'200¿ es una serie de cuatro programas que ofrece el privilegio de visitar el Museo del Prado de noche y disfrutar en exclusiva del espacio y sus obras cuando está cerrada al público. El del Prado es un museo distinto al resto de grandes museos europeos de pintura antigua y en '200' veremos qué lo hace tan especial. El programa desnudará muchas de sus obras maestras para desentrañar todo lo que esconden y sacará algunos cuadros del museo para acercarlos a un nuevo público.

Además, el programa será testigo de un misterio que Ramón Gener tendrá que resolver con la ayuda de los cuadros del museo. Él será el único capaz de oír sus voces e interactuar con ellos para conseguir su objetivo: liberar a una reina atrapada en su retrato.

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200. Una noche en El Prado - Museo del gusto Real - ver ahora
Transcripción completa

(Sonido ambiente)

(Timbre)

(Timbre)

(Música)

(Música)

Bienvenidos al Museo del Prado.

Un lugar excepcional que cumple 200 años de historia.

En estos 200 años, el Prado se ha convertido en uno de los museos

más importantes del mundo con una inmensa colección de obras maestras.

Bien. Estamos aquí para celebrar este bicentenario

como la ocasión merece.

Con una serie de cuatro programas en los que vamos a descubrir

todas las maravillas de la colección del museo y todos sus rincones.

Vamos a visitar sus salas, sus galerías, por supuesto,

pero también sus talleres de restauración y sus almacenes.

Lo vamos a ver todo. Pero, por si eso no fuera suficiente,

lo vamos a ver todo de un modo muy especial... De noche.

Vamos a tener la inmensa fortuna de tener el museo solo para nosotros,

cuando no hay nadie.

Vamos a tener el inmenso privilegio de disfrutar

de los 200 años de historia de esta increíble institución

y de su maravillosa colección de una manera muy especial,

muy distinta, muy emocionante, creedme,

porque estar ahí dentro, de noche, sin nadie,

es muy emocionante.

Vamos a tener el inmenso privilegio de disfrutar del Museo del Prado

de un modo muy exclusivo.

(Música)

"El Prado es un museo único en el mundo

por la gran cantidad de obras maestras que atesora, desde luego,

pero también por otros motivos.

Unos motivos que lo convierten en un museo especial

y que lo hacen distinto del resto de grandes museos de arte de Europa.

Durante estos cuatro programas os vamos a ir contando estos motivos

y estas particularidades".

(Música)

"El Museo del Prado nace de las colecciones reales,

de los cuadros que la monarquía encargaba o compraba.

Lo que nació para deleite de unos pocos

se ha convertido siglos después

en patrimonio de toda la sociedad española.

En su origen encontramos su primera particularidad.

El Prado es un álbum de familia, mejor dicho,

un álbum de las distintas familias reales españolas.

Los Austrias, los Borbones.

Hoy vamos a explorar este álbum real con todos sus retratos

de reyes y reinas, pero...

¿Queréis saber quién fue el que colocó las primeras imágenes

en este enorme álbum familiar?".

Carlos V, del Sacro Imperio Romano Germánico y primero de España

fue quien inició la colección real del Museo del Prado,

y lo hizo así, sin ser consciente de ello

porque no era un rey coleccionista y porque no le interesaba

reunir obras valiosas.

A Carlos V simplemente le gustaba Tiziano.

El principal artistas veneciano del Renacimiento.

La colección nació así,

a raíz del gusto personal de un rey por un pintor.

Pero vaya dúo.

Carlos V, señor de media Europa y América apodado el César

y Tiziano, el máximo retratista de su generación.

Hay una obra que marca la cúspide de esta colaboración

entre el pintor y el monarca, aquí la tenéis.

Carlos V en la batalla de Mühlberg.

Este es, seguramente, el retrato ecuestre más famoso de la historia.

Un auténtico hit de Tiziano.

El reinado de Carlos V iría siempre ligado a esta imagen

de emperador victorioso.

El cuadro conmemora la victoria de las tropas del emperador

frente a los protestantes en la batalla de Mühlberg,

la ciudad alemana a orillas del Elba.

En estos casos, como sabéis, era habitual usar alegorías

y exageraciones heroicas,

pero Tiziano huyó de todo dramatismo.

Se ciñó exactamente a la descripción

que los testigos dejaron escritas en las crónicas.

El rey montaba un caballo español castaño.

Llevaba su armadura Helmschmid,

que, a día de hoy, se conserva en la Real Armería de Madrid.

De su cuello cuelga el Toisón de Oro,

símbolo de la monarquía española,

y sobre el pecho, ya lo veis, la banda carmesí

de los generales en el campo de batalla.

Sujeta una lanza en una clara referencia a San Jorge,

caballero cristiano, pero, pese a todo,

el retrato quiere o pretende ser contenido, sin grandes gestos.

En fin, que Carlos V escogiera a Tiziano marcó la colección

que seguiría, sin él saberlo si había decidido

por el color frente a la forma, por la pincelada apasionada

frente a la línea precisa.

Y a partir de aquí, los monarcas y pintores que le siguieron

se vieron influenciados por esta decisión.

Aunque eso ya lo iremos viendo.

Cortamos, buena. Súper.

(Música)

¿Pero quién se ha olvidado de silenciar el móvil?

Perdón, he sido yo, perdón, lo siento.

Por los pelos no nos fastidia la toma.

Pensaba que lo tenía bloqueado.

Y te ha pinchado una música de esas momias que te gustan,

¿qué es eso? No lo había oído nunca.

No, yo tampoco. Pero es guay, ¿eh?

Sí...

Uy, no sé, ahora se ha parado.

Oye...

Ahora está sonando por la megafonía del museo, ¿no?

Habría que avisar que la apaguen.

¿Que apaguen qué? Si no suena nada...

La música, la que me estaba sonando por el móvil,

ahora suena por el museo. ¿No la oyes?

¿Qué dices? Si no se oye nada...

