Enlaces accesibilidad

¿Avanzamos hacia un futuro sin pueblos y con grandes ciudades?

  • Las zonas despobladas pueden volver a la vida con un arquitectura funcional e innovadora y una clase política que se implique en su vitalidad
  • Conocemos iniciativas que renuevan el entorno en Añón de Moncayo, Vegaviana, Guijo de Granadilla y Plasencia

Por
Escala Humana - Despoblados: ¿Avanzamos hacia un futuro sin pueblos y con grandes ciudades?

En el capítulo 'Despoblados' de esta semana Escala humana se adentra en el fenómeno de "La España vacia". Una España desconocida e ignorada. Nos preguntamos ¿quién vive aquí y cómo? 

Núria Moliner habla con el escritor y periodista Sergio del Molino. Juntos analizan distintos aspectos de esta despoblación y las posibles alternativas. Sergio considera que la sociedad española debe exigir a la clase política que no deje atrás a la España vacía por un tema económico.

Actualmente en España el 90% de la población vive concentrada en el 30% del territorio, sobre todo en la costa y Madrid. Es decir, un 10% vive dispersa en un gran territorio sin servicios ni recursos.

Una de las causas de la despoblación es el abondono rural. El último gran éxodo fue provocado por el franquismo: en 15 años España pasó de básicamente agrícola a urbana. Actualmente la gente marcha de los pueblos por la falta de empleo. Así el campo se vacía y envejece, apunta Abel, de Añón de Moncayo.

 Esquema de  estructura del pueblo de 'Vegaviana'

Esquema de estructura del pueblo de 'Vegaviana'

De la mano de Esther Abujeta, doctora en Historia del Arte e investigadora de la historia de estos pueblos de Extremadura, descubrimos Vegaviana. 

Este proyecto fue ideado por el arquitecto y urbanista José Luis Fernandez del Amo con propuestas arquitectónicas innovadoras y modernas, plenamente vigentes. Fernandez del Amo creó el pueblo desde cero: conservó el paisaje natural y sustituyó las calles por espacios abiertos, con dos vías principales perpendiculares, que dividen el pueblo en cuatro superislas. En cada una, una plaza con los edificios públicos: ayuntamiento e iglesia.

¿Cuáles son las alternativas a la España vacía? Núria Moliner habla del "Anillo" en la población cacereña de Guijo de Granadilla. Con más de 5.000 metros cuadrados dedocados al deporte vemos que revitalizar estas zonas no es ninguna utopía. El proyecto útil aporta soluciones locales y reales, en la unión positiva entre arquitectura y urbanismo.

El arquitecto Tomás Marin ha estudiado el fenómeno de la despoblación y comenta que también ha habido situaciones paradójicas como seguir construyendo en la España vacía más de lo necesario.

 Imagen de la España vacia

Imagen de la España vacia

Pero con la ultíma crisis económica muchos proyectos se abandonaron. Markel Redondo es fotógrafo de esta España vacía. En Sand Castles muestra un paisaje desolador que da sensación de apocalipsis: como si fueras el último habitante de la tierra rodeado de ladrillos y elementos arquitectónicos destrozados. Quiere que tomemos conciencia de lo que hemos hecho en nuestro entorno.

Núria hace una última pregunta: ¿cómo integrar lo rural y lo urbano? Para dar respuesta, muestra el Auditorio de Plasencia. Una crisálida de piel y huesos que cierra la ciudad y se levanta prácticamente flotando sobre el campo extremeño. Una mirada diferente que ayuda a redescubrir el paisaje.

 Núria Moliner nos muestra el Auditorio de Plasencia como ejemplo de sintesi de la arquitectura con el medio

Núria Moliner nos muestra el Auditorio de Plasencia como ejemplo de sintesi de la arquitectura con el medio

Mira el programa completo de Escala Humana, 'Despoblados' completo, a continuación

Para todos los públicos Escala humana - Despoblados - ver ahora
Transcripción completa

"Un día, sin saber muy bien por qué,

nos damos cuenta de la pátina del abandono".

