Dirigido por: Jordi Frades

Primavera de 1931. El pueblo de Madrid celebra la proclamación de la II República. La capital bulle ante los cambios y vive una nueva época de libertades sin precedentes. Mientras unos celebran el cambio de Gobierno, otros sectores se preparan para la lucha.

Ahí nace '14 de abril. La República', una nueva historia que rescata el espíritu de 'La Señora' para acercar al espectador una historia de amores imposibles condicionados por una época.

Un tiempo fascinante repleto de historias que se desarrollan en un periodo histórico clave en la historia de España y que abarca en su primer tramo el primer bienio del nuevo Gobierno hasta el invierno de 1933, cuando los partidos conservadores se hacen con el gobierno republicano.
'14 de abril. La República' llega de la mano de los creadores de 'La Señora', Jordi Frades, director de la serie, y Virginia Yagüe, directora argumental y coordinadora de guiones. La serie, que cosechó un gran éxito de crítica y público, se despidió de las pantallas por todo lo alto.

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Temporada 1

Temporada 2

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No recomendado para menores de 12 años 14 de abril. La República - Temporada 2 - Capítulo 21 - ver ahora
Transcripción completa

Alejandra.

Mi niña...

No sabes cuánto lo siento.

No estás sola.

Estamos aquí para lo que haga falta.

Somos tu familia.

Gracias.

Así que este es el precontrato de Ugarte con los alemanes.

Prometedor.

Prometedor, sí. Lo malo es que se está impacientando.

Pasa el tiempo y no hay nada en firme.

La muerte del antiguo guardés lo ha complicado todo.

Quedan pequeños flecos para financiar mi parte,

pero no he encontrado tiempo.

Recuerde que tiene otra oferta.

Yo le doy largas... -Dile que espere unos días más.

A ti te escuchará.

Hazlo por mí. Somos socios, ¿no?

¿Lo somos?

Soy un hombre de palabra.

Y esto es un negocio, señor.

Aparte de su palabra, ¿qué garantía tengo?

(Pasos acercándose)

Perdón. No sabía que estabais ocupados.

Ya me estaba despidiendo.

Señor...

Doña Mercedes...

¿Qué te preocupa?

El otro día vinieron unos hombres preguntando por Jesús.

Te buscaban a ti, pero no estabas.

Querían saber si su familia tenía relación con la nuestra.

¿Qué dijiste?

La verdad.

Que ya no trabajaban para nosotros y que no nos une nada a ellos.

Les dije que no íbamos a impedir que se hiciera justicia.

Pero ¿no viste lo que buscaban?

Te lavaste las manos en mi nombre y mira lo que ha pasado.

Tú hubieras hecho lo mismo. ¡No!

Hubiese averiguado quiénes eran.

Hubiese evitado que nos salpicaran.

Ya hay un muerto por cada lado.

Enterrarán el caso, nadie preguntará.

Siento mucho lo que ocurrió a Antonio.

Seguramente, no tenía la culpa, pero protegía a Fernando.

Buena manera de proteger a mi hijo, metiéndonos a todos en un lío.

Me pareció que cuanto antes se zanjara, mejor.

Ojalá tengas razón.

Ayúdame a encontrar a esos asesinos.

¿Puedes enterarte de quién lo hizo?

Lo haría, lo haría.

Si no te tuviera tanto afecto.

¿No vas a ayudarme?

¿Y luego qué, Jesús?

¿Que te maten?

¿O que maten a tu hermana porque no te encuentran?

¿Por qué no vuelves a tu casa?

Sería mejor dejarlo estar.

Te buscaban a ti y tu padre te salvó.

Querían un muerto, ya lo tienen.

¿No veis que eso es lo que me está matando?

Necesito saber quién es,

mirarle a la cara.

Está bien. Yo me encargo.

Averigua quién lo hizo.

Pero de lo que te enteres me das cuenta solo a mí.

Yo os dejo.

Buenas noches, mamá. Buenas noches.

Los Uribe no vendrán al vino de Navidad.

¿No vas a preguntarme nada?

Todos los velatorios son iguales.

Debiste haber venido con nosotros.

Para casi todos los que había allí, sigues siendo el señor.

Pero no es así.

Mañana, la misa será en nuestra capilla.

¿Te has vuelto loca? -Es lo menos que podemos hacer.

Antonio no era de la familia. -Pero Alejandra sí.

Y Antonio nos sirvió con lealtad durante años.

Y, al final, se le trató de la manera más mezquina.

Cuanto menos se nos relacione con eso, mejor.

Lo que ha pasado no tiene que ver con nosotros.

Qué menos que darle un funeral digno.

Hay un rencor de años que puede desbordarse en cualquier momento.

Y tú quieres juntarnos a todos en nuestra capilla

en estas circunstancias, con el ánimo encendido.

He comprometido mi palabra con Alejandra. Se hará así.

Y todos estaremos allí.

Si voy, lo haré solo por ti.

¿Estás bien?

Hacía tanto que no venía...

Y hacerlo así...

Por eso te lo agradezco aún más.

Alejandra.

Mercedes.

No hace mucho, yo también perdí a mi padre.

Sé cómo te sientes.

Cualquier cosa que necesites...

