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No recomendado para menores de 13 años 14 de abril. La República - Capítulo 7 - Ver ahora
Transcripción completa

¿Pasa algo?

No. Es que... No sé.

Somos prometidos.

Nos encontramos con la policía.

-Llamemos a un médico. -No, no.

Por favor. No llames a nadie.

"Le comunicamos el fallecimiento de nuestra hermana

María de la Asunción".

"Rogamos se lo comunique a la señora".

¿No es el señorito de tu finca?

Sí. Es él. Pero haz como si no le hubieras visto.

Pero... Te lo pido por favor.

-¿Era María?

¿Alejandra no sabe nada?

Bien. Porque así debe seguir.

-Nos has traicionado. Sabían el recorrido.

-No, Ventura, no fui yo.

Crees que no veo más allá de ti, como las demás.

Pero no soy como las demás. Por eso estoy enamorado de ti.

Tú y tu mujer debéis encargaros de ella.

Solo puedo confiar en vosotros. Se llamará Alejandra.

-Es un asesino.

-Aún pagas el préstamo de los dividendos

que supuestamente rendían esos bonos y así ocultarlo.

Pero las cosas han cambiado. No puedes tener

el dinero de los bonos.

-Me pregunto por qué Leocadia la mandó allí.

Siempre tuvo debilidad por ella.

Aquí no tratamos con intermediarios.

-Prepáreme las dosis que sea.

Estoy con una mujer a la que no amo. Me equivoqué.

Jugué a ser salvador de mi familia.

Ella te quiere.

Yo a ella no.

Me has mentido.

-Si no, me mentía a mí.

-Vete de mi casa.

Sus apuros económicos

siguen siendo un hecho. Más que nunca.

Nosotros seremos imprescindibles para ellos.

La carta era para Antonio. -No debe saberse la verdad.

-Ventura.

Lo sabía.

Jesús, por favor.

No se me ocurre nada para no pegarte un tiro.

Solo una, Fernando.

Dame una razón para no pegarte un tiro aquí.

Vamos a casarnos.

¡Mentira! Lo dices para salvarte.

Jesús, Jesús, le quiero.

¿No lo entiendes?

Le quiero. Por favor, por favor.

¿Vas a seguir apuntándome?

Me dijiste que no había nada.

Que era como tu hermana.

¡Me mentiste y ahora a ella!

Jesús... ¡Ya basta!

Vete, Fernando.

¡Vete! Déjame...

¡Vete!

Vete.

Confiaba en ti.

Padre Juan.

No me equivoco, ¿verdad? -¿Nos conocemos?

-¿Cómo está? Vengo de parte de don Agustín.

Sabrá de quién le hablo. -No, no recuerdo.

-¿Está seguro, padre?

Todo el mundo quiere acceder a los registros de bautismo.

-Tengo un poco de prisa. Si me disculpa...

-Demasiados buenos tiempos para un párroco

que mala suerte tuvo con ese incendio.

Y me consta que el pasante de don Agustín no le dio tanto dinero.

-¿Qué es lo que quiere?

-Veamos.

¿Fue él quién le dio el dinero?

-Buscaba lo que el abogado. Ver las partidas de bautismo.

-¿Y está seguro

de que no era un fantasma, padre?

Muchas gracias.

Es muy amable. Era lo que precisaba.

Gracias.

Puerta

Ave María purísima. Sin pecado concebida.

No tenemos perrunillas. No, deje.

Es otro asunto el que me trae. Usted dirá.

Quería interesarme por la difunta hermana María.

Nuestra hermana está con nuestro Señor. Sus oficios han tenido lugar.

Quiero...

Necesito hablar con la madre superiora.

No puede entrar.

Conservamos la clausura.

Lo siento, señora. Escúcheme, hermana.

Soy Mercedes León,

hija de un importante banquero

y solo quiero hacer hacer un donativo.

Un generoso donativo.

Pero necesito hablar con la madre superiora.

Escuche, hermana.

¡Es importante, por favor!

¿Qué fotografía es esa?

-Una antigua que he encontrado. ¿Te has tomado tu jarabe?

-Claro. No se me escapa una toma. -Leocadia.

Tenemos que hablar.

-¿Ha pasado algo? -No. ¿Qué va a pasar?

No seas tonta. -No pasa nada.

Nada. Estoy en el despacho.

-Bueno, voy a ir con papá. Ahora vuelvo.

"Cada noche rezo por usted y su familia".

"Gracias por cuidar de ella, doña Leocadia".

Te quiero.

Estoy con una mujer a la que no amo.

Te dije que me casaría contigo.

Y si me aceptas,

es lo que pienso hacer.

Saturnino, no me lleves a casa.

Llévame a la casa de la señorita Mercedes.

Nunca podrás fiarte de él, Alejandra.

¿Crees que eres la primera a la que le dice eso?

Conozco bien a Fernando.

Sé cómo es. ¿Tú te has enamorado alguna vez?

No son sus palabras, Jesús.

Sé que es sincero cuando dice que me quiere.

¿Es más sincero contigo que con Mercedes?

Estás cegada, Alejandra.

Tus sentimientos no te dejan ver la realidad.

No puedo hacer otra cosa.

Solo te pido ya que no hables de esto con padre.

Espera un poco.

Jesús, no voy a cambiar de opinión. Eso ya lo has dicho.

No sé cómo se tomaría una noticia así.

¿Estas son horas

de beber, hijo? ¿Qué pasa?

No debía haber salido tan pronto, padre.

¿De eso estabais hablando?

¿Pasa algo, Alejandra? No, nada.

Nos preocupamos.

¡Es que ni en mi propia casa me voy a entrar de lo que pasa!

Padre, tranquilo. Es eso. -¡Antonio! ¡Antonio!

Golpean la puerta

¡Antonio!

Son los campos. ¿Qué pasa?

La cal, la maldita cal. -¿Estás seguro?

