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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 1074 - ver ahora
Transcripción completa

¿Y si el ruido ese no venía de aquí?

(Ruido)

Tenemos que encontrar un galán apropiado para Angelines.

-Ya está, de buen ver y garrulo,...

el joven que nos dio la idea, Nicolás, el cobrador del almacén.

Quiero brindar por una nueva época de prosperidad para Acacias.

(TODOS) ¡Por Acacias!

Hay que encontrar la tubería rota, cambiarla y sellar juntas.

¿No se había marchao?

Me he dado cuenta que mi destino está aquí.

Espero más adelante poderme acercar más a todos ustedes.

¿Su regreso es definitivo? Hasta que reconquiste a Felipe.

No terminaba de verla rindiéndose con tanta facilidad.

Gracias. Bienvenida a casa de nuevo.

-Ven aquí, pitusa, ¡pero cómo has crecido!

-Lolita. -Ay.

-Genoveva ha vuelto, y no solo eso,

delante de todos los vecinos ha dejado caer

que regresaba para luchar por usted.

Qué casualidad, pero si tenéis muchas cosas en común.

La gente de aquí va con las corbatas tan apretás,

que parece que van ahorcaos. -(RÍE)

-(RÍE) Tiene gracia, el cateto.

¿Está usted segura de que vamos a llegar?

Como no puedan celebrar la boda por nuestra culpa,

esta servidora de aquí...

se marcha del barrio para no volver nunca más,

Le estoy proponiendo... eliminar a Marcia.

¿Cree que sería posible deshacernos de ella?

Sin ninguna duda, solo tiene que darme permiso.

Pero sospecharían de nosotras.

No es la primera vez que hago algo así... y aquí estoy.

Tendré mucho cuidado para que no corramos riesgo alguno.

No es una decisión fácil. Pero es lo que más le conviene.

No, no puedo caer en esa tentación.

Si no da ese paso, nunca va a conseguir su objetivo.

Puede que me resulte más difícil, pero no quiero volver al pasado.

Marcia es solo una piedra en el camino y pienso luchar contra ella.

No parece que haya derrotado a esa criada.

Eso es solo cuestión de tiempo.

Mi objetivo es Felipe y me ganaré a pulso su amor.

Se está engañando, señora,...

en el altillo se comenta que la relación entre Marcia y don Felipe

va viento en popa.

¿Qué va a hacer para evitarlo?

Trataré de agradarle,

me acercaré a sus amigos y conocidos

y buscaré encuentros con él.

¿Cree que eso será suficiente para alejarle de esa criada?

No puedo hacer mucho más,

si no actúo con cautela, volverá a rechazarme.

Se equivoca de medio a medio.

No debía haber abandonado su afán de venganza.

La rabia es el mejor motor para conseguir algunos objetivos,

no es momento para melindres.

La rabia solo me ha servido para quedarme sola y amargada,

no es buena consejera.

Se está equivocando de estrategia.

El tiempo va en su contra.

Cuanto más permita la cercanía entre Marcia y don Felipe,

más fuerte será el vínculo que les una.

Señora,...

mi ofrecimiento siempre seguirá en pie.

Le agradezco sus consejos y su lealtad,...

pero prefiero intentarlo a mi modo.

Me parece bien lo que decida,

pero no puedo evitar pensar que antes era usted más resolutiva.

Es posible, pero todos cambiamos en algún momento.

En ese caso, solo puedo desearle suerte,... la va a necesitar.

El tiempo dirá quién tiene razón.

Si se arrepiente... o comprueba que se equivoca,

ya sabe dónde me tiene.

Señora,... con su permiso.

(Sintonía de "Acacias 38")

Espero que no nos oiga nadie,

no me gustaría que tus padres me sorprendieran aquí.

No te preocupes, ellos se acuestan pronto y Arantxa no está.

Cuéntame, ¿cómo ha ido la cita?

Desde donde yo estaba, todo parecía ir bien.

Parece que Nicolás le ha caído en gracia a Angelines.

No hacen mala pareja, ¿no?

Nicolás es un muchacho sencillo, pero avispado y dicharachero,

Angelines quedó encantada con él. Dios quiera que todo siga adelante.

Eso tenemos que procurar, con su ayuda o con la del diablo.

De momento, he conseguido quedar mañana,

iremos los tres a dar un paseo junto al río.

Una cita a tres no es precisamente el colmo del romanticismo.

Ya he pensado en eso, cuando llevemos un rato juntos,

pondré cualquier excusa y les dejaré solos.

Terminarán de congeniar.

Confío en que Cupido haga su trabajo.

Si hizo que nos enamoráramos, lo lógico es que nos ayude.

Es de ley que termine su trabajo.

Cinta,

esto nos tiene que salir bien,

no me puedo imaginar vivir sin ti, perdería el juicio.

Amor, mío, estaremos juntos

pase lo que pase,

el destino no puede ser tan cruel con nosotros.

Ahora vete,

no tentemos a la suerte.

Se me parte el alma cada vez que me separo de ti.

Y las costillas también se te partirían si te encuentra mi padre.

Márchate ya, y ten cuidado al salir,

es menester que no te vea nadie, especialmente Ledesma.

Descuida, tendré todo el cuidado del mundo,

ahora tenemos una oportunidad y no podemos fastidiarla por nada.

Voy a pensar toda la noche en ti.

Yo haré lo mismo mi cielo,

pronto todo esto habrá terminado y podremos estar juntos

sin escondernos de nadie.