Gracias.

Me alegra que Alejandra no esté sola en estos momentos.

Sí.

Jesús no ha venido.

"In nomine Patri et Filii et Spiritus Sancti. Amen".

Queridos hermanos, estamos hoy aquí reunidos para dar el último adiós

a nuestro hermano Antonio,

junto a sus hijos.

En esta hora de dolor,

debemos consolarnos pensando que el sufrimiento

ya ha terminado para nuestro querido Antonio

y que en este dolor...

¿A qué viene esta farsa?

Él os dedicó su vida.

Y, a cambio, solo recibió desprecio y humillaciones.

¡Ni Dios ni amo!

¡Ayudadme a sacar a mi padre de aquí!

¡Jesús, basta!

Te acompaño en el sentimiento. Gracias.

Esto no va a quedar así.

¿No crees que ya hemos tenido bastante?

Jesús... Jesús.

Prométeme que no vas a hacer nada.

Tú no lo entiendes.

Tengo que hacerlo.

Jesús... Jesús, ¿qué vas a hacer?

(Música melancólica)

Esta finca cada vez es más un problema que un negocio.

Con un nuevo Gobierno, el dinero circula

y no hay riesgo de que la puedan expropiar.

Es el momento de vender.

Podemos encontrar un comprador.

Tenemos un negocio a la vista que no deberíamos dejar pasar.

Tantos años juntos

y aún no entiendes que recibí estas tierras

para conservarlas y transmitirlas a mis hijos,

como espero que ellos hagan con los suyos.

Esa es mi obligación.

Siempre ha sido así. -El mundo ha cambiado.

O cambiamos con él o acabaremos perdiéndolo todo.

Sí.

Ha cambiado.

Ahora, las personas como León se preparan para coger las riendas.

Por eso mismo es un buen socio.

Ese no es mi mundo.

Nunca voy a formar parte de él.

La casa está tan vacía...

Me va a costar mucho vivir aquí.

Jesús volverá. Tú dale unos días.

Espero que no haga una locura.

Anda, venga, descansa.

Vete a dormir. No me voy a mover de aquí.

Gracias por no dejarme sola.

Sabes que siempre estaré cuando me necesites.

¿Te quedarás más noches conmigo?

Todas las que tú quieras. Van a ser muchas.

Mejor.

En realidad, querría que fueran todas...

y que no te marchases nunca.

¿Estás segura? Sí.

(Música ambiente de piano)

Hugo.

¿No te quedas? -No.

Otra vez la canalla comunista.

Un chico que repartía nuestro periódico está en el hospital.

Ya basta de palabrería.

Hay que devolver los golpes. -Desde luego.

Gracias.

¿Tienes un minuto antes de salir? -Dime.

Los que mataron a Antonio vinieron a casa.

Los recibió Mercedes y les dio vía libre.

Bien hecho. Un muerto por otro.

Si tomásemos ejemplo, otro gallo cantaría.

Necesito saber quién lo mató, si es de fiar o puede dar problemas.

Pregunta a la gente que frecuentas. Seguro que averiguas algo.

Déjalo de mi cuenta.

Ludi... -Señorito...

León...

¿Querías una garantía?

Ahora la vas a tener.

¡Señores, por favor!

Queridos amigos.

De nuevo, la cercanía de la Navidad vuelve a reunirnos.

Creo que es una buena ocasión para anunciaros

la pronta incorporación de un nuevo miembro en nuestra familia.

Tengo el placer de anunciar

que acepto el compromiso de mi hija Beatriz

con mi socio, el señor Caneda.

Querido León...,

espero que seas digno de ella.

Nunca imaginé mejor regalo de Navidad.

¡Muchas gracias!

Gracias, papá.

¿Cómo has podido hacer esto sin consultarme?

¿No decides tú por los dos en cuestiones que nos afectan a todos?

¿Lo haces para castigarme, por no querer vender la finca?

No, Leocadia.

Lo hago porque ni en sueños se me ocurriría

que Beatriz pudiera encontrar un mejor partido.

No me fío de él, Agustín.

Pero ¿por qué?

¿Qué tienes contra León?

Es joven, apuesto... y rico.

A su lado, Beatriz vivirá como nunca hubiera imaginado.

¿Es malo que sea feliz?

Estás utilizando a mi hija para tus negocios.

La estoy entregando al hombre que le conviene a ella.

Y a nosotros también.

Esa boda no se va a celebrar. No lo pienso permitir.

(Jadeos)

¿Es esa la sonrisa de una mujer satisfecha?

Muy satisfecha.

Y muy feliz.

Me gusta verte contenta.

Tengo un buen motivo.

Y no solo yo.

Mira a tu hermana con León.

La viva estampa del amor.

Incluso Alejandra tiene a alguien para superar lo que ha pasado.

Sí.

Merece ser feliz.

Se quieren mucho, Fernando.

Me he fijado esta mañana.

Mucho.

Has hecho café. Ajá.

Y también he comprado magdalenas.

¿Dónde has conseguido el periódico?

En la estación.

No deberías hacer estas cosas

o esperaré que todas las mañanas me trates así.

No dudes que si pudiese, lo haría.

He llamado al Ministerio de la Guerra desde la estación.