-No sé de qué va a comer mi familia.

-Hay que avisar a los señores. ¡Maldita sea!

Pensaba que Ludi traería el café.

-Le habrá surgido algún contratiempo.

Ya sabes que estas cosas nos pasan a todos.

-¿Sigue enfadada?

-¿Cómo quieres que esté con ese jarro de agua fría?

Con lo emperifollada que iba

y la ilusión que le hacía.

-Fue por don Agustín. -¡Ya!

-¿Qué? ¿No me crees?

-Creo que tenías más miedo que vergüenza. Y eso solo tapa algo malo.

Si por mí fuera...

-Dile... Dile... Dile que tengo que hablar con ella.

-"¿Cuándo ibas a decirlo?".

¿Qué creías?

¿Que no daría con ese jesuita? -Pensé que no tendría que hacerlo,

que Elías lo arreglaría.

-Nunca creí que fueses tan ingenua. ¿No ves los tiempos que corren?

-Era mi dinero y la compañía de Jesusa.

¿Quién iba a pensarlo? Nadie sabía que la situación

les afectaría. Y mucho menos

que los bonos nos comprometerían.

-Así ha sido. ¿Y ahora?

-Debemos tratar con Francisco.

Eso propusiste cuando decidiste no sembrar.

-Contaba con esos bonos.

Francisco es amigo, pero ese aval nos abría puertas.

Ahora no habrá más puertas ni más bancos.

¿Crees que nos darán el crédito sin más?

-Crees que he sido una ingenua por dar la gestión a los jesuitas.

¿Crees que no estaban al tanto?

Cuando le pediste el crédito a Francisco

él sabía que esos bonos no valían.

-¿Qué cosas hiciste a mis espaldas?

-Lo sé. Lo sé.

Perdóname, Agustín. No podía hacer otra cosa.

-Tú me criticaste por ponernos en manos de los León.

Y tú misma has pactado con Francisco.

-Esos bonos eran nuestro aval. Nos han rentado durante años.

No me cubrió por ser quien era.

Por Dios santo, son los jesuitas.

Nadie podía saber que no solventarían la situación.

-Si Francisco te ofreció el crédito sin contar con esos bonos,

fue por la boda entre Fernando y Mercedes.

Más vale que reces

para que nada se tuerza en esto.

-Mantengamos la calma, Agustín.

Tenemos una finca sembrada.

Cuando cosechemos, olvidaremos todo esto.

Fernando hará lo que deba.

-Eso espero.

Por el bien de todos.

Rafael, te dije que ninguna intromisión.

-Lo siento, don Agustín, pero parece importante. Es de la finca.

Ha llegado el señorito Fernando.

Te pareces a papá.

Siempre en el jardín, aunque sea invierno.

Mercedes,

necesito que hablemos de nuestro compromiso.

Si es por la lista de invitados, iba a hablar con tu madre.

Nuestros amigos son comunes y no pensé...

Mercedes, no es eso.

Verás,

Sabes que...

Que siempre has sido

muy importante para mí.

Y que te considero mi mejor amiga.

Sí, claro.

Pero creo que nos hemos precipitado.

¿Estás hablando de...?

¿De retrasar la boda?

No.

Creo que mezclé muchas cosas.

Cosas que no debería haber pensado para concretar nuestro compromiso.

¿Pero tú me quieres?

Tú me dijiste que me querías. Yo...

Yo creí que tú me querías.

Lo siento.

Mercedes, lo siento. Si...

Si pudiera dar marcha atrás y arreglarlo yo, te juro por Dios

Tienes razón.

Fue precipitado.

Y ante estas novedades estoy de acuerdo en devolverte tu palabra.

Lo siento.

Espero y deseo

que puedas perdonarme. No tienes de qué preocuparte

Son cosas que pasan.

Tengo frío. Voy dentro.

Está cerrado.

-Traigo algo para Amparo. -Yo se lo daré.

-Encarna.

Me alegro de verte. -No quiero molestar.

-Ven, ven conmigo.

-Te he traído las sulfamidas.

Ya no las necesitas.

Ventura se ha ido.

Amparo, se ha marchado.

Y lo ha hecho porque yo se lo pedí.

Pero no pensé que sería capaz.

Me he quedado sola.

-Pero no lo estás.

Tu hijo te espera.

Tienes amigos.

Y me tienes a mí.

-Gracias, gracias.

-Una vez me contaste

que cuando murió el que iba a ser tu esposo,

no hubieses podido salir adelante sin el apoyo de Victoria.

Ahora aquí yo seré tu apoyo.

-Gracias, Amparo.

-Nunca te voy a fallar.

-Amparo.

Hay que cambiar las mesas del fondo.

-Bueno, yo no quiero molestaros. Debéis trabajar.

Y yo también.

Nos vemos.

¿Desde cuándo se ha quejado la gente de esas mesas?

-Desde que ven demasiado.

Cuando uno se quema, sabe lo peligroso que es jugar con fuego.

-Sé cuidarme. -¿Eso es verdad?

Eso también creía yo.

Hasta ahora, Amparo.

¿Te duele?

-No, no es nada. Lo peor ya ha pasado.

-¿Aún no confías en mí?

-Perdona.

Gracias por esconderme, Amparo.

-Has hecho bien en venir.

Si hubieses huido, hubieran dado contigo.

Tus contactos ahora no son fiables.

-Pero tengo que marcharme. Aquí estoy en peligro y os pongo en peligro.

-Todo a su tiempo.

Deja esos en mis manos. Te buscaré un lugar.

Pero dame tiempo.

-Gracias.

-Te dije que podías confiar en mí.

-Ahora ya lo sé.

-¿Y Encarna?

-Lo mejor que puedo hacer por ella

es desaparecer.

Y además, no creo que pueda perdonarme.

-Todavía no sabes de lo que es capaz una mujer enamorada, ¿verdad?

"No hay fuerza mayor".

