Dirigido por: Jordi Frades

Primavera de 1931. El pueblo de Madrid celebra la proclamación de la II República. La capital bulle ante los cambios y vive una nueva época de libertades sin precedentes. Mientras unos celebran el cambio de Gobierno, otros sectores se preparan para la lucha.

Ahí nace '14 de abril. La República', una nueva historia que rescata el espíritu de 'La Señora' para acercar al espectador una historia de amores imposibles condicionados por una época.

Un tiempo fascinante repleto de historias que se desarrollan en un periodo histórico clave en la historia de España y que abarca en su primer tramo el primer bienio del nuevo Gobierno hasta el invierno de 1933, cuando los partidos conservadores se hacen con el gobierno republicano.
'14 de abril. La República' llega de la mano de los creadores de 'La Señora', Jordi Frades, director de la serie, y Virginia Yagüe, directora argumental y coordinadora de guiones. La serie, que cosechó un gran éxito de crítica y público, se despidió de las pantallas por todo lo alto.

Este contenido no está disponible en México, Argentina, Belice, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay, Venezuela y Brasil por restricciones de derechos. 

Temporada 1

Temporada 2

www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
4953583
No recomendado para menores de 12 años 14 de abril. La República - Temporada 2 - Capítulo 30 - ver ahora
Transcripción completa

Estás empapado.

¿No decías que hoy iba a refrescar?

Lo dije para tranquilizarte.

Parece que todo julio va a ser asfixiante.

No estás acostumbrado a este calor,

tu casa de Madrid es mucho más fresca.

A veces me pregunto si vivir en el campo es lo tuyo.

La verdad es que sin criadas ni chófer,

esto se me va a hacer cuesta arriba...

Podríamos ir esta noche a pasear al riachuelo.

Una buena idea.

Allí refresca.

Pero va a tener que ser otro día.

Hoy voy a tener que hacer noche en Madrid.

Mañana tengo que atender a unos clientes a primera hora.

Ah, vaya...

Pero podemos hacerlo en cuanto vuelva.

Dos o tres días y estoy aquí.

¿Dos o tres días?...

¿Pasa algo?

No... No,

que me podrías haber avisado y...

no me hago ilusiones.

Vamos Alejandra, lo sabes de sobra.

Tengo que atender a mis clientes y a los de mi padre.

¿Por qué te pones así?

Además,

tengo una nulidad matrimonial que recoger.

Mercedes ha firmado los papeles en prisión.

Quería traértelos por sorpresa.

Vaya... qué alegría.

No lo parece.

¿Estás bien?

Sí, es... Es el calor.

Dice Milagros que me llamabas.

Tienes visita...

Señorita Luz Divina,

soy el propietario de la imprenta al que su amiga llevó sus historias.

¿Usted fue el que tuvo la idea de venderlas?

Pues nos hizo mucha ilusión. Muchas gracias.

Siéntese, por favor.

¿Quiere un anís?

Ya lo pongo yo, deja.

¿Es usted sirvienta?

Sí.

Al público le encantaría saberlo.

Podría publicarlo

en la contraportada de sus próximas historias.

¿Qué historias?...

No me diga que no hay más...

Pues no... No.

Si aquello fue un... un antojo.

Ya ve que mi vida es otra.

Y la verdad es que no tengo un respiro,

entre el trabajo que tengo aquí

y el que me está dando preparar la boda...

Sí porque es que se nos casa en dos semanas,

allá en Asturias.

yo que pensaba proponerle otro volumen

para dentro de dos semanas...

No si a mí lo de las letras me gusta,

pero es que servir no me deja fuerzas.

Y de algo tendré que vivir.

Señorita, Luz Divina,

se han vendido tres ediciones de Memorias de una tata.

¿Eso es mucho?

Usted dirá.

Ay, madre...

¿Este dinero es mío?

Y más que vendrá si sigue usted escribiendo.

En dos semanas tiene usted otra historia.

¿A que sí, Ludi?

Pues hablaremos entonces.

Me alegro de que podamos seguir trabajando juntos.

Y que dure.

Gracias.

Sirvienta y escritora...

¡Voy a tener la boda más bonita del mundo!

Padre.

Tengo algo que contarle...

Don Hugo, qué susto me ha dado.

Perdóneme,

pero es que me acaba de sacar de la cama.

¿Aún duermen?

Son las seis y media.

Levántalos, por favor.

Sí, señor.

Hugo, ¿qué es lo que ocurre?

Han asesinado a José Calvo-Sotelo.

Dios mío...

¿El político?

¿El amigo de papá?

Sí, iban a por Gil-Robles, pero no lo encontraron en casa.

Y Calvo-Sotelo sí estaba en la suya.

Pero ¿cómo?

¿Allí mismo?

Se lo llevaron detenido y lo dejaron en el cementerio.

Con un tiro en la nuca.

Por Dios, qué salvajada.

Tu padre no debe enterarse, se llevaría un disgusto tremendo.

Sé que le tenía mucho aprecio.

Era un valiente

que dijo en voz alta lo que muchos no se atrevieron.

¿El qué, Hugo?

¿Que la anarquía roja nos va a llevar al desastre?

¿Que había que pararlo con un golpe de autoridad?

Verdades como puños que le han costado la vida.

¿O es mejor callarse por lo que pueda pasar?

Sabes mejor que nadie

que de lo que está pasando tienen la culpa unos y otros.

José Antonio está animando desde la cárcel

a encender la mecha.

Ayer mismo

un grupo de falangistas mató a un militar republicano

en plena calle...

