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No recomendado para menores de 13 años  14 de abril. La República - Capítulo 11 - Ver ahora
Transcripción completa

-Los cargos contra él son muy graves.

No será tratado como un simple delincuente.

-¿Puede terminar en pena de muerte?

-¿Quién era ese chico? -Dieguito Ferrán.

-¿Estás segura de que quien te envía las cartas es Diego?

-No lo sé, jamás me había fijado en él.

No sé quién será.

-Ya no eres mi hija, tu razón de ser es el partido.

Tu felicidad la conseguirás a través de lo que puedas

conseguir para la Unión Soviética.

-Estoy casado y estoy enamorado de ti.

Es una pequeña parcela libre, fuera de las tierra de la Torre.

-Te quiero.

-Ha llegado el día, será mañana.

-¿Quién era la mujer que le presentaste?

-La mujer de un anarquista que delaté.

-Nunca debería volver a ocurrir.

-Y no volverá a pasar, ¿acaso crees que soy la misma?

-Tienes que presentarte mañana ante el coronel de Pamplona.

-Hoy los militares darán un golpe de Estado

para asumir el Gobierno. ¿Cómo?

-Creía que estarías de camino a Pamplona.

-Será la primera vez que no cumplo una orden.

¡Por la patria!

-¡Hugo!

-Alejandra está en el Ministerio, corre peligro.

¿Por qué ha ido a Madrid? -Por Alejandra.

-Esto es lo más importante, estos datos.

¡Alejandra! ¡Alejandra!

-¡Ay, por Dios, señorito!

Estás aquí...

Alejandra...

¿Me quieres?

Ya lo sabes.

No hay nada en este mundo que quiera más que a ti.

Alejandra...

No te vayas.

Descuida, no me moveré de tu lado.

-Gracias a Dios.

Hijo... ¿Cómo te encuentras?

Nos has tenido en vilo, llevas horas inconsciente.

¿Horas?

-Pero no te preocupes, el doctor dice que estás bien.

Tienes que descansar, dejar que te cuidemos.

-Llevas el susto encima. -Este creo que no me lo quito.

Lo revivo cada vez que me acuerdo.

-Fue muy valiente, Pilar. -Si no llega a ser por Alejandra...

-No quiero pensar qué han tenido que pasar.

Tendremos que llamar a Alejandra y darle las gracias.

Por supuesto. -Hizo bien en venir

y alejarse del Ministerio, pero tendría que estar en casa,

por lo menos hasta que las cosas se tranquilicen.

Y Beatriz e Isabel todavía sin llegar.

¡Beatriz...! No te preocupes.

Todos estamos bien.

-Nos adelantamos con tu padre, está abajo con el padre Elías.

No sabemos nada de Hugo.

-¡Alejandra!

Creí que no me dejarían pasar.

-Están todos muy nerviosos y no es para menos.

¿Están bien? Sí, llegué a casa.

-Todo ha pasado ya, Sanjurjo ha abandonado Sevilla.

Los documentos... ¿Te han herido?

No, a mí no. Iban a dispararme pero apareció Fernando y...

-¿Fernando de la Torre, tu amigo?

Le han herido, pero el médico dice que está bien.

-Bueno... entonces, tranquila.

Solo espero que el Gobierno sepa reaccionar a tiempo

y se les quiten las ganas de intentarlo.

-¡Alejandra! Roberto.

-Casi me vuelvo loco buscándote, por Dios.

Padre, dígale que si el Ministerio no es seguro

que se busque otro sitio, pero que tenga ojo.

-Eso sí, ándate con ojo. Vigila por ti, sobre todo.

Por lo menos hasta que la cosa se calme.

Sí, los señores ya han ido para allá.

Ya sabes, si necesitas alguna cosa, cuenta con ellos.

Ay, tranquila, tranquila, nosotros sabemos cuidarnos.

Lo primero eres tú, hija, ¿entiendes?

Adiós.

Está bien.

No puede hablar más porque... Estaba en el Ministerio.

Pero dice que está todo en calma. Roberto está con ella.

Yo voy a Madrid, padre.

-Eh... no sé si es buena idea.

Bueno... -Todavía está todo revuelto.

No quiero dejar pasar más tiempo sin ir a ver las tierras.

-Tierras sin propiedad, es que es un riesgo.

Es nuestro futuro, sin tener que rendir cuentas.

-Bueno, lo que tú digas, pero es un riesgo.

Y no sé si pasamos por el mejor momento para correrlo, porque...

Bueno, en fin...

María del Pilar. -Señora.

Alejandra y el señor Fernando, ¿llegaron solos?

-Ella prácticamente lo traía a rastras.

¿No te contó nada de lo que había ocurrido?

-La cosa no estaba para hablar, fui corriendo a por el médico.

¿Les dejaste a solas? -Claro.

¿Sabes si hablaron o el señor estaba inconsciente?

Cuando llegué con el doctor estaban hablando.

¿No oíste nada de lo que dijeron? -No, señora.

No pongo oídos a lo que no me importa.

Si me disculpa la señora Beatriz e Isabel están a punto de llegar.

-Muy bien... gracias.

Creo que pronto podrán darnos alguna noticia.

-No parece que demuestren mucha humanidad.

¡Ni siquiera decir dónde está!

-Es verdad lo que dices, pero realmente está reciente.

-¿Qué le puede pasar a Hugo?

¿Tan grave puede ser?

-Aún es pronto para saber las consecuencias de todo, pero...

Hugo está implicado de manera directa y cambia.

