humana.

Si necesita ayuda, puede contar conmigo.

No necesito ninguna ayuda.

¿Sabe? Creo que le vendría bien

buscar un hombre para compartir su vida.

Los problemas son más llevaderas entre dos.

Mmm...

Muchas gracias por la sopa.

Espero que no lo hayas hecho a espaldas de doña Celia.

-No, le pedí permiso. Donde comen cinco, comen seis.

-Después le daré las gracias.

-Son buena gente los Álvarez Hermoso.

Raros, como todos los ricos, pero sin doblez.

-Yo no pongo la mano en el fuego por nadie.

Fíjate lo que has contado de Servando.

-Pero yo no creo que Servando lo haga con maldad.

Lo que pasa es que mira que poner a la Paciencia a mendigar!

No se le ocurre ni al alcalde de Cabrahigo, y se le ocurren desvaríos.

-Todo me lo creo de ese pueblo tuyo.

-Una vez hizo un bando,

que decía que teníamos que acercar el pueblo al mar,

que teníamos que ir a la iglesia a empujar, con bueyes, mulas

o lo que se terciase. -Y ¿qué pasó?

-¿Qué va a pasar? Nada, que no se movió ni un centímetro.

Pero él lo mandó, y allí que fuimos.

Allí somos muy de obedecer a la autoridad.

¡Huy! ¡Qué rebonica que vas!

¿Cuántas veces te cambias al día, que pareces una marquesa?

-He limpiado los cristales y me he puesto perdida.

-¿Cada cuánto los limpias, si te vi con ellos "antiyer"?

-Y mañana, si hay que ponerse, pues una se pone.

Doña Rosina dice que no se ven al través.

-¡Será capaz!

Si tienes la casa que se puede comer en el suelo de lo relimpia que está.

-Pero si doña Rosina dice que no pasa la luz a través de la ventana,

yo a limpiar. Aunque no me paguen ni para pensar ni para porfiar.

-No se apea de su burro doña Rosina.

-Para nada.

Sigue siesa y estirada conmigo,

como una vela.

Pero yo tendré más paciencia que ella.

Se acabará cansando, que la antipatía

no es su condición.

-O sí. Los ricos se vuelven majaretas, será de tener

tanto tiempo libre.

¿Os imagináis una vida sin nada que hacer?

-De sobras me la imagino.

Casilda, ¿no era hoy cuando ibas a tener noticias de Martín?

-Y Dios quiera que sean para bien.

Que me lo dejen libre al pobrecico.

Y que doña Rosina vuelva a su ser, que no se quede así para siempre.

-No dejará de echar en falta a don Maximiliano nunca.

-¡Toma!

¡Ni yo! Ni Guadalupe a su santo, que el gloria esté.

-Pues claro que le echo en falta.

A él y a todos los míos.

Lo suyo es que las familias estén juntas.

-Era una manera de hablar.

Es que don Maximiliano era mucho don Maximiliano.

Y yo no le voy a poder olvidar.

Pero la alegría tiene que volver a esa casa, y estaré allí

para verlo.

Junto a Martín, si es que la Justicia es justa.

-¡Ole mi Casilda!

Y al que no le guste, pues arreando.

"Que no vuelva a ocurrir lo de Casilda,"

que se cuele a las bravas para verte.

Aunque es pequeña, le echa redaños.

Pequeña, pero matona.

Si nos descuidamos, te organiza una fuga.

Deja de negarte a recibir sus visitas.

Si no, nos corta los barrotes.

Tiene razón. Y más ahora, que hay posibilidades de salir.

Tengo que halagar a Casilda

No cantes victoria antes de tiempo.

Hasta que no sepamos qué le dicen a don Felipe,

no sabemos si el indulto va adelante.

(Puerta)

Adelante.

¡Hombre! Hablando del rey de Roma, por la puerta asoma.

Pase, letrado.

¿Trae buenas noticias?

-Buenas noticias todavía no. Buenas perspectivas sí.

Las mejores.

-¿Tengo el indulto?

