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No recomendado para menores de 12 años 14 de abril. La República - Temporada 2 - Capítulo 17 - ver ahora
Transcripción completa

¿Cuándo vuelves a Asturias?

Todavía hay algo que tengo que resolver.

Intenté dejarlo todo, pero es más fácil dejarte a ti.

¿Por qué me tratas así, Amparo?

¿Por qué? ¿Por qué?

Eres cruel.

Un día mi madre

pagará por lo que le ha hecho a Encarna.

Dejamos a los De la Torre para ir a mejor y mira.

Alejandra heredó la finca

y parte de la fortuna de los Osuna.

Jesús dijo que no tenían un real hasta la cosecha.

Dijiste que tu hermana solo heredó la finca y es rica.

¿Qué?

Me lo ha dicho el propio don Agustín.

¡Pues no me quedaré mirando! ¡Antes le corto la cabeza!

Hagamos una cooperativa.

Las tierras seguirán siendo mías,

pero repartiremos los beneficios entre todos.

Me llamó León Caneda.

Presuntuoso.

Sí, señorita, pero guapo a rabiar.

(GRITA)

(AGUSTÍN) Tranquilízate.

Ya no tienes pierna. Te la cortaron.

Como si siguiese ahí, me duele.

¿Prefieres que lo haga yo?

Acción Popular no va a conspirar para traer de nuevo la monarquía.

Esta familia, tú incluido,

le debe lealtad al rey.

¿Tu hijo y tú militando

en partidos distintos?

Brindemos.

Un partido nuevo requiere financiación.

Y algunos de tus mejores clientes se vendrán con nosotros.

Me gustaría redactar el contrato cuanto antes.

Bah, es una formalidad que puede esperar a mañana.

Ahora de lo que se trata

es de celebrar como se merece.

¡Quítamelo, quítamelo de encima!

Seguro que podemos encontrar una solución

que nos convenga. -El Sr. León merece algo más digno.

Habrá que moverlo de aquí, ¿no?

(LLORA) Francisco ha muerto.

¿Qué? Debió de morir mientras dormía.

Te echo de menos.

No quiero saberlo.

"Porque voy a olvidarte y a ser feliz".

"Te lo prometo".

¿Consigues todo lo que te propones?

# Vengo casi sin aliento.

# Nuestra casa en la montaña.

# Mi amor, ¿por qué no encuentro

# nuestra casa en la montaña?

# No verás mi rostro amargo

# en nuestra casa

# en la montaña.

# Solitaria quedará

# nuestra casa

# en la montaña. #

(Llantos)

Nuestro amigo se emocionaría

al ver el homenaje que le has organizado.

Se lo merece.

Y Francisco lo hizo a lo grande.

¿Y ahora qué?

Un entierro por todo lo alto y a seguir la vida.

Lo que nos preocupa es que Renovación Española

se iba financiar con el dinero de Francisco

y ahora está muerto.

Sin ese dinero no hay nada que hacer.

Ha muerto el banquero, no el banco.

¿Por qué no se van a cumplir los compromisos de Francisco?

¿Porque no hay nada firmado?

Un detalle.

¿Algo más?

A nadie se le escapa que teniendo solo una hija

su marido Fernando coja las riendas del banco.

Y tu hijo, nuestro rival político, ¿va a concedernos el crédito?

Ahora estamos de duelo.

Cuando pase, veremos las cosas con más calma.

Espero que no sea demasiado tarde.

Tranquilícense, señores.

La vocación política de mi hijo está por encima de todo.

El banco no entra en sus planes.

¿Estás seguro?

Como que nuestro amigo Francisco

ha pasado a mejor vida.

(JORNALERO) No queda abono.

Y pronto nos quedaremos sin semillas.

¿Qué vamos a sembrar?

No queda un real, ya os lo he dicho.

Pues a ver qué hacemos.

Dejaremos más tierra en barbecho y reduciremos los lotes.

Tocaremos a menos, pero habrá para todos.

Vamos, miseria y compañía.

Mucho hablar, mucho hablar, pero luego, Jesús...

Si se te ocurre algo mejor...

¿Y a ti qué tripa se te ha roto?

Había unos en tu parcela midiendo. Me han dicho que los manda el banco.

Tal y como están la cosas, preferí decírtelo a solas.

Estoy mirando a ver si me amplían el crédito

y podemos apañarnos para trabajar toda la tierra.

Mira, el pagador de los De la Torre, como cada viernes.

Tendrá sus cosas,

pero nunca le falta el dinero para los jornales.

Cuánta gente conocía al pobre Francisco.

(SUSPIRA)

Beatriz, no se mira tan fijamente a las personas.

Voy a rescatar a Mercedes.

Remedios es capaz de hablar durante horas.

La acompaño en el sentimiento.

(BEATRIZ) Gracias. (LEÓN) ¿Era muy allegado?

Me ha costado reconocerla.

Estas situaciones nos cambian a todos.

¿Ha terminado ya de leer "Emma"?

Me ha gustado mucho.

Debe ser que sigo siendo muy infantil.

No creo.

Hay personas que tienen la virtud de leer con el corazón,

no solo con los ojos.

No todos somos capaces.

Tengo que irme.

Señorita...,

parece usted mayor vestida de luto.

Pero más distinguida, si cabe.

¿Se puede?

Señor Prado, ¿se acuerda de mí?

Gutiérrez, del banco.

Ya sé que han estado midiendo mi parcela.

Todos lo saben.

Lleva tres meses de retraso en las cuotas.

Eso es suficiente para que el banco ejerza sus derechos.

Les debo dinero y no me olvido.

Pero es mi tierra.

Y mientras así sea, lo suyo es que pidan permiso para entrar en ella.

Pedí una ampliación del crédito.

Cuando me la concedan, saldaré la deuda.

El banco se la ha denegado.