¡No me consta!

¡Pero te aseguro que todos tenemos derecho a defendernos!

¡No, Hugo, no!

¡Aquí nadie se está defendiendo, aquí todo el mundo está atacando!

¡Unos quieren la revolución y otros un golpe!

Y lo único que vais a conseguir es que España estalle.

A lo mejor ha estallado ya.

Y un crimen como este lo demuestra.

¿Qué quieres decir?

¡Di las cosas claras!

¿Qué vais a hacer?

¿Cuándo?

¡Hugo, tienes que decírmelo!

¡Tengo que poner a salvo a mi familia!

Porque somos una familia, ¿no?

Cuanto menos sepáis, mejor.

Hugo...

No les envidio.

En Alemania hace tiempo que dejamos atrás esas convulsiones.

Un país solo puede ser próspero si vive en paz.

España está tan lejos de la serenidad como de la prosperidad.

A lo mejor necesitan un empujón desde fuera...

Si es para que cosas como estas no vuelvan a ocurrir...

He venido a traer la paz a su país.

Para ser un simple ingeniero tiene metas muy ambiciosas.

Y usted para ser una simple hostelera,

tiene un pasado demasiado interesante.

Sé quién es.

Amparo,

hace años que usted está traficando con armas.

Así que ahora hábleme como traficante

y dígame,

¿invertiría en el golpe militar que se está preparando?

Sin duda.

Pocos negocios puede haber tan seguros.

Habrá quien se opongan,

pero tienen de su lado

al Ejército, al dinero y a la Iglesia.

Cuentan con las bendiciones y los fondos

para que se consolide.

Me gustaría saber quién me lo pregunta.

Tiene ante usted

a un discreto servidor de la causa nacional socialista.

Hitler me ha enviado

para ofrecer su colaboración a los golpistas,

si estos la merecen.

Ya veo que sus visitas a El Alemán eran interesadas...

Su schnaps no es lo que más me atrae,

lo siento.

Le voy a presentar al Coronel Hugo de Viana.

Es un viejo amigo, un buen contacto.

Si quiere

también puedo ayudarle a conseguir el material necesario...

No hace falta, ya tengo un proveedor.

¿Queda café para el señor?

¡Pero, Ludi!

¿Y eso? ¿De dónde ha salido?

Es mi vestido de boda, María del Pilar.

Lo he pagado con el dinero de la imprenta.

Estás preciosa.

Gracias.

Te lo habrás gastado todo.

Qué va,

estaba a buen precio.

Pero me queda poco suelto de aquí.

¿Me ayudas a cogerlo para llevárselo a la costurera?

Claro.

Tampoco te creas que me voy a gastar tanto en la boda.

Que mis padres coman como señores por un día,

con eso me vale.

Eso,

tú ahorra lo que puedas.

Aunque, si la segunda se vende tan bien como la primera...

¿No crees que debería coger una habitación con Mateo?

Me han dicho que las hay a buen precio en Cuatro Caminos...

Tú a tus cuentos, y deja el de la lechera para ella.

Pero si ya viste lo que me pagaron.

¿Por qué no iba a ser?

A ver, Ludi,

las cosas se están poniendo muy feas.

Tenías que haber visto la cara que se les puso a los señores

cuando se enteraron del asesinato de Calvo Sotelo,

que perdieron el color.

Para mí que esto va a traer cola.

Pero habrá que seguir viviendo, pues como hemos hecho siempre.

Pues ojalá, Ludi.

¿Tú no tenías que llevarle el café al señorito?

Ay, madre mía, que me estará esperando.

Ten cuidado al quitártelo

no te vayas a pinchar con los alfileres...

Adelante.

Puedes retirarte, María del Pilar. Gracias.

Buenas noches. Buenas noches.

“Palabras contra pistolas.

Hace apenas unas horas

don José Calvo-Sotelo,

tras una detención ilegal y vejatoria,

fue asesinado a pocos metros de su domicilio.

No puedo sentir más que indignación por una acción tan vil, tan inútil.

Estoy de acuerdo

con los que piden respuesta a este crimen.

Hay que darla y solo cabe una:

justicia y democracia...”

... “Desde hace demasiado tiempo

derecha e izquierda se empeñan en que esta España compleja

se enrarezca y se divida.

Ambos buscan excusas que justifiquen la violencia,

ansiosos por iniciar una lucha entre hermanos.

Se niegan a ver

que lo que les une es más de lo que les separa...”

...“Y yo me pregunto,

¿quién piensa en el futuro?

Ahora más que nunca,

debemos ampararnos en la ley,

esforzarnos en el acuerdo,

luchar con la palabra”.

... “Cualquier acción fuera de la legalidad

nos mantendrá ajenos al mundo libre,

cortará de raíz el progreso por el que tanto hemos luchado”.

... “Pero, sobre todo,

hará más profundas las heridas

y más difícil la reconciliación

que habrá de producirse antes o después.

Compartimos esta tierra

y lo haremos por los siglos de los siglos.

Hagámoslo sin derramar una gota más de sangre sobre ella...”.

¿Quién le mandará...?

Yo firmaría cada palabra suya.

Y yo también, Alejandra.

Pero, ¿cuántos hay como nosotros?

Aquí muy pocos saben con quién están,

pero todos saben contra quién.

Si alguien les viene pidiendo paz,

unos y otros le acusarán de ir con el enemigo.

Yo quiero pensar

que esto sirve para remover conciencias.

Servirá para buscarle problemas...