Llora

¡Consuelo!

¡Consuelo!

¿Se puede saber dónde te metes?

¡Consuelo!

Necesito hablar con mi padre.

¿De dónde te ha llegado que los señores están arruinados?

Mejor estate al tanto de lo que compras y de las vueltas.

Te han sisado.

Menos mal que la señora no se fija en esto.

Arruinados... Anda, tira a la cocina.

-¿Cómo que están arruinados?

-Lo que oyes.

-¿Otra vez estás con lo mismo?

-Los señores llevan todo el día hablando a escondidas.

Necesito sabe lo que pasa.

-Tranquilízate. No creo que pase nada grave.

El señorito Fernando acaba de venir

y no he visto que trajera cara de preocupación.

-Eso no significa nada.

El señorito tiene en la cabeza muchas cosas,

difícilmente vería un problema.

-No como tú, que los ves donde no los hay.

-Menudo humor te gastas desde que te dejó plantada ese.

A ver si no te doy el recadito que me dio.

-¿Te ha dicho algo Rafael? -Nada.

-¿Qué te ha dicho? -No me acuerdo.

-Venga, dímelo.

¿Te he dicho que estás muy guapa hoy?

Fernando.

¿Qué ha pasado?

-Ha llamado Antonio. La cosecha se ha perdido.

¿Estás seguro?

Vengo de la finca y allí no había ninguna noticia.

Pues las hay.

Todo perdido. Perdido por completo.

Vamos a encontrar una solución. Ya verás.

La única vía que nos queda es Francisco.

Así que me temo que estamos en manos de tu futuro suegro.

Ya puedo buscar trabajo con los Fuente.

-¿Qué trabajo encontrarás allí? ¿Le quitarás el jornal a los suyos?

-Si cobro menos, quizá interese.

No podéis hacer eso. Lo que sacabais hasta ahora os daba lo justo.

No podéis bajar los sueldos. -Tengo bocas que alimentar.

-Un momento. No echéis las campanas al vuelo tan rápido.

-No son campanas. Esto no ha pasado nunca así.

Eso lo sabemos todos.

Los señores no nos darán la espalda.

Habla con Fernando.

Hablan todos a la vez

-¡Antonio, ya está bien! -Si hablamos a la vez,

esto es imposible. Mañana pediré ayuda

en el ministerio.

Música

¡Hombre!

Acosta.

Cuánto tiempo, ¿eh?

¿Qué coño haces en mi negocio?

-Yo también te he echado de menos. ¿Cuántas veces te detuve?

-Demasiadas. Me ha dicho que dejaste el cuerpo.

-Esa fue una decisión que tomé yo. Hay cosas con las que uno no traga.

La guardia civil no está bien llevada.

-Se le está poniendo coto. Y supongo que eso no conviene.

¿Quieres tomar algo?

-Ya sabes que no bebo cuando estoy trabajando.

¿No me digas que no le has visto nunca?

-Sígueme.

Puerta

¿Estás aún despierta?

No puedo dormir.

¿Qué va a pasarnos?

Nada.

No digas que nada.

Nunca había visto así a mamá.

Bueno, ella tampoco está acostumbrada a tanto contratiempo.

Pero se preocupa demasiado.

¿Vamos a ser pobres?

Ríe

¿Y eso no sería toda una aventura?

Quizás.

Pero yo no la viviría.

Sin sanatorios ni tratamientos me moriría enseguida, ¿no?

Eso es lo que he escuchado siempre a mamá.

Nada de eso va a pasarte.

Mientras yo esté aquí no tienes de qué preocuparte.

Y ahora a dormir.

Puerta

Adelante.

¿Se puede? Traigo la medicina.

Descansa.

Buenas noches. Buenas noches, señorito Fernando.

-Ludi. -Sí.

-Si dejara de tomarte esto, ¿me moriría?

-Pero qué tonterías tiene.

¿Por qué iba a dejar de tomar su medicina?

-¿Alguna vez

no has tenido para comer?

-Pues no, afortunadamente.

Siempre he trabajado. Desde los 10 años.

-¿Y cuántos tienes ahora?

-22.

-Solo cinco más que yo.

-¿Pero por qué me pregunta todo esto?

¿Por cómo estaba el señor y la señora esta tarde?

No se me asuste usted, señorita Beatriz,

que luego sabe lo que le pasa.

¿Eh?

No tenga miedo.

Ricardo Antúnez. Ese será tu nombre.

-Ricardo Antúnez.

Muy bien.

Gracias.

¿Entonces a qué esperamos? Ya puedo irme.

-Sabes que no irás muy lejos.

-Amparo, sé cuidarme.

El brazo se curará. Y cuanto antes me vaya, mejor.

-Escucha.

Te he conseguido un piso franco en Zaragoza.

Necesitas un plan de fuga.

¿Crees que no controlarán la carretera?

La guardia civil responde al gobierno.

-Y yo a mi instinto. No es la primera vez que me escondo

lejos de caminos. -Lo sé.

Nadie quiere correr riesgos.

Y los únicos maestros

en escaparse son tus compañeros.

Tienes que pactar tu huida.

-No quiero que nadie se ponga en peligro por mí.

-¿Abandonarías a uno de los tuyos?

Todos estamos en peligro.

Pero tú solo nunca lo conseguirás.

Tenemos que hacer algo.

Si te detienen o te matan,

no será bueno para nadie.

-Voy a darte un teléfono de Barcelona.

-Dime qué es lo que debo hacer.

No creo que pueda estar un día sin verte.

Para, van a vernos.

No me vuelvas a pedir que te deje.

Era lo mejor.

No va a ser fácil. Jesús no será el único que piense así.

Solos tú y yo.

¿Te asusta?

Mucho.

Pero es lo que quiero.

¿Entonces qué más nos importa?

Nos importa la finca y todo lo que pueda pasar.

No vamos a cargar con todo a nuestra espalda.

No, Fernando.

