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Huntington Beach era conocida como Surf City, pero últimamente se ha ganado otro apodo: la capital MAGA, por las siglas del populismo liderado por Trump. Se trata de una isla republicana en un mar demócrata, el estado de California. Este municipio de la costa oeste se ha convertido en un retrato a pequeña escala de la América dividida. En poco tiempo se han concentrado aquí casi todas las guerras culturales que se libran a nivel nacional en todo el país.

Foto: Huntington Beach, California (Getty Images)

La campaña electoral en Estados Unidos está en su recta final, pero continúa aumentando de tono. Los dos candidatos, el republicano Donald Trump y la demócrata Kamala Harris, se están calificando el uno al otro como un peligro para el país. Mientras que Harris tilda a Trump de fascista e "inestable", el expresidente ha utilizado varios insultos contra la demócrata, entre otros "tonta", "loca" y "con un bajo coeficiente intelectual".

FOTO: AP Photo/Alex Brandon/Matt Rourke

Casi 25 millones de estadounidenses han votado ya por anticipado en los estados que lo permiten. Nevada es uno de ellos, un estado bisagra que puede decantarse tanto por demócratas como republicanos. Al contrario que en elecciones anteriores, el expresidente Donald Trumo no ha criticado esta modalidad de sufragio. Quizá porque ha visto que sus votantes también se benefician de ella. Entretanto, los demócratas sí la promocionan. El candidato a vicepresidente, Tim Walz, lo ha hecho predicando con el ejemplo en Minnesota y el presidente Obama en un mitin en Wisconsin. "Si queréis, id ahora mismo. No me sentiré ofendido", bromeaba. "Yo mismo fui y mi guardaespaldas más joven descubrió lo que era un buzón". Sin embargo, en otros lugares, como en el condado de Maricopa, Arizona, se acuerdan perfectamente de lo que pasó cuando Donald Trump puso en duda el voto anticipado. Cientos de personas, muchos con armas, hostigaron a los trabajadores que contaban votos, y muchos siguen recibiendo amenazas hoy.

La ciudad de Flint, en Michigan, lleva años sufriendo a partir del cierre de la empresa estadounidense General Motors, que daba trabajo a muchos de los habitantes de la misma. En los años 60, la empresa controlaba la mitad del mercado estadounidense: uno de cada dos coches que se vendían eran suyos, ahora no lo son ni uno de cada cinco. Actualmente, el hueco que dejó la compañía automovilística no se ha llenado y la calidad de vida de los habitantes de Flint ha disminuido considerablemente.

Michigan es uno de los estados clave para estas elecciones, reparte concretamente 15 votos electorales, por lo que las preocupaciones de las personas que viven en una de sus ciudades más representativas, que pasó de 150.000 habitantes a 80.000 según los datos censales, son importantes. Los candidatos lo saben, por eso tanto Kamala Harris como Donald Trump la han visitado en el último mes, prometiendo revitalizar la ciudad y su industria sin muchas concreciones de cómo lo harán.

El aborto es uno de los temas clave en las próximas elecciones estadounidenses del 5 de noviembre. Kamala Harris, la candidata demócrata, ha hecho bandera de ello y, si llega a la Casa Blanca, promete intentar recuperar ese derecho a nivel federal, aunque es muy complicado que el Congreso tenga la mayoría necesaria para sacar adelante una regulación federal sobre el aborto. El candidato republicano, por su parte, presume de haber puesto en el Supremo a tres de los jueces que lo echaron abajo en su día.

Una decena de Estados llevan propuestas para que el aborto se reconozca como un derecho en la Constitución estatal, como Arizona, donde está permitido hasta la semana 15 de gestación y después, si la vida de la madre o del feto están en riesgo. Pero en la práctica es una excepción. Por el contrario, hasta una veintena de Estados han legislado en contra del aborto, varios incluso lo han prohibido casi completamente, hasta en casos de violación.

Los hispanos son casi un 15% de los ciudadanos con opción a voto en los Estados Unidos, constituyendo la minoría más amplia del país y pueden ser clave en Estados bisagra como Arizona, Nevada o Pennsylvania. Según las últimas encuestas del Pew Research Center, un 57% planean votar por Kamala Harris y un 39% por Donald Trump. Los candidatos son conscientes de la importancia de este sector poblacional y tienen sus propias estrategias de captación.

Donald Trump les corteja con su propia versión musical y explota el discurso del agravio, el de que los inmigrantes irregulares se quedan con el trabajo y con las ayudas que deberían ser para los que llevan aquí más años. Por la contra, el equipo de Kamala Harris emplea anuncios en español en los que prometen soluciones para los ciudadanos que llevan décadas en el país, que trabajan, que pagan sus impuestos, pero que viven y mueren en la ilegalidad.