A ver, recogemos y vamos a la siguiente localización, ¿ok?

Ya, ya, ya.

Pero... dame cinco minutos, voy a avisar que la apaguen,

no sea que se nos meta en una secuencia y nos fastidie.

Vale, Ramón, pero vuelve enseguida. Okey.

Bueno, cinco minutos y seguimos con los retratos de cuadrúpedos.

(Música de fondo)

"Qué raro. La música que suena por la megafonía del museo

es la misma que me estaba sonando en el móvil.

No puede ser una coincidencia, pero... ¿de dónde viene esa música?

A ver, me parece que suena por ahí".

¡Hola!

¿Hay alguien?

Oye, perdonad, es que...

A ver, estamos grabando un programa de televisión

y habría que quitar la música.

¿Podéis apagar la música, por favor?

Estamos grabando un programa de televisión.

Así sea, caballero.

¿Hola? ¿Hay alguien?

Majestad sería un tratamiento aceptable.

Ah, vale, vale...

Que sí, muy graciosos, la bromita, sí.

Que si estoy muy estresado, que si estoy todo el día pensando

en cuadros y en música, pero que no me voy a tragar

que me está hablando un retrato de Fernando VII.

Nadie lo iba a creer.

No todo el mundo puede escuchar nuestras voces.

Considéralo un privilegio.

(SUSURRA) Me parece que estoy alucinando.

A lo mejor sí estoy un poco estresado.

Pero era necesario advertirte.

Entre nosotros hay voces falsas que intentarán hechizarte

como las sirenas lo intentaron con Odiseo.

Como esa música que andas siguiendo. Sí, la música.

¿Usted sabe de dónde sale?

Eso no importa.

Solo ignórala y cumple tu misión de hacer un programa de televisión,

tal y como tenías pensado.

El museo es mi obra más perdurable y prestigiosa

y así debes contarlo al mundo. Sí, sí, ya lo sé.

El museo se inauguró bajo su reinado, pero...

(SUSURRA) Joder, estoy hablando con un cuadro.

A ver, bueno, da igual.

Lo de la música. ¿Usted sabe de dónde sale la música?

Es extraño. Me parece que los otros no pueden escucharla.

Que solo yo la puedo escuchar.

No sé, como si intentara decirme alguna cosa.

No voy a permitir que comprometas el buen nombre de mi museo,

lo pagué entero de mi bolsillo.

Pero qué dice, comprometerlo, si hemos venido aquí

para explicar lo maravilloso que es.

Pues entonces olvídate de esa música

y no te atrevas a desobedecerme o te arrepentirás.

Puedo arruinar tu programa, plebeyo.

(Móvil)

Perdón, es que...

Me están llamando al móvil. Tengo que contestar.

Es mi jefa de producción. ¿Sí?

Ramón, Ramón, ¿dónde estás?

Vente enseguida, que tenemos que seguir.

Ya, ya voy... Ya voy...

(Música)

"El álbum familiar del Museo del Prado

que hoy exploramos está lleno de magníficos retratos ecuestres.

El caballo en el arte se relaciona con el poder

y el retrato ecuestre se ha utilizado

en todas las culturas como símbolo de este poder.

A menudo, la postura del caballo

determinaba el significado del cuadro.

En general,

las reinas siempre montaban caballos al paso, tranquilos.

No luchaban por dominar al caballo,

se dejaban llevar y las monturas eran más bien tronos para ellas.

Algunos reyes también se retrataban con caballos con poco movimiento,

detonando serenidad y control.

Pero si hubo una postura que trajo a los reyes de cabeza

fue la del caballo en corveta, con las patas delanteras alzadas.

Era un retrato de gran dinamismo que mandaba un mensaje

de autoridad y firmeza.

En este caso, el caballo es una metáfora del pueblo.

El rey es quien debe domar y controlar a sus siervos

con mano de hierro, pero con serenidad.

El retrato ecuestre fue un magnífico elemento de propagar,

pero poder lucirse sobre la pintura pedía sacrificios.

María Luisa de Parma, por ejemplo, detalla en una carta

cómo se ha pasado dos horas y media encaramada a una tarima

de seis escalones de alto para que Goya pinte su retrato ecuestre".

(Música heroica)

"Como os estamos explicando,

el Museo del Prado es un álbum familiar,

como el que guardan vuestras abuelas en casa, vaya,

solo que el álbum del Museo del Prado,

en lugar de fotografías, tiene retratos.

Me propongo enseñároslo paso a paso.

El problema es que este álbum es enorme.

Por eso voy a tener que darme un poquitín de prisa,

y aún así, creo que me va a llevar un buen rato".

Volvemos a Carlos V, nuestro emperador todo poderoso,

hijo de Felipe el Hermoso y Juana la Loca.

Él es el contigo empezó todo de esta colección.

Se casó con su prima hermana Isabel de Portugal.

Sí, así que diréis, ¿se casó con su prima hermana?

Pues sí, se casó con su prima hermana.

Iros acostumbrando, porque este tipo de cosas

van a ser más normal de lo que parece.

¿Vamos a buscarla a ella? Venga, vamos.

Aquí está, Isabel de Portugal.

No fue solo una reina con suerte,

sino que también ejerció de gobernadora.

Y fue la madre del futuro rey Felipe II.

Aquí tenemos a Felipe II, gran amante del arte.

Con él, la colección real se amplió muchísimo.

Con su primera esposa, María Manuela de Portugal,

tuvo a su primogénito, Carlos de Austria.

El príncipe Carlos nació con deformidades físicas,

y sufría también problemas psicológicos.

Seguramente, por la consanguinidad de sus padres, que eran primos,

pero mirad, el pintor Sánchez Coello lo disimula muy bien.

Su madre murió durante el parto, y su padre Felipe II

aprovechó para fortalecer las alianzas políticas

casándose con María de Inglaterra.

En la época, los reyes no se casaban por amor,

se casaban para tener hijos varones que perpetuaran la dinastía

o se casaban para establecer alianzas políticas.