-No, pero el juez que dictó condena y el ministro de Gobernación

ven con buenos ojos la ayuda prestada a la policía.

Están dispuestos a incluir sendos escritos en la petición de indulto.

¿A quién hay que mandársela?

Los indultos los concede la reina regente y el presidente de Consejo,

don Francisco Silvela. Habrá que darse prisa.

Según el diario de hoy, su puesto anda en el alero.

Hablan de sustituirlo.

Hoy empezaré la redacción; a ver si somos más rápidos que su cese.

-Muchas gracias.

-Es parte de mi trabajo. Espero que salga bien.

¿Hay algo que podamos hacer?

Nada. Solo espero que no haya problemas.

No tema.

Yo cuido de este haragán.

Bueno, marcho. Hoy regresa mi hijo y quiero estar para recibirle.

Martín, espero que pronto salgas de aquí.

-Ojalá.

Vaya tranquilo.

-Con Dios. Con Dios.

Martín, deberías volver a tu celda.

Tengo que pedirle un favor.

¿Otro?

¿Te ha hecho la boca un fraile?

Necesito ver a Pablo. ¿Me haría usted el favor?

Cuenta con ello.

Y no te acostumbres, que soy policía, no recadero.

Dos tés calentitos.

Que aproveche.

-Madre, ya le he explicado a la pastelera cómo es la tarta pavlova.

Dice que cree que sabrá hacerla.

-Claro que sí. Confía en ella, es muy buena profesional.

-No le saldrá tan rica como la de anoche.

A mí no me va a saber igual.

Qué cena tan especial, madre.

-Ya lo creo.

Con tu novia y tus futuros suegros, todo te sabría como un manjar.

No hay como una buena compañía.

Pues a ver qué pasa con la tarta.

Si tiene buena salida, la ponemos como fija.

-Y si no, nos la comemos.

-¡Sí, claro! ¡Pues vaya negocio ruin!

¡Anda que...!

¿Vas al banco? -Sí.

Voy a pagar la factura de la leche. Espero que no haya errores.

-Y si los hay, que los detectes. Ve con Dios.

Recojo esto entonces.

Que pasen buena tarde.

Buenas, doña Rosana.

¿Se encuentra mejor?

-¡Vaya! La que causa mis achaques, se preocupa

por mi salud.

-Demasiada importancia me da. No me creo capaz de alterar

la salud de nadie.

-Pone cara de inocente,

pero ya nos conocemos.

-Por eso debería saber que siempre he sido respetuosa.

-¿Le llama respeto usted a sus costumbres licenciosas,

a llevar una vida escandalosa,

a enredarse con mi hijo, que de bueno que es parece tonto?

-Es más íntegro que la mayor parte de las personas que conozco.

-Usted siga, erre que erre,

y no entienda que su descaro

es motivo para alterar la salud de la gente decente.

Si no lo ha entendido, no lo va a entender.

-Se está excediendo,

doña Susana. No le contesto porque es la madre de Leandro,

y porque seremos familia.

-¿Familia nosotras?

No lo verán sus ojos.

¡Ni usted ni ese bastardo que tiene van a ser familia mía!

-Ya está bien.

Hasta aquí hemos llegado.

¡No le permito ni un solo insulto más!

-La única familia de Leandro soy yo, su madre.

Usted verá si quiere seguir con él,

mandarme a la tumba y cargar con ese peso

sobre su conciencia.

-No fuerce, doña Susana, o se quedará sola,

se lo aviso.

Bueno, pues ya estamos en casa.

-Bienvenido, señorito Tanto. Se le ha echado de menos.

-¡Ha crecido! ¿Le regaban por las noches?

-Aire libre, buenos alimentos y jugar con sus primos.

-Pues todo lo contrario que aquí.

Libros y todo el día encerrado. Tenía que haberme quedado.

-Las vacaciones no duran para siempre.

Aquí puedes hacerte un hombre de provecho.

-¡Diga usted que sí! Si hubiera tenido tus posibilidades...

-¡Uh! Hubiera sido... -Almirante lo menos.

