www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5438694
No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 1135 - ver ahora
Transcripción completa

He visto cómo agredía a su señora.

Lo siento. No, no lo siente.

Se acordará o no, pero no lo siente.

Vuelva al altillo.

Yo lo tengo todo, Arantxa, pero Margarita no tiene nada.

Empezamos igual... y ella no tiene nada.

Maite, a pesar de su edad, ha vivido mucho,

intensamente, diría yo.

-Siendo sobrina de don Armando

es natural que no deje indiferente a nadie.

Que haya invitado a nuestros esposos a visitarla, empieza a escamarme.

-Maite solo quiere enseñarles... sus obras artísticas.

-Lo mejor será que acompañemos a nuestros maridos a visitarla.

Están ayudando a Santiago a prepararme una sorpresa.

-¿Quiénes, nosotros? -Buah.

-Todos, sí. -¿Sorpresa? No.

Cuando nos quedamos a solas, me dijo que no era conveniente

que anunciáramos públicamente nuestra relación. Se echó atrás.

Los vecinos les verán juntos y harán sus cábalas.

Entonces, don Felipe, para evitar murmuraciones

y por su propia reputación,

creerá que lo mejor será formalizar su relación.

Le echaré una mano.

No me has dicho nada de la señorita que ha llegado al barrio.

¿Maite? Es echada para delante y de trato muy llano.

¿Y de guapa?

Guapa.

(RESOPLA)

¿Estás celosa? No.

(Aplausos y vítores)

-"No volvería a ponerme ese tocado nunca más".

¿Es un cuaderno de pintura?

-No, no, qué va.

-Pues lo parece.

¿Puedo verlo?

Sé lo que está pasando.

Asúmalo de una vez, Felipe.

Marcia tiene derecho a recuperar su matrimonio.

Y yo no trataré de evitarlo.

Ha vuelto la alegría a esta casa.

-¿Lo dices por el señor?

-Y por la niña.

Están los dos empeñados en triunfar. Eso es bueno.

Tienes a una loca peligrosa.

No. Tengo en mi casa a una criada que lo está pasando mal.

Espero que algún día me cuentes qué te ata a ella.

¿Trata de decirme que usted misma me daría las clases?

-Empezamos cuando quieras.

-Tendré que consultárselo a mi madre.

-Hazlo, ya me pasaré yo.

-"Todo lo que hago es para verte de nuevo reír".

No, Marcia.

No quiero que te entregues por agradecimiento.

No me debes nada.

-No comprendo, Santiago.

¿Ahora que decido entregarme a ti me rechazas?

¿Ya no despierto ningún deseo en ti?

-No, Marcia, no puedes estar más equivocada.

La llama que arde en mi interior no se ha apagado,

arde cada día con más fuerza.

Pero no es solo tu cuerpo lo que ansío,

también quiero tu alma.

Preciso que desees mis besos tanto como yo los tuyos.

Debemos estar unidos en cuerpo y alma.

No puedo dejar de pensar que estuve a punto de perderte.

-No fue así, Santiago,

sigo a tu lado.

-Pero no porque fueras tú la que lucharas por tu vida.

Entiendo que en parte fue la pérdida del amor de Felipe

lo que te condujo a semejante desesperación.

-Santiago, te lo ruego, no sigas.

-Debo saberlo, Marcia.

¿Tuve yo algo de responsabilidad en tu abandono?

¿Es mi compañía la que te ha quitado las ganas de seguir viviendo?

Te lo ruego, sé sincera.

-Santiago, he de confesar

que despertarme todos los días al lado de un hombre

que después de tanto tiempo me resulta desconocido,

no es sencillo.

-Lo comprendo.

Pero no debes olvidar que soy tu esposo.

Un poco más viejo y desmemoriado,

pero el mismo hombre que te amó cuando eras casi una niña

y que te sigue queriendo.

¿Cuándo te quitarás esas absurdas sospechas de la cabeza?

Debemos olvidar de una vez por todas nuestro pasado.

Construyamos un futuro nuevo sin deudas con nada ni nadie.

-Santiago, por favor, no quiero hablar de esto.

-Pero tenemos que hacerlo.

Debes escucharme.

Solo hay una cosa que puedes hacer,...

olvidar el amor que sentiste por Felipe.

Su recuerdo solo te va a traer tristeza.

Nadie debe perder la vida por un imposible.

Si me lo permitieras, te haría dichosa.

Es lo único que quiero en este mundo.

-Y yo te creo.

Pero hay algo que debes hacer para vivir ese amor y esa felicidad.

-Sea lo que sea, solo tienes que pedirlo.

-Consígueme un futuro lejos, Santiago, lejos de Acacias,

solo así podré olvidar.

-Tienes mi palabra.

Tendremos ese futuro, "minha menina".

(Sintonía de "Acacias 38")

Tu futuro suegro sigue pensando en convertirse en actor de teatro.

-Sí, sé por Cinta que está muy ilusionado.

-Esta familia no aprende, tiene una facilidad para meterse en líos...

-Madre, no insista.

Cinta y su familia tienen alma de artistas

y no se guían por las mismas normas que los demás.

-Está visto y comprobado.

-Tenemos que desearle a don José que todo le vaya estupendamente.

Por su rostro veo que no la he convencido.

-No pidas milagros.

-Tiene razón, me conformaré con su silencio.

Voy a la cocina a ver cómo marcha todo.

-Madre, aquí tiene los huesos que me había pedido.

-Camino, has tardado una eternidad.

-Pues no haberme mandado a aquel puesto tan lejano.

-Son donde mejor los tienen. Espabila y échame una mano,

tenemos mucho ajetreo. Vamos a poner los manteles.

