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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 1065 - ver ahora
Transcripción completa

Asesino.

-Yo diría que ha sonado un disparo. -¿Cómo va a ser un disparo?

Ni que estuviéramos en Cuba.

-Ha sonao como cuando cazaban conejos en las eras de Cabrahígo.

Corran, a por el ladrón, ¡socorro, socorro, que se escapa!

He visto a su sobrino guardando bajo llave

unos papeles mu misteriosos.

Cuando mi sobrino salga de casa me avisas,

que yo voy a averiguar qué es eso.

-¿Quién será el asesino? -La lista de candidatos

es muy grande, eran muchos los que odiaban a don Alfredo Bryce.

Estoy convencida de que se trata de un crimen pasional.

Ayer,...

Úrsula y yo nos vimos obligadas a salir a la calle,

Alfredo se había dado cita aquí con uno de sus amantes.

Vamos a adelantar el casamiento,

no vaya a ser que Angelines se eche pa atrás.

Mañana daremos un convite para anunciar la fecha de la boda,

así se quedará tranquila.

Yo no tengo por qué darle explicaciones.

No te equivoques, endriago,...

aunque don Alfredo ha muerto, sigues a mi servicio.

Cinta y yo estaremos en el callejón,

usted tiene que aparecer con Angelines,

con la excusa de ir a los Jardines del Príncipe.

¿Se encuentra usted bien, amigo mío?

Mi vida no tiene sentido, no merezco el aire que respiro.

No se enfrente a mí.

No vuelva a hablarme sin respeto y obedezca todas mis órdenes,

de lo contrario, va a pasarlo muy mal.

-¿Qué está pasando aquí?

Nunca le perdonaré...

que me haya tratado así,... nunca.

-El testamento de Liberto.

¿Y si está pensando quitarse la vida?

-¿Don Liberto está pensando en suicidarse?

En todo este tiempo no he sentido ni un ápice de deseo por ti.

Ni siquiera cuando compartimos el lecho.

Lo único que he sentido durante todo este tiempo...

es un profundo desprecio.

¿Qué está pasando, Felipe?

Te he hecho una pregunta, Felipe, ¡¿qué está sucediendo?!

¡Contesta de una vez! Ya lo he hecho.

Si es tu deseo que te lo repita, no tengo inconveniente.

Te odio, te odio con todas mis fuerzas.

Mientes. No,

eran mis besos los que no eran de verdad.

Siento arcadas al recordarlos.

Sabía que tu matrimonio con Alfredo era una patraña,

y que habías vuelto a Acacias por un motivo,

vengarte de todos por la muerte de Samuel.

Estaba en mi derecho. No, el asesino de Samuel

era otro, Cristóbal Cabrera. Sin embargo,

quedó a salvo de tu ira.

¡Nada podía hacer contra él!

Era demasiado poderoso.

Por en vez de tratar de hacer justicia,

solo querías protegerte.

Vi a ese canalla salir de tu casa.

Dime, ¿cuánto le pagó Alfredo para que se olvidara de ti?

Tú no lo entiendes. Lo entiendo perfectamente.

Pactaste con el asesino de tu esposo,

¡mientras volcabas tu rabia sobre personas inocentes!

¡¿Inocentes, dices?!

¡¿Quiénes nos negaron auxilio cuando más la necesitábamos?!

No te engañes,

ni fuimos sus asesinos, ni pusimos a este en contra de él.

¡Tú tienes más culpa que nosotros! ¡Cállate!

No, no pienso hacerlo.

Antes me pediste que hablara,

y ahora vas a escuchar todo lo que tengo que decirte.

Eres una cobarde,

y preferiste que Cristóbal se fuera con los bolsillos llenos

y que se olvidara de ti.

Has destruido la vida de Liberto y Rosina,

y a punto estuviste de lograrlo con Lolita.

¡Por no hablar de los años que le has quitado a doña Susana

mientras recompensabas al asesino de tu esposo!

Felipe, tú me enseñaste que estaba equivocada.

Traté de cambiar, de solucionarlo,

me enseñaste que mi venganza no tenía sentido.

(SONRÍE)

Ya.

Sí.

Y por eso te manipulé como a una marioneta.

Tan solo tenía que conseguir que te enamoraras de mí.

No, no, mientes.

Mientes, no estabas fingiendo.

Tus besos, tus miradas, no podían ser solo una comedia.

¿Eso crees?

Nunca he sentido nada por ti.

Nunca. Te desprecio con todas mis fuerzas.

¡Basta!

(Sintonía de "Acacias 38")

¿Así te burlas de tu compromiso con mi hija,

aprovechando cualquier ocasión para verte con esta fulana?

-Se lo advierto, cuide sus palabras.

-No te amuela, cuida tú tus actos.