"Ese día tomamos conciencia

de las cosas que se pierden en la geografía del olvido".

"Descubrimos que ya no nos importan,

que no sabemos cómo rescatarlas porque dejaron de interesarnos".

La región más despoblada de Europa no está en Laponia

ni en la estepa rusa.

Se encuentra aquí, en España.

El 90 % de la población,

unos 42 millones de personas,

vive concentrada en solo el 30 % del territorio.

Sobre todo, en las costas

y en el centro.

Es decir, Madrid y su zona metropolitana.

El resto, unos 5 millones de habitantes,

ocupan el 70 % restante.

Una especie de flotador

que comprende básicamente

Aragón, Extremadura y las dos Castillas.

Durante los últimos años,

a esta zona incluso se le ha dado un nombre:

la España vacía.

El problema de la España vacía

quizá no es tanto que estuviera siempre vacía,

sino que no se llenó nunca,

que siempre se quedó al margen de la Revolución Industrial,

se quedó al margen de la Modernidad

y se quedó al margen de las tendencias urbanizadoras

que sí que estuvieron presentes en todo el continente

y que hicieron de la Península Ibérica

un lugar un poco atípico en términos demográficos.

"Sergio del Molino es periodista y escritor".

"Es uno de los responsables de llevar el mundo rural

al centro del debate nacional

con su ensayo 'La España vacía'".

Una España desconocida e ignorada

que a menudo se percibe como un mero paisaje

y que despierta siempre la misma pregunta

entre los urbanitas que la cruzan:

¿quién vive aquí y por qué?

A mí me ha interesado mucho más el discurso sentimental.

Una de las cosas que me sorprendieron

cuando empezó el libro a tener mucho éxito

y me empezaron a llamar de muchos sitios para hablar de él

es que en el encuentro con los lectores

todos hacían una lectura muy sentimental del libro.

Sentían que hablaba de una parte de ellos,

sentían que hablaba de una parte muy importante de su identidad.

Que habían dejado abandonada o que pertenecía a sus abuelos,

pertenecía a algo que era muy íntimo

y que se lo apropiaban.

Yo creo que lo que caló es ese concepto,

esa idea, esa conciencia

de que hemos perdido un mundo.

Y es un mundo que dice mucho de nosotros,

que nos importa mucho

y, entonces, hay un montón de gente

que siente que...

que lo siente como una pérdida irremediable.

Y creo que esa es la catarsis,

ese es el núcleo de todo lo que ha venido después.

Mi abuelo, que era aragonés,

nació en un pueblo pequeño llamado Ubierta

que va a desaparecer dentro de unos años

porque cada vez tiene menos habitantes.

Ya está en torno a los 50 habitantes, no lo sé.

No se sostiene y ya era un pueblo que siempre fue muy pequeñito.

Y él nació allí, pero nunca vivió allí.

O sea, él ya estaba desligado de esa España vacía,

pero le llevaron a nacer sus padres

porque quería que todos sus hijos tuvieran el certificado de bautismo

de haber nacido en ese pueblo,

de que todavía la familia mantenía esa ligazón,

aunque ya no vivían allí y ni siquiera tenían casa.

Y mi abuelo, aunque no vivió allí y no tuvo casa,

siempre sintió que su lugar en el mundo era ese.

Y ya, cuando se jubiló,

lo primero que hizo fue comprarse una casa

en ese pueblo en el que no había vivido.

Una casa nueva que no tenía relación con su familia,

pero que él fue llenando.

Si mi abuelo tiene esa relación tan intensa, ¿no?, tan vivida,

con un lugar que ni siquiera ha vivido

y del cual no tiene ni recuerdos ni infancia,

que solo es una cuestión meramente administrativa,

esto le tiene que pasar a mucha gente.

Y el proceso de declive, de abandono rural,

es un fenómeno rural,

pero además en España fue rapidísimo.

Tú lo llamas el gran trauma, ¿no?

El último éxodo fue el gran trauma

porque hubo otros anteriores evidentemente,

pero el último fue en el año 59

y fue provocado directamente por el Franquismo.

