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No recomendado para menores de 12 años 14 de abril. La República - Temporada 2 - Capítulo 28
Transcripción completa

¿Te ayudo?

No.

Gracias, doctor.

Lo tendremos en cuenta.

Buenas noches. Buenas noches.

La pleuresía está muy avanzada.

Es cuestión de días, o quizá horas.

Lo siento.

Podemos llevarla a un hospital.

El de San Juan de Dios es famoso por resolver casos desesperados.

Nada de hospitales.

¿Para que la pongan en un rincón hasta que muera?

Pues buscaremos una enfermera que se quede el tiempo que haga falta.

No quiero que la cuide una extraña.

Para darle esto, sirvo yo.

Pero no estaría sola con ella.

Nosotros ayudaríamos en todo lo que nos dijera.

No. Me encargo yo.

Jesús...

Necesita ayuda profesional, alguien que sepa qué hacer

cuando le suba la fiebre o cuando pierda la conciencia.

¿O qué?

¿Se morirá dos veces?

Eh...

Trae.

Voy a la botica a por esto.

Solo voy a acompañarla mientras se apaga.

Pero lo voy a hacer yo.

Está decidido.

¿Desde cuándo?

Desde el viaje a Filipinas.

Lo conocí al embarcar en Manila.

Durante el viaje, surgió algo entre nosotros.

Estamos en contacto desde entonces.

Y ha tenido la desfachatez de presentarse en mi casa.

Nunca tendría que haber sucedido. -No.

Pero supongo que puedo reprocharle cosas peores.

Agustín, estoy enamorada.

¿Vas a marcharte con él?

Quiero el divorcio.

No, Leocadia.

Vete, haz lo que quieras.

Pero jamás te concederé el divorcio.

Espérame aquí.

Pobre Nieves. Ojalá la hubieras conocido antes.

No quiero imaginar todo lo que ha pasado.

¿Estaban muy unidos Jesús y ella?

No lo he visto así con nadie.

Me alegra saber que la viuda de Alcázar sigue encontrando consuelo.

Vuestra amiga Encarna se está tomando

muchas molestias por limpiar el nombre de tu marido.

Toda una hormiguita laboriosa.

Alguien debería decirle que no se puede amnistiar a un muerto.

Ya está bien, Hugo. A menos...

que Alcázar esté vivo, esperando volver,

con otro nombre, como...

Roberto Roldán, por ejemplo.

Yo también quiero que vuelva.

Así encontraré un alivio a mi viudedad.

He dicho que ya está bien. Vámonos, por favor.

Buenas tardes.

Alfonso. Fernando...

Quiero que la sigas a todas horas.

Por supuesto.

Quiero saber dónde está Alcázar.

Y ella nos lo va a indicar.

¿Da su permiso?

¿Sabe para qué la he hecho llamar?

Por mi novio.

Por su novio anarquista.

Entenderá que la confianza es un requisito imprescindible

para trabajar en una casa decente.

Usted ha faltado a esa confianza.

No solo entablando relación con un anarquista,

también ocultándolo.

En deferencia al tiempo que lleva con nosotros,

voy a pagarle el mes completo,

a pesar de estar a mediados.

Aquí tiene.

Evidentemente, no puedo darle una carta de recomendación. Es todo.

Gracias, señor.

¿Alguna recomendación?

Me gusta.

Me lo llevo.

-50 céntimos.

Gracias.

(Música de suspense)

(HUGO) ¿Amparo?

Nos estamos quedando sin whisky.

Ya.

No sabía que estabas aquí.

Hasta el lunes, no podremos tener más.

Bueno, pues...

entonces, dosifícalo.

Quiero que haya de sobra para el viernes.

¿Y qué pasa el viernes?

La Asociación Cultural Don Pelayo va a celebrar una reunión.

Ya.

¿Y se espera mucha gente para esa reunión con whisky?

Seguramente, sí.

Tú encárgate de que no falte de nada y yo me ocupo del resto.