Ya veo que no tienes asomo de decencia ni palabra.

Emilio, no permitas que te hable así.

No merece otro trato.

Menos mal que he podido evitar este mal trago a mi hija.

Le ruego que nos comprenda.

Su hija tampoco quiere casarse y nosotros nos amamos.

Me importa un bledo lo que sientan,

ni me interesa lo que piense mi hija.

Ella hará lo que tiene que hacer y Emilio también,

lo que está en juego es muy serio.

-Cinta, será mejor que te marches. Emilio, tenemos que hablar.

Déjanos solos, te lo ruego.

-Deberías hacerle caso.

Has hecho bien en dejarla marchar.

No tiene por qué saber de nuestro acuerdo.

De la misma forma que tampoco lo conoce mi hija.

Eres el primer interesado

en que nadie más sepa lo que le hiciste a Federico.

Solo te lo diré una vez.

Es posible que mi hija no quiera casarse contigo,

pero si tratas de romper el compromiso

o usas alguna otra triquiñuela para sabotear nuestro acuerdo,

te espera el garrote o acabar en manos del señor Valdeza.

¿Te queda claro?

Eso espero, por tu bien y el de los tuyos.

-¿El de los míos?

¿Acaso crees que si decido contarlo todo, tú serás el único perjudicado?

Valdeza se hará cargo de tu familia,

incluida tu hermana.

-No tema, seguiré adelante con la boda.

-Chico listo.

Pero no lo olvides,

eres tú el que tiene mucho que temer.

(GRITA)

(LLORA)

Señora, ¿qué sucede? ¿Qué son estos destrozos?

Cálmese, por favor.

Acabamos de dar sepultura a su esposo.

¡Maldito sea!

¡Que se pudra en el infierno y usted no tarde en seguirle!

Pero, señora, ¿qué está diciendo?

¿Cómo se atreve a llamarle mi esposo?

El único que he tenido se llamaba Samuel Alday.

Y no he dejado de velarle en mi corazón.

Temple. La pueden escuchar sus vecinos.

¡Qué me oigan!

Así podrán seguir burlándose de mí, de mi dolor.

Váyase, Úrsula, quiero estar sola.

No, señora, no me apartaré de su lado.

A pesar de sus desprecios,

no la dejaré desamparada.

¿Qué la tiene en este estado?

Dígame, dígame.

No me diga más, ¿es por don Felipe?

Tranquila. No hace falta que me responda.

No la incordiaré más con esas preguntas.

Ahora, en un poco, dejará de llorar,

irá a asearse, a recomponerse sus ropas.

Tiene que estar digna para recibir visitas.

No. No, Úrsula,

nadie va a venir a visitarme y no puedo ver a nadie.

Claro que puede.

Es usted fuerte.

Tiene que levantarse y mirar al frente.

Ya llegará el momento en el que pueda retomar su venganza.

Ese propósito del que nunca debió desviarse.

Seguro que Felipe va a aprender lo que usted vale.

Va a pagar con creces haberla despreciado.

Vamos, señora,

levántese.

Levántese.

Vamos, señora.

Disculpa por hacerte esperar.

-Descuida, ha merecido la pena.

Estás preciosa.

"Obrigada".

-Aquí está. -¿Por qué brindamos?

-Por lo que realmente importa,

por nuestro amor.

¿Por qué ha desaparecido esa bella sonrisa?

No dejes que tu rostro se ensombrezca.

-No puedo evitar sentir miedo por Genoveva.

-Marcia, esa mujer no puede hacernos nada, gracias a ti la he vencido.

-Yo sé que tú eres fuerte, pero ¿yo?

¿Qué pasará cuando Genoveva sepa que teníamos un plan?

-No tienes nada que temer. Decir verdad,

es lo mejor que podías haber hecho.

Dímelo, no tengas miedo.

-Úrsula me trajo a su casa.

Úrsula y Bryce.

Querían saber.

-¿Conocer la defensa de mi cliente?

-Sí.

Les conté lo que doña Genoveva iba a decir a juez.

-Qué se iba a contradecir adrede.

-(ASIENTE)

¡Lo siento, lo siento mucho, señor!

Pero si no lo hacía, podrían hasta matarme.

-Matarte, ¿quién, Úrsula?

¿Tan grave es?

¿Qué te pasa?

-"Estoy enamorada. Estoy enamorada de usted, señor".

"No puedo seguir mintiéndole a usted

y no puedo verle con doña Genoveva".

Le amo con locura.

¿Me escucha? Lo amo.

-¿Y usted?

¿Me ama también?

-Marcia,

no siento nada por Genoveva.

Te quiero a ti.

Puedes confiar en mí.

Marcia,...

te lo dije aquel feliz día y te lo repito.

