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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 1096 - ver ahora
Transcripción completa

Quiero ver a todas las chicas de color.

Sé que se guarda un as bajo la manga.

-Me gusta que mis clientes no se conformen

con lo primero que encuentren.

Eso quiere decir que están dispuestos a pagar un precio justo.

Firmado del puño y letra de ese desgraciao.

-¿Lo ve, madre, qué le había dicho?

-Gracias, don Jose.

-Te digo una cosa, de esta, aprenden.

-O aprenden o la palman de sueño.

-No vamos a ceder ni un ápice.

Cuando sea tu padrastro,

al primer desaire, te meto un soplamocos,

que vas a estar todo el día bailando.

-¿Le puso usted al corriente? -Guardará el secreto.

-¿Le dijo que había sido policía?

-(ASIENTE)

Me trató bien incluso.

No son como los otros clientes de Andrade.

-¿Son?

-El que vino conmigo y su socio, o lo que sea.

Felipe se llama.

Tengo el placer de comunicar, que servidor,

Servando Gallo, capitaneará la misión

que el rey quiera encomendarle.

-Qué bien, así, muy bien, con humildad, ¿eh, Servando?

-Tendría que verla usted. Parece un ángel.

-Por experiencia,

una mujer que, voluntariamente o no,

hace de vender su cuerpo un modo de vida,

suele defenderse con engaños.

-Jugando siempre a doble banda, ¿no es eso?

-Al mejor postor, sí.

-¡No brinden, no habrá boda!

-¿Qué haces? ¿Quieres que te parta la cara?

-Puede intentarlo,

pero, aún así, ¡mi madre no se va a casar con un asesino!

-¡Te vas a tragar tus palabras!

Querida, te traigo un admirador.

-Este es el contrato de compra de los productos prohibidos.

Firmado de su puño y letra.

¿Reconoce la firma?

-Ven aquí, futuro papá.

-Ramón, cómo no te voy a querer.

¡Emilio, Emilio, hijo! ¡Emilio!

(LLORANDO) Emilio... ¡Emilio!

¡No puede ser!

No puede ser...

¡Emilio, Emilio!

Hijo, Emilio.

Emilio.

(LLORANDO) No puede ser. Hijo...

Dime algo.

¡Ay!

¡Ay, Dios mío, no te lo lleves!

(LLORA)

Está muerto.

¡Has matado a mi hijo! ¡Asesino!

-No puede ser. Ha sido nada más que un golpe.

-¡No respira!

¡No hay una pizca de vida en él! -Qué pena más grande.

Dejarnos así en la flor de la vida.

-(LLORA)

-¡Lo que ha hecho no tiene perdón de Dios!

-No quería. Ha sido un accidente.

-¡Eso no es cierto, todos hemos visto cómo le atacaba!

-Ha sido poco más que un empujón. Habrá caído mal.

¡No era mi intención!

-¡Se va a pudrir en la cárcel, se lo juro!

¡No pararé hasta que le condenen de por vida!

¡Asesino!

-No puede ser.

No quería que ocurriera esto. Don Jose, usted es amigo,

me creerá. Yo no soy un asesino.

-¡Yo solo sé lo que he visto! -Ayúdeme, se lo suplico.

-Pero si...

-Qué de sangre. -Lo haré.

Lo haré por la amistad de estos últimos días.

Tome las de Villadiego.

Váyase antes de que esta gente

quiera tomarse la justicia por su mano.

-¿Adónde puedo ir? -Lo más lejos posible.

Pero no vaya a Santander, allí lo encontrarían enseguida.

¡Venga!

¡Están a punto de venir los guardias!

-Tiene usted razón, mejor será que me marche.

-Sí.

Y ligero, ¿eh?

Y recuerde que ahora tiene una muerte en sus espaldas. Vamos.

¡Vamos!

-¡Apártense, apártense!

De aquí no sale nadie. ¿Adónde va? -Cesáreo,

deje a ese hombre, que va a pedir ayuda.

-(FELICIA LLORA) ¡Hijo!

-Pero ¿has perdido el oremus? ¿No ves que se escapa?

-Ya te lo explicaré.

(Sintonía de "Acacias 38")

¿Qué haces?

Sigue tocando.

¿A qué viene este pasmo?

-Yo pensaba que conocía a este hombre de Brasil,

pero me he confundido.

-¿Cómo puedes ser tan idiota?

Mereces un correctivo.

-Déjela, no tiene culpa de nada.

No es la primera vez que me confunden.

Mi cara debe ser muy vulgar.

-Es usted muy blando.

Estas acémilas solo entienden la mano dura.

Seguro que usted ni siquiera ha pisado Brasil.

-No,

pero me gustaría ir,

después de ver la belleza de las mujeres de ese país.

-Ahórrese el viaje, puedo traerle todas las que precise.

Marcia, prepárenos una limonada.

Y vosotras, fuera de aquí.

¿Seguro que no se conocen?

-Completamente,

pero supongo que eso se puede remediar con cierta facilidad.

Si usted lo consiente, claro está.

-Me sigue chocando su reacción al ver a esta.

-No hay nada extraño en ella.

Simplemente, me sorprendió su aspecto

y no pude evitar hacer un gesto de sorpresa,

sin duda es una mujer excepcional.

Ya me gustaría tener una joven así a mi servicio.

-Toca algo para nosotros.

Sin duda, es usted un hombre con un paladar exquisito.

-Y con suficiente dinero como para compensarle por la pérdida

de... esta diversión.

Lo siento mucho, pero Marcia está nuevamente a mi disposición

y no pienso deshacerme de ella.

-¿Nuevamente? -Sí.

Durante un tiempo, prestó servicio a otra persona,

pero en cuanto me fue posible la recuperé.

Siempre he pensado que ella es la joya de mi corona.

-Es una de las mujeres más bellas que he visto.

-¿Ve como no voy desencaminado?

Hasta un hombre tan refinado como usted se impresiona por ella.

-¿Es una mujer muy especial? -No sabe hasta qué punto.

Me halaga que aprecie tanto esta posesión mía.

-Entiendo que no quiera desprenderse de ella.

-Por el momento, no hay razón para que no siga a mi servicio.

-Lamento escuchar eso. -No se apene,

le buscaré otra mujer digna de usted,

puede que no tan excepcional,

pero igual de efectiva, se lo garantizo.

-(SUSURRA AL OÍDO)

Va a tener que perdonarme unos minutos.

Tengo que atener una llamada telefónica urgente.

Ven conmigo.