¿Qué quieres decir?

Nada.

Las cosas están revueltas, Jesús, pero no por eso hay que callarse.

A lo mejor tienes razón.

No sé cómo cosas así

se pueden escribir bajo el techo donde vivo...

Fernando es la oveja negra de tu familia,

todo el mundo lo sabe desde hace tiempo.

Nadie te va a relacionar con eso.

¿Qué más se dice por ahí?

Las juventudes de Acción Popular se sienten traicionadas,

Fernando era uno de los suyos.

Pero ellos tienen las cosas claras;

los pocos que no se habían unido a nosotros

lo están haciendo ahora.

Me imagino lo que deben estar pensando

en el partido de su pobre padre.

Matan a uno de sus líderes

y Fernando pide calma en lugar de venganza.

He oído amenazas contra él.

Y no sé si mi deber familiar es contestarlas.

Si ha sido mayorcito para escribir algo así,

también lo tiene que ser para afrontar las consecuencias.

No voy a animar a sus enemigos,

pero tampoco voy a ponerle un guardaespaldas.

En pie.

Viene en nombre del general Fanjul.

Coronel de Viana.

Coronel.

Le presento a Alfonso Gadea.

Coronel.

¿Y cómo se encuentra el General?

Preparándose.

Y quiere que usted haga lo mismo.

¿Ya?...

Miss Gran Canaria ha decidido unirse al golpe.

La verdad es que,

sin Franco,

el levantamiento no sería imposible.

Nos guste o no,

es un referente para la mayoría.

¿Y qué queda ahora?

Nada.

Hasta el día 12,

Franco tiene un avión esperándole en Casablanca

para tomar los cuarteles de Norte de África.

¿Desde el día 12?

¿Antes de la muerte de Calvo-Sotelo?

Solo le hacía falta un empujoncillo.

La sublevación empezará en Marruecos

y luego se extenderá al resto de la península.

Bien.

Yo estaré esperando las órdenes del general Fanjul.

¿Sabe ya a qué acuartelamiento me enviará?

Verá,

el General ha decidido asignarle otra misión.

Valora mucho su autoridad entre los falangistas

y necesitamos esa fuerza como apoyo.

El levantamiento tiene que ser popular,

no solo militar.

Por supuesto.

En cuanto sea informado,

repartiré grupos armados en cada uno de los puntos señalados.

Com permiso.

¿Necesitan algo más?

No, con esto es suficiente.

Gracias.

Si me disculpa.

¡Ludi!

¡Ludi!

¡Aaahhh!

Tómatelo mañana libre,

ya verás cómo recuperas el ánimo.

No es necesario, señora.

Siento mucho que hayas tenido que pasar por esto.

Gracias.

¿A quién se le puede ocurrir hacer algo así?

Podría ser cualquiera.

Los anónimos están llegando por ambos bandos.

¿Qué anónimos?...

No quería deciros nada, para no preocuparos.

Pero llegado a este punto, será mejor que lo sepáis.

¿Y qué te dicen?

Dios mío...

Si piensan que me van a hacer callar, se equivocan.

Fernando sabes que estoy orgullosa de ti y de todo lo que haces,

pero eso que has escrito,

justo en este momento...

¡Mamá, justo en este momento es cuando había que escribirlo!

Tú te lo has buscado...

Está el país para hacerse el valiente.

Esta familia no soportaría otra desgracia más.

Vete a un lugar seguro, Fernando.

Es lo mejor.

¿Cómo?

¿Y el trabajo?

No puedo dejarlo por...

por culpa de unos salvajes.

Si no lo haces por ti, hazlo por tu familia.

La estás haciendo sufrir, ¿no lo ves?

Olvida nuestras diferencias, Fernando,

y hazme caso, por favor.

¿Cuidarás tú de todos?

No hacía falta que me lo pidieras.

Con permiso.

Te he escuchado.

¿Eso es lo único que se te ocurre decir

en una situación así?

Es la verdad,

tu hermano sabía muy bien lo que venía después.

Da gracias que solo haya sido un animal muerto.

¿Te hace gracia todo esto?

¿Que Fernando os haya puesto en la diana?

Ninguna.

Pues entonces,

podrías haberte quedado en el salón.

Necesitaba el apoyo de todos.

¿Apoyó él nuestra causa con ese artículo?

¡Es mi hermano!

Por Dios...

Beatriz...

Perdóname,

serán los nervios.

Ven, anda.

El señor Heisenberg, el Coronel Hugo de Viana.

Estaba deseando conocerle.

Pasemos al reservado.

Dele las gracias al gobierno del Reich.

Estamos seguros de nuestra victoria, pero su ayuda puede ser vital.

No vamos negarle que la deseábamos.

Su causa es la nuestra.

El comunismo no puede seguir extendiéndose.

Una España marxista sería un desastre para Europa,

aunque se haya decidido en unas elecciones.

El pueblo no sabe dirigirse, ya lo ve.

Entonces, estamos de acuerdo.

Por eso nos levantamos,

para darles la oportunidad de que se lo piensen mejor.

Sería interesante saber qué acciones piensan llevar a cabo

para que demos la ayuda más apropiada.

¿Qué ha pasado?

Le he dicho que me lo pensaré.

¿Qué tienes que pensarte? No puedes rechazar una oferta así.

Te ofrece millones en armamento.

Tentador,

pero no están las cosas como para fiarse de un desconocido.

¿Ni aunque venga de mi parte?

Sobre todo, si viene de tu parte.

Primero indagaré y después, veré si puedo darte las gracias.

