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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 158 - ver ahora
Transcripción completa

¿Me provocas

para que todo termine? No sé qué te provoca y qué no.

Por Inocencia,

por su tranquilidad intento complacerte,

pero no sé qué te contenta

o qué te desagrada.

No sé si esperas que hable o calle. ¿Cómo voy a complacerte?

Mi esposa no sabe cómo contentarme.

Tú me dejaste medio muerto en el bosque.

A merced de las alimañas.

Así seré yo contigo.

Sin compasión.

-¡Tóquenle un pelo a mi esposa

y volverán a destripar terrones a su aldea, de donde nunca

debieron haber salido! -¿Quieren la llave?

¿La quieren?

-Vamos a gobernación a pedir instrucciones.

-¡Eso! ¡Fuera!

(TODOS) ¡Fuera! ¡Fuera de aquí!

-¡Váyanse! -¡Traidores!

-Dime que no es verdad

que has hipotecado la sastrería.

-Debería haber hablado yo mismo con usted.

-¡Pero no lo has hecho, bribón!

¿A santo de qué, mal hijo?

¿Qué has hecho con el dinero? -Sacar a Germán de la cárcel.

-¿Qué he hecho yo? ¿Qué pecado he cometido

para que me des por hijo al más ingenuo de este país?

-Déjese de ingenuidades, madre.

¡Haría eso una vez y mil veces!

¡Usted no sabe lo que es la amistad!

La causa no está ganada.

Debemos preparar nuestros argumentos y la puesta en escena.

Déjese de argucias de picapleitos.

Nada hay que preparar.

Iremos con la verdad por delante.

Y que la justicia haga el resto.

Rosina, el pueblo está contigo.

-Y más que lo van a hacer cuando lleve a cabo mi idea.

Voy a escribir un sainete que explique a todo el mundo

los atropellos de Aranda con el barrio.

Casilda, te necesito. ¿Y eso, mocico?

Leonor ha "tenío" una idea para ayudar al barrio.

Ah, que me necesitáis Leonor y tú. Exacto.

Ella va a escribir un sainete.

Pues...no creo que pueda ser. ¿Y eso?

Porque no quiero embarcarme en nada con vosotros.

No deberías ni pedírmelo.

-"No tengo nada"

en contra de usted, más bien al contrario.

Su moralidad y su honestidad están por encima

de lo habitual, pero yo vi lo que vi

y si me llaman a declarar en el juicio,

tendré que contarlo.

Al menos lo hará sin prejuicios,

dejando espacio para la duda, que la hay.

Así la verdad prevalecerá en el juicio.

Que la gente cuente lo que vio

sin acusarle previamente. -El desnortado de Leandro.

Parece mentira que sea hijo mío y de su padre.

¡Me ha hipotecado la tienda! ¿La sastrería?

Le ha pagado la fianza a Germán.

¿Tú te lo puedes creer?

¡Pero será malnacido!

¿Comprendes ahora que el plan Aranda puede llevarme a la ruina

por mucho que Rosina se saque un pecho

o se ponga al frente de las turbas?

Y estoy pensando...

No, no, no, pero no.

Tú amas ese local viejo y deslucido

y si yo te lo quitara de las manos, sería un acto de caridad.

Estoy muy ofuscada,...

no puedo pensar ni con claridad.

Bueno, tranquila, tú tómate tu tiempo.

Al fin y al cabo, eres tú la que está en la antesala del infierno.

Pon a la niña su atuendo más vistoso.

¿Ahora?

Es mejor que descanse, Justo.

No me repliques.

Y ponte tú también buenas galas. Vamos a dar un paseo.

¿Adónde?

Por el barrio. Ahora que ya se han calmado los ánimos,

vamos a mostrarles a todos que somos una familia bien avenida.

-Tu muchacho aprovechó el otro día que estábamos distraídas

con el alboroto de la calle, para robar en mi sastrería.

-Eso no es cierto. ¿Cómo te atreves a acusarle?

-Porque el simplón se dejó su pañuelo

al lado de la caja de caudales.

-No puede ser.

-No querrás competir en estulticia y negar que es suyo.

-¡No vuelvas a tratarle así y menos en mi propia casa!

-Si existe una próxima vez,

no seré tan comprensiva.

A los ladrones se les denuncia.

-Estoy siendo sincero.

Ahora mismo, no sabría decirle si el plan seguirá adelante o no.

Por eso es tan difícil decidirse sobre comprar o vender aquí.

Decisión que sería mucho más fácil de tomar, si supiéramos de cierto

que al final el plan no se llevará a cabo y todo quedará tal y como está.

Si creemos que el plan se llevará a cabo, todos querríamos vender

al mejor postor.

Y si después el plan fracasara, quien compre ahora a bajo precio

tendrá sus propiedades revalorizadas en cuanto se haga público

que el plan no se llevará a cabo. Nos entendemos a la perfección.

Compraremos todas las propiedades que podamos,

y al final de esta gran crisis, yo seré dueña de la barriada

y usted, mucho más rico por las comisiones.

"Mantenga la calma".

Leonor, Leonor. Por favor.

Ustedes, paciencia.

Si usan sus armas contra gente desarmada,

hasta su conciencia...

les pedirá cuentas.

(TODOS) ¡Acacias no se rinde!

¡Acacias no se rinde! ¡Acacias no se rinde!

-Aquí están las malditas escrituras.

Asunto resuelto.

¿Trato hecho?

Trato hecho.

-¡Apunten! -¡No! ¡No!

Don Maximiliano, tenga cuidado.

-¡Ah!

¡Maximiliano!

-¡Padre!

Leonor, dame tu chal.

¡Rápido!

¡Hay que taponar la hemorragia! -¡Por el amor de Dios!

¡Suéltenme que es mi marido! ¡Por favor!

¿Saldrá de esta? El pulso es débil, pero constante.

-¿Aguantará, doctor?

¿Aguantará

su corazón? -Tenga fe en Don Germán, señorita,

es uno de los mejores médicos de España.

Y va a curar a su padre, ya verá.

-¡No saldrá de esta! Pierde mucha sangre.

¡Por favor, no permita que muera en la calle, por favor!

