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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 306 - ver ahora
Transcripción completa

Veo que está sorprendida por mi estado.

Lamento haberla impresionado.

¿Qué han dicho los doctores?

Nunca más volveré a ponerme en pie.

Es lo que Dios ha querido

y no debemos oponernos a su voluntad.

-Pasaré más tiempo contigo si ese es tu capricho,

pero no en reuniones de negocios.

-Se avecina tormenta.

Me va a caer una buena regañina. -La que te mereces.

-Había olvidado la limosnera. -Ni entonces ni ahora te creí.

-"Se ha vuelto célebre, sale en los papeles".

-Menuda cara tenía usted.

¿Tanto le impresionaba la prensa?

-Oír hablar de mi niña Carlota me tenía descalentada.

¿Tan raro es de entender?

-No, claro que no.

"Siempre estaré a tu lado,"

intentando hacer dichoso cada día de tu vida.

Dime qué quieres y yo lo haré.

"Él nunca se separará de ella".

Su conciencia no se lo permitiría.

Por ese proceder, me enamoré de él como una tonta.

Quizá esa distancia sea lo mejor.

Sus sentimientos hacia él solo le han traído pesares.

Me gustaría creerlo, pero... me cuesta.

-Si es vuestra voluntad, podéis volver a contratar a Casilda".

-¿Tenemos su aprobación?

-Mi aprobación no la puedes obtener.

Simplemente he entendido que no lo puedo impedir.

-Aprovechando que Ramón no estaba,

miré en su mesa...

Yo buscaba la dirección del local donde tiene...

el negocio. -¿Ese de basuras?

-Sí, eso dice él.

Ojalá no lo hubiera visto nunca. -Trini.

Deja de alarmarme y dime qué encontraste.

-Nada.

Hemos recibido órdenes del ministerio para dar garrote

a todos los presos acusados de anarquismo.

No. Casilda.

¿A él le van a ajusticiar?

¡No!

"Me voy a casar con Humildad,"

pero gracias a ti he imaginado lo que podría ser la felicidad.

Conocerte ha sido lo mejor que me ha sucedido.

Cállate, Mauro.

"Te he hecho venir porque no quería que te enteraras" por otro.

¿Enterarme de qué?

Me voy a casar con Humildad.

"Aunque no pueda estar contigo,..."

te quiero.

"Y siempre te querré".

"¿Qué puedo hacer para que seas más feliz?".

¿De verdad no lo sabes?

¿Estás seguro que quieres hacerme feliz?

Más que nada en el mundo.

Sí hay algo que daría sentido a mi vida.

Si está en mi mano, lo tendrás.

Lo está.

Mauro.

Cásate conmigo.

No quiero morir sin que el Señor haya bendecido nuestro amor.

Y así, nuestro antiguo pecado carnal haya sido lavado.

Perdóname.

Lo siento. No.

Nunca debería habértelo pedido.

Olvida mis palabras,

ha sido una tontería. Chist.

No es ninguna tontería.

Si es lo que quieres, así lo haremos.

Nos casaremos.

¿Lo dices de verdad?

Ay... Menos mal que vienen.

Les llevo con Casilda. Está con tu madre, Pablo.

Dinos cómo se encuentra.

Pues cómo ha de estar, "desmenuzá".

Cada vez que levanta cabeza, se la pisan.

-Consigamos que Casilda no cese en su lucha.

Si lo hace, no le quedará nada.

¿Qué motivos tendría para seguir tirando del carro?

-La esperanza es lo último que se pierde,

pero a la pequeñaja, de eso, no le queda ni los restos.

Vamos, y con ánimo.

Si no, difícilmente se lo vamos a contagiar.

-Eso es, al mal tiempo, buena cara. -Ea.

-Que ya le digo que lo sé, Guadalupe.

Las infusiones adormecen y yo quiero estar bien alerta.

-Es por tu bien.

-Se lo reconozco,

pero no, en esta vida hay que vivirlo "to",

la pena y la alegría.

Y yo quiero estar bien alerta para darle alientos a mi novio

hasta que se lo lleve la parca, o lo liberen.

-Ese es el espíritu, Casilda.

Vamos a luchar con todas nuestras fuerzas

para evitar que le ejecuten.

-No creo que sean bastantes.

Ni siquiera las fuerzas de todos nosotros

van a parar esta injusticia.

Eso lo sabremos cuando acabe. Hasta ese día, no cejaremos.

-Bien dicho, hijo. -Quieren matarlo

y no ha hecho "na" el pobrecito. Qué mundo es este...

-Uno en el que solo cuentan los cuartos

y en el que a los pobres nos maltratan.

-Pues contarán el parné y comerán pollos "asaos",

pero van a tener que oír la verdad.

Si me matan a mi Martín,

que no duerman ni una noche tranquilos.

Gritaremos alto

y nuestras voces entraran en sus salones.

-¿Les supones conciencia?

-Y la tendrán

si es que no son animales salvajes sin sentimientos.

Los animales tienen sentimientos, más que nosotros.

Lo veo con los caballos. Y con los poderosos, no.

-El Gobierno quiere dar una lección a los que no piensan como ellos.

A los que son violentos y a los que no.

A los culpables y a los inocentes.

Tenemos que organizarnos y protestar.

-Bien "hablao". -¿Crees que el Gobierno

cambiará de opinión porque lo pidamos?

-Nosotros y muchos más, "señá" Guadalupe.

No pararemos hasta que saquen a Martín.

Y cuando él salga,

vamos a ayudar a los que están ahí y no hayan hecho "na".

Lo que necesitamos es un "abogao".

-¿Y cómo lo vamos a pagar?