-Madre,

es que, quería comentarle que...

ayer, la señorita Maite me ofreció darme clases de pintura.

Opina que tengo talento y que no debo desperdiciarlo.

-Y yo opino que nadie le ha dado vela en este entierro.

Debería dedicarse a sus asuntos

y no a los de mi familia. Pon eso bien.

-Madre, por favor... -Camino, no insistas.

No estoy de humor para que me hablen de artistas.

Bastante tengo ya con Cinta y su familia.

Eso del arte es una pérdida de tiempo.

Y bien lo sabes tú desde que pasó aquello del cinematógrafo.

-Eso nada tiene que ver. -Por favor, camino.

Déjate de pájaros en la cabeza.

Tienes que dedicarte al negocio familiar

y a encontrar un buen partido con el que desposarte.

-Eso no me interesa... -Es mi última palabra.

Tenemos trabajo, así que no me calientes la cabeza.

Ayúdame.

# En la bahía, nuestra bahía. #

-Me gusta escucharte cantar.

-Ya había olvidado esa canción.

-¿Puedo cantar contigo?

(AMBOS) # Ya vamos llegando a la bahí... #

¿Qué pasa?

Vuelve a la pensión, Marcia. Espérame en el cuarto.

-Santiago, por favor, no te pelees con él.

-No tienes de qué preocuparte. Vete. -Pe...

Santiago, no quiero discutir, no tengo fuerzas para pelear.

¿Ni siquiera por Marcia?

No, ya no tiene sentido.

La he perdido.

Veo en su rostro cómo ha empezado a amarle.

No podía ser de otra forma, soy su esposo.

Lo sé.

Por eso creo que un matrimonio tiene que respetarse y amarse.

En cierto modo, lo celebro, creo que es lo mejor para Marcia.

No esperaba que lo aceptara tan fácilmente.

¿Fácil?

No.

Me ha costado una vida hacerlo.

La única forma que teníamos de vivir nuestro amor

era marchándonos lejos de Acacias y, Marcia lo rechazó.

Tan solo me queda pedirle algo. ¿Qué?

Por favor, hágala feliz.

Marcia no se merece otra cosa.

Descuide, será feliz a mi lado.

Pero quiero que tenga algo claro,

por nada del mundo pienso perderla.

¿Has terminado de desayunar?

Sí, tata, te lo agradezco. ¿Sabes dónde están mis padres?

Sí. Han desayunado antes y han ido a hacer unas gestiones.

¿Tan temprano?

No, cariño, ellos han desayunado a su hora,

es a ti a quien se te han pegao las sábanas.

Tienes razón. Anoche me acosté muy tarde.

Como últimamente, que estás un poco pajarito de noche,

toda la noche en vela.

Me dan las tantas leyendo las partituras

y ensayando los pasos de baile.

Cómo se nota de quién eres hija, de tal palo, tal astilla.

Hasta tu padre anda obsesionao con la reciente carrera de actor.

Nuestras pasiones, que nos tienen el seso absorbido.

Bueno, que tampoco era mucho. Anda.

(RÍEN)

Tata, te iba a preguntar...

¿Qué opina mi madre sobre la nueva afición de mi padre?

Sé entre poco y nada, que tu madre anda preocupada con otras cuitas.

¿Y cuáles son esas?

Pregúntaselo a ella, que una habla demasiao.

Qué misteriosa estás, hija.

Te salvas porque no tengo tiempo pa sonsacarte.

Voy al centro a por unos zapatos de baile.

(Puerta)

Y mi madre llega a tiempo para acompañarme.

-¿Adónde, niña? Al centro,

de compras. He pensado que le apetecería.

Hoy no va a poder ser, tendremos que dejarlo pa otro día.

Bueno, descuide, ya veré lo que hago.

-Qué alegría, señora, qué sonriente le veo.

-Motivos no me faltan.

-A que sé de qué van esos motivos, ¿tienen que ver con Margarita?

-Qué bien me conoces, Arantxa.

He encargado en una tienda que no es del barrio,

que todas las semanas

le lleven una caja de comida de primera calidad a su casa.

Lo he hecho así pa que José no sospeche.

Margarita no sabrá nada,

he dado orden de que no le dijeran nada.

-O sea, que la susodicha va a comer de gorra.

-Hija,

me sentiré bien sabiendo que está bien alimentada.

-Y ella se va a sentir mejor.

Después de lo que les han hecho,

no merecen ni su comida ni su compasión,

¿o se le ha olvidado que intentaron destruirla?

-Que no lo hago solo por ella. -¿Por quién?

-Por mí misma, Arantxa,

pa que durmiera más tranquila

si sé que estoy haciendo algo por esa desdichada mujer.

-Ella va a dormir mejor, con la tripa llena a su costa.

-Hemos hablado mil veces de esto, te agradecería que dejes el tema.

-Descuide, que donde manda patrón, no manda marinero,

y como no la voy a convencer...

-Solo vas a gastar saliva.

-Si me permite gastarla en un último consejo...

Debería estar más pendiente de los suyos que de esos truhanes,

porque su hija y su esposo,

están viviendo un momento muy importante para ellos.

-Descuida, Arantxa, que eso no lo he olvidado.

Ellos pueden contar conmigo y yo estaré ahí pa guiar sus pasos.

-Debería informar al señor de lo de Margarita, que si no,

va a ser peor cuando se entere. -Mira, en eso no estamos de acuerdo.

Mejor no decirle nada pa no complicarlo.

Además, él está muy concentrao en lo del teatro.

Seguro que no se va a enterar de na.

