Las posibles reactivaciones de los incendios generan mucho desánimo entre el personal que está cara a cara con el fuego, pero también entre vecinos, comerciantes, que ven cómo por segunda vez deben dejar sus casas cuando pensaban que lo peor había pasado ya.
José Adrián García Acabes, bombero forestal en la Junta de Castilla y León, pensaba que era mentira cuando el incendio que sofocaron se reactivó. "Estamos muy cansados", reconoce, "llevamos muchas horas seguidas, pero pocas horas de descanso reales".
Además, las condiciones también agotan, dado que se enfrentan a horas interminables por apenas 1.300 euros al mes, sin ser fijos ni tener categoría de bombero forestal reconocida.
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