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¿Por qué el sol es importante para los huesos?

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El sol es importante para los huesos. RTVE.es

90.000 fracturas de caderas al año por osteoporosis

La mujer tiene que cuidar con especial mimo sus huesos sobre todo una vez llegada la menopausia porque es un factor desencadenante y acelerador de la osteoporosis. En España hay 2 millones de mujeres que padecen esta enfermedad que los especialistas de la Real Academia Nacional de Medicina (RANM) describen como “grave, crónica y progresiva, a la vez que silenciosa por la ausencia de síntomas, ya que sólo da la cara cuando se produce una fractura”.

Consiste en la disminución de la densidad mineral ósea y la masa ósea total de tal manera que se modifica de la microestructura del tejido óseo, lo que conlleva un aumento de la fragilidad y mayor riesgo de fracturas.

En España se producen al año por efecto de la osteoporosis alrededor de 90.000 fracturas de cadera y 500.000 fracturas de vértebras, según datos de la RAMN. “Son más frecuentes en mujeres de bajo peso. Suelen ocurrir al dar un mal paso o por caídas, ya que una vez que los huesos están frágiles es complicado evitarlas, por ejemplo, al salir de la ducha. Las fracturas más comunes son las de cadera, fundamentalmente las del cuello de fémur y las de muñeca”, explica el profesor Luis Pablo Rodríguez, catedrático emérito de la Universidad Complutense de Madrid.


La prevención debe comenzar antes de que llegue la menopausia. Este experto aconseja “mantener una dieta equilibrada con cantidades adecuadas de vitamina D y calcio, desarrollar una actividad física programada, y  evitar el tabaco y el alcohol”.

“Ponte al sol para que se te pongan los huesos fuertes” es una frase muy recurrente en la vida doméstica y familiar. Pero, ¿cuál es la relación entre la luz del sol y el buen estado de salud de nuestro esqueleto? La respuesta está en la vitamina D.

Esta vitamina es la encargada de que nuestro cuerpo absorba el calcio y lo deposite en los huesos. Su déficit produce graves problemas óseos; en niños produce raquitismo y en adultos huesos que se fracturan sin una lesión real, debilidad muscular, dolor óseo sobre todo en las caderas y en mujeres osteoporosis tras la menopausia.

El 90% de la vitamina D que necesitamos se sintetiza mediante la exposición de la piel a la radiación ultravioleta B de los rayos solares a partir de otras sustancias que tenemos en el cuerpo. “En verano es posible alcanzar la cantidad idónea recomendada de vitamina D exponiendo brazos y piernas entre cinco y 10 minutos al sol del mediodía dos o tres días a la semana”, según explica la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC).

No sucede lo mismo en otoño e invierno, cuando los rayos de sol directo son escasos. “En la Península Ibérica, excepto en Huelva, Sevilla, Málaga y Almería, en los meses de octubre a marzo, la radiación solar recibida es insuficiente para producir los precursores de la vitamina D en la piel”, aseguran los expertos del semFYC.

En estas fechas para alcanzar los niveles óptimos de vitamina D debemos ingerirla a través de la dieta. Los alimentos ricos en este nutriente esencial son el aceite de hígado de bacalao, los pescados azules (salmón, caballa, sardina), marisco, yema de huevo, hígado de ternera, lácteos enteros o desnatados enriquecidos, cereales enriquecidos y mantequilla.

Hay personas que requieren un aporte extra de vitamina D porque no se exponen a la luz solar por circunstancias especiales, como las mujeres que tienen el cuerpo cubierto por ropa por motivos religiosos, los ancianos que permanecen la mayor parte del tiempo dentro de su casa o personas que viven en lugares donde no suele dar el sol directo, como latitudes altas donde hace frío y desarrollan su vida en lugares cerrados.

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