-A ver... -Y te voy a decir una cosa,

no me insistas más, que estás muy respondona esta mañana, mi alma.

No te consiento que insinúes que tengo desatendidos a los míos.

-No se preocupe. Mire, mire, y tiro la llave.

-Mírala.

Digo.

Ya debe estar la quiosquera dando la tabarra.

(Música)

Agradecida, vaya usté con Dios.

Que...

Me cago en la mar salá.

-Buenas, Lolita.

¿Tienes el aceite que te encargué?

-Sí, enseguida se lo doy.

-Pareces disgustada, ¿te ocurre algo?

-Pa chasco que sí.

Que lo de la Marcelina empieza a clamar el cielo.

¿Se puede creer que no he podido vender altramuces ni berenjenas

a la clienta que acaba de salir?

Porque ya las ha comprado en el tenderete de Marcelina.

-A mí tampoco me tiene muy contenta.

La música del gramófono molesta a los clientes de la terraza.

-A sus clientes, a usted y a to el barrio.

Me estoy volviendo loca de escucharla todo el día.

-Pensaba que con la vuelta de Marcelina

se iba a acabar con la tontuna de Servando,

pero qué va, ella ha retomado el disparate.

-Y con más fuerza que antes. -Algo habrá que hacer.

-Sí, y temo que el asesinato no es buena solución.

Le quería comentar,

ayer estuvo aquí la pintora comprando.

Y me dijo cómo eran los cafés en parís.

Parece ser que hacen unas tertulias artísticas que son famosas.

-En eso emplean el tiempo los artistas,

en darle a la sin hueso tomando café.

-¿No ha pensado hacerlo en su local?

-¿Y llenar el restaurante de desarrapados

que se pasan las horas muertas tomando un solo café?

Y eso con suerte.

No, gracias.

-Visto así. -No hay otra manera de verlo.

No me cites a la tal Maite, estoy muy disgustada con ella.

Se ha ofrecido a darle clases de pintura a mi Camino.

-No me parece una gran ofensa, perdone que le diga.

-Lo es que no me lo haya dicho a mí antes.

No quiero que Camino pierda el tiempo en cuitas

que no van a ninguna parte. -Uy, pues no se crea, ¿eh?

Al parecer, esto del arte da sus buenos cuartos.

Cada vez que viene a comprar, no me pide el precio de los artículos.

Y paga puntualmente.

-A las buenas.

-Mira quién viene. -Lolita,

¿Me pones medio de alubias?

-¿Qué pasa, que no has podido venderlas en tu tenderete?

-¿O quieres cocinarlas para hacerme la competencia a mí?

-Arrea, me parece que andan un poco tensas.

-Te equivocas, Marcelina, un poco no,

¿no ves que tu quiosco no es un lugar pa vender viandas?

-Ni para poner la música a todo volumen.

-¿Eso quién lo dice? -El sentido común,

Marcelina, sentido común. -Bueno, y una servidora.

-O sea, que van a decirme lo que debo y no debo hacer en mi quiosco.

-Lo que estás haciendo tiene un nombre.

-Sí, buen negocio.

Estoy ganando unas buenas perras con él.

-No, competencia desleal.

-De desleal nada. Si todos prefieren mis berenjenas y mis altramuces,

será porque están más buenos que los tuyos.

-Porque a lo mejor en tu quiosco, están más a la vista.

-No quiero discutir.

Deja las legumbres, me voy con viento fresco.

Ya las compraré en otro sitio donde sean menos quisquillosas.

-Y encima se me pone brava la pequeñaja.

-Esto va a acabar fatal.

-Mire, por el momento, mejor no hacernos mala sangre,

que yo tengo que recoger pa ir a lo de Genoveva.

-Ahora viene Emilio a por el aceite.

Y si te parece, te acompaño, estoy invitada.

Además, quiero echarle una mano a Genoveva.

-¿De qué me habla?

-Ahora te pongo al día.

(Música)

Bueno, ¿qué te ha parecido el baile?

Bien.

Qué entusiasmo. Si levanto la misma pasión entre mi público,

me auguro una carrera corta.

Disculpa, Cinta, es que... estoy muy disgustada.

Menos mal.

¿Te alegra que lo esté pasando mal?

No, Camino, no quería decir eso. Quería decir, que me alivia saber

que no ha sido mi arte el que te ha provocado esa cara.

¿Qué te sucede?

Mi madre se niega a que Maite me dé clases de dibujo.

¿Y por qué motivo?

Sencillo, no cree que tenga otro futuro que no sea...

Casarme, y quizá, seguir con el negocio.

Las clases le parecen una pérdida de tiempo, ¿verdad?

Y el dinero. Voy a tener que rechazarlas.

Tengo la sensación de que mi alma se encamina a otras cuitas

que nada tienen que ver con el restaurante

ni con la búsqueda de esposo.

Lamento que mi madre sea incapaz de verlo.

¿Has intentado explicárselo?

Sería como hablar con una piedra.

Ojalá tuviera unos padres artistas, ellos seguro que me comprenderían.

No creas, que yo también he tenido mis más y mis menos con ellos.

Oye, ¿y por qué no le cuentas a la tal Maite lo que te pasa?

¿Y qué ganaría con ello?

Quizá se preste a ayudarte e intenta convencer a tu madre.

Esperemos que ya no queden soldados heridos en las costas de Marruecos.

-Esos pobres han sufrido lo que no está en los escritos.

-Y todo, por unos mandos ineficaces. No es asunto nuestro juzgarles,

sino tratar de solucionar el problema.

-En eso estoy de acuerdo con usted.

-Gracias. Probaré uno de estos.

-Juraría que no ha dejado de probarlos desde que entramos.