Eso no va a suceder. La bala ha traspaso el hombro.

-Dios Santo.

¡Cuánta sangre! Pablo.

Pablo, vendas. Aguja e hilo.

Rápido. Voy, voy.

¿Qué ha sido eso?

-En la calle.

Los vecinos andan revolucionados.

Han pegado un tiro.

Voy a ver qué ha pasado. -No tan deprisa.

¿Desde cuándo estabas en casa?

-He llegado ahora. Pensaba largarme a escape.

-No te vayas tan rápido.

Tú y yo tenemos una conversación pendiente.

He oído que han faltado algunas cosas en la sastrería

y que tú eres el responsable del hurto.

-No cogí nada que no fuera mío.

Si acaso, algo de polvo en los pantalones,

que tienen descuidado el local. -No seas impertinente y habla bien.

Quiero creerte,

así que dime la verdad.

-No hay más verdad que esa.

Si hace falta, le niego tres veces que he robado.

-Has llevado comida y ropa

al Hoyo. Ayudar a esa pobre gente

te honra,

pero ¿de dónde has sacado el dinero

para esas viandas?

-Vale.

Algo me llevé de la sastrería, unas perrillas sueltas,

y todo me lo he gastado en Manduca, que a la bruja le sobra el dinero.

-¡No te consiento que le faltes al respeto!

¡Esa señora es una mujer mayor, honrada!

¡No eres más que un mentiroso! -¡Usted tampoco dijo toda la verdad!

Sí.

Vendió la casa a Cayetana sin que madre lo sepa.

-¿Cómo sabes eso?

-Y qué más da,...

pero me barrunto

que los dos somos mentirosos y poco merecemos su cariño.

-¿Qué sabrás tú si solo eres un mocoso?

¡Lo hago por la familia! ¡Para que no os falte nada

ni a ti ni a Celia!

-Entonces, si yo robo para dar de comer

a los del Hoyo, es más o menos lo mismo, ¿no?

Hago el mal para hacer algo bueno.

-Diablo.

Algo de razón tienes.

Ninguno de los dos le vamos a decir nada a Celia.

-¿No le va a contar lo de la sastrería?

-Al igual que tú no le vas a contar nada de la casa.

No queremos que se lleve disgustos.

Los dos nos vamos a callar

para no hacerle daño, ¿verdad?

-De acuerdo,

pero en esta casa la única que es fetén es madre.

Y no la merecemos ni como madre

ni como esposa.

¿Qué ha sucedido?

-Te han disparado esos desalmados. Estás vivo de milagro.

-Me arde el brazo como si estuviera lleno de brasas.

-¿Vamos a la chocolatería a celebrar que la sangre no llegó al río?

-Poco ha faltado, que sangre ha habido un rato.

-La protesta ha quedado en agua de borrajas y mi marido...

está a las puertas de la muerte. -Me encuentro mejor.

-¡Asesinos! ¡Desalmados!

¡Es gente inocente! -Temple, madre.

Temple. Con un progenitor herido tengo de sobra.

Vamos al hospital.

Padre.

Voy con usted al hospital. -No, hija.

Tú quédate y termina tu obra. Tienes que seguir luchando

por Acacias.

-Le juro

que así lo haré. -Y yo te juro

que estaré de vuelta para poder verlo.

-Perdóname, Maximiliano, todo lo que ha pasado ha sido por mi culpa.

-Querida, todo lo que has hecho

ha sido por el futuro de la familia. -¿Futuro?

Nada me importará

si tú me faltas.

-Espere señora, que la acompaño.

Las penas, tiendo con quién charlar, son más llevaderas.

-A ver, ese chocolatito...

-Ea...

¿Te encuentras bien?

-Sí.

En mi cabeza bullen las ideas

para el sainete.

Tengo clarísimo qué quiero contar y cómo.

¿Vas a ponerte a escribir? En cuanto llegue a casa.

No hay tiempo que perder.

Y ojalá sea el arma para detener el plan Aranda.

Poco y mal hablan de lo que aconteció ayer en la calle.

Parece que a nadie le importa.

¿Está a tu gusto?

Puede pasar.

¿Quieres que te ponga más leche?

Patético esfuerzo el que hicieron los vecinos por este barrio. ¿No crees?

Tanta indignación por una reforma.

No conviene apegarse tanto a lo antiguo.

Al parecer,

ese médico ha estado implicado en las protestas.

Todos lo vieron en la calle

Con un pie en la cárcel, no debería meterse

en estas algaradas. Bastante malo tiene

con el juicio de Cayetana.

Al parecer, va a pasar bastantes años

entre rejas.

Voy a por más pan.

Un momento.

No he terminado de hablar, siéntate ahí.

Manuela,

un matrimonio debe comunicarse sin tapujos, ¿eh?

¿Cómo vives lo que le ha pasado a Germán?

¿Cómo estás viviendo ese final tan triste que tiene?

Aparté a Germán de mi vida.

No me afecta nada de lo que le ocurra.

¿Estás segura? Así es.

Mis sentimiento por Germán son agua pasada.

No dejas de sorprenderme.

Mucho cambiaron tus sentimientos.

Quiero olvidar el pasado.

Sobre todas las cosas, no quiero contrariarte.

No quiero

que nada te moleste.

Me molestas tú hagas lo que hagas.

¡Y llévate este café, está frío!

¡Y limpia esto!

Como quieras.

Señora.

Doña Susana pide verla.

Susana, querida, es muy pronto para visitas,

pero bueno, tú siempre eres bienvenida.

Aunque tratando con tantas señoras, deberías conocer mejor

las normas de cortesía.

-Bien las conozco y créeme que me pesa molestarte,

pero estamos viviendo tiempos excepcionales.

Siéntate, por favor.

¿Quieres un café? No.

Llevo toda la noche sin dormir.

Me urge hablar contigo

antes de abrir la sastrería.

¿Es por lo que pasó en la calle?

El oremus ha perdido todo el barrio.

Fue terrible.

Don Maximiliano tendido en el suelo

al borde la muerte. La bala le dio en el hombro

y se está recuperando.

Es culpa de Rosina, lo ha llevado a la locura.

