www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.14.0/js
1026411
No recomendado para menores de 13 años 14 de abril. La República - Capítulo 5 - Ver ahora
Transcripción completa

Subtitulado por Teletexto-iRTVE.

¡No se sembrará!

¡Los jornaleros no aceptarán esa orden!

Le debo a usted el trabajo.

-Bueno, si no quiere nada más...

-La iglesia donde estaba la partida está calcinada.

No hay pistas.

¡Don Carlos!

No se matará a nadie.

Voy a soltarte. -¿Por qué?

Mercedes, sin tu ayuda las semillas no habrían llegado a tiempo.

Otros lo habrían hecho.

Tú también fuiste a ayudar a Fernando.

Me crie allí y mi familia trabaja allí: no podía quedarme quieta.

Ese no me gusta. No es bueno pa' ti.

-¿No? ¿Y eso por qué?

-No es trigo limpio.

Es la última vez que te enfrentas a tu padre.

Somos una familia, Fernando.

Que no se te olvide jamás.

¿A qué has venido? -A estar contigo.

Y quiero otro hijo.

Hay orden de parar la siembra.

¿Qué? -Pueden marcharse.

-Su marido ha...

-¡Sé lo que les dijo!

Pero estas tierras van a sembrarse.

Tiro

Hice lo que me pediste. -Bien.

Iturmendi ha muerto.

No quiero que te veas envuelto en un golpe.

Tengo que irme a Barcelona.

¿Te duele la pierna?

-Sí. Sí, un poco.

-Las armas. ¿Seguro que quieres seguir?

-Sí.

¡Fuera de mi casa!

Llenáis la fiesta de gentuza.

¡Gentuza lo serás tú!

¡Mercedes, Mercedes!

¿Qué pasa? ¿Por qué te vas?

Fernando es el hombre de mi vida y no he querido a otro.

Pero no voy a aguantar humillaciones.

Por favor..., ¡no puedo!

"Han echado cal en las tierras". -¿Qué?

-¡Está todo lleno de cal!

Nos han destrozado la siembra.

A dos calles, hay una tapa de alcantarilla.

Siguiendo este camino y subiendo,

se accede a una trampilla que da al sótano del edificio.

-¿A plena luz del día? -Ajá.

-¿Y cómo nos metemos en la alcantarilla?

-Haremos que reviente una rueda y con el ruido la gente acudirá.

-¿Quién se encargará?

-Guillermo.

Tú y yo entraremos.

-Debemos comprobar el recorrido.

-Ya lo he hecho. No es muy largo.

-¿Estás seguro?

Alguien abre una verja

-Tranquilos, soy yo.

No pude avisaros antes. Debéis iros ya.

Paco está al llegar.

-Bien, gracias.

-¿Todo listo? -Ajá. Será mañana.

-Bien. Ahora daos prisa.

Cuidado.

-Espera un momento.

¿Cómo entraremos? La alcantarilla no da al sótano.

-Por el suelo. -¿Qué?

-Solo habrá que hacer un túnel y llegaremos.

-¿Cómo?

-Eso ya está bajo control.

"Golpes"

Golpes

Chillidos de ratas

Golpes

Golpes

Golpes

Golpes

¿Entonces?

Es imposible retirar toda la cal.

No.

Hemos perdido la cosecha.

No, hay que esperar.

¿Esperar el qué? ¿Un milagro?

¡No me joda, padre! ¡Solo buscan arruinarnos!

O meternos miedo en el cuerpo, que es lo que te pasa a ti.

Tras esto está lo que hacía que don Agustín no quisiera sembrar.

¡Es el señor y son sus tierras!

Y por eso puede hacer lo que quiera, ¿no?

¡Porque eso es justo lo que hace!

¡Usted sabe que don Agustín está detrás de esto!

¡Pero también sé que ni doña Leocadia ni el señorito lo aprueban!

Si los señores se dividen,

¿usted de qué lado estará?

Hijo, yo voy a estar siempre del mismo lado: del de mi propia familia.

Si la cosecha se arruina, los jornaleros se levantarán.

Y no será fácil apoyar

a los señores.

Llama al señorito y dile lo que ha pasado.

Dile... que esperamos un milagro:

que la tierra absorba toda la cal que no hemos podido retirar

y que la siembra siga adelante.

¿Y cree que es posible?

Todo es posible, hijo. Todo.

¿Te marchas?

Sí, no quiero llegar tarde.

Tenemos que hablar.

No es el mejor momento. ¡Escúchame!

No creas que voy a pasarlo por alto.

Alejandra, yo...

Yo... Señorito.

Sí, ¿qué pasa?

Le llama Jesús. Dice que es muy urgente.

Atiende a mi hermano.

Vale.

Pero espera, por favor.

Tengo que irme.

¿Se va? Sí, me esperan.

Pero el... Lo sé.

Dile que tenía prisa. Y, María del Pilar, que no me esperen a comer.

Gracias. De nada.

Gracias.

"Como hablamos por teléfono, estamos bien, gracias a Dios".

"Ángel nos cuida y se ocupa de la mina".

"Y Pedro te echa mucho de menos. Bueno, él y todos en la casa".

"Quería enviarte

su dibujo para que no nos olvides, dice".

Timbre

-Hola, Encarna.

-Pasa. -Sí.