Hugo... -¿Ajá?

Estoy en tus manos.

Y, como me conoces, comprenderás que eso no me gusta.

Pero tus enemigos son los míos, y lo sabes.

Puedes sacar provecho de ello y confiar en mí...

o seguir usándome como camarera, tú decides.

Muy bien.

El viernes va a venir la plana mayor de Falange.

Todos los que no están encarcelados, claro.

Vais a liberar a José Antonio.

Poco a poco, Amparo.

De momento, para esta ocasión, solo necesito a la Amparo camarera.

Anfitriona.

Dejémoslo en anfitriona.

Os he llamado porque tengo algo importante que deciros.

Ya sabéis que la finca de nuestra familia es mucho más que un terreno

o que unos cultivos.

Es un legado que ha ido con nuestro apellido

durante generaciones. -Mamá.

Llevas diciéndonos eso desde que nacimos.

Cuando heredé la finca, vuestro padre y yo recuperamos unas tierras

que no servían para la siembra, mejoramos el riego,

levantamos el cobertizo...

Antonio decía que le disteis la vida.

Sí.

Pero vuestros abuelos no pudieron verlo.

(ESTORNUDA) Jesús.

Y no quiero cometer el mismo error.

Así que voy a cederos las tierras ahora.

Juntos, decidiremos un reparto con el que todos estemos de acuerdo.

¿Por qué ahora, no te parece precipitado?

Quiero ver cómo las disfrutáis,

cómo las hacéis crecer.

(BEATRIZ RÍE) La verdad...

Fernando puede que sí,

pero yo no tengo prisa en ocuparme de las tierras.

Hijos míos, voy a irme.

Vuestro padre y yo nos vamos a separar.

Hemos tenido... muchas diferencias estos últimos años.

No es un secreto.

Vosotros lo sabéis.

Pero hemos mantenido las formas por vuestra familia,

por todos.

Hasta ahora.

Papá te quiere.

¿Qué ha pasado?

Me he enamorado de otro hombre.

Se trata de Charles.

El señor Foster.

No podéis imaginar

lo difícil que es para una madre... -Por eso nos abandonas.

¿Porque te has enamorado?

¿No te da vergüenza?

Mi madre...

La que da lecciones de moral.

La que dice lo que está bien

y lo que está mal.

-Beatriz...

Toda la vida llevándonos como una vela.

Y ahora...

¿Dividir las tierras?

Tú lo que quieres es irte con él sin tener nada que te ate aquí.

Ni familia

ni finca ni nada.

Beatriz, por favor.

Ni quiero tu anillo

ni quiero tus tierras.

Beatriz, escúchame.

No quiero nada tuyo.

Si de verdad te importara esta familia,

no la romperías.

Me da vergüenza que seas mi madre.

Mamá, déjala.

Habla con ella cuando esté más calmada, será mejor.

Tenía que deciros la verdad.

¿De verdad te vas a ir con ese hombre?

Sí.

Nos has educado

para renunciar a todo aquello que perjudique a nuestra familia.

Lo sé.

Como tú podías, nosotros teníamos que poder.

A mí me has pedido sacrificios insoportables.

He sacado fuerzas de donde no las había.

¿Y ahora nos vienes con esto?

Lo siento, mamá.

Pero no me extraña que Beatriz reaccione así.

No te pido tu apoyo.

Ni que te guardes tus reproches.

Tienes más derecho que nadie a hacérmelos.

Solo confío en que me entiendas.

Eres el único que puede entenderme.

Algún día lo harás.

¿Estás segura de la decisión que estás tomando?

He tomado una decisión.

Y estoy segura de que no me voy a arrepentir.

(Música suave)

Alejandra.

Qué ganas tenía de verte.

Llevo todo el día dándole vueltas a lo que pasó en la cafetería.

Sí, yo también.

Si Hugo sabe que Roberto Roldán es Alcázar,

es cuestión de tiempo que lo encuentre, si no lo ha hecho ya.