Señora, le he preparado algo para que meriende.

Es una milhojas que le he traído de la calle Mayor.

No tenía que haberse molestado, no tengo el menor apetito.

Haga un poder, últimamente apenas come y va a terminar enfermando.

Estoy bien. Llévese eso de mi vista.

Lo dejo aquí por si le entra apetito más tarde.

Permítame que le diga que esta tarde,

a la salida del rosario ha estado muy bien.

Todos los vecinos se han tragado sus embustes.

Era una verdad a medias.

Fingía por Alfredo,

pero... he llorado de corazón al recordar a Samuel.

No sabe lo mucho que le echo de menos cada día.

Ha de tratar de reponerse.

No puedo.

Quise recuperar el amor con Felipe, y ya ve como me ha ido.

Es algo insoportable.

No debería sufrir de este modo por él.

Es deleznable que me enamorara para burlarse de mí.

¡Debería odiarle! ¿Y por qué no lo hace?

No lo sé.

Su desdén arde en mí como una hoguera.

Su estrategia me seduce, me hace ver hasta dónde puede llegar.

No dejo de pensar en él ni un instante.

Lo necesito, lo quiero a mi lado.

Cese en su empeño, sabe que es algo imposible.

¡Sí, y por su culpa!

Sigue obnubilado ¡por esa negra!,

en mala hora la trajo usted al barrio.

Tiempo al tiempo, señora, terminará siéndonos útil, ya lo verá.

¡Empiezo a perder la paciencia!

Hace mal,

usted misma afirmó que esa, y no otra, era su mejor arma.

Pero no consigo resultados.

Lo que debe hacer es avanzar en el proyecto de los barcos.

Me flaquean las fuerzas en ese asunto,

preferiría olvidarme de ello. Haría muy mal.

Me consta que don Ramón

ha recibido donaciones de los vecinos para esos los soldados.

Me importa un comino lo que les suceda a esos desafortunados.

Sería un error desentenderse ahora de ese asunto.

No veo por qué, no tengo ninguna obligación.

Es cierto, pero los vecinos han empezado a interesarse

por esos heridos, y si han puesto dinero, querrán resultados.

¿Quiere decir que no me van a perdonar

si les dejo en la estacada?

Por supuesto.

Es mejor no dar que hablar,

que todos la vean desviviéndose por el proyecto,

que su caridad sea encomiable,

independientemente de lo que haga Felipe con su vida.

(EXHALA)

¿Qué haces aquí?

Corres mucho peligro si Andrade te descubre.

-Lo sé, pero tenía que avisarte. ¿De qué?

No sabes dónde te has metido, este sitio es muy peligroso.

-Me da igual,

no voy a dejarte a merced de esos delincuentes.

-No sabes lo que dices, esta gente es muy peligrosa.

Tienes que olvidarte de mí. -Eso es imposible.

no pararé hasta sacarte de este infierno.

-No podrás, ellos no te lo permitirán.

-Me da igual. Subestimas mi determinación.

-No. Te creo capaz de cualquier cosa,

por eso quiero que salgas de aquí cuanto antes.

No te sacrifiques por mí.

-No voy a dejarte así.

-Escaparé.

Espérame en casa, mi amor.

Compra unos billetes de barco, me escaparé contigo.

-No fantasees, eso nunca sucederá.

-Esperaré un descuido para huir.

-Que eso no va a pasar.

¿Crees que Andrade va a dejar escapar a su bien más preciado?

Eso es imposible.

Solo buscas una forma de ponerme a salvo.

-Tu vida vale más que la mía.

-Cariño, eres lo que más me importa.

Nuestro amor es inmenso, por eso te pido

que no intentes nada.

No puedes salir de aquí si no es con mi ayuda.

-Tienes razón, no puedo engañarte.

Pero te suplico que tengas mucho cuidado.

-Lo prometo.

Eres lo que más me importa en esta vida.

No voy a permitir que nadie nos separe.

-¿Qué ocurre? -Siento que alguien nos espía.

-Sosiégate, tus nervios te traicionan.

-No, tienes que irte inmediatamente.

-No saldré de esta casa sin ti.

-O te marchas o comenzaré a gritar,

y Andrade te cerrará las puertas de esta casa para siempre.

-Sé que eres incapaz de hacerlo.

Te repito que no voy a salir de esta casa sin ti.

No conseguirás convencerme.

¿Qué ha ocurrido? ¿Dónde está Emilio?

Bellita ha dicho que había ocurrido una desgracia.

Decidme al verdad, por tremenda que esta sea.

-Sosegaos, no ha pasado nada de enjundia.

-¿Cómo que no?

-Yo a la señora la he entendido que el joven Emilio no lo contaba.

-Bellita se me ha escapado en un descuido

y os ha dado un susto de órdago. Lo siento, mi culpa.

-Emilio está bien. ¿Cómo que está bien?

Mi madre está llorando y dice que no había visto nada igual

en su vida.

Esta mujer mía, se ciega y no entiende nada.

Mira que he tratado de advertirla con todo tipo de guiños.

Pero nada de nada. -Debería tranquilizarla.

-Eso es lo que voy a hacer.

Y vosotras tranquilas, que no pasa na,

está todo bien, mejor que nunca.

Ahora os lo explican. (RÍE)

-Doña Felicia, por la virgen de Begoña, cuéntenos que ha pasado,

porque estoy a punto de que me estalle la sesera.

-Arantxa, ahora os lo cuenta Emilio.

-Qué mal sale la sangre de cerdo.

No puedo creerlo, estás bien.

¿Qué ha pasado? -Básicamente,

que se la hemos dado con queso a Ledesma.

-Así es.

Ha sido una treta que hemos preparado

para librarnos de él para siempre.

-Tu padre consiguió una firma de Ledesma con engaños

y falsificó un documento que le implicaba en unas muertes.

-Y como esperábamos,

cuando le enseñamos la prueba, respondió con violencia.

-Le hemos hecho creer que había cometido un asesinato.

-Pero yo no he sufrido ni un rasguño.

Si estás lleno de sangre.

Es sangre de cerdo,

la tenía guardada y la dejé caer cuando me tire al suelo.

-Menudos redaños que ha tenido tu padre, quién lo diría de él.

Su actuación habrá sido de mucho peso.

Sin su ayuda, este engaño no habría llegado a buen puerto.

Ya podías haberme puesto sobre aviso.

Siento que te hayas asustado,

pero no contábamos con que tu madre te contara todo.

-Mejor que nadie se entere de lo ocurrido.