Prométeme que harás lo posible por salvar la situación.

Para mí es importante y para ti también.

Sí.

Haré lo que esté en mi mano.

Y más.

Es mi familia.

Por supuesto que voy a hacer todo lo posible.

He hablado con Mercedes.

Ya nadie puede cambiar esto.

Nadie nos va a separar.

¿Estás segura de que es lo que quieres?

¿Qué motivo tienes para darles un crédito ahora?

Me refiero a si estás segura de querer casarte con Fernando

a pesar de que sabes que solo lo haría por su familia.

Lo estoy.

No te entiendo, hija.

Tendrías a cualquier hombre, el que quisieras.

Y lucho exactamente por eso.

Por el hombre al que quiero.

Papá,

sé que puedo hacer que Fernando me quiera.s

Los motivos por los que ha roto el compromiso no son tan fuertes.

Y si él acepta casarse conmigo,

yo sabré hacer que vea la verdad.

¿Estás segura?

Si no hay boda,

no habrá crédito.

Ponme un whiskey.

-Estás contenta, ¿no?

-Estamos en un cabaret y la gente quiere ver sonrisas.

Haz un esfuerzo.

-Ahora sí que nos vamos a reír tú y yo.

-¿Quién te lo ha dado?

-Alguien con mala sangre. -¿Qué has dicho?

-Nada. ¿Acaso yo sé algo?

-Mejor que las cosas sigan así.

-Mira, Amparo...

-Paco. -No.

-No me pidas que te cuente lo que no puedo.

-El que lo busca no deja nada a medias. No se conforma con tan poco.

-Cuando quiera volver, todo arreglado.

-Mira, nuestro amigo

el teniente coronel.

-Le está cogiendo afición.

-Ya se sabe. Se empieza fácil,

pero se depende.

Pasa como con el amor.

-Mientras pasa el tiempo no deja de verse con esos mandos.

Habían estado más quietos, pero no olvidan sus planes.

-Hablan de acuartelamiento. Sale el nombre de Sanjurjo.

-¿Sanjurgo? -Ajá.

-Un viejo conocido de costumbres.

-¿Por qué te interesa tanto, Amparo?

-¿Habríamos llegado donde estamos sin tratar de saberlo todo?

Esos son, mi coronel.

-¿Falta alguno?

-El teniente coronel viene con los mismos.

-Siempre los mismos haciendo lo mismo.

Hablando de política.

Gracias, Paco.

-Nosotros siempre estaremos al lado del gobierno.

Francisco.

-Espero no haberme retrasado. -En absoluto.

¿Querrás un café? -Tengo poco tiempo.

Preferiría conocer la urgencia.

Aunque me hago una idea. -Necesitamos hablar contigo.

Es un tema urgente.

-Y que por lo que veo, exige la presencia de toda la familia.

-Haré que te traigan un café. Disculpadme.

-Toma asiento.

El problema son los registros de la propiedad de las fincas.

No podemos acceder.

Tenemos que conseguir una relación completa de las propiedades

o nos acusarán de tomar medidas por revanchismo.

Quiero limpieza total, Alejandra.

La reforma agraria es importante y no quiero que se nos echen encima

por una cuestión de forma.

Saquemos tiempo de donde no lo hay.

Encarna, tengo que pedirte un favor.

Las tierras

donde trabaja mi familia no podrán cosecharse.

No sé qué van a hacer. Ni ellos

ni los demás.

Los trabajadores están muy preocupados.

¿Y los señores?

Tú vives con ellos, ¿no? ¿Qué van a hacer?

Lo que puedan.

No pareces muy convencida.

Mi hermano piensa que el boicot viene de los señores,

de don Agustín.

Mi padre y yo confiamos en ellos. Se han portado bien.

Está la posibilidad de que no hagan nada.

Debería hablar con don Luis de esto.

Las dos hablaremos de esto con don Luis.

Dos conseguiremos más que una. Gracias.

Hoy viene mi hijo.

Qué buena noticia.

Estarás contenta.

No hay cosecha y no hay aval. -No nos andemos por las ramas.

Pon el interés que más te convenga. Es un negocio que te ofrecemos.

-Tienes razón. Sería bueno si supiera que voy a recuperar mi inversión.

Y eso es algo, querido Agustín, que no tengo claro.

-Cuando nos lo ofreciste, sabías lo de esos bonos.

Que no podían servir de aval.

La situación es la misma

de entonces. Nada ha cambiado.

-¿Estás seguro de eso?

-Bueno, si acaso es que ahora

estamos más cerca

de ser familia.

-Esa es una razón de peso. ¿Quién no se arriesgaría por su familia?

Agustín, ¿me permites que hable a solas con tu hijo en tu despacho?

-¿Con Fernando?

-Pero... -Necesito saber qué opina.

Él será quien recoja

el fruto de nuestros desvelos.

Y no siempre se conoce a un hijo ante su padre.

Con tu permiso, papá.

Si me acompañas...

Señora.

-Señora.

Hermana, la estaba esperando.

Ser novicia allana el camino para no ser tan severa.

¿Recibió la madre superiora mi donativo?

Y se lo agradece de todo corazón.

Podremos arreglar el techo de la cocina,

que se venía abajo.

Y yo me alegro mucho.

Pero aún tengo un asunto pendiente con ella, ¿recuerda?

Esta tarde se abrirán las puertas por la venta de perrunillas.

Entiendo.

Ella la estará esperando.

Consuelo.

La hermana tiene algo de prisa. Déle el sobre que tengo preparado.

Un detalle por las molestias.

Irá para su orden.

Gracias, señora.

No.

Gracias a usted.

-"¿Qué tiene que decirle"

que tú no puedas oír?

-No puedo negarte que esa exigencia me pareció fuera de lugar.

-Me temo que Francisco quiera conseguir de Fernando unas garantías

que nadie pueda asegurar. -El matrimonio

es la única garantía válida en esto. Y el compromiso es un hecho.