-Oye, ¿qué hacías en la puerta de servicio?

Nada. ¿Qué iba a hacer a estas horas?

Eso es justo lo que te pregunto. ¿No estarías con alguien?

No, madre, ¿cómo iba a estar con alguien?

Me ha parecido escuchar a un gato y he abierto para espantarle.

¡Qué molestos son esos bichos! Nunca me han gustado.

Pues nada, no me podía dormir y he estado cavilando.

¿Sobre qué?

He tenido una idea genial para la boda de Ramón y de Carmen.

El regalo de boda

de don Ramón y Carmen vamos a ser nosotras dos.

¿Cómo que nosotras dos? ¿De qué habla?

Vamos al salón y te cuento.

Ven pacá.

Este retrato nos lo hicimos poco después de casarnos.

Celia estaba preciosa.

-¿La quisiste mucho?

-Sí, con toda mi alma.

-Era una mujer muy bella y muy elegante.

-Sí, lo era.

No siempre me porté bien con ella,

pero ella me amaba tanto que,

perdonaba una y otra vez mis faltas.

Hubo un tiempo que...

fuimos muy felices.

Creo que...

no me di cuenta lo importante que era para mí hasta que la perdí.

-El amor de tu vida.

-Sí.

Espero que no te moleste que hable así de ella.

-Eres sincero, y te honra haber amado tanto.

-Me alegra que no te importune,

espero que lleguemos a amarnos tanto como nos amamos Celia y yo.

-Yo no quiero otra cosa.

-¿Qué te ocurre?

Tus ojos no tiene el brillo de otros días.

-No te puedo negar que estoy intranquila.

-¿Crees que mi amor no es sincero?

-De eso estoy segura.

-Entonces, ¿qué es lo que te turba?

-La vuelta de Genoveva.

-Marcia,

eso no debe de preocuparte,

no siento nada por ella.

Ni siquiera desprecio, solo indiferencia.

-Sí, pero al volver ella, Úrsula seguirá en el barrio,

y esa mujer sí me da miedo.

-Nadie podrá hacerte daño cuando formalicemos nuestra relación,

puedes estar segura de eso.

Eh, te propongo...

¿Por qué no vienes a la boda de don Ramón?

-Yo no estoy invitada.

-Eso no es problema,

mi amigo estará encantado de recibirte como mi pareja.

-Loco.

Eso sería un escándalo, sigo siendo tu criada.

-Tienes razón. Más de uno se rasgaría las vestiduras

si me viera aparecer con mi criada.

Y además, de color.

De un color precioso.

Pero eso tiene fácil arreglo.

Tienes que aceptar lo que llevo días proponiéndote.

-No, Felipe, no puedo,

no sería justo para ti.

Mi pasado siempre volverá a por mí.

-Tu pasado no existirá cuando formalicemos nuestra relación.

Puedes estar segura de eso.

Ven, ven aquí.

Cualquiera diría que ha caído una bomba de cómo está to esto.

-Nunca había visto un destrozo así,

ya he perdió la cuenta de los sacos de escombro que hemos sacado.

-¿Cómo va la cosa?

No he podido pegar ojo en toda la noche.

-Ya lo ve, don Antoñito, sacando escombros.

-¿Recogiendo porque ya está arreglado

o porque os habéis rendido?

-Rendirnos nunca.

Nos hemos pasao to la noche dale que te pego.

-¿La avería está arreglada?

-Hemos hecho una apaño lo mejor que hemos podido,

que espero que funcione.

También le digo que hemos hemos pasao una noche toledana.

Dios.

-¿Está todo controlado?

-Bueno, yo que usted no me preocuparía,

nos ha costao una desriñoná.

Ahora limpiamos esto,

montamos las mesas y como si no hubiera pasao na.

-Os lo agradezco, se ve que estáis agotados.

-Ya le digo que si el sermón del cura es muy largo,

lo mismo me duermo.

-No te despertaremos a no ser que ronques.

-Bueno,

de buena gana me metía en la cama,

pero no señor, haré un poder por ir a la boda, que la ocasión lo merece.

-Esto os lo voy a recompensar, os lo aseguro. Gracias.

-No lo agradezca, que era nuestra obligación.

-Ey, sin tocar, sin tocar. Os dejo.

-Con Dios.

Bueno, vamos a darnos prisa

que llegamos tarde a la boda.

-Sí. que nos queda lavarnos y no tenemos costumbre.

-El tiempo corre que vuela.

-Y más yo, que tengo que ir a recoger cierta cosa.

-¿Recoger cierta cosa? ¿Qué vas a recoger tú?

Te recuerdo que la única persona que puede llegar tarde a una boda

es la novia.

-No se apure, que es aquí al lado.

Es una cosa pa contentar a Marcelina.

Anoche en el cinematógrafo tuve una idea.

-Pues corre, corre,

que yo me quedo con los muchachos haciendo el trabajo de todos.

-Nos vemos. -Venga, con Dios,

si no me deslomo antes. ¡Venga, muchachos, por Dios!

Venga, que no voy a estar yo solo trabajando, venga.

Del cinematógrafo...

¿Qué se le habrá ocurrido al gañán este?

Eh, cuidadito.

(RÍE) ¿Yo con pantalones?

Qué disparate. Me ve mi padre...

Tienes unas ocurrencias de lo más divertidas.

-Aquí tienes, la cantidad que os debíamos.

-Gracias.

-¿Quieres tomar un café y charlar con nosotros?

-Por mí encantado.

