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No recomendado para menores de 12 años 14 de abril. La República - Temporada 2 - Capítulo 16 - ver ahora
Transcripción completa

"Ser propietaria cambia las cosas,"

pero está por ver que sea para mejor.

Podrías poner las cosas más fáciles. -Voy a dejar que regales

"el patrimonio familiar ¿y quieres más facilidades?".

Me han soltado por falta de pruebas.

¿Te lo tengo que agradecer a ti o a tu madre?

No me voy de Madrid sola.

¿Le conozco?

Es una mujer.

Una mujer.

Vámonos.

¿Y si nos tiran piedras?

Las devolvemos.

¿Qué se te olvida?

Perdone, pensaba que era otra persona.

(CARRASPEA)

"Malleus Maleficarum".

Lo siento, tengo prisa.

Estoy recordando cosas que no me gustan, como el tiroteo.

"Iban a por Alejandra".

Le han mandado a la mesa que no es, no se enteran.

De estas cosas me encargo yo.

Creo que ya no.

Dicen que ahora eres parte interesada

como dueña de unas tierras que iban a expropiarse.

Esa finca me corresponde, lo quiso mi padre.

Debes acabar con el chismorreo, no basta con estar casada,

hay que estarlo a los ojos de todos.

¿Ni siquiera vamos a desayunar juntos?

No voy a ver a Alejandra si eso lo que te preocupa.

Quería saber si se ha echado atrás.

¿Ha hecho las paces con la campesina?

No le contraté en un arrebato,

sigo queriendo que esa mujer desaparezca.

Quiero justicia.

Tú quieres venganza, se te ve en los ojos.

Yo voy a seguir con la familia la Torre.

Ya sabes, la costumbre.

¿Va a seguir con los que querían ver muerta a su hija?

Hemos decidido prescindir de tus servicios, Antonio.

Te pagó Agustín de la Torre para que lo hicieras.

Fallamos que debemos condenar y condenamos al procesado

a la pena de inhabilitación absoluta.

Tenemos una misión y es ineludible, vistas de uniforme o de paisano.

¿Vas a dejar esa afrenta sin castigo?

No.

¿Qué haces?

Te vas mañana a Asturias.

Ahí tienes el billete.

Madrid entera sabe lo del divorcio, Leocadia.

Ese tema no ha salido de esta casa. Ojalá tuvieras razón,

"pero aquí la cornuda soy yo".

"Tomaste la decisión correcta"

y tienes que asumirla.

Te juro que estoy intentando olvidarme de Alejandra.

(Aplausos)

Tu padre mandó que dispararan a Alejandra.

Quería verla muerta.

(Sintonía de la serie)

¿Quieres mi abrigo? -No, gracias.

Ahora tengo que ser fuerte.

Voy a empezar por el frío.

(Risa de bebé)

(Risa de bebé)

(Sonajero)

(Risa de bebé)

(Sonajero)

¿Qué pasa?

Nada,

era solo un sueño.

¿Estás bien?

Llevas varios días despertándote a media noche.

Sí.

Es solo tensión.

Conozco un remedio para que te relajes.

(SUSURRA) Te echo tanto de menos...

Para.

El niño.

Ya habrá tiempo cuando nazca.

¿De acuerdo?

Algaradas callejeras en Sevilla, saqueos en Lérida,

iglesias incendiadas...

Desde que los anarquistas convocaron la huelga general,

es el pan nuestro de cada día.

Hay zonas que ya están ocupando fincas.

Si queréis mi consejo,

yo vendería las tierras antes de que me las quitaran

y el dinero lo invertiría

en negocios más seguros, que los hay.

Son incidentes aislados.

¿Asaltar el cuartel de Carabanchel te parece un incidente?

El de Carabanchel, el de la Montaña y el de María Cristina...

España es un polvorín a punto de saltar por los aires.

¿Y qué hace este gobierno de peleles?

Allanar el camino a la revolución.

Calma, nuestros diputados están presionando

para que todo el peso de la ley

caiga sobre los cabecillas de las revueltas.

Eso no sirve.

Parecemos corderitos en manos de lobos.

Hay que ser más duros.

Vamos a ver al rey.

¿Estáis locos?

Eso sería como levantarse contra la República.

Si se llegara a saber...

Como nos la cojamos con papel de fumar,

vamos a acabar todos contra un paredón.

No podemos exigir que se reprima a los anarquistas

y a la vez, saltarnos la Constitución a la torera.

¡No lo voy a permitir! Señores, por favor.

Este gobierno tiene los días contados.

La gente está harta.

Esperemos a las elecciones. -¡No!

Son ellos o nosotros...

y muchos opinan lo mismo que yo.

-"La revolución".

Jesús, María y José, qué barbaridad.

Si todo el mundo se pone en huelga, ¿quién va a trabajar?

No sé.

Ludi.

Esto es para ti.

Has avanzado mucho en tus clases,

así que creo que puedes enfrentarte a esto.

¿De verdad?

¿Has oído?

Vale, ya me encargo yo. -Gracias.

Voy a llevarlos a mi cuarto, no sea que se estropeen.

No hace falta que los escondas.

Son muy pudorosos.

Me he ocupado de que todo estuviese limpio y ordenado

para cuando salieses del hospital.

Gracias.

No sé qué hubiera hecho sin ti todos estos meses.

Hubiera tenido gracia que después de todo lo que he pasado

hubiera muerto por culpa de un brasero.

Aunque no recuerdo...

Hace falta algo más que un brasero para acabar contigo.

Qué raro.

Pensé que Ventura me escribiría al llegar a Argentina.

Tal vez es mejor así.

Este maldito temblor...

Ya oíste lo que dijo el médico.

Ahora solamente tienes que descansar y estar tranquila

y pronto recuperarás tu vida, ya verás.

¿Cuándo vuelves a Asturias?

No, todavía hay algo que tengo que resolver.

Desde que te has vuelto señorito, es que no paras, ¿eh?

Ya pararé cuando tengamos la primera cosecha.

Vale.

¿Otra vez gachas?

Cuando saquemos, vamos a comprar una piara de cerdos.

Aquí no va a faltar nunca el jamón ni el lomo.

(Silbido)

Buenas. -¿Sí?

-Hola. -¿Qué pasa?

¿Está la patrona?

No, Alejandra está en Madrid.

¿Mmm?