-El señor ha estado de lo más creíble.

Para mí es mejor actor que guitarrista.

-Cesáreo, necesitamos que no diga ni chus ni mus, de todo esto.

-Tranquilos, no contaré ni media del teatrillo que han montado.

Casi me caigo de culo cuando se ha levantado Emilio,

parecía el mismo Lázaro saliendo de la tumba.

-Era digno de ver a Ledesma salir despavorido.

Gracias a Dios que no ha pasado nada.

Mi madre está pasando las de Caín, se lo ha creído todo.

-Pues va a arder Troya

cuando tu padre le cuente la verdad de este cante.

Al menos, no volveremos a ver a Ledesma.

-Eso esperamos.

No creo que se detenga, hasta llegar al fin del mundo.

(LOLITA SUSPIRA)

Ea.

Voy a recoger la mesa. -No, no, no,

siéntate a reposar, que recojo yo.

-Está bien, como quiera.

-Me alegro de que te parezca bien, ya temía otra trifulca.

-Eso es agua pasá,

creo que es la primera cena sin ninguna discusión.

-Poniendo todos un poco de nuestra parte, no tiene por qué pasar nada.

-Así es, solo hay que ver lo bien que lo hemos pasado en la cena.

-Como que las viandas se aprovechan mucho más.

-El guiso estaba de 10, por cierto. -Pa chuparse los dedos.

-¿De verdad? ¿Lo decís en serio o solo por llevarnos bien?

-Te lo digo de verdad, Carmen, estaba riquísimo.

Da gusto poder estar en paz en esta casa.

-Así es,

pero todos tenemos que hacer examen de conciencia,

la culpa de lo que ha ocurrido aquí,

la tenemos que repartir a partes iguales.

-Lo importante es que está to arreglao

y que ahora vamos a vivir felices.

Y en paz, como una familia de bien.

-Agradezco tu esfuerzo,

pero entre todos te hemos llevado a una situación muy peliaguda

para una mujer en tu estado.

-A ver, es verdad que la preñez me ha puesto un poco picajosa.

-¿Un poco, cariño? -Un mucho.

-No has de disculparte por eso,

somos nosotros los que hemos forzado la convivencia

viniendo a vivir a una casa tan pequeña todos juntos.

-Tampoco es tan pequeña, al menos hasta que nazca el niño.

-Sé que lo dices con buena intención, hijo mío,

pero esto es un disparate.

Lo he hablado con Carmen

y ahora quiero que lo sepáis vosotros:

nos marchamos de esta casa.

-¿Por qué se van a ir ahora que empezábamos a entendernos?

-No tienen que mudarse.

-Por el bien de esta familia, sí.

-Tampoco nos vamos a ir muy lejos.

-No.

Viviremos aquí al lado,

pero... cada uno en una casa independiente.

Es lo que teníamos que haber hecho desde el día de la boda.

-A mí me sabe mal que se marchen.

-Es lo mejor para todos, Lolita.

¿O tengo que recordarte lo lenta que soy lavando los platos

y de lo mucho que eso te desespera?

-No termina de gustarme esta decisión.

-Ya verás cómo te alegras en cuanto nos veas salir por la puerta.

Creo que ayer se lió una gorda.

Emilio y Ledesma se liaron a palos.

-Volaron las sillas, pero no lo sé a ciencia cierta.

Los Pasamar no quieren que se hable del tema.

Aunque al principio parecía que Emilio había salido mal parado.

-Yo le vi por la noche y estaba bien, no tenía ni un rasguño.

-To este asunto me escama. Incluso decían que le había matao,

a saber lo que pasó. -No sé.

Parece ser que el Ledesma se fue haciendo fu como el gato.

A ver si es verdad que no aparece más por aquí.

-Buenas. ¿Me puedo poner un café?

-Sírvase usted mismo.

-He pasado una noche de lo más desapacible.

Empiezo a notar mucho el relente.

-¿Hay novedades respecto al restaurante?

-Ninguna que aquí importe.

-Uh...

Mucho me parece a mí que se usted está callando.

-Secreto profesional.

Los serenos somos como los curas en confesión,

lo que oímos o hablamos, no lo contamos.

De lo que sí puedo hablar es de las pruebas de la Casa Real.

-¿Sí? Cuente, cuente, ¿qué sabe?

Parece ser que el personal que necesitan es para ayudar al monarca

en el vuelo inicial de un dirigible.

-(ASUSTADO) ¿Un dirigible?

-(ASIENTE)

¿Quiere decir uno de esos trastos que van por el aire?

-Justamente. El transporte del futuro.

Lo de ir en caballo o en burro, le queda un suspiro.

(JACINTO RÍE)

No me subo yo a eso, ni por todo el oro del mundo.

Ahora me alegro de no haber estado muy atinao en las pruebas.

No como uste, Servando, que estuvo fetén.

-¿Yo? No, qué va, si estuve más torpe que un relojero con tembleque.

-Eso no es lo que decía.

¿No era capaz de hacer cualquier cosa con éxito?

¿No dijo que era el más capacitado para servir al monarca?

-Y lo sigo siendo, sí, señor.

-¿Se subirá al globo de marras?

Haré lo que mi rey me diga,

que para eso, uno es un súbdito fiel y entregado.

-Me alegra escucharlo, que yo le recomendé

y no me gustaría que ahora se achantase y me dejase en mal lugar.

-De ninguna de las maneras, hombre.

¿Sabe usted si sube muy alto el trasto ese?

-Por supuesto.

-Puf.

-¿No se estará achicando usted?

¡Qué no! No sea plomo.

Además, todavía no han elegido a quién.

Éramos muchos

y muy cualificaos, incluso mucho mejores que yo.

Ahí tienen a la Arantxa, por ejemplo.

Bueno, si me disculpan, me voy a tomar el aire,

que está la leche muy caliente.

Con Dios.

-con Dios.

-(RÍEN)

Ay, Servando.

Me dejo de piedra eso que dijo ayer su esposo de que se van.

-Yo no estaba muy convencida,

pero Ramón lo tenía tan decidido, que no daba lugar a discusiones.

-Ese hombre cuando toma una decisión,

no le mueve ni el sursum corda.

-A mí, al final terminó convenciéndome, Lolita.

-Ya. Pue que tengan razón,

pero me da coraje no haber hecho otra intentona.

-¿Y para qué, para volver a liarla?

Mejor dejarlo así,

que nos vamos de buenas formas,

con una sonrisa en la cara y sin un ojo morado.