No, no lo ha hecho.

Tu futuro cuñado lleva todo el día siguiéndome.

¿Alfonso te ha seguido?

Ajá.

Si supiera dónde está Fernando, no perdería el tiempo.

No los aguanto más.

Hay que librarse de ellos ya.

Sí, pero antes, hay que avisar a Fernando.

Tú lo has dicho.

Es cuestión de tiempo que lo encuentren y cuando lo hagan...

Hay una solución

para ponerlo a salvo para siempre.

Esta misma noche le vamos a escribir.

Mi madre quiere dividir la finca y entregárnosla en vida.

¿Y eso?

¿Te imaginas?

Podríamos volver a unir nuestras tierras

y todo esto sería nuestro.

Mucha gente se pondría nerviosa si lo hiciéramos.

Lo sé.

Por eso no he aceptado, pero algún día lo haré.

Y, aunque pase mucho mucho tiempo,

podremos cumplir el sueño de nuestros padres:

legar a nuestros hijos esta tierra

como una única finca.

¿Nuestros hijos?

(Pasos)

Venga, ya está.

Yo estoy intentando no llorar y tiene delito que te consuele.

Es que no es justo, Ludi.

Te echan por mi culpa.

No sabes cuánto lo siento.

Ya está.

Ya está, mujer.

Anda que no hay casas en Madrid.

Pero no más amigas como tú.

Sé quién eres.

Amparo, la de El Alemán.

O la mujer que vendió a Ventura.

Que se joda ese traidor allá donde esté.

¿Qué quieres?

Lo primero, hablar contigo a solas.

Mujeres...

Anda, déjanos solos.

Ya está.

¿Y ahora, qué, te me vas a declarar o...?

Sí.

Pero por escrito, es que soy muy tímida.

Necesito exactamente lo que pone ahí.

Si no está todo, no me sirve.

Conseguir esto no es fácil.

Por eso te lo pido a ti.

¿Para qué lo quieres?

Tú misma.

Puede hacerse.

Si lo puedes pagar.

Puedo pagarlo.

Si me lo das antes del viernes.

Señor... -Sí.

Yo querría pedirle...

Quisiera que considerara la posibilidad

de readmitir a Luz Divina.

Ella es trabajadora y muy leal.

Y en todos estos... -No. ¿Algo más?

Se lo suplico, señor.

Yo no me puedo quitar de la cabeza...

Ella está en la calle por mi culpa.

Señor...

No puedo seguir trabajando aquí con este peso en mi conciencia.

Por favor, déjeme en paz.

Sí, señor.

"Hugo conoce el nombre que aparece en tu pasaporte".

"A la recepción de esta carta, es preciso que cambies de ciudad,

pero no vuelvas a España".

"Cruzar la frontera como Roberto Roldán

sería muy peligroso".

Muy bien. Ahora, envíalo a la lista de correo de Espiño.

(Pasos)

Siempre estaré a tu lado, papá.

Mi pequeña...

Todo saldrá bien, ya lo verás.

(Pasos)

Beatriz.

En la finca hemos encontrado un manantial con agua.

Este año tendremos buena cosecha.

¡Qué buena noticia!

Para mamá todo son buenas noticias. -Beatriz.

Cuando acabe de desayunar, quiero verte en mi despacho.

Por supuesto.

¿Quieres?

Toma, es tuyo, por favor.

No quiero nada que me recuerde a ti.

(AGUSTÍN) ¡Basta ya!

¡No vuelvas a hablarle así a tu madre, nunca más!

Haga lo que haga, por encima de todo,

es tu madre y le debes cariño y respeto.

Café, por favor.

(Música de suspense)

¿Querías verme?

Siéntate.

La última vez que vi tanto correo en tu mesa

eran cartas de disculpa.

¿De qué se trata ahora?

Son para mis clientes y contactos.

Ahí tienes.

