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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 1041 - ver ahora
Transcripción completa

Usted trató de matarme.

Si hubiese querido matarle,

tenga seguro que no hubiese fracasado.

¿Ha oído que la hija de Bellita se va de gira

con su nuevo guitarrista?

-Sí, algo había oído.

-Un conocido mío les vio actuar y dice que son gloria bendita.

Podíamos celebrarlo en el Nuevo Siglo XX.

¿No podríamos ir a otro sitio?

No, Cinta. Vamos a ir toda la familia, y con la frente bien alta.

Temo por mi familia.

-Por eso he contactado con un avezado periodista.

-¿Le ha puesto al tanto?

No le cuentes a nadie lo sucedido esta tarde, por favor.

Lo que menos nos conviene

es que Acacias se entere que Liberto ha estado en comisaría.

Las autoridades se llevaron a Liberto para interrogarle.

-¿Y por qué motivo?

-Le acusan de violar a Genoveva.

-No hace falta que le pregunte

si la denuncia ha partido de su propio marido.

-Es usted adivino.

¿El abogado se ha dado cuenta de algo?

No.

Es muy atento conmigo. Y así debe seguir.

Gánatelo.

Cueste lo que cueste.

Necesitamos que confíe en ti ciegamente.

¿Te ha quedado claro?

Si abandonas a Liberto,

puedes olvidarte también de mí.

Quería que supieras que te he inscrito al campeonato de canicas.

Y no me ha sido fácil.

He tenido que contar alguna mentira.

¿Y si... lo que pasó con Liberto estaba planeado?

-¿Qué quiere decir? No le termino de comprender.

-Quizás ella le preparó una trampa, y él cayó como un tonto.

Sigues enamorada de Emilio.

Padre, no sé cómo puede creer que Emilio sigue en mi pensamiento.

Tengo otro novio, alguien que me quiere con devoción y al que amo.

No tengo dudas de lo primero, pero sí de lo segundo,

de que de verdad lo ames.

Rosina ha dado aviso de que desea verme.

Está considerando perdonarme.

¿Y ese semblante tan serio?

¿No se alegra de que me esté cambiando la suerte?

-Tengo algo muy grave que comunicarle.

He hablao con el empresario

y me ha dao la información

de que ha adelantao la gira. -Ay...

-Comenzaremos la semana que viene. ¿Tan pronto?

¡Pero díganme algo! ¿Dónde van?

¿Adónde se lo llevan? ¡Por Dios!

¿Por qué detienen a mi sobrino?

¿Adónde se lo llevan? ¿Qué va a ser de él?

-Doña Susana, ¿qué ha pasao?

-Han detenido a mi sobrino. -Tie que ser un malentendío.

¿Qué mala cosa iba a hacer don Liberto?

-¿De qué le acusan? -De una infamia.

¿Qué hacían esos guardias? ¿Adónde se llevan a don Liberto?

Eso pregúnteselo al endriago de Alfredo Bryce y a su esposa.

-¿Por qué dice eso? ¿Qué ha pasao?

-Le acusan de violación.

Dicen que ha violado a doña Genoveva.

-¡Pero eso es un disparate! -¡Una infamia es lo que es!

-Tú lo has dicho, una infamia de la descarada de Genoveva.

Tu amiguita, Lolita.

¿Aún la sigues defendiendo? -Esto tendrá una explicación.

-Que miente, esa señora miente como una bellaca.

-Desde luego, doña Susana.

Nadie va a creer que su sobrino haya hecho tal cosa.

-Ese matrimonio hace lo imposible para hundirle la vida.

No pensé que llegarían tan lejos.

No pensaba que fueran tan malvados de inventarse algo tan horrible.

-¡Es una chaladura! Iré a la policía a protestar.

-¿Qué va a ser de él? ¿Qué va a ser de mi pobre Liberto?

-¡Se está cometiendo una injusticia, don Felipe!

¡Don Liberto es inocente! -Lo sé,

pero hasta que no lo demostremos, les ruego tranquilidad.

Voy a comisaría,

sacaré a Liberto de esta. -Iré con usted.

-Será mejor que te quedes.

Ocúpate de Susana, está muy nerviosa.

-Doña Susana, vamos a la pensión. Le haré una tila.

-Gracias.

(Sintonía de "Acacias 38")

Señora, estese quieta.

Va a terminar haciendo un boquete al suelo con tanta vuelta y vuelta.

-Esto es muy raro.

¿Te dijo Liberto que vendría a la cita?

-Sí, señora.

Tanto como de que uste está dando tantas vueltas

como un torero en la plaza. -¿Y por qué no llega?

-No lo sé, señora. Pero es cierto lo que le he dicho.

Se puso mu contento cuando supo que iban a verse.

-¿Habrá cambiado de idea?

-¿En tan poco tiempo? Eso sería muy raro.

Seguro que se ha retrasao porque alguna cosa habrá pasao.

-No, no, Liberto es muy puntual, muy puntual.

-Pues ahí está, señora, algo ha pasao.

-A lo mejor llevas razón.

Ve donde Felipe y entérate,

así salimos de dudas. Ve, ve.

(Llaman)

-¿Qué haces aquí y por la puerta principal?

-La que me pillaba más cerca. -¿Ocurre algo?

-Algo muy gordo, prima. ¿Puedo pasar?

Buenas tardes, doña Rosina. -Buenas.

Se trata de... su marío de uste.

-Habla, habla.

-Una injusticia muy grande.

-¡Dilo ya, que nos va a dar un torozón!

-Los guardias se lo han llevao, se lo han llevao a comisaría.

-¿Para interrogarlo? -No, detenío.