-Debemos estar preparados para lo peor, Leocadia.

-Agustín, ¿has oído algo? ¿Tienes noticias de Hugo?

-Aún no sabemos nada.

Ni siquiera dónde están los detenidos ni quiénes son.

-Pero... ¿Qué va a ser de nosotros?

-Isabel, Agustín está haciendo todo lo que está en su mano.

Ahora debes tranquilizarte y ser fuerte.

-Se podrá demostrar que cumplía órdenes,

puede que no esté detenido.

-Debes confiar. -¿Confiar?

¿En qué? ¿En quién? No tenía que pasarnos a nosotros.

Se lo advertí a Hugo, ¡se lo advertí!

-Un hombre tiene honor. -¿De qué nos sirve ahora?

¿De qué nos sirve si lo ejecutan?

Ese honor no va a salvarlo de una pena de muerte.

-Hija mía, si necesitas consuelo Jesús siempre estará

dispuesto a dártelo.

-Voy con ellas.

-¡Ludi! -¡Rafael!

-¿Estás bien? -Sí.

-He venido en cuanto he podido.

-Con todo lo que está pasando, no sabía dónde estabas.

-¿Has... has estado... preocupada por mí?

-Pues claro, tonto.

LA señorita Mercedes por el señorito Fernando...

La señora Isabel por su marido y... yo por ti.

-Entonces... me... me quieres un poquito.

-Pero solo un poquito.

-A mí con ese poquito me basta.

-Lo que me faltaba.

-Primero fui al Ministerio y nada, llevo todo el día buscándote.

No ha pasado nada.

Había barricadas, me costó llegar a casa...

-Y tú con esos papeles encima.

Era todo nuestro trabajo. -Pero te pusiste en riesgo.

No pasó nada.

Siento haberte preocupado tanto.

-Prométeme que no volverás a hacerlo.

Ya no puedes pensar solo en ti;

Está tu hermano, tu padre, también yo.

Todos los que te queremos.

Debes pensar también en nosotros.

-Necesito que llames a Adolfo Blázquez.

-Sí, señor.

-Gracias por estar aquí, Rafael. Entiendo que son momentos

complicados y te hubiera gustado estar con tu familia.

-Lo primero es lo primero, señor. Cuando tenga la llamada le aviso.

-Papá. -Hola, hija.

-¿Qué crees que va a pasarle al padrino?

-Ya has oído, es pronto para saberlo.

Es fácil que todo quede en nada, así que... no debes preocuparte.

-¡Papá, no me trates como a una niña!

Ahora no.

Se trata de Hugo...

Isabel dice que pueden condenarle a muerte.

-Bueno, eso no lo sabemos.

-Pero tienes contactos, amigos muy importantes.

¿No hay nada que puedas hacer?

Llaman a la puerta. -No me lo creo.

-Señor, su llamada. -Gracias, Rafael.

Escucha, cariño.

He llamado a Adolfo Blázquez, que fue compañero

de la Facultad de Derecho de Alcalá Zamora,

estoy seguro que sabrá a quién preguntar.

Quiero que sepas una cosa:

Si tengo que tragarme mi orgullo por pedir este favor,

no dudes de que lo haré.

La familia es lo primero.

-Gracias.

-Adolfo, soy Agustín de la Torre.

-En cuanto sepa algo de su hijo volveré a llamarlo.

No, no, el niño seguirá en Santander.

Con mis padres.

No puedo decirle que no se preocupes, don Álvaro.

Mis primos están haciendo todo lo posible.

No, todavía no sabemos dónde lo han llevado.

Algarabía.

-Quién nos iba a decir que el golpe traería algo bueno.

¿Qué ha pasado? -La resistencia en las Cortes

a la reforma agraria y al Estatuto de Cataluña

se ha desmoronado.

Entonces, ¡la ley sale! -La ley sale, Alejandra.

Todo el trabajo de estos meses empieza a dar sus frutos.

Tenemos que acabas las listas y las fichas cuanto antes.

Pero... ¿crees que empezarán a aplicar la ley inmediatamente?

-No se podrá aplicar a todas las fincas a la vez,

por eso tenemos que ser escrupulosas en el orden.

Según las prioridades.

Va a ser un gran cambio.

-Mucho más que cambio.

En poco tiempo veremos avanzar el país como no se ha visto antes.

-El dichoso golpe nos ha ido a la contra.

El fracaso ha fortalecido al Gobierno como no esperábamos.

-¿Hay noticias de Hugo? Sabemos en qué cárcel está.

No es fácil conseguir noticias del ejército.

¡Maldito golpe!

-He removido Roma con Santiago para ayudarle, pero no hay manera.

La condena puede ir para largo.

-Por lo que sé, contra Sanjurjo no habrá medias tintas.

-Señores... una noticia que seguro les complacerá.

-Tal y como están las cosas otra novedad no puede empeorar.

-Saben de la buena relación de mi familia con Primo de Rivera,

cuando vivían en Sevilla estaban siempre juntas.

No habrá resucitado el general, ¿no?

-Pero su hijo mayor, el marqués de Estella,

quiere tener una entrevista con los dirigentes del partido.

-¿José Antonio? -¿Quiere ingresar en el partido?

No sé si eso podría convenirnos o no.

-Mamá cree que quiere forma el suyo propio,

cree que es un líder a la altura de Hitler o Mussolini.

No todo lo que he oído de él me gusta.

-¿Por qué? Demasiado populista.

¿Qué quiere de nosotros? -Son contactos... hijo mío.