Dijéramos que el matrimonio estaba al servicio de la monarquía.

Aquí la tenéis, María Tudor, María de Inglaterra.

No me digáis que este retrato no es impresionante.

"Felipe II se casó cuatro veces.

A la cuarta consiguió al heredero que tanto deseaba.

Vamos a verle.

Aquí está, Felipe III, el rey Piadoso.

Se casó con Margarita de Austria y juntos tuvieron al próximo rey,

Felipe IV, el Rey Planeta.

Aquí lo tenéis, el Rey Planeta, Felipe IV.

Fue un gran coleccionista de arte que aportó muchas obras

a la colección real.

Tuvo un reinado largo y movidito

y su vida personal también fue bastante intensa.

Se casó dos veces, la segunda, con Margarita de Austria

que es aquella de allí.

Felipe IV tuvo 15 hijos de sus dos matrimonios,

aunque muchos murieron en la infancia

y las malas lenguas dicen que tuvo otros 30 hijos más

fuera del matrimonio.

Su hija Margarita se ha convertido

en la infanta más famosa del mundo entero

gracias a "Las meninas" de Velázquez.

Luego volveremos a "Las meninas", cómo no,

pero ahora bajemos al almacén para seguir con lo nuestro".

El último hijo de Felipe IV fue Carlos II, el Hechizado.

Un rey con muchísimos problemas de salud,

entre ellos, la infertilidad.

Con él acabó la dinastía de los Habsburgo.

Hizo falta toda una guerra para encontrar un nuevo rey

que acabaría siendo Felipe V,

y con él empezó la dinastía de los Borbones.

Felipe V.

Ya lo veis, una nueva corte, un nuevo rey y un nuevo estilo.

Mucho más del gusto francés.

Un rey que tuvo grandes problemas psicológicos.

Demencia, melancolía, incluso depresión.

Tuvo dos esposas y 11 hijos, que no os los voy a contar todos

porque acabaría muerto,

pero sí nos vamos a detener un momento en su segunda esposa,

Isabel de Farnesio.

Isabel, una mujer con carácter,

que se defendió bien de las intrigas de palacio,

era una gran amante de las artes y se preocupó mucho

de la colección real, la pintura y la escultura.

El hijo heredero de Isabel de Farnesio fue Carlos III

que tuvo 13 hijos, pero a nosotros nos interesa solo el séptimo.

Vamos a verlo.

Carlos IV fue un rey muy importante para la colección real,

su esposa María Luisa de Parma, que también era su prima carnal,

está en ese retrato de familia que está...

justo ahí.

Aquí tenemos a toda la familia de Carlos IV,

su esposa es la que está a su lado, María Luisa de Parma,

que no tuvo una vida fácil.

Se decía que estaba maldita

porque muchos de sus hijos fueron enfermizos y se murieron.

De hecho, tuvo 23 embarazos, 10 finalizaron en aborto.

En cualquier caso, consiguió dar un heredero a la corona

que es ese que está un poco más a la izquierda, exacto, ahí.

Fernando VII.

Aquí está en plan "teenager".

Isabel II, hija de Fernando VII.

Se convirtió en reina con tan solo tres años

y tuvo un reinado muy convulso.

Tras ser destronada,

la colección real del museo dejó de ser propiedad de la monarquía

y se traspasaron los derechos al Estado para que fuera propiedad

de todos los españoles.

Después de ella vendrían Alfonso XII, Alfonso XIII,

Juan Carlos I y Felipe VI.

Cortamos, ha sido buena.

-Toma. Gracias, gracias.

Madre mía, vaya lío de reyes y reinas, ¿no?

¿Tú crees que la gente se va a enterar de algo?

Oye, la gente es muy lista, ¿no?

Es verdad, es un lío, pero...

Oye... ¿Y la música? ¿Qué?

¿La oyes? No, ¿qué tengo que oír?

La música, la música que está sonando todo el rato en el museo.

A ver si se nos va a meter en una toma y la vamos a fastidiar.

Pero si no está sonando ninguna música.

¿No?

A ver, ¿alguien escucha algo, una música?

-No...

¿Vosotros no oís nada? No, todo bien.

¿Tú tampoco? No, nada de nada.

Vale, vale.

"Bueno, o sea, que nadie oye la música.

Es como si solo estuviera en mi cabeza.

Qué raro...

¿Qué hago?

Fernando VII me ha dicho que me olvide de ella...

Pero cómo me voy a olvidar.

Tengo que averiguar de dónde sale.

¿Y si viene de algún cuadro?

'La incredulidad de santo Tomás', 'La aparición de san Pedro',

de Zurbarán... No...

De estos cuadros no viene la música.

¡Uy! 'Los borrachos', de Velázquez...

No, no. De aquí tampoco.

Hombre... El 'Fusilamiento de Torrijos'...

Mira por dónde.

Fernando VII mandó fusilarlo.

En fin... No, no. La música tampoco viene de aquí.

¡Uy! ¿Pero... esto?

¿Qué hace este sombrero aquí en el suelo?

Mira que este sombrero me suena, ¿eh?

Yo diría que este sombrero es del cuadro.

Diría que esto va... aquí.

¡Uy!".

Muchas gracias. Muy amable. ¿Eh?

Eh... ¿Perdón? ¿Hay alguien?

No serás tan necio de creer los embustes de Fernando VII.

¿General... Torrijos? ¿Es usted?

Guárdate bien de él. Es el Rey Felón.

Cualquier cosa que te diga será para llevarte a engaño.

A ver, un momento...

¿Usted cómo sabe que el cuadro de Fernando VII me ha hablado?

¿Cómo es que usted también me habla, oiga?

¿Y lo de la música?

Si quieres averiguar lo de la música, atiende.

Escucha mi voz y no la de Fernando VII.

Él me tendió una trampa y mandó fusilarme,

junto a mis compañeros, en la playa de Málaga.