Se lo han llevao preso, doña Rosina.

Preso y esposao. -¿Preso?

-Por la violación a doña Genoveva.

-Dios mío, ¿cómo es posible que se hayan salido con la suya?

-Hace unos días, cuando le interrogaron,

eso no tenía sentido, por qué lo tiene ahora?

-Nunca pensé que prosperaría esa acusación.

-Han ido a buscarle a casa de don Felipe,

y claro, to el mundo se ha enterao.

-¡Pero eso es mentira, don Liberto no ha hecho una cosa tan vil!

-Eso ha dicho tol mundo.

Don Felipe fue detrás de los guardias,

a ver si podía hacer algo. -Dios así lo quiera.

-Y antes de marchar, le ha prometío a doña Susana,

que lo sacaría de ese embrollo. Y entiendo

que la promesa también va pa uste.

-Dios mío.

Dios mío, ¿qué va a ser de él?

(RÍEN)

Otra botellita de vino, doña Felicia.

-El mejor que tenga, aunque eso no sea decir mucho.

-Mientras tanto, brindemos... ¡Eh!

...con este culito que queda. -Venga.

-Por la gira triunfal de la gran Cinta Domínguez.

Artista talentosa,

dama de los tablaos...

y mi hija.

Porque to te salga a pedir de boca

y triunfen allí donde vayan.

-¡Ole, ole y ole!

-Y también, para que no nos pase nada durante el viaje.

-No seas ceniza, Arantxa,

¿qué os va a pasar? -Yo qué sé.

Padre, no se olvide que Rafael también actúa.

Y él ha conseguido la gira.

-Tienes razón. Brindemos también por Rafael,

el Boquerón, el artista,

guitarrista de renombre

y novio de mi adorable hija.

-Eso es.

-Siempre pensando en mí, mi vida.

Eres un amor.

¿Estás bien?

Perfectamente.

Ya quisiera san Pedro hincarle el diente a una mujer.

-Qué exagerao eres.

En mejores fondas hemos parao.

(RÍEN)

No me lo puedo creer. ¿Cuándo ha pasado?

-Pues... esta misma tarde.

-Quizá solo quieran volver a interrogarlo como la otra vez.

-No. Dice la Marcelina

que esta vez, don Liberto iba detenío.

Lo ha visto con sus propios ojos. -No me lo puedo creer.

Ya me pareció mal lo de la infidelidad,

pero no me creo esta acusación.

Don Liberto no ha podido hacer una cosa así.

-Nunca le he visto yo obligando a alguien a hacer algo que no quiera.

¿Cómo va a haber hecho eso que dicen...?

-Yo no le conozco mucho,

pero no parece de esos.

Eso que dicen, no me cuadra.

-Eso es una chaladura. Pero alguien miente.

En esa alcoba solo había dos personas.

Solo don Liberto y doña Genoveva saben lo que pasó.

-A lo mejor, el marido de Genoveva la obligó a inventarse esa historia.

-¿Para qué?

-Hombre, para quedar él bien,

está claro, Agustina.

Para no pasar por un...

-¿Cornudo?

-Usted lo ha dicho, no yo.

-Desde luego, limpia su nombre,

si hace creer a tos que su esposa fue forzada.

-Su santa y pacata esposa.

Dicen que ese hombre no es de fiar,

pues lo mismo ha obligado a su señora a decir ese embuste.

-A parte de limpiar su nombre,

me da a mí que ese quiere sacar provecho de otra cosa.

-¿Cree uste?

Buenas noches. -Hola.

-Buenas noches.

De doña Genoveva hablaban, ¿no?

-Úrsula, me reconocerá que es una rara acusación.

Rara o no, no es cosa que me incumba.

-Pero,

mujer,

pero ¿qué opina? Alguna opinión tendrá.

Sí, pero no acostumbro a decirla en voz alta

cuando se trata de un menester de los señores.

Y menos en este asunto.

Es demasiado serio como para cometer

esa irresponsabilidad. -Sabia actitud, doña Úrsula,

que en boca cerrada no entran moscas.

-Yo no dejo de pensar en don Liberto

y cómo lo debe estar pasando en ese calabozo.

Que nosotros estamos bien calientes,

pero a saber cómo estará él.

-En fin, Jacinto, bajemos,

que Marcelina estará esperando pa la cena.

-Pues me da que va a cenar hoy bien sola.

Que tengo el buche desganao.

-Será lleno, que se ha ventilao usted solo el queso de la Agustina.

-Eh, no acuse en vano, Fabiana, que yo...

solo he picao un poco de nada, ¿a que sí, Agustina?

Solo fue un trozo. -¡Arreando!

-Voy, voy.

-A más ver.

Felipe. Cuénteme, ¿qué está pasando?

¿Por qué han vuelto a encerrarme? ¡Respondí a todas las preguntas!

Pensé que estaba todo aclarado. -Calma, Liberto.

No tenemos mucho tiempo.

Me han dejado hablar con usted porque tengo amigos ahí fuera,

pero apenas tenemos unos minutos. -Disculpe. Cuénteme.

-Me he presentado como su abogado,

mañana el juez me dará más detalles.

Pero por lo que he sabido... -¿Sí?

-Las cosas se están poniendo feas.

-¿Qué quiere decir?

-Hay nuevos datos desde la última interrogación.

-¿Qué datos?

-Tienen una prueba que le incrimina en el delito del que se le acusa.

-¿Qué prueba?

Es imposible, es todo mentira. ¡Soy inocente!

-Liberto, calma, ¿de acuerdo?

Todo se aclarará.

Hablaré con Méndez, a ver si me cuenta algo extraoficialmente.

