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No recomendado para menores de 13 años 14 de abril. La República - Capítulo 8 - Ver ahora
Transcripción completa

Jesús, le quiero.

Me dijiste que no había nada, que era como tu hermana.

Quería interesarme por la difunta hermana María.

Ventura se ha ido.

Son los campos. ¿Qué pasa?

La maldita cal, Jesús.

La cosecha se ha perdido.

-Te buscaré un lugar, pero dame un poco de tiempo.

-¿No le has visto nunca?

-Trataremos con Francisco,

como propusiste cuando no sembraste. -Contaba con el aval de esos bonos.

Nos hemos precipitado.

¿Estás hablando de... de retrasar la boda?

No.

Ricardo Antunez, ese será tu nombre.

-Ricardo Antunez.

-Yo querría una tuya.

Que fuera lo último

que viera cada día.

Son muchos los oficiales que, en desacuerdo con las medidas,

han pasado a la Reserva. -¿Adónde vas

a parar? -Que no pierdas esta ocasión.

Una cédula anarquista detenida

en Barcelona.

Espero que Ventura no se entere. -Lo hará, pero estará detenido.

He hablado con Mercedes.

Ya nadie puede cambiar esto.

Nadie nos va a separar.

"Solo quiero ayudar, madre".

Pero no puedo hacerlo si Leocadia sufre por algo.

Es una historia que sucedió hace muchos años.

-¡Mamá!

¿Por qué iba ella a separar a una niña de su madre si no...?

Pero ¿no te das cuenta?

Agustín de la Torre

podría ser tu padre. Sin boda, no hay crédito.

Esta es la prueba de que Ramiro Villaseca

murió en una refriega con unos guardias de asalto.

-Gonzalo fue mi problema.

El caso no está cerrado.

(AGUSTÍN) "Nuestro cliente quiere datos fiables sobre el paradero

de la persona que busca. Es personal".

-"Consagré mi vida entera a Dios

sin darme cuenta de que la única verdad estaba en ella".

"Victoria, mi amor,

lo que tuvimos fue algo tan grande que ni el mismo Dios pudo detenerlo".

"Nadie hubiera podido parar la fuerza

de ese amor truncado en el último instante por él".

"Ahora tiene que pagar por lo que un día rompió".

"Su hora ha llegado".

"Mi tiempo para enfrentarle, también".

"Estés donde estés, sea cual sea tu nombre, estoy decidido

a encontrarte y a acabar contigo".

"Me lo debo, se lo debo,

a ella".

Señora, en la cocina espera...

-Ahora no.

Tengo que hablar contigo.

¡Acosta!

Sígalo, no lo pierda.

Vas a explicarme claro a qué viene este numerito.

Hija, come algo, no puedes seguir así.

Todavía me acuerdo

que tuvo que pasar el tiempo hasta que me atreví a acariciar tus manos.

Eran tan pequeñas y parecían tan frágiles

que pensaba que podía hacerles daño

solo con rozarlas.

¿Por qué no me dijeron nada?

¿Por qué callaron?

Por miedo, hija.

Miedo a que llegara este momento.

¿Y qué esperaban, que no me enterara?

El tiempo pasó y los rumores se acallaron en el pueblo.

Después yo me quedé solo y ya no tuve fuerzas

para aguantar algo así.

Por miedo, hija.

Por miedo a perderte.

Pero, por encima de todo, tú has sido y seguirás siendo mi hija.

Pero yo tengo derecho a saber quién soy y de dónde vengo.

Necesito saberlo.

Bien.

Si tienes preguntas, ellas podrán responderte.

Descubras lo que descubras,

no te olvides de quién eres.

Eso lo llevas dentro de ti.

¿Qué ocurre, padre?

Nada.

Nada.

Se lo estoy diciendo, ¿no entiende? Ese hombre es

muy peligroso. Es preferible olvidarlo.

-Mi paciencia tiene un límite.

¿De qué hablaron en su encuentro? -Trabaja para la Inteligencia.

Maneja información.

-Entonces sabrá que fui yo quien intermedió entre De la Torre y tú.

-Desde luego, no hay nada que no sepa.

-Entonces ¿qué quería?

-Saber quién está detrás, quién es el cliente de don Agustín.

-Necesito que lo localices. -Imposible.

Lo que voy a hacer es desaparecer una temporada.

Ese hombre es peligroso.

-Deja de cacarear.

¿De qué tienes miedo?

No temas, porque esta pesadilla por fin va a terminar.

Creo que a tu socio no le gusto.

-¿Has venido para hablarme de Paco?

-No, he venido a por unos documentos.

Necesito salir del país.

El guardia civil metido a investigador

está yendo demasiado lejos.

-Creía que lo tenías todo bajo control.

-Pero esa rata está muerto de miedo y el miedo es un mal consejero.

Demasiada gente al tanto de mi nombre.

Tengo que salir de aquí. Al menos, hasta que nadie me recuerde.