Debo presentarme inmediatamente.

Me han adjudicado un nuevo destino.

¿Dónde? No lo sé.

Me lo comunicará personalmente mi amigo, el coronel De Viana.

Vaya...

No nos han dado mucho tiempo.

No.

Pero, sea lo que sea,

no nos van a robar cada minuto que podamos estar juntos.

Toda la noche en el hospital y pides leche.

Y ni esto me entra.

Nunca volverá a andar.

Y es más joven que yo.

No podemos dejar que nos pisoteen.

Tenemos que responder de una vez. Somos hombres, joder.

Tenemos que ser más que hombres.

Tenemos que ser una milicia.

Si nos organizamos, podemos devolver los golpes

y acabar con el régimen.

Para eso, se necesitan armas.

Y hombres dispuestos a usarlas.

Por cada pistola, habrá 100 manos. -Bien.

Entonces, habrá que ver cuántas pistolas y cuántas manos tenemos.

Pero a estos sinvergüenzas hay que pararles los pies, está claro.

Buenos días.

Buenos días.

¿Aún podría tomar un café?

Ludi...

¿No te sientas?

Gracias. En cuanto baje Beatriz, nos iremos.

Quiero que ella misma elija un anillo.

Antes de seguir adelante,

convendréis conmigo en que no estaría de más pedir informes.

No sé a qué viene eso, Leocadia. -No es tan inusual.

Nosotros, antes de iniciar relaciones,

un allegado de mi familia fue a Zaragoza a visitar a la tuya.

Los tiempos han cambiado. No me canso de repetírtelo.

De ti y tu familia solo sabemos lo poco que nos has contado tú mismo.

Espero que no te lo tomes a mal.

Ni mucho menos, Leocadia.

De hecho, contaba con ello.

Mi pasado está en París y no tenéis otra referencia que mi palabra.

Me alegra que veamos el asunto de la misma manera.

Ninguna madre razonable entregaría a su hija sin ciertas garantías.

Solo lamento que la distancia puede retrasarlo todo un poco.

Bueno...

Como dice mi marido, los tiempos cambian.

La distancia no tiene que suponer un problema.

Perfecto, entonces. Telegrafiaré a mi padre.

Pero él hace las cosas cuando quiere hacerlas,

no cuando los demás las necesitamos.

Buenos días.

Buenos días, hija.

¿Te he hecho esperar mucho? -Ha merecido la pena.

La chaqueta le hace una arruga en el pecho.

¿Podría desabrocharse un botón?

¿Sabría guardarme un secretito?

¿Le gustan las armas?

Cójala, cójala.

Cuidado, está cargada.

¿De qué le iba a servir si no lo estuviera?

¿No quiere sentarse?

No, muchas gracias.

No quisiera dedicar a este asunto ni un minuto más de lo necesario.

En una semana, tiene que presentarse en Villa Cisneros,

el Sáhara.

Se le acabó el invierno.

¿Qué puesto?

Gobernador del campo de deportados.

Carcelero.

Siempre es mejor que preso.

Espero que lo tenga en cuenta para el futuro.

Muchas gracias, Hugo.

Imagino lo que has debido de...

esforzarte para que me dieran este puesto.

No tanto. El mando actual te conoce bien.

Siendo republicano, deberías alegrarte.

Ese campo existe gracias a la Ley de Defensa de la República.

Ley de la que eras partidario, por cierto.

Es un campo muy divertido.

Por ahí pasaron anarquistas como Durruti.

Y el mismo general Sanjurjo,

que tenía muy buen aspecto cuando volvió.

No debe ser tan malo el sitio.

¿Hasta cuándo va a durar esto, Hugo?

Mientras que me quede aliento.

Si me disculpas...,

tengo cosas que resolver antes de irme.

He encontrado al asesino del padre de Jesús.

¿Es lo que esperábamos?

Esto es lo que vamos a hacer.

Ayer visitaba a un crío inválido en el hospital.

Horas más tarde, mataron a uno de los nuestros.

Y encima, esta burla en los periódicos.

Nos llaman franciscanistas, en vez de fascistas.

¿Sabes cómo llaman a José Antonio?

Juan Simón, el Enterrador.

Y a la Falange, Funeraria Española.

Llevan semanas haciéndolo.

Seguirán mofándose, mientras no respondáis.

¿Una copa? -No, gracias.

José Antonio se ha precipitado.

Hay que ser cauto hablando de violencia,

sobre todo, si no se puede cumplir la palabra.

La Falange de la Sangre

contará con jóvenes dispuestos a todo.

La primera línea de nuestras fuerzas de choque.

Cuanto más jóvenes, mejor.

Pero ¿cómo se os ocurre preguntar si tienen pistola?

Es un dato muy importante.

Preguntad si tienen... bicicletas.

Es lo mismo, pero con otras palabras.

Bien.

Entonces, necesitamos personas dispuestas a...

financiar la compra de las bicicletas.

Ahora se lo comento a Mercedes.

Siempre está interesada en ayudar en causas benéficas.

Si me disculpáis...

Luego te lo explico.

Ahora, tenemos que tratar otros asuntos.

Espero que sea pronto,

por el bien de todos.

¿Es sobre los que mataron a Antonio?