El poder notarial que llevas tanto tiempo pidiéndome.

A partir de ahora, serás tú y solo tú

el que maneje los negocios de esta familia.

¿Esto tiene que ver con lo de mamá?

Esto solo tiene que ver contigo.

Hace mucho que has demostrado ser perfectamente capaz.

Primero, mamá se empeña en cedernos las tierras.

Y ahora, tú lo pones todo en mis manos.

Vosotros entendéis mejor este mundo moderno.

¿Una copa?

Sí.

Y no estés tan seguro.

Aunque no te lo creas,

a mí la decisión de mamá también me ha sorprendido.

Pero la respetas.

Y la entiendes.

Sois tal para cual.

Aquí estamos, padre e hijo,

abandonados por nuestras mujeres.

Aunque tú estás en mejor situación que yo, no nos engañemos.

Por ti, hijo.

Estoy convencido de que lo vas a hacer estupendamente.

Gracias, papá.

(Llaman a la puerta)

Señor, perdone.

¿Tiene correspondencia? -Sí.

Gracias, Milagros.

(Música de suspense)

¿Qué haces aquí?

¿Has venido a buscarme?

Sí, pero no hables.

Tómate esto y descansa.

(Música suave)

Me muerto, ¿verdad?

No.

No voy a dejarte.

"A la recepción de esta carta, es preciso que cambies de ciudad".

"Pero no vuelvas a España".

Lo tenemos.

Espiño, Portugal.

Ahí hay barcos que van a Inglaterra.

No es tonto Alcázar.

Me encantaría encontrarlo yo mismo,

pero no pasaría desapercibido.

Y está lo de este viernes...

Pero a mí Alcázar no me conoce.

Solo debes ordenarlo y salgo en el primer tren.

Si lo encuentras, no será fácil.

No dudaré un instante.

Está bien.

No te arrepentirás.

Lo sé.

Pero ten cuidado.

No quisiera tener que dar explicaciones a mi ahijada.

Otro cacito. -Gracias.

Anda...

Pero ¿tú qué haces aquí?

Pues menos mal, porque digo: "Si no está aquí, a ver dónde la busco".

¿Y tú dónde vas a estas horas?

No voy a ningún sitio, Ludi.

Me he despedido.

¿Que te has despedido tú?

Pues sí.

Porque entre la mala conciencia que tenía por lo que te hice

y la pena de echarte de menos, no podía quedarme allí un minuto más.

Pero... entonces, ¿lo has hecho por mí?

Pues sí, igual un poco sí.

Ay, María del Pilar,

que está muy bonito.

Ay, quita, quita...

Quita.

No te preocupes, de esta salimos las dos por la puerta grande.

Vamos. -Pues hija, sí.

Eso espero, porque si no... -Anda, que menuda...

Trae, que pesa mucho. -No, déjame.

El capitán Cuenca, de Artilleros.

Juan Antonio Morilla.

Han traído esto a tu nombre.

Si te preocupa que escuche algo, deberías quedar en otra parte.

Espera, Amparo. Por favor...

¿Te importaría sentarte un momento?

Tú dirás. -Verás...

He comprobado que una información que me diste hace tiempo es cierta.

Lo cual, no voy a negarlo, es un punto a favor.

Pero aún no confías en mí.

No.

Pero tengo una idea.

Me tienes intrigadísima.

Cuéntame el plan que me ocultas. -¿Qué?

No me creo tanta resignación.

Dime qué ocultas y confiaré en ti.

Muy bien.

No hay ningún plan.

Amparo...

Pero es verdad que lo hubo.

Pensaba quedarme contigo el tiempo suficiente para reunir dinero,

comprar un pasaporte falso y organizar mi desaparición.

Hasta que me dijiste que te mandaban a África.

Y comprendí que, sin tu protección, tenía las horas contadas.

Así que ya no hay plan.

¿Satisfecho?

Ábrela.

Elige uno.