Fue una decisión política,

una decisión de un plan que se llamó el plan de estabilización

del año 1959

que lo que hizo fue darle la vuelta al país como un calcetín.

España pasó de una economía de subsistencia

y de ser un país básicamente campesino

a en 10 o 15 años

convertirse en un país

eminentemente urbano, con clases medias

y con gente conduciendo un 600 por las carreteras.

Y eso fue un cambio brutal

que se percibió como el milagro español,

pero fue un milagro que dejó muchos muertos en el camino

y muchas víctimas.

Y las víctimas fueron los campesinos.

La despoblación de la España interior

no es un concepto nuevo.

Hace 60 años,

el Franquismo empezó a crear

los llamados poblados de colonización.

Poblados como este, Vegaviana.

"En solo dos décadas,

se levantaron 300 pueblos de la nada

en 23 provincias de la España interior".

"El objetivo era recuperar y modernizar

el terreno agrícola del país,

devastado por la Guerra Civil".

Uno de estos poblados fue Vegaviana,

en la provincia de Cáceres,

construido en 1956.

El arquitecto José Luis Fernández del Amo

creó Vegaviana desde el plano urbanístico

hasta el pomo de las puertas.

Enseguida fue considerada una de las propuestas arquitectónicas

más innovadoras y modernas de la época.

Y, hoy en día, muchas de sus ideas siguen plenamente vigentes

a la hora de diseñar nuevas ciudades.

Mis abuelos paternos, Pedro y Eugenia,

llegaron a Vegaviana

procedentes de la localidad cacereña de Brozas

hacia febrero de 1956.

Aquí se conocieron mis padres y aquí están mis raíces.

"Hemos quedado con Esther Agujeta,

doctora en Historia del Arte

e investigadora del pasado y el futuro

de estos pueblos en Extremadura".

Ir andando por aquí

es casi como andar

por la dehesa, por el campo, ¿no?

Sí, sí, efectivamente.

Prácticamente, la esencia

y la característica más singular de Vegaviana,

de su conjunto histórico.

Fernández del Amo respetó el enclave natural

en donde hay un espléndido bosque de encinas,

alcornoques,

y decide salvarlo

adaptando la estructura urbana

al medio natural.

"¿Cómo se crea un pueblo desde cero?".

"José Luis Fernández del Amo

decidió ordenar Vegaviana

alrededor de dos vías principales perpendiculares

que dividen el pueblo en cuatro superislas".

"Cada una de ellas

centrada alrededor de una plaza

que conserva el paisaje original

encontrando el equilibrio entre construcción y naturaleza".

"En el centro, en el cruce de estas dos vías,

decidió situar los edificios públicos,

el Ayuntamiento y la iglesia".

Vegaviana no tiene calles.

Son grandes espacios abiertos.

Esta es una de esas cuatro grandes manzanas.

Sí, esta es una de ellas,

donde vemos ejemplares de encinas y alcornoques milenarios

que son casi un monumento perenne aquí en Vegaviana.

¿Y cómo es la arquitectura aquí?

Porque vemos una unión de algo

muy moderno,

pero que parte de la tradición también.

Sí, sí.

Es una arquitectura muy sencilla,

muy poco ornamentada,

donde lo más característico

es la utilización de la mampostería de pizarra encalada

que ofrece con la proyección de la luz

unos juegos de claroscuros

con un interés plástico muy representativo.

Blanca, encalada,

además se sigue realizando la tradición de blanquear

sus fachadas,

que es importante resaltarlo como pueblos blancos,

y fue la optimización de todos los recursos

que había disponibles en el lugar,

tanto la mano de obra como los materiales del entorno,

la pizarra.

Hay otro ámbito muy interesante

que es el que se refiere a las obras de arte

que decoran las iglesias de los pueblos de colonización.

¿Y cómo llegaron estas obras aquí?

Así como Fernández del Amo es muy conocido

como gran arquitecto,

él fue nombrado

el primer director del Museo de Arte Contemporáneo de Madrid,

el Museo Nacional, actualmente el Reina Sofía,

y decide, desde esa posición privilegiada

como director de museo,

reclutar a una serie de jóvenes artistas

para que viniesen a decorar estos espacios.