-Intentaré conseguírtelos para esta noche.

¿Cuándo te vas?

-Pronto.

Pero antes tengo que resolver un asunto.

Por una vez coinciden dos deseos.

Me quiero encontrar con el hombre que me anda buscando.

-No lo entiendo.

Quieres salir del país porque han dado con tu pista y a la vez

quieres encontrarte con el que te busca.

¿No es jugar con fuego? -Sí.

Pero hay un asunto personal que no puedo dejar atrás,

algo que tengo que zanjar de una vez.

-Un tema personal.

-¿Tú crees que somos lo que hacemos de nosotros mismos o que

la gente que nos rodea, las personas a las que amamos pueden cambiarnos?

-Yo creo que el amor,

el verdadero amor,

puede cambiarlo todo.

-Yo también lo creo.

Yo perdí

al único amor que he tenido en mi vida,

a la mujer que amé por encima de todas las cosas.

-¿Murió?

-Sí.

Y ahora él se atreve a remover el pasado.

Es un asunto personal, muy personal.

¿Es una decisión firme?

Sí, papá, no habrá boda. Mi compromiso con Mercedes

está roto.

Es por la conversación que mantuviste con Francisco.

De todos los momentos

para tomar esta decisión eliges

el peor. Lo siento, pero es mi decisión.

La unión entre los León de los De la Torre es la única garantía

para afrontar nuestra situación económica.

Y tú mismo me dijiste que no me sacrificara.

No soy una moneda de cambio.

Escúchame,

sé que estamos en manos de Francisco para la concesión de ese crédito,

y sé el papel que juega mi boda.

¿Entonces?

No me voy a traicionar a mí mismo

ni a mis sentimientos, y mis sentimientos han cambiado.

¿Sentimientos?

Espero que tú lo entiendas.

-Lo entenderé cuando me expliques qué hay detrás.

¿Por qué dices que han cambiado? Tal vez no haya una explicación.

A veces las cosas simplemente pasan.

Fernando, no creo que puedas dejar de sentir algo

de un día para otro porque las cosas pasan.

Tienes razón,

tal vez sea porque nunca estuve enamorado de Mercedes.

¿Ya se lo has dicho a ella?

No con esas palabras.

Mejor, porque la verdad desnuda es dolorosa.

El amor

debe ser una liberación, no una condena,

y ninguno de mis hijos se sacrificará.

Ahora tenemos que buscar soluciones. Tranquila,

he hecho un par de llamadas y me reuniré con posibles inversores.

Espero que tengas suerte.

-¿Por qué no les has dicho la verdad?

¿Por qué no les has dicho que la dejaste

porque quieres a Alejandra?

Porque no quiero que lo malinterpreten.

Prefiero esperar

a que todo esto se calme y a que Alejandra vuelva.

¿Azúcar? -Sí.

-Para, ya es suficiente.

Lo siento, no sé qué me ha pasado.

-A mí tampoco.

-Será mejor que me tome luego este café.

-Ludi, tienes que ir al mercado.

-Lo siento, voy... voy al despacho.

-Sí. Yo voy al mercado ya, que luego se llena de gente.

-No me gusta. -¿Qué?

-Que cada vez que me gire te beses con ese.

-No ha sido algo buscado.

-Ojo, estás aquí para trabajar, no para andar con tonterías.

Si te ve la señora, ¿qué crees que pensaría?

Te jugarías el trabajo. -Tienes razón.

-Pues claro que la tengo.

Por mucho que te guste, mantén la cabeza en su sitio.

Venga, y ahora a lo que tienes que estar.

Timbre

Puerta

Preguntan por don Agustín.

-¿Quién es?

-No lo sé, un hombre que necesita verle.

-Dígale que vuelva en otro momento.

-Prefiero esperarlo, si no hay inconveniente.

-Claro que no.

Por favor, tome asiento. -No.

Supongo que el señor no me hará

esperar, ¿verdad?

Jesús, sabes que odio

que me miren por la espalda.

No lo haría si no se me ocultaran cosas.

No digas tonterías, no se te oculta nada.

¿Qué le pasa a Alejandra? No sé.

No sé,

yo no he visto nada raro.

Padre.

Son asuntos suyos.

Ni tú ni yo tenemos por qué meternos.

¿Y tiene algo que ver Fernando?

¿El señorito?

¿Qué tiene que ver el señorito?

Nada.

Ya veo que no soy el único que no quiere hablar.

No empiece, padre.

Déjeme a mí que se le va a quemar como siempre.

¿Como siempre? Te quejarás tú de la comida que te preparo.

Puerta

Habrase visto...

Pasa, Modesto. Pasa, pasa.

Ahí, a la cocina.

Modesto, ¿qué pasa? -Jesús,

siento mucho molestaros a esta hora. -Nada.

-Pero es que ya sabéis que el hijo que tenemos está delicado.

-Sí.

-Que necesita medicinas.

¿Se ha puesto peor?