No debemos desconfiar de los que podríamos llamar...

Los nuestros.

El enemigo es otro.

-Quizás pueda llegar donde no he podido llegar yo.

¿Crees que no puede ayudar con Hugo?

-Creo que no tenemos nada que perder.

Para cuándo ha pensado el marqués que podría tener la entrevista?

Tintineo de llaves.

Se abre la puerta.

-Isabel... -Hugo, mi amor...

¿Estás bien?

-Sí.

-Te lo pedí, te advertí que no lo hicieses.

-Él te lo advirtió a ti.

-Es tu amigo... Solo quería ayudarte...

-¡No es mi amigo! ¡Olvídate ya de eso!

¡Fernando Alcázar no es mi amigo!

Un amigo no hace lo que hizo.

No quiero volver a oír hablar de Fernando Alcázar.

No quiero oír hablar más de él. -Es el único que podría hacer algo.

-He dicho que no.

No quiero que hables con él. -No sabes cuál es tu situación.

Tienes un consejo de guerra por delante,

pueden embargar nuestros bienes, ¿qué será de nuestro hijo?

-Espero dejarle algo mucho más importante.

Hice lo que tenía que hacer.

-Pero él lo que necesita es crecer contigo.

Si algo te pasara, podrían... -No me pasará nada.

Todo va a ir bien.

-Beatriz... Qué alegría verte.

Deja que te ayude. -No te preocupes, no pesan.

-No sabía que te gustara tanto leer.

-En casa tenemos libros, pero me gusta ir a la biblioteca

para leer historias nuevas.

-Estás muy pálida, Beatriz, deberías leer menos y salir más.

El aire te vendría muy bien.

-Diego, ¿ya te vas? -Estoy esperando a Fernando.

Le comentaba a Beatriz que vendré a buscarla para dar un paseo.

Si usted me da su permiso, claro está.

-Seguro que a Beatriz le parece una buena idea.

Diego, nos vamos. -Milagros.

Fernando, ¿no te parece demasiado precipitado salir?

Tengo importantes asuntos que resolver.

-Espero que esos asuntos traigan buenas noticias,

por el bien de la familia.

Haré todo lo que esté en mi mano, no lo dudes.

-Lo sé.

Gracias. Diego.

-Señoras...

-Es por Hugo, ¿verdad?

-Dios quiera que tu hermano haga algo.

Tenemos que acabar las fichas de la primera remesa

y todavía faltan los datos del catastro.

-Tenemos mucho trabajo.

Nos quedaremos hasta tarde esta semana.

-Pero mañana no, le he dicho a Pepe y Conchita que quedaríamos.

Tienes que conocerlos. Tendrá que ser la próxima semana.

Qué más da un día u otro.

-Siento robártela de esta manera, es un momento muy importante.

-Para una mujer, tiene que haber cosas más importantes que trabajar.

Como, por ejemplo, la república, así que, hala, a trabajar.

Tengo que ir al baño.

-Buenos días. -Buenos días.

-¿Qué tal, José Antonio? Te presento a Fernando de la Torre.

Hola, encantado. -He oído hablar de ti.

-¿Es tu amigo Fernando? Sí, sí.

-¿No le saludas? Seguro que está ocupado.

He oído hablar de usted. -Espero que bien.

-Señores. -¿Qué tal?

-¿Sabes quién está con él? Es José Antonio Primo de Rivera.

-Os veo muy entretenidas.

Tengo prisa, me espera la modista.

Y yo tengo que ir al registro, pero para un café tendrás tiempo.

Sí.

¿Has comprado las tierras?

Voy a dar mis ahorros y, aun así pediré un préstamo.

No es tan fácil.

Si quieres, puedo hablar con mi padre.

No he venido para hablarte de eso y lo sabes.

Cuando éramos niños... Yo solo tenía ojos para ti.

Luego, fuimos creciendo y nada cambió.

Yo sabía que no eras para mí.

Luego, Fernando empezó a verte de otra manera.

Te juro que he luchado, Mercedes.

He tratado de sacarte de mi cabeza cada día,

he luchado durante años por no sentir lo que siento.

Pero ha sido inútil.

Negarse la verdad siempre lo es.

Y la única verdad es que te quiero.

Yo también, Jesús.

Pero de otra manera, ya lo sabes.

Sabes que estoy enamorada de Fernando.

Tú siempre has sabido lo que sentía por ti.

¿Por qué viniste a mí?

Fue un momento de debilidad,

estaba muy asustada por lo del golpe de Estado.

Temía por Fernando y no sabía qué hacer.

Pero no puede volver a ocurrir.

Mercedes, no eres feliz con él y nunca lo serás,

porque él no puede... No puede quererte como necesitas.

Me tengo que ir. Sé que vendrás...

A buscarme, estoy seguro.

A partir de ahora, cada minuto es un minuto perdido.

Déjame, Jesús.

Si me disculpan. -Sí.

Alejandra.

Veo que estás mejor de tu herida.

Necesito hablar contigo, es importante.

Tengo trabajo, Fernando, van a aprobar la reforma...

Por favor. -Ya has escuchado.

Esperadme fuera... Un minuto.

El día del golpe nos dijimos muchas cosas.

Sí, estabas delirando.

Por eso quiero oírlas otra vez.

¿Cómo quieres que me acuerde de lo que dije?

Dijiste que me querías.

No me creo que lo hayas olvidado.

Siempre ha sido y será así...

Que nada podría separarnos...

Alejandra, yo estoy dispuesto a todo.