Vengo a decirte algo importante.

-Andrés, me voy.

Vuelvo a casa con mi familia.

-No es el momento.

-Necesito estar con mi hijo, y ya no me necesitáis.

-Pero ¿qué dices?

-El voto femenino ya está. Y allí se puede hacer mucho.

-Estamos inventando un país nuevo. Y eso lo hacemos aquí.

Sabíamos que tendría un precio.

-Demasiado alto.

¡Uf! No puedo con todo.

He renunciado a muchas cosas

luchando cada día, Andrés.

No solo contra los que no nos apoyan, sino contra los nuestros y las dudas.

Estoy cansada de luchar.

-Escúchame.

Te voy a decir algo muy importante.

El ministerio se ha dirigido al partido. El ministro nos ha llamado.

Lo que queremos es que hables con Luis Cobo, su jefe de gabinete.

-¿Para qué?

-Tú escúchale.

Podéis reuniros esta misma mañana. Después decides.

Antes ni existía ese ministerio.

Un mundo nuevo, Encarna.

¿Se puede ofrecer más a un hijo?

¿Esperar? ¿Cuánto?

¡Maldita sea!

Sí... ¡Sí!

¡Lo entiendo!

¡Pero te juro que esto no quedará así!

Jesús, si hay alguna noticia, llámame. ¡A cualquier hora!

Está bien. Gracias.

¡Maldita sea!

Discúlpeme, señorito.

¿Y Alejandra?

Me pidió que le dijera que tenía prisa.

¡Debía esperar!

Se lo dije, pero insistió en irse.

-¿Qué ocurre, Fernando?

Ha llamado Jesús.

Han echado cal. Podemos perder la cosecha.

¿Qué?

Puedes retirarte.

¿Y qué pasará ahora?

Están intentando retirarla.

Pero hay que esperar.

¿Y si no hay cosecha?

Tendremos problemas.

¡Debo hablar con papá!

¡Fernando! ¡Está detrás de todo esto!

¡Ha sido capaz!

¡Él o sus amigos! ¡No lo sabes!

¡No puedes acusarle!

¿Por qué? ¡Lo dijo! ¡Amenazó con tomar medidas!

¡Basta! ¡Nadie puede borrar lo dicho,

ni tampoco que él es tu padre!

Si está detrás... ¡Si lo está,

yo me encargaré!

¡Pero no consentiré que os enfrentéis más!

¡No tiene que ver contigo!

¡Estás muy equivocado!

No entiendo cómo no ha vuelto a decirme nada.

Porque, si un hombre te hace un regalo, eso significa algo, digo yo.

O también puede ser que no sepa verlo.

Entre que me falta experiencia y él es bastante parado,

ya no sé qué pensar.

¿De verdad crees que esconde algo?

Pero ¿no me escuchas?

Mujer, ¿qué te pasa?

-Nada.

Echando cuentas, llevo ya

más de cinco años trabajando aquí.

Y se me ha pasado el tiempo volando.

-Eso es bueno.

Es que los señores te tratan bien.

-Yo mando dinero al pueblo.

¡Ellos piensan que me va muy bien, y es verdad! Pero si se acaba, ¿qué?

-¿Por qué iba a acabarse?

-Porque se arruinen y nos despidan.

-¿Qué?

-¡Y todo por la república! ¡Que nos dejen en paz!

¡Yo no quiero ir a otra casa!

-Escúchame.

Vengo de una casa en que no todo iba bien.

Pero apareció la señora.

Y jamás jamás nos dejó a nuestra suerte.

Debes confiar en la señora.

-¡Dios mío! -¡La plancha!

-¡Ay!

Pa' trapos.

¡Dime que no tienes nada que ver con lo de la finca!

¡Debes solucionarlo!

-No se puede deshacer lo que está hecho.

-¡He dado mi palabra, te he defendido ante Fernando!

-¿Cómo piensas eso?

No es un asunto de la familia.

No podemos actuar como si solo existiésemos nosotros.

Ni nos lo van a permitir, como has visto.

-Te aseguro que nadie va a decirme qué tengo que hacer con mis tierras.

Agustín.

-Son tus tierras.

¡Soluciónalo tú!

-Necesito hablar con el padre Elías.

"Encarna".

La comisión de reforma agraria

es uno de los proyectos más ambiciosos del Gobierno.

-Lo sé, por eso creo que lo prudente sería negarme.

¿Qué sé yo del campo?

A mí háblame de las minas, de sus obreros,

de sus mujeres e hijos, de su salud.

-¿De verdad crees que entre una mina y un latifundio hay mucha diferencia?

Se trata de hacer justicia,

pero sobre todo de luchar por que se haga.

Y tú eso sabes hacerlo de sobra.

Puerta

Pase. Buenos días.

Buenos días. Esto es para firmar.

Y los informes que me pidió. Gracias, Alejandra.

A las doce tiene una cita con Olmedo.

Le avisaré antes. Gracias.

Estamos rodeados de trabajadores con buena voluntad.

No estarás sola.

Te facilitaremos

toda la información y, cómo no,

podrás contar con los asistentes que necesites.

¡Vamos!

Solo necesito un sí.

-Preferiría una mujer.

Sí, si... voy a tener un asistente, prefiero que sea mujer.