Luego te lo cuento. Siéntate.

Hablemos de negocios.

Necesito dinero para la compra de la fábrica de armas

y Leocadia se opone a la venta de la finca.

Quiero que nos asociemos, tú y yo.

Tú pones el negocio y yo el dinero. Es eso, ¿no?

Más o menos. No me interesa.

Es una gran oportunidad. Pide un crédito.

El banco no te pondrá impedimento. Yo me encargo.

Sin aval. Sabes que eso es imposible.

El Consejo no lo permitiría.

Solo nos queda la finca.

Está bien. Conseguiré que Leocadia acceda.

Debe de ser un negocio muy seguro.

Completamente.

Piénsalo bien, Agustín.

Te he oído decir mil veces que si pierdes la finca, pierdes todo.

No pienses que, llegado el caso, Dios no lo quiera,

el banco no ejercería su derecho.

Hay cosas que no tienes que recordarme.

Sé que, si sale mal, estaremos en tus manos.

Fernando.

No molestamos, ¿verdad?

Vuelvo enseguida.

Nos vamos. No queremos importunar.

No lo hacéis.

Da gusto ver a Beatriz tan feliz.

Cierto.

Te llevas a la joya de la familia.

Espero que sepas cuidarla. Nosotros no dejaremos de hacerlo.

No habrá necesidad. Va a ser la novia más mimada de Madrid.

Puedes estar tranquilo

y centrar tu atención en la política.

Gracias.

Algún día deberíamos hablar. Me siento muy cercano a tu partido.

Ah, ¿sí? Sí.

Pensé que eras de Renovación Española.

Eso querría Agustín, pero no.

Nunca miro hacia atrás. No va con mi carácter.

Pues no sé don Alfonso, pero mi padre se va a llevar un disgusto.

Ni tú ni yo veremos cómo vuelve la monarquía

si conseguimos que República sea sinónimo de ley y orden.

En pocos años, nada envidiaremos a las democracias europeas.

¿Podría formar parte de Juventudes de Acción Popular?

Ya veremos.

Por ahora, solo me importa que sepas cuidar de mi hermana.

Ya está.

Llevamos todo el día viendo anillos.

¿A qué bobo se le ocurrió que solo hubiera un anillo de compromiso?

Ese puesto lo ocupaba un capitán y, ahora, hace falta un coronel.

Vivir en Villa Cisneros

es una condena, tanto para el preso como para el carcelero.

Está tan lejos...

Algún día las cosas cambiarán, te lo prometo, pero hasta entonces...

Si las condiciones no fuesen tan lamentables, te habría pedido...

que te casaras conmigo y viviéramos juntos.

Si me lo hubieses pedido,

yo te habría dicho que sí.

¿Y si te lo pidiese ahora?

Si me lo pidieses ahora,

te diría que no hay lugar malo, si estoy contigo.

¿A qué esperas?

Alejandra Prado Gallego,

¿quieres ser mi esposa?

Sí.

Sí, quiero.

¿Me vas a decir quién es?

¿Qué harás cuando lo sepas?

Te lo repito por última vez:

ya se han olvidado de ti,

no te metas en líos.

Nadie va a impedir que haga lo que debo.

Voy a dar con él, antes o después,

con tu ayuda o sin ella.

Te lo voy a decir.

Pero todo se hará a mi manera. ¿Estás de acuerdo?

El señor está todavía en el despacho.

Cuando se vaya a dormir, me avisas.

¿Vas a ir sola a El Alemán, a estas horas?

Es muy poco trecho, no me va a pasar nada.

Ay, María del Pilar, quién te ha visto...

Ese hombre te está dando la vuelta del revés.

Y que lo digas.

Podéis ir a descansar. Buenas noches.

(AMBAS) Buenas noches, señora.

Toma.

Leocadia, he encontrado una solución.

El banco de Mercedes nos prestará el dinero para la fábrica,

pero debemos usar la finca como aval.

¿Ya no quieres venderla, prefieres jugártela?

Escucha. No podemos perder esta oportunidad.

Conservarás la finca y tendremos la fábrica.

No me embaucarás en esta aventura.

En menos de un año, habremos recuperado el dinero.

¡Agustín, no!

¿Qué más necesitas?

Todo queda en la familia.

Mercedes es nuestra nuera.

Y León va a casarse con Beatriz.

Eso aún está por ver.

Si fuese trigo limpio, ya habríamos sabido de su familia.

Dale tiempo. ¿Se puede saber qué tienes contra él?

Por última vez, Agustín, no permitiré que juegues

con el patrimonio ni con el futuro de esta familia.

¿Sigues estando segura?

Claro.

¿No hay ley de divorcio?

Oye...

No voy a hacer todo el papeleo si piensas divorciarte pronto.

No se le daré ese disgusto a tu madre.

Es más, haré lo que sea

para que dejes de ser la oveja negra de la familia.

Huy...

¿Podrás?

Me parece a mí que no. Es una empresa de titanes.

Ah, ¿sí? Sí.

(Llaman a la puerta)

¡Alejandra! ¿Se puede?

Tienes visita.

¡Voy!

Lo hemos hecho entre todos.

Tu padre eligió el sitio.