Solo pedí morir mirando a la muerte cara a cara,

pero mis verdugos me vendaron los ojos.

Menuda canallada... Debió ser tratado con honor.

Yo puedo ayudarte a descubrir quién te está llamando con esa música

si tú me ayudas a mí.

¿Cómo puedo ayudarle, general? Devuélveme a esa playa

para poner morir con honor. -¿Pero qué me estás diciendo?

¿Que quieres sacarlo a la calle? ¿Tú te has vuelto loco o qué?

A la calle...

Lo que quiero es sacarlo a la playa.

¿Cómo que a la playa? Que estamos en Madrid.

Vaya, vaya... Aquí no hay playa. Ya sé que no hay playa en Madrid.

Quiero sacarlo a la playa de Málaga, donde lo fusilaron.

¿Me dices que quieres llevar a la playa de Málaga un cuadro de 6x4?

Ni hablar.

(RÍE) Eso es salirse, y mucho, de guion y de presupuesto.

No tienen ningún sentido. Ya...

Ya, ya, pero hay que sacarlo. Hay que sacarlo.

¿Pero por qué? Dame una razón.

Hay que sacarlo. Es que... Bueno, me lo ha...

(TITUBEA) Mira, es que si te lo cuento,

no te lo vas a creer. Me temo que no.

Ya...

Mira, ven conmigo.

Mira, ven, ven... Pero...

¿Qué? Que no vamos a sacar el cuadro.

Bueno, no vamos a sacar el cuadro. Ya veremos...

Tú, de momento, ven aquí conmigo.

Relájate. Espérame... Espérame nada, diez segundos.

Mira...

Yo lo que quiero es que...

Ven aquí. Siéntate, siéntate.

Siéntate, relájate un momento. Espera...

Dame los papeles... Si no, no te relajas.

Yo lo que quiero es que...

Tú mira el cuadro, ¿vale? Mira el cuadro...

Te relajas, lo miras y...

No sé, a ver si te inspiras

y, después, pues ya...

hablamos de llevar el cuadro a Málaga.

¿Vale?

(RÍE) ¿Pero... te vas?

Sí. Bueno, te dejo ahí...

(CHISTA) Concéntrate en el cuadro. Te dejo ahí con el cuadro, ¿vale?

Vale.

"A ver si Sara se inspira y me deja sacar el cuadro a la playa...

Que sí, que ya sé que no estaba previsto

y que hoy toca hablar del museo como un álbum familiar de los reyes,

pero... pero es que tengo que descubrir

de dónde sale esa música.

Si consigo llevar a Torrijos a la playa de Málaga,

puede que él me dé alguna pista que me ayude a averiguarlo".

(Olas)

(VOZ LEJANA) "¡Disparad!".

(Disparos)

(Olas)

(Tambores)

"¡Disparad!".

(Estruendo)

(Tambores)

(Olas)

(Disparos)

(Desplome de cuerpos)

(Música)

Aquí estoy de nuevo,

en el lugar donde todo terminó.

Aquí llegué desde mi exilio en Inglaterra

tras luchar en la Guerra de la Independencia

contra los franceses.

Mi ilusión y la de mis compañeros era regresar a España

y liberar al país del absolutismo de Fernando VII.

Llegamos a estas playas pensando que íbamos a liderar

una revolución contra el Rey Felón, pero fuimos víctimas de una trampa

urdida por los espías del rey.

Nos apresaron en cuando pusimos un pie en la playa

y nos fusilaron sin juicio previo.

Sin duda, este es el lugar, la playa donde nos fusilaron,

pero... cuesta reconocerla.

Ha cambiado tanto en todos estos años...

Qué poco tiene que ver esta playa con aquella

y con la imagen que ofrecía aquella triste mañana.

(Canción en inglés)

"Bueno, ya que estamos aquí, en el mismo escenario

en el que ocurrió todo, ¿qué os parece si averiguamos

qué es lo que sabe la gente sobre Torrijos

y sobre lo que ocurrió en esta playa?".

(Continúa la canción)

¿Qué te parece el cuadro?

Hombre, a simple vista impresiona.

-Muy bonito, pero... me trae malos recuerdos.

-Un poco fuerte, ¿no? Ajá.

El cuadro... creo que representa uno de los momentos más transcendentales

de la historia de España. -Pues me parece que, quizá,

sea algo tipo religioso porque hay como unos monjes...

tapándoles los ojos también a los que los van a fusilar.

-En el instituto di lo que es el tema de Historia del Arte...

Y sé que es "Fusilamiento de Torrijos".

¿Y quién era Torrijos? Ahí me pillas.

(RÍE)

Sé que aquí, en Málaga, es bastante conocido.

-Don José María de Torrijos y Uriarte,

madrileño y héroe de la Guerra de la Independencia.

En esos momentos, representaba la última esperanza

de la España liberal que, perseguida y en desventaja,

se enfrentaba contra este poder.

¿Y qué te transmite cuando has estado ahora mirando el cuadro?

¿Qué te transmite el cuadro? ¿Qué te dice?

Pues, por una parte, no sé... Como, quizá, algo injusto...

porque veo a los protagonistas del cuadro agarrados de la mano,

como que quiero empatizar con ellos quizá.

-Lo que conlleva un fusilamiento es pena.

Porque, realmente, Torrijos ahora no sé exactamente, ¿no?

Creo que lo mataron por sus ideales y por su forma de pensar.

-Él intentaba hacer que se cumpliera la voluntad que había expresado

este país con la Constitución de 1812

y todos los anhelos y esperanzas que el pueblo había,

a lo largo de la Guerra de la Independencia y tal,

había intentado pensar que Fernando VII sería un rey...

un rey del pueblo y para el pueblo, pero no fue ni del pueblo

ni para el pueblo; sino que fue para él solo.

(Música)

"Hemos cumplido el deseo de Torrijos,

devolverle a la playa donde fue fusilado.

