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No recomendado para menores de 12 años  14 de abril. La República - Capítulo 10 - Ver ahora
Transcripción completa

Beatriz, lo he dejado todo... Por ella.

Hasta arriesgue el futuro de nuestra familia.

¿Por qué iba Leocadia a separar a una niña de su madre?

Alejandra, ¿no te das cuenta?

Agustín de la Torre podría ser tu padre.

-Me extraña que Alejandra desaparezca

al mismo tiempo que Mercedes hace su entrada triunfal

de la mano de tu hijo.

Lo que ocurrió entre tú y yo no debió pasar.

¿De qué estás hablando, Alejandra?

¿Por qué? Porque no podemos estar juntos.

-El verano del año entrante puede ser un buen momento

para llevar a cabo nuestro alzamiento y...

Recuperar esa España soñada.

Te lo dije, Fernando jamás cambiará ni por ti ni por nadie.

Eres la mejor mujer que he conocido, la mejor esposa...

Que se pueda tener.

-Estos militares planea un golpe de Estado.

Y Hugo está con ellos.

Nos gustaría casarnos cuanto antes...

En la finca.

-Hugo, ten mucho cuidado.

He oído rumores acerca de un golpe de Estado.

-Mi teniente coronel, vienen dos soldados con un mando,

vienen de la comandancia.

Si os sindicáis terminaréis enfrentados con los señores.

¿Crees que tú estarás menos enfrentada con tu reforma?

-No sé quiénes eran.

-Con esas pruebas podrían acusarte de traición.

-Podría acabar en la cárcel.

-Sé que saliste de mi casa convencida de un error,

Agustín no es tu padre.

-Me gustaría estar seguro de que mantendréis tranquilos

a los jornaleros y que no ocurrirá nada durante la boda.

-Yo os declaro marido y mujer.

No he traicionado a nadie; mi familia también lo pasa mal.

-¿Se casa con la hija de un banquero y no tiene posibles?

Tiene razón, pero tu cuento ha terminado.

¡Ah! ¡Jesús, Jesús! ¡No!

Siéntate aquí, anda.

Ponte esto, te aliviará.

¿Y padre? Salió a primera hora.

Y no está de humor.

¿Crees que don Agustín nos despedirá?

Sabes que Fernando no lo permitiría.

No creo que Fernando vaya a defendernos.

Esta vez no...

No debiste hacerlo, Jesús.

¿El qué? ¿Ponerme del lado de los míos?

No era una reivindicación, era personal y lo sabes.

Deja a los jornaleros a su suerte y, encima, viene aquí

a celebrar una boda delante de nuestras narices.

Demasiada humillación. No creo que quisiera humillar.

Pues fue exactamente lo que consiguió.

-Tiene razón, Alejandra, debían haberlo pensado mejor.

Sabían que los ánimos estaban calientes y se podían torcer.

-¿Han llamado los señores? No ha llamado nadie, padre.

Padre...

Lo siento mucho.

-Que lo sientas ya no nos va a valer de nada.

Voy a recoger mis cosas, tendremos que volver a Madrid.

-Hiciste lo que tenías que hacer.

Lo hice...

Y traerá consecuencias.

-¿Todavía te duele?

Jesús sabe pegar.

¿Quién te crees que le enseñó?

-Llamaré a Antonio para decirle que recoja sus cosas y se marchen.

Habrá que contratar otros guardeses.

-¿Cómo puedes decir eso?

Antonio lleva con nosotros toda la vida.

-Pero su hijo se ha pasado.

Le diste demasiadas confianzas; a él y a toda su familia.

Y esto tiene que acabar.

No, papá, no vamos a hacer nada.

Eso solo empeoraría la situación con los jornaleros

y, a la larga, nos traería más problemas.

Incidentes en el campo todos los días;

jornaleros contra guardias civiles.

No quiero que pase en nuestra finca.

-Son ellos los que no dejan más remedio.

No, papá...

Es nuestra obligación mantener la calma,

controlar la situación y no alimentar el caos.

-No debimos celebrar la boda en la finca.

Si Mercedes no se hubiera empeñado...

Mamá, por favor.

Prométeme que no vas a hacer nada,

deja que me vaya al viaje tranquilo.

-No seré yo quien arruine tu Luna de Miel.

Perdonadme, voy a ver si Mercedes está lista.

-Parece un hombre distinto, ya te dije que este matrimonio

solo traería beneficios.

Fernando ha sentado la cabeza y comienza a dirigir su vida.

Estoy pensando en el futuro de nuestro hijo, Leocadia.

Un buen futuro.

¿Ya lo tienes todo listo? Todo listo.

Puedes bajar la maleta. -Sí, señora.

Mercedes...

Sé que no ha sido la boda que hubieras deseado.

No sé por qué Jesús reaccionó así, Fernando.

Pero no debes olvidar que siempre habéis sido amigos.

Y me dolería mucho que todo se perdiera.

Hay cosas que han cambiado.

Una amistad como la vuestra no se rompe de un día para otro.

Vamos a dejar que las cosas se enfríen.

Tú y yo nos vamos de viaje.

Y por lo que a mí respecta, voy a compensarte

por todo lo que salió mal.

Mi marido va a compensarme... Sí, señora de Fernando de la Torre.

Su marido va a compensarla.

Te advierto que no soy nada fácil de contentar.

Descuida...

Creo que sabré cómo hacerlo.

Ya verás.

Fernando, tenemos que ir de viaje. Aún tenemos tiempo.

-Como bien sabes, mi socio no se encuentra ahora,

todavía se recupera de la paliza.

-¿Por qué tienes un socio?

-Era la forma más fácil.

El negocio la tapadera perfecta.

No es corriente que una mujer monte negocios en este país, madre.

-Teníais otras opciones para cubrir tu verdadero trabajo.

¿Por qué no elegir otro tipo de oficio algo más discreto?

-¿Qué edad tenía cuando te separaste de mí, madre?