Sabes que todo lo mío es tuyo, pero debajo del colchón

no llega a dos duros.

-Muchas gracias, Lolita. Yo empiezo a trabajar mañana

y cada perra que consiga

va a ir "pa" pagarle un "abogao" a Martín. Para mí, nada.

-Todos ayudaremos con lo que podamos.

Aunque...

no sé si será bastante.

-Eso ya lo veremos.

(PARPAN)

¿De verdad que no quiere un café?

Es café, café recién molido.

-Se lo agradezco, pero ya he tomado uno en casa.

No sé si ha leído la noticia del otro día del Heraldo.

Dice que hay que limitar el consumo de café por el corazón.

Sube la tensión de las venas.

-Si tuviéramos que hacer a lo que dicen que es nocivo, el fumar,

el café, la copita de coñac, tomar carne...

Ya lo dicen los clásicos: "Vuestro corazón de acero muestren

su esfuerzo famoso en este trago".

-Eso eran nuestros antepasados,

que estaban acostumbrados a ir a la guerra como si tal cosa.

En estos tiempos, acostumbrados a las comodidades de la modernidad,

nuestro corazón ya es de hojalata.

-Pues yo seguiré en mis trece.

Y el día que le llegue la hora a mi corazón,

le acompañaré custodiado por una taza de café

y quién sabe si por un cigarro habano.

-¿Dan ustedes su permiso?

Me ha dicho doña Celia que me andaba esperando.

-Sí, Servando.

Siéntate. -Prefiero estar de pie.

Me acoquina un poco sentarme en su presencia.

-De pie me vas a tener que escuchar.

Por fin te has vestido como Dios manda.

Y dejar las pintas de pordiosero que traías ayer.

-No es que yo no quiera...

Son asuntos de la virgen. -Claro.

La virgen quiere que te pongamos de patitas en la calle.

Es lo que pasará si te presentas así.

-Servando, ya sabes que a Dios, lo que es de Dios,

y al César lo que es del César.

Y los asuntos de revista de Acacias, son asunto del César.

-Dale las gracias a Lolita que supo echarte un capote.

Impidió que te echásemos ayer. -Yo les comprendo,

pero entiéndanme a mí.

Recibí por mandato divino lo del voto de pobreza.

De la virgen, personalmente.

-Pues hasta que no te llegue de la Santísima Trinidad,

ni caso.

-Pues mire, eso es buena solución.

Si me llega a hacer algún mandato,

le pediré conformidad a la Santísima Trinidad,

aunque entre usted y yo, aunque no se lo crea,

nunca he entendido eso. Porque si Dios es uno,

y trino... Vamos, que es un jeroglífico.

-Yo tampoco lo entiendo, pero para el caso nos sirve.

-Dime, Servando,

¿cómo te hace llegar las instrucciones la virgen?

-Es cosa de mi santa esposa,

ve a la virgen flotando en el parque.

-¿En el parque? -Sí.

-Qué disparate. -Yo tampoco estoy muy convencido,

pero muchas veces por no discutir...

Aunque lo mismo hacen allí un santuario

o convierten la calle Acacias en tierra santa.

-Quiera Dios que no.

A ver dónde nos íbamos a vivir las buenas gentes de este barrio.

-Que lo hagan tierra santa,

pero te vistes con decencia o no lo verás.

A menos siendo portero de Acacias 38.

-Sí, señor.

-Y porque diste conmigo, si llegas a dar con doña Cayetana,

no solo te echa, te excomulga.

Así que, venga, a trabajar.

-Con su permiso.

(RÍEN)

-La virgen en el parque.

-Tiene gracia Servando.

Haría lo posible para no despedirle.

Y ahora...

¿Me acepta el café?

-Habrá que pasar este mal trago.

¿Qué hace, madre? -¿Qué se hace con un plumero?

Quitando el polvo. En esta ciudad, el polvo te come.

Hay muchas calles sin asfaltar a pocas manzanas.

-No tiene que hacerlo usted.

¡Madre! ¿No me ha escuchado?

Hoy vuelve Casilda.

Volvemos a tener criada.

(Puerta)

Debe de ser ella, todavía no tiene llaves.

Haga el favor de no ser impertinente.

-Es mi casa, seré como quiero.

-Madre, aquí está Casilda.

Dígale qué quiere que haga y ella lo hará.

¿Quitar el polvo? ¿Y así deja de hacerlo usted?

-Encárgate tú de darle las órdenes que consideres.

-Señora... Quería darle a usted las gracias.

-Voy a arreglarme para salir.

-Ya la conoces.

Poco a poco, irá cambiando. -¿Y si no lo hace?

-Nada. Siempre es igual.

Es como un sifón,

cuando se abre tiene mucha fuerza, pero enseguida se sofoca.

Haz bien tu trabajo, esmérate

y ya verás cómo poco a poco, todo será como antes.

-Nunca será como antes, señora.

Falta don Maximiliano.

-Y le echamos de menos a diario,

pero no te entristezcas por eso.

Haz tu trabajo y ten paciencia hasta que mi madre

olvide sus demandas

-Muchas gracias, señora.

-Casilda.

Yo te aprecio mucho

y estoy contigo.

Si me necesitas, estoy trabajando,...

aunque sabes perfectamente dónde está todo.

-Sí.

No sé si alguna vez me voy a acostumbrar a que falte usted.

Era de lo mejor que yo me he "encontrao" en la vida.

(SUSPIRA)

¿Dices que no apareció en todo el día?

No hay nada que le guste más a doña Susana

que contar los duros que entran en la sastrería.

-Para que vea lo afectada que está con la noticia de Víctor y Leandro.

-Yo he trabajado ahí,

lo sabes bien, y te voy a decir una cosa.