(Música clásica de piano)

Todo el mundo sabe que he decidido marcharme contigo.

¿Cómo estás?

No ha sido fácil.

Pero, por primera vez en meses, me siento aliviada.

¿Y tus hijos?

No dejo de pensar en ellos.

No saber cuándo los volveré a ver...

Aún estás dudando.

Has venido a buscarme.

Y me has encontrado.

Amor...

Te prometo

que serás muy feliz.

Un café.

"Espanhol".

"Você é espanhol?".

(Música suave)

Perdona, te he despertado.

Me gusta oírte

mientras duermo.

¿Qué?

¿Mientras estás dormida?

Me gusta saber que estás ahí.

Entonces, no dejaré de hablarte.

Te hablaré cuando estés despierta y cuando duermas.

Cuéntame algo.

¿Y qué te cuento?

No se me ocurre nada.

Espera.

Aquí está.

A mi padre le encantaba que se lo leyera.

"'La soga del ahorcado'. Capítulo 1".

"Todos los engranajes de la caravana chirriaban

debido al polvo del camino".

"De repente, Wayne miró al horizonte y vio algo extraño".

"Una nube de polvo se acercaba entre las rocas".

"Wayne se preguntó quién podía ser".

¿Necesitas ayuda?

No, no te preocupes.

Me parece admirable lo que estás haciendo por ella.

Te felicito.

¿Qué nos ha pasado?

Antes, tú y yo éramos como hermanos.

Y ahora, ¿no podemos ni llevarnos bien?

No, no podemos. ¿Por qué?

Porque eres un De la Torre.

No soy como mi padre,

si es eso lo que te preocupa.

Alejandra puede hacer con su vida lo que quiera.

Pero yo no saltaré de alegría por tenerte aquí.

Solo espero que podamos llevarnos bien.

Y así será,

hasta que vuelvas a hacerle daño a mi hermana.

(Música melancólica)

¿Has decidido cuándo te marchas?

Sí.

Ojalá no te equivoques.

Estoy dispuesta a arriesgarme.

Vas a arruinar nuestra vida por algo que no puede salir bien.

Eso nadie lo sabe, Agustín.

¿Qué nos ha pasado?

Habría muchas respuestas para eso.

Pero ninguna válida por sí misma.

¿Tan infeliz has sido a mi lado?

Siento que las cosas terminen así.

Y admiro la dignidad que estás demostrando.

Solo te pido que no me dejes en ridículo.

Mi dignidad es lo único a lo que puedo aferrarme,

visto lo visto.

(Música de suspense)

¡Pedro!

(Portezuela cerrándose)

(Música de suspense)

Abre el bolso.

Así que es verdad que vienes de compras.

Ya lo habéis comprobado, podéis dejar de apuntarme.

¿De dónde has sacado tantos duros? -De El Alemán.

Tu cabaré se ha convertido en un nido de ratas.

¿Crees que haremos negocios con Hugo de Viana?

Hugo controla El Alemán, pero lo que os he pedido es para mí.

Están organizando un encuentro en El Alemán.

Este viernes irán allí los jefes de Falange que no están presos.

Esta dirá lo que sea por salvar el pellejo.

¡Chist!

Voy a volar El Alemán por los aires con Hugo y todos sus amigos dentro.

A ver, espera, espera.

Espera.

Ahí, cuidado...

Vale. ¿Bien?

Toma un poquito. Tengo calor.

Pero la fiebre hay que sudarla.

Toma. Te ayudo.

¿Bien?

Un poquito más.

Un poco de pan...

¿Tienes? ¿Pan?

¿Quieres pan, tienes hambre?

Un poco.

Sí, claro, pero estará duro. No sé de cuándo es.

¿Te lo mojo en leche?

¿Sí? Bueno, o en tomate.

Te lo empapo en tomate con aceite y sal.

Está riquísimo. Con tomate está bien.

¿Sí?

Vale.

Toma, tómate esto.

(Música de suspense)

¿Está Beatriz en su habitación?