Estás perdiendo el tiempo.

¿No ves que sería un tanto a tu favor

presentarte mañana ante tus amigos habiendo cerrado este acuerdo?

Sabré esperar.

Muy bien.

Hasta mañana.

¡Fernando!

Qué ganas tenía de verte.

Has venido antes de lo que esperaba.

¿Ha estado bien todo por aquí? Sí.

¿No ha venido nadie? No, ¿por qué?

Será mejor que no comentes por unos días que estoy aquí.

Voy a esconder el coche en el pajar para quitarlo de la vista.

¿Es por el artículo?...

Fernando, si te han señalado, tengo derecho a saberlo.

Al principio, solo fueron unas críticas,

pero luego subieron de tono.

Y esta mañana he recibido una amenaza

muy seria.

¡No debiste escribirlo!

¡Alejandra, por Dios! ¡Pensé que tú me entenderías!

¡Tú misma has luchado por tus principios!

¡Ahora hay cosas más importantes que los principios!

¿Ah, sí? ¿Qué cosas?

Estamos esperando un hijo...

¿Estamos esperando un hijo?

¿Desde cuándo lo sabes?

Desde hace unos días.

Quería contártelo cuando te marchaste a Madrid.

Por eso te enfadaste.

Porque necesitaba contártelo

y decirte que, a pesar de todo,

soy la mujer más feliz del mundo.

No me gusta el mundo al que viene.

Te prometo que nuestro hijo va a tener una vida estupenda.

Y voy a hacer todo lo posible para dársela.

Lo haremos juntos.

La señora me ha mandado a un recado y me he escapado a verte.

¿Sabes?

He hablado con mi madre

y me ha dicho que hay unos músicos en el pueblo

van a tocar en el baile de la boda.

Que si queríamos alguna canción especial,

¿a ti se te ocurre alguna?

Mira, llévate esto para dentro, anda.

¿Y dime que no se te ha olvidado recoger los anillos?

Que estaban para hoy, ¿te ecuerdas?

Ludi...

Tenemos que hablar.

¡Menos mal!

Anda tráeme un vaso de agua,

que esto, si no está muy líquido,

el señor no se lo puede comer.

Ahora se lo subes a don Agustín.

¡Cago en todo lo que se menea!

¡Ludi!

Anda, deja eso.

Ahora mismo lo barremos.

Anda siéntate, que te lo curo con azúcar.

Si es que hoy no me tenía que haber levantado.

Pero son los nervios de la boda, mujer.

¿De qué boda?...

¿No me dirás que se ha arrepentido?

Está todo muy revuelto, María del Pilar.

Hasta hacer un viaje ahora es muy peligroso.

Yo quiero casarme en Asturias, ¡y sin miedo!

Total llevo soltera toda la vida,

unos meses más no los voy a notar.

Pues qué quieres que te diga,

que si no te casas, yo me alegro por ti.

¿Tú sabes la de problemas que te puedes buscar

casándote con un revolucionario?

Ahora hay que ser del montón.

El que se hace notar se busca un lío.

¿O qué quieres, otro bicho muerto?

Qué burra eres...

¿Y don Hugo,

don Alfonso, la señorita Beatriz...?

Anda que ellos no se hacen notar.

Ya pero ellos están con los que van a mandar, Ludi.

Con los de antes.

Tú qué sabras...

Se lo oí a don Hugo y parece que sabe de lo que hablaba.

Y si ellos ganan,

dime tú a mí,

¿qué va a ser de Mateo?

Y tú te vas con él, ¿eh?

Olvídate de la boda, Ludi.

Suspenderlo es lo mejor que te podía haber pasado.

¡Bueno, pues ya está!

¡Ya está!

¡Todos contentos!

¡Me voy a hacer los baños, para celebrarlo!

La sublevación comenzará en Príncipe Pío,

en el cuartel de la montaña.

Tenemos orden de enviar doscientos hombres

para acompañar a Fanjul en su entrada.

El resto irán llegando después en oleadas,

según la reacción del Gobierno.

¿Me disculpaís un segundo?

Amparo, ¿tienes un momento?

Parece que tu amigo alemán

es toda una figura de la diplomacia alemana.

Eso sí, siempre en las alcantarillas.

Si me hubieras preguntado,

te habría enseñado mis propios informes.

Yo tampoco me fío de cualquiera.

Acepta su dinero

y contacta con su proveedor cuanto antes.

Esta misma noche.

Amparo sabes lo importante que es este acuerdo para nosotros, ¿verdad?

Gracias.

Llevo negociado

con proveedores de armas toda la vida.

Los conozco a todos.

Menos a usted.

Eso es porque llevo poco tiempo en el negocio.

Pero no puedo negar que me va bastante bien, la verdad.

Ya lo veo.

Ha conseguido que nuestro amigo alemán

cuente con usted en exclusiva.

¿Cómo lo ha hecho?

Tengo muy buenos contactos,

los suficientemente buenos

como para moverme con libertad entre fronteras.

Es una de mis ventajas.

¿Cuáles son las demás?

Nunca pregunto a mis clientes para qué quieren las armas.

Agradecen mucho mi desinterés, ¿sabe?

Veo que no está aquí por la causa.

Moverse por ideales no hace fortuna, créame.

Yo soy más terrenal.

No sé si sabe a qué me refiero...

Perfectamente.

Buenas noches, señor de Viana.

Buenas noches.

En estos momentos,

en los cuarteles del norte de África,

los militares sublevados se han levantado.

