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¿Innovación o precariedad?. Esta es una de las preguntas que trata de responder el trabajo de 'Binario' que retrata las luces y sombras de un sector, el del 'delivery', nacido al amparo de la revolución digital y la economía colaborativa. A muchos, este sector les ha cambiado la vida. Pero... ¿En qué condiciones laborales se desarrolla?, ¿qué tienen que decir sus principales impulsores y detractores?. ¿ Y los trabajadores y usuarios de este servicio?.  

Ha pasado una década desde el estallido de la crisis económica y de un tiempo a esta parte, los mensajes oficiales tienden al optimismo, aludiendo a una recuperación económica y laboral progresiva que ha llegado para quedarse. Algo que a muchos millenials todavía les suena a chino.

Uno de los protagonistas del #Binario de esta semana lo resume así: “Antes tenías derecho a un trabajo y ahora, como mucho, puedes aspirar a un trabajo sin derechos”.

Las cifras lo confirman: los jóvenes españoles siguen sufriendo especialmente la desigualdad en la calidad del empleo y en las retribuciones salariales. La desventaja empieza con la tasa de paro, que castiga duramente a los menores de 25 años: uno de cada tres está desempleado. Por comunidades autónomas, destaca el alto paro juvenil que sufren los andaluces, los extremeños y los manchegos.

Si abrimos la perspectiva y nos comparamos con otros países europeos, se confirma que los brotes verdes aún no arraigan para los millenials. españoles: mientras que en países como Alemania, Islandia o Japón la tasa de paro entre los menores de 25 años no alcanza el 7%, en España se sitúa en el 38%.

Profundizando en la ganancia media bruta por grupos de edad saltan todas las alarmas. Es lógico cobrar menos cuando se tiene menos experiencia, ¿pero tanto como para no alcanzar el salario medio hasta pasados los 40?

Vemos que la brecha generacional acentúa también la brecha de género. Las mujeres siempre cobran menos que los hombres, y a diferencia de estos, su salario medio se estanca a partir de los 40. Además, a los menores de 25 años se les contrata a tiempo parcial con mucha más frecuencia.

Y también son los más castigados por la temporalidad, ya sea en forma de prácticas, trabajo de temporada o contratos de obra para proyectos concretos.