Sí, señora.

(Llama a la puerta)

¿Puedo pasar?

Haz lo que quieras.

Beatriz, me voy.

¿No vas a despedirte de mí?

¿Para qué?

No vas a cambiar de opinión.

Hija, entiendo que te resulte difícil aceptar todo esto.

Pero ya no eres una niña.

Por favor...

¿Debo entender que te marches con un hombre al que apenas conoces?

Diga lo que diga papá,

para mí, ya no eres mi madre.

Y no te quiero ver en mi boda.

Yo nunca dejaré de ser tu madre.

Te quiero muchísimo, Beatriz.

Y ahora, te necesito mucho más que tú a mí.

Déjame sola, por favor.

(Música de suspense)

Pasen. -Pasen, caballeros.

(Murmullo de conversaciones)

Bienvenidos.

General, le presento a Amparo Romero, la dueña del local.

Una reunión de hombres atractivos en la que soy la única mujer.

Deberíamos hacer esto tres veces a la semana.

Pasen, por favor. -Pasen, caballeros.

Bienvenido.

(Teléfono)

(Teléfono)

Prométeme que vendrás a verme.

(Teléfono)

Sabes que lo intentaré.

Y tú prométeme

que este no será un viaje sin retorno.

Si las cosas no son como tú deseas,

siempre podrás volver con nosotros.

Perdón. El señor González de Ayala al teléfono.

Dile que no puedo atenderle. Ahora le llamo yo.

No. No, no.

No debes descuidar tus asuntos. Voy a acompañarte a la estación.

Ahora tienes muchas responsabilidades.

Además, ya sabes que odio las despedidas en la estación.

¿Estás segura?

Fernando, cuida de tu padre y de tu hermana.

Beatriz se casará con Alfonso cuando vuelva de Portugal.

¿Está allí?

Te escribiré en cuanto nos instalemos.

Eso espero.

Ojalá no te estés equivocando, mamá.

Mucha suerte.

Gracias, Milagros.

Don Manuel, ¿cómo está?

Por supuesto, pensaba devolverle la llamada ahora.

Sí, imagino que mi padre ya le ha puesto al corriente de todo.

A partir de ahora, seré yo quien lleve sus negocios.

"Espanhol, espanhol".

"Hoje, no jornal,

um espanhol morto".

(Música ambiental)

(ALFONSO) "Lo dicen en todos los periódicos".

Imposible.

"He visto los restos del bote y estaba a su nombre".

"Además, le vieron meterse mar adentro en mitad de la tormenta".

Pero el cuerpo no está.

"Aún no".

"Pero creo que estaba sobre aviso e intentó huir por mar".

"Alcázar está muerto".

No lo está, Alfonso.

Es una trampa. Ven para acá ahora mismo.

¿Pasa algo?

No.

Todo bien, Amparo.

Ahora que ya puedes masticar, te he hecho algo con más sustancia.

¿Qué es?

Un hervido de patata, zanahoria y judías verdes.

Te vas a chupar los dedos.

A ver... Puedo yo sola.

No, te lo doy yo.

Cuidado, que quema un poco.

A ver...

¿Qué pasa?

¿Te has quemado? Pero si no quema.

No, me... me duele si me río.

¿Cuando te ríes, de qué?

¿Tengo algo? No.

No, no, es...

Te pones muy gracioso. ¿Yo?

Abres la boca cuando...

cuando me vas a dar... Mujer, lo hago sin darme cuenta.

Venga, que se va a enfriar y esto frío...

Nieves...

Anda, que si te mato de un ataque de risa...

Venga.

Te lo vas a comer. Venga.

(RÍE) La boca...

¿Me pongo un...?

Trae. No, te lo doy yo.

Venga, venga, venga.

(Música ambiental)

Camaradas,

antes de nada, quiero darles la gracias a todos

por haber asistido a este evento.

