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No recomendado para menores de 13 años 14 de Abril. La República - Capítulo 12 - Ver ahora
Transcripción completa

-Tenemos que llamar a Alejandra. Por supuesto.

-Se podrá demostrar que Hugo cumplía órdenes,

puede que no esté detenido.

Había barricadas en las calles. -Y tú con los papeles encima.

Era todo nuestro trabajo.

-¿Qué le pasará al padrino?

-Ya lo has oído, es pronto para saber algo.

He luchado durante años por no sentir esto.

La única verdad que hay es que te quiero.

Yo también, Jesús.

Pero de otra manera, lo sabes.

Alejandra... Yo estoy dispuesto a todo.

Aún estamos a tiempo, no es imposible.

No recuerdo lo que dije y tú tampoco, perdiste el sentido...

-Después del golpe van a ser contundentes con los enemigos.

-Si contara todo lo que sabe... -No lo hará.

-Entonces, es por ella.

-La resistencia en las Cortes a la Reforma Agraria

y al Estatuto de Cataluña se ha desmoronado.

Entonces, ¡la ley sale! -La ley sale, Alejandra.

-Quiere una entrevista con los dirigentes del partido.

-¿José Antonio quiere ingresar en el partido?

-¡No quiero volver a oír hablar de Fernando Alcázar!

¡No quiero oír hablar de él! -Pero es el que puede hacer algo.

-He dicho que no.

-Lo van a matar y no podré hacer nada por impedirlo.

-Haremos todo lo posible para salvarle.

-Parece que está decidido. Solo me falta el crédito.

Hay barreras que se van a cruzar, don Agustín.

-No consentiré que uses el tema de la finca para acercarte a ella,

podría poner en peligro tu matrimonio con Mercedes.

-¿Podrías vivir sabiendo que no hiciste todo lo posible?

Te lo pido por todo lo que no has unido.

Fernando no me amará como necesito que lo haga, como tú.

-Gracias a Dios que estás aquí.

-Buenos días, ¿por qué no has entrado?

Te esperaba, necesito hablar contigo en privado.

-Tú dirás.

Creo que hay algunos errores en las fichas de las fincas.

-Algunos errores. Sí.

Creo que hay fincas que no deberían estar en la lista de expropiación.

Podría revisarlo, me llevaría una hora.

-Imposible, han pasado a tramitación,

pero estate tranquila, nadie va a cuestionar tu capacidad.

Además, los de tramitación vuelven a comprobarlo,

si algunas fincas no cumplen los requisitos no harán nada.

¿Entramos? Claro.

¿Qué?

¿Estás seguro?

Fajardo, por favor, asegúrate de que no es un rumor.

Lo entiendo.

Sí, cuenta conmigo, voy para allá.

Gracias por avisar.

Maldita sea, Alejandra...

-El médico no nos ha dicho más, el dolor de Hugo debe ser tratado,

creo que con cuidados y atenciones...

¿Qué pasa, hijo?

Ha llamado Fajardo, le ha llegado la filtración

del Ministerio de Agricultura. -¿Filtraciones? ¿Qué filtraciones?

Quieren aprobar la Ley de Reforma Agraria urgentemente.

-Tiene que pasar el trámite del parlamento.

Nuestra finca está en la lista. -¿Qué lista?

La Comisión de Reforma ha hecho una relación de las expropiadas.

-¿Expropiación de las tierras? Estamos en los primeros puestos.

-Comisión de Reforma, ¿no era dónde estaba...?

-¡Alejandra! La misma.

Voy a reunirme con Fajardo, hay varias reuniones

para intentar atajar esto en el parlamento.

Tenemos que ejercer presión. -Me quedo pendiente del teléfono.

Llamaré a don Elías. Dile que estoy con Fajardo.

-Esto se lo debes a tu protegida, a tu Alejandra.

Muchas gracias, Dolores.

-¿Está todo a su gusto? Sí, como siempre.

-Gracias.

Pensé que llegarías antes que yo.

El autobús se retrasó.

Se me ha hecho eterno.

A mí también.

-¿Cómo está, doctor?

-La herida ha empeorado, llevará tiempo sufriendo mucho.

-Tiene mucho dolor, ¿qué podemos hacer?

-Vigilarle.

Le he puesto algo de morfina y estará tranquilo un rato.

Hay que administrarla en pequeñas dosis.

¿Sabrá hacerlo? -Descuide.

-Vigile a su marido.

-Le acompaño. -Gracias.

-Bueno, ¿dónde vamos a ir hoy?

-¿Cómo que dónde vamos a ir? -Es nuestra tarde libre.

Pensé que te apetecía venir al paseo.

-Sabes que no la cogeré.

-Lo único que sé es que eres tonta de remate.

-Prefiero cogerme libre los fines de semana y quedar con Rafael.

-Tira tu vida por la ventana por un casado, parece mema.

¡Mema! -Bueno, ya está bien.

¿Cuántas veces vamos a hablar de lo mismo?

-Las que hagan falta hasta que entres en razón.

Vamos a ver, ¿no te das cuenta de que estás tirando

tus mejores años por una historia que no va a ningún lado?