No creo que haya un lugar mejor para leer la carta

que le escribió su esposa justo antes de morir,

una carta cargada de emoción".

(LEE) "11 de diciembre de 1831, último de mi existencia.

Amadísima Luisa mía, voy a morir.

Pero voy a morir como mueren los valientes.

De la vida a la muerte hay solo un paso

y ese voy a darlo sereno en el cuerpo y el espíritu.

He pedio mandar yo mismo el fuego a la escolta.

Ten la satisfacción de que, hasta mi último aliento,

te he amado con todo mi corazón.

Y que nos volveremos a juntar en la mansión de los justos,

a donde pronto espera ir y donde, sin duda, te volverá a ver

tu siempre, hasta la muerte...".

José María de Torrijos.

Quien te está llamando con esa música que escuchas...

necesita tu ayuda. Le ayudaré gustoso, pero ¿quién es?

No soy yo quien sabe eso, pero sé quién tiene que saberlo.

Habla con el Sordo, habla con Goya.

(Continúa la música)

"Tras este paréntesis, recuperamos el hilo del programa.

Volvemos al álbum familiar del Museo del Prado

y a uno de los pintores que más contribuyó a ampliarlo

con su genial pincel,

Francisco de Goya.

Goya pasó toda su vida haciendo equilibrios en la cuerda floja.

Fue pintor de cámara de Carlos IV, de José Bonaparte,

tras la invasión napoleónica, y también de Fernando VII

al acabar la guerra. En todo ese tiempo,

no abandonó nunca la corte. Pintando... ahora unos,

ahora otros".

(Música)

"En las paredes del museo,

lucen sus magníficos retratos de reyes y reinas.

Pintó también a Fernando VII,

un rey absolutista que estaba a las antípodas

de sus ideales liberales. Seguramente, fue con él

con quien más equilibrios le tocó hacer.

Pero Goya no se limitó a su trabajo en la corte,

también retrató el mundo que había más allá de los palacios.

Cuadros en los que dio rienda suelta a su genio, que llevaba dentro,

retratando la parte más oscura de la época que le tocó vivir".

(Continúa la música)

(Música intriga)

(Teléfono)

Ramón, no te olvides de ponerlo en silencio cuando acabes, ¿vale?

No, no... Enseguida, sí. Gracias. Además, no sé ni quién es.

¿Sí?

¿Dígame?

¿Hola? "Has desobedecido mis órdenes.

Has llevado a Torrijos a Málaga sin mi consentimiento".

Hombre, majestad, qué alegría volver a escucharle.

"Deja de perseguir esa música o haré que te arrepientas".

(SUSURRA) Oiga, perdone... Mire, esto es un móvil del siglo XXI

y usted es un rey del siglo XIX. ¿No ve que es

una incoherencia histórica? Además, oiga, yo estoy trabajando.

¿Me puede dejar un ratito en paz? "No te acerques al Sor...".

-¡Ramón! ¿Empezamos? Sí, empezamos.

Perdón. Ya estoy.

"Uno, gusto, dieciséis, uno, primera".

(Claqueta)

"Las meninas", de Velázquez.

Es nuevo. No sé...

Esto tiene que funcionar... Hay batería...

"El rey acaba de amenazarme por teléfono y pasa esto.

Explota un foco". Voy a buscar un recambio.

"¿Será casualidad o es que me estoy volviendo loco?

No sé... En fin, ahora vamos a tener que esperar media hora

para cambiar el foco y poder seguir".

(Música)

"Pero un contratiempo no nos detendrá.

Seguimos con nuestro álbum familiar y vamos con el retrato de familia

más famoso del museo, 'Las meninas'.

Sin duda, es la obra que atrae todas la miradas del museo,

pero... ¿qué sabe la gente sobre 'Las meninas'?".

¿Qué os parecen "Las meninas"? Un cuadro muy bonito, ¿verdad?

-Sí. Muy representativo de... Goya.

-¡De Goya!

-Vamos a cortarlo. Estoy muy nerviosa.

-No era lo que me esperaba igual, pensé que era más chiquito,

más pequeño. ¿Por qué?

No sé, de ver en Internet fotos... -Creo que, desde que somos niños,

los españoles conocemos este cuadro porque lo hemos visto

reproducido en mil sitios, casi es una imagen pop.

-Velázquez es un auténtico sueño en Japón,

pero venir hasta aquí y verlo en directo es un sueño para mí.

Volvemos a empezar. Sí, por favor.

-Impresiona, impresiona mucho la luz, por ejemplo...

La sensación de que te miran a ti, ¿no?

-Es mi cuadro favorito. Ocurren tantas cosas en él,

como la luz y la oscuridad.

Y, sobre todo, los trucos que Velázquez usa

para darle vida al cuadro.

-Lo que me gusta es el misterio que hay en el cuadro.

El hecho de que el pintor se haya autorretratado,

el hecho de que confundamos al observador con el rey y la reina.

¿Qué me podéis decir sobre "Las meninas"?

"Las meninas" es un cuadro de Velázquez.

¿Sabes qué está pasando en el cuadro?

Creo que sí.

¿Y has visto que hay un espejo al fondo?

¿Un espejo? Un espejo al fondo.

No, no me he dado cuenta.

¿No? Tengo que volvery mirarlo.

Míralo. Date la vuelta y míralo.

También que sale como si él se estuviera mirando en un espejo

y, por eso, se refleja justo detrás. O sea, ¿qué es lo que se refleja?

Se refleja... a él.

Como si estuviera mirándose, por así decirlo, ¿no?

Creo que los padres están en el espejo.

Los padres de los niños están en el espejo.

Los niños están mirando a los reyes, sus padres,

mientras Velázquez les pinta.

Así que él pintó cómo los padres miraban a sus hijos

mientras les retrataban. Los niños están mirando a los padres.

-Velázquez, en vez de estar pintando a la infanta Margarita,

estaba pintando a sus padres, el rey Felipe IV y su esposa,

y que aparecen en el fondo en el espejo.