No te digo más. -Y yo,

su grumete.

¿Dónde está doña Paciencia?

Que la he echado de menos.

-Ahí dentro está la mujer, algo delicada de salud.

-Tano, ahí no tienes que entrar.

Es como si fuera la casa de Servando y Paciencia.

-Es bueno que se preocupe por los demás,

que sea respetuoso.

-Lolita.

-¿Qué hace con una venda

en los ojos?

-¡Tanillo!

¡Qué alegría!

Pues ya ves, hijo. Una penitencia que me manda la Virgen.

-¿Eh?

-Tiene que tener los ojos tapados unos días, al resguardo de la luz.

-Sí.

-Pero está usted bien, ¿no?

-Perfecta.

Aunque ¿sabes qué? Que con la mala memoria que tengo,

se me están olvidando algunas caras que no veo desde hace días.

¿Te lo has pasado bien?

¿Dónde has estado, en el campo?

-Que me tiene atormentado,

que no me llegan las perras para pagarle un médico bueno,

y me da miedo que se quede ciega.

-Ya, da lastimilla.

-Ya.

-¿No se le ha ocurrido a usted ponerla a pedir?

En Eloy, al que le faltaba un miembro

o andaba corto de vista,

le dábamos una lata y se sacaba unas perras.

-Sí, pero si apenas conseguí unas monedas,

llegó Lolita y la trajo para casa.

-Ya, pero hay que conseguir que dé mucha pena.

Déjeme a mí, que yo entiendo de esas cosas.

Me subo.

¡A más ver, doña Paciencia!

-¡Eso quisiera yo, hijo! ¡Ver!

¿Usted no da limosna?

Mucho tendría que dar para alcanzar el Reino de los Cielos.

No la entiendo.

La mentira y el perjurio son graves pecados.

Muchos méritos ha de hacer para compensarlos.

Estoy con mi familia. No se acerque.

He visto la lista y no ha cumplido con su palabra.

¿Usted y doña Cayetana se creen que me pueden tomar el pelo?

Váyase, haga el favor.

¿Qué prefiere?

¿Se lo cuento a su esposa o hablo primero con el Obispado?

No es momento de tratar eso.

A lo mejor sí.

Quizás es momento de que yo incumpla mi parte del pacto.

Se lo advertí, lo contaré todo. No me amenace.

Su esposa es... tan pía.

Y sus hijos...

tan buenos cristianos.

¿Qué dirán cuando conozcan los vicios

de su padre y de su esposo?

No se atreverá.

¿Se apuesta algo?

No sé cuánto tardará el proceso.

Don Felipe aún tiene que presentar recursos.

No sé si será un día, un mes... De una forma u otra,

es cuestión de tiempo. En nada, esto será una pesadilla.

Dependerá de la reina

y del presidente. Ellos son quienes conceden los indultos.

Ellos hacen caso de los informes del ministro, de los jueces...

No hay nada que temer.

Espero que así sea.

Eh.

¡Ánimo, hombre! No es momento de dudas.

Si salgo de esta, os lo agradeceré siempre a Leonor y a ti.

Pero sobre todo, a Casilda.

Es la que más ha luchado. Se merece tu agradecimiento de por vida.

Por eso pedí que te llamaran, no me he portado bien con ella.

Sé que no lo pasó nada bien cuando le dije que no quería verla.

Lo pasó muy mal.

Pero creo que fue capaz de entenderte,

de ponerse en tu lugar.

Siempre lo hace.

Siempre se pone en el lugar de los demás.

Es maravillosa. Pues sí.

Pablo. Dime.

Yo sé que me entiendes si te digo que la quiero con toda el alma.

Como ella se merece.

Me atrevo a pedirte que me ayudes una vez más,

para demostrárselo.

Si está en mi mano, te ayudaré en lo que sea.

Es muy fácil. Escucha.

Mi familia está terminando de repartir limosna.

Mi esposa la va a ver.

Voy a disfrutar mucho cuando usted empiece a darles explicaciones.

¿Se le ocurrirá algo? Haga el favor.