Yo no he encontrado trabajo todavía y no nos queda más dinero,

y si no le damos

las medicinas se nos muere.

Yo tengo algo ahorrado.

Voy a por ello y compramos esas medicinas.

Muchas gracias, de verdad. No sabía a quién acudir.

Has hecho bien. Estamos juntos en esto, a las buena y a las malas.

Antes me reviento que dejar morir a tu hijo.

Venga.

-Espera que te vas a llevar esto para casa.

¿Hace cuánto que no coméis como Dios manda?

-Muchas gracias.

Si su presencia no es en calidad de cliente,

¿qué es lo que desea? -No se altere.

Tómelo como simple burocracia gubernamental.

Rutina, me atrevería a decir.

Si no estoy mal informado,

su mujer posee una finca mayor de 22 hectáreas.

Corríjame si me equivoco.

-Bastante mayor.

-Sabrán las reformas que el Instituto de la Reforma Agraria está pensando.

-No entiendo adónde quiere llegar.

-A que toda propiedad que exceda dicha extensión

es susceptible de ser expropiada por el Estado.

-Un acto ilegal.

-Señor De la Torre, mucho me temo que los términos de la legalidad

están sujetos a estos tiempos

y a los intereses políticos.

Debería saberlo.

-Y usted no ha venido solo a informarme.

-Eso es, he venido a proponerle un trato.

-Le escucho.

-Verá, se trata de algo muy simple.

Yo me olvido de la situación agraria de sus propiedades

y usted me concierta

una cita con el cliente que le ha contratado en el caso de Villaseca.

-Por las noticias que tengo, mi cliente viene de camino a Madrid

para ocuparse en persona del caso.

No quiere decir que acceda a esa cita.

-Accederá.

Estoy seguro de que lo está deseando tanto como yo.

Me pondré en contacto con usted para fijar el encuentro.

Mientras tanto, dé paseos por el campo,

disfrute de sus posesiones.

Mamá, ¿puedo tomar otro? -Claro, hijo.

-Veo que estás en buenas manos. -No tan buenas como las de Adelina.

-Ni caso, está encantada con su nueva vida.

-Adelina os manda recuerdos.

Si por ella fuera, os mandaría media despensa.

Esta mujer piensa que no hay comida.

De verdad. -No sabe cuánto extraño

las discusiones entre ustedes.

¿Y por la casa cómo están? -A días.

Pero estamos,

que ya es bastante.

-Bueno, Pedro y yo

nos vamos a ir a dar un paseo al Retiro,

que luego no hay quien lo acueste.

-Adiós, Ludi.

-Adiós, señorito.

-Ludi, gracias por la visita. -A usted, señora.

-Vicenta, te veo luego. -De acuerdo.

Pórtate bien.

-Lo siento.

No quería recordar momentos tristes. -No, no te preocupes,

seguimos por los buenos recuerdos.

Bueno, y por supuesto Aurora, que llena

el vacío que dejó su madre.

Bueno,

¿y tú qué?

¿Qué?

-Que he conocido a alguien.

Y yo creía que iba a ser soltera...

-Pero, Ludi,

¿quién?

-Pues se llama Rafael y es pasante de don Agustín,

el señor de la casa.

-¿Y cómo es?

-Pues es alto, muy alto,

moreno, con los ojos oscuros,

es un poco torpe y a veces

hasta tartamudea al hablar,

pero a mí es que me hace mucha gracia.

Ay, señora Vicenta,

¿he dicho algo malo? -No.

No, no, no, no.

No, perdóname. Al contrario, Ludi.

Estoy muy contenta por ti.

Ya verás cómo tú vas a conseguir ser feliz.

Ya lo verás. -Ay, señora,

que me va a hacer llorar. -No.

Así que Rafael, ¿no?

Bueno, bien.

Era una mujer extraordinaria,

pese a que la vida la sometió a una prueba muy dolorosa

de la que nunca se recuperó. ¿Qué ocurrió?

Tuvo que renunciar y desprenderse de lo más valioso para una madre,

tú.

Nunca imaginó volver a verte,

pero siempre te llevó en su corazón. De eso estoy segura.

Pero ¿por qué?

¿Qué la llevó a hacer algo así?

Solo Dios lo sabe.

La vida era muy dura en aquellos tiempos.

Ella estaba sola.

¿Y mi padre?

Nunca supimos nada.

María no recibió visita alguna,

salvo la de la señora De la Torre.

¿Doña Leocadia?

La misma que tuvo a bien costear el funeral.

Desde que la hermana María entró en el convento,

doña Leocadia siempre estuvo presente.

Quizá es a ella a quien deberías preguntar.

Gracias, María del Pilar.

Tengo que decir

que tu llamada me sorprendió, Agustín.

Sobre todo, porque Fernando os ha puesto al tanto.

Y yo debo decir que tu falta de prejuicio para venir

hasta aquí solo me hace

albergar esperanzas para solucionar todo este embrollo.