Que los de la CNT andan por ahí mareando al personal.

Yo que vosotros me andaría con ojo.

¿Por qué?

¿Les hacen caso?

Nos ha "jodío".

Que mucho prometer cuando tu hermana cogió la finca,

pero solo ha cambiado a quién rendir cuentas.

Vamos a ver,

¿ahora vosotros no trabajáis ocho horas

y luego os vais a casa?

Sí. -A Solano.

¿Qué?

¿No se le guardó el puesto cuando andaba con fiebre?

Sí. -¿Entonces?

¿Y de lo demás qué?

Que sí, Basilio, que tienes razón, aquí hacen falta muchas cosas,

pero necesitamos tiempo.

¿Cuánto?

Dejamos a los de la Torre pensando que íbamos a mejor y mira.

Hombre, ¿no le estás oyendo?

Un poco... un poco de paciencia, hombre.

El poco dinero que teníamos

se nos ha ido en poner en marcha la finca.

Hasta que no vendamos la primera cosecha

no podemos hacer nada.

Te lo juro.

Hemos recibido una queja del párroco de la zona.

Al parecer, la finca militar

ocupa las tierras más fértiles de la comarca

y para los campesinos, es imposible explotarlas.

¡Vaya!

No sabía que Acción Popular se preocupara tanto

por la situación de los campesinos.

-He pedido un informe técnico de la zona para tomar una decisión.

Espero que no sea una maniobra para dilatar el proceso

y hacernos desistir.

Como saben, no estoy de acuerdo

con todos los puntos de la reforma agraria

y si el Gobierno insiste en seguir expropiando

las fincas de ciudadanos honrados por considerarlas improductivas,

es justo que haga lo mismo con el Ministerio de la Guerra.

Antes de eso, habrá que esperar a ver qué dice el informe, ¿no cree?

Mire,

no sé cuáles son realmente sus intenciones,

pero no voy a darle el gusto

de que nos acuse de aplicar la reforma con doble rasero.

Pretendo mejorar la vida de esos ciudadanos,

solo eso.

Por supuesto. Acompáñelo a Cabañeros

como representante del Ministerio de la Guerra,

facilítele lo que pida

y que compruebe lo que le venga en gana.

-A sus órdenes.

(Llaman a la puerta)

Adelante.

(Puerta abriéndose)

Perdón por el retraso.

-Les presento a Alejandra Prado,

técnico del Ministerio de Agricultura.

Ella les acompañará.

Sí, ya nos conocemos.

Sí. Me alegro de verla.

Igualmente.

Nosotros también nos conocemos.

¿No le pesará demasiado?

Beatriz, por favor.

¡Ah!

¿Le hago daño?

Es como si todavía estuviese ahí la pierna.

Me duele, doctor, me duele.

-Ya le dije que sentir el miembro amputado

es frecuente en casos como el suyo.

Intente ponerse en pie.

Piensa que es como si aprendieras a andar.

No.

Úselas como apoyo

hasta que se acostumbre a la prótesis.

¡Ah!

Ah...

(RÍE NERVIOSO)

Ah...

Todo lo que estamos haciendo para satisfacer su demanda...

Le acompaño.

Voy a asegurarme de que haya un coche a nuestra disposición

para cuando bajemos del tren.

Enseguida vuelvo.

No esperaba encontrarte aquí.

¿Cómo estás? Bien.

¿Qué tal van las cosas por la finca con Jesús y Antonio?

Fernando, por favor, no hemos venido a charlar.

Cuanto antes acabemos con esto, mejor.

Alejandra, por favor

Me gustaría que fuésemos amigos,

que pudiéramos mantener una relación cordial.

Eso es imposible.

Si pudiera, no volvería a verte.

Le diré a mi jefe que no voy a hacer el informe

y que mande a otro. Espera.

No te busques más problemas en el Ministerio.

Desde que eres propietaria, te han tenido manos sobre mano.

¿Tú cómo lo sabes?

Alejandra,

No iré a ese viaje si te quedas más tranquila.

Eres la mujer más honrada que conozco.

Estoy seguro de que harás un informe justo

y de que harás lo que esté en tu mano por esos campesinos.

Está bien.

(Música instrumental suave)

Hay algo que me gustaría hablar contigo.

No pretendo remover el pasado,

pero al perder la mitad de la finca,

hemos perdido la mitad de nuestras rentas.

Eso si la cosecha es buena.

Lo sé,

habrá que controlar los gastos.

Yo había pensado más bien en...

vender lo que nos queda.

En los tiempos que corren,

convendría invertir en un negocio más seguro.

Es la herencia de mi familia.

Tengo un hambre...

¿Qué hay de comer?

¿Prefieres que los anarquistas ocupen las tierras

como están haciendo en otras zonas?

Ya he sacrificado la mitad, no pienso perder el resto,

así que vamos a dejarlo estar.

Tendré que ir a buscar yo la comida.

¿Crees que los anarquistas pueden entrar en la finca?

Ya podían equivocarse y ocupar la de la bastardita.

No sería mala idea.

Por lo menos aprendería que para llevar una finca

hay que saber tratar con esa chusma.

Y de paso, desviaría la atención de los anarquistas de tus tierras.

¿Crees que peligran?

España entera peligra.

"Tenemos que impedir"

que los anarquistas paralicen el país.

Organizaos en grupos, salid a las calles,

conseguid voluntarios,

los vais a dirigir vosotros, los jóvenes de Acción Popular,

pero tenemos que conseguir

que ninguno de los servicios básicos

se vean afectados por las huelgas.

¿Me habéis entendido?

Un minuto.

Buena idea,

pero no creo que sea suficiente para algunos miembros del partido.

Llevo toda la mañana al teléfono.

Maestu, Roa de Vega y otros están que trinan.

Lo que tengan que decir que me lo digan a mí.

Les he garantizado que el partido apoya la visita al rey.

Me estás desautorizando.

Es por tu bien.

O reaccionas...

o perderás la confianza de mucha gente de la que dependes.

Acción Popular no va a conspirar

para traer de nuevo la monarquía a este país.

Acatamos la Constitución.

Esta familia, tú incluido, le debe lealtad al rey.

Alfonso XIII se fue...

y no nos va a ayudar a resolver nada,

volver atrás no es la solución.

¿Desde cuándo defiendes la República?

Solo me preocupo por el futuro de España.