-Sabía que llegaríamos a un acuerdo.

(LEE) "'Sí -decía-, yo me lo negaba a mí mismo,

pero te quería para mí'".

"'Quería, allá en el fondo de mis entrañas, sin saberlo,

como respiro sin pensar en ello..., quería poseerte,

llegar a enseñarte que el amor..., nuestro amor...'".

¡Huy! -Perdona, no quería asustarte.

-Gracias.

-¿"La regenta"?

Un sacerdote y una señora...

No sabía que tuvieseis este libro.

-Y... no lo tenemos.

-¿Eh? -Quiero decir...

que solo lo tengo yo.

¿A qué vienes?

-¿Necesito una justificación?

-No. ¡Je! No, claro que no.

-A hablar con tu padre.

-Mamá está con él.

Anoche pasó algo en la finca.

-¿Qué?

-Alguien...

echó cal en las tierras... recién sembradas.

Me lo ha dicho Fernando.

Todos están preocupados.

Y todos disimulan.

-Y la única que lo ve eres tú.

-¿Qué tal, hija?

Vamos al despacho.

-Claro.

¿Estás seguro? -Fuera de toda duda.

-Es un caso que debo llevar con cuidado.

-Y necesitas a alguien que esté a la altura. ¿Crees que no lo sé?

Capaz,

discreto... Un antiguo mando de la Guardia Civil.

-¿Y por qué un mando abandona la Guardia Civil y se hace detective?

-No todos están cómodos. La reforma nos afecta a todos.

Si alguien

puede hallar a Gonzalo,

o, mejor dicho, Ramiro Villaseca, es Acosta.

Si hay una pista,

él tirará del hilo.

Confía en mí, Agustín.

-No es un asunto fácil, y mi cliente espera respuestas.

Los resúmenes que me pidió. Le he subrayado lo más importante.

Eficaz como siempre.

Gracias, Alejandra.

Y aquí le dejo los listados.

Llevas poco aquí, pero voy a echarte de menos.

Voy a destinarte a un nuevo puesto.

A partir del lunes, tendrás un nuevo jefe.

He hecho algo mal.

¡No, no! Todo lo contrario.

Eres una asistente estupenda, pero creo que te tenemos desaprovechada.

Otra gente podría hacer lo que haces para mí, ¿no?

¿Y dónde va a destinarme?

Estarás al lado de Encarna, la mujer que has visto.

Es una comisionada de la reforma agraria.

¡Oh...! ¡Vamos!

¡No, no! No estés preocupada.

Vas a tener en tus manos la reforma que el país lleva siglos esperando.

¿No ves la oportunidad que supone?

¡Sí!

No me dejarás en mal lugar.

¡No, señor! Haré todo lo que esté en mi mano, sin descanso.

Esa es la actitud.

Eso es lo que necesita esta república.

Hola, Encarna. -Hola.

Hola.

-¿Cómo está Ventura?

-Ventura se ha ido.

-Lo sé, lo sé.

¿Me traes un café?

Siéntate.

Preguntaron por él y uno dijo que se había ido.

Cosas que se escuchan en El Alemán.

Volverá, Encarna.

¿Estás preocupada?

-Iturmendi, el policía.

Encontraron su cuerpo y...

-Entonces, ¿lo sabes?

-¿El qué? ¿Qué sabes tú?

-Lo que tú: que Ventura estuvo.

-Amparo, vámonos.

Tenemos prisa.

-Pásate por El Alemán. Algo haremos para alegrarte esa cara.

Ven cuando quieras.

-Gracias.

-Y sácate esas cosas

de la cabeza.

¿Tú crees que Ventura podría matar?

Tranquila.

Nadie deja de ser quien es.

Todo se arreglará, Fernando.

Ahora solo puedes ser paciente.

Solo espero que eso no te haga olvidar que mañana vamos a la ópera.

Sí, sí, sí. Es verdad.

¡Lo habías olvidado!

¡Lo sabía!

Y luego iremos a casa de los Cerralbo.

¿A casa de esos carcamales?

Es un compromiso. Ya lo hablamos.

Y es una buena ocasión para celebrar

todo lo que va saliendo bien.

Tengo muy buenas noticias.

Me ha visitado don Mateo, el sacristán de los Jerónimos.

Podemos adelantar la boda.

Si os parece bien, claro.

Creí que querías hacerlo

cuanto antes. ¡Sí!

Claro, claro.

Puerta

¡Alejandra!

¡Alejandra! Hola.

Tenemos que decirte algo.

¿A mí?

Vamos a adelantar la boda.

Enhorabuena, me alegro mucho por los dos.

Gracias. Debes llamar a tu padre.

Hay un problema.

¿Qué ha pasado?

Han echado cal en las tierras. No se sabe qué pasará.

No voy a llamar; voy a ir. Disculpadme.

¿Qué le pasa?

La he notado un poco rara.

Será la preocupación por la siembra.

Sí, debe ser. Eh... ¿Me esperas un segundo?

Le diré a mi madre lo de la boda. Claro.

No quiero amores pa' to' la vida.

Yo quiero un mozo

que a mí me dé alegría.

Pitidos

Bullicio

-Quiere verte.

-Le dije que no viniera.

-Está inquieto.

Cuidado: el doble juego es peligroso.

-¿Te crees que no lo sé?