Ya escuchaste a tu hijo, ha tomado una decisión.

¿Vas a rendirte?

Esta no es la Mercedes León que yo creía conocer.

Y por lo que veo, usted tampoco da por perdido el crédito de mi padre.

Sin boda no hay crédito.

Y sin la voluntad de Fernando no hay boda.

Hemos llegado a un camino cortado.

Entonces solo nos queda una opción, Mercedes,

desandar el camino y volver al mismo punto.

Y en ese camino tú y yo debemos estar juntos.

¿Me ofreces una alianza?

Por el bien de ambos.

Supongo que Fernando no te ha contado las razones de su decisión.

Ni siquiera las reconoció ante mí, pero no hizo falta.

¿Qué razones?

Están más cerca de lo que tú crees, Agustín, en tu propia casa.

Si quieres que pactemos una alianza,

tendrás que estar a mi lado y obrar en consecuencia.

Y te aseguro que tendrás

ese crédito que tanto necesitas.

Señora. -María del Pilar,

he oído la puerta. ¿Era Fernando?

-No, señora, era la señorita Mercedes.

-¿Qué? -El señor la estaba esperando.

Aún siguen en su despacho.

¿Se quedará a cenar?

-No,

no lo creo, nadie me ha dicho nada.

Gracias, María del Pilar.

Puedes retirarte.

¿Has sabido algo de Ventura?

-Nada.

-¿Y qué vas a hacer?

-Lo mismo que tú hiciste, seguir trabajando.

Timbre

-¿Esperabas a alguien?

Timbre

¿Qué?

-Creí que aunque fuera tarde, sería bien recibido.

-¡Ángel!

Pensé que mi hermano

vendría a cenar.

-Tenía unas reuniones y me advirtió que llegaría tarde.

-No encontrará inversores.

-Busca soluciones, Agustín, como todos.

Será mejor que te vayas a la cama.

Luego subiré a darte las buenas noches.

-Estaré leyendo.

Buenas noches, papá. -Buenas noches.

-¿Por qué llamaste a Mercedes?

-Quería tratar asuntos.

-Oíste a Fernando. Es su decisión. -Equivocada.

-No voy a tolerar que vendas a tu propio hijo.

-Evito que cometa un error. -No la quiere.

-Cree estar enamorado de otra mujer.

-¿Y qué importa? No juguemos con sus sentimientos.

-Es un error y yo lo evitaré.

-Con la ayuda de Mercedes. -Sí.

-Y a costa de tu propio hijo. Te prometo que si tratas

de pasar por encima de nuestro hijo,

me encontrarás enfrente, y lo sabes.

Aquel día Victoria no murió sola.

La parte más importante de mí se fue con ella.

-También podías haber muerto tú en aquel derrumbe.

El destino no lo quiso.

-Hubiera sido mejor. -No digas eso, Ángel.

-Ahora no siento nada.

Nada me provoca alegría o tristeza.

La vida pasa y la veo pasar.

Tampoco me quedan más lágrimas,

se me han secado los ojos de tanto llorar.

Y te juro que

si no me he quitado la vida ha sido por lo que me queda de Victoria,

por su hija.

Mi hija.

-Ángel,

quiero que sepas que no estás solo.

-La tengo a ella.

-La tienes a ella y a los demás.

-Aurora es mi único consuelo.

-Pero Aurora algún día emprenderá su vida

y tú tendrás que seguir con la tuya.

-No fue un derrumbe.

-¿De qué me hablas?

-Yo sabía que tenía que haber otra explicación.

Hablé con los mineros y la encontré.

¿Recuerdas al representante sindical? -Sí.

-Le apreté las tuercas y me contó la verdad.

-Ángel, ¿de qué verdad me estás hablando?

-Él ordenó a aquel sindicalista que pusiera una bomba en la mina.

Fue Gonzalo,

Gonzalo de Castro.

Él mató a Victoria.

-Por eso has venido.

-Sé que está en Madrid y sé que está vivo.

Su nombre es Lázaro Ortiz.

Trabaja para el Gobierno,

vinculado a Inteligencia.

-Olvídalo, Ángel, tienes que enterrar el pasado.

-¿Cómo quieres que lo olvide?

Veo su cara cada día que me despierto.

-Eso no te la devolverá.

-Victoria está muerta

y él sigue vivo.

-Un buen caldo caliente

para entrar en calor después de un largo viaje.

-Gracias.

-¿Qué pasa?

Música

Es una cédula personal Nansen.

-Pero esto es un salvoconducto, no un pasaporte.

-Es lo único que puedo ofrecerte tan rápido.

Ese documento te da vía libre para moverte

por Europa con tu identidad a salvo. Eso querías.

¿Volveremos a vernos?

-No lo creo.

De todas formas, ha sido un placer hacer negocios contigo.

-Este favor tiene un precio. -¿Cómo?

¿Crees que

te debo algo? -Tu acceso a los servicios

de Inteligencia y tu salida del país

no es poco. -No.