-Diez años. -Me entregaste a un colegio

en Moscú para formarme para el partido.

Allí me enseñaron bien. -Un agente debe ser discreto.

-Un agente debe obtener la información necesaria

pase lo que pase y cueste lo que cueste.

Pasé cinco años en Berlín y allí aprendí que un cabaret

era un lugar estupendo para obtener información.

Después el partido me destinó a Madrid.

¿Por qué no sacar partido de lo que sabía hacer?

-Ese no es el problema, el problema es...

Que este mundo te haya gustado demasiado y que hayas olvidado

quién eres realmente y de por qué estás aquí.

-Jamás he olvidado quién soy.

-Eso espero.

Porque yo entregué a mi única hija con el propósito

de que se convirtiera en la herramienta

más perfecta del partido.

Sonia Ivanovnav, tu vida no es sino a prolongación

de lo más noble y lo más bello que hay en este mundo:

La revolución.

Tú ya no eres mi hija, dejaste de serlo

para convertirte en algo... Mucho más grande.

Tu razón de ser es el partido.

Tu felicidad solo la conseguirás a través de lo que puedas conseguir

para la Unión Soviética.

Pero si olvidas eso, si por un instante...

Llegaras a olvidar quién eres y porqué estás aquí, tu vida...

No tendría ningún sentido, ¿comprendes?

-No he olvidado quién soy, madre.

Y te lo demostraré.

Gracias.

No os preocupéis por nada.

-Por favor, tened cuidado.

Descuida, el viaje se te hará muy corto,

estaremos de vuelta antes de lo que piensas.

Y tú, cuídate. -Tranquilo, no arruinaré el viaje.

-Yo tampoco, ya te lo dije, las cosas en la finca no se moverán.

Buen viaje.

-Vamos, que vais a perder el tren.

-¿Por qué incomunicado?

-Los cargos que tiene son graves, no será tratado

como otro delincuente.

-¿Crees que puede terminar en pena de muerte?

-Encarna...

Aunque Ventura está oficialmente incomunicado yo podría...

Intentar que pudieras verlo.

-No pidas ningún favor especial, no quiero verlo.

-Bien, como quieras.

-Lo hago al tanto del dichoso tema del Estatuto Catalán.

-¿Quién no está al tanto?

-Empiezo a estar un poco harto de esta situación,

por no hablar de lo que ocurre en el campo.

-¿Adónde quieres llegar, Agustín? -Necesito su ayuda.

Al fin y al cabo me debe un favor, después de lo de los bonos.

-¿Vas a volver con lo mismo?

-No, no se trata de eso, necesito otro tipo de favor.

-Sabes que la comunidad de Jesús ha sido disuelta,

ya no tengo el poder de antes.

-Pero sus contactos siguen existiendo y aún tiene mano.

-¿Para qué?

-Mi hijo Fernando, como sabe, estudió Derecho,

aunque jamás ha ejercido.

De hecho, no creo que fuera un buen abogado,

demasiado vehemente y poco práctico.

-¿Qué quieres, Agustín?

-Mi hijo no sería nunca un buen abogado,

pero podría ser un buen político. Un político eficaz,

que sirviera a nuestros intereses y nos allanara el camino

en estos tiempos difíciles.

-Un político necesita... Un partido.

-Precisamente.

-Traigo café. -No quiere que le molesten.

-A ver si se aclara, me han dicho que lo traiga.

Dejo la bandeja aquí, por si acaso.

-Ludivina... Creo que le debo una explicación.

-Ya está todo arreglado, no me debe usted nada.

-No, sí, sí que se la debo.

A usted y a mí mismo.

Lo que yo empecé a sentir por usted, señorita,

es algo que no me había pasado nunca.

Es... es usted tan... bonita, que cada vez que la miro

me da un vuelco el corazón.

Nunca me había pasado eso con una mujer.

Supongo que... Que eso pasa cuando uno se enamora.

Y cuando usted me besó aquel día...

Supe ver más allá.

-Pero entonces, si usted está enamorado de mí

¿por qué no hace lo que hacen los enamorados?

-Porque no puedo, porque...

Porque no sería justo para usted ni para mí...

Ni para ella.

-¿Ella? -Estoy casado, Ludivina.

Estoy casado y estoy enamorado de ti.

-¡Odio a los hombres! -Pero niña, ¿qué pasa?

-¡Los odio! ¡Los odio!

-¿Qué te ha pasado?

-Que está casado, María del Pilar. -¿Quién?

-¿Quién va a ser? Rafael. -¡¿Qué?!

-Lo tapó porque el señor no quería casados, pero...

Luego empezamos a conocernos...

Y vinieron los regalos y los besos...

-Ahora lo entiendo todo.

-Está casado, pero... Dice que me quiere a mí.

¿Por qué? ¿Por qué no puedo tener un novio normal?

¿Por qué todo tiene que pasarme siempre a mí?

Música arabesca.

-Claro que hay rumores.

Estando la situación como está es normal que piensen

que el ejército pueda hacer algo.

Que no hay que preocuparse; hay riesgos y debemos asumirlos.

-Señores, el teniente coronel tiene razón.

-¿Desde cuándo?

-Llevan varios meses cerrando reuniones aquí.

Lo suficiente como para que ya tengan confianza

y no vigilen quién puede vigilar sus conversaciones.

-¿Estamos hablando de un golpe de Estado?

-Sí, el teniente coronel está al mando.

Además, hace otro tipo de tratos conmigo.

Tratos que hacen que se relaje y hable más de la cuenta.

-¿Cuándo?

-Todavía no hablan de una fecha concreta, no está fijada,

por eso no lo he comunicado.

-Aún así, es importante, debo pasar la información.

Sabía que podía confiar en ti.

-¿Es para mí?

-¿De quién es? -Es de Fernando, desde Suiza.

-¡Fernando, vamos, léela! Tengo ganas de saber qué dice.