-¿No te das cuenta de que le quiero y me quiere?

-Y su mujer también le quiere y tú te conformas con las sobras.

-Tú lo has dicho; me conformo.

Me conformo porque no me queda otra salida, quiero estar con él.

-Bueno, mujer, pero eso no quita para que pasees con una amiga.

Que buena falta te hace que te dé el aire.

Ludi, no vas a hacer mal a nadie, vamos, digo yo.

-Que no, que no, te he dicho que no.

-Rafael, ¿tiene preparado el expediente de López Amor?

-Sí, señor, en un momento, ahora mismo se lo llevo.

(LEE) Artículo 43:

En el matrimonio se funda la igualdad de derechos

de ambos sexos y podrá disolverse por mutuo disenso

o a petición de cualquiera de los cónyuges,

con alegación, en este caso, de justa causa.

¿Crees que Dolores le deja la cama a más gente?

Pues claro.

¿De qué crees que vive sino?

Es una viuda respetable cuyo marido le dejó deudas y esta casa.

¿Sabes una cosa? ¿Qué?

Me alegro.

Me alegro porque gracias a ella podemos estar juntos.

Aunque preferiría no tener que vernos a escondidas.

Que no hubiera nada que ocultar.

Que todo fuera más fácil.

Será mejor que me vista se está haciendo tarde.

¿Cuándo volveremos a vernos? No sé si será fácil.

¿Los martes y los jueves? ¡No lo sé, Jesús!

¿Te encuentras bien? Sí, sí.

Solo es la tensión, me juega malas pasadas.

Aquí hace mucho calor.

Te quiero.

Llaman a la puerta. -¡Antonio!

-Sí, sí, ya va. -¡Antonio!

¿Y Jesús? -No está, está en Madrid.

-¿Cómo que no está? -No, ¿qué pasa?

-Nada, venimos a contarte una cosa. -Pasad, pasad.

¿Qué pasa? -Han llamado del sindicato.

-Sí, han llamado preguntando por Jesús, pero como no estaba...

¡Me estáis poniendo nervioso, ¿qué pasa?!

-Dicen que expropiarán las fincas. -¡¿Qué?!

-Los de la FAI lo saben de buena tinta,

por la dichosa reforma de que habían hablado, es verdad.

Tardará un tiempo, pero saldrá adelante.

-¿Sabes qué significa? -Sí, claro.

-La tierra, Antonio, para los que la trabajamos.

-¿Qué vais a hacer? -Vamos a contárselo a todos.

Cuando hables con Jesús lo dices. -Muy bien.

-Tenemos que reunirnos... -Vale.

-Que no se te olvide contárselo. -No.

Ándate con tiento. -Ahora tenemos que presionar.

-¿Presionar? -Sí, porque sino, no va.

Cambia esa cara, es la mejor noticia que nos podían dar.

La mejor.

-Cierra la puerta.

Presionar...

-¿Seguirás vinculada a la comisión? -Mientras haya trabajo y me quiera,

al fin y al cabo, ando metida en esto.

¿Y si el partido te da otras opciones?

-Quiere tenerme entretenida para que no me vaya.

-Queremos a los mejores en las próximas elecciones;

las municipales primero y las legislativas después.

Tienes experiencia. -Mi familia está lejos.

-Sé que estás implicada y tu mundo es este,

no lo puedes evitar, te gusta, lo haces bien y se nota.

Piénsalo con calma, no hay prisa.

Piensa también a quién querrías tener a tu lado,

pero ten cuidado...

Alejandra ha hablado conmigo esta mañana, quería recuperar

las fichas de la reforma para comprobar si había errores.

-Es muy perfeccionista.

-Volvió a intentarlo en el registro,

creo que buscaba algo muy concreto.

¿Crees que la han comprado? -¿A Alejandra? Luis, por favor.

-No sería tan raro, en cualquier caso, ándate con ojo con ella.

A veces nos sorprende quien menos esperamos.

Se abre la puerta. Pensé que habían terminado.

Fernando, siento llegar tarde, mi cita se alargó más.

No te preocupes y no me esperes para cenar.

Quizás la cosa se complique. ¿Ha pasado algo?

Que te cuente mi padre, ahora tengo prisa.

-Mercedes, no sabría si venías a comer.

Siento no haberte podido avisar,

en casa de los Ochoa no se sabe cuándo saldrás.

-¿Has estado con ellos? Sí.

-Hablé con Jacinta hoy y no me dijo nada.

Llegué más tarde, tenía cita con la modista.

Fernando parecía preocupado, ¿por qué?

-Malas noticias.

-Ya es suficiente, gracias. -¿Quieres una pasta para acompañar?

-Bueno, si me lo pides así.

-No te lo he pedido de ninguna forma especial.

-No, ya lo sé, así me gusta todavía más.

-Rafael, esta tarde no te importará que Ludi me acompañe a pasear, ¿no?

-¿Al paseo? -Sí.

Es que es mi tarde libre y no quiero ir sola.

Y quién mejor para que me acompañe, ¿no?

