El Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz en 'La mitad invisible'
- San Juan creó las primeras estrofas en prisión
- El Cántico Espiritual es venerado por místicos ateos y católicos
- Los versos hay que sentirlos no hace falta entenderlos.
"El Cántico Espiritual" de San Juan de la Cruz es uno de los textos más reconocidos de la mística española del siglo XVI y uno de los más valorados de la literatura española.
Juan Carlos Ortega se acerca al místico español y a la mitad invisible de sus versos para entender porque hoy lo siguen valorando en todo el mundo y personas de cualquier creencia religiosa.
“Adonde te escondiste amado y me dejaste con gemido” Como hacen los primeros versos del Cántico Espiritual, Juan Carlos Ortega inicia este capítulo con una búsqueda que le lleve a entender uno de los textos más reconocidos del misticismo español y uno de los más valorados de la literatura española.
El Cántico Espiritual que San Juan de la Cruz empezó a crear en su mente durante ocho meses de cautiverio sigue cinco siglos después cantándose en conciertos y reeditándose en libros. Los escritores lo toman como ejemplo, y místicos católicos y ateos lo contemplan como una ayuda para la interiorización para la búsqueda de uno mismo en un mundo que deja poco espacio a la reflexión, a los valores auténticos y al silencio.
Los versos hay que sentirlos no hace falta entenderlos
Desde el racionalismo científico que practica, Juan Carlos se acerca a esta obra y a su autor valorando las dos laderas de esta obra genial: la mística y la literaria. Para ello cuenta con la ayuda del historiador Luis Enrique Rodríguez-San Pedro, la catedrática de literatura española María Jesús Mancho, la catedrática de lengua española Aurora Egido, el cantautor Amancio Prada, los padres carmelitas Javier Sancho y Rómulo Cuartas y el escritor y poeta Ramón Andrés. Todos ellos, le ayudarán a descubrir la mitad invisible de estos versos que cómo dijo el propio San Juan no hace falta entenderlos sino sentirlos.
Juan Carlos Ortega descubre entre Ávila, Segovia, Salamanca, Madrid y Barcelona el porqué de un texto que cinco siglos después sigue vigente.