Aún estamos a tiempo, no es imposible.

No recuerdo lo que pude decir y tú tampoco,

perdiste el sentido, así que...

-Alejandra, tenemos que irnos. Sí, tengo que irme.

Me alegra que estés mejor.

-Fernando, vamos, te esperan. Claro.

-Como están las cosas, no levantarán la mano.

-Tienes razón.

Después del golpe serán contundentes con los enemigos.

-¿Te preocupa lo que pueda decir en el juicio?

Si contara todo lo que sabe... -No lo hará.

Si pensaba hacerlo, lo habría hecho.

-Entonces, es por ella.

Por él no te temblaría el pulso, aunque le fueran a fusilar.

Paco, ese periodista al que le gustaba Josefina,

¿sigue viniendo por aquí?

-Ajá... En cuando su mujer se da la vuelta.

Manda huevos, ¿eh?

Los conservadores son viciosos, pero los monárquicos más.

-Cuando esté por aquí me avisas,

tengo que hablar con ese periodista.

-¿Con un periodista? ¿Para qué? -Negocios.

-Negocios... -Eso es... negocios.

-Mi hija tiene una habilidad especial que conmueve las almas

y la tuya está en sus manos, ¿por qué?

-Verá... yo... Yo era un despojo.

Estaba perdido, solo quería morirme,

pero como no tenía valor para quitarme la vida, busqué la muerte.

-¿Qué hiciste?

-Una noche llegué a casa borracho y maté a mi mujer.

Ella me ayudó a salir.

Me enseñó que podía vivir.

-Te enseñó que podías vivir sin estar vivo.

Amparo sabe hacerlo muy bien.

-Me enseñó que merece la pena seguir vivo.

-Roberto parecía disgustado.

Espero que no tengáis problemas, no quiero que el trabajo...

No es solo por trabajo.

-Hay hombres que no entienden que tengamos amigos,

piensa que un hombre y una mujer no pueden ser amigos.

Roberto no es así. Me quiere y es el mejor.

-¿Mejor? Lo mejor que puedo tener.

-Alejandra, sé que Fernando es importante.

Si algo he aprendido es que hay que ser fiel a sí mismo,

fiel a los sentimientos. Lo soy.

Por eso sé que entre Fernando y yo no puede haber nada.

Lo hubo y no debió a pasar.

Y nunca más pasará.

-No es fácil renunciar a lo que uno quiere.

Me faltan unas fichas.

-Alejandra, tenemos que llevar...

¡Fernando! Pasa.

Es que estamos desbordadas, perdón. -Sí, lo sé, lo sé.

El Estatuto, la reforma agraria, buenas noticias.

Las malas están en prisión.

Encarna, el Gobierno quiere ejemplarizar con sus enemigos.

Hugo de Viana se enfrentará a un consejo de guerra y...

-No has venido para hablarme de Hugo de Viana.

¿Qué pasa con Ventura?

Su juicio es inminente.

Encarna, tienes que estar preparada para lo peor.

Buenos días. -Buenos días.

¿Ocurre algo, Encarna?

-Alejandra, él es Fernando Alcázar, un viejo amigo.

-Hola. Encantada.

-¿Alemania?

¿Cómo que te vas a Alemania?

-Las elecciones han hecho subir mucho al partido.

-Y también a los nazis. -Sí.

Ahora el terreno de juego ha quedado despejado,

solo estamos frente a frente los que teníamos que estar.

-Y uno u otro ganará la partida.

Los demás ya han perdido.

-Sí, Sonia.

Ahora me voy a Alemania, pero volveré pronto,

porque aquí pasará lo mismo y tenemos que estar preparadas.

Ya nada puede detener la revolución. ¡Ya no!

Hemos esperado tanto tiempo...

He esperado toda mi vida.

¡No podemos fallar!

No me puedes fallar.

Y entonces, estaré plenamente orgullosa de ti.

-Y entonces, haber tenido una hija habrá tenido sentido.

-¿Qué cosas dices, Sonia Ivanovnav?

Tú no eres hija mía, eres hija de la revolución.

-Te juro que se me cayó el alma a los pies.

Disimulaba, pero eso le martiriza.

Y saber que no se puede hacer nada. -No digas eso.

Fernando está buscando contactos para ayudar a Hugo.

-Tendría que dejar de lado su orgullo.

-El orgullo es lo que tiene, desde dentro no hace nada.

Esa tarea es para nosotras.

-Señora, disculpe, la cocinera necesita hablar.

-No, Ludi. -No te preocupes, ve.

-¿Qué es lo que no puede hacer Hugo?

-Nada, Beatriz, nada. -Madrina...

Mamá tiene razón, ahora nos toca a nosotros.

Si hay algo que puedas hacer, tienes que hacerlo.

Lo importante es salvarle.

Gracias por dejar quedarme. -De nada.

Eso sí, espero que esta noche no la pises.

Hay sitio mejores donde pasarla.

No sé si estoy con el ánimo necesario.

-Lo que está claro es que necesitas una copa.

Paco, dos coñacs, por favor.

¿Y tú? ¿Ha empezado ya mi hermana a darte mala vida?

-Ella no se da cuenta.

¿Ha pasado algo?

-No se da cuenta de lo que la quiero.

Y que me vuelvo del revés si habla con tu amigo.

Hoy nos encontramos con él en el café y hablaron a solas.

No es mi amigo, ya lo sabes.

-Me alegro, nadie de su clase es tan hombre como nosotros.

Ya está bien, se acabó el tiempo de los bufones.