Le traigo la notificación de desahucio.

¿Hasta cuándo tengo?

Una semana.

No he podido pagar tres meses, ¿cómo en una semana?

Su familia tiene dinero en la cuenta.

Eso es para los jornales.

Pero es suficiente para ponerse al día.

Salga de esta y ya se arreglará con los braceros.

Todos los propietarios lo hacen.

Márchese de mi casa.

Una semana.

¿Cómo está Mercedes?

La he dejado en la cama.

El médico le ha dado una pastilla para que pueda dormir.

Está deshecha.

Y mañana el entierro.

Ha sido un golpe muy duro.

Quién iba a pensarlo.

No encontrará consuelo hasta que todo esto pase.

Ya solo te tiene a ti. Y a la familia, claro.

Todo el cariño que le demos será poco.

Lo sé.

Una vez más las circunstancias mandan sobre nuestros planes.

¿A qué te refieres?

Al banco.

Tendré que hacerme cargo de todos los asuntos de Mercedes.

Pensaba que los negocios no te interesaban

y que lo tuyo era la política.

Soy su marido.

Es mi obligación.

Hijo...,

me alegro de que no des la espalda a tu deber.

Sabes que puedes contar conmigo.

Gracias.

Voy a ver cómo está Mercedes.

Si me disculpáis...

¿No decías que su vocación política estaba por encima de todo?

Acompáñame al despacho.

No vamos a quedarnos mano sobre mano.

No has dicho ni "mu" en toda la cena.

Te has reunido con los jornaleros. ¿Ha pasado algo?

No, no, padre.

¿Qué ocurre?

Lo que no se suelta acaba envenenando por dentro.

Faltan semillas

y no hay abono suficiente.

¿Y no podemos comprar más?

No queda un real.

Dígaselo, padre.

Si no fuera por tu sueldo, no tendíamos ni para comer.

(SUSPIRA)

Si no hubiéramos gastado todo en la finca, no dependeríamos.

Mañana hablaré con el banco.

Te dirán que usemos el dinero de las peonadas

y que nos arreglemos.

Qué fácil es para ellos joder a los de abajo.

No vamos a dejar de pagar los jornales.

Peor hemos estado y siempre hemos salido.

(Música alegre)

¿Has ido a presentar tus respetos al banquero?

Yo solo me visto de negro para cantar.

Mi viejo amigo.

¿Vienes solo?

Para luchar contra la soledad

a veces acabamos en sitios como este.

Entonces me permitirás que te invite a una copa.

(Música alegre)

Gracias.

¿Por qué brindamos?

Eres tú la que invita.

Por el nuevo canciller.

Porque sea el hombre que devuelva a Alemania

el lugar que le corresponde.

No sabía que simpatizases con los nazis.

Cualquier alemán que se haya sentido humillado por la derrota

le dará un voto de confianza.

Ojalá en España tuviésemos un partido así.

Aquí no se ha perdido una guerra

ni hay miles de jóvenes desmovilizados sin ilusión,

sin futuro.

Pronto habrá millones

gracias a la República.

Hola. Me han dicho que me esperabas.

Sí. Tenía que verte antes de que entraras a trabajar.

Quería ser el primero en darte la noticia.

¿Un café?

No. Dime. Me tienes en ascuas.

Parte de la finca de Cabañeros será expropiada para los campesinos.

Y todo gracias a tu informe.

Y a ti, Fernando.

Mereció la pena lo que pasamos.

Sí.

Aunque bueno, si me hubiese ahorrado alguna pedrada...

Ya no se nota la herida.

De esta aventura solo van a quedar cosas buenas.

Buenos días.

Hola. Bueno días.

Pensaba que te vería en el ministerio.

Anoche recibí el aviso de expropiación.

Iba a agradecerle a Andrés todo lo que habéis hecho.

Aún no he hablado con él.

La denuncia fue un poco exagerada,

pero los campesinos han salido beneficiados.

Es lo que cuenta. ¿Exagerada?

El párroco cargó un poco las tintas,

¿no crees?

¿Quién te ha dicho eso?

Si pecó de algo, es de quedarse corto.

No imaginas la miseria en la que vivían.

No...

no es lo que he leído en tu informe.

(Pasos acercándose)

No salgo en ninguna de las fotografías del entierro.

Menos mal.

Señorita, ha llegado este paquete.

A ver.

No trae ninguna nota.

Pero tendrá caradura...

¿Pero sabe quién se lo ha enviado?

¿Tú quién crees?

El guapo del café.

Pues si se cree que me lo voy a leer, va listo.

Encima tuvo que verme así,

vestida de solterona.

Ya va siendo hora de que volvamos a ver la calle.

Por fin.

Mañana iremos a encargar las misas

por Francisco, que en paz descanse.

¿No irá Mercedes?

No, no está para nada.

Pensaba que te apetecería salir conmigo a dar un paseo.

Bueno, con tal de no quedarme en casa...

Estuvieron todos los que tenían que estar.

Ludi, ¿puedes venir conmigo? -Sí, señora.

Ahora, con el luto, hay que organizar el armario.

Nada.

No dice nada.

Ni del hacinamiento,

ni de la mortalidad infantil, ni del abuso

de los militares, nada.

Tiene que haber alguna explicación.

Yo voy a exigirla ahora mismo.

Es asunto mío. Yo redacté este informe.

Alejandra tiene razón.

Si me disculpáis...,

tengo una reunión en el partido y no puedo

retrasarla más.

Si necesitas mi ayuda,

no dudes en llamarme.

Coronel.

Vamos a ver a Andrés.

El banco me tiene contra la pared.

Necesito otra vez vuestra ayuda.

Las cosas han cambiado para ti, no para la CNT.

Ahora eres amo.

Y para nosotros no hay ningún amo bueno.

¿Querías tierras? Pues ya las tienes.

Apechuga. No haberlas comprado.