-Querida familia, os escribo desde Los Alpes,

una de las regiones más bellas que jamás he visto.

Realmente el viaje está siendo una maravilla y mamá tenía razón.

¿Qué mejor sitio para ir de viajes de novios que a Suiza?

Hacemos largos paseos por la montaña

y agradezco que mi mujer sepa hablar alemán con fluidez,

de otra forma hubiera sido imposible entenderlos.

Disfruto mucho al lado de Mercedes,

incluso, mi querida mujercita, ha tenido la osadía

de tratar de enseñarme a esquiar en un glaciar,

pero me temo que la montaña no es para mí, prefiero el campo.

Después de Suiza viajaremos a Alemania, quiero conocer Berlín,

dicen que es una de las ciudades más hermosas del mundo.

Los alemanes son gente curiosa, hemos sido invitados a varias cenas

y me gusta su compañía.

La situación en su país también es tensa

y es inevitable terminar hablando de política.

Papá tiene razón; todo es política,

pero no os preocupéis, el tiempo pasa rápido

y antes de que os deis cuenta estaremos de vuelta

y el verano estará a la vuelta de la esquina.

-Ludi, verte me hace sentir un poco en casa.

-Señora, ¿cómo está? -Bien, gracias.

-¡Marina! -¡Beatriz!

-¡Cuánto me alegra que vengas, lo pasaremos tan bien...!

-Y a mí, no esperaba que en Madrid hiciese tanto calor.

Casi me voy a alegrar de que Hugo esté ocupado.

-¿Qué tal, pequeña? -Bien.

-Señores... Beatriz. -Hola, Diego.

-¿Quién era ese chico tan guapo?

-Un presumido que vive bajo el ala de su padre.

-Hace tiempo solían decir lo mismo de ti...

Y mira qué equivocados estaban.

-Dieguito Ferrán. -¿El hijo pequeño de los Ferrán?

-Pero si era un niño hace nada. -En muchos aspectos no ha cambiado.

-Creo que la niña le ponía ojitos. -¿Tú crees?

-Buenos días.

-Y por ello tengo el personal honor de dejar la palabra a mi hijo.

Como todos ustedes saben, se postula como cabeza de lista

de esta aventura que hoy iniciamos.

Fernando.

Señoras, señores, quiero compartir con ustedes una buena noticia,

relájense, mi esposa y yo aún no esperamos descendencia.

A partir de hoy entra en la escena de la política

nacional el nuevo partido que hemos fundado

y en el que esperamos, se unan buenas intenciones.

Acción Popular comienza hoy su andadura con la pretensión

de conseguir el mayor beneficio para nuestra sociedad,

por eso les pido que se unan a mí en este brindis

que espero traiga los mejores augurios para nuestra empresa.

¡Salud! (TODOS) ¡Salud!

Bullicio.

-Señores... ¿todo bien?

-Fernando ha estado espléndido. Sí, es verdad, gracias.

-¿Conoces a ese chico? Es el hijo de los Ferrán.

-¿Qué pasa? Demasiado presuntuoso.

Últimamente, viene mucho por aquí.

-Hugo, ¿cómo van las cosas en el estamento militar?

¿Sigue el ambiente caldeado? -No, están tranquilas.

Formaciones como esta demuestran caminos impensables

que seguramente puedan reorganizar este desastre republicano.

-A un mismo fin se puede llegar por varios caminos

y cada uno tenemos que recorrer el nuestro.

-Perdón. -Querida.

-Hay que ver, creo que la última vez que te vi eras un niño.

¿Cómo están tus padres? -Muy bien, gracias.

-Son la pareja perfecta. -Sí, hemos tenido mucha suerte.

Bueno, pues esto ya está. -No cantes victoria tan rápido.

¿Más? -Nadie dijo que fuera fácil.

Y tan agotador, estoy destrozada y encima este calor.

-Sí, está siendo duro.

¿Sabes qué vamos a hacer? ¿Trabajar hasta tarde como siempre?

-Vamos a dejar esto y vamos a salir.

¿Salir? -Tanto papel, tanto documento...

Nos estamos marchitando aquí dentro.

¿No dicen que la noche de Madrid es la más animada de Europa?

(HUGO PIENSA) "Mi general, todo está preparado

para el día previsto a la hora acordada.

Le ruego que extreme la prudencia...

Desde el registro en mi despacho hay posibilidades

de que el Servicio de Inteligencia tenga más información de la debida.

No sabe el día exacto, pero sí sobre las intenciones

y eso nos colocaría en una posición peligrosa

y haría menos probable el éxito de nuestro empeño.

Le hago llevar esta carta a través de alguien de confianza.

Le ruego que, una vez leída, tenga a bien destruirla".

Entregarás esta carta al general Sanjurjo en Sevilla.

A ninguna otra persona, ¿entendido?

-A sus órdenes, mi teniente coronel.

-¿De dónde vienes, hijo? De la cantina, estaba con Modesto.

-Vaya, no hay dinero para medicinas para su hijo y hay para vinos...

Claro, con las necesidades cubiertas hay tiempo para todo.

¿Qué le pasa, padre?

-Pasa que mañana vienen los señores y no quiero problemas.

He dicho que no los habrá. -¿Y eso quién lo asegura?

Porque ahora vosotros tenéis otros patronos.

Escuche, padre. Los sindicatos han hecho lo que lo señores no.

Debería estar agradecido como todos los demás.

-Si eso implica armar gresca, no lo estaré, no contéis conmigo.

Nadie ha dicho nada de gresca. -¡Pues lo digo yo!

No quiero que termine como el rosario de la aurora. Como antes.

¡La última vez...!

La última vez había bebido demasiado y se juntó todo

y no podía dejar pasar lo que ocurrió con Alejandra.

-Dime que no tenía que ver con la boda misma.

¿De qué está hablando? -Digo que venías de casa

y a poco apareció la novia que iba detrás de ti.

Que no he nacido ayer. No tiene nada que ver.