Un día se encontrará con la horma de su zapato.

Nos engañó a todos.

Bah, se merece lo que le pase.

-Si querías hablar con el periodista, ahí está,

con su cita.

-Vamos a entretenerlo.

Vaya, vaya.

A quién tenemos por aquí.

Hoy me he acordado de usted.

Hay por ahí algunas historias que pueden ser interesantes.

-¿Cómo de interesantes? -La detención de un anarquista

acusado de atentar contra el presidente de la república.

-¿Se ha comprometido? Sí, te he dicho que sí.

Haré todo lo que pueda por Hugo.

No son buenos tiempos para los contactos.

-Dímelo a mí, apelando a los Maura.

Se ha mostrado muy interesado en nuestro partido.

-¿Primo de Rivera?

-Fernando, dime que es capaz de sacar a Hugo de la cárcel.

Dicen que es muy peculiar, capaz de todo.

José Antonio es un revolucionario. -Válgame Dios, si es un título.

No digo que sea un bolchevique. -Piensas que es un vida.

No es que lo creo o deje de creer, está seguro de que lo es.

Si se toma en serio mi petición, hará lo que sea

para que le devuelvan el favor y saque a Hugo de la cárcel.

-El tiempo pasa y cada vez hay menos margen.

-Esperemos que dé resultado.

Ahora, si me disculpáis, me voy a descansar.

-Fernando, ¿va todo bien?

Mercedes y tú estabais muy callados durante la cena.

No, está todo bien.

Buenas noches. -Buenas noches.

Espero que sepas lo que haces con ese partido político.

-¿A qué te refieres?

-No quiero pasar por lo que está pasando Isabel.

Y menos por partida doble.

Música.

Paco... dos más.

-¿Qué? ¿Te lo pasas bien?

Mejor que nunca.

-Eres un hombre con suerte.

Sí, soy el hombre con más suerte del mundo.

-¿Quieres que te dé un consejo?

Tenías que haberte ido con dos.

Una solo te dará que pensar en la mujer que quieres olvidar.

¿Y tú qué sabes?

¿No duermes? Estaba leyendo.

Dame.

¿Qué has hecho hoy?

Unas compras.

Tenía prueba con la modista y necesitaba botones y...

¿Y tú? Me ha sorprendido llegar y que no estuvieras aquí.

Asuntos de familia.

Parece que te ha afectado mucho.

Ya sabes que la situación de Hugo es... difícil.

Lo sé... Yo también pertenezco a esta familia.

Por supuesto.

Llaman a la puerta. -¿Sí?

-Buenas noches. -Buenas noches.

-¿Dónde vas a ir? -Mañana que tengo el día libre

desde las once y voy a salir a dar un paseo.

-Mañana es festivo y Rafael tendrá el día libre,

dime que no es lo que estoy pensando.

-Le quiero, María del Pilar.

-¡Es un hombre casado! -Ya lo sé.

No me conocía cuando se casó, sino estaría casado conmigo...

-Y la otra escuchando lo que te estoy diciendo.

¿Cómo quieres que me quede tan pancha

cuando veo que te estás echando a perder?

-Que él también me quiere, lo sé, esas cosas se notan.

-Pero siempre serás la otra, ¿tú sabes lo que es eso?

-Sí, lo sé, pero es mejor que no ser ninguna.

-Ludi... -La vida son dos días.

No estoy dispuesta a quedarme como otras.

-Estás loca. -Pues sí, lo estoy.

-Entonces, ¿estás decidida?

Loca, pero de atar.

Espero que a su mujer le apetezca salir y os encontréis.

A ver qué hace el príncipe azul.

-Pero ¿cómo puedes desear una cosa así?

Eres mi amiga. -Por eso mismo.

Quiero que se te quite la venda de los ojos.

-Amparo, ¿puedes salir un momento?

-Mándalos a todos a paseo y echa el cierre.

Es más tarde que nunca.

-Encarna... te necesita.

(ENCARNA RÍE A CARCAJADAS)

-Eh, se va a hacer de día. -¡Amparo!

-Debes marcharte. -Deberías haberle dejado

Paco, ponme otra.

-Ya has bebido bastante.

-Nunca he hecho de nada bastante, solo trabajar y preocuparme.

-Deja que te lleve a casa.

-Déjame, Amparo, ya está, ya estoy harta.

Estoy cansada...

De ser la buena...

De entenderlo todo, de...

De luchar por todo.

¡Se acabó, ahora voy a divertirme!

-Venga... -Paco, ¿dónde está mi copa?

-Anda, vámonos. -Ya está...

-Venga, vámonos, eh. Venga, venga, Encarna, venga.

(ENCARNA CANTA EN FRANCÉS)

-¿Sabes qué se trae mi hija con esa mujer?

-Lo van a matar, Amparo.

Lo van a matar... Y no voy a poder hacer nada por impedirlo.

-Te juro que haremos todo lo posible para salvarle.

-No se puede hacer nada, ni Fernando Alcázar, ni tú, ni yo.

Amparo...

Cómo me alegro haberte conocido.

Siempre estás cuando más lo necesito.

¿Sabes una cosa?

Nunca más me voy a volver a enamorar de otro hombre.

-El mundo está lleno de hombres.

Ventura volverá.

Yo te lo traeré.

(RECUERDA) Alejandra, ahora no entiendes nada,

pero comprenderás que fue lo mejor para todos.

Lo mejor para ustedes.

-Antonio no te ha querido como un padre quiere a una hija.