Es una pena que no haya podido verlo.

¿Te gusta?

Él estaría muy orgulloso.

Gracias.

Muchas gracias.

Bueno, ahora falta buscar a la maestra,

comprar los libros y los mapas.

De eso te encargas tú, nosotros no sabemos hacer la o con un canuto.

Yo... no sé cuánto tiempo estaré aquí.

¿Vas a vender la finca? No.

No, la cooperativa seguirá.

Pero sin mí. ¿Y cómo va a ser eso?

La cooperativa va sola.

El riego está instalado

y la cosecha será buena, se podrá hacer frente a los pagos.

Y ya tenemos hasta escuela.

¿Y quién irá a la ciudad a hacer papeles o a pedir dinero al banco?

Nadie se lo dará a unos jornaleros como nosotros.

¿Por qué no esperas hasta que vuelva tu hermano?

No creo que Jesús vuelva.

Si te vas, la tierra va a volver a caer en manos de los señores.

Y nuestros hijos van a ser unos muertos de hambre, como nosotros.

Gracias.

Pienso como tú.

Que Lerroux reinstaure la pena de muerte no cambiará las cosas.

Pero algo ayudará, digo yo.

No, no piensas como yo.

No podemos estar más en desacuerdo.

En tu partido, mucha gente no opina como tú.

Espero hacerlos entrar en razón.

Somos una democracia joven, se asentará.

Y la receta es diálogo y cumplimiento de la ley.

Exacto, cumplimiento de la ley.

Pero, para eso, ya existen las colonias penitenciarias.

Por cierto, ¿sabes? Han destinado a Fernando Alcázar a una de ellas?

Villa Cisneros.

Al Sáhara.

¿Y Alejandra?

Va a acompañarlo. Están preparando el papeleo para los dos.

Entonces, ¿es un san José o un pastor?

Ya te lo he dicho, un san José.

Hubiera jurado que era al revés.

Pues en este belén no, pero tú ponlo como quieras.

¿Qué te pasa?

Me da no sé qué verte tan tranquilo

cuando tu padre no da señales de vida.

Beatriz, ya te lo he contado. Es un vivalavirgen.

Lo hará cuando le dé la gana.

Solo hay que tener paciencia.

Pues yo no tengo tanta como tú.

No sirve de nada ponerse nerviosos.

O no tenemos el mismo interés en que las cosas avancen.

(Pasos acercándose)

Tengo que subir a mi habitación.

Mujeres...

Espero que lo que pasa no sea nada por lo que deba preocuparme.

Preocúpese solo por conseguir el dinero para la fábrica.

Ugarte está al límite de su paciencia.

Todo sería mucho más fácil si llegaran ya esos dichosos informes.

¿Qué tienen que ver?

Tú querías una garantía. Ya la tienes.

Leocadia pide otra. Tú se la tienes que dar.

Cuando reciba los informes, podré convencerla.

Estoy seguro.

Mi mujer no se fía de ti.

¿Hay algo que deba saber?

Pensará que voy a robarle a su hija, a la que tanto ha cuidado.

Es natural.

Mujeres...

Volveré a telegrafiar a mi padre, pero Ugarte no esperará mucho más.

El de la serrería no iba a resucitar,

pero alguien tenía que pagar, coronel.

Que Dios me perdone, pero si pusiéramos la otra mejilla,

esa gentuza acabaría con todos nosotros.

Sí, estoy de acuerdo, pero habría que andarse con cuidado, ¿no cree?

Lo tenemos, mi coronel, no se vaya a pensar.

Fuimos a ver al patrón

y nos vinieron a decir que hiciésemos lo que debiéramos hacer.

Pero ese hombre no había hecho nada.

No estoy yo tan seguro.

Tendría que haberle oído.

Mala gente.

Igual que el hijo, o peor.

Las cosas salieron así

y al chaval algo le dolerá, ¿no?

Ojo por ojo.

Yo tengo la conciencia tranquila.

Se ha hecho justicia

y aquí se acaba la historia.

¿Es amigo?

No.

Me recordaba a alguien.

Pues mejor, así no se le olvidará la cara.

A este no hay que tenerlo en contra.

No sabe el pistolón que gasta el gachó.

Una de las enes del nombre de mi padre estaba escrita al revés.

Solo una.

Ni se dieron cuenta.

Bueno, o igual lo hicieron a propósito,

para no arriesgarse a escribir las dos mal.

Con la escuela, dejarán de pasar esas cosas.

Me voy sin buscar a alguien que les dé clase.

No es momento de dar un paso atrás, Alejandra.

Te dije que me iría contigo al fin del mundo y es verdad.

Pero me necesitan.

Y me comprometí con ellos.

También lo has hecho conmigo.

No sé si Jesús volverá algún día, pero...

estoy segura de que, si yo no estoy aquí, no volverá jamás.

Y si me voy ahora,

siento que lo que le ha pasado a mi familia habrá sido por nada.

Lo siento, ¿eh?

Siento haber sido un egoísta, pedirte que vinieras.

Ni los deportados deberían estar allí.

Ni tú puedes venir ni yo puedo quedarme.

Todo cambiará.

Tú lo dijiste.

Podremos aguantar hasta entonces.

La cena está lista.