-Jesús, prométeme que entre Mercedes y tú no hubo nada.

Una cosa es enfrentarse al señorito por derechos legítimos...

Y otra cosa es desear a su mujer.

Y eso, Jesús, es sagrado. ¡Es sagrado!

¿Entiendes? Perfectamente, padre.

-Lo que pasara entre Fernando y Alejandra no justificaría

que rondaras a su mujer.

Que es Mercedes, su mujer.

Créame, padre, no se me olvida.

-Lo sé, hijo.

Música.

-Todo ha salido como debía, nadie lo podría haber hecho mejor.

-Gracias, creo que ha merecido la pena retrasar el viaje a la finca.

Espero que lo tengáis todo preparado para mañana.

Me uniré a vosotros el fin de semana.

-¿Te preocupa Jesús? Tu padre habló con Antonio.

No es eso, es porque tengo que resolver asuntos aquí.

-¿Y tú, Mercedes? Yo sí, con vosotras.

A veces, nuestros maridos tienen obligaciones que debemos entender.

-En eso tienes toda la razón, ya lo aprenderás.

Y una de esas obligaciones son señores que me esperan

¿Vas a salir?

Sí, hay que continuar las relaciones que empezamos hoy.

No me esperes despierta.

Familia, buenas noches. (TODOS) Buenas noches.

-Yo también me retiro, debo dejar listo mi equipaje para mañana.

-Te acompaño.

Hasta mañana. -Hasta mañana.

-¿Estás segura de que esas cartas anónimas son de Diego Ferrán?

-No sé, jamás me había fijado en él.

Pero no se me ocurre quién puede ser.

-En cualquier caso, podrás averiguarlo pronto.

Los Ferrán organizan un baile de verano en su finca

y está muy cerca de la vuestra.

-No sé si podré ir sola. -¿Quién habla de ir sola?

Déjalo en mis manos. -Gracias.

-Por cierto, Beatriz.

¿Ha pasado algo con Hugo? -¿Con Hugo...? ¿Por qué?

-No sé, antes cuando llegamos, me pareció verte incómoda.

No os habréis peleado, ¿no? -No, claro que no.

Yo... estaba preocupada por él.

Pero ahora estoy más contenta. -¿Eso por qué?

-Porque tú estás aquí y él te va a tener cerca.

-Creo que te echaba de menos.

Y yo también.

Música.

-¡Cuánto tiempo! Amparo.

-Solo he tenido tiempo para trabajar.

-No deberíamos dejar pasar tanto tiempo sin saber

la una de la otra.

-Tienes razón, te he echado de menos.

-Hoy es una noche muy especial.

Encarna, te presento a Fernando de la Torre,

él también ha iniciado carrera política.

Ella es Encarna, Encarna Alcántara. -Acción Popular, leo la prensa.

Me temo que somos un partido más modesto que el socialista

pero tratamos de enseñar la cabeza.

-Hay sitios para todos, siempre que se respete la democracia, ¿no?

No solo lo creo, lo defiendo.

-Veo que, a pesar de vuestras distintas posiciones,

tenéis puntos de vista en común.

¿Me disculpáis?

-No todo el mundo es tan tolerante como usted, supongo que lo sabrá.

Absolutamente, pero eso ocurre en ambos lados.

Afortunadamente, podemos hablar y ser amigos de Amparo Romero.

Deberíamos aprender de ella, ¿no? Es capaz de reunir a gente

de diferentes ideas políticas y hacer que beban juntos.

¡Alejandra...!

Ha pasado mucho tiempo. Y muchas cosas.

Hola, Fernando. ¿Os conocéis?

-Sí, ya sé que vosotros también. Sí.

La vida se empeña en separarnos, a pesar de que nos criamos juntos.

Somos como hermanos

-Le felicito entonces, ella es mi mayor apoyo

en la reforma agraria que se lleva a cabo en el Ministerio.

Están en plena línea de fuego.

-La política implica asumir riesgos.

Espero que esos riesgos no sean venir solas a este local.

Descuida, sabemos defendernos.

Un placer.

Me alegra volver a verte.

-¿Qué te pasa? El ambiente está demasiado cargado.

-Quizá no haya sido muy buena idea venir,

pero ya que estamos, tomemos algo.

-Gracias.

Gracias, Ludi. -Gracias.

Beatriz, cuidado que la limonada está muy fría.

-Estoy muerta de sed. -Gracias.

Parece mentira que después de la tormenta de anoche

pueda salir un día tan maravilloso como este.

-¿Qué me pongo para la fiesta de esta noche?

-De la fiesta de los Ferrán aún tenemos que hablar.

-Vamos, prima, yo voy a estar con la niña todo el tiempo.

Incluso vendrá Mercedes, ¿verdad que sí?

Sí, claro.

-Parece que estáis todas conjuradas contra mí.

-Un baile de verano, no os hacéis una idea del tiempo que hace

que no voy a uno.

¡Lo pasaremos tan bien! -Con mesura.

-No podría ser de otra manera.

Voy a ver si el teléfono ya funciona,

no ha habido línea y tengo que llamar a los Ferrán

para confirmar nuestra asistencia.

-Pensé que habíais sido invitadas formalmente.

-Un pequeño detalle sin importancia, prima.

Además, con esto de la república la formas se han relajado.

¿No dice eso todo el mundo?

-La madrina es tan simpática. -Se ha vuelto una mujer adorable.

De jovencita era insufrible.

-¿De verdad? -Sí.

-No sé por qué no me dijiste que ibais a El Alemán.

Porque surgió así, de repente.

-Hubiese podido ir con vosotras.

No es seguro que dos mujeres anden solas de noche.

¿Se puede saber qué te pasa?

-Un parásito que se mete en política para defender

sus propios privilegios de clase.

Pero por mucho que hagan estos señoritos no tiene espacio aquí.

¿Y qué hacemos con ellos, Roberto?

Fernando es una buena persona.