-Pero eso no quita pa que me sienta culpable, he estao muy quisquillosa.

-No le des más vueltas al torno.

Como dijo Ramón todos tenemos nuestra parte de culpa.

Aunque a mí también me da lástima dejar la casa.

-¿Y qué esperaba?

Tendrían que haberme hecho caso cuando se lo dije.

-A tiro pasao, to se ve mu fácil.

-Pues ahora, na de llantos y a hacerle caso a don Ramón,

-Ahí le ha dado de lleno, Fabiana.

Toda la culpa es nuestra por no haber intentado solucionarlo antes.

-Vamos pa dentro, que le sigo poniendo.

Ay.

Vamos a ver,

¿y si lo de mi suegro ha sido un pronto y lo reconsidera?

-Pues ya le avisaré yo de que está metiendo la pata

hasta el corvejón si se arrepiente.

-Tampoco me parece que sea menester ser tan tajante.

-Deja de insistir,

tú estabas desesperada por tener a Carmen en tu casa.

-Está bien que pensases así,

pero si hasta el refrán lo dice: "El casado, casa quiere".

-Como mejor vais a estar es

cada uno en su casa y Dios en la de todos.

-¿He oído bien? ¿Alguien se muda?

-AY. Doña Susana,

¿qué pasa, que no tiene vida ni familia que atender,

que tiene que meterse en la de los demás?

-¿Qué ha dicho?

Esa no es forma de hablarle a las clientas.

-En mi casa hablo como me sale de las pestañas.

-Lolita estás sacando los pies del tiesto.

-No quiero, ea.

Estoy harta de ser la comidilla de las cotillas del barrio.

-Vamos a ver,

vengo a comprar a tu establecimiento, ¿y me tratas así?

Esto es indignante. -¡Sí!

¡Nos merecemos un respeto como señoras que somos!

-Mire... -Un momento, señoras.

No se lo tomen a mal,

lo que quería decir Lolita es que no se siente a gusto

hablando de ciertos temas tan íntimos.

Por cierto,

¿han visto qué lomo tenemos?

-Yo lo único que he visto es que en este establecimiento

se trata a las clientas con una grosería inaudita.

-Venga, señoras,

discúlpenla, que la han cogido con el paso cambiao,

no sentía ninguno de los desabruptos que ella ha dicho.

¿A que no, hija, a que no?

-Ni paso cambiao, ni leches, he dicho lo que he dicho

y a la que le pique, se rasca.

-Maleducada. Vámonos, que no somos bien recibidas.

No volvemos hasta que las ranas críen pelo.

Guárdame un poco de lomo.

Al menos, el enfado no te ha quitado el apetito.

¿No me vas a perdonar? -No te lo mereces,

bastante es que te deje sentarte conmigo.

-No me hagas esto, mi cielo. No puedo vivir viéndote disgustada.

-Haberlo pensado antes de ocultarme el engaño.

-Lo hice pensando en lo mejor para todos.

-No para mí, que me pegaste un susto de bigotes.

-Trate de advertirte,

te hice más señas que un jugador de mus achispado.

Pero no cogiste ni una.

-Para señas estaba yo, viendo a ese muchacho desangrao.

¿Cómo consentiste que me creyera esa comedia?

-No tenía más remedio.

En lugar de enfadarte, deberías de proponerme para una medalla

por salvar a los Pasamar de ese monstruo de Ledesma.

-¿Quién te manda a ti meterte en un asunto tan turbio?

¿No ves que podía haber terminado en una desgracia de las de verdad?

-Pero todo salió de perlas, tal cual lo habíamos planeado.

-Hay que ser muy malaje, haberme tenido in albis de todo esto.

No sabes los días que llevo sin entender nada.

¡No podía entender cómo podías estar haciéndote amigo de Ledesma, hombre!

-Sé que te habrá resultado chocante.

-He sufrido lo que no está escrito

viéndote alternar con un chulo y un grosero como ese.

-Yo tampoco entendía ni papa.

Y lo cierto es que la señora no estaba tan descompuesta,

desde que se perdió el teatro.

-No eches más leña al fuego, que esto va camino de incendio.

-Nada, yo dejo los churros que me han pedido y pongo punto en boca.

¿También te vas a comer los churros? -¡Me tomaré lo que me de la gana!

-(EXHALA)

Ay...

Perdóname, lucero del alba,

te juro por mi vida que no quería hacértelo pasar tan mal.

-Pues bien que te has lucido.

-Sé que te duele te haya puesto por delante a los demás.

Pero has de saber que todo esto lo he hecho por ti.

-¿Por mí? Yo nada tengo que ver en ese entuerto.

Te equivocas, tú eres el centro de todo.

Tú eres el sol.

En serio,

Emilio no iba a ser feliz si su madre se casaba con Ledesma.

Y si Emilio no era feliz, Cinta tampoco.

Y si Cinta no es feliz, cualquiera te aguanta.

Así que, por la felicidad familiar es por lo que he ayudado a Emilio.

-Bueno, puede que en eso tengas razón.

Anda, levántate y dame un beso,

que yo tampoco puedo estar mucho tiempo sin tus arrumacos.

-Según todo esto, la felicidad de la señora

depende de la felicidad de doña Felicia.

-Así es la vida.

Aunque Bellita siempre quiso casar a la niña con un diplomático,

está clarísimo que el corazón de su hija le pertenece a Emilio.

Por loco que parezca,

la felicidad de Bellita, efectivamente,

depende de la de Felicia,

porque así de caprichoso es Cupido.

-Hablas mejor que un ministro.

Ay, ven, pico de oro y dame otro beso.

-Bueno, bueno, yo voy a la cocina, ¿eh?

-(RÍEN)

Sé que ayer volvió a casa de Andrade y que consiguió ver a Marcia.

Ha puesto a alguien a seguirme, ¿no?

-No, no es eso.

Tengo mis métodos para enterarme de ciertos asuntos.

-¿Ha infiltrado a algún policía en la casa de Andrade?

Si es así, ¿por qué no me dijo que Marcia estaba allí?

-Ni hay un policía infiltrado, ni yo sabía que ella estaba retenida,

al menos hasta ahora.

-Dígame la verdad,

¿quién le está informando de mis pasos?

-De momento, no necesita saberlo.

-Es Yolanda, ¿verdad?

No me fío un pelo de esa mujer.

Es ella, ¿no? -Eso carece de importancia.

-¡¿Por qué no pidió a su contacto que preguntara por Marcia?!