-Bueno, es un cuadro muy misterioso del que, en realidad,

sabemos... muy poco, ¿no? Nos cuesta mucho interpretar

qué es lo que quiso decir Velázquez en esta pintura.

"Las meninas", de Velázquez.

Un cuadro que, aunque hayan pasado más de 300 años, nunca se agota.

Todavía siguen quedando cosas por aprender,

así que... ¿qué os parece si... vamos allá?

¡Venga!

Lo primero que habría que decir es que Velázquez sabía

que estaba haciendo una obra maestra.

Para él, este cuadro no era un cuadro y nada más.

El pintor tenía 57 años cuando lo pintó

y "Las meninas" fue su penúltimo cuadro antes de morir.

Y lo concibió como una declaración de principios,

como una apología de la pintura, pero ya llegaremos a eso.

Cuando te plantas por primera vez delante de "Las meninas",

lo primero que ves es que... está pasando algo.

Velázquez pinta un instante de vida concreto.

El momento exacto en que la infanta Margarita,

rodeada de su pequeña corte, ha entrado en la estancia

donde Velázquez está pintando a los reyes.

¿Queréis saber... quién es quién en el cuadro?

¿Sí? Venga...

Vamos a hacer una presentación oficial de los personajes.

La protagonista del cuadro es la infanta Margarita,

Margarita Teresa de Austria, primera hija de Felipe IV

y Mariana de Austria. Sus padres eran tío y sobrina

y ella también acabó casándose con su tío Leopoldo I,

hermano de su madre. Un lío, vaya.

Pero ella, aquí, no es más que una niña feliz de seis años.

A la derecha de la infanta se encuentra una de sus meninas,

doña María Agustina Sarmiento que, ya lo veis,

de rodillas le ofrece un poco de agua.

Las meninas eran las doncellas de las infantas

sirviéndoles en todo lo que necesitaban.

A la izquierda de la infanta se encuentra su segunda menina,

doña Isabel de Velasco, que se está volviendo,

así como hacia el frente, haciendo un reverencia...

Se supone que a los reyes. Al lado de la menina,

hay dos enanos, María Bárbola, de origen alemán,

y Nicolasito Pertusato, que parece un niño y se comporta como tal.

Ya lo veis, está completamente ajeno a lo que sucede en la acción

y molesta con el pie al gran mastín que está como... adormecido aquí,

en primer término. Detrás de las meninas,

hay dos personajes más. Doña Marcela de Ulloa,

dama de compañía vestida con hábito, habla con su compañero...

Ya lo veis, no le presta ninguna atención.

Él es el único personaje que no se ha identificado

con nombre y apellidos, pero sí sabemos que se trata

de un guardadamas, es decir, la persona que se adelantaba

para abrir la puerta a las infantas o a los reyes.

Seguimos.

¿Quién es el misterioso personaje de la puerta?

Pues se trata de José Nieto, aposentador que se está girando

para ver lo que ocurre mientras retira una cortina

para marcharse.

A la izquierda del conjunto, Diego Velázquez.

El pintor se pinta a sí mismo pintando un gran cuadro

que vemos por detrás y, al fondo, reflejados en un espejo,

los reyes, Felipe IV y Mariana de Austria.

Velázquez pinta doce personajes, pero yo creo que hay uno más...,

nosotros.

Fijaos, menos la menina y el enano, que está distraído,

todos los personajes están mirando al frente.

En la acción que ellos viven están mirando a los reyes;

pero, en el cuadro, nos miran a nosotros.

Velázquez consigue convertirnos en personajes de su cuadro,

consigue hacernos sentir parte de él.

La sensación de realidad no la consigue tan solo

con las miradas de los personajes, la magnífica técnica

también ayuda. Por ejemplo, la llamada "perspectiva lineal",

es decir, la concepción del espacio. Parece casi como si...

pudieras dar un paso y entrar andando en el cuadro.

Velázquez coloca el punto de fuga en la puerta abierta,

una fuga sin fin; pero hay un segundo punto de fuga,

el espejo.

Al ser un reflejo, nos crea otra sensación de espacio.

Velázquez deja también un gran espacio vacío

encima de los personajes; pero..., en lugar de descompensar el cuadro,

ese inmenso espacio... Dijéramos entre comillas,

"inmenso espacio vacío", ayuda a darle sensación de profundidad.

Y a todo eso,

hay que sumarle lo genial de la perspectiva aérea, es decir,

de cómo los personajes que están más lejos

se muestran más borrosos, más desenfocados,

como si fueran solo manchas de color.

¿Pero qué nos está diciendo Velázquez con esta obra?

La primera interpretación es que el cuadro

es una defensa de la monarquía,

el centro del cuadro lo ocupa la infanta,

la protagonista, ella es la esperanza de la supervivencia

de la dinastía de los Austria. La segunda interpretación

tiene que ver con los cuadros que Velázquez

retrata al fondo en semipenumbra.

Se trata de dos copias de cuadros de Rubens y Jordaens,

que representan 2 temas mitológicos,

"Palas Atenea y Aracne" y "Apolo, vencedor de Pan",

dos fábulas que hablan de la victoria del arte.

Aplicadas a este caso, la victoria de la pintura,

la victoria del artista sobre el artesano,

esa era una de las obsesiones de Velázquez,

reivindicarse como pintor, como artista.

Por eso, se autorretrata pintando, con su paleta de color,

con la mirada como perdida, pensando,

porque Velázquez quiere dejar claro

que la pintura es una cosa mental y no solo un oficio manual.

Velázquez se reivindica a sí mismo, y al arte de la pintura.

Y parece que su llamada de atención fue escuchada,

¿porque veis esa cruz roja que lleva en el pecho?

Es la cruz de la Orden de Santiago,

el reconocimiento que Velázquez buscó durante toda su vida,

pero no fue Velázquez quien la pintó,

porque se la concedieron más adelante,

alguien la añadió tras la muerte del pintor.