No hay nadie más honrado y honesto que don Leandro,

ese hombre tiene un corazón enorme.

-Entonces he tenido tino escogiendo.

Ya se sabe, de tal padre, tal hijo. O como dice el refrán,

de tal palo, tal astilla.

-Has tenido tino y él no ha podido tener más suerte con todo tu apoyo.

Claro, que sin secretos, las cosas en las parejas son más fáciles.

Que no se te olvide.

A veces da por caer en la tentación de andar con secretismos.

-Algún secretillo habrá que tener para conservar la llama.

Si no, es tedioso.

-A vuestra edad, la llama se conserva sola.

Cuidadito, a poco que se avive, viene incendio.

Además, no me refería a secretillos, me refería...

a asuntos de meollo.

Cuando los matrimonios empiezan con embrollos y mentiras,...

vida por el desagüe.

Fíjate lo que te digo.

-Buenos días.

-Buenos días.

¿Ha desayunado?

-Sí.

Pero no pienso perdonar uno de estos suizos.

Hoy tengo un hambre de lobo.

No sabéis la última de Servando.

Vengo de casa de don Felipe, de hablar con él.

Hemos tenido que amenazarle con el despido.

-¡Qué barbaridad! Pobre Servando.

-Dice que a Paciencia se le aparece la virgen en el parque

y que le ha pedido que haga voto de pobreza y vista con harapos.

-¡Jesús! ¿Y qué va a pasar?

-Pues que... como no se vista bien,

el voto de pobreza será real, se va a quedar sin salario.

Parece que ya ha entrado en razones y se va a dejar de mandatos divinos.

-Bueno,... voy a arreglarme.

Después me paso por el parque, veré si a mí se me aparece la virgen.

-Mientras no te pida que salgas descalza, todo va bien.

-(RÍE)

-(SUSPIRA)

-Muy callada estás esta mañana.

-Ya ves.

¿Vas a ir hoy a la oficina esa del negocio de basuras?

-En cuanto me acabe este suizo.

-Últimamente,

te ocupa mucho tiempo.

Has de tener muchos y muy buenos colaboradores allí, ¿verdad?

-Los mejores...

y más que van a hacer falta para dar abasto a tanta tarea.

-Ya. Pues se me ocurre una cosa,

¿por qué no invitas a tu mano derecha aquí a casa?

A cenar. Me haría mucha ilusión conocerlo.

O mejor aún,

podríamos organizar una merendola para todos los trabajadores.

¿Qué te parece? Dicen que contentos, rinden mejor.

-Un día de estos.

Por cierto, hablando de cenar,...

¿quieres que haga una reserva en el restaurante nuevo

de la Carrera de San Raimundo?

Premier, creo que se llama.

-¿Tú y yo?

-Bueno, también pueden venir con nosotros María Luisa y Víctor.

-Fetén. -Bueno, pues reservo una mesa,

y a ver si me hacen un hueco, porque se ha puesto de moda

y se llena hasta la bandera. Y ahora,

las tareas me llaman.

(CIERRA LA PUERTA)

"No anheles impaciente el bien futuro,

mira que ni el presente está seguro".

Vaya palabras más raras que usaba don Samaniego.

Muy bien, Lolita. Cada vez estás más suelta leyendo.

¿Has entendido lo que quería decir Samaniego con esta fábula?

Que más vale pájaro en mano que ciento volando.

Que aproveches lo que tienes ahora,

porque no sabes hasta cuándo lo vas a tener.

Si se te rompe la cántara, te quedas sin leche.

No está mal como resumen. Eso le pasó a una de mi pueblo,

vendió la vaca para comprarse pasto,

y un año comiendo paja.

¿Y eso es verdad? Lo contaba el párroco de mi pueblo.

Aunque era un poco embustero.

Sería cierto o no, con él nunca se sabía.

También decía que no había que llorar sobre la leche derramada.

Es verdad, lo que no puede ser, no puede ser.

Buen cura, el de Cabrahigo.

Bueno.

Dejemos la clase aquí.

Te digo que vas muy bien.

A ver si también mejoras la caligrafía.

Ay... ¿Leo ya como un ministro?

A punto. Una miajita te queda.

Pues dígaselo al señorito Tano, que no me creía capaz.

-¿Cómo ha ido la clase? Muy bien.

Mi alumna es estupenda. -Estupenda la maestra,

hace leer hasta un jumento. Que no es el caso.

-Claro que no, Lolita.

Venga, anda, a tus labores. -Sí, señora.

-¿Cómo está? ¿Mejor que anoche?

Cansada.

Apenas he dormido. No es de extrañar.

Después de tamaña noticia que recibió ayer...

Qué desdicha.

Me siento más mentecata que desdichada.

Como una voz engañada,

pero he de pasar página y olvidar.

A veces la vida te trae malos momentos,

y como me acaba de recordar Lolita,

no vale la pena llorar sobre la leche derramada.

Las lágrimas no siempre son malas, depuran el alma.

Pero no hay que dejar que te inunden.

Volveré a lo que de verdad importa.

A mi trabajo,...

a preparar a Tano cuando regrese,...

a enseñar a Lolita a leer...

y al patronato con Cayetana.

Falta hace que eche una mano allí

y que insista en que acepten a niños a los que sacar del Arroyo.

En eso centraré todos mis esfuerzos.

Mucho ánimo,

esa labor es de buena cristiana.

Hay iglesias más bonitas que la mía.

Hasta en la catedral te podrías casar.

-No, no es eso lo que quiero.

En todas las iglesias está Dios, que es a quien nos debemos.

De hecho, en la suya o en una aún más humilde me casaría.