-Un tinto y un sifón.

-No debiste venir.

-¿Cómo está Encarna?

-Sabe que pronto volverás.

Como haces siempre.

Solo teme de tu implicación en lo de Iturmendi.

-¿Y tú qué le has dicho?

-La he tranquilizado.

-Lo último que querría es...

¡No quiero hacerle daño!

-Ella está bien, Ventura.

Solo debes pensar en una cosa.

-Lo sé, lo sé.

¡Prométeme que la cuidarás!

-Te lo prometo.

(LEE) "'Sí, sí', decía".

"'Yo me lo negaba a mí mismo, pero te quería para mí'".

"'Quería, allá en el fondo de mis entrañas, sin saberlo,

como respiro sin pensar en ello...,

quería poseerte,

llegar a enseñarte que el amor...,

nuestro amor, debía ser lo primero;

que lo demás era mentira, cosa de niños,

conversación inútil;

que era lo único real,

lo único serio el quererme, sobre todo yo a ti;

y huir si hacía falta,

y arrojar yo la máscara y la ropa negra y ser quien soy,

lejos de aquí, donde no lo puedo ser'".

"'Yo soy tu esposo'".

"'Me lo has prometido de cien maneras'".

"'Yo soy tu dueño'".

"'Tú me lo juraste a tu modo'".

(CON ECO) "'Toda eres mía'".

Gracias.

Espero que pronto te tengamos de vuelta.

Yo también.

Debe ser difícil moverse entre dos mundos.

París no me ha hecho olvidar quién soy. Mi mundo es el de siempre.

Y sé que aquí solo soy una invitada.

¡No me malinterpretes!

Me refería a que una mujer que trabaja es aún algo tan especial...

Será como vivir el pasado y el futuro.

A mí me hace muy feliz tenerte aquí.

Porque sé que nuestra felicidad es la tuya.

Tengo que irme.

Adiós, Mercedes.

Adiós.

¡Qué bien huele!

¡Ay, hija! Pero..., pero ¿qué estás haciendo?

¡No te molestes! ¡Así sí que vamos a echarte de menos!

¿Se sabe algo?

No, hija...,

no se puede saber de un día para otro. Hay que esperar.

15 días, o más. Hasta que asienten las semillas.

¿Y la cal?

Bueno..., la gran parte ya la hemos quitado.

Y el resto espero que lo chupe la tierra y ayude a fertilizar.

¡Ah! Hay que esperar, hija.

¡Ay! Cuando pasan estas cosas, me pregunto por qué no estoy aquí.

Hija,

no estás lejos. Nosotros te sentimos aquí...,

con nosotros, en cada momento.

Tengo algo que contaros.

Bien. Que sea bueno, por favor.

Voy a trabajar para la comisión de la reforma agraria.

¿Eh? ¿En serio?

Seré la asistente de una comisionada.

¡Eso es muy bueno!

¡La comisión de la que hablan todos!

¿Ocurre algo, padre?

¿Ya se lo has dicho a doña Leocadia?

No, aún no.

¿Por qué iba a decírselo?

No creo que sea de su gusto.

Verá, padre, yo...

pensaba que, con todo lo que está pasando, igual...

desde allí puedo ayudarle

a usted. Como él aquí.

¡Claro que sí!

¿No lo cree?

Sí, hija. Vosotros nunca me habéis defraudado. Ninguno.

Será lo mejor para ti, hija.

¡Gracias!

Música

Música

¿Y esa música?

¡Cómicos!

¿Cómicos? ¡Sí, actores!

¿Aquí? ¿Para qué?

¡Trabajan para el Gobierno! Bueno, son amigos

y vienen a animar a la gente. Voy a recibirlos.

Música

¡Conoce a mucha gente!

Y dé gracias.

Así se airea toda esta angustia, que falta nos hace. Ahora vuelvo.

Música

¡Cómicos!

¿Y dónde ha ido?

-El señorito se ha ido a la finca.

-Claro.

Veremos si llega a la ópera.

Ludi. -¿Sí?

-¿Has estado con un hombre?

-¿Yo? ¡Señorita, yo nunca me he casado!

-¡No te he preguntado eso!

¿No tienes novio?

¿Cómo se llama?

¿Te ha besado?

Entonces no es tu novio.

Lo será cuando te bese.

Y cuando le vean besarte.

-Dispense. Tengo qué hacer.

¡Padre!

-¡Hija mía!

¡Qué alegría!

-Puedes retirarte.

No sabe cuánto agradezco que me atienda.

-¿Y cuándo no ha sido así?

-Permítame ser... descortésmente franca con usted, padre.

Pero...

no me siento cómoda alargando determinadas situaciones.

-Te conozco desde que eras una niña.

Sé que lo que te preocupa debe ser algo importante.

-Lo es. El bienestar de mi familia está en juego.

Padre...,

puede que este año no podamos obtener los ingresos que nos da la cosecha.

Si esto pasase,

necesitaría disponer de mis bonos.

-¿Acaso no has oído que el Gobierno

tiene puestos sus ojos en los jesuitas?

La expulsión... no es algo improbable.

Si eso pasara, se perdería todo.

Hija mía, hiciste lo que tu padre hubiera querido:

dar plenos poderes a la Compañía de Jesús para gestionar esos bonos.