Me gustaría que hiciera algo. -Lo que sea.

-Piense si hay algo que podamos usar como defensa,

algún detalle que se le pasara en su momento,

algo que podamos utilizar ahora. -Eso haré, se lo prometo.

-¿Necesita algo?

-Sí.

En el momento que me detuvieron, iba a ver a Rosina.

Estará esperándome, y no quiero que piense que no me interesa verla.

-No creo que piense eso.

-¿Me haría el favor de hablar con ella?

Ya debe saber lo de mi detención.

Sabía lo de la acusación, pero esta noticia le habrá afectado.

-Hablaré con ella, no se preocupe.

Liberto... todo saldrá bien.

Le sacaré de aquí,

ya lo verá. -Gracias.

Siento mucho oír todo lo que me cuenta.

Es terrible. Su sobrino detenido, ¿de verdad?

-¿Se lo puede creer?

Como un delincuente, como un maleante cualquiera,

como un don nadie. -Uy.

Dios bendito.

Es una injusticia. Y lo lamento enormemente.

Anoche estábamos de celebración y no me enteré de nada,

si no, tenga por seguro que hubiera tratado de ayudar.

-Y se lo agradezco, Bellita,

pero dudo que hubiera podido hacer algo.

Los guardias se lo llevaron sin contemplaciones.

Pero una cosa le digo,...

los Bryce no se van a salir con la suya.

-¿Está otra vez en pie de guerra contra ellos?

-Y no es para menos.

No solo nos arruinan, sino que ahora,

pretenden hundirle la vida a mi sobrino.

-Desde luego, buena gente no son.

-¡Gentuza!

-Mire que yo he conocido chusma en el mundo del espectáculo,

pero parece que entre los señores de postín, la cosa es mucho peor.

-No suele ser así,

pero estos se llevan la palma.

-Para que algunas digan

que en el mundo de la farándula somos de mala calaña.

-¡Mírelos, ahí van!

¿Cómo se atreven a pasearse por el barrio como si nada?

-Qué ganas de provocar.

-¡Vamos, les diremos cuatro cosas!

-Ni hablar, ¿ha perdido la "camolla"?

No sé lo que quiere decir "camolla",

pero si se refiere al oremus, estoy bien cuerda.

-No vale la pena enfrentarse a esa gente.

-Al menos, me quedo a gusto.

-No se lo aconsejo.

-¿No tiene usted cosas que reprocharles?

-Sí, y también tengo una familia.

Le debo mucho dinero a ese hombre, y no quiero enfadarle.

-No sea cobarde, Bellita.

-Pues me va a perdonar, doña Susana, pero por esta vez, lo voy a ser.

Con Dios.

-Buenos días, doña Susana.

¿Ha visto que buena mañana ha amanecido?

-Es usted un... un... ¿Un qué?

¿Va a insultarme otra vez?

Porque ya me quedó claro

lo que pensaba de mí, con una vez que lo diga, me basta.

-Lo que están haciendo es una injusticia,

pero no se saldrán con la suya.

El asunto está en manos de la justicia.

-¿Usted no va a decir nada?

¿Es usted tan vil como su esposo?

-Deje en paz a mi esposa,

no se atreva a acusarla de nada o aténgase a las consecuencias.

-¿Me está amenazando? -Solo le digo

que como no deje de acosarnos, habré de tomar medidas,

y estas

no le van a gustar.

-¡Será sinvergüenza!

(CANTA EN EUSKERA)

(Se cierra una puerta)

-Por Dios, qué sofoco traigo. -¿Qué le pasa, señora?

Cualquiera diría que está huyendo de algo.

-Cualquiera lo diría, hasta lo diría.

-¿De quién huye? De qué, más bien.

Del bochorno, Arantxa, del bochorno.

-¿Me lo va a contar o estamos jugando a las adivinanzas?

-He dejado a doña Susana a punto de enfrentarse a los Bryce.

-¿Y ha salido usted corriendo? -Pues mira, sí.

He preferido irme, antes de que se arme la marimorena.

-Un poquito yo también comprendo a esa pobre mujer.

Tiene motivos pa enfrentarse a esos dos.

-Razón no le quito, pero que cada palo aguante su vela,

que bastante tenemos nosotros ya.

A ver, ¿has preparado lo que te dije?

-Sí. ¿Quiere que lo revisemos? -De pe a pa. Vamos.

-Muy bien. Aquí mismo tengo, ¿eh?

-Venga.

Tenía que haber cogido agua.

-A ver...

Vamos a ver.

¿Este?

-Ese no, que es muy corto.

-A ver... ¿Este?

-Ese tampoco, que se transparenta la manga.

-¿Y este?

-No. Demasiado escote.

-"Demasiado escote".

¿Le traigo los que llevaba usted en sus actuaciones?

-Yo soy yo y la niña es la niña.

Otro. Venga, saca.

-Lo que me ha costao elegir, planchar...

-Qué exagerada eres. -A ver.

¿Este? -Mira, ese me parece perfecto.

-Claro, porque con uno igual entró mi prima en el convento de monjas.

-Claro, por eso me gusta.

-Claro.

A ver, este, para dormir es. -¡Por encima de mi cadáver!

-Señora, que es un camisón.

-Por eso mismo.

-La niña va a dormir conmigo.

-Más vale prevenir que curar,

no se te vaya a colar un polizón en la habitación y la liamos.

Además, que tú tienes el sueño poco ligero.

-Bueno, bueno, ¿me está diciendo que duermo como un tronco?

-Yo no lo hubiera dicho mejor.

Bueno, escucha,

¿qué más teníamos?

-La lista. A ver, aquí tengo.