Es una estupidez jugarse la vida

por nada.

Los guardias disolvieron la revuelta y el plan Aranda sigue

inevitablemente.

De eso mismo quería hablarte.

Necesito tu ayuda.

Bueno, para eso estamos las vecinas.

Las vecinas no, las amigas.

Quiero venderte la sastrería.

Como te he dicho en innumerable ocasiones,

puedes pedirme lo que sea, Susana,...

pero no estoy segura de poder ayudarte.

Tal como se han sucedido los acontecimientos, saldría perdiendo

si te compro el local.

Apelo a nuestra amistad.

Nunca te he pedido favor alguno,

pero ahora temo quedarme en la ruina, endeudada hasta las cejas.

No sufras,

todo va a arreglarse,

pero no voy a poder ofrecerte lo que te hubiera ofrecido hace unos días.

Puedo intentar hacer un esfuerzo y comprar el local

por algo menos, ya que la situación no es la misma.

Lo que sea

con tal de salir de este trance.

Bueno,

para eso estoy, para ayudarte, así que...

Ahora mismo,

y haciendo un gran sacrificio, te compro la sastrería.

Eso sí, tienes que rebajarme el precio,

por lo menos, 200 duros.

¿Cómo?

Eso es una fortuna.

Es mi negocio de toda una vida. No puedo dejártelo por cuatro perras.

Está bien. Si no te parece bien,

olvidémoslo. Te entiendo,

pero entiéndeme a mí, pierdo con esa transacción.

Ahora mismo tu negocio no vale nada

y mañana, valdrá menos.

Entiendo.

¿Estás bien?

¿Quieres una tisana? No, estoy bien.

Solo estoy apenada por desprenderme...

de lo que ha sido toda mi vida.

No tengas tanto apego a cosas materiales.

Además, es la única forma que tienes de saldar tus cuentas con el banco.

Si esperas a las expropiaciones, te pagarán mucho menos.

Bueno,

es la decisión más dura que he tenido que tomar en mi vida.

Ya.

¿Entonces hay trato?

Créame que fue un suceso penoso.

Un vecino salió herido.

-Los guardias no dudan en imponer la fuerza si la cosa se tuerce.

Oponerse al progreso tiene consecuencias.

-Lo sé, pero de eso a disparar contra gente desarmada va un trecho.

-Déjenles que hagan su trabajo,

que últimamente tengo que venir de tapadillo para que no me increpen.

Y con este asma no soy persona que pueda salir corriendo.

Doña Celia, usted siempre tan elegante.

-Me alegra verle en casa.

Tengo ganas de charlar sobre nuestra ciudad.

-En otra ocasión, querida, tenemos mucho de qué hablar.

-¿Vamos al despacho?

-Como quiera, pero estaría encantado de conversar con ella.

-No te olvides de hablarle del Hoyo.

-No pases pena, no he de olvidarlo.

¿Un jerez? -No.

El ritmo de los acontecimientos me tiene con los nervios en vilo

y ya casi no puedo respirar.

He tenido que recurrir a remedios más fuertes que la nicotina.

Esto me da la vida.

Uf...

-Ha venido a mi casa a Cayetana

y tengo dispuesta su comisión.

-No voy a coger su dinero, Felipe,

ahora somos socios.

Le necesito para algo más práctico.

Moveremos mucho dinero y nos haremos de oro.

Ahora necesito un abogado que oiga,

calle, actúe y cobre. ¿Estaría dispuesto a hacerlo?

-Por supuesto.

Ya sabe cuáles son mis intenciones. Estoy dispuesto a todo por ellas.

-Tendrá que ser discreto y profesional.

Manejará mucha información y mucho dinero.

-Puede contar conmigo.

-De cada contrato que el ayuntamiento haga para derruir la calle

y construir nuevos edificios, nos llevaremos una gran comisión.

-Estamos hablando de mucho dinero.

-Más de lo que haya ganado nunca.

Que el ayuntamiento haya disuelto las revueltas es buena noticia.

Eso significa que el plan sigue adelante caiga quien caiga.

(Tose)

-¿Un purito?

-Muy amable.

¡Madre!

Madre, ¿cómo se encuentra padre?

-¡Ay! Parece que saldrá de esta.

Es más duro que un alcornoque.

-De no ser por don Germán, habría acabado en tragedia.

-Lástima que no sea mejor persona.

-Madre, no diga esto.

Don Germán se ha portado como un buen vecino y caballero.

-Como estaba en el hospital,

he preguntado si era peligroso tragar una llave.

-¿La tienen que operar?

-No, hay que esperar a que salga por métodos naturales.

-¿Cuáles son esos métodos?

-Hija, hay cosas que una señora no habla.

Voy a la iglesia a poner velas.

-Voy a hacer un encargo

que me hizo padre. Rosina.

¿Cómo está? He rezado una novena

por su pronto restablecimiento.

-Habría muerto de no ser por...

De no ser por...

Por Germán. Andaba por ahí y le atendió.

No olvides quién es ese hombre.

Nada bueno puede venir de él.

Ay... Me he enterado

que has comprado la sastrería. Qué rápido vuelan las noticias.

Me encontré con Susana, ya sabes lo chismosa que es.

Sí, una que tiene buen corazón

y ha querido ayudar a una amiga. La vi tan desesperada, que...

Tal como están los tiempos, vamos a terminar todas turulatas.

Bueno.

Yo, yo... sin ir más lejos,

también ando desasosegada.

Cuéntame, ya sabes que siempre estoy dispuesta a ayudar a mis amistades.

Pues necesitaría vender nuestros edificios.

El plan avanza en firme

y no afrontaremos nuestras deudas. ¿Sabes lo que me pides?

Este no es un asunto baladí.

¿Está tu marido al tanto?

¿Cómo va a estar al tanto? No puedo informarle.

Está herido, pero tampoco puedo perder más tiempo.

Si el plan avanza, no podremos pagar al banco y perderemos todo.

Ya,

una cosa es comprar una sastrería y otra, varios edificios. Lo siento,

pero no creo que pueda asumir

semejante compromiso.

Pero... Pero nada, Rosina, lo siento mucho.