¿Y cómo tendría que haberlas conseguido?

¿Quedándome con lo que es de otros?

La tierra es para el que la trabaja y no para el que la paga.

Tenemos derecho a ocuparla.

Eso es como robar.

¿Y no lo es la propiedad privada?

Los De la Torre, que tanto se quejan,

a esos nunca les falta de nada. A los de siempre.

Todo a costa de nuestro sudor.

Coño, si uno levanta la cabeza, palo.

Y así toda la vida, Jesús.

Lo hemos ganado.

No es robar coger lo que es de uno.

Y además, aunque lo fuera...,

quien roba a un ladrón...

¿Qué tal?

¿Cómo has pasado el día?

Como he podido.

Pero tranquila.

¿Y tú?

¿Qué pasa? Pareces preocupado.

Me han pedido que acepte la jefatura de Juventudes.

Villarrobledo se presenta a las municipales en Extremadura.

¿Y el banco de mi padre?

Nuestro banco.

Mercedes, sé que me necesitas

y no te voy a fallar.

Encontraré una solución. ¿Cuál?

No se trata solo de mí.

No puedo dar un paso atrás y perjudicar al partido.

Pero, cariño, habrá otro que pueda ocuparse.

El propio Gil Robles me lo ha pedido.

Sin Villarrobledo en Madrid, no pueden prescindir de mí.

La generales son después del verano.

Necesito que lo entiendas.

No contaba con que esto podía pasar.

Te prometo que solucionaré lo del banco.

(Puerta)

¿Sí?

Señorito, tiene una llamada.

¿Ha dicho quién es?

Jesús Prado.

Discúlpame.

Hay sitios donde no llegan los avances de la República.

Tiene que saberse.

El Ejército ha dado la tierra a los campesinos para cultivarla.

¿Qué más quieres?

Que se sepa la verdad.

¿Es que no haremos nada contra la censura de los militares?

No han sido los militares.

¿Qué ha pasado entonces?

El propio ministro de Agricultura ha decidido corregir el informe.

Es una cuestión política.

No lo entiendo. Ya.

Encarna sí lo entendería.

Ella sí sabía cómo funcionaba, pero tú no eres ella.

No es el momento de poner en solfa

la política agraria del Gobierno.

La reforma se ha estancado y las municipales están ya.

Claro. Las elecciones.

Pues sí que han cambiado poco las cosas.

¿Vas a dictarle tú al Gobierno lo que tiene o no tiene que hacer?

Fernando, tú tienes los pies en la tierra.

Dile algo, por favor.

Alejandra, yo creo que puedes estar orgullosa.

Lo importante es que los campesinos tienen tierras y...

Alejandra.

¿Sabes?

Puede que Encarna lo hubiera entendido,

pero te aseguro que no estaría de acuerdo.

¿Has descansado bien?

Quería darte las gracias, Agustín.

Por el entierro y el velatorio.

Hacerlo en casa me ha ayudado mucho.

Y teneros a todos tan cerca, más.

No tienes por qué darlas.

Tú formas parte de esta familia.

Debes sobreponerte.

Es lo que tu padre querría.

Cuanto antes recuperes tu vida normal, mejor.

¿Te habló tu padre de un crédito

que pensaba conceder a Renovación Española?

No.

A él no le gustaba hablar de negocios conmigo,

y menos de política.

Por cierto, ¿te has enterado de lo de Fernando?

Sí.

Yo quería que ocupase el lugar de mi padre, pero no podrá ser.

Habrá alguna alternativa.

Al frente del banco siempre ha estado la familia.

Hemos sabido mantener el poder.

Puedo proponerte un nombre que no es ajeno a la familia.

¿Tú?

¿Has pensado que...?

Ni lo sueñes.

¿No me ves capacitado?

Tú no te fías de mí.

¿Por qué iba a hacerlo yo?

Estoy convencido de que a Francisco le gustaría esta solución.

Él no te conocía como yo.

Espero que sepas lo que haces.

Y que, sea lo que sea,

cumplas la palabra de tu padre.

¿De verdad piensas que mi banco va a conceder un crédito

a los rivales de mi marido?

Entonces, ¿a quién vas a poner en el banco?

¿A un extraño?

Hay ciertas cosas que un extraño

no haría por ti.

Un extraño no perdonaría

tus maquinaciones.

Ni habría regalado la mitad de sus tierras

para alejar a la amante de tu marido.

Por favor.

Un extraño no te hubiese ahorrado la vergüenza

de que todos supieran cómo murió Francisco.

¿Qué quieres decir?

Es mejor que una hija no sepa ciertas cosas de su padre.

¡Te exijo que me lo cuentes!

Francisco era mi amigo y un hombre de palabra.

Le debo lealtad,

incluso ahora que se ha ido.

Piénsalo.

He hecho por ti más de lo que sabes.

(Música suave)

Me alegro de que me llamaras.

No me quedó buen recuerdo de nuestro último encuentro.

A mí tampoco.

Lo siento. No tienes culpa

de lo que tu padre haga o deje de hacer.

Gracias, Paco.

Debo dinero al banco.

Si no pago en breve, me quitan la parcela.

Si no estuviera con el agua al cuello, no recurriría a ti.

Montar una finca es duro.

Sin dinero, mucho más.

No he recurrido a mi familia porque no pueden ayudarme.

Y tampoco quiero que sepan nada.

Bastante tienen ya.

Sabes que tengo palabra,

que te lo devolveré todo.

Lo sé,

pero no cobro por mi trabajo en el partido.

Y, con mi asignación, no te llegará para pagar la deuda.

Eso no significa que no haga lo posible por sacarte de esto.

Sé lo que esa parcela representa para ti.

Esto solo se lo podía pedir a un amigo.

Por ti.

Por ti.

Sí, sí, tan seguro como te lo estoy diciendo.