¡Era arriesgado, podía poner en peligro mi plan!

-¡¿Y qué hay del padecimiento que estamos sufriendo Marcia y yo?!

-No olvide que estoy de su lado, que trato de ayudarle.

-Empiezo a dudarlo.

Si usted quisiera, Marcia estaría libre.

-Eso sería muy imprudente.

Le ruego que no vuelva a esa casa bajo ninguna circunstancia.

-No puedo prometerle nada.

-Piense en el resto de mujeres.

¿Qué pasará si se descubren nuestras intenciones?

-No lo sé, no lo sé.

Lo único que sé es que está jugando a mis espaldas.

-¿Y no es lo que está haciendo usted?

¿Eh?

-Si lo he hecho, es porque no confío en usted.

No le veo capaz de resolver este entuerto.

-Hace mal, solo no podrá liberar.

-Ahora que tengo la certeza de que Marcia está allí,

no pararé hasta conseguirlo,

aunque pierda la vida ello.

¡Ah!

Y más o menos así fue. ¿Qué le parece?

-Que lo tuvo que hacer muy bien para que Ledesma huyera despavorido.

-Ni la mismísima Sarah Bernhardt lo hubiera hecho tan bien.

Eso sí, lo siento por Bellita, le dimos susto de su vida.

-¿También creyó que había muerto?

-Tanto, que se marcho despavorida sin que pudiéramos detenerla.

-A la postre, fue un mal menor.

Hicieron bien montando semejante pantomima.

-Sin duda. Eso sí, tengo que pedirle máxima discreción,

es importante que esto no se comente demasiado,

aunque sé que no es fácil.

-Ya sabe que en este barrio los cotilleos corren como la pólvora.

-Ya. Y más cuando no pudimos evitar que entrasen algunos curiosos.

-No se apure por eso,

hablarán unos días del asunto,

hasta que surja un chisme más sabroso.

-Mientras la verdad no llegue a oídos de Ledesma,

lo demás me importa muy poco. -Eso es lo importante,

que se han librado de ese mastuerzo. -Sí.

He librado a mi madre de casarse con semejante patán.

Y en gran parte, gracias a la ayuda de Jose.

-Me alegra que se lleve tan bien con su futuro suegro,

que la familia política, ya se sabe.

-Algo he oído sobre doña Carmen y doña Lolita,

que se llevan regular.

¿Es cierto?

-¿Lo ve cómo es difícil frenar los chisme?

-Siento si le he molestado.

-No, descuide, sé que lo hace con buena intención.

Es cierto que tuvieron sus más y sus menos,

y eso generó que mi padre y yo discutiéramos.

Pero ya está todo solucionado.

-Emilio.

Antonio, he encontrado un piso de lo más interesante

y que podríamos disponer de él hoy mismo.

-¿Se van a mudar?

-Sí, mi padre y su esposa nos dejan para vivir en su propia casa.

-Bueno, en ese caso,

les dejo solo para que traten sus asuntos.

Ya hablaremos.

-Iré al restaurante a tomar un café.

-Con Dios. -Con Dios.

¿Qué te parece si cogemos ese piso?

-Padre, la verdad es que me da mucha lástima

que no haya funcionado la convivencia,

pero la solución será que los matrimonios vivan separados.

-Es la única solución.

Aunque echaré de menos no veros todos los días.

-Si el piso está cerca, lo seguiremos haciendo.

-Por supuesto que sí.

Estoy deseando que Carmen lo vea, supongo que será de su agrado.

-Se le ilumina la cara cuando habla de su nidito de amor.

-Irnos es lo más conveniente,

que en estas casas se escucha todo, hasta lo más íntimo.

-Nos oían cuando... -Perfectamente, hijo.

Yo también he estado casado con una mujer de Cabrahígo,

y sé bien lo escandalosas que pueden llegar a ser las de ese pueblo.

No es de recibo lo que ha hecho Lolita.

-Te doy la razón, ha sido muy desconsiderada contigo,

pero sosiega, no quiero que te dé un patatús.

-Desconsiderada es poco, me ha humillado con todas las letras,

y delante de dos criadas como Fabiana y Carmen.

-Fabiana y Carmen no sirven.

-Me da igual, son de mucha menos categoría que nosotras.

-No creo que haya sido para tanto.

-Te equivocas, tu tía tiene razón, Lolita la trató fatal.

Voy a pedirle explicaciones a Antoñito

por el comportamiento de su esposa.

-No es necesario que complique más este asunto.

Lolita está en estado interesante, habrá sido un pronto.

Siempre ha sabido comportarse.

-No es excusa, hablaré con su esposo,

y por supuesto, no voy a pisar nunca más la mantequería,

y tú tampoco.

-A mí no me metas en tus desquites, una cosa es darte la razón, y otra,

permitir que me digas qué hacer con mi dinero.

Lolita es la que más barato vende de todo el barrio.

-¿Vas a poner en juego nuestra amistad por unas pesetas?

-No, no, no, más bien unos duros.

-No me lo puedo creer, ¿cómo puedes ser tan tacaña?

Me dejas de piedra. -No sea tan picajosa.

Olvídese de lo que le ha dicho Lolita.

Ponga en valor la amistad que tenemos con los Palacios.

Sería una pena perder la relación por una cosa tan niña.

-No sé si podrá ser.

Para mí no es baladí que me traten así,

me ofendan y me falten el respeto.

-Tiene razón, no nos podemos enfadar con Ramón por culpa de su nuera.

Olvida esto y pelillos a la mar.

-Señor... A las buenas.

Ya le he entregao a doña Genoveva el recado que me dio.

-¿Qué te ha contestado?

-Na de na.

-Esto es intolerable.

-No la pague conmigo, yo soy una mandá.

-Descuida, mi enfado no es contigo.

-Entonces, sigo con mis tareas, no sea que cambie de opinión.

-¿Qué ocurre, Liberto? ¿Qué te ha disgustado?

Le mandé una nota a Genoveva para que acelere las gestiones

referentes a la repatriación de las tropas,

pero me ha hecho caso. El tema le ha dejado de interesar,

esa mujer, de constante no tiene nada.

-O hay algo que le preocupa más.

-¿Crees que tendrá que ver cierto abogado?

-Yo no te digo ni que sí ni que no.

(RESOPLA)

A mí no me parece bien que el rey vaya por los aires como un grajo.

-Es el progreso,

has de ver como con el tiempo, todos volaremos por los aires

para ir de un sitio a otro.

-Qué disparate.