Agustín, encontré al hombre.

Estate tranquilo, no hablarán y lo dan todo por zanjado.

Señor, bendice estos alimentos que vamos a tomar.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

(TODOS) Amén.

(Timbre)

¿Quién podrá ser?

Otro aguinaldo.

¿A estas horas?

Disculpen.

Un caballero insiste en verles. -Buenas noches.

Sé que es imperdonable que me presente así.

Espero que disculpen mi actitud.

¿Se puede saber quién es usted?

Es... mi padre.

Espero que me perdonen.

Solo si se une a nosotros a cenar.

Será un placer. Hace mucho tiempo que no ceno en familia.

Estaba esperando una llamada tuya. -Lo sé, lo sé.

Pero ya sabes cómo soy. Tenía una buena racha.

No iba a marcharme, ¿no?

Espero que no te hayas gastado mucho.

Bueno...

Creo que he pagado el alumbrado del casino de Montecarlo para dos años.

Pero lo doy por bien empleado.

Siempre me ha gustado dar brillo a las cosas hermosas.

Y, la verdad...,

hace mucho que no veía nada que lo fuese tanto como usted, joven.

¿Para mí?

Sí.

Siempre que no me pregunte cómo lo he conseguido.

Muchas gracias.

Les agradezco que no hayan tenido en cuenta una llegada tan teatral.

León es mi único hijo.

Y, aunque yo malgaste mi dinero, su futuro está asegurado.

Mi padre le dejó una importante cantidad en fideicomiso

y propiedades y acciones en diferentes empresas.

Un capital que él ha incrementado con su tino para los negocios.

En resumen,

que, aunque yo no sea tan mal padre como parece,

León no ha salido a mí.

¿Ha tenido alguna relación que deba preocuparnos?

Es natural que un joven de su edad vaya dejando corazones rotos.

Pero eso es todo lo que queda de esas relaciones.

¿Y la madre de León?

¿No pondrá impedimentos?

Olga adora a su hijo.

Hace años que no la veo,

pero estoy seguro de que la elección de León le encantará.

De hecho, se entusiasma con todo lo que hace.

Supongo que pasará las Navidades aquí.

Podremos conocernos mejor.

Mire, le voy a ser completamente sincero.

Nunca he permanecido ni un minuto más de lo necesario en Madrid.

Además,

las Navidades no son, como dicen los británicos, mi tacita de té.

Mañana salgo para Estoril.

¿Estoril?

Sí. No es la primera vez que paso una Navidad en un casino.

Perdonad.

Es que Mercedes se ha retirado

y necesitamos otro jugador para poder continuar.

Si me disculpan...

Nunca me perdonaría defraudar a una señorita tan encantadora.

De todos modos, a principio de año, estaré en París a su disposición.

No lo sé, quizás podrían hacerme una visita.

Señorita...

¿Aún no estás tranquila?

Esta boda es una locura.

Por Dios, Leocadia, ¿qué tienes contra él?

Escúchame bien, Agustín.

Voy a dejar que hipoteques la finca siempre que retrases esta boda.

¿Hasta cuándo?

Hasta que yo esté segura.

Beatriz es mi hija, creo que tengo derecho.

Enhorabuena.

Parece que mi rey ha encontrado a su reina.

Estuviste soberbio. Una maravillosa actuación, ni María Guerrero.

Muchísimas gracias.

Por más que lo intento, no te veo como hijo.

Será porque te falta motivación.

A lo mejor, esto te ayuda.

Lo que quiero de ti no cabe en ese sobre.

En otra ocasión. Ahora, no tengo la necesidad.

Si fuera tu padre, te cruzaría la cara.

Supongo que alguien podrá aprovechar la ropa de mi padre.

¿Sabes algo de Jesús?

Siento mucho todo lo que te está pasando.

¿Qué te trae por aquí?

Verte.

Decirte adiós.

Sé que te vas a Villa Cisneros.

¿Te lo ha dicho tu primo Hugo?

Estará contento.

Él le buscó este destino horrible.

Qué rencor le tiene...

¿Hugo?

Fernando y yo íbamos a casarnos,

pero no puedo dejar la finca ahora,

así que me quedo.

¿Por qué?

Una vez dijiste que entre el amor y la finca, elegirías el amor.

¿No le quieres?

Sí le quiero.

Muchísimo.

Entonces, deberías irte con él.

Fernando, esta finca la tengo por ti.

Y los dos pagamos mucho por ello.

Tú mejor que nadie deberías entenderlo.

Ojalá pudiera dar marcha atrás.

Si hubiera sabido lo que iba a pasar...

No seríamos felices.

Espero, de verdad, que sepas lo que vas a hacer.

Confía en mí.

Esta familia no va a perder nada, Leocadia.

Puedes estar tranquila.

(Llaman a la puerta)

Adelante.

Fernando...

¿Qué te trae por aquí?

¿Por qué Villa Cisneros?

Deberías preguntárselo al general.

¿No es cosa tuya?

¿A qué viene este interrogatorio?

Un hombre de su valía sería más útil en otro lugar.

Es absurdo enviarlo de carcelero al Sáhara.

Deberías estar contento.

Ni se te ocurra insinuar una cosa así.