-Demuéstramelo. -Cuanto tú quieras.

-Ya mismo. -¿Ya mismo?

Señores, el "Alemán" está encantado de tenerlos aquí toda la noche,

pero es muy tarde, así que cada uno a su casa y Dios en la de todos.

Venga, cada mochuelo a su olivo, señores.

Vámonos.

¿Todavía sigues aquí?

No sé si cobrarte la cuenta o el alquiler.

Estaba esperando a oírte cantar.

El pianista se marchó hace tiempo.

Haz que vuelva.

Es hora de irse.

¿Ya me echas?

Hoy no voy a cantar más,

pero hay tiempo para una última copa.

Yo te la preparo.

Entonces, vamos a tomarla.

No tengo hora de vuelta.

¿Cerramos o qué?

Ya lo hago yo.

-¿Qué le pasa al cojo?

Me gustaba más cuando le daba a la morfina.

No era tan pesado.

¡Qué poco entendéis los hombres de hombres!

¡Pues anda que tú!

¿Qué piensas, adoptarlo?

No.

Ese cupo lo tengo completo contigo.

Anda, vete cuando quieras.

"¿Has disfrutado con la lectura?".

"Mañana pasaré la tarde en el café de la calle Herrara".

"Te espero".

¿Por qué brindamos hoy?

(Música de los años 30)

Por los corazones solitarios.

¿Y ese brindis?

Porque...

tú y yo estamos solos,

pero juntos.

Amparo.

No...

Me ha apetecido besarte.

Me he equivocado, lo siento.

No, no lo sientas, es que...

Bueno, hace...

-Déjalo, Hugo. -Hace mucho que no...

Cualquier cosa que digas será peor.

No pienses que no me atraes.

El consuelo es muy humillante.

Es culpa mía.

No...

Las heridas de guerra no solo...

me afectaron a la pierna.

No sabía nada.

-Lo siento, no he querido... -No. Es...

No sé si podría satisfacer a una mujer.

No digas eso.

No es verdad.

Hay muchísimas maneras de satisfacer a una mujer.

Incluso yo las prefiero.

Déjame a mí.

Gracias.

Siento su pérdida. Gracias.

¿Quiere un café?

¿Conocía usted a mi padre?

Sé quién era, nada más.

Quiero que investigue cómo murió.

¿Sospecha que no fue por causas naturales?

No lo sé,

pero alguien se ha esforzado para que no se sepan los detalles.

Quiero saber qué ocurrió.

Quiero saberlo todo.

¿Por qué?

Déjese de preguntas.

Yo solo le pago por las respuestas.

Hace unos meses, cobró por nada.

Esta vez, no pasará lo mismo.

¿Le interesa?

(Llaman a la puerta)

Señorita, dígame cuál se va a poner y así se lo cepillo.

Ninguno, Ludi.

¡Qué tristes son!

¿No pensará salir sin abrigo?

Su madre no la va a dejar y yo tampoco.

Se me había olvidado.

-¡Qué horror! -¿El qué?

No puedo ir con mi madre.

¿Por qué?

No puedo estar en dos sitios a la vez.

¡Ay!

Buenos días.

¿Adónde has ido? Te has marchado antes de desayunar.

Quería oír una misa por mi padre.

Podría haberte acompañado.

Anoche llegaste tarde.

Aunque hubiese querido, no te lo habría pedido.

Estuve con Jesús.

Me gustaría pedirte un favor.

Dime.

Jesús necesita dinero para no perder su parcela.

Parece que los Prado nunca sabrán andar solos.

Si no estuviera asfixiado, no me lo habría pedido.

El favor te lo estoy pidiendo yo, Mercedes, no él ni su familia.

Ya lo sé.

Gracias.

¿Crees que tu padre sería buen presidente para el banco?

¿Mi padre?

Él piensa que sí.

Ayer me pidió que lo considerase.

No sé.

Quizá sea una buena idea.

Eres tú quien tienes que decidir.

Hagas lo que hagas, estoy de tu lado.

Me tengo que ir. Me esperan.

¿Vas al partido?

Sí.

Me han llamado esta mañana.

(Puerta abriéndose)

(Beso)

(Puerta cerrándose)

Mamá, ¿no sería mejor que te acompañase Mercedes?

Al fin y al cabo, era su padre.

Ya te dije que prefería dejarlo en mis manos.

Pero, si quieres, vamos las tres.

¡Se ha muerto el Sr. Blasco! Aquí está la esquela.

¿Quién es?

Pilar Blasco era compañera del Sagrado Corazón.

No conozco a la familia.

No era alumna de pago.

Iré a darle el pésame.

¿Justo hoy?

¿Cuándo si no?

Podrías acompañarme.

Sabes que hoy no puedo.

Puedes ir con Ludi.

Les parecerá rarísimo.

No son como nosotros.

O vas con Ludi o no vas.

Ha sido una sorpresa que me llamaras.

Una grata sorpresa.

Me dijiste que lo hiciera si necesitaba ayuda.

Han censurado mi informe, ya lo sabes,

y no sé mirar para otro lado.

¿Qué debo hacer?

Solo puedes hacer dos cosas.

Amoldarte... Quiero luchar,

ya te lo he dicho , pero sé cómo.

Te meterás en un lío.

Merece la pena.

Si quieres conseguir algo de un político,

ponle a la opinión pública en contra.

Yo utilicé a la prensa para hacer limpieza en mi partido.

Me salió bien, pero es arriesgado. Debes pensártelo dos veces.

No es el momento de pensar.

Puedes perder mucho.

Para empezar, tu trabajo.

Lo que quiero es la verdad.

Tengo amigos en la prensa. Puedo ponerte en contacto con ellos.

Pero no digas que no avisé.

No hay que ponerse en lo peor.

Ese informe ha traído cosas buenas.

Sí, lo sé.