Si Dios hubiese querido que volásemos,

nos habría hecho con alas.

-A ver a quién eligen pa que le sirva en el vuelo.

-Menudo privilegio, eso no se olvida en toda la vida.

-Y tanto.

Todavía me acuerdo cuando la madre del rey estuvo en Acacias.

Cayetana,... todavía con vida.

-¿De verdad que estuvo aquí?

Menudo honor para el barrio.

Ya me gustaría a mí vivir algo parecido.

-¿No le da miedo ir por los aires? -Mujer,

si van a subir al rey, es porque será más seguro que ir en carroza.

-Yo prefiero que a mi Jacinto ni me lo nombren,

no me gustaría perderle,

por muy augusta que sea la compañía con la que se esnafre.

No te preocupes, Marcelina,

que con el miedo que tengo a las alturas,

no me subo ni jarto de vino.

-Para mí que van a elegir a Servando,

es el que más posibilidades tiene

y el que mejor nos va a representar a todos.

-Tampoco hay que exagerar,

que si no me eligen, no pasa nada.

Buenas.

Acabo de encontrarme con el cartero

y me ha dado un telegrama de la Casa Real.

(Voces de asombro)

-¡Diga algo, Cesáreo!

¿A quién va dirigido, hombre?

Comprenda mi disgusto,

pero estamos perdiendo el tiempo por la desidia de Genoveva.

-Reconozco que estos últimos días yo tampoco he estado muy participativo,

comprendo su enfado por tener que tirar solo del carro.

-No se culpe, don Felipe tampoco está haciendo mucho.

-Vamos, que de una manera u otra, le hemos dejado en la estacada.

-Ustedes tienen asuntos pendientes que justifican su ausencia.

La actitud de Genoveva no tiene disculpa.

En sus manos quedó el seguir avanzando con las gestiones.

-Es cierto que no ha hecho nada de lo que se le encomendó.

-Siendo como es, la promotora del proyecto

debería volcarse más en que todo salga adelante.

Lo que ocurre es que Genoveva... No quiero decir lo que pienso.

-No se reprima, estamos en confianza.

-No debería hablar, no me gustan los chismes.

Creo que lo único que motiva a Genoveva a seguir en el proyecto,

es tener una excusa para estar con Felipe.

-Estoy totalmente de acuerdo, yo también tengo esa impresión.

(Llaman)

-Casilda, ve a abrir.

(Llaman)

No sé dónde se mete esta muchacha.

Disculpe, tendré que ir yo mismo a abrir.

Genoveva.

Pase.

¡Qué cara de sorpresa ha puesto al verme, don Ramón!

¿Acaso soy inoportuna?

No, usted no lo es nunca.

Mejor, tenemos asuntos pendientes, ¿no creen?

Cuando mi madre me dijo que te habían asesinado,

casi me muero de la impresión.

Me faltaba hasta el aliento.

Siento que te llevaras un disgusto tan grande.

Con el jaleo, tu madre desapareció sin darnos cuenta.

Lo importante es que el susto ha pasado y estás a mi lado.

Todavía me tiemblan las piernas cada vez que pienso en ese momento.

Déjalo atrás, ahora estoy aquí, sano y salvo

y dispuesto a quererte por muchos años.

Lo he pasado muy mal estas últimas semanas,

pensaba que tu amor por mí se había acabado.

Todo lo contrario,

te quiero más que nunca.

He echado tanto de menos tus besos...

Antes de entregarme a ti, tenía que cerrar el asunto de Ledesma

y, debía hacerse con mucha discreción.

Me podías haber avisado de lo que iba a pasar.

Si no lo hice, fue para no ponerte en peligro,

de ese tipejo se podía esperar cualquier cosa.

No sabes lo mal que lo hemos pasado con este asunto.

Afortunadamente, el peligro ya ha cesado.

Sí. Por fin podemos ser todos felices.

Modérate, no quiero ni pensar que mi madre nos descubra.

¿Le parecería mal?

Sí. Sigue escamada por el susto que se llevo.

Dice que le han salido canas.

No puede vernos así.

Y me ha dicho que regresaría pronto.

En ese caso, me marcho,

no quiero ponerte en un compromiso.

Emilio, tampoco te he dicho que te vayas.

Entonces, ¿y por qué me has dicho que tu madre puede volver

en cualquier momento? Para que estuvieras atento.

Te he dicho que te moderes, no que te pares.

Mucho estás tardando en besarme, tonto.

Mañana será la reunión con el armador.

He decidido quién será el médico que vaya en el barco,

los tres ayudantes y las dos docenas de enfermeras.

¿Son voluntarios? Contratados, pero van voluntarios.

He hablado con los párrocos de las iglesias

para que hagan una convocatoria entre sus feligreses.

¿Alguna pregunta más?

No por mi parte.

Me ha dejado muy sorprendido con su diligencia.

Solo he realizado las gestiones a las que me comprometí.

No sé por qué les sorprende.

-Siendo sincero, pensamos que ya no le interesaba este proyecto.

¿Cómo me va a dejar de interesar una idea que fue mía?

En fin, sigamos con más asuntos pendientes.

Servando. Parece que reacciona.

-El pobre, de la impresión se ha privao.

-Sí, sí, de la impresión

se ha caído al suelo como un fardo de harina.

-Servando, Servando, Servando.

-(SE ASUSTA) ¡¿Qué pasa, qué sucede?!

-Le ha dao un aire al ver que le han elegido.

-¿Elegido para qué? -¿Para qué va a ser?

Para acompañar al rey en el vuelo de prueba.

Para acompañarle no,

ahí pone que pa evitar riesgos a la corona, don Alfonso XIII

va a presenciar la prueba desde el suelo.

-Eso es que voy de conejillo de indias.

-En cualquier caso, es un honor, va a estar muy cerca del rey.

-Bueno, eso si lo cuento, claro.

-Alegre esa cara, hay muchos que les gustaría estar en su lugar.

-Yo misma, sin ir mas lejos. -Tome, se lo cedo.

-No, Servando, no haga bromas con eso,

eso no puede ser, ya le han escogido a usted.

-¿Y de verdad que pone Servando y no pone Jacinto?

-No, aquí lo pone claro:

"Don Servando Gallo, el elegido para la gloria".

-Va a ser el héroe del barrio,

lo mismo hasta le ponen una estatua al lado de la pérgola.

-Eso será si cae y la casca.

No hacen estatuas a los vivos, que yo sepa.

-No nos defraude, que representa a todos los vecinos.