Te voy a tener en mis oraciones,

pero...

No te apures, ya verás como todo acaba arreglándose.

Y si no, no es la primera vez que estaréis arruinados,

ya estás hecha a las apreturas.

Cuídate. Sí.

He de salvar el pellejo como ha hecho la sastra.

Me lleva la vida concentrarme en nada.

-¿Qué le ocurre, madre? ¿Tiene jaqueca?

-Si solo fuera eso...

-Cuénteme, madre,

me están entrando temblores de verla así.

-Esto es una desgracia muy gorda, Leandro.

He tenido que vender la sastrería.

A Cayetana.

-No ha podido hacer semejante cosa.

No.

No, no, madre.

Eso es imposible y menos

a esa endriaga. ¿Cómo se le ha ocurrido hacerlo

sin pedirme permiso?

-¿Acaso no hiciste lo mismo

cuando decidiste hipotecar la sastrería?

No me has dejado otra opción.

-No le falta razón, pero pienso que se ha precipitado.

-Cuanto más tiempo pase, menos valen estas casas.

-El juicio de Germán no se ha celebrado, me devolverá la fianza.

¡Y el plan de Aranda no se ha aprobado!

-Olvídate, hijo, está todo perdido.

Todo.

No nos ha quedado otra opción mas que malvender

lo que ha sido toda nuestra vida.

No me podía esperar,

no debíamos arriesgar más.

-Lo podíamos haber solucionado de mil maneras.

-El negocio que empezó tu padre,...

que luego sería completamente tuyo cuando yo faltara,...

va a acabar en manos de Cayetana.

Estas son las primeras tijeras que tuvimos.

¿Cuántos trajes cortaría tu padre con ellas?

¿Cuántos vestidos,

cuántos abrigos hemos hecho en todos estos años?

Cuando estaba embarazada de ti,

hice mi primer traje de novia.

Y tú no parabas de moverte.

No parabas de moverte en mi vientre.

Y ahora,...

perdido,

todo perdido.

(LLORA)

¡Ay, maldito sea Germán!

¡Maldito sea! ¡Por culpa de él nos vemos

en este brete!

Nos congratulamos mucho

de que su esposo esté mejorando. -Bueno,

menudo es don Maximiliano.

Tiene más arrestos que el caballo del general Espartero.

Que quiero decir que doña Rosina y don Maximiliano

han sido muy valientes. Que parecen

los Daoíz y Velarde de Acacias.

Hay que reconocer

que se han empleado a fondo. No sé si es heroicidad

o locura lo que han hecho. -Haremos lo que sea por los vecinos.

-Hasta derramar sangre.

-Para lo que ha servido... Que yo sepa, el plan Aranda

sigue adelante.

(Puerta)

Vamos, que ha quedado en agua de borrajas.

-¿Cómo ha ido la reunión con Aranda?

-No voy a engañarles,

muy decepcionante. -Entonces el plan sigue adelante.

-Así es, y no existe ninguna posibilidad

de que dé marcha atrás. -¡Pero algo podremos hacer!

-Temple, por favor, los guardias actuaron con violencia

por orden municipal.

No permitirán más salidas del tiesto.

Agradezcamos a Felipe

que se reúna con Aranda en nombre de todos.

-Estamos para ayudar en lo que esté en nuestra mano.

Se le ve muy afectado

a tu esposo.

Es que los dos estamos unidos por no poder hacer algo más.

-Doña Rosina,

¿qué tiene usted? Le va a dar un torozón.

-No, no, pierda cuidado,

que no me ocurre nada.

Es que no puedo permanecer impasible ante tanta injusticia.

Algo tendré que hacer.

Venía a ver cómo os encontrabais.

Después de lo que pasa en la calle, quién sabe cómo están los vecinos.

Hasta tiros escuchamos cuando regresábamos.

Bien que lo sé.

Mi padre

recibió un disparo.

¿Y cómo está? No te apures,

está fuera de peligro.

Mal se están poniendo las cosas cuando la guardia dispara.

Muy difícil es esta lucha

contra el ayuntamiento. Sí,

pero no cesaremos en el empeño.

Cada uno ayuda con lo que puede.

Yo estoy escribiendo un sainete, a toda prisa,

para llamar la atención sobre las injusticias del barrio.

¿Y crees que servirá de algo?

Invitaremos a la prensa a que venga a ver la representación.

Al menos sabrán qué es lo que está pasando aquí.

Es difícil, pero la fe es lo último que se puede perder.

Aunque a veces cueste mantenerla.

¿Y tú cómo estás, Manuela?

Necesitaba verte para asegurarme

que estás bien.

Perfectamente.

Manuela, escúchame,

llevo toda la vida ocultando a mis padres

que detesto ser una señorita hacendosa.

Que quiero ser libre e independiente, que no quiero petimetres.

Que quiero amar a hombres rectos y puros

como lo es Pablo.

¿Y?

Que sé perfectamente cuando la procesión va por dentro.

Y lo siento, Manuela,

pero no te creo, no creo que todo vaya perfectamente.

Ni medio bien, siquiera.

¿Te envía mi hermano?

No, él no sabe que estoy aquí.

Intento ganarme la confianza de Justo,

pero bien es verdad que...

me cuesta.

En difícil lucha estás metida.

Tu esposo parece

duro de roer.

Más que masticar piedras, pero si luego habla la mano...

Un desastre que se nos viene encima

y nosotros sin poder protestar al ayuntamiento.

-Doña Leonor.

¿Cómo se encuentra don Maximiliano?

He oído que recibió un disparo.

-Está en el hospital, pero fuera de peligro.

-Lástima llegar a estos límites. Para mí el barrio

no es lo mismo que para ustedes.

Estamos pensando en mudarnos

en cuanto comiencen las obras del ayuntamiento.

-¿Y adónde piensan ir?

-Lejos.

Necesitamos recuperar el tiempo perdido con mi enfermedad,

¿verdad, cariño?

Los tres juntitos.

Adonde nos lleve el destino.

Por supuesto.

Yo iré donde tú me digas.

Discúlpame, Víctor, por no llegar a la hora,

pero ha venido don Felipe a contarnos su reunión con Aranda.