Bellita, echo de menos a su marido.

-Lamentablemente, no ha podido acudir, tenía ensayo.

-Parece haberse tomado en serio su carrera de actor.

-No me extraña.

Después de la infame película que vimos, tiene madera.

Si me disculpan...

Claro.

Estaba deseando hablar contigo a solas.

Lamento mucho lo sucedido ayer cuando nos vimos.

No era mi intención alterarte.

No, no tiene importancia.

Yo debería pedirte disculpas por haber perdido los nervios.

Lo importante es que está solucionado.

Me alegra tenerte en casa.

-A las buenas. -Buenas.

Vienen más vecinos. Vamos.

Disculpen el retraso, y también a doña Felicia, que viene más tarde.

Don Felipe, qué bien le veo.

Creo que sé quién es la responsable de tan buen aspecto.

Así es, Lolita, así es.

Señores, disculpen.

Genoveva.

Genoveva me ha ayudado mucho últimamente.

Y no solo a mí, también a esos soldados españoles.

Así es. Lo que ha hecho usted, doña Genoveva, es encomiable.

-Claro que sí, que es una mujer muy especial.

Afortunado va a ser el hombre que se la lleve, y pa eso no queda mucho.

Tienes razón.

Nos gustaría decirles que... Buenos días.

Disculpen.

Doña Genoveva,

quiero volver al trabajo, este es mi sitio.

No quiero que me destierre como si fuese un trasto viejo.

Úrsula, se lo ruego, no es buen momento.

Por favor, señora.

Por favor... convenzan mi señora.

Permítame que le sirva, don Ramón.

Úrsula, váyase, por favor.

Don Liberto, por favor.

Doña Rosina, a usted le gustan mucho los canapés.

¡Úrsula, lárguese de aquí ahora mismo!

Venga al altillo, que allí está más tranquila.

Señora... Yo sé que puede, de verdad que sí.

Doña Genoveva, por favor...

-Demos por terminada la reunión y dejemos tranquila a la anfitriona.

Lamento muchísimo lo sucedido.

-Descuide, no es culpa suya.

-Genoveva, gracias por todo. Rosina, por favor.

Disculpen, señores, disculpen.

(Se cierra la puerta)

Espero que esto te sirva para convencerte.

Deberías hacer algo al respecto.

(ASIENTE)

Espero que Úrsula se haya calmado.

-Estaba completamente enajenada.

-Sí. Al parecer, su estado es cada vez

más preocupante, quizá se debería hacer algo al respecto.

-No es algo que nos competa a nosotros,

a fin de cuentas, sigue siendo la criada de Genoveva.

-Con la mirada que le ha echado, no sé si lo será por mucho tiempo.

-Ya. ¿Has hablado con Lolita?

-Sí. Ella y Felicia están muy disgustadas con Marcelina.

-Lástima, con la buena relación que han tenido siempre.

Que por cierto, no se escucha la música.

A lo mejor, Marcelina ha cambiado de parecer.

-No lo creo, simplemente es que no está ahora en el quiosco,

tendrá otra tarea que atender.

-¿Hablamos con Jacinto?

-Vamos.

-A las buenas, señores. ¿Qué?

¿No les parece que hace una tarde preciosa?

-Sí, sí, enseguida te la estropeamos, Jacinto.

-Arrea, me están asustando. ¿Sucede algo?

-Eso deberías preguntárselo a tu esposa,

que antes ha liado la de Dios es Cristo con Lolita y Felicia.

-No puede ser.

Marcelina es muy respetuosa y las tiene en alta estima.

-Al parecer, más estima al parné.

-Tanto Felicia como Lolita están bastante molestas con Marcelina

porque ella está perjudicando sus negocios.

-Si me disculpan, voy a ver a Lolita por si me necesita.

Menudo espectáculo nos ha brindado la criada de Genoveva.

-No sabía que Úrsula estuviera tan delicada.

-Más que delicada, lo que está es como una cabra.

-Por lo poco que sé de su pasado,

no es la primera vez que se comporta de forma tan preocupante.

No está bien de la cabeza.

-Pobrecita, que no hay peor mal que ese.

Yo conocí a una artista,

Sagrario de las Marismas se hacía llamar.

Perdió la cabeza y se presentó en el teatro en ropa interior.

Fíjese usted que sofoco.

-Quiera Dios que a Úrsula no le pase lo mismo.

-Que no tiene cuerpo pa ir luciéndolo.

-Bellita, qué cosas tiene. -Mujer.

-La aparición de Úrsula fue la mar de inoportuna.

Parecía que Felipe iba a anunciar su noviazgo con Genoveva.

-Úrsula podría haber esperado un suspiro pa perder el oremus.

-Buenas. -Buenas.

-Muy buenas.

-Disculpen que las interrumpa. -No pasa nada.

Usted debe ser Maite, la sobrina de Armando.

-Sí. -Estaba deseando conocerla.

He sabido que es pintora. Ya somos dos artistas en el barrio.

-¿Usted también pinta?

-Apenas unos garabatos, mi arte es otro.

Soy Bellita del Campo.

La cantante y bailaora.

-Ah, claro, claro. Es un honor conocerla.

Así de primeras no la había reconocido.

-Será un placer recibirla en casa pa conversar de artista a artista.

-Por supuesto, me encantaría.

-Le mandaré una nota en los próximos días.

Y ahora, si me disculpan, tengo cuitas que atender.

Ea, pues nada. Con Dios.

-Con Dios.

-¿Desea un café? -No, no quiero tomar nada.

Tan solo quería hablar con usted, si no es molestia.