-En cualquier caso, se trata de algo personal.

-Habla.

-En Zaragoza se detendrá a la cédula a la que pertenece Ventura,

quiero que evites que a él le pase algo.

-Pero eso que me pides es imposible, sabes lo que ordena la ley.

Azaña se está tomando a pecho la eliminación.

-Lo único que te pido es que le des ese trato de favor.

-Vaya, vaya, esta no es la Amparo que yo conocí.

-Yo también tengo asuntos personales que me interesan más que otros.

-Veré lo que puedo hacer.

El campo no entiende de esperas y el hambre, menos.

Tenemos que encontrar una solución.

-Llamemos a los señores y expliquémoslo.

-No han dado señales

hasta ahora y no van a darlas.

Cierto, ni don Agustín ni Fernando

van a hacer nada, ya no.

Estamos solos.

Y todos sabemos lo que vendrá: hambre,

enfermedades,

miseria.

Eso es lo que nos espera.

A no ser que hagamos algo. Solo nosotros podemos solucionarlo.

La pregunta es si estaremos unidos

para intentarlo.

¿Qué?

No encontraste inversores.

No.

Todo el día en entrevistas que no me han llevado a ningún sitio.

Creías que sería fácil. Debía intentarlo.

Igual que tenías que seducir a la hermana de tu mejor amigo.

¿Qué pensabas, que no me enteraría?

Suponía que tarde o temprano.

No quería decirlo

hasta que Alejandra volviera, pero ha sido inútil.

Deshacer tu compromiso

por encapricharte de la hija de un criado.

No es ningún criado. Alejandra no es nadie.

Te pido que no hablases así de ella. Te equivocas.

Y no tardarás en darte cuenta.

¿Por qué, porque no pertenece a nuestra clase? Me da igual.

¿Sabes por qué?

Porque por primera vez estoy enamorado.

La quiero y haré lo que sea por ella.

¿Y ella,

lo hará ella por ti?

"No te engañes,

no somos iguales y nunca lo seremos".

"Por mucho que ahora te sientas cercano a ellos,

nuestra posición siempre hará que nos miren con recelo,

que desconfíen,

hasta que nos odien".

"Con un odio que hace mucho tiempo que arrastran".

"Y el odio

hace que las diferencias sean demasiado grandes,

hace que sean insalvables".

Almudena, ¿qué hace aquí el champán? Llévalas a enfriar.

-Me manda don Agustín para decirte que has olvidado su café.

-Ahora se lo subo.

Fíjate que me parece a mí que tienes las manitas muy largas.

-¿Qué quieres decir? -Que estás hecho un buen pájaro.

-No creo que sea

para tanto. Nadie notará que falta uno.

-Bueno, ¿adónde vas a llevar a Ludi esta noche?

-¿A Ludi?

-¿Tanto beso y no la vas a sacar a celebrar el fin de año?

-Bueno, que yo tengo mucho trabajo.

Solo he venido a darte un recado.

Entiendo.

Sí, perfectamente.

No se preocupe, sé cuidarme.

Muchas gracias por todo, señor De la Torre.

Recibirá el oportuno cheque.

Adiós.

¿A qué esperabas para hacérmelo saber?

-Es verdad, estuvo aquí.

-Y quiere encontrarse con él.

-Y mi cliente también lo quiere.

La pregunta es qué quieres tú.

-Lo mismo que tú, que esto se acabe de una vez.

-Escucha, Hugo, no sé qué lazo une a esos dos hombres,

ni me importa,

solo puedo decirte

que es mejor que no te metas por medio.

-Te recuerdo que yo te ayudé a localizar a Gonzalo

y que tú me prometiste

que me dejarías intervenir

llegado el momento. ¿O es que ya no te acuerdas?

-Lo recuerdo perfectamente.

-Tienes miedo.

Tienes miedo y por eso has pactado con él.

Dime dónde se han citado.

Al menos, pasaremos la noche de fin de año todos juntos.

Ángel, espero

que no hayas venido a Madrid a cometer ninguna tontería.

-¿Qué te ha contado Encarna?

-No me hace falta que me digan nada, basta con mirarte.

-Fue culpable de lo que pasó.

-Olvídate de eso, Ángel, Victoria murió,

murió y eso no se pude cambiar.

Pero todavía te queda Aurora.

Olvídate de buscar culpables.

-No me pidas que lo olvide, y menos cuando tengo una niña.

-Precisamente por eso. La niña no te lo perdonaría nunca.

Eres su padre, Ángel.

Su padre.

Ella no lo ha olvidado

y tú tampoco debes hacerlo.

-No olvido.

No puedo olvidar.

Ni lo que él es ni lo que pasó.

-Cuando eras sacerdote hablabas de perdón y caridad.

-Eso quedó atrás.

Tengo que irme.

-Ángel.

-Adiós, Vicenta.