Tengo derecho a saber quién es mi verdadero padre.

-Alejandra, recoge tus cosas y sal de esta casa.

Sabes, tan bien como nosotros, que hay cosas que no pueden ser,

hay barreras que no se pueden cruzar

y situaciones que no se deben remover.

Hay barreras que se van a cruzar, don Agustín.

-Es buena... Pero está muy abandonada.

Eso se soluciona metiéndole trabajo.

-Parece que la cosa está decidida. Sí, lo está.

Ya he hablado con Pascual, solo me falta conseguir el crédito.

¿Vas a poder sacarla adelante?

Con estas padre, con estas.

-Y con estas, sabes que mi ayuda nunca te va a faltar.

¡Ay, mi valiente!

-Ya está, señora.

-Estás preciosa. -Gracias, mamá.

-El vestido ha quedado perfecto.

Llaman a la puerta. -¿Sí?

-Señora, la señora de Viana quiere verla.

-Ludi, acompáñame, quiero que estés cerca por si te puedo necesitar.

Un momento.

-Señorita...

Han traído esto para usted. -Gracias.

(LEE) No hay palabras que puedan expresar el amor,

yo no las encuentro, ninguna me sirve

todas son pequeñas, inútiles, nacen muertas,

pero un día descubrirás una mirada, unos ojos que te han seguido,

en ellos verás los que significa el amor.

El amor que ama sin razón, porque esa es la única manera

de amor en la que me reconozco.

Sueño con volverte a ver.

-Isabel.

¡Vaya, estás guapísima! ¿Vas a salir?

-Leocadia...

Me he tomado una libertad sin consultarte.

Voy a recibir una visita, espero que no importe.

-Estás en tu casa. -Gracias.

No soportaría estar con gente alrededor,

por eso le he pedido que venga.

-¿De quién se trata? -Del coronel Fernando Alcázar.

Es un amigo de toda la vida.

-La oveja negra de su respetada familia.

-Sí...

Un coronel republicano, héroe de Jaca.

-¿Crees que puede ayudar a Hugo? -Estoy convencida.

Pero para eso tengo que hablar con la máxima confianza.

Prima, si no hago esto, nadie lo hará por mí.

-Entonces, adelante, nadie te molestará.

Timbre.

Timbre.

¿Aún estabas en la cama? -Pero ¿qué hora es?

Casi las once, te he llamado desde el despacho, pero...

¿Te encuentras bien? -Sí, sí, sí...

Voy a cambiarme, con todo el trabajo que tenemos...

Te he traído esto.

-El listado de las fincas. Y las fichas están terminadas.

-Lo has hecho tú sola... Bueno, solo lo que faltaba.

-Alejandra...

Eres una maravilla.

Y yo necesito un café. Sí... bien cargado.

-Voy a cambiarme.

-Quieren acelerar la tramitación de la Ley de la Reforma Agraria.

¿Sabes qué significa? Perfectamente.

Esa patochada de golpe de Estado es para lo que ha servido.

Ya lo sabía. -¿Lo sabías?

Me han llamado esta mañana.

Bueno, había oído que estaban intentando acelerarlo.

-¿Alejandra te ha contado algo?

Es que...

Me encontré con ella ayer, por casualidad, en el café.

-¿Y?

Estaba con Encarna Alcántara.

Hablaron de la cantidad de trabajo que tenían.

-No consentiré que uses el tema de la finca para acercarte a ella.

Yo le agradezco sinceramente lo que ha hecho por ti,

pero podría poner en peligro tu matrimonio con Mercedes.

¿No eres consciente? ¿Por qué dices eso?

-Porque sé que no puedes olvidarte de ella.

Pilar. -Sí, señora.

Dile a Saturnino que prepare el coche.

-¿Dónde irá la señora? ¿No has oído lo que te he dicho?

-Como les gusta a todos estar así de juntitos.

-Normal, a los novios les gusta estar muy cerca.

-¿Y nosotros qué somos, Rafael?

Somos... dos enamorados.

-¿Eso qué significa?

-¿Cómo que qué significa?

-Que si no somos novios y tú ya estás casado...

¿Qué vamos a ser? ¿Amantes?

-Ludi, por Dios. -Por Dios, no, Rafael.

-Yo te quiero, Ludi.

-Si me quisieras no me pedirías que fuera la otra.

-Me gustaría que fuera de otra manera.

-Pero las cosas son como son y nadie las puede cambiar.

-Creo que no ha sido una buena idea este paseo.

-Ludi... ¡Ludi!

Si hay que cambiar el mundo lo cambiaremos,

cualquier cosa es posible menos que deje de quererte.

Hoy quiero que seas la mujer más feliz del mundo.

-¿Y qué vas a hacer?

-Pensaba invitarte a un helado y montarte en las barcas.

-Nada podría hacerme más feliz.

-Podemos ir a escuchar el concierto.

-Si es lo que quieres... -¿No te gusta la música?

-No me gusta nada que me haga estar sentado mucho tiempo.

-Ya... por eso te gusta pasear.

-Es algo que hay que hacer, la costumbre, y dejarse ver.

Pero hoy, por ejemplo, me gusta pasear contigo.

-¿Por qué?

-Porque hace un buen día.

-Diego. -Sí.

-¿Alguna vez te has enamorado?

-Cuando encuentre una buena mujer con la que casarme lo habré hecho.

¿A qué viene esa pregunta?

Beatriz, creo que lees demasiado.

Teléfono.

-Te agradezco que hayas venido hasta aquí para verme.