-Supongo que desea hablarme de las clase de pintura.

-Así es.

Camino me ha dicho que no está a favor de que las reciba.

-Debería haberle dicho también que mi decisión es firme.

-Lo sé. No deseo importunarla con el asunto,

pero quiero aclarar que mi oferta es gratuita y desinteresada.

Su hija tiene un talento natural

que sería una pena desaprovechar y no cultivar.

-No soy de la misma opinión.

Respeto su profesión,

pero tengo claro lo que quiero para mi hija.

-Tal vez no tenga suficiente información al respecto.

De esta profesión se puede vivir.

Y no solo del dibujo o la pintura,

sino del diseño, la modistería o la ilustración,

yo misma he vivido de ello durante años.

-Camino ya tiene un oficio,

y es atender el negocio familiar. -Nunca está de más conocer otros.

Su hija es joven y talentosa,

¿quién le dice que dentro de unos años no haga de su afición su oficio

o una vía de ascenso social?

-¿Ascenso social, dice?

-Claro. Podría tratar con ciertos círculos a través de su arte.

He contactado con personas de la alta sociedad parisina

gracias a mi arte.

Algunos han acabado siendo clientes, y otros, amigos.

¿Qué me dice?

-Jacinto se ha quedado pálido

cuando le hemos dicho que estabais de uñas con su esposa.

-La susodicha sí que va a perder la color cuando me la eche en cara.

-Mujer, lo mismo entra en razón.

-Eso espero.

Marcelina no sabe con quién se está jugando los cuartos.

No sabe cómo me las gasto yo.

-Templa, que me asusta cuando hablas así.

Buenas tardes. -Buenas tardes.

Lolita, ¿ha recibido las anchoas que le encargué?

-Recién traídas de Santoña, ahora se las doy.

-Estoy deseando hincarles el diente.

-Cuéntenos, ¿qué tal van esos ensayos?

-Estupendamente. La obra va ser un éxito.

-Estamos deseando verle actuar. -Para eso aún queda.

-Digo yo, podría darnos un adelanto antes del estreno.

-Bien dicho, Carmen.

Recítenos un trocito de la obra.

-No sé si debo,

sería mejor esperar a la representación.

-Anda, hombre,

no me sea sieso, no se haga de rogar.

Estoy embarazá.

-Bueno, si es por la criatura,... que no se diga.

Pero, en vez de la obra, recitaré otra cosa.

¿Conocen ustedes a Shakespeare?

"Chispi, Chis...". -Shakespeare.

-Yo le llamo "Sakespeare".

-Ah, pues no, a mí no me suena.

En la mantequería no compra nadie con un nombre tan raro.

-Es un famoso dramaturgo inglés, Lolita.

-El mejor que ha habido.

Es una referencia pa el que quiera ser actor.

-Lo dudo, que nada bueno ha salido de esas tierras.

Bueno, en fin, que sea el tal "Sakesper" ese que dice.

-Pero necesito algo para ponerme en situación.

¿Tienes por ahí una calavera?

-En cabrahígo sí, pero esto es un local decente.

-Este queso me va a servir. -No, no, no.

Con las manos no, que tiene aceite.

-Ah.

Con las anchoas. -Eso, con las anchoas.

"Ser o no ser,

he aquí la cuestión".

"¿Qué es más alto para el espíritu,

sufrir los golpes y dardos de la insultante fortuna

o tomar armas contra el piélago de calamidades

y haciéndoles frente acabar con ellas?".

"Dormir, morir, no más".

-Qué sentimiento, me ha puesto la piel de gallina.

Un éxito, seguro.

Le agradezco que haya venido a ayudarme, Fabiana.

Yo sola... no podía colgar las cortinas.

-Pierda cuidao, Agustina, que entre las dos tardamos un suspiro.

Pero, dígame, ¿cómo está Úrsula?

-En el altillo descansando la dejó Lolita.

Estoy muy alarmada por ella.

-Motivos da pa estarlo.

Ya me han contao la que ha organizao en su casa.

-Y al parecer, cuando mi señor se iba a declarar

a doña Genoveva delante de todos.

-Pues sí que fue oportuna la desdichá.

-Por momentos, parece completamente desquiciada.

Yo ya no sé qué hacer con ella.

-Bastante está haciendo ya, Agustina.

No puede hacer más, cuidándola es suficiente.

Fabiana, no te esperaba en casa.

He venido a ayudar a la Agustina Te lo agradezco.

Agustina, cuando termine,

pase por la papelería a recoger un paquete.

Son útiles de escritorio.

-Descuide, señor, ahora voy.

Agustina,

qué bella la serenata que Santiago le dedicó a Marcia.

Cada vez aprecio más lo a gusto que está esa pareja.

Natural, Santiago ha hecho lo imposible

por recuperar el amor de Marcia.

-Sí, en verdad que ha removido Roma con Santiago, nunca mejor dicho.

-Tanto desvelo, al final ha dao sus resultaos.

Y yo sospecho,

que finalmente, Marcia se ha entregao a él sin reparos.

-Deberíamos haber tenido más cuidado.

-Tiene razón, Agustina, lo siento mucho.

Pero mire, yo no me había dao cuenta.

Felipe, es natural que te encuentres tan desasosegado.

Pero confía en mí.

Te prometo que voy a ayudarte a sobrellevar este momento.

Tú tienes buenos amigos,

un trabajo que te gusta,... me tienes a mí.

Gracias.

Gracias por esto. Eres una mujer muy especial.

Y muy atractiva, eso es evidente.

Gracias.

Tú tampoco eres feo.

Felipe, es precioso.

Quería agradecerte lo que has hecho por mí.