Haré lo que me pida.

Eso ya me lo dijo, y no ha cumplido.

No es fácil. Doña Cayetana no se deja engañar, pero lo intentaré.

No lo intente.

Hágalo. Se lo ruego.

Señora Oliva,

es un gusto poder conocerla.

La señorita Teresa Sierra

colabora con nosotros en el patronato.

Le presento

a mi esposa y mis hijos.

-Es un placer conocer a alguien que trabaje con mi marido.

Colaboro con su esposo en el patronato y con doña Cayetana,

viuda del doctor de la Serna.

Ella es el alma del proyecto.

Sin ella, no podríamos ejercer nuestras funciones.

¿No es cierto?

Así es. Con Dios.

¿Todavía trabajando?

Ha sido un largo día.

Le voy a decir a Fabiana que nos sirva una taza de té.

No, muchas gracias.

Es un té famoso, el mismo que toma la reina regente.

Me lo manda para que agasaje a mis amistades.

Me honra,

pero tal vez mañana.

Debo regresar a mi casa. La pierna me causa serios dolores.

Pobre. Y sin embargo, aquí está usted, al pie del cañón.

En cambio Teresa...

Se preocupa por sus huerfanitos. Es muy piadosa.

Sí, yo la entiendo. No crea que no.

Me gustaría tener más de esos niños, que fueran los únicos alumnos

del Carlota de la Serna.

No lo dudo, señora. Es usted también pan de Dios.

Pero queremos construir un colegio especial,

a la altura de los más destacados de Europa.

De todas formas, creo que a nuestra apasionada amiga

no es eso lo que tiene descalentada.

Sí, puede que pase por un difícil momento personal.

Sí, sin duda.

Yo sé qué le sucede.

Vuelva sus cuitas en el patronato,

pero no somos nosotros los que ocupamos su cabeza

y su corazón.

Espero que doña Celia no le haya importado que le cogiera

sus aceites.

¿Qué? -No, todavía no.

Un par de retoques le faltan, doña Paciencia.

-¡Ya te dije yo que iba a ser difícil embellecerme, zascandil!

-Espérese a que termine.

Va a quedar hecha un bellezón de los libros de estampas.

-¿De verdad voy a quedar guapa?

-Sí, qué pena que no se vea.

Está quedando hecha un escándalo. -¡Uh!

-Tenga, doña Paciencia.

-¿Esto qué es?

-Un escapulario grande y bonito.

-¡Sí que es grande! ¿De la Virgen? -Sí, de la Virgen.

Doña Paciencia, venga un momento adentro.

-"A ver por dónde nos sale"

cuando le digamos a todo el mundo que Víctor es nuestro hijo.

-Mira, por persistente, me has ganado.

Pues ya que tu madre no dará su brazo a torcer,

hagámoslo.

-¡Ole las mujeres valientes!

Decidamos cómo y cuándo.

-Y avisemos a Víctor.

No le vaya a dar un soponcio.

-"Martín, ¿qué ocurre?".

¿Qué hay por ahí? No puedo llevarme ninguna sorpresa

ante el juez. -Nada tiene que ver

con mi inocencia, mi culpabilidad o mi indulto.

Si me tiemblan las manos es porque Casilda vendrá a visitarme.

¡Ah, la cita!

Suerte, Martín.

-"Perdona que sea tan franca".

Pero me parece que te niegas a admitirlo.

Resulta humillante aceptar que tu marido esté

con otra mujer, claro.

-No, no niego la evidencia,

y te aseguro que tengo los pies bien puestos en la tierra.

Ramón me engaña, sí.

Pero no con otra.

-¿Y lo prefieres? El mal de los esposos es ese,

que tengan el deseo de caza siempre despierto.

¿Qué hay peor que eso?

-"Al parecer, Durán tenía"

una flor de sangre a la altura del pecho.

-Apuñalamiento o balazo.

Intencionado.

-Ha tenido que ser Clemente. -Quizá, pero no es seguro.

-¿Qué sabe de Ginés? ¿Qué sabe de Clemente?