-Sabes que siempre estaré donde me necesites.

-Fernando... -Sé por qué me has llamado, Isabel.

-Eres un coronel leal al Gobierno,

despachas cada día con el ministro.

-Avisé a Hugo, una y otra vez.

Lo vigilé y traté de mantenerlo alejado.

-Sé que no es fácil lo que te pido...

Que pueden señalarte o ponerte en una situación... difícil.

Pero es Hugo.

¿Podrías seguir viviendo sabiendo que no hiciste todo para salvarlo?

Te pido por todo lo que nos ha unido.

Si aún te importo algo.

-Tú, mejor que nadie, sabes lo que siento por ti.

Y que nunca dejaré de sentir.

-¿A la señorita no le ha gustado el paseo?

-No.

Un poco aburrido.

-Su madrina está en el salón con un coronel.

-Harías cualquier cosa por salvarlo.

Te quiero, Isabel.

Daría lo que fuese por la esperanza de un futuro juntos,

pero hoy, más que nunca, me acabas de dejar claro

que esa esperanza... no tiene sentido.

-Fernando... -No, no, no.

He intentado ayudar a Hugo y volveré a hacerlo,

no hacía falta que me recordases los deberes de la amistad.

Esta entrevista ha sido... Inútil.

-No lo ha sido.

Hugo...

Te han hecho un gran favor, vengo a sacarte de aquí.

-¿Quién?

Da las gracias al general Primo de Rivera.

ya que la mano de su hijo llega hasta los militares.

-Siempre he pensado que es mejor despedirse en un bar.

-Te estás volviendo muy sentimental, madre.

¿Otra copa?

-¿De qué querías hablarme antes de que me vaya?

-De ese periodista.

Le han llegado rumores acerca de un posible atentado

contra el presidente de la república hace unos meses.

Si tira del hilo llegará hasta el único detenido,

lo sacará a la luz y la noticia que fue escondida saldrá a la luz.

-¿Qué tiene que ver conmigo?

-Al partido le sigue interesando acreditarse con el Gobierno...

Y al Gobierno no le interesa un escándalo que le haga débil,

mucho menos después del golpe.

Ahora bien...

La única pista que tiene ese periodista es el detenido...

Si este deja de estarlo,

no habrá noticia,

nada que descubrir.

Nada que ocultar.

-Y el mismo hombre al que vendiste quedará en libertad.

¿Por qué lo haces? O mejor dicho...

¿Por quién lo haces?

-No sé a qué te refieres.

-¿Crees que no seguí la pista de ese anarquista?

¿Crees que no sé que es el compañero de esa mujer?

-Esa mujer es solo una amiga.

-Sé cuando mientes, Sonia Ivanovnav, yo te enseñé.

-Antes de eso, me enseñaste a no sentir nada.

-Lo único que hago es informar de lo que puede ocurrir.

Es lo que hago siempre, madre.

Saberlo todo y utilizarlo todo.

-En esta vida, sentir es sufrir, supongo que lo sabes.

Igual que supongo que sabes que tu experiencia en Alemania

puede ser requerida en breve.

-¿Es una advertencia? -No olvides lo que viniste a hacer.

-No te olvides de quién eres, Sonia Ivanovnav.

O podrías tener problemas.

-¡Madre...!

Spasiva.

¿Qué haces aquí?

Si necesitas un préstamo para pagarlas, te lo conseguiré.

Prefiero buscar el dinero en otro sitio.

Venga, Jesús, no seas tonto.

¿A qué has venido, Mercedes? ¿A humillarme?

No.

He venido porque no podía dejar de pensar en lo que dijiste.

¡Yo tampoco!

Ya...

Pero yo estaba equivocada.

Tú no.

Fernando nunca me amará como necesito que me ame.

Como tú me amas.

¿Vas a entregarlo ya? -El secretario me está esperando.

¿Con las fichas incluidas? -Estaba todo listo, ¿no?

Sí, sí, sí, sí. -¿Pasa algo?

Me pregunto si me precipité.

-Tranquila, has hecho un gran trabajo.

María del Pilar, avise de que estamos aquí.

-Hugo, me alegro de que estés de vuelta.

-Agustín...

Pequeña...

-¡Hugo!

-Isabel...

-Gracias a Dios que estás bien.

No te preocupes, mi amor, yo te ayudaré.

Vamos.

¿Y Mercedes?

¿No ha llegado aún?

Creo que hay errores en las fichas de calificación de las fincas.

-¿Unos errores?

No solo los señores están al tanto,

también los trabajadores y los sindicatos.

Maldita sea, Alejandra...

-¡Tengo novio, se llama Rafael y soy mujer de un solo hombre!

-Pues parece que él es hombre de varias mujeres.

-¿Has estado con los Ochoa? Sí.

-Qué raro, hablé con Jacinto y no me dijo nada.

-¿Crees que la han comprado? -¿A Alejandra?

Los señores van a dejar de ser los señores.

-No, los señores nunca dejarán de ser señores.

Nos has traicionado. No.

¿Cómo has podido hacerme esto?

-Te has metido en un lío, ¿verdad?

-Ventura ha sido puesto en libertad.

-¿Qué?

-Tengo una sorpresa para ti.

No sembrarán, no se moverán. -¿Quién está detrás de ellos?

Creo que la FAI.

-Muchos compañeros han sufrido y muerto por culpa de esa mujer,

ahora le toca pagar a ella.

-La tierra es nuestra, señorito.

-Sé que sabes algo más de lo que le pasa a Hugo.