¿Acaso no fue gobernador de la mejor plaza de la colonia?

Tú y tu hermano crecisteis allí...

bajo nuestro amparo.

Leocadia...,

cuando llegué allí, tu padre...

me trató como si fuera su propio hijo.

Sabes lo que tú y toda tu familia significáis para mí.

¿Has perdido la fe, hija mía?

-No, padre.

El problema no soy yo, sino mi marido.

Durante años, esos bonos no han rentado.

Y usted sabe

que he tenido que ocultárselo.

Pero quizá no pueda seguir haciéndolo.

Él cuenta con esos bonos.

Los utiliza como aval del patrimonio familiar.

Pero si las cosas se ponen mal..., querrá disponer de ellos.

-Entonces...,

tendrás que contener a tu marido.

Por ti misma, por todos nosotros.

-¿Y si no hallo el modo?

-Lo hallarás.

Dios... no va a abandonarte.

Debes confiar en el Señor.

¿Podrá acabarla?

-No se preocupe. Me puedo quedar.

-Qué afortunado es de permanecer soltero.

Es dueño de su tiempo

y está libre de los problemas

que siempre llevan las esposas.

No hay mujer juiciosa.

Hasta la que más lo parezca intentará imponer su parecer,

¡aunque empuje a su marido a la catástrofe!

Atienda a mi consejo, Rafael.

No se case nunca.

-Sí, señor.

Se oye correr a alguien

Alejandra, hija,

¿qué se pone uno para ver a los cómicos?

¿Cómo que qué se pone? ¡Padre, que no es misa de domingo!

Ya, no, si... a misa tampoco voy.

Es solo un teatrillo. No hay que hacer nada especial.

¡Pero ya verás como la gente se endominga! Y, si no, al tiempo.

¡Que solo son títeres!

Ya. Yo voy a enterarme,

porque tu hermano les está ayudando a montar el escenario. O sea, que...

Cuidado: a ver si le gusta

y se nos hace actor.

¿Actor, yo?

¡Quita, quita!

-"¿No viste lo que era?".

-¡Estaba envuelto!

-A lo mejor era para él.

-¡Seguro! Por eso estaba escondido.

-¡Ay, que me da que vas a tener razón!

De ser para mí, me lo habría dado ya.

-¡Pues eso mismo digo yo!

-¡Todos los hombres me salen torcidos!

-¡Siempre te tienes que poner en lo peor!

-¡Solo soy una desgraciada! -¡Calla!

Ese lo que es es un pavo y un soso.

¡Un pavisoso! ¡Si ya te lo decía yo!

Alejandra.

¿Qué haces tú aquí?

Tenemos que hablar.

Han venido unos cómicos a dar una función y tengo que darles de comer.

Mi padre y mi hermano están allí, por si quieres ir.

Alejandra...

Lo siento.

No sabía nada de lo del adelanto.

¡Qué más da! Me alegro mucho por ti.

Quiero que sepas que, el otro día, al besarnos...

El otro día no pasó nada.

Pasó, y lo sabes muy bien. Fernando.

No pasó nada.

Y prométeme no mencionarlo más.

¡No puedo!

¡Escúchame!

Te vas a casar con Mercedes. Te has comprometido.

Y tienes que cumplir. Y yo también.

No somos niños.

Prométemelo.

¿De verdad no significo nada para ti?

Fernando, tengo mucho que hacer.

Por favor. ¡Chis!

Tranquila.

Si es lo que quieres...

¡Chis!

¡Chis!

-¿Rafael?

¿Necesita algo?

-Necesito hablar con usted.

-¿Hablarme?

-Sí.

Bueno..., más que hablarle.

Ludi ríe nerviosa

-Son preciosos.

Los voy a guardar toda mi vida.

-Pero úselos mucho.

-No querrá que le sirva el café con ellos puestos.

-Me conformo con que los luzca de paseo.

-Bueno, si alguien sale a pasear conmigo, igual me los pongo.

-Eh... Ahora..., tengo que volver al despacho.

-Claro.

-Ludi...

¡Ludi!

Ven. -¿Sí?

-¿Qué ha pasado? -Me ha regalado estos guantes.

-¿Lo ves? ¡Tanto llorar por nada!

¿Y luego qué te ha dicho? -Nada.

-¿Nada? -Nada.

-¡Qué le vamos a hacer!

Algunos son así. Pocos, pero los hay. -¡No!

-¿Qué pasa? -¡Estoy harta!

Y qué, ¿lo vas a atar? -Si no hay más remedio...

Música

¡Ha venido el señorito! ¡Chis!

¿Qué tal? Bien, ¿y tú?

Venía a ver lo de la cal. ¿Se sabe algo?

No, seguimos igual. Tenemos que esperar.

-¡Qué bien que venga el señorito!

Sí, también está preocupado por la siembra.

-¡Señores...,

señoras!

¡Niños, niñas!

El Gobierno de la república nos ha encomendado divertir

e instruir a la vez. Por eso venimos.

Ahora vais a ver una obra que hemos escrito y que esperamos que os guste.

¡Salud y disfrutad, porque la representación va a comenzar!

¿Qué pasa? -Nada.

No debiste decirle

a Encarna eso de Ventura.

Ella le quiere.

-No le dije nada.