Me salvas la vida,

íbamos a empezar una nueva vida juntas...

y no has ido a verme al hospital en todo este tiempo.

¿Cómo te han dejado pasar?

No te voy a entretener mucho.

Solo quiero que me expliques por qué.

¿Ha pasado algo?

¿Qué es lo que quieres oír?

Yo tengo una vida y tú no encajas.

Antes no decías eso.

Antes estaba enamorada.

Intenté dejarlo todo, pero es más fácil dejarte a ti.

¿Por qué me tratas así, Amparo? ¿Por qué? ¿Por qué?

Mira, cielo, yo no estoy para escenitas.

Haz como yo, olvídame.

Si no te importa, tengo que salir a escena.

Ventura tenía razón,

eres cruel.

Te agradezco que hayas respondido tan rápido a mi llamada.

Tenía que traerle a Mercedes un detalle que le he comprado.

De eso precisamente quería hablarte.

De su futuro.

He pensado que es un buen momento

para que Fernando ocupe un puesto en el banco.

No sabía que quisiera dejar el partido.

Y no quiere,

pero alguien tiene que velar por sus intereses

y los de nuestro nieto.

Bueno, déjate de rodeos.

¿Qué quieres de mí?

Que le hagas una oferta que no pueda rechazar,

pero no le digas que es cosa mía o se negará.

Dios mío, señorita,

esto debe haberle costado una fortuna.

¿Qué te parece?

¿Es suficiente para mi nieto?

¡Papá, me encanta! (RÍE)

¡Gracias!

Lo dejaré aquí

hasta que el cuarto del niño esté preparado.

Bueno, ¿qué tal estás, hija?

¿Tu marido te trata como te mereces?

Los dos nos estamos esforzando

para que todo vuelva a la normalidad.

¿Y por qué no le convences y os venís a vivir a casa?

¿Vivirías con él bajo el mismo techo?

Por mi nieto y por ti, haría cualquier cosa.

Allí estaréis más tranquilos. Lo sé, papá, lo sé,

pero Fernando está muy unido a su familia,

nunca aceptaría.

Eso está por ver.

¿Estás seguro de que ha sido idea suya? ¿No lo habrás entendido mal?

Tu padre le pidió al mío que te lo propusiera él mismo

para que no sospecharas nada.

No tendría que habértelo contado.

Sabía que te iba a doler.

Te lo agradezco,

ahora podré actuar en consecuencia.

¿Qué vas a hacer?

Tengo que pensarlo.

Ahora mismo no tengo a nadie en quien confiar.

Confía en mí.

Yo siempre estaré a tu lado,

pase lo que pase y decidas lo que decidas.

¿Por qué?

¿Por qué lo haces?

Yo no te he tratado muy bien últimamente.

Los dos tenemos mucho que reprocharnos,

pero te necesito.

Te necesito tanto como tú a mí.

Cuándo te darás cuenta...

Si tú y yo nos mantenemos unidos, nada ni nadie podrá con nosotros.

No lo consentiré.

Tengo que irme.

¿Ahora?

¿Qué pasa?

Voy a ver a un amigo que me debe un favor.

No pienso quedarme de brazos cruzados.

(Puerta cerrándose)

(Grito)

(Grito)

(Grito)

¡Ah!

¡Ah!

(RESPIRA AGITADAMENTE)

¡Dadme algo, por favor!

¡No puedo más, dadme algo! -Hugo.

Tranquilízate, ya no tienes la pierna, te la han cortado.

¡Es como si siguiese ahí, me duele!

Será mejor avisar al doctor. Tranquila, yo me encargo.

¡No aguanto más, por favor!

Dadme algo, por favor.

Por favor.

Le he sedado para que pueda dormir.

Estaba demasiado nervioso.

Dijo que lo del miembro fantasma le iría a menos,

sin embargo, cada vez le duele más.

Doctor, ¿hay algún problema?

La herida ha cicatrizado bien, los nervios no parecen dañados.

No es nada físico.

Lo que me preocupa es verle tan angustiado.

Desde que abandonó el Ejército, está hundido.

Si quiere salir adelante, tiene que tranquilizarse

o no respondo de su estado.

Está bien, doctor.

¿Qué es lo que has conseguido?

Pues...

las juventudes de Acción Popular se están organizando en grupos

para... sustituir a los obreros que vayan a la huelga.

Eso lo sabe todo el mundo, no nos sirve de nada.

Necesitamos algo más para recuperar la confianza de Moscú

y cuanto antes.

Oye, Amparo, tu madre hace tiempo que no viene por aquí,

lo mismo ha dado este asunto por zanjado.

Esté donde esté me tiene vigilada.

No me perdonará otro movimiento en falso.

Al menor indicio de que flaqueo, vendrá y terminará el trabajo.

Un día... un día mi madre...

pagará por lo que le ha hecho a Encarna...

y por el daño que está causando a nuestra revolución.

Monstruos como ella terminarán matándola.

Lástima que Hugo de Viana haya dejado de venir por aquí,

era una buena fuente de información.

¿Sigue sin salir de casa de los de la Torre?

(Música instrumental suave)

(Sin audio)

Buenos días. Buenas.

Perdón por el retraso.

-Has salido muy temprano.

Cuando acabes aquí, súbele el desayuno al señor de Viena.

Sí, señora.

Pobre hombre.

¿No deberíamos avisar a su mujer?

¿Has sido tú?

-Ludi, puedes retirarte.

¡Has tenido que ser tú!

Espera, espera, ¿eh?

Bueno, ¿dónde está la noticia?

Pues no lo sé, creo que debe estar por aquí.

A ver.

Esta debe ser, ¿no?

Miembros de Acción Popular

se entrevistan en secreto con Alfonso XIII.

Han ido a pedirle que vuelva a España.

Pero ¿por qué iba el señorito a contárselo a los periodistas?

Mira, aquí habla el señorito Fernando.

"Acción Popular expulsará a quienes hayan deshonrado al partido

con su comportamiento anticonstitucional".

¡Ay, madre!

¡Madre mía!

(Timbre)

¿No son amigos del señor Agustín?

Los amigos a la mínima te dan la puñalada por la espalda.

María del Pilar.

¿Y cómo crees que estoy después de enterarme por otros

de que mi propio padre pretende apartarme del partido?

¡No puedes echarles!