¿Piensas

que el interés de Mercedes por nuestro hijo

ha sufrido alguna alteración?

-No creo.

-Entonces no hay nada que temer, ¿no?

Fernando sabrá aplacar

toda susceptibilidad de Mercedes. Solo hay un camino.

Nuestros hijos han sido educados

para hacer lo que tienen que hacer.

-"Por lo que he visto,"

este asunto puede resolverse sin daños.

Solo estamos al tanto Mercedes, tú y yo.

Un hombre tiene una palabra.

Y te comprometió con mi hija.

El compromiso está roto.

Mercedes me ha devuelto mi palabra.

Es algo que nos atañe a nosotros. No hay nada más que hablar.

Fernando, no sé

si te ha quedado lo bastante claro.

Si no te casas con Mercedes, no os daré el crédito.

¿Qué clase de hombre sería si aceptase algo así?

La clase de hombre que mantiene su palabra,

que antepone a su familia.

La mejor clase de hombre. ¿Y tú?

¿Qué clase de hombre exige una condición como esa?

¿Así buscas la felicidad de tu hija? Por Dios.

¿Pero qué interés puedes tener en algo así?

Sobre este asunto he dicho

mi última palabra. Tú verás lo que haces.

Ahora el futuro de tu familia está en tus manos.

Si me disculpas, esta conversación está terminada.

Fernando.

Mamá, ahora no.

-Siempre es un placer ser recibido en tu casa.

Leocadia.

Saludaré de tu parte a Mercedes.

Tararea

Luz Divina.

-Rafael, qué susto. ¿Qué haces aquí?

-¿Te dijo Pilar que quería hablarte?

-Sí.

Sí que me lo dijo.

-Yo...

Yo... Yo quería...

Quería...

-Sí.

-Quería,

si es posible,

pedirte

un poco de café.

-Acabáramos.

-Solo me gusta el café tuyo. -No hubiera hecho falta bajar aquí.

Con tocar la campanita vale.

-No te enfades. -Descuide,

don Rafael.

Vuelva a su despacho y ahora se lo llevarán.

-Lo siento mucho, Luz Divina.

Madre.

Señorita León, le agradezco mucho

su generosidad.

Como la señora De la Torre, defiendo su labor.

Y cuente conmigo.

Gracias, hija.

Lo que no termino de entender

es a qué viene tanta urgencia por verme.

Si me lo permite, madre,

quería hablar sobre una hermana. La hermana María.

¿María? Falleció hace poco.

Una buena mujer. Cometió errores,

pero luego supo enmendarlos.

Llegó al convento de manos de la señora Leocadia, ¿no?

¿No se lo dijo ella misma?

Como usted sabe, madre, ese tema no es fácil para la señora Leocadia.

Ya. Me casaré con su hijo

y pretendo ayudarles.

Comprendo.

Solo quiero ayudar, madre.

Pero no puedo si doña Leocadia sufre por algo que no quiere contar.

Y sé que usted puede ayudarnos a ambas.

Por supuesto, hija.

Es una historia

que sucedió hace muchos años.

Me han avisado hace media hora de tu llegada.

-Espero no molestar con mi visita.

-La verdad es que no dispongo de mucho tiempo.

Estamos bastante atareados con la reorganización del cuartel.

-Sí, eso he oído.

Había cierto revuelo con respecto a este tema.

Cualquier movimiento en los cuarteles genera dudas.

-En este cuartel hemos seguido estrictamente el protocolo.

Pero ahora lo comprobarás.

-No hace falta. No he venido por eso.

En este cuartel los mandos son muy capaces.

Y nos mantienen al corriente

de todo.

-No hacemos otra cosa que cumplir con nuestras obligaciones, coronel.

-Si he venido hasta aquí, ha sido únicamente para hablar contigo.

¿Qué piensas de la reforma?

Puedes permitirte ser sincero.

-Creo que es la manera de Azaña de acabar con el ejército.

-Vamos, Hugo.

Todos saben que el número de oficiales es excesivo

y que la reforma es necesaria.

Es para hacer un ejército moderno.

-Me has pedido mi opinión y te la he dado.

-Está bien.

Son muchos los oficiales que en desacuerdo con las medidas

han decidido pasar a la reserva.

El Gobierno les garantiza el cobro íntegro del sueldo.

-Fernando,

¿adónde quieres ir a parar?

-A que no deberías perder una ocasión como esta.

-Has hablado con Isabel, ¿verdad?

-No, Hugo, no.

Isabel está fuera de esto. Es entre tú y yo.

Tu familia está lejos.

Tu herida te juega malas pasadas. Y tu actitud...

Tu actitud no es la que más interesa al ejército.

Si sigues así, no tardarás en señalarte.

Y ni yo podré protegerte.

-Nadie te ha pedido tu protección, Fernando.

Y si te has molestado en venir hasta aquí para advertirme,

tu viaje ha sido en balde.

Gracias.

-Piensa lo que te he dicho, Hugo. Piénsalo.

Antes de que sea demasiado tarde.

-Si no ordena nada más, mi coronel, con su permiso me retiro.

-"Anarquistas detenidos en Barcelona"

por planear atentar contra la República.

¡Anarquistas detenidos en Barcelona

por planear atentar contra la República!

¡Anarquistas detenidos

en Barcelona por planear atentar

contra la República!

¡Mamá!

-¡Pedro!

Tanta urgencia para verme no puede ser buena.

-Si no hubiese sido importante, no te habría pedido que vinieses.

-¿Puedo?

-Enhorabuena por tu último éxito.

Una cédula anarquista detenida en Barcelona. Ha sido portada.

Espero que Ventura no llegue a enterarse.

-Lo hará. Pero entonces estará detenido.

¿Cuándo llegará a Zaragoza?

-Paco lo lleva a un piso que encontramos.

Déjale esperar uno o dos días.