-Me enorgullece que pienses así. La gente lo olvida en estos tiempos,

pero el matrimonio se celebra ante Dios,

no ante los hombres.

No es una fiesta, es un sacramento.

Por cierto, Humildad, ¿querrías flores?

-Sí.

Las suficientes como para honrar al Señor,

pero no tantas como para pecar de soberbia.

-Así se hará. ¿Y coro?

-Pues no lo sé.

¿Usted qué cree? -Quizá deberíamos preguntar al novio.

No hay que olvidar que el señor San Emeterio también se casa.

-Sí, pero él estará de acuerdo con lo que digamos.

-Pero es bueno que tenga cierta autonomía de pensamiento.

Que se sienta protagonista.

Las parejas deben estar unidas ante las decisiones difíciles.

-Sea. Le preguntaremos,

aunque ya sabe que las decisiones las tengo que tomar yo.

-Pero debe ayudarte.

Tampoco quedan tantos días.

Quedan 15, 15 días.

-Sí, pero no quiero grandes lujos.

Eso hará que los pasos sean sencillos.

Lo lograremos todo entre usted y yo, padre Fructuoso.

(RÍEN)

Hola, Humildad.

Buenos días, padre. Buenos días, amor.

Hablábamos de ti.

El padre me preguntaba si querríamos coro en la boda.

¿Coro? Ajá.

No sé, ya lo pensaremos, ¿no?

No es un tema que haya cavilado.

-No queda mucho, solo quedan 15 días.

En caso de quererlo,

habrá que decirle lo que interpreta.

¿15 días? ¿No nos estamos precipitando?

¿Se refiere... a retrasar la boda?

No, creo que no.

Entiendo.

-Yo tampoco quiero correr, pero...

las circunstancias nos obligan.

Padre, ¿puede, por favor,

traerme las pastillas?

He olvidado tomarlas esta mañana.

-Claro, claro, hija mía.

-Mauro.

No te apures con nada, yo me encargaré de todo.

Tú solo reserva ese día.

Ya sé que debería ayudarte. En tu estado...

Preparar el matrimonio me da la vida. No te inquietes.

Será un día muy feliz.

No lo dudo.

Ese día quiero estar en paz.

Quiero llegar a la iglesia sin resentimientos o,

o resquemores con nadie.

No entiendo cómo podría no ser así.

Quiero hacer las paces con las personas que tengo en mi contra.

No creo que haya nadie con deudas pendientes contigo.

Hace mucho que perdoné a mis padres, pero...

hay una persona más.

Esto es la historia de nunca acabar. Es que es una y otra vez.

¿Cuántas veces te tengo que decir? No hay virgen.

-Verídicamente, si te mueres ahora, te vas al infierno.

Que no hay virgen, dice. ¿Estás perdiendo la mollera?

-No digo que no exista, digo que no aparece aquí.

-Me llamas embustera. -No, no, no.

No te llamo embustera, te estoy llamando despistada.

Con la mente distraída.

Que no es la virgen lo que ves.

-¿Y qué es lo que veo entonces?

¿Eres tú el que me va a decir lo que veo o dejo de ver?

Acabáramos. -A ver,

lo que tú ves es un efecto lumínico por el sol,

que se están quemando las pupilas y te las deja

más quemadas que la pipa de un marinero.

Que te estás quedando cegata. -¡Paparruchas!

-¿Paparru...? Pero ten cui...

-Oiga, pero...

tenga usted cuidado.

-Perdone, caballero. ¿Ves como no ves? Te vas a matar.

Al final tendremos que comprar un lazarillo.

-¿Ya va otra vez "pa" el árbol? Qué perra le ha entrado.

-No hay manera de quitárselo de la cabeza.

Me voy a quedar sin trabajo.

No me quieren volver a ver vestido sin decoro.

Que me ponen en la calle.

-Va a haber que convencerla que no hay virgen ahí.

-Ya. Tú me dirás cómo. ¿Qué?

Bueno, ya están aquí los monos de repetición.

Prefiero no ver esto. Me voy.

-Servando.

¿Otra vez Paciencia con lo de la virgen?

-No hay manera de convencerla para que se olvide,

doña Rosina. Verídicamente, como dice ella,

este barrio es un cotolengo. En fin.

-Con su permiso.

-¿Sabes la última?

Ayer Susana ni apareció por la sastrería.

¿Y eso? Anda a la gresca

con Leandro y con Juliana. El sastrecillo valiente

se ha decidido a enredarse con la chocolatera.

A este paso iban a consumar en el cementerio.

Qué cosas dices...

¿Soy la única que lo pienso? Llevan rondándose hace años.

Desde mocitos.

De todas maneras, no creo que Leandro se libre de su madre

tan fácilmente.

Y yo que pienso que la cosa se trata de algo más que amoríos,

que tiene más enjundia.

Celia, ¿has cerrado la maleta? -¡Todavía no!

-Toma. Son libros de aventuras,

de los que le gustan a Tano. -Ay.

-De la librería. -Qué ilusión le van a hacer.

Tengo ganas de ver a ese malandrín. -Y yo.

Se le echa de menos.

-Lo prometido es deuda.

La auténtica tarta de calabaza de Cabrahigo.

Tano se va a chupar los dedos. -Y nosotros si nos da a probar.

-Tarta de calabaza. Lolita nos ha hablado de ella.

-No, Celi, querida, Lolita os ha hablado de la del sur,

esta es la del norte. Más para arriba.

-Una pregunta, ¿hay diferencia?

-Bueno. Claro que sí,

como el día y la noche. Ellos la cortan

y nosotros la cascamos.

Hacemos concursos para ver quién gana.

-¿Y quién gana?

-Quedamos empate.