-¿Cómo ha ido? ¿Van a olvidar el plan?

-Me temo que no.

Al contrario,...

todo parece indicar que es cuestión de días.

-Bueno,

será mejor que te pongas esto.

-No me he puesto uno de estos en mi vida.

-No lo digo de broma.

Lo digo para que no te ensucies.

No es obligatorio que te lo pongas. Con que vengas a estar conmigo,

tengo de sobra. He soltado a la camarera.

Le he dado el día libre para que se le pase el susto con su familia.

-Pues por eso mismo, Víctor.

Cuando vienen mal dadas,...

todos debemos hacer lo que podamos.

-Estoy encantado

teniéndote aquí.

Un dulce sirviendo dulces.

Miel "pa" mis ojos.

-Anda, déjate de mieles que una ha venido

como labor benéfica. -Al asilo iba yo de cabeza

si supiera que estás de enfermera. -Bueno,

¿ayudo o no? Que si he venido a que me requiebres, cojo portante.

-Ayudas. Ayudas.

Mira, llévate esta bandeja que ya está lista.

¡Eh!

"Cuidao".

Vaya...

Menos pasteles "pa" vender.

Menos trabajo.

No pasa nada.

Ay...

Llévalo "pa" dentro.

-Víctor.

-Hombre... Con lo del plan Aranda,

todos venís con la misma cara de vinagre.

-¿Qué cara he de tener?

Mi madre ha vendido la sastrería.

-Arrope. Eso sí que son malas noticias.

-Todo el barrio se está viniendo abajo, Víctor.

-Esto se está complicando en gordo.

Y mi madre fuera.

-¿Tienes noticias del viaje?

-Ni una carta postal he recibido.

Las instituciones podrían poner en orden correos

y dejarse de tanta obra faraónica.

-Tu madre no sabe que está a punto

de ver bajar el valor de su negocio. Qué disgusto cuando llegue.

-Con las informaciones que están circulando,

no sé si es momento de vender

el establecimiento. Alguna oferta tengo.

¿Usted qué piensa?

-El plan sigue adelante, pero también las protestas

de algunos vecinos.

Yo pienso luchar para cambiar eso.

Luchar con todas mis fuerzas. -Si fracasamos,

los locales y las casas se venderán a un precio de risa.

Es vender ahora o quedarnos con lo puesto.

-Lo siento, Víctor, no puedo resolver tus cuitas.

Tan solo decirte,..

que pienses cómo lo haría Juliana de estar aquí.

Y piénsalo bien,...

no vayas a defraudarla.

Yo le he fallado a mi madre

y duele como un puñal en las entrañas.

Lo siento, hijo, pero no tengo cuerpo para tomar nada.

-No pasa nada.

-Lo siento.

¿Cómo te fue?

No he encontrado a los músicos.

Los ha contratado un tal Chapí. Pierde cuidado.

Los localizarás más tarde.

He oído que tu padre está mejor.

Me hierve la sangre

por no poder ayudarte más.

Haces lo que puedes.

Pero no puedo acompañarte al hospital

ni estar cerca de ti. Me da mucho coraje.

Yo también estoy cansada de tanta clandestinidad.

De no poder pasear juntos o tomar un chocolate.

Pero has de comprender que ahora mismo

no es el momento oportuno para decírselo a mis padres.

De saberlo ahora, la que terminaría en el hospital sería tu madre.

Ahora tenemos que centrarnos en el sainete.

Y en eso, tú te estás portando fetén.

Don Germán.

He pasado por el hospital.

En poco tiempo, estará de vuelta.

Mi madre me lo ha dicho.

De no haber sido por usted, estaríamos de entierro.

Nunca se lo podré agradecer. No hay qué agradecer.

Soy un vecino más. Ayudo en lo que puedo.

Tanto sufrimiento para nada.

Me consta que en el ayuntamiento han hecho oídos sordos.

Eso es lo que va contando Felipe. Sí.

Las noticia no son buenas,

pero no vamos a dejar de luchar.

Seguimos adelante con el sainete.

Al ayuntamiento no le será fácil.

La mayoría de vecinos no queremos que nos tiren a la calle.

Solo a Justo y a Manuela no les afecta.

Están alquilados.

Quiero decir que en el caso de que derriben nuestras casas,

solo tienen que buscarse un nuevo lugar donde vivir.

Y... me barrunto yo

que no sería cerca.

No me cabe la menor duda.

Además, es la mejor manera

para mantener aislada a Manuela. Llevarla lejos de nosotros.

Lo peor de todo

no es quedarnos sin casas o sin dinero,...

lo peor son los vínculos de afecto que hemos creado. Se perderían.

Y nuestros recuerdos no pueden terminar

en los escombros.

A saber dónde irá a vivir

cada familia si el plan sale adelante.

No volveríamos a vernos nunca más.

¿Querías verme, Cayetana? Sí, así es, querida.

Me tienes un poco preocupada. Te he visto nerviosa en la reunión.

Me temo que te dé un síncope. Las noticias de que el plan sigue,

me saca de mis casillas. Bueno,

pero tienes que pensar en tu salud.

Agradezco tu ánimo,

pero me es muy difícil con mi marido en el hospital y un pie en la ruina.

Como alguien no compre mis casas... No sé.

Hay que tener fe

en nuestro Señor y ofrecerle esos sinsabores.

Ni cuando cesaron a mi Maximiliano quedamos en una posición tan mala.

Si alguien tuviera a bien ayudarnos...

He estado pensando.

Les voy a ayudar.

Para eso están las amigas.

¡Ay, gracias, Cayetana, me has salvado la vida!

Perdón. Mucho voy a arriesgar

por esta operación,

pero no puedo hacer otra cosa, no te quiero ver mal

como cuando no tenías ni para chocolate.

Mira dónde te han llevado tus delirios de grandeza.

Eso sí,

tenemos que revisar los precios.

Una cosa es correr riesgos y la otra, tirar piedras

sobre mi propio tejado.

Pero tengo que devolver el dinero al banco.

Lo sé,

pero yo no puedo darte esa cantidad.