"Comprar un cepillo de pelo,

aceites y artículos de cosmética,

perfume del bueno, pastilla de jabón,

esponja, piedra pómez, el perborato para los dientes,

peinetas, horquillas, guardapolvos para los trajes y polvos de talco.

-Eso. Pues nada, al lío.

"Al lío".

Hija, a ti te quería yo ver. Siéntate.

¿Qué ocurre, madre? Tenemos una conversación pendiente.

¿Usted y yo?

Claro.

Tenemos que hablar de ese viaje que vas a hacer.

Pero escucha, de madre a hija.

¿No me irá a dar la monserga?

Hija, quiero que sepas los peligros a los que te expones.

No es la primera vez que salgo de casa.

Llevo años viviendo lejos de ustedes.

Ya, pero en un internado y vigilada por las monjas.

Si yo le contara. ¿Cómo dices?

Nada, madre, ¿cuáles son esos peligros?

"Siempre pensando en mí, mi vida".

Eres un amor.

"Cada vez que la veo con él, mi alma se rompe en mil pedazos".

"Como si alguien me clavara un puñal en el corazón".

"Uno de verdad no dolería tanto".

"No hay cosa que más ansíe en este mundo

que pasar la vida junto a usted".

"Pero sabe Dios que no puede ser, nuestro amor es imposible".

"Mi corazón le pertenece. Mi anhelo es estar junto a usted".

"Suspiro cada vez que la veo".

"Quisiera pasar todo el tiempo a su lado".

Te agradezco que me detuvieras en el restaurante.

Montar una escena, habría sido un error.

Pero se me pasará.

Es tan solo cuestión de tiempo.

Buenos días, Emilio. ¿Qué hace aquí tan solito?

-Nada, pensando.

-Ya. -¿Y usted? ¿De paseo?

-De la botica.

Lolita ha pasado mala noche y he ido a por algo que le alivie.

-Espero que no sea grave. -Dice que algo le sentó mal,

pero me da que son nervios.

Están pasando tantas cosas, que es lógico.

-Ya.

No me creo que esa acusación a don Liberto sea cierta.

-Ni yo.

Estoy convencido de que eso no va a prosperar.

Bueno,...

¿qué, su vena poética progresa?

-Pues... no me rima ni el título, pero qué más da,

de poco me va a servir.

-¿Y eso por qué?

Cinta y Rafael el Boquerón se van de gira juntos.

-¿De veras?

Con lo protectora que es doña Bellita.

-Protectora o no, le dan un buen dinero

y ninguno andamos sobrados últimamente.

-Si necesitan un palmero, voy yo.

-No tengo nada que hacer. Ese viaje solo puede unirles más.

Más vale que lo asuma y me rinda. -Ya.

Si el público no te aplaude con efusividad,

tú actúa como si lo hicieran.

Cabeza alta y una gran sonrisa.

Siempre hay días malos.

Y por las noches, prontito a la cama.

Hazle caso a Arantxa, que te quiere y te conoce.

Y si el Boquerón intenta propasarse...

¿Por quién me toma?

Todos hemos tenido tu edad.

¿Me prometes que te andarás con ojo? Que sí. ¿Ya?

Bueno, no.

Hay una cosa más.

La última,

pero la más importante.

¿Qué más puede haber? Me lo ha dicho todo.

Desde que te vi por primera vez sobre un escenario

supe que serías una artista,

y no una cualquiera,

de las mejores.

Incluso mejor que yo.

¡Madre!

Ay, mi niña.

He intentado quitarte el veneno del arte por activa y por pasiva,

pero veo que eso no va a poder ser.

Mírame,

Cinta del Campo,

vas a ser una gran artista.

De las grandes.

Y quiero que sepas que estaré a tu lado.

Mi niña.

Te quiero.

Y yo.

A ver,... el boticario dijo

que una cucharada,

así que, media...

Y una.

Verás qué bien te sienta esto.

-¿Qué es eso?

-Bicarbonato.

-Eso es una salvajada, amor. Dámelo,

ya me lo echo yo.

Ay. -Toma.

-El bicarbonato siempre me ha sabido a rayos.

-Porque sabe a rayos.

El boticario dijo que es lo mejor para la tripa. Otra.

-No, así está bien.

-Otra o vamos al médico.

Ahí.

-Qué asco.

¿Qué me sentaría malamente anoche? ¿Qué cenamos?

-Pues verdura, así que no creo que sea eso.

Seguro que son los nervios.

-Pos sí, razón no te quito.

Que... a mí se me hace un nudo en la tripa cuando pasa algo malo...

Y últimamente no ganamos pa disgustos.

-Pero seguro que todo se arregla, no te preocupes.

-No sé, amor mío, no sé.

Ese hombre, don Alfredo, es más malo que el veneno

de una serpiente.

Está dispuesto a hacernos daño

y una manera de hacerlo, es con la mantequería.

-Tú ahora no pienses en eso.

Mi padre y yo pensaremos en cómo evitar que eso suceda.

-A mí no me gusta na lo que le hizo Liberto a su esposa,

pero de ahí a culparle de tamaña tropelía.

Eso no se lo cree nadie.

Ese Bryce es un desgraciao. Es injusto.

(SE QUEJA) -Pero no pienses en las injusticias,

que se te quedan atascadas. Bebe más.

Lolita, bebe. -Un poquito.

(Puerta)

-¿Cómo estás, Lolita? ¿Mejor? -Ahí voy.

-¿Y usted, padre, alguna novedad?

¿To esto son periódicos viejos?

-Pa que veas... ¡Qué desperdicio!

-Dámelos a mí, que me vienen de perlas pa cuando friego el suelo.