-Bueno, todavía no te he dicho que sí, María del Pilar,

que sabes que no soy muy de paseos.

-No, eres más de estar encerrada entre cuatro paredes.

-Pero... el paseo es el paseo.

-Sí, el paseo es el paseo, que no le veo misterio.

-Lo que quiere decir es que al paseo se va a lo que se va.

-A pasear. -No precisamente,

que allí hay mucho moscón. -Ya también hay barquilleros

¿o qué te crees? ¿Que somos las que se ponen en las verjas?

-¡No! Y tampoco somos las que vamos al café Zaragoza.

Seremos humildes y pobres, pero muy decentes, Rafael.

-No quería decir otra cosa. -¡Basta ya!

No voy al paseo y listo.

-¿Ves? Has conseguido lo que querías.

-¿Yo? -Sí, tú.

Que parece que la vida no es igual para todos,

tú puedes hacer lo que quieras y Ludi ni siquiera

puede acompañar a una amiga al paseo.

-Ya está bien, María del Pilar.

-Yo... yo no soy celoso.

¡Yo no soy celoso!

-Eso habrá que verlo.

-Ve a ese paseo esta tarde, por favor.

-No, pero, Rafael. -Acompaña a tu amiga y se acabó.

¡Que quede bien claro que no soy celoso!

-¡Rafael, espérame!

-Pensé que venía Roberto. Ahora vendrá.

Ha quedado con mi hermano, que está en Madrid.

-¿Qué pasa? Se supone que es un día alegre para todos.

Nada, ¿por qué me lo preguntas?

-Alejandra, para mí es importante confiar con quien trabajo.

Si tengo dudas, nada de lo que haga saldrá bien.

¿Has hecho algo que me quieras contar?

He estado a punto, pero no he podido.

Esta mañana fui a ver a don Luis y le pedí

que me devolviera las listas con la excusa de que había errores.

Quería evitar que expropiaran a los de la Torre.

Lo siento, Encarna, esa familia me ha dado mucho.

Le ha dado trabajo a mi padre, a mi hermano, me ha dado educación,

no estaría aquí si no fuera por ellos.

-La culpa no puede dictar tus actos.

Lo sé, pero no debería haberlos incluidos sin avisarlos;

hemos pasado media vida allí Jesús, mi padre y yo.

-Y Fernando.

Puedes despedirme si quieres, lo entiendo.

-No, no voy a despedirte,

contándome esto, has demostrado que eres una mujer íntegra.

Pero no puedes volver a ocultarme algo así, nunca.

Tienes razón...

Por mucho que he luchado, por mucho que lo he intentado...

Lo sigo queriendo.

-Hola. Hola.

Hola. -Hola.

-Creo que tenéis un problema.

He hablado con una amigo que trabaja en "El siglo futuro"

y el listado de fincas se ha filtrado.

-¿Cómo? -Sí, está en boca de todos.

Los de la Torre perderán sus tierras, ¿tú lo sabías?

-Voy a hablar con don Luis.

(RESPIRA DE FORMA INTERRUMPIDA)

-¿Qué haces? -¿Eh?

Me duele y necesito más morfina.

-El doctor dijo que había que tener cuidado al ponerla.

-Sé perfectamente lo que tengo que hacer, Beatriz.

¿Qué haces? -¡No!

-Dame eso.

-¡Te he dicho que me des eso! Dame. -Es por tu bien.

No puede ponerte más morfina.

-Por favor... -No.

No dejaré que te hagas daño.

¿Cuánto tiempo llevas así?

Tu comportamiento no era normal.

Pasabas de estar alegre a estar desesperado.

¿Qué pasará cuando se acaben las ampollas?

¿Qué vas a hacer?

-Pequeña...

Tú tienes intimidad con el médico,

lleva tratándote años, si le pides la morfina...

Seguro que te la receta. -No, Hugo...

-¡No, ¿te has vuelto loco?! -Por favor...

Por favor. -No puedo hacerlo.

Y aunque pudiera... Puedes matarte, Hugo.

¿Es que no lo ves?

-Pensaba... Que tú me entenderías.

Porque los dos sabemos lo que es el dolor.

Un dolor insoportable.

¿Verdad que sí?

-Si sigues tomando tanta morfina será cada vez peor,

hasta que no puedas más.

-Es que ya no puedo más.

Ya no puedo más si morfina... -Sí puedes.

-Aquí te traigo un caldo caliente.

-¿Crees que es grave?

-Pues, tendrá algo que ver con las tierras,

porque la señora solo se pone así por eso o por la niña.

-Para los disgustos que le da esas tierras,

no sé yo si sería mejor venderlas.

-¿Tú estás loca? Ese es el patrimonio de la señora.

Vamos, que... Pero no hablemos de ella, para un día que tenemos...

¿Sabes qué he hecho esta mañana? -No.

-He mandado recado a Remilgio. -¿Remil... Remilgio

el del puesto de verduras? -El mismo.

¿Y sabes qué? Que resulta que tiene un amigo soltero.

Y mira tú por dónde...

Si no les miras a los dientes son guapos y todo.

-¡No, eso sí que no!