Un acto especialmente significativo ya que, como muchos sabemos,

a algunos de nuestros jefes

el Gobierno no les ha permitido acompañarnos.

Estamos aquí reunidos,

rompiendo el silencio que se nos impone en estos tiempos,

para pulsar un temple.

¡Y, como no podía ser de otro modo,

esta reunión demuestra

que Falange está unida,

absoluta e inalterable, por siempre!

Camaradas venidos de todas las regiones de España, escuchad.

Se quiere cercenar a Falange,

ahora, cuando más necesaria es la ayuda que debe prestar a España,

pero no lo conseguirán.

Porque Falange, por encima de las personas,

tiene un único corazón,

una única voluntad, una sola misión.

(Aplausos)

Falange va a permanecer inalterable.

Camaradas, todos los cerebros de la dirección

pueden pensar lo contrario,

pero dejémosles en la ignorancia.

Dejémosles soñando.

No nos engañemos, camaradas.

El combate empezó años atrás.

Desde el inicio estamos en guerra.

¡Desde el día en que enarbolamos contra la España masónica,

democrática y capitalista la bandera de la revolución!

(Aplausos)

-¡Arriba España!

¡Desde ese día, camaradas, estamos en guerra!

Las urnas han hablado.

Dicen ahora los marxistas:

"Millones de españoles nos siguen".

Señores, un momento importante en la hora de España está comenzando.

Y para aquellos que quieran combate,

vamos a tener combate,

porque para nosotros no existe el descanso.

No tenemos derecho al respiro.

Estamos prestos para la respuesta.

Porque a aquellos que quieran ver la sangre,

a esos no les vamos a defraudar, camaradas.

No les vamos a defraudar, la sangre va a correr.

La sangre correrá.

Nos anima la fe más firme.

Y en este momento tan duro,

Falange va a resistir.

Avivados por vuestro estímulo,

dirigidos por la disciplina y la nación,

estrechando las filas en derredor del yugo y las flechas.

¡Arriba España!

¡Arriba!

(Tictac)

Adiós, Agustín.

Por eso os pido que, en este momento trascendental,

recordemos todos las palabras de nuestro jefe supremo, José Antonio.

Nuestro sitio está al aire libre,

bajo la noche clara,

arma al brazo y, en lo alto,

las estrellas.

(Tictac)

Ya presentimos el amanecer en la alegría de nuestros corazones.

(Aplausos)

Pero ese día que ya despunta en el horizonte

llegará animado por el sonido de la batalla.

Si tal es nuestro destino,

que así sea, camaradas.

No daremos un paso atrás, ni siquiera para tomar impulso.

(Aplausos)

Ya es hora...

de hacer presente el futuro.

Vamos a recordar a aquellos por lo que luchamos.

Esta nueva sangre...

necesita que les devolvamos la patria,

que nos hemos dejado arrebatar.

Porque esta nueva sangre

nos va a juzgar en vida, como Dios lo hará en la muerte.

Porque ellos, como nosotros,

están dispuestos a dar su vida por Dios y por España.

¡Arriba España!

(TODOS) ¡Arriba!

(Tictac)

¡Viva España! -¡Viva!

¡Viva Falange! -¡Viva!

(Tictac)

(Música dramática)

¡Nieves!

Qué susto me has dado.

Ya no aguantaba más en la cama.

Vamos, que hace frío. Un poco de aire no me va a matar.

Eso es verdad.

Bueno, pero abrígate.

Estoy bien.

Así.

He perdido mi cruz.

Se equivoca, señorita.

Te la quité para que no te hiciera rozadura.

Bastante tenías.

Es verdad, la caridad no es solo cosa de la Iglesia.

¿Eh?

Me lo dijiste el día que nos conocimos.

Me gustó.

Le has avisado, ¿verdad?

Lo siento, no quiero discusiones. Debes estar aguantándote la risa.

Reconócelo.

Si me disculpas...

No juegues conmigo, Fernando.