¡Goicoechea, el conde de Vallellano y los demás le seguirán!

Lo importante son las ideas, no las personas.

Agustín, por Dios. -¿Es eso lo que pretendes?

Quitar del medio a los que te cuestionan.

Como ves, yo también sé jugar a tu juego

y no se me da nada mal.

He tenido un buen maestro.

¡Basta ya!

¡Siempre estáis igual!

¡Estoy harta!

Quien no esté de acuerdo

con los principios de Acción Popular,

ya sabe dónde está la puerta,

pero yo no me pienso mover de mi sitio.

Perdón.

Tiene visita.

Dice que usted le ha mandado llamar.

(CARRASPEA)

Adelante, pasa.

Pues usted dirá pa' qué soy bueno.

Supongo que estás al tanto

de que Antonio ya no está al frente de la finca,

pero siéntate, hombre, siéntate.

El nuevo capataz no conoce a la gente del pueblo

y necesito contratar jornaleros nuevos.

Me gustaría que lo hicieras tú.

Pero si yo ya no trabajo para usted.

Se trata de un favor personal que sabré recompensar.

He oído que la CNT...

ronda la finca de Alejandra Prado.

Quiero hombres vacunados contra esa infección.

-Hombre,

pues para eso, no hay como tener a la gente contenta.

Por supuesto.

Este es el jornal que puedes ofrecer.

Ni un céntimo más.

Hombre, por esto, contratar a los buenos va a ser difícil,

la nueva patrona paga mejor.

No me extraña.

Ahora ya no puedo ofrecer más

después del dineral que se ha llevado Alejandra.

Ah, ¿no lo sabías?

Alejandra heredó la finca y parte de la fortuna de los Osuna.

Pero si Jesús dijo que no tenían un real hasta la cosecha.

¿No dices que paga bien?

Sí, prometieron mucho, prometieron mucho, pero...

a día de hoy, na' de na'.

Ahora que se lo han llevado, no lo quieren soltar.

Qué pronto se han olvidado de dónde vienen.

¿Ha habido incidentes?

Muy bien, seguid así.

No respondáis a las provocaciones.

No somos fascistas por mucho que lo piensen.

Mantenme al corriente.

Por favor, no me mires así.

¿Cómo has podido poner en evidencia a los tuyos?

No te reconozco.

No me siento orgulloso,

pero se ve que la política es así.

Entonces déjala

y acepta ese trabajo que te ofreció Francisco para entrar en el banco.

¿Estás de su lado?

No, estoy del mío.

No sabes lo que sufro al veros a tu padre y a ti tan enfrentados.

Hazlo por mí.

Ese trabajo es una buena idea.

Piensa que Francisco, tarde o temprano,

se va a hacer mayor y tendrás que ocupar su puesto.

Fernando, piensa en el futuro de tu hijo.

Eso es lo que hago.

Si dejo que los revolucionarios, los anarquistas

y los que piensan como mi padre sigan tensando la cuerda,

no sé adónde vamos a llegar.

(Canto de pájaros)

Bueno,

pues esto ya pertenece a la finca del Ejército.

¿Por qué corre ese hombre?

Mira.

Un huerto clandestino.

Hay que tomar muestras para analizarla,

pero es fértil, está claro.

No tiene nada que ver con la que hemos visto antes.

Es imposible que nadie pueda cultivar algo allí,

pero esto es un tesoro.

Así que la denuncia era cierta.

¿Qué crees que hará el ministerio?

A mí solo me han encargado un informe técnico,

pero cumple con los requisitos para ser expropiada.

Es fértil e improductiva.

El Gobierno no se atreverá a probar algo así.

No.

Muchos en el Ejército lo tomarían como una ofensa,

otra más.

¿Y qué van a hacer?

¿Ceder al chantaje de unos pocos?

Después de los licenciamientos,

el cierre de las academias militares,

el juicio a los sublevados,

esto sería... sería echar más leña al fuego.

¿Qué crees que dirían?

Nos quitan el honor,

ahora nos quitan también los campos de maniobras...

¿Tú estás de acuerdo? No.

No, pero yo pienso en el futuro de la República.

Con el país envuelto en huelgas revolucionarias,

no aguantaría otra Sanjurjada.

"Querida Isabel:

Me doy cuenta de que no puedo culparte

por lo que ocurrió con Fernando Alcázar,

no después de haber estado a mi lado durante estos años,

has soportado mis desprecios, mi ira

y te quedaste a mi lado cuando menos podía ofrecerte".

Te quiero...

y estoy dispuesto a lo que sea.

Señor,

tiene visita.

Que pase.

Amparo.

Por favor.

Sí, por favor.

Qué sorpresa.

¿Qué haces aquí?

Interesarme por uno de mis mejores clientes,

pero sobre todo, por un amigo.

Me enteré de lo de tu expulsión del Ejército y de lo de tu pierna.

No sabes cómo lo siento.

Ya vendrán tiempos mejores.

¿Sigues teniendo dolores?

Sí.

El médico dice que ya deberían haber remitido, pero...

Aguanta.

La última vez que te dejaste llevar por la desesperación

mira dónde te llevó.

Si no te hubiese dado la morfina...

No volveré a ser esclavo de ese veneno.

Me alegro, porque es muy peligroso.

Uno se olvida de todo cuando tiene la jeringa en la mano.

Parece un líquido tan inofensivo, tan agradable,

con ese calor que te entra cuando está en tu cuerpo...

Es una tentación terrible.

Por eso admiro tu fortaleza.

Gracias.

Quiero comprobar si esta finca se ha estado utilizando

como campo de maniobras últimamente.

¡Ah! ¿Estás bien? ¿Estás bien?

¡No, no! ¡No, hay niños, hay mujeres!

¡Corre! ¡Corre! ¡Corre!

-¡Sanguijuelas, ladrones!

¡Ladrones!

¡Sanguijuelas!

-¡Ladrones!

(Abucheos)

-¡Ladrones! ¡Sanguijuelas!

¡Ah!

Han saboteado el motor, fuera.

-¡Ladrones!

(Disparo)

-¡Corre!

Dígame, doctor, ¿cómo está el niño?

Como ve, mi marido quiere un varón,

pero yo presiento que va a ser una niña.

No tienen de qué preocuparse.

A juzgar por los latidos de su corazón,

será un bebé muy fuerte.

¿Está seguro?