-¿Qué haces? -Me vuelvo pa casa.

-No me puedes hacer esto. -¿Y tú a mí sí?

-¡Yo te hago un favor! -Tengo novio y se llama Rafael

y solo soy mujer de un solo hombre.

-Pues parece que él es hombre de varias mujeres.

-No me vas a tender una trampa. ¡Lo quiero!

Te entre en la cabeza o no, ¡lo quiero!

-Pues me quedo aquí con los dos. -¡Pues que aproveche!

-¡Boba!

-Fernando se ha pasado todo el día de reunión en reunión,

intentando ver qué se puede hacer para ganar este... sin sentido.

¿Habéis hablado con mi padre? -Sí, contamos con su apoyo.

No, gracias, no voy a tomar.

-¿Y eso? -Siempre te ha gustado ese postre.

No tengo apetito.

-¿Te encuentras bien? Pareces pálida.

-¿Quieres que te preparemos una infusión?

No, no, gracias.

-Mercedes, ¿va todo bien? Sí, sí, no os preocupéis,

es la tensión, la tengo muy baja.

Si me disculpáis...

Bullicio.

-Pasa.

Anda, ven y ayúdame con esta maldita cremallera.

-He venido con unos amigos.

-Ya he oído hablar de vuestro éxito,

incluso antes de que llegue al Congreso.

Supongo que debo felicitarte.

-¿Sabías que la lista de expropiados se ha filtrado?

-¿Yo?

¿Por qué iba a saberlo?

Sin embargo, me he enterado de algo que es de tu interés.

Ventura ha sido puesto en libertad. -¡¿Qué?!

-Le han dejado salir sin cargo alguno,

me lo ha contado una amiga de Zaragoza.

-Deja de darle vueltas, la filtración hará

que se pongan nerviosos, nada más.

Y que se muevan contra la aprobación.

Eso ya no se puede parar, Alejandra.

Y no solo los señores están al tanto;

también los trabajadores y los sindicatos.

Esas tierras se expropiarán. Solo si se demuestran

que no son productivas y que hay trato de abuso.

El propio señor no quiso sembrar. Pero la señora y Fernando querían.

Padre está preocupado por lo que pase.

Lo único que sé es que los señores pudieron ponerse al frente

y no quisieron.

Dejaron a mucha gente a su suerte y Fernando el primero.

-No puede ser que muchos trabajen de sol a sol

comiendo poco y se benefician los de siempre,

eso es lo que tratáis de evitar con esa reforma.

No sé por qué te pones así, deberías estar orgullosa.

-Es cierto, debemos celebrarlo, ¿no?

Si me disculpáis.

-¿Qué le pasa?

Que cree que traiciona a los de la Torre.

-¿Al señorito? Y a la señora.

Ella siempre ha estado muy pendiente de Alejandra.

-Pues ahora las cosas han cambiado y me alegro.

-¿Seguro que es el precio final? -¿Crees que hago tratos con otros?

-No lo sé. Como me des gato por liebre te vas a acordar.

-Él prefirió salir de tu vida para no darte problemas.

-Has tenido algo que ver, ¿verdad? -¿Por qué crees eso?

-Me lo prometiste la otra noche. -¿Te acuerdas?

-No recuerdo bien lo que pasó... Había bebido demasiado...

Me llevaste a casa y me ayudaste...

-¿Y qué más? -¿Qué más?

Música.

Encarna.

-Alejandra, no me encuentro bien, nos vemos mañana.

Fernando...

¿Has sido tú, verdad? Solo hice lo que tenía que hacer.

Nos has traicionado. No.

¿Cómo has podido hacerme esto? No se trata de ti y de mí.

En eso tienes razón, pero no os vais a salir con la vuestra.

¿Qué crees, que dejaremos que nos quiten lo que es nuestro?

No será fácil, la rectificación en el Congreso no será fácil.

Si os hubierais ocupado de vuestros trabajadores...

No me vengas con panfletos, ¿eh?

Esto no tiene nada que ver con los obreros o la república,

es algo entre tú y yo, ¿verdad? Suéltame.

-Suéltala, ni la toques. -Un momento, un momento.

¿Qué pasa aquí? ¡Ya está bien, señores!

-No la vuelvas a tocar, ¿eh, señorito?

¡Roberto, basta, basta ya!

Esto no se va a quedar así. -Ya lo veremos.

-Parece que esta es una noche turbia...

Señoras y señores, no hay nada que me pueda gustar más.

Música.

(CANTA)

Llaman a la puerta.

Gemidos.

Gemidos más fuertes. ¡Ah, ah!

(AMBOS GRITAN DE PLACER)

-A la salud de las almas torturadas...

Porque gracias a ellas, la vida se abre paso.

(HUGO HACE RUIDO AL TROPEZAR)

-Hugo...

Hugo... Hugo, ¿qué haces?

-Beatriz, vuelve a la cama.

-¿Qué haces aquí? -¿Que no me has oído?

No puedo soportar el dolor.

-Avisaremos al médico. -Ningún médico puede ayudarme.

Es que no puedo soportar el dolor, no puedo más, Beatriz.