-Las mujeres os dejáis llevar por sentimientos.

Una debilidad que debería estar fuera de lugar.

Todo está empezado desde que pasas tanto tiempo con ella.

¿Con Encarna? ¿Qué tiene que ver Encarna con esto?

-Que me da miedo que te interponga entre nosotros.

Encarna es una buena amiga, no haría algo así.

-Alejandra.

No soportaría que nada nos separase.

¡Ni que él nos separase!

Fernando es parte de mi pasado... Y no va a salir de ahí.

Deberías de dejar de decir tonterías de una vez.

-Sabes que no se me da muy bien hablar de las cosas de dentro.

Se te da mejor hacer hablar a tus guiñoles.

-Mucho más, de hecho sería mucho más fácil con uno...

Decirte lo importante que han sido estos meses para mí.

Y lo mucho que te quiero.

Tú también eres muy importante para mí.

-Gracias.

-¿Nos dejas solas, por favor?

¿Por qué no me lo dijiste? -No lo sabía.

-¿Quién era la mujer que le presentaste?

-Es la mujer de uno de los anarquistas que delate.

-Cualquier persona que te haga ser débil...

Es un peligro para todos. Nunca debería volver a ocurrir.

-Y no volverá a pasar ¿o acaso crees que soy la misma de antes?

-Espero que así sea, por el bien de todos...

Incluido el suyo.

No me esperes, volveré tarde.

-No sé qué te traes entre manos con tu madre, ni quiero saberlo,

pero se ha convertido en tu sombra, Amparo,

y no deja de preguntarme por Encarna.

Tienes un problema.

-Don Agustín, el teniente coronel insiste en verle.

-Hágale entrar, Rafael.

-Me alegro de verle, don Elías. Agustín.

-¿A qué debemos tu visita?

-Señores... ha llegado el día.

Será mañana.

Necesito saber la implicación y respaldo de Acción Popular.

-¿Estás loco? ¡Has venido a esta casa a traernos la ruina!

-Agustín, estamos en el mismo barco.

-¡No esperarás que el partido se implique en algo así!

-Agustín tiene razón, hijo mío.

Una significación así por nuestra parte...

No sería conveniente para nadie.

-El general sabe de mi implicación con el partido.

Ha sido él quien me ha pedido que mantenga esta conversación.

-Contad que por nosotros... No habrá ninguna resistencia.

Creo que es un compromiso que satisfará al general.

-Entonces, ¿lealtad y vía libre?

-Nadie podría haberlo expresado mejor.

-Señores... Les ruego máxima discreción.

Y procuren que mañana los suyos estén a salvo.

Bien sabe lo que puede ocurrir.

Con permiso

-Agustín, lo que ya está en marcha...

No se puede parar.

-Fernando.

Tienes que llevarme a la finca.

¿Por qué? ¿Ha ocurrido algo? No iba a ir hasta el fin de semana.

-Hay rumores de que habrá paro en los ferrocarriles,

no he podido contactar con la finca por teléfono.

Este país se va a la ruina.

Papá no he oído nada de huelga, no tienes por qué preocuparte.

-¡Desde luego que no, porque me vas a llevar!

Haces noche allí y mañana, si quieres, estás de vuelta.

Si no estoy esta noche tu madre me mata.

¿Por qué? ¿Qué pasa esta noche?

-Beatriz tiene un baile.

Siempre me gustó este sitio.

El tiempo pasa tan lento.

Demasiado lento a veces.

Mercedes, siento mucho lo que pasó en tu boda.

No tenía derecho a estropear un día tan especial.

Lo que siento es que Fernando y tú os pelearais.

¿Por qué no has vuelto a hablar con él?

No hay nada de qué hablar.

Fernando y yo vivimos en mundos muy distintos.

Nuestras vidas hace mucho que no tienen nada en común.

No digas eso.

Vosotros siempre fuisteis los mejores amigos.

Nada tan fuerte se rompe de la noche a la mañana.

Tienes que intentar arreglar esta situación.

Aunque sea porque te lo pido.

¿Por qué es tan importante?

Los dos me importáis.

Cornetas.

-¡Vaya...! -Veo que te sorprende verme.

¿Cómo va tu pierna?

-Mucho mejor, gracias. -Me alegro.

Así no será un impedimento.

-¿Impedimento para qué?

-Una orden firmada del ministro.

Tienes que presentarte mañana ante el coronel Granados.

Viajas esta misma tarde.

-¿Qué significa esto?

-¿A qué te refieres?

-A que no puedo dejar el cuartel ahora.

-¿Por qué?

-Porque no puedo abandonar mis obligaciones.

-Vamos, Hugo, solamente serán un par de días.

Todo seguirá aquí a la vuelta...

No sé, no pensé que algo así pudiera contrariarte tanto.

Es un poco tarde para cambiarlo.

A no ser que haya una buena razón.

-No, solo me ha sorprendido.

No me gustan las sorpresas.

-Eso me deja más tranquilo. -Bien.

-¡Ah!

Se me olvidaba darte la orden. -Gracias.

Es un pequeño terreno.

¿Desde cuándo quieres comprarlo?

Desde que me enteré de que el dueño quería vender.

Es una parcela libre, fuera de las tierras de de la Torre.

Y por eso ahorras.

Lo que los pobres podemos ahorrar es muy poquito.

Si todos tuviéramos tierras...

Si pudiéramos cultivar lo que comemos y vivir del trabajo...

Todo sería distinto.

Yo espero que ese día llegue.

Ojalá yo tuviera tu emoción al hablar del futuro.

¿No eres feliz? Sí.

Sí que lo soy.

Todo lo feliz que puedo esperar.

No, no lo eres. A mí no puedes engañarme.

¡Antonio, buenas tardes! -Hola, buenas tardes.

-Mercedes, estás aquí. Sí.

-Hola. Hola, Beatriz.

-Es Fernando, ha venido con papá.

Pero ¿ha pasado algo? No venía hasta el fin de semana.