Están anunciando su victoria.

El movimiento ha llegado a la península.

Pronto más camaradas se van a declarar en rebeldía.

España va a renacer de nuevo.

Y nada de esto hubiera sido posible sin gente como tú,

que ha luchado como el que más

para que este momento llegase.

Por eso,

aunque no puedas celebrarlo,

quiero que sepas algo, Agustín

que España está salvo.

“Tras la toma de cuarteles en el protectorado de Marruecos,

lideradas por el General Franco,

estamos recibiendo noticias de acuartelamientos

en toda la península.

En Pamplona,

el General Mola ha puesto bajo su mando

la VI División Orgánica en contra de la legitimidad.

Informaciones que llegan desde Sevilla

hablan de sangrientos combates

entre los sublevados

y los defensores del gobierno legítimo.

El General Queipo de Llano, líder de los rebeldes sevillanos,

ha declarado el estado de guerra...”.

¿Qué ocurre?

Algunos militares

se están sublevando contra el gobierno.

Primero ha sido en Marruecos y ahora aquí.

Dios mío...

Se están acuartelando.

Pero las noticias no son claras.

Igual se queda en nada, como con Sanjurjo...

Lo de Sanjurjo fue un ensayo comparado con esto.

El Gobierno lo tiene difícil.

Si no para el golpe, habrá una dictadura militar.

Y si arman a los milicianos, una la revolución.

Y nosotros en medio,

republicanos y dueños de una finca...

¿Qué hacemos?

Defender lo nuestro.

Hay que avisar a los hombres.

¿A dónde vas?

A Madrid.

Volveré a mediodía.

Pero ¿estás loco?

Te viniste de allí porque te buscaban

¿te vas a ir a ahora con lo que está pasando?

tengo que poner a mi familia a salvo.

Aquí en el campo todo estará más tranquilo.

Esperaremos a que todo se calme.

Quiero acompañarte. ¡No!

Pediré a alguno de los jornaleros que vaya contigo.

Jesús, no hace falta. Por favor.

Está bien.

Encabezaréis grupos de camaradas

para apoyar las rebeliones

en los cuarteles de Campamento y Getafe.

Una vez allí,

cumpliréis las órdenes del militar al mando.

Camaradas,

la obediencia, siempre.

Siento no poder armaros como os había prometido.

El cargamento que estábamos esperando

no ha podido pasar los controles de Madrid.

Tendréis que defenderos por vuestros medios,

como hasta ahora.

Compensad las pocas balas

con arrojo, camaradas.

¿Tienes algo que contarnos, Alfonso?

Era el portavoz del General Fanjul.

El cuartel de la Montaña está siendo bombardeado.

Hay tropas leales a la República en los alrededores

y también milicias populares.

No tienen escapatoria.

Algunos han salido dando vivas a la República.

Dicen que los que no se rindan, serán encarcelados.

¿Y el resto de cuarteles?

Esperan acontecimientos.

También me ha informado

que el alzamiento ha salido adelante en varias provincias.

Pero que en Barcelona ya no hay nada que hacer.

Parece ser que en Madrid tampoco.

Sabíamos que habría reveses.

Pero la única manera

de que esta rebelión no se quede en lo que se han quedado otras,

es en superar este momento.

El del desánimo, el del miedo.

El camino hacia la victoria será largo, camaradas,

pero está trazado.

¡Arriba España!

¡Arriba España!

He organizado el respaldo al golpe contando con la ayuda alemana.

O esas armas llegan ya,

o juro que lo vas a pagar, créeme.

¡Presos a la calle!

¡Es hora de vencer al fascismo!

¡Abajo el Estado burgués!

¡Viva la revolución!

Cuanto antes salga, antes volveré.

Es la última vez que me separo de ti, ya no lo soporto.

No te preocupes.

Pero si hasta he dejado que me pongas escolta.

Además, cogeré el camino de la vega,

no el camino de siempre.

El Gallego te compaña.

Con mucho cuidado y no os paréis por nada.

Pero tranquilos...

Gracias, Jesús.

¿Quieres un arma?

No, con la suya basta.

Alejandra,

dicen que los falangistas están entrando en las fincas

y pasando a cuchillo a los sindicados para que no se unan a las milicias.

Y otros dicen

que el ejército popular está reclutando hombres.

Tenemos que vigilar entre todos.

Cada hombre con su arma

y cartuchos de sobra.

Cogeremos la camioneta e iremos recorriendo toda la finca.

Las mujeres y los niños mejor que se queden en nuestra casa.

Basilio,

tú con ellas.

La que quiera coger una escopeta, que lo haga.

Ve a la Plaza Mayor, busca un local con teléfono.

Cualquier movimiento de milicianos, me lo comunicas.

Tú has lo mismo en la Puerta del Sol.

Muchachos con cuatro pistolas.

Pero ¿qué esperan que haga?

Mientras ellos abriendo las prisiones de par en par

para llenar Madrid de chusma.

¿Sabemos algo de casa de La Torre?

Nadie contesta...

Las líneas están colapsadas...

Llevo veinte minutos intentándolo, Hugo.

¿Y si no es eso?

Ve y no te separes de ellos.

¿No quieres que vuelva?

Estaré más tranquilo si te quedas allí.

¿Sabemos algo?

Si esto fracasa,

estoy seguro de que caerás, Amparo.

Pero no te preocupes,

lo harás de pie.

¿No es eso lo que haces siempre?

¿Qué pasa?

Vas a ver tú qué pasa.

Nos los hemos encontrado así.