Por su culpa tuve que dejarlo todo.

-¿Dejarlo todo?

-No puedo más. -¡Hugo!

  • Capítulo 11

14 de abril. La República - Capítulo 11

04 abr 2011

La familia De la Torre esta afectada por todo lo ocurrido, por el estado de Fernando y el conocimiento de Mercedes del encuentro de él con Alejandra. A pesar de no haberle vuelto a dirigir la palabra desde que Rafael le confesó su secreto, Ludi no puede contenerse al reencontrarse con él. Como consecuencia directa del intento de golpe de estado se acelera la aprobación de la Ley de Reforma agraria con lo que Alejandra y Encarna deben aplicarse con más firmeza a su trabajo. Por su parte, Fernando inicia acercamientos a José Antonio Primo de Rivera, que al igual que él, inicia su carrera política.

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  1. luis4ct

    A quienes hayan podido reparar las configuraciones de sus navegadores, ¿podrían explicarnos a los demás qué hay que hacer para no recibir el mensaje de "este contenido ya no está disponible? GRACIAS !!

    17 abr 2011
  2. tiachanin

    Si alguien sabe como se pueden ver los videos, podría colgarlo, por favor, he probado desde distintas conexsiones y no hay manera

    16 abr 2011
  3. luis4ct

    No puedo ver nada. ¿Alguien sabe a quién dirigirse para encontrar una solución? Gracias

    16 abr 2011
  4. luis4ct

    Cuando quiero ver un vídeo me da un mensaje: "Este contenido ya no está disponible"

    16 abr 2011
  5. luis4ct

    No puedo ver ningún vídeo de vuestros canales. Sólo puedo ver la tele en directo. ¿Me puede ayudar alguien? Gracias de antemano.

    16 abr 2011
  6. tiachanin

    ¿Me podríais decir porqué no puedo ver ningún video de los que teneis en vuestra página?, ya que me és imposible ver los últimos capítulos de la república o los estudios 1 o documentales que he intentado ver, me explica, que ya no están disponibles. Gracias

    13 abr 2011
  7. Opina

    A charop: Creo que en la serie aparecen nada menos que nueve personajes femeninos que no pueden ser considerados meros extras. Déjame contar: Beatriz, Leocadia, Alejandra, Mercedes, Isabel, Ludi, Mª del Pilar, Encarna y Amparo. Las siete primeras, indiscutiblemente heterosexuales y Encarna también hasta que empieza a sentirse atraída por Amparo. Sólo de Amparo podemos intuir primero y ver indicios después reveladores de una preferencia hacia las personas de su mismo sexo anterior al momento en que se enamora de Encarna. Con semejante proporción de lo uno y de lo otro, no me parece a mí que se pueda afirmar tan a la ligera que la serie intenta convencernos de que cualquier mujer puede enamorarse o sentirse atraída por otra mujer. Disculpa, pero me parece más apropiado decirlo como yo que aludir a ¿tendencias lesbianas¿ como si estuviéramos hablando de quién sabe qué clase de desviación, perversión o enfermedad. Aunque, bien mirado, las palabras o expresiones que cada cual elige le delatan. Te diré lo mismo que Félix, es más fácil admitir que algo no te gusta para ti o que no hace sentir feeling por los personajes o por su historia concreta, que no ponerse a teorizar sobre lo que se supone que es natural y lo que no lo es.

    12 abr 2011
  8. Opina

    Félix, sentencias de un modo tan taxativo sobre lo que, a tu parecer, es más factible que haga una mujer ¿despechada¿ que estoy por pensar que deberías dedicarte a escribir tratados sobre psicología femenina en lugar de obsequiarme con tu respuesta. Verás, a mí Encarna no me parece una mujer exactamente despechada, el suyo no es la clase de despecho que lanza a Mercedes a los brazos de Jesús. Tampoco creo se trate de algo que surge de súbito, de un momento para otro. A mi modo de ver, en los inicios se puede encontrar una curiosidad de Encarna por Amparo y viceversa, luego está el hecho de que comparten determinadas situaciones difíciles, como cuando Ventura yace herido en casa de Encarna. Supongo que a la curiosidad inicial se va tejiendo una historia basada en cierta complicidad y mutua admiración. Creo que el hecho de que Encarna pueda llegar a sentirse atraída por Amparo no significa que por ello le valga cualquier otra mujer (ni Victoria ni ninguna otra), al igual que para Fernando no es lo mismo Alejandra que cualquier otra mujer ¿verdad? ¿Sabes? Sería tanto más sencillo que dijeras que a ti no te gusta la idea de que Encarna llegue a tener una relación sentimental con Amparo, pues contra gustos no hay nada escrito, en lugar de teorizar acerca de lo que una mujer, cualquier mujer, es capaz de hacer o deshacer, en lugar de sentenciar acerca de lo que ¿es factible¿ que haga una mujer.

    12 abr 2011
  9. xandrula

    Llevo intentándo ver el capítulo 11 una semana y me sale que "este contenido ya no está disponible", igual me pasa cuando quiero ver otros programas. Alguien sabe cómo solucionarlo por favor?

    11 abr 2011
  10. charop

    Estoy con Felix Criolla y Roly ,dan a entender que cualquier mujer tiene tendencias lesbianas y eso no es asi. Es natural el deseo por alguien del sexo opuesto pero ,me van a perdonar pero el lesbianismo no es TAN natural como se empenan en querer demostrar.Amparo se puede lanzar , claro pero que Encarna lo acepte es lo desconcertante.

    09 abr 2011