No me vas a hacer creer que no sabes nada de la...

supuesta muerte de Roberto Roldán.

¿Qué dices?

¿De qué estás hablando? Que se ha ahogado en Espiño.

Y no aparece el cadáver. Qué conveniente.

Te hiciste con la carta.

He aguantado por el parentesco que nos une.

Pero te advierto:

todo esto va a cambiar, muy pronto.

En eso estoy de acuerdo.

Si tienes algo que ver con la muerte de Alcázar,

vas a tener que dar muchas explicaciones.

Hugo, drena todo el Atlántico si quieres,

pero escúchame bien.

Ni Alejandra ni yo tenemos nada que ver en todo eso.

Así que déjanos en paz. ¿O qué?

Ha llegado telegrama de Portugal.

¿Qué dice?

No he tenido valor de abrirlo.

"Gracias otra vez,

y cada nuevo día".

Ha salido bien.

Es cuestión de tiempo que lo encuentren y cuando lo hagan...

Hay una solución

para ponerlo a salvo para siempre.

Muy bien. Ahora, envíalo a la lista de correo de Espiño.

"Escribiremos dos cartas".

"Una, para avisar a Alcázar del peligro que corre".

"Será la primera que enviaremos".

"Otra, para despistar a Hugo, para que caiga en sus manos

y crea que Fernando está en otra ciudad".

"No sé...".

"¿Qué tal Espiño?".

¿Querías verme?

¿Una copa? Sí.

"La carta auténtica debe quedar fuera del alcance de Hugo".

Y no estés tan seguro.

Aunque no te lo creas,

a mí, la decisión de mamá también me ha sorprendido.

Pero la respetas.

Y la entiendes.

Señor, perdone.

¿Tiene correspondencia?

Gracias, Milagros.

"La carta falsa la llevarás a Correos

cuando estés segura de que te siguen".

"De ese modo, Fernando tendrá tiempo

de hacer desaparecer a Roberto Roldán".

Lo tenemos.

"Um espanhol morto".

"Y su pista se perderá definitivamente".

(Música suave)

(Grillos)

¿En qué piensas?

Es absurdo, pero...

siento como si de verdad hubiera muerto.

Alcázar es un hombre de recursos.

Le irá bien.

¿Crees que volveremos a verlo?

Claro que sí.

Vendrán tiempos mejores para todos.

Cuéntame lo de legar la tierra a nuestros hijos.

(Música de suspense)

¿Señor?

¡Señor!

¡Señor De la Torre!

¡Señorita Beatriz!

¡Señorita Beatriz!

¡Socorro!

¡Señorita Beatriz!

¡Señorita Beatriz!

¡El señor, el señor!

¡Señorita Beatriz!

¡Señor De Viana!

No me puedo ir.

Mi familia me necesita aquí.

Mercedes ha vuelto.

No va a concederme el divorcio.

Agustín temía las consecuencias de la victoria del Frente Popular.

Y envió el dinero de la familia a Inglaterra para ponerlo a salvo.

Hazle un hijo a tu monja, a ver si así deja en paz a los de los demás.

Cuando mi madre se vaya, ya me encargaré yo

de que no trabajes en ninguna casa de Madrid.

Cuando usted sea la señora, ya me encargaré yo de marcharme sola.

Tienes dos días para recoger tus cosas y marcharte.

(MAPARO) Si me dejas en la calle, no sobreviviré.

Sé que lo que hice está mal,

pero quiero que sepas que no soy la única implicada.

Debería abandonar el país, cuanto antes.

Esta es mi oferta.

O la toma o la deja.

Yo contraté a ese hombre para que te matara.

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14 de abril. La República - Temporada 2 - Capítulo 28

19 ene 2019

Amparo, encerrada y menospreciada por Hugo, está cada vez más convencida de que solo logrará escapar de su situación golpeando primero y golpeando fuerte. Nieves está desahuciada, su estado de salud es tan delicado que no queda esperanza para la recuperación.

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