No sabíamos que íbamos a hacer con ellos.

Íbamos hacia Toledo pero se nos ha averiado el coche.

¡Por Cristo Nuestro Señor, les suplico que no nos hagan daño!

Nadie va a hacerles nada.

No se queden ahí amontonados, hombre,

que están seguros.

Buscad agua y algo de comer, pan y lo que sea.

Gracias.

¡Alfonso, gracias a Dios!

En la radio están contando cosas terribles.

¿Es verdad lo que dicen?

Una sarta de mentiras...

Pero se oyen tiros.

¿Qué está pasando?

El cuartel de la Montaña se ha levantado en armas.

El gobierno está reprimiendo la sublevación

con todo lo que tienen a su alcance, pero no pueden con ellos.

¿Hugo está allí?

¿Por eso no ha vuelto?...

Hugo dirige el alzamiento popular.

Aunque consigan controlar el cuartel, las calles son nuestras.

¿Alzamiento popular?...

Ha llegado el momento de acabar con esta pantomima.

Hemos triunfado en Marruecos.

Incluso Sevilla ha sido tomada.

Al igual que León, Zaragoza, Canarias...

Pero, entonces, es la guerra...

No si golpeamos antes y con dureza.

Venceremos.

Dios mío.

Fernando...

Estará bien, mamá.

Rápido, echad las cortinas.

¿Vas a dejar que se queden aquí?

¿Y qué problema hay?

Como vengan los que tú ya sabes,

van a pensar que los tenemos escondidos

y eso nos compromete.

¿Y qué quieres? ¿Que les echemos?

Aquí no somos así,

no vamos a permitir salvajadas ni de unos ni de otros.

Cojonudo,

pero yo tengo mujer e hijos...

¡No se hable más!

Lo que hay que hacer es tener los ojos bien abiertos,

estar preparados para lo que pueda pasar.

Por ellos, por ti, tu mujer y tus hijos,

¿estamos?

¡Arranque!

¡A la derecha, rápido!

¿Cuándo tienes que volver?

Me quedo aquí,

con vosotros.

Todo lo que os he contado abajo es verdad.

Lo del triunfo en Sevilla, Marruecos...

Pero Madrid no va a caer.

¿y el alzamiento popular?

¡Los nuestros van a pecho descubierto,

prácticamente sin armas!

Y la represión es tan fuerte que ningún otro cuartel se ha sumado.

Entonces...

¡Abran la puerta!

¡Abran o la tiramos abajo!

-¡Quieta! -¡Tenemos que bajar!

¡Señora! ¡Señora, por favor, no abra! Son anarquistas!

No abrir no hará que no entren. Todo lo contrario.

Además no tenemos nada que ocultar.

¡¿Qué hacen?! ¡¿Qué hacen?! ¡¡Esta es mi casa!!

Buscamos a De la Torre.

¿Dónde está?

No me jodas...

No veo a este escribiendo artículos en el periódico.

¿Pero cómo se atreve?

¿Dónde está su hijo, señora?

¿Que dónde está?

Mi hijo hace días que no viene a casa.

El padre entonces.

¿Pero es que no tienen corazón?

Mi marido es un hombre impedido. ¿Qué pretenden?

No lo permitiré.

Entonces me la tendré que llevar a usted.

Y a ver quién cuida del caballero en su ausencia...

Yo me cambio por los dos.

¡Hugo!

Soy Hugo de Viana.

Coronel del Ejército español.

Y si queda en ti algo de humanidad y decencia,

llévame a mí y déjalos a ellos en paz.

Muy bien.

Lo que sea menos irme en balde.

¿Puedo despedirme?

Tuve un presentimiento.

Hugo, no lo hagas...

Ya está hecho.

Y lo hago con orgullo, por mi familia.

Gracias por tantos años de hospitalidad.

A veces

hace falta más valor para vivir que para morir.

Tú vivirás, amigo

y algún día verás nuestra victoria.

Ha sido un honor.

Andando, soldadito.

Coronel.

Está cargada.

Lo has mirado tres veces desde que hemos salido.

“Al bandido Porsiacaso nunca lo cogieron”,

decía mi abuela.

Anda, bájala,

que no están la cosas para provocaciones.

¡Hugo!

¡¡Hugo!!

¡No, Beatriz! ¡No!

¡Suéltame!

¡Escucha! ¡Escucha! ¡No se puede hacer nada!

¡Tú tendrías que haberle defendido!

Ven, mi niña. Ven...

¡Mamá, tenemos que ir a ayudarle!

¡Escúchame!

Escúchame.

Hugo ha sacrificado si vida por esta familia.

No... No, mamá...

Cálmate... Cálmate...

Ahora tienes que quedarte aquí con nosotros

o su gesto no habrá servido de nada.

¡Papá!

Papá, se lo han llevado...

Se lo han llevado, papá...

Tú no llores.

¡Tú no llores!

Pero, señorita, por favor...

¡Los tuyos se lo han llevado!

¡Y tú eres como ellos!

¡Te alegras de lo que ha pasado!

¡Basta! Ludi, por favor, baja a la cocina.

¡Ella nos ha vendido!

¡Es la novia de un anarquista!

¡Nos ha vendido y volverá a hacerlo!

¡Van a venir a buscarnos a todos!

¡Dejadme! ¡Déjame!

¡Ojalá te maten a ti y a tu novio! ¡Ojalá os fusilen a los dos!

Señora, jamás se me ocurriría...

¡Ludi, lo sé!

¡Por favor, baja a la cocina!

