'Documentos TV' estrena 'El poder de los espías rusos'
- Cuatro exiliados rusos revelan cómo su oposición contra Putin los convirtió en objetivos de los espías rusos
- Miércoles 21 de octubre a la 01:05 horas en La 2 y RTVE Play
‘Documentos TV’ estrena ‘El poder de los espías rusos’, un documental que revela, según los testimonios y declaraciones de cuatro exiliados, cómo Putin controla Rusia con mano dura con la ayuda del FSB, su Servicio Secreto, a través de inquietantes y manipuladoras prácticas.
Los testimonios de los cuatro exiliados
En el año 2000, cuando Vladimir Putin llegó al poder en Rusia, puso en marcha un gigantesco aparato gubernamental en el que él mismo había servido durante gran parte de su vida: el Servicio Federal de Seguridad o FSB. Su cuartel general está ubicado en el centro de Moscú y, desde detrás de esos muros, se trabaja para el mantenimiento de la seguridad. “Putin y el FSB comparten un objetivo común: la necesidad de control”, asegura el periodista Andrei Soldatov, uno de los expertos más relevantes en el Servicio Secreto ruso.
“Llevo más de veinte años investigando un departamento concreto del FSB”, afirma Soldatov, exiliado en Londres desde 2020. Sabe bien que los espías rusos están preparados para pasar desapercibidos. Según cuenta Soldatov en ‘El poder de los espías rusos’, sus problemas comenzaron con la cancelación de su web donde había publicado investigaciones sobre el Servicio Secreto. “Me dijeron que la licencia de la página web se había cerrado a causa del fallecimiento del editor. Yo soy el editor”, dice Soldatov. “El mensaje era bastante directo”, sentencia. Dos semanas después, ponía rumbo a Reino Unido.
Pyotr Verzilov estuvo a punto de no poder contar su propia historia. Este activista político, que hoy vive y trabaja en Jarkov apoyando en la guerra a Ucrania, fue uno de los fundadores de la banda de música feminista Pussy Riot que, desde 2011, había ocupado varias portadas internacionales por sus provocadoras acciones contra Putin. En 2018, el Mundial de Fútbol se celebró en Rusia. Varios miembros del grupo, entre ellos, él y su novia, saltaron al campo disfrazados de policías. “Para nosotros era importante recordar al resto del mundo que, en Rusia, no existen libertades políticas, no se celebran elecciones libres y los disidentes son detenidos”, denuncia Verzilov.
Pyotr Verzilov
Después de ser detenido, horas después comenzó a sentirse mal. “Experimenté una asombrosa sensación que también describió Navalny al ser envenenado”, cuenta el activista que, tras semanas críticas, logró salvarse de la acción del novichok, el potente veneno mortal que le había sido administrado sin darse cuenta.
Desde 2014, Alexey Shmatko está construyéndose una nueva vida en Londres. Este empresario de éxito disfrutaba de una cómoda situación en Rusia, cuando un día le convocaron a una reunión con el subdirector del FSB. “Me dijeron: ‘Te tenemos en el radar. Tan solo tienes que darnos nuestra parte y todo te irá bien’”, recuerda Shmatko. Ante su negativa a ser objeto de extorsión, el empresario fue apresado, torturado y hasta que “el juez aceptó un soborno de mis padres”, recuerda, no le pusieron en libertad.
De la cárcel también habla el joven Kevin Lik. Con 16 años, para denunciar los crímenes de guerra en Ucrania, hizo fotografías a una instalación militar que había debajo de la ventana de su casa. El FSB le tendió una emboscada. “Se me acusaba de traición a la patria; cumplí los 18 y los 19 en la cárcel”, relata Lik desde Alemania.