(GRITANDO) ¡Hugo, Hugo!

¡Ayuda, ayuda, por favor, que alguien me ayude!

¡¡¡Ayuda!!! Hugo...

¿Qué? Por Dios, Antonio, dime algo.

-Sembrar puede sembrar, señorito, eso se lo puedo asegurar.

Entonces, sembraremos.

-Señorito... Antonio...

Necesito convencer al Gobierno de que no la expropien,

que puede ser rentable, que podemos dar trabajo.

¿No es eso lo que queríais? ¿No es lo que queríamos, sembrar?

Tarde.

En su día tu padre no quería sembrar,

incluso mandó gente para arruinar la tierra.

-Jesús... No, padre...

Eso lo sé yo, lo sabe usted y lo sabemos todos.

¡Es muy fácil acusar, Jesús!

Me bastó con ver como no movía un dedo para no sembrar.

¿Y quién lo hizo? ¿Los sindicatos? ¿LA FAI?

Los mismos que os piden que no hagáis lo que no habéis hecho.

Al menos, ellos sacaron la cara cuando nos disteis de lado.

No te lamentes ahora que llega la reforma y te entra el miedo.

No está aprobada.

Y no se va a aprobar, eso te lo aseguro.

Lo veremos, de momento nosotros no vamos a sembrar.

-La tierra es nuestra, señorito.

Ya lo has oído.

Aquel hombre tenía razón:

Traicionas a los tuyos, ¿cuánto tiempo vas a tardar

en cambiar tu ropa de jornalero por la chaqueta de cuero?

Yo siempre he sido campesino, Fernando...

Tú nunca serás de los míos.

Te vas a arrepentir, Jesús, lo lamentarás,

lo vais a lamentar todos.

-Imagínate el susto que me llevé yo cuando oí gritar a la niña,

que no sé cómo se pudo caer por las escaleras.

Ahora, que ha tenido suerte, por son para matarse.

-Mujer, no digas eso, trae mala suerte.

-Venga, arrea, que tienes muchas cosas que hacer.

Ludi... escúchame, anda.

Quería pedirte perdón por lo de ayer.

-¿Por qué? ¿No decías que soy una boba?

Si verdaderamente lo crees, no tienes que pedirme perdón.

-Que lo siento, de verdad.

Lo hice porque pensaba que lo mejor era que te olvidaras de Rafael,

pero veo que no tiene ningún sentido,

porque lo quieres de verdad, ¿no?

Y espero, por su bien, que él también te quiera,

porque sino se las verá con María del Pilar.

Anda, no llores, boba, que me harás llorar a mí también.

-Muchas gracias.

Para mí esto es muy importante,

al fin y al cabo, eres mi única amiga.

-¿Y los chicos? ¿Al final te fuiste de paseo con los dos?

-Un rato, pero me daba un asco cada vez que los veía reír,

madre mía, cuatro dientes que tenían y los llevaban negros.

-¿Hiciste lo que tenías que hacer? -Se quedó con la mercancía.

Nadie en su sano juicio hubiera rechazado esas medicinas.

-Era lo que necesitábamos. -Lo que necesitabas.

-Muchos compañeros han sufrido y muerto por culpa de esa mujer.

Ahora le toca pagar a ella.

Gracias.

Amparo Romero...

Ha llegado tu momento.

(HUGO SE QUEJA) ¡Ah!

-Beatriz, ¿te pasa algo?

-No, nada, hacía demasiado calor en la habitación.

-¡Beatriz!

¿Qué está pasando?

Sé que sabes algo más de lo que le pasa a Hugo,

pero ¿por qué no me lo cuentas?

Sé que él confía en ti.

Busca tu apoyo y comprensión en lugar de la mía.

-La busca porque es un enfermo, madrina.

Hugo me reconoció en su dolor, solo yo podría comprenderlo,

eso le ha hecho pensar que estaría más cerca de mí.

Tu problema no soy yo.

Su problema es la morfina,

ha estado tomando dosis muy altas durante meses,

por eso su dolor es insoportable,

por eso, las dosis del médico a penas le hacen efecto.

Me pidió que le consiguiera más.

-Esto es muy peligroso.

-No me gusta verlo sufrir así,

pero condenarlo no es ninguna solución.

-Tenemos que ayudarle.

-Alejandra. Doña Leocadia.

Le presento a Encarna Pérez. -Encantada.

Necesito hablar contigo. Claro.

-¿Me acompañas? Sí.

-Llévate las bebidas y déjalas donde siempre.

Dejadnos solos.

¿Por qué proveedor nuevo? -Porque sale mucho más barato.

-¿Eso no te da qué pensar?

-El negocio es el negocio, si El Alemán se hunde,

nosotros detrás.

-Siempre he confiado en ti para esto, me parece bien.

-Oye, Amparo...

Yo...

Nunca me he metido en tus cosas, nunca te he preguntado nada.

-Y yo te lo agradezco.

-Pero no soy ciego.

Han dejado en libertad a Ventura y nadie sabe dónde está.

-¿Cómo lo sabes?

-Por tu periodista.

Has sido tú, ¿verdad?