-Sí, que quedan como los chorros del oro.

Te saco alguno más.

¿Te has enterao de que la pequeña de los Domínguez se va de gira?

-Como pa no enterarme, se ha enterao tol mundo.

Ayer andaban celebrándolo en el restaurante.

-Qué vida más increíble tienen esos artistas.

Tol día viajando y conociendo mundo.

-Bueno, no te pases, que se va de gira por España.

-Ni que tú te la conozcas de cabo a rabo.

-Ni ganas que tengo.

Que a mí lo que me gusta es la tranquilidad.

Llegar a casa, cenar contigo,

acurrucarme a tu vera

y que to los días sean lo mismo, uno tras otro,

sin sorpresas ni sobresaltos. -Qué sieso eres, Jacinto.

Pero te perdono, por eso de acurrucarte a mi vera.

-Ay.

Por eso no me apetece na irme al campeonato de canicas con Servando.

Pero todo sea por recuperar mi medallita.

-¿Por eso lo haces?

-¿A santo de qué me iba a marchar con lo a gusto que estoy aquí?

Claro.

-Buenas.

¿Os habéis enterao de que han detenido a don Liberto?

Yo misma vi cómo se lo llevaban.

¿Sabe uste qué le puede pasar si va pa'lante la acusación?

-No sabría decirte a ciencia cierta,

Marcelina, pero se necesitan pruebas.

-Ah.

-¿Alguien ha ido a ver a ese hombre, cómo está?

-No lo sé.

-"Ha hablao uste con la prensa".

-Les conté todo lo que sé,

desde las inversiones fraudulentas hasta mi accidente de coche.

-¿Y pa qué ha hecho eso?

-Es una manera de protegernos.

-Pa chasco que no lo entiendo.

-Si nos pasara algo, ese hombre contaría todo lo que sabe

y, Alfredo Bryce quedaría como principal sospechoso.

¿Le contó también todo lo de las amenazas?

-Le he contado todo.

-Es listo como el diablo, suegro.

-Ni que decir tiene

que no debéis contar nada a nadie.

Es importante que Alfredo no sospeche la que se le viene encima.

-Seré una tumba.

-O sea, que en eso ha estado usted estos días, ¿no?

-Y, además,

estudiando un negocio, que te contaré cuando pueda.

-¿Un negocio? -Sí.

Aún es pronto para deciros nada.

Voy a ir a ver a Liberto,

¿me acompañas? -Sí, así le muestro mi apoyo.

-Te lo agradecerá.

Me he encontrado con Felipe

y me ha dicho que le ha visto muy hundido.

Y cuando uno está en esa situación,

solo le da esperanza saber que los suyos están con él.

-Pobre hombre. Es tan injusto lo que le está pasando.

A esa mujer, no creo que nadie la crea.

-Es la palabra de uno contra la de otro.

Sé que esa mujer es tu amiga, Lolita,

pero yo me creo que lo que ha dicho sea cierto.

-Cada vez encuentro menos motivos pa defenderla, si le sirve de consuelo.

Que don Liberto nunca ha forzao a nadie a na,

y lo peor es que ella sabe que lo que dice es mentira,

que me lo contó.

-Si Liberto peca de algo, es de tonto.

-Creo que Genoveva es una víctima como el pobre Liberto.

Es una maniobra de ese hombre.

Prefiere que su esposa pase por forzá, a él, pasar por cornúo.

-Puede ser, ahí podrías tener razón.

-Sí. -Yo no voy a opinar,

que sé que le tienes mucho cariño a doña Genoveva,

y le vas a perdonar todo.

Pero para mí, tan malvado es él, como ella.

-Pa no opinar, lo ha dejado bastante claro.

Dejemos el tema, que aparte de la tripa,

me está empezando a doler de cabeza.

-Venga.

-Venga, te sentará bien. -Es que...

-Bebe.

Tírala en parábola al bote.

Oh, Increíble.

-Esa ha sido fácil. -Ahora, un poco más lejos.

-Que no.

Ya lo hice antes, y ya quedó usted impresionao.

-Pero tienes que entrenar. -¿Y usted no?

Pensaba que habíamos venido a jugar los dos.

-Yo vine entrenao de casa. -Mucho morro tiene.

-¿Jugamos a bombardero?

-Deme algún aliciente pa seguir jugando o marcho pa la portería.

-Qué mejor aliciente que disfrutar de mi compañía.

-Pues mi medallita.

-¿Cuándo me la dará? -Pronto.

-¿Cuándo será? -Cuando sea. No te impacientes.

-Mejor me da algo para continuar jugando, algo que me anime.

-Te invito a un café en la pensión. -Chist.

Una comida en el Nuevo Siglo XX.

-Ni que fuera rico,

no te... En la taberna de los Cuatro Lirios.

-¿La taberna mugrienta de la calle de al lao?

-Dicen que ponen las mejores lentejas del barrio.

-De acuerdo, me da que no voy a poder sacar mucho más.

-¿Qué tal van los entrenamientos?

¿Mejora el tiro mi Jacinto? -Oh, poco tengo que mejorar.

En cambio, a Servando le convendría practicar.

-No, ha mejorao mucho desde que yo le entreno.

-No me lo exprima uste, que luego acaba agotao y no me rinde.

-Tranquila, hoy sí que rindo.

Servando me va a convidar a unas lentejas.

¿A que sí, Servando? -Qué remedio.

-¡Qué fortuna la tuya!

-Y la tuya, que también te convida. -¿Cómo?

-Es mi señora.

-Pero ella no juega.

-Ya, pero si no la convida a ella, no voy a jugar.

-Eso es chantaje.