Los campesinos tienen sus tierras.

Sí.

Y tú y yo tenemos una conversación normal.

Como amigos.

Toma.

-¿Para mí? -No. Escóndelo.

Cuando me despida de mi madre, bajo y me cambio aquí.

Eh...

No saldré con estas pintas de amargada.

A la familia del pésame no le importará.

¡Qué pésame ni qué niño muerto!

¡Huy!

(RESOPLA)

¿No hemos tenido ya bastantes velatorios?

Tengo una cita, Ludi.

Una cita.

(Pasos acercándose)

¡Jesús!

Veo que ya estás totalmente restablecido.

Sí, señora.

Hacía mucho que no te veíamos por aquí.

Fernando me ha dicho que venga.

¿Fernando? Pero ha salido.

Hola, Jesús.

Gracias por venir.

Fernando me ha pedido que le reciba.

¿Necesitáis algo?

No. Gracias, Leocadia.

Quería haberte ido a ver, pero...

¿Tú cómo estás?

Todo va muy bien, gracias.

Siento lo de tu padre.

No hablemos de eso.

Fernando me ha dicho que necesitas ayuda.

Has hecho bien en hablar con él.

En unos meses, podré devolverlo todo.

No hace falta que me devuelvas nada.

Jesús, hemos compartido muchas cosas,

algunas buenas y...

y otras que es mejor olvidar.

¿Que olvide y que no hable? ¿Eso es lo que quieres comprar?

Con todo lo que hemos vivido,

¿cómo me dices esto? No quiero tu dinero.

Jesús, te juro que solo quiero ayudarte.

Voy a salir de aquí tan libre como he entrado.

Si un día mi hijo sabe la verdad, no se avergonzará de su padre.

(Pasos alejándose)

No, no pienso dar marcha atrás. Tu informe se queda como está.

Aprovechan el más mínimo paso en falso

para poner a la gente contra la República.

¿Y tú pretendes que les demos munición?

De ninguna manera.

Andrés,

o se publica íntegro mi informe o hablo con la prensa.

¿Estás amenazándonos?

No te atreverás.

A partir de este momento, cesas en tus funciones en el ministerio.

Eso no va a pararme.

Recoge tus cosas. Mañana no te quiero ver aquí.

(Rumor de conversaciones)

-Espérame aquí. -Pero...

-Veo que le ha gustado. -¿Pensaba que lo iba a leer?

Si no lo hubiera hecho hasta el final, no estaría aquí.

No creo que la historia de una mujer

que echa todo por la borda por un... simplón sea muy interesante.

Es una mujer enamorada y valiente.

Solo las mujeres así merecen la pena.

¿Es su carabina?

No. Es... Ludi.

Pues, si lo es, que nos siga.

(Rumor de conversaciones)

Señores, un minuto.

Tranquilos, no os voy a echar un discurso.

Solo quiero daros las gracias en nombre de Acción Popular.

Durante la última huelga, evitasteis el caos

y fuisteis ejemplo de ciudadanía.

Esa labor no se va a olvidar.

Y, si ganamos las próximas elecciones,

en gran parte será gracias a vosotros.

Sois lo mejor de nuestro partido.

Por vosotros.

¡Qué sorpresa, Lorenzo! No te hacía en Madrid.

No debería estar aquí.

Ven, acompáñame.

¿Se puede saber qué ocurre?

Me habéis dado la patada de Charlot,

eso pasa, para quedarte con mi puesto.

Te presentas a las municipales donde tu familia tiene tierras.

¡Menuda bicoca!

¿Crees que quiero dejar Madrid y encerrarme en casa de mis abuelos?

Te doy mi palabra de que no sé de qué estás hablando.

De verdad no sabes nada. Te he dicho que no.

Pues pregúntale a tu padre.

Él ya no está en el partido. Aquí no pinta nada.

No seas ingenuo.

Se habrá ido, pero ha dejado buenos amigos.

(LEÓN) Mi madre estaba interna en Viena cuando mi padre la sedujo.

Ella ya nunca volvió a Rusia.

Se quedó embarazara y se vinieron a España...

a vivir con el abuelo.

Yo nací durante el viaje.

Pero ¿no se casaron?

Por supuesto.

Cuando mi abuelo murió, la guerra había acabado y nos fuimos a París.

Allí mi padre dilapidó todo lo que él le había dejado.

De no ser por mi madre...

Debió de ser muy duro para usted.

¿La verdad? No.

París estaba lleno de americanos que querían vivir a todo tren.

Y así conocí a mi primer amor.

La mujer de un señor

que prestaba mucha atención a sus pozos de petróleo.

¿Qué años tenía?

Yo, 16.

Ella, casi 40.

-¡Qué horror! -¿Por qué?

Yo viví como un príncipe, Beatriz,

como un príncipe ruso, que es en realidad lo que soy.

Su vida es una novela.

No me extraña que las que leo le parezcan tontas.

Solo soy una tonta que le hace reír.

Hacer reír es uno de los mejores regalos que se pueden hacer.

Y volvamos ya o su carabina nos va a matar.

Le he hecho reír. Estamos en paz.

¿Piensa que ir a dar un pésame es como ir al Rocío, con acampada?

-Cállate. -Si yo me callo.

Bastante tendremos con lo que hablará la señora.

Sentiría mucho haberle causado problemas.

Espero que lo haya pasado bien.

Mejor que nunca.

Mañana, al mediodía, frente a su casa.

Señorita.

Ludi, no me trates como a una niña, y menos, delante de él.

Pues no se comporte como tal.

-Esta es la próxima, caballero.

¿Sabe cuántas estatuas de reyes han retirado de las calles de Madrid?

Y esta tiene que pesar lo suyo.

(Pasos acercándose)

¿Qué haces aquí?

Villarrobledo dice que le has quitado a él

para ponerme a mí en su sitio. ¿Es eso verdad?