Tienes los contactos y... Has manejado los hilos.

¿O has sido tú o ha sido tu madre?

-¿Vas a cambiar tu costumbre de no meterte? ¿Vas a preguntar?

-¿Por qué?

Si entregaste a ese anarquista para estar cerca de Encarna.

¿Por qué ese empeño por sacarlo de la cárcel?

-Porque si a él le pasara algo, ella sufriría.

Y no quiero verla sufrir.

-Nunca te había oído decir algo así de nadie.

Jamás...

La quieres, ¿eh?

La quieres de verdad.

¡So!

Padre, lleva toda la mañana trabajando, vamos a casa.

Solo hice mi trabajo. -¿Tu trabajo?

¿Y nosotros? ¿Es que después de todo no te importamos nada?

Alejandra, tienes que ayudarnos.

¡Tú mejor que nadie sabes lo importantes que son las tierras!

Las listas han entrado en trámite y no puedo hacer nada.

-Pero ¿cómo es posible? ¿Cómo puedes hacernos esto?

¿No te das cuenta? Lo que haces es despreciable.

Despreciable es lo que me hicieron a mí.

Por su culpa tuve que dejarlo todo.

-Pero ¿qué es lo que dejaste por nosotros?

A su hijo.

Doña Leocadia...

Podría haber tenido razones personales para incluirles,

pero no fue necesario.

-¿Qué pasó entre mi hijo y tú?

Fernando dijo que me quería por encima de todo.

Iba a romper su compromiso con Mercedes.

-¿Fernando y tú...? Sí.

Pero no se preocupe...

En cuanto supe la verdad yo misma lo frené todo.

Fernando no sabe que somos hermanos, no se lo puede decir.

Es demasiado sucio.

-¿Quién te dijo que Agustín era tu padre?

Qué más da.

Usted solo trata de negar lo evidente para no aceptarlo.

-¿Quién, Alejandra? Mercedes.

No queda otra opción, padre.

-Los sindicatos os mandan que os neguéis a sembrar

y vosotros hacéis lo que dicen, como corderos.

Los sindicatos nos han dado de comer.

Y está en juego nuestro futuro.

-Un futuro que depende de los políticos, no me jodas.

Y si las reformas no llegan o no llegan como pensáis...

Si no luchamos por ello, no lo sabremos jamás.

-¿Pelear por no trabajar?

Valiente sindicatos de trabajadores.

Por pelear por lo que es nuestro, por la tierra.

-¡Si ya tienes tu tierra!

Y dentro de poco, otros tendrán la suya, no solo yo.

-Yo solo sé que siempre he vivido de mi trabajo

y no me pidas que vea bien que no trabajéis delante de señor.

Padre, los señores van a dejar de ser los señores.

-No, los señores nunca dejarán de ser señores

y eso no lo cambia ninguna reforma.

-Quería... quería hablar con Ludi.

-Espera un momento, creo que está en la cocina.

-María del Pilar, no crees que lo que siento

por Ludi es sincero, ¿verdad?

-¿Quieres la verdad? -No espero otra cosa.

-Nadie que lleva una doble vida es de fiar,

pero yo quiero a Ludi y Ludi te quiere a ti

y no seré yo quien le haga daño.

-Pediré el divorcio a mi mujer. -¿El divorcio?

-Las nuevas leyes lo permiten y no me une nada con ella.

Desde que conocí a Ludi todo ha cambiado.

-Pero ¿lo has pensado bien? Don Agustín sabe que estás casado.

¿Has pensado lo que dirá?

-No... la verdad es que no.

-El señor es un hombre recto, cuando se entere te despedirá.

-No me importa... Solo me importa Ludi.

-¿Entonces la quieres?

¿De verdad?

(LUDI LLORA)

¿Puedo hablar con usted? -Ajá.

(HUGO RESPIRA CON DIFICULTAD)

¡Ludi!

¡¡Ludi!!

-Ludi no está, Hugo.

-¿Ha ido a por la receta del doctor?

-La receta la tengo yo.

-Necesito la morfina, me duele mucho.

-Lo sé, pero has tomado demasiada y no te hace efecto.

-Será lo mejor para ti.

-No voy a tolerarlo.

No vamos a tolerarlo. -¡No voy a poder aguantar!

-Podrás. -No, no podré.

¿Es que no lo entendéis?

No podré soportar el dolor, por favor...

-Nosotras te ayudaremos.

-Te ayudaremos, mi amor.

Pero ahora tienes que ser fuerte...

Y aguantar.

-No podré, no podré, no voy a poder...

-Esta es mi familia, bueno, más que mi familia.

Y ahora, tú también.

-Ludi, yo no soy celoso... Como esos hombres de por ahí,

dispuestos a cualquier cosa por tener una mujer para ellos.

Yo solo soy un hombre enamorado. -Lo sé.

Ra... Rafael... ¡Rafael!

Yo... Yo nunca he estado con un hombre.

-Quizás esto no es una buena idea.

-Quizás...

-Yo no quiero que tengas una idea equivocada de mí.

No soy como otros hombres.

No quiero que pienses que... Que me quiero aprovechar de ti.