-¿Y retrasar lo inevitable?

-Hasta el mejor informador del servicio secreto

necesita que pasen días entre sus éxitos.

Si no, podrían pensar

que alguien te ayuda.

-Después del atentado del presidente comen de mi mano.

Y si este último movimiento sale bien, confiarán en mí ciegamente.

No te preocupes.

Pero no creo que me hayas llamado para que te dé las gracias.

Eso no va contigo.

-Te buscan.

Acosta ha venido a buscarte hasta a mi casa.

Ha hablado con mi socio.

-Sí.

Llevo tiempo esquivándolo.

-Tendrás que hacer algo más.

-Creo que ha llegado el momento de que hable con tu socio.

-¿Estás seguro?

Te arriesgas.

-Sin riesgo no hay gloria.

Además, Lázaro Ortiz estará encantado de hablar con Paco, El rubio.

Tengo que hacerle preguntas sobre ese tal Acosta.

Alejandra.

Mercedes. ¿Qué haces aquí?

¿Podemos hablar?

¿Ahora?

Solo será un minuto.

Claro.

Hasta mañana.

He venido porque quería contarte algo que me preocupa.

Tú dirás.

¿Vas a salir?

-Tengo que hablar con ella.

-Ella está en su habitación y no quiere hablar contigo.

¿Cómo se puede ser tan tonto?

-Yo quería hablar con ella,

pero no saqué valor suficiente.

-¿Pero qué valor? Solo tenías que disculparte.

-Ya, pero la vi allí,

delante de mí,

mirándome fijamente a los ojos...

Con esos ojos

que te traspasan cuando te miran.

-¡Madre de Dios!

-Qué?

-¿Qué va a ser? Estás tú más colado por ella que ella por ti.

-¿Tú crees?

-Vamos...

Y yo no tengo el cuerpo para peleas de novios.

-No No se trata de peleas de novios

ni de nada así.

-¿Entonces de qué se trata?

¿Tú sientes algo por ella? -¿Yo?

No quiero ofender a nadie.

-Esa no es la cuestión. ¿Te da un vuelco el estómago?

-Como no sabía que me podía pasar.

-Bueno, mejor, vamos llegando al asunto.

¿Y eres formal o no eres formal?

Bueno,

pues dos y dos son cuatro. Quita esa cara de pánfilo y hazlo.

-¿Qué?

-Formaliza la relación. Comprometeos.

Haceos novios. Lo que toda mujer quiere.

-Yo no puedo. Quiero decir que... Que...

Que cada cosa lleva su tiempo. Hay muchas cosas.

-Rafael, al pan, pan y al vino, vino.

Las cosas o son o no son. Si son, son.

¡Madre de Dios! Un hervor no, siete le hacen falta.

¿Está muerta?

Murió la semana pasada.

Lo siento, Alejandra.

¿Por qué me lo cuentas?

¿Te das cuenta

de lo que significa para mí?

Ni mi padre es mi padre ni Jesús es mi hermano.

Yo comprendo cómo te sientes. No.

No lo comprendes.

¿Por qué tú?

¿Por qué sabes algo que ni siquiera yo conocía?

Yo solo quería ayudar.

No te habría dicho nada si las cosas no hubiesen cambiado.

Si tú y Fernando no...

¿Qué tiene que ver con esto?

En realidad, no has comprendido qué trato de decirte.

¿Nunca te has preguntado

por qué los De la Torre te tratan así?

¿Por qué iba Leocadia a separar una niña de su madre si...?

Pero, Alejandra,

¿no te das cuenta?

Agustín de la Torre podría ser tu padre.

Estás loca, Mercedes. Aún puedes evitar tu mayor error.

No te creo. No te pido que lo hagas.

Pregunta a quién debas, pero yo no podía ocultártelo.

¿Tanto le quieres para ser capaz de algo así?

¿Y tú?

¿Le quieres lo suficiente para renunciar a él

y no arruinar su vida?

No ha pasado nada entre vosotros.

Aún podéis salvaros de esto.

Estaba agotado.

-Demasiada emoción.

Lleva con el cuento de venir desde que nos llamaste.

Si lo metes en tu cuarto, no podrás llevarlo a su cama.

-Serán unos días, Vicenta.

Necesito tenerle cerca.

-Sí. Supongo que a él tAmbién le vendrá bien.

-Gracias.

Gracias por todo lo que haces. No sabes lo que supone

para mí teneros aquí a Pedro y a ti.

-Bueno, venga, que se enfría.

¿Puedo sentarme?

-Veo que no está muerto.

-Eso depende.

Ramiro Villaseca murió hace mucho.

Y a todos los efectos, Gonzalo de Castro igual.

-Pero Lázaro Ortiz, colaborador destacado del Gobierno,

goza de muy buena salud.

-Enhorabuena, Acosta.

No se puede negar que hace muy bien su trabajo.

¿Y ahora qué?

-Ahora le diré a mi cliente que el caso está resuelto.

Le pasaré una factura.

-¿Quién es él?

-¿Cuánto podría costar según usted esa información?

-¿Cuánto pagaría por cada año que pudiera evitar la cárcel?

Los niños de 15 años son sus preferidos, ¿verdad?

Aunque también hay varios de 12

y alguno de 11.

-Ninguno de ellos dirá nada.

-Yo también sé hacer bien mi trabajo.

Esta es la prueba de que Ramiro Villaseca una vez que apareció

murió en una refriega con unos guardias.

Misterio resuelto. Usted cobra y todos felices.

-¿Y si no acepto?

-Entonces me veré obligado a emprender acciones más contundentes.

Una lástima.

Sobre todo para usted.

Pero para que este sea u final feliz falta un cosa.

¿Quién es su cliente?

-Documentada muerte a Ramiro Villaseca

último agosto.

Enviaremos pruebas

y carta detallada.

Caso cerrado.

Bien. Un problema menos.