Sí.

¿Por qué?

Eres mi hijo.

Mi deber es velar por tus intereses.

¿Y en qué me beneficia quedar expuesto así delante de todos?

Eres joven.

Aún crees que a la política la mueven los ideales.

Te he hecho el trabajo sucio.

Villarrobledo tiene mucho que callar.

Ya está hecho. ¿Ahora qué?

¿Vas a renunciar?

Sé cuál es el verdadero motivo.

¿Me lo vas a decir?

Quiere que yo siga en política para poder ocuparse del banco.

Pero ¿qué pretende? ¿Vaciar las cuentas?

No, no es eso.

Por lo que me dices, todo encaja.

Mi padre se comprometió a financiar Renovación Española.

Supongo que les urge.

Las elecciones se acercan.

Cree que, si yo estoy al frente del banco, no obtendrá el dinero.

Todo lo hace pensando en el partido.

Muy propio de tu padre, ¿no crees? Pues le ha salido mal.

No pienso ser una de sus marionetas.

¿Eso quiere decir que vas a suceder a mi padre?

Por cierto, mi madre me ha dicho que Jesús ha estado aquí.

¿Has podido hacer algo por él?

No te preocupes.

Ya está arreglado.

Es tarde.

Si quieres, puedes dormir en mi casa.

No, gracias.

Mañana tengo un día agitado.

¿Con tus politiqueos?

¡Qué decepción, Amparo!

No comprendes la importancia de ciertos asuntos.

En España, los hombres pensáis que vais a cambiarlo todo.

Habláis y habláis, pero no hacéis nada.

¿Trabajar por este país...

te parece no hacer nada?

¿Cómo?

¿Con un partido político?

En estos tiempos, surgen como setas...

y no duran más que ellas.

Aprended de Alemania.

Renovación Española va a ser grande.

Si las cosas van bien, nos darán el espaldarazo definitivo.

¿Quién, un general gordo y aburrido?

No. Un señor delgado y divertido.

O, al menos, antes lo era.

El rey, Amparo.

El próximo mes, habrá en Niza una entrevista

entre don Alfonso y dirigentes del partido.

Si él nos apoya, y con la gente harta de tanto despropósito...

Vaya...

Veo que no solo sois de los que habláis y habláis sin más.

No.

Pero ya he hablado demasiado.

Seré una tumba.

Anda, deja eso, hija. Se te va a hacer tarde.

No se preocupe, padre. Hoy no voy al ministerio.

Ah, ¿no? No.

Ni hoy ni nunca.

¿Qué ha pasado?

Me han despedido.

¿Así, sin más?

Por no callarme si censuraban mi informe.

Qué cabrones...

Siento haber sido tan imprudente, no debí desafiarlos.

El sueldo nos hace falta. Bueno...

No te preocupes.

De peores hemos salido y de peores saldremos.

(Llaman a la puerta)

Buenas.

Pasa, pasa. -Vengo de la estación.

Don Vicente me dio el periódico. Hablan de Alejandra.

¿Qué dice?

Pero si no sé leer.

(AGUSTÍN) ¡Qué interesante!

Aquí hablan de una vieja conocida.

Será la petición de Cuchita Torrijos.

No.

De Alejandra Prado.

Pero la noticia es otra. -Claro.

Cómo va a traer el "ABC" el compromiso de Alejandra.

Sobre todo, si el Ministerio de Agricultura

la investiga por sospechas de corrupción.

La culpa no es de ella.

¿Qué puedes esperar si le das el poder

a quienes hasta ayer eran unos muertos de hambre?

Como tiren de la manta, aquí no se salva ninguno.

Esto es ridículo y lo sabes.

Te aseguro que yo no tengo nada que ver.

Pero ¿qué dice el periódico?

Que se valió de su puesto en la Comisión Agraria

para quedarse una finca que iba a ser expropiada.

A ver...

(Música de suspense)

Señores, gracias por venir.

Comprenderán que, en mi estado, desplazarme es incómodo.

Como accionista mayoritaria del banco,

tengo el derecho de proponer un candidato a presidirlo.

Ya conocen a Fernando de la Torre,

mi marido y mi candidato.

Es verdad que tú sola tienes el 40 % de las acciones,

pero nosotros juntos tenemos el 60 % restante.

¿Vais a decir que no aceptáis mi propuesta?

Estamos en una época muy delicada.

Necesitamos un presidente que aporte solidez y estabilidad.

Mi padre no era mucho mayor cuando tuvo que encargarse del banco.

No es una cuestión de edad.

Si el señor De la Torre dirige el banco,

podríamos perder algunos de los clientes más importantes.

Conozco a muchos de esos clientes.

Grandes fortunas ligadas a la tradición monárquica.

Y a Renovación Española.

Si entro en el banco,

tendré que abandonar mi carrera política.

No habrá conflicto de intereses.

Querido amigo, no estoy hablando de lo que va a hacer,

sino de lo que ha hecho.

Hay personas que se han visto vilipendiadas en la prensa,

que se han sentido traicionadas por usted.

De siempre, en nuestro banco, el presidente es de la familia.

El hijo sucede al padre.

Yo soy mujer.

Y Fernando es mi marido.

Así lo hubiera querido mi padre. ¿Estás segura?

¿Sabes las veces que hemos oído decir a nuestro añorado Francisco

que tu marido no es más que un tarambana?

Estuvo a punto de dejarte.

¡No se lo voy a permitir!

La vida privada está al margen. -Está bien.

Está bien, no removamos el pasado.

Está claro que las cosas han cambiado.

Mercedes,

perdóname.

Y usted también, señor De la Torre, nos hemos excedido.

No hemos venido a su casa para ofenderles.

Nosotros tenemos un candidato

que estoy seguro de que va a ser digno de tu aprobación.

Y también de la suya, querido amigo.