-Pero insinuaste que lo mató él.

-Creía que los asesinos agradecían las coartadas.

-Él no se lo merece.

-Tanta moral en ti me sorprende.

-Lo quiere.

¿Por qué quieres ensuciarlo?

-Es un revolucionario y su corazón debe estar con la revolución.

Y nadie tiene dos corazones.

-Ya.

La quieres solo para ti, ¿no?

-¿Qué le pasa?

-Nada. Paco es así.

Cuando se enfada, mejor no estar cerca.

¿Sabes algo de él?

-No. ¿Y tú?

Estoy trabajando en el ministerio.

Si te enteras de cualquier cosa, estaré allí.

-Claro.

Encarna...

Si me entero de algo, serás la primera en saberlo.

-Gracias.

(VOZ 1) Mis hijos piden comida y no tengo. La cosecha se arruinó.

No tenemos nada.

(VOZ 2) Estamos nosotros.

No tenemos mucho, pero lo poco de cada uno, unido, hace suficiente.

No importa quién tenga más. Todo para todos. Todos unidos.

Y tus hijos podrán comer hasta que tengamos cosecha.

(VOZ 1) Son vuestras tierras.

(VOZ 2) Y tú, nuestro vecino. Hoy lo hacemos por ti.

Te tocará hacerlo por nosotros cuando nos haga falta.

(VOZ 1) Salváis nuestra vida.

(VOZ 2) Todo para todos,

todos unidos. No lo olvides.

(VOZ 1) No lo haré.

(VOZ 2) ¡Todo para todos!

(TODOS) ¡Todo para todos, todos unidos!

¡Todo para todos!

¡Todos unidos!

Aplausos

María del Pilar. -Señora, hay un problema.

Francisco. -Leocadia.

-Mercedes. Me dicen que buscáis a Fernando.

Sí, vamos a la ópera.

Me temo que no podrá ser: ha tenido que ir urgentemente a la finca.

¿Cómo?

Las cosas se complicaron.

¿Por qué? ¿Qué ha pasado?

Problemas con los jornaleros. Ya sabes que las cosas

están mal. Y Agustín no ha podido ir.

-Nos hacemos cargo.

Será mejor que nos vayamos. -Francisco...,

he de hablar contigo.

Es algo que me preocupa.

-Me hago una idea.

Cuando quieras, Leocadia. Buenas tardes.

Buenas tardes. Adiós.

¿Nos habrán visto entrar? -Que no, hombre, tranquilo.

Ruido

-¡Ahí hay alguien!

-Será el de mantenimiento.

-¿Y si es la policía? -Calla.

No digas tonterías.

¿Sabrás llegar solo? Toma el mapa.

-Sí.

-Pues vete, que yo me ocupo.

-¿Estás seguro?

-¡Que sí, coño! Vete allí y espera, que ahora voy yo.

(VOZ 1) Y ahora que te ha ido bien y que eres el señor de las tierras,

ayúdanos como nosotros te ayudamos.

(VOZ 2) Si pensara así, no tendría lo que tengo.

(VOZ 1) ¡Todo para todos, todos unidos! ¿No lo recuerdas?

(VOZ 2) ¡No sé qué dices!

(VOZ 1) ¡Traidor!

(VOZ 2) ¿Yo?

-¡Traidor!

¡Todo para todos, todos unidos!

(TODOS) ¡Todo para todos, todos unidos!

¡Todo para todos, todos unidos!

(VOZ 2) ¿Qué oigo? ¿Será posible...?

¿Será posible que olvidara mis orígenes,

que me olvidara

de quién era? ¿Quién era?

-¡Un campesino! -¡Honesto!

(VOZ 2) Era un campesino y no tenía qué comer.

Y los míos vinieron a ayudarme. ¿Y ahora les niego la ayuda?

¿Cómo es posible?

Mis tierras y lo que tengo

serán para todos. ¡Este invierno, nadie pasará hambre!

¡Todo para todos, todos unidos!

(TODOS) ¡Todo para todos, todos unidos!

¡Todo para todos, todos unidos!

Grita

Aplausos

-¡Bravo! -¡Bravo!

-¡Bravo! -¡Bravo!

-¡Bravo!

-¡Bravo! -¡Bravo!

"Ya somos varios grupos,"

todos universitarios, y llevamos las obras a los pueblos que podemos.

-Es una maravilla, ¿eh?

No se oía una respiración.

-Es el mejor modo

de llegar al pueblo. Si nombramos la colectivización

todos se habrían dormido. ¿Colectivización?

¿Hablamos de anular la propiedad privada?

Bueno, es una opción, sí.

¡Vaya!

Pensé que la obra hablaba de la generosidad.

Y en ese barco podemos estar todos: propietarios o no.

De hecho, en él estamos todos.

De verdad, me alegra que pienses así.

Porque entonces apoyarás la reforma, ¿no?

No ocurre con la mayoría de los terratenientes.

-Han sido justos.

No ha habido tierra baldía ni jornaleros abandonados.

Así que... bebamos en paz.

¡Uf!

-¿Qué ha pasado?

-Nada, no ha pasado nada.

Era un contrabandista de licor. No me ha visto.

-Con suerte, cuando todo acabe, lo celebraremos con una de las botellas.

Ventura ríe

-¡Ojalá! Venga, vamos pa' dentro.

