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Mendoza desconcertado

  • Paseando por Londres, el escritor agradece el Premio Cervantes contestando a una llamada a TVE
  • "Creo que en cualquier momento me van a llamar para decirme que es mentira", afirma Mendoza

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  Eduardo Mendoza, Premio Cervantes 2016.
Eduardo Mendoza, Premio Cervantes 2016. EFE noticias

Después de un premio de los llamados grandes, uno siempre prueba a llamar al teléfono del afortunado con la vaga esperanza de escuchar al otro lado un "Dígame". No pasa casi nunca, por no decir nunca.

El ritual lo hemos seguido hoy después de saber que Eduardo Mendoza era distinguido con el Premio Cervantes, la más alta distinción de nuestras letras. Hemos llamado dos minutos después de que el ministro confirmara su nombre y unos diez después que las redes sociales lo dijeran. Tras varios tonos y a punto ya de colgar, como suele ser habitual, llegaban las palabras mágicas: "Dígame".

-Señor Mendoza.

-Sí, diga.

-Le llamamos de TVE, enhorabuena.

-Muchas gracias

Eduardo Mendoza estaba paseando por Londres y ha cogido el móvil de forma natural, que es muchas veces la mejor forma de hacer las cosas. Afirmaba sentirse desconcertado, fuera de sitio y muy satisfecho por recibir un premio que tiene gente seria a la que admira mucho.

Uno le imagina en un Londres frío y soleado como nos dice Internet que ha amanecido hoy Londres, sin saber muy bien hacia donde encaminar sus pasos. Lo imagina diciendo que quién le manda haber cogido la llamada.

Antes de acabar nos cuenta, en un estilo muy Mendoza, que se siente "objeto de un error, creo que en cualquier momento me van a llamar para decirme que es mentira". Y volvemos a imaginarlo perdiéndose entre la multitud, mirando el móvil, dejándolo en silencio. Sin margen de error ya.

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