-Ah, ya veo que lo entiende.

-Pues a recoger canicas, sin canicas no hay lentejas.

Lo entiendes, ¿no? Punta con punta.

Y así, lo doblas,...

y te queda cuadrado,

tamaño perfecto para guardarlo en el cajón.

-"Obrigada".

-No hay de qué, pa eso estamos.

-"¿Todo bien en su lar?"

-"¿Lar?".

-¿Casa? -Ah.

Pues no te voy a engañar, Marcia, las cosas están mal.

-¿No alegría? -Parecía que sí,

pero como han detenido a mi señor...

-"Eu entendo".

-La cosa va de mal a peor.

-¿Y su "senhora"?

-Está viviendo un calvario.

No levanta cabeza esta pobre mujer.

(Puerta)

Don Felipe, qué bueno que haya venío usted.

Verá, ¿puedo preguntarle algo? -Claro, dime.

-No quiero ser indiscreta, pero me gustaría saber

si se sabe algo de la detención de mi señor.

-Poco te puedo contar, Casilda.

Hago todo lo posible para sacarle de prisión.

-Eso ya es bastante.

Con eso me conformo, don Felipe.

En fin, marcho, que tengo tarea.

Con Dios. -Con Dios.

-Con Dios.

¿Café, señor?

-No, gracias, Marcia.

¿Puedo hablar con usted, señor?

-¿Hablar?

Claro, ¿qué necesitas?

"Corrigir trabalhos para casa".

-¿Los has hecho ya?

-(ASIENTE)

Disculpe, señor.

-No pasa nada.

Vamos a ver.

Rabanetes...

Rábanos.

Muy bien.

Melancia.

Sandía.

Muy bien. Aprendes rápido.

-Gracias, señor.

"Melao". Melona.

(RÍE) Aquí te has equivocado.

Ven, siéntate.

Verás,...

"melao",... no es melona, sino melón.

Melón es masculino.

Además, melona es otra cosa.

Pero tranquila, que está muy bien.

-Gracias, señor.

-Yo también tengo que ir al despacho a seguir trabajando.

Doña Genoveva, ¿tiene un minuto? Me gustaría hablar con uste.

Sé que no debe estar pasando por un buen momento,

pero el barrio está revolucionao.

¿Habla de la detención de don Liberto, no?

Debe dar marcha atrás con esa denuncia.

Convenza a su esposo pa que la retire.

No es tan fácil.

Uste sabe que aquello no fue una violación.

¿Cómo permite que un hombre esté en la cárcel por algo que no ha hecho?

No sabe por lo que estoy pasando.

Mi esposo me amenaza si no hago lo que me ordena.

Lo que él le ordena.

Pero no es su dueño. ¿Acaso cree que no lo sé?

Si no le obedezco...

¿Qué?

Ya sabe lo que me hace.

Hasta ahora solo han sido unos bofetones,

pero temo que algún día pase a mayores.

No diga eso.

Vivo aterrorizada, Lolita.

Alfredo es capaz de eso y de mucho más.

Tiene que salir de ese infierno. Tiene que hacer algo.

Solo aspiro a que todo pase.

Sé que todos los vecinos me odian.

Don Liberto es muy querido en este barrio.

Es un buen hombre. Siempre lo ha sido.

Es una injusticia que esté pasando por lo que está pasando,

pero también lo es para mí.

Nadie cree que yo también soy una víctima.

Todos me juzgan como si estuviese

hecha de la misma pasta que mi esposo.

Porque no la conocen.

Don Liberto, al menos tiene a alguien que está a su lado,

que le apoya, que le quiere hasta las últimas consecuencias.

Pero ¿a quién tengo yo?

Yo estoy sola, Lolita.

Sola con ese monstruo de mi esposo.

No está sola.

Me voy a la iglesia a pedir por don Liberto.

Es lo único que puedo hacer,

sé bien que Alfredo no se echará atrás.

Con Dios.

¿Y cómo van los entrenamientos para el campeonato de canicas?

-Desde que le pedí que fuera mi pareja,

ese portero del demonio no para de aprovecharse de mí.

-¿Él de usted? -Como lo oye.

-Me extraña. ¿No será al revés?

-Vaya...

-A las buenas.

¿Y la señá Fabiana, anda por aquí?

-¿Pa qué la quieres? -Le traigo estos periódicos.

Jacinto se ha llevao unos pocos, pero me han sobrao estos,

y he pensao que a lo mejor a ella le venían bien,

pa los cristales o pa el suelo.

-Bien pensado. Déjelos por aquí.

-Gracias.

Con Dios. -(AMBOS) Con Dios.

-¿Y qué me cuenta de lo del pobre don Liberto?

-Una injusticia muy grande.

-Ese hombre, don Alfredo, miente pa no pasar por cornudo.

¿Y quién paga el pato?, don Liberto.

Que no digo que se portara bien,

pero no le veo capaz de hacer un acto tan vil.

-Servando, ¿le suena a usted el nombre de un tal Valdeza?

-Valdeza, Valdeza... ¿Por qué habría de sonarme?

¿Es una antigua amistad suya? -No, me han hablado de él.

Curiosidad.

-Dios. ¡Qué torpe eres, Servando!

Le dejo aquí con sus quehaceres. Gracias por el café.

¡Cesáreo, Cesáreo!

Le importaría vigilar el mostrador, es que le he puesto perdido de café.

-Vaya tranquilo, yo le vigilo el tenderete.

-Gracias.

¡Valdeza!

No es un nombre de persona,

es un lugar en... Santander.

"No quiero volverte a ver". ¡No me mires!

Vete para siempre, no quiero volverte a ver en toda mi vida.