No quiero que pienses que busco lo que no estoy buscando.

(RECUERDA) "Me extraña que Alejandra descubra su origen

y desaparezca, al mismo tiempo que Mercedes hace su entrada

triunfal de la mano de tu hijo.

-¿Qué estás insinuando? -No insinúo nada.

Simplemente no creo en las casualidades.

-Escúchame, Leocadia...

Hablé con Mercedes para recordarle la unión que siempre

ha habido entre nuestras familias más allá del compromiso.

Y ella, generosamente, decidió ponerse de nuestro lado.

No hay más.

-Sí, si hay más,

detrás de esa repentina aparición de los brindis y de la cordialidad,

aunque no quieras contármelo".

-¿Tienes miedo? -No.

Ventura...

Disparo y grito de Encarna.

-Buenos días. Buenos días, Rafael.

No sembrarán, no moverán un dedo.

-¿Quién está detrás de ellos? Creo que la FAI.

-Si no siembran, otros lo harán.

Tenemos que conseguir sembrar, no les demos motivos para expropiar.

-Por lo pronto, lo que hay que conseguir

es que la tramitación de la Ley se paralice en el Congreso.

Va a ser muy difícil, la van a sacar adelante.

-La sacarán adelante, pero tan mermada que la niña bonita

de los republicanos ni siquiera podrá andar.

No va a ser fácil encontrar jornaleros,

los sindicatos se encargarán de ello.

Esto es lo único que ha conseguido su maldita reforma, campos yermos.

-La reforma no será la que han pensado.

Afortunadamente, todavía tenemos la política.

-¿Te vas a marchar otra vez? Sí, quería llegar pronto a Madrid.

-¿Dónde te vas a quedar? ¿En casa de Roberto?

Sí, a su tía no le importa, tiene sitio de sobra.

Siempre he ido y venido, no sé de qué te extrañas.

-Bueno, ibas y venías para acompañar al señorito, pero...

Ahora ya no es así. Ahora tengo otros asuntos.

Y así veo a Alejandra, seguro que se siente sola.

-Roberto está con ella, entre eso y el trabajo

no creo que esté demasiado tiempo sola.

No sé dónde quiere llegar, padre.

-Se trata de una mujer, ¿verdad? Padre... déjelo.

-Bueno, si eso es así, no sé por qué no me lo has contado,

entre nosotros siempre ha habido confianza, sin secretos.

No es ningún secreto, ya se lo he dicho.

-Nunca has sabido mentir, no sé por qué lo haces ahora.

Padre, no quiero hablar de esto, me marcho, que se me hace tarde.

-Te has metido en un lío, ¿verdad?

Hago lo único que puedo hacer.

-¿Qué me quieres decir con eso?

Me tengo que marchar, padre, le veré en unos días.

-Así acabó la historia del marqués malvado

y el pueblo que un día no siguió aguantando su tiranía.

¡Oh, oh, oh!

¿Qué te ha parecido? Muy bien, como siempre.

-En la universidad piensan que esto es eficaz,

pero empiezo a no tenerlo tan claro.

Quizás es el momento de cambiar de tercio, ¿no crees?

Yo creo que es importante. -¿Sí?

Claro. -Ven.

¿Qué haces? -¿Y cómo de importante?

Explicas cosas fundamentales a gente que no sabe leer o escribir.

-Tengo una sorpresa para ti. ¿Qué es esto?

-Ábrelo.

Alejandra Prado...

¿Quieres casarte conmigo?

-Estos días le he dado vueltas a una idea que no sabía cómo tratar

y solo hay una manera de hacerlo;

Directamente.

Tú sabías lo que hubo entre Alejandra y Fernando,

por eso él decidió romper vuestro compromiso,

pero claro... tú no ibas a aceptarlo tan fácilmente.

Le hiciste llegar a Alejandra un rumor,

y mi marido no negaría ante ella una paternidad

que te resultaría muy conveniente.

Sabías que ella jamás seguiría junto a Fernando

si estaba convencida de que era su hermano.

Pero eso no es verdad,

yo lo sé.

Jamás me gustó la gente manipuladora y esto no quedará así.

Estoy embarazada, Leocadia.

Estoy esperando un hijo de Fernando.

¿Qué ocurre?

Fernando... Tenemos que hablar.

Conseguiremos un retén, pero hay que pensar en las consecuencias.

-Quiero presentarte a alguien.

Sabíamos que iba a pasar. Tú nunca me has querido.

-No habrá siembra y si otros entran los estaremos esperando.

-Amparo, tienes que irte de Madrid, no quiero que te ocurra nada.

-Alejandra no debe saber la verdad o será el fin de esta familia.

-Busco a la señorita Ludivina, me dijeron que trabajaba aquí.

-Pediré a mis padre que vuelvan a ingresarme, será lo mejor.

La Ley de Bases de la Reforma ha sido aprobada.

(TODOS GRITAN)

Agustín, siempre deberías contar conmigo para esas cuestiones.

-¿Francisco Rubiales? -Soy yo.

-Tengo una orden de detención.

-Todavía le quieres.