No dejaré que nadie te haga daño.

Ahora que Alfredo ha muerto,

eres libre para vivir nuestro amor.

¿O acaso hay algo que pueda impedirlo?

Marcia, ¿cuándo vas a contarme la verdad sobre tu pasado?

Aún desconozco porque contrajiste esa deuda con Alfredo.

Hay tantas cosas que no sé de ti.

¿Dónde te captó Úrsula?

¿De qué te libró y por qué?

¿Por qué te niegas a confesármelo?

-Te diré toda la verdad cuando esté preparada.

-Marcia... -No insistas más.

Comamos...

o se enfriarán estos manjares que he preparado para ti con tanto amor.

Hay mucho que celebrar. Venga.

¿Cuándo vas a asumir de una vez por todas tu situación?

Ledesma me ha puesto al tanto del intento de apartar a Angelines

que Cinta y tú habíais pergeñado. -Tenía que intentar algo.

-¡¿Cómo puedes ser tan irresponsable?!

¿Crees que a Ledesma le iba a importar lo que dijera su hija?

Si Angelines se negara a casarse contigo,

le daría exactamente lo mismo.

-Lo lamento, madre. Tiene razón.

He sido un ingenuo. -Peor que eso,

has sido un imprudente. -No tema,

no volverá a suceder.

Ya he asumido mi destino. Me casaré con Angelines, aunque...

eso signifique renunciar a mi felicidad.

-Lo siento, hijo, por desgracia no hay otro remedio.

-Lo sé. -Venga.

Mejor será que marchemos a descansar.

Mañana nos espera un duro día,

tenemos que preparar el ágape.

Encárgate tú de cerrar.

-Antoñito, ¿qué hace aquí?

-Estaba esperando a que se quedara solo.

Le debo una disculpa.

Por mi culpa, el plan fracasó.

Cuando fui a buscar a Angelines a su casa,

estaba cerrada, por eso no llegué a tiempo.

-Usted no tiene culpa de nada.

Ledesma se anticipó adivinado

nuestras intenciones.

-Maldito sea.

¿Qué podemos hacer ahora? -Solo una cosa,

aceptar la realidad.

No hay marcha atrás, el ágape sigue adelante

y yo me casaré con Angelines.

-No diga eso, no puede rendirse.

-No hay rendición cuando has sido derrotado.

Debí haberlo asumido hace tiempo.

Ahora me queda pedirle un último favor.

Hombre, buenos días. ¿Qué se les ofrece?

-Servidora, que le he hecho este bizcocho a doña Bellita.

-Y no uno cualquiera.

Mi Marcelina hace el mejor bizcocho borracho.

-¿Sí? -¿No me cree?

Coja un cuchillo, vamos a probarlo. -Las manos quietas.

Ya entiendo tu empeño en acompañarme,

tú querías hincarle el diente.

-Qué mal pensá eres, Marcelina.

-Piensa mal y acertarás.

-Ya, basta.

Es temprano para discutir, si quieren discutir, háganlo fuera.

-Voy a buscar a mi señora.

Pasen al salón y allí le esperan.

Pero quietitos, ¿eh?

-Ni tocarlo, que es pa la artista.

-Mujer, si me ofrecen catarlo, no voy a hacerles un feo.

-He dicho que nones.

Se lo damos y nos vamos escopetaos. -De acuerdo.

-¡El bizcocho!

-Tanto decir que no lo tocara, y si no es por mí, se esparrama.

Esta alfombra que... -Sí, la alfombra.

-Mujer... -Buenos días.

Jacinto, Marcelina, ¿qué se os ofrece?

-Na, que... le he traío este bizcocho,

pa que nos perdonen de una vez por toas.

-No deberías haberte molestado, no era necesario.

-Pero ya que te has puesto, se agradece el detalle.

Huele que alimenta. -Y aún sabe mejor, se lo aseguro.

-Sea entonces.

Te acepto el presente. Y descuida, que está todo olvidado.

-Muchas gracias, doña Bellita.

-Arantxa, trae unos platos

y compartamos este bizcocho con nuestros invitados.

-Si insisten, lo probaremos.

-Eso. Vamos a probarlo.

-Vamos, que a tu marido se le ven ganas de bizcocho.

Me alegra haberle acompañado a la reunión

ha sido muy esperanzadora.

-A mí también me lo ha parecido.

Doña Susana, me alegro verla. Precisamente quería comentarle

que vamos a organizar una reunión con los inversores de los seguros.

-Creemos que el negocio va viento en popa.

-Me alegro mucho, don Ramón, pero ahora no hay tiempo para eso.

Preciso de su ayuda.

-¿Sucede algo?

-Me temo que sí.

-Ayer descubrí que Liberto ha redactado su testamento.