Mañana redactaremos el informe y adjuntaremos las pruebas necesarias.

-Es imposible.

-Gracias, Rafael.

Vete a casa. Es tarde.

-Sí, don Agustín.

-Gonzalo no está muerto.

-Es lo que ha notificado Acosta. Por eso quería hablar contigo.

-Las últimas noticias era que estaba tras su pista.

De buenas a primeras da este dato y el caso se cierra. No encaja.

-¿Por qué?

-Conozco a Gonzalo de Castro y conozco a Acosta.

Yo te di el contacto.

-¿No era un investigador fiable?

-No si cambia su versión.

Y no si Gonzalo López está detrás.

-Escúchame, Hugo.

Ya tengo

suficientes problemas.

-Durante muchos años

Gonzalo ha sido mi problema.

El caso no está cerrado, Agustín.

No está cerrado.

Sigues aquí.

Pensé que te habías ido.

-Más hubiera querido, pero esa montaña de papeles no me dejaba.

-Pues ya te has liberado. Buenas noches.

-Ludi, Ludi.

Yo... Yo quería hablar contigo.

Pero no sé qué pasó. Contigo las palabras no me salen.

Me siento tonto,

como dice Pilar.

¿Ya no estás enfadada conmigo?

-No estaba enfadada.

Estaba triste.

-Pues yo quería decirte que lo siento.

No quiero que estés triste por mí.

-Bueno.

Tengo una cosa para ti.

-Muchas gracias, Ludi. Es el mejor regalo.

-A mí también me gustaría tener una tuya.

Me gustaría ser lo último que veo al acostarme.

A veces me siento muy sola, Rafael.

Si tuviese mi familia cerca...

Pero todo lo que tengo está en esta casa.

-Lo sé, Ludi, es muy duro.

Y eso que yo tengo la suerte de poder verlos un domingo al mes.

-¿Me llevarás?

-¿Eh?

-Quiero conocer a tu madre, a tu hermana.

-Los domingos tú trabajas.

-Bueno, de eso me encargo yo.

Ay, sería tan feliz acompañándote, saliendo de Madrid...

¿Te gustaría?

-¿A mí?

A mí me encantaría.

Silbidos

Música

¡Guapa!

-A mí me gusta la calle, la fiesta y el vodevil.

No quiero casarme nunca, que "casá" no se puede salir.

Me gusta vivir la vida.

-Estás muy solo.

Espero a una amiga.

Pues tendrías que recibirla con mejor cara.

Por cuenta de la casa.

Gracias.

Estaba aquí pensando si... Si realmente

se puede comprar a un hombre.

Eso no merece ningún pensamiento.

Cada uno tenemos un precio.

En lo que no hay que equivocarse

es en que ese precio pague el servicio.

Mercedes.

Te ha sorprendido verme. Pensabas que estaría en casa llorando.

Brindo por haberme equivocado.

Y yo brindo

por haberte encontrado.

¡Guapa, guapa, guapa!

Mi padre me ha contado vuestra reunión.

No sé cómo pudo pensar que algo así te podría convenir a ti

o a mí.

No te preocupes. Buscaré el dinero por otro lado.

No sé cómo pensó que aceptarías.

Se tiende a pensar que todos los hombres somos iguales

y que nos iguala la falta de valores.

Me alegra saber que no me equivoqué,

que con iba a compartir mi vida no es así.

En todo caso, he exigido

a mi padre que haga otra oferta

a tu familia basándose en otro tipo de condiciones.

Gracias.

Yo tampoco me equivoqué contigo.

Ahora tengo que dejarte para que sigas esperando a tu cita.

Mercedes, siento mucho... ¡Chist!

No hay nada más que decir.

Alejandra, ¿cómo no avisaste que venías?

Estaba con Jesús y Modesto, ayudando a parir a la Rucha.

Ya verás qué ternero

tan hermoso.

¿Qué pasa, hija?

¿Qué pasa?

¿Es verdad que usted no es mi padre?

Hija.

Hija, hija.

¿Qué te han contado? ¿Qué te han contado?

Ludi, ¿y Alejandra?

No lo sé, señorito.

¿Ha dejado algún aviso para mí?

No. No sabemos nada desde ayer, que salió al ministerio.

Qué extraño. -¿Pasa algo?

No, no. Preguntaba por Alejandra.

Es extraño que no sepamos nada desde ayer.

Sí. No es propio de ella no avisar.

Aunque me advirtió que quizá tuviera que viajar.

Pero no entró en detalles. ¿Necesitabas algo de ella?

Fernando, ¿por qué no me cuentas lo que Francisco habló contigo?

Mamá, ven.

Hay algo que tengo que contarte.

Algo sobre mi compromiso con Mercedes.

"La señora nos pidió que te cuidásemos como una hija".

Fuiste la niña que siempre quisimos tener.

La alegría de nuestra vida.

¿Usted sabía que había muerto?

Llegó una carta hace unos días.

Yo siempre le mandé noticias sobre ti.

María.

Su familia marchó a la ciudad a trabajar en la fábrica.

María trabajaba en la casa.

Pero es verano

no vino a la finca.

No era tan raro.

O al menos a nosotros no nos lo pareció.

Un día vino la señora

y ya sabes lo que pasó.

¿Usted nunca la visitó?

Un día llegó una carta de un convento.

María sabía que tú estabas aquí con nosotros.

Nosotros no sabíamos qué hacer.

Si decírselo a la señora...

Cuando al final, tu madre fue a hablar con ella al convento.

No sé, no sé de qué hablaron.

Pero desde entonces le mandábamos

de tanto en tanto noticias sobre ti.

¿Y mi padre?

La señora nunca nos dijo nada sobre él.

¿Por qué?

Quién sabe, hija. Quién sabe.

Padre. Sí.

¿Usted cree que

don Agustín podría ser mi padre?

Puede que ni él mismo lo sepa.

¿Pero usted qué cree?

¿Cree que entre María y él...?