-Lo que es la fatal casualidad.

De camino a esta cita, le he visto por los alrededores.

-Vayámonos.

-Veo que han tenido la misma idea que yo:

un paseo al atardecer.

Ha quedado una noche muy hermosa.

"¿Tanto te ha afectado"

tu conversación con Oliva? ¿Qué te traes entre manos?

¡No doy crédito! ¿Has sido tan indigno como para espiarme?

Soy policía, Teresa.

Sabes cuál es mi objetivo: terminar con Cayetana.

Estoy dispuesto a cualquier cosa.

"El patronato tendrá que admitir en el colegio

a todos los niños que Teresa propone".

¿Qué?

¿Todos?

Es la postura de la Iglesia, y por tanto, no negociable.

Hay pendiente un convenio con la Santa Sede

para la subvención del colegio.

Hablas como un burócrata sin alma. Es mi función.

Y lo que hay entre nosotros,

¿puedes separar lo que sientes por mí del resto?

"Es esa loba hambrienta la que ha de ser castigada".

¿Qué pretenderá decirme?

Quizá es una tontería.

Pero parece algo resentida con Teresa.

¿Qué puede tener contra ella?

Cayetana cree que Teresa no... le corresponde a su amistad.

Que tiene algún problema sentimental

y no se lo cuenta porque no confía en ella.

"Ay, Humildad, Humildad, Humildad".

No acabo de entender a esa mujer. ¿Se puede creer que

cuando las puse a trabajar juntas me pidió que las separara?

¿Dio alguna razón para eso? Ninguna.

A mí me dice que se siente incómoda a su lado,

y a usted le dice que la acompañe el día de su boda.

De locos, ¿no?

Los propósitos de esa mujer son inexplicables.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 311

Acacias 38 - Capítulo 311

30 jun 2016

Teresa rechaza la oferta de Mauro de volver a estar juntos y se plantea abandonar Acacias. Aunque desiste cuando ve que Cayetana se va a salir con la suya y no va a aceptar alumnos del hospicio, así que decide presionar a Oliva para conseguir que los huérfanos vayan al colegio. Trini vuelve escandalizada de la muerte de Durán, pero no consigue que Ramón le cuente qué está pasando. A pesar de los intentos de Leonor y Pablo, Rosina continúa empeñada en no contratar los servicios de Casilda como criada. Felipe pone en marcha el proceso de indulto de Martín con muy buenas expectativas.

ver más sobre "Acacias 38 - Capítulo 311" ver menos sobre "Acacias 38 - Capítulo 311"
Programas completos (610)
Clips