Y eso no es todo, como ya le dije,

sé que sigue bebiendo a escondidas.

-Pobre hombre.

Está destrozado por la separación de Rosina.

-Así es.

Casilda y yo tememos que la melancolía

le está hundiendo en los infiernos

-Hablaré con él. -Para eso,

antes tendrá que encontrarle. Ha pasado la noche fuera.

-¿Cómo? ¿Aún no ha regresado? -No.

Eso me da mala espina.

Me espanta solo decirlo,

pero, don Ramón,

¿y si mi sobrino está pensando en quitarse la vida?

O peor aún, ¿y si ya lo ha hecho?

-No piense eso, doña Susana.

Liberto sería incapaz de tal cosa. -¿Está usted seguro?

Está desesperado, fuera de sí.

-Deje, deje, nosotros le encontraremos.

¿Sabe adónde puede haber ido?

-Casilda no sabe nada.

Ya le hemos estado buscando sin éxito alguno por estas calles.

-Preguntaremos a los vecinos, a ver si alguien le ha visto.

-¿No deberíamos dar aviso a la policía?

-No, es demasiado pronto.

El comisario Méndez estará ocupado con el asesinato del señor Bryce.

-Y hace poco que Liberto ha desaparecido,

no creo que nos tomen en serio.

-Y no tenemos indicios de que nuestras suposiciones sean ciertas.

-Quizás tengan razón.

En ese caso, me acercaré a los hospitales a preguntar por él.

-Sí, será mejor que dividamos los esfuerzos.

Si no damos con él, entonces sí que acudiremos a la comisaría.

-Muchas gracias. Gracias a los dos.

Me agrada verle, comisario. ¿En qué puedo ayudarle?

Ya estará al corriente de que estoy investigando

el asesinato de Alfredo Bryce.

-Tome asiento. -Gracias.

Sí, lo sé.

Pero no sé si podré ayudarle al respecto,

nada sé de lo sucedido.

-Yo, sin embargo, sí creo que debe contestarme a algunas preguntas.

Sepa que, de forma inesperada, su nombre ha surgido

durante mis investigaciones.

He escuchado ciertos rumores

sobre su amistad con la viuda de la víctima.

-Ya sabe cómo es la gente. No haga caso a los chismorreos.

-Desde luego que no.

Por eso le doy más crédito a los hechos.

Revisando los registros de los hoteles,

vi que estuvo hospedado en el Hotel Sintra.

-¿Es delito pasar la noche en un hotel?

-Tan solo me extraña.

¿Pretendía esconderse de un marido celoso

como para tener que marcharse así de su casa?

-¿Me cree capaz de eso? -(RÍEN)

-Por supuesto que sí,

ya nos conocemos.

Felipe,...

dígame la verdad, ¿estuvo en ese hotel con Genoveva?

¿Son amantes?

-Está bien, le diré lo quiere escuchar.

Es cierto que me veía con Genoveva a escondidas de su esposo.

Pero la palabra amantes

no es lo que define nuestra relación.

-No le comprendo.

-La estaba engañando,

jugando con sus sentimientos para romper su corazón.

Me he vengado así de todo el daño que ha hecho a mis amigos.

Emilio me pidió que le entregara la carta.

¿No le dijo lo que había escrito?

No, aunque lo sospecho.

Asegura que debe seguir adelante con su boda.

Parece haberse rendido.

Puede que él sí, pero yo no.

Estoy decidida a seguir luchando por él.

Cinta, perdone mi franqueza, pero ¿no cree que será inútil?

Antoñito, le contestaré con la misma sinceridad

que me muestra.

Ahora que he descubierto que Emilio me ama con todo su ser,

haré lo que sea por no perderle.

Se va a anunciar la fecha de la boda en un ágape en el restaurante.

Lo sé.

Y sé que estoy decidida a impedirlo.

Iré a hablar con Angelines, le contaré toda la verdad.

Emilio creía que ella no se casaría con un hombre que no la ama.

¿Y si Ledesma no le deja hablar con ella?

En ese caso, montaré un espectáculo en la fiesta de esta tarde

un espectáculo que no olvidará nunca.

Esa muchacha va a escucharme, aunque sea a gritos.

Emilio es el amor de mi vida. No pienso perderlo.

Antes tenía usted razón, no se les podía llamar amantes.

Me queda claro que en su relación con Genoveva no había amor.

-Así era por mi parte, ella sí que se enamoró de mí.

No estoy orgulloso, pero no vi otra manera de detenerla.

-Me impresiona su retorcida venganza.

-Por poco se sale con la suya destrozando a todos los vecinos.

Por eso tuve que combatirla,

aunque fuese usando sus sentimientos.

-Creo que ha aprendido la lección.