Dicen, dicen, que fue el propio rey quien lo hizo

como gesto de amistad.

Y cortamos, buena. ¿Sí, buena?

A ver, aquí tienes las correcciones para la próxima secuencia, ¿vale?

La de Farinelli. Vale, vale, gracias.

Sara, Sara, ¿tenemos alguna cosa de comer?

¿Qué quieres? No sé, algo que me de

un poco de energía. Vale, va.

Que esto de "Las Meninas" me ha dejado hecho polvo. Gracias.

(Música tensión)

"Último aviso, no te acerques al Sordo.

Vaya, Fernando VII sigue con sus amenazas,

y ahora me sale con esto del Sordo.

Bueno, pues si tanto le preocupa, será porque Torrijos tenía razón,

tengo que ir a ver a Goya, tengo que ir a hablar con él

para que me diga de dónde sale la música".

¿Te vale un plátano? ¿Qué?

Un plátano. Ah, sí, vale, gracias.

De nada. Gracias.

(Continúa la música)

(SUSURRA) Don Paco...

Don Paco...

¡Don Paco!

¡Don Paco! ¿Qué?

Me envía nuestro amigo, el general Torrijos.

¡Por el amor del cielo, nada de nombres!

Él tiene ojos y oídos en todas partes.

¿Se refiere a...?

¿Al rey felón?

(CHISTA) ¿Quieres que me deje mudo además de sordo?

(SUSURRA) Torri... Quiero decir, nuestro amigo, me envía

porque dice que usted puede ayudarme.

Yo lo que necesito es que usted me ayude con una cosa.

Mire, hay una música que yo escucho todo el rato en el museo,

solo yo parezco escucharla, nadie más la escucha,

pero yo no dejo de escucharla.

Me gustaría saber de dónde sale esa música.

¿Una música? No sé de qué me hablas.

Donde tú escuchas músicas, yo veo formas, luces y sombras,

pero veo que alguien te está pidiendo ayuda,

y veo quién es. ¿Y quién es?

No puedo decirte su nombre.

Pero si usted no me dice quién es,

¿cómo voy a poder ayudar a esa persona?

Se trata de una reina atrapada en su retrato.

Una reina, perfecto. ¿Cómo doy con ella?

¿Qué dices? Que cómo doy con ella.

No seas pelele, pues encontrando su retrato.

Maestro, hay muchos retratos de reinas de España en este museo.

¿Cómo voy a saber cuál es?

No es tan difícil, piensa. Te daré una pista,

muchas reinas, durante generaciones, han posado con la misma joya.

"La peregrina".

Bueno, por lo menos hay algo que sabes, majo.

Aún así, hay muchos retratos de reinas de España con "La peregrina".

Yo no digo eso, yo digo que....

(Crujidos)

Sombras de huesos, los esbirros de Fernando VII.

Maestro... La reina que buscas

no lleva "La peregrina", pero yo no te he dicho nada,

¿de acuerdo? Y ahora, vete, vete. Vete antes de que me descubran.

(Música tensión, huesos)

(Música de aventura)

"'La peregrina' es una perla extraordinaria

por su forma y su gran tamaño.

Y también es una perla rodeada de mitos.

Según parece, fue encontrada en Panamá en el siglo XVI,

y entregada a Felipe II. Hay quien asegura que María Tudor

la luce en su famoso retrato de Antonio Moro,

pero no está nada claro.

El álbum de fotos de la familia real tiene muchos retratos

de reinas y reyes luciendo "La peregrina".

José Bonaparte se la llevó a Francia,

y después pasó de mano en mano hasta que en 1969,

Richard Burton se la regaló a Elizabeth Taylor por San Valentín.

La actriz la extravió en varias ocasiones,

incluso una vez la encontró en la boca de uno de sus caniches.

Liz Taylor, claro está, no pertenece a nuestro álbum familiar,

pero a su manera, también es una reina. ¿No os parece?

Seguimos con nuestro álbum de fotos

y con uno de los mejores retratos familiares de El Prado,

en el que destaca una de las reinas más poderosas

de la historia de España, que, como veis,

también luce 'La peregrina'".

Isabel de Farnesio es una de las reinas que dejó una huella

más profunda en la corte española.

Fijaos, aquí la vemos junto a Felipe V con toda su familia.

¿Que os parece el retrato? La monarquía española

había cambiado de linaje, de los Austria a los Borbones,

y yo creo que se nota. En este retrato de Van Loo

respira opulencia y lujo, llegaban nuevos aires de Francia,

y llegaron con mucha pompa.

Mirad a la reina. ¿Qué tiene al lado?

La corona, y apoya su brazo en ella, o sea, que es la reina quien manda,

y el rey, en cambio, está, ya lo veis, está como distraído,

con la mirada perdida, y es que el primer Borbón español

sufría una rarísima apatía que le hacía desatender

los asuntos de Estado.

Padecía algún tipo de perturbación mental

que le sumía en una depresión repleta de manías delirantes.

Un día sorprendió a todos sus guardias

afirmando que estaba muerto,

y preguntando por qué no le habían enterrado ya.

Tan convencido estaba de que se había muerto,

que empezó a dormir en un ataúd.

Con todo este panorama, y viendo que los médicos

no eran capaces de mejorar el estado de salud de su marido,

la reina Isabel de Farnesio, que era una mujer cultivada,

amante de las artes, que tocaba el clavicémbalo,

que bailaba, y que estaba al día de la música

que se escuchaba en Europa, intentó algo distinto.

Hizo llamar al más grande cantante de la época,

hizo traer desde Londres a Farinelli, el castrado,

para que con su canto intentara recuperar la salud mental

de Felipe V.

El auténtico nombre de Farinelli era Carlo Broschi.

Fue castrado cuando era un niño, y al crecer,

se convirtió en el cantante más aclamado del momento.

