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Crónicas - Historias en el retrovisor

Crónicas - Historias en el retrovisor

  • En 1990 un Hispano-Suiza de 1910, fue el primer coche declarado Bien de Interés Cultural en España

  • El patrimonio automovilístico español, conserva piezas de extraordinario valor

  • Un coche se considera clásico cuando supera los 25 años desde su fabricación

  • El laboratorio de RTVE.es ha preparado un webdoc especial sobre este reportaje

  • 'Historias en el retrovisor' se emite el jueves, 9 de mayo, a las 23.55 horas en La 2

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GUIÓN: Juantxo Vidal
REALIZADOR: Arturo Villacorta
IMAGEN: Fernando Rodríguez Cano
SONIDO: Alberto López
MONTAJE: Ricardo Lago
POSTPRODUCCIÓN: Marta Garabatos
SONORIZACIÓN: Curro Escribano
PRODUCCIÓN: Ana Pastor/Lourdes Calvo
Equipo TVE-Cataluña: Carme Franco y Magí Baqués

El automóvil fue, sobre otros, el gran medio de transportes del siglo XX. Aportó movilidad individual, independencia. Comenzó siendo un artículo de lujo, al alcance sólo de las elites económicas, pero con los años fue extendiéndose hacia las capas más populares.

En España, el desarrollo de la automoción está marcado por nombres míticos: Hispano-Suiza, Pegaso, Seat, Barreiros... Muchos de los modelos de estas marcas forman parte ahora de colecciones, públicas o privadas, que conforman un patrimonio automovilístico tan importante como desconocido.

Además, alrededor de los coches de colección se genera una actividad económica nada desdeñable: se estima que el mercado de autos clásicos mueve 16.000 millones de euros cada año en la UE.

Rodando con la Historia

Cuatro nombres. Hay más, pero nos quedamos sólo con cuatro referencias indispensables para la historia de la automoción en España. Son marcas, coches, pegados a su tiempo, con la historia reflejada en sus retrovisores.

  • Hispano-Suiza: En los primeros años del automovilismo, cuando los vehículos a motor se cruzaban aún con los de tracción animal, una marca española, fundada en 1904, alcanzó el mayor prestigio internacional: la Hispano-Suiza. Los Hispano eran coches de aristócratas y magnates, en unos tiempos en los que el coche era en sí mismo un artículo de lujo, sólo al alcance de bolsillos privilegiados. Hispano-Suiza fue la gran marca del primer tercio del pasado siglo, hasta que la Guerra Civil española y la II Guerra Mundial llevaron a la empresa a una situación financiera insostenible. Un Hispano-Suiza, fabricado en 1910, fue el primer coche declarado, en 1990, Bien de Interés Cultural en España. Es, por tanto, patrimonio de los españoles; no exportable. Está expuesto en el Museo de Hª de la Automoción de Salamanca.
  • Pegaso: La administración franquista potenció la creación de una empresa pública de automoción, ENASA, para la fabricación de vehículos pesados, los camiones Pegaso. Para prestigiar la marca, Pegaso diseñó y fabricó en la década de los 50 un turismo deportivo de lujo, el Z-102. Sólo se realizaron 86 unidades en 6 años de producción. En septiembre de 1953 consiguió la marca que le acreditaba como el vehículo turismo más rápido del mundo.
  • Seat 600: Para muchos fue el “coche de siglo” en España. El gran icono del desarrollismo, su llegada supuso la motorización del país, la extensión del automóvil entre las capas populares. Tuvo antecedentes –el Renault 4-4, el Biscuter…- pero ninguno alcanzó su éxito; para conseguir un 600 había una lista de espera de 2 años. Comenzó a fabricarse en el 57; el último modelo salió a la calle el 2 de agosto del 73. Se vendieron 800.000 unidades.
  • Barreiros - Dodge Dart: Eduardo Barreiros fue un genio emprendedor. Comenzó en un pequeño taller familiar en Orense, transformando motores de gasolina en diesel. Se inslató en Madrid, y en sólo tres lustros levantó una empresa que daba empleo a 25.000 personas. Primero diseñó y fabricó un motor, el Barreiros-Diesel, y después los camiones con los que conquistó el mercado. Se alió con Chryler para lanzar el Dodge Dart, el único turismo de lujo que entonces se fabricaba en España. También consiguió hacerse un hueco en el segmento del utilitario con el Simca 1.000. Pero la falta de apoyo de la administración de la época y la llegada de nuevas marcas acabaron con su proyecto. La Chrysler se hizo con la totalidad de la empresa.