"Un pueblo nuevo, nuevas costumbres, nuevos iconos".

"Decenas de miles de colonos migraron a estas poblaciones

para labrarse un futuro".

"Adaptarse a ello seguro que no fue fácil

para colonos como Antonio,

que llegó a Vegaviana con poco más de 20 años".

Llegué aquí con 20 años y me daban ganas de llorar.

Me daban ganas de irme a mi pueblo andando.

¿Ah, sí?

No había pueblo ni había nada.

No había nada. Nada, nada.

Cuando llegamos aquí,

la parcela la dieron a los dos años

porque primero vinimos e hicimos el pueblo,

hicimos canales,

hicieron pantanos; nosotros no, pero hicieron pantanos

e hicieron todo.

¿El pueblo ha cambiado mucho

desde que llegaron cuando era joven a ahora?

El pueblo ha cambiado mucho.

En unas cosas bien y en otras cosas no ha cambiado tanto bien

porque antes, cuando yo era joven,

había cine, había baile y eso ya no existe.

Eso ya no existe.

¿Crees que la gente es consciente

de lo que tienen,

del valor que tiene esta arquitectura

casi patrimonio de nuestro país? Sí.

Ven que su pueblo es muy bonito

y que cuenta con unos espacios habitables

que no son tan apreciados como en otros lugares.

Sin embargo, no son plenamente conscientes

de la multiplicidad de valores que tienen estos conjuntos

que los hacen como lugares únicos e irrepetibles.

Entonces, tampoco llegan a comprender

que una ley de protección del patrimonio o un plan especial

limite su libertad como propietarios

para decidir cómo deben realizar las obras

en sus viviendas.

Y, entonces, al recorrerlo,

visualizamos rápidamente infinitud de construcciones modernas.

En algunos casos, se altera sustancialmente la estructura

de la vivienda, ¿no?

El pueblo ha cambiado,

pero también ha cambiado el mundo en general.

Todos estos cambios que estamos viviendo

¿cómo están afectando a un pueblo como Vegaviana

y a su gente?

Fundamentalmente, la crisis aguda que vive la agricultura

y ahí no hay relevo generacional

y la gente sale

a mejorar sus expectativas personales y profesionales

a otros lugares, a otras ciudades, ¿no?

"Podemos encontrar buenos ejemplos de proyectos

que no creen en los malos augurios que se oyen a menudo

sobre el futuro de la España despoblada".

"El edificio El Anillo,

en la población cacereña de Guijo de Granadilla,

con sus más de 5000 metros cuadrados

de espacio dedicado a la práctica deportiva,

demuestra que, con buen criterio,

la revitalización de zonas despobladas

no es una utopía".

Claro, la construcción de edificios

que puedan ser simbólicos como estos

o la construcción de nuevos equipamientos o servicios,

si están bien hechos,

si son coherentes y responden a las necesidades del lugar,

¿pueden actuar como de catalizador para esas zonas?

Sí, porque serviría mucho

para recuperar la credibilidad perdida.

Los años de la burbuja se cimentó la España vacía

y se...

se asfaltó por completo.

Y está todo el paisaje lleno de aeropuertos sin aviones,

de estaciones sin trenes,

de autopistas de mil carriles por las que circula

un coche cada hora,

que no han servido para nada

y que además han dilapidado un montón de millones

que podían haberse usado para otras cosas,

con lo cual eso ha redundado en un descrédito

de los arquitectos y los urbanistas.

Y creo que una forma de ganarse otra vez

el respeto de esas comunidades

es plantear proyectos que sean útiles

para cada comunidad

y que sen realistas

y que vayan a lo pequeño y que vayan a lo local

y que vayan a lo útil.

Y que no vayan con cuentos de "Bienvenido Mr. Marshall".

Entonces, yo creo que es muy importante

replantear

e ir a lo pequeño

y demostrar que, evidentemente,

la arquitectura y el urbanismo pueden aportar algo útil

a estas comunidades.