Los del sur votan por las del sur y los del norte, por las del norte.

-Ah.

-¿Vivís la misma cantidad de personas?

-Hombre, don Felipe, claro.

Nosotros decidimos dónde empieza el sur

y dónde empieza el norte en función de los vecinos.

-¿Y si sois impares?

-Celi, pues lo echamos del pueblo.

-Cabrahigo es un lugar peculiar.

-Sí, la verdad es que sí.

Es como el mundo, pero más variado y sabroso.

Y si no, pídanle a Tano que les deje probar y ya me contarán.

-Hecho. Voy a seguir preparando lo que hay que llevar.

-¿Has hablado con tu marido?

¿Le has dicho que has estado en su oficina y que no había nadie?

-No. He dejado que me lo contara él.

-¿Y? -Nada.

-Quizá esté esperando el mejor momento.

-Que no, Celia, que no.

Que cada vez está haciendo la mentira más grande.

Que es como una bola que cada vez va cogiendo más y más nieve

y no hay quién las pare. -¿Y qué vas a hacer?

-No lo sé.

No quería verme en la tesitura de tener que

echarle en cara que me miente, pero no me queda más remedio.

-¿Y cómo?

-Pues todavía no sé la forma,

pero le voy a poner entre la espada y la pared.

-¿No te da miedo que la verdad te agrade menos que la mentira?

Si te está ocultando algo, es por algún motivo.

-¿Y qué urdo? ¿Me hago la boba?

-Ay...

A veces es lo mejor.

Cerrar los ojos y que salga el sol por Antequera.

Se supone que esta jugada es mate, pero yo no lo veo.

Paciencia.

No puedes querer aprender en tres días.

Yo veía a don Germán y a don Leandro jugar,

y me parecía fácil.

Encontraba gracioso que estuvieran pensando

con cara de tener ganas de evacuar de vientre.

¿Ganas de evacuar el vientre?

A veces tienes unas cosas...

Sigue estudiando, no desesperes.

Uf...

¿Qué tal el periódico?

¿Dice algo de la ejecución de los anarquistas?

Poco nuevo.

Los progresistas siguen protestando,

pero el Gobierno no dará marcha atrás.

Es una barbaridad.

Como otras cosas.

Hasta que las mujeres no lleguen al Gobierno, no hay remedio.

Sí, como ministras.

Y hasta como presidentas.

No me cabe duda de que serías mejor presidenta que yo.

Lo mismo me pongo a ello.

¿Te imaginas?

Leonor Hidalgo Rubio,...

presidenta del Gobierno de España,

acompañada por su esposo, Pablo Blasco,

acudirán a la recepción en honor...

de los emperadores de Japón.

De Japón nada menos.

Conmigo no cuentes, yo no sé comer con palillos.

Los japoneses también comen con palillos, ¿no?

Todos.

No sé. Al fin y al cabo, se parecen.

Yo con palillos te pincho una aceituna.

Bueno, dejemos a chinos y japoneses con sus palillos,

a mí lo que me preocupa es...

cómo podemos ayudar a Martín.

Sabes que solo hay una forma.

Contratando al mejor abogado, pero eso cuesta dinero.

Deberíamos pagarlo nosotros. Ya.

Podemos hacerlo.

¿Estarías dispuesta?

Menuda se pondría tu madre.

-No es que estuviera espiando, señora, perdone.

Es que estaba a punto de entrar cuando he "escuchao"

lo que han dicho de pagar a un "abogao".

-Es la única forma que tenemos de ayudarte.

-Es que no puedo aceptarlo. -¿Por qué no?

Eres parte de la familia

y tenemos que estar al quite.

-Me temo que su madre no piensa eso.

Es más, si por ella fuera, me mandaba también al garrote.

A mí y a Martín. Los dos junticos.

-Tendrá que adaptarse y aceptarlo.

Tú eres inocente y tu novio

tampoco fue el que puso la bomba. Ni sabía que la iban a poner.

-No, doña Leonor, yo ya he "causao" bastante problemas

y no quiero ser la culpable de que usted y su madre no se hablen.

Y más por sacar de chirona al que su madre cree

que asesinó a don Maximiliano.

¿Y si te adelantamos el sueldo de un año y así pagas al abogado?

¿Cómo?

Imagínate que el abogado cobra lo que ganas en un año.

Te adelantamos el sueldo de un año y así lo pagas.

Lo malo es que luego tendrías que trabajar sin cobrar, pero...

-Perfecto, pero para que eso no pase,

te adelantamos medio sueldo de dos años.

-Me están haciendo un lío.

Luego te lo explicamos con papel y lápiz.

Nosotros te adelantamos el sueldo de un año

y luego nos lo devuelves con tu trabajo.

Pero eso es como si me lo prestaran. No, no, no.

Es un adelanto.

Nosotros te damos el dinero y haces lo que quieres.

No es asunto nuestro.

Entonces eso sí se podría hacer, ¿no?

-Claro que sí.

Si te lo explicamos, lo vas a entender perfectamente.

Anda,

ven y abrázame.

Ay...

"El adelantado",

"La correspondencia" y "El foro de noticias"

hablan maravillas de las obras. ¿Qué otra cosa podrían decir?

La construcción del colegio es una gran noticia.

Los accionistas de esos colegios

querrán llevar a sus niños a nuestro centro.

"El noticiero" no opina lo mismo. Mire.

Dicen que empezamos la casa por el tejado.

Que no se puede empezar la reforma educativa

con un colegio para niños ricos.

Les diremos que daremos becas a los huérfanos.

A ver si así cambian de opinión.

Y si no, se verán reducidos sus ingresos de publicidad.

Y seguro que entran en razón.