Le complacerá saber que está desolada.

Antes intenté hablar con ella,

pero me recibió en bata, con los ojos enrojecidos por las lágrimas,

desolada.

Pensé que estaba fingiendo duelo, pero ahora entiendo que su duelo

era real, pero no era por Alfredo Bryce,

si no por su amor por usted.

-Le aseguro que no ha llorado por ese canalla.

-¿Pudo haber matado a su esposo?

-Estoy prácticamente seguro.

-¿Qué le hace albergar tan pocas dudas?

-Escúcheme bien, comisario.

El señor Bryce era un depravado

que pegaba a los jóvenes con los que retozaba.

-Y mientras, ella estaba enamorada de usted.

Creía que solo su esposo podría impedirles estar juntos.

-Hace unos días me aseguró

estar decidida a acabar con todo lo que nos separaba.

Que su marido jamás se interpondría.

-Buen móvil para un asesinato.

-Sobre todo para ella, capaz de cualquier cosa

por conseguir sus propósitos. -Por desdicha,

no solo tiene un móvil, también una buena coartada.

Si estaba tras ese crimen,

ha sabido cubrirse muy bien las espaldas.

-Esperemos que no tanto como para salir inmune.

-Dicen que un hombre entró en la casa

y que ella no estaba presente en el lugar de los hechos.

-¿Me está diciendo que si Genoveva encargó el asesinato de su esposo,

como creo, saldrá indemne?

-No, Felipe,

pero no resultará sencillo demostrar su culpabilidad

si solo tenemos contra ella las sospechas de su amante.

-No le comprendo.

-Felipe, en nombre de nuestra amistad,

le seré sincero.

Todo lo que acaba de contarme

es tan enrevesado, que por momentos dudo de que pueda ser cierto.

-Le responderé con la misma sinceridad,

pensaba que los años de ejercicio en común serían suficientes

para que usted creyera en mi honestidad, pero me equivocaba.

-Discúlpeme, tan solo estoy tratando de hacer mi trabajo.

Sin pruebas, no puedo dar por hecho nada.

-Lo sé. Pero tiene mi palabra, estoy diciendo la verdad.

-Así lo espero.

No le entretengo más.

Tendrá noticias mías.

-Con Dios. -Con Dios.

(Puerta)

-¿Ha ido todo bien?

-Sí, sí, ha ido todo bien.

-Felipe,

¿no estará buscando Genoveva maneras de perjudicarte

a través da policía?

-Eso no va a ocurrir.

-¿Cómo estas tan seguro?

-El comisario y yo nos conocemos desde hace años.

Genoveva no podrá ponerlo en nuestra contra.

-Yo pude oír parte de la conversación.

¿De verdad cree que Genoveva mandó matar a su esposo?

-Sí.

-Esa mujer es un demonio.

-Pero un demonio gravemente herido.

Estoy seguro que esa mujer no se va a meter con nosotros.

Eh, tranquila.

Ya te dije que te voy a proteger.

Te voy a cuidar.

Ahora tengo que salir un momento.

Tengo una sorpresa preparada, y creo que ya está lista.

-¿Para mí? -(ASIENTE)

-¿Qué es?

-Tendrás que tener un poco de paciencia.

Qué bonitas. Son para honrar a la virgen de los Milagros.

A más ver.

-Cinta, aguarde.

Lo siento, Camino, pero ahora no me puedo entretener.

Tengo algo de la mayor enjundia que hacer.

Sé lo que se propone. Quiere hablar con Angelines.

Contarle que Emilio y usted están enamorados.

¿Cómo lo sabes?

Antes, de casualidad, pude escucharle hablar con Antoñito.

Entiendo que me quieras detener, pero estoy decidida.

Se equivoca, no pienso impedírselo.

¿No?

Quiero que entienda cuáles son los motivos que le llevan a Emilio

a casarse con Angelines y por qué no se puede anular esa boda.

Por mucho que le he rogado a Emilio, no me lo ha querido decir.

Ahora comprenderá por qué.

Algo terrible nos sucedió hace años,

cuando vivíamos en Santander.

Algo que marcó para siempre nuestras vidas.

Vas a besarme, ya sea por las buenas o por las malas.

-¡No!

-¡Te vas a enterar! ¡Cállate, calla!

Chist, chist.

¿Ese canalla abusó de ti?

¿No lo denunciaste a las autoridades?

De nada hubiese servido, era el hijo del terrateniente.

Tenía en sus manos a toda la comarca.

Pero Emilio quiso hacerme justicia,

no era capaz de dejar las cosas así.

¡Se le ve en la cara que es una fulana!

-"Emilio no quiso matarlo, aunque se lo mereciera".

-¡Federico!

¡Federico!

