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En Portada. "En el corazón de las tinieblas"

  • En 1992, En Portada bajó a los 'infiernos' de la mina más dura de Rumanía
  • Dilja 1 era considerado el lugar de trabajo más peligroso de Europa
  • Allí se inició la movilización de los mineros rumanos que acabó con Ceaucescu
  • El realizador y coguionista Lisardo García comparte sus experiencias de rodaje
  • En el corazón de las tinieblas es el reportaje del mes en la web de En Portada

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En Portada - En el corazón de las tinieblas

Después de esperar seis largas horas en las dependencias vacÍas de la Liga de Sindicatos Mineros rumanos del Valle de Jiú, donde nos habían citado por cuestiones de seguridad, apareció su líder, Miron Cosma. Tras entrevistarle en exclusiva y conocer nuestras pretensiones, nos autorizó a grabar en la mina más dura y peligrosa del Valle de Jiú, en donde se inició la movilización de los mineros rumanos, que terminó con el derrocamiento y asesinato del dictador Nicolae Ceaucescu.

Lo primero que nos preguntó el director de la mina Dilja 1 en Transilvania fue que si teníamos seguro de vida

Lo primero que nos preguntó el director de la mina Dilja 1 en Transilvania fue que si teníamos seguro de vida. Dos meses antes un equipo de la BBC, había intentado realizar un reportaje allí y una explosión de grisú se lo impidió dejándoles mal heridos. En aquellos momentos esa mina donde se extraía el carbón más puro del mundo era un infierno, considerado como el lugar de trabajo más peligroso de Europa.

Trabajar en medio del caos

Recorrimos sus galerías pasando de un calor asfixiante a un frio gélido, muchas veces a rastras entre amasijos de hierro que con frecuencia nos daban sacudidas eléctricas. No veíamos nada, apenas siluetas de objetos siniestros captados por el tenue haz de luz que surgía de las linternas de nuestros cascos.

Yo, a cada rato, le preguntaba al cámara Carlos León: "Carlos ¿ves algo? ¿qué tal los planos?" Me contestaba: "No sé tío, no veo nada, el objetivo está empañado constantemente por los cambios de temperatura, y el visor es una mancha negra; estoy grabando a ciegas". Carlos López, el técnico de sonido, hacía lo que podía apartando escombros a trompicones, mientras guiaba al cámara y pateaba las ratas que se cruzaban en nuestro camino.

La clave del reportaje

Aquel caos me recordaba El Infierno de La Divina Comedia de Dante Alighieri, y así se lo comenté a mi compañero J. M. Blázquez, cuando tras penetrar por un hueco donde a duras penas cabían nuestros cuerpos, descubrimos a un grupo de mineros desnudos que a pico y pala extraían de la roca el negro mineral.

Allí encontramos la clave del reportaje, los testimonios encendidos de quienes día tras día se jugaban la vida para poder vivir.  Estaban en lo más profundo del infernal camino, en lo más hondo de aquel oscuro pozo. Nuestra presencia en aquel agujero sofocante fue una alucinación para ellos, que no daban crédito de que un equipo de TVE apareciera allí para entrevistarles y grabar su trabajo cotidiano.Mientras me enseñaban sus manos mutiladas, al cámara y su ayudante les dio tiempo a crear un espacio de luz con las linternas de los cascos, sobre el cual pudimos hacer las entrevistas. Sus testimonios nos aclararon el camino a seguir para realizar el reportaje.

El camino de salida se nos hizo eterno, probablemente porque nunca tuvimos tantas ganas de terminar un rodaje. Habíamos grabado una cinta de 30 minutos. El bruto de aquel rodaje se completó con una segunda cinta del mismo metraje empleada en la grabación de dependencias y exteriores de la mina.

Fue una de las experiencias más excitantes e interesantes de mi vida profesional

Con unos brutos de rodaje de 60 minutos realizamos un reportaje de 40 minutos. Quiero decir, todos los planos eran buenos. Utilizamos todos los planos del interior de la mina. El ejercicio profesional que realizó el cámara Carlos León y la respuesta de su Betacam SP fueron sorprendentes. Como también lo fueron la fidelidad en la captación de audio a cargo de Carlos López y la valentía de los guionistas y realizadores para utilizar un lenguaje narrativo atrevido en donde se mezclaba literatura con la información. El resultado fue una de las experiencias más excitantes e interesantes de mi vida profesional. Tanto, que desde luego no volvería a repetir. En un sitio así, se puede ser inconsciente una vez, pero dos no.