¿Y eso se puede lograr?

Hasta la melodía más complicada suena bien

si se tocan las teclas adecuadas.

Debí imaginarlo.

A veces no entendía por qué un periódico cambiaba de opinión

con tanto desparpajo.

Aprendo mucho de usted, doña Cayetana.

Y seguirá haciéndolo, es muy espabilada.

Pero dejemos los papeles hasta que llegue el secretario.

¿Qué le ocurre?

La veo triste.

Estoy bien.

No me engañe.

No es nada, asuntos personales de escaso fuste.

A veces las cosas no salen como una quisiera.

¿Hay algo en lo que pueda ayudar? No, doña Cayetana,

se lo agradezco,

pero simplemente son unos días difíciles

que pronto quedarán en el olvido.

Bueno, solo le pido que si la puedo ayudar,

me lo haga saber.

No querría que se levantara un muro entre las dos.

La considero cercana en lo personal y en lo profesional.

Yo también la siento más cercana cada día.

(Puerta)

Buenas tardes.

Disculpen la demora,

asuntos en el obispado me han retenido.

Disculpado queda.

-¿Le sirvo algo, señora?

Sí, por favor, un café.

Café para los tres.

Y recoja el sombrero del secretario. Quiero que esté como en casa.

Es ya un amigo muy querido.

Disculpe.

Lleva una insignia nueva.

Cofradía del Sagrado Corazón. La del padre Fructuoso.

-Es usted muy observadora.

Hablando del padre, ¿debemos esperarle para iniciar la reunión?

Me temo que otros asuntos le impedirán venir.

Creo que está ocupado con los preparativos de la boda

de esa muchacha, Humildad.

¿Se casa? Dicen que cuando Dios

cierra una puerta, abre una ventana.

Tras el ataque que la dejó en silla de ruedas,

acabará casándose con su pareja.

¿Lo ve, Teresa?

En la vida siempre está el lado positivo y el negativo.

Lo importante es poner buena cara.

Sí, doña Cayetana.

¿Qué mejor para ella que casar con ese policía?

En fin, a lo nuestro.

Vamos a dejar de hablar de asuntos de amores.

¡Buenas tardes, don Leandro!

-Buenas tardes, Trini.

¿Qué le trae por aquí? ¿Quiere un vestido?

Tenemos unas telas maravillosas.

-No está doña Susana, ¿verdad?

-No. -Fetén.

No vengo a encargar trajes, hoy vengo de visita social.

Don Leandro, todo el mundo habla de usted.

-Es imposible evitar que cualquier asunto

sea la comidilla de Acacias.

-Habrá que irse acostumbrando.

Dicen que no anda de relaciones muy católicas con su madre.

¿Muy católicas?

Más bien protestantes y al borde de la excomunión.

Ya sabe, o se hacen las cosas como ella dice

o se arma la de San Quintín.

-Sí. Lo he vivido en mis carnes.

Nada nuevo.

Hablando del rey de Roma, por la puerta asoma.

-Buenas tardes, Trini.

-Buenas tardes. -¿Algún encargo para entregar?

-No, todo a su hora. -Mejor.

El médico me ha ordenado reposo.

-Huy...

¿Has ido al médico, Susana?

-Claro. No estoy bien, no.

No me quejo,

pero tengo la salud muy deteriorada.

-Le habrá dicho que tiene la tensión alta

y que evite los disgustos.

-Precisamente.

Cómo se nota que empezaste a estudiar medicina,

aunque no acabaras.

-Cómo se nota que lleva yendo a ese médico 25 años

y siempre le dice lo mismo. Debería cambiar de médico.

-Debería cambiar tantas cosas...

Ay, Trini, me voy a la iglesia a orar.

Que hay en el mundo mucha alma descarriada.

-Con Dios, Susana.

(RÍE)

Peor de lo que imaginaba. -Tiene lo que ha buscado.

Me podía haber ayudado con el lazo que me une a Víctor,

pero tiene que manipular a todos.

-Entiéndala.

Ha tenido que llevarse un soponcio al saber que es abuela.

-Sus soponcios llegan cuando le conviene.

Es más falsa que los duros de cuatro pesetas.

-Algún día uno será verdadero. -Le pasará como Pedro con los lobos,

que nadie la creerá, y el que menos, yo.

-En fin, triste sino.

-Lo fundamental es recuperar mi relación con Víctor.

-Ese muchacho tiene un gran corazón.

Seguro que no será difícil, aunque...

hay una relación que debería recuperar.

Una que le quita el sueño.

-Es usted... muy perspicaz.

¿Para qué andarse con secretos?

-Usted se lo merece y ella también.

Juliana y usted llevan muchos años esperando para ser felices.

No escatime en esfuerzos.

-Por mí no quedará.

-Hasta le pondría una vela si supiera que fuera a servir.

Empezaremos con 60 alumnos de pago para ir incrementando.

Ya hemos recibido algunas solicitudes de matrículas.

Otros han contactado con el obispado.

Será fácil alcanzar el cupo.

Familias de apellidos ilustres casi todas.

He hecho un listado con los huérfanos más avanzados.

¿20?

No, no habrá tantas plazas.

Es importante la integración desde el primer momento.

Así es, pero nunca hablé de 20 plazas, Teresa.

Es una barbaridad. Representarían una cuarta parte.

El bajo precio de los terrenos

se pactó pensando en alumnos desfavorecidos.

Pero no se especificó el número.

Cinco, a los sumo, diez.

Hay que hacer el esfuerzo.

No, yo nunca habría aceptado semejante cantidad.

Teresa, escoja diez alumnos, los más brillantes,

y les daremos una educación.

Son 20.

Insisto en que los 20 cursen sus estudios.