Disculpa.

No sé cuáles son tus cuentas con Alcázar.

Imagino que sus ideas políticas son el origen.

Pero no es justo truncar su futuro por pensar de manera diferente.

Puede que...

mis diferencias políticas me hayan distanciado de Fernando,

tanto como para haberme enterado tarde de su nuevo destino.

No tienes nada que ver. No.

En ese caso,

ahora que tu posición es más influyente,

podrías hacer algo por él.

Puedo intentarlo.

Lo tomaría como un favor personal.

Bien.

Voy a llamar al general.

¿Me disculpas?

Por supuesto. Gracias.

Si vamos a París, podría comprar el traje de novia.

Mi madre te acompañará a las mejores tiendas.

Tiene un gusto exquisito.

¿Has oído, papá?

Dime que aceptaremos la invitación del padre de León,

El matrimonio es muy serio. Hay que pensarlo bien antes de dar el paso.

Pero ya lo hemos pensado bien.

¿Qué tiene que ver eso con París?

Creo que no deberíais precipitaros.

Tú aún eres muy joven para casarte.

Es cosa de mamá.

Los dos hemos tomado esta decisión.

Si os queréis,

el tiempo reforzará vuestros sentimientos

y acabarás viendo las cosas como nosotros.

No.

Nunca.

¿A qué se debe esto?

Ya tengo mi parte para la compra de la fábrica.

Avisa a Ugarte. Hay que cerrar el trato lo antes posible.

Nunca te lo perdonaré.

Escucha... -¡Déjame!

Lo hacemos por ti. Ahora no lo entiendes.

¿Has estado en la finca?

Sí.

Alejandra ya no se va a ir a vivir al Sáhara.

Has ido a verla para que no se vaya, ¿no?

¿Hasta cuándo voy a estar purgando mis pecados?

Después, he ido a ver a Hugo,

a pedirle que haga lo posible para que Alcázar no se vaya de Madrid.

Si lo consigue, se van a casar.

Perdóname.

A veces, aún tengo miedo de que tú y ella...

No te voy a dejar, Mercedes.

Te lo dije.

Muy bien, demos los pagarés al señor Gárate

y, si él está de acuerdo, que el notario levante acta.

Señores, la fábrica es nuestra.

¡Hugo!

¿Cómo va tu gestión para evitar el traslado de Fernando Alcázar?

Lento.

Muy lento.

Qué lástima.

Detesto que se retrasen las cosas.

Sin embargo, el dinero para tus bicicletas

querrás que llegue rápido,

muy rápido.

Eso queremos todos, supongo.

Llegará, no te preocupes,

tan rápido como el cambio de destino del coronel Alcázar.

(Llaman a la puerta)

No estés tan triste.

¿Cómo no voy a estarlo?

Mi madre pondrá toda clase de pegas hasta que te hartes y me dejes.

Eso no va a pasar. No te abandonaré, porque te quiero.

Pero tienes razón.

Estoy harto.

Harto de ellos.

Olvidan que, cuando se es joven y se ama, no se tiene paciencia.

¿Qué vamos a hacer?

Hay otra manera.

Podemos fugarnos.

Eso es una locura, León.

¿Y no lo es que se salgan con la suya,

que acaben separándonos para siempre?

Amor mío, no tengas miedo.

Una vez esté hecho, solo podrán aceptarlo.

Nos casaremos mucho antes de lo previsto.

¿A toda prisa?

¿Qué clase de boda será esa?

Lo que importa es que nos queremos

y que podremos estar juntos por fin.

Pero si tú no estás segura...

Estoy segura de que te quiero.

Me ha sacado muy bien.

Se nota que tiene buena mano. Ya lo demostró el otro día.

Me gustan las cosas bien hechas.

Pues le voy a enseñar algo

que seguro que va a saber apreciar.

Nunca había visto una así.

Recién hecha, fabricación alemana.

Precisa, muy ligera...

¿Podría conseguirme una?

Hombre, si tiene dinero..., ahora mismo.

(Música de piano)

¿Cuándo nos van a dar...

las bicicletas? -Pronto.

Muy pronto. Todo está en marcha.

Y entonces, habrá que demostrar quién es hombre y quién no.

Nos van a temer más que a un nublado.

No somos pistoleros.

Somos una milicia.

Habrá que cumplir órdenes, organizarse.

Darlo todo por España.

(CHICAS) # De mayor quiero ser...

Disfrutad, muchachos.

# ...viuda de un gran marqués.

# En palacio vivir,

# pasear con chofer.

# Ricas joyas lucir...

Me daba miedo que dejases de venir a El Alemán.

No, ¿por qué habría de hacerlo?

Por lo de la francesa del otro día. Me equivoqué.

La eché nada más irte.

Esas cosas no me gustan un pelo.

Muchos hombres tienen esa fantasía.

Quería darte una sorpresa y te ofendí.

Perdóname, yo no soy así.

Bueno...

¿Y cómo es la verdadera Amparo?

Espero que me dejes tiempo para... ir descubriéndolo.

Empecemos compartiendo una copa.

# Viudita con dinero,

# qué más se puede pedir. #

Cuando se lo cuente a mis socios,

os las van a quitar de las manos.