Triunfaba allí donde iba, le reclamaban de todas partes,

de Italia, de Francia, de Inglaterra, pero en 1737

Farinelli llegó a la corte española. En principio vino

para una temporada breve, simplemente para atender

la llamada de la reina, pero acabó viviendo más de 20 años en España

y convirtiéndose en consejero privado de la corona,

y en pieza fundamental para el desarrollo cultural de Madrid.

Durante los primeros nueve años, es decir, mientras Felipe V vivió,

el Castrado aparecía en la alcoba del rey

para cantar y aliviar sus males con su voz.

El canto de Farinelli se convirtió en costumbre

para el rey todas las noches.

Bien, todas, menos los sábados,

cuando el monarca se quedaba en vela largas horas

preparándose para recibir el sacramento de la comunión

del día siguiente.

Bien, la cuestión es: ¿Cómo era la voz de Farinelli,

cómo era esa voz que conseguía calmar y dormir al rey,

cómo era la voz de los castrados?

No sabemos exactamente, porque afortunadamente,

los castrados ya no existen así que no podemos saber cómo sonaban,

pero hoy en día existe otro tipo de voz,

una voz que de algún modo, sustituye a aquella

que un día fue la voz de los castrados,

y que es y se llama la voz de contratenor.

¿Es así, Gabriel? Efectivamente.

¿Cómo es esa voz de contratenor?

Es una voz que utiliza la técnica del falsete.

En el caso del contratenor, a diferencia de los castrati,

no había ningún tipo de operación quirúrgica,

ningún tipo de cambio biológico ni hormonal.

Estamos a salvo de eso. Efectivamente.

Solamente utilizamos los contratenores una técnica,

que es la técnica de cerrar la glotis,

cerrar un músculo que hay en la garganta,

y hace que nuestra voz suene una octava por encima

de nuestra voz natural. Es como... (CANTA) ¡Ah!

Así es, así es. Bien, eh...

Farinelli cantaba todas las noches, menos la del sábado, al rey,

le solía cantar casi siempre la misma aria,

que era "Quell'usignolo che innamorato",

que es un aria de Giacomelli, de una ópera que se llama "Merope",

pero en otras ocasiones le cantaba otras cosas.

Le gustaba mucho Hasse, este compositor alemán

que está un poco olvidado, y le cantaba algunas arias de Hasse.

"Pallido il sole". "Pallido il sole",

que es un aria preciosa, pero hoy me gustaría intentar cantar

otra de estas arias que Farinelli le cantaba,

que es un aria que se llama "Per questo dolce amplesso",

que es un aria preciosa. Magnífica.

A ver si de algún modo conseguimos aquí,

delante de Felipe V y toda su familia,

hacer como hacía Farinelli en su día, y cantarle

para ver si se duerme, si se relaja,

no solo él, sino de algún modo, todo el museo.

Vamos a ello. Venga, vamos allá.

(Música)

("Per questo dolce amplesso", Hasse)

(Música tensión)

esa música misteriosa.

Después de la ayuda de Torrijos y gracias a la pista del Sordo,

de Goya, creo que ya sé quién me está llamando.

Tiene que ser la segunda esposa de Fernando VII,

y si no me equivoco, su retrato se encuentra en esta sala".

(Continúa la música)

"Exacto, ahí está, María Isabel de Bragança,

y no luce "La peregrina". De aquí viene la música,

la reina me está llamando, ¿pero por qué?

Creo que está intentando contactar conmigo, ¿verdad?

¿Es usted la que me está llamando con esa música?

(Música tensión)

(Crujidos, huesos)

¿Qué sucede? ¿Qué es ese ruido?

(Música tensión)

"Hay algo que brilla entre los planos del cuadro,

¿pero qué demonios es eso?".

(Continúa la música)

"Una especie de papel, un pergamino antiguo.

Alguien se acerca, será mejor que me esconda".

(Crujidos, huesos)

"Los esqueletos, los esbirros de Fernando VII".

(Crujidos, huesos)

"¡Uf! Menos mal, ya pasaron.

En fin, volvamos a la reina.

¿Por qué ella no me habla como el resto de los cuadros?

¿Qué es este pergamino que ha salido del cuadro?

(Música suspense)

"¿Qué es esto? ¡Es un mapa! ¡Es un mapa mágico del museo!

Está claro, por algún motivo, la reina no puede hablar,

algo la mantiene atrapada y me está pidiendo ayuda.

Por eso me da este mapa, para comunicarse conmigo,

para indicarme cómo llevar a cabo mi misión en el museo:

Liberar a la reina".

(Música tensión)

Usted tiene la llave, ¿no?

Esa llave y cualquier llave que se precise.

Todas están a mi cargo.

Ostras, qué susto me has dado, Sara.

¿Y eso? Ramón, Ramón...

Estás muy raro, cada día más, ¿vale?

Y no toques nada más, que nos van a echar del museo por tu culpa.

(Música)

-Corremos peligro, se acercan los esqueletos.

¡Escóndete! Pero venga, rápido. Siéntate en la silla.

(Pasos)

(SUSURRA) Ya están aquí, no te muevas. No respires.

Estate quieto, así. Ya se van.

¡Qué peligro!

-¿Y ahora qué? ¿Qué demonios pasa?

¿Qué es esta lluvia de papeles?

¡Qué, majestad! Usted no se cansa nunca, ¿eh?

Una noche en El Prado - Museo del gusto Real

57:03 07 nov 2019

El museo del Prado es el fruto de las colecciones reales de la monarquía española, es el resultado del gusto de los reyes y las reinas a lo largo de los siglos. Ramón Gener nos presentará el álbum familiar de los reyes de España, que cuelga de las paredes del museo, y nos descubrirá sus tesoros.

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    55:07 pasado jueves El Museo del Prado no es un museo de pintura, es un museo de pintores. Su magnífica colección tiene una particularidad que lo diferencia de otros museos: el Prado tiene la máxima cantidad de Goya, de Rubens o de Velázquez del mundo, pero solo tiene un Rembrandt.

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