Antes recuerdo pues que la gente vivía muy pobre

y todo el mundo tenía unas 'punticas' de ganado,

uno huertecitos para comer

y con algún un jornalico que se ganaba cada día

poco a poco se iba viviendo.

Malviviendo, malviviendo, pero bueno,

las cabras eran un buen sistema

porque las cabras las ordeñabas,

hacías quesos, los vendías,

vendrías la leche...

Ahora, ni te dejan vender leche

ni te dejan hacer queso.

Si te pillan haciendo un queso y lo vendes...

"Abel vive en Añón de Moncayo,

comarca de Tarazona,

un pueblo que contaba con más de 1000 habitantes en 1930".

"Actualmente, están censados poco más de 200".

"La Serranía Celtibérica es la zona cero

de lo que se ha llamado la España vacía,

la periferia de la periferia".

Ahora resulta que aquí no hay trabajo para nadie.

Pues ¿qué va a hacer la gente?

Tienen que ir a buscar perras, tienen que comer.

Y eso es lo que ha habido,

que la gente poco a poco se va yendo

y los pocos que quedamos son de la edad que tengo yo

y más mayores

y poco a poco nos vamos para el olmo.

El olmo, ¿sabes?

Antes, en la entrada del cementerio había un olmo.

Y dices: "Este pronto se va para el olmo".

Y eso es lo que va pasando,

que poco a poco nos vamos yendo todos.

"Despoblación, envejecimiento,

son fenómenos conocidos de la zona,

pero el arquitecto Tomás Marín

ha estudiado un fenómeno menos conocido

y aparentemente paradójico".

"El ritmo de la actividad inmobiliaria

en la España vacía".

Toda España ha creado una economía durante muchos años

basada en la construcción

y estos sitios no han escapado ni mucho menos.

Si uno mira las estadísticas,

pues se encuentra con que en tres cuartas partes

de los pueblos de lo que estamos llamando España vacía

se está construyendo a un nivel

parecido al que podría ser

Francia o Italia o Alemania.

Y no muy lejos,

un poquito menos de la media española

porque España en eso hemos sido muy campeones, ¿no?

Tenemos mucha y hemos construido mucho.

Tenemos un parque inmenso

de edificios construidos,

de viviendas y de lo que no son viviendas.

Lo primero que tenemos que pensar

es dar facilidades para que todo eso se pueda mover

porque lo vamos a tener ahí muchos años.

"En Añón de Moncayo

también se pueden encontrar segundas viviendas

que, en muchos casos, esperan ser habitadas".

"Como ha pasado en otros pueblos de la España vacía,

Añón no ha podido escapar de un modelo de construcción obsoleto

que no ha sabido adaptarse a las necesidades actuales".

Al final, el espacio físico en el que vivimos

tiene que ser flexible.

Lo fundamental es que nos permita cambiar.

"Toda España sufrió el crecimiento de la burbuja inmobiliaria".

"Con el estallido de la crisis,

decenas de proyectos de todo el país abandonaron".

"Markel Redondo, con su proyecto Sand Castles,

es el fotógrafo de esta otra España vaciada.

"Un paisaje desolador

que su cámara retrató a los inicios de la crisis".

"Volvió al cabo de diez años,

esta vez a vista de dron".

Las imágenes cuentan un poco

o tratan de ser una especie de documento

de lo que hemos hecho

con nuestro país, ¿no?,

con nuestro paisaje,

y resume muy bien lo que se ha hecho en los últimos 20 o 30 años,

que se ha construido muchas veces de forma desenfrenada,

sin control, sin planificación urbanística,

y muchas veces estos lugares están escondidos

o fuera de las ciudades, no se ven,

y era una forma de ponerlos otra vez sobre la mesa

y que la gente no se olvidase de ellos, ¿no?

Tomemos conciencia de lo que hemos hecho

con nuestro entorno, con nuestras montañas

y con el dinero, ¿no?