Estás preciosa.

Y enamorada de ti.

Te quiero en mi lecho, he añorado tanto dormir contigo...

¿Solo dormir? ¿Ese es tu plan?

No, mi plan es encerrarte en mi alcoba para siempre.

Según me han contado ellas mismas,

Carmen y Lolita han quedado impactadas

con el monólogo que les ha recitado.

-Al parecer, tiene madera de actor.

Me alegra que les haya gustado.

Soy consciente de la dedicación y empeño que le ha puesto mi padre

a su recién descubierta vocación.

-Y su madre, ¿qué opina de todo esto?

No lo sé, no lo comentado con ella,

pero supongo que estará satisfecha como todos.

-No podría ser de otra forma.

-Ha debido de ser una sorpresa para ella

descubrir que no es la única artista del matrimonio,

porque su marido también tiene talento.

Estoy segura de que mi madre está encantada.

Si usted piensa así, no seré yo quien le lleve la contraria.

Emilio, ¿me pone un cafelito?

-Ahora mismo.

He recibido tu nota. ¿Qué ocurre? Parecía urgente.

¿Y esto? Estaba deseando verte de nuevo.

Sí, así lo parece.

Ven.

Me he dado cuenta que has sido mi faro últimamente.

Me has brindado tu apoyo sincero.

Sin ti, hubiese caído en un pozo de desesperación.

No podía dejar que eso sucediera.

No quiero perderte. Sería un loco si lo permitiera.

Te necesito a mi lado.

Quiero reunir de nuevo a los vecinos, hoy mismo si es posible.

Hay algo que Úrsula interrumpió y que debo culminar sin más demora.

Yo misma les daré aviso.

También quiero que hagas una pequeña maleta.

¿Una maleta?

Mañana a primera hora partiremos a la sierra.

Pero Felipe... Chist.

No digas nada.

Nada va a impedir marcharnos juntos.

Hoy, todo el mundo sabrá

quién es la auténtica dueña de mi corazón.

Aquí tienen, unos altramuces obsequio de la casa.

También tengo berenjenas de Almagro, riquísimas,

por si les da capricho y quieren comprarlas.

-Marcelina, Marcelina.

-Amor mío, aquí estoy, más contenta que unas castañuelas.

-Ya verás que poco te dura la alegría.

-No sé por qué dices eso.

El negocio va viento en popa. Si seguimos a este ritmo,

podremos comprarnos una manta nueva pa la cama.

-¿Una manta? Hay cosas más importantes, Marcelina.

Tú estás muy raro, Jacinto, ¿qué te pasa?

-Lamento ser tan cenizo, pero traigo malas noticias.

-Habla, que me estás asustando.

-Vas a tener que desmontar el tenderete y el gramófono.

-¿Se te ha ablandado la sesera? ¿Por qué dices eso?

Porque no quiero disputas con Lolita y doña Felicia.

-¡Pues las vas a tener con tu esposa, desgraciao!

-Na bueno sale de enfrentarse con los vecinos.

-¿Y abandonar el negocio sí? -Todavía tienes el quiosco.

Quien mucho abarca, poco aprieta.

Y a malas, somos los que más tenemos que perder.

-Quizá tengas razón. -Pa chasco que sí.

Vamos a llevarnos bien con todos, es lo mejor.

-Está bien, te haré caso.

En cuanto los clientes se marchen, lo desmontaremos juntos.

-Has tomado la mejor decisión.

-Eso no lo tengo tan claro, pero con tal de no oírte.

-Marcelina, contigo quería hablar. Hola, Jacinto.

Tengo nuevas y asombrosas ideas para tu negocio.

Unas ideas que os van...

¿A qué vienen esas caras tan mohínas?

¿Qué os pasa? -Na, Servando,

que va a ser mejor que se guarde sus ideas.

Hemos decidido desmontarlo todo y dedicarnos solo a los diarios

y las flores.

-¿Y esta tontuna? Si estáis nadando en oro.

-No queremos jaleos con los Pasamar y los Palacios.

-Lolita y Felicia han dao queja.

-¿Y vais a abandonar esto como ratas?

-No es eso, no diga enormidades.

-Vamos a ver, yo soy el primero que respeta a Lolita y Felicia,

pero Marcelina no está haciendo nada malo,

tan solo pelear por sus lentejas. -En eso, Servando tiene razón.

-Pero, Marcelina... -¡Ni peros ni peras!

¡Si quieren guerra, la tendrán!

¡Marcelina tiene que luchar por su negocio!

-Eso es, Servando. ¡Esto es la guerra!

¿Quiere una berenjena? Están riquísimas.

-Sea, para coger fuerzas para la batalla.

-No soporto por más tiempo esa horrible música.

Si por lo menos Marcelina tuviera buen gusto...

Es su negocio y está en su derecho,

aunque no nos guste, no nos queda otra que aceptarlo.

Lo mejor sería que lo olvidara.

-Lo intento, pero la música me lo recuerda a cada momento.

-Buenas. -Buenas.

-Maite, no la esperaba, ¿qué hace aquí?

-Eso tendrá que responderlo tu madre.

-La he mandado una nota para que viniera.

-¿Por qué motivo?

-Lo he reflexionado largo y tendido, y he tomado una determinación.

No quiero que te lleves una desilusión similar

a la del cinematógrafo cuando perdiste el papel.

-No la comprendo. -Ahora lo harás.

Doy mi beneplácito para que Maite te imparta las clases de pintura.

-Gracias, madre.

-No me lo agradezcas hasta que haya terminado.

Las clases se darán a prueba hasta que quede claro que tiene aptitudes

para ello y que puede llegar a algo.