-Fue en defensa propia, pero nadie iba a creerle.

Por eso estábamos dispuestos a huir...

de Santander, de nuestro hogar.

Lo comprendo, pero...

¿qué tiene que ver Ledesma con todo esto?

Justo antes de irnos, Ledesma apareció.

Había sido testigo del asesinato del señorito.

Aseguró que solo había una manera de evitar que denunciara a Emilio.

¿Que se casara con su hija, no?

Si no aceptábamos, Emilio iría al garrote.

Pero no es solo eso lo que le llevo a aceptar,

Emilio sabía que el terrateniente no se iba a contentar con su condena,

también podría tomar represalias contra nosotras.

Emilio solo quiere protegernos.

Las plegarias no parecen surtir efecto.

Nadie sabe darnos razones de Liberto.

-¿Ande se habrá metido este hombre? -A saber.

Medio barrio lo está buscando y no aparece.

-Yo me he recorrido todos los hospitales de la ciudad,

y en ninguno han ingresado a un hombre de sus características.

-Eso es una buena noticia.

-A no ser que la razón de que no esté en ningún hospital

sea que no han encontrado el cuerpo. -No sea agorera, mujer.

-Por eso he querido poner velas a todos los santos.

Necesitamos de toda ayuda, tanto terrenal como divina.

-Esperemos que don Ramón y Antoñito hayan tenío más fortuna.

-Iban al Ateneo a ver si alguien le había visto allí.

-Primo, vienes fatigao, ¿de dónde vienes?

-Vengo de preguntar a los otros porteros por don Liberto, pero na.

De na han servío mis carreras.

-Parece que al señor se lo ha tragao la tierra.

-Por allí vuelve Antoñito y mi suegro.

-Por su rostro, no parece que les haya ido mejor.

-¿Ha habido noticias de Liberto? -Nanay.

¿Ustedes lo han encontrao?

-¿Crees que si fuera así, vendrían preguntando?

-En el Ateneo no le ven desde hace días.

-¿Qué más podemos hacer? -Ya hemos hecho

todo lo que nos quedaba por hacer, rezar.

-Cesáreo, ¿traes alguna nueva?

-La traigo, pero no es de las más ansiadas.

-Explícate, que nos tienes a todos con el corazón en un puño.

-Ningún sereno sabía de él.

Pero un barrendero le vio salir.

-¿Y en qué dirección marchó? -Eso es lo malo,

no ha sabido decirme.

-Al menos sabemos que no lograremos nada buscándole por estas calles.

-Sea lo que sea lo que se propone Liberto,

piensa hacerlo lejos de Acacias.

-¿Cómo diantres sabremos dónde está?

-Dios mío. Algo se nos tiene que ocurrir pronto,

porque si no, solo Dios sabe si llegaremos a tiempo de impedir

que Liberto haga una locura

(Graznidos)

"Rosina, amor mío,

aunque ya no lo creía posible,

mi tristeza crece día tras día, el dolor es más hondo".

"Sobre todo, en una fecha tan señalada como esta".

"Hoy es el aniversario del día más dichoso de mi vida, nuestra boda".

"¿Quién iba a imaginar que algún día lo recordaría yo solo,

sin tu amor y compañía,

que mi vida no volvería a ser completa?"

"Estoy contemplando el río en el que nos besamos por primera vez".

"El lugar en el que me di cuenta de que eras la mujer de mi vida,

la única que daría sentido a mi existencia".

“Y hoy, tantos años después,

veo que no me equivocaba, al contrario,

ni sé ni quiero vivir sin ti".

"No soporto vivir en esa casa en la que fuimos tan dichosos

y en la que ya no suena tu carcajada,

no veo tus labios, no siento tus manos...".

"Rosina, sin ti, no soporto la vida".

Deben ser las cosas de Alfredo Bryce.

-Más les valía quemarlas en el infierno con él.

-Mujer, no diga eso. -¿Usted no piensa lo mismo?

-Lo que creo es que ya está en el infierno.

Se fue con Pedro Botero nada más exhalar su último suspiro.

-Pronto se ha deshecho Genoveva de las pertenencias de su esposo.

-Vaya trago debe estar pasando.

-Se dice que ha sido un crimen pasional.

-Sí, al parecer, se lo ha llevado al otro barrio uno de sus amantes

en venganza por las barbaridades que el hombre le hacía.

-Lo que hay que oír, válgame el cielo.

-Las malas lenguas dicen que se veía con hombres jóvenes.

-Y no son maliciosas, que son verdá, que lo sabe toda la ciudad.

-Esa mujer nunca ha sido santo de mi devoción,

pero tengo que reconocer que me da un poco de pena.

-A mí me pasa igual.

-Siempre he creído que ha sido una víctima más del finado.