-No voy a poder disfrutar de su compañía,

tengo que hacer unos recados a mi padre

y ya se me ha echado la hora encima.

Nos vemos más tarde.

-De acuerdo.

-Con Dios.

-¿Quieres tomar algo?

-De acuerdo, un cortadico.

¿Puedo hacerte una pregunta en confianza?

-Por supuesto, te tengo por amigo.

-Veo que no le haces mucho caso a Angelines.

¿Te ocurre algo con ella?

-No, nada, es una chica estupenda,

amable y muy hacendosa,...

todo un partido.

-Pero no te hace tilín.

-Bueno, ahora eso da igual,

lo importante es lo bien que lo vamos a pasar los tres en el río.

-Seguro que sí.

-Voy a por tu café.

-De acuerdo.

Doña Susana, no me apriete tanto, por el amor de Dios.

-Ya está.

Aunque te has vestido muy pronto.

-Ya, pero estaba impaciente por hacerlo.

-Espero que no te vea don Ramón antes de la boda,

eso da muy mala suerte.

-No, don Ramón se ha ido a vestirse a casa de don Felipe.

Yo he preferido hacerlo aquí, que hay más sitio que en el altillo.

-Esto es mucho mejor, no podías salir vestida de allí.

-No veo por qué,

he sido muy feliz todos estos años

y solo tengo agradecimientos para mis amigas.

-No lo pongo en duda, pero vas a ser la señora de Palacios,

eso es de enjundia.

-¿Y qué?

Eso no desmerece a ese sitio, ni a nadie, y punto redondo.

(SUSPIRA)

¿Y la otra señora Palacios, dónde se mete?

-Por ahí debe andar, en su cuarto.

-Si parece una reina.

-Y tú una princesa.

¿Qué, te gusta mi vestido?

-Mucho, yo quiero uno igual cuando sea mayor y me case.

-El vestido lo he hecho yo.

¿Quieres que te cosa uno a ti?

-(ASIENTE)

-Te prometo que tendrás uno muy bonito antes de volver a París.

-¡Qué bien! Voy a ser la más guapa del colegio.

-Ese vestido está muy bien hecho.

Vas a ser la dama de honor más elegante del barrio.

-Me lo hizo Leandro.

-Ya decía yo que estaba hecho a medida

y por alguien con muy buena mano.

No quiero presumir, pero todo lo que sabe mi hijo lo aprendió de mí.

-No es presumir,

es la verdad,

además de ser muy buena sastra, es muy buena maestra.

Las dos vamos a ir vestidas casi por las mismas manos.

Yo me siento la novia más guapa del mundo

y, tú vas vestida de ensueño, Milagros.

-Lo he hecho yo misma, para regalárselo.

-¿Lo has hecho tú?

Es precioso. Me gusta mucho.

-Las cuentas las compré en un anticuario.

Dicen que tienen más de cien años, y que perteneció

a la mujer de Napoleón. -¿La mujer de Napoleón?

Pues si las llevó ella, y además, las has hecho tú,

me la pondré para la boda.

Doña Susana, haga el favor de ponérmela.

-Yo creo que le iría mejor algo de más valor.

-Pues yo creo que no.

Es perfecto, no podría llevar una joya mejor.

-Pues si está segura de querer lucirlo...

-Completamente. -Es tu boda.

-Mi boda.

No sé, todavía no me hago a la idea

de que todo esto me este pasando a mí.

Hace años que no era tan dichosa.

-Tu felicidad acaba de empezar, Carmen.

-Gracias.

Y a usted también, muchas gracias.

Don Felipe, muy amable.

Muchísimas gracias.

Mi amigo Ramón, está tan nervioso,

que se ha ido a la iglesia a esperar a su futura esposa.

¿Qué te ocurre?

Te has quedado como... pasmada.

-Eres el hombre más lindo que haya visto.

-No me digas esas cosas, o conseguirás azorarme.

Anda, ayúdame a poner los gemelos.

-Muy bien.

Cómo me gustaría que en vez de estar con esa escoba,

estuvieras lista para acompañarme.

-Ay...

Don Felipe, ya lo hablamos,

no es el momento de que nos vean juntos.

Ya está.

(Puerta)

Voy a abrir.

Agustina, veo que usted también está lista para ir a la ceremonia.

-Así es, pero antes de bajar,

venía a preguntarle si ya le ha dicho Marcia

lo de la desinsectación.

-Se me había pasado por completo.

-¿Qué es eso de la desinsec...?

-Desinsectación, muchacha.

Todos los años viene

un hombre a echar insecticida por toda la casa.

Aprovechando que el señor se iba de boda,

le he dicho que viniera hoy.

-No hay problema,

yo estaré aquí todo el día.

-No, no. -No puedes.

Ese hombre echa un veneno que mata a todo bicho viviente.

Tienes que salir de la casa.

-Pero tengo un guiso en el fuego.

-Siento no habértelo dicho antes,

pero tendrás que llevarte la cazuela al altillo

y terminar allí de cocinar, aquí no se podrá estar.

-¿No voy a poder hacer ninguna labor de la casa?

-No, en media hora tienes que salir de aquí a escape.

Y no se te ocurra volver hasta que te avisemos.

-Bueno...

Iré a la cocina a recoger lo que pueda.

-Vamos, muchacha, corre, que el tiempo vuela.

-Por cierto, les deseo que lo pasen "muito bem"

en la boda de los Palacios. -Gracias.

-Por un momento temí que no se tragaría el anzuelo.

Espero que no descubra nuestro plan.