-Me parece correcto.

-Y, por supuesto, no podrán interferir en tus obligaciones

en el restaurante.

Acudirás a clase en tus horas libres.

-Le juro que cumpliré con ambas condiciones.

-Yo le informaré puntualmente de sus progresos,

aunque no dudo de su talento.

-Si estamos de acuerdo, empezarás las clases cuando Maite convenga.

-Gracias, madre.

-¿Desea un café? -Claro, estoy hay que celebrarlo.

-Siéntese. -Voy yo.

Ole, mi niña. Esos pies.

Y esos brazos. Y la vuelta.

Ole el arte, ole.

¡Ole! Muy bien.

¿Y ahora qué le parece, madre?

Con na que le pongas una mijilla de salero, ya lo tienes.

El baile te tiene que salir del alma.

Como me siga obligando a ensayar, me van a salir callos.

Digo. Y así debe de ser.

El talento no es suficiente,

el verdadero arte requiere sacrifico y esfuerzo.

¿Le puedo preguntar algo?

¿Que si a mí también me dolían los pies cuando actuaba?

Hija mía, era una auténtica tortura.

No, no es eso.

Me preguntaba...

cómo ve la afición de padre por el teatro.

¿Le parece bien?

¿Por qué no iba a parecérmelo? No acabo de comprender la pregunta.

He pesando que quizás le molestaría...

que... padre volviera a los escenarios

mientras que usted está en casa.

Bueno, algo de envidia sana si que le tengo, no voy a engañarte.

Pero él está tan ilusionado...

Escucha, se trata de un grupo de aficionados, nada serio.

-Buenas tardes, familia. Tengo una gran noticia que daros.

-¿Has visto lo contento que está? Es como un niño.

¿Qué ha pasado?

El director, entusiasmado con mi talento,

me ha recomendado para una obra profesional.

-¿Profesional, dices?

-Sí, un compañero suyo necesitaba a un actor con mis características

y me han hecho una prueba.

Sería para un papel secundario, pero es una oportunidad de oro.

¡Padre, eso es maravilloso!

Tiene usted mucho talento.

Aún no he dicho ni que sí ni que no.

Todavía estoy impactado. ¿Qué te parece, amor mío?

-¡Le digo que me deje entrar!

-Le he dicho que no puede entrar.

-Apártese. -Oiga.

Señora, he tratado de impedir que entre, pero no atiende a razones.

-Margarita, ¿qué hace aquí?

-Devolverle lo que es suyo.

¿Creía que por que el envío fuera anónimo

no iba a adivinar que usted estaba detrás de él?

Si hay alguien lo suficientemente hipócrita en el mundo

para hacer una cosa así, esa es la gran Bellita del Campo.

-¡Ah!

-¿Se puede saber qué está diciendo esta mujer?

La mayoría de los vecinos han sido avisados

para que acudan al restaurante. Solo nos falta Lolita.

Puedo bajar a avisarla.

Si no le importa, Agustina. Claro que no.

Sepa que no puedo estar más ilusionada por usted y don Felipe.

Es posible que hoy sea uno de los días más feliz de mi vida.

Marcho pues.

Úrsula, ¿qué hace aquí?

Debería estar en el altillo descansando.

Descuide, yo misma la he llamado.

¿Desea que me quede?

No, no será necesario.

Haga el favor de dar el aviso a Lolita.

He acudido presta a su llamada, señora.

¿Sospecha ya para qué la he convocado?

Espero sea para pedirme que vuelva al servicio.

(RÍE) ¿Eso cree?

Estoy mucho mejor, señora.

Puedo volver a servirla bien.

¿Servirme bien, dice?

¿Acaso piensa que lo ha hecho en algún momento?

¿Cree necesario que le recuerde sus últimos errores?

No solo en el servicio doméstico, también en la empresa.

Aún puedo serle de mucha utilidad, señora.

Sería una novedad, nunca lo ha sido.

Me necesita ahí fuera.

Los vecinos de Acacias siguen al acecho

de una nueva oportunidad para arrastrarla por el fango.

No, Úrsula, no es a mí a quien desprecian.

No debe bajar la guardia.

Ese maldito affaire con don Felipe terminará por hundirnos a ambas.

No hable en plural.

Nada tenemos que ver la una con la otra.

Nada nos une.

Claro que sí, señora, soy su fiel sirvienta.

Mejor hable en pasado.

Lo era, las circunstancias han cambiado,

usted ya no es la misma.

Ha perdido facultades

y cada vez es más difícil encauzarla

de sus reiterados errores.

¿Me está dejando de lado?

Le agradezco los servicios prestados,

no dude que sabré recompensarlos con generosidad.

No es su dinero lo que quiero.

No obtendrá otra cosa de mí.

Ya no tenemos que estar juntas,

debemos afrontar otros horizontes por separado.

Tiene una semana para encontrar una colocación.

Pasada esta, abandonará mi servicio

y el altillo, sin prórroga posible.

¿No me ha escuchado?

Ya puede marcharse.

Se equivoca, señora,

no pienso marcharme a ningún sitio.

¿Qué hace, ha perdido el juicio por completo?

Esto no va a acabar tan fácilmente como cree.

Yo era como tú de joven, altiva,

arrogante...

Me creía invencible, pero...

No imaginas el calvario que te espera en Acacias,

rodeada de enemigos que van a engañarte y apuñalarte.

Genoveva desea hacer pública nuestra relación

para evitar habladurías,

Ya era hora de que tomara las riendas de su nueva vida,

que bien se lo merece.

Ahora tendrá la desvergüenza de negar que esto viene de su parte.

-No le consiento que insulte a mi mujer.