-Señora, pero ¿qué está haciendo?

-Debería esperar a que las cosas se calmen.

-Pero ¿qué está tirando?

-Creo que es de su sobrino. -Sí, sí.

-¿Está tirando la ropa por la ventana?

-Señora, pero ¿qué está haciendo? -¡No quiero nada de ese en casa!

-¡Nada!

¡Que te vayas!

¡Cagarruta!

¡Mal rayo te parta! ¡Ojalá no te vea nunca más!

¡Voy a hacer como si no hubieras existido!

-O la detienen o van a llamar a los guardias.

-Ha perdido el oremus, hay que hacer algo.

-¡Me arrepiento de haberte hablado si quiera!

-¿Adónde vas con tanto brío?

-A la iglesia, a rezar.

-Haces bien, y de paso, confiésate.

Que son muchos los pecados y más la mala conciencia.

-¿A qué viene esto, Susana?

-Fui a ver a Liberto y me ha dicho que no has ido a verle.

-No, no he ido.

-Ni siquiera lo niegas. -Es verdad.

-Tu esposo está sufriendo lo indecible

y necesita tu apoyo. -Ya me lo dijiste.

-¿Te molesta que te lo repita?

-Un poco, te pones muy pesada. -¿Pesada?

¿Encima?

¿Es que le vas a dejar a su suerte en ese calabozo?

¿No te importa cómo lo puede estar pasando?

Tienes muy poco corazón. -Bueno, ¡basta ya!

-¿Cómo?

Si no voy a verlo es porque no sé si me vendría abajo,

y eso sería peor para Liberto.

-¿Peor que no verte allí? Lo dudo.

-O peor para mí verle entre rejas. -Te aguantas, él te necesita.

-¿Y lo que necesito?

¿Acaso te has parado a pensar que yo también estoy sufriendo?

-¿Tú? Es él el que está entre rejas,

acusado de un delito que no ha cometido.

-¿Y yo tengo la culpa?

-¡Sí, por supuesto que tienes la culpa!

¿Dónde estabas?

Necesitaba comprar unos botones.

¿Por qué no has mandado a Úrsula?

Me apetecía dar un paseo.

No es buena semana para andar sola por la calle.

¿Lo dices por los vecinos?

Sí, sobre todo por esa vieja loca de doña Susana.

¿Te la has encontrado? No.

Debió tener bastante con la última vez que nos abordó.

Tus amenazas debieron quedarle bastante claras.

Me encanta.

Están todos comiendo de la palma de mi mano.

Asustados están, eso seguro.

Están muertos de miedo.

Y más que lo estarán cuando vean como Liberto se pudre en la cárcel.

Estoy casi convencido

de que será una larga condena.

Todo está saliendo a pedir de boca.

Podemos celebrarlo cuando todo esto termine.

Celebrarlo, ¿cómo?

No sé, saliendo de viaje a algún lugar.

¿Tú y yo?

Sí, ¿por qué no?

Tenemos mucho dinero,... y no quiero ver todos los días

la cara de esa panda de fracasados.

Dicen que Viena está preciosa en esta época del año.

No sé, ya veremos.

Lo pensamos cuando todo termine.

Bien.

Voy a leer unos documentos en mi despacho.

(Llaman)

Buenas tardes.

Con permiso.

¿Se encuentra usted bien? ¿Cómo dice?

Parece asustada.

No, claro que no.

Genoveva, tiene us... -Felipe, qué alegría verle.

Querida, déjanos solos, por favor.

El juez me ha informado que hay un testigo.

Un testigo que vio a Liberto forzar a su esposa.

Que no intervino porque estaba asustado.

¿Qué sabe de eso?

¿Quién es ese testigo?

Liberto no forzó a su esposa. -Si sigue por ese camino,

tendré que interponer una denuncia contra usted.

-Voy a defender a Liberto, y voy a sacarle de la cárcel.

¡Estoy harta de que seas la víctima, la que más sufre y soporta!

-¡Soy la víctima!

Tu sobrino ha tenido una relación con una vecina estando casado.

¿Lo olvidaste?

-Porque tú le has echado de tu lado

con tus quejas y tus melindres.

-¿Habéis decidido el repertorio? -Casi.

Llevamos temas de doña Bellita,

temas clásicos y otros míos.

-¿Dónde empieza la gira? -En Valencia.

¿No estás contenta?

Sí, sí, claro.

-"He oído en el altillo..."

que ha acusado a don Liberto de violar a doña Genoveva.

La verdad,

conozco a doña Genoveva y creo en lo que dice.

Por otro lado, don Liberto me ha parecido un hombre serio y sensato.

Uno de los dos no es quien pensamos.

Nos tienen engañados a todos, ella o él.

Me cuesta que los vecinos no sepan que perderemos la mantequería

y tener que atenderles con una sonrisa.

-No pierdas la sonrisa, hija,

porque aún no está todo perdido.

La esperanza es lo último que se pierde.

-¿Ha encontrado la forma de no perder la tienda?

-No puedo decir nada, pero hay una posibilidad,

y voy a batirme el cobre por ella.

Hombre, tira ya, tira ya. -Va.

-¡Ay!

Señora, señora. -Doña Susana.

-¡Basta! -¡Al cielo con ella!

-¡Quita!

¿Qué hacías ahí tirado como un chiquillo?

-Estamos entrenando

para presentarnos al campeonato de canicas de Naveros del Río.

Uno de los hitos más grandes de este sport.

-¿De canicas? ¡Estoy ante dos vagos redomaos!

Poneos a trabajar o haré que os despidan.

¿No recuerdas nada más?