Solo espero que este nuevo año esté lleno de buenas noticias,

que las preocupaciones queden atrás y que tengamos un año de paz.

También espero que lo celebréis

con vuestras familias y seres queridos.

Ludi.

-Muchas gracias.

-No quiero que os quepa

la menor duda de que el trabajo bien hecho

seguirá siendo valorado. -Muchas gracias.

El chico del ultramarinos trajo el hielo para enfriar el champán.

-Muy bien, María del Pilar, estoy segura de que estará todo perfecto.

Que no se os olvide que sois parte de esta familia y que os deseo lo mejor.

Después de la cena

tenéis libre. -Gracias.

-Gracias, señora.

-Será un buen año, mamá, ya lo verás.

-Creo que deberíamos ir pensando en arreglarnos.

No tendrás ni idea del momento en el que te van a matar,

vivirás a cada instante mirando a tu espalda,

desconfiando de todo el que se acerca,

incluso de los más cercanos. Y, Hugo,

no lo sabrás, pero te aseguro que ese momento llegará

y yo mismo le daré el pésame a tu padre.

Aquí tiene, señor.

-Gracias.

Gracias.

-¿Está bien?

-Hugo, ¿te pasa algo?

Hugo.

Pasos

Ya solo quedan estas firmas.

-Ah, sí.

-Rafael,

¿tú crees que hay situaciones inevitables,

que por más que lo intentemos

hay momentos que no podemos sortear?

-Yo, señor, solo creo

que la vida es complicada

y que la mayoría de las veces andamos por ella a tientas.

-Tienes razón.

Solo podemos aspirar a no chocar.

Bueno.

Basta de trabajar por hoy.

Es hora de prepararse para la cena. -Sí, señor.

-¿Tendrá familia con quien cenar?

-Sí, bueno.

-Ten.

Un detalle por el trabajo bien hecho.

-No, no, muchas gracias. -No creo que estés para rechazarlo.

Un hombre casado siempre tiene responsabilidades.

Hace días habías salido de gestiones,

llamaron de una casa de empeño y cogí el recado.

Decía que podías pasarte a desempeñar

la alianza de casado. Cosa que creo que has hecho.

-Don Agustín... -Sé que me ocultaste

ese detalle para que pensara que tu dedicación sería exclusiva,

y he visto que es así.

Eres un buen trabajador, Rafael, y un buen hombre.

Pocos pueden decir lo mismo.

Si quieres, me quedo y te ayudo. -No hace falta,

si estamos todos los demás. Tú pásatelo en grande esta noche.

-Me haría ilusión, pero Rafael no me ha dicho nada.

-Pues díselo tú.

Yo le diría de ir a un sitio de moda, El alemán.

-¿Sí? -Sí.

Creo que es un club de órdago.

Tiene actuaciones en directo.

-Pero será muy caro. -¿Y qué? Una noche es una noche.

-María del Pilar, Ludi, he terminado de trabajar.

-Yo también.

-Solo quería

despedirme y desearos un feliz Año Nuevo.

-No me ha dicho nada.

-Bueno, mujer, seguro que no se atreve

a presentarte a su madre todavía.

-No importa.

Voy...

Es muy difícil perdonar

cuando todos los días hay un terrible dolor que te recuerda

que las heridas están aún sin cicatrizar.

-Pero ese hombre te salvó la vida, aun a riesgo de la suya.

Tú mismo me lo has contado.

No puedes odiar a quien hizo posible

que estés aquí. Tienes que olvidar el pasado.

-Aún eres muy joven para entender muchas cosas,

pero un pasado sin afrontar

es como un peso a la espalda que cada vez pesa más.

-No te entiendo.

¿Qué te pasa?

¿Quieres que llamemos al médico?

-Tengo algo que hacer.

-¿Vendrás a la cena de esta noche?

-Lo intentaré.

Alejandra.

¿Te ocurre algo, estás bien?

No me acostumbro a verte sin sotana.

-Pero tú no has perdido el gusto

por estos lugares.

-No hay un lugar más tranquilo.

-Nada mejor que un campo santo para alguien

que siembra la muerte. -La muerte es el final,

y eso es lo que has venido a buscar.

Muy bien,

ya me has encontrado.

¿Qué vas a hacer ahora?

¿Vas a matarme?

-Lo pensé,

pero llegué a la conclusión de que sería demasiado piadoso.

Lo que vengo a darte es peor que la muerte.

Estaba preocupada, no sabíamos nada de ti.

No sabía si volver.

¿Es que alguien en mi casa se ha portado mal?

Siempre te hemos tratado

como a una de la familia.

Por supuesto que sí.

He estado en su tumba.

Lo sé todo.

La hermana María era mi madre.

Usted lo sabía y me lo ocultó.

Alejandra, Alejandra, tú ahora no puedes entender nada,

pero estoy segura de que con el tiempo comprenderás

que aquello fue lo mejor.

Para ustedes.

Mi madre nunca se perdonó y murió con el sufrimiento de abandonar

a su hija. No podía ser.