-Pobre doña Genoveva,

es el segundo marío que le toca enterrar.

Y ahí está, comportándose con toda dignidad.

-Mujer, normal, estará acostumbrada ya.

-La verdá es que es de admirar.

Mírenla, con la cabeza en alto y sin dejarse amilanar.

Se comporta como toda una señora. -Fíjese,

viéndola así, me está recordando

a la misma Cayetana,... que en paz descanse.

Lo está haciendo muy bien, señora.

-Lolita, ¿dónde están tu suegro y Antoñito?

-Buscando a Liberto desesperadamente junto a Jacinto, ya lo sabe.

¿Qué sucede?

-Un amigo me ha informado

que don Liberto se fue a las riberas de un río cercano.

-Al fin damos con su paradero.

-Hay que avisar a todos.

(Graznidos)

Esta carta no va a servir de nada.

(Graznidos)

¿Hay alguien ahí?

He dejado preparadas las bandejas...

-¿Ya está todo listo para la fiesta de compromiso?

-¿Quién diría que vamos a celebrar una fiesta con semejante tristeza

en nuestros rostros?

-Tenemos que ser fuertes, hijos,

no nos queda otro remedio.

-Lo sé, madre. No se preocupe, estaré a la altura.

-Buenas. Gracias por venir.

Enseguida les sirven una copa mientras llega la novia y su padre.

Antoñito,

¿viene solo?

-Sí, mi padre sigue buscando a Liberto.

He venido en su nombre. -Esperemos que le encuentren pronto.

¿Y su mujer?

-Estará cerrando la mantequería. Ahora viene con Carmen.

-Tómese algo. -Sí, gracias.

-Bienvenidos.

Ya está todo preparado para el festejo.

-Está todo muy bonito.

-¿Solo han venido estos invitados? -Sí, de momento.

Enseguida llegarán los demás.

-Menos mal.

Felicia me preguntaba por vosotras.

-No hemos podido venir antes. Traemos novedades.

-Han visto a don Liberto camino de un río cercano.

-Óyeme bien, compórtate y habla lo justo.

Que vengan ellos y que se presenten. Tú no digas nada.

-Angelines, estás muy guapa.

-(SONRÍE) Mira cómo se sonroja.

Te llevas un tesoro, muchacho.

¿Qué hace esa mujer aquí?

¿Sabías que iba a venir?

¿Qué planeas ahora?

-Nada. No sabía que iba a venir, se lo juro.

Habrá sido mi imaginación.

-¡Liberto!

-No es posible.

-Liberto.

Buenas tardes.

Yo no pensé que acudiría a la fiesta.

-Muestra buen fondo viniendo a felicitar a los novios

después de lo que hubo entre ellos.

-Hay que detenerla. -Aguarde, madre.

-Cinta.

Permítanme que interrumpa esta reunión para proponer un brindis.

Brindemos por la feliz pareja.

Porque su matrimonio sea próspero y dichoso.

Por los novios.

-(TODOS) Por los novios. -Por los novios.

-Enhorabuena. -Muchas gracias.

-Que se rellenen las copas. Hay mucho que celebrar.

Dentro de pocas semanas, Emilio y mi hija serán marido y mujer.

-Cojan.

No llores más, cariño.

-¿Tú también has recordado que hoy era nuestro aniversario?

-¿Nuestro aniversario? Sí.

-(LLORA)

Qué sorpresa tan linda, Felipe. ¿Cómo lo has conseguido?

-Me ha costado encontrarlo, pero al fin he dado con él.

Es una grabación de tu sonata, aquella que tanto nos ha unido.

¿Me permites un segundo? -Claro.

(Música)

-¿Me concedes este baile?

Ya basta, señora.

Don Alfredo Bryce está muerto y enterrado

y usted es una mujer rica y poderosa.

No hay motivos para lamentarse.

¿Cómo que no?

Seré poderosa, pero he perdido lo que más quería,

a Felipe.

Tiene que olvidarlo. Ni quiero ni puedo hacerlo.

Después de perder a Samuel para siempre,

no estoy dispuesta a renunciar a Felipe.

No lo dude ni un segundo.

Felipe volverá a mis brazos,

arrepentido e implorando mi amor.

He venido a ver si sabía algo de Liberto.

-¿De don Liberto?

-Lleva horas desaparecido.

-¿Ha desaparecido? -¿No lo sabía?

-No tenía idea.

Hoy no pisaré la calle.

Guardaré luto durante unos días.

Supongo que no se refiere a luto estricto.

Quiero guardar las apariencias para que las vecinas no me critiquen.

¿Qué pasa, don Ramón, a qué esas caras?

-¿Qué se sabe de Liberto?

-Han encontrado su chaqueta en la barandilla de la rivera.

