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Ya no estamos en 1981

  • 30 años después de la boda entre Carlos y Diana, las cosas han cambiado
  • La sociedad inglesa ve de forma diferente a la realeza
  • El mes de la boda, también mes de austeridad con los recortes de Cameron

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La comparación sonroja por obvia. La boda del Príncipe Guillermo y la de sus padres, Carlos y Diana. Por si no fuera bastante obvio, Guillermo lo hizo aún más evidente al regalarle a Kate Middleton el mismo anillo de pedida que llevó Diana. Y casi tan obvia como la comparación es la conclusión más habitual: son otros tiempos. Ya no estamos en 1981.

Han pasado treinta años, la sociedad británica es mucho más diversa étnica y culturalmente, la fascinación por la familia real y el trato que le da la prensa se acerca cada vez más al del resto de “famosos”, no hay factor sorpresa porque Guillermo y Kate llevan ocho años de relación, y, la otra gran obviedad, después de cómo evolucionó y acabó el matrimonio de Carlos y Diana (y el de Andrés y Sara) los británicos están escarmentados de cuentos de hadas.

Boda en plena crisis

Abril no es sólo el mes de la boda, es también el mes en que han empezado a aplicarse los recortes del gobierno Cameron.

Menos prestaciones del Estado, despidos y una inflación del 4,4% hacen para miles de británicos la vida más dura y no es el mejor ambiente para pompas, aunque por otra parte hay quien sostiene que la boda será una distracción amable para aliviar durante unos días estos tiempos grises.

Nadie duda de que una vez más millones de espectadores se engancharán a la transmisión y cobertura de esta boda real, y que miles de entusiastas con ganas de participar de alguna manera de ese acontecimiento colapsarán el centro de Londres.

¿Monárquicos?

En el Reino Unido viven más de 60 millones de personas y la gran mayoría se declaran monárquicos. Según las encuestas y los entendidos, los partidarios de la república son entre un 20-30% y el debate monarquía-república tiene los pulsos bajos porque lo que hay mayormente es indiferencia, no es una cuestión primordial en estos momentos.

Otra cosa será tal vez el día que Carlos –mucho más cuestionado que la intachable Isabel II (pasada la muerte de Diana)- se convierta en rey.

Disturbios

Los republicanos han convocado fiestas alternativas para ese día, pero el miedo a los altercados no viene de ahí. La policía y el gobierno temen la movilización del Black Bloc, un grupo que ha ido creciendo desde las manifestaciones de los estudiantes en otoño y que defiende el uso de la violencia contra establecimientos y monumentos como forma de protesta, y cuyas técnicas de guerrilla urbana hacen difícil la previsión y control de sus movimientos.

Cuatro días de fiesta

En este país, donde los festivos (8) son casi la mitad que en España (14) y los ”puentes” algo rarísimo, la mayoría de los británicos lo que más celebran es tener cuatro días seguidos de fiesta (del viernes 29 al lunes 2) y, en el caso de muchos londinenses, aprovecharán para salir de la ciudad y dejársela a los novios y a los visitantes.

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