No, no, si yo, solamente de la impresión,

que me ha embargao la satisfacción

y que me estoy haciendo a la idea de subirme a ese dirigible.

-¡Viva el héroe de Acacias!

-(TODOS) ¡Viva!

-¡Ese es mi socio! ¡Viva, viva!

Carmen, ¿por qué ha puesto esto aquí?

-Pues no sé, hija, me pareció que aquí lucía más.

Pero si no te parece bien...

-No, tie razón, ahí destaca mucho más.

-Ay, Lolita, qué pena que ahora nos entendamos bien,

cuando ya es tarde. -Yo no pierdo la esperanza.

Lo mismo mi suegro se replantea el asunto, ¿no?

-No creo.

Ya le conoces, cuando toma una decisión,

no cambia así como así.

-Si nos tiramos un tiempo sin discutir,

lo mismo cambia de parecer.

-Es posible.

Además, no creo que quiera que nos vayamos antes de una semana.

-Buenas.

¿Hablabais de mí?

-Sí, Ramón, nos estábamos preguntando

si ya habías buscado casa.

-Justo vengo de ver un piso que quiero que veas,

para saber si es de tu agrado.

-Vaya, pues no has perdido el tiempo.

-Estas cosas, cuanto antes se hagan, mejor.

Tanto como que, si te parece bien

y te gusta, podemos mudarnos mañana mismo,

a fin de cuentas, no tenemos mucho equipaje.

-Suegro, ¿y si se lo pensará una pizca más?

Pa marcharse siempre hay tiempo.

-Sé que ahora os duele,

pero estoy seguro de que esto es lo mejor.

Tan seguro como de que respiro.

Don Felipe.

¿A qué ha venido?

-He venido a hacer una compra.

He de reconocer... que desde que vi a esta mujer,

no me la quito de la cabeza.

Me interesa muchísimo y no quiero que Mauricio se entere.

Es un capricho.

-Déjanos solos.

Siéntese, por favor.

Sé que me dijo que era su bien más preciado

y que no estaba en venta,

pero sé que en este mundo todo tiene un precio,

y yo estoy dispuesto a pagarlo.

-No insista, no voy a deshacerme de ella.

-Piénselo bien,

estoy dispuesto a ser muy generoso.

¿Cuánto quiere por esa mujer?

-¿Cuánto estaría dispuesto a pagar?

-Lo que me pida.

-Dígame la verdad de una vez, Felipe.

¿A qué ha venido usted aquí?

Señor Andrade. -No le esperaba.

Y por su socio, parece que él tampoco.

-Disculpe mi intromisión,

pero ha surgido un asunto importante y buscaba a Felipe.

Algo me decía que podía encontrarlo aquí.

¿Se imagina en medio de la calle haciendo el pino?

Ahora,

que lo que dijo que las tradiciones de Cabrahígo son una tontá,

lo puede ir retirando.

¿Cuánto quiere por Marcia?

-Le he dicho que no está en venta.

-Dijo que el dinero le haría cambiar de parecer.

¿Cuánto quiere por ella?

-Le advierto que en este caso, la cantidad sería muy elevada.

-El dinero no es ningún problema.

Me complace que haya hecho caso de mi consejo

y se centre en su labor con los soldados.

Espero no haberme equivocado al hacerle caso.

En los últimos tiempos he empezado a dudar de sus recomendaciones.

A estas alturas, no estoy segura de que se haya ocupado con acierto

del asunto de Marcia.

Me he escapado del restaurante aprovechando que no había clientes.

¿Ha pasado algo para que hayas venido a verme?

Sí, Cinta. Y algo extremadamente grave.

He olvidado las señas del prestamista, necesito su dirección.

-¿El señor piensa empeñar alguna de las joyas de doña Celia?

-"Eso ya acabó".

A partir de ahora, le exijo que respete a mi hija como se merece.

Nosotros seremos artistas,

pero no todo el monte es orégano.

¡Sacaré a Marcia cueste lo que cueste!

-¿Aunque termine descubriendo nuestra identidad?

-¡¿Y qué más da?!

¡A Andrade solo le interesa el dinero, así me lo dijo!

-Felipe, escúcheme... -¡No, escúcheme usted a mí!

¡Ya se la vendió a Úrsula, y ahora conseguiré que me la entregue a mí!

Le voy a echar de menos.

-Y yo a ti también, Antonio.

Pero es lo mejor para todos, no queda más remedio.

Úrsula.

¿Qué diantres hace aquí?

-Disculpe, señor, Úrsula ha venido a preguntarme una tontada.

-Espere a preguntársela en el altillo.

En mi casa no es bien recibida.

No comprendo qué he podido hacer para recibir este trato.

Pero ¿y si tiene razón, Rosina?

¿Y si me intereso por la vida de los demás

porque la mía no tiene sentido?

-No digas tontunas.

Encima que te preocupas tus vecinos.

Y tienes familia. ¿Qué somos Liberto y yo?

-No te lo tomes a mal, ya sabes lo que os aprecio,

pero no es lo mismo un sobrino que tus propios hijos.

Acompáñeme al hotel.

Hay alguien con quien quiero que se reúna.

-¿Con quién? -No sea impaciente.

Pronto lo averiguará.

De Servando me creo cualquier cosa. -A tratado de convencerme

de que sea yo y no él quien suba al dirigible.

-Arrea, eso no me esperaba.

Hazlo concediéndome un sencillo favor.

Ven mañana a mi casa.

Sé que no tienes tiempo para el proyecto,

pero preciso de tu opinión. Te llevará solo un momento.

Está bien, lo intentaré.

Es todo lo que necesito oír.

Sé que puedo contar con tu palabra.

(Voces en la calle)

¿Qué sucede?

-Algo pasa en la calle.

(RÍE)

-¡Suéltame!

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Acacias 38 - Capítulo 1096

12 sep 2019

Ramón decide mudarse con Carmen a un piso que ha localizado para evitar futuras tensiones con su hijo y su mujer, pero ya ni Carmen ni Lolita quieren separarse. La mantequera abronca a Susana por meterse en temas ajenos a ella.

Ledesma huye de Acacias tras haber matado a Emilio, mientras Cinta se aterra por la presunta muerte de su novio. Los Pasamar se han librado por fin de la sombra del aparcero.

Felipe por fin consigue ver a Marcia, que le pide que no se sacrifique por ella, pero el abogado pregunta a Andrade cuanto pediría por la brasileña. Mauro se enfrenta a su amigo por haber ido solo a casa del esclavista.