-Pues nos ha querido dar una sorpresa.

-Qué maravilla, deber haber cinco grados menos que en Madrid.

-Hace un día precioso.

-Madrina, no quiero que se nos haga tarde.

-Beatriz, tranquila, no es tu primer baile.

-Es normal, estoy igual.

No te preocupes, Beatriz, mandé un mensaje

con Saturnino y Diego dijo que nos vendría a recoger.

Estás muy guapa. Te sienta bien el campo.

Gracias.

¿No vas a ir a saludar a Jesús?

No creo que tenga el más mínimo interés en verme.

Fernando, ¿por qué dices eso?

Porque le conozco bien y sé que es así.

No creo que podamos perdonarnos el uno al otro.

Me parece increíble que hayamos a estar tan separados.

Algo se rompió y... Y nada volverá a ser como antes.

Algo se rompió.

-Va a hacer buena noche, podríamos cenar fuera.

Una excelente idea.

Música.

(CANTA EN FRANCÉS)

-Están al tanto, ese número de traslados no es casual.

Si le han ido con el cuento a Le Roux estamos perdidos.

-Eso significaría que hay traidores entre los patriotas.

Y no puedo creer eso.

-Hugo.

Creíamos que estarías de camino a Pamplona.

-Será la primera vez que no cumplo una orden.

No tengo que presentarme hasta mañana a las ocho.

Cuando vean que no estoy la suerte estará echada.

Señores, no se alarmen.

La semana pasada trasladaron al coronel Robles

y el coronel Gallarza sabe que lo mandan a África.

Si algo saben, desde luego no saben cuándo,

solo conocen los rumores que circulan.

Esta tarde el general me ha llamado desde Sevilla,

ha recibido el apoyo del duque de Medinaceli y de Montellano,

habló con nuestros puestos en la Dirección de Seguridad.

Tenemos el apoyo del gabinete telegráfico y telefónico;

Arias Salgado está listo desde la Dirección de Aeronáutica

y antes de venir he hablado con el coronel Gallardo

desde el Ministerio de Guerra.

Así que, señores... Todo está a punto.

-A punto y con Dios de nuestro lado, saldrá bien.

-Solo una noche nos separa de nuestro destino.

(CANTA EN FRANCÉS)

Aplausos.

¿Así de fea vas a una fiesta? -Tonto.

-Estás guapísima, hija. -Gracias.

-He acertado con el color, creo que irá bien con tu vestido.

-Muchas gracias.

¿Te gusta, papá? -Pareces una princesa.

-Pues esto ya está. ¿Nos ponemos en marcha?

-Tú has venido a buscarla y vas a devolvérmela.

Espero que estés a la altura de la responsabilidad.

-Le aseguro que lo estaré.

Papá, si les dices una cosa más, les quitarás las ganas de fiesta.

-Con permiso.

¿Tienes lo mío?

No puedo arriesgarme a echarla de menos mañana.

-Te espera un día importante. -El más importante.

-Entonces, que no se me ocurra salir y que pase el día en casa.

-Es lo que le recomendaría a una buena amiga.

-Hugo.

Gracias.

-A ti, Amparo.

-Ya tienes tu fecha. -Nadie más debe saber esto.

-Has puesto contenta a tu madre. -Paco...

Cierra y quédate a pasar la noche con las chicas, no salgas.

-De acuerdo.

Timbre.

-¿Quién es?

-Encarna, soy yo, Amparo.

¿Puedo pasar? -Claro, ¿ha pasado algo?

¿Has visto la hora?

-No vayas mañana al Ministerio. -¿Qué? ¿Por qué me pides eso?

-Por nada en especial, es... Solo una corazonada.

-¿Qué sabes, Amparo?

-Nada, ya te lo he dicho. -Has oído a los militares.

-Si supiese algo, te lo diría. Estaban muy nerviosos.

No sé, pero presiento que algo malo va a pasarte si vas.

Quédate mañana trabajando en casa.

Hazlo por mí.

-Amparo, no creo que seas una mujer de presentimientos.

-Hay muchas cosas que no sabes de mí, Encarna.

¿Qué haces despierto tan temprano?

-No podía dormir.

¿Me vas a decir por qué vinimos con tanta urgencia?

No creo en las casualidades.

-Lo que va a ocurrir no lo provoca la casualidad.

¿"Lo que va a ocurrir"? -Hugo ha hablado conmigo.

Los militares darán un golpe de Estado

para asumir el gobierno. -¿Cómo?

-¿Te asombras? El Estatuto Catalán, los altercados...

Va a pasar lo que tenía que pasar.

Los primeros objetivos serán las sedes del Gobierno;

Alejandra trabaja en el Ministerio de Agricultura.

-Ella estará bien, no te preocupes.

¿Metida hasta el cuello en la reforma agraria? No me hagas reír.

Voy a avisarla. -Los teléfonos no funcionan.

En ese caso, iré a Madrid.

-Fernando... te quedarás aquí, con nosotros y tu mujer.

-¡Arr, arr!

¡Arr, arr!

Señores...

¡Por la patria!

-¡Maldita sea!

Algunos militares vienen, los han visto en la calle.

Vámonos, Encarna. -No, hablé con Fernando Alcázar,

en el Ministerio de la Guerra están enterados.

Nadie sabe lo que va a pasar.

Es lo más importante, todos estos datos. Llévatelos.

Pero ¿adónde?

-Mi casa no es segura ni tu pensión.

¿Dónde puedes esconderlos?

La... la casa de Fernando de la Torre, donde vivía antes,

no es una casa sospechosa, pero... -Corre.

¿Y tú? -De aquí no me muevo.

Si los militares entran espero poder negociar.

Bullicio.

-No paró de bailar en toda la noche.

-Espero que no te fatigases demasiado.

-Tranquila, mamá, estoy bien.

-Bueno, esta tarde harás una hora de siesta.

Agustín no has desayunado.