Manuel Barragán, mecánico restaurador

Un patrimonio desconocido

Coches y Poder

En la Sala Histórica de la Guardia Real, en El Pardo (Madrid) se muestra una colección de joyas del patrimonio automovilístico español, son los “coches del poder”, vehículos que se utilizan o se han utilizado en los actos oficiales, en las grandes ocasiones. Coches ligados a numerosos momentos de la historia de las últimas décadas en España.

Los visitantes, ya que se trata de una muestra abierta al público, pueden ver, entre otros, el todo terreno Mercedes G-4 de 6 ruedas, regalo de cumpleaños de Hitler a Franco en 1940, el Buick del 49 que Franco adaptó para sus salidas de caza, o los 3 Rolls-Royce Phanton IV que encargó en 1948, unos coches, reservados para Jefes de Estado y realeza, de los que sólo se fabricaron 18 unidades. Varios de estos automóviles se emplean aún en determinados actos.

Julián Fernández Matesanz

Coleccionismo y restauración

El patrimonio automovilístico español –muy poco conocido- se apoya fundamentalmente en la pasión por los coches clásicos de un buen número de coleccionistas que atesoran, en muchos casos, piezas de indudable valor, bien por su historia, bien por su escasez o singularidad. Uno de esos apasionados es Demetrio Gómez Planché que comenzó coleccionando coches para distraer el estrés que le producía su profesión de ingeniero técnico. Él además impulsó la creación de uno de los pocos museos dedicados al automóvil en España, el Museo de Hª de la Automoción de Salamanca, puesto en marcha en 2.002 con participación del Ayuntamiento. En el Museo se pueden ver 71 coches de la colección de Gómez Planche.

Otro apasionado de los clásicos es Enrique Gómez Erustes. Desde los 70 se dedica a coleccionar motos y coches, una afición –según él “un veneno”- que arrastra desde su infancia. Tiene 15 motos y 8 coches. Su favorito es un BMW de 1940 que perteneció a un alto cargo de la Gestapo destinado a la embajada de la Alemania nazi en Madrid.

Los coleccionistas suelen agruparse en asociaciones que organizan distintas actividades con los clásicos como centro, fundamentalmente concentraciones y rallyes de coches de época. El popular Seat 600, el icono del desarrollismo español de los 60, es tal vez el modelo que cuente con mayor número de asociaciones de automovilistas, la decana es el Club de Amigos del 600 de Leganés. Su presidente, Jesús González Malvar, tiene 5 modelos, uno de ellos, el que muestra con especial orgullo, fue de la primera seria montada en la zona franca de Barcelona en 1957. Lo conserva con todas sus piezas originales, incluso lleva los neumáticos con los que salió de fábrica.

Directamente ligada al coleccionismo de clásicos, y por tanto a la conservación del patrimonio automovilístico, está la restauración. En los talleres de los restauradores se intenta recuperar, estética y mecánicamente, el esplendor de los primeros días del vehículo. Siempre con una premisa: mantener el mayor número posible de piezas originales. El principal obstáculo es siempre la consecución de piezas de recambio. En muchos casos, sobre todo con los vehículos más antiguos, la restauración exige una tarea paralela de investigación, de búsqueda de documentos, o modelos similares, que faciliten la realización de las piezas irrecuperables o desaparecidas. Una tarea en la que se aplican profesionales apasionados del motor, como Manuel Barragán, para quien, textualmente, “reparar un motor clásico no es trabajo, es diversión”. O como los Pueche. Padre e hijos llevan décadas dedicándose a la restauración y compra-venta de vehículos de colección. Por sus talleres han pasado centenares de coches que hoy forman parte de destacadas colecciones.

La pasión de los coleccionistas

Los clásicos en datos

Un coche se considera clásico cuando supera los 25 años desde su fabricación. No hay datos precisos sobre el número de autos clásicos que se encuentran en condiciones de circular en España, sí sobre cuántos de ellos llevan la denominada “matrícula histórica”, son 21.300 vehículos, de los que 15.000 son turismos. Este tipo de matriculación conlleva ciertas ventajas en los ciclos de revisiones de la ITV, o en las tarifas de los seguros y en los impuestos de circulación. Según un estudio realizado por la Federación Internacional de Vehículos Antiguos, en Europa se estima que hay 1’5 millones de coches clásicos. El 70% circulan menos de 1.500 kilómetros al año y cerca del 80% tienen un valor inferior a los 15.000 euros. El sector genera una actividad económica que mueve anualmente 16.000 millones de euros y da empleo a 55.000 personas.