¿Está todo listo?

-Tal y como me lo pidió.

Qué bonita la película de ayer, prima.

-Pues me alegro, me alegro de que mi primo cumpliera.

-To lo que tiene de bruto, lo tiene de noble.

Solo le falta ser tan buen mozo como Juan Luis Galán.

-Anda, prima, abróchame.

Qué pena que no haya hombres así por el barrio.

-Tu primo está empeñao en que to es artificio,

y que si le quitas la ropa, se queda en na.

-Eso me gustaría, que se presentara sin ropa.

-Pa mí que cuando lo hicieron, se les rompió el molde.

-La verdad es que no se ven muchos hombres así.

¿Qué te parece?

-Estás preciosa.

-(LLAMA A LA PUERTA)

-Buenos días tengan las señoras.

Es un placer verlas tan bellas.

-¡Arrea! Si pareces to un galán de cine.

Menudo cambio.

-¿Hace... o no hace el hábito al monje?

-Sí, sí, estás impresionante, primo.

-¿Luzco como el tal Juan Luis Galán?

-Estás de toma pan y moja.

Mucho mejor que ese pisa charcos de las películas.

¿De dónde has sacao esas ropas?

-Me las ha dejado un conocío que trabaja en el Teatro Principal.

Estas son las que llevan los galanes de las obras.

-Te sientan fetén.

La verdad es que ties hechuras de actor de cine.

-Pa que veas cómo la mitad de la guapura de esos la hace la ropa.

-Me joroba darte la razón, pero cuando la tienes, la tienes.

-Esto sí que es matar dos pájaros de un tiro,

voy a ir a la boda tan elegante como un marqués

y mi esposa me da la razón.

¡Yepaya! -Primo, no rebuznes,

que van a descubrir que eres burro y no caballo.

-¡Qué afortunada soy! Tengo a un galán en mi casa.

-No exageres, prima,

cuando se quite el traje y se ponga la gorra,

va a ser el mismo pastor.

-Da igual, de momento me parece más guapo

que el mismísimo Juan Luis Galán.

Déjame que lo disfrute.

Gracias por venir.

Padre. -Hijo.

No me llega la camisa al cuello, nunca he estado tan nervioso.

-No debería, es la tercera vez que se casa.

-Pues me siento como si fuera primerizo.

-Todo va a ir de perlas. Está muy guapo.

-No puedo tener queja de cómo me está tratando la vida.

Estoy muy feliz de poder compartir este momento

con mi familia y con mis amigos.

-Aunque María Luisa esté en París, de alguna forma, nos acompaña.

-Cuando estaba en la cárcel, nunca pensé que volvería a sentirme así.

-Esos tiempos tan oscuros han pasado,

solo hay que pensar en el presente.

-Carmen me ha devuelto la pasión por la vida, le ha dado sentido

a mi existencia.

Es la mujer con la que quiero envejecer y acabar mis días.

-Para eso hay tiempo, se puede casar un par de veces más.

-Calla. -Le quedan alegrías por vivir.

Alegrías las que me vais a dar tú, tu esposa,

la pequeña Milagros y ese niño que está por nacer.

-Lolita no para de repetirme lo afortunado que va a ser nuestro hijo

de poder criarse con su abuelo.

-Antonio, ¿sabes que Lolita es una hija para mí?

Los dos somos muy afortunados por tenerla.

-Sí, no podemos quejarnos,

hemos llevado nuestras vidas donde queríamos.

Durante estos diez años, ese era mi único deseo,

tal vez por eso mi hijo ha tardado tanto en venir,

porque no podíamos ser una familia sin usted.

-Siento haberte hecho pasar por este calvario, hijo.

-No diga eso, padre.

Sabía que tarde o temprano contaría la verdad de lo ocurrido con Celia.

Sabía que no era un asesino.

-Sí, pero hemos perdido diez años.

Te he quitado diez años de tu vida,

nunca me lo perdonaré.

-Diez años bien empleados si nos ha llevado hasta aquí.

No llore, hay que ser feliz, que se va a casar.

-Un abrazo.

-Don Ramón, ¿ya más tranquilo? -Qué va, Felipe,

más nervioso que cuando salí de su casa.

Impaciente por que llegue la novia. Espero que no se arrepienta.

-Eso no es posible, Carmen está más deseosa que usted.

-Dudo que eso sea posible.

-Muchas gracias por haberme invitado,

me hace mucha ilusión acudir a su enlace.

-No podía ser de otra forma,

mi esposa y tú habéis sido compañeras.

-¡Viva el novio!

-Caramba, Jacinto, estás hecho un pincel,

mejorando lo presente. -La ocasión lo merece, don Ramón.

-Está feo que yo lo diga,

pero cuando mi esposo se pone, luce como una estrella de cine.

-Criatura. -Ahora que está tan bien acompañado,

me voy a buscar a la novia.

-Vaya, se queda en buenas manos.

-Bueno, ¿qué hay de menú?

-No lo sé.

(MILAGROS CANTA)

-Ya va siendo hora de que vengan a buscarla.

No sé qué piensa Antoñito.

-No lo sé, pero estará a punto de llegar.

No sufras, mujer, que la iglesia no la van a cambiar de sitio.

-Ya, pero a este paso, se casa uste de noche.

Ya se está haciendo tarde

y la niña no sabe qué diadema ponerse.

-Déjala que disfrute.

-Lo que quiera, pero que deje de cantar en francés,

que me está poniendo nerviosa con eso que canta del cacahuete.