Quería cambiar la perspectiva,

quería mostrar un poco del entorno,

de los parajes naturales

donde muchos de estos sitios se encontraban.

Todo lo que ves desde el aire es nuevo, ¿no?

No lo has visto antes.

Te puedes acercar a ver una casa, un tejado desde arriba

y encuentras

para mí lo que son pequeños tesoros, detalles,

acercarme a las obras, ver un poco

ladrillos tirados en un tejado

o cualquier marca que hubiera dejado la construcción.

Este formato

de urbanización americana donde tienes todos los servicios,

supermercados, campos de golf,

spa...

O sea, que no necesitas salir de ahí para nada.

Este tipo de ciudades cerradas

enfocadas hacia un cliente

más o menos con dinero y que viniese desde fuera.

La sensación que he tenido trabajando en estos lugares

siempre ha sido la de ser el último habitante de la Tierra, ¿no?

Como si hubiera habido un Apocalipsis

y me hubiera quedado yo el último en el planeta, ¿no?

Y estar paseando entre un lugar donde no queda nada.

Y la sensación es esa, ¿no?

De inmensa soledad,

pero al mismo tiempo ves unas estructuras

y unos esqueletos

que se levantan del suelo

y que algo ha pasado aquí, ¿no?

No tiene pinta de que vaya a cambiar

la situación en los próximos años.

Por lo menos estos lugares parece que están ahí

para mucho tiempo

y viendo la situación de los alquileres en España,

de la vivienda,

a veces se habla de otra burbuja

que puede estallar en los próximos años

y, entonces, no me extrañaría

que esté trabajando en este tema unos cuantos años más, ¿no?

Y sí, ¿por qué no?

En diez años me gustaría revisitar estos lugares

y ojalá que fuera para encontrarme alguno de ellos habitado

o, de alguna forma, rehabilitado

para alguna forma de vida.

Esa era un poco también mi ilusión, ¿no?

Que alguno de estos sitios

renaciera o se le diera un uso

a pesar de lo que se ha hecho ahí.

Un pueblo guapo, ¿eh?

Es el más guapo de todo esto.

No hay otro pueblo más guapo que el de Añón.

¿Qué pasa? ¿Qué pasa?

Pues que mucha gente se ha ido del pueblo,

han dejado sus casas que se han hundido,

hay corrales por ahí de los del ganado

que no se han reformado nada...

Entonces, todo eso, si se pudiera reformar,

y luego con el hotelito que tenemos

y algo de turismo que hubiera,

pues esto funcionaría.

Pero es tan complicado...

Porque aquí en el Moncayo

no hay nadie, nadie que haga nada por el Moncayo.

Sino todo para el Pirineo.

Allí, en el Pirineo, todos los grandes.

Porque los grandes tienen allí todo.

Aquí, como estamos cuatro desgraciados,

no nos llega más que alguna migaja.

Nada.

Hay una historia de desprecio siempre

hacia la España rural

que es muy común, es un...

es un resorte y una mirada universal,

que está en todas partes.

Los franceses también tratan a los campesinos de paletos.

Pero en España está acentuado por lo árido del paisaje.

Nosotros, además de despreciar a los campesinos,

hemos despreciado el paisaje

porque tenemos un complejo de lo verde.

Un complejo de que este paisaje...

Hay incluso muchas leyendas

que se han considerado y se sabe que son totalmente infundadas

de que los propios españoles destruimos

una España que era un vergel,

esa leyenda que difundió Félix Rodríguez de la Fuente

de que en época de los romanos

una ardilla podía saltar la Península Ibérica

saltando de árbol en árbol

porque todo estaba tupido y todo eran bosques frondosos...

Nunca ha sido así España, nunca.

España siempre ha sido así.

Esto empezó a cambiar en el siglo XX.

Esta mirada empezó a cambiar gracias a los paisajistas

gracias a los ecologistas,

gracias a un montón de gente que ha cambiado

y que empezó a apreciar la belleza porque el paisaje es una mirada.

No es el paisaje.

Nosotros decimos que es bello porque dictaminamos que es bello.