¿Quiere escucharlos?

Venga.

¿Ese es mi hijo?

Nuestro hijo, cariño.

Sé que vamos a ser muy felices cuando nazca.

Para eso, aún quedan unos meses, así que cuídese.

No tenga la más mínima duda, doctor.

Este niño es lo que más deseo en el mundo,

pero me preocupa desatender mi matrimonio.

Mercedes, por favor.

No, no me malinterprete, Fernando es muy comprensivo con mi estado,

pero me gustaría cumplir con mis deberes de esposa.

No se preocupe por eso,

el feto está en perfecto estado, así que pueden hacer su vida normal.

Le acompaño, doctor.

Gracias.

¿Han avisado los hombres?

No, aquí no.

Quedamos en el cruce de Buenavista para ver esa zona

y no se han presentado.

Muchas exigencias, pero, a la hora de hincar el rejo, poco.

Me van a oír, ¿eh?

Mira, ahí los tienes.

Bueno... ¿Qué?

¿Dónde andabais?

Como no nos demos prisa, se nos echa la tarde encima.

Nosotros no vamos a ningún sitio.

Estamos en huelga. Hemos ocupado la finca.

¡Me cago en mi estampa!

Pero, bueno, ¿así nos pagáis lo que hemos hecho por vosotros?

Ibais a esperar hasta después de la cosecha.

Me mentiste.

Dijiste que tu hermana solo había heredado la finca y es rica.

Se ha llevado una fortuna de los De la Torre.

¿De dónde te has sacado...? Mucho hablar,

pero, cuando tienes cuatro duros, nos das la puñalada.

¡Me voy a cagar en todo! ¡Eh! ¿Qué?

¿Vas a llamar a los civiles para que nos echen a tiros?

¿Qué?

¡Eh, eh! ¡Te rompo la cara!

¡Sois peores que los De la Torre! Ellos no traicionan a los suyos.

¡Me cago en la madre que me parió!

-¡Todos fuera! ¡Se acabó! -¡Eh!

¡Fuera de mi casa!

¡Fuera!

Entonces, ¿han ocupado la finca?

Gracias, sargento.

No, no, no, no.

No intervengan hasta que la dueña se lo pida, ¿de acuerdo?

Muy bien, gracias.

Tráenos unos puros.

Espero que sean mejores noticias que las de esta mañana.

Por eso te he citado aquí.

He hablado con los descontentos y estamos de acuerdo.

No vamos a dar marcha atrás.

Pues no os queda otra.

Fernando ha dejado claro a la opinión pública que no os apoya.

No lo entiendes.

Nos lo ha puesto fácil.

Vamos a escindirnos,

a formar un partido monárquico, conservador y dispuesto a todo.

¿Tu hijo y tú militando en partidos distintos?

Nadie lo siente más que yo, pero él ha provocado esta situación.

Por eso necesito tu apoyo.

Agustín, sabes que, por mi puesto en el banco,

puedo significarme políticamente solo hasta cierto punto.

Hay muchas maneras de ayudar a la causa.

Un partido nuevo requiere financiación.

Y algunos de tus mejores clientes se vendrán con nosotros.

No me gustaría que Mercedes tuviera problemas

con Fernando por mi culpa.

Mi hijo es un idealista y eso le nubla el juicio,

pero acabará dándose cuenta de que tengo razón.

Mientras,

debemos unir nuestras fuerzas...

para luchar contra los que quieren convertir España

en algo peor que Rusia.

Considéralo...

una inversión de futuro para tus nietos.

¿Aún te sangra?

Un poco,

pero, bueno, sobreviviré.

Mira, ahí podríamos pasar la noche.

¿No deberíamos seguir hasta el cuartel?

Estamos lejos y anochece. Al menos, estaremos a cubierto.

(Ladrido)

Disculpe.

(Ladrido)

Buenas tardes.

Se nos ha estropeado el coche y necesitamos un lugar esta noche.

(Ladrido)

Usted puede dormir dentro, él no.

En mi casa no entran los de uniforme.

(Ladridos)

(Ladridos)

Un momento.

Usted ha salido corriendo en el campo de maniobras.

-No quería más jaleos. -Quieto.

¡Quieto!

(Ladridos)

Esto es lo que me hicieron los suyos

la última vez que me pillaron en la finca.

Todo por plantar cuatro tomates para comer.

Ahora nos conformamos con recoger lo que tiran a la basura.

Trabajo para el Gobierno.

Me han enviado aquí para informar de su situación.

No te preocupes.

(Ladridos)

Dormiré fuera. Deben tener paciencia.

El Gobierno hace lo imposible por mejorar el reparto de la riqueza.

A mí solo me interesa saber

qué les daré de comer a mis hijos mañana.

Entre si quiere, pero deje de darme la murga.

(Golpe)

No puedo más.

Necesito morfina.

Por favor, tranquilízate.

Ya oíste al médico. Se te pasará.

Mentira.

Me he cortado la pierna, Beatriz,

para nada.

Perdóname.

Todo esto es culpa mía.

Ellos creen que estás así por lo del Ejército,

pero yo sé la verdad.

No debí decirte que me iba con ese hombre.

Beatriz, por favor, eso...

No quiero que sufras.

Y si vuelves a tomar eso...

Llévatela.

Venga, llévatela.

Si no puedo andar, aguantaré la tentación.

Eso sería esconderse,

huir.

Mira en qué me he convertido.

¿Qué otra cosa puedo hacer? Mírame.

Puedes luchar.

Tú me lo enseñaste.

Eres Hugo de Viana, militar condecorado,

héroe de África.

Un hombre que arriesgó su vida por salvar la de los demás.

Una buena persona,

aunque ya no tengas los galones.

Papá dijo que nunca perderías el orgullo y la dignidad.

Es que no sé cómo ganar esta batalla.

O te enfrentas a lo que te da tanto miedo...

o no vas a salir de aquí nunca más.

(Ladridos)

(Ladridos)

Soy yo, soy yo. No me pegues un tiro.

He hervido un poco de agua para limpiar la herida.

Es lo único que he podido conseguir.

Gracias, ya casi no me acordaba.

¿Te tratan bien ahí dentro?

Nunca había visto nada así.

Duermen todos en el suelo,

hacinados en una habitación,

con los animales. Es...

como si la República no hubiera llegado aquí.

Sí.

Queda mucho por hacer.