No. No sé, hija.

Solo son chismes.

¡Ay, padre!

Solo espero que te hagas cargo de mi decisión.

No podía hacer otra cosa.

Tengo que hablar con tu padre.

¿Tienes a mano el informe del caso sobre Ramiro Villaseca?

-Tal y como me dijo he cerrado el expediente.

-Mucho me temo

que el asunto no esté cerrado. -¿Entonces?

-Por ahora no haremos notificación a nuestro cliente.

No daremos por buena esa información. -No, no.

-"Hay posibilidades de que Ramiro Villaseca esté vivo

y en Madrid".

"Pero tampoco podemos notificarle este hecho con total fiabilidad".

"Demos algo de tiempo, Rafael".

"Algo de tiempo para desenredar este enredo".

-"¿Entonces no doy aviso

a nuestro cliente?".

-"Nuestro cliente quiere datos fiables sobre la persona que busca".

"Es algo personal".

"Un tema íntimo y personal, Rafael".

No habrá boda.

Mi compromiso está roto.

Si tienes preguntas, te responderán.

-Le propongo un trato. -¡Acosta!

-"Es un asunto personal, muy personal".

Estamos solos. Todos sabemos qué pasará.

Sin boda no hay crédito. Y sin la voluntad de Fernando nada.

No soy una moneda.

Desde que la hermana María entró al convento

doña Leocadia estuvo presente.

-Ese es peligroso. Olvida el asunto.

-He conocido a alguien.

-¡Pero, Ludi!

-¡Feliz Año Nuevo!

Gritan

-Creo que a tu socio no le gusto.

-¡Ángel!

Ahora vas a explicarme a qué viene este numerito.

Victoria está muerta y él vivo.

Ha pasado algo que intenté tiempo evitar

y no pude.

-Si pisas a nuestro hijo, me encontrarás ahí.

Sabes que yo te ayudaría sin dudarlo.

Necesito unos documentos para salir del país.

-Yo te ayudé con Gonzalo.

Me prometiste dejarme intervenir. Es el momento.

-¿Qué pasa?

Recoge tus cosas

y sal de esta casa.

  • Capítulo 7

14 de abril. La República - Capítulo 7

07 mar 2011

Mientras Encarna vive un acercamiento a Amparo, llega Vicenta con Pedrito al tiempo que Encarna es consciente de la detención de Ventura. Por su parte, Mercedes sigue la pista del pasado de Alejandra mientras llegan malas noticias a la familia De la Torre sobre una posible pérdida de la siembra.

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  1. VICTORIA

    REALMENTE UN PLACER PARA EL ESPIRITU ESTA SERIE TAN BIEN LOGRADA!! LA SIGO DESDE NUEVA ZELANDA Y HE LOGRADO "ENGANCHAR" A UNAS CUANTAS AMIGAS DE HABLA HISPANA, LAS QUE TAMBIEN ESTAN ENCANTADAS. TODO ES DE EXCELENCIA: ACTORES, VESTUARIO, AMBIENTACION, FOTOGRAFIA, PUESTA EN ESCENA, GUION, EN FIN...... REALMENTE ES TU PEN DAAAA!!! MIS MAS SINCERAS FELICITACIONES!!! PD: ADHIERO A LO DEL CIGARRILLO, PERO HAY QUE TOMAR EN CUENTA QUE EN AQUELLA EPOCA, ERA UNA CASI OBLIGACION SOCIAL EL FUMAR Y POR ESO ESTE HECHO ESTA TAN REPETIDAMENTE MOSTRADO. GRACIASSSSSSSSSS!!!

    27 abr 2011
  2. farandula

    Solo puedo andirme a los comentarios anteriores sobre la serie , en mi opinion es fenomenal y la disfruto enormemente. Pero tb me parecio como dice "abeto " en su comentario en lo del cigarrillo , es un tanto excesivo . Pero en general la serie es fantastica . gracias tb a TVE !!!

    06 abr 2011
  3. cecisabel

    Sin duda una serie de television excepcional...me jure no volver a ver ninguna otra despues del fatidico final de "La señora" pero es que en realidad el elenco de actores es fantastico...la ambientación, la época en fin TODO..me encanta!!!! FELICITACIONES..NUEVAMENTE LO HAN LOGRADO, ENGANCHARME EN ESTA LINDA SERIE TELEVISIVA.

    27 mar 2011
  4. abeto

    Habia jurado no seguir esta serie, como castigo y represalia al mal final que tuvo la anterior, pero he de reconocer, que esta tan bien lograda, que ha consegido engancharme. Un solo calificiativo, excelencia: Guión, puesta en escena, vestuario, actores, decorados, iluminación, ambientación. o puedo evitar setirme dentro de la epoca y lugar e indentificado en muchas de sus situaciones. Una sola condena: El puto cigarro, a todas horas, del "señorito". Eso de que todo comienzo de escena, implique encender un cigarrillo, me parece excesivo. Ya se que me diran, que en la época, era habitual y estaba socialmente aceptado, pero tambien la serie es igualmente emocinante con el resto de personajes, sin fumar. No puedo evitar imaginarme los besos de sus amantes, en medio de un cigarrillo, como si lamieran un cenicero.

    25 mar 2011
  5. Cuarzo

    Pura calidad. Fotografía (¡qué luz!), sonido, movimienos de cámara. Verla en alta definición es un espectáculo. Sin duda la mejor serie realizada en castellano. Bravo. Gracias TVE

    16 mar 2011
  6. paula

    La sigo desde la temporada anterior y creo que es la mejor serie de TVE, diría incluso la mejor de las series nacionales actuales de todas las cadenas. Además visualmente está muy lograda.

    13 mar 2011
  7. cristina

    solo espero que no acabe como la señora seria una gran decepcion

    12 mar 2011
  8. yo

    Nunca e seguido las series de tv, pero esta lo ha consequido

    11 mar 2011