Hay vergüenzas que no deben

ver la luz. ¿Una vergüenza, eso soy?

Me consta que Antonio y su mujer han sido unos grandes padres

y que nunca te faltó nada.

Me faltaban mis padres, mis padres.

Quizá para quien los ha tenido sea difícil

de entender.

Antonio te quiso como un padre. Tengo derecho

a saber quién es mi padre.

Dígame la verdad.

¿Es don Agustín?

-Alejandra.

Recoge tus cosas y sal de esta casa.

-Pero, Agustín,...

-Hay cosas que no pueden ser. Usted...

Hay barreras que no se deben cruzar y cosas que no se deben remover.

-Alejandra.

No me toque.

Piensa que eres su padre.

-Mejor así.

¿O es que prefieres contarle la verdad?

Con un poco de suerte, todo volverá a la normalidad.

¿Por qué recurrir a otros cuando sabes que yo te ayudaría?

¿Aún no sabes lo importante que eres para mí?

Pase lo que pase.

¿Cómo te atreves a buscarme?

¿Cómo te atreves a hacerme responsable de nada

cuando me separaste de Victoria?

¿Cómo te atreves a querer matarme?

-Sé que no necesito matarte,

me basta con compartir mi propia muerte en vida.

Tú mataste a Victoria.

-¿Qué estás diciendo?

¿Qué estás diciendo,

hijo de puta? ¿Qué estás

diciendo, hijo de puta? -Pagaste para que reventaran la mina.

Tú ordenaste esa explosión.

Tu orden

le quitó la vida a Victoria.

Y fuiste tú, marqués, tú.

Ya estoy en casa.

Vicenta.

¿Qué pasa?

-Encontré esto en la habitación

de Ángel.

¿Qué está haciendo?

Victoria daba la titularidad a los obreros cuando explotó.

Murió. Murió sin que nadie

pudiera evitarlo.

Y tú diste esa orden.

-Eso es mentira.

-Sabes que no.

Aurora es lo único que me queda y no me la arrebatarás.

-Aurora es mi hija.

-Fue el último deseo de Victoria que yo la criara y la educara.

"Fernando, lo siento,

siento el habernos engañado mutuamente durante este tiempo".

"La vida nos lleva a situaciones que no elegimos".

¿La niña...?

¿Aurora te considera su padre?

Mi hija ya tiene un padre.

Mi hija ya tiene un padre.

Mi hija ya tiene un padre.

-No.

-Mi hija ya tiene un padre.

-Llegó el final, marqués.

Disparo

"No caben más salidas que las que nosotros decidimos".

"Y hoy

tomo la decisión más difícil de toda mi vida".

"Cásate con Mercedes, Fernando, debes hacerlo,

ella pertenece a tu mundo, será una buena esposa,

será la perfecta madre para tus hijos

y nadie se sentirá incómodo".

"Te deseo lo mejor de este mundo".

¿Dónde se habrá metido?

-No lo sé. Vamos a llamar a la policía.

-¿Qué les decimos? Si no sabemos nada.

-No sé.

Timbre

Su hijo me explicó la situación y tuve que hacer algo.

Le estoy muy agradecido a esta mujer.

Al margen de los temas personales entre Fernando y yo,

ayudarnos entre familias debe

estar por encima de todo.

-¿Y tu padre? ¿Qué opina de todo esto?

Mi padre se encuentra de viaje, pero me consta que no tendrá reparos.

-Nos consta.

Esto hay

que celebrarlo. María del Pilar.

-¿Señor?

-Mercedes cenará con nosotros.

No, por favor,

que no quisiera molestar.

¿Qué estás diciendo? Insisto, Mercedes.

Esto ya casi está.

Basilio me prometió que era tierna,

no como la gallina vieja del año pasado.

La gallina a la "peritoria" es un manjar.

A la pepitoria, padre. Bueno.

No me parece bien que Alejandra prefiera cenar con los De la Torre.

Este va a ser un año de cambios. Sí.

Espero que estés seguro.

Los jornaleros tenemos que estar unidos.

Si Alejandra estuviera aquí, le diría lo mismo.

Alejandra no está aquí no porque tenga más trabajo en el ministerio,

ni porque cene con los señores.

Ha pasado algo,

algo que intenté mucho tiempo evitar y no pude.

¿De qué me está hablando?

Hermanita,

poco más y no llegas a la cena.

Se me complicaron las cosas, pero ya está solucionado.

No podía empezar el año sin mi familia.

Sin mi padre.

Qué alegría que estés otra vez entre nosotros.

Bueno, bueno, que solo es fin de año.

¿A qué huele?

¡La madre que...!

Jesús, ¿qué has hecho?

¿Qué quieres que haga?

Lo que he podido con el bicho que me ha vendido Basilio.

Quita, quita, quita. Bueno.

Mira en ese cartucho, he traído uvas.

¿Uvas?

Si nunca tomamos uvas. Pues este año las vamos a tomar.