Buenos días. (TODOS) ¡Buenos días!

-¿Fernando no ha bajado? No, se levantó temprano.

-Qué raro. ¿Dónde ha ido? Pues no sé.

-¿Has visto al señorito? -No, señora.

-Fernando se fue esta mañana a Madrid.

¿A Madrid? ¿A qué?

-¡Señor... señor! ¿Sabe lo que ocurre en Madrid?

¿Qué? -Un golpe de Estado, señora.

-Dios mío, Fernando.

-Agustín, ¿qué ha pasado? -El ejército se ha sublevado.

Fernando estaba al tanto del golpe igual que tú, ¿verdad?

-Hugo me lo dijo.

¿A qué ha ido a Madrid? -A por Alejandra.

(RADIO) El grueso del ejército se ha mantenido fiel al Gobierno

y está a pronto a reducir a los traidores aislados

que aún continúan sembrando el terror cerca

del Ministerio de la Guerra,

el Palacio de Comunicaciones y el Ministerio de Agricultura.

-¡Dios mío, Fernando! ¿Por qué habrá ido?

(RADIO) Y apertrechados con armas...

-Alejandra está en el Ministerio, corre peligro.

(RADIO) Escaramuzas de toda índole se suceden por las calles,

aunque las fuerzas leales al Gobierno...

Disparos.

-¡Vamos, vamos! -¡Vamos!

¿Qué está pasando? ¿Quién dispara?

Disparos.

¡Mercedes!

¿Qué haces aquí? ¿Sabes lo que ha pasado?

Sí.

¿Qué pasa?

Fernando... se ha ido a Madrid.

-¡Vamos, vamos, vamos! Hay que hacerlo rápido.

¡Compañero! ¿Vas armado? Ven aquí.

No.

-Nos conocemos, ¿no? No sé.

-Toma, si disparan, dispara. Tengo que cruzar.

-Es peligroso, no puedes pasar.

El Ministerio de Guerra se resiste, hay muertos,

pero los del Ministerio de Agricultura

les están dando una reforma.

¡Eh, eh! ¿Adónde vas? ¿Estás loco?

No debería haber venido. Pero has venido.

¿Por qué?

Disparos.

-¡Señorita... señorita!

¿Dónde va usted? Iba a mi casa, a Recoletos.

-El camino está difícil, quédese.

Es que tengo que llegar, estarán muy asustados y...

-¿Qué hacía fuera de casa? He venido a trabajar y...

-¿A trabajar? ¿Adónde?

¿No serás una de esas rojas?

Ministerio de Agricultura; además de roja, mentirosa.

¡Devuélvemelo!

¡Alejandra! ¡Alejandra!

¡¡Fernando!!

-¡Vamos, vamos, vamos!

(RESPIRA CON DIFICULTAD)

Disparos.

-Páseme con capitanía general en Sevilla.

El general Sanjurjo espera mi llamada.

Mi general.

Las noticias no son favorables.

¿El general Franco?

Señor coronel, no puedo sacar a los hombres.

Hay tropas aliadas dentro del cuartel.

Si intentase salir con hombres que me siguieran...

Les conduciría a una muerte segura, mi general.

No... no.

Eso nunca.

Mi destino es el suyo.

¡Arriba España!

Línea para una llamada personal.

Una conferencia.

Con el 371.

¿No hay línea?

Muy bien.

Isabel...

Te quiero.

Timbre.

¡María del Pilar!

Disparos.

Cristales rotos. -¡Ah!

¡Dios mío! ¿Ha muerto el señorito?

¡Llama al médico! ¡Llama al médico!

Fernando... Fernando...

No llores. No hables.

Alejandra, no me importaría morirme aquí contigo.

No digas eso, no digas eso.

Despierta, por favor... Despierta.

¡María del Pilar, por Dios! -¡No puedo hablar, no hay línea!

Ve a buscarlo, que se muere.

-Señorita... ¡Pon la mano aquí y yo voy!

-No, no, yo voy. Fernando...

-Ay, Virgen del Pilar, como no me protejas en esta

te juro que me hago devota de San Judas.

(RADIO) Estamos en disposición de ratificar

que las comunicaciones están siendo repuestas.

Esto solo puede significar que los militares sublevados

están deponiendo su actitud y el golpe no ha fructificado.

Les dejamos ahora con unos minutos musicales.

Música.

-El Gobierno de la república debe otro favor al partido,

que ha demostrado su fidelidad.

-Un golpe de Estado implica un cambio de orden.

¿No es eso lo que quería el partido?

-El partido quiere un cambio de orden hacia el comunismo,

no otra dictadura militar en España.

Habrá que esperar.

-¿Esperar?

-Esperar a que el terreno sea favorable a la revolución.

Y tú estarás aquí para preparar ese camino.

Todavía es pronto, pero ese día llegará para España.

Puede que falten años, pero llegará.

-No deberías haber estado aquí.

-Fue el deber lo que hizo que me quedase.

-Todo ha terminado, Hugo.

Sanjurjo se ha hecho fuerte en Sevilla,

pero solo no va a poder mantenerse.

-¿Hasta dónde sabíais?

-Todo.

-Teníais el peligro controlado y os he hecho un favor.

El Gobierno salva a la república.

-No, no, Hugo, no.

Los peligros que amenazan a la república son reales.

Estábamos preparados,

pero el desenlace de todo era muy incierto.

-¿Quién nos traicionó?

-Todos los que dieron un paso atrás y abandonaron.

-Trataste de mantenerme al margen.

-Traté de protegerte.

-¿Vienes a detenerme?

-También tengo un deber que cumplir.

(RESPIRA CON DIFICULTAD)

Todo lo que he hecho por ese beso, merece la pena.

Alejandra...

Te quiero.

Necesito oírlo.

Te quiero, Fernando.

Con toda mi alma, siempre ha sido así.

Siempre...

Pues si salgo de esta...

Prométeme...