Ahora esos edificios valen mucho menos

de lo que tú les pediste a esos usureros.

Entonces nada soluciono con la venta. Templa.

Lo tengo controlado.

Te prestaré el dinero que te falta para que liquides con el banco

y luego tú, poco a poco, me vas devolviendo esa cantidad.

No hace falta que me des las gracias.

Estoy encantada de salvaros de acabar en el presidio por morosos.

Eres muy generosa.

Lo sé.

Debo aceptar tus condiciones

para quitarme el préstamos que me está ahogando.

Lo hago como un favor personal, Rosina. No lo haría por nadie más.

Mucho voy a tener que negociar con el ayuntamiento

para sacar algún beneficio de esto.

Te estoy muy agradecida.

Ya verás cómo pronto

vas a recuperarte

y volverás a estar casi a mi altura,

como estas semanas.

Eso espero.

Terminé.

Pocos dramaturgos

han escrito una obra en tan poco tiempo.

Te sobra talento.

Lope de Vega sería un juntaletras. Tampoco exageres.

Esto no es más que una obrita para salir del paso.

Además, la realidad me ha dado material de sobra

para avivar el ingenio.

Lo importante es que acuda gente.

Confiemos en que sí.

Los periodistas vendrán seguro.

Tengo muchas ganas de verla.

Servando, Paciencia y Fabiana van a hacer los coros.

Lo que no consigo son músicos.

Nadie quiere venir después de saber que hubo disparos.

Aaah.

Bueno, pues sin música.

Lo importante es que se escuche la letra para que la gente haga eco

de lo que pasa.

¿Y los vestidos?

Hablé con Casilda, pero no creo que nos ayude.

Es de entender.

A ella no podemos pedirle ni chus ni mus.

Parece que me equivoqué. -A ver,

¿en qué hay que echar una mano? -Casilda.

Yo pensé que tú...

-No, señorita, no va a estar la madre de usted "agarrá" a los árboles

y una "arrebujá" en el altillo.

-Muchas gracias por ayudarnos. Lo que podamos hacer será poco,

así como andan de mal las cosas.

Mucha terea tenemos por delante.

-Pierda "cuidao", que nosotras estamos hechas a trabajar de firme.

-Lo primero, las telas.

Leandro me aseguró

que me dejaba todas las que necesitara.

Y luego tendremos toda la noche para coser.

Disponemos de la chocolatería

hasta que amanezca. Voy a buscar tijeras,

que vamos a necesitar.

Y más de unas.

-Que no...

Lolita, no puedo.

Me tiembla el cuerpo cada vez que tengo cerca al Pablo.

-Pues no te arrimes a él y "arreglao".

Con la faena,

ni te vas a enterar que está. -No, Lolita,

esto se me va a hacer "mu" cuesta arriba.

Más que... Más que ir de rodillas a la ermita de San Cipriano,

que está en lo alto del monte.

-Tienes que quedarte.

Tú tienes buena mano con los "vestíos" y nos jugamos mucho.

Sé que lo que te pido es peor que beber hiel,

pero hazlo por nosotros. Por Paciencia y por Servando.

Y por Fabiana.

Por las del altillo, que nos jugamos mucho.

Estamos a un tris de que nos separen...

y cada una tire "pa" su "lao". Como los ojos del rubio en Cabrahigo.

-Está bien,...

pero no trabajaré aquí. Coseré lo que me pidan,

pero lo haré en el altillo.

-Sabía que no nos dejarías en la "estacá".

Si es que... ¡Ayyy!

-Anda, suéltame, que me descoyuntas, bruta.

He enviado el recado a todos mis conocidos.

Espero que alguno nos quiera ayudar.

(Puerta)

-Ya podría hacerlo usted, doña Rosina.

Don Maximiliano tiene

muchísimos amigos en el ministerio.

-Ya ha hablado con todos y coinciden en que tenemos las de perder.

Me ha dado un pena dejarlo solo en el hospital... Pobrecito.

Buenas tardes. -¡Don Germán!

Pase, pase.

Siéntese aquí con nosotros.

Vengo a hablar sobre el plan de urbanismo.

Quiero participar en las reuniones.

Huy, pues se va a hartar,

porque llevamos todo el santo día

dándole vueltas a lo mismo. Sigan manifestándose.

Vayan al ayuntamiento.

Intenten acceder a las altas esferas.

La violencia en los policías de ayer esconden intereses o información

que todos desconocemos.

No esperemos a verlas venir.

Reclamemos todas las explicaciones que nos deben.

-No deberías estar aquí hasta que no termine el proceso con Cayetana.

-Yo le agradezco mucho lo que ha hecho por mi esposo,

pero ya no es vecino de este barrio.

-Es cierto que Germán ya no vive aquí,

pero ha sido vecino nuestro

durante mucho tiempo

y ha demostrado ser un hombre de principios nobles y sólidos.

-A la vista de los acontecimientos, es muy aventurado

hacer esas afirmaciones. -No.

Todos le hemos juzgado antes de tiempo y eso no es de justicia.

-¡Todos hemos visto lo que pasó aquel día!

-Yo creo que mi Ramón tiene más razón que un santo.

¡Solo vimos cachos de lo que pasó!

-Ay...

¿Qué hace aquí?

De él solo se pueden esperar

embustes y enredos.

¿Cómo podéis dejarlo entrar?

Eso he dicho yo.

-Su esposo aún no ha sido condenado.

No, la que ha recibido condena he sido yo.

A palos. De su mano.

Sigues clamando mentiras esperando que sean verdad.

No me voy a quedar dejando que me insulte.

Se lo ruego, ¿no pueden hacer una tregua?

No se altere, don Ramón.

Lo mejor será que me marche.

Le agradezco en el alma

sus palabras.... y que me hayan acogido.

Buenas tardes.

-Buenas tardes, don Germán.

(CIERRA LA PUERTA)

¿Qué le pasa, madre?

-Estoy intranquila.

Me moriría si tuviera que dejar esta casa.

-No.

Iríamos a otra mejor.

-Eso me da igual.

Yo quiero vivir aquí.

No podría acostumbrarme a otro lugar.

Tú también tienes cara de vinagre.