Teléfono

Campanadas

¡Once!

¡Doce!

¡Feliz Año Nuevo!

Feliz año.

Feliz año, hombre.

Feliz año, mi vida.

-Feliz año, Vicenta.

Este año va a ser buenísimo.

¿Y tú, qué? ¿Qué has pedido a los Reyes?

Feliz año.

Bueno, ¿nadie sabe unas canciones de su tierra?

Feliz año. -Feliz año.

-Feliz año.

-Feliz año.

Teléfono

Sí. -Cariño,

feliz año.

Todo el día pidiendo la conferencia. Pensé que ya no hablábamos.

-Isabel. -Mi amor,

el niño ha dicho sus primeras palabras. Dijo tu nombre.

"Se lo sabe de memoria de tanto que se lo repito".

Hugo, ¿qué te pasa?

¿Algo va mal?

-Todo se acabó, Isabel.

-"¿Qué quieres decir?".

"Hugo".

Hugo.

-Todo se acabó.

Me gustaría decir unas palabras.

1932 ha comenzado

y lo primero que quiero hacer es dar gracias a Dios

por encontrarnos todos juntos celebrando

que esta familia está dispuesta a afrontar el nuevo año

con la ilusión renovada por mantener el apellido en el lugar

que le corresponde en este maltratado país.

"Sé que los tiempos han cambiado,

pero eso no significa que no puedan volver a cambiar".

Por ello, alzo la copa con todos vosotros

para brindar porque las generaciones que han de tomar el relevo histórico

de esta nación

sepan enderezar el rumbo de una nueva España.

Dime que no me quieres.

Está intentando salir del país.

-No estaré a su lado.

Quiero a tu hija. Ella no quiere verte.

Una mujer rechazada es peligrosa.

No me pidas que me quede quieto cuando los señores no hacen nada.

Esto es para usted.

-¿Para mí?

-¿Quién anda ahí?

Amparo es una buena amiga que me ha ayudado.

-No me gusta su mirada.

Nos gustaría casarnos pronto.

En la finca.

Don Agustín tuvo un desliz.

Nunca se debe depender en exceso de nada ni de nadie.

Puede ser peligroso.

¿Por qué no contarlo en los sindicatos?

Buscan enfrentamientos.

Coja lo que es suyo

y se lo regala a quien quiera.

Alejandra.

"Anoche robaron a los señores". ¿Nos acusas?

Pasa algo.

No es normal este silencio.

¿Podrás perdonarme algún día

lo que te he hecho?

No tengo nada que perdonar.

Confía en mí, aunque sea porque sabes que te quise.

-Podrían acusarte de alta traición.

-Iría preso.

Podían haber elegido cualquier iglesia

y tienen que casarse aquí.

¿Ahora qué vas a hacer?

Tengo que regresar a Madrid.

Puerta

Mi teniente coronel.

No puedo vivir si ti.

  • Capítulo 8

14 de abril. La República - Capítulo 8

14 mar 2011

Alejandra recibe explicaciones sobre sus orígenes, en las que sorprendentemente se encuentra involucrada Leocadia. Fernando ha dado el paso de comunicar, para alarma de su familia, su decisión de romper definitivamente su compromiso con Mercedes.

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  1. Mariame

    Solo aparecen trece capítulos, como hago para ver el resto?? gracias por la información...

    27 ene 2013
  2. susana Caro

    Me alegro saber que no soy la unica con esta dificultades...ojalá y se puedan solucionar porque ya estoy enganchada con la serie!

    08 abr 2011
  3. mj

    imposible ver las series,se entrecortan.

    02 abr 2011
  4. tiachanin

    gracias po haber solucionado el que no se vieran los capítulo, se ven estupendamente. Esta serie y otras como esta (por norma de esta cadena) hace ver que se puede hacer buena televisión sin tirar de basura. Siempre nos quedará la televisión pública

    27 mar 2011
  5. chanda

    Por favor solucionen el problema ya que yo tambien tengo problemas no puedo abrir ningun programa y es una pena porque me encanta ver las series.Hagan algo por favor

    25 mar 2011
  6. Kikiyo Granado Vill

    pues se ben muy bien los capítulos esos que tenéis mala conexión y no os carga bien los vídeos

    24 mar 2011
  7. malaea

    Vivo en el extranjero y no se puede ver ningun capitulo..... espero que lo puedan arreglar cuanto antes!

    23 mar 2011
  8. luisa

    Lamentablemente no se puede ver ni descargar. Una pena!!!!!!!!! Luisa desde Argentina

    23 mar 2011
  9. Blanca de Lux

    el nuevo programa de streaming no funciona bien, se entrecorta y el audio va desincronizado. Era mucho mejor el de antes

    21 mar 2011
  10. Carmen

    Pues por raro que parezca, desde que han puesto esta nueva web, en esta parte del mundo (Oriente) no hay problemas, espero que siga asíl

    21 mar 2011