-"Alouette", dice "alouette".

Sosiégate, que vamos en hora.

He esperado tanto a ser feliz en mi vida que,

por unos minutos más, no va a pasar nada.

-Quiere a mi suegro de verdad, ¿no es cierto?

-¿Qué si le quiero?

A menudo pienso que... después de todo lo que he pasado,

lo que he vivido,

esta es la primera vez que amo de verdad.

Y...

te voy a confesar algo.

Me turba mucho la noche de bodas.

¿Sabes la de años que no conozco varón?

-Claro.

Por eso no se preocupe.

Mi suegro es to un caballero

y la tratará con el cariño y el respeto que se merece.

-Lo sé, y eso espero,

porque del acto amoroso, solo recuerdo el nombre.

-Eso no se olvida, que es como montar en bicicleta.

-Es que no sé montar en bicicleta.

(RÍEN) -Pues con esto se disfruta más.

Hoy, Carmen,

solo va a recibir cariño de su esposo y de tos los que la queremos.

-Quiero darte las gracias... por todo lo que has hecho por mí.

Eres muy buena, Lolita,

muy buena.

(Puerta)

-Y uste es la mejor suegra que una puede desear.

-Muy buenas. ¿Está lista la novia?

¿Que si estoy lista? Vamos para la iglesia.

-Uste está divina, Carmen.

Pero no me negará

que tengo un marido... más bonito que un San Luis que está él.

-No te digo yo que no, pero te lo voy a robar un ratito

para que me lleve a la iglesia. -Está bien.

Milagros, date prisa, que nos vamos pa la iglesia.

Voy a traerla del moño.

Cómo me recuerda a doña Trini, qué coqueta.

-¿Estás lista?

-Sí.

¿Cómo se siente?

-Como un colegial en su primera cita.

-Eso no es malo, significa lo mucho que le importa este matrimonio.

Además, tiene experiencia. -(RÍE)

-Parece que se retrasa.

-Es lo que corresponde a la novia, llegar un poco tarde a la boda.

Da gusto ver lo arreglado que van todos, hasta el portero,

nadie diría que a esta boda se ha invitado al servicio.

-Pero tú eres la más elegante de todos.

Perdóneme, tía, pero es la verdad,

el vestido que ha comprado le sienta maravillosamente.

-No está mal

para estar hecho en serie, no tiene las costuras muy torcidas.

-No es serie,

yo no me ido a un almacén, es un diseño exclusivo.

-Dejémoslo en original, he visto muchos casi iguales a ese.

Nada que ver con el vestido que lleva Carmen.

Va a ser la más distinguida de la boda.

-Es la novia. Pero ¿te gusta mi vestido?

-No estás mal.

-Pues sí,

un compañero que trabaja en el teatro me ha dejado estos ropajes.

Fui a recogerlo después del trabajo.

-Menuda cara que me traen,

parece que han pasao la noche en vela.

-Eso es lo que hemos hecho. -Si pegamos

todos los días de mi vida juntos,

no hemos trabajao tanto más que esta noche.

-Eso es porque no ha trabajao tanto.

-(HACE BURLA) -Hemos conseguido llegar a tiempo,

está todo listo pa celebrar el convite en la pensión.

-A los que no veo es a los Domínguez.

-Los artistas son de llegar tarde a tos los saraos.

Hay que disculparles.

-Pues como se descuiden, no llegan a este.

-Anda, por ahí llega la novia.

-¡Guapa, más que guapa! -Gracias, Cesáreo.

-¿Cómo ha venido de uniforme a la boda?

-Qué remedio,

mis obligaciones solo me permiten verles a la entrada.

-No sé si es el cansancio o la emoción,

pero en mi vida he visto novia más radiante.

-¡Viva la novia!

-¡Viva!

-¡Que viva el padre de la novia!

-¿Está bien o no está bien el vestido de Carmen?

-Sí, es bonito.

Pero anticuado, te has quedado en el día que te enteraste.

-¡Viva la novia! -¡Viva!

(Aplausos)

-Está muy bella, Carmen. -Madre, ya ha llegado la novia.

-Padre, aquí tiene a su novia.

-Carmen,... estás preciosa.

-Estoy un poco nerviosa.

-Camino, deja de mirar y ven a echarme una mano.

Saca las bandejas, que vamos justas de tiempo

y tenemos que llevar la comida a la pensión.

-Sosiéguese, madre, ya está casi todo.

Falta su bandeja.

-Perdona la prisa, pero quiero que todo salga perfecto.

Ya que nos hemos ido a la ceremonia,

me gustaría que todo salga a pedir de boca.

-Don Ramón ha sido muy generoso con Servando y Fabiana,

la pensión no es un local al nivel de la boda de un señor.

-Será divertido ver a doña Susana comiendo allí.

Aunque bueno, la comida es nuestra.

-Sí, pero algo de lustre va a perder el convite.

-No vamos a criticar a don Ramón por un acto de generosidad.

-Aunque para nosotras hubiera sido mucho más cómodo celebrarlo aquí...

y más rentable. -Eso ya no importa,

ahora que Genoveva ha devuelto el dinero,

no tenemos las apreturas de antes. -Tienes razón, qué alivio.

¿Vendrás conmigo a la celebración?

-No, Emilio me ha pedido que hoy me haga cargo del restaurante.

¿Por qué razón va a faltar al trabajo?

-Va a pasear esta tarde por río con Angelines y Nicolás.

-Qué raro que se haya hecho amigo de ese chico tan pronto.