También piense en la opinión pública.

Ya lo hemos hablado. Así apagaríamos las críticas.

Pido que se acepte esa lista de alumnos.

Tendremos tiempo de discutir este punto

con la atención y esmero que merece.

No podemos defraudar las expectativas de esos jóvenes.

Nada me agradaría más que darles una educación de calidad.

Vamos a pasar al siguiente punto.

Adquisición de material escolar.

Se ve que os dan de comer malamente.

El próximo día, te traigo una fabada,

con todos sus sacramentos.

-Aquí matarían por una fabada, por un judión de la Granja.

-Entonces traeré un buen perolo "pa" que coman "to" los presos.

-Te nombrarían la santa patrona. Santa Casilda de los Cautivos.

-Ay, pues yo de santa no tengo ni las trazas.

Tengo unas ganas de verte fuera y enterito "pa" mí, Martín.

Vamos a sacarte de aquí.

-No te hagas esperanzas,

el Gobierno no cambiará de opinión. -Tendrás un buen "abogao".

-Vale unos cuartos que no tenemos. -He "calculao"

y vale el sueldo mío de un año. Doña Leonor me lo va a adelantar.

-No puedes hacer eso. -No es un préstamo,

es mi dinero, Martín.

Solo que luego tendría que estar un año trabajando

sin ver un real, pero no me importa,

yo tengo techo y comida.

Y luego ya, cuando salgas,

ganarás parné "pa" regalarme una capa.

-Serías como una esclava.

-Haré lo único que quiero hacer, salvarte,

y si para eso tengo que trabajar un año

sin cobrar, lo hago,

como si fuera todo lo que me queda de vida.

Y con cadenas, como esos pobres negritos del África.

-Casilda, tirarás el dinero.

El Gobierno nos quiere ejecutar.

A mí me darán garrote y tú estarás peor que nunca.

Lo siento, terminó la hora de visitas.

Cinco minutos más.

No puedo, Casilda, los de arriba están muy estrictos.

No quiero que tomen represalias. Vamos.

Cuídate mucho, Martín, y que sepas que no me has "convencío".

Vas a tener un buen "abogao". Vamos.

-Señor San Emeterio, ¿me permite un minuto?

Acompañe a la moza a la salida.

¿Qué ocurre?

Quería pedirle que no permitiera más visitas a Casilda.

¿Por qué?

El Gobierno no me va a indultar.

No quiero que sufra,

que gaste lo que no tiene, que vea que nada sirve.

Creo que cometes un error.

Ni el mejor abogado del mundo

va a impedir que se venguen de sus enemigos.

Y a mí me consideran uno de ellos. Casilda lo pasará mal.

No se merece sufrir tanto.

Es lo que nos ha tocado, inspector.

Hemos tenido una mala mano de cartas.

¿Qué pasaría si tuviera que recoger mi cadáver?

Mi Casilda no lo soportaría.

Como quieras.

Es tu decisión, pero no estoy de acuerdo.

Me basta con que la respete.

¡Don Ginés!

-¡Buenas tardes, doña Trini!

¿Qué? ¿Dando un paseo?

-Volvía a casa cuando le he visto.

-Tienen un barrio muy agradable.

Pronto traeré a mi esposa.

Querrá tomar un café con usted.

-En realidad, no tengo ningún interés en conocerla.

Preferiría no verle más por aquí ni por mi casa ni con mi esposo.

Me gustaría que mi esposo no le viera en ningún sitio,

pero no puedo evitarlo. Así que

ya me está contando qué se trae con mi esposo,

que no me la dan con queso.

-No sé a qué viene esto. Siempre he sido correcto con usted.

-Si quiere seguir siendo correcto,

me puede contar los negocios que tiene con mi esposo.

Lo de las basuras no se lo cree nadie.

-Perdone, señora, pero los asuntos de su marido

los debe tratar con él.

Le comunicará lo que quiera y se callará lo que desee.

Para eso es su marido.

-Si no lo hace por las buenas, lo hará por las malas.

-¿Por las malas?

¿Y qué va a hacer, agredirme?

-No, por Dios, caballero, no.

No. Voy a romperme la camisa,

voy a gritar y le acusaré de haberme agredido y "sobeteado".

Todos vendrían a ayudarme y mi esposo me creería.

-Por favor, doña Trinidad.

-O canta, o empiezo. -Está bien.

Está bien. No cometa ninguna locura.

Mauro.

No esperaba encontrarle tras las noticias que llegan.

Ni yo esperaba venir,

pero aquí me tiene,

cumpliendo con los deseos de mi esposa.

Supongo que debo felicitarle por su compromiso de boda.

Incluso deberíamos compartir una copa,

no sé si para celebrarlo o para olvidar.

Imagino que para lo último.

¿Cómo está?

Fastidiado

Pero uno debe sentirse orgulloso cuando cumple con su obligación,

aunque esta sea casarse con una mujer a la que no ama.

No sé hasta qué punto se puede exigir eso.

No está en el código civil ni en el penal ni en el mercantil.

Pero está en los adentros, que son mucho más palmarios.

Si uno pretende ser un caballero, ha de cumplir con su obligación.

Quizá el error sea querer ser un caballero.

Me ha dicho que venía para satisfacer los deseos de Humildad.

Sí.

Ella quería hablar con doña Celia.

Está en casa.

Con ella estará Teresa.

De ahí que no quiera subir.

Es lo mejor.

La herida es reciente para ambos.

Bueno, amigo, mejor cambiar de tema. Sí.

¿Qué me puede contar de Cayetana?

Ahí está, en su nube.

Disfrutando del éxito de su colegio con las clases altas.

Dicen que va a ser el lugar con más grandes de España.