-Lo he contao una y mil veces. Yo entré,...

vi y me salí asustá. -¿No había nadie, ¿verdad?

Hija, cómo estás.

No te queda pimentón, no te queda bacalao...

Ni harina. Toma nota pa no pedírmela.

-¿Habló con el juez de guardia?

-De allí vengo.

Tengo malas noticias.

Amor mío, desde que me casé contigo,

no he tenío miedo al futuro,...

y ahora lo tengo.

-Ya oíste a mi padre,

él tiene esperanza de que no perdamos la mantequería.

-No seas ciego.

Nadie nos obligó a aceptar ese préstamo

y a poner la mantequería como garantía.

O pasa un milagro...

o no tenemos na que hacer. Y los milagros no existen.

-No sé qué pasa en la mantequería. -¿Qué pasa?

Yo he ido a comprar pipas y no he visto nada extraño.

-Se había terminao el bacalao, el azafrán, el pimentón,...

y los sacos de legumbres estaban mediaos.

-¿Y por qué será?

-El motivo no lo sé, pero que algo raro pasa, se ve venir.

-"Carta pa uste, suegro".

-Es del periodista con el que he estado hablando estos días.

Dice que los tejemanejes de Alfredo Bryce

van a salir publicados en los periódicos de esta tarde.

-Maravilloso, así todos sabrán de la calaña de ese sinvergüenza.

-Cuando sepa que he sido yo quien ha puesto a los reporteros tras él,

se va a revolver.

Ha llamado Basilio, ¿te acuerdas? -Sí, de Santander.

-Al parecer, un hombre ha estado llamando por teléfono

durante todo el día preguntando a los vecinos.

Quería saber si vivíamos cerca de Valdeza.

-¿Y no le ha dicho quién era ni qué quería?

-No han dicho nada más.

No podemos permitir que los vecinos descubran todo lo que pasó.

Hoy habrá noticias frescas.

Estoy esperando los periódicos porque se va a publicar

todo lo averiguado.

-No deja de darme motivos para solicitar

que le quiten su licencia para intervenir en los tribunales.

-Muy bien. Será la justicia quien hable de este y otros asuntos.

-¿A qué se refiere?

¿Por qué no estás entusiasmá con la gira?

¿Qué dice, padre? ¿De dónde se ha sacado eso?

Os he visto.

Se ve la pasión y la ilusión en los ojos de Rafael,

pero los tuyos no brillan. Son imaginaciones suyas.

¿Es por él?

¿No quieres irte de gira con Rafael?

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Acacias 38 - Capítulo 1041

25 jun 2019

Bellita ayuda a Cinta con el equipaje para su gira y le aconseja. Está convencida de que será una gran artista.

Emilio está a punto de estallar al ver a Cinta con Rafael, Camino le detiene. El joven Pasamar escribe en un cuaderno sus sentimientos hacia Cinta.

Todo el barrio incluida Rosina se hace eco de la detención de Liberto, acusado de violar a Genoveva. Felipe va a ver a Liberto a comisaría y se enfrenta a Alfredo.

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  1. Francesca

    No pasa nada en la trama. Está aburridísima. Gracias a los Dominguez, sentimos ternura o nos brotan sonrisas. Todos los demas se han vuelto tontos e insoportables.

    27 jun 2019
  2. Mabi

    Que contrapunto entre Bellita y Felicia!!!! Jose tratando de apaciguar a la Flamenca y Arantxa tratando que no se note mucho la falta de entusiasmo de Cinta, por el " novio" y la adelantada gira, ha sido de lo mejor del capítulo de hoy.

    27 jun 2019
  3. Marilu

    Cuatro años para una serie de TV es una ETERNIDAD, lo que implica la REITERACIÓN de situaciones, que se agrava ante la limitación de ideas de los responsables, a quienes la imaginación se les agotó, como se agotan los pozos de agua o de petróleo.. En Acacias no solo es lamentable esa REITERACIÓN DE SITUACIONES, sino que lo " NORMAL " y " COTIDIANO " sea la MALDAD, la DESGRACIA, el ODIO, las INTRIGAS y cuanta calamidad existe en el mundo ( de ACACIAS 38).- Me reservo el DERECHO de seguir viendo o NO la serie, de criticar o NO, sin que NADIE me diga QUE DEBO HACER.- #NSB

    27 jun 2019
  4. Karina Chiriboga

    Si dicen que la serie es aburrida que no tienen más ideas con todo respeto dejen de verla y no pidan final porque para mí estos cuatro años han sido hermosos! Si hay cosas que no estoy de acuerdo porque parece en ocasiones una serie de terror. Pero a pesar de eso me entretiene mucho!

    26 jun 2019
  5. Margara

    La serie me parecía buena al principio, pero la verdad es que ya no da más de si, por favor darle un final fina. Como dice un comentario entre el avance y lo del capítulo anterior no dan nada y eso que la veo de cuando en cuando y parece que no avanza. Aburre un poco la w verdad

    26 jun 2019
  6. Margot Kaufman

    ¿¿Yo sigo muy entretenida mirando esta novela de Ficcion por 4 agnos, me encanta, me desvela, lloro, rio¿¿¿¿¿¿ es decir que la recomiendo ¿¿ En vida real, pasan cosas peores¿¿! !!

    26 jun 2019
  7. Fanny

    El escritor ya no tiene más ideas... Termina con algo hermoso. Ninguna será mejor villana que cayetana, el tiempo se pasó ya es un churro.

    26 jun 2019
  8. María Isabel

    Entre lo que recuerdan del capítulo anterior y lo que adelantan del siguiente, el capítulo del día dura muy poco. Además, sigue aburrida.

    26 jun 2019