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La ficción como herramienta para rescatar la memoria 47 años después de la matanza de Atocha

  • Casi cinco décadas después del asesinato, algunos cineastas reivindican el cine para conocer la historia
  • Alberto Rodríguez: "Hay cuestiones históricas que conocemos más por las películas que por cualquier otro hecho"

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Entierro de los tres abogados de la matanza de Atocha de 1977
Miles de personas en La Plaza Colón, Madrid, ante el paso de la comitiva fúnebre de los tres abogados asesinados EFE

Se han cumplido 47 años de uno de los crímenes que conmocionó a la España de la Transición. La noche del 24 de enero de 1977 dos pistoleros de extrema derecha irrumpieron en un despacho de abogados laboralistas del número 55 en la calle Atocha, en pleno centro de Madrid. Buscaban al dirigente comunista, Joaquín Navarro, que había salido hacía unos instantes del edificio. Al no encontrarlo, dispararon a quemarropa a los presentes, matando a sangre fría a tres de los abogados, un administrativo y un estudiante. Juan Antonio Bardem inmortalizó por primera vez la matanza de Atocha en 1979 con Siete días de enero. Un recorrido de los días previos a los asesinatos que sumerge al espectador en un clima de tensión que transcurre entre ese miedo y la incertidumbre que atestaban la España de la Transición. El cineasta madrileño siempre creyó en el cine como una herramienta para transmitir ideas que, con el paso del tiempo, se ha convertido en una ventana a la memoria.

El cine como una ventana hacia nuestro pasado reciente

"Transitar estos espacios a través del cine, meternos en la piel de los personajes nos desarma un poquito y nos ayuda a rescatar nuestra frágil memoria". Para la cineasta Almudena Carracedo la cultura audiovisual nos permite transitar en un pasado que, en realidad, dice, se encuentra bastante cerca de nuestro presente. En 2019, Carracedo ganó el Goya a la mejor película documental por El silencio de otros. Un retrato de la lucha oculta de las víctimas del franquismo que expone algunas de las grietas de la Transición a través de los ojos de quienes sufrieron la represión de la dictadura.

Este 2024 se estrena Las Abogadas, uno de sus últimos proyectos de TVE que culminó su rodaje el pasado mes de diciembre. La serie dirigida por Patricia Ferreira está inspirada en las historias reales de algunas de las compañeras de los asesinados aquella noche de enero. Una de estas historias es la de Cristina Almeida, interpretada en la serie por Paula Usero. La destacada abogada laboralista durante la dictadura fue uno de los miembros de la acusación en el juicio por la matanza de Atocha.

Aquella noche se encontraba de viaje en Chile trabajando en un proyecto de madres y niños desaparecidos en la dictadura de Pinochet. De haber estado en España, Almeida pudo haber corrido la misma suerte que sus compañeros en aquel despacho. “Me parece importante cualquier proyecto que aborde estos temas porque ayuda a renovar el espíritu de lucha". La exdiputada aplaude cualquier tipo de producción que pueda evocar nuestro pasado más reciente. Preocupada ante el olvido que ella matiza como “ignorancia colectiva de nuestra Transición”, Almeida insiste en la importancia de conocer lo que ocurrió, un paso muy importante, dice, en la “lucha por las libertades”.

“La gente entra en desmemoria con mucha facilidad, pero lo audiovisual consigue recuperar parte de la memoria a quienes la han perdido y acerca personajes a un público que no tiene conocimiento sobre ello". Así lo entiende Alberto Rodríguez, director de Modelo 77 o La Isla Mínima. Para él, el cine español de los años 80 busca retratar la esencia de aquel país dividido todavía con muchas heridas por cerrar. El cineasta recuerda Operación Ogro, una película que para él logró construir en el imaginario colectivo español una imagen del atentado contra Carrero Blanco gracias a la recreación del suceso que logró su director Gillo Pontecorvo. "Hay cuestiones históricas que conocemos más por las películas que por cualquier otro hecho. Así de interesante puede llegar a ser el cine".

Cristina Almeida recuerda con gran dolor la noche en la que sus compañeros de profesión fueron asesinados. Un dolor que, dice, no ha superado todavía. "La gente que no ha vivido la lucha por las libertades no las siente como suyas", sostiene. Por ello, entiende que desde la cultura audiovisual también podemos recorrer la historia reciente de España. "No conocer nuestro pasado te lleva a no luchar por el presente", sostiene.

“La ficción tiene la capacidad de llevarnos a esos lugares que no conocemos”

El estudiante asesinado aquella noche de enero era Serafín Holgado, alumno de la Facultad de Derecho de la Universidad de Salamanca. Hoy, 47 años después, una placa evoca su memoria en uno de los muros del edificio. “La matanza de Atocha fue un hito de la Transición que puso en peligro la democratización del país”. Eugenia Torijano es profesora de Historia del Derecho en esta universidad. Preguntada por la importancia del cine en el proceso de recuperación de nuestra memoria, la catedrática responde que a través de la cultura también podemos acercarnos a hechos históricos y despertar la curiosidad, sobre todo entre los más jóvenes, hacia el interés de nuestro pasado.

Dos días después del atentado, cientos de miles de personas se manifestaron en un sepulcral silencio en la Plaza de Colón. Un acto multitudinario en el que se puso de manifiesto que había un extendido consenso entre la sociedad española para poner fin al terrorismo tardofranquista.  "Fue un acto de respeto y de silencio, con toda una sociedad entendiendo que había que culminar el proceso de Transición", explica Eugenia Torijano. "Hubo un consenso de las fuerzas democráticas que se dieron cuenta de que teníamos que ir todos a una", añade.

La Audiencia Nacional condenó a los asesinos de la matanza de Atocha a un total de 464 años de cárcel, convirtiéndose éste en el primer juicio tras la dictadura a miembros de la extrema derecha. Esta historia llegó por primera vez a la conciencia de muchos con la clásica película de Bardem, que retrató una sociedad con ansias de democracia. Las Abogadas puede ser una ventana de memoria para las nuevas generaciones que transcurren entre el olvido y la ignorancia de los que habla Cristina Almeida.  “El cine tiene una capacidad asombrosa para llevarnos a lugares que no conocemos, incluso a aquellos que creemos conocer”, añade Almudena Carracedo.