Varias organizaciones instalan una tienda de campaña y mantas en el suelo en Bilbao para visibilizar la situación de más de 600 personas sin hogar que duermen en la calle y pasan hambre debido al colapso del Servicio Municipal de Urgencias Sociales (SMUS).
Mohamed, un joven de 26 años llegado de Marruecos hace 7 años, sostiene una pancarta y explica que la atención ha empeorado drásticamente: cuando llegó en 2019, fue atendido rápidamente y le ofrecieron comedor social por meses, pero ahora el proceso requiere cita online, tarjetas para comer con suerte tras esperas, y plazos de hasta 10 meses para alojamiento.
Organizaciones como Ongi Etorri Errefuxiatuak denuncian recortes en las prestaciones previas para migrantes y piden reducir plazos y recuperar el modelo anterior de atención urgente, ya que comer y tener techo son necesidades básicas de supervivencia.
Destacan que muchos jóvenes llegan solos, sin familia, y las asociaciones intentan ayudarles a estudiar y estabilizarse, como ocurrió con Mohamed, quien pudo formarse y trabajar gracias al apoyo recibido años atrás.