Voy a proponer la expropiación de la finca.

Eres de las que no se achantan, ¿verdad?

No podría dormir sabiendo que no he hecho nada por ellos.

No sé si servirá de algo, pero...

cuenta conmigo.

¿A pesar de las ampollas que levante?

Si la gente pierde la confianza, la República habrá muerto.

¿No?

No podemos permitir eso.

¿Consigues todo lo que te propones?

Todo no,

te lo aseguro.

(Gallo)

Sí, sí, gracias.

¿Se sabe algo de Alejandra?

En el ministerio no saben nada de ella.

Bueno, en cuanto aparezca, le darán el recado.

Pues no podemos esperar.

Están llegando jornaleros para unirse a la ocupación.

He ido a hablar con ellos, pero...

Pero ¿tú estás loco?

¿No sabes qué han hecho los anarquistas en otros sitios

con los dueños de las fincas?

Yo no soy el dueño. Yo soy un trabajador más.

Más nos vale andarnos con ojo hasta que llegue la Guardia Civil.

¿No les habrá llamado?

Ni se le ocurra, padre.

Tendrían razón los que creen que somos como otros patrones.

Es que no sé lo que hacer, hijo, no sé lo que hacer.

No sé lo que hacer. Padre.

¿Sí?

Lo que ha dicho Basilio de Alejandra y...

y todo ese dinero...

¿Usted cree que...?

Hijo,

es que, desde que te dispararon,

dudas de todo y de todos, pero esto ya...

Perdone, tiene razón.

Bueno. No sé qué pensar.

Esta gente es honrada.

No puede ser cosa suya. Lo han tenido que sacar de algún sitio.

No... No...

¡Bah!

Alejandra.

¿Qué haces aquí? ¿Estás bien?

Me he enterado de que habéis tenido un percance.

Estaba preocupado. No tenías por qué.

Imagino que harás un buen informe.

Sabes que es confidencial.

No puedo decir nada hasta que no me lo aprueben.

Te echo de menos.

Solo quería que lo supieses.

No, no quiero saberlo,

porque voy a olvidarte y a ser feliz.

Te lo prometo.

No te molestaré más.

Adiós.

Señorita, es de su casa.

Gracias.

Han ocupado la finca de Alejandra.

¿Cómo?

Sus propios jornaleros, jaleados por los anarquistas.

Pero ¿por qué?

Esa familia no merece semejante tropelía.

¿No querían República?

¿Cómo era eso que decía Antonio cada dos por tres?

¡Ah, sí!

"Poco dura la alegría en casa del pobre".

-¿Disfrutas con su desgracia? -No.

Por una vez, siento tener razón.

O cambian las cosas o la próxima finca ocupada será la nuestra.

Y, entonces, ¿qué?

No voy a vender las tierras.

Ni me vas a convencer ni lo voy a hacer por miedo.

Lo que tú digas.

Leocadia.

Ya nos has llevado al borde del abismo.

No permitiré que esta familia se vea en la calle por tu cabezonería.

¿Me haces venir para preguntarme cómo sé lo de tu hermana?

Somos amigos, coño.

Siempre os hemos ayudado. Ayúdame tú a mí ahora.

¿Me lo echas en cara? ¡Qué poca vergüenza!

No te echo en cara nada,

pero no entiendo que creas que os engañamos.

¡Joder, que soy yo!

Te juro que no es verdad, que estoy sorprendido.

Me lo ha dicho el propio don Agustín.

¿Qué?

¿Y desde cuándo es ese de fiar?

¿Cuántas veces os ha mandado a la Guardia Civil?

¿No te acuerdas de eso?

¿Y qué gana él mintiendo?

Malmeter, malmeter contra mi familia, contra mi hermana,

que se ha quedado la mitad de su finca.

Lo ha conseguido porque le creéis.

No puede ser, hombre.

Él me dijo que tu hermana...

¿Yo qué iba a saber?

¡Es peor que una víbora!

No voy a esperar a que me muerda. Antes le corto la cabeza.

¡Joder!

Si creían que nos iban a hundir, que vengan y lo vean.

Hoy nace Renovación Española,

un partido monárquico,

orgulloso de lo que es.

Porque del experimento republicano ya hemos tenido bastante.

Y lo decimos alto y claro.

Brindemos.

-¡Por España! -¡Por el rey!

(TODOS) ¡Por el rey!

(Conversaciones cruzadas)

(Piano)

Alegra esa cara. Parece que estás en un funeral.

¿Merece la pena traicionar a tu propio hijo?

Leocadia.

Bueno, ya solo nos falta discutir los detalles del préstamo,

pero me gustaría hacerlo en una reunión menos formal.

Bueno, conozco el sitio perfecto.

¿Qué os parece mañana por la noche?

Jesús.

Jesús.

Por fin apareces.

Me lo ha dicho padre. Acompáñame a ver a los jornaleros.

Que te acompañe padre. Yo debo ir a por una tajadera nueva.

¿Eso es más importante que solucionar lo que tenemos encima?

Se ha roto y sale agua.

Si no la arreglamos, llegará al pajar y estropeará la paja.

No, si al perro flaco...

Espérame un momento, hija.

Tú no me ocultarías que has heredado una fortuna, ¿no?

¿Cómo puedes dudarlo? Eres mi hermano.

Lo ha dicho don Agustín.

Por eso los jornaleros han ocupado tus tierras.

Los De la Torre quieren acabar con nosotros y no van a parar.

¿De dónde has sacado eso?

¿Qué vas a hacer, Jesús?

Lo que debí hacer hace mucho tiempo.

Si lo matas, solo lograrás que te fusilen.

¿Y qué haremos padre y yo?

Si de verdad quieres devolverle el golpe,

ayúdame a que los jornaleros abandonen la ocupación.

Por favor.

Deje eso, padre. No va a hacer falta.

Deberías estar con tu marido. Te necesita.

¿Agustín y él han vuelto a pelearse?

Mercedes, el vínculo entre padres e hijos es sagrado.

Si alguien intenta romperlo,

tarde o temprano, se volverá en su contra.

No te preocupes por tu hijo, Leocadia.

Aunque no lo creas, está en buenas manos.

Eso espero,

porque, cuando seas madre,

sabrás que harías lo que fuera por proteger a tu hijo,

igual que yo lo hago por los míos.