-El que calla otorga, y de momento no ha dicho ni mu.

Madre, diga algo.

Marcia,...

don Felipe convocó a sus amigos para formalizar su relación con Genoveva.

Tarde o temprano, esto iba a pasar.

Si está en boca de todo el mundo la buena relación que hay entre ellos.

Niña, tienes que olvidarte de don Felipe.

Vuestros caminos se han separao, y así debe ser, hija.

-Sí, supongo que sí.

Me tengo que ir, voy a comprar el pan.

Le van a hacer una prueba para una obra profesional.

Eso me han dicho.

Se trata de un montaje sobre una obra del duque de Rivas,

"Don Álvaro o la fuerza del sino".

Desde que he abierto está con la música.

-La verdad es que la musiquita se las trae, ¿eh?

-Eso no solo molesta, es una tortura china, Carmen.

Tengo la cabeza hecha un bombo. -Como Marcelina no entre en razón,

aquí va a pasar algo. -Pues recuerde lo que dijo ayer,

que en su puesto manda ella, pero eso no es todo,

sigue despachando altramuces como si na.

Mi madre me ha dicho que sí a las clases de dibujo.

¿De verdad? Sí. Empiezo mañana en el estudio.

Estoy tan ilusionada. Me alegro mucho.

¿Cómo has conseguido que cambie de opinión?

Seguí tu consejo y le pedí a Maite que convenciera a mi madre.

No sé qué le habrá dicho, pero ha funcionado.

Unas cartas.

-¿Desde cuándo manejas así los naipes?

-Los días en prisión son largos y los entretenimientos escasos.

La representación del cuerpo humano desnudo

es uno de los mayores logros de todas las épocas,

en la pintura y en la escultura.

¿Te atreves?

-No lo sé, no estoy seguro de estar a su altura.

Claro que sí, o el director no le habría dicho nada.

¿Y si en la prueba me piden algo que no sé hacer?

Ni sé en qué consiste.

No les molesto más.

-Todavía tenemos tiempo antes de la conferencia en el Ateneo.

-Ah, ¿y sobre qué trata la conferencia si no es indiscreción?

-Un tema más aburrido que el arte, es algo más terrenal,

sobre los avances tecnológicos de Thomas Edison

en la industria del automóvil.

-No hay campo que ese hombre no abarque con sus inventos.

-Pues puedo decirles de primera mano

que esa incursión va a dar mucho que hablar.

-Pensaba que lo suyo era más los dibujos y las ilustraciones.

-Lo mío es todo lo que tenga interés, señor Palacios.

No me encasille.

Si persiste en esa actitud, acabará teniendo serios problemas.

¡Maldita sea!

Genoveva. ¿Adónde vas, deja eso ahora mismo?

Uy, que no toques mi gramófono.

-Marcelina, estoy de los nervios por culpa de tu música.

Voy a tirar este cacharro.

-Quieta, que llamo a la autoridad.

Ay, Dios mío.

Ay, Dios mío, ¿qué he hecho? No.

(LLORANDO) No.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 1135

  • Compartir en Facebook Facebook
  • Compartir en Twitter Twitter

Acacias 38 - Capítulo 1135

08 nov 2019

Al principio Felicia se niega rotundamente a que Camino reciba clases de dibujo. La joven Pasamar está muy enfadada con su madre y se desahoga con Cinta. Esta le aconseja que intente convencerla de que las clases de Maite son una oportunidad. Felicia acaba accediendo a que su hija de clases de pintura.
Bellita decide mandar comida de forma anónima todas las semanas a Margarita contando con la discrepancia de Arantxa. Jose anuncia que le han ofrecido hacer una prueba para un papel profesional. Aparece Margarita en casa para devolver la comida que ha mandado Bellita.
Lolita y Felicia están molestas con el nuevo negocio de Marcelina, piensan que les está haciendo la competencia. Carmen y Antoñito se lo cuentan a Jacinto y este intenta convencer a su mujer de que ceda ante Felicia y Lolita. Servando le anima a hacerles la guerra comercial.
Felipe se encuentra con Marcia y Santiago en la calle y le pide a Santiago que por favor la haga feliz. En el ágape de Genoveva Felipe está a punto de anunciar su noviazgo con la anfitriona cuando entra Úrsula delirando. Felipe le confiesa su amor a Genoveva y le anuncia que lo hará público pronto. Genoveva despide a Úrsula del trabajo y ella saca un arma.

ver más sobre "Acacias 38 - Capítulo 1135" ver menos sobre "Acacias 38 - Capítulo 1135"
Programas completos (1145)
Clips

Los últimos 3.718 programas de Acacias 38

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. Mar

    Jo pe, Genoveva no va dejar plantado a Felipe?, eso me encantaría >:) Pero no porque la asesine nadie, sino porque el tipo es despreciable y Genoveva debería vengarse de él por todas las veces que la trató mal y porque es un violador y putañero que se escuda en el alcohol para agredir hasta a la pobre Agustina. No sé por qué lo pintan de buenote a ese malvado, que se muera ya o que lo encarcelen, eso sería poético, jijijiji

    10 nov 2019
  2. carmela

    ¿La mató Úrsula a Genoveva o no? Viene emocionante ahora veremos que pasa. Veo la novela por Internet y se ve muy bien. Saludos desde Buenos Aires.

    09 nov 2019
  3. Marilu

    En Buenos Aires se puede ver y escuchar normalmente !!!

    09 nov 2019
  4. Georgina

    Estoy en Puerto Rico y no hay audio para el capítulo 1135.

    09 nov 2019
  5. Isabel

    No va el sonido

    09 nov 2019