Que vas a estar siempre a mi lado. Chis, chis.

Prométemelo.

Te lo prometo.

Pase lo que pase...

Te voy a querer siempre.

Gracias a Dios. -Por favor.

¿Cómo está?

-Es una herida limpia, con entrada y salida.

Ha perdido mucha sangre, aparatosa,

pero nadie se muere de esto en un país civilizado.

Si es que aún podemos seguir llamando así a este.

Gracias.

Alejandra... no hay nada en este mundo que quiera más.

-Cuando llegó el doctor sí que estaban hablando.

¿No oíste nada?

-Y tú con esos papeles encima. Era todo nuestro trabajo.

-Tierras sin propiedad... Es que es un riesgo.

Es nuestro futuro. -¿Has estado preocupada?

-¿Pero qué es lo que le puede pasar a Hugo?

-El trabajo de estos meses va a empezar a dar frutos.

-Nada puede detener la revolución, ya no.

¿Ha empezado mi hermana a darte mala vida?

-No sé da cuenta de lo que la quiero.

Estoy dispuesto a todo.

-Ahora tienes que estar preparada para lo peor.

-Se lo advertí a Hugo, se lo advertí.

-Un hombre tiene honor. -¿De qué nos sirve?

-Isabel dice que pueden condenarle a muerte.

-Es Encarna, te necesita.

-¿Ves quién es el que está con él? Es José Antonio Primo de Rivera.

-Yo te quiero, Ludi.

-Si me quisieses no me pedirías que fuese la otra.

-No te olvides de quién eres Sonia Ivanovnav,

podrías tener problemas.

-No consentiré que uses el tema de la finca para acercarte a ella.

-Quiero que sepas lo que estás haciendo con ese partido.

¿A qué has venido, Mercedes? ¿A humillarme?

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14 de abril. La República - Capítulo 10

28 mar 2011

Tras su pelea con Jesús el mismo día de su boda y sus disensiones con los jornaleros las cosas no parecen haber empezado bien para el nuevo matrimonio aunque Fernando insiste en recompensar a Mercedes. La pareja emprende viaje de luna de miel mientras Agustín traza un futuro político para su hijo y Alejandra prosigue sus encuentros con Roberto. Mientras todo esto ocurría y gracias a la delación de Amparo, Ventura ha sido detenido en Zaragoza y Fernando Alcázar comunica a Encarna la gravedad del asunto.

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  1. Jara De La Vega

    No soy de seguir series pero me alegro de que el titulo de esta captase mi atención para verla, es excepcional, la ambientación, atrezzo, fotografía, escenificación maravillosos, también magistral Cristina de Inza aunque todos estan estupendos como Felix Gómez. Quizas mis dos únicos puntos negativos son, uno es como leí en algún comentario, el tabaco, demasiado. La repetición de algunas frases en exceso convirtiendose en recurridas, pero nada que ensombrezca la calidad de este estupendo trabajo.

    10 abr 2011
  2. lidia

    Estoy en El Salvador y cuando trato de ver los capitulos on line,se vuelve eteeeeeeeeerno la mejor de las veces porque se atranca a cada segundo. Cuando no se queda parado y ya no avanza. Instale el google crome al ver las sugerencias pero la cosa sigue igual. Que se puede hacer al respecto?

    10 abr 2011
  3. MJ

    No puedo ver capitulos de series desde hace unos días, hago lo que reailzaba desde siempre pero me da el mensaje expuesto anteriormente Lo sentimos este contenido ya no esta disponibles y es al ir directametne y clickar sobre el capitulo para ver ¿alguién me puede ayudar a solucionar este error?

    04 abr 2011
  4. Maresme

    Hasta ahora creo se están mostrando todas las caras, el anarquismo con el personaje de Ventura, su actuación sobre los campesinos y sus atentados; el comunismo con el personaje de Amparao y de su madre; los oportunistas con el personaje de el ex-marqués; los republicanos con los personajes de Encarna y Fernando (militar); la derecha con la familia De la Torre, el padre jesuita y Hugo de Viana, y el pueblo, que sólo desea tener oportunidades, con los personajes de Antonio, Alejandra y Jesus, Luci, Vicenta ... Mejor imposible. Espero que sea así hasta el final. Fuí de los seguidores que con "La Señora" se quedó muy decepcionada.

    02 abr 2011
  5. Ruthy

    Lo sentimos, este contenido ya no esta disponible.. verdad sale este post que impide ver la serie.. NO OBSTANTE CLICK EN CAPITULOS DE LA SERIE.. veran el capitulo requerido.. Suerte!!!

    02 abr 2011
  6. Ruthy

    LAS SERIES SE PUEDEN VER MEJOR EN LOS EXPLORER (BUSCADOR): MOZILLA FIRE FOX, GOOGLE CHROME. SI HAY INTERFERENCIAS QUE INTERRUMPEN EL VIDEO O LA TRASMICION ON LINE CLICK EN F5.

    02 abr 2011
  7. MJ

    A mi también me ocurre lo mismo que al ver cualquier video, en concreto lo que solía ver es la serie la Republica tampoco puedo ver nada porque me da el mensaje: Lo sentimos, este contenido ya no esta disponible. Te sugerimos otras opciones ¿A qué se debe este mensaje?

    01 abr 2011
  8. Ruthy

    http://www.rtve.es/noticias/directo-la-1/ aqui se ven mejor las series.. click aqui.. click en television.. y click en la serie que deseas ver.

    01 abr 2011
  9. ARLY

    Vivo en los Estados Unidos en Orlando, Florida y estaba mirando la serie y ahora no puedo ver nada. Me da un mensaje que no esta desponible... Por favor hagan algo que las series de aqui no valen ni un duro...Estaba emocionada y ahora decepcionada....

    31 mar 2011
  10. mari merche

    No puedo ver ninguna de las series. Veo que el formato ha cambiado. Quien me puede ayudar o indicar los pasos a seguir? Gracias

    31 mar 2011