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La jornada escolar continua retrasa la maternidad

  • Un estudio de la Universidad de Oviedo señala que el cambio incrementó los costes de tiempo y dinero
  • La sustitución de la jornada redujo en España un 9% el número medio de hijos por mujer
Profesora de pelo rizado interactúa con escolares de Primaria a través de una verja gris en la puerta de un colegio. Los niños la observan atentamente.
Escolares de Primaria y profesora en la puerta de un colegio de Oviedo Paco Paredes (EFE)
Sergio Pascual

Un cambio de horario escolar puede suponer, a pequeña escala, un trastorno en la rutina, una nueva organización o la necesidad de pedir ayuda a familiares para conciliar vida laboral y personal. A nivel general, modificar la jornada y convertirla en continua tiene también consecuencias directas en la maternidad: según un estudio de la Universidad de Oviedo la atrasa. "Se reduce la fertilidad, sobre todo en los segundos, terceros y cuartos hijos", explica sobre el concepto conocido en economía como "margen intensivo" el investigador y autor del estudio, Álvaro Múñiz.

Entre las conclusiones obtenidas por el profesor —publicadas en la revista Journal of Policy Analysis and Management— una que mide hasta qué punto la modificación de jornada tiene implicaciones directas en la natalidad. El cambio de jornada "redujo el número medio de hijos por mujer en un 0,12% y retrasó la maternidad unos cuatro meses", señala Múñiz en su investigación.

"El cambio de jornada retrasó la maternidad unos cuatros meses"

Un problema, el de la baja tasa de fertilidad en España (1,1%) y en Asturias (0,95%), que se perpetúa y que sitúa a nuestra comunidad lejos del del 2,1% necesario para que la población, sin contar migraciones, pueda reemplazarse a sí misma. En este punto, ante la complejidad de equilibrar la crianza con el trabajo, el colegio se sitúa como un espacio no solo para educar sino también para ofrecer a las familias una oportunidad ante el reto que supone tener un hijo en 2026. "Es lo que conoce en economía como subsidio implícito", tercia el profesor Múñiz, "[el colegio] no está pensado para atender a los hijos en las horas laborales, no es como una guardería por ejemplo, pero sí es verdad que mientras los hijos están hasta las cuatro, cuatro y media de la tarde en el colegio, los padres no se tienen que encargar de ese cuidado".

Los colegios, soporte para la conciliación

Un subsidio, apunta Múñiz Fernández, que se pierde cuando los horarios varían puesto que al acortarse la jornada en "dos o tres horas diarias, esa cobertura se pierde justo en una franja en la que buena parte de los progenitores sigue trabajando". Una derivada que, en términos económicos, tiene también efectos directos en los bolsillos de las familias ya que "es como retirar una subvención: el coste de criar a un hijo aumenta”, profundiza el experto en Fundamentos del Análisis Económico de la Universidad de Oviedo.

El estudio, como indica su autor, Álvaro Múñiz, no pretende ser un posicionamiento sobre la pertinencia de los cambios en las jornadas escolares sino, más bien, apuntar sobre un "efecto colateral poco tenido en cuenta".