(RADIO) "En el Congreso, todo está listo".

"Sus señorías aguardan la llegada del presidente Alcalá Zamora,

que llegará poco antes del mediodía. Se prevé...".

Teléfono

Teléfono

"...la reforma...".

Teléfono

"El presidente...".

Teléfono

"...a las reformas, pero...".

-Todo está listo.

Han entrado por las alcantarillas y esperan en el piso.

Cuidado con eso.

-No es la primera vez que cojo una.

-Pues mejor que no sea la última, ¿no?

No podemos precipitarnos.

Solo tendremos una oportunidad, así que hay que esperar

a que baje del coche, no antes.

No podemos permitirnos fracasar.

-¿Y si no viene?

-¿Cómo no va a venir?

Es el discurso inaugural. El presidente vendrá.

Justo ahí, Alcalá Zamora bajará de su coche y le estaremos esperando.

¡Ya llegan!

¡No puede ser!

¡Cago en Dios!

Lo sabían. ¡Lo sabían! -Pero ¿cómo?

-¡Nos han traicionado!

-¡Alto, policía! -¡Mierda!

¡Por el otro túnel!

¡Juan!

¡Juan!

Disparos

¡Ay!

¡Mierda!

¡Venga, vámonos! -Vete.

-¡No te dejaré aquí! -No tiene sentido.

-¡No me iré de aquí sin ti!

-¡Estoy muerto, Ventura!

-¡Dios!

Disparos

-¡Los retrasaré!

Dispara

¡Los mandaré al infierno!

¡Márchate de una vez!

-¡Gracias, compañero!

Disparo

Disparos

Explosión

Alejandra.

¿Sigues aquí?

No podía marcharme.

No estamos tan lejos como tú te piensas.

Si no, ese beso jamás habría pasado.

Has prometido no hablar más de eso. Sí, ya.

Pero no dejo de pensar en ello.

Y no quiero olvidarlo.

¡Te vas a casar, por Dios!

Mírame y dime que no sientes nada.

Dímelo y te juro que no hablo más de ello y lo olvido.

Mírame a los ojos y dime que... ese beso no significó nada para ti.

Para mí sí.

Alejandra...

¡Fernando! Vale, ¡chis!

Es lo único de verdad en toda mi vida.

Lo que he buscado mi vida entera.

¡Fernando, yo también he esperado ese beso mi vida entera!

Pero no puede ser.

¿No lo entiendes?

¿Qué está pasando aquí?

Nada.

Ha sido un día duro, solo eso.

Para unos más que para otros.

Ya te lo dije una vez.

No me gusta que juegues con Alejandra.

¿Era eso?

¡Es mi hermana! Y es muy joven.

Aunque lo crea, no sabe nada de la vida.

¡Es muy importante para mí y nunca le haría daño!

Y la quieres como a una hermana, pero los hermanos no cuchichean.

¿Qué pasa? ¿No me crees?

Te conozco.

Si no juegas con ella, es con Mercedes.

Mercedes es otro asunto.

¡Es el mismo asunto! ¡Eres tú!

¡No se puede cambiar así, sin más!

Eres el mismo aunque no quieras verlo.

Quizá los dos estaban en mí y eres tú quien no quiere verlo.

Te pido que vayas con cuidado.

¿Sabes?

Entiendo tu preocupación por Alejandra.

Pero Mercedes es mi prometida.

La considero una amiga, por eso me preocupo.

Tú me adviertes.

Te recuerdo que yo también puedo hacerlo.

Música

De momento, no se sabe nada más.

Y nadie confirma nada, son solo rumores.

Van a tratar de ocultar que ha habido... un intento de atentado.

Preferirían presentarlo como un héroe que aceptar una verdad humillante.

Pasen, pasen, caballeros.

¿Has avisado a Amparo?

-Sí, lo he hecho.

-Quiero resolver esto cuanto antes. Es urgente.

-Volveré a insistir.

-Bien.

Señores...

Siéntense, señores.

-¿Anarquistas

o alguno de los nuestros?

-Una chapuza así..., anarquistas.

Nuestras miras son más altas.

Bullicio y música

¡Guapa!

¡Guapa!

Señores...,

debemos tenerlo todo listo. Ahora

solo podemos esperar.

Esta vez..., jugamos a ganar.

Es por España.

-¡Por España!

-¿Está bien, mi teniente coronel?

-Sí... Sí, no es nada, cabo. Gracias.

Por España.

-¡Qué poderío!

Toca el piano

En este asunto debemos actuar unidos.

Como una sola voz, como siempre ha sido.

Me has sorprendido,

no puedo negártelo.

He visto falta de confianza, casi...

un reproche a mi forma de llevar nuestros asuntos.

-Necesitamos la cosecha. Estoy convencida de ello.

-Tenemos que cumplir nuestros compromisos.

-De eso se trata. Yo también he dado mi palabra.

Prométeme que dejarás que todo siga su curso,

que no perjudicarás la cosecha.

-¿Qué temes?

Francisco no nos negará el crédito.

Los bonos son un aval inmejorable.

-Sí, pero... sabes que eso es algo que no querría tocar.

-Estarán a salvo.

Te lo prometo.

No vamos a perder nada.

-Di mi palabra y la cumpliré.