Nosotros podemos ver la belleza aquí

cuando nuestros antepasados a lo mejor no eran capaces de verla.

Y eso ha generado un cambio social muy grande

y que ha ido mitigando ese desprecio.

Pero llega ya muy tarde.

Llega cuando toda esa cultura que sostenía estos paisajes

ha desaparecido por completo de España.

Con esto del clima,

que tanto en Madrid como en Barcelona

tienen que prohibir los coches

para que no funcionen por aquí y por allá,

aquí podemos tener la libertad de ir por todas partes

con una sanidad y una salud increíbles.

Aquí tiene que venir la gente a vivir.

Que vida no se tiene más que una.

Esto es una gozada, hombre.

Mira qué tarde más tremenda para estar aquí

en el huerto.

Esto es una felicidad.

¿Avanzamos hacia un futuro sin pueblos

y con grandes ciudades?

Si no sucede nada

eh...

que ahora mismo no soy capaz de prever, sí.

Es verdad que hay algo,

no sé si la esperanza o que vaticina otro tipo de futuro.

Y es el hecho de que las grandes ciudades de Europa

se están convirtiendo... se están volviendo a amurallar.

Están volviendo a ser ciudades medievales

en el sentido de que los centros, al gentrificarse

y al crear un mercado inmobiliario

que expulsa a la mayoría de la población

y se vuelven centros donde solo pueden vivir millonarios,

como ya sucede en París, en Londres

y donde va a suceder dentro de muy poquito

en Madrid y Barcelona,

cuando suceda eso

eso va a provocar que la gente cada vez se tenga que ir más lejos.

Y, entonces, las áreas, sobre todo las áreas periurbanas,

van a revitalizarse.

Y lo que pasa es que esto

son formas también de exclusión social.

Eso no es construir un futuro bonito,

eso no es revitalizar

eh...

una sociedad moribunda o unas comunidades moribundas.

Eso es resignación de gente que no puede vivir de otra forma,

que querría vivir de una forma y no puede.

Entonces, ¿cómo podemos conseguir

dar a estas persona de la España vacía

lo que necesitan?

Que al final es garantizar la calidad de vida y el bienestar

y el acceso a los servicios de lo que necesitan en su día a día.

Es muy sencillo y a la vez muy complicado porque requiere...

Administrar un territorio que está muy disperso y muy envejecido

es un reto para la administración.

Es muy complejo dotar de servicios porque es muy caro.

Fundamentalmente, porque es muy caro y a ver de dónde sacas el dinero.

Y creo que la sociedad, la sociedad española en general,

en su totalidad,

debe exigir a la clase política

que no deje atrás a la España vacía.

Y eso es un imperativo democrático que hay que exigir

y que a partir de aquí dicen: "Bueno, apáñense como sea,

pero esto hay que conseguirlo".

No puedes decirle a esta señora o a este señor

que se muden a una ciudad para tener sus servicios.

Y no se puede alegar que es muy caro.

Sí, será caro, pero es que la democracia es cara.

Lo barato sale en las dictaduras.

Cómo integrar lo rural y lo urbano,

cómo tender puentes hacia un territorio y unos habitantes

que sienten que los han dejado atrás

es un reto que debemos afrontar desde ya.

El auditorio de Plasencia

es un ejemplo de cómo la arquitectura

también puede alimentar este debate.

Una crisálida de piel y huesos

que cierra la ciudad

y se levanta prácticamente flotando sobre el campo extremeño.

Una mirada personal sobre un territorio

que es mucho más que simple paisaje.

"El Centro de Congresos de Plasencia

no pertenece al urbanismo de la ciudad

ni tampoco a la dehesa extremeña,

aunque se asienta de una manera que respeta el desnivel

y la orografía natural del terreno".

"Lo recubre una piel plástica semitransparente

que permite ver desde el exterior

la iluminación interior,

que alcanza la cumbre de su belleza en cuanto cae el sol".

"Una mirada diferente que ayuda a redescubrir

el paisaje que lo rodea".

Escala humana - Despoblados

Televisión

anterior siguiente