-Fernando, lo que te voy a contar ha permanecido oculto durante años.

-La reforma agraria nunca será lo que habíamos soñado.

-No me siento orgullosa de nada de lo que ha pasado.

¿Qué tiene que ver Mercedes?

-Es demasiado tarde, señora,

no van a cambiar de opinión.

Esta tierra la trabajarán los de siempre.

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14 de Abril. La República - Capítulo 12

11 abr 2011

Tras enterarse de que la finca está en la lista de expropiables, la inquietud contamina a los De la Torre, las tierras pueden dejar de pertenecerles. 

A causa de la Reforma Agraria el enfrentamiento entre Fernando y Alejandra es descarnado, ella ha conseguido colocar la finca en la lista de expropiables.

 

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  1. Lourdes Puertas

    Soy de México y recién he visto esta estupenda historia. Veo que la emision ya tiene algunos años y no encuentro una segunda temporada. No la hicieron? Es una lastima pues son series que nos acercan a sucesos históricos de enorme relevancia y en lo personal me invitan a seguir investigando sobre estos capítulos de la historia. Ojalá la retomen pronto.

    16 ene 2016
  2. HUMBERTO ELIZONDO LOYO

    IMPECABLE SERIE. MUY INTERESANTE EL CONTEXTO HISTÓRICO MEZCLADO CON LAS DIFERENTES HISTORIAS DE AMOR Y OTROS SUCESOS QUE EN ELLA SE MUESTRAN. ME ENCANTA QUE AMPARO SIEMPRE INTERPRETE LA MISMA CANCIÓN, SE ENTIENDE PERFECTO SU SIGNIFICADO PUES IDENTIFICA MUY BIEN AL PERSONAJE Y SU ENTORNO. : )) FELICIDADES A LA DIRECCIÓN GUIÓN Y ACTUACIONES INMEJORABLES.

    29 may 2015
  3. Pierre

    siempre la misma cancion alemana..que aburrido

    06 mar 2013
  4. Naturalezalover

    Que buena es esta serie, no tendria que terminar en la segunda temporada. Me encanto la Seniora y me encanta esta.

    26 sep 2011
  5. Blanca

    Magnífica serie con letras mayúsculas, me encanta la importancia que se le da al contexto histórico además de la historia de amor de Fernando y Alejandra, por no hablar de los otros personajes, en especial Leocadia. Otro que me gusta mucho como actúa es Héctor Colomé (Agustín), Mariona Ribas (Mercedes), Raúl Peña (Hugo de Viana), Félix Gómez (Fernando)...sin embargo, Ventura ya me tiene un poco harta, desde que salió en La Señora, al principio estaba bien, pero vamos, que ahora no tiene ningún sentido que aparezca. Yo creo que el hijo que espera Mercedes es de Jesús, vamos, y así cuando se entere Fernando de que ha estado con él ya se divorciarán o lo que sea y Fernando se irá con Alejandra...después de Águila Roja, más o menos en diciembre, según he leído, saldrá la segunda temporada...increíble que fuese hace un año la primera vez que vi esta serie!! Un saludo a todos!! :)

    04 sep 2011
  6. patulina

    Es una excelente produccion e historia, el unico problema que todos los capitullos para reproducirlos via web tardan en cargar y es peor la forma de reproduccion, no concuerda el audio con lo que se ve y en casi todos los capitulos hay que estar pausando y volver a cargar para poder verse. Alguien lee estos comentarios, pues veo que son muchos y casi todos con el mismo problemas. Tengan en cuenta que me vi todas las series y con la unica que tengo problema es con esta, con las novelas literarias es un placer verlas. Por lo demas todo muy bueno.

    11 jul 2011
  7. johanne thebaud

    NO VEO TODAVÍA EL CAPÍTULO 14 DEL 25 DE ABRIL DE 2011 EN LA LISTA DE LOS VIDEOS DISPONIBLES. ¿ POR QUÉ TARDAN TANTO EN INCLUIRLO ?

    29 abr 2011
  8. Ramon

    Por que la rusita siempre canta la misma cancion en aleman?

    23 abr 2011
  9. Opina

    Estoy de acuerdo en que Leocadia es un personaje magnífico, de los mejores de la serie y la actriz que le da vida realiza un trabajo fenomenal. Ojalá sepamos pronto si va a haber una segunda temporada. La Repùblica me ha parecido una producción bastante elegante. Al principio, pensé que vería una interpretación extremadamente sesgada o parcial de esa etapa histórica, pero me he dado cuenta de que no es así, no ocurre como en Amar en tiempos revueltos, serie en la que los malos son muy malos, casi sin matices y todos de un bando, mientras que los del otro bando son tan, tan buenos que resulta poco creíble. La República sufrió boicot por parte de muchos y muy diversos frentes, incluso por parte de aquellos que decían defenderla, tal como se puede apreciar en la serie.

    19 abr 2011
  10. FRANCISCO HERNANDEZ-MONTAÑO BRAZO

    amar en tiempos revueltos y la republica, no consigo ver bien, con muchos recortes. Espero verlos correctamente en breve. francisco

    18 abr 2011