-Buenas. -Buenas.

-Voy a la cocina a ver si está todo listo.

-La veo muy acalorada. ¿Cómo va el día?

-Usted lo ha dicho, atareada.

-¿Tiene un rato para dar un paseo por el centro?

La convido a un café.

-Tengo mucho trabajo con la boda de don Ramón.

-Pero el día es muy largo, en algún momento tendrá que descansar.

-Aurelio, vaya sacando bandejas, ahora voy yo.

-Había quedado con mi hija para ir al cinematógrafo.

-¿Al cinematógrafo?

-Sí, sí, es cierto,

y no puede negarse ahora, madre. -Claro que no.

-Está bien, póngame un café.

-Camino, pónselo tú.

-Cortado, ¿verdad?

-(ASIENTE)

Suegro, que Milagritos tiene algo que decirle. Dile, dile.

-Oiga, una cosa, ¿para casarse no hay que entrar en la iglesia?

-(TODOS RÍEN)

-Claro que sí, cariño. Será mejor que entremos todos.

¿Me acompañas, vida mía?

-Hasta el fin del mundo, si me lo pides.

(Suenan las campanas)

Las doce en punto y boda de postín.

(Risas)

¡Vamos!

¡Ole! -¡Arsa!

(Guitarra española)

# Que se nos casa, que se nos casa,

# que se nos casa nuestro Ramón y Carmen.

# Nuestro Ramón y Carmen, nuestro Ramón y Carmen

# que se nos casa, que se nos casa. #

-¡Ole!

# Campanas, campanitas de boda,

# campanitas de boda,

# campanitas de boda,

# y aquí en Acacias y aquí en Acacias.

# Qué bonita es la novia y olé y olé. #

-Ole esa novia guapa.

-# Qué bonita es la novia y olé y olé.

# Y qué guapo está el novio, que el matrimonio sea para bien.

# Y qué guapo está el novio, que el matrimonio sea para bien. #

(Aplauden)

Enhorabuena.

-Gracias, muchas gracias.

No tenía ni idea de que supieras bailar así de bien.

-Espero poder sorprenderte en otras muchas cosas.

Antes de criada, fui una señora con muchas inquietudes:

la música y danza...

-Eres una caja de sorpresas, y eso, me encanta.

-Eh, por favor.

Les deseo toda la felicidad del mundo.

-Gracias por tus buenos deseos y el esfuerzo que habéis hecho

para tener a tiempo este local.

Sé que trabajasteis toda la noche para salvar el convite.

Me lo ha dicho mi hijo. -Qué bocazas.

-Ya veo que se ha enterao usted.

Pero somos nosotros los que estamos agradecidos

por habernos salvado la pensión.

-Ha sido un placer

doblar el lomo para que todo esto saliera de perlas.

Son ustedes muy queridos en el barrio.

-Y os lo agradezco a todos de corazón.

-Ya hemos tenido compás, hemos bebido,

y ahora vamos a bailar unas sevillanas.

Los novios, soltad las copas, que vamos a bailar.

-Yo me las llevo. -Los demás, a tocar las palmas.

-Tendré que aprender este baile. -Hombre.

Vámonos, maestro.

Ole. Vamos ya esas guapas.

¡Mira, ole!

(Guitarra española)

# Qué buena boda, mira tú, qué buena boda.

# Qué buena boda la de Ramón y Carmen, ole. #

-Ahora mismo se lo consigo, doña Gloria.

Perdón.

¿Sería posible que le trajeran agua de litines a doña Gloria?

Es lo único que bebe y nosotros no tenemos.

-Sí, ya sé lo picajosa que es esa mujer.

Le digo a Jacinto que le traiga una botella.

-Muchas gracias.

-(RÍE)

-Prima, ¿estás viendo lo mismo que yo?

-Sí, que don Ramón es muy buena persona,

pero baila como un pato.

-Que no, que no digo eso. Mira a mi Jacinto.

Doña Felicia se ha lanzao a él como si fuese una leona.

-¿Cómo te vas a poner celosa de la señá Felicia? Anda, hombre.

-Mi Jacinto está tan pinturero,

que me da miedo que alguna me lo robe.

-Eso no va a pasar ni aunque fuera el último hombre del mundo.

Además, mi primo solo tiene ojos pa ti.

Vamos a bailar. A ver, venga.

# Y muy enamorado y olé, que mira tú, está don Ramón. #

-Vamos, con arte, eso es.

Angelines, para, me has traído a la carrera.

No he podido ni pararme a saludar a los de la boda.

-Vengo con un sofoco que me ardo.

-Normal, con estas prisas.

¿Quieres un refresco? -No.

Lo único que he hecho ha sido comer y beber de puro aburrimiento.

Nicolás y tú no habéis hecho otra cosa que jugar al "fúrbol".

-Se dice fútbol

o balompié.

-Me importa un comino como se diga.

Nicolás ha estado todo el tiempo pendiente de ti,

me habéis hecho menos caso que a los cardos.

-Lo siento,

es cierto que hemos estado un poco distraídos.

A mí me ha sorprendido la actitud de Nicolás,

esta mañana parecía muy simpático. -Mira, Emilio, déjalo,

estoy muy disgustada.

-No le cuentes nada de esto a tu padre.

-Más te vale que no se entere de que me haces el vacío,

se pondría como una hidra.

-No digas eso, yo estoy pendiente de ti.

-¡Y un cuerno!

¿Sabes qué te digo?

Prefiero estar sola que mal acompañada.