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  1. Santi

    Los cambios de horario responden a exigencias comerciales... en otras series o programas de importancia suelen anunciarlos bástante a menudo, pero la serie que nos ocupa es de bajo presupuesto y tampoco se preocupan mucho de anunciarlos. No me gusta la vuelta ciclista, pero entiendo que a muchísima gente sí y comprendo que supediten los demas programas de la tarde, que son "de relleno" a la finalización de esta, que por otro lado no tiene un horario de finalizacion especifíco, sino que depende de la velocidad de los ciclistas¿.... Creo que tod@s l@s que aquí escribimos tenemos acceso a internet, así que pueden verlo en cualquier momento que les sea posible.. a veces tengo que ver 3 o 4 seguidos por no haber podido verlos antes... prisa no hay.. esto no se acaba mañana... sé que hay gente que no puede verlo aquí, pero se puede er en otros sitios.. es cuestión de saber buscar. Si tienes un Smart TV también puedes ver los ultimos 5 capitulos con la app de TVE que se llama igual que esta página

    18 sep 2019
  2. Marcela

    No todos tienen la posibilidad de ver la serie por >Internet " cuando les cuadre ", al margen que, los cambios de horarios y de emisión cada dos por tres son una falta de respeto a los televidentes

    15 sep 2019
  3. Santi

    Si, los horarios que ha dado Emilio son de Expaña pero tampoco veo mayor problema, hay muchas veces que no puedo ver la emisión de TVE .... pues unas 3 horas despues... o cuando me cuadre, lo veo aquí, en Rtve.es a la carta

    14 sep 2019
  4. Mabi

    No se si los horarios dados por Emilio corresponden a la grilla de España, o del canal internacional, porque de ser así por lo menos en Argentina oscilamos entre el horario actual de 5.50 ( p.m) correspondiente al horario estacional primavera / verano y luego se modifica a 6.50 ( p.m) horario estacional de Otoño/ invierno. Estemos atentos a la grilla de programación internacional según el país en que habitemos...

    14 sep 2019
  5. Santi

    ..."pura conveniecia" o "estrategia" ... que pensais? que hacen las series para entretener a la gente?, pues no, bienvenid@s a la cruda realidad, en TV (y prácticamente en casi todos los ambitos) se hace todo por motivos economicos -0-

    13 sep 2019
  6. Evelyn

    Pues Yo pienso q acacías pega en horario de sobremesa no tan tarde. Va a perder cada vez más seguidores y a los directivos les da =.Más en otoño pega con descanso y cafelito. Es una verdadera lástima.

    13 sep 2019
  7. Marilu

    Referido a lo expresado por Emilioi: " Estrategias " de la TV para acaparar audiencia y tomar de " rehenes " a los televidentes cometiendo esas maniobras de cambio de horarios y / o modificar la emisión de las series a su antojo, por PÚRA " conveniencia " o " estrategias " que faltan el respeto a los seguidores, que quizás " deberían " cambiar sus actividades o costumbres para ver su serie favorita porque a los " señores emitentes " así se les antoja ?.- Conmigo NO cuenten. Desde Argentina

    13 sep 2019
  8. Emilio

    NOTICIA: A pocos días de que La 1 de TVE estrene su nueva serie diaria, Mercado Central, el próximo 16 septiembre, la directiva de la cadena pública estudia la mejor ubicación en su tarde para que atrape a los espectadores. Así, según ha podido saber BLUPER, una de las ideas que baraja la cadena es que la nueva serie se emita en "sandwich" entre Servir y proteger, que va de 16:30 a 17:30 horas, y Acacias 38, que pasaría a emitirse de 18:30 a 19:30 horas. Sería una estrategia parecida a la que ya llevó en su día con la propia Servir y proteger, que ocupó el espacio de Acacias 38, en el primer tramo de la tarde y desplazando a ésta a las 17:30 horas, y que tan buenos réditos le dio. De esta forma, La 1 de TVE buscaría que la audiencia no desconectara entre uno y otro serial de sobremesa y que le diera una oportunidad a la nueva ficción producida por Diagonal. Sobre la mesa cuentan con los datos que han cosechado Servir y proteger y Acacias 38 los días en los que su emisión se ha visto retrasada por La Vuelta a España y que no han sido del todo negativos. Con esta medida se estaría buscando además que España Directo tenga un mejor colchón de audiencia que el que le dejaba Derecho a soñar o ¿Juegas o qué?, cuyos paupérrimos datos tenía que remontar. Entre los contras, sin embargo, se encontraría el hecho de que Acacias 38 terminaría enfrentándose a El Secreto de Puente Viejo, su serie "hermana" que se emite de 17:40 a 18:40 horas y que está también producida por Boomerang.

    13 sep 2019
  9. jandy

    Dos escenas , la de Marcia y felipe ... y la de Don Jose y Bellita ... un amor asi por favor jajajaja

    13 sep 2019
  10. Saro

    Hace un momento entré en la página web de la serie y me encuentro un "Avance" que me ha dejado K. O., concretamente lo referido a la trama que está llevando el peso de los capítulos: Felipe, Marcia y Mauro. "Genoveva decide tomar personalmente las riendas para deshacerse de Marcia de una vez por todas y pone su observador ojo en la agónica situación personal de Felipe, que se encuentra más que necesitado de dinero para pagar el rescate de Marcia". "Felipe consigue que Genoveva le preste el dinero para rescatar a Marcia y se dirige a la mansión de Andrade, donde le aguarda una amarga sorpresa. Mauro, alertado porque su amigo ha conseguido el dinero, se ve obligado a actuar". "Después de que Andrade descubriera la verdadera identidad de Felipe, Mauro aparece para salvar a su amigo y detener al proxeneta, pero en medio del conflicto se producen dos disparos y uno de ellos alcanza a Marcia". "Genoveva aprovecha el bajo estado de ánimo de Felipe después de que Marcia saliera herida en el tiroteo de la mansión Andrade, para acercarse a él. Marcia se debate entre la vida y la muerte". Me digo no puede ser, pero inmediatamente pienso, ¡qué más da, ya sabías lo que iba a pasar!. Se va a cumplir lo que ya comenté hace algún tiempo: que el guión estaba yendo a la repetición de lo que ya vivimos con Germán, Manuela, Cayetana y Ursula. Ahora se sustituyen por Felipe, Marcia, una "pseudocayetana" y Ursula. Si Felipe termina casado con "pseudocayetana" le auguro una vida de infierno

    13 sep 2019