¿Estás preocupado por tus amigos del Hoyo?

-No, no es... Es otra cosa la que me reconcome.

-Sabes que puedes contarme lo que sea.

-Ya, pero el asunto tiene su miga, ¿sabe?

El otro día, venía de la calle... -¿Qué haces levantado tan tarde?

-Nada,

le daba las buenas noches.

-Muy bien.

Pues buenas noches y a tu cuarto.

-¿Por qué no has venido a la reunión?

Cada día estoy más intranquila.

-Me entretuve con otros asuntos.

-Esto es un sinvivir.

Germán se presentó en la reunión y dijo que detrás del plan

hay intereses ocultos.

-¿Qué sabrá él de lo que pasa?

-¿Aranda no te comentó nada de eso?

-No.

En absoluto.

Me parece que Germán tiene mucho tiempo para pensar

en quimeras y entelequias.

-Es posible que con todo haya perdido el oremus,

pero tengo un pálpito.

Ese hombre cada vez me gusta menos.

-Celia, pierde cuidado.

Lo tengo todo controlado. Nos va a hacer muy ricos.

-¿Le hablaste del Hoyo?

He notado a Tano muy desasosegado con el tema.

-Se lo he comentado

y estoy esperando su respuesta.

Es un hombre ocupado y no quiero presionarle.

-No veo por qué no puedes insistir. Si no les ayudamos,

seguirán viviendo en pésimas condiciones.

-Llevan años como animales, por unos días más no les pasará nada.

-No haces nada por nadie.

Ni por los pobres desgraciados del Hoyo

ni por tus propios vecinos

ni siquiera por mí.

-Dame algo de tiempo,

ya verás cómo todo ha de arreglarse. -No es ese el problema.

Todo el mundo arrima el hombro,

pero tú miras hacia otro lado.

Incluso Cayetana ayuda a los demás desinteresadamente.

-Pues será la primera vez

que hace algo así.

¿Y en qué consiste esa ayuda?

-No es tema baladí.

Le ha comprado la sastrería a Susana

y todas las propiedades a Rosina.

Y solo por ayudarlas.

-¿Estás segura de que ha hecho eso?

Le comentaré a Rosina nuestras intenciones.

Cuando se inicie el plan, dejaremos el alquiler.

Lo haremos todo como tú quieras.

Voy a la botica.

Vuelve a casa.

-He oído que te vas. ¿Es eso cierto?

Eso está por ver,

pero no pase pena, madre. Pero ¿tú estás bien?

Estoy bien.

Con la niña y con Justo. No hay más que hablar.

Marcho.

Bueno, ya he dejado a Lolita y Casilda cosiendo en el altillo.

No entiendo el capricho que les ha dado

por trabajar allí.

Me da que Casilda está más cómoda

en su cuarto que en nuestra compañía.

Ya.

¿Qué?

¿Sigues dándole vueltas al sainete? Así es,

pero me gustaría añadirle alguna canción

para que luzca más.

¿Como en una zarzuela? Sí.

Y tengo la letra escrita,

pero para la música soy una zote.

Bueno, es bien fácil,

coges una canción que conozcas y le cambias lo que dice.

Pues no se me ocurre ninguna.

A ver... Déjame ver los versos.

Son cuatro ripios.

(TARAREA)

¿No me digas

que ya la tienes? Espera, espera, espera.

# Las acacias, además de un árbol,

# son una calle

# ancha y soleada y de muy buen talle.

# Por ellas sus vecinos

# pasean a gusto,

# no verás basura

# y un solo arbusto. #

¿Eh? Lo dejo.

No soy buen cantante.

Pero ¿qué dices? Lo has hecho de guinda.

¿Seguro que no sabes

de música? Solo sé

las canciones de niños y poco más.

Yo esas también me las sé.

# Mambrú se fue a la guerra...

(AMBOS) # qué dolor, qué dolor, qué pena.

# Mambrú se fue a la guerra y no sé cuándo vendrá. #

(RÍE)

Ay...

Es curioso,

todos recordamos las mismas canciones de nuestra infancia.

Aunque con infancias bien distintas. Niña rica,

niño pobre.

¿Te figuras

si nos hubiéramos conocido de niños?

Entonces me hubiera enamorado de ti desde la cuna.

Déjame seguir mi camino.

No. No puedo.

Temo que te marches lejos y que no pueda hacer nada por ti.

No puedes hacer nada por mí esté dónde esté.

¿Es que acaso ya no me amas?

Te dije que no tenemos nada de qué hablar.

Preocúpate de tus asuntos

y olvídame.

Estoy muy cansada.

Marcho ya a dormir.

Antes de marcharte, ¿no le das un beso a tu marido?

¿Qué se siente al besar al hombre que aborreces?

¿Preferirías estar besando

a Germán? No.

No, no, Justo, te equivocas.

¿Acaso crees que creo alguna de tus palabras?

No dices más que mentiras.

El único que se lo puede creer es tu doctor.

Él sí se creyó tu rechazo.

"Una razón oculta"

hay en su comportamiento.

Germán, tu empeño raya ya la locura. Ni sus actos ni sus palabras

confirman lo que dices. Te equivocas. La conozco.

Sé que si miente, es para protegerme

o para proteger a su hija o a su madre.

O que es más práctica.

¿Y si toma las cosas como le vienen? Su marido está vivo.

¿Para qué tejer castillos en el aire?

-Siempre ha sido más que mi señorita, la he "considerao" una amiga.

-Y sabes que yo pienso lo mismo

y que lamento más que nada en el mundo haberte hecho daño.

¿No crees que ha llegado el momento

de dejar atrás las distancias

y volvernos a tratar con el cariño que profesamos?

"María Luisa".

Qué camarera tan dispuesta. Ya me había llegado

que habías decidido arremangarte.

Me está echando una mano hasta que vuelva la camarera.

¿Quiere un chocolate, doña Cayetana? No.

Aunque me encantaría ser atendida por una camarera tan distinguida,

no he venido a merendar, sino a tratar de negocios contigo.

Comprendo.

Y bien, ¿has pensado en mi oferta de comprar la chocolatería?

No he dejado de hacerlo ni un momento.