-Calma. -A las buenas, Emilio.

-Jacinto. -¿Eh, eh?

-Menudo traje, parece un actor de cinematógrafo.

-Totalmente,

igualito que los de las películas de los americanos.

-No os he presentado, Angelines, mi prometida.

-Él es Jacinto, el portero del 38.

-Encantado, señorita.

-¿Qué hace que no está en la boda? -Su madre,

que me manda a por una botella de agua de litines

para una amiga suya. -Sí, doña Gloria.

-Esa. -Creo que tengo un sobre

con los polvos, enseguida lo preparo.

-Vale.

La boda, qué diversión.

-¿Es usted de aquí?

-¿De aquí? No, no. Yo vine del pueblo hace...

Siéntese, siéntese,

que yo se lo cuento.

Yo vine a visitar a mi prima Casilda.

Yo, antes era pastor. ¿Usted ha tenido ovejas?

-(ASIENTE) -¿Sí? Más listas que las personas.

Tenía una... La Sinforosa. Qué sonriente era.

Ella iba por los prados... (IMITA EL BALIDO DE UNA OVEJA)

Y tenía una alegría...

¡Ole!

Esas palmitas. -¡Ole!

-Con alegría.

# Qué guapa que está, mira tú, qué guapa que está. #

-¡Ole!

# Qué guapa que está, con su traje de novia, Carmen,

# con su traje de novia, Carmen, con su traje de novia, Carmen,

que mira tú, qué guapa que está. #

-Estoy muy contenta de que se venga a vivir con nosotros.

-# Y muy enamorada y ole... #

-¿Estás segura que no te cansarás de nuestra presencia?

-Eso no va a pasar.

Son ustedes más buenos que el pan blanco.

Me vendrán mu bien pa criar al retoño que está por venir.

-(ROSINA RÍE ESCANDALOSAMENTE)

-Me da un coraje esta mujer, si no llama la atención, no está a gusto.

-Ya conoces a Rosina. -Ya.

Pero desde que ha vuelto, no la soporto, me irrita.

-(ROSINA RÍE ESCANDALOSAMENTE)

-No puedo más, me voy a tomar el fresco.

# Qué guapa que está, mira tú qué guapa que está. #

-¿A su nuera que le pasa?

-Me barrunto que son los típicos cambios de humor del embarazo,

lleva todo el día protestando, con eso se lo digo todo.

-Aquí traigo la botella que me han pedío.

-Muy bien.

Haz el favor de ponerle una copa a doña Gloria, ¿eh?

Servando, parece que to va de guinda.

La gente se divierte y no falta de nada.

Carmen me ha agradecido ya más de 20 veces lo bien que está to.

-Natural.

¿Dónde iban a estar mejor que aquí, atendidos por nosotros?

-¡Ole! -¡Ole!

-¡Vivan los novios!

-Amigos, amigos,

un poco de silencio, por favor, un poco de silencio, por favor,

porque ha llegado un momento muy importante.

A ver, don, don... ¿Don Ramón?

Carmen, ¿y su marido?

-Pues mire que si ya lo he perdido. -(RÍEN)

-A ver cuánto dura el apaño de la tubería que hemos hecho.

-Y a ver cuánto le dura el matrimonio a mi padre.

¿Quién nos iba a decir hace unos meses

que estaríamos aquí charlando en tan buena armonía?

-Yo no, desde luego.

-Afortunadamente, lo que sucedió con nuestra esposas está superado.

-Así es, la verdad se ha impuesto.

Aunque el dolor por su pérdida

sigue siendo patente.

-Aunque tratemos de seguir con nuestras vidas,

nunca las olvidaremos, su recuerdo vivirá siempre en nosotros.

-Vamos a bailar.

Por nosotros.

Alegrémonos, hoy es día de mirar al futuro.

Espero que el mío sea con Marcia.

-No sabía que iba usted tan en serio con esa muchacha.

-Me desvivo por esa mujer.

Yo tampoco pensaba que se hiciera tan rápido con mi corazón.

Esa mujer tiene algo que enamora.

No me extrañaría que la próxima fuera mi boda.

-Va a tener que apurarse,

porque Emilio y esa chica de su pueblo están en capilla.

-Le aseguro que en eso estoy en este momento.

-Con su permiso, don Felipe, me marcho.

-¿Te vas tan pronto, Agustina?

-Con gusto me quedaría en el convite,

pero tengo un asunto de mucha enjundia entre manos.

-No te entretengas entonces.

-Con Dios. -Con Dios.

No sabía que había vuelto a trabajar.

-Eso parece. Es una criada muy competente,

si ya está restablecida, es normal que esté trabajando.

-Me pregunto para quién.

-Pronto lo averiguará.

-El novio,

el novio, el novio... -Parece que le reclaman.

-Vamos, que le están esperando.

-Ya voy, hija.

Felipe, las obligaciones del matrimonio.

-El novio, el novio...

(TODOS) El novio, el novio...

(Aplausos)

-Pero bueno, ¿qué encerrona es está?

-De encerrona, nada,

los novios tienen que bailar el vals como manda el protocolo.

-Si yo ya he bailado más que la Pávlova.

-¡Quía! Servando, ponga la música.

-Vamos para allá. (RÍE)

-Padre, que no se diga que los Palacios nos amilanamos,

su mujer le está esperando. Por favor.

Gracias. -Querida esposa.

(Suena un vals)

Vamos, Milagros, ven, ven.

Ya salen los novios de la celebración,

un coche les está esperando.