Los últimos 2.309 programas de Acacias 38

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios
  • Nuevo Capítulo 607 Completo 53:34 95% pasado viernes
    Capítulo 607 pasado viernes Samuel está a punto de descubrir a Diego y Blanca juntos. Más tarde, Blanca rechaza a Samuel. Diego, arrasado por la culpa, destroza el mobiliario de la mansión Alday. Simón no sabe c&...
  • Nuevo Capítulo 606 Completo 54:57 96% pasado jueves
    Capítulo 606 pasado jueves Úrsula manipula todo para que Diego y Blanca pasen el día juntos. A pesar de comenzar discutiendo, acaban los dos a punto de besarse. Pero Blanca le frena. En contra de la opinión de Ví...
  • Nuevo  Capítulo 605 Completo 56:19 89% pasado miércoles
    Capítulo 605 pasado miércoles Diego decide marcharse de Acacias por un tiempo. Pero antes, Úrsula aprovecha la reclamación de un cliente para forzar que Samuel se vaya de viaje y así Blanca y Diego puedan estar solos. Lle...
  • Nuevo Capítulo 604 Completo 56:33 100% pasado martes
    Capítulo 604 pasado martes Antoñito pide discreción a su hermana por su relación con Lolita. María Luisa lo respeta, pero desprecia a la criada. María Luisa sonsaca a Liberto que Arturo mintió y no...
  • Nuevo Capítulo 603 Completo 53:07 100% pasado lunes
    Capítulo 603 pasado lunes Rosina le confiesa a su marido que el destino de Arturo no era Argentina, sino Estambul. Liberto se lo cuenta a Víctor, pero son poco discretos y temen que María Luisa les haya escuchado. Diego se e...
  • Capítulo 602 Completo 53:01 100% 15 sep 2017
    Capítulo 602 15 sep 2017 Diego sigue convencido de que Blanca está de parte de Úrsula y previene a su hermano. Mientras, Úrsula se niega a contarle nada más a Blanca sobre su hermana perdida hasta que no le de...
  • Capítulo 601 Completo 54:34 100% 14 sep 2017
    Capítulo 601 14 sep 2017 Samuel interrumpe el acercamiento entre Diego y Blanca. Celia es incapaz de explicar por qué sale desnuda en el periódico. Úrsula se burla. Carmen se siente culpable. Celia cuenta a Trini que...
  • Capítulo 600 Completo 54:22 100% 13 sep 2017
    Capítulo 600 13 sep 2017 Samuel intenta consolar a Blanca, que está muy afectada tras recordar la tortura de Castora. Samuel confiesa a Diego que tiene miedo de perder a Blanca. Lolita ve al doctor Gálvez por la calle y com...
  • Capítulo 599 Completo 54:48 100% 12 sep 2017
    Capítulo 599 12 sep 2017 Celia se queda medio dormida durante la entrevista con el periodista. Carmen parece que prepara algo. Al despertar, Celia no recuerda nada. Carmen afirma a Úrsula que "el trabajo está hecho&quo...
  • Capítulo 598 Completo 52:16 100% 11 sep 2017
    Capítulo 598 11 sep 2017 El comisario Méndez advierte a Antoñito que puede tener problemas con tantas denuncias. Lolita y Antoñito se disculpan con Liberto y Rosina por el robo de la gargantilla. Casilda pide ayuda a...
  • Capítulo 597 Completo 55:43 100% 08 sep 2017
    Capítulo 597 08 sep 2017 Blanca no revela a Samuel qué le ha afectado tanto en la residencia. Ya en casa, recuerda cómo la enfermera Castora la torturó en el psiquiátrico. Los hermanos Alday están segur...
  • Capítulo 596 Completo 53:29 100% 07 sep 2017
    Capítulo 596 07 sep 2017 Las dificultades derivadas del entierro de la madre del señor García crecen a medida que pasan las horas y Antoñito no sabe cómo salir de ésta, por eso decide robar la gargantil...
  • Capítulo 595 Completo 54:01 100% 06 sep 2017
    Capítulo 595 06 sep 2017 Blanca acepta la propuesta de matrimonio de Samuel y él le entrega la joya que estaba haciendo como anillo de compromiso. Diego soporta sus celos y comparte su dolor con Simón.
  • Capítulo 594 Completo 54:02 100% 05 sep 2017
    Capítulo 594 05 sep 2017 Castora cuenta a Úrsula que Jaime habló del cuaderno de diseños antes de su crisis respiratoria. Simón enseña a Adela el cuadro de Elvira; su prometida le anima a buscarla. Adel...
  • Capítulo 593 Completo 55:13 100% 04 sep 2017
    Capítulo 593 04 sep 2017 Operan a Jaime de urgencia. Consternación e impaciencia en casa de los Alday. Víctor y María Luisa evitan que Simón cometa una locura tras ver el retrato de Elvira y le convencen de qu...

Añadir comentario ↓

  1. Amador Merced Rivera

    Se les está saliendo de la mano e inventando semana tras semana(cuantos caps. más?)resuciten a la institutriz de Cayetana pa resolver el misterio para que después los cuerpos no sean reconocibles,no hay pruebas de ADN,resuelvan eso y después se sigue con las demás historias,la de Ramón,la de Mauro,la del sastre,el encarcelamiento de Cabaña y su hija,hay tela de donde cortar,pero cambien un poco,ya las intrigas de Mique l cansan,perdonen,ya de claro a obscuro.

    01 jul 2016