-Ha comprado la sastrería,

los edificios de los Hidalgo y está negociando pisos y bajos.

-Como arrendadora, va a tener a muchos comiendo de su mano.

Creo que me va a resultar imposible escapar de esa telaraña

que ha construido a mi alrededor.

Seguro que encontramos una manera.

No tengo abogado para mi juicio.

Ya no creo en mi letrado.

En ese caso,...

quizá la persona más preparada para llevar su defensa

está más cerca de lo que piensa.

No me diga que no había considerado pedírselo

a Felipe Álvarez Hermoso.

-He decidido poner en venta las tierras de mi padre.

-Olvídalo. -Son mis tierras

y mi decisión.

Así reuniré el dinero suficiente para socorrer a esa pobre gente.

-Tales cuitas se resolverán con Aranda. Te pido paciencia.

-Tenemos una casa.

Ninguna deuda. Es una buena situación. Nos lo podemos permitir.

¿A qué ese empeño en no vender?

-Tan solo digo que no es buen momento para vender

y punto redondo.

-Ay, hija, ojalá que salgamos de esta.

Es que todas las desgracias

se ceban en nuestra familia. Parece que nos ha cagado una mosca.

-Pierda cuidado, madre, tengo el presentimiento

que la suerte va a cambiar.

Lograremos que el plan sea reconsiderado.

-Es que ya no son nuestras propiedades.

Se lo he vendido todo a Cayetana y bien que ha apretado con el precio.

-¿Qué? -¿Conoce a Cayetana de la Serna?

-¿Hay alguna persona de enjundia que no la conozca?

-Entonces quizá podrá contestarme por qué razón

está comprando todas las propiedades.

-¿Está seguro de eso?

-Desde que el plan se hizo público, se adueña del barrio.

-No será tan bueno.

Cuando sean expropiadas, no valdrán prácticamente nada.

Quizá la hemos sobrevalorado

y no es tan inteligente como considerábamos.

-Solo quien desprecia a su rival se puede considerar un tonto.

-El plan sigue.

¿Qué? ¡Hable con más claridad!

Ha sobornado a todos aquellos que mostraron reparos

a su idea. No queda nadie que se le oponga en el ayuntamiento.

¿Sabe qué, señor Guerra?

Este país funciona así.

Se puede comprar a todo el mundo, solo varía el precio,

pero tendría que haberlo averiguado antes. ¡Adelantarse a sus planes!

Quería hacerle creer que le aceptaba sin resistencia.

¿No tienes su confianza?

Tal cosa es imposible,

pero dejemos de hablar de mí. Dime cómo se encuentra Germán.

Nada sé de él.

No puedo darte buenas nuevas.

Tiene a casi toda Acacias en su contra.

A la hora de su juicio, no habrá amigos dispuestos a defenderle.

¿Puedo preguntarle por Manuela? Sé por Pablo

que la visita en su casa. -Así es.

Esta misma tarde estuve con ella.

¿Y bien?

¿Cómo está?

¿Alguna novedad que debamos saber?

Perdona, Pablo, no hay ninguna novedad, todo sigue igual.

¿Seguro que es toda la verdad?

Te ruego que seas sincera.

La vida de Manuela

corre grave peligro. -Leonor.

Usted desconoce la clase de monstruo que es el marido de Manuela.

-Parece que no soy yo la que oculta algo.

¿A cuento de qué vienen semejantes palabras?

¿Qué le hizo Justo a Manuela que tanto le teme?

-No es preciso entrar en detalles. Leonor merece saberlo todo, madre.

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Acacias 38 - Capítulo 158

18 nov 2015

Germán atiende de urgencia a Maximiliano después de que éste recibiera un disparo. Germán intenta un acercamiento con Manuela, pero ella le rechaza. Justo los ve. Felipe y Tano pactan no contar nada del piso a Celia. Felipe informa a los vecinos de que el Plan Aranda sigue adelante. Susana vende la sastrería a Cayetana.

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  1. Amy. H

    De acuerdo con todos vosotros

    19 nov 2015
  2. CFP

    Y Cayetana sigue haciendo de las suyas! Hasta cuando??? Que aburrida, o mejor dicho, que frustrante está la serie. Los guionistas / productores obviamente no se les ha ocurrido leer los comentarios del público, porque el descontento se está viendo desde hace ya varios capítulos hacia atrás. Tiene que ser que ya están todos los capítulos grabados y ya no pueden enderezar la serie. Seguro como dice Maguie, dejarán para el último capítulo todo, de manera rápida, dejando en el público un mal sabor de boca... Que lástima que de ser prometedora, se ha convertido en un 'culebrón' ..... :-(

    19 nov 2015
  3. MAGUIE

    NO ME SORPRENDE EL RATING QUE HE VISTO HOY, APENAS EL 8% CUANDO A ESTAS HORAS AQUÍ (MÉXICO) SIEMPE ESTÁ CERCA DEL 100, YA ESTÁ MUY ABURRIDA Y ME TEMO QUE SEA COMO LAS TELENOVELAS DE ACÁ, QUE EN EL ÚLTIMO CAPÍTULO SUCEDE TODO Y DE MANERA MUY RÁPIDA, DEJANDO MUY MAL SABOR DE BOCA EN LOS TELEVIDENTES, OJALÁ SE LEA MI COMENTARIO POR EL PRODUCTOR Y/O EDITOR, MUCHAS GRACIAS.

    19 nov 2015
  4. Jose fco castro muñoz

    Comparto comentario de Kika; ya cansa la trama donde la mala se sale siempre con la suya. En que momento cambiara el argumento? Jose Castro. Costa Rica

    19 nov 2015
  5. Kika

    Cansa ya tanta maldad en Cayetana, aburre un poco q siempre se salga con la suya a ver si empiezan a cambiar las cosas sino abandono la serie

    19 nov 2015
  6. AdalisMarie

    Lanserie me gusta mucho, su trama y todo. Pero me gustaría que dedicaran el mismo tiempo que le dedican a la bandida de Cayetana y sus males... disfrutar el mismo con la belleza y bondad de Germán!! Gracias!!!

    18 nov 2015