Así que siempre hacéis los trabajitos con pistola.

En estos tiempos, más te vale llevar una.

Aunque al último, le dimos matarile a base de hostias.

Era viejo y no aguantó.

Algo habría hecho...

para ganárselas.

Íbamos a por su hijo, pero...

el muy cobarde ya se había escondido.

Pues has tenido suerte. Acabas de encontrarle.

Eh... Chist...

Esto no tenía que haber pasado.

Aún te pongo nervioso.

A mujeres como tú,

uno no termina nunca de acostumbrarse.

Ahora, coronel, tendrás tiempo de relajarte. Debo subir al escenario.

Adelante.

(Música de piano)

(CANTA EN ALEMÁN)

(Puerta abriéndose)

Hola. Hola.

Siento llegar tarde. No importa.

Solo hay que ponerlo al fuego.

He tenido mucha tarea.

Tengo que incorporarme mañana.

¿Mañana?

Sí.

Me incorporo

como director en el Colegio de Huérfanos del Ejército de Madrid.

No sé qué ha pasado, pero ese es mi nuevo destino.

No es un puesto para ti.

Es otro castigo, pero mucho más benévolo.

Un lugar seguro hasta que cambien las cosas.

Y disfrutaré dando clases de Historia.

Eh...

Es un buen puesto.

Para mí, estar contigo es lo más importante.

Fernando Alcázar,

¿quieres casarte conmigo?

Todas las veces que quieras.

Nos has puesto en peligro a todos.

Eso no es en lo que quedamos.

Lo siento.

No sé cómo pude hacerlo.

Será mejor que no volvamos a mencionar el asunto.

Una cosa más.

Un día, te recordaré lo que he hecho por ti.

No hará falta.

Sé bien lo que te debo.

Cuidado con Hugo.

No le quitaba ojo a la trastienda y se coló cuando subí al escenario.

Se huele algo.

(Música de acordeón)

Qué lástima, justo ahora que empiezan las Navidades.

Antes de que acaben las fiestas, volverás a casa, lo prometo.

(Motor en marcha)

(Llaman a la puerta)

¿Hola?

(Música de suspense)

¿Hay alguien?

Perdón.

La señorita Beatriz no está en su cuarto.

He encontrado esto.

"Queridos padres".

"Espero que esto no os duela tanto como a mí".

(BEATRIZ) "Y que podáis perdonarme".

"Sé que vuestra preocupación viene del amor que me tenéis,

pero mi vida no tiene sentido si no es al lado de León".

"Cuando sabes que has encontrado a la persona justa,

ninguna consecuencia, por dolorosa que sea,

podrá impedir que te reúnas con ella".

"Sé que León me quiere con toda el alma, como yo a él".

"Y espero de vosotros que algún día le perdonéis

y le acabéis apreciando como merece".

"Os quiero mucho".

(Música dramática)

León...

¡León!

¡Así no, así no!

¡León, espera!

(BEATRIZ LLORA)

¡No!

(BEATRIZ GRITA) ¡Ah!

Policía y Guardia Civil están en marcha.

He hablado con el director general de Seguridad.

Me ha prometido todo su apoyo y máxima discreción, por supuesto.

¿Adónde vas?

A buscarla donde sea.

No pienso quedarme aquí sentado, delante del teléfono.

Vamos a encontrarla, mamá.

Deberías llamar al banco.

Ya lo he hecho.

Han cobrado el pagaré.

¿Así es como velas por tu familia?

León...

Baja del coche.

¡Baja del coche!

¡Fuera!

(Música triste de piano)

Gracias.

(Música de suspense)

¿Aquí dais de comer?

Hay una casa de comidas más abajo.

No, las comidas las quiero dar yo,

aquí, para gente que pasa hambre.

¿Cómo has tenido todo listo en un día?

Hay pocos imposibles.

Solo hay que decidirse.

¿Tomamos algo esta noche?

Sé que no teníais permiso de Gobernación para dar este mitin.

¿Cómo vais a aprender lo que está bien si nadie os para los pies?

A partir de ahora, camaradas,

seré el nuevo instructor de la Primera Línea.

¡Viva la Falange de la Sangre!

El banco me alertó del retraso en el pago del crédito.

Debemos cubrir la deuda del banco o se dispararán los intereses.

Estoy harto de que en esta casa solo me lleguen hechos consumados.

¿Cuándo vas a aceptar que ahora soy yo el cabeza de familia?

(AMPARO) Llévalas a Asturias.

¿No crees que me debes una?

¡Vivan los novios! -¡Vivan!

Le han requerido para la defensa de Asturias.

¿Qué dicen?

Salvaremos la República en las urnas, no con la violencia.

¿Quién quiere elecciones? Podemos tener revolución.

Desde que volví de Madrid, todo va de mal en peor.

Esto no es una revolución.

Esto es un error que vamos a pagar muy caro.

Me arrepiento de demasiadas cosas.

Sobre todo, de las que no hice.

(ALCÁZAR) Se han encontrado con un grupo de civiles. Esperemos.

-Carguen los morteros.

-¡No!

(Disparos)

¡Al suelo, al suelo!

14 de abril. La República - Temporada 2 - Capítulo 21

15 dic 2018

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