Si que se ha alargado el convite.

Todo el barrio les está despidiendo y yo aquí encerrada.

¿Qué quería hacer?

No fue usted invitada. ¡Debería de estar allí con Felipe!

Sin embargo, estoy aquí aguantando ver

cómo me juzga por haber sido derrotada.

Yo no hago tal cosa.

Mejor así, porque yo no he perdido.

Esto, apenas ha comenzado.

¿Por qué hay dos servicios? ¿A quién esperamos?

A nadie, señora. Si me lo permite, hoy cenaré con usted.

Tenemos que tratar cierto asunto.

Entonces, todo era una trampa.

-Así es.

Lo de fumigar era una mentira para que Agustina lo preparara todo.

Gracias, Agustina. -De nada, señor.

¿Necesitan ustedes algo más?

-No, puede retirarse.

¿Aprovechaste la tarde libre?

-Me aburrí un poco, todos estaban en el "casamento".

-Me hubiera encantado que vinieras a esa boda conmigo.

-Aproveché para estudiar español.

He aprendido algunas palabra nuevas:

reparación,...

-Ajá.

-...circunflejo,...

yunque...

Y ya.

-Me parece muy bien.

Pero no es de gramática de lo que debemos hablar esta noche.

-¿Y de qué quieres conversar entonces?

-De amor.

Marcia, te amo.

Te amo mucho.

Y quiero formalizar lo nuestro.

Sé que hay cosas que generan una gran distancia entre nosotros

y quiero acabar con ellas.

A partir de este momento,

Agustina será la criada de esta casa.

-¿Me estás despidiendo?

-Así es.

No quiero que sirvas más en este piso.

-(RÍE)

No insista más, Úrsula,

pienso seguir con la idea de ir poco a poco con Felipe.

Pero eso le tiene que causar un gran sufrimiento.

Me parte el alma cada vez que me cruzo con él y ni siquiera me mira,

o cuando escucho música desde su casa

y me figuro que estará bailando con Marcia.

Reaccione de una vez.

Su naturaleza es otra, es firme, fiera,

tarde o temprano

terminará haciendo lo que debe hacer.

No, no puedo aceptar lo que me ofrece.

No se engañe,

hay un estorbo que debe quitarse del medio.

Yo le puedo ayudar.

¿Por qué esperar?

¿Por qué sufrir?

No la entiendo, no comprendo su afán por ayudarme.

¿Qué pretende con esto?

No olvide que yo también fui mancillada,

aquí se me arrebató lo que más quería...

Y... que ni perdono,...

ni olvido.

Comprendo.

Sé bien lo poderosa que es la sed de venganza.

Señora,...

discúlpeme, pero...

hay algo que debo decirle.

Algo que usted tiene que saber sobre Marcia y sobre mí.

Yo...

la he traicionado a usted, señora.

¿Qué pasa, no te agrada la muchacha?

-Emilio, pensaba que te habías dado cuenta de que muestro más agrado

por la compañía del novio de la muchacha.

¿Ha conseguido colocación? Sí, así es.

He vuelto a faenar en casa de don Felipe.

¿Ocurre algo?

-Eso me pregunto yo.

No hace falta ser un Séneca para saber que usted me rehúye.

-No, eso no es cierto. -No lo niegue.

¿Qué estás haciendo?

-Es el primer día de Agustina,

no dejaré que cargue eso tan pesado ella sola.

-Abandona de una vez este uniforme.

Tenemos que formalizar nuestra relación

anunciando nuestro compromiso lo antes posible.

-Quiero ser buena anfitriona, que son nuestros invitaos.

-Ahí te equivocas, no son nuestros invitados,

la casa también va a ser suya, ¿te enteras?

Ahí está la diferencia.

-Pal caso, es lo mismo.

-Arrea, pero ¿qué hace mi Jacinto?

-Prima, tranquila, que no es lo que tú piensas.

-Pues lo que yo pienso es que esa muchacha está flirteando

con mi marido.

-"Si nos vamos de excursión, tiene que ser ahora,

que en meses tendré la panza enorme".

Como tú no cargas con la criatura, ¿eh?

-Hijo, yo no me quiero meter en vuestras disputas,

pero Carmen y yo...

venimos muy cansados del viaje

y... nos vendría bien un poco de calma.

¿Damos por terminada la cena? -De eso na,

que llevo to el día esmerándome pa congratularles en su llegada.

Marcia es un estorbo, que si usted quisiera,

yo podría quitarle de encima, solo tiene que pedírmelo.

Está bien,...

haga lo que tenga que hacer.

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Acacias 38 - Capítulo 1074

12 ago 2019

Entre todos consiguen arreglar la pensión. La boda de Ramón y Carmen podrá celebrarse allí.
Señores y criados asisten a la emotiva boda de Ramón y Carmen. Los Domínguez les regalan una actuación de Cinta y Bellita.
Emilio intenta que Angelines se fije en Nicolás, pero esta queda obnubilada con Jacinto. Ledesma intenta un nuevo acercamiento con Felicia.
Genoveva rechaza la propuesta de Úrsula para deshacerse de Marcia, pero la criada le desvela que la ha traicionado. Felipe y Marcia celebran una cena romántica.

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  1. Eustaquia Taky Sánchez Grajera

    Pues nada que Úrsula sigue con sus instintos de depredadora de seres humanos sin escrúpulos ni retorcijones de barriga. La próxima ya esta al caer, y el comisario Méndez ni esta ni se le espera.

    pasado sábado