(Música de suspense)

Lo siento.

No sé hasta cuándo nos van a perseguir mis errores.

No pasa nada.

Lo importante es pensar qué haremos.

Mercedes, es una cuestión de números. Son mayoría.

No sé cómo, pero mi padre se habrá asegurado sus votos.

Pero ¿qué me estás diciendo, que nos rindamos,

que entregue el banco a tu padre?

¿Y qué más podemos hacer? ¡No lo sé, Fernando, algo!

Siempre se puede hacer algo.

Si insistes, va a ser peor.

Cariño, tienes tus acciones

y nuestro hijo va a nacer pronto, olvídate de todo esto.

¡Mercedes, escúchame!

He tratado de ayudarte. Me he puesto a tu disposición,

renunciando a mis propios intereses.

Pero no podemos hacer nada más.

Solo podemos vigilarle de cerca.

Ojalá fuera un hombre.

Ojalá.

(Campanas)

Suba. ¿Le gustan los coches?

Me encantan.

Vamos.

No puedo.

¿Por qué? Solo vamos a dar un paseo.

No puedo salir de casa así, sin más.

¿Valdría de algo hablar con sus padres?

Entonces, tendremos que despedirnos ahora.

¿Qué quiere decir?

Mañana salgo para París.

¿Mañana?

¿Y cuándo volverá?

Arranque.

Ya se lo dije, solo las mujeres valientes merecen la pena.

Hay que estudiar mucha agronomía para saber llevar una finca.

Lo que te han hecho no tiene nombre.

En el fondo, me está bien empleado.

Debí publicar el informe,

no amenazar con hacerlo. No.

Eso hubiera sido peor.

Esta gente son como lobos.

Ya, pero así no ha servido de nada.

Si quisiera publicarlo ahora,

con lo que han dicho, no tendría credibilidad.

He pecado de ingenua. Debí hacerte caso.

(Teléfono)

Perdona.

(Teléfono)

Dígame.

Fernando.

Sí, ya te has enterado.

No, gracias, estoy bien.

De acuerdo.

Gracias.

Adiós.

Todo el mundo debe estar al tanto.

Alejandra, yo lo siento mucho.

Todo esto y...

no haberte apoyado como esperabas.

Me equivoqué.

Y tenías razón.

La verdad importa más que la carrera de un ministro.

Deja que te ayude.

No quiero que te metas en líos. No.

Confía en mí.

Bueno...

Pues adiós.

Adiós.

¿Desea tomar algo?

¿Qué ha averiguado?

No creo que le vaya a gustar mucho.

Si quisiera escuchar cosas que me gusten, iría a la ópera,

no le buscaría a usted.

Empiece. No quiero que se calle nada.

No sería útil que el señor Prado supiera quién ha pagado su deuda.

Buenas tardes. Buenas tardes.

Me cago en la leche...

¿Qué coño querrá el desustanciado?

¿A qué juegas, mamarracho?

Da gracias a que no te pase por encima.

(Música de suspense)

¡Tú, el dinero, o te pego un tiro!

¡Venga!

Si la señora me pregunta abajo, digo que está arriba.

Si pregunta arriba, digo que abajo.

O si no, con su amiga la huerfanita.

¿Me quiere hacer caso? Me van a despedir.

¿Has sentido mariposas en el estómago?

¿La señorita está enamorada?

¿Y no es maravilloso?

Pero ¿enamorada de verdad?

Pero esto, Ludi, es un secreto entre nosotras.

No, yo no voy a decir nada.

Pero a ver qué hace, porque se le nota desde Oviedo.

(Pasos acercándose)

Toma.

Compra comida, mantas, lo que mis jornaleros necesiten.

¿No eras tú el que necesitaba dinero?

Ya he cogido lo mío. Toma.

¿De dónde lo has sacado? Un golpe de suerte.

Ya...

Para compensar la mala suerte del pagador de De la Torre.

Menudo susto se ha llevado, ¿no?

El que roba a un ladrón...

El maestro Benlliure hizo una obra exquisita, ¿no creen?

Lástima que no vaya con los tiempos.

Discúlpenme.

Soy Ricardo Dávila, del Patronato de Bellas Artes

y encargado de retirar las estatuas de los reyes que hay en la ciudad.

Señora...

¿Y qué van a hacer con las estatuas?

Tapas de alcantarilla o lo que sea, después de fundirlas.

Terrible destino les espera.

Obras de arte que valen 1000 veces más.

Pero ¿quién va a comprar hoy una estatua así?

Aunque las vendan a precio de chatarra, que es lo que hacen.

Y apenas hace 20 años que se colocó aquí.

¿Y habría algún inconveniente en que un particular comprara una?

Solo para salvarla de la barbarie.

¿Inconveniente?

Ninguno.

A los señores republicanos les da lo mismo.

Ellos solo valoran el material.

Ojalá acabaran decorando una villa o una finca. ¡Qué menos!

Pero nadie puja por ellas, por muy irrisoria que es la cifra que pido.

Echa un vistazo al periódico de la tarde.

¿Por qué?

Hay un artículo sobre la política agraria del Gobierno

y la improductividad de las tierras militares.

Lo mejor es que lo firma un militar republicano:

tu amigo, Fernando Alcázar.

Lo curioso es que encargué un informe sobre el tema

y reconozco que no ponía nada de eso.

Porque es un despropósito.

Exageraciones.

No sé por qué le habrá dado por hacer eso.

Mucho no le va a beneficiar. Sus motivos tendrá.

Te has retrasado.

Una llamada que no podía dejar de atender.

Han asaltado al pagador que llevaba los jornales a la finca.

¡Virgen santa!

¿Ha habido heridos? Sí, el chófer.

Este país se va a pique.

En España, los delincuentes campan a sus anchas

sin que nadie les ponga freno.

Señora, la cena está lista.

Son los pagarés que dejó a deber.