Y correré con las consecuencias ante quien sea.

Sí, tienes razón: tenemos que estar juntos.

Esperemos a ver.

La suerte ya está echada.

Dame unos minutos.

-El tiempo no es problema.

Te invitaría a otra copa si te ayudara.

-Nada puede ayudarme, créeme.

Vendería mi alma al diablo.

-No será necesario tanto.

¿Puedes seguirme?

-Creo que sí.

-Entonces vamos.

Pero antes despide a ese.

-Bien.

Cabo...,

puede marcharse.

-No es seguro. -Es una orden.

Estaré perfectamente, cabo. Gracias.

"'Quería poseerte,

llegar a enseñarte que el amor,

nuestro amor,

debía ser lo primero'".

Será mejor que te sientes.

-Quizá sea una mala idea.

-¿Quieres seguir con el dolor?

-¡Ay!

Jadea

-Unos segundos...

y todo volverá a ser como antes.

Y ya no habrá dolor,

sino todo lo contrario.

(HUGO) "Yo me lo negaba a mí mismo,

pero te quería para mí. Quería...,

...allá en el fondo de mis entrañas, sin saberlo,

como respiro sin pensar en ello,

quería poseerte".

(BEATRIZ Y HUGO) "Enseñarte que el amor

debía ser lo primero,

que lo demás era mentira, cosa de niños,

conversación inútil;

que era lo único real...".

(HUGO) "Lo único serio el quererme". (BEATRIZ) "Sobre todo yo a ti".

(AMBOS) "Y huir si hacía falta

y arrojar yo la máscara y la ropa negra".

(BEATRIZ) "Y ser quien soy".

(HUGO) "Yo soy tu esposo".

"Me lo has prometido de cien maneras. Yo soy tu dueño".

(BEATRIZ) "Me lo juraste".

(AMBOS) "Toda eres mía".

Se abre una puerta

Señora...

¿Le pasa algo?

-No, no es nada, María del Pilar. Nada.

-¿La niña está bien? -¡Sí, sí! Sí.

Solo ha sido una tontería.

He visto la mantelería que me regaló mi madre...

y me he emocionado.

Son malos tiempos.

-Los buenos volverán, señora.

-¡Claro!

Me haré una tila; si no, no conciliaré el sueño.

-Yo se la hago.

-María del Pilar.

Gracias.

¡Ya te tengo!

(VOZ 2) ¡Te matarán!

(VOZ 1) ¡No, antes lo pagarás! ¡Y vosotros, grrr!

¿Podéis acercarme a la estación? ¡Claro!

¡Rafa, ayúdala a subir!

Gracias. De nada.

¡Adiós!

-¿Por qué no espera al señorito?

Tenía prisa.

Mejor así, padre.

¿Y el señorito?

Ruidos

Ruidos

Ruidos

Ruidos

Ruidos

Ruidos

Ruidos

Ruidos

Ruidos

¡Encarna!

Golpe

-¡Oh!

¡Ventura!

¡Ventura, Ventura!

"¡Ventura, Ventura!".

Pasos

-He hecho lo que querías.

Ahora nada te impedirá ganarte la confianza del Gobierno.

(GONZALO) Eso espero.

Por nuestro bien, eso espero.

Aunque te vayas lejos, no dejarás de sentirlo.

Las tierras pueden arruinarse.

Y entonces Agustín te pedirá ese crédito.

-Y no tenéis aval.

Ella te quiere.

Han intentado asesinarlo.

¿Se sabe quién ha sido?

Unos anarquistas. Mataron a uno, pero el resto huyó.

Me equivoqué contigo.

"Te has enamorado de ella". "No quería, lo juro".

No tratamos con intermediarios. -¿Quieres humillarme?

(LEE) Le comunicamos el fallecimiento de nuestra hermana,

María de la Asunción.

¿Crees que merece la pena?

-Lo que queremos, sí.

-Alejandra no sabrá nada, ¿no?

Bien, así debe seguir.

¡Es un asesino!

Por amor... podemos hacer las mayores tonterías.

-No llamas a un médico porque te buscan.

¡Ahora!

Don Agustín ha salido.

-¿Seguro?

Pero ¿ese no es el señorito?

Sí, es él, pero haz como si no lo hubieras visto.

No queremos que se sepa.

Nos has traicionado.

¿Sus apuros siguen siendo un hecho?

Más que nunca.

Quiero que te vayas.

No lo hemos planeado; simplemente, ha pasado.

¿Qué?

"No amo a mi prometida".

¡No se me ocurren razones para no matarte!

Señorita Alejandra, acaban de llamar de la finca.

"De la casa del padre de usted".

  • Capítulo 5

14 de abril. La República - Capítulo 5

21 feb 2011

Ventura y sus camaradas planean un atentado contra el presidente de la República con el consentimiento y apoyo de Amparo. Alejandra rehúye a Fernando tras el beso y Mercedes permanece cercana y atenta a ella.

 

ver más sobre "14 de abril. La República - Capítulo 5" ver menos sobre "14 de abril. La República - Capítulo 5"
Programas completos (14)
Clips

Los últimos 121 programas de 14 de abril. La República

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

El administrador de la página ha decidido no mostrar los comentarios de este contenido en cumplimiento de las Normas de participación

comentarios.nopermitidos