-Se ha ahogado.

¡¿Qué se ha ahogado en el río?!

-(LLORA)

¿Y si no la vemos sonreír nunca más...

-Jesús. -...a nuestra pequeña?

No lo ha vuelto a hacer desde que actuaba en los escenarios.

-Ya sé lo que vamos a hacer.

Voy a recuperar a Felipe, y sé cómo hacerlo.

¿Lo sabe?

Debo esperar.

Mi mejor arma es la paciencia.

Ardo en deseos de hablar con él.

Pero he de aguardar al momento adecuado.

La boda no se va a posponer por nada del mundo.

-Queda mucho por preparar y queda una semana.

-Pero el vestido, que es lo más importante, ya lo tengo.

Ya hemos hablado con el cura para celebrarlo en Acacias.

-¿Y todo lo demás?

-¿Qué más hay?

-Es usted una mujer de palabra.

No ha intentao engañarme, y a mí me gusta la gente así.

-No se confunda usted,

no me gusta obligar a mi hijo hacer algo que no quiere.

Que sepa que no lo hago por gusto,

sino por obligación.

Con don Alfredo muerto, ¿quién paga por mi libertad?

Ya te lo dije.

Ahora trabajas para mí.

Si usted no paga, ellos vendrán a por mí.

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Acacias 38 - Capítulo 1065

30 jul 2019

Genoveva y Úrsula, altivas y perfectamente ataviadas para la ocasión, son las únicas que acompañan al féretro de Alfredo Bryce ante las miradas de los vecinos.
Liberto acude al río donde Rosina y el fueron felices, escribe unas líneas en un papel, pero termina por tirarla al agua, mientras las lágrimas corren por sus mejillas. De pronto, algo llama su atención, al otro lado del río se mueven los árboles, le ha parecido ver a alguien. ¿Quién anda ahí?
Ledesma amenaza a Emilio con desvelar lo sucedido en Valdeza si continúa su relación con Cinta. La joven después de hablar con Camino renuncia a su amor para proteger a Emilio.
Genoveva con firmeza jura ante Úrsula que recuperará a Felipe.

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  1. Aleja

    Volvió el muchachito que paseaba por la calle en la primer temporada!! Fue uno de los primeros en entrar a la fiesta de Emilio y Angelines!

    02 ago 2019
  2. MJLM

    Me encantó el encuentro de Liberto y Rosina. Que grandes los dos!!! Cinta y Emilio me aburren horriblemente. No transmiten absolutamente nada. Vaya par. Mandarlos a los dos a la porra por favor.

    01 ago 2019
  3. Mabi

    Me encantó el reencuentro de Rosina y Liberto! Y si un CUENTO DE HADAS!!! Pero mejor que tanta TRAGEDIA!!!!

    01 ago 2019
  4. carmela

    .¡¡¡ Felicitaciones al excelente actor Jorge Pobes muy emotivo trabajo !!!

    31 jul 2019
  5. Alejandra

    Hola soy de Guatemala. Desde el primer dia.De transmicion de acacias la he visito. Lamentablemente me cambiaron de horario de trabajo y tengo una temporada de verla por internet. Pero no functional bien la pagina y los ultimos dias la habia.estado viendo x youtube pero ahora no pueden publicar capitulos completos. Favor de dar opciones a los internacionales que hemos sido fan!

    31 jul 2019
  6. Patricia

    Virginia, la versión de las 3pm es la más atrasada, por lo tanto la más cercana al los primeros capítulos de la serie. La de las 4 pm es la que se está retransmitiendo a dia de hoy.

    31 jul 2019
  7. Marcela

    A mi en cambio, no me va ni me viene el retorno de Rosina ( siempre que lo que se vió no sea un sueño de Liberto ).- Era hora de renovar y ahora faltaría Susana, que bien podría irse a Paris con sus hijos y cuidar al nieto como toda abuela que se precie; en reemplazo de ambas cotilleras quedan Felicia, que es otra que " se las trae " y las criadas

    31 jul 2019
  8. Marijose

    Me encanta el giro que ezta tomando la serie,Rosina tenia que volver y asi ha sido.el reencuentro no podia ser mas emotivo, por lo menos para mi,.Estoy deseando ver el proximo capitulo :)

    31 jul 2019
  9. Ester

    Me pregunto porque las señoras van a misa con sombrero y también con mantilla

    31 jul 2019
  10. Virginia Jurado Cruz

    Hola soy de México, la serie la pasan en TV española pero hay dos versiones la de las 3 pm esta en juicio de Germán VS Cayetana, esta pasa en el 226, y a l as 4 pm esta cuando matan a Brise, donde puedo ver esta serie desde el principio, x q no se cual temporada es

    31 jul 2019