Su deuda está saldada.

¿Quién ha sido?

No lo sé.

¿Quién?

Imagínese que ha sido su hada madrina.

Dime que has decidido votar por mí.

Me gustaría ser elegido por unanimidad.

Qué momento, ¿verdad, Agustín?

Verme humillada mientras tú te sientas en el sillón de mi padre.

Hay que saber perder, Mercedes.

Tú eres buena jugadora. No me decepciones.

Te aseguro que no lo voy a hacer,

porque nada de eso va a ocurrir.

Consuélate pensando que ha sido un sueño.

Vamos, Mercedes, estás sola.

Los demás me apoyan.

¿Quién podría echarse atrás? Tú.

No acostumbro a cambiar mis decisiones.

A no ser que tengas buenas razones para hacerlo.

Te lo he oído decir mil veces.

Pues sabrás que esta conversación es inútil.

Sé que estabas allí,

y no precisamente reconviniendo a mi padre.

Él está muerto.

La situación vergonzosa en que ocurrió no le afectará.

Pero ¿y a ti?

¿Qué dirían los consejeros del banco si lo supieran?

O los miembros más moralistas de tu partido.

O la propia Leocadia.

Te advierto que estás jugando con fuego.

Yo sé perder, Agustín.

Pero, al contrario que tú, también sé ganar.

Nos conviene más ser aliados que enemigos.

Puedo garantizar el crédito que Renovación Española necesita.

A cambio, tú me ayudas para que los consejeros que te respaldan

apoyen a mi candidato.

Su café es excelente, amigo De la Torre,

pero ya deberíamos estar en el banco.

Os he reunido antes de la junta porque debo anunciaros

que he decidido retirar mi candidatura.

Agustín...

Lo he pensado detenidamente.

Creo que la institución necesita un presidente

que tenga todos los apoyos.

Especialmente, los del accionista mayoritario.

Nunca aceptaremos a Fernando.

Lo sé.

Cómo no iba a tener en cuenta su opinión.

Mi candidato es otro.

¿Quién?

Mi candidato soy yo.

(Pasos)

Como ya no voy a Madrid, ¿crees que ya no leo la prensa?

¿Y qué te ha parecido?

Que te has arriesgado mucho por mí.

No me importa.

Ha valido la pena.

No sé si es bueno que un militar se deje llevar por el corazón.

Ha habido muchos militares sin corazón.

Y los tiempos cambian.

¿Hoy no vas a acariciarme el pelo?

Te dije claramente que no quiero tu dinero.

Cógelo.

¿Cómo puedes estar tan loco? Que lo cojas.

¿Crees que no sé de dónde sale?

Denúnciame.

No voy a ser tu cómplice.

¿Se puede saber cómo lo has hecho?

La sorpresa ha jugado a mi favor.

Se te ve muy sorprendido.

¿Y quién no? Debes ser la primera mujer que ostenta un cargo así.

¿Tú tampoco me crees capaz?

Ahora mismo, te creo capaz de cualquier cosa.

Ay... (RÍE)

¿Lo has notado? Sí.

¿Quién demonios es usted?

¿Qué hace en mi casa?

Sirvo a doña Mercedes.

¿Cómo te has atrevido?

Has metido una extraña en casa.

No es una extraña.

Se llama Elena y será mi criada.

No voy a ceder por sistema ni a vivir bajo sus órdenes en mi casa.

Mamá, tú misma me pediste que aprendiera a quererla.

¿Por qué no lo intentas tú también?

¿Cómo es que el banco se ha quedado la parcela de Jesús?

Y mira, mira qué miseria le han dado, con lo que vale esa tierra.

Esto es un sistema de riego por goteo para la siembra.

Los arruinados no apuestan, se endeudan.

Y lo has hecho con el dinero de mi parcela.

¿Qué es esto?

¿De verdad no lo sabes?

Cortesía de tu hijo.

O, mejor dicho, de los De la Torre.

O te arrepientes

de haber robado

o te vas de esta casa.

Mi madre te invita a casa.

"Ven a merendar a las 19:00".

Bienvenido.

Un honor que me haya invitado.

No sabes cuánto me gusta.

El amor es engañoso.

"Ese chico que te parece maravilloso puede no serlo".

(LUDI) Esto es una señal.

¿Y van a dejarnos entrar a nosotras ahí?

-"Imagínate, en un sitio tan elegante,

con todas esas damas,

anís del bueno, camareros finos".

¿Tiene jerez? -El mejor.

Y para usted, gratis.

Soy Mateo, me gustan las caras como la tuya. ¿Qué más quieres saber?

¡Es una redada!

¿Qué? No, yo no he hecho nada.

¡María del Pilar!

¡Ludi!

Los De la Torre exigen una valla para separar mi tierra de la suya.

Yo me encargo de este asunto.

¿Vas a encubrirme? Hasta que puedas pagar el vallado.

En la calle Fuentes hay un hotel.

Te espero allí a las 23:00.

¿Sabes en qué nos convierte eso? No lo digas.

(F. ALCÁZAR) "Ya he vivido un amor a tres".

Y preferiría volver a la guerra antes que pasar otra vez por eso.

Hugo y yo vamos a salir esta noche. ¿Te unes?

No puedo, tengo un compromiso.

¡Fernando!

¡Mercedes!

Mercedes, estás sangrando.

¡Agustín!

¡Agustín, llama al médico, por favor, rápido!

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  • T2 - Capítulo 17

14 de abril. La República - Temporada 2 - Capítulo 17

24 nov 2018

El velatorio por el padre de Mercedes se convierte en un importante acto social. Todos dan por hecho que Fernando sucederá a su suegro al frente del banco. En el velatorio, Beatriz y León se vuelven a encontrar. La insolencia de León atrae a la pequeña De La Torre tanto como para mantener un encuentro clandestino con él.

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