'El clamor de Ceuta y Melilla', en 'Informe Semanal'
- Además, en 'Ghibli y la emoción animada', el programa se sumerge en el minucioso trabajo del estudio de animación japonés galardonado con el Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades
- Sábado 17 de octubre, a las 21:30 horas en La 1, Canal 24 horas y RTVE Play
Este sábado, en ‘Informe Semanal’, la investigación judicial en torno a la entrada masiva de migrantes a Ceuta sigue su curso. La jueza encargada, que ya cuenta con el informe del CNI, está a la espera de recabar toda la información que ha solicitado a la Policía y a la Guardia Civil para avanzar en la causa. Mientras tanto, los ciudadanos ceutíes tratan de recuperar la normalidad con el soplo de aire fresco que ha supuesto, para ellos, el esperado viaje de los reyes a las dos ciudades autónomas. El programa analiza su visita y, también, el minucioso trabajo -casi artesanal- de Studio Ghibli, creado por los directores Hayao Miyazaki, Isao Takahata y Toshio Suzuki y que, la próxima semana, recibirán en Oviedo el Premio Princesa de Asturias.
'El clamor de Ceuta y Melilla'
Casi 20 años después de la visita de sus padres, Felipe VI y la reina Letizia han viajado a Ceuta y Melilla, donde han dedicado gran parte de su estancia para acercarse, estrechar manos, charlar y fotografiarse con centenares de ceutíes y melillenses. Les esperaban con ganas desde que, a finales de julio, la entrada masiva de 80.000 personas desde Marruecos irrumpió como un huracán en el día a día de Ceuta. "Una bendición que estén aquí con nosotros. Esto nos da mucha fuerza para seguir adelante" ha sido una de las frases más repetidas entre la multitud que les ha recibido entre aplausos y banderas, orgullosos de ser españoles.
Hace dos décadas, la presencia de Juan Carlos I y la reina Sofía desencadenó una crisis diplomática con el país vecino. Marruecos reclama la soberanía sobre ambos territorios. Ahora, por el momento, Rabat mantiene un silencio institucional. Felipe VI ha reafirmado que "Ceuta y Melilla son una parte irrenunciable de la realidad política y nacional que es España" y ha pedido a la monarquía alauí "construir y preservar una relación de buena vecindad, que mire por un futuro de provecho mutuo a través de la paz, la seguridad, la estabilidad y la cooperación".
El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, por su parte, ha agradecido a la Corona que haya acudido a "sembrar confianza donde más se necesita, confianza para alumbrar la salida del túnel". La mayoría de los 80.000 migrantes que cruzaron la frontera ya han regresado a Marruecos. Y los campamentos improvisados en las playas han sido ya desmantelados. Unas 7.500 plazas están habilitadas en recursos temporales y, en Ceuta, se está atendiendo a 3.019 menores no acompañados. Tras lo vivido y las consecuencias de la avalancha humana, Emilio Muñoz, uno de los vecinos de la playa del Trampolín, confiesa que ha padecido "ansiedad y miedo". Otro afirma que "el monte sigue estando lleno de migrantes". Pese a la falta de recursos, los habitantes del deprimido barrio ceutí de El Príncipe fueron los primeros en echar una mano. Algunos, incluso, abriendo las puertas de su casa. Pero, dos meses y medio después, empiezan a perder la paciencia. "Les hemos dado lo que hemos podido", relata Hafida, "pero eso no significa que se tienen que quedar aquí. Esto no puede seguir así". Muchos no olvidan que ya ha habido otras crisis y que Rabat ha utilizado, a veces, la inmigración como arma arrojadiza no solo contra España, sino también contra la Unión Europea. "Marruecos ha actuado, una vez más, como ya pasó en 2021, como un socio no fiable, capaz de ponerte patas arriba, de desequilibrar por completo una ciudad española", asegura el periodista Ignacio Cembrero.
'Ghibli y la emoción animada'
Studio Ghibli ha sido galardonado, este año, con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades y, en tan solo unos días, lo recogerá en Oviedo. Ha sido distinguido por crear "historias universales a través de una animación meticulosa y artesanal, cargadas de sensibilidad y de valores humanistas". Coincidiendo con el reconocimiento, varias salas de cine han reestrenado algunas de sus películas más emblemáticas, como ‘Mi vecino Totoro’ (1988), ‘La princesa Mononoke’ (1997) o ‘El viaje de Chihiro’ (2001), "una película redonda, cuyo principio y final cierran en un círculo perfecto", afirma Marta García Villar, experta en narrativas audiovisuales. Fue la primera película de animación en ganar el Oso de Oro del Festival de Berlín y la que dio a la productora su primer Oscar.
Este reconocimiento consagra la trayectoria de un estudio que cambió para siempre el arte de la animación. Sus orígenes se remontan a los años 70, cuando Isao Takahata y Hayao Miyazaki se curtieron adaptando clásicos televisivos como ‘Heidi’ o ‘Marco’, personajes que siguen siendo muy recordados en países como España. "Aunque eran folletones de cien mil capítulos, estaban narrados increíblemente bien", señala Raúl García, el veterano director de animación y el primer español que trabajó para Disney. Aquellas series marcaron la cadencia, el gusto por la naturaleza y el ritmo sosegado que definirían el estilo Ghibli, fundado en 1985.
A diferencia de los dibujos occidentales, Ghibli demostró que la animación podía abordar dilemas profundos como la guerra, el duelo o la relación con la naturaleza. "Ghibli era ecologista antes de que esta palabra se pusiese de moda", destaca Pablo Berger, cineasta y admirador del estudio nipón. Para Berger, la clave de su cine está en la combinación de "humor, acción y, por encima de todo, la emoción". Comparada -injustamente- con Disney, en Ghibli ni los temas ni los personajes son los habituales. "Sus películas no son maniqueas, en el sentido de que no hay un malo malísimo y un bueno buenísimo, sino que todo el mundo tiene esas sombras de humanidad", afirma Raúl García. Tampoco hay finales edulcorados ni princesas al uso: sus protagonistas femeninas son independientes, decididas y, "por supuesto, no están nada sexualizadas", explica Marta García Villar, divulgadora de la filmografía Ghibli.
En plena era del 3D y de la inteligencia artificial, el estudio mantiene su reivindicación del dibujo tradicional en dos dimensiones y los fondos pintados a mano en acuarela. "Todo se hace a mano por petición expresa de Miyazaki", señala José Serrano, profesor en la escuela Trazos. Ese cuidado artesanal abarca desde el detalle en las escenas gastronómicas -que reflejan la cotidianidad e idiosincrasia nipona- hasta momentos pausados que funcionan como haikus visuales. Como concluye Kayoko Takagi, profesora emérita de Lengua y Literatura Japonesa, "en un mundo acelerado, Ghibli propone detenerse a contemplar para descubrir la emoción de los pequeños detalles".