Si tomáis por la fuerza lo que no es vuestro, perdemos todos.

Lo dices porque ahora es tuya. La tierra, para quien la trabaja.

Escuchad lo que tiene que decir.

La Guardia de Asalto ha entrado a sangre y fuego en Casas Viejas.

Habrá mano dura contra las ocupaciones.

No permitamos que pase lo mismo.

Seguro que la has llamado.

Te equivocas.

Podemos evitar una tragedia, pero tenemos que hacerlo juntos.

Juntos, pero los palos a nosotros.

Deja que hable, joder, deja que hable.

Vuestras reivindicaciones son las mías.

He visto la miseria de la gente del campo

a 200 km de aquí.

Miseria, no pobreza,

como nunca la había visto antes.

¿Tenemos que conformarnos porque otros están peor?

No, porque yo no me conformo

e intento por todos los medios que esa gente tenga de qué comer,

pero no sé si lo lograré porque no depende solo de mí.

¿Qué tiene que ver con nosotros?

No puedo ayudar a todo el mundo,

pero puedo ayudaros a vosotros. Eso lo sé.

Y os doy mi palabra de que voy a hacerlo.

Yo la creo.

Si esperáis dinero, no lo tengo,

pero hay otros medios para que ganemos todos.

Tú ya has ganado lo tuyo. Ahora, nos toca a nosotros.

De eso estoy hablando.

Hagamos una cooperativa.

Las tierras seguirán siendo mías,

pero repartiremos los beneficios entre todos.

Podréis ahorrar...

y, con el tiempo, compraréis vuestra tierra,

una de la que no os puedan echar, porque será solo vuestra.

¿Qué decís?

Está bien.

Aceptamos el trato.

No lo niegue.

Vi las marcas de las postas en el cuerpo del hombre.

Voy a ocuparme personalmente de que se le abra un expediente

y le juro que su próximo destino va a ser Marruecos.

Adelante.

Ah, perdón.

Si estás ocupado, vengo luego.

No, no, pasa, pasa.

Puede retirarse.

Hola. Hola.

El informe de la finca.

He trabajado toda la noche para acabarlo.

¡Vaya!

Sí que te has dado prisa, sí.

Sí, bueno, lo de Casas Viejas me ha dado que pensar.

Hay que mejorar su situación para que no vuelva a pasar algo así.

(Corneta)

¿Qué han dicho en el ministerio?

Pues... preferí enseñártelo antes de entregarlo,

por si quieres cambiar algo.

No quiero que tengas problemas por mi culpa.

Gracias.

Bueno, pues le echaré un vistazo...

y ya te diré, aunque seguro que está bien.

Muy bien, pues no te molesto más.

Dime algo cuando lo hayas leído.

Espera.

¿Qué te parece si nos vemos luego y te lo devuelvo?

A no ser que hayas quedado con tu novio, claro.

No, no, no tengo novio.

¿A tu mujer no le molestará?

No, tampoco hay mujer, no.

Bueno, pues... De acuerdo.

Nos vemos luego. ¿Dónde?

"Y... se...

le...

partió... el...

'co-zarón'".

-¿"Cozarón"? -Corazón, Ludi.

¿Ves?

Esta es la r.

Y esto es la a.

Ra.

"Co-ra-zón".

Venga, otra vez.

"Co..."

"Cora... Corazón. Corazón".

¡Muy bien!

Y ahora, donde está la coma, haces una pausa.

¿Me entiendes?

Ludi.

¿Se puede saber qué te pasa?

Que van a ver que somos muy jóvenes para estar aquí solas.

Que no, mujer, no seas tonta.

Según mi tía, aquí todos van a lo suyo.

Y, entonces, ¿aquel hombre por qué nos mira?

Imaginaciones tuyas, Ludi.

Tú olvídate de la gente y sigue leyendo.

A leer...

"Emma", de Jane Austen.

Gracias, muy amable.

Encantador, aunque un poco infantil.

¿No le parece?

Nadie le ha preguntado su opinión.

Me llamo León Caneda.

Ludi, ¿vamos a dar ese paseo?

Ya que parece que ha perdido el interés por la brujería,

yo de usted probaría con "Madame Bovary", de Flaubert.

Toda mujer debería leerlo antes de alcanzar la madurez.

Presuntuoso.

Sí, señorita, pero guapo a rabiar.

¿Te conocía?

Estaba tan emocionada con volver a casa

que no pensé que al final lo haría así, enferma y sola.

(Silbato de tren)

Te espera tu familia y tu hijo,

la gente que te quiere y te necesita, Encarna.

Tienes que descansar y recuperar fuerzas.

Piensa en lo que nos queda por hacer.

Debemos seguir adelante.

Siento dejarte sola. Me gustaría ayudarte.

No te preocupes. Te mantendré al corriente de todo.

Te parecerá que estamos mesa con mesa.

(Silbado de tren)

Ahora toca volver a casa.

Cuídate.

(Piano)

(Conversaciones cruzadas)

¿Así que este es el famoso "Alemán" del que todos hablan?

-Según mi hija, Fernando viene mucho por aquí.

Y ahora entiendo por qué.

Paco, por favor.

(Silbido)

Venid.

-¡Guapa!

(Silbido)

(Piano)

Ya lo he leído.

Está muy muy bien. ¿De verdad?

(Música romántica)

Disculpa.

(Piano)

(AMPARO) ¿Quién será el otro?

Si viene con Agustín de la Torre, es un pez gordo.

Entonces, trato hecho.

Solo queda ponerlo por escrito.

Esta corre por cuenta de la casa.

Muchas gracias.

-Gracias. -Qué detalle.

Ya os dije que aquí te trataban muy bien.

Me gustaría redactar el contrato pronto.

Esa es una formalidad que puede esperar a mañana.

Ahora de lo que se trata es de celebrar esto como se merece.

Señoritas.

Si me disculpáis, yo me retiro. Ya he abusado bastante de la pierna.

Hugo, date un revolcón.

Se te pasarán todos los males. Yo invito.

Gracias, os lo agradezco, pero debo volver a casa.

No podemos hacerle un desprecio a nuestro mayor apoyo financiero

y, sin embargo, amigo.

No se lo tome a mal, señor...

León, Francisco León.

No se lo tome a mal, señor León,

pero del bienestar de Hugo me encargo yo personalmente.

En ese caso, discúlpeme.