No puedo...

No puedo seguir aquí.

Me marcho.

Pero, Ludi, ¿tú estas loca?

¿Dónde vas a estar mejor que en casa?

Esta no es mi casa.

Dame las llaves.

¡Dame las llaves!

Señora.

Gracias por todo.

¡Vete con los tuyos! ¡Asesina!

¡¡Ya basta!!

¿Estás seguro?

¿Lo has visto tú mismo?

Ya.

Sí.

Adiós.

Siento el retraso,

pero entrar en Madrid sin poner la operación en peligro

ha sido mucho más difícil de lo que pensaba.

Hugo ha muerto.

¿Está segura?

Me acaba de llamar un confidente.

Se lo ha llevado de su casa una milicia anarquista.

¿Supone un contratiempo insalvable para nuestro acuerdo?

Usted tiene dinero

y hay un cargamento esperando.

Es tarde para Hugo, pero no para España.

¡Fernando! ¡Gracias a Dios!

¿Quién es?

Es un amigo me ha acompañado.

¿Estáis todos bien?

Mamá, ¿qué ha pasado?

Unos anarquistas se han llevado a Hugo.

Venían a por ti.

Al ver que no estabas, querían llevarse a tu padre,

pero Hugo se ofreció a ocupar su lugar.

Nos vamos a la finca, allí estaremos más seguros.

Yo no pienso ir.

Me quedo aquí.

¿Qué?...

Tu padre y yo nos quedamos también.

No nos pasará nada.

Pero tú tienes que irte fuera del país.

Lejos, cuanto más lejos mejor.

¿Irme? ¿Y abandonaros?

No.

María del Pilar, prepáralo todo.

Pero ¿crees que no volverán?

Corremos más riesgo si te quedas con nosotros...

No soportaría ver que te sacan de esta casa

como han hecho con Hugo.

Y si te quedas aquí, o en la finca,

eso es lo que va a ocurrir.

No, eso no lo sabes.

Sé que Alejandra querrá quedarse.

Debes convencerla.

Eso no va a ser difícil,

hay un buen motivo para ponerse a salvo...

Alejandra está embarazada.

En el albarán viene todo detallado.

Yo lo llamo cargamento bastardo

porque hay fusiles Gewher

mezclados con Naranjeros y pistolas Bergman con Star.

Si están en condiciones, servirán.

Respondo personalmente por el funcionamiento de todas ellas.

Aunque, evidentemente,

conviene probarlas antes de enfrentarse al enemigo...

Vas a tener que venderle las armas a otro,

pero te voy a dar la mitad de lo que hay en ese maletín.

Es mucho dinero...

¿A cambio de qué?

De que me ayudes a desaparecer, así de sencillo.

¿No dices que puedes cruzar la frontera como si nada?

Tenemos un trato, ¿no?

Lo tenemos.

Pues, entonces, en marcha.

Has hecho cosas que no...

no sé si seré capaz de perdonarte.

Pero eres mi padre

y siento mucho tenerme que ir así.

Te quiero, papá.

Él también te quiere.

Vas a ser padre...

Milagros,

María Del Pilar...

¿Sí, señorito?

Quizás necesitemos su ayuda cuando nazca el niño.

¿Con el niño? ¡Claro que sí!

Como usted desee.

Mantén a mi nieto a salvo.

Para que algún día

pueda heredar la finca como una sola.

Nada me haría más feliz.

Llévasela a Alejandra.

Gracias.

Adiós.

¿Qué tal te quedan?

¿Son de tu talla?

Sí.

Se me hace raro llevar pantalones.

¡Atención!

El cuartel de Atarazanas ha caído.

Y Fanjul ha sido apresado.

¡Barcelona y Madrid resisten al fascismo!

¡Viva la revolución!

¿Tanto te alegras?

Es una buena noticia.

¿Qué pasa?

Es la guerra.

Madrid y Barcelona son republicanas sí, pero...

¿qué pasa con Marruecos, con Canarias, con Sevilla...?

Con Madrid y Barcelona de nuestra parte no durarán mucho.

Será una guerra corta,

ganaremos y luego... la revolución.

¿Tú estás seguro de todo eso?

Ludi, si no luchamos,

España se va a convertir en otro país fascista,

como Italia, como Alemania.

Y eso no lo vamos a consentir.

Hace unos días solo pensaba en...

casarme contigo y escribir cuentos.

Y ahora...

¿tengo que salvar a España del fascismo?

No me mires así.

¿Qué es eso?

Este sitio no es tan bonito como...

como la iglesia de tu pueblo.

Y desde luego,

aquí no vamos a encontrar a ningún cura.

Pero nos vale con un testigo, ¿no?

¡Liberto!

Ven un momento, por favor.

Quiero que seas el testigo de nuestra boda.

¡No! ¡Ya está bien de política!

El ser humano es libre

y yo, libremente, decido casarme.

Siempre que esta maravillosa mujer me acepte.

Te acepto...

¡Pero besa a la novia!

Deberíamos mantenernos lejos de las ventanas,

es mejor que parezca que no hay nadie en casa.

¿Qué tendría que haber hecho? ¿Eh?

¿Entregarme?

¿O disparar desde la escalera para que nos matasen a todos?

Hiciste lo que tenías que hacer.

Pero eso no te hace menos cobarde.

Lo vi perfectamente

cuando me hacías callar,

cuando me retenías...

No era por prudencia,

era pánico.

No tienes ni idea...

¡Tengo más idea de la que tú te crees!

Vamos a quemarlo todo.