Lo que ella siempre deseó.

Ahora sí que va a ser inalcanzable.

Seamos honestos,

siempre lo fue.

Cayetana pierde batallas, pero gana la guerra.

Ahí está su esposa, pero ¿y Humildad?

Lo ignoro.

Señora, tiene una visita.

¿Una visita?

¿Por qué se ha quedado sin que yo esté?

Era complicado hacerla bajar.

Servando tenía que venir a ayudarla, por eso he permitido que la esperara.

Humildad, ¿a qué debo el honor de su visita?

-Disculpe que me presentara sin avisar,

temí que de no ser así, no me recibiera.

No le voy a decir que no, no me es grata su visita.

Creo que se equivoca.

Las dos podemos ser grandes amigas.

Ya.

Ha madrugado hoy, doña Rosina.

-Es que... me ahogaba en casa.

-¿Y eso? ¿No ha leído el periódico?

El Gobierno aplicará mano dura a todos los anarquistas.

El verdugo tendrá mucho trabajo estos días.

-¡Sí! ¡El Gobierno se inclina hacia la justicia!

El tal Martín debe estar en capilla.

-Queremos que defienda a Martín.

Sabemos que rechazó el caso,

pero las circunstancias han cambiado

y nos haría un favor si lo reconsiderara.

Es el único que puede salvarle.

Si se niega,

nada ni nadie le evitará morir.

-¿Has pensado en tu madre?

"¿Sabe a lo que se arriesga?".

Lo sé, amigo, lo sé.

Por eso soy un mar de dudas. Todavía no he aceptado el caso.

Rosina no se lo perdonaría. Y mucha gente.

No sería un buen negocio.

Quizá no tan desastroso.

-"El día de hoy" empieza con un regalo.

La bella doña Trini

en compañía de un bellezón que alumbra el parque.

Me llaman Durán.

No se negará a hacerme un favor...

-Depende.

-Me dirigía hacia su casa a hablar con su marido,

pero no me vendría mal tener una charla con usted.

-"Si no le importa," tengo mucho que hacer.

¿A qué se debe su sorprendente y madrugadora visita?

-Quiero un préstamo.

Estoy muy agobiado.

Créame, muy muy agobiado.

Necesito su dinero para pagar los intereses

de los préstamos con don Clemente.

-"Leonor". Dile a Casilda que mañana hay un ágape

en memoria de mi marido asesinado.

Que lo disponga todo sin reparar en gastos.

-Ya la he escuchado.

¿Le parece que prepare

unas tartaletas de esas de cangrejo?

Las que tanto gustaban a don Maximiliano, que en paz descanse.

-Dile al a sirvienta

que haga lo que considere conveniente siempre que quede a mi gusto.

-"Si usted supiera la fuerza que me da"

cuando me levanto y digo: "En unas horas,

veo a mi María Luisa".

-Imagino que te sentirás el hombre más afortunado

y más poderoso.

-Me está leyendo el pensamiento. (RÍE)

Don Leandro.

-¡Juliana!

Te quiero, Juliana,

siempre te he querido.

"Venía a recoger esos tocados".

"Ah, sí".

"No tengo prisa". Vuelvo en otro momento.

-Teresa, por favor.

Quizá es demasiado...

No... Si no puede, dígamelo y no pasará nada, pero

¿le importaría ayudarme a elegir

la tela que me vestirá hacia el altar?

-Nos vendría muy bien una tercera opinión.

Llevamos un rato sin decidirnos. -Por favor.

-"Hablemos de Teresa".

Ayer le noté tenso cuando nos la encontramos.

¿Ha pasado algo más entre ustedes?

No hay nada que contar.

Le vendría bien hablar conmigo.

Dejar de tratar a Teresa significaría

no trabajar juntos contra Cayetana.

-"Ave María purísima".

-Sin pecado concebida.

-Me acuso de pecar con una mujer.

Pero lo peor no es eso,

lo peor es que no sé si podré garantizar al final de la confesión

"el propósito de enmienda. Por mucho que dijera,

no podría transmitir hasta qué punto

me tiene esclavizado".

"Me da ansiedad por verla".

"Por palparla".

"Nada funciona contra su embrujo".

"No puedo reprimirme, aunque sepa que nuestra relación

terminaría con ella socialmente".

"Estoy perdido".

No.

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Acacias 38 - Capítulo 306

23 jun 2016

Mauro y Teresa no pueden ocultar su pesar, cada uno a su manera, tras la noticia de la boda del policía con Humildad. Cayetana se preocupa por Teresa. Casilda cuenta a Pablo y Leonor que van a ejecutar a Martín. Ellos le ayudarán a conseguir un abogado. Martín le pide a Mauro que no autorice más visitas de Casilda. Por su parte, Rosina sigue ignorando a la criada. Ramón mantiene su engaño ante Trini, pero ella arrincona a Ginés para que le diga la verdad.

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  1. Mary

    Hace una semana que no me permite ver los capítulos. Lo podrán solucionar? Gracias.

    30 jun 2016
  2. María

    No me gusta humildad que termine ya su papel se hace pesado como los capítulos que no dejaban nada claro y solo cayere a era invencible

    25 jun 2016
  3. Porfavor arreglenlo

    No me deja verlo, no va

    24 jun 2016
  4. pili

    Humildad está fingiendo y compinchada con el cura. Que la descubran por Dios! Y que Mauro la mande a paseo. Teresa no se merece sufrir más

    24 jun 2016
  5. abuela1944

    Ahora si, gracias.

    23 jun 2016
  6. abuela1944

    No se puede ver el capitulo de hoy. Arregle lo, por favor. Gracias.

    23 jun 2016