¿Vamos?

Qué callado te lo tenías.

Ya sabes por qué estoy aquí.

Dame lo que necesito.

-Vivir...

es jugar a las cartas con el destino,

solo que este... tiene las cartas marcadas.

Con todos ustedes...

(Piano)

# Burlaremos al invierno

# en nuestra casa en la montaña.

# "Luz de luna cada noche

# en nuestra casa en la montaña".

# "Dormiremos hasta el alba

# en nuestra casa en la montaña,

# al calor de un fuego nuevo,

# en nuestra casa en la montaña".

(Piano)

# Vengo casi sin aliento.

# Nuestra casa en la montaña.

# Di, amor, por qué no encuentro

# nuestra casa en la montaña.

# "No verás mi rostro amargo

# en nuestra casa en la montaña.

# Solitaria quedará...

# nuestra casa...

# en la montaña". #

(Piano)

(Aplausos)

Y...

¿Qué?

Tienes... ¿Qué?

Vale. Espera.

Vaya. Espera, espera.

No te preocupes.

A ver.

Hacía tiempo que no me divertía tanto.

Me mancharé de chocolate más veces.

De verdad, lo digo en serio.

Creo que eres una mujer encantadora.

No entiendo cómo... no tienes novio.

Lo mismo podría decir de ti.

¿No ha habido ninguna mujer que te quite ese aire melancólico?

¡Oh! Lo siento. Yo...

Tranquila, no te preocupes. Lo siento.

No te preocupes, es solo que,

a veces, nos empeñamos en lo que no es...

en lugar de seguir adelante.

¿Cómo se hace?

Seguir adelante. Yo te juro que me encantaría, pero no...

¿A ti también? Pues...

no tengo la respuesta.

Nos hemos puesto melodramáticos.

Me parece que deberíamos irnos.

Los camareros nos están mirando mal.

No sabía que era tan tarde.

Hala, vámonos.

Espera, te ayudo.

¿Prefieres que lo haga yo?

Soy Hugo de Viana,

héroe de la guerra de África.

Luché como un valiente por España cuando la patria me necesitaba,

y no voy a dejar de hacerlo.

Eso es lo que me da fuerzas para seguir.

(Puerta)

El amigo del señor de Viana.

Tenéis que venir.

(LLORA) ¡Quítamelo! ¡Quítamelo de encima!

¿Qué pasa? ¿Qué tiene?

¿Qué le pasa? Que está más seco que una mojama, eso le pasa.

Yo no he hecho nada.

-Lo juro, no he hecho nada. -Llévatela.

-Vamos.

La Policía querrá hablar con la niña.

Cuando sepan que es menor, habrá problemas.

¿Cómo menor? La noticia correrá por todo Madrid.

No podemos permitirnos un escándalo.

El "Alemán" tampoco. Intentamos recuperar la clientela.

Seguro que encontramos una solución que nos convenga a todos.

Para. Alguien puede vernos.

¿Y qué hay de malo?

Estamos casados y nos queremos.

Me gustaría gritarlo y que se enterara todo el mundo.

Ahora debo irme. Tengo una reunión en el partido.

No, ¿por qué? Quiero disfrutar un poco más del momento.

Hacía meses que no me sentía tan feliz.

(Teléfono)

Espera, voy yo.

(Teléfono)

(Teléfono)

¿Casa De la Torre?

Sí, soy su marido.

¿Quién es?

Sí, claro.

Yo se lo digo.

Gracias.

¿Qué pasa?

¡No! (LLORA)

¡No!

¡No puede ser! ¡No puede ser! Shh.

¿Qué pasa? ¿Por qué llora?

Francisco ha muerto.

-¿Qué? -¿Qué ha pasado?

Francisco no ha bajado a desayunar y la criada ha subido.

Lo ha encontrado en su habitación.

Ha muerto mientras dormía.

Quiero verlo.

Por favor, llévame con él. Tranquilízate.

Hija mía, lo siento. Lo siento muchísimo.

Si podemos ayudarte en algo...

Cuenta con nosotros para lo que sea.

Somos tu familia.

(Música dramática)

(HUGO) Teniendo solo una hija,

su marido, Fernando, dirigirá el banco.

¿Tu hijo no es tu rival político? ¿Nos dará el crédito?

Ya conocen a Fernando de la Torre,

mi marido y mi candidato.

Nosotros tenemos un candidato que estoy seguro

de que va a ser digno de tu aprobación.

¿Piensas que mi banco va a conceder un crédito

a los rivales de mi marido?

"¿Has disfrutado con la lectura?".

"Mañana pasaré la tarde en el café de la calle Herrera".

"Te espero".

-"Yo viví como un príncipe, Beatriz, como un príncipe ruso".

Que es en realidad lo que soy.

-"¿La señorita está enamorada?". -"¿Y no es maravilloso?".

No dice nada

ni del hacinamiento ni de la mortalidad infantil

ni del abuso de los militares, nada.

Han censurado mi informe, ya lo sabes,

y no sé mirar para otro lado.

Si quieres conseguir algo de un político,

ponle a la opinión pública en contra.

Aquí hablan de una vieja conocida, de Alejandra Prado.

El Ministerio de Agricultura

la investiga por sospechas de corrupción.

Deja que te ayude.

No quiero que te metas en líos. No.

Confía en mí.

¿Conocía usted a mi padre?

Quiero que investigue cómo murió.

Faltan semillas y no hay abono suficiente.

¿Y no podemos comprar más? No queda un real.

Fernando me ha dicho que necesitas ayuda.

Jesús, hemos compartido muchas cosas.

Algunas buenas y otras que es mejor olvidar.

No quiero tu dinero.

Si un día mi hijo sabe la verdad, no se avergonzará de mí.

Lleva tres meses de retraso en las cuotas.

"Es suficiente para que el banco ejerza sus derechos".

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14 de abril. La República - Temporada 2 - Capítulo 16

17 nov 2018

Las revueltas anarquistas de enero de 1933 afectan a la finca de Alejandra, donde Jesús y su padre están a punto de verse superados en su nuevo papel de terratenientes. Alejandra se encuentra investigando para el Ministerio la conveniencia de la expropiación de una finca militar. En el viaje descubrirá que las reformas de la República aún no han llegado a muchos rincones de España. Pero también descubrirá que hay vida más allá de Fernando De La Torre...

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