El alfiler de corbata,

las cartas,

la camisa azul...

todo lo que nos pueda relacionar con la Falange.

No pienso renunciar a mis principios.

No te estoy pidiendo que lo hagas,

solo que te los guardes para ti

hasta ver cómo termina todo esto.

Beatriz...

Yo te quiero, de verdad.

Y yo a ti.

Ya llegará nuestra hora.

Aguanta, hombre, que ya estamos cerca...

¡Mierda!

¡No pare, señorito!

¡Por favor se lo pido, no pare!

¡Arranque! ¡Arranque, arranque, arranque...!

¡Mierda! ¡Sal del coche, vamos!

¡Dame la escopeta! ¡Y los cartuchos!

¡Y vete a pedir ayuda, yo les entretengo!

Señorito, ¿y si le cogen?

¡No me cogeran! ¡¡Vamos, vete!!

¡¡Alto!!

¡Qué nadie dispare! ¡Lo quiero vivo!

¡Fernando De La Torre!

Hay que ver qué pequeño es el mundo...

Sal por las buenas, joder, porque te va a dar lo mismo.

Si me va a dar lo mismo, ¿por qué no vienes tú a buscarme?

¡Te estoy esperando!

¿Qué ha pasado? ¿Dónde está Fernando?

Tu hermano, busco a tu hermano...

¡¡Dónde está Fernando!!

En la casa del pastor, necesita ayuda.

Leí tu artículo.

Muy bonito todo eso de la paz y de la democracia.

Os lo podríais aplicar tú y los tuyos,

porque menuda habéis liado...

Yo no tengo nada que ver con la sublevación.

La condeno tanto como tú,

esto que estás haciendo no tiene nada que ver.

Entonces, ¿por qué huyes, eh?

¿De qué tienes miedo?

Entrégate y te garantizo un juicio justo.

El mismo que a Calvo-Sotelo...

¡¡Baja el arma!!

¡¡Tírala!! ¡¡Vamos!!

Así van a estar a partir de ahora los señoritos:

de rodillas y cagados de miedo...

¿Por qué no acabas con esto de una vez, miserable?

No te voy a dar ese gusto. No todavía.

¡¡Jesús!!

El señorito...

Los milicianos en la casa del pastor...

Tu hermana va para allá...

¡¡Vamos!!

¡¡Rápido!!

¡¡Venga, arriba!!

¿Tienes algo que decir o... vas a seguir rezando?

Te escondes detrás de una idea para ajustar cuentas conmigo.

¿No te da vergüenza?

¿Esas son tus últimas palabras?

Vamos a acabar con esto.

¿Saben los que me van a matar por qué lo hacen?

Por aquí ya todos conocen a los de La Torre

monárquicos y explotadores.

Amigos de los fascistas

que se han alzado en armas contra la República.

Otros, por mucho menos,

han acabado hoy como tú.

¡Fernando! ¡Fernando! ¡Alejandra! ¡Alejandra no!

¡Roberto!...

Pero, por Dios, ¿te has vuelto loco?

¡¿Qué vas a hacer?!

Voy a ejecutar a un traidor a la República.

¡Eso no es verdad! ¡No es verdad!

¡Por lo que más quieras! Por favor...

Siempre defendiéndole...

Anda, aparta.

¡Haz lo que quieras, pero a ella no le hagas nada!

¡Apártala de aquí, que no lo vea!

¡No, por favor!

Como le gusta seguir mandando al señorito, ¿eh?

¡No, Roberto, por favor! ¡Te lo pido por favor!

Estamos esperando un hijo. Por favor...

¡Apuntad!

¡¡Alejandra!! ¡¡Alejandra!! ¡¿Qué haces?!

¡Si vas a matar al padre de mi hijo, me tendrás que matar a mí también!

¡Preparados!

Lo siento mucho...

Te quiero....

¡Apunten!

¡Quietos!

¡Alto!

¡Déjalos que se vayan!

¿Ahora le sacas la cara al señorito?

Como ha cambiado el cuento, ¿no?

Es amigo mío y respondo por él...

Cómo no,

ahora que también sois terratenientes.

Señoritos disfrazados de trabajadores.

Todos defendemos la misma tierra,

pero nosotros no queremos verla manchada de sangre.

No si no nos obligáis.

Déjalos que se vayan

o te juro que no salís vivos de aquí...

¿Sí?

¿Vamos a matarnos unos a los otros?

Llévatelo.

Llévate a los dos.

Tu madre tiene razón, es mejor que os marchéis.

¿Seguro?

Ahora que sé que voy a ser tío,

como no os marchéis, os saco yo a rastras.

Bueno, venga, no lo alarguemos más.

¿De verdad que no quieres venir con nosotros?

No, este es mi sitio.

Te voy a echar mucho de menos.

Y yo a tí.

Cuida de ella, y cuida de mi sobrino.

Te lo prometo.

Bueno, me voy, que tengo muchas cosas que hacer.

¡Escribid!

¿Se han marchado?

Los ha llevado el Gallego en la camioneta.

Tu amiga está con ellos.

¿Qué?...

Sé que no tengo derecho a volver y...

y que no debería haberme marchado como lo hice, sin despedirme.

Sí,

pero has vuelto.

¡Has vuelto!

¿Solos contra el mundo?

¿Estás dispuesta?

Contigo siempre.

14 de abril. La República - Temporada 2 - Capítulo 30

26 ene 2019

Programas completos (30